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La presencia de maestros tejeros labortanos en Gipuzkoa durante la Edad Moderna

Moraza Barea, Alfredo

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La p esencia de maes os eje os labo anos en Gipuzkoa du an e la Edad Mode na El mundo de la p oducción de ma e iales ce ámicos de cons ucción ( ejas, lad illos, baldosas, e c.) en el e i o io guipuzcoano p esen a cie as pecul ia idades que hacen del mismo un caso singula . Nues o p i- me ace camien o al ema ue un an o casual, pe o desde en onces el in e és po él se ha ido inc emen- ando con i iéndose al inal en un p o undo es udio dedicado a los cen os de p oducción eje os du an e la Edad Mode na. Es e es udio ha pe mi ido ealiza di e sas in e - enciones a queológicas en Gipuzkoa que nos han pe mi ido comp ende mejo el uncionamien o de es e ipo an especí ico de cen os de p oducción. 1 Con ello conseguimos ompe una lanza en a o de es as pequeñas indus ias de ca ác e a es anal que an a impo ancia u ie on den o de nues a cul u a ma e ial co idiana y a las que an poca a ención se les ha p es ado, a di e encia de o os elemen os que po- demos conside a mas mimados po la his o iog a ía an o adicional como ac ual ( e e ías, molinos, as- ille os). En nues o caso conc e o p e endemos saca del anonima o a una de las múl iples ace as que com- p enden la ac i idad de es os cen os de p oducción eje os o eje ías: la p o agonizada po los maes os eje os. Si bien sus peculia idades no es án mo i a- das po el desa ollo de su ac i idad si no po su o i- gen, ya que un po cen aje mayo i a io de los o iciales y maes os eje os documen ados en el e i o io gui- puzcoano p oceden de Ipa alde (País Vasco an- cés). Al edo Mo aza Ba ea His ó icamen e el o igen del empleo de es os ma- e iales ce ámicos de cons ucción en Gipuzkoa se si- úa en la época de dominación omana. Los es os a - queológicos localizados en di e en es exca aciones desa olladas en omo a la desembocadu a del ío Bi- dasoa ponen de mani ies o la exis encia de uno o a- ios cen os p oduc o es de es os ma e iales des ina- dos a abas ece la demanda local.2 Es os ímidos inicios p oduc i os no debie on de cala i memen e en e los poblado es locales, ya que odo pa ece indica que an p on o como se debili e la p esencia omana en la zona cesa á asimismo su uso y con él el ol ido de los conocimien os necesa- ios pa a su p oducción. Es e aspec o iene a con i - ma lo angencial de la p esencia omana en la zona, donde el empleo en sus esidencias de cubie as de ejas o mu os de lad illo es más ácil in e p e ado en cla e al ans ase a sus nue as esidencias de las ne- cesidades y modos de ida de sus luga es de o igen que basándose en una au én ica demanda local. De es e modo hab á de espe a casi o o milenio, en plena Edad Media, pa a que ol amos a eencon- amos con es imonios de una p oducción p opia- men e ealizada en el e i o io. A ello con ibuyó de una mane a decisi a la abundancia de o os ma e ia- les cons uc i os (made a, pied a), que hizo en cie o modo innecesa io su empleo en las edi icaciones gui- puzcoanas. En es a ocasión la inicia i a end á im- pulsada mayo i a iamen e desde los p opios concejos u ó ganos de gobie no de las illas, quienes eían en la eja y sob e odo en el lad illo unos ins umen os Ac as del Te ce Cong eso Nacional de His o ia de la Cons ucción, Se illa, 26-28 oc ub e 2000, eds. A. G aciani, S. Hue a, E. Rabasa, M. Tabales, Mad id: I. Juan de He e a, SEdHC, U. Se illa, Jun a Andalucía, COAAT G anada, CEHOPU, 2000. 712 iables y no muy cos osos pa a educi ]a p esencia de la made a den o de las edi icaciones. y especial- men e en aquellos abiga ados núcleos u banos me- die ales donde el iesgo de incendio e a an al o. Es- as en ajas a o ece án la ápida ex ensión po odo el e i o io de sus p opios cen os de p oducción, un empeño en el que pa icipa án an o los concejos como los p incipales linajes de la zona, que e igi án sus eje ías como una uen e aJ e na i a de ing esos y asimismo de cie o p es igio 10cal.J De es e modo ya pa a inales de] siglo XIV o p in- cipios del XV enemos no icia de la exis encia de los p ime os cen os de p oducción en localidades como A asa e-Mond agon (1389) o Abal ziske a (1410). Su ex ensión ue an ápida que en algunos núcleos conc e os su núme o se mul iplicó ápidamen e, al y como ocu e en el caso de la localidad de Oña i don- de ya pa a el año 150 I apa ecen censadas en ac i o nada menos que cinco eje ías. En su eclosión y ápida di usión epe cu en de una mane a posi i a ac o es de muy di e sa índole. Po un lado iene a coincidi con un pe íodo de inc e- men o muy impo an e de la población, especialmen- e palpable en la Co nisa Can áb ica. Un inc emen o que se deja no a muy cla amen e a pa i del siglo XVI y que epe cu e en un ue e inc emen o de la demanda y en una mayo di e si icación de és a. Po o o lado con iene des aca la di usión, especialmen- e con las co ien es enacen is as, de nue os gus os a ís icos donde el lad illo juega un papel in.po an e en la cons ucción.4 Es necesa io señala , asimismo, la pues a en p ác ica de cie as modi icaciones o a ances écnicos en el p oceso de elabo ación de es- os p oduc os que con ibuyen a a o ece su p oduc- ción de un modo más masi o. Y inalmen e, y de una mane a undamen al, hay que des aca el papel juga- do po las p opias ins i uciones p o inciales (Dipu a- ción, Jun as Gene ales) que p omo e án decidida- men e su empleo, jun o al de la pied a, como unas al e na i as cla as en e a ma e iales menos esis- en es al uego como la made a. El calenda io de abajo de es os eje os e a muy limi ado y de ca ác e empo al, siendo habi ualmen- e desempeñado po un educido g upo de indi i- duos, un maes o eje o y de 2 a 4 o iciales según el amaño de la eje ía. Las di e sas ases de ese p oce- so p oduc i o se i án escalonando paula inamen e si- guiendo un i mo es acional, el cual pod á al e a se en unción de las ci cuns ancias conc e as (al e acio- A. Mo aza nes climá icas, demanda, e o es en la cocción, e c.). La mayo pa e de las ac i idades se enían que desa- olla al ai e lib e, ac o que condicionaba eno - memen e el p oceso. De una mane a muy sin é ica se puede deci que las labo es se iniciaban en in ie no con la selección y ex acción de la ma e ia p ima undamen a] (a ciIJa) dejándola mace a al ai e lib e. En la p ima e a se p ocedía a su p epa ación in o- duciéndola en g andes depósi os descubie os a modo de piscinas (balsas de decan ación) donde se mezclaba con agua pa a hace la masa. Una ez p e- pa ada és a e a moldeada y se dejaba seca en unas senciIJas edi icaciones cons uidas pa a al in. Final- men e la ase cla e del p oceso, la cocción, se desa- oIJaba du an e el e ano, po se lógicamen e la época más p opicia. no es ando ya más que su co- me cialización. ' Es e sis ema de abajo se man end á sin g andes aJ ibajos has a inales del siglo X1X, momen o a pa - i del cual la i upción en ese pano ama p oduc i o de las p ime as eje ías mecánicas o indus iales p o- duci á una up u a paula ina de ese monopolio y el elego al ol ido de es as eje ías adicionales. Cabe señala , sin emba go, que algunas de es as ins alacio- nes se man end án ac i as has a algo después de la Gue a Ci il. Tal y como ya se ha señalado, la ,ípida p oli e a- ción de eje ías a lo la go de odo el e i o io guipuz- coa no p o oca á un cla o dé ici es uc u al. Los a - esanos locales ca ecían de los conocimien os y de los medios necesa ios pa a pone en ma cha una p o- ducción (lue abas eciese la c ecien e demanda. Las au o idad ,. p o inciales a a án de palia esa esca- sez en ial (h' ep esen an es a los e i o ios ecinos (A aba) con i in de ecaba esos conocimien os. De es e modo las Jun as Gene ales de la P o incia oma- án en 1563 y 1564 di e en es acue dos o denando que a ios comisionados ayan has a Vi o ia-Gas eiz y aigan desde allí las medidas empleadas pa a el la- d iIJo y la eja «<el ma co») po exis i g andes di e- encias en e las dis in as poblaciones y con el in de uni ica las mismas. Pos e io men e, en 1576, las quejas al espec o ol e án a ei e a se solici ando en es a ocasión los habi an es del VaIJe de Leniz que la P o incia uni ique los ma cos empleados así como que ije el p ecio a sa is ace .ó Mucho más di ícil esolueión p esen aba el o o p oblema, el de la ca encia de mano de ob a espeeia- ]izada. Inicialmen e es a escasez ue sa is echa con La p esencia de maes os ejc os labo anos en Gipuzkoa du an e la Edad Mode na 713 a esanos p oceden es de los e i o ios lindan es, pe o con el anscu so del iempo y an e el escaso o casi nulo in e és mos ado po los na u ales en el moldeo del ba o esa p esencia de eje os o áneo s abajando en Gipuzkoa se e minó po con e i en algo habi ual. Es os a esanos p ocede án mayo i a- iamen e del ecino e i o io de lpa alde o País Vasco ancés, y más conc e amen e de la P o incia cos e a de Lapu di (Labo ).7 La p esencia de es os eje os asco anceses o la- bo anos es una cons an e en el e i o io a lo la go de oda la Edad Mode na, y mues a de ello son las abundan es alusiones documen ales que se e ie en a ellos.' Las p ime as menciones da an, con ce eza, de p incipios del siglo XVI aunque muy posiblemen e pudie an emon a se aún más en el iempo.9 La lis a de es os eje os que desempeña on su o icio en Gi- puzkoa podía ex ende se a más de un cen ena de nomb es (Ma in Sega a, Pie es Jau egui, Juanes Be<;ona , Be na Zube egui, Juan Ague e, Sebas ian Uzcodoi, e c.), pe o no es nues o obje i o o ece una enume ación de los mismos sino in en a in e - p e a las cla es que ca ac e izan su p esencia. Su pe íodo de esidencia enía un ca ác e es acio- nal, mien as du ase el pe íodo de p oducción, lle- gando a nues o e i o io a lo la go de los meses de eb e o y ma zo y ol iendo a sus hoga es as la en- ega de la úl ima ho nada ap oximadamen e a ina- les de sep iemb e (San Miguel) o p incipios de oc u- b e con su soldada.'o Un in o me de la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País e leja muy cla a- men e es e aspec o: «...la mayo pa e de las exe ías y olle ías del País es án en pode de F anceses, que abajando acá los e anos, se uel en á casa po el hibie no con muy buenos eales que debie an queda en el Pais...»." Es os eje os anspi enaicos acudían en cuad illas encabezadas po un maes o eje o acompañado po a ios o iciales, los cuales habi ualmen e solían se miemb os de sus p opias amilias. Los con a os es- ablecidos con los p opie a ios de las eje ías es ipu- laban cla amen e las condiciones de abajo, el suel- do a pe cibi , así como o os aspec os elacionados con la p oducción (dimensiones de las ejas y lad i- llos, abas ecimien o de ma e ias p imas, epa os, e c.). Finalizado el mismo es os maes os solían ol- e a o ece al p opie a io sus se icios po un nue- o pe íodo o bien se asladaban a o o pun o a modo de a 1e ambulan e. 12 Es e pano ama dibujado no es, sin emba go, algo exclusi o del e i o io guipuzcoano sino que en los ecinos e i o ios de Na a a, Ala a o Bizkaia se cons a a asimismo la insis en e ca encia de maes os eje os p opios, debiendo acudi ambién a o iciales o áneos pa a ga an iza esa p oducción. En los dos p ime os casos se acudi á en nume osas ocasiones a maes os eje os asco anceses o en su de ec o ioja- nos, mien as que en Bizkaia, y pos e io men e am- bién en Ala a, abaja an undamen almen e con o i- ciales p oceden es de As u ias, los conocidos como ama gos as u ianos. 11 Cabe deci con a es e apa en emen e nega i o paisaje que no odos los eje os que abaja on en Gi- puzkoa ue on o áneos sino que ambién hubo gui- puzcoanos que se dedica on a ese o icio. Cu iosa- men e exis en a ias zonas donde abundan los eje os de p ocedencia local, A aun, Zegama u Oña i, cuyos o iciales no solamen e abajan en sus espec i as po- blaciones sino que ambién lo hacen en las de las in- mediaciones. '4 Las azones que subyacen as ese escaso in e és mos ado po los na u ales hacia el abajo del ba o siguen siendo po el momen o una incógni a. A las au- o idades de la época les p eocupaba el ema y a a on en di e sas ocasiones al espec o. Ya en 1637 las Jun- as Gene ales se quejaban del dé ici de gen e exis en- e en la P o incia que ponía en pelig o de pa aliza in- dus ias an i ales como las e e ías o las ca bone as, a ec ando incluso al campo y como no a la p oducción eje a (<<...a sido ue «a ae los los años pasados de F an«ia y o os ey nos ex años, y lo mismo pa a las exe ias...»). L' En es as quejas se dejan en e e una se ie de aspec os que nos pueden se i de guías pa a la mejo comp ensión de es e enómeno. A mediados del XVTll el pad e La amendi en su ob a «Co og a ía de Guipuzcoa» (1754) apun aba lo siguien e: «...Gui- puzcoa, mas acional y poli ica que Lacedemonia en es e pun o y o os, emplea en los o icios humildes de las Republicas a guipuzcoanos, odos nobles e hidal- gos de sang e, zapa e os, sas es, he e os, ca pin e os, can e os, somb e e os, jo nale os, lab ado es, a an- es, me cade es de menudo y g ueso, y o os o icios mas o menos humildes, odos son nobles, siendo gui- puzcoanos. Pa a ninguno de es os o icios se ale de o as e os. Solo he no ado que comunmen e son an- ceses ascos, los eje os. Sin sabe po que los guipuz- coanos no se aplican a es e o icio, aplicandose a o os mas mecanicos y humildes...». 714 Figu a 1 Teje ía de U ibe i Be i (Usu bil). Recons ucción y co e ans e sal (planime ía de Alex Ibáñez E xebe ia) Líneas más adelan e añade al de eje o o a se ie de o icios a los que los guipuzcoanos conside an igualmen e de desdeñosos o desp eciables, el de ca - nice o co ado , calese o, coche o, ambo il e a o la- cayo, a los cuajes se les niega cualquie as o de hi- dalguía y po an o ]a posibilidad de acceso a los ca gos y o icios públicos.16 Dos años después, en 1756, la máxima au o idad A. Mo aza eal en la P o incia, el co egido Ped o Cano y Mu- cien es, en su alocución an e las Jun as Gene a]es in- dicaba que «...consumiendose pa a el uso de las ca- sas una indecible po cion de ajiIJa de ba o, ni una sola pieza se ab ica aquí, oda iene de Ala a o Cas- iJIa...». Líneas más adelan e añade e i iéndose nue- amen e a Gipuzkoa que «...ca ece es a, lo he is o po expe iencia, de eja y lad illo pa a an o nume o de ab icas, po se p eciso espe a a que enga cuan- do quisie e y le sea mas u il, e] eje o ances...», p o- poniendo que pa a omen a esa ac i idad se p oceda a ]a c eación o ins alación de alle es de al a e ía, la- d illos o ejas. 17 El es igo se á ecogido po la ins i ución que me- jo ep esen a el p og eso y ]a poJí ica de e o ma en la época, la Real Sociedad Bascongada de Amigos de] País. Es a, en e] año 1763 p esen a á un olumi- noso y de allado in o me an e las Jun as Gene ales, e] conocido como «P]an de una Sociedad Economica o Academia de Ag icu] u a, Ciencia y A es U iles y Come cio adap ada a la Economia y ci cuns ancias pa icula es de la M.N. y M.L. P o incia de Guipuz- coa», donde conc e amen e en su Tí u]o XVIII de ]a 2"pa e se a a sob e «...Ias ab icas de Teja, Lad i- llos. aUas, Escudillas, Pla os y o as piezas de ie a cocida que se abajan en el Pais po manos de ex- anje os...». Con el in de esol e el p oblema p o- ponen una se ie de medidas que se pueden conc e a básicamen e en cua o pun os: .Que se p e ie an a los na u ales an es que a los ex- anje os, no más hábiles que aqueIJos. .Que si es p eciso emplea ex anje os, debe án en- seña el o icio a los na u ales y pa a ello se les p o- po cione g a is a goma concejil y leña al mismo p ecio que pa a las cocinas. .Que las Repúblicas puedan da las eje ías sin al- monedas a quienes con enga, cuando ello pa ezca más ú il al común. .Que cualquie dedicado a ese o icio sea lib e de oda clase de impues os, g a ámenes y ca gos con- ceji]es. Las medidas dispues as po la RSBAP u ie on su e lejo en la pues a en p ac ica de dis in as inicia i as co ec o as que ob end án un éxi o que podemos conside a ela i o. Los casos más signi ica i os lo o ecen dos localidades muy p óximas en e si, Az- pei ia y Azkoi ia, algo en cie o modo lógico si ob- La p esencia de maes os eje os labo anos en Gipuzkoa du an e la Edad Mode na 715 se amos como buena pa e de las eli e s que compo- nían es a Sociedad de Amigos enían su esidencia en ellas (los llamados «Caballe i os de Azkoi ia»). En el año 1770 se plan ea á en Azkoi ia una ue e discu- sión en el Concejo an e la disyun i a de ene que op a en e dos p opues as pa a a enda la eje ía municipal, la del labo ano Bel an A eche y la de los azkoi ia as Joseph y An onio Albe di que alega- ban ene p e e encia po se na u ales. Los legisla- do es consul ados expond án que el Concejo no enía po que espe a p e e encia alguna, esul ando al i- nal elegida la o e a de A eche, pese a lo señalado po la RSBAP.'S En la ecina población de Azpei ia se plan ea á o a si uación muy semejan e. Allí se in en a á pone en p ac ica pa e de los p ecep os emanados del seña- lado Plan diseñado po la RSBAP y, más conc e a- men e, aquel aspec o e e en e al adies amien o de los na u ales po maes os o áneos pa a que ap en- diesen el o icio. En 1776 en el con a o de a enda- mien o de la eje ía municipal se especi ica que el e- je o Ped o Balada debe coge como ap endices a dos ecinos (Ped o Od iozola e Ignacio Eguigu en). La cláusula se ei e a á en idén icos é minos dos años después, en 1778, aunque en es a ocasión se solici a que el maes o elegido pa a adies a les debe se na- u al del e i o io, ecayendo ese enca go en el oña- ia a F ancisco Ma cule a. Los esul ados del expe i- men o no pa ece que ue an malos, al menos a co o plazo, pues o que ya en el año 1783 apa ecen como a endado es de la eje ía de Azpei ia el an e io men- e señalado Ignacio Eguigu en y An onio Mugu uza, ambos ecinos de la illa. Eguigu en con inua á eje - ciendo el o icio al menos has a 1789. Con pos e io i- dad a esa echa ol emos nue amen e a obse a a- bajando en es a eje ía a maes os eje os labo anos, o en su de ec o p oceden es de Oña i.'9 A pesa de odos los es ue zos ealizados, la de- pendencia de las eje ías guipuzcoanas espec o a los maes os y o iciales anspi enaicos segui á siendo una cons an e.") A ello con ibuye la escasa pues a en p ac ica de las medidas dispues as po las au o ida- des, pe o sob e odo y undamen almen e la p opia esis encia de la población local en aplica se en ese o icio. Las cla es pa a in e p e a la poca p opensión ha- cia el ba o en e los na u ales ya nos la había o eci- do an e io men e el pad e La amendi. El jesui a gui- puzcoano elacionaba di ec amen e el o igen de ese desa ec o con azones de sang e, de hidalguía. Es a- bleciendo una conexión di ec a en e el desempeño de de e minados o icios, en e ellos el de eje o, con la pé dida de esa hidalguía. La Jun a Gene al celeb ada en Segu a en 1760 así lo a i maba muy cla amen e, ya que la «...buena sociedad condenaba al os acismo po iles e indignos...» a o icios como el de eje o o al a e o. En idén icos é minos se exp esaba el an e- io men e mencionado Plan de la RSBAP: «...p ocu- ando qui a a los na u ales la ap ension que ienen de que semejan es o icios desdicen de la nobleza, dando- les a en ende que nada pie den po ocupa se en ellos pa a se admi idos a los hono í icos...». Ap ensión o desidia que se mani ies a en unos é - minos muy simila es en los e i o ios ecinos. En opinión de algunos a adis as (A anzadi, Ca o Ba oja, ...) la in e p e ación de es e p oblema subya- ce en el subconscien e p o undo de la población. En el País Vasco la p eponde ancia has a un momen o bas an e a anzado de una cul u a pas o il ha enido ma cando muy p o undamen e el compo amien o de los indi iduos insc i os en ese ma co. Ello ha pe mi- ido con igu a un País con ue es con as es in e - nos, donde han con i ido has a momen os ecien es los sec o es más a anzados écnicamen e con o os ma cados po un ue e subs a o a caico y adicio- nal, sin en a po ello en con adicciones impo an- es. En dicho ma co han sido la made a y el hie o los dos g andes elemen os que mejo de inen la cul- u a ma e ial asca, mien as que po el con a io la ce ámica no llega a alcanza más que en pocas oca- siones un alo que no pasa de un ni el simbólico. La in oducción y di usión de los ma e iales ce á- micos de cons ucción es bas an e a día y en cie o modo impues a desde las mismas ins i uciones públi- cas. Ello pudo gene a en e los na u ales la pues a en ma cha de una se ie de mecanismos men ales de de ensa que en cie o modo acep aban su uso pe o no el abajo pa a su p oducción. Mucho más lógica pa- ece se la di icul ad con la que se encuen an los na- u ales a la ho a de aplica se en el conocimien o y p oducción de es os ma e iales, en e a la expe ien- cia de i ada de siglos de abajo que puede cons a a - se en los a esanos de los e i o ios colindan es. Ello puede se debido a una ela i a complicación eal del p oceso de elabo ación, algo dudoso pues o que en cambio sí se aplica án en o as ace as p oduc i as mucho más complicadas. Puede se debido a las e i- cencias mos adas po el colec i o de maes os as- ----- 716 Figu a 2 Teje ía de Ko aben-ia (Segu a). In e io de uno de los cana- les de la cáma a dc combus ión del ho no co anceses a des ela su sec e o de ab icación; op- ción asimismo con muy poco undamen o pues o que como hemos podido obse a los na u ales ambién se aplica on en el o icio, en un po cen aje numé ico meno pe o no po ello menos impo an e. Cabe pen- sa inalmen e en una ac i ud p o ocada po un cie o mecanismo men al de de ensa de di ícil in e p e a- ción que en ilece, que menosp ecia aquellos aspec- os elacionados con el abajo del ba o. Es e desa ec o con as a diame almen e con el ue e ca ác e simbólico que las c eencias popula es han a ibuido a las ejas, do ándolas de un papel muy singula y ampliamen e ecogido po los es udiosos del ema. Son básicamen e dos los campos concep- uales que con ie en a las ejas esa pa icula idad, po un lado como un elemen o elacionado di ec amen e con la p opiedad21 y po o o ep esen ando una p o- longación de la casa en su sen ido más gene al de ámbi o de p o ección.22 Vis as las ci cuns ancias que odean el mundo de la p oducción eje a en el e i o io guipuzcoano, con odas sus pa icula idades, no cabe señala un azo- namien o lo su icien emen e cla o como pa a jus i i- ca ese dé ici exis en e. Los da os disponibles has a el momen o no apo an la su icien e luz pa a in e - p e a ese desa ec o mos ado po los na u ales al o i- cio de eje o o al a e o. De es a o ma se plan ea como un elemen o necesa io p omo e nue os es u- dios que p omue an el mejo conocimien o de indus- ias a esanales como la p esen e, más aún si ene- mos en cuen a que son elemen os p ác icamen e desconocidos y ol idados. A. Mo aza NOTAS l. A lo la go de es os úl imos años hemos enido opo uni- dad de e ec ua di e en es in e encioncs a queológicas cn el e i o io guipuzcoano que han p opo cionado im- po an es da os sob c las ca ac e ís icas de es os cen os de p oducción ( ipología cons uc i a. ap o echamien o de ecu sos, p oducción. c e.). En e los di e en es pun os donde se ha ac uado pode- mos ci a las eje ías de Goa xe (ldiazabal) cn el año 1990, Telle i Gain (He nani) en 1991. Ko abe ia (Se- gu a) en e los años 1991 y 1994, U ibe i BelTi (Agina- ga, Usu bil) en 1995 o Al ziba (Zegama) en 1997. Ac- ualmen e es á en ma cha desde el año 1995 un p og ama de p ospecciones de campo des inado a la lo- calización y ca alogación de nue os cen os eje os en las coma cas del Goie i, Goi U ola y úl imamen e en Tolosaldea. Los da os e e en es a es as in e enciones han apa ecido ya publ icados de una mane a some a en la e is a A keoikuska. 2. La exis encia de eje ías en la coma ca del Bidasoa ino co obo ada en 1993 con la localización en las p oximi- dades de la pa oquia de I un de los es os de un posible ho no des inado a la ab icación de ejas y lad illos, el cual ue lamen ablemen c des uido du an e el p oceso de ob as de u banización del á ea. U eaga A igas, M.M: El pue o omano..., p. 2 l. Como al e na i a a es a p oducción local, la más lógi- ca po o a pa e, pod íamos p esupone que es as ejas y lad illos pod ían se p oducidos en o o luga y pos e- io men e asladados allí ía ma í ima, al y como ocu- ía con buena pa e de la ce ámica empleada. Po des- cabellada que pudie a pa ece nos es a idea exis en nume osas cons ancias documen ales du an e los siglos XVI YXVII que apun an p ecisamen e al anspo e en las na cs ballene as y baca lade as ascas de g andes can idades de ejas (ca gas de has a 6.000 piezas) con des ino a los calade os de Te ano a con el i n de do a de cubie a a las ins alaciones allí exis en es a al a de una p oducción local. 3. Exis en nume osas localidades guipuzcoanas donde la inicia i a p i ada, la ep esen ada po esos seño es o «jaun xos» locales, se adelan a a la pública. Es más, en algunas localidades las eje ías edi icadas po esa p ime- a inicia i a es la única exis en e (Lazkao, Beasain, A a- ma, e e.), mien as que en o os pun os ambas compi en po un mismo me cado (Tolosa, Donos ia-San Sebas- ián, Be ga a, e c.). De odas o mas es as eje ías no ue on siemp e un negocio an en able como pa ece, pues o que su man e- nimien o, necesi a de epa os anuales, supone un al o cos e yademás p esen a un al o g ado de insegu idad a la ho a de lle a a cabo la cocción. Una cla a mues a nos la o ece un au o judicial p omo ido en el aila 1637 La p esencia de maes os eje os labo anos en Gipuzkoa du an e la Edad Mode na 717 an e la Jus icia O dina ia de la illa de Segu a po G a- cia Ga in pa a pode p ocedc a la enajenaciÓn de a ias p opiedades que enía en la poblaciÓn de Mu iloa, en e las que se encuen a la eje ía de Ena a iaga. La dueíia alega que la había adqui ido hace una ein ena de aíios yaho a desea deshace se de ella pues o que no le ha e- sul ado nada en able econÓmicamen e (<<...que la dicha comp a no ue p o ecbosa ni u il...») sino que po cl con a io le supone una g a osa ca ga ~«...cada año ie- ne l1e~esidad de epa os quc en ello se consume su en- a...», "...ne~essi a de epa os po los daíios que el uego haze yo as quieb as que iene...»). A chi o His Ó ico de P o ocolos de Gipuzkoa (AHPG). Leg.1I!2.566. ol. 26-40. 4. El empleo del lad illo en la Cons ucciÓn. an o desde un pun o de is a uncional como me amen e deco a i- o, plan ea á muchas esis encias y aún siglos después. a inales del XVIIl. algunos maes os lo segui án minus- alo ándolo po conside a lo un elemcn o que no e a lo su icien emen e sun uoso ni esis en e. Un ejemplo de ello se plan ea á en a la ho a de p ocede a la ejecuciÓn del nue o campana io de la iglesia pa oquial de Tolosa. 5. La gama de p oduc os que salían de es os alle es e a e- la i amen e educida concen ándose básicamen e en e- jas, an o de ma ca mayo o caballe es como de ma ca meno u o dina ias. y en lad illos, asimismo o dina ios o cuad ados (baldosas). Siendo más ci cuns ancial la p o- ducciÓn en cada ho nada de de e minadas po cioncs de cal y oda ía más excepcional la de piezas de al a e ía. 6. Diez De Salaza Fc nandcz. L.M.; Aie be l iba , M.R.: JUll as y Dipu aciones..., ol. lII. pág. 3X2. 415 y 476; ol. VI, pág. 315. 7. Tomando como e e encia las localidades de o igen de esos eje os obse amos que la mayo pa e de ellos p o- eede de localidades labo anas como Zibu u. Bida e, Kanbo, Us a i ze yespecialmen e de la de La eso o. Siendo mucho meno los p ocedcn es de las ecinas P o incias de Na a oa Behe ea (Uha e, Ga uze) y Zu- be oa (Ba koxc), habiéndose documcn ado un único caso p oceden e dcl Bea n (Eskiula). X. Una cla a mucs a de la habi ual p esencia de maes os eje os labo anos en las eje ías de Gipuzkoa, y en cie - o modo dc la dcpendencia gcne ada hacia ellos. nos la o ecen los es imonios ecogidos en el au o an e io - men e seíialado (no a 3) pa a la enajenaciÓn de la eje ía de Ena a iaga (Mu iloa) en el aíio 1637. En el mismo su ducíia, G acia Ga in. se queja dc las eno mes di icul- ades con las que se encuen a pa a pode a enda la: "...a dos aíios que no se a podido a enda po azon de la Gue a con Fn lll;:ia y no ha e co esponden~ia con la gen e de alla y los que siemp e an an'endado la dicha e- xe ia an sido an~esses po no ha e ni los ay o i~iales exc os...», AHPG. Leg. Il/2.566, ol. 26-40. 0. En el a 10 152X apa ece abajando en la eje ía de A i- ba (Be ga a) Joan <;'ubia e y. AHPG. Leg. l/X. ol. 61. 10. El sueldo de es os eje os no les dejaba mucho ma gen pa a su subsis encia siendo ecuen es los expedien es abie os an e las au o idades judiciales po impago de deudas u o os asun os. En o as ocasiones esos ejc os labo anos end án quc emplea se en o os menes e es no elacionados con su o icio pa a oh ene unos ing esos complemen a ios. En 1643 Be na Zube egui. a enda- do de la eje ía de Senpe e (Lazkao) se comp ome e á a ejecu a 300 es ados de allado pa a la case ía Bengoe- exea. Algo semejan e ocu e en 1712 cuando Be na do Yalos oma en a iendo la eje ía de Lasao (Mu iku), siendo ya en ese momen o a endado del abas ecimien- o de ca nc de la an e iglesia izcaína de Be ia ua. Esa al a de ing esos les obliga en ocasiones a oma hajo su ca go a ias eje ías al mismo iempo, como úni- ca o mula pa a hace en able su ac i idad. Ello p o o- ca las lÓgicas quejas de los p opie a ios. como las p e- sen adas en 165X po el Concejo de la illa de Be ga a que seíialaha "...Ia al a ydaño de ene a endadas unas mismas pe sonas unidas y de una compañia odas las e- je ias des a illa y su ju isdiccion...». Aco dándose que en adelan c se a ienden a pe sonas di e en es pa a que de es e modo haya más abundancia de cal, eja y lad illo y és a sea de mejo calidad. 11. Ensayo de la Sociedad..., pág. 100. 12.En un expedien e del año 1613 e e en e al a emla- mien o de la eje ía de Go onae a (Esko ia za) se de ine al o icial al ca go de ella. Domingo lpa agui e, como « ances andan e»; En cla a alusi6n al ca ác c mÓ il de su ac i idad. AHPG. Leg. 1/1.093,1'01. 16. A ello se pod ían aíiadi a ios ejemplos de dis in os eje os laho anos a los quc se puede segui su pe iplo p oduc i o en di e en es eje ías dis ibuidas a lo la go del elTi o io guipuzcoano. Así, Bema Zube egui lo e emos abajando en Amezke a en 1633. Segu a (1643). Beasain (1646), Mu iloa (1646) o Lazkao (1661). Juan Alday apa- ece ahajando en localidades como A ama (1509), Tolo- sa (160X), Albiz u (1616) o Amezke a (1623). 13. Es a ca encia de maes os eje os locales se deja no a am- bién en o os e i o ios ecinos como el de Huesca. donde se p o ee án de o iciales p o enien es de Galicia e incluso de Alican e. Ga ces Romeo, J.: La eje ía..., pp. 7-X. 14. En el caso conc e o de los maes os eje os de O la i exis en no icias que nos lo si úan abajando en e i o- ios bien alejados de su localidad de o igen. Así, po ejemplo en 1796 Joaquín Le amendia, eje o oíia ia a, apa ece implicado en un juicio po un incendio ocu ido cn una cale a de la illa iojana de Bias e i-Lagua dia (A aba). Al aíio siguien e lo emos abajando cn la misma zona, conc e amen e en Lan ziego. 15. AHPG. Leg. l/2.202, ol. 5. 718 16. La amendi, M.: Co og ajla de.., pp 136-139. 17. Las diligencias e ec uadas po el Co egido u ie on su U o y en 1756 en la localidad guipuzcoana de Azkoi ia, jun o al palacio Jauso o, se ins ala á una p ime a « ab i- ca de al a e ia y olle ia», al en e de la cual pond án a Juan Angel Cuende na u al dc Es ella-Liza a (Na a- oa). Con la obligación explíci a de su i a la población de su p oducción así como de ene "...uno o dos manze- bos del Pais. y les ins ui a de sue e que se abili en con la de ida pe eccion en dicho ege cicio con la maio b e- edad...». Su exis encia ue ela i amen e b e e. pues o que un cua o de siglo después ya se encon aba inac i a. Lasa, J.I.: Tejiendo His o ia pág. 530-533: AHPG. Leg. Il/636. ol. 222-223. 18. A chi o Municipal de Azkoi ia. Memo iales. Papeles ocan es a la illa. Leg. 26, n" 4. 19. Elias Od iozola, I.: Azpei ia his o ian..., pp. 563-569. 20. Una mues a cla a de esa dependencia la o ece las ue - es quejas ele adas en 1793 po los ecinos de Oia zun con a la Dipu ación an e la o den cu sada po és a de p ocede al inmedia o des ie o de odos aquellos an- ceses esiden es en el e i o io. La medida a ec aha di- ec amen e al eje o Juan Amez oy y los ecinos alega- ban los g a es pe juicios que les soh e end án po su auscncia an e las g andes necesidades exis en es de ese ipo de ma e iales. 21. Su papel como ep esen an e o símbolo de la p opiedad apa ece ampliamen e documen ado. Es cos Umh e que bajo los mojones di iso ios se en ie en a ios casco es de eja con cl in de ea ilma esa p opiedad. Igualmen e las eglamen aciones que egulaban los mon es comunalcs p ohibían es ic amen e cuh i con ejas las chaholas de los pas o cs bajo el p incipio que odo lo que cs á bajo la eja iene ducño. En localidades como Iba engelua y Munda- ka (Bizkaia) se p ocede a a oja el día de San a Ma iana una eja en medio de la ía de Mundaka como símbolo pa a señala el pun o donde llegan sus espec i as ju isdic- ciones. Igual p ocede a se obse a ambién en la asimis- mo izcaínas pohlaciones dc Be meo yElan xobe espec- o a la isla dc Iza o. En el de echo consue udina io de Bizkaia se señala que los hijos no p imogéni os solamen e pucden exigi de sus pad es como he encia un eal ( ep e- sen ando el dine o), un á bol ( ep esen ando la p opiedad ús ica) y una eja ( ep esen ando los bienes inmueb1cs). 22. La eja se demos a á den o de la cul u a ma e ial asca como un cla o símbolo de p o ecciÓn. de ahi que sea e- la i amen e ecuen e encon a en los ejados de e mi- as u o as cons ucciones ejas ma cadas con conju os o signos como c uces a in de e i a males a los edi icios. En un sen ido muy simila se señala que oda muje des- pués de pa i si enía que sali de casa an es de se pu i- icada y p esen ado su hijo an e la Iglesia lo podía hace colocando una eja sob e la cabeza, pues o que de esa o ma segui á den o de la casa. A. Mo aza BIBLIOGRAFÍA A anzadi, T.: «E nología asca», Ca e as Candi, F.: Geo- g a a Gene al del País Vasco-Nam o. Ed. Albe o Ma ín. Ba celona, 191 ó-] 921 . A keoikuska. In es igación A qucológica-A keologi Ike ke a. Ed. Se icio Cen al de Publicaciones del Go- bie no Vasco. Vi o ia-Gas eiz, 1990-1998. Ca o Ba oja, J.: De la Vida Ru al Vasca (Ve a de Bidasoa). Ed. Txe oa. Donos ia-San Sehas ián. 1986. Diez de Salaza Fe nández. L.M.: Aie be I iba , M.R. Jun- as yDipu aciones de Gipuzkoa. Ed. Dipu ación Fo al de Gipuzkoa. Donos ia-San Sebas ián, 1990-1999. Elías Od iozola, 1.: Azpei ia his o ian zeha . Ed. Azpei iko Vdala. Azpei ia, ]997. Ensayo de la Sociedad Bascongada de los Amigos del Pais. Ailo de 1766. Ed. 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