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La buena madrastra : comedia en un acto

Mancín, Luis A.J.

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la buena madrastra, COMEDIA EN UN ACTO. J ESCRITA POR t. A. J. M. Para representarse el día 4. de Novicirbre de perla Compañía de Ensebio Ribera PERSONAS. Itabel ,viuda joven Rotaita ,hijastra suya.. Gregorio ,tratado es¡jQso de esta El tio Lainez ,su padre. Don Juan ,petimetre alocado El Sa ristan El Alcalde El Escribano Benito ,lacayo,. Leonurda ,criada Un Sargento Labradora i Labradora 2 Labradora 3 Labradora 4. Labrador I Labrador Z. Labrador 3 Labrador 4. Alguaciles,,,,, ACTORES ...Sra. Rita Luna. ...Sra. Polonia Rochel. ...Sr. Mariano Queról. ...Sr. Joaquín de Luna. ,..Sr. Manuel García. ..Sr. Joseph Valles. ..Sr. Manuel de la Torre; ...Sr. Manuel Ibaficz. ..Sr. Félix de Cubas. ..Sra. Teresa Rodrigo. ..Sr. Rafael Ramos. ...Sra. Joaquina Arteaga. ..Sra. María Ribera. ..Sra. Mana Isabel Correa. ..Sra. Angela Rifatierra. ,.Sr, Jí>5eph Garoia. ..Sr. Ju?n Codina. ..Sr. -Francicco García. ,Sr, Mariano Puchól. ..Los Restantes de la Compañía. La Scena es en Colmenar de Oreja, Calle corta iála izquierda puerta con uso ,un poyo en que puedan sentarse dos. Sentada en él estará Isalel hilando ,yásu tiempo saldrá por la derecha Isab. Si acaso la habrá encontrado Don Juan ,ypor e>o tarda: ¡en qué mala hora vino al Lugar! atolondrada tiene ála chica :yo haré que quede desengañada, valiéndome para ello mas %ue la fuerza la mañas el tio Lainez. Sale Lainez. Lain. Muy buenos días ,señora Isabel ,¿qué ,se trabaja? Isab. Un poCo, Lain. La ociosidad es una peste que causa mas males en este mundo que en un hospital se hallan: Aba 2Ltí. Buena hace usted bien. Isa¿>. Yx> no~sé~ -—‘ jamas estarme parada. Lain. La muger cpn'iuieio^siemprej tiene que hacét eu sú -éas^. Isah. Siéntese u«ted tío Lainez. (se Lain. ¿Y la chica? '-sienta.^ Isab. Fue por agua. Lain. ¿Ha visto usted ámi hijo? No senpf. Lain. El pobre anda sin sombra ,lástima es verle: * suspira, ílbrá ,no habla,.. no come en fin, yo me temo que si el daño no se ataja que el chico las lia. {llora* Isab. Presto verá usted como se acabán sus penas ylas de usted Lain. Hablenios sin pataratas: si usted yyo hemos tratado que Jos chicos se casaran, ¿por qué ahora es usted misma la que la boda retarda? Si está “ásted k-rrepentída, no tiene usted rázon páraÉ ello que si'á Rosáliá dais buen dote ,no le falta nada para que se case ámi hijo ,pues, igualami hacienda ála dé usted, y la tengo muy saneáda, sin cargas ,ni' censos: luego sabe usted tengo mis armas ála puerta, porque soy hidalgo ,aunque sin jactancia, que el noble que no la tiene mas SU nobleza realza. Con que si no es el motivó el verla usted embobada con ese petimetriÜo que la hace carantamaulas, yella no se las desprecia, no sé yo en verdad que haya otro motivo. Ese es solo el que atodo esto da cáusí. Lain. iLuego por un chuchumeco Madrastra, ámi hijo' dais calabazas! “Alterándose. Isah. No señor ,es que pretendo ':quevivan en /paz y, en gracia --de 'Díos-quando estón casados. Lain. No lo entiendo. :-Isah. En dos palabras lo explicaré: Rosalía es una buena muchacha, dócil éinocente ,ella .. ,yo sé bjen que está prendada 'dé Gregorio ,yque le quiere mucho, pero alucinada al ver áDon ‘Juan alegre, petimetre ,de gran labia, que en la Corte con Duquesas yMarquesas solo trata, yque él la ha hécho creer quede corazón la ama, yque casada con éi“ “ vendrá áser afortunada siendo en Madrid uña de las petimetras de fama, - está ilusa ,sin saber qué hacerse ^i porque la arrastra por una parte el cariño de Gregorio, yengañada por otra de los extremos ypromesas ponderadas de Don Juan ,cotíozco qué está un poquilio inclinada, yque encasarse con él no tuviera repugnancia. Lain. Pues por eso digo yo que fuera bueno casarla con mi hijo quanto antes, porque si el amor se arraiga por Don Juan en Rosalía^ áDios ,se abrasó la casa de arriba abaxo. Isab. Pues todo de esa manera se erraba. Lain. IQué dice usted? Isab. Rosaíia, aunque yo soy su madrastra, me obedece como ámadre, viendo que yo llego áamarla mas que si su madre fuera, co» « La Buena Madrastra,^ conqueai yo ía íHándara se casara ^on Gregorio, luego al punto se casara» lain. Pues sí ,sí. Uab. Pues no, no, no. íain. Señora Isabel;;" i- Isab. Con pausa; se casaba Rosalía porque yo se lo mandaba, ^u' i bien 2yqué tesuUaria? que ella que está preocupada * con el tal Don Juan ahora,» '» se halíaria disgustada » con su esposa ,no teodriail hora de paz en la casa; ¿ el marido se aburriera, i ella se precipitara, ytal vez un desacierto 'cometiera despechada, .^i. que hay mugeresque se pierden s. porque ádisgusto las casan. Lain. Con que es decir que la boda l se volvió agua de cerrajas. hab^ No señor, se casarán; pero antes quiero avisada ,¿ que la mioma Rosalía ^. Vea que Don Juan,la engaña, \ que es un loco, un presumido^ í embrollón ,yfaramalla, • con que es preciso que al vec como la dexa burlada ,le aborrezca ;yconociendo entonces la gran distancia 1 del cariño vérdádero de Gregorio ála» falacias ^ de Don Juan, sea ella misma, quien solicite con ansia que con Gregorio la case, yprudente yavisada, gustosa con su marido, rt 'vivirá er^ paz recalada, sirviendo á Dios, ycuidando de su marido ysu casa. t,ain. Es usted la neplus urtra de las mugetes de España. Verdad es que como usted se ha criado en Salamanca, yaili hay tantos Colegiales, ^ salió grande Cólegistla^ i Itab. En elía debí ámi tío la educación ycrianza, hasta que muerto mi padre me volví áColmenar para cuidar de mi baciendai^ Lafn. Yluego -' casó usted con JuanPedraza?^ era pobre, yviudo,-peto ;I:.i él se llevaba la gala i en, Colmenar :las mozuelas " dentro música, al bayle que hay en la plaza Z se van acercando :¡Locasí o Isab. Tío Lainez, ,son muchachas, . yasí logran de su tiempo. ~ Lain. Como usted fuera abogada yo aseguro que no habría pleyto que usted uo ganara, i» ; Salen lasi Labradoras degala X'fCon panderos ysonaias vienen cantando, i I. Es el amor;; if n^‘^ii’- Todas. Un traydor. %. Siendo.su halago;; ; Todas. El estrago. I. Ysu finezat.t., .:c”>—-í Todas. Fiereza 'rts con que atormenta inhumano: T3 I. Pues todas huyamos ’’ de tal enemigo. ^^ Todas, huyamos ,huyamos, buscando el remedio contra sus engaños. > Isab. Esb es ,divertitsa. I. Vamos , todas juntas ála plaza, que ya se empezará el bayle* 3. jY Rüsaiia? .c Isab. Por agua fue ála fuente, ycon cuidado estoy ya,.,por ver que tarda. I, Pues aquí la esperaremos, porque con nosotras vaya al bayle. Isab. Esperadla pues. I, Hablemos aquí apartadas, ásus compañeras. * Lain, Oiga usted en tanto, álsaieh^ 'A*Lai~ i i 4L'a Buena Laínez éIsahel hahlañ aparte,yen tanto las quatra Latradóras yqus te apartan ála derechay recatándose que las oigaUy tienen su eonversación* 2. Apuesto que en conversación tirada está ia tal Rosalía con Don.Juáiii: I. {Has vis'to^ Blasa, -‘ qué tonta! siempre tías dél la mosquita muerta anda que no le dexa. 3. Qué fuera que la sosa le engañara, yse casara con ella. 1. No lo creas tú, Bernarda, no puede ser ,que Den Juan, no la quiere: en confianza, con mist. ámí me quiere Doh Juan alegre. Las 3. Atí? X. .Sí. í- ...- - 2. Pues tú te engañas, que ámí sólita me quiere, por señas que ayer mañana me dió quatro caramelos. X. Ami me dió seis castañas anoche. 3. Pues^ de las dos '- hace burla declarada: esta mañana me ha dicho que solo por mí se estaba en Colmenar ,’y que pronto ' me regalará una bata con criipones; con que atní me quiere, pues me regala bata ,yávosotras solo caramelos ycastañas, i.y 2- No lo creo. 4. Pues creed que yo soy la afortunada áquien Don Juan quiere. ‘^ Las 3. Tú? 4. Muchito :tengo en mi arca guardado un papel en que:: I. ¿Te ofrece mano ypalabra de casamiento? alterada» a. yl. Respt>nde. 4< Ño hay en él escrito nadá, Madrastra, pero en él venia envuelto un pedazo de empanada, yai dármele dixo; Las 3. Qué te dixo? 4. Porque empeñadas estáis en saberlo no quiero decirlo. 1. Eso basta ; para conocer que mientes. 4. No seas de.svergonzada, envidiosa :ámi me quiere, 3. ¡Por cierto que se empleara muy bien! él me quiere ámí, 2. ¿A tí te quiere? ya baja, me quiere ámí. Todas. Amí, ámí, ypor vida que:;. Altercan las quatro yyal embestirse Isabel se mete enrttedio yquedándose quieto el tio Lainez, Isab. ¿Muchachas qué hacéis? ¿por qué alborotáis? Lain. ¿Esos demonios se matan? X. El demonio será usted, viejo chocho, • Lain. Mal criada, quieres apostar:? X. ¡Ay, ay! que el viejo nos echa plantas. Isab. No es razón que hables así álos mayores. ap. áellé, Lain. Qué traza de saber los Mandamientos, 1. También coir.o usted. lasb. dexadlas, ap. al tio Laine%, que es fuerza que tenga usted Ja prudencia que áellas falta. Lain. Es verdad. ’’ X. Abien que ahora'- oji veremos coa la que bayía, yasí saldremos de dudas. 2. Pues vámonos sin tardanza, porque rabio ya por verlo. 3- Yyo. 4. Yyó. I. Acia la plaza nos vamos ,que Rosalía La Buena 'Madrüstrá^ (jiT^s tnucílo» *. Que ella vaya quando quiera* Isab. Bien esiá, ,." yo OS afirmo no hara falta. 1.Pues repitamos nosotras con fiesta ycon algazara* Reciten la cantinela con que salierortf yvanse. Lain. Apuesto yo que esta gresca es por Don Juan ;las malvadas de las mozuelas están por él cascabeleadas, de manera que las trae ^ el maldito atolondradas; porque como es petimetre, canta ,y^toca la guitarra, ytan baylador que áveces parece arlequín de caña, pues quando bayla en el cuerpo todo los huesos le baylan, las tiene locas:: Aquí mi hijo viene :dolor causa el verle ;yo me retiro, si acaso en la boda habla, expliqúese usted de modo que entienda toda la trama, que él aunque ála vista es asi ála pata la llana, tiene mucho entendimiento, aunque le faltan palabras para explicarse ;yprocede conforme ásu sangre hidalga corresponde í¿entiende usted? I-taK Quedo de todo enterada. Lata. Me alegro ;ála paz de Dios* v, Isab, Yo le miro lastimada al pobre Gregorio, Sale Gregorio. Yo, poco ápoCQ, sintiera que la enfadara mi visita* i tsa¿. No ,Gregorio: tienes experiencias artas de que siempre te he querido. Creg-. También sabe usted me amaba Rosalía antes ,yahora roe aborrece. iiab. Tá te engañas. Greg, ¿Que me engaño dice usted? ¡ojola que me engafiaral - pero desde que llegó al Lugar por mi desgracia ese Don Juan ,el sobrino del médico ,ya me trata con desprecio ,huye de mí, si yo la hablo no me habla, si la miro no me mira, si la sigo se me escapa, si yo lloro ella se rie, si yo estoy triste ella canta, si roe enfado ella se alegra, si yo me paro ella salta; yen fia de quanto hago yo ella lleva la contraria, ycon cada cosa de estas el corazón me traspasa de tal manera que áveces ya la paciencia me falta; ylo peor es que la quiero mas quanto mas mal me trata, Isab. ¡Con qué sencillez el pobre ap* se explica !Gregorio, vaya, sosiégate :yo te afirmo que antes que llegue la Pascua con ella te has de casar. Greg. ¡No será mi dicha tanta! llora» ella no me quiere ámí; ya solo Don Juan la agrada. Isab, Quando eso sea así ,yo te doy ,Gregorio, palabra que la he de hacer conócet la ra^on. Greg. No hacemos nada: Yo no quiero que me quiers por razón ;lo que estimara es que por solo cariño me quisiera. Isab. Yo empeñada en verte contento estoy: yo la hablaré. * Greg. Mas habladla con dulzura, que mas quiero morirme de pena yansia que vivir contento; 5i es que habéis de regañarla ydarla por mí un instante ’ ía Buena Madrastra^ de disgusto. Isab. Ella hacia casa mirando ála derechet» viene ya. Greg. Pues yo me voy, que no quiero disgustarla. Isab. ÁDios, hijo. Greg, ¿Qué habéis dicho? con emoc. repetid esa palabra. Isab. ÁDios ,hijo. Greg, Ojalá Dios^ que yo esa dicha lograra. V^as. Isab. íQué buen corazón! es fuerza que con cautela ycon maña haga ver áRosalía que este es solo el que la ama. Se pone otra vez áhilar, ypor la derecha sale Rosalía con una cantarilla fycanta la siguiente seguidilla. Canta Ros. Es amor un enigma que todos quieren descifrarle ,yninguno lograrlo puede; que ai descifrarle en él solo se encuentran contrariedades. Isab. Rosalia. Ros. ¿Madre mia? besa la mano áIsab. Isab, La seguidilla que cantas yo nunca la he oido. Ros. ¡Toma! si ahora Don Juan acaba de enseñármela en la fuente. Isab. Por eso tanto tardabas, con risa. Ros. ¿Gregorio ha venido ? Isab. Su Ros. Diga usted, ¿yse quejaba de mí? Isab. De tí no ,pues solo se quejó de su desgracia. Ros. 2Desgracia? Isab. Yo le afirmé, Rosalia, que ie amabas siempre :2^® esto verdad? Ros. Ya hace algún tiempo que;:- Isab. Acaba. Ros. Madre, que le quiero menos. Isab. Bueno ,ytu me lo ocultabas^ Con agrado. yantes me decias todo. Ros. Yo le he encontrado mil falcas de unos dias áesta parte. Ros. Pues dímelas, ¿qué te paras? Ros. Yo confieso que Gregorio es hombre de bien ,que nada quiere sino ámí ;yque pronto, como yo se lo mandara, se ecbaria en una hoguera, aunque viera se abrasaba, que es justo dar la lazoa ai que la tiene ,mas;::- Vaya, • ¿quáles son sus faltas ? Ros. Son, como yo no esté engañada, que yo no le quiero tanto. Isab, Bien ;pero de eso se saca no están las fallas en él, - que en ti sola está la falta de ser mudable. Ros. ¿Mudable? Isab, Mudable ,sí ,cosa es clara, si antes Je querías ,y ya no le quieres. Ros. Yo::- Isah. Basta: ya tú sabes que con él está tu boda tratada, pero pues ya no le quieres, no será razón se haga: ahora dime tú qué piensas hacer. Ros. Yo bien me alegrara que se casara conmigo; pero;;; yo:::- Isab. ¿Por qué te paras? ^ Ros. Mire usted, madre, Don JuaB me quiere infinito, yanda siempre tras de mí ;es buen mozo# tiene tantísima gracia, ysabe:;: tsah. Pasa adelante. Ros. Él me ha dicho que no hay dato* en Madrid que no ie quiera, yque todas le regalan unas La Buena «nás cosas ;pero dice que ámí tan solo me ama, yque ámí sola me quiete roas que átodas juntas. Isab. Rara fineza ,si ello es verdad. Sor. ¿Cómo que si es verdad? vaya, con que lo dice muy serio, ylo jura. Las muchachas del Lugar, viendo que ámí roe quiere yáellas no, rabian de envidia ,¡y ámí me dá tanto gustol con alegría. Isab. jCosa es clara, siendo tú la pteferidal ¡Qué poco se confiara ap. de promesas de los hombres si áconocerlos llegara! Hor. Pero Gregorio porque me quiere Don Juan se enfada, yme da lástima ,pues yo áGregorio deseara querer siempre ,yque Don Jua»: me quisiera ámí. j hcd?. Repara ,:; que eso es injusticia. Roí. ¿Cómo? Isab. Porqué s! los dos te amaran, .cada uno te darla. Como el carino lo manda, su coraron todo entero; ytú ,si álos dos amabas, ácada uno no podrías darle (aquesta es verdad clara) roas que la mitad del tuyo; con que si bien lo reparas Verás no es partido igual. Roí. Es verdad.; yo no ajustaba mis cuentas así. isab. ¿Pues cómo? fioí. Porque yo, madre, pensaba que casada coa Gregorio esto no estorbase para que yo quisiera áDon Juan. *sab. ¡Bueno! la muger casada solamente su marido ba de querer, yavisada euidat solo de sus hijos MadrUstrá*_ 7 yde gobernar su casa. Ros. ¿Pues no hay casadas que quieren áotros hombres? Isab. ¡Quanto arrastra ap. el mal exemplo !esas, hija, áDios ofenden ,yfaltan ásu honor yásu deber. Ros. ¿Con que me hallo precisada entre Don Juan yGregorio á escoger uno? Isab. Sí ,acaba. Ros. Entre Don Juan yGregorio:;- Yo no sé lo que me haga. Isab. ¿Quieres que yo te dé un modo de acertarlo? Ros. Madre amada, sí señora ,diga usted. , Isab. ¿Tuya tienes pruebas hartas . de que Gregorio te quiere, con que solo lo que falta es ver si te quiere átí - Don Juan con fineza tanta ^ como Gregorio ;pues yo Jo dispondré con tal maña, que tú por tus mismos ojos lo veas ,con que aclarada ;. esta duda ,entonces puedes, sin temor de errar en nada, escoger a! que te quiera mas de los dos. Ros. ¡Buena traza! Me gusta; ¿y será Don Juan quien me quiera mas? Isab. Muchacha, ¿cómo he de saberlo ahora? quando la experiencia haga lo sabremos ambas. Ros. Bien; pero diga usted ¿se tarda mucho en eso? Isab. Tal vez hoy quedarás desengañada, ;ij Roí, ¡Quánto me alegraré! fi Isab. Pero i^ entonces ya no se aguarda L ánada, con el que elijas j te has de casar sin tardanza. Ros. Ai punto me casaré con ha Buena Madrastra, a con Don Juan. Isab. ¿Y si te ama mas Gregorio? Res. No lo creo: él nunca me ha dicho tantas veces que me quiere como Den Juan. Isab. JÑo sirven palabras; hija ,las obras mejor ei afecto nos declaran, i?oí.Ay,ay,ay que D.Juan llega. a/egr. Isab. ¡Ojalá nunca llegara! Sale Don ^uan^Joven alocadof vestido perfectamente ála moda rigorosa del dia ,con un ramo de flores en la mano, D. Juan. Era imposible engañarme yo; quando vi que arrojaba depries, claras luces éste sitio, que esparce con abundanciaj dige ,es preciso que esten juntos para luces tantas el lucero de la noche yaurora de la mañana. Rosalía es sol :sus rayos todo el corazón me abrasan. ¡usted lucero es brillante, que envuelto en nubes opacas, con Ja oposición mejor se ostentan las luces claras! Dichosa casa la que es por maravilla rára de dos tan lucientes astros feliz aivergue yestancia. Ros. jVe usted si me quiete? áIsab, Isab. Chito: ámí parte no me alcanza de esas lisonjas. D. Juan. ¿Lisonjas? No lo son ,que mis palabra* las produce el corazón aunque la boca las habla. Mucho mérito ,señora, hay en usted; si os hablara uno que no os conociera^ creyera sin repugnancia que hermana de Rosalía era usted yno madrastra; yyo sé q.ue no tendría escrúpulo en cortejarla, {rit, Isab. No hable usted de esa manera se^ conmigo. D.Juan. Ya veo falta en los Lugares aquel trato civil que se gasta en la Corte :aquí en oyendo el cortejo las espanta por no conocido ,pero si estoy yo aquí mucho gracia* me han de dar todas las mozas, pues las dexaré enteradas de qué es cortejo ,ysabrán muchas cosas que ignoraban. Isah. Idlo áenseñar ála Corte. D. Juan. Fuera ociosa la enseñanza, porque en punto de cortejo allí no se ignora nada: un dia hablando con la Duquesa de Transüvania, (que es muy tonta, aunque bonita ) pensando yo que ignoraba mucho en la materia ,quise darle alguna lección para su gobierno ,yaunque es tonta vi que en la materia hablaba con tanta instrucción que ámí me puede dar quince yfalta. Ros. Esto no me gusta. op» D, Juan. Pero será justo que reparta entre las dos estas flores; Reparte las flores como dice, áRosana le adaptan estas rosas, por aquello de... siendo rosa temprana., etcetera ;yestos lirios yestas azucenas castas áusted ,yel repartimiento hecho así , qué bien encaxa.» Canta. Aquesos colores d que tienen las flores son de vuestro estado, ^ La rosa temprana de tu edad lozana es propio dechado. Res. ¡Canta bien! Isab, Silencio, 9 La D, Jtím> Aá í- 10 ciepr se me eívídaba: ^ 011 vo dice que os diga « que tiene un valeen sa casa» ¿n saber cookv, del padre de Gwgotio, en que declara que ávuestro difunto esposo una suma de importancia debe ,ysi queréis cobrarle por justicia ,que él se encarga de enviársele áMadrid ásu hermano, que se halla de Procurador con mucho crédito ,pues sin jactancia» por menos causa que esta, ba desado arruinadas ámas de treinta familias* Yo lo creo. D. ^uan. Mas se pasa el tiempo :ven, Rosalía, con migo ,que ya en la pUí» se ha empezado el bayle* Jta^. ¿Ir con vos? íD. ^uan. No perderá nada? ven ,ven. agarrándola» ísab. Mas no es regular. Z>. Juan, Andad, que eso es patarata yen cogimiento muy propio de Lugar. Sea usted franca ymarcial ,como ya es uso» "Resr. |Me quiere mucho! á Itah, No vayas Sola. 2>. Juan. Ay !escrúpulo del tiempo de maricastaña: ven ,ven. Roí. Madre, que me lleva. Ifab. Deteneos, porque vaya yo también. Juan, Pues corra usted, Laagarray la lleva* para ver si nos alcanza. Isab. ¡Q ue por el fevor que logra en la Corte precisada nie vea ácallar !los cielos faciliten que yo salga coa lo que intento ,pues todo iiúíimstrú„ de ese síoc?® se arabar#,- vare ttaza (sí Lffgar tEn ei foro el ga^terag yel tamhoríh y^repariiSoí Sinorden el Sargento>y el Sa^crlítan-, yhombres^ las quatro La^rcdo-ras’ sfk cerrillsála izquierda yyGregorio ála dereeha ca* nio apesadumbrado-, Sacr. ¿E-n que estamos detenidos? vamos ,que el tiempo se pasa. Sarg. No se gasta, tanto tiempo para dar una batalla. Pac. jBaylarás conmigo? ala i. Ldbr» I. Tengo una pierna lastimada. Pas. Me alegro. Roq. Ven ábaylar. 2r. Tengo una cadera mala, ycoxeo. Roq. No sabi* yo que tenias tal gracU* Pep, Bayla conmigo^ 3. No puedo, tengo mala. la garganta» Pep, Srdixeras ía cabeza yo lo creyera yjurara*^ Jint, Baylemoa los dos» 4. Antón, no quiero, ni me da gans* Ant, Por respuesta tan cortes, muger ,te doy muchas gracias* Sarg. ¡Vaya qué hacemos! Roq. Si np. quieren baylar las muchachas* Sarg. |Cómo que no^quieten? ¿pUC» áqué han venido ála plaza? Íaí 4. Ya lo sabemos. Sacr. Yyo me lo discurro, taimadas. Greg. íQué será de mi! 1. No viene. e. Apuesto yo que está en casa de Rosalía el bribón. Hablan las qualrtr aparte, g. No fuera malo pegarla una tunda entro las quatro. 4. Sí ,sí ,áver si escarmentaba. Sarg. Con queeissesumidas euentss^ no hay fiesta íbuena tostada B3SV Ld Buena roas que la hija ,ypor eso aquí vine para daría este pape!. Kor, ¿Pues qué es? Greg, Ahora no re iroporta nsdi saberlo ;ya vendrá tiempo Jo sepas ,ylastimada entonces de raí te acuerde*»! Rür. Yo quiero verle, Greg. No... 'Ros. Calla. le quiia el p<ipel,y Lee. Testamento de Gregorio, ¿Qué es esto? Gr eg. Prevención para si me matan en la guerra, para que con eso vaya con el consuelo de que cumplí lo que me tocaba, Lee Ros. Primeramente ámi pides íe pido con vivas ansias que benigno me perdoae el haber sentado plaza sin su permiso ,yespero ^ que me conceda esta gtacif^ por ser el primer disgusto que le he dado ,yla palabr» doy deque sirviendo al Rey no haré cosa que nos traiga deshonor ,yle aseguro que si me veo en batalla, en defensa de mi ley» de mi Rey yde mi patria^ muera ámanos del contrario antes que volver la espalda, Repr. Ros.iUoxk tú, Gregorio? llera, Greg. Sí, Ros. ¿Y vendré yo áser la causa de tu muerte? Greg. ?Qué lo duelas puesto que aun aquí me matas? Lee Ros. Ami amada Rosalía perdono que asi me haya precisado áque mi muerte:;; (por ser ámi amor ingrata) V2v3> ¿busest jysi 2C3.SO mi padre antes que yo faíta^ por mí única heredera la nombro ,yla cedo quintas Madrastra. iíersncías yo tener pueda. Se eíííernecen amhot. Solo con la eifcunstancia que ai primer hijo que teaga qiiando se vea casada coa Don Juan ponga Gregoti* por nombre ,pues quando hag% caricias al hijo puede que alguna vez entre tanta* se acuerde de mí ,yconozct ^que mi corazón la amaba, que esto no impide el que quien á su esposo como honrada. Repr.Res. ¡Qué es esto que veo,CieIo8| para proseguir me falta el aliento, lee: últimamente destino una corta manda, porque mantegan con ell* la perrita desgraciada que yo le di áRosalía, porque quando esté casada con el dichoso Don Juan vendrá átener la desgraci* del amo, tal vez muriendo de faintbre ,ylástima rae caust* upor ser animal que yo hatea criado en casa, er* leal ,yme quería, yBo debo yo olvidarla^ sni última voluntad es esta ,yqueda firmada de mi puño yde mi letra, porque en todo tiempo valga» Gregorio Lainez, Greg. ADios . para siempre, hace qtiz se vi» Ros. Tente ,aguarda, Is detiint* Gregorio mío::; Greg. Es verdad, tuyo soy ,pero tú ,ingrata, no has querido, no, ser mía. Rss, Hay que ya desengañada de que no puede quererme nadie con tanta constancia como tú ,ácosta ,Gregorio, de mi sangre ,yo enmendara lo que he errado, (dfdtf de gese* Greg, ¡Ay Dios ,qué he oidoi sorpr«f*“ ¿puedo íerrer e^petanza aun me quieras? Cié qu Rof. Mis ojos, Gregorio ,te lo declaran; te quiero, yte querré siempre.- Greg. Ya soy dichoso. Ros, Palabra te doy deque no será D&n Juan mi esposo ;arrestada le -despreciaré ,ysi no fuere tan afortunada que lo seas tá ,ninguno lo será ;tú tferíe's causa de abartecerme::: Greg, ¿Qué d4ces,“ yo aborrecerte? me matas con eso ,ahora “té quiero mucho' mis, ¿y éñ prueba clara quieres qué hagámoslas paces? Ros. Sí, Oregorio mió. se dan las ma- Greg. El alma [hos, está llena de contento. Sale Don .^uan con un papel en la mano ,yal ver áGregorio se rie. ¡Bravo soldado sé halla - el Rey en ©íegoriol péró hombre ,por Dios no te vayas^ que la pnobre Rosalía' quedará, desamparada: tú toma aqueste' papel,- -áélla. qisetál re servirá dé -pauta para adelauie ,porvida:;: - itnucbo el Escribano tarda! 'vase. Ros. ¡Qué me dirá aqui Don Juan! Se aparta Gregario. ¿Gregorio por qué le apartas? . Porquedeas el papel. Ros. Como tú no te enfadaras viendo los requiebros que Usé dirá ,te le entregara para que tú le leyeras. VJrr, La Buena Madrmtra. me dirá ,ycomo pensaba casarse conmigo ,ahora dirá el dia que señala para la boda: por Dios le perdones, yno hagas caso de lo que diserej yo soy tuya, Greg. Eso rae basta, yo te creo, porque fueras muy cruel si me engañaras: oye ,isi tú, Rosalía, has pensado me casara 'contigo ,te has engañado, solamente te trataba por diversión ,de ia misma manera que áotras muchachas. Ycr me caso hoy en el dia, cuéntate por convidada err* tni boda ;Dios te guarde, Rosalía muestra confusión, yte dé lo que te falta. Don Juan; Ros. ¿Para qué, Gregorio, finges iquesas patrañas? (ds/e. Greg.Yono las fmxo, el papel riyenes quien las dice ,ybien claras, Roir. ¿El papel las dice? Greg. Sí. Tómale, ypuedes mirarlas. Le da el papel, yella lee pafasi. ¡Yo no eritiendo estos embrollos! ‘ Don Juan dice que se casa, o ¿con quién será? Ros. Yo me alegro de verme así despreciada: Gregorio, antes que Don Juaa ~ este papel me entregará sabesque te habia dicho que estaba determinada ádespreciarle, yque átí mi corazón te entregaba. aguardas? Greg. No hablemos en eso mas. Oí. Tu le has de leer -, que yo ••nunca, Rosalía amada, •- no quiero recatar nada i ‘í^tíj.quando ya te he dicho q-e te quiero :Don Juan anda niuerto por mí ,éJ me ha jurado que me quiere éidolatra, ^0 mismo en el papel te he querido como ahora. Salen Leoharda yél Rrcrrhaneé Lean. Andad, que espera mi ama. Escr. Vamos, ves ádesnudarte ydale átu padre gracias que té ha libertado.-. . ^Ros. áGr, ^3 La Busna Ros, ¿Ckrto? Escrib, Cierto. Gre^. ¡Padre de mi alma! L>eon. Entrad. Entrase con el Escrihane. Ros. Entremos nosotros, ysabremos lo que pasa. Greg. Yo, muger::: Ros. Entra ,Gregorio, conmigo, yno temas nada.e«írfi«J^- Sala de Labradora rica ,ála izquierda mesa con Escribanía ,ysalen Isabel yDon Juan^ este regentando, ya como dueño de casa, yobservando Isabel todas sus acciones con disimulo^ mirándole al descuido. B. Juan. El Escribano no viene, si tiene tanta eficacia en todo::: no, pues conmigo;:: , jesíá ya dispuesto::: Isab. Nada faltará ,usted es vivo de genio. B.-Juan. ¿Pues la tardanza de qué sirve? Isab. No es tan grande que ála impaciencia os dé causa. D. Ju. Hasta que de quanto nenes due'ñpsea, no descansa el alma. ,^_ Suden el Escribano ,Lecnarda j 'gario yRosalía ,que se quedan ála entrada. Escr. La paz de Dios sea aquí. ¡Gregorio ,vaya > que para día de boda > te has puesto valiente gala! Greg. ¿Qué dice usted? Isab. T^n sosiego. (Jttan. ARo^aiia casarla aparte áDon con este he dispuesto. D. §uan. Pues pronto ,, que el tiempo se pasa. Isqdb, Siéntese usted ,porque escriba al Escribano. todo lo que aquí se trata. Escrih. Está muy bien. Isab. Rosalía, op. las dos. Madrastra, , ¿estás ya desenganad-a de que Gregor'o te quiere mas que Don Juan? IRoj. ¡Me engañaba empicaron! Isab. Ya lo has visto: ¿y estás ya determinada ácasarte con Gregorio? responde ,¿por qué no hablas? Ros. Madre, si tengo vergüenza de decir que sí. Jxíí^. Pues <caUa^ , que yo I9diré por, tí: escriba usted que se casa Gregorio Lainezcon Rosalía de Pedraza, yque ademas de la dote que su pa.dre que Dios haya i la dexó ,yo desde boy mismo: la doy todas mis alhajas, todo el dinero que tengo, posesiones ylabranzas, jp. ¿Qué hace usted? ’’ con alteración. isab .Solo mosu3Lt con que deseo resignada H. obedeceros en todo sin contradeeir en nada; ' usted mismo ámí me dixo .'que fuera acción muy bizarra ^ que al que eligiese por yerno, mis caudales entf'egaia yquautos bienes poseo; ser .consejo de usted basta_. para que le siga yo; y; supuesto que se casa ;i Gregorio con Ro,salía, :_- yo les doy con mano:franca * quanto tengo :vea usted; ^ si hay muger mas bien mandada. Greg. ¡Madre mia! Ros. ¡Madre m¡a! se arrojan ásus pti^* Isab. Ifes^ en esto.se retrata lo mismo que usted pinto, ' pues medixo que las gracias expresivos me darían, ysentiría mi alma grande alegría :la tengo; ¿yáust€¿ también no le alcanzó, I La Buena T^ndo que ha salido cierío ¡Gilí ¡éTldc¡€t qu^ado usted pronosticaba? X). Juan. Yo no se qué me sucede, ap. Ros. ¡Gran placer! Greg. ¡Fortuna rara! Alzad,hijos, ámis brazos:/eJ «¿raahora que tratemos falta áM. Juan con soflama. nuestro casamiento. B. Juan. ¡Pero sino le, queda a. usted nada! Isab. Eso no importa^ usted solo (mta. mi persona es la que amaba, con-ÍTO— ¿no es verdad? si esta os entrego logra uísted lo que anhelaba. J). Juan.^ Pero el mantenernos^ Isah. Eso toca á.usted ,.que el que se casa ámantener su muger se obliga ,porque el que trata que su muger le maqienga:;: ya me entendéis ,esto basta. rt^ Juan. ¡Yo me he perdido! ap. 'Etscrih, Adelante. *' ¿Se casa usted óno se casa.'? D. Jmh:. Este pápeí;: ;?, saca un papel del holsillo. Isah. Fue la red, je le quita. en qse consegu-í con maña que cayese usted, tan solo por el bien interesada de esta joven inocente, áquien usted procuraba engañar ^mostrando atí con acción tan poco usada de que hay madrastras muy buenas, si tai vez alguna hay mala. 2^. Ved qué:: Vaya usted con Dios, porque yo me avergonzara {papel. de casarme con tal hombre, rompe el Ros. Ay que le da calabazas. Greg. ¡Me alegro! aunque yo lediera mejor de calabazadas. Sale^ el tio háine'z, apresurado ,Gr^ego^ rio se arrodilla delante de e/, te abraza amoroso. ^ain. ¿Está po.r aquí mi hijo? Madi'CiStra. t Greg. Padre ,perdón. Lain. Hijo, alza: yo me alegro que tomases resolución tan honrada, que ei vasallo debe dar la vida por su Monarca, Greg. Pero padre:;. Lain. No te aflijas: el Sargento vió ea tu cara que algún notable disgusto te obligaba ásentar plazá, fingiere la daba ,yluego fue ádarme el aviso ácasa, es hembre de bien ,Gregorio, pues aunque le regalaba, nada quiso ;En fin tú estás libre. Isab. Ycasado se halla con Rosalía. • Lain. Es usted la muger qué hay en España. D. Juan. ¿Qué haré yo ahora? ap. Sale el Alcalde. Él señor Don Juan .está en ésta casa? B. Juan. ¿Qué qa'éréis? Ate, Que me escuchéis solo catorce palabras. D. Juan. Pues vuélvale usted, porque no tengo humor déc-seucharlas. Ale. Yo soy tercó¿, no me iré antes de desembucharlas. B.Juan, Vaya, decid presto. Ale. Mas presto que usted deseara: (/é aparta Conocéis este papel? áunlado B.Juan.Bs modo::desdicha;éxtfaffe!up. Greg. Párece qúé se ha turbado. Ale. ¿Qué es ¡éstoj úátéd se arragasta? habladme claro :Soy hombre qué no me espa'fífo de nada. •. D. Juan. Este esun Ift'tafand hlio,- afectando 'Ser enidad. al* que por sus malas mañas hice pó^áéf'éú -présidm: -’i Ale. ?Yeste hermano se H3ína|)a también Juan cómo usted? D. Juan. Cierto. Ale. Lo mismo yo me pensaba; ves como yo te decía :íi i ao bien, hombre, en que te engañabas. Lliga et ^icaide al püsttioT ,saca á Bsfliío ,yhpone enfrente de D. fuan, La.'Buend Tvladrastra» este ai verle se turbct ,yBenito se encoloriza, Ben. Picaro;: D.Juan. ¡Triste de mil Yo me he perdido! Ben. Canalla, como agarre un palo:: Ak. 2Así al señor Don Juan se trata? Todos. ^Quéescsto? Ben. ¿Qómo ,Donjuán, señor ,¿si es un faramalla? embustero, petardista, que en Madrid lleno de trampas está por ir petimetre,)? i ysabiendo íe buscaban para meterle eni la cárcel, de la noche álamañana se escapó ,yyo sospechando que se veadrla ála casa de su tío ,tras él. vengo, .^pues ese vale declara - cue me debe treinta pesos, ' nunca y© se los prestara aese picaro. 6reg^ Un señor que t;anrSoIo se acompaña ; coa Duques y-con Duquesas::, Ben. ¿tisQ.GS ha dicho? jay qué infamia, si es un pobre peluquero Vque álos |acayos de casa ,solo Jjeyna, ytahqual vez af^cpcinero ,yle' llaman todos ¿fuanjíio !insolente;: i jr. Ay. que picarda! -^ R a: A¡cí= Ya. basta ^ ¿qué dice ei señor Don Juan? D.ifiuq^rjQiíeyo..,sepot,.. Ale. Vaya^ yaya,-,, y no t^r-deeás tu dinero, ,áBenito que la cárcel, tiene graci» í ' de encontrarle ;ola, muchac'hos. - Salen Ai’guaciies. N-o obstante sus circunstancias la casa de poco trigo ocupe :siento no haya 'grillos ni cadena ;per» .para suplir esta falta, en el cepo de cabeza le poned ,que yo manan* ála Corte daré aviso. Lain. Grande castigo ie aguarda, que estos que fingen tener en Ja Corte tal privanza conspiran directamente contra la epinion yfama de varias personas nobles, áquienes toman por capa de sus malos procederes; desgracias que se evitaran si cada uno en su estado i vivtjera como Dios manda. Ale. Llevadle. .-> D. Juan. Áesto me ha traído. -i mi conducta relaxada. -Ulle'oMítt Greg. Lástima le tengo, -r L Isab. Hija,; dale ai Cielo muchas gracia» porque te libró de ser para siempre desdichada. Ros. Austed, madre mia, defa» .i mi fortuna.. .;. Isab. Dale, acaba, ' la roano áGregorio. Greg. Yo la recibo con el alma. J£ícrf¿. ¿Firmáis ei contratol Tsabi Antes -> ála Piedad Soberana; es bien vamos áofrecer . nuestros votos ,pues lograda* - se ven nuestras intenciones por su mano sacrosanta. Todos. Que siempre en nuestro faTor la tniratnos desvelada. Se. hallará en la Librería de Castillo ,frente las gradas de San Felipa iReal-, en la de Cerro ^calle de Cedaceros ;en su puesto ,calle de Alea'" ei lá ;yen-el del Diario r, frente Santo Tomas', su preciados reales sueltas. yen tQ-raos en pasta á20. cada uno ,en pergamino á16 ,yát» rústica á1$ ,ypor docenas con mayor equidad