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Así se llaman las mujeres en el teatro de Goldoni

Gil García, Teresa

Abstract

En este artículo se estudia el proceso de renovación que el teatro de Carlo Goldoni, uno de los padres de la comedia italiana, sufrió del s.XVIII y la transformación sobre todo sus personajes femeninos, aunque la diferencia entre sexos seguía bien patente en todos los ambientes dejando a la mujer relegada a la cría y educación de los hijos. Se hace un recorrido por el teatro del autor desgranando la construcción de estos personajes y las características atribuidas a cada una de ellas.

Full text

110 Re is a In e nacional de Cul u as y Li e a u as ISSN: 1885-3625 DOI: h p://dx.doi.o g/10.12795/RICL.2011.i11.08 Te esa Gil Ga cía Uni e sidad Complu ense de Mad id ASÍ SE LLAMAN LAS MUJERES EN EL TEATRO DE GOLDONI THIS IS THE NAME OF WOMEN IN THE GOLDONI THEATER Resumen: En es e a ículo se es udia el p oceso de eno ación que el ea o de Ca lo Goldoni, uno de los pad es de la comedia i aliana, su ió del s.XVIII y la ans o mación sob e odo sus pe sonajes emeninos, aunque la di e encia en e sexos seguía bien pa en e en odos los ambien es dejando a la muje elegada a la c ía y educación de los hijos. Se hace un eco ido po el ea o del au o desg anando la cons ucción de es os pe sonajes y las ca ac e ís icas a ibuidas a cada una de ellas. Palab as cla e: Ca lo Goldoni, muje , comedia i aliana, ea o Abs ac : This a icle s udies he p ocess o eno a ion ha he hea e o Ca lo Goldoni, one o he a he s o I alian comedy, unde wen in he 18 h cen u y and he ans o ma ion, especially o i s emale cha ac e s, al hough he di e ence be ween he sexes was s ill e y e iden in all o he en i onmen s lea ing women elega ed o aising and educa ing child en. A ou o he au ho ’s hea e is made, showing he cons uc ion o hese cha ac e s and he cha ac e is ics a ibu ed o each one o hem. Keywo ds: Ca lo Goldoni, women, i alian comedy, hea e 111 Re is a In e nacional de Cul u as y Li e a u as, mayo 2011 ISSN: 1885-3625 DOI: h p://dx.doi.o g/10.12795/RICL2011.i11.08 Te esa Gil Ga cía Tu o il mio piace e consis e in ede mi se i a, agheggia a, ado a a. Ques a è la mia debolezza, e ques a è la debolezza di quasi u e le donne. (Mi andolina) En el siglo XVIII, mien as la ci ilización eneciana se eñía de c epúsculo, Ca lo Goldoni p epa aba la e o ma de su ea o consiguiendo que la exp esión de los ac o es ep esen a a e ec i amen e la ca a humana de los homb es y muje es de su iempo. Son sob e odo ellas, los pe sonajes emeninos, las que mejo an a demos a la eno ación pe seguida po el comedióg a o, y no an o po que Goldoni no se hubie a aplicado con maes ía en la cons ucción de dis in os modelos escénicos de muje que han pasado a se p o e biales en la his o ia del espec áculo, o de la cues ión emenina en gene al. El e dade o acie o del au o ha sido el de enseña a los espec ado es a mi a la escena de o a mane a, de o ma que, as el elón desco ido, pudie an obse a ese espacio que la sociedad les o ecía pa a i i su ida y a su mane a. Más que sus compañe os de época, las muje es es aban some idas al equilib io en e las ue zas ines ables de la adición que las quie e conse a en su papel y el impulso eno ado que las lle a a asumi o os comp omisos. Po es a ía, los pe sonajes emeninos encuen an en las comedias de Goldoni la mejo elabo ación d amá ica de su his o ia, pues la isión inno ado a que quie e aplica azonablemen e al ea o pasa po elimina el elo encub ido de la e dade a na u aleza de las cosas: homb es y muje es son los que son, los que i en en ese mundo, y sólo hay que sabe des ela los y esc ibi los. Y es amos en el siglo XVIII, cuando las úl imas mani es aciones de la sociedad monolí ica del An iguo Régimen dejan paso lib e a su ans o mación en un polied o de múl iples ace as que en el ea o, como modelo de ida, o ece ejemplos espec acula es muy dis in os a los an e io es. Aquí se mezclan los humanos icios y i udes con ai es nue os que omen an deseos de libe ad y democ acia. Aho a bien, en el siglo XVIII el é mino democ acia no signi icaba lo que hoy en endemos como gobie no del pueblo, sino la búsqueda de un mayo equilib io en e los dis in os es amen os de la sociedad, consecuencia de la c í ica que ya se hacía de la concen ación de pode es en manos de unos pocos (Palme 1971: 24-32). Sob e es e en amado se cons uye el uni e so de Goldoni, c eando igu as que son como la ida misma. Su idea del ea o, pues, le pe mi e pone en e idencia y con el e ec o de i me anclaje en la ealidad, la sociedad a a és del ejido espec acula de sus d amas. Sus pe sonajes, y en es e caso, sus pe sonajes emeninos, se mues an con al ca ac e ización y e osimili ud que po ningún o o medio esc i o los ecep o es de aye y de hoy, pod ían habe cap ado mejo las luces y las somb as de la men alidad colec i a que dis ingue el siglo XVIII. Po que p ecisamen e la lucha con a p ejuicios y 112 Re is a In e nacional de Cul u as y Li e a u as, mayo 2011 ISSN: 1885-3625 Así se llaman las muje es del ea o de Goldoni DOI: h p://dx.doi.o g/10.12795/RICL.2011.i11.08 esiduos i acionales pa a la c eación de un mundo nue o se ad ie e especialmen e en aquellas mani es aciones en las que el ciudadano es el ecep o inmedia o- ciudadano anónimo pe o, eso sí, ace ado y con iado en sus ene gías y po encialidades- pues cualquie in en o de e o ma p ocede de una pe cepción dis in a del mundo, un mundo que siemp e debe hace cuen as con el pasado y alo a , sob e odo, la posibilidad y la capacidad de sa is ace las exigencias undamen ales de quien allí i e en un u u o inmedia o. En endido así, en pocas palab as, un p oceso de eno ación conlle a además de un cambio adical en las es uc u as sociales, un plan eamien o di e en e en el a amien o de las mani es aciones públicas, siendo el ea o p ecisamen e, más que o as exp esiones cul u ales, el luga y el momen o en el que el espec ado puede obse a los mecanismos escondidos donde a aiga su es ilo de ida. El iun o de Goldoni consis e en habe dado o ma a la nue a sensibilidad, a la ans o mación del gus o, a la ansmisión de la nue a é ica y es é ica, pa iendo de una ealidad conc e a que no se le escapa po en e las endijas de lo i acional. Es e es el c i e io que p eside la in ención y la edacción de las amas. Su idea del ea o apun a a una de inición de la escena median e la p esen ación de con lic os, sen imien os, pasiones que se ma e ializan en pe sonajes casi eales, di íamos, como si ue an ma e ial angible sob e el que abaja . En sus ex os se pe cibe la alidez de la azón pa a p opone , con in uición, su ileza y buen gus o al público cansado de con enciones, la lección ex aída de la obse ación di ec a de la ida donde homb es y muje es es án cons uyendo el mundo eal. Po al mo i o, ningún esquema p ede e minado puede se le ú il a Goldoni pa a an g an obje i o, po que ya nada es como solía se . Solo sus do es de obse ado in eligen e de la ealidad son capaces de ehace la espec áculo en la mul iplicidad de ipos humanos que la habi an, en la a iedad de si uaciones i idas e imaginables. El ealismo social de Goldoni iende así un puen e en e el cincuen a po cien o de la sociedad y el o o cincuen a, homb e y muje es, sin al e a las elaciones de una sensa a con i encia. Cab ían, desde luego, o as in e p e aciones en las comedias de nues o au o eneciano, pe o apoyamos la lec u a de Goldoni no solo en plan eamien os eó icos de la c í ica especializada, sino en la concepción escénica que in e esa a es as ep esen aciones. Los espec áculos del Piccolo Tea o de Milán, po ejemplo, di igidos po uno de sus mí icos di ec o es, S ehle , se cen aban siemp e en piezas de un ealismo social decla ado y muy explíci o, y es e ha sido siemp e el modo adicional de lle a a escena a es e au o . Aho a bien, la di e encia en e ambos sexos, en onces muy des a o able a las muje es, se acusa en odos los ambien es, en e la mayo ía popula anal abe a, y en e la mino ía ilus ada. Ni la e olución cien í ica incipien e ni los cambios ideológicos en ma cha 113 Re is a In e nacional de Cul u as y Li e a u as, mayo 2011 ISSN: 1885-3625 DOI: h p://dx.doi.o g/10.12795/RICL2011.i11.08 Te esa Gil Ga cía pueden modi ica la conside ación emocional e in elec ual de la condición emenina, ya que su mejo o namen o social y su misión adicional es ene hijos y educa los. En la época incluso podemos e cómo el eó ico de la educación de los indi iduos con o me a su na u aleza, Jean Jacques Rousseau, ma ca di e encias conside ables en e las pau as educa i as de Emilio y de So ía, pa a quien p e é una base que el ma imonio debe comple a siguiendo los consejos y opinión del ma ido. De igual modo que es as ideas i en po doquie , ya que esponden a conside aciones gene alizadas o azonadas incluso, ambién se pe cibe la oz con a ia de quien cues iona la lógica de es as opiniones y la necesidad de desmon a las bases de una sociedad a pun o ya de desapa ece . Y de ahí que se echace el p incipio de in e io idad de las muje es po causa de su na u aleza impe ec a como un dispa a e y se de ienda, incluso, el p incipio de la educación pa a odos los que i en den o de las pa edes del hoga como ins umen o ans o mado del géne o humano y de mejo a de la sociedad. A las muje es, más que a ende a cues iones de ins ucción, que de poco les se i ían pues no se las con empla en una ida pública ue a de su casa, lo educa i o implica undamen almen e la necesidad de o ma se un ca ác e , que siemp e es un buen apoyo sob e el que aupa la ida y sal a con ga bo las unciones asignadas en la sociedad. Son muje es, di íamos de mucho ca ác e –y muy bien ca ac e izadas en el ea o- pa a ocupa su pues o. El p ime o, y más li e a io, es el de la muje ecep o a de cul u a. Y aquí apa ece, en e o as, Gaspa ina, con ese nomb e an e ocado de la condición li e a ia emenina en la ciudad de Venecia, la p o agonis a bu guesa de Il campiello, que ep esen a, aun en su ju en ud diminu a, a un ins uido espec ado de comedias; ella misma se mues a o gullosa de su condición excepcional que en iende lo que se desa olla en escena y es capaz incluso de o ece un juicio ace ado, mo i o que le si e pa a aumen a sus mé i os an e un u u o ma ido: “Co ago a una commedia,/ Zubi o che l’ho iz a,/ Zo giudica , ze la zè bona, o iz a;/ E quando la me pa ca i a a mi,/ Bizogna ce o, che la zia cuzì!” (Il Campiello, ac o IV, escena II). No se puede nega que es as p opues as de cambio, aun limi adas, ab en paso po su ue za y no edad a una o ma de pensa dis in a que un ambien e ecep o a o able puede con e i además en mo o de ans o mación o, al menos, de p og eso. Sólo hay que sabe encon a quien maneje adecuadamen e las oces de es os azonamien os y los exponga en la plaza pública pa a que odos los escuchen; en es o consis e la ue za social del ea o. Pe o no se ía del odo jus o que solo ié amos en Goldoni a un magní ico aduc o de ealidades y c eado de d amas en los que imi a a la na u aleza de las cosas, su e o ma del ea o equi ale a un p oyec o comple o y de allado de in ención de pe sonajes que se mue en exclusi amen e po el pode de la palab a, que es p ecisamen e el ins umen o comunica i o en e odos cuando hay que eni al encuen o de las necesidades 114 Re is a In e nacional de Cul u as y Li e a u as, mayo 2011 ISSN: 1885-3625 Así se llaman las muje es del ea o de Goldoni DOI: h p://dx.doi.o g/10.12795/RICL.2011.i11.08 comunes desde las a igas p opias: “Una comunicazione che gli uomini anno a lo o delle p op ie a iche pe ipa a e alle comuni necessi à”. ¿Come cio o comunicación? En es e caso, es a ase es la de inición de come cio, ecogida en el o iginal a ado Della mone a de o o ilus ado con empo áneo de Goldoni, Fe dinando Galiani (Galiani 1751). Aun así an o come cio como con e sación son ac i idades p opias del homb e en una cul u a en que ambas ealidades son sus pun os eme gen es: se habla pa a pa icipa en la sociedad, pa a se econocido como miemb o ac i o de ella, en unas elaciones en las que ambién las muje es iene algo que añadi . Nues o au o iene un sen ido muy a aigado de la sociabilidad y de los comp omisos que deben odos asumi , cosa que ampoco e a ex aña pues en el siglo XVIII su ge la igu a del esc i o que i e de su p opio abajo, y es e o icio se con ie e en moneda de cambio en e el c eado y quien es á dispues o a paga po sus se icios. También Goldoni debía busca el éxi o de sus ob as pa a lle a una exis encia digna. La conciencia de es e esquema ea al o ece la posibilidad de con a con una can idad excepcional de in o mación: si hay que habla , se habla á de odo. Mejo aún, encima de un escena io, hay que deja la palab a, que es c eado a de so p esa, a quien no la ha enido nunca, a las muje es. Así que la escena se llena de muje es de odo ipo, clase y condición, i alianas y ex anje as, capaces odas ellas de ilusiona a los espec ado es que se sien an en una bu aca pa a solaz de su ida u ina ia, que es o a unción digna del ea o. Y les pone un nomb e que, como luminoso opaje poé ico de su alma, las saca del guion y les da cue po. Tan a ue za c ea i a les ha ansmi ido Goldoni a es as muje es que él ha pasado a la his o ia como un ale oso de enso , incluso, de la condición emenina en un mundo y una época en el que oda ía quedaba po conoce el emedio de sus males. En sus d amas, como documen o es imonial de la men alidad bu guesa (Binni 1976), se econocen los componen es de aquella ci ilización iluminis a que de es a lo que puede comp ome e la anquila y se ena con i encia: men i a, hipoc esía, anaglo ia, al a de espe o o de palab a; y de ahí la an ipa ía hacia los nobles acíos y su ocio de pa ási os, sen imien os odos que ace can a Goldoni al pa ia ca del mo imien o ilus ado. La admi ación que sen ía po Vol ai e y po sus ob as queda e lejada en el homenaje endido al ancés con su comedia La scozzese, que, si bien man iene el mismo í ulo del o iginal, es una adap ación a los gus os del público eneciano. A pesa de se una his o ia desa ollada en ie a ex anje a, es o no le impide a Goldoni esal a en el ea o de su ciudad la igu a de un hé oe -he oína en es e caso, Lindana- cuya ue za no imp esiona po su o igen noble, sino po se una simple ciudadana hones a y po an o digno modelo que segui , en una sociedad que alo a el lenguaje uni e sal de los sen imien os. En sus Memo ias Goldoni ad ie e de su deuda con la ob a ancesa: “Già si sape a, che il ondo di essa non e a di e amen e mio, ma l’a e, 115 Re is a In e nacional de Cul u as y Li e a u as, mayo 2011 ISSN: 1885-3625 DOI: h p://dx.doi.o g/10.12795/RICL2011.i11.08 Te esa Gil Ga cía e le p emu e impiega e i pe a icina la ai nos i usi, e cos umi, equi alse o al ine i o dell’in enzione” (Memo ias, cap. XLVI, omo II). No hay edición en cas ellano de la comedia de Goldoni, en cambio, exis e una aducción de La escocesa di Ca lo Goldoni al se a dí, abajo es udiado po Pa icia Panico (Panico 2003). G an éxi o de público acompañó a la ep esen ación de La scozzese, que supe ó incluso al de la comedia de los pescado es de Chioggia, Le ba u e chiozzo e, en la úl ima empo ada de Goldoni en Venecia an es de su exilio pa isino: quince ep esen aciones u o en ese Ca na al del año 1761, po solo nue e del d ama local (Pignacco 1996: 118-9). Ni au o ni público pudie on mos a mejo su econocimien o a la uni e salidad de las Luces y a la in ención Vol ai e, que an es había esc i o “La comédie in i ulée L’Écossaise, nous pa u un de ces ou ages qui peu en éussi dans ou es les langues pa ce que l’au eu pein la na u e, qui es pa ou la même” (Vol ai e 1768: 176). Goldoni se a e ió a lle a a escena e dades uni e sales, a pesa del emo a las c í icas no disimuladas de sus de ac o es que e an muchos y pode osos. Temían que nues o eneciano con amina a la adición con la pes e mode na, con el mal ancés, que e a la Ilus ación, escondida en los opajes de a en u as exó icas y su iles pa lamen os. Pe o diez años an es, en 1750, el mismo año en que desa iaba al público con la c eación de dieciséis comedias nue as, el maes o eneciano ya había explo ado las posibilidades de in oduci cie as e dades en o a igu a emenina, p oceden e de la pa ia inglesa de las Luces (T i e o 1993), la p o agonis a de la no ela de Samuel Richa dson, Pamela o Ve ue Rewa ded, y había conseguido ma e ializa la a ención de los espec ado es en una comedia i ulada en su nomb e Pamela nubile –más a de, is as las posibilidades escénicas, la his o ia u o su con inuación en la Pamela ma i a a-. La ampliación del espacio d amá ico con elemen os no elescos de g an éxi o en Eu opa, a eces ildados de lac imosi, en cambio, demues a la posibilidad e ec i a de aslada a las cos umb es y a la mo al i alianas, ca ego ías de juicio é ico álidas pa a hace posible la coincidencia en e el bien indi idual y el de odos, que es aspi ación de los e o mado es ilus ados. Y sin emba go, los c í icos más conse ado es y adicales echazan las inno aciones que in en a lle a a la escena Goldoni. El más adicalizado de ellos, enemigo acé imo de Vola i e, Giuseppe Ba e i se a e e incluso a esc ibi : “Il Goldoni, che in mille luoghi delle sue commedie ha ques o di e o, in comune coll’ al o poe a Chia i, di ole a e il iloso o e il mo alis a senza a e e s udia a nè la mo ale nè la iloso ia, e che, come il Chia i, non dis ingue mai ne o a il bene e il male, o ebbe qui dis oglie e le anciulle dal piglia ma i o” (Ba e i 1831: 41). El juicio de Ba e i es excesi o, pues a a és de es os pe sonajes emeninos de nomb e exó ico y ex año a la ealidad local, Pamela o Lindana, solo se in i a a los espec ado es a pensa en que muje es con es os a ibu os son dignas de espe o y amo , 116 Re is a In e nacional de Cul u as y Li e a u as, mayo 2011 ISSN: 1885-3625 Así se llaman las muje es del ea o de Goldoni DOI: h p://dx.doi.o g/10.12795/RICL.2011.i11.08 pudiendo po ellas mismas maneja sen imien os. Cie o es que no son ni enecianas ni siquie a i alianas, pe o apa ecen en escena con el ca ác e simbólico de la eminidad que exige ya el econocimien o de sus p opios designios. Y es o podía alcanza incluso a ámbi os en los que la adición de iende o a espues a. La ama de las comedias deja en e e la posibilidad de ma imonios desiguales (Plebani 2003), cuya azón no es p ecisamen e el acomodo i al que jus i ica es os comp omisos. En es a sociedad bu guesa cada ez más pe ilada, los condicionamien os amilia es y los mo i os sociales empezaban a juga la pa ida con los sen imien os; y odo po ob a y g acia de la azón, que con enía aplica a lo con ingen e y a lo impo an e de la ida, que con es os bene icios y o as mejo as se ampliaba en elicidad y años. La sin onía en e Goldoni y los ilus ados quedaba exp esada en los juicios de los eó icos y de enso es de es e mo imien o in elec ual. Vol ai e lo elogiaba en sus ca as y el i aliano Pie o Ve i econocía un ondo de “ i ù e a, d’umani à, di bene olenza, d’amo del do e e” en sus comedias (Ve i 1755). Es as palab as más que amables demues an el espe o de sus con empo áneos hacia quien buscaba ambién una é ica bu guesa desde el ea o. Allí, en las ablas de un escena io, los espec ado es del siglo XVIII eneciano se opan con discu sos que les hacen e lexiona sob e ealidades uni e sales y sob e la suya p opia, a a és de pe sonajes sacados de una a en u a emp endida pa a adop a usos y cos umb es que mejo con ienen po coyun u a empo al. Los nomb es ex anje os de las p o agonis as de es as dos comedias con ienen el pun o de exo ismo jus o pa a ad e i de un compo amien o azonable y una conduc a ú il a los ciudadanos de la República, que con iene obse a aun iniendo del o o lado de los Alpes. Y sin emba go, como hacedo de í ulos no da ía la imp esión de que se hubie a aplicado mucho Goldoni en hace a anza el géne o, pe o i ula es ambién un a e y hace lo bien, p opio de a is as. En es e caso, un gen ilicio, la escocesa Lindana y un nomb e p opio, Pamela, sal an la exigencia de o ien a a los des ina a ios del espec áculo. Los í ulos de nues o au o son siemp e ob as de en endimien o que anuncian a los espec ado es lo que se a a a a o quién a a apa ece en escena, y si con ello les con ence de que allí pueden encon a cosas in e esan es, el esul ado es siemp e un acie o. Y aunque nunca se emos capaces de sabe con ce eza cuál puede se la in luencia de un buen í ulo en la ecepción de un ex o, podemos in ui que no es un ac o secunda io ampoco: unas eces iene an es de lo esc i o, o as después; o as, los dueños son los ecep o es; pe o no es imposible en ende que esas pocas palab as condensan cie a au a del imagina io del au o . P ecisamen e, de la in e p e ación de F anco Fido de los í ulos de las comedias de Goldoni, se han pe cibido de alles muy in e esan es pa a econs ui la poé ica que subyace en las comedias del au o eneciano (Fido 1995: 13-21). 117 Re is a In e nacional de Cul u as y Li e a u as, mayo 2011 ISSN: 1885-3625 DOI: h p://dx.doi.o g/10.12795/RICL2011.i11.08 Te esa Gil Ga cía Pa a ene éxi o con una comedia, decía en sus Memo ias Goldoni, había que comenza po con ence a las muje es, y es o es siemp e un buen mo i o pa a esme a se en lo p ime o que se lee. En su au obiog a ía, el au o de iende ambién que la ma e ia de su ea o p o iene de la obse ación y la e lexión sob e lo que ha is o, y es o no solo le si e de inspi ación, sino que pe enece a su p opia na u aleza. Su i ud, su capacidad de a e e se con la pin u a de la condición emenina en es e caso, consis e en e la ida ambién como un ea o. Incluso su o a ocación, la de abogado que de iende a un encausado encie a ambién un cie o ono espec acula , pues, como si desempeña a un papel, el le ado siemp e debe hace con incen es sus a gumen os an e el ibunal pa a cap a bene olencia y jus icia. Así ambién los í ulos, en su alo de sín esis, ca alogan escue amen e la condición del pe sonaje –culpable o inocen e, i uosa o no- con el in de guia a los espec ado es. El í ulo ma ca además el comienzo del espec áculo haciendo que el público se mues e expec an e an e lo que se agua en la escena, y señala el inal, al cla i ica el sen ido de la ob a. Cons i uye, pues un elemen o acla a o io del d ama, y desempeña un papel impo an e al condiciona la asis encia al espec áculo. Si ya encon amos indicios de la in encionalidad del au o en los í ulos de las comedias, no es di ícil comp ende la abundancia de ex os dedicados a las muje es, donde ellas son además p o agonis as, ni ampoco ad e i que hay asgos de cie o eminismo en el a amien o de es os pe sonajes. Son muchas y de mucha ca ego ía, a pesa del espe o que demues a Goldoni en la dis ibución de los papeles escénicos en e homb es y muje es y el econocimien o de la supe io idad masculina en es as elaciones. No obs an e, desde la i ulación se cap a que a las muje es las con empla an o en sus i udes como en sus de ec os, y po ales a ec os se a e e a llama la a ención y a alimen a las expec a i as del público p esen ándolas bajo una cali icación con enien e a su ca ego ía de común mo al: La donna bizza a, La donna di ga bo, La donna di go e no, La donna di maneggio, La donna o e, La donna sola, La donna s a agan e, La donna di es a debole, La donna endica i a, La donna olubile. Incluso más que una donna, una ez es una dama: La dama p uden e. Con mayo o meno o una en las ablas, las muje es de es as comedias mues an en escena la ue za de su especie a mane a de modelo que obse a , si bien la con ención en la pin u a de los ca ac e es emeninos es ac o e lejo del débil equilib io exis en e en onces en e el alo a ibuido a la muje en una sociedad oda ía misógina y la ape u a de mi as de la incipien e bu guesía. La solución espec acula de los con lic os pasa siemp e po mos a al ecep o la e e na lucha en e el bien y lo azonable y los compo amien os ambiguos que hacen paga un al o p ecio a quien los sigue. Si hay a ias p o agonis as, el plu al del í ulo mues a con mayo cla idad el ca ác e del g upo emenino que d ama iza Goldoni y es a men alidad de la época que cali ica su 118 Re is a In e nacional de Cul u as y Li e a u as, mayo 2011 ISSN: 1885-3625 Así se llaman las muje es del ea o de Goldoni DOI: h p://dx.doi.o g/10.12795/RICL.2011.i11.08 es a us. Aquí encon amos Le donne cu iose, Le donne de casa soa, Le donne di buon umo e; Le donne gelose, Le donne endica e ( ambién conocidas como Le con adine bizza e), con e ida en un in e mezzo musicale po Niccolò Piccinni y po ello d ama jocoso muy amoso en la Eu opa de su iempo; incluso exis e una aducción al español del año 1763, Las muje es engado as, lo que p ueba ambién la acogida magní ica y ápida de la ob a de Goldoni en la España de su iempo (Pagán 2003). Cuando quie e Goldoni cambia incluso el nomb e de la sus ancia humana que le si e de sopo e al adje i o que inspi a la pasión, y las con ie e en emmine, Le emmine pun igliose. Ya po el í ulo, los espec ado es son capaces de econs ui en su an asía la e e encia ex e na que les gene a cie o e ec o de sen ido de la ealidad, que es p ecisamen e a lo que aspi aba su au o . Las muje es que imagina Goldoni, las que aza con palab as elocuen es, son el undamen o de cualidades y de ec os pe cibidos con la in ensidad necesa ia pa a que se como son, como apa ecen en escena. Todas an cali icadas con epí e os que son modelos de mo alismo clásico, cen ados en la i ud o en el de ec o dominan e de la p o agonis a. Al espec ado le oca descub i lo po que la i onía es ambién o o de los mo o es c ea i os de un í ulo. No se engañe quien asis e a una ep esen ación de Le donne di casa soa, pues la sio a Be e y la sio a Anzola, ceden a la espon ánea suposición de imagina las sólo como casalinghe, y son muje es, en cambio, muy esuel as: “Se no ussimo nu che ussimo alen e, l’omeni de casa no i xe boni da gen e” (Le donne di casa soa, ac o I, escena II) La ealidad es que especialmen e en e las igu as que ep esen an a la bu guesía, como debía se en la ida, Goldoni coloca pe sonajes p o is os de empe amen o, au o idad e inicia i a. En el siglo XVIII, Venecia es luga de des acada p esencia emenina en el mundo de las le as, sob e odo po que al cambia los iempos, ambién había medios pa a que ellas deja an su huella en la memo ia. Hay ac ices como Te esa Ven u a, casada con el noble Venie , cuya casa se cons i uyó en un luga de encuen o pa a a is as y li e a os; damas nobles como Fio enza Vend amin, hija del p opie a io del Tea o di San Luca donde es enaba Goldoni; e incluso es udiosas: Elisabe a Camine casada con el bo ánico An onio Tu a, que di igió un pe iódico, Il Gio nale Enciclopedico donde apa ecían no icias, no edades li e a ias y cien í icas y se dis ibuía en oda Eu opa; y Luisa Be galli Gozzi esposa de Gaspa o y cuñada de Ca lo que publicó la p ime a an ología emenina de poesías en dos olúmenes que con ienen la ob a de más de doscien as poe isas del siglo XIII has a en onces. Y ellas no debían de se desconocidas a nues o eneciano. Pe o hay o a la lis a en sus comedias ambién ad ie e de los excesos que la muje puede come e y el ibu o que puede paga si se excede en sus ambiciones. Como co ec i o de la ue za del ca ác e emenino más lib e e independien e, o o g upo de ob as p esen an a las p o agonis as en el cen o de la ida amilia . Ellas son, o