Gimeno Sacristán, José (2013). En busca del sentido de la educación. Madrid: Ediciones Morata. 270 páginas. [Reseña]
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RESEÑAS Revista Fuentes, 14, 2013; pp. 231-236 233 Gimeno Sacristán, José (2013). En busca del sentido de la educación. Madrid: Ediciones Morata. 270 páginas. Jesús Conde Jiménez [email protected] Universidad de Sevilla La obra En busca del sentido de la educación se enmarca en el actual contexto de crisis económica, que de forma inminente ha obligado a la implementación de políticas de ajuste presupuestario. En educación, estas políticas se han traducido en recortes que están llevando a un deterioro de la educación pública. Estas acciones están originando desigualdades, beneficiando a lo privado frente a lo público, disminuyendo la ilusión de los agentes educativos… En definitiva, son un sinsentido de iniciativas limitadas a sortear obstáculos del terreno, pero que no afrontan grandes retos. El profesor José Gimeno Sacristán, autor de la obra, persigue ofrecer una visión de los hechos educativos actuales indagando en sus causas y razones, con la finalidad de hacer una llamada de atención sobre las sinrazones que constituyen la base de éstos, y que son evidencias claras de que el sistema educativo actual no funciona, y que por tanto debemos cambiar. El autor incide en la necesidad de compartir ideas sabidas, es decir, hay que seguir contando estas ideas para que no mueran, para que crezcan y se revitalicen, y que finalmente se consiga un cambio real. La obra tiene cinco líneas maestras u objetivos. La primera es acercar al lector, con una mirada crítica, a cómo el pensamiento sobre la educación se ha diversificado, diluido u ocultado. De este modo se plantean utopías (ideales, referentes) del pasado, que determinan cómo se ha configurado y ha sido la educación, y cómo en la actualidad todo se ha desvirtualizado.
RESEÑAS 234 Revista Fuentes, 14, 2013; pp. 231-236 La segunda persigue argumentar sobre campos de interés para comprender las prácticas actuales en un sentido amplio y global. Así, el autor realiza un acercamiento a fenómenos complejos y en los que se sitúan las preocupaciones de agentes implicados directamente en la educación: fracaso escolar, usos y abusos de la evaluación, evaluaciones externas, el libro de texto… En tercer lugar se presenta el principio de la sospecha epistémica, es decir, dudar de lo que parece evidente y no creerse que es fácil llevar a la práctica lo que decimos y queremos hacer. Se muestran situaciones de cómo a veces se camina en direcciones contrarias a lo que a veces los buenos propósitos que se dicen tener. La cuarta línea incide en recordar a los lectores que la educación es un derecho de todos, y debe ser una condición en cualquier planteamiento educativo. Por último, se plantea que en la educación institucionalizada existen dos elementos esenciales a considerar y que constituyen el núcleo básico del saber pedagógico. Por un lado, que el destino de los estudiantes no está predeterminado y los profesores debemos ayudarles. Y por otro lado, que tenemos que preocuparnos por la cultura escolar, es decir, se plantea que hay que realizar una transformación de los materiales escolares porque estos son los que determinan la calidad del proceso de aprendizaje Así, se suceden nueve capítulos, en los que se enraízan las anteriores líneas maestras. Algunos capítulos arrancan de exposiciones (conferencias, ponencias…) y aportaciones del autor en diversos foros, y que constituyen el contenido del libro. Los capítulos justifican que la educación actualmente no funciona, evidencia clara de este hecho es el fracaso escolar. El autor presenta como gran reto educativo, la revisión de la cultura que se imparte en nuestras escuelas. De este modo, la obra En busca del sentido de la educación se convierte en un referente académico que nos recuerda las ideas y razones que dieron sentido a la universalización del sistema educativo, pero adaptadas a nuestro tiempo. A través de reflexiones sobre la teoría y la práctica educativa actual se manifiestan que estos ideales son válidos para reavivar la esperanza en la educación, cuyo objetivo final debe ser desarrollar a personas autónomas, que sean ciudadanos libres, cultos y resistentes a manipulaciones. Según Neil Postman, citado en la obra, para crear historia y futuro, es necesario este tipo de libro ya que la creación de narrativas que otorguen significados a nuestras dificultades actuales, clarifican nuestro presente y confieren una dirección a nuestro futuro.