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La objeción de conciencia farmacéutica

Barrero Ortega, Abraham

Abstract

La reciente STC 145/2015 se pronuncia, por fin, sobre un asunto largamente discutido por la doctrina, el de la objeción de conciencia farmacéutica. En ella, el Tribunal Constitucional ampara a un farmacéutico que expresamente manifiesta su voluntad de no disponer y, por tanto, de no dispensar la píldora postcoital, aduciendo sus posibles efectos abortivos. Aunque objeta también a la venta de preservativos «por razones de conciencia», el TC no le ampara en este segundo supuesto. ¿Qué concepción de la objeción de conciencia cabe deducir de este relevante pronunciamiento? ¿Qué novedades aporta con respecto a la jurisprudencia constitucional precedente? Como era de esperar, la STC 145/2015 ha suscitado una viva reacción. El presente trabajo pretende terciar en el debate desde la impresión de que al Tribunal Constitucional, por así decir, no se le ha entendido bien.

Full text

LA OBJECIÓN DE CONCIENCIA FARMACÉUTICA Pha macis s’ Righ o Conscien ious Objec ion ABRAHAM BARRERO ORTEGA Uni e sidad de Se illa Cómo ci a /Ci a ion Ba e o O ega, A. (2016). La objeción de conciencia a macéu ica. Re is a de Es udios Polí icos, 172, 83-107. doi: h p://dx.doi.o g/10.18042/cepc/ ep.172.03 Resumen La ecien e STC 145/2015 se p onuncia, po in, sob e un asun o la gamen e discu ido po la doc ina, el de la objeción de conciencia a macéu ica. En ella, el T ibunal Cons i ucional ampa a a un a macéu ico que exp esamen e mani ies a su olun ad de no dispone y, po an o, de no dispensa la píldo a pos coi al, aduciendo sus posibles e ec os abo i os. Aunque obje a ambién a la en a de p ese a i os «po azones de conciencia», el TC no le ampa a en es e segundo supues o. ¿Qué concep- ción de la objeción de conciencia cabe deduci de es e ele an e p onunciamien o? ¿Qué no edades apo a con espec o a la ju isp udencia cons i ucional p eceden e? Como e a de espe a , la STC 145/2015 ha susci ado una i a eacción. El p esen e abajo p e ende e cia en el deba e desde la imp esión de que al T ibunal Cons i u- cional, po así deci , no se le ha en endido bien. Palab as cla e Objeción de conciencia; objeción de conciencia a macéu ica; píldo a poscoi al; píldo a del día después; abo o; libe ad de conciencia; pensamien o y eligión. Abs ac In i s ecen Decision 145/2015, he Spanish Cons i u ional Cou uled on whe he s a o pha macies could be g an ed he igh o conscien ious objec ion. The Cou upheld he cons i u ional igh o pha macy s a o conscien iously ob- jec o selling he so-called «mo ning-a e pill». The Cou , howe e , did no ex end he scope o such a igh o he sale o con acep i es. As a esul o his decision, e- ga ding a highly con o e sial ma e wi hin Spanish doc ine, wha should be unde - 84 ABRAHAM BARRERO ORTEGA Re is a de Es udios Polí icos, 172, ab il-junio (2016), pp. 83-107 s ood as he new scope o he igh o conscien iously objec ? How does his decision impac he p eceden case-law on he issue? As could be expec ed, Decision 145/2015 has spa ked a li ely doc inal deba e. This a icle in ends o con ibu e o he deba e unde he assump ion ha he Cons i u ional Cou ’s uling «may no ha e been ully unde s ood». Key wo ds Conscien ious objec ion; mo ning-a e pill; conscien ious objec ion pha ma- ceu ical; abo ion; eedom o hough ; conscience and eligion. LA OBJECIÓN DE CONCIENCIA FARMACÉUTICA 85 Re is a de Es udios Polí icos, 172, ab il-junio (2016), pp. 83-107 SUMARIO I. PROPÓSITO. II. LA DOCTRINA DE LA STC 145/2015. III. LOS VOTOS PARTICU- LARES. IV. VALORACIÓN CRÍTICA. 1. ¿D ás ico o e uling de la doc ina cons i u- cional sob e la objeción de conciencia? 2. ¿Me a p olongación o ex ensión de la STC 53/1985? 3. ¿Ac i ismo s. au ocon ol de la ju isdicción cons i ucional en ma e ia de objeción de conciencia? 4. ¿Banal eje cicio de ponde ación? 5. ¿Un ejemplo de diálogo judicial? BiBliog a ía ci ada. I. PROPÓSITO El pasado 25 de junio de 2015 el T ibunal Cons i ucional (en adelan e, TC) u o ocasión de p onuncia se sob e un asun o la gamen e deba ido en e la doc ina cien í ica1, el de la objeción de conciencia a macéu ica. La sen encia 145/2015 ampa a a un a macéu ico sancionado en 2008 po la Delegación P o incial de Salud de Se illa po que en su a macia no disponía ni de p ese a i os ni de píldo as pos coi ales o «del día después» —con el p incipio ac i o le ono ges el 0,750 mg—. El a macéu ico exp e- samen e mani es ó su olun ad de no dispone y, po an o, de no dispensa la píldo a, aduciendo sus posibles e ec os abo i os. Aunque obje ó ambién a la en a de p ese a i os po mo i os de conciencia, el TC no le o o ga ampa o en es e segundo supues o. En el allo se decla a, pues, pa cialmen e ulne ado su de echo a la objeción de conciencia « inculado al de echo undamen al a la libe ad ideológica (a . 16.1 CE)». La sen encia —ampa o a ocado al Pleno ex a . 10.1 n) LOTC— e is e ascendencia cons i ucional po dis in as azones. De o ma inmedia a, ha pe mi ido al TC delimi a el con enido de la objeción a macéu ica —en e- lación con la con acepción poscoi al— ad casum, es o es, en a ención a las especiales ci cuns ancias del ampa o susci ado, aun e ciando ine i ablemen e en la cues ión con o e ida de su p e endido o au én ico pa alelismo e iden- idad de azón con la objeción de los médicos a la ealización de p ác icas abo i as, supues o de objeción, como es sabido, legi imado en la STC 53/1985 (FJ 14º) —y hoy ya legalizado2. 1 Una ace ada sín esis del deba e puede e se en De Miguel Be iain, 2010. 2 A . 19.2 de la Ley O gánica 2/2010, de 3 de ma zo, de salud sexual y ep oduc i a y de la in e upción olun a ia del emba azo. 86 ABRAHAM BARRERO ORTEGA Re is a de Es udios Polí icos, 172, ab il-junio (2016), pp. 83-107 Algún au o , en al sen ido, se ha e e ido al «big bang ju ídico» (Palomi- no Lozano, 2007) que se iene p oduciendo en ma e ia de objeción de con- ciencia, es deci , la ampliación de la cobe u a ju ídico-cons i ucional de los con lic os en e conciencia y ley. Una cobe u a inicialmen e pensada pa a la objeción al se icio mili a y al abo o —y que hoy conse a un es a us ju ídi- co-cons i ucional singula —. En el iejo onco nacen nue as amas. ¿Cabe ex ende la objeción del médico a la ealización de p ác icas abo i as a o os supues os más o menos simila es como la nega i a del juez a comple a con su olun ad la de la meno que desea abo a con a el pa ece de sus pad es (Tu chi, 2007) o, po lo que aho a ocupa, la del a macéu ico a dispensa la «píldo a del día después»? La posición a o able del TC al espec o es, en mi opinión, la pa e más con o e ible de la sen encia. De o ma indi ec a o aledaña, el TC, sin pe juicio de que a es e espec o quepa ap ecia en la sen encia mayo dosis de p udencia, au ocon ención o sel es ain , se ha is o obligado a aden a se en el ema, igualmen e id ioso, de la elación que media en e los de echos undamen ales a la libe ad ideo- lógica y eligiosa y la objeción de conciencia gene al. Y es que, an es de ampa- a o no al ecu en e po su nega i a a dispone y dispensa la píldo a poscoi- al y an iconcep i os, esul aba inexcusable, en buena lógica, pa i de una noción exac a sob e el es a us cons i ucional de la objeción de conciencia. Esa noción —aunque no se explici e con ni idez y la a gumen ación del TC ado- lezca de cie a oscu idad— subyace, sin duda, as la sen encia. Bas e po aho a deja apun ado que dos son las g andes posiciones doc- inales man enidas al espec o (Ba e o O ega, 2006: 410-418). Po un lado, la de quienes conciben la objeción de conciencia como un de echo undamen- al in e ible de las libe ades ideológica y eligiosa (a . 16.1 CE). Las libe a- des ideológica y eligiosa ga an izan no solo el de echo a ene o no ene las c eencias que cada cual es ime con enien es, sino ambién el de echo a com- po a se en odas las ci cuns ancias de la ida con a eglo a las p opias c een- cias. Es posible colegi la objeción de conciencia de las libe ades ideológica o eligiosa, po lo que no es necesa ia la in e posi io legisla o is pa a que el de e- cho undamen al pueda eje ce se; la objeción de conciencia es di ec amen e aplicable. Con odo, aun siendo la objeción de conciencia un de echo unda- men al, no lo es con un alcance ilimi ado. Es p eciso ponde a lo con o os de echos y bienes cons i ucionalmen e p o egidos. En p incipio, se á el legis- lado el enca gado de hace lo, sin pe juicio de que al labo la lle e a cabo, a al a de egulación legal, el ó gano judicial compe en e. Po o o lado, es án aquellos au o es que de inen la objeción de con- ciencia más bien como una mani es ación conc e a y legi imada de las libe - ades ideológica y eligiosa. Del econocimien o de las libe ades ideológica y eligiosa no se sigue un de echo gene al a la objeción de conciencia. La in o- LA OBJECIÓN DE CONCIENCIA FARMACÉUTICA 87 Re is a de Es udios Polí icos, 172, ab il-junio (2016), pp. 83-107 cación de la libe ad ideológica o eligiosa no puede se i sin más pa a in- cumpli un manda o no ma i o que se es ima con a io a la p opia concien- cia. La idea, en sí misma, esul a con adic o ia con los pos ulados básicos del Es ado de De echo: la olun ad gene al, la ley, es á po encima de la opción indi idual. Cues ión dis in a es que el legislado —o excepcionalmen e la ju isdicción cons i ucional— de ec e algún supues o, especialmen e sen ido y se io, en e no ma ju ídica y no ma de conciencia, y lo legi ime. Ello e- dunda ía en una p o ección más eal y e ec i a de las libe ades ideológica y eligiosa. La objeción de conciencia se e ige así en una « écnica de p o ec- ción» de las libe ades ideológica o eligiosa cuyo undamen o cons i ucional esidi ía en los a ículos 9.3 y 16.3 CE. No es admisible la objeción de con- ciencia con a legem; sí la secundum legem. El legislado democ á ico iene, en ma e ia de objeción de conciencia, un amplio ma gen de ap eciación. La ap eciación de la mayo o meno con eniencia pa a legi ima una p e ensión de dispensa co esponde al legislado de acue do con c i e ios de opo uni- dad den o del ma gen de ac uación, amplio, que le concede la Cons i ución (Gómez Abeja, 2014). En lo que sigue in en a é desci a el con enido de la STC 145/2015. Empeza é sin e izando la doc ina de la mayo ía del Pleno y la posición de los o os pa icula es, dos disc epan es y uno concu en e. Llama la a ención que, pese a la complejidad y ascendencia del asun o, la pos u a mayo i a ia se exp esa lacónicamen e. El TC no ha que ido i más allá. Dice y no dice. Hay silencios locuaces, comunica i os. Quizás no i más allá uese condición nece- sa ia pa a alcanza el acue do as «la gas sesiones de deba e» —se lee en el o o pa icula de los magis ados Fe nando Valdés y Juan An onio Xiol. Te mina é o eciendo mi alo ación pe sonal, pa cialmen e c í ica, de la sen encia, sub ayando con inuidades y no edades con espec o a la ju isp u- dencia an e io del TC en ma e ia de objeción de conciencia, así como algu- nos in e ogan es. El p opósi o que anima es as páginas es el de un comen a- io ju isp udencial. La solución del TC, y mis e lexiones al hilo de la misma, se án las que aquí queden expues as. La bibliog a ía que ci e, mínima, end á solo a se i me de apoyo pa a encon a algunas espues as, de ninguna mane- a es exhaus i a y en ello, es oy segu o, se no a án lagunas. II. LA DOCTRINA DE LA STC 145/2015 El TC, an e odo, se a ana po ci cunsc ibi su undamen ación a la apli- cabilidad de la doc ina cons i ucional sob e la objeción de conciencia a la in e upción olun a ia del emba azo —supues o de objeción legi imado ju- isp udencialmen e en la STC 53/1985 (FJ 14º)— al supues o examinado. La 88 ABRAHAM BARRERO ORTEGA Re is a de Es udios Polí icos, 172, ab il-junio (2016), pp. 83-107 demanda de ampa o ci a la 53/1985 en apoyo de su p e ensión y a ello se a iene el TC. ¿Cabe una in e p e ación ex ensi a de la 53/1985? El juicio de ponde ación en e el in ocado de echo a la objeción de conciencia y la obliga- ción de dispone del mínimo de exis encias que impone al a macéu ico la no ma i a sec o ial (Dec e o andaluz 104/2001, de 30 de ab il, sob e exis en- cias mínimas de medicamen os y p oduc os sani a ios en las o icinas de a ma- cia y almacenes a macéu icos de dis ibución en Andalucía) queda ceñido, pues, «a la singula idad del p onunciamien o aído a colación» (FJ 4º) po el ecu en e (la 53/1985). El TC comienza ad i iendo que la STC 53/1985 econoció la objeción de conciencia al abo o a los p o esionales sani a ios en a ención a la g a edad del con lic o de conciencia susci ado, a las pa icula es ci cuns ancias del su- pues o analizado y a la «signi ica i a in e ención» (FJ 4º) de los médicos en los casos de in e upción olun a ia del emba azo. En ella se dice que «la ob- jeción de conciencia o ma pa e del con enido del de echo undamen al a la libe ad ideológica y eligiosa» (FJ 14º) y que, po an o, «exis e y puede se eje cido con independencia de que se haya dic ado o no al egulación» (FJ 14º), pe o odo ello ha de in e p e a se en el con ex o educido señalado. Son a i maciones excepcionales, ue a de lo habi ual. Sen adas es as conside aciones, la mayo ía del Pleno conside a que la sanción impues a al demandan e ulne ó su de echo a la objeción de concien- cia como mani es ación de la libe ad ideológica y eligiosa (a . 16.1) po lo que hace a la nega i a a dispone y dispensa la píldo a poscoi al. Rechaza, po el con a io, o o ga el ampa o en elación con la nega i a del demandan e a despacha p ese a i os, pues en ese supues o «ningún con lic o de conciencia con ele ancia cons i ucional puede da se» (FJ 6º). La objeción a ende p e- se a i os queda ex amu os del a ículo 16 CE. Dos son las cues iones que analiza la sen encia pa a llega a es a conclu- sión. De un lado, si el de echo a la objeción de conciencia que la doc ina cons i ucional econoce a los médicos llamados a in e eni en la p ác ica de un abo o es ambién aplicable a los a macéu icos. De o o lado, la incidencia del de echo a la objeción de conciencia sob e o os de echos y, de o ma pa - icula , sob e el de echo de la muje a la salud sexual y ep oduc i a, que in- cluye el acceso a las p es aciones sani a ias pa a la in e upción olun a ia del emba azo así como el acceso a los medicamen os an iconcep i os y con acep- i os au o izados en España. No bas a con ap ecia si la objeción de conciencia a macéu ica o ma pa e del con enido cons i ucionalmen e decla ado de las libe ades ideológica y eligiosa. Si se en endie a que sí, a englón seguido hab ía que ponde a en e al de echo y o os de echos, bienes y alo es cons i ucionales. Una cosa es delimi a el con enido cons i ucionalmen e p o egido del de echo a la ob- LA OBJECIÓN DE CONCIENCIA FARMACÉUTICA 89 Re is a de Es udios Polí icos, 172, ab il-junio (2016), pp. 83-107 jeción del a macéu ico y o a di e en e limi a o es ingi desde ue a ese con enido. Respec o a la p ime a cues ión, el TC sos iene que «los aspec os de e mi- nan es» que lle a on en la 53/1985 al «singula econocimien o» del de echo a la objeción de conciencia de los médicos pueden concu i ambién «cuando la e e ida objeción se p oyec a sob e el debe de dispensación de la denomi- nada “píldo a del día después” po pa e de los a macéu icos» (FJ 4º). El TC dice no desconoce la « al a de unanimidad cien í ica» en elación a los posibles e ec os abo i os de la píldo a poscoi al. ¿Fá maco abo i o o an iconcep i o de eme gencia? P e ie e no e cia en el deba e, limi ándose a cons a a la exis encia de una «duda azonable» sob e la p oducción de dichos e ec os, lo que do a al con lic o de conciencia alegado po el ecu en e de «su icien e consis encia y ele ancia cons i ucional» (FJ 4º). El con lic o e is- e un cie o g ado de se iedad y en e gadu a. Pese a las di e encias «de índole cuan i a i a y cuali a i a» (FJ 4º) exis en- es en e la pa icipación de los médicos en la in e upción olun a ia del emba azo y la dispensación, po pa e de un a macéu ico, de la «píldo a del día después», el TC es ima que exis e un pa alelismo en e el con lic o de con- ciencia del ecu en e y el que a ec a a los acul a i os. Y ello po que, en de e - minados supues os, la píldo a pod ía causa en las muje es emba azadas un e ec o que choca «con la concepción que p o esa el demandan e sob e el de e- cho a la ida». A es a simili ud se añade que, desde esa pe spec i a, la ac ua- ción del a macéu ico, «en su condición de expedido au o izado de la e e ida sus ancia, esul a pa icula men e ele an e» (FJ 4º). Se colige, en de ini i a, que los aspec os nuclea es de la singula inclusión de la objeción de conciencia al abo o den o del con enido esencial de las libe ades ideológica y eligiosa en la STC 53/1985 ambién se dan cuando el a macéu ico obje a en e a la con acepción poscoi al de u gencia. En cuan o a la segunda cues ión, la con on ación con o os de echos, bienes y alo es cons i ucionales, el T ibunal conside a que el incumplimien o po el demandan e de su debe de con a en su a macia con el «mínimo de exis encias es ablecido no ma i amen e» no puso «en pelig o» el de echo de la muje «a accede a los medicamen os an iconcep i os au o izados po el o de- namien o ju ídico igen e» en an o con enido especí ico de su de echo a la salud sexual y ep oduc i a. De hecho, apun a la sen encia, «la a macia e- gen ada po el demandan e se ubica en el cen o u bano de la ciudad de Se i- lla, da o es e del que se deduce la disponibilidad de o as o icinas de a macia ela i amen e ce canas» (FJ 5º). No pa ece que la salud pública de Se illa se ie a se iamen e a ec ada po esa nega i a. La sen encia iene en cuen a, además, que el demandan e es aba insc i- o como obje o de conciencia en el Colegio O icial de Fa macéu icos de 90 ABRAHAM BARRERO ORTEGA Re is a de Es udios Polí icos, 172, ab il-junio (2016), pp. 83-107 Se illa, cuyos Es a u os, ap obados po la Conseje ía de Jus icia y Adminis- ación Pública de la Jun a de Andalucía el 8 de mayo de 2006, econocen de o ma exp esa la objeción de conciencia como «de echo básico de los a macéu icos colegiados en el eje cicio de su ac i idad p o esional». Po ello, señala, «el demandan e ac uó bajo la legí ima con ianza de eje ci a un de echo, cuyo econocimien o es a u a io no ue obje ado po la Adminis- ación». Al demandan e se le impuso una sanción pecunia ia po no dispone en su a macia de dos de los p oduc os incluidos en la elación de «mínimo de exis encias»: la e e ida píldo a y p ese a i os. En elación a los p ese a i os, sin emba go, el TC echaza concede le el ampa o po que «ningún con lic o de conciencia con ele ancia cons i ucional puede da se en es e supues o». «Es pa en e —exp esa la sen encia— que el incumplimien o de la obligación ela- i a a las exis encias de p ese a i os queda ex amu os de la p o ección que b inda» el a . 16 CE. El o o gamien o del ampa o se limi a, po an o, a la sanción co espon- dien e a la nega i a del demandan e a ende la «píldo a del día después». En cambio, la mul a que le impuso la Jun a de Andalucía no especi icó ni cuan i- icó dis in os concep os, de modo que el TC o dena e o ae las ac uaciones «al momen o inmedia amen e an e io » a dic a se la esolución sancionado a con el in de que la Adminis ación decida «sob e la conc e a sanción que co esponda impone al demandan e en lo que se e ie e a la in acción g a e que se le impu a po nega se a dispone de (y po ello a dispensa ) p ese a i- os en la o icina de a macia de la que es co i ula ». La pa cial es imación del ampa o exige un nue o cálculo de la sanción. III. LOS VOTOS PARTICULARES La a dua con o e sia susci ada en las delibe aciones del Pleno iene ac edi ada po los es o os pa icula es que, de o ma con unden e, mani- ies an desacue dos con espec o a la posición mayo i a ia. Los dos o os disc epan es —de la icep esiden a Adela Asua y o o compa ido de los magis ados Fe nando Valdés y Juan An onio Xiol— en ienden que el am- pa o debe ía habe sido deses imado ad limine po ca ece su o mulación mani ies amen e de con enido. Cues ionan an o la ex ensión de la STC 53/1985 al supues o de la objeción de conciencia a macéu ica como la ponde ación e ec uada ad casum. El o o concu en e —del magis ado An- d és Olle o— es á plenamen e de acue do con la es imación del ampa o, pe o, a pa i de aquí, disien e de la undamen ación ju ídica y has a del alcance del allo. LA OBJECIÓN DE CONCIENCIA FARMACÉUTICA 91 Re is a de Es udios Polí icos, 172, ab il-junio (2016), pp. 83-107 Más exac amen e, la magis ada Adela Asua mani ies a que el de echo gene al a la objeción de conciencia no puede se conside ado écnicamen e como «pa e del con enido del de echo a la libe ad ideológica», pues ni la Cons i ución ni ninguna ley con ienen al econocimien o. Toda objeción p ecisa un econocimien o a ni el cons i ucional (así, el a . 30.2 CE) o, en su caso, un econocimien o legal, lo que no se da en el supues o de la objeción a macéu ica. Conside a, en al sen ido, que la sen encia no se adecua ni a la ju isp u- dencia cons i ucional ni a la del T ibunal Eu opeo de De echos Humanos —en adelan e TEDH— (Decisión de inadmisión del caso Pichon y Sajous c. F ancia de 2 de oc ub e de 2001) y lle a a cabo un «d ás ico cambio doc i- nal» que «puede ae consecuencias aciagas pa a nues o Es ado Cons i u- cional de De echo y, en de ini i a, pa a nues a con i encia», pues pueden se muchos «los supues os a ec ados po la nega i a a cumpli el co espon- dien e debe ju ídico apelando al de echo a la objeción de conciencia, con- o mado a olun ad de quien esg ime la objeción, sin necesidad de una p e isión legal al espec o». La sen encia —denuncia— pa e de una p emi- sa discu ible y supe ada po doc ina cons i ucional ul e io (SSTC 160 y 161/1987 y 321/1994): el obi e dic a de la STC 53/1985. Es una pena que se haya dejado escapa la opo unidad de umba su ala gada somb a y su pe nicioso e ec o en la de inición del es a us cons i ucional de la objeción de conciencia. Po o o lado, «la p e endida al a de unanimidad» en elación a los e ec- os abo i os de la píldo a poscoi al «cons i uye una ap eciación en e amen e lib e y subje i a de la sen encia no basada en p ueba pe icial alguna» y, en úl imo é mino, «desmen ida po la conside ación de medicamen o an icon- cep i o de eme gencia que la Agencia Española del Medicamen o le ha asig- nado». La «píldo a de la mañana siguien e» iene la inalidad de e i a un po- sible emba azo, pe o no e mina con uno ya comenzado. La ex ensión de la 53/1985 es, pues, imp oceden e. La sen encia —con aa gumen a Asúa— ealiza a i maciones descono- ciendo la ealidad de los hechos en unas ocasiones y sin o ece da o obje i o alguno en o as. La sanción adminis a i a no se impuso a un a macéu ico po su nega i a a dispensa el medicamen o a un e ce o, sino a los dos co i u- la es de la o icina de a macia po el incumplimien o del debe de con a con el mínimo de exis encias ijado no ma i amen e. No se cons a a cuán as a - macias se encuen an en la p oximidad del es ablecimien o del ecu en e; bas a la p esunción de que, al encon a se la a macia en pleno cen o u bano, es lógico que exis an muchas o as en las p oximidades. Y odo ello siendo e iden e que «los Es a u os colegiales no pueden c ee ex no o de echos un- damen ales ni egula su eje cicio al ma gen de la ley». 98 ABRAHAM BARRERO ORTEGA Re is a de Es udios Polí icos, 172, ab il-junio (2016), pp. 83-107 del de echo a la ida, al igual que de los es an es de echos humanos» (STC 212/1996). En consecuencia, el a ículo 15 CE y la necesidad de p o ege la ida del nasci u us «implica pa a el Es ado con ca ác e gene al dos obligaciones: la de abs ene se de in e umpi o de obs aculiza el p oceso na u al de ges ación y la de es ablece un sis ema legal de de ensa de la ida que suponga una p o ec- ción e ec i a de la misma y que, dado el ca ác e undamen al de la ida, incluya ambién, como úl ima ga an ía, las no mas penales» (SSTC 53/1985 y 212/1996). En cambio, la p o ección del emb ión es in e io a la del nasci u us y la del no ans e ido (p eemb ión) in e io a la del emb ión implan ado, lo que no signi ica que ambas e apas de la ida en o mación queden exen as de esa p o ección (aunque sea meno que la p o ección o o gada a o as e apas). La p o ección de la ida emb iona ia es necesa ia —es necesa ia una ponde ación que ga an ice que no exis e desp o ección absolu a— pe o se admi en di e sos ni eles de ga an ía de ealidades que son di e en es (STC 116/1999; en e la doc ina, Pa do Falcón, 1997, y Vidal P ado, 2012). Se insis e, asimismo, en la con eniencia de dis ingui en e la pa icipa- ción di ec a del médico y la indi ec a del a macéu ico. La in e upción de la ida depende del médico; se obje a la in e upción misma. El a macéu ico no causa él mismo la in e upción. La conciencia no se e compelida de igual o ma en la pa icipación di ec a y en la dispensación de un medicamen o que puede p o oca la. Incluso se ha sos enido que, dado que la píldo a poscoi al ca ece de e ec o abo i o, la en a de an iconcep i os iene ca ác e neu al, no iene implicaciones de conciencia en elación con la p o ección de la ida humana (De Miguel Be iain, 2010). El TC, en un con ex o de al a de unanimidad cien í ica espec o a los posibles e ec os abo i os de la «píldo a de la mañana siguien e» y sin nega las di e encias de índole cuan i a i a y cuali a i a en e la pa icipación del médi- co y la dispensación del a macéu ico, op a po la ex ensión de la STC 53/1985. ¿Ap eciación cien í ica y ác ica en e amen e lib e y subje i a, no basada en p ueba pe icial alguna, u opción p o libe a e, p o conscien ia, más a o able a la libe ad ideológica del ecu en e? Se compa a o no el c i e io de la mayo ía del Pleno —expond é mi p incipal disc epancia en el apa ado siguien e—, no c eo que pueda se a- chado de «posicionamien o p e io que no log a ocul a la somb a ideológica que le guía»4. Es una posición en endible, no exen a de cie a p udencia, pa - iendo de la base de la con i mación de la STC 53/1985. Se di ía que el TC p e ie e no exage a el alo de lo ju ídico a la ho a de de e mina cuándo comienza la ida humana y la p o ección que, en odas sus 4 Vo o pa icula de la magis ada Adela Asúa. LA OBJECIÓN DE CONCIENCIA FARMACÉUTICA 99 Re is a de Es udios Polí icos, 172, ab il-junio (2016), pp. 83-107 ases, me ece (Fe ajoli, 2006). En al sen ido, la STC 145/2015 en onca con o as sen encias del TC que han econocido su al a de compe encia a la ho a de de e mina la espues a a es a cues ión (SSTC 53/1985, 116/1999 y 212/1996), que pe manece siemp e abie a (Tala e a Fe nández, 2002). Tan in ole an e pudie a se cali icada la ac i ud de quienes a an de impone sob e los demás su c eencia de que es a empieza en el momen o de la ecundación como la de quienes de ienden que empieza después. El De- echo no es el ins umen o más adecuado pa a pone pun o y inal a es e dilema, ni las conside aciones de De echo Penal sob e cuándo se ha de san- ciona la in e upción del emba azo y cuándo no deben se in e p e adas como una solución de ini i a al dilema mo al sob e el inicio de la ida hu- mana, sob e odo si enemos en cuen a que las no mas penales deben espe- a el ca ác e exiguo de es a ama del De echo a la luz del p incipio de mí- nima in e ención. No cabe, pues, deduci de la despenalización de una conduc a como la des ucción de un emb ión la negación del ca ác e hu- mano del mismo. El TC, en suma, admi e que la p opia inde inición de la cues ión de ondo, el comienzo de la ida humana, debe ía lle a nos a se más comp en- si os con los epa os mo ales que el a macéu ico pueda sen i en e a la dis- pensación de la «píldo a del día después», o o gándole, al menos, la misma conside ación que a los médicos. En ealidad, una ca ego ía como la objeción de conciencia es á, p ecisamen e, pensada pa a casos como es os, en los que no exis en espues as gene ales, sino que el disenso es pe ec amen e comp en- sible y, po an o, puede se legi imado po el o denamien o ju ídico. Un o o de con ianza a causa de una duda azonable. 3. ¿ACTIVISMO VS. AUTOCONTROL DE LA JURISDICCIÓN CONSTITUCIONAL EN MATERIA DE OBJECIÓN DE CONCIENCIA? El p oblema de ondo, enlazando con cuan o an ecede, es de e mina quién debe legi ima esos con lic os de conciencia especialmen e sen idos, se- ios e insupe ables, que ponen de mani ies o la exis encia en las sociedades democ á icas de cues iones mo almen e con o e idas que se exp esan públi- ca y lib emen e. Cues iones socialmen e discu idas que, po lo gene al y en úl ima ins ancia, no pueden di imi se median e la apelación a la ciencia. Tales cues iones en en an opciones dis in as cuya espec i a undamen ación se hace ecae en ma cos axiológicos di e en es. Es deci , es amos hablando de emas de ca ác e ideológico, eligioso, polí ico y mo al. Na u almen e, la conciencia no se ago a en el ma co de las c eencias eligiosas —aunque quepa econoce que la objeción de conciencia ha ma chado his ó icamen e en pa a- lelo con la libe ad eligiosa, cons i uyendo una de sus dimensiones más des- 100 ABRAHAM BARRERO ORTEGA Re is a de Es udios Polí icos, 172, ab il-junio (2016), pp. 83-107 acadas—. Exis en o as de ca ác e ilosó ico o deon ológico que ambién alimen an las objeciones de conciencia. Puede que el o denamien o con igu e un debe ju ídico que, de algún modo, a añe a esas cues iones con o e idas. ¿Cab ía la dispensa? ¿Pod ía le- gi ima se la excepción de lo o denado po las leyes gene ales? Si se es ima a opo uno, ¿quién es a ía acul ado pa a ello? ¿La ju isdicción cons i ucional? ¿El legislado ? La STC 53/1985 sen ó la idea de que, en úl imo análisis, la ju isdic- ción cons i ucional podía ope a esa legi imación; conside ó que la oposi- ción a la in e upción olun a ia del emba azo mo i ada po un se io e in- supe able con lic o de conciencia cons i uía una con icción o c eencia de su icien e solidez, se iedad e impo ancia como pa a a ae las ga an ías del a ículo 16 CE. La ía u ilizada po el TC ue la inclusión de ese supues o de objeción en el con enido esencial de la libe ad ideológica. El TC in e - p e ó que el de echo undamen al a la libe ad ideológica comp endía la objeción de conciencia al abo o. Cie o es que el TC ha ma izado pos e io - men e su posición, decan ándose, como egla gene al, po la necesidad de la in e mediación legisla i a, pe o lo cie o es que, de nue o, la STC 145/2015 in ie e di ec amen e la objeción a macéu ica del a ículo 16 CE. Un su- pues o de objeción semejan e al acogido en la STC 53/1985 pe o dis in o, con di e encias cuan i a i as y cuali a i as ap eciables como admi e el p o- pio TC. Lo cie o es que el TC no enuncia a su papel de «gua dián de la objeción de conciencia». De modo análogo, el TEDH, en la sen encia Baya yan c. A menia de 7 de julio de 2011 —de la G an Sala—, e isando doc ina p e ia (Ma ín-Re- o illo Baque , 2011), ha sos enido que la objeción de conciencia al se icio mili a de i a di ec amen e del Con enio y, en conc e o, de las exigencias de la libe ad de pensamien o, conciencia y eligión que ga an iza el a ículo 9 CEDH. No hay lib e opción de los Es ados en elación con el econocimien o de la objeción. La objeción al se icio mili a no es una opción legí ima; es un de echo aplicable y inculan e. Aunque no exis a no ma es a al que consag e la al e na i a en e el se icio mili a y un se icio sus i u o io, la oposición a la obligación de se i en el ejé ci o cae den o del a ículo 9 CEDH. La dis- pensa se aloja en el Con enio. El T ibunal conside a que el hecho de que el demandan e, un es igo de Jeho á, no acudiese a p es a el se icio mili a es una mani es ación de sus c eencias eligiosas. Su condena po insumisión su- puso una inje encia en el eje cicio de su libe ad de mani es a su eligión. El T ibunal señala igualmen e que, dado que no exis ía ningún se icio ci il sus- i u o io en A menia en aquel momen o, el demandan e no u o o a posibi- lidad que echaza el alis amien o en el ejé ci o si que ía man ene se iel a sus con icciones y, al hace lo, se expuso a sanciones penales. El ámbi o de p o ec- LA OBJECIÓN DE CONCIENCIA FARMACÉUTICA 101 Re is a de Es udios Polí icos, 172, ab il-junio (2016), pp. 83-107 ción del a ículo 9 CEDH alcanza a la nega i a a ealiza el se icio mili a obliga o io5. Es e «de echo a la úl ima palab a» de la ju isdicción cons i ucional o «cuasi cons i ucional» (Ko zu , 2012) en ma e ia de objeción de conciencia pudie a e se como una conc eción del p incipio con amayo i a io. Asegu a- ía el de echo de la mino ía a excepcionalmen e disce ni en conciencia po encima del c i e io impues o mayo i a iamen e po cauces democ á icos. Un sín oma exp esi o del espe o del Es ado a la libe ad ideológica econocida en los ex os cons i ucionales como de echo undamen al. Una democ acia debe da espacio a excepciones que sal agua den con icciones ju ídicas disc epan- es. El mínimo é ico ca ac e ís ico del De echo, u o de un espaldo mayo i- a io, iene de inido po el legislado . Pe o la disc epan e concepción de ese mínimo é ico ju ídico susc i a po un ciudadano en mino ía, mani es ación de un se io e insupe able con lic o de conciencia, puede se au o izada po el ó gano enca gado de con ola la con o midad de la ley a los de echos unda- men ales en gene al y a la libe ad ideológica en conc e o. Aunque es á cla o que la opción de la ju isdicción cons i ucional —o cuasi cons i ucional— en p o de la legi imación de las objeciones de concien- cia se concibe como una posibilidad ex ao dina ia, ceñida al se icio mili a y a la in e upción olun a ia del emba azo, en iendo más azonable la opción en a o del legislado , de la legalización s ic o sensu. Y ello po cuan o la ob- jeción es una igu a ju ídica que desencadena súbi as o men as de as ondo polí ico e ideológico. No suele da se un consenso social y polí ico su icien e en elación al enómeno de la conciencia disiden e, lo que hace aconsejable espe a el ma gen de ap eciación del legislado de cada momen o. El legislado es á en mejo posición que la ju isdicción cons i ucional pa a esol e de e minadas p oblemá icas. La ju isdicción cons i ucional, en p incipio, no es ins ancia adecuada pa a oma decisiones sob e concepciones mo almen e con es adas6. Además, no se pie da de is a que la inclusión excep- cional de un supues o de objeción de conciencia en el con enido esencial de la libe ad ideológica implica una cie a «congelación o pe i icación» del o de- namien o; esa objeción incula al legislado . A ello se añade, en el caso de los ibunales eu opeos en ma e ia de de e- chos humanos, un conocimien o de icien e o inexac o de las pa icula idades 5 Doc ina con i mada en las SSTEDH E çep c. Tu quía, de 22 de no iemb e de 2011, Bukha a yan c. A menia, de 10 de ene o de 2012, Tsa u yan c. A menia, de 10 de ene o de 2012, y Fe i Demi as c. Tu quía, de 27 de no iemb e de 2012. 6 Véase, mu a is mu andis, la STC 198/2012. Más en p o undidad, Ba e o O ega (2014). 102 ABRAHAM BARRERO ORTEGA Re is a de Es udios Polí icos, 172, ab il-junio (2016), pp. 83-107 his ó icas, cul u ales, sociales, económicas o ju ídicas de un de e minado Es- ado. El plu alismo local, la di e sidad de opciones cul u ales, sociales, econó- micas, e c. de los Es ados que pueden se pa e de un de e minado ex o in e - nacional abogan po una especial p udencia de los ibunales in e nacionales a la ho a de esol e de e minadas con o e sias. De o a pa e, la legi imidad democ á ica en la oma de decisiones ac úa a a o del legislado en la medida en que pod ía a gumen a se que de e mi- nadas decisiones deben se adop adas po los ciudadanos o po sus ep esen- an es elec os, a a és de un p oceso de discusión pública y decisión mayo i- a ia. Se impone la de e encia de la ju isdicción cons i ucional hacia las deci- siones adop adas po los ó ganos del Es ado elegidos de o ma democ á ica. La ley, en el ma co de una democ acia delibe a i a, es el cauce adecuado pa a llega a soluciones con mayo p obabilidad de se mo almen e acep ables que las soluciones a las que se a iba ía po o os p ocedimien os. El legislado lle a a cabo una sue e de unción especula que, a a és de los p ocedimien- os que ienden a la impa cialidad, pe mi e conoce con mayo exac i ud las decisiones mo almen e co ec as. A la ju isdicción cons i ucional le compe e ga an iza el cí culo de ce eza ideológica (la libe ad ideológica en an o de e- cho undamen al), dejando el cí culo de penumb a (las objeciones de concien- cia legí imas) pa a el legislado mayo i a io, democ á ico. La conciencia es un uni e so inaba cable y no odo con lic o de concien- cia puede legi ima se. De ahí la con eniencia de sis ema iza las pau as o ien- ado as que pod ían conduci a la legalización de unas objeciones y no o as. En al sen ido, no pa ece que deba econoce se la objeción a quien no es pe - sona ísica; la objeción es una opción pe sonal o indi idual. Se debe alo a , asimismo, que la oposición al debe sea cohe en e con unos es ánda es ele- men ales de dignidad humana, se e ie a a p oblemas impo an es y no a cues- iones i iales, y e is a un cie o g ado de solidez y se iedad. A pa i aquí, el legislado hab ía de conside a : a) la conduc a que ei- indica el obje o , una conduc a abs encionis a o ac i a —con una mayo pe- lig osidad social en p incipio—; b) si se es á an e un con lic o di ec o o no en e conciencia y ley; c) si el debe ju ídico ha sido olun a iamen e asumido; d) la g a edad obje i a del con lic o; e) si se obje a en e a debe es en in e és público o de cumplimien o inal colec i o o no indi idualizado —el debe no iene que se cumplido po una conc e a pe sona— o cuya sa is acción exija pequeñas con ibuciones indi iduales —cada una insigni ican e pe se pa a la sa is acción del in e és úl imo—; ) si la exone ación del cumplimien o del debe puede se sencillamen e sol en ada con la sus i ución del obje o —no debe acep a se la objeción en el supues o de que sea imposible la sus i ución, con me ma del in e és gene al o de de echos de e ce os—; y g) el ca ác e excepcional de la p e ensión de dispensa —solo si es excepcional la objeción no LA OBJECIÓN DE CONCIENCIA FARMACÉUTICA 103 Re is a de Es udios Polí icos, 172, ab il-junio (2016), pp. 83-107 pond á en pelig o la sa is acción del in e és pe seguido po la no ma—. El legislado , a la luz de es as pau as, pod ía hace un es ue zo lexibilizado y busca soluciones no ma i as menos lesi as pa a la conciencia disiden e (Gó- mez Abeja, 2014). En é minos mucho más p ác icos, la opción del legislado e i a un ac i- ismo judicial imp e isible sob e cues iones an id iosas, ya que la acep ación de la objeción de conciencia eque i á la necesa ia o malización de su eje ci- cio. No bas a á una simple p oclamación de la dispensa que no aya acompa- ñada de una cla a delimi ación de su pues a en p ác ica, de la egulación de un p ocedimien o adecuado pa a la comp obación de la se iedad de las c eencias que mo i an la objeción, así como de la adopción de medidas p opo cionadas en o den a ga an iza los in e eses de e ce os que pudie an e se a ec ados. La siemp e posible ponde ación judicial queda enma cada. La opción legalis a pe mi i ía, po lo demás, una hipo é ica e e sibili- dad de la objeción —es deci , ol e a nega la pa a que p ime el debe ju ídi- co—. Es azonable que oda gene ación pueda decidi sob e cues iones mo a- les o polí icamen e con o e idas. Lo que no es an ácilmen e jus i icable es que la ju isdicción cons i ucional conside e que su decisión debe incula y se impida al legislado econside a o e isa lo decidido en un momen o dado y en unas ci cuns ancias conc e as. 4. ¿BANAL EJERCICIO DE PONDERACIÓN? Pasando de la delimi ación de la objeción de conciencia a macéu ica a su limi ación o ponde ación con o os de echos, bienes y alo es de ele ancia cons i ucional, compa o el pa ece de los o os pa icula es disc epan es: la pos u a mayo i a ia no a oja esul ados sa is ac o ios. La ponde ación es, en buena medida, supe icial, no oma en conside ación ci cuns ancias muy ele- an es pa a el caso y que ue on discu idas en el Pleno. No es admisible —a i - man en su o o pa icula los magis ados Fe nando Valdés y Juan An onio Xiol— que se soslayen «las eglas más canónicas y o odoxas de la in e p e a- ción cons i ucional» o que esas eglas se apliquen «de mane a selec i a». Se igno an, en e ec o, de alles c uciales. Pa a empeza , la sen encia no e i ica con da os eales la disponibilidad de o as a macias ce canas a la del ecu en e y ampoco la hipó esis de «la exis encia de una cadena o suma de esis encias a la dispensación»7. En es e pun o, la ponde ación en e la objeción de conciencia y el de echo de la muje a accede a los medicamen os an iconcep i os ca ece de sopo e ác ico su i- 7 Vo o pa icula de los magis ados Fe nando Valdés y Juan An onio Xiol. 104 ABRAHAM BARRERO ORTEGA Re is a de Es udios Polí icos, 172, ab il-junio (2016), pp. 83-107 cien e. La disponibilidad, como ya se indicó an es, se deduce gené icamen e del hecho de que la a macia del ecu en e se ubica en el cen o u bano de Se illa. Po o a pa e, ampoco queda ac edi ado el con lic o de conciencia. La sanción impues a al ecu en e u o su o igen en la denuncia p esen ada po un ciudadano que p e endió adqui i , sin éxi o, p ese a i os. No ajo causa de la nega i a a dispensa la «píldo a del día después». Pos e io men e, a lo la go del p ocedimien o sancionado , se comp obó que el es ablecimien o ca- ecía de exis encias de p ese a i os y píldo as poscoi ales. No hubo, en igo , omisión de dispensación ni esis encia ac i a y singula a dispensa la píldo a. Además, ue uno de los empleados, y no el ecu en e —co i ula de la a ma- cia— el que a endió al ciudadano que p e endía comp a los p ese a i os y o muló la denuncia. El ecu en e no pa icipó di ec a y pe sonalmen e en los hechos denunciados. La sen encia «ol ida que la objeción de conciencia p e endida no puede ex ende se sob e el es ablecimien o a macéu ico, en su conjun o, como si se a a a de una unidad pe sonal»8. Ni cons a el con lic o de conciencia «ni ampoco que, de habe exis ido el mismo» po la nega i a pe sonal del ecu en e a la dispensación, «el cumplimien o del debe ju ídico no pudie a habe se lle ado a cabo po quienes nunca opusie on azones de conciencia (el co i ula de la a macia o un empleado)»9. En cualquie caso, es muy discu ible que la objeción de conciencia puede ex ende se a la enencia o disposición. Es cie o que, en un escena io de en a sin ece a, la «píldo a del día después» puede adqui i se ácilmen e, pe o no es desca able que, en de e minadas ci cuns ancias, solo se pudie a accede a ella en la a macia de gua dia. La a macia ha de halla se abas ecida de un medica- men o en el que la u gencia puede esul a mani ies a; en ales casos, no es posible nega se a dispensa lo, p iman el debe no ma i o y los de echos de e ce os. La a macia iene que dispone siemp e de exis encias, aunque nin- gún ciudadano las eclame. La sen encia admi e exp esamen e que la sanción de i ó del incumplimien o del debe de con a con el mínimo de exis encias es ablecido no ma i amen e. 5. ¿UN EJEMPLO DE DIÁLOGO JUDICIAL? So p enden emen e, la ponencia a alada po la mayo ía del Pleno silen- cia la decisión de inadmisión del T ibunal Eu opeo de De echos Humanos en el caso Pichon y Sajous c. F ancia de 2 de oc ub e de 2001. 8 Ibid. 9 Ibid. LA OBJECIÓN DE CONCIENCIA FARMACÉUTICA 105 Re is a de Es udios Polí icos, 172, ab il-junio (2016), pp. 83-107 En ella, el TEDH deses imó a limine el ecu so in e pues o po dos a macéu icos anceses sancionados po nega se a dispensa píldo as an i- concep i as. El TEDH acla a que la libe ad de pensamien o, conciencia y eligión (a . 9 CEDH) no ampa a pe se la posibilidad de opone mo i os de conciencia al cumplimien o de manda os ju ídicos. Si el legislado nacio- nal ancés no con empla exp esamen e los mo i os de conciencia como jus i icación del incumplimien o del debe de dispensación, el de echo a la objeción de conciencia no puede in oca se. La dispensación de medicamen- os con acep i os es legal en F ancia y su en a no es asimilable a la de p oduc os abo i os (p ohibida, en é minos gene ales, en las o icinas de a macia po el Código de Salud Pública ancés). Concluye el TEDH que la sanción impues a no in e i ió en el eje cicio del de echo ga an izado po el a ículo 9 CEDH. Es e «ol ido» de la STC 145/2015 pudie a in e p e a se, quizás, como una al a de de e encia del TC hacia el TEDH ep obable desde la pe spec i a del a ículo 10.2 CE y del espe o a las pau as egula es de la in e p e ación cons i ucional. Sin emba go, yo no exage a ía la omisión. Dando po sen ado que la decisión del caso Pichon y Sajous ue deba ida en el Pleno, la pos u a mayo i- a ia pod ía con empla se incluso como una mues a del diálogo judicial en el espacio cons i ucional eu opeo mul ini el. Una mues a del equilib io en e «los in e eses locales y el con ex o global» (Xiol Ríos, 2011) en la ga an ía de la objeción de conciencia desde el espe o al mínimo que en aña el a ículo 9 CEDH. Tal ez el TC haya que ido llama la a ención sob e la con eniencia de disce ni en e mé odos an iconcep i os abo i os e in e cep i os y conside a «la al a de unanimidad cien í ica» y la exis encia de «una duda azonable» sob e la p oducción de dichos e ec os a la ho a de encuad a o no la nega i a a la dispensación den o del con enido de la libe ad ideológica. El TEDH echazó la asimilación en e la an iconcepción ho monal basada en es ógenos y el abo o; el TC —en iendo— duda que esa conclusión sea mecánicamen e asladable a la píldo a poscoi al y al p incipio ac i o le ono ges el 0’750 mg. Se impone la p udencia; onda la linde de la i e lexión aboca a la con usión —pa ece da a en ende el TC —. Tampoco es desca able que el TC haya que ido ei indica el alo de la objeción de conciencia al abo o y su in eg ación en el con enido esencial de la libe ad ideológica. Como se ha is o, de la ju isp udencia del TEDH no puede deduci se que, ue a del supues o especí ico del se icio mili a , el a - ículo 9 ga an ice un p e endido de echo a la objeción de conciencia de con- enidos di usos y de eje cicio incondicionado en e a cualesquie a debe es le- gales. La STC 145/2015 —que ampoco ci a la STEDH Baya yan c. A me- 106 ABRAHAM BARRERO ORTEGA Re is a de Es udios Polí icos, 172, ab il-junio (2016), pp. 83-107 nia10— ea i ma que la objeción de conciencia al abo o a ae las ga an ías del a ículo 16 CE, con odo lo que ello implica. La endencia hacia la equipa ación de los es ánda es de p o ección en el ámbi o eu opeo es un hecho, pe o, asimismo, la mul iplicación de ac o es en los p ocesos discu si os inhe en e a la p o ección mul ini el y el diálogo judi- cial inc emen a las posibilidades de sen encias disco dan es (Ga cía Roca, 2012). No digo que al hilo de la objeción de conciencia al abo o exis a hoy disc epancia en e el TC y el TEDH; si no me equi oco, no hay p onuncia- mien o exp eso del TEDH que la apa e del a ículo 9 CEDH. Sí digo que hab á que es a a en os a la e olución de la ju isp udencia de Es asbu go. La posición del TC es ní ida. BiBliog a ía ci ada Ba e o O ega, A. (2005). Libe ad eligiosa y debe de ga an iza la ida del hijo. 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