El origen de la familia, de la propiedad privada y del estado
Full text
BIBLIOTECA DE JURISPRUDENCIA , FILOSOFÍA É HISTORIA ORIGEN DE LA FAMILIA DE LA PROPIEDAD PRIVADA Y DEL ESTADO POR Federico Engels. Biblioteca PixeLegis. Universidad de Sevilla. MADRID LA ESPAÑA MODERNA Cuesta Sto. Domingo, 16. Teléf_ 260-
Es propiedad. Queda hecho el depósito que marca la ley. AGUSTÍN AVRIAL, impresor.—San Bernardo, 92. "Teléforso rve.meL. 3.074
PRÓLOGOS DEL AUTOR PARA. LA. PRIMERA. EDICIÓN 9 1884. 1 A as siguientes páginas vienen á ser la ejecución de un testamento. Karl Marx había reservado para sí mismo la misión de exponer los resultados de los trabajos de Morgan en cuanto se relacionan con las conclusiones de sus propias tareas históricas ( hasta cierto punto, pudiera decir que de nuestras tareas comunes) y hacer así resaltar todo su alcance. Morgan había descubierto de nuevo, á su modo , en América, la teoría materialista de la historia, que cuarenta años antes descubrió Marx ; y en su paralelo entre la barbarie y la civilización había ido á dar con los mismos resultados esenciales que Marx. Y así como El Ca-
6 PRÓLOGOS DEL AUTOR pital fué saqueado durante años por los economistas de profesión en Alemania , con tanto afán como empeño en guardar silencio acerca de ese libro , exactamente de la misma manera trataron los maestros en la ciencia « prehistórica» en Inglaterra al Ancient Society de Morgan (1). Mi trabajo á duras penas puede suplir al que no pudo terminar mi difunto amigo. Sin embargo , tengo á la vista , junto con extractos detallados que hizo de la obra de Morgan, glosas criticas que reproduzco aquí dentro de los limites de lo posible. Según la teoría materialista , el móvil esencial y decisivo al cual obedece la humanidad en la historia es la producción y la reproducción de la vida inmediata. A su vez , éstas son de dos clases. Por un lado , la producción de los medios de existir, de todo lo que sirve para alimento , vestido , domicilio y de los utensilios que para ello se necesitan; y por otro, la producción del hombre mismo , la propagación de la especie. Las instituciones sociales bajo las que viven los hombres de una época y de un (1) Ancient Society, or Researches in the Lines of Human Progress from Savagery, through Barbarism to Civilization By Lewis H. Morgan, London , Macmillan and C.°, 1877.— Este libro fué impreso en América, y es muy dificil de en_ contrar en Londres. El autor ha muerto hace algunos arios.
PRÓLOGOS DEL AUTOR 7 país dados, están íntimamente enlazados con estas dos especies de producción, por el grado de desarrollo del trabajo y por el de la familia. Cuanto menos desarrollado está el trabajo, más restringida está la cantidad de sus productos, y, por consiguiente , la riqueza de la sociedad, más subordinado se halla el orden social á los vínculos de la consanguinidad. En esa organización de la sociedad fundada en los lazos de familia , cada vez es menos productivo el trabajo; con ella progresan la propiedad privada y el cambio de productos, la diferencia de fortunas, la valoración de la mano de obra extraña , y, por consiguiente , los antagonismos de clases: elementos sociales, nuevos todos ellos, que con el transcurso de las generaciones se esfuerzan por adaptar la antigua constitución social á nuevas condiciones, hasta que á la postre la incompatibilidad entre una y otras acarrea una completa revolución. La sociedad antigua, cimentada en la consaguinidad , desaparece entre el choque de las clases sociales recién formadas; y cede el paso á una sociedad nueva resumida en el Estado , cuyas unidades constituyentes ya no son lazos de familia, sino vínculos locales , una sociedad donde el orden de la familia está completamente sometido al orden de la propiedad, y en el seno de la cual tienen libre curso esos
8 PRÓLOGOS DEL AUTOR antagonismos y esas luchas de clase que componen hasta hoy toda la historia escrita. El gran mérito de Morgan consiste en haber descubierto y reconstituido con sus principales rasgos esa base prehistórica de nuestra historia escrita, y haber hallado en las asociaciones de raza de los indios de la América del Norte la. clave que nos permite descifrar los enigmas más importantes é insolubles hasta ahora, de la historia de las antigüedades griega, romana y germánica. Pero su obra no es labor de un día: necesitó luchar cerca de cuarenta años con su_ asunto para enseñorearse por completo de él. También, por eso, su libro es una de las escasas obras de nuestro tiempo que forman época. En la exposición de hechos y doctrinas que sigue, el lector distinguirá con facilidad entre lo que pertenece á Morgan y lo agregado por mi. En la parte histórica relativa á Grecia y á Roma no me he atenido á los documentos suministrados por Morgan, sino que he añadido aquellos de que disponía yo. La parte que trata de los celtas y de los germanos es mía esencialmente; 7 acerca de este punto, Morgan sólo disponía de documentos de segunda mano, y en lo que se refiere á los germanos, aparte de Tácito, no tuvo á la vista sino las malas falsificaciones liberales de M. Freeman. He reformado de nuevo
PRÓLOGOS DEL AUTOR 9 todas las deducciones económicas que en Morgan bastaban para su propósito, pero eran insuficientes en absoluto para el mío. Y, por último, claro es que soy responsable de todas las conclusiones , mientras no cite expresamente á Morgan.
II PARA. LA CUARTA. EDICIÓN, 1891 Las anteriores ediciones de este libro, á pesar de su gran tirada, se agotaron desde unos seis meses ha; y desde hace mucho tiempo venia rogándome el editor que preparase otra nueva. Trabajos más apremiantes me han impedido hacerlo hasta ahora. Desde que apareció la primera edición han transcurrido siete años, durante los cuales ha hecho importantes progresos el conocimiento de las formas primitivas de la familia. Por tanto, veiame en el caso de refundir y completar con esmero mi obra; y á mayor abundamiento, cuando, proyectándose estereotipar el actual texto, me seria imposible toda modificación ulterior. Así, pues, he revisado con esmero todo el texto y he introducido en él una serie de adiciones en las cuales confío haber tenido en cuenta cual conviene , el estado actual de la ciencia.
18 PRÓLOGOS DEL AUTOR materno y sustituirlo por el derecho paterno. Claro es que semejante concepto, según el cual se considera la religión como la palanca principal de la historia del mundo , tiene que ir á parar, por último , al más perfecto misticismo. Por eso es un trabajo árido y á veces de poco provecho el estudiar á fondo el grueso tomo en 4.° de Bachofen. Pero todo esto no disminuye su mérito de roturador; ha sido el primero en reemplazar las frases acerca de un desconocido tiempo primitivo en que reinaba la promiscuidad , por la prueba de que la literatura clásica de la antigüedad nos indica á montones los vestigios de un estado de cosas anterior á la monogamia, existente entre los griegos y entre los asiáticos, en el cual, no sólo un hombre tenía relaciones sexuales con muchas mujeres, sino también una mujer con muchos hombres, sin menoscabo de las buenas costumbres. Ha probado que esta usanza no desapareció sin dejar huellas bajo la forma de un abandono temporal, por el que las mujeres debían comprar su derecho á un matrimonio único; que, por tan- to, primitivamente no podía contarse la descendencia sino en linea femenina, de madre á madre; que esta validez exclusiva de la filiación femenina se ha conservado aún largo tiempo en el seno de la monogamia , con la paternidad ase-
PRÓLOGOS DEL AUTOR 19 gurada, ó, por lo menos, reconocida; y, por último , que esa situación primitiva de las madres , como únicos padres ciertos de sus hijos, aseguró á aquéllas (y, por consiguiente , á las mujeres en general) una condición social más elevada de la que desde entonces acá han tenido nunca. Bachofen no emitió esos principios con esta claridad , por impedírselo el misticismo de sus conceptos; pero los ha demostrado , y eso equivalía, en 1861, á una revolución completa. El grueso tomo en 4.° de Bachofen estaba escrito en alemán , es decir , en la lengua de la nación que menos se había interesado hasta entonces por la historia primitiva de la familia contemporánea. Por eso permaneció desconocido: su más inmediato sucesor en este terreno entró en escena en 1865, sin haber oído hablar nunca de Bachofen. Este sucesor fué J. F. Mac-Lennan , diametralmente opuesto á su predecesor. En lugar del místico genial , tenemos aquí al árido jurisconsulto ; en vez de una exuberante y poética fantasía, las plausibles combinaciones de un alegato de abogado. Mac-Lennan encuentra en muchos pueblos salvajes, bárbaros y hasta civilizados de los tiempos antiguos y modernos , una forma de matrimonio en que el novio, solo ó con sus amigos , está obligado á arrebatar su futura esposa
90 PRÓLOGOS DEL AUTOR á sus padres , simulando un rapto por violencia. 5 ,7 Esta usanza debe de ser vestigio de una costumbre anterior, por la cual los hombres de una tribu adquirían mujeres cogiéndolas realmente por la fuerza en el exterior, en otras tribus. Pero ¡cómo nació ese «matrimonio por rapto> ! Mientras los hombres pudieron hallar en su propia tribu suficiente número de mujeres, no había absolutamente ningún motivo para practicarlo así. Por otra parte , con frecuencia no menor encontramos en pueblos no civilizados ciertos grupos (que en 1865 aún solían identificarse á menudo con las tribus mismas ) , en el seno de los cuales estaba prohibido el matrimonio , viéndose obligados los hombres á buscar esposas y las mujeres esposos fuera del grupo ; al paso que en otras partes hallarnos una costumbre en virtud de la cual los hombres de cierto grupo están obligados á no tomar , sino en el seno del mismo , sus mujeres. Mac-Lennan llama exógamos á los primeros, endógarnos á los segundos , y sin más ni más , imagina en redondo una antítesis evidente entre «tribus» exógamas y endógamas. Y aun cuando sus propias investigaciones acerca de la exogamia le meten por los ojos el hecho de que esa antítesis no subsiste sino en su imaginación en muchos de los casos , cuando no en la mayoría ó hasta en la totalidad de los mismos, no por
PRÓLOGOS DEL AUTOR 21 eso deja de tomarla como base de toda su teoría. Por tanto, las tribus exógamas no pueden tornar mujeres sino de otras tribus; y dada la guerra permanente de tribu contra tribu , que corresponde al estado salvaje, eso no puede hacerse de ninguna otra manera más que por medio del rapto. Después plantea Mac-Lennan esta cuestión: ‹¿De dónde proviene esa costumbre de la exogamia ? » A su parecer, nada tiene que ver con ella la idea de consanguinidad y de incesto , la cual ha nacido mucho más tarde. La causa de tal usanza pudiera ser la costumbre , muy difundida entre los salvajes , de matar á las niñas en seguida que nacen. De eso resultaría un excedente de hombres en cada tribu aislada, siendo la inmediata consecuencia de ello , que muchos hombres tendrían la posesión común de una misma mujer, y de ahí la poliandria. Otra consecuencia: sabíase quién era la madre de un niño, pero no quién era su padre ; y de ahí el contarse la ascendencia sólo en linea femenina , con exclusión de la linea masculina (derecho materno). Y otra consecuencia de la escasez de mujeres en el seno de la tribu (escasez atenuada , pero no suprimida, por la poliandria) era precisamente el rapto sistemático y brutal de mujeres de tribus extrañas. «Desde el momento en que la exo-
22 PRÓLOGOS DEL AUTOR gamia y la poliandria proceden de una sola causa, del desequilibrio numérico entre los sexos, debemos considerar á todas las razas exógamas como entregadas primitivamente á la poliandria... Y por eso debemos tener por indiscutible que en las razas exógamas , el primer sistema de parentesco ha sido aquel que sólo por el lado materno reconoce el vínculo de la sangre. » ( Mac- Lennan , Studies in Ancient History, 1886; Primitive Marriage , pág. 124.) El mérito de Mac-Lennan consiste en haber indicado el uso general y la elevada significación de lo que llama él exogamia. En cuanto al hecho de la existencia de grupos exógamos , no lo ha «descubierto» ni mucho menos, y tampoco lo ha comprendido. Sin hablar de las noticias anteriores y sueltas, de numerosos observadores (precisamente las fuentes donde ha bebido Mac-Lennan), Lathan había descrito con mucha exactitud y precisión (Descriptive Ethnology, 1859) esa institución entre los magars de la India, y había dicho que estaba universalmente difundida y se encontraba en todas las partes del mundo, pasaje que el mismo Mac-Lennan reproduce. Y nuestro Morgan la había indicado y descrito perfectamente desde 1848 en sus cartas acerca de los iroqueses (American Review), y en 1851 en su obra respecto á la liga de los
PRÓLOGOS DEL AUTOR 23 iroqueses (The leagne of the Iroquois); mientras que el ingenio triquiñ.uelista de Mac-Lennan ha cometido aquí una confusión mucho más grande que la fantasía mística de Bachofen en el terreno del derecho materno. Otro mérito de Mac-Lennan consiste en haber reconocido el orden de descendencia con arreglo al derecho materno, aun cuando en ello le precedió Bachofen , según lo ha confesado aquél más tarde. Pero ni aun en este caso ve bien claras las cosas, puesto que sin cesar habla de «parentesco en linea femenina solamente » (kinship through females only); y esta expresión, exacta para un periodo anterior, continúa empleándola también para un estudio de desarrollo en que, si es cierto que aún se contaban la descendencia y la herencia exclusivamente según la línea femenina, también está reconocido y expresado el parentesco por el lado masculino. La estrechez de criterio del jurisconsulto es quien se forja una expresión fija de derecho ; y continúa aplicándolo sin modificarla, á circunstancias que entre tanto han ido haciéndola inaplicable. A pesar de ser tan plausible , sin embargo, según las apariencias , la teoría de Mac-Lennan no le ha parecido á su autor asentada con mucha solidez. Por lo menos , le llama la atención el que sea de advertir «que la forma del rapto
24 PRÓLOGOS DEL AUTOR (simulado) de las mujeres es más marcada y expresiva precisamente en los pueblos donde domina el parentesco masculino (es decir, la descendencia en línea paterna) (pág. 140) ». Y también escribe este concepto : «Es un hecho muy extraño que, según las noticias que acerca. de ello tenemos, el infanticidio no se practica. por sistema en ninguna parte donde coexisten la exogamia y la más antigua forma de parentesco (pág. 146).» Doble hecho que invalida directamente su manera de explicar las cosas , y al cual no pueden oponérsele sino nuevas hipótesis más enredosas aún. No por eso tuvo menor resonancia su teoría. en Inglaterra, donde encontró numerosas aprobaciones; Mac-Lennan fué considerado aquí por la generalidad como el fundador de la historia. de la familia y como la primera autoridad en este asunto. Aunque se pudieron advertir excepciones y modificaciones sueltas á su antítesis entre «tribus» exógamas y endógamas , es lo cierto que continuó siendo base reconocida de la opinión dominante y trocóse en unas anteojeras que hicieron imposible ver con libertad el terreno explorado é impidieron, por consiguiente, todo progreso decisivo. Es un deber el presentar ante la exageración de los méritos de Mac- Lennan , consagrada hoy en Inglaterra y fuera
PRÓLOGOS DEL AUTOR 25 de ella, el hecho de que con su mal comprendida antitesis de «tribus> exógarnas y endógamas ha causado más daño que servicios ha prestado con sus investigaciones. Entre tanto , diéronse á luz hechos que ya no cabían en su pequeño molde. Mac-Lennan sólo conocía tres formas de matrimonio: la poligamia, la poliandria y la monogamia. Pero así que este asunto llamó la atención, se hallaron pruebas , cada vez más numerosas , de la existencia de ciertas formas de matrimonio en que una serie de hombres poseían en común á una serie de mujeres, en los pueblos no desarrollados; y Lubbock (The origin of Civilization, 1870) reconoció como un hecho histórico este matrimonio por grupos (Communal marriage). Poco después (en 1871) apareció Morgan en escena con documentos nuevos y decisivos desde muchos puntos de vista. Hablase convencido de que el sistema de parentesco propio de los iroqueses, y vigente aún entre ellos, era común á todos los aborígenes de los Estados Unidos, es decir, que estaba difundido en un continente entero, aun cuando se encuentra en contradicción formal con los grados de parentesco que resultan del sistema conyugal que rige en él. Incitó entonces al gobierno federal americano á que recogiese informes acerca del sistema de paren-
26 PRÓLOGOS DEL AUTOR testo de los demás pueblos , tomando por base interrogatorios y cuadros formulados por él mismo. Y de las respuestas dedujo : 1.° Que el sistema de parentesco indio-ame- ricano estaba igualmente en vigor en Asia , y, bajo una forma un poco modificada, en numerosas poblaciones de Africa y de Australia; 2.° Que este sistema se explicaba perfectamente por una forma de matrimonio por grupos, á punto de desaparecer en Hawai y en otras islas australianas ; 3.° Pero que en estas mismas islas existía, junto á esa forma de matrimonio, un sistema de parentesco que sólo podía explicarse mediante una forma , desaparecida hoy, de matrimonio por grupos más primitiva aún. Morgan publicó el conjunto de estas noticias y las conclusiones deducidas de ellas en sus Systems of Consanguinity and Affinity , 1871 , y llevó así la discusión á un terreno infinitamente más amplio. Tomando como punto de partida los sistemas de parentesco y reconstituyendo con ellos sus formas de familia correspondientes, abría nuevo campo á las investigaciones y un horizonte mucho más vasto á la historia primitiva de la humanidad. Si se aceptaba este método , se iba como el humo la ligera construcción de Mac-Len nan.
PRÓLOGOS DEL AUTOR 27 Mac-Lennan defendió su teoría en la nueva edición del Primitive marriage (Studies in Ancient History, , 1875). Al paso que combina él mismo una historia de la familia con simples hipótesis y de una manera soberanamente artificial , exige á Lubbock y á Morgan , no sólo la prueba de cada uno de sus alegatos, sino nada menos que pruebas de una precisión inatacable, como las que sólo se admiten en algún tribunal de justicia escocés. Y ese mismo hombre es quien, apoyándose en el intimo parentesco entre el tío materno y el sobrino en los germanos (Tácito: Germania, cap. xx ) , en el relato de César , según el cual los bretones tienen sus mujeres en común por grupos de diez ó doce, y en todas las demás relaciones que los autores antiguos hacen de la comunidad de las mujeres entre los bárbaros , saca de ello sin vacilar la consecuencia de que la poliandria ha reinado en todos esos pueblos. Parece estarse oyendo á un fiscal que, para amañar sus conclusiones , puede permitirse entera libertad, pero exige al defensor la prueba formal y jurídicamente valedera de cada palabra que éste pronuncie. Pretende que es pura invención el matrimonio por grupos, y queda con eso muy por bajo de Bachofen. Añade que los sistemas de parentesco de Morgan no son sino simples fórmulas de cor-
34 PRÓLOGOS DEL AUTOR no tiene sino su merecido, cuando indignado Mac-Lennan le acusa de que «el método histórico le es absolutamente antipático», y cuando el señor profresor Giraud-Teulon le espeta la misma cosa en Ginebra en 1884. Y, sin embarcro el mismo señor Giraud-Teulon pateaba aún t'D como un desesperado en 1874 ( Orígenes de la familia) en el laberinto de la exogamia Mac- Lennanesca ¡ de donde sólo Morgan había de sacarle ! No necesito detallar aquí los demás progresos que debe á Morgan la historia primitiva ; en el curso de mi trabajo se hallará lo que es preciso decir acerca de este asunto. Los catorce años transcurridos desde que apareció su obra capital, han aumentado mucho el tesoro de nuestros materiales para la historia de las sociedades humanas primitivas. Junto con los antropólogos , viajeros y prehistoriadores de profesión, han venido á mezclarse en la contienda los juris consultos , aportando documentos inéditos los unos , y nuevos puntos de vista los otros. Más de una hipótesis de Morgan ha llegado á bambolearse y hasta á caducar. Pero los materiales recién acumulados no han conseguido suplantar en parte ninguna sus grandes ideas principales. El orden introducido por él en la historia primitiva subsiste aún en lo promordial de sus
PRÓLOGOS DEL AUTOR 53 rasgos. Sí; puede afirmarse que cuanto más se trata de arrebatar á Morgan su carácter de autor de este gran progreso, tanto más encuentra la aprobación universal el orden que él ha creado (1). FEDERICO ENGELS. Londres 16 de Junio 1891. .1111111~1. (1) Al regresar de New Yorck, en Setiembre de 1888, me encontré á un antiguo diputado en el Congreso por la circunscripción de Rochester, el cual diputado había conocido á Lewis Morgan. Por desgracia, no supo contarme gran cosa acerca de él. Morgan había vivido como particular en Rochester, ocupado únicamente en sus estudios. Su hermano había sido coronel y agregado al ministerio de la Guerra en Washington; gracias á la mediación de este hermano, había conseguido aquél interesar al gobierno en sus investigaciones y hacer publicar varias de sus obras á expensas del Erario público; mi interlocutor también se había ocupado varias veces de ello mientras tuvo asiento en el Congreso.
•
ORIGEN DE LA FAMILIA
:,
Estadios prehistóricos de cultura.. M organ es el primero que con conocimiento de causa ha tratado de intro- I. ducir un orden preciso en la prehistoriade la humanidad; las agrupaciones adoptadas por él permanecerán de seguro en vigor todo el tiempo en que no obliguen á modificarlas documentos mucho más abundantes. Dicho se está que de las épocas principales salvajismo, barbarie, civilización—sólo se ocupa de las dos primeras y del paso á la tercera. Di- -vide cada una de las dos en los estadios inferior, medio y superior , según los progresos realizados en la producción de los medios de existencia. Porque dice: «La habilidad en esa producción es lo más á propósito para establecer el grado de superioridad y de dominio de la naturaleza conseguido por la humanidad ; el ser humano es , entre todos los seres , el único que ha logrado hacerse dueño casi en absoluto de la pro-
40 ORIGEN DE LA FAMILIA ducción de sus víveres. Todas las grandes épocas del progreso de la humanidad coinciden de una manera más ó menos directa con las épocas en que se extienden los medios de alimentarse. » El descubrimiento de la familia camina al mismo paso, pero sin presentar caracteres tan salientes en lo que atañe á la división de los periodos. I.--ESTADO SALVAJE 1.° Estadio inferior.—Es la infancia del género humano , el cual , viviendo encima de los árboles, por lo menos parte de él (y esta es la única explicación de que pudiera continuar existiendo en presencia de las grandes fieras), permanecía aún en sus mansiones primitivas , los bosques tropicales ó subtropicales. Los frutos, las nueces (1) y las raíces servían de alimento; el principal producto de esa época es la elaboración de un lenguaje articulado. Ninguno de los pueblos del período histórico que conocemos (1) No debe tomarse en el sentido especifico, sino en el genérico de « semillas oleaginosas », como el coco, la castaña americana, etc.—(N. DEL T.)
POR FEDERICO ENGELS 41 pertenecía ya á ese estado primitivo. Aun cuando ha podido durar miles de años , no por eso podemos demostrar su existencia con testimonios directos ; pero admitiéndose que el ser humano ha salido del reino animal, no hay más remedio que aceptar esa transición. 2.° Estadio medio.—Comienza con el empleo alimenticio de los pescados (entre los cuales contamos también los crustáceos , los moluscos y otros animales acuáticos) y con el uso del fuego. Los dos van juntos, porque sólo el fuego permite hacer comestible de un modo perfecto la pesca. Pero con esta nueva alimentación los hombres hiciéronse independientes del clima y de los lugares ; siguiendo el curso de los ríos y las costas de los mares , aun en estado salvaje pudieron difundirse por la mayor parte de la tierra. Los instrumentos de piedra de la pris mera edad , trabajados groseramente , sin pulimentar , conocidos con el nombre de paleolíticos, que pertenecen todos ó la mayoría de ellos lo á este periodo y se encuentran desparramados por todos los continentes, son pruebas de hecho 11(): en apoyo de esas emigraciones. La ocupación o' de nuevas zonas, el instinto descubridor, siempre despierto, y la posesión del fuego por medio del frotamiento , crearon alimentos nuevos, tales como las raíces y los tubérculos amiláceos cocidos entre ceniza caliente ó en hornos excavados en el suelo ; y tales también como la caza, 1;)'
42 ORIGEN DE LA FAMILIA que con la invención de las primeras armas la maza y la lanza—llegó á ser para la alimentación un recurso ocasional. Jamás hubo pueblos exclusivamente cazadores, como se dice en los libros, es decir, que vivan sólo de la caza, porque el producto de ésta es harto inseguro. Por efecto de la constante incertidumbre de los medios de alimentarse , parece establecerse durante ese estadio la usanza de la antropofagia, que desde entonces se sostiene durante largo tiempo. Los australianos y muchos polinesios se hallan hoy aún en ese estadio medio del salvajismo. 3.° Estadio superior.—Comienza con la invención del arco y de la flecha , gracias á los cuales llega la caza á ser un alimento corriente; y el cazar una de las ramas habituales del trabajo. El arco, la cuerda y la flecha forman ya. un instrumento muy complejo, cuya invención supone larga experiencia acumulada y facultades mentales superiores, así como el conocimien- to simultáneo de otra multitud de inventos. Si comparamos los pueblos que conocen el arco y la flecha, pero no el arte de la alfarería (del cual deriva Morgan el tránsito á la barbarie), encontramos ya algunos comienzos de residencia fija en aldeas, cierto dominio de la producción de los medios de subsistir, vasijas y trebejos de madera, el tejido á mano (sin telar) con fibras de corteza, cestos trenzados con cortezas qt' wee fue ma
4 111 111 A POR FEDERICO ENGELS 43 ó con juncos, armas de piedra pulimentada (neolíticas). En la mayoría de los casos , el fuego y el hacha de piedra han producido ya la piragua formada por un solo tronco de árbol (monoxila), y en ciertas comarcas las vigas y las tablas necesarias para construir casas. Todos estos progresos los encontramos, por ejemplo, entre los indios del Noroeste de América, que conocen el arco y la flecha; pero no la alfarería. El arco y la flecha fueron para el estado salvaje lo que la espada de hierro para la barbarie y el arma de fuego para la civilización: el arma decisiva. II.-BARBARIE 1.° Estadio inferior.—Empieza al introducirse el uso de la alfarería. En muchos casos, y verosímilmente, nació ésta de la costumbre de recubrir con arcilla los objetos de cestería ó de madera, para hacerlos refractarios al fuego ; lo cual no tardó en hacer descubir que la arcilla moldeada no tenía necesidad del objeto interior para prestar este servicio. Hasta aquí hemos podido considerar la marcha del progreso de un modo general , aplicán-
50 ORIGEN DE LA FAMILIA dad el tránsito de la barbarie á la civilización y el pasmoso contraste entre ambas. Pero desde ahora podemos generalizar asi la clasificación de Morgan: Salvajismo. —Periodo en que predomina la apropiación de productos naturales enteramente formados; las producciones artificiales del hombre están destinadas, sobre todo, á facilitar esa apropiación. Barbarie.—Período de la ganadería y de la agricultura, y de adquisición de métodos de creación más activa de productos naturales por medio del trabajo humano. Civilización. —Periodo en que el hombre aprende á elaborar productos artificiales, valiéndose de los productos de la naturaleza como primeras materias, por medio de la industria propiamente dicha y del arte.
II Da familia Morgan, que pasó gran parte de su vida entre los iroqueses establecidos aún actualmente en el Estado de New York, y fué adoptado en una de sus tribus (la de los senekas ) , encontró vigente entre ellos un sistema de parentesco en contradicción con sus verdaderos vínculos de familia. Reinaba allí esa especie de matrimonio , fácilmente disoluble por ambas partes , llamado por Morgan «familia sindiásmica». La descendencia de una pareja conyugal de esta especie era, pues , patente y reconocida por todo el mundo; ninguna duda podía quedar acerca de saber á quién debían aplicarse los apelativos de padre , madre , hijo , hija , hermano , hermana. Pero el empleo de estas expresiones está en completa contradicción con aquella manera de ver. El iroqués , no sólo llama hijos é hijas á los suyos propios , sino que también á los de sus hermanos ; y los hijos del segundo llaman padre también al primero. Por el contrario , llama so-
52 ORIGEN DE LA FAMILIA brinos y sobrinas á los hijos de sus hermanas, los cuales le llaman -tío. Inversamente la iroquesa, á la vez que á los propios , llama hijos é hijas de ella á los de sus hermanas , quienes la dan el nombre de madre. Pero llama sobrinos y sobrinas á los hijos de sus hermanos, hijos que la llaman tia. Los hijos de hermanos se llaman entre sí hermanos y hermanas , y lo mismo hacen por su parte los hijos de hermanas. Los hijos de una mujer y los del hermano de ésta se llaman mutuamente primos y primas. Y no son simples nombres, sino expresión de la idea que se forma de lo próximo ó lejano , de lo igual ó desigual del parentesco consanguíneo, expresiones que sirven de base á un sistema de parentesco completamente elaborado y capaz de expresar muchos centenares de relaciones de parentesco diferentes para un solo individuo. Hay más. Este sistema, no sólo se halla en plenovigor en todos los indios de América (hasta ahora no se han encontrado excepciones) , sino que además existe, casi sin cambio ninguno, en los aborígenes de la India, en las tribus dravidianas del Dekán y en las tribus goras del Indostán. Los nombres de parentesco de los tamilas del Sur de la India y los de los senekas-iroqueses del Estado de New York están hoy aún de acuerdo para más de doscientos géneros de parentesco diferentes. Y en esas 'tribus de la India , como entre los indios de América, las relaciones de parentesco resultan-
POR FEDERICO ENGELS 53 tes de la vigente forma de la familia están en contradicción con el sistema de parentesco. ¿Cómo explicarlo? Por el fundamental papel que la consanguinidad representa en el orden social entre todos los pueblos salvajes y bárbaros ; es imposible suprimir con mera palabrería la importancia de un sistema tan difundido. Un sistema que está universalmente en vigor en América, que existe en Asia entre pueblos de razas diferentes del todo, del cual se encuentran formas más ó menos modificadas por todas partes en Africa y en Australia, semejante sistema requiere ser explicado históricamente y no soslayarse con frases, como, por ejemplo, ha inteatado hacerlo Mac-Lennan. Los apelativos de padre, hijo, hermano, hermana, no son simples títulos honoríficos, sino que, por el contrario, traen consigo serios deberes recíprocos perfectamente definidos, y cuyo conjunto forma una parte esencial de la constitución social de esos pueblos. Y se ha encontrado la explicación del hecho. En las islas Sandwich (Hawai) aún existía en la primera mitad de este siglo una forma de familia que suministraba el mismo género de padres y madres, hermanos y hermanas, hijos é hijas , tíos y tías , sobrinos y sobrinas, que requiere el sistema de parentesco de los indios primitivos de América. Pero (¡ cosa extraña! ) el sistema de parentesco que estaba vigente en Hawai tampoco respondía á la forma de familia
54 ORIGEN DE LA FAMILIA que allí existía de hecho ; es decir, que en este. país todos los hijos de hermanos y hermanas, sin excepción , son hermanos y hermanas entre si y se reputan como hijos comunes, no sólo de su madre y de las hermanas de ésta ó de su padre y de los hermanos de éste, sino que también de todos los hermanos y hermanas de sus padres y madres sin distinción. Por tanto, si el sistema americano de parentesco presupone una forma más primitiva de la familia , que ya no existe en América, por otra parte el sistema hawaiano nos lleva á otra forma aún más rudimentaria de la familia, cuya existencia es cierto que ya no podemos demostrar en ninguna parte, pero que ha debido necesariamente existir, puesto que sin eso no hubiera podido nacer el sistema de parentesco que le corresponde. « La familia, dice Morgan, es el elemento activo ; nunca permanece estacionaria, sino que pasa de una forma inferior á una forma superior á medida que la sociedad evoluciona de un grado más bajo á otro más alto. En cambio, los sistemas de parentesco son pasivos ; sólo después de largos intervalos registran los progresos hechos por la familia en el curso de las edades , y no sufren radical modificación sino cuando se ha modificado radicalmente la familia. »—« Y, añade Karl Marx, lo mismo sucede con los sistemas políticos , jurídicos , religiosos y filosóficos. »--Al paso que la familia continúa viviendo, el sistema de parentesco se osifica ; y mientras que éste se
POR FEDERICO ENGELS 55 mantiene por la fuerza de la costumbre, la familia sigue independiente de aquél. Pero, así como Cuvier, al descubrirse en el suelo parisiense huesos marsupiales de un esqueleto, pudo deducir que éste pertenecía á un animal didelfo (1), y que animales de este género, desaparecido entonces, vivieron en otros tiempos en aquella comarca; de igual manera, de un sistema de parentesco históricamente transmitido, podemos inducir que existió una forma de familia correspondiente, hoy extinta. Los sistemas de parentesco y las formas de familia que acabarnos de recordar difieren de los reinantes hoy en que cada hijo tenía varios padres y madres. En el sistema americano de parentesco, al cual corresponde la familia hawaiana, pueden ser padre y madre de un mismo hijo un hermano y una hermana; pero el sistema de parentesco hawaiano presupone una familia en la cual , por el contrario, esto es la regla. Llegamos aquí á una serie de formas de familia que están en contraposición absoluta con las admitidas hasta ahora corno únicas valederas. Según las ideas corrientes, nuestra sociedad no conoce más que la monogamia, junto á ella la poligamia de un hombre, y, en rigor, la poliandria de una mujer ; como conviene al fariseo (1) Género de este curioso tipo animal es el ornitorinco australiano, que aún vive . aunque tiende á desaparecer.— (N. DEL T.)
56 ORIGEN DE LA FAMILIA moralista, pasa en silencio que en la práctica se salta tácitamente y sin escrúpulos por encima de las barreras impuestas por la sociedad oficial. En cambio, el estudio de la historia primitiva nos manifiesta condiciones en que la poligamia de los hombres y la poliandria de las mujeres van juntas, y en que, por consiguiente, los hijos comunes se considera que les pertenecen en común. A su vez, esas mismas condiciones pasan por toda una serie de modificaciones hasta que se resuelven en la monogamia. Estas modificaciones son de tal especie, que el circulo que abarca la unión conyugal común , y que era muy amplio en su origen, se estrecha poco á poco hasta que, por último, ya no deja subsistir sino la pareja aislada que hoy predomina. Reconstituyendo de esta suerte la historia de la familia, Morgan llega á estar de acuerdo con la mayor parte de sus colegas acerca de un primitivo estado de cosas según el cual en el seno de una tribu imperaba el comercio sexual sin obstáculos, de tal suerte, que cada mujer pertenecía igualmente á todos los hombres y cada hombre á todas las mujeres. Desde el siglo anterior habíase hablado de un estado primitivo de esta clase, pero sólo de una manera general ; Bachofen fué el primero (y este es uno de sus mayores méritos) que lo tomó en serio, é investigó sus vestigios en las tradiciones históricas y religiosas. Sabemos hoy que esos
POR FEDERICO ENGELS 57 vestigios descubiertos por él no conducen á ningún periodo social de comercio sexual sin trabas , sino á una forma muy posterior: el matrimonio por grupos. Aquel período social primitivo, aun admitiendo que haya existido realmente, pertenece á una época tan remota, que de ningún modo podemos prometernos encontrar pruebas directas de su existencia, ni aun en los fósiles sociales, entre los salvajes más atrasados. El mérito de Bachofen consiste precisamente en haber puesto este punto en el primer término de la discusión (1). En estos últimos tiempos se ha hecho de moda negar ese periodo inicial de la vida sexual del hombre. Se quiere ahorrar esa «vergüenza» á la humanidad. Y para ello apóyanse, no sólo en la falta de pruebas directas, sino sobre todo en el (1) Bachofen prueba cuán poco ha comprendido lo que ha descubierto, ó más bien adivinado, al designar ese estado primitivo con el nombre de hetairismo. Cuando los griegos introdujeron esta palabra en su idioma, el hetairismo significaba para ellos el trato carnal de hombres célibes ó monógamos con mujeres no casadas; supone siempre una forma definida de matrimonio, fuera de la cual se mantiene ese comercio sexual, y encierra ya la prostitución dentro de sí, por lo menos corno posibilidad. Esta palabra no se ha empleado nunca en otro sentido, y así la empleo yo, siguiendo á Morgan. Bachofen lleva en todas partes sus importantísimos descubrimientos hasta un misticismo increíble, pues imagina que las relaciones entre hombres y mujeres, al evolucionar en la historia, tienen su origen en las ideas religiosas de la humanidad en cada época, y no en. las condiciones reales de su existencia.
ORIGEN DE LA FAMILIA ejemplo del resto del reino animal. De éste ha sacado Letourneau (Evolution du mariage et de la famille, 1888) numerosos hechos , con arreglo á los cuales un comercio sexual sin trabas no es propio sino de las especies más inferiores. Pero de todos esos hechos no puedo inducir más conclusión que esta: no prueban absolutamente nada respecto al hombre y á sus primitivas condiciones de existencia. El emparejamiento por largo plazo en los vertebrados tiene suficiente explicación en los motivos fisiológicos, por ejemplo, en las aves por la necesidad de proteger á la hembra mientras incuba los huevos ; los ejemplos de fiel monogamia que se encuentran en las aves no prueban nada respecto al hombre, puesto que éste no desciende precisamente del ave. Y si la estricta monogamia es e] colmo de la virtud, la palmera tiene que ceder ante la tenia solitaria, que en cada uno de sus cincuenta á doscientos anillos posee un aparato sexual masculino y femenino completo, y se pasa la existencia entera ayuntándose casualmente consigo misma en cada uno de esos anillos reproductores. Pero si nos atenemos á los mamíferos, encontramos en ellos todas las formas de la vida sexual, la promiscuidad, la unión por grupos, la poligamia, la monogamia; sólo falta la poliandria, á la cual nada más que seres humanos podían llegar. Hasta nuestros parientes más próximos, los cuadrumanos, presentan todas las variedades posi- 58
POR FEDERICO ENGELS 59 bles del agrupamiento entre machos y hembras- , y si nos encerramos en límites aún más estrechos y no ponemos mientes sino en las cuatro especies de monos antropomorfos, Letourneau no sabe decirnos acerca de ellos sino que viven cuándo en la monogamia, cuándo en la poligamia ; mientras que Saussure (en la obra de Giraud-Teulon) declara que son monógamos. También distan mucho de probar nada los recientes asertos de Westermarck (The History oí Human Marriage, London, 1891) acerca de la monogamia del mono antropomorfo. En resumen, los datos son de tal naturaleza, que el honrado Letourneau conviene en que «no hay en los mamíferos ninguna relación entre el grado de desarrollo intelectual y la forma de launión sexual». Y Espinas dice con franqueza (Des socie'te's animales, 1877): « El aduar es el más elevado de los grupos sociales que hemos podido observar en los animales: Parece compuesto de familias, pero hasta en su origen son antagónicos la familia y el aduar; se desarrollan en razón inversa una de otro.» Según acabamos de decirlo, no sabemos nada positivo acerca de los grupos de familia y otras agrupaciones sociales de los monos antropomorfos; los datos que de eso tenemos se contradicen diametralmente, y no hay que extrañarlo. ¡Las nociones que tenemos respecto á las tribus humanas en estado salvaje están ya tan llenas de
66 ORIGEN DE LA FAMILIA abuelos y abuelas, en los límites de la familia, son maridos y mujeres entre si; lo mismo sucede con sus hijos , es decir, los padres y las madres; los hijos de éstos forman, á su vez, el tercer circulo de cónyuges comunes; y sus hijos , es decir , los biznietos de los primeros, el cuarto. En esta forma de la familia, los ascendientes y los descendientes, los padres y los hijos, son los únicos que están excluidos entre si de los derechos y de los deberes (pudiéramos decir) del matrimonio. Hermanos y hermanas, primos y primas en primero , segundo y restantantes grados más lejanos, son todos ellos entre sí hermanos y hermanas , y por eso mismo todos ellos maridos y mujeres unos de otros. El vínculo de hermano y hermana, en ese periodo, tiene consigo el ejercicio del comercio carnal recíproco (1). La fisonomía típica de una fami- (1) En una carta de la primavera de 1882, se expresa Marx en los términos más vivos acerca de los Niebelungen de Wagner, que falsean por completo los tiempos primitivos. Segismundo declama: « ¿No es cosa inaudita que el hermano abrace á la hermana como á una esposa? » A esos « dioses de. la lujuria » de Wagner que, al estilo moderno, hacen más picantes sus aventuras amorosas con su poquito de incesto, responde Marx: «En los tiempos primitivos , la hermana era la esposa, y esto era moral.» (Para la 4. a edición.) Un francés, amigo mio, gran adorador de Wagner, no está de acuerdo con la nota anterior, y advierte que ya en el Edda. antiguo, que sirvió de base á Wagner, Loki dirige á Freyja esta reconvención, en la Jgisdreeka: «Has abrazado á tu propio hermano delante de los dioses.» Por tanto, en aquella época estaba ya prohibido el matrimonio cutre hermano y 1:3
POR FEDERICO ENGELS 67 lía de esta clase consiste en descender de una pareja; y en que á su vez, los descendientes en cada grado particular son entre si hermanos y hermanas, y por eso mismo maridos y mujeres unos de otros. La familia consanguínea ha desaparecido. Ni aun los pueblos más groseros de que habla la historia nos presentan ningún ejemplo de ella. Pero nos vemos obligados á admitir que ha debido de haberla, puesto que el sistema de parentesco hawaiano que aún reina hoy en toda la Polinesia, expresa grados de parentesco consanhermana. La CEgisdrecka es la expresión de una época en que estaba completamente destruida la fe en los antiguos mitos; constituye una simple sátira, por el estilo de la de Luciano, contra los dioses. Si Loki, representando el papel de Mefistófeles, dirige allí semejante reconvención á Frcyja, esto constituye más bien un argumento contra Wagner. Algunos versos más adelante, dice también Loki á Niiidhr: Tal es el hijo que has procreado con tu hermana » (vidgh systur thinní gaztu slikan moeg). Pues bien, Niiidhr no es un [ Ase, sino un Vane, y, en la fábula de los Inglinga, dice que los matrimonios entre hermano y hermana estaban en uso en el país de los Varees, lo cual no sucedía entre los Ases. Esto tendería á probar que los Vanes eran dioses más antiguos que los Ases. Niüdhr vive entre los Ases bajo un pie de igualdad en todo caso, y de esta suerte la (Egisdreca es más bien una prueba de que en la época de la formación de las leyendas mitonoruegas el matrimonio entre hermano y hermana no producía aún horror ninguno, por lo menos entre los dioses. Si se quiere disculpar á Wa,gner, en vez de acudir al Edda, quizá fuese mejor invocar á Goethe, quien en la balada El Dios y la bayadera comete una falta análoga en lo relativo al abandono sexual religioso de la mujer, que el gran poeta hace asemejarse demasiado á la prostitución moderna.— N. DEL A.)
e8 ORIGEN DE LA FAMILIA guineo que sólo han podido nacer con esa forma de familia; y nos vemos obligados á ello por todo el desarrollo ulterior de la familia , que exige esa forma como estadio previo necesario. 2.° La familia punalúa.—Si el primer progreso de la organización ha consistido en excluir á los padres y los hijos del comercio sexual recíproco , el segundo ha consistido en la exclu Sión de los hermanos y las hermanas. Por la mayor igualdad de edades de los interesados, este progreso ha sido infinitamente más importante , pero también mucho más difícil que el primero. Es verosímil que se haya realizado poco á poco , excluyendo del comercio sexual á los hermanos y hermanas uterinos (es decir, por parte de madre), al principio en casos aislados, luego como regla general ( en Hawai aún había excepciones en los comienzos de este siglo), y acabando por prohibirse el matrimonio hasta entre hermanos colaterales ( es decir, según nuestros actuales nombres de parentesco , los primos carnales , primos segundos y primos terceros). Este progreso constituye , según Morgan , « un pasmoso ejemplo de la influencia del principio de la selección». Sin duda, las tribus donde ese progreso limitó la reproducción entre consanguíneos , debieron desarrollarse de una manera más rápida y más completa que aquéllas donde continuó siendo la regla general el matrimonio entre hermanos y hermanas. La
POR FEDERICO ENGELS 69 institución de la gens nos hace comprender hasta qué punto se dejaba sentir la acción de ese progreso: la gens, nacida inmediatamente de él, y que pasándose con mucho del fin que se le había señalado , formó la base del orden social de la mayoría , si no de todos los pueblos de la tierra, y desde la cual pasamos en Grecia y en Roma, sin transiciones, á la civilización. Cada familia primitiva tenia que excindirse á lo sumo después de algunas generaciones. El hogar doméstico comunista primitivo , que domina exclusivamente hasta muy entrado el estadio medio de la barbarie, prescribía una extensión máxima de la comunidad familiar, variable según las circunstancias , pero bastante determinada en cada localidad. En cuanto brotó la idea de la inconveniencia de la unión sexual entre hijos de la misma madre , debió de ejercer una acción eficaz sobre esas excisiones de antiguos hogares comunistas y sobre la formación de otros nuevos que, por supuesto, no coincidían por necesidad con la agrupación de familia. Una ó varias series hacíanse núcleo de uno de ellos, y sus hermanos carnales núcleo de otro. De la familia consanguínea salió , así ó de una manera análoga, la forma de familia á la cual ha dado Morgan el nombre de punalúa. Según la costumbre hawaiana, cierto número de hermanas carnales ó más lejanas (es decir, primas en primero, segundo y otros grados).
'70 ORIGEN DE LA FAMILIA eran mujeres comunes de sus maridos comunes, de los cuales quedaban excluidos los hermanos de ellas; esos hombres por su parte, tampoco se llamaban entre sí hermanos (lo cual ya no tenía necesidad de ser), sino punalúa, es decir, compañero íntimo, como quien dice consocio. De igual modo, una serie de hermanos uterinos ó más lejanos, tenían en matrimonio común cier- to número de mujeres, con exclusión de las hermanas de ellos, y esas mujeres se llamaban entre sí punalúa. Este es el tipo clásico de una formación de familia que tiene una serie de variaciones, y cuyo rasgo característico esencial era: comunidad reciproca de hombres y mujeres en el seno de un determinado circulo de familia, pero del cual se excluían al principio los hermanos carnales, y más tarde, también los hermanos más lejanos de las mujeres , é inversamente también las hermanas de los hombres. Esta forma de la familia nos indica ahora con la más perfecta exactitud los grados de parentesco, tal como los expresa el sistema americano. Los hijos de las hermanas de mi madre son también hijos de ésta, como los hijos de los hermanos de mi padre lo son también de éste; y todos esos hijos son hermanas y hermanos míos. Pero los hijos de los hermanos de mi madre son sobrinos y sobrinas de ésta, como los hijos de las hermanas de mi padre, son sobrinos y sobrinas de éste; y todos esos hijos son primos y primas
POR FEDERICO ENGELS 71 míos. Pues, al paso que los maridos de las hermanas de mi madre son también maridos de ésta, y de igual modo las mujeres de los hermanos de mi padre son también mujeres de éste—de derecho, si no siempre de hecho—la prohibición social del comercio sexual entre hermanos y herb manas, ha dividido en dos clases los hijos de hermanos y de hermanas, tratados hasta entonces indistintamente como hermanos y hermanas: unos siguen siendo después, como lo eran antes, hermanos y hermanas entre si (más lejanos); otros no pueden seguir siendo ya hermanos y hermanas, ya no pueden tener progenitores comunes, ni el padre solo, ni la madre sola, ni ambos juntos; y por eso se hace necesaria por primera vez la clase de los sobrinos y sobrinas, de los primos y primas. El sistema de parentesco americano, que parece sencillamente absurdo en toda forma de familia que descanse de cual- ' quier modo en la monogamia, se explica de una manera racional y se motiva de una manera natural, hasta en sus particularidades más ínfimas, por la familia punalúa. Allí donde se encuentre este sistema de parentesco, tuvo que hallarse establecida la familia punalúa, ó una forma análoga. Esta forma de la familia, cuya existencia actual está demostrada en Hawai, verosímilmente lo hubiera sido también en toda la Polinesia si los piadosos misioneros , como antaño los frailes
72 ORIGEN DE LA FAMILIA españoles en América, hubiesen podido ver en estas situaciones anticristianas otra cosa más que una sencilla «abominación» (1). Cuando César nos dice de los bretones los cuales se hallaban en aquel momento en el estadio medio de la. barbarie: «Tienen comunes entre si las mujeres, por decenas ó docenas , y hasta con la mayor frecuencia entre hermanos y hermanas , padres é hijos», esto se explica sin dificultad ninguna. con el matrimonio por grupos. Las madres bárbaras no tienen diez ó doce hijos en edad de poder sostener mujeres comunes; pero el sistema. americano de parentesco , que corresponde á la. familia punalúa , suministra gran número de hermanos, puesto que todos los primos próximos ó remotos de un hombre son hermanos de él. Es posible que lo de «padres é hijos> sea un concepto erróneo de César; sin embargo , no está absolutamente prohibido por este sistema que puedan encontrarse en el mismo grupo conyugal padre é hijo, madre é hija; pero si lo está el que se encuentren en él padre é hija , madre é (1) Los vestigios del comercio sexual sin trabas, de lo que Bachofen llama « generación pantanosa » y que cree haber encontrado, se refieren al matrimonio por grupos, de lo cual es imposible dudar hoy. «Si Bachofen halla licenciosos esos matrimonios punaluenses , un hombre de aquella época consideraría la mayor parte de los matrimonios de la nuestra entre primos próximos ó lejanos, por linea paterna ó por 11- -nea materna, enteramente tan incestuosos como los matrimonios entre hermanos y hermanas consanguíneos, carea les. » (Marx.)
POR FEDERICO ENGELS 73 hijo. Esta forma de la familia suministra también la más fácil explicación de los relatos de Herodoto y de otros escritores antiguos acerca de la comunidad de mujeres en los pueblos salvajes y bárbaros. Lo que Watson y Kaye (The people of India) cuentan de los tikurs del Audh, al Norte del Ganges, debe de referirse también á la familia punalúa: «Viven casi indistintamente juntos (es decir, sexualmente) en grandes comunidades; y cuando dos individuos se consideran como casados el uno con el otro, no por eso deja de ser puramente nominal el vinculo que los une. En la inmensa mayoría de los casos, la institución de la gens ha salido directamente de la familia punalúa. Cierto es que el sistema de clases australiano también presenta un punto de partida de aquélla; los australianos tienen gentes, pero aún no tienen familia punatúa. Sin embargo, su organización social es un hecho harto aislado para que hayamos de tenerlo en cuenta. En ninguna forma de la familia por grupos puede saberse con certeza quién es el padre de la criatura, pero si se sabe quién es la madre. Aun cuando ésta llama hijos suyos á todos los de la familia común y tiene deberes maternales para con ellos, no por eso deja de distinguir á sus propios hijos entre los demás. Por tanto, es claro que en todas partes donde existe el matrimonio por grupos , la descendencia no puede demos-
74 ORIGEN DE LA FAMILIA trarse sino por la línea materna, y por consiguiente, sólo se reconoce la filiación femenina. En ese caso se encuentran, en efecto, todos los pueblos salvajes y los que se hallan en el estadio inferior de la barbarie; haberlo descubierto antes que nadie es el segundo gran mérito de Bachofen. Designa este reconocimiento exclusivo de la filiación maternal, y las relaciones de herencia que después se han deducido de él, con el nombre de « derecho materno » ; conservo esta expresión en aras de la brevedad. Sin embargo, es inexacta ; porque en ese estadio de la sociedad no existe aún derecho en el sentido jurídico de la palabra. Tomemos ahora en la familia punalúa uno de los dos grandes grupos modelo ; por ejemplo, el de una serie de hermanas carnales , más ó menos lejanas ( es decir , descendientes de hermanas carnales en primero , segundo y otros grados), con sus hijos y sus hermanos directos por, línea materna (los cuales, con arreglo á nuestra suposición, no son sus maridos ) , y tenemos exactamente el circulo de los individuos que más adelante aparecerán como miembros de una gens en la primitiva forma de esta institución. Todos ellos tienen por tronco común una madre, y en virtud de este origen, los descendientes femeninos forman generaciones de hermanas. Pero los maridos de estas hermanas ya no pueden ser sus hermanos; luego ya no pueden des-
POR FEDERICO ENGELS 75 cender de aquel tronco materno , y no pertenecen á este grupo consanguíneo que más adelante llega á ser la gens; pero sus hijos pertenecen á este grupo, puesto que la descendencia por línea materna es la única que lo constituye, por ser la única cierta. En cuanto fué objeto de la reprobación de la sociedad el comercio sexual entre todos los hermanos y hermanas (incluso los colaterales más lejanos) por línea materna, el grupo antedicho queda transformado en una gens, es decir, se constituye un círculo cerrado de parientes consanguíneos por línea femenina, que no puoden casarse unos con otros ; círculo que desde ese momento se consolida cada vez más por medio de instituciones comunes, de orden social y religioso, que lo distinguen de las otras gentes de la misma tribu. Más adelante volveremos á ocuparnos de este punto. Pero si encontramos que la gens nace necesaria y naturalmente de la familia punalúa , nos vemos muy cerca de admitir como casi cierta la existencia anterior de esta forma de la familia en todos los pueblos donde se puede demostrar la institución de la gens, es decir , en casi todos los pueblos bárbaros y civilizados. Cuando Morgan escribió su libro eran escasísimos nuestros conocimientos acerca del matrimonio por grupos. Teníanse vagas nociones respecto al matrimonio por grupos entre los australianos organizados en clases; y, además,
82 ORIGEN DE LA FAMILIA rior. Entre los dos hallaremos aún de seguro muchos grados intermedios; este es un terreno de investigaciones que acaba de descubrirse, y en el cual no se han dado todavía sino los primeros pasos, 3.° La familia sincliásmica.—Bajo el régimen del matrimonio por grupos, ó quizá antes, formábanse ya parejas conyugales unidas para un tiempo más menos largo ; el hombre tenía una mujer en jefe (no puede aún decirse que una mujer favorita) entre sus numerosas esposas, y era para ella el esposo principal de todos. Esta circunstancia no ha contribuido poco á la confusión producida por los misioneros, quienes en el matrimonio por grupos ven ora la comunidad de mujeres sin regla ninguna , ora el adulterio arbitrario. Pero conforme se desarrollaba la gens é iban haciéndose más numerosas las clases de «hermanos» y de «hermanas », entre quienes en adelante era imposible el matrimonio , han debido de contraerse cada vez más uniones de ese género. Aún fué más lejos el impulso dado por la gens á la prohibición del matrimonio entre parientes consanguíneos. Así vemos que entre los iroqueses y entre la mayoría de los demás indios del estadio inferior de la barbarie, está prohibido el matrimonio entre todos los parientes que cuenta su sistema, y hay algunos centenares de parentescos diferentes. Con esta creciente complicación de las prohibi-
POR FEDERICO ENGELS 83 clones del matrimonio , hiciéronse cada vez más imposibles las uniones por grupos , las cuales fueron sustituidas por la familia sindiásmica. En esta etapa, un hombre vive con una mujer, pero de tal suerte, que la poligamia y la infidelidad ocasional siguen siendo un derecho para los hombres , al paso que casi siempre se exige la más estricta fidelidad á las mujeres, mientras dure la vida común , y su adulterio se castiga cruelmente. Pero el vínculo conyugal se disuel- ve con facilidad por una y otra parte ; y después , como antes , los hijos pertenecen á la madre sola. La selección natural continúa obrando en esta exclusión cada vez más grande de los parientes consanguíneos del lazo conyugal. He aquí lo que dice Morgán acerca de esto : « El matrimonio entre . qenkes no consanguíneas engendra una raza más fuerte, en lo físico y en lo moral; mezclábanse dos tribus avanzadas, y los nuevos cráneos y cerebros crecían naturalmente hasta que contuviesen dentro las capacidades de ambas.» Las tribus que habían adoptado el régimen de las gens, tenían , pues , que tomar la delantera respecto á las que se habían quedado retrasadas , ó arrastrarlas en seguimiento suyo con su ejemplo. Por tanto , la evolución de la familia en la historia primitiva, consiste en estrecharse constantemente el círculo en el cual reina la comu-
84 ORIGEN DE LA FAMILIA nidad conyugal entre los dos sexos, y que en su ori g en abarcaba la tribu entera. La exclusión progresiva primero de los parientes cercanos, después de los más ó menos lejanos , y luego de los que son simples parientes por alianza , hacen , por fin, imposible en la práctica, toda especie de matrimonio por grupos ; en último término no queda sino nada más que la pareja provisionalmente unida por un vinculo frágil aún: es la molécula con la disociación , de la cual concluye el matrimonio en general. Esto prueba cuán poco tiene que ver el origen de la monogamia con el amor sexual individual, en la actual acepción de la palabra. Mientras que en las anteriores formas de la familia los hombres nunca pasaban apuros por encontrar mujeres , antes bien tenían más de las que les hacían falta ; desde este momento escasearon las mujeres y fueron más buscadas. Por eso , con el matrimonio sindiásmico empiezan el rapto y la compra de las mujeres, síntomas muy difundidos, pero nada más , de un cambio mucho más profundo efectuado; Mac-Lennan, ese escocés pedante , ha transformado esos síntomas , que no son sino simples métodos de adquirir mujeres, en distintas clases de familias, bajo la forma de «matrimonio por captura» y « matrimonio por compra.» De igual modo , entre los indios de América y en otras partes (en el mismo estadio) , no incumbe el convenir en
POR FEDERICO ENGELS 85 un matrimonio á los interesados, á quienes á menudo ni aun se les consulta, sino á sus madres. Muchas veces quedan prometidos asi dos seres que no se conocen el uno al otro, y llegan á saber el cierre del trato , cuando se acerca el momento del enlace matrimonial. Antes de la boda, el futuro hace regalos á los parientes gentiles de la prometida, es decir, á los parientes por parte de la madre de ésta y no al padre ni á los parientes de éste; regalos que se consideran como el precio por el cual compra á la joven núbil que le ceden. El matrimonio es disoluble á voluntad de cada uno de los dos cónyuges ; sin embargo , en numerosas tribus (por ejemplo , entre los iroqueses) , se ha formado poco á poco una opinión pública hostil á esas rupturas; en caso de haber disputas , median los miembros de la gens parientes de cada parte, y, sólo cuando no da buen resultado este paso es cuando se lleva á cabo la separación, en virtud de la cual se queda la mujer con los hijos, y cada una de las dos partes es libre de casarse de nuevo. La familia sindiásmica , demasiado débil é inestable por si misma para hacer sentir la necesidad, ó, aunque sólo sea el deseo de un hogar doméstico particular , no suprime de ningún modo el hogar comunista que nos presenta la época anterior. Pero el hogar comunista significa predominio de la mujer en la casa ; lo mismo
SG ORIGEN DE LA FAMILIA que el reconocimiento exclusivo de una madre. propia, en la imposibilidad de conocer con certidumbre al verdadero padre, significa profunda estimación de las mujeres , es decir, de las madres. Una de las ideas más absurdas que nos ha transmitido la filosofía del siglo xvm es la de decir que en el origen de la sociedad la mujer fui; la esclava del hombre. Entre todos los salvajes y entre todos los bárbaros (le los estadios medio é inferior, y en parte hasta entre los del estadio superior, la mujer no sólo tiene una posición libre, sino también muy considerada. Arturo Wright, que fué, durante muchos años misionero entre los iroqueses-senekas, puede decirnos lo que aún es en el matrimonio sindiásmico: «Respecto á sus familias , en la época en que aún vivían en las antiguas « casas grandes » (domicilios comunistas de muchas familias)... reinaba alli siempre el sistema de un «clan» (un gens), de tal suerte que las mujeres tomaban sus maridos en otros «clanes » (¡entes)... En general, la parte femenina gobernaba en la casa; las provisiones eran comunes, pero 1 desdichado del pobre marido ó amante harto holgazán 6 torpe para aportar su parte al acervo de las provisiones de la comunidad! Sea cual fuere el número de hijos ó la cantidad de enseres personales que tuviese en la casa, podía á cada instante ser puesto en la precisión de liar los bártulos y tornar el portante. Y era inútil que intentase hacer resisten-
POR FEDERICO ENGELS 87 cia , porque la casa se hacia inhabitable para él; no le quedaba más remedio sino volverse á su propio «clan» (gens), ó, lo que solía suceder más á menudo, contraer un nuevo matrimonio en otro. Las mujeres eran el gran poder dentro de los «clanes» (gentes), lo mismo que fuera de ellos. Llegado el caso, no se les encogía el ombligo para destituir á un jefe y arrojarlo á las filas de los simples guerreros. El hogar doméstico comunista, donde la mayoría, si no la totalidad de las mujeres , pertenecen á una misma gens, mientras que los hombres se dividen en gentes diferentes, es la base efectiva de aquella preponderancia de las mujeres, que en los tiempos primitivos estuvo difundida por todas partes, y el descubrimiento de la cual es el tercer mérito de Bachofen. Además, advierto que los relatos de los viajeros y de los misioneros acerca de los trabajos con que se abruma á las mujeres entre los salvajes y los bárbaros , no están de ninguna manera en contradicción con lo que acabo de decir. La división del trabajo entre los dos sexos, depende de otras causas que nada tienen que ver con la posición de la mujer en. la sociedad. Pueblos, en los cuales las mujeres se ven obligadas á trabajar mucho más de lo que , según nuestras ideas, les corresponde , tienen á menudo mucha más consideración real hacia ellas que nosotros los europeos. La «señora » de la civilización, rodeada de
88 ORIGEN DE LA FAMILIA falsos homenajes, extraña á todo trabajo efectivo , tiene una posición social muy inferior á la de la mujer de la barbarie, que trabaja de firme y se ve en su pueblo conceptuada como una verdadera «dama» (lady, frawa, frau, domina) y que lo es también por su carácter. Nuevas investigaciones acerca de los pueblos del Noroeste, y, sobre todo, del Sur de América, que aún se hallan en el estadio superior del estado salvaje , nos dirán si el matrimonio sindiásmico ha reemplazado ó no por completo hoy, al matrimonio por grupos en América. Respec- to á los sudamericanos, refiérense tan variados ejemplos de licencia sexual , que apenas es admisible la desaparición completa del antiguo matrimonio por grupos. En todo caso, aún no se han perdido los vestigios de éste. En cuarenta tribus de la América del Norte lo menos, el hombre que se casa con la hermana mayor, tiene derecho á tomar igualmente por mujeres á todas las hermanas de ella , en cuanto llegan á la edad núbil: resto de la comunidad de los hombres para toda la serie de las hermanas. De los peninsulares de la California ( estadio superior del salvajismo), cuenta Bancroft que tienen ciertas festividades en que se reunen varias tribus con el fin de practicar el comercio sexual; con toda evidencia , son gentes que en esas fiestas conservan un oscuro recuerdo del tiempo en que las mujeres de una gens tenían por maridos á
POR FEDERICO ENGELS 89 todos los hombres de otra, y recíprocamente. La misma costumbre impera aún en Australia. En algunos pueblos acontece que los ancianos, los jefes y los hechiceros , practican en provecho propio la comunidad de mujeres y monopolizan la mayor parte de éstas; pero, e ' n cambio, durante ciertas fiestas y grandes asambleas populares, están obligados á dejar otra vez en vigor la antigua comunidad y permitir que sus mujeres se recreen con los hombres jóvenes. Westermarck (páginas 28-29) , presenta una serie de ejemplos de saturnales de este género, en las que recobra el vigor por corto tiempo la antigua libertad del comercio sexual: en los Hos, Santalas , Pandschas y Cotaros, en las Indias, en algunos pueblos africanos, etc. Cosa notable: Westermarck deduce que estos hechos constituyen restos, no del matrimonio por grupos (que niega él) , sino... del periodo del celo que los hombres primitivos tuvieron de común con los animales. Llegamos al cuarto gran descubrimiento de Bachofen: el de la gran difusión de la forma del tránsito del matrimonio por grupos al matrimonio sindiásmico. Lo que Bachofen representa como una.penitencia por la transgresión de los antiguos mandamientos de Dios, como una penitencia impuesta á la mujer para comprar su derecho á la castidad, no es, en resumen, sino la expresión mística de la multa, por medio de la
90 ORIGEN DE LA FAMILIA cual se rescata la mujer de la antigua comunidad de los hombres y adquiere para si el derecho de no entregarse más que á uno solo. Esa multa consiste en una prostitución limitada: las mujeres babilónicas estaban obligadas á prostituirse una vez al año en el templo de Mylitta ; otros pueblos del Asia anterior enviaban durante años enteros sus hijas al templo de Anaitis, donde debían entregarse al amor libre con favoritos elegidos por ellas antes de poderse casar; en casi todos los pueblos asiáticos entre el Mediterráneo y el Ganges hay análogas usanzas , disfrazadas. de costumbres religiosas. El sacrificio expiatorio para el rescate se hace cada vez más ligerocon el tiempo , como ya lo había hecho notar Bachofen: «La ofrenda, repetida cada año, cede el puesto á un sacrificio hecho una sola vez; sustituye al hetairismo de las matronas el de las jóvenes solteras ; se practica antes del matrimonio, en vez de ejercitarlo durante éste; en lugar de abandonarse á todos , sin tener derecho de elegir, la mujer ya no se entrega sino á ciertas personas.» (Derecho materno, pág. 19.) En otros pueblos falta el disfraz religioso ; en algunos,. corno los tracios , los celtas, etc.; en la antigüedad; en gran número de aborígenes de la India; en los pueblos malayos , insulares de la Oceanía y muchos indios americanos en el día, las jóvenes gozan de la mayor libertad sexual hasta que contraen matrimonio. Así sucede, sobre todo en
POR FEDERICO ENGELS 91 la América del Sur, como pueden atestiguarlo todos los que han penetrado algo en el interior. De una rica familia de origen indio refiere Agassiz (A Journey in Brazil , Boston and New- York , 1886, pág. 266) que , habiendo conocido á la señorita de la casa, preguntó por su padre, suponiendo que lo seria el marido de la madre, oficial del ejército en campaña contra el Paraguay ; pero la madre le respondió sonriéndose: Naó tem pai, he fitha da fortuna (no tiene padre, es hija del acaso). «Las mujeres indias ó mestizas hablan constantemente en este tono, sin vergüenza ni censura, de sus hijos ilegítimos; y esto es la regla, mientras que lo contrario parece ser la excepción. Los hijos... á menudo sólo conocen á su madre, porque todos los cuidados y toda la responsabilidad recaen sobre ella; nada saben acerca de su padre, y tampoco parece que la mujer tuviese nunca la idea de que ella ó sus hijos pudieran reclamarle la menor cosa. » Lo que aqui parece pasmoso al hombre civilizado es sencillamente la regla en el matriarcado y en el matrimonio por grupos. En otros pueblos, los amigos y parientes del novio ó los convidados á la boda ejercen con la novia, durante la boda misma, el derecho adquirido por usanza inmemorial , y al novio no le llega la vez sino el último de todos ; así sucedía en las islas Baleares y entre los augilas africanos en la antigüedad, y así sucede aún entre los
ORIGEN DE LA FAMILIA nuevo medio de trabajo (el esclavo). Pero seh 015n la usanza de aquella misma sociedad, sus ijos no podían heredar de él, porque acerca de este punto pasaban las cosas como vamos á ver ahora. Con arreglo al derecho materno, es decir, mientras la descendencia sólo se contó por línea femenina, y según la costumbre hereditaria primitiva usual en la gens, los miembros de ésta heredaban al principio de su pariente gentil difunto. La fortuna debía quedar, pues, en la gens. Por efecto de su poca importancia en la práctica, debió de ir la sucesión á los parientes más próximos, es decir , á los consanguíneos por linea materna. Pues bien : los hijos del difunto no pertenecían á su gens, sino á la madre; al principio heredaron con los otros consanguíneos de su madre; más tarde heredaron de ella en primera linea, pero no podían ser herederos de su padre, porque no pertenecían á su gens, en la cual debía quedar su fortuna. A la muerte del propietario de rebaños, éstos pasaban en primer término á hermanos y hermanas, y á los hijos de estos últimos, ó á los descendientes de las hermanas ; en cuanto á sus propios hijos, estaban desheredados. A medida que iba en aumento la fortuna, por una parte daba al hombre una posición más importante que á la mujer en la familia, y, por otra parte, hacía nacer la idea en él de valerse 98
POR FEDERICO ENGELS 99 de esta ventaja para derribar en provecho de los hijos el orden de suceder establecido. Pero esto no pudo hacerse mientras permaneció vigente la filiación de derecho materno , la cual tenia que ser abolida , y lo fué. Eso no fué tan difícil como hoy nos parece; porque aquella revolución (una de las mayores que la humanidad ha visto) no tuvo necesidad de tocar ni á uno solo de los miembros vivos de una gens. Todos los miembros de ésta podían seguir siendo después lo que habían sido antes. Bastó decidir sencillamente que en. lo venidero los descendientes de un miembro masculino permanecían en la gens, pero los de un miembro femenino saldrían de ella pasando á lagens de su padre. Asi quedaron abolidos la filiación femenina y el derecho hereditario materno, sustituyéndolos la filiación masculina y el derecho hereditario paterno. Nada sabemos respecto á cómo y cuándo hubo esta revolución en los pueblos cultos , puesto que se remonta á los tiempos prehistóricos. Pero tenemos pruebas más que suficientes de que se realizó en los numerosos vestigios del matriarcado reunidos principalmente por Bachofen; y con qué facilidad se verificó , lo vemos en toda una serie de tribus indias donde acaba de efectuarse recientemente y se efectúa aún en la actualidad, en parte por influjo del incremento de las riquezas y el cambio de género de vida (emigración desde los bosques á las praderas),y en parte por la influen-
100 ORIGEN DE LA FAMILIA cia moral de la civilización y de los misioneros. En ocho tribus del Missouri, seis tienen una. filiación y un orden de suceder masculinos, que en las otras dos son femeninos. Entre los schawnees , los miamies y los delawares se ha introducido la costumbre de dar á los hijos un nombre perteneciente á la gens paterna , para hacerlos pasar á ésta con el fin de que puedan heredar de su padre. «Casuística innata en los hombres la de cambiar las cosas cambiando sus nombres y hallar rodeos para romper con la. tradición sin salirse de ella, en todas partes donde un interés directo da el impulso suficiente para ello.» (Marx.) Resultó de ahí una espantosa confusión, la cual no se podía remediar , y no se remedió sino en parte, más que con el paso al patriarcado. «Por lo común, ésta parece ser la transición más natural.» (Marx.) Acerca de lo que á los jurisconsultos se les ocurre decir sobre el modo cómo en la antigüedad hubo de realizarse esa transición (casi puras - hipótesis) , véase Kovalevsky, Cuadro de los oríyenes y de la evolución de la familia y de la propiedad. Stockolmo, 1890.) La abolición del derecho materno fué la gran derrota del sexo femenino. El hombre lleva también el timón en la casa ; la mujer fué envilecida, domeñada, trocóse en esclava de su placer y en simple instrumento de reproducción. Esta degradada condición de la mujer, tal como
POR FEDERICO ENGELS 101 se manifiesta sobre todo entre los griegos de los tiempos heroicos, y más aún en los de los tiempos clásicos , ha sido gradualmente retocada y disimulada, en ciertos sitios hasta revestida de formas más suaves ; pero de ningún modo se ha suprimido. El primer efecto del poder exclusivo de los hombres , desde el punto y hora en que se fundó, se encuentra en la forma intermedia de la familia patriarcal que surgió en ese momento. Lo que la caracteriza, sobre todo, no es la poligamia, de la cual hablaremos luego, sino la organización de cierto número de individuos (libres ó no) en una familia bajo el poder paterno del jefe de ésta. En la forma semítica, ese jefe de familia vive en plena poligamia, los esclavos tienen mujer é hijos, y el objetivo de la organización entera es la guarda de ganados en un determinado terreno. El punto esencial consiste en la incorporación de los esclavos y la patria potestad paterna; por eso, la familia romana es el tipo cabal de esta forma de familia. En su origen, la palabra familia no significa el ideal formado por una mezcla de sentimentalismo y disensiones domésticas del mogigato de nuestra época; al principio, entre los romanos, ni siquiera se aplica á la pareja conyugal y á sus hijos, sino tan sólo á los esclavos. Famulus quiere decir «esclavo doméstico» , y familia designa el conjunto de los esclavos pertenecientes á un
ORIGEN DE LA FAMILIA mismo hombre. Todavía se transmitía testamentariamente en tiempo de Cayo la familia, id est pcttrimonium , es decir, la parte de herencia. La expresión ésta la inventaron los romanos para designar un nuevo organismo social , cuya jefe tenía bajo su poder á la mujer, á los hijos y á cierto número de esclavos , con la patria potestad romana y derecho de vida y muerte sobre todos ellos. «La palabra no es , pues , más antigua que el broncíneo sistema de familia de las tribus latinas que nació al introducirse la agricultura y la esclavitud legal, y después de la excisión entre los arios itálicos y los griegos.» Y añade Marx : «La familia moderna contiene en germen, no sólo la esclavitud (servitus), sino también la servidumbre , puesto que desde el comienzo refiérese ésta á los servicios de la agricultura; encierra en miniatura todos los antagonismos que se desarrollarán más adelante en la sociedad y en su Estado.» Esta forma de familia señala el tránsito del matrimonio sindiásmico á la monogamia. Para asegurar la fidelidad de la mujer, y, por consiguiente, la paternidad de los hijos, es entregada aquélla sin reservas al poder del hombre ; cuando éste la mata, no hace más que ejercitar su derecho. Con la familia patriarcal entramos en los dominios de la historia escrita, donde la ciencia del derecho comparado nos prestaran auxilio. 102
POR FEDERICO ENGELS 103 Y en efecto, nos ha valido aquí para un progreso esencial. A Kovalevsky (obra citada, pági - nas 60-100) debemos la idea de que el hogar doméstico patriarcal, según existe aún entre los servios y los búlgaros con el nombre de zádruga (que puede traducirse poco más ó menos como «alianza de amistad ») ó bratstvo ((unión fraterternal »), y bajo una forma modificada entre los orientales , ha constituido el estadio de transición entre la familia de derecho materno, fruto del matrimonio por grupos , y la monogamia moderna. Esto parece probado , por lo menos respecto á los pueblos civilizados de la antigüedad, los arios y los semitas. La zádruga de los eslavos del Sur constituye el mejor ejemplo, existente aún , de una comunidad familiar de esta clase. Abarca muchas generaciones de descendientes del mismo padre, los cuales viven juntos con sus mujeres bajo el mismo techo; cultivan en común sus tierras, tienen provisiones comunes para alimentarse y vestirse, y poseen en común el sobrante de sus productos. La comunidad está sujeta á la administración superior del dueño de la casa (dornacin), quien la representa fuera de ella; tiene el derecho de enajenar las cosas de valor mínimo, lleva la caja y es responsable de ésta, lo mismo que de la buena marcha de los negocios. Es elegido, y no necesita ser el de más edad. Las mujeres y el trabajo de ellas están bajo la dirección
104 ORIGEN DE LA FAMILIA de la dueña de la casa (domácica), quien suele serlo la mujer del domacin. Esta tiene también voz deliberativa , á, menudo hasta preponderante , cuando se trata de elegir marido para las jóvenes solteras. Pero el poder supremo reside en el consejo de familia, en la asamblea de todos los asociados adultos , hombres y mujeres. Ante esa asamblea da sus cuentas el domacin ; ella es quien zanja las cuestiones , ejerce la jurisdicción sobre todos los miembros de la sociedad, decide acerca de las compras ó ventas de alguna importancia, sobre todo respecto á propiedades territoriales, etc. No hace ni diez años que se ha probado la existencia en Rusia de comunidades familiares de esta especie; y está generalmente reconocido hoy que en la costumbre popular rusa tienen raíces tan hondas como la obstina, ó comunidad de aldea. Figuran en el más antiguo código ruso, el Pravda de Jaroslaw, con el mismo nombre (verbi) que en las leyes de Dalmacia; y se encuentran de igual modo en las fuentes históricas, polacas y tcheques. También entre los alemanes , según Heussler (Instituciones del derecho alemán), la unidad económica primitiva no es la familia aislada en el sentido moderno de la palabra, sino una comunidad familiar qua se compone de muchas generaciones ó familias y que además encierra muy á menudo individuos no libertos. La fami-
POR FEDERICO ENGELS 105 lia romana se refiere igualmente á este tipo ; y, por tanto , el poder absoluto del padre sobre los demás miembros de la familia privados de derechos por completo se ha puesto muy en duda recientemente. Comunidades familiares del mismo género han debido de existir entre los celtas de Irlanda; en Francia, se han mantenido en el Nivernesado con el nombre de parÇonneries hasta la Revolución , y no se han extinguido aún en el Franco-Condado. En los alrededores de Louhaus (Saóne-et-Loire) se ven grandes caserones de labriegos, con una sala común muy alta de techo , hasta el caballete del tejado ; alrededor se encuentran los dormitorios , á los cuales se sube por unas escalerillas de seis á ocho peldaños; habitan en esas casas varias generaciones de la misma familia. La comunidad familiar, con cultivo de suelo en común , menciónase ya en las Indias por Nerco , en tiempo de Alejandro Magno , y aún subsiste en el Pandscháb y en todo el Noroeste del país. El mismo Kovalevsky ha podido encontrarla en el Cáucaso. En Argelia existe aún en las kabilas. Ha debido de hallarse hasta en América, donde se cree descubrirlas en las calpullis descritas por Zurita en Nuevo-México; por el contrario, Cunow (Ausland , 1890, números 42-44) ha demostrado de una manera bastante clara la existencia de una especie de régimen de federación local en el Perú , en la época de la
106 ORIGEN DE LA FAMILIA conquista (en el que, ¡ cosa extraña! la federación local se llamaba marca) , con reparto periódico de las tierras cultivadas, y, por consiguiente, cultivo individual. Desde entonces, la comunidad familiar del patriarcado , con posesión y cultivo del suelo común, ha tenido en todos los casos una importancia mucho mayor que anteriormente. Ya no podemos dudar del gran papel que representó entre los pueblos civilizados y otros de la antigüedad para establecer el tránsito desde la familia de derecho materno á la familia individual. Más adelante hablaremos de otra consecuencia deducida por Kovalevsky , á saber : que la comunidad familiar ha formado igualmente la fase de transición de donde ha salido la comunidad de aldea 6 de la federación local (marca), con cultivo individual del suelo y reparto al principio periódico y después definitivo de los campos y pastos. Respecto á la vida de familia en el seno de esos domicilios familiares comunes , debe hacerse notar que , por lo menos en Rusia , el amo de casa tiene la reputación de abusar mucho de su carácter con las mujeres más jóvenes de la comunidad , principalmente las nueras , y de formarse á menudo con ellas un harén ; las cancio nes populares rusas son harto elocuentes acerca de este punto. Antes de pasar á la monogamia, á la cual da rápido desarrollo el derrumbamiento del mar
POR FEDERICO ENGELS 107 triarcado , digamos algunas palabras de la poligamia y de la poliandria. Estas dos formas de matrimonio sólo pueden ser excepciones, productos de lujo de la historia , digámoslo así , á menos de que no se presenten simultáneamente en un mismo país , lo cual no es del caso , como sabemos. Pues bien; como los hombres excluidos de la poligamia no pueden consolarse con las mujeres dejadas en libertad por la poliandria, y como el número de hombres y mujeres (dejando á un lado lo que influyan en ello las instituciones sociales) ha seguido siendo casi igual, desde luego es imposible que se generalice una ú otra de estas formas del matrimonio. De hecho, la poligamia de un hombre era un produc- to manifiesto de la esclavitud , y se limitaba á casos excepcionales sueltos. En la familia patriarcal semítica , el patriarca mismo , y á lo sumo algunos de sus hijos, viven como polígamos ; los demás , vénse obligados á contentarse con una mujer. Así sucede hoy aún en todo el Oriente: la poligamia es un privilegio de los ricos y de los grandes , y se recluta, sobre todo, por la compra de esclavas ; la masa del pueblo es monógamo. Una excepción parecida es la poliandria en la India y en el Thibet, nacida del matrimonio por grupos, y cuyo interesantísimo origen queda por estudiar más á fondo. En la práctica , parece de mucho mejor componer que la organización celosa del harem musulmán.
114 ORIGEN DE LA FAMILIA jeres había eunucos, que desde los tiempos de Herodoto se fabricaban en Quios para comerciar en ellos , y que sólo servían á los bárbaros , si hemos de creer á Wachsmuth. En Eurípides se designa á la mujer como un oikurema, como una «cosa » destinada al cuidado del hogar doméstico (la palabra es neutra) , y, fuera de la procreación de los hijos , no era para el ateniense sino la criada principal. El hombre tenía sus ejercicios gimnásticos, sus discusiones públicas, de donde estaba excluida la mujer ; además tenía esclavas á su disposición , y en la época floreciente de Atenas , una prostitución muy extensa y por lo menos protegida por el Estado. Precisamente , esa prostitución fué el punto de partida del desarrollo del carácter de ciertas mujeres griegas , que por su ingenio y su gusto artístico sobresalen por encima del nivel general del mundo femenino antiguo tanto corno las mujeres espartanas lo superan por el carácter. Pero el hecho solo de que para convertirse en mujer fuese preciso antes hacerse hetaira, es la condenación más severa de la familia ateniense. Con el transcurso de las edades , esa familia ateniense llegó á ser el tipo por el cual modelaron cada vez más sus condiciones domésticas, no sólo el resto de los jonios , sino también todos los griegos del interior y de las colonias. Pero, á pesar del secuestro y de la vigilancia , las griegas hallaban harto á menudo ocasiones para
POR FEDERICO ENGELS 115 pegársela á sus maridos. Estos, que se hubieran ruborizado de mostrar el más pequeño amor á sus mujeres, recreábanse con las hetairas en toda clase de galanterías ; pero el envilecimiento de las mujeres se vengó en los hombres y los envileció á su vez hasta hacerlos caer en las repugnantes prácticas de la pederastia, y deshonrar á sus dioses con el mito de Ganimedes como se deshonraban ellos mismos. Tal fué el origen de la monogamia, según hemos podido seguirla en el pueblo más civilizado y que llegó al más culminante desarrollo de la antigüedad. De ninguna manera fué fruto del amor sexual individual, con el que no tenía nada de común , siendo los matrimonios de pura convención después , como lo eran antes. Fué la primera forma de familia que tuvo por base condiciones sociales, y no las naturales; y fué, más que nada, el triunfo de la propiedad individual sobre el comunismo espontáneo primitivo. Preponderancia del hombre en la familia , y procreación de hijos que sólo pudieran ser de él y destinados á heredarle: tales fueron , franca y descaradamente proclamados por los griegos, los únicos móviles de la monogamia. En lo demás, el matrimonio era para ellos una carga, un deber para con los dioses, el Estado y sus propios padres, deber que se veían obligados á cumplir. En Atenas, la ley no sólo imponía el matrimonio , sino que además obligaba al marido á un
.11.6 ORIGEN DE LA 'FAMILIA mínimum de pagos de lo que se llama debito conyugal. Por tanto, la monogamia no aparece de ninguna manera en la historia corno una reconciliación entre el hombre y la mujer, y mucho menos aún como la forma rmis elevada de la familia. Por el contrario: entra en escena bajo la forma de esclavizainiento de un sexo por el otro, proclamación de un conflicto entre los sexos desconocido hasta entonces en la historia. En un antiguo manuscrito inédito, redactado en 1846 por Marx y por mi, encuentro esta frase : «La primera división del trabajo es la que se hizo entre el hombre y la mujer para la procreación de hijos.» Y hoy puedo añadir: el primer antagonismo de clases que apareció en la historia coincide con el desarrollo del antagonismo entre el hombre y la mujer en la monogamia ; y la primera opresión de clases, con la del sexo femenino por el masculino. La monogamia fué un gran progreso histórico , pero al mismo tiempo inaugura, j untamente con la esclavitud y con la propiedad privada, aquella época que aún dura en nuestros días y en la cual cada progreso es al mismo tiempo un retroceso relativo , en que la ventura y el desarrollo de unos verificanse á expensas de la desventura y de la represión de otros. Es la forma celular de la sociedad civilizada, en la cual podemos estudiar ya la naturaleza de las contradicciones y de los antagonis-
POR FEDERICO ENGELS 117 mos que se propagan y crecen plenamente en esta sociedad. La antigua libertad relativa de comercio sexual no desapareció del todo con el triunfo del matrimonio sindiásmico , ni aun con el de la monogamia. «El antiguo sistema conyugal, reducido á más estrechos limites por la gradual desaparición de los grupos punaluenses , continuó adhiriéndose á la familia en su. desarrollo ulterior y se agarró á ella hasta en la aurora de la civilización... ; desapareció al cabo con la nueva forma del hetairismo, que sigue á los hombres hasta en plena civilización como una sombra densa que se cierne sobre la familia.» Morgan entiende por hetairismo el comercio extraconyugal, existente junto á la monogamia, de los hombres con mujeres no casadas, comercio carnal que , como se sabe , florece bajo las formas más diversas durante todo el período de la civilización y se transforma cada vez más y más en descarada prostitución. Este hetairismo desciende en línea recta del matrimonio por grupos, del sacrificio de su persona, mediante el cual adquirirán las mujeres para si el derecho á la castidad. La prostitución venal fué al principio un acto religioso ; p•acticábase en el templo de la diosa del amor, y primitivamente el dinero ingresaba en las arcas del templo. Las hieródulas de Anaitis en Armenia, de Afrodita en Corinto, lo mismo que las baila-
118 ORIGEN DE LA FAMILIA rinas religiosas agregadas á los templos de la India, que se conocen con el nombre de bayaderas (la palabra es una corrupción del portugués bailadeira), fueron las primeras prostitutas. La prostitución, deber de todas las mujeres en un principio, no fué ejercida más tarde sino por estas sacerdotisas, en reemplazo de todas las demás. En otros pueblos , el hetairismo proviene de la liTártad sexual concedida á las jóvenes antes del matrimonio; asi, pues, es también un resto del matrimonio por grupos, pero que ha llegado hasta nosotros por otro camino. Con la desproporción entre la propiedad, es decir, desde el estadio superior de la barbarie, aparece esporádicamente el asalariamiento junto al trabajo de los esclavos; y con él, como un correlativo necesario, la prostitución por oficio de la mujer libre, junto á la prostitución obligatoria de la esclava. Así , pues , la herencia que el matrimonio por grupos legó á la civilización es doble , como todo lo que la civilización produce es también de dos caras, de doble lenguaje, contradictorio: acá la monogamia, acullá el hetairismo , comprendiendo en éste su forma extremada, la prostitución. El hetairismo es una institución social como otra cualquiera; mantiene la antigua libertad sexual... en provecho de los hombres. No sólo tolerado de hecho, sino que practicado también libremente, sobre todo por las clases directoras, repruébase nada más que de palabra. Pero
POR FEDERICO ENGELS 119 en realidad , esta reprobación nunca va contra los hombres, sino solamente contra las mujeres; á éstas se las desprecia y se las rechaza, para proclamar con eso una vez más como ley fundamental de la sociedad, la supremacía absoluta del hombre sobre el sexo femenino. Pero, en la monogamia misma, se desenvuelve una segunda antinomia. Junto al marido, que embellece su existencia con el hetairismo, se encuentra la mujer abandonada por su marido. Y no puede existir un término de una antinomia sin que exista el otro, como no se puede tener en la mano una manzana entera después de haberse comido la mitad. Sin embargo, esta parece haber sido la opinión de los hombres hasta que las mujeres les pusieron otra cosa en la cabeza. Con la monogamia aparecieron dos constantes y características figuras sociales , desconocidas hasta entonces: el amante de la mujer, y el marido cornudo. Los hombres habían logrado la victoria sobre las mujeres, pero las vencidas se encargaron generosamente de coronar á los vencedores. El adulterio, prohibido con severas penas y castigado con rigor, pero indestructible, llegó á ser una institución social irremediable junto á la monogamia y al hetairismo. La certeza de la paternidad de los hijos descansó en el convencimiento moral, lo mismo después que antes; y para resolver la insoluble contradicción, el Código Napoleón dispuso: «Art. 312.—El hijo
120 ORIGEN DE LA FAMILIA concebido durante el matrimonio tiene por padre al marido.» Este es el último resultado de tres mil años de monogamia (1). En los casos que permanecen fieles á su origen histórico y manifiestan con claridad el conflicto entre el hombre y la mujer expresado por el dominio exclusivo del primero, tenemos, pues, en la monogamia una imagen en pequeño de las contradicciones y de los antagonismos en medio de los cuales se mueve la sociedad dividida en clases, desde la salida á escena de la civilización, sin poder resolverlos ni vencerlos. Naturalmente, sólo hablo aquí de esos casos de monogamia en que la vida conyugal se efectúa con arreglo á las prescripciones del carácter original de toda la institución, pero en que la mujer se rebela contra el dominio del hombre. Que no todos los matrimonios viven así , lo sabe mejor que nadie el mojigato alemán que ya no sabe mantener su soberanía ni en su casa ni en el Estado, y cuya mujer lleva con pleno derecho los pantalones de que él no es digno. Mas no por (1) El art. 108 de nuestro Código civil dice: «Se presumi. rán hijos legítimos los nacidos después de los ciento ochenta días siguientes al de la celebración del matrimonio, y antes de los trescientos días siguientes á su disolución ó á la separación de los cónyuges.» Y esta presunción de derecho es tan fuerte para la ley, que el art. 109 dispone que : «El hijo se presumirá legítimo, aunque la madre hubiese declarado contra su legitimidad ó hubiese sido condenada como adúltera.» Cabe repetir con Engels: «¡Este es el resultado de tres mil arios de monogamia!»—(N. DEL T.)
POR FEDERICO ENGELS 121 eso deja de creerse muy superior á su compañero de infortunios francés, á quien más á menudo que á él mismo le suceden cosas mucho más desagradables. Por supuesto , la familia monogámica no ha revestido en todos los lugares y tiempos la forma clásica y ruda que tuvo entre los griegos. La mujer era más libre y más considerada entre los romanos, quienes en su calidad de futuros conquistadores del mundo tenían unas miras más amplias aunque menos agudas que los griegos. El romano creía suficientemente garantizada la fidelidad de su mujer por el derecho de vida y muerte que sobre ella tenia. También la mujer podía allí romper el vinculo matrimonial á su antojo, lo mismo que el hombre. Pero el mayor progreso en el desenvolvimiento de la monogamia se realizó ciertamente con la entrada de los germanos en la historia , y fué así porque, dada su pobreza, no parece que en aquel momento se había desprendido aún aquella por completo entre los mismos del matrimonio sindiásmico. Sacamos esta conclusión de tres circunstancias mencionadas por Tácito: en primer lugar, junto con la escrupulosa observancia del matrimonio (<se contentan con una sola mujer, las mujeres viven ceñidas en supudor») , la poligamia estabavigente para los grandes y los jefes de tribu; situación análoga á la de los americanos entre quienes existía el matrimonio sindiásmico. En segundo
122 ORIGEN DE LA FAMILIA término, la transición del derecho materno al derecho paterno no había debido realizarse sino poco antes, puesto que el hermano de la madre (el pariente gentil más próximo, según el matriarcado) casi era tenido como pariente más próximo que el propio padre; lo cual corresponde igualmente al punto de vista de los indios americanos, entre los cuales, como lo decía á menudo, habla encontrado Marx la clave para comprender nuestros propios tiempos primitivos. Y en tercer lugar, entre los germanos, las mujeres gozaban de suma consideración y ejercían una gran influencia hasta en los asuntos públicos, lo cual es diametralmente opuesto á la supremacía masculina de la monogamia. Todos estos son puntos respecto á los cuales los germanos están casi por completo de acuerdo con los espartanos, entre quienes tampoco habla desaparecido del todo el matrimonio sindiásmico, según hemos visto. Asi, pues , también desde este punto de vista, llegaba con los germanos un elemento enteramente nuevo á la dominación del mundo. La nueva monogamia que entre las ruinas del mundo romano salió de la mezcla de los pueblos, dió á la supremacía masculina formas más dulces y dejó á las mujeres una posición mucho más considerada y más libre (por lo menos en las exterioridades) de lo que nunca había conocido la edad clásica. Gracias á eso fué posible desprender de la monogamia (desarrollándose de 4
POR FEDERICO ENGELS 123 ella, junto á ella ó contra ella) el progreso moral más grande que la debemos : el amor sexual moderno, desconocido anteriormente. Pues bien ; este progreso debíase con toda seguridad á la circunstancia de que los germanos vivían aún bajo el régimen de la familia sindiásmica , y de que ingertaron en la monogamia, en cuanto les fué posible la posición de la mujer deducida de aquélla; pero no se debía de ningún modo á la legendaria pureza de costumbres ingénita en los germanos , reducida en efec- to á que el matrimonio sindiásmico no se mueve dentro de tan culpables contradicciones morales como la monogamia. Por el contrario , en sus emigraciones , particularmente al Sudeste, entre los nómadas de las estepas del Mar Negro, los germanos habían perdido mucho de sus buenas costumbres , y habían aprendido entre esos pueblos , además del arte de la equitación , feos vicios contranaturales , de lo cual tenemos los expresos testimonios de Amiano acerca de los taifalienses y de Procopio respecto á los hérulos. Pero si la monogamia fué de todas las formas de familia conocidas la única en que pudo desarrollarse el amor sexual moderno , eso no quiere decir de ningún modo que se desarrollase en ella exclusivamente y ni aun de una manera preponderante , bajo la forma de reciproco amor entre los esposos. Lo excluía la naturaleza entera de la monogamia , basada en la supremacía
130 ORIGEN DE LA FAMILIA En los paises donde la ley asegura á los hijos una porción legítima de la fortuna paterna, y donde, por consiguiente, no pueden ser desheredados (en Alemania, en los paises que siguen el régimen del derecho francés, etc.), los hijos necesitan el consentimiento de los padres para contraer matrimonio. En los países donde se practica el derecho inglés, donde el consentimiento paterno no es una condición legal del matrimonio, los padres gozan también de una absoluta libertad de testar, y pueden desheredar á su antojo á sus . hijos. Sin embargo, claro es que á pesar de eso, y aun por eso mismo, la libertad para contraer matrimonio no es, de hecho, ni un ápice mayor en Inglaterra y en América que en Francia y en Alemania. No anda mucho mejor lo de la igualdad jurídica de los derechos del hombre y de la mujer en el matrimonio. Su desigualdad legal, que hemos heredado de condiciones sociales anteriores, no es causa sino efecto de la opresión económica de la mujer. En el antiguo hogar doméstico comunista, que encerraba numerosas parejas conyugales con sus hijos, la dirección de la casa, confiada á las mujeres, era también una industria pública, socialmente tan. necesaria como el cuidado de proporcionar los víveres, que se confió á los hombres. Las cosas cambiaron con la familia patriarcal y aún más con la familia individual monogá-
POR FEDERICO ENGELS 131 mica. La dirección del hogar doméstico perdió su carácter público : la sociedad ya no tuvo nada que ver con eso. Se transformó en servicio privado; la mujer se convirtió en una criada principal, sin tomar ya parte en la producción social. Sólo la gran industria de nuestros días le ha abierto de nuevo el camino de la producción social, y aun así sólo para las mujeres del proletariado. Pero esto se ha hecho de tal suerte , que si la mujer cumple con sus deberes en el servicio privado de la familia, queda excluida del trabajo social y no puede ganar nada; y si quiere tomar parte en la industria pública y ganar por su. cuenta, es imposible que cumpla con sus deberes de familia. Lo mismo le acontece á la mujer en toda clase de negocios, en la medicina ó en el foro, igual que en la fábrica. La familia individual moderna se funda en la esclavitud doméstica más ó menos disimulada de la mujer, y la sociedad moderna es una masa donde las moléculas son las familias individuales. El hombre de nuestros días tiene que ganar en la mayor parte de los casos para la vida de la familia, por lo menos en las familias posidentes; y esto le da una posición preponderante que no necesita ser privilegiada de un modo especial por la ley. El hombre es en la familia el burgués; la mujer representa en ella el proletario. Pero en el mundo industrial, el carácter específico de la opresión
132 ORIGEN DE LA FAMILIA económica que pesa sobre el proletariado no se manifiesta en todo su rigor sino una vez suprimidos todos los privilegios legales de la clase de los capitalistas y jurídicamente establecida la plena igualdad de las dos clases. La república democrática no suprime el antagonismo entre las dos clases; por el contrario, no hace más que suministrar el terreno en que puede desplegarse este antagonismo. Y, de igual modo, el carácter particular del predominio del hombre sobre la mujer, así como la necesidad y la manera de establecer una real igualdad social de ambos, no quedarán claramente de manifiesto , sino cuando el hombre y la mujer tengan, según la ley, derechos iguales en absoluto. Entonces se verá que la manumisión de la mujer exige, como condición primera, la, vuelta de todo el sexo femenino á la industria pública, y que á su vez esta condición exige que se suprima la familia individual como unidad económica de la sociedad. Conforme llevamos dicho, hay tres formas principales de matrimonio, que corresponden aproximadamente á los tres estados fundamentales de la evolución humana: en el salvajismoel matrimonio por grupos; en la barbarie el matrimonio sindiásmico ; en la civilización la monogamia con sus complementos, adulterio y 4'
POR FEDERICO ENGELS 133 prostitución. Entre el matrimonio sindiásmico y la monogamia se deslizan, en el estadio superior de la barbarie, la sujeción de las mujeres esclavas á los hombres y la. poligamia. Según lo ha probado todo lo antes expuesto, el progreso que se manifiesta por el orden antedicho se enlaza con la particularidad de que se ha ido quitando más y más á las mujeres la libertap sexual del matrimonio por grupos, pero no á los hombres. Lo que es para la mujer un crimen de graves consecuencias legales y sociales, considérase muy honroso para el hombre, ó á lo sumo como una ligera mancha moral que se lleva con () s usto. Pero cuanto más se modifica el hetairismo antiguo en nuestra época, por la producción capitalista á la cual se adapta, más se transforma en prostitución descocada y más desmoralizadora se hace su. influencia. Y, á decir verdad, aún desmoraliza mucho más á los hombres que á las mujeres. La prostitución, entre las mujeres , no degrada sino á las infelices que á ella se dedican y aun á éstas en un grado mucho menos de lo que suele creerse. En cambio, envilece el carácter del sexo masculino entero. Y así es de advertir que, el noventa por ciento de las veces, el noviazgo prolongado es una verdadera escuela preparatoria para la infidelidad conyugal. Caminamos en estos momentos á una revolución social en que las bases económicas actuales de la monogamia desaparecerán tan seguramente
134 ORIGEN DE LA FAMILIA como las de la prostitución, complemento de ella. La monogamia nació de la concentración de grandes riquezas en las mismas manos, las de un hombre; y del deseo de transmitir esas riquezas por herencia á los hijos de este hombre, excluyendo á los de cualquier otro. Para eso era necesaria la monogamia de la mujer, pero no la del hombre; tanto es así , que la monogamia de la primera no ha sido el menor óbice para la poligamia descarada é hipócrita del segundo. Pero la revolución social inminente, transformando por lo menos la inmensa mayoría de las fortunas inmuebles hereditarias (los medios de producción) en propiedad social, reducirá al mínimum todos esos cuidados de transmisión hereditaria. Y ahora cabe hacer esta pregunta: habiendo nacido de causas económicas la monogamia, desaparecerá cuando esas causas? Pudiera responderse, no sin razón: lejos de desaparecer, más bien se realizará plenamente á partir de ese momento. Porque con la transformación de los medios productores en fortuna social desaparecen el salario , el proletarismo, y, por consiguiente, la necesidad de que se prostituyan por dinero cierto número de mujeres , fácil de valorar por la estadística. Desaparece el proletarismo , y en vez de decaer la monogamia, llega por fin á ser una realidad , hasta para los hombres. Así , pues , se modificará mucho la condición mi;
POR FEDERICO ENGELS 135 de los hombres de todas maneras. Pero también sufrirá profundos cambios la de las mujeres , la de todas ellas. En cuanto los medios de producir pasen á ser de propiedad común , la familia individual deja de ser la unidad económica de la sociedad. La guarda y educación de los hijos se convierte en asunto público; la sociedad cuida con el mismo esmero de todos los hijos, sean legítimos ó naturales. Así desaparece el cuidado de «las consecuencias» que es hoy el motivo social esencial (tanto desde el punto de vista moral corno desde el punto de vista económico) que impide á una joven soltera entregarse sin miramientos al hombre á quien ama. ¿No bastará eso para devolver progresivamente más libertad al comercio sexual , y también para hacer á la opinión pública menos rigorista acerca de la honra de las vírgenes y la deshonra de las mujeres? Y , por último , ¿, no hemos visto que en el mundo moderno la prostitución y la monogamia es verdad que son antinomias , pero antinomias inseparables, los dos polos del mismo estado social? ¿Puede desaparecer la prostitución sin arrastrar consigo al abismo la monogamia? Ahora interviene un elemento nuevo , un elemento que en la época en que nació la monogamia existía á lo sumo en germen: el amor sexual individual. Antes de la Edad Media no puede hablarse de que existiese amor sexual individual. Claro es
136 ORIGEN DE LA FAMILIA que la belleza personal, la intimidad, las inclinaciones comunes, etc., han debido despertar á individuos de sexo diferente el deseo de relaciones sexuales; y que la cuestión de saber con quién entablaban las relaciones más íntimas no debía ser indiferente en absoluto ni á los hombres ni á las mujeres. Pero de eso á nuestro amor sexual moderno aún medía muchísima distancia. En toda la antigüedad, los padres son quienes conciertan las bodas en vez de los interesados , los cuales pasan por ello tranquilamente. El poco amor conyugal que la antigüedad conoce no es una inclinación subjetiva, sino más bien un deber objetivo; no es la base, sino el correlativo del matrimonio. El amor, en el sentido moderno de la palabra, no se presenta en la antigüedad sino fuera de la sociedad oficial. Los pastores, de quienes nos cantan Teócrito y Mosco los goces y pesares del amor, Dafnis y Cloe (de Longo), son simples esclavos que no tienen participación en el Estado, en la esfera donde se mueve el ciudadano libre. Pero fuera de los esclavos no encontramos la galantería sino como un producto de la descomposición del mundo antiguo al declinar. Se ejercita con mujeres que también viven fuera de la sociedad oficial, con hetairas extranjeras ó libertas, en Atenas desde la víspera de su caída, en Roma por los tiempos de los emperadores. Si por casualidad había allí relaciones galantes,
POR FEDERICO ENGELS 137 tratábase del adulterio en todas ellas. Y el amor sexual , en el sentido que nosotros le damos , era una cosa tan indiferente para el viejo Anacreonte , el poeta clásico del amor en la antigüedad, que le importaba poco hasta el sexo mismo del ser amado. Nuestro amor sexual difiere esencialmente del simple deseo sexual, del Eros de los antiguos. En primer término, supone la reciprocidad del amor en el ser amado; desde este punto de vista, la mujer es en él igual que el hombre, al paso que en el Eros antiguo se está lejos de consultarla siempre. En segundo lugar, el amor sexual tiene cierto grado de duración y de intensidad que hace considerar á las dos partes la falta de posesión y la separación como una gran desventura, si no la mayor de todas ; para poder ser el uno del otro, no se retrocede ante nada y se llega hasta jugarse la vida, lo cual no sucedía en la antigüedad sino en caso de adulterio. Y, por último, se crea una nueva regla moral para juzgar el comercio sexual. Ya no se pregunta solamente : ¿, Es legítimo ó ilegítimo ? », sino también: «¿Es hijo del amor y de un afecto recíproco? Claro es que en la práctica feudal ó burguesa, esta regla no se respeta más que cualquiera otra regla moral, sino que se quebranta, pero se respeta tanto. Se halla tan reconocida como las demás, en teoría, en el papel. Y eso es todo lo que, hasta nueva orden, puede pedir.
138 ORIGEN DE LA FAMILIA La Edad Media vuelve á tomar las cosas en el mismo punto en que la Antigüedad inició sus tendencias al amor sexual , en el adulterio. Ya hemos pintado el amor caballeresco que inventó los Tagelieder. De este género de amor que tiende á destruir el matrimonio, hasta aquel que debe fundarlo , hay aún mucho camino que la caballería no recorrió nunca por completo. Hasta si de los frívolos provenzales pasamos á los virtuosos alemanes , encontramos en el poema de los Niebelungen, á Kriemhilda no menos enamorada (aunque en silencio) de Siegfried que éste lo está de ella; mas no por eso responde Kriemhilda menos sencillamente á Gunther, al anunciarla que la ha prometido á un caballero , de quien calla el nombre: «No tenéis necesidad de suplicarme; tal como me lo ordenéis, asi quiero siempre ser ; estoy dispuesta de buena voluntad , señor, á unirme con aquel que me deis por marido.» No se le ocurre de ningún modo á Kriemhilda la idea de que su amor pueda tenerse en cuenta para nada. Gunther pide en matrimonio á Brünhilda y Etzel á Kriemhilda sin haberlas visto nunca; de igual manera Sigebant de Irlanda busca en Gutrun á la noruega Ute , Hetel de Hegelingen á Hilda de Irlanda , y, en fin , Siegfried de Morlandia , Hartmut de Ormania y Herwig de Seelandia piden los tres la mano de Gutrun ; y sólo aqui sucede que ésta se pronuncie libremente á favor del último. Regla gene-
POR FEDERICO ENGELS 139 ral la futura del joven príncipe es elegida por los padres de éste , si aún viven , ó , en el caso contrario , por él mismo y previo el consentimiento de los grandes feudatarios, quienes siempre tienen algo que decir en tales circunstancias. Y no puede ser de otro modo, por supuesto. Para el caballero ó el barón, como para el mismo príncipe, el matrimonio es un acto político, una cuestión de aumento de poder mediante nuevas alianzas; el interés de la casa es quien decide y no la buena voluntad del individuo. ¿Cómo había de tener entonces arte ni parte el amor en lo de concertar el matrimonio? La mismo sucede con la plebe de los gremios en las ciudades de la Edad Media. Precisamente, sus privilegios protectores los reglamentos restrictivos de los gremios , las complicadas lineas fronterizas que separaban legalmente al plebeyo, acá de las otras corporaciones gremiales, acullá de sus propios colegas en maestría ó de sus oficiales y aprendices , hacían harto estrecho ya el circulo dentro del cual era posible que buscase una esposa adecuada para él. Y en este complicado sistema, evidentemente no era su gusto personal sino el interés de familia quien decidía respecto á cuál de todas era la mujer que más le convenía. En la mayor parte de los casos , y hasta el final de la Edad Media, siguió siendo el matrimonio de esta suerte lo que había sido desde su
146 ORIGEN DE LA FAMILIA sobre todo históricamente , en rebajar la situación de las mujeres y facilitar la infidelidad de los hombres. Que lleguen á desaparecer las consideraciones económicas en virtud de las cuales han aceptado las mujeres esta infidelidad habitual de los hombres (el cuidado de su propia existencia, y aún más el del porvenir de los hijos).,, y la igualdad que de ello resultará para la mujer producirá el efecto , según toda nuestra experiencia adquirida , de que los hombres se volverán monógamos en una proporción infinitamente más grande que poliandras las mujeres. Pero lo que seguramente desaparecerá de la monogamia son todos los caracteres que la han impreso las condiciones de la propiedad á las cuales deben su origen ; estos caracteres son, en primer término, la preponderancia del hombre, y luego la indisolubilidad. La preponderancia del hombre en el matrimonio es consecuencia, sencillamente, de su preponderancia económica, y caerá por sí sola con ésta. La indisolubilidad del matrimonio es consecuencia, en parte de la situación económica de donde salió la monogamia, y en parte es una tradición de la época en que, mal comprendido aún. el enlace de esa situación económica con la monogamia , ué exagerado hasta el extremo por la religión. Actualmente está desportillada ya por mil lados. Si el matrimonio fundado en el amor es el único moral , sólo podrá serlo donde el amor persista.
POR FEDERICO ENGELS 147 Pero la duración del acceso del amor sexual es muy variable según los individuos, particularmente entre los hombres; y la desaparición del afecto ante un amor apasionado nuevo hace de la desaparición un beneficio , lo mismo para ambas partes que para la sociedad. Sólo que debe ahorrarse á las gentes patalear en el inútil fango de un pleito de divorcio. Así, pues, lo que podemos augurar acerca de la organización de las relaciones sexuales , después de la inminente barrida de la producción capitalista, es más que nada de un orden negativo, y se limita principalmente á decir lo que desaparecerá. Pero qué vendrá después? Eso se decidirá cuando haya crecido una nueva generación ; una generación de hombres que en su vida se hayan encontrado en el caso de comprar á costa de dinero, ni con ayuda de ninguna otra fuerza social , el abandono de una mujer; y una generación de mujeres que nunca se hayan visto en el caso de entregarse á un hombre en virtud de otras consideraciones que las del amor real, ni de rehusar entregarse á su amante por miedo á las consecuencias económicas de este abandono. Y cuando hayan venido esas gentes, se burlarán de cuanto se hubiese pensado acerca de lo que habrían de hacer ; se dictarán á sí mismas su propia conducta, y crearán una opinión pública basada en ella para juzgar la conducta de cada uno. ¡Y todo quedará dicho!
148 ORIGEN DE LA FAMILIA Pero volvamos á Morgan , de quien muchísimo nos hemos alejado. El examen histórico de las instituciones sociales que se han desarrollado durante el periodo de la civilización se sale de los limites de su libro. Por eso se ocupa muy poco de los destinos de la mono g amia durante este periodo. También él ve en el perfeccionamiento de la familia monogámica un progreso, una aproximación á la plena igualdad de derechos entre ambos sexos, sin que tenga, no obstante, por conseguido este propósito aún. «Pero —dice—si se reconoce el hecho de que la familia ha atravesado sucesivamente por cuatro formas y se encuentra en la quinta actualmente, plantéase la cuestión de saber si esta forma puede ser duradera para lo futuro. Lo único que puede responderse es que debe progresar como progresa la sociedad, que debe modificarse conforme la sociedad se modifica; lo mismo que ha sucedido antes. Es producto del sistema social, y reflejará su estado de cultura. Habiéndose mejorado la familia monogámica desde los comienzos de la civilación , y de una manera muy notable en los tiempos modernos , licito es por lo menos creer que es capaz de perfeccionamiento ulterior hasta que se consiga la igualdad entre los dos sexos. Si en un porvenir lejano, la familia monogámica no llegase á satisfacer las exigencias de la sociedad, es imposible predecir de qué naturáleza seria la que le sucediese.»
la gens iroqui.esa_ Llegamos ahora á otro descubrimiento de Morgan , de una importancia igual por lo menos .á la de la reconstitución de las formas primitivas de la familia por los sistemas de parentesco. La prueba de que los grupos de consanguíneos designados por medio de nombres de animales en el seno de una tribu de indios americanos son esencialmente idénticos á las yema de los griegos, á las gentes de los romanos ; que la forma americana es la original, siendo la forma grecoromana un derivado ulterior de ella; que toda la organización social de los griegos y romanos de los tiempos primitivos en gens, patria y tribu encuentra su paralelo fiel en la organización indoamericana ; que la gens, hasta lo más lejos que alcanzan hoy nuestras fuentes de conocimiento , es una institución común á todos los bárbaros hasta su ingreso en la civilización: esta
150 ORIGEN DE LA FAMILIA prueba ha dilucidado de una vez las partes más difíciles de la antigua historia griega y romana y nos ha dado al mismo tiempo inesperadas aclaraciones acerca de los rasgos fundamentales del régimen social de la época primitiva , antes de aparecer el Estado. Por muy sencilla que parezca la cosa una vez conocida , sin embargo, Morgan no la descubrió sino en último lugar; en su anterior obra, dada á luz en 1871, no había llegado aún á penetrar ese secreto, cuya divulgación desde entonces acá ha hecho estarse quedos á los prehistoriadores ingleses , por costumbre tan llenos de seguridad en si mismos. La palabra latina gens, que Morgan emplea para este grupo de consanguíneos, procede, como la palabra griega del mismo significado genos, de la raíz aria común gan (en alemán—donde, según la regla, la k debe reemplazar á la y aria —kan), que significa engendrar. Las palabras gens en latín, genos en griego, djanas en sánscrito, kuni en gótico (según la regla anterior), kyn en antiguo noruego y anglosajón, kin en inglés y künne en medio-altoalemán, significan de igual modo parentesco, descendencia. Pero gens en latín ó qenos en griego se emplean especialmente para designar ese grupo que se jacta de una descendencia común (del padre común de la tribu, en el presente caso), y que está unido por ciertas instituciones sociales y religiosas, formando una comunidad particular, cuyo ori-
BES fl POR FEDERICO ENGELS 151 gen y cuya naturaleza siguen siendo oscuros hasta ahora, á pesar de todo, para nuestros historiadores. Ya hemos visto más atrás, en la familia punalúa, lo que es en su forma primitiva la reunión de una gens. Compónese de todas las personas que, por el matrimonio punalúa y según las ideas que en él dominan necesariamente, forman la descendencia reconocida de una misma madre de tribu determinada, fundadora de la gens. Siendo incierta la paternidad en esta forma de familia, sólo se cuenta la filiación femenina. Como los hermanos no se pueden casar con sus hermanas, sino con mujeres de otro origen, los hijos procreados con estas mujeres extrañas caen fuera de la gens, en virtud del derecho materno. Así, pues, no quedan dentro del grupo sino los descendientes de las hijas en cada generación; los de los hijos pasan á las gentes de sus respectivas madres. ¿Qué sucede ahora con este grupo consanguíneo, así que se constituye como grupo aparte, frente á grupos del mismo género en el seno de una tribu? Como forma clásica de esa gens primitiva, Morgan toma la de los iroqueses y especialmente la de la tribu de los senekas. Hay en esta ocho gentes, que llevan nombres de animales: 1 .°, lobo; 2.°, oso; 3.°, tortuga, 4.°, castor; 5.°, ciervo; 6.°, becada; 7.°, garza, y 8.° halcón. En cada gens hay las costumbres siguientes:
152 ORIGEN DE LA FAMILIA 1.° Elige el saquen?, (director en tiempo de paz) y el jefe (comandante militar.) El saquern debe elegirse en la misma gens, y sus funciones son hereditarias en ella, en el sentido de que deben ser ocupadas en seguida de nuevo en caso de quedar vacantes. El jefe militar podía elegirse fuera de la gens, y á veces hasta faltar por completo. Nunca se elegía saquern al hijo del anterior, por estar vigente entre los iroqueses el derecho materno, y pertenecer, por tanto , el hijo á otra gens. Todo el mundo, hombres y mujeres, tomaba parte en la elección. Pero ésta debía ratificarse por las otras siete gentes, condición después de la cual el electo era solemnemente reconocido por el consejo común de toda la federación iroquesa. Más adelante se verá la importancia de este punto. El poder del saquern en el seno de la gens es paternal, de naturaleza puramente moral, sin tener ningún medio coercitivo. Además, por sus funciones, era miembro del consejo de tribu de los senekas, así como del consejo federal del conjunto de los iroqueses. El jefe militar no tiene órdenes que dar sino respecto á lo que se refiere á la guerra. 2.° Depone á su antojo al saquen?, y al jefe. También en este caso toman parte en la votación hombres y mujeres juntos. Los dignatarios depuestos , pasan á ser en seguida simples guerreros como los demás , personas privadas. También el consejo de tribu puede deponer á •11 nn •• n •• n
POR FEDERICO ENGELS 153 los saquem , hasta contra la voluntad de la gens. 3.° Ningún miembro tiene derecho á casarse en el seno de la gens. Esta es la regla fundamental de la gens, el vínculo que la mantiene unida; es la expresión negativa del muy positivo parentesco consanguíneo ; sólo por ella son una gens los individuos cemprendidos dentro de ella. Con el descubrimiento de este sencillo hecho, Morgan ha puesto en claro por primera vez la naturaleza de la gens. Cuán poco se había comprendido ésta hasta entonces, nos lo prueban los relatos anteriores que se nos hacían respecto á los salvajes y á los bárbaros , relatos donde los diferentes cuerpos, cuya reunión forman el orden gentil, se confunden hechos un revoltillo, indiferentemente y sin comprenderse bien , con los nombres de tribus , clanes , etc... y de los cuales dícese de vez en cuando que el matrimonio está prohibido en el seno de semejantes corporaciones. Tal es el origen de la irreparable confusión donde Mac-Lennan, hecho un Napoleón, ha podido poner orden con este decreto soberano : «Todas las tribus se dividen en unas donde está prohibido el matrimonio entre los miembros de la tribu (exógarnas)' , y otras donde se permite (endóganias). » Y después de haber logrado embrollarlo todo así, ha podido dedicarse á las más hondas disquisiciones , para saber cuál de esas dos absurdas clases creadas
154 ORIGEN DE LA FAMILIA por él era la más antigua, si la exogamia ó la endogamia. Este absurdo ha concluido por sí solo al descubrirse la gens basada en el parentesco consanguíneo , y la resultante imposibilidad del matrimonio entre sus miembros. Es evidente que en el estadio en que hallamos á los iroqueses, la prohibición del matrimonio dentro de la gens misma se mantiene inviolablemente. 4.° La propiedad de los difuntos pasaba á los otros gentiles, pues no debía salir de la gens. Dada la poca importancia de lo que un iroqués podía dejar á su muerte, la herencia se dividía entre los gentiles más próximos, es decir, entre sus hermanos y hermanas, y el hermano de su madre, si el difunto era varón, excluyendo á sus hermanos si era hembra. Por el mismo motivo, el marido y la mujer no podían ser herederos uno de otro, ni los hijos serlo del padre. 5.° Los gentiles debíanse entre si ayuda y protección , y sobre todo auxilio mutuo para vengar las injurias hechas por extraños. Cada individuo confiaba su seguridad á la protección de la gens, y podía hacerlo; todo el que lo lesionase lesionaba á la gens entera. De ahí, de esso lazos de la sangre en la gens, nació la obligación de la vendetta, que fué reconocida en absoluto por los iroqueses. Si un extraño á la gens mataba á uno de sus miembros, la gens entera de la víctima estaba obligada á vengarle. Primero se trataba de arreglar el asunto; la gens
POR FEDERICO ENGELS 155 del matador celebraba consejo, y hacia proposiciones de acomodo á la de la víctima, ofreciendo casi siempre la expresión de su sentimiento por lo acaecido, y regalos de importancia. Si se aceptaban éstos, asunto terminado. En el caso contrario, la gens ofendida designaba uno ó varios vengadores, obligados á perseguir y matar al matador. Si sucedía esto , la gens del individuo ejecutado no tenía derecho ninguno á quejarse; quedaban saldadas las cuentas. 6.° La gens tiene nombres determinados , ó una serie de nombres que sólo ella tiene derecho á emplear en toda la tribu ; de suerte que el nombre de un individuo indica inmediatamente á qué gens pertenece. Un nombre gentil trae consigo por si sólo derechos gentiles. 7 .° La gens puede adoptar á extraños en su seno, y darles así acceso á la tribu entera. Los prisioneros de guerra á quienes no se condenaba á muerte, hacíanse de este modo, por su adopción en una gens, miembros de la tribu de los senekas , y por ese mismo hecho entraban en posesión de los plenos derechos de la gens y de la tribu. La adopción se hacia á propuesta individual de gentiles, de hombres que aceptaban al extranjero como hermano ó como hermana , de mujeres que le aceptaban como hijo ; la recepción solemne en la gens era necesaria en concepto de ratificación. A menudo, gentes aisladas y muy reducidas en número se reforzaban de
258 ORIGEN DE LA FAMILIA de plata, etc.) , con monedas romanas de fines del siglo u, y los objetos metálicos de fabricación alemana difundidos por la emigración de los pueblos , presentan un tipo particularísimo y de una perfección nada común , hasta los que se parecen á los modelos romanos originales. La emigración al imperio romano civilizado, puso término en todas partes á esta industria indígena, excepto en Inglaterra. Por ejemplo, los broches de bronce nos muestran con qué simultaneidad nacieron y se perfeccionaron esas industrias: los que se han encontrado en Borgoña , en Rumania, en las orillas del mar de Azof, podrían haber salido del mismo taller que los broches ingleses y suecos, y sin duda ninguna son también de origen germánico. La constitución corresponde igualmente al estadio superior de la barbarie. Según Tácito, en todas partes existia el consejo de los jefes (príncipes), que decidía en los asuntos menos graves y preparaba los más importantes para presentarlos á la resolución de la asamblea del pueblo. Esta última, en. el estadio inferior de la barbarie (por lo menos entre los americanos, donde la encontramos), sólo existe para la gens, pero todavía no para la tribu ó la confederación de tribus. Los jefes (príncipes) se distinguen aún mucho de los comandantes militares (duces), lo mismo que entre los iroqueses. Los primeros viven ya en parte de presentes honorifi-
'11 • I t POR FEDERICO ENGELS 259 eos, que consisten en ganados, granos, etc., que les hacen los gentiles; casi siempre , como en América , se eligen en una misma familia. El paso al derecho paterno favorece la /1 transforma- L ción progresiva de la elección en herencia, como en Grecia y en Roma, y por lo mismo la forjo, mación de una familia noble en cada gens. La mayor parte de esta antigua nobleza, llamada lo, de tribu , desapareció con la emigración de los pueblos , ó por lo menos poco tiempo después. Los jefes militares eran elegidos sin atender á su origen, sino únicamente según su capacidad. Tenían escaso poder y debían influir con el emle Tácito atribuye expresamente el poder disciplinario en el ejército á los sacerdotes. El verdadero poder pertenecía á la asamblea del pueblo. El rey ó jefe de tribu preside ; el pueblo decide que No con murmullos , y que Si con aclamaciones y haciendo ruido con las armas. Al mismo tiempo es tribunal de justicia, donde ea se entablan y sentencian los procesos y se dicta la pena de muerte ; sólo se castigan con ésta la cobardía , la traición contra el pueblo y los vicios antinaturales. En las gentes y en las subdivisiones de ellas, también la colectividad es quien hace justicia , bajo la presidencia del jefe; el cual , como en toda la administración de justicia alemana primitiva, no puede haber sido más que un director de las actuaciones públicas y un interrogador. Desde un principio yen todas partes,
260 ORIGEN DE LA FAMILIA la colectividad era el juez entre los germanos. Desde César , habíanse formado confederaciones de tribus ; en algunas había reyes; y , lo mismo que entre los griegos y entre los romanos, el jefe militar supremo aspiraba ya á la tiranía, lográndolo á veces. Aunque estos usurpadores de fortuna no tenían nada de poder absoluto, sin embargo , comenzaban á romper las ligaduras de la gens. Al paso que en otros tiempos los esclavos manumitidos eran de una condición inferior, puesto que no podían pertenecer á ninguna gens, hubo junto á los nuevos reyes esclavos favoritos que á menudo llegaban á tener altos puestos, riquezas y honores. Lo mismo aconteció después de la conquista del imperio romano por los jefes militares, convertidos desde entonces en reyes de extensos países. Entre los francos, los esclavos y los libertos representaron un gran papel, primero en la corte y luego en el Estado; de ellos descendió en gran parte la nueva nobleza. Una institución favoreció el advenimiento de la monarquía: las compañías militares. Ya hemos visto entre los pieles rojas americanos cómo , junto al régimen de la gens, se crean asociaciones particulares para guerrear por su propia cuenta. Estas asociaciones particulares habían adquirido entre los germanos un carácter permanente. Un jefe guerrero famoso juntaba una banda de gente moza y ávida de botín,
POR FEDERICO ENGELS 261 obligados á tenerle fidelidad personal como él á ellos. El jefe velaba por sus necesidades, les hacía regalos y los organizaba jerárquicamente; formaban una guardia de honor y una tropa aguerrida para las expediciones pequeñas , un cuerpo de oficiales completo para las más en grande. Por débiles que deban de haber sido esas compañías y que nos lo parezcan (por ejemplo , las de Odoacro en Italia), no por eso dejaban de constituir los gérmenes de la ruina de la antigua libertad popular, probando serlo así durante y después de la emigración de los pueblos. Porque, en primer término, favorecieron el advenimiento del poder real. Y en segundo lugar, como ya lo advirtió Tácito , no podían mantenerse en estado de cohesión sino por medio de continuas guerras y expediciones de rapiña , la cual se convirtió en un fin. Cuando el jefe de la compañía no tenía nada que hacer contra los vecinos, iba con sus tropas á otros pueblos donde hubiese guerra y posibilidades de saqueos; las legiones auxiliares alemanas que bajo las águilas romanas combatían contra los alemanes mismos , componíanse en parte de bandas de esta especie. Eran el esbozo de los lansquenetes, ludibrio y maldición de los alemanes. Después de la conquista del imperio romano, el séquito de los reyes , con los siervos y lacayos romanos, formaron el segundo elemento principal de la futura nobleza.
262 ORIGEN DE LA FAMILIA En general , las tribus alemanas reunidas en hordas tienen, pues, la misma constitución que se desarrolló entre los griegos de la época he roica y entre los romanos del tiempo llamado de los reyes : asambleas del pueblo, consejo de los jefes de las gentes, jefe militar supremo que aspira ya á un verdadero poder real. Esta era la constitución más perfecta que pudo producir la gens; era la constitución típica del estadio superior de la barbarie. Acabóse la gens el dia en que la sociedad salió de los limites dentro de los cuales era suficiente esa constitución. Quedó destruida la gens y reemplazada por el Estado.
V III 1.4a formación del Estado de los germanos.. Según Tácito , los germanos eran un pueblo muy numeroso. Por César nos formamos una idea aproximada de la fuerza de los pueblos aislados : indica la cifra de 180.000 cabezas, incluyendo mujeres y niños, respecto á los usipéteros y teúcteros que se presentaron á la orillla izquierda del Rhin. Viene á ser de cerca de 100.000 por cada pueblo (1), cifra mucho más alta , por ejemplo , que la de la totalidad de los iroqueses (1) En un pasaje de Diodoro de Sicilia acerca de los celtas galos admitense las siguientes cifras: «En la Galia viven numerosas hordas , desiguales en fuerza numérica,. Eu las más grandes , la cifra de sus individuos llega á ser de unos 200.000; en las más pequeñas, 50.000 (Diodorus Siculus, v, 25). 0 sea, por término medio, 125.000. Los pueblos galos, por efecto de su mayor grado de adelanto, deben considerarse con toda evidencia con alguna más fuerza numérica que los pueblos alemanes.
264 ORIGEN DE LA FAMILIA en los tiempos más florecientes, cuando en número menor de 20.000 fueron el terror del país entero comprendido desde los grandes lagos hasta el Ohio y el Potomac. Si tratamos de agrupar á los que se hallaban en las márgenes del Rhin, y que conocemos con más exactitud por los relatos que acerca de ellos se han hecho , un pueblo así ocupa en el mapa, poco más ó menos, la misma superficie que un departamento prusiano, ó sea unos 10.000 kilómetros cuadrados ó 182 millas geométricas. La Germania Magna de los romanos, hasta el Vístala, abarca en cifra redonda 500.000 kilómetros cuadrados. Pues bien; tomando para cada pueblo aislado la cifra media de 100.000 individuos , la población total de la Germanía Magna se elevaría á 5 millones : esta cifra es considerable para un grupo de pueblos bárbaros , pero en extremo débil para nuestras actuales condiciones (10 habitantes por kilómetro cuadrado , ó 550 por milla geográfica). Pero falta mucho para estar comprendido en ese número el de los germanos existentes en aquella época. Sabemos que á lo largo de los Kárpatos hasta la desembocadura del Danubio vivían pueblos alemanes de origen gótico (los bastarnos, los peukinos y otros), tan numerosos, que Plinio forma con ellos la quinta tribu principal de los germanos, y que habiendo pasado al servicio del rey macedonio Perseo en el año 180 antes de nuestra era , penetraron en los prime- .11
POR FEDERICO ENGELS 265 ros años del imperio de Augusto en la comarca de Andrinópolis. Supongamos que sólo fuesen un millón, y tendremos, en los comienzos de nuestra era, un total próbable de 6 millones de alemanes por lo menos. Después de fijar su residencia definitiva en Germania, la población debió de crecer con mucha rapidez; prueba de ello, los progresos industriales de que antes hablamos. Los descubrimientos hechos en las lagunas del Schleswig son del siglo á juzgar por las monedas romanas que forman parte de ellos. Así, pues, por aquella época, había ya en las orillas del mar Báltico una industria metalúrgica y una industria textil perfeccionadas, y por consiguiente, un comercio activo con el imperio romano y cierto lujo entre los más ricos, indicio todo ello de una población más densa. Pero también por aquella época comienza la guerra ofensiva general de los germanos en toda la linea del Rhin, de la frontera fortificada romana y del Danubio, desde el mar del Norte hasta el mar Negro: prueba directa del aumento constante y la expansión forzada de la población. La lucha duró tres siglos, durante los cuales toda la tribu principal de los pueblos góticos (excepto los godos escandinavos y los burgundos) marchó hacia el Sudeste, formando el ala izquierda de la gran línea de ataque , en el centro de la cual los altoalemanes (Herminones) en el alto Danubio y en el ala izquierda de
266 ORIGEN DE LA FAMILIA éstos los isluevones (llamados á la sazón francos) se precipitaban sobre el Rhin; á los ingevones les correspondió conquistar la Bretaña. A fines del siglo v el imperio romano, débil , desangrado é impotente, hallábase abierto á la invasión de los alemanes. Antes estuvimos junto á la cuna de la antigua civilización griega y romana. Henos ahora junto á su sepulcro. La llana niveladora de la dominación de los romanos en el mundo había pasado por todos los países de la cuenca del Mediterráneo, durante siglos. En todas partes el idioma griego no siguió resistiéndose, las lenguas nacionales habían tenido que ir cediendo el paso á un latín degenerado; ya no había diferencias de nacionalidades ; no más galos , iberos , liguros , nóricos; todos eran romanos. La administración y el derecho romanos habían roto en todas partes las antiguas agrupaciones y disuelto á la vez los últimos restos de independencia local ó nacional. La calidad de ciudadano romano, conferida á todos, no ofrecía compensación; no expresaba ninguna nacionalidad, sino que indicaba tan sólo falta de nacionalidad. Existían en todas partes elementos de nuevas naciones; los dialectos latinos de las provincias fueron diferenciándose cada vez más; las fronteras naturales, que habían hecho ser antes territorios independientes á Italia, Galia, España y Africa, subsistían y teníanse en cuenta aún. Pero en ninguna parte existía la
POR FEDERICO ENGELS 267 fuerza necesaria para formar con esos elementos reunidos naciones nuevas; en ninguna parte quedaban huellas de capacidad para desarrollarse, de energía para resistir, de fuerzas creadoras. La enorme masa humana de aquel inmenso territorio, no tenía más vínculo para mantenerla unida que el Estado romano, y éste había llegado á ser con el tiempo su enemigo y su más cruel opresor. Las provincias habían arruinado á Roma; la misma Roma hablase convertido en una ciudad de provincia como las demás, privilegiada pero ya no soberana, ni punto céntrico del imperio universal, ni sede siquiera de los emperadores y subemperadores, quienes residían en Constantinopla, en Tréveris, en Milán. El Estado romano se había vuelto una máquina gigantesca y complicada, con el exclusivo fin de explotar á los súbditos. Impuestos, gabelas y requisas de todas clases, sumían á la masa de la población en una pobreza cada vez más miserable, por las exacciones de los gobernantes, de los recaudadores, de los soldados. He aquí á qué había venido á parar el dominio del Estado romano sobre el mundo : basaba su derecho á la existencia en el mantenimiento del orden en el interior y en la protección contra los bárbaros en el exterior; pero su orden era más dañoso que el peor desorden, y los bárbaros contra los cuales pretendía proteger á los ciudadanos eran esperados por éstos como salvadores.
274 ORIGEN DE LA FAMILIA Mecida la gens en su poblado , más iban confundiéndose germanos y romanos poco á poco y borrándose el carácter familiar de la asociación ante su carácter territorial; fundióse la gens en la asociación de la marca, donde, sin embargo , se encuentran bastante á menudo las huellas del parentesco original de los asociados. De esa manera, la constitución gentil se transformó insensiblemente en una constitución local y se puso en condiciones de fundirse con el Estado, por lo lo menos en los paises donde se sostuvo la comunidad de la marca (Norte de Francia, Inglaterra, Alemania y Escandinavia). Pero, no obstante , conservó el carácter democrático primitivo propio de toda constitución gentil, del cual conservó así vestigios hasta en la degeneración sufrida posteriormente , y con eso un arma que ha llegado hasta nosotros en manos de los oprimidos. Si se perdió con presteza el vinculo de la sangre en la gens, depende de que sus representantes en la tribu y en el conjunto del pueblo degeneraron por efecto de la conquista. Sabemos que la dominación de los súbditos es incompatible con el régimen de la gens, y aqui lo vemos en gran escala. Los pueblos germanos , dueños de las provincias romanas, tenían que organizar su conquista. Pero no se podía admitir á las masas romanas en las corporaciones gentiles, ni dominar á las primeras por medio de las se-
POR FEDERICO ENGELS 275 gundas. A la cabeza de los cuerpos locales de la administración romana conservados en gran parte , era preciso colocar un equivalente del Estado romano, y este equivalente no podía ser sino otro Estado. Así, pues, los representantes de la gens tenían que transformarse en representantes del Estado, y con suma rapidez, bajo la presión de las circunstancias. Pero el representante más directo del pueblo conquistador era el jefe militar. La seguridad interior y exterior del territorio conquistado exigía que se reforzase su poder. Rabia llegado el momento de transformarse el mando militar en monarquía, y se transformó. Veamos el imperio de los francos. En á había correspondido como propiedad del pueblo á los salios victoriosos, no sólo los vastos dominios del Estado romano, sino también todos los demás inmensos territorios indivisos en las comunidades grandes y pequeñas , de localidad ó de comarca, principalmente todas las extensísimas superficies pobladas de bosques. Lo primero que hizo el rey franco, al convertirse de simple jefe militar superior en un verdadero príncipe, fué transformar esas propiedades del pueblo en dominios reales , robarlas al pueblo y darlas ó concederlas á las personas de su séquito. Este séquito, formado primitivamente por su guardia militar personal y por el resto de los oficiales del ejército , no tardó en reforzarse, no sólo con
276 ORIGEN DE LA FAMILIA romanos (es decir, galos romanizados) , cuyo talento de copiantes , su educación, su conocimiento en la lengua vulgar romana y de la lengua latina escrita (1) los hicieron muy pronto ser indispensables , sino también con esclavos, siervos y libertos de su corte, y entre los cuales elegía sus favoritos. A toda esta patulea se les donaron al principio muy á menudo lotes del territorio del pueblo; más tarde se les concedieron, bajo la forma de beneficios, otorgados la mayoria de las veces , en su origen , por toda la duración de la vida del rey. Así se formó la base de una nobleza nueva á expensas del pueblo. Esto no bastaba. No había que.pensar en gobernar la vasta extensión del nuevo reino con los medios de la antigua constitución de la gens; aun admitiendo que el consejo de los jefes no hiciera mucho tiempo que hubiese caído en desuso, no habría podido reunirse y no tardó en verse reemplazado por los que rodeaban de continuo al rey; se conservó por pura fórmula la antigua asamblea del pueblo , pero convirtiéndose cada vez más en una simple reunión de los jefes inferiores del ejército y de la nobleza na- (1) La primera es el sermo rusticus , que con la latinización de muchas raíces bárbaras fué minando el latín clásico y produciendo primero el latin bárbaro y el latin eclesiástico, y después los idiomas nacionales neolatinos. —( NOTA DEL TRADUCTOR.)
POR FEDERICO ENGELS 277 ciente. Los campesinos libres y propietarios del suelo, que eran la masa del pueblo franco, quedaron exhaustos y arruinados por las eternas guerras civiles y de conquista (por estas últimas, sobre todo, bajo Carlomagno) tan completamente, como antaño lo habían sido los campesinos romanos en los postreros tiempos de la República. Habiendo formado primitivamente ellos todo el ejército y sido el núcleo de Francia después de conquistarla, estaban tan pobres en los comienzos del siglo que apenas podía tomar aún las armas un hombre por cada cinco. En lugar del contingente de los campesinos libres llamados á las filas por el rey, surgió un ejército compuesto de la chusma lacayil de la nueva nobleza, entre la cual se encontraban siervos del terruño, descendientes de aquellos que en otro tiempo no habían reconocido ningún señor sino el rey, y que en una época aún más remota no reconocían señor ninguno, ni siquiera un rey. Bajo los sucesores de Carlomagno, completaron la ruina de los campesinos francos las guerras intestinas, la debilidad del poder real y las correspondientes usurpaciones de él por los grandes (á quienes vinieron á agregarse los condes instituidos por Carlomagno, que aspiraban á hacer hereditarias sus funciones) , y por último, las incursiones de los normandos. Cincuenta años después de la muerte de Carlomagno yacía el imperio de los fran-
278 ORIGEN DE LA FAMILIA cos tan incapaz de resistencia á los pies de los normandos, como cuatro siglos antes el imperio romano á los pies de los bárbaros. Y no sólo había impotencia en el exterior, sino en el orden , ó más bien en el desorden so-. ojal interior. Los campesinos libres francos estaban reducidos á una situación análoga á la de sus predecesores, los colonos romanos. Arruinados por las guerras y por los saqueos, habían tenido que colocarse bajo la protección de la nueva nobleza ó de la Iglesia , siendo harto débil el poder real para protegerlos pero les era preciso comprar cara esta protección. Como en otro tiempo los campesinos galos, tuvieron que traspasar la propiedad de sus tierras poniéndolas en cabeza del señor feudal, de quienes volvían á recibirlas á censo bajo formas diversas y variables, pero nunca de otro modo sino á cambio de servicios y de gabelas ; reducidos á esta forma de dependencia, perdieron poco á poco su libertad individual ; y al cabo de pocas generaciones, la mayor parte de ellos eran ya siervos. La rapidez con que se efectuó la ruina de los campesinos libres nos la manifiesta el libro catastral de la abadía de Saint-Germain-des-Prés , en otros tiempos próxima y en los actuales dentro de París. En los extensos territorios cultivados existentes en. los alrededores de esa abadía habitaban entonces, en tiempo de Carlomagno, 2.788 cabezas de familia casi exclusivamente francos
POR FEDERICO ENGELS 279 con apellidos alemanes. De ellos, contábanse 2.080 colonos, 220 esclavos, ¡y nada más que ocho rústicos libres! La práctica declarada impía por el obispo Salviano, y en virtud de la cual el señor feudal se quedaba con el dominio eminente de las tierras del campesino y sólo permitía á éste el usufructo de ellas , empleábala ya entonces de una manera general la Iglesia con los labriegos. Las prestaciones personales , que iban generalizándose cada vez más , habían tenido su modelo en las angarias romanas (trabajos forzados en pro del Estado), como en las prestaciones personales impuestas á los miembros de las comunidades locales alemanas, para construir puentes y caminos y para otros trabajos colectivos. Parece , pues , que la masa de la población había vuelto á su punto de partida al cabo de cuatro siglos. Pero esto no probaba sino dos cosas : en primer lugar, que el orden social y la distribución de la propiedad en el imperio romano agonizante habían sido adecuados al grado de producción contemporánea en la agricultura y la industria, é inevitables por consiguiente; en segundo lugar, que, durante los cuatrocientos años posteriores, no habiendo tenido ningún progreso ni retroceso esenciales el estado de la producción , se habla distribuido otra vez de la misma manera la propiedad y se habían creado las mismas clases de población. En los últimos siglos del imperio ro-
280 ORIGEN DE LA FAMILIA mano, la ciudad había perdido su autoridad sobre el campo y no la había vuelto á conquistar en los primeros siglos de la dominación alemana. Esto supone un grado de desarrollo inferior de la agricultura y de la industria. Esta situación de conjunto produjo por necesidad grandes propietarios poderosos y pequeños labradores dependientes. Las inmensas experiencias hechas por Carlomagno con sus famosas haciendas imperiales , desaparecidas sin dejar casi huellas,. prueban cuán imposible era imponer á semejante sociedad la explotación latifúndica romana con esclavos , y á la vez el nuevo cultivo en grande por medio de prestaciones personales. Sólo las continuaron los conventos , y no podían ser productivas más que para ellos; pero los conventos eran asociaciones anormales basadas en el celibato; es cierto que podían realizar cosa s excepcionales , pero por lo mismo tenían que seguir siendo excepciones. Y sin embargo, habíanse hecho progresos durante esos cuatrocientos años. Si al expirar estos cuatro siglos encontramos casi las mismas clases principales que al principio, el hecho es que los hombres que formaban estas clases habían cambiado, desapareciendo la antigua esclavitud , y desapareciendo también los mendigos libres que menospreciaban el trabajo como servil. Entre el colono romano y el nuevo siervo había vivido el libre campesino franco. El «recuerdo inútil
POR FEDERICO ENGELS 281 y la lucha vana> del imperio romano agonizante estaban muertos y enterrados. Las clases sociales del siglo ix se habían formado , no en el derrumbamiento de una civilización que se extingue , sino entre los dolores de parto de otra nueva. La nueva generación , lo mismo señores que siervos, era una generación de hombres , si se compara con la de sus predecesores romanos. Las relaciones entre poderosos propietarios territoriales y los campesinos que servían á éstos, relaciones que habían sido para los segundos la forma de ruina ineludible del mundo antiguo, fueron para los primeros el punto de partida de un desarrollo nuevo. Y además , por improductivos que parezcan esos cuatrocientos años, no por eso habían dejado de producir un gran resultado, á saber : las nacionalidades modernas, la refundición y la organización de la humanidad en la Europa occidental para la historia futura. Los germanos habían revivificado á la Europa, en efecto, y por eso la disolución de los Estados del período germánico no vino á parar en el avasallamiento por normandos y sarracenos, sino á la evolución de los beneficios y de la protección de un poderoso hacia el feudalismo; y con un acrecentamiento tan intenso de la población , que dos siglos después pudieron soportarse sin gran daño las fuertes sangrías de las cruzadas. Pero ¿cuál era el misterioso sortilegio por el
282 ORIGEN DE LA FAMILIA cual trasfundieron los germanos una fuerza vital nueva á la Europa agonizante? ¿Era un poder milagroso é innato en la raza del pueblo alemán, como nos cuentan nuestros historiadores patrioteros? De ninguna manera. Los germanos, sobre todo en aquella época, eran una tribu aria muy favorecida por la naturaleza y en plena vitalidad de desarrollo. Pero no son sus cualidades nacionales específicas quienes rejuvenecieron á Europa, sino sencillamente... su barbarie , su constitución gentil. Su capacidad y su valentía personales , su espíritu de libertad y su instinto democrático, que veía un asunto propio en los negocios pliblicos, en una palabra , todas las cualidades que los romanos habían perdido y únicas capaces de formar Estados nuevos con el fango del mundo romano y de hacer producir nacionalidades nuevas, ¿qué eran sino los rasgos característicos de los bárbaros del estadio superior de la barbarie, los frutos del régimen de la gens? Si metamorfosearon la forma antigua de la monogamia, suavizaron la autoridad del hombre en la familia y dieron á la mujer una situación más elevada de la que nunca había conocido el mundo clásico , ¿qué les hizo capaces de eso sino su barbarie, sus hábitos de gentiles, herencia viva de los tiempos del derecho materno? Si (por lo menos en tres de los principales países, Alemania, el Norte de Francia é Ingla-
POR FEDERICO ENGEM 283 terra) salvaron una parte del régimen de l gens, transportándola al Estado feudal bajo la forma de comunidades locales, dando así á la oprimida clase de los campesinos , hasta con la más cruel servidumbre de la Edad Media, una cohesión y una fuerza de resistencia tales como no las tienen la esclavitud antigua ni el proletariado moderno, ¿á qué se debe sino á su barbarie, á su sistema exclusivamente bárbaro de colonización por familias? Y, por último, si desarrollaron y pudieron hacer exclusiva la forma de servidumbre mitigada que habían empleado ya en su país natal y que fué sustituyendo cada vez más á la esclavitud en el imperio romano; una forma que, como Fourier ha sido el primero en evidenciarlo, «suministra á los cultivadores medios de manumisión colectiva y progresiva», superando así con mucho á la esclavitud con la cual era posible la manumisión inmediata y sin transiciones del individuo (la antigüedad no presenta ningún ejemplo de supresión de la esclavitud por una rebelión victoriosa), al paso que los siervos de la Edad Media llegaron poco á poco á conseguir su emancipación como clase, ¿á qué se debe sino á su barbarie, gracias á la cual no habían llegado aún á una esclavitud completa, ni á la antigua esclavitud del trabajo, ni á la esclavitud doméstica oriental? Toda la fuerza y la animación vitales que los
290 ORIGEN DE LA FAMI LIA inferior, apareció entre ellos lo más tarde en el esta dio medio, como precursor de la agricultura. El clima de las mesetas turánicas no permite la vida pastoril sin provisiones de forraje para una larga y rigurosa invernada. Así, pues, era una condición allí necesaria el cultivo pratense y de los granos. Lo mismo sucede con las estepas del norte del mar Negro. Pero si al principio se recolectó el grano para los ganados, no tardó en llegar á ser también un alimento para el hombre. La tierra cultivada continuó siendo propiedad de la tribu; en primer lugar de la gens, que luego confiaba su explotación á las comunidades de familias, y por último, á los individuos. Podían tener ciertos derechos de ocupantes, pero de seguro que nada más. Entre los descubrimientos industriales de ese estadio, hay dos importantísimos. El primero es el telar, el segundo la fundición de minerales y el trabajo de los metales. El cobre, el estaño y el bronce, combinación de los dos, eran con mucho los más importantes; el bronce suministraba instrumentos de utilidad y armas de guerra, pero no podía sustituir á los de piedra; esto sólo le era posible al hierro, y aún no se sabia cómo obtenerlo. El oro y la plata comenzaron á emplearse en alhajas y adornos, y debían de haber alcanzado un valor subido con relación al cobre y bronce. A. co nsecuencia del desarrollo de todos los 111
POR FEDERICO ENGELS 291 ramos de la producción (ganadería, agricultura, oficios manuales), la fuerza «trabajo humano, iba haciéndose capaz de crear más productos que los necesarios para su sostenimiento (1). Una productividad mucho más grande aumentó al mismo tiempo la suma de trabajo cotidiano que correspondía á cada miembro de la gens, de la comunidad doméstica ó de la familia aislada. Llegóse á apetecer conseguir nuevas fuerzas de trabajo, y la guerra las suministró : los prisioneros de guerra fueron transformados en esclavos. Aumentando la productividad del trabajo, y por consiguiente la riqueza, extendiéndose el campo de la producción y dado el conjunto de las condiciones históricas, la primera gran división del trabajo tenía que traer consigo necesariamente la esclavitud. De la primera gran división social del trabajo nació la primera gran escisión de la sociedad en dos clases: señores y esclavos, explotadores y explotados. Nada sabemos hasta ahora acerca de cuándo y cómo pasaron los rebaños de ser propiedad común de la tribu ó de la . gens á serlo de los jefes de familia aislados ; pero , en lo esencial, esto debió de acontecer durante ese estadio. En tal momento, con los rebaños y las demás riquezas nuevas , hubo una revolución en la familia. (1) Esto es lo que Marx llama plus valor y de lo cual se aprovechan el mercantilismo y el capitalismo, según el célebre autor de El Capital.—(N. DJUL T.)
292 ORIGEN DE LA FAMILIA El ganar para comer había sido siempre asunto del hombre ; los medios necesarios para esto, producidos por él, eran propiedad suya. Los rebaños constituían los nuevos medios de ganar; su domesticación al principio y su custodia después , eran obra del hombre. Por eso le pertenecían los ganados, así como las mercancías y los esclavos que tomaba á cambio del ganado. Todo el beneficio que entonces dejaba la producción le correspondía al hombre; la mujer gozaba de él, pero no tenia ninguna participación en su propiedad. El guerrero, el cazador «salvaje», hablase contentado con ocupar en la casa el segundo lugar, después de la mujer; el pastor, «más dulce», engriéndose con su riqueza, se puso en el primer lugar y relegó al segundo á la mujer. Y ella no podía quejarse. La división del trabajo en la familia había sido la norma para distribuir la propiedad entre el hombre y la mujer; continuaba siendo la misma, y, sin embargo, cambiaba ahora por completo las relaciones domésticas, únicamente porque fuera de la familia había cambiado de aspecto la división del trabajo. La misma causa que había asegurado á la mujer su anterior autoridad en la casa (su empleo exclusivo en las labores domésficas). aseguraba ahora la preponderancia del hombre: el trabajo doméstico de la mujer desaparecía desde entonces junto al trabajo productivo del hombre ; el segundo lo era todo , y el primero un
POR FEDERICO ENGELS 293 Gf 111 accesorio insignificante. Esto demuestra que la emancipación de la mujer y su igualdad de condición con el hombre, son y seguirán siendo imposibles mientras permanezca excluída del trabajo productivo social y confinada dentro del trabajo privado doméstico. La emancipación de la mujer no es posible sino cuando ésta puede tomar parte en vasta escala en la producción social, y el trabajo doméstico no la ocupa sino un tiempo insignificante. Y esta condición sólo ha podido realizarse en la gran industria moderna, que no solamente admite el trabajo de la mujer en vasta escala, sino que hasta lo exige formalmente, y tiende á transformar cada vez más el trabajo doméstico privado en una industria pública. La autoridad efectiva del hombre en la casa había hecho caer los postreros obstáculos que se oponían á su poder absoluto. Este poder absoluto se consolidó y se eternizó con la caída del derecho materno ; la introducción del derecho paterno y el paso gradual del matrimonio sindiásmico á la monogamia. Pero esto produjo también un trastorno en el orden antiguo de la gens; la familia particular llegó á ser fuera potencia y alzóse amenazadora en frente de la gens. El progreso más inmediato nos conduce al estadio superior de la barbarie , periodo en que todos los pueblos cultos pasan sus tiempos heroicos : la edad de la espada, pero también del ara-
294 ORIGEN DE LA FAMILIA do y del hacha de hierro. Con la adquisición de este metal, el hombre se había hecho dueño de la última y más importante de las primeras materias que representaron en la historia un papel revolucionario; la última... hasta la patata (1). El hierro hizo posible la agricultura en grandes superficies, el descuaje de las más extensas comarcas selváticas; dió al obrero un instrumento de una dureza y un filo que ninguna piedra y ningún otro metal podían resistir. Todo esto acaeció poco á poco ; el primer hierro era aún á menudo más blando que el bronce. Así es que el arma de piedra no desapareció sino con suma lentitud ; no sólo en el canto de Hildebrand°, sino también en la batalla de Hastings, en 1066, aparecen en el combate las hachas de piedra. Pero el progreso prosiguió desde entonces sin discontinuidad , con interrupciones menos frecuentes y de una manera más rápida. La ciudad, encerrando dentro de su recinto de murallas , torres y almenas de piedra , casas también de piedra ó de ladrillo , hízose la residencia central de la tribu ó de la confederación de tribus ; progreso considerable en la arquitectura, pero también señal de peligro y de necesi- (1) No puede negarse el papel revolucionario de la pólvora y demás explosivos como armas, puesto que la primera contribuyó á extinguir el feudalismo y los restantes son hoy un arma tremenda de reivindicaciones sociales, cuyo alcance futuro no sabemos. Entre el hierro y la patata está la pólvora.—(N. DEL T.)
POR FEDERICO ENGELS 295 dad de protección. Acrecentóse la riqueza conrapidez , pero bajo la forma de riqueza individual ; el arte de tejer , el trabajo en metales v los demás oficios, cada vez más especializados, dieron una variedad y una perfección creciente á la producción; la agricultura suministró, además de grano, legumbres y frutas, á la vez que aceite y vino , cuya preparación hablase aprendido. Como un mismo individuo ya no podía ejercitarse en un trabajo tan variado , efectuóse la segunda gran división del trabajo; el oficio manual se separó de la agricultura. El constante crecimiento de la producción , y con ella de la productividad del trabajo , aumentó el valor de la fuerza «trabajo humano » ; la esclavitud, aún en estado naciente y esporádico en el anterior estadio, llega á ser entonces un elemento esencial del sistema social ; los esclavos dejan de ser simples auxiliares, y por docenas se les lleva al trabajo de los campos ó del taller. Al escindirse la producción en las dos ramas principales (la agricultura y los oficios manuales), nace la producción directa para el cambio, la producción mercantilista, y con ella el comercio, no sólo en el interior y en las fronteras de la tribu, sino también por mar, aunque muy poco desarrollado todavía. Los metales preciosos comienzan á convertirse en la mercancía moneda, dominante y universal; sin embargo , no se acuñan aún , y sólo se cambian al peso.
29G ORIGEN DE LA FAMILIA La diferencia entre ricos y pobres se asienta junto á la otra entre libres y esclavos ; de la nueva división del trabajo resulta una nueva escisión de la sociedad en clases. La desproporción de bienes de los jefes de familia individuales destruye las antiguas localidades comunistas en todas partes donde se habían mantenido hasta entonces, y con ellas el trabajo común de la tierra por cuenta de las colectividades. El suelo cultivable se distribuye entre las familias particulares; al principio de un modo temporal , y más tarde para siempre; el paso á la propiedad privada completa se realiza poco á poco y paralelamente al tránsito del matrimonio sindiásmico á la monogamia. La familia empieza á convertirse en la unidad económica de la sociedad. Haciéndose más densa la población, obliga á crear lazos más estrechos dentro y fuera. La confederación de tribus consanguíneas llega á ser en todas partes una necesidad; muy pronto sucede lo mismo con su fusión y con la reunión de los territorios de tribus aisladas en territorio colectivo de la nación. El jefe militar del pueblo (rex , basileus, thiudans) llega á ser un funcionario indispensable y permanente. La asamblea del pueblo créase allí donde aún no existía. Jefe militar, consejo y asamblea del pueblo son los representantes de la sociedad gentil que tiende á ser una democracia militar; porque en lo sucesivo la guerra y la organización para la guerra
POR FEDERICO ENGELS 297 son funciones regulares de la vida del pueblo. Las riquezas de los vecinos excitan la codicia de los pueblos , para quienes la adquisición de las riquezas es ya uno de los primeros fines de la vida. Son bárbaros : el saqueo les parece más fácil y hasta más honroso que la ganancia obtenida con el trabajo. La guerra, hecha en lo pasado únicamente para vengar la usurpación ó con el lin de extender un territorio que ha llegado á ser insuficiente hácese ahora sin más propósito que el saqueo y se convierte en una industria permanente. Por algo se alzan amenazadoras las murallas alrededor de las ciudades nuevamente fortificadas : en sus fosos se abre la tumba de la gens , y sus torres se levantan hasta la civilización. Dentro sucede lo mismo. Las guerras de rapiña aumentan el poder del jefe militar superior, como el de los jefes inferiores ; la elección habitual de sus sucesores en las mismas familias, sobre todo desde que se introduce el derecho paterno , pasa poco á poco al estado de herencia, tolerada al principio , reclamada después , usurpada por último ; con la cual se ponen los cimientos de la monarquía y de la nobleza hereditaria. Así se desprenden poco á poco de su raiz los órganos de la constitución gentil en el pueblo, en la gens, la fratria y la tribu , y se trastorna la constitución entera. De una organización de la tribu con objeto del libre ordenamiento de sus propios asuntos,
298 ORIGEN DE LA FAMILIA truécase la gens en una organización que se propone saquear y oprimir á los vecinos ; y con arreglo á esto, sus órganos dejan de ser instrumento de la voluntad del pueblo, y se convierten en órganos independientes para dominar y oprimir al pueblo. Pero eso no hubiera sido posible nunca, si el afán de riquezas no hubiese dividido á los miembros de la gens en ricos y pobres , « si la diferencia de bienes en el seno de una misma gens no hubiese transformado la unidad de los intereses en antagonismo de los gentiles» (Marx) , y si la extensión de la esclavitud no hubiese comenzado á hacer considerar el hecho de ganarse la vida por medio del trabajo como un acto digno tan sólo de un esclavo y mAs deshonroso que la rapiña. Henos ya en los umbrales de la civilización, que se inicia por un nuevo progreso de la división del trabajo. En el estadio más inferior , los hombres no producían sino directamente para satisfacer sus propias necesidades; los pocos actos de cambio que se efectuaban eran aislados y sólo tenían por objeto lo superfluo allegado por casualidad. En el estadio medio de la barbarie, encontramos ya en los pueblos pastores una propiedad en forma de ganadería, que, supuesta una importancia relativa de los rebaños , suministra con regularidad un excedente de las necesidades personales ; al mismo tiempo encontramos una división del trabajo entre los pueblos
POR FEDERICO ENGELS 299 pastores y las tribus atrasadas, sin rebaños; y de ahí dos grados de producción diferentes y simultáneos uno junto á otro , y de ahí también las condiciones para un cambio regular. El estadio superior de la barbarie nos presenta una división más grande aún del trabajo , entre la agricultura y los oficios manuales; y de ahí la producción cada vez más grande de objetos fabricados directamente para el cambio de productos, y elevación del cambio entre productores individuales á la categoría de necesidad vital de la sociedad. La civilización consolida y aumenta todas estas divisiones del trabajo ya existentes , sobre todo acentuando el antagonismo entre la ciudad y el campo (lo cual permite á la ciudad dominar económicamente al campo, como en lo antiguo , ó al campo oprimir á la ciudad como en la Edad Media) , y añade una tercera división del trabajo , propia de ella y de capital importancia: crea una clase que no se ocupa de la producción sino únicamente del cambio de los productos, los mercaderes. Hasta entonces, la producción sola era quien había determinado la formación de clases nuevas ; las personas que tomaban parte en ella se dividían en directores y ejecutores, y hasta en productores en grande y en pequeña escala. Ahora aparece por primera vez una clase que, sin tomar la menor parte en la producción, sabe conquistar su dirección general y avasallar eco-
306 ORIGEN DE LA FAMILIA permitiese la lucha de clases más que en el terreno económico , bajo una forma sedicente legal. La gens había vivido. Fué destruida por 1 a división del trabajo, que escindió en clases á la sociedad, y reemplazada por el Estado. Más atrás hemos estudiado una por una las tres formas principales con que se alza el Estado sobre las ruinas de la gens. Atenas presenta la forma más pura, más clásica; en ella nace el Estado directamente y de una manera preponderante de los antagonismos de clases que se desarrollan en el seno mismo de la sociedad gentil. En Roma, aquella sociedad se convierte en una aristocracia cerrada en medio de una plebe numerosa, tenida aparte, privada de derechos y llena de deberes; la victoria de la plebe destruye la antigua constitución de la gens é instituye sobre sus ruinas el Estado , donde no tardan en confundirse la aristocracia de la gens y la plebe. Por último, entre los germanos vencedores del imperio romano surge directamente el Estado de la conquista de vastos territorios extranjeros que el régimen de la gens es impotente para dominar. Pero como á esa conquista no se une una lucha seria con la antigua población, ni una división más completa del trabajo; como el grado
POR FEDERICO ENGELS 307 , de desarrollo económico de los vencidos y de los vencedores casi es el mismo, y, por consiguiente, subsiste la antigua base económica de la sociedad, la gens puede sostenerse á través de largos siglos , bajo una forma territorial modificada, en la constitución de la marca, y hasta rejuvenecerse durante cierto tiempo, bajo una forma aminorada, en las casas nobles y patricias posteriores y hasta en las familias campesinas como entre los dithmarsos (1). Así, pues, el Estado no es de ningún modo un poder exteriormente impuesto á la sociedad; tampoco es la realización de la idea moral , «ni la imagen y la realización de la razón», como lo pretende Hegel. Es más bien un producto de la sociedad cuando llega á un grado de desarrolo determinado ; es la confesión de que esa sociedad se pone en una irremediable contradicción consigo misma, y está dividida por antagonismos irreconciliables, que es impotente para 'conjurar. Pero á fin de que las clases antagonistas, de opuestos intereses económicos, no se consuman á sí mismas y á la sociedad con luchas estériles, hácese necesario un poder que domine ostensiblemente á la sociedad y se encargue de dirimir el conflicto ó mantenerlo dentro de los (1) El primer historiador que se ha formado una idea por lo menos aproximada acerca de la naturaleza de la gens, es Niebuhr. La debe (así como también los errores aceptados al mismo tiempo por él) al conocimiento que tenia de las familias dithmársicas.
ORIGEN DE LA FAMILIA /08 Inites del <orden». Y ese poder, nacido de la. sociedad, pero que se pone por encima de ella y se le hace cada vez más extraño , es el Estado. Frente á la antigua organización de la gens, el Estado se caracteriza en primer término por la distribución de los individuos que lo componen, según, el territorio. Las antiguas asociaciones, constituidas y sostenidas por los vínculos de la sangre, según lo hemos visto , habían llegado á ser insuficientos en gran parte , porque suponian la unión de los asociados con un territorio determinado, lo cual había dejado de suceder desde largo tiempo atrás. El territorio no se había movido, pero los hombres sí. Tomáse como punto de partida la división territorial , y se dejó á los ciudadanos ejercitar sus derechos y sus deberes donde se hubiesen establecido , sin ocuparse de la gens ni de la tribu. Esta organización de los súbditos del Estado conforme á su distribución local es común á todos los Estados. Por eso nos parece natural; pero en anteriores capítulos hemos visto cuán porfiadas y largas luchas fueron menester hasta que en Atenas y en Roma pudo sustituir á la antigua organización por razas. El segundo punto es la institución de una fuerza pública, que ya no es el pueblo armado. Esta fuerza pública particular es necesaria, porque desde la escisión en clases se ha hecho imposible una organización armada, nacida esponé[ ijr
POR FEDERICO ENGELS 309 táneamente de la población. Los esclavos también forman parte de la población ; los 90.000 ciudadanos de Atenas no forman más que una clase privilegiada , frente á los 365.000 esclavos. El pueblo en armas de la democracia ateniense era una fuerza pública aristocrática contra los esclavos, á quienes mantenía sumisos; mas, para tener á raya á los ciudadanos , hízose necesaria una fuerza pública policíaca , como hemos dicho más atrás. Esta fuerza pública existe en todo Estado ; y no sólo consiste en hombres con armas, sino también en accesorios materiales, prisiones y tribunales de justicia de todas especies, de los cuales no supo la gens ni una palabra. Puede ser muy poco importante, ó hasta casi nula, en las sociedades donde aún no se han desarrollado los antagonismos de clases y en territorios lejanos , como sucede en ciertos lugares y épocas en los Estados Unidos de América. Pero se refuerza á medida que los antagonismos de clase se hacen más intensos en el seno del Estado, y conforme los Estados vecinos se van haciendo más poderosos y más poblados; y si no, examínese nuestra Europa actual, donde la lucha de las clases juntamente con las conquistas, han hecho elevarse la fuerza pública á una altura tal que amenaza absorber á la sociedad entera y aun al Estado mismo. Para sostener en pie esa fuerza pública, se necesitan contribuciones por parte de los ciudada-
310 ORIGEN DE LA FAMILIA nos del Estado : los impuestos. La gens no los. conoció nunca, ni poco ni mucho. Nosotros podemos hablar hoy acerca de ellos con conocimiento pleno. Con los progresos de la civilización , á su vez llegan á ser insuficientes esos impuestos ; el Estado gira letras de cambio contra el porvenir , hace empréstitos , contrae deudas de Estado. También de esto puede hablar con cocimiento de causa la vieja Europa. Dueños de la fuerza pública y del derecho de recaudar los impuestos , ya tenemos á los funcionarios, mandatarios de la sociedad , sobrepuestos á ella. El tributo de respeto que se pagaba libre y espontáneamente á los investidos con el poder en la gens, ya no les basta (suponiendo que lo hubiesen podido obtener) ; provistos de un poder que se ha hecho extraño á la sociedad, necesitan. hacerse respetar por medio de las leyes de excepción, merced á las cuales gozan de una santidad y de una inviolabilidad particulares. El más ruin polizonte del Estado civilizado tiene más «autoridad que todos los investidos con el poder en la gens reunidos ; pero el príncipe más poderoso, el más grande hombre político ó guerrero de la civilización , puede envidiar al menor jefe gentil el respeto espontáneo y universal qua se le profesa. El uno se mueve dentro de la sociedad; el otro pretende representar algo exterior y superior á ella.
POR FEDERICO ENGELS 311 \ Habiendo nacido el Estado de la necesidad de \\, refrenar los antagonismos de clases, pero naciendo también en el seno del conflicto de esas clases, como regla general es el Estado una fuerza de la clase más poderosa , de la que impera económicamente, y que por medio del Estado se hace también clase preponderante desde el pun- to de vista político, y crea de ese modo nuevos medios de postergar y explotar á la clase oprimida. Así es que el Estado antiguo era, ante todo , el Estado de los poseedores de esclavos para tener á éstos bajo el yugo; lo mismo que el Estado feudal fué el órgano de la nobleza para sujetar á los campesinos, siervos ó vasallos; y como el Estado representativo de hoy es el instrumento de la explotación de los asalariados por el capital. Sin embargo, por excepción hay periodos en que las clases en lucha están tan bien equilibradas, que el poder del Estado, como mediador aparente , adquiere cierta independencia momentánea respecto á una y otra. En este caso se halla la monarquía absoluta de los siglos xvir y xviu, que mantenía á nivel la balanza entre la nobleza y el estado llano ; y en este caso estuvieron el bonapartismo del primero, y sobre todo el del segundo imperio francés, valiéndose de los proletarios contra la clase media, y de ésta contra aquéllos. La más reciente producción de esta especie, donde directores y oprimidos hacen una figura tan cómica unos como otros,
312 ORIGEN DE LA FAMILIA es el nuevo imperio alemán de la nación bismarckiana , donde se contrapesa á capitalistas y trabajadores unos con otros, y se les saca el jugo sin distinción en provecho de los hidalguetes aguiluchos prusianos. En la mayor parte de los Estados históricos, los derechos concedidos á los ciudadanos gradúanse con arreglo á su fortuna; y con eso se declara expresamente que el Estado es un organismo para proteger á la clase que posee contra la desposeída. Así sucedía ya en Atenas y en Roma, donde la clasificación era por la cuantía de los bienes de fortuna. Lo mismo sucede en el Estado feudal de la Edad Media, donde el poder político se distribuyó según la propiedad territorial. Y aún acontece lo mismo con el censo electoral de los Estados representativos modernos. Sin embargo , no es esencial este reconocimiento político de la diferencia de fortunas. Por el contrario , denota un grado inferior en el desarrollo del Estado. La forma más elevada del Estado , la república democrática , que en nuestras condiciones sociales modernas se va haciendo cada vez más una necesidad ineludible, y es la forma de Estado única bajo la cual puede darse la batalla definitiva entre el proletariado y la burguesía , la república democrática no reconoce oficialmente diferencias de fortuna. La riqueza ejerce en ella su. influencia de un modo indirecto, pero por lo mismo más seguro,
POR FEDERICO ENGEL8 313 por una parte bajo la forma de corrupción directa de los funcionarios (de lo cual es América un modelo clásico ) , y, por otra parte, bajo la forma de alianza entre el gobierno y la Bolsa. Esta alianza se realiza con tanta mayor facilidad, cuanto más crecen las deudas del Estado y más van concentrando en sus manos las sociedades por acciones, no sólo los transportes, sino también la producción misma, y encuentran su punto de apoyo en la Bolsa. Fuera de América, la nueva República francesa es un pasmoso ejemplo de ello, y la honradota y pequeña Suiza también lo es en este orden de ideas. Pero que no sea necesaria la república democrática para esa unión fraternal entre la bolsa y el gobierno, aparte de Inglaterra, lo prueba el nuevo imperio alemán, donde no puede decirse á quién ha elevado más arriba el sufragio universal, si á Bismarck ó á Bleichro g der. Y, por último , la clase posidente impera de un modo directo por medio del sufragio universal. Mientras tanto que la clase oprimida (en nuestro caso el proletariado), no esté madura para libertarse ella misma , todo ese tiempo reconocerá el orden social de hoy como el único posible , y formará la cola, la extrema izquierda de la clase capitalista. Pero á medida que se va haciendo capaz de emanciparse ella misma, se constituye como un partido distinto, elige su propios representantes y no los de los capitalistas. El sufragio
314 ORIGEN DE LA FAMILIA universal da de esta suerte la medida de la madurez de la clase de los trabajadores. No puede hacer ni hará nunca más dentro del Estado actual, pero es bastante. El día en que el termómetro del sufragio universal marque para los trabajadores el punto de ebullición, sabrán, lo mismo que los capitalistas, á qué punto han llegado (1). Así, pues, el Estado no existe desde toda la eternidad. Hubo sociedades que se pasaron sin él, que no tuvieron ninguna noción del Estado y de la autoridad del Estado. En cierto grado del desarrollo económico, necesariamente unido á la escisión de la sociedad de clases, esta escisión hizo del Estado una necesidad. Ahora nos aproximamos á paso de gigante á un grado de desarrollo de la producción en que, no sólo ha dejado de ser una necesidad la existencia de estas clases, sino que ha llegado á ser un obstáculo positivo para la producción. Las clases desaparecerán tan fatalmente como surgieron. La sociedad , que organizara de nuevo la producción sobre las bases de una asociación libre é igualitaria de los productores, transportará toda la máquina del Estado allí donde desde entonces le corresponde tener su puesto: al museo de anti- ( ) Lo acontecido este mismo año con el trampantojo del sufragio universal en Bélgica, escamoteándoselo al partido obrero cuando él era el temido por entonces, demuestra que es una inocentada de Engels esto que dice.--(N. DEL T.)
POR FEDERICO ENCIMAS 315 güedades, junto al torno de hilar y junto al hacha de bronce. Por todo lo que hemos dicho, la civilización es, pues, el grado de evolución de la sociedad en que la división del trabajo, el cambio entre individuos que de ella se deduce, y la producción mercantilista que abarca ambos hechos, alcanzan su pleno desarrollo y vuelven de arriba abajo toda la sociedad anterior. En todos los grados inferiores de la sociedad, la producción era esencialmente en común ; así como el consumo se efectuaba bajo un régimen de reparto directo de los productos en el seno de pequeñas ó grandes colectividades comunistas. Esa comunidad de producción se realizaba dentro de los más estrechos límites , pero traía consigo á favor de los productores el dominio del proceso de su producción y de su producto. Saben qué llega á ser del producto: lo consumen y no sale de sus manos. Y mientras la producción se efectúa sobre esta base, no puede ejercer autoridad sobre los productores, ni hacer surgir frente á ellos el espectro de fuerzas extrañas, cual sucede regular é inevitablemente en la civilización. Pero en este modo de producir se introduce )(1
322 ORIGEN DE LA FAMILIA s e identifica aquélla. Cuanto más progresa la civilización más obligada se cree á cubrir con el manto de la caridad los males que ha engendrado fatalmente, á paliarlos ó á desaprobarlos. En una palabra , introduce una hipocresía convencional que no conocían las primitivas formas de la sociedad ni aun los primeros grados de la civilización, y que á la postre llega á pretender que la explotación de la clase oprimida la ejerce la clase explotadora únicamente en beneficio de la clase explotada; y que si esta última no lo reconoce así y hasta se muestra rebelde, esto constituye por su parte la más negra ingratitud hacia sus bienhechores, los miembros de la clase explotadora (1). Y. para concluir, véase el juicio que acerca de la civilización emite Morgan (Ancient Society, pág. 552) : «Desde el comienzo de la civilización ha llegado á ser tan enorme el acrecentamiento de la riqueza, tan diversas sus formas, tan extensa su (1) Tuve intenciones de valerme de la brillante critica de la civilización que se encuentra esparcida en las obras de Carlos Fourier, para compararla con la de Morgan y con la mia propia. Por desgracia, no he tenido tiempo para eso. Haré notar sencillamente que Fourier consideraba ya la monogamia y la propiedad territorial como las instituciones características de la civilización, á la cual llama una guerra de los ricos contra los pobres. También se encuentra ya en él esta idea profunda; que en todas las sociedades defectuo- 'sas . y llenas de antagonismos, las «familias incoherentes' son las unidades económicas:
POR FEDERICO EITGELS 328 aplicación y tan hábil su administración en beneficio de los propietarios , que esa riqueza se ha constituido frente al pueblo en un, poder que le es imposible desenmarañar. El espíritu humano se encuentra desconcertado y atónito ante su propia creación. Pero, sin embargo, tiempo llegará en que la razón humana sea suficiente fuerte para dominar á la riqueza , en que fije las relaciones del Estado con la propiedad á quien éste protege, lo mismo que los limites de los derechos de los propietarios. »Los intereses de la sociedad son superiores y anteriores en absoluto á los intereses individuales, y unos y otros deben concertarse en una relación justa y armónica. La simple caza de la fortuna no es el destino final de la humanidad, á lo menos si el progreso continúa siendo la ley del porvenir como ha sido la del pasado. El tiempo transcurrido desde el advenimiento de la civilización no es más que una fracción ínfima de la existencia pasada de la humanidad , una fracción ínfima del tiempo futuro que aún le queda por delante. La disolución de la sociedad se yergue amenazadora ante nosotros , como e término de una carera histórica, cuya meta es la fortuna , porque semejante carrera encierra los elementos de su propia ruina. La democracia en la administración, la fraternidad en la sociedad, la igualdad de derechos y la instrucción general, inaugurarán la próxima etapa superior del
324 ORIGtIl DB LA FAMILIA la sociedad, á la cual tienden constantemente la experiencia, la ciencia y la razón. Será una rediviviscencia de la libertad, igualdad y fraternidad de las antiguas gentes, pero bajo una forma superior. FIN
±i\TuDi am Págs. PRÓLOGOS DEL AUTOR. —I para la primera edición, 1884 5 IL—Para la cuarta edición, 1891 11 I.—Estudios prehistóricos de cultura 39 I.—Estado salvaje. 40 1I.—Barbarie 43 1I.—La familia. III.—La «gens» iroquesa 149 IV.—La «gens» griega. 177 V.—Génesis del Estado ateniense 195 VI. —La «gens» y el Estado en Roma 217 VII.—La gens» entre los celtas y los germanos.. 237 VIII.—La formación del Estado de los germanos 263 IX.—Barbarie y civilización 285
0 Ell1auel 1110 *done ole au ),Ils t8tU á c.i
LA. ESPAÑA MODERNA REVISTA DE ESPAÑA AÑO VI Esta publicación verá la luz el día 1.° de cada mes, escrita por los mejores publicistas españoles. El Sr. Menéndez y Pelayo, se ha encargado de la Revista Crítica y el Sr. Echegaray, , de las Cuestiones Científicas. R HVISTA INTERNACIONAL Esta nueva publicación verá la luz el 15 de cada mes, á partir del año 1894. El objeto que nos proponemos al publicarla es dar á conocer, en correctas traducciones castellanas, las obras más notables que produzca el ingenio humano de ambos mundos. Las novelas de mayor interés que vayan apareciendo, los, estudios de crítica, de filosofía , de jurisprudencia, de bellas artes, historia, ciencia, etc., verán la luz en esta publicación. CONDICIONES DE SUSCRICION lo mismo para La Esparta Moderna que para la Revista Internacional Cada número formará un grueso volumen que contenga tanta cantidad de lectura como cuatro tomos de los que en. Francia suelen venderse á 3,50 francos. Precios: En España, seis meses, diez y siete pesetas; un año, treinta pese - tas.—En las demás naciones europeas y americanas, y en las posesiones españolas, un año, cuarenta francos, enviando el importe á esta Administración en letras sobre Madrid, París y Londres.—Todas las suscriciones deben partir de Enero de cada año. A los que se suscriban después se les entregarán los números atrasados.—Se suscribe en la Cuesta de Santo Domingo, 16, principal, Madrid Director: 1. LÁZARO _ - Estudios de higiene general, por Hirsch, Stokvis, Koch, Würzburg, 3 pesetas. Novelas y caprichos , por varios autores, 3 pesetas. ¿Académicas? 1 peseta. Currita Albornoz al P. Coloma , 1 peseta,
1/1 V 01 101 C>E31 = t2 1 1. S DIE 1:21]Ml=t3ECI-14::) 111' h Derecho administrativo, por Meyer, 5 pesetas. Derecho administrativo, 2.* t., por Posada, 5 pesetas. La Pena de muerte, por Carnevale, 3 pesetas. El Visitador del preso, por C. Arenal , 3 pesetas. El Derecho de gracia, por C. Arenal, 3 pesetas. El Delito colectivo , por C. Arenal, 1,50 pesetas. a I El Duelo y el delito político, por Tarde, 3 pesetas. ', La Criminalidad comparada, por Tarde, 3 pesetas. Las Transformaciones del Derecho, por Tarde, 6 pesetas. La Nueva Ciencia Jurídica, dos grandes volúmenes, 15 pesetas. La Criminología, por R. Garofalo, 10 pesetas. Las Víctimas del delito, por Garofalo, 4 pesetas. La Génesis y la evolución del Derecho civil, por D'Aguanno, 15 pesetas. La Justicia, por Spencer, 9 pesetas. La Moral, por Spencer, 7 pesetas. La Beneficencia Instituciones , por eclesiásticas, Spencer , 7 por pesetas. Spencer, 6 pesetas. Las Derecho internacional público , por el B de Neumann, 6 pesetas. Derecho internacional privado , por Asser y Rivier, 6 pesetas. La Casa de los muertos (La cárcel), por Dostoyusky, 3 pesetas. La Novela del presidio, por Dostoyusky, 3 pesetas. Estudios jurídicos, (dos tomos), por Macaulay, 6 pesetas. Antropología criminal, por Ferry, 3 pesetas. Antropología y psiquiatría, por Lombroso, 3 pesetas. El Suicidio y la civilización, por Caro, 3 pesetas. El Hipnotismo, por Lombroso, 3 pesetas. Nuevos estudios de Antropología criminal, por Ferry, 3 pesetas. Aplicaciones judiciales y médicas do la Antropología criminal, pot Lombroso, 3 pesetas. Estudios penales y sociales, por Tarde, 3 pesetas. Derecho penal, por A. Merkel. Derecho político filosófico, por Luís Gumplowicz. Tratado de las pruebas, por Francisco Ricci. 1\.1;Q;q, Origen de la familia, de la propiedad privada y del Estado, por Federi-- CO Engels, 3 pesetas. i, -4/1 4 1.-to -La Eea 1-411 Jiid .la Ter pie -Jlis ,La col
COLECCIÓN DE LIBROS ESCOGIDOS, Á TRES PESETAS TOMO .-La Sonata de Kreutzer, por Tolstoy. 2. -El Cabecilla, por Barbey d'Aurevilly. 3. -Marido y mujer, por Tolstoy. 4.-Recuerdos de mi vida, por Wagner. 5 .-Dos generaciones, por Tolstoy. 6, -Querida , por Goncourt. 7.-El Ahorcado, por Tolstoy. 8 . -Humo, por Turguenef. 9.-Las Veladas de Médan , por Zola. 10.-El Príncipe Nekhli, por Tolstoy. 11. -Renata Mauperin, por Goncourt. 12. -El Dandismo, por Barbey d'Aurevilly. 13 y 14.-Jack, por Daudet. 15.-En el Cáucaso, por Tolstoy. H.-Nido de hidalgos, por Turguenef. 17.-Estudios literarios, por Zola. 18 . -Miss Rovel, por Cherbuliez. 19.-Mi infancia y mi juventud, por Renán. 20.-La Muerte, por Tolstoy. 21. -Gerrninia Lacerteux , por Goncourt. 22.-La Evangelista, por Daudet. 23.-La Novela experimental, por Zola. 24.-Un corazón sencillo, por Flaubert. 25.-El Judío, por Turguenef. 26.- La Tema de J. Tozudo, por Cherbuliez. 27 .-Mis memorias , por Stuart Mill. 28 y 29.-Estudios jurídicos, por Macaulay. 30.-Mis odios, por Zola. 31 .-La Casa de los muertos, por Dostoyuski. 3 3 2.-Nue-,: . os estudios literarios, por Zola. 33.-La novela del presidio, por Dostoyuski. 34. -El Sitio de Sebastopol, por Tolstoy. 35 .-Estudíos críticos, por Zola. 36 y 37.-Historia de América, por Campe. 38.-El Sitio de París, por Daudet. 39.-Pinzón, por Asensio. 40.-Amores frágiles, por Cherbuliez. 41.-Memorias de Heine. 42. -Antropología criminal, por Ferri. 43.-Casa de muñeca, por Ibsen. 44.-La Elisa, por E. Goncourt. 45. -Antropología psiquiatría, por Lombroso 46.-Novelas del lunes, por Daudet. 47.-El Lear de la Estepa, por Turguenef. 48.-Los Cosacos, por Tolstoy. 49. -Tres mujeres, por Sainte-Beuve. 50 y 51.--El Naturalismo en el teatro, por Zola. 52.-Iván el Imbécil, por Tolstoy. 53.-Aparecidos y Hedda Gabler, por Ibsen. 54.-Eugenia Grandet, por Balzac. 55. -Ramillete de cuentos, por varios autores. 56 y 57. -Memorias intimas, por Renán. 58.-El Pesimismo en el siglo XIX , por Caro 59 .-Carlas de mi Molino, por Daudet. 60.-Un Desesperado, por Turguenef. 61. -La Faustin , por Goncourt. 62.-Papá Goriot, por Balzac. 63.-El canto del cisne, por Tolstoy. 64.-Un idilio, por Coppée. 65 .-El suicidio y la crvilizacidn, por Caro. 66.-Filosofía del Arte, por Taine. 67 y 68.-Los Novelistas naturalistas, por Zola. 69.-Ternezas y flores.-A yes del alma bulas, por Carnpoamor (tomo de sus obras completas). 70.-Salones célebres, por Sofía Gay. 71.-El camino de la vida, por Tolstoy. 72.-El Hipnotismo, por Lombro so. 73. -Nuevos estudios de antropología, de Ferri 74.-La pintura en los Paises Bajos, por Taine. 75.-Placeres viciosos, por Tolstoy. 76.-Ursula Mirouet, por Balzac. 77 .-El dinero y el trabajo, por Tolstoy 78.-Estudios escogidos, por Schopenhauer. 79 .-Doloras, cantares y humoradas, por C.Impoamor (tomo ii de sus obras completa•: . 80.-Primer amor, por Turguenef. 81.-El trabajo, por Tolstoy. 82.-Tesoro de Cuentos, por varios autores. 83.-Aplicaciones judiciales, por Lombroso. 84.-La perla negra, por V. Sardou. 85 .-Mi confesión, por Tolstoy. 86 y 87.-El doctor Pascual, por E. Zola. 88.-La Conquista del pan, por Kropotkin. 89.-Aguas primaverales, por Turguenef. 90.-Los hambrientos, por Tolstoy. 91.-Paula Mere, por Cherbuliez. 92.-Obras completa s de Augusto Ferrán. 93.-Meta Holdenis, por Cherbuliez. 94.-¿Qué hacer? por Tolstoy. 95.-Lo que debe hacerse, por Tolstoy. 96.-El arte en Grecia, por Taine. 97.-Bajo las bombas prusianas, por Gautikq•. 98.-Demetrio Rudin, por Turguenef 99.-La vida dichosa, por John Lubbok 100.-Tariarin en los Alpes, por Daudet. 101 -El ideal en el arte, por Taine. 102.-Costumbres literarias, por Caro. 103.-Viaje á Italia, Nápoles, por Taine. 104 y 105.-Viaje á Italia, Roma, por Taine. 106.-Viaje á Italia, Florencia, por Taine. 107.-Viaje á Italia, Venecia, por Taine. i08.-Viaje á Italia, Milán, por Taine. 109.-Estudios penales y sociales, por Tarde. 110.-Venga n:a de una mujer, por Aurevilly. 111.-César Bírotteau, por Balzac. 112.-La Quiebra de César Birotteau, por Balzac. 113.-Mi Infancia, por Tolstoy. 114.-Mi Juventud, por Tolstoy. 115.-La Crítica en la actualidad, por Mateo Arnold.
PERSONAJES ILUSTRES 1.—Jorge Sand, por Zola, una peseta. 2.—Vietor Hugo , por ídem, una peseta. 3.—Balzac , por íd. , una peseta. 4.—Alfonso Daudet, por íd., una peseta. 5.—Sardou, por íd. , una peseta. 6.—Duntas (hijo), por id., una peseta. 7.—G. Flaubert , por íd., una peseta. 8.--Chateaubriand, por íd., una peseta. 9.—Goncourt, por ídem, una peseta. 10.—Musset, por íd., una peseta. 11.—E1 P. Co/oma, por E. P. Bazán, dos. 12.—Nuñez de Arce, por M. M. v Pelayo, una 13.—Ventura de la Vega , por J. Valera, íd. 14.—Teófilo Gautier, por Zola, una peseta. 15.—J. E. Hartzenbusch, por A. F. Guerra, íd. H.—Cánovas, por Campoamor, íd. 17.—Alarcón, por E. P. Bazán, íd. 18.—Zorrilia, por I. Fernández Flórez, id. 19.—Sthendal , por Zola, una peseta. 20.—M. de la Rosa, por M. M. y Pelayo, íd. 21.—Ayala , por J. O. Picón, id. 22.—Tamayo, por F. Fernández Flórez, íd. 23.—Trueba , por R. Becerro de Bengoa, íd. 24.—Lord Macaulay, por Gladstone, íd. 25.—Sainte Beuve, por Zola, una peseta. 26.—Concepción Arenal, por Pedro Dorado, íd. 27.—Reine, por T. Gautier, íd. 28.—Ibsen, por L. Pasarge, íd. 29.—Taine, por Bourget , 50 cénts. 30.---Bretón, por el M. de Molins, una peseta. 31.—Campoamor, , por E. Pardo Bazán, id. 32.—Fernán-Caballero, por José M. Asensio. 33.—Emilio Zola, por Maupassant y Alexis. 34.—Mouton (Merinos), por G. Bergeret. NOVELAS Y CAPRICHOS Precioso libro que contiene los siguientes ARTÍCULOS Sopas de ajo (cuento), por el Doctor Thebussem.—E1 collar de perlas (cuadro árabe), por Manuel del Palacio.—Virtudes premiadas (novela), por J. Octavio Picón.—El periodo de la ilusión (poema), por Ramón de Campoamor.—E1 mechón blanco (cuento) , por Emilia Pardo Bazán.—Tisis poética (leyenda), por JoséZorrilla.—Chucho (agua fuerte), por A. Palacio Vaidés.—La risa del payaso (cuento), por Emilio Ferrari.—EI novenario de ánimas (cuento), por Narciso 0//er.—Placidez (cuento) por Eugenio Sellés.—La condesa de Palenzuela (cuento), por Antonio de Valbuena. Contiene más de 200 grabados, y es el libro más bonito é interesante que ha visto la luz en España. Precio: Tres pesetas. EL DOCTOR PASCUAL POR 1V1 11.J I O ZOCA Preciosa edición muy bien traducida. Dos tomos, seis pf, setas.
BIBLIOTECA DE JURISPRUDENCIA FILOSOFÍA É HISTORIA La Nueva Ciencia Jurídica, por varios autores, dos grandes volúmenes con gra - bados , 15 pesetas. La Génesis y la evolución, del .Derecho civil, por D'Aguanno, 15 pesetas. La Criminología, por Garofalo, 10 pesetas Indemnización ¿i las víctimas del delito, por Garofalo, 10 pesetas. Derecho administrativo , por Meyer y Posada, dos volúmenes, 10 pesetas. La Justicia, por Spencer, '7 pesetas. La Moral, por Spencer, '7 pesetas. La Beneficencia, por Spencer, 6 pesetas. Las Instituciones eclesiásticas, por Spencer, 6 pesetas. Derecho internacional público, por Neumann, 6 pesetas. Derecho internacional privado, por Asser y Rivier, 6 pesetas. Las Transformaciones del Derecho, por Tarde, 6 pesetas. El Duelo y el delito político, por Tarde, 3 pesetas. La Criminalidad comparada, por Tarde, 3 pesetas. Estudios penales y sociales, por Tarde, 3 pesetas. Antropología y psiquiatría, por Lombroso, 3 pesetas. El Hipnotismo, por Lombroso, 3 pesetas. Aplicaciones judiciales y médicas de la antropología criminal, por Lombroso, 3 pesetas Antropología criminal, por Ferry, 3 ptas. Nuevos estudios de antropología criminal, por Ferry, 3 pesetas. El Visitador del preso, por C. Arenal, 3 pesetas. Ei Derecho de gracia, por C. Arenal, 3 ',pesetas. El Delito colectivo, por C. Arenal, 1,50 pesetas. Estudios jurídicos, por Macaulay, (los tomos, 6 pesetas. La Pena de muerte, por Carnevale, 3 ptas. La Casa de los muertos (La cárcel), por Dostoyusky, 3 pesetas. La Novela del presidio (La vida penal), por ;Dostoyusky, 3 pesetas. El Suicidio y la civilización. , por Caro, 3 pesetas. Mi infancia y mi juventud, por Renán, 3 pesetas. Memorias íntimas, por Renán, dos tomos, 6 pesetas. Mis memorias, por Stuart Mill, 3 pesetas. El Pesimismo en el siglo XIX: Leopardi, Schopenhauer, Hartman , por Caro, 3 pesetas. Filosofía del arte, por Taine, 3 pesetas. La Pintura en los Países Bajos, por Taine, pesetas. El Arte en Grecia, por Taine, 3 pesetas. El Ideal en el arte, por Taine, 3 pesetas. Viaje á Italia, por Taine, tres tomos, 9 pts. Historia de América, por Campe, dos tomos, 6 pesetas. Pinzón, por Asensio, 3 pesetas. Estudios escogidos, por Schopenhauer, 3 pts. La Conquista del pan, por Kropotkin, 3 pta. La Vida dichosa, por Lubbok,3 pesetas. Placeres viciosos, por Tolstoy, 3 pesetas. El Dinero y el trabajo, por Tolstoy, 3 pts. El Trabajo, por Tolstoy, 3 pesetas. Mi confesión, por Tolstoy, 3 pesetas. Los Hambrientos, por Tolstoy, 3 pesetas. ¿Qué hacer ?, por Tolstoy, 3 pesetas. Lo que debe hacerse, por Tolstoy, 3 pesetas ji J