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Diego Sarmiento de Acuña (1567-1626), I conde de Gondomar, y la traducción al castellano de la obra de fray Cornelio Musso (1511-1574), obispo de Bitonto

Maeso Fernández, Estela

Abstract

Cornelio Musso (1511-1574), obispo de Bitonto (1544-1574), siempre será recordado porque abrió el Concilio de Trento con uno de sus sermones. Sus libros tuvieron una importante difusión en la Península Ibérica durante la Edad Moderna, sin embargo, solo conocemos dos traducciones de sus sermones al español durante esta época, ambas relacionadas con Diego Sarmiento de Acuña (1567-1626), I conde de Gondomar. En este artículo, analizaremos el porqué de este hecho y por qué motivo este noble podría estar interesado en estas traducciones. Todo ello, a través de los catálogos de su biblioteca y de su famoso epistolario.

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DIEGO SARMIENTO DE ACUÑA (1567-1626), I CONDE DE GONDOMAR, Y LA TRADUCCIÓN AL CASTELLANO DE LA OBRA DE FRAY CORNELIO MUSSO (1511-1574), OBISPO DE BITONTO Estela Maeso Fernández Boston University in Madrid (España) [email protected] RESUMEN: Cornelio Musso (1511-1574), obispo de Bitonto (1544-1574), siempre será recordado porque abrió el Concilio de Trento con uno de sus sermones. Sus libros tuvieron una importante difusión en la Península Ibérica durante la Edad Moderna, sin embargo, solo conocemos dos traducciones de sus sermones al español durante esta época, ambas relacionadas con Diego Sarmiento de Acuña (1567-1626), I conde de Gondomar. En este artículo, analizaremos el porqué de este hecho y por qué motivo este noble podría estar interesado en estas traducciones. Todo ello, a través de los catálogos de su biblioteca y de su famoso epistolario. Palabras claves: Musso, Gondomar, Bitonto, sermones, traducción. Diego Sarmiento de Acuña (1567-1626), first Count of Gondomar, and the translation into Spanish of Cornelio Musso’s preachings (1511-1574), Bishop of Bitonto ABSTRACT: Cornelio Musso (1511-1574), Bishop of Bitonto (1544-1574), will always be remembered because he opened the Council of Trent with one of his preachings. His books had an important diffusion in the Iberian Peninsula in the Modern Age. Nevertheless, we only know two translations of his preachings into Spanish during this time, both related to Diego Sarmiento de Acuña (1567-1626), first Count of Gondomar. In this paper, we will analyze the reasons of this fact and why this nobleman could be interested in these translations. We will do so using the catalogues of his library and his famous letters. Keywords: Musso, Gondomar, Bitonto, sermons, translation. ISSN: 2340-1176 Atalanta 2019, 7/1: 263-282 Estela Maeso Fernández 264 Diego Sarmiento de Acuña (1567-1626), I conde de Gondomar, y la traducción al castellano de la obra de fray Cornelio Musso (1511-1574), obispo de Bitonto 265 l franciscano Cornelio Musso (1511-1574), obispo de Bitonto (15441574), fue un reconocido mariólogo, que destacó principalmente por su brillante trayectoria como orador 1 . Este hecho le valió para impartir el sermón inaugural del Concilio de Trento (1545) y predicar ante las más altas autoridades de su época 2 . Una carrera religiosa que también dio sus frutos en el ámbito editorial; publicando un importante número de sermones, en su lengua nativa -el toscano-, los cuales, alcanzaron una notable difusión en la Península Ibérica en la segunda mitad del siglo XVI 3 . Sin embargo, a pesar de este interés en su obra, a lo largo del Antiguo Régimen, solo nos consta la existencia material de dos traducciones al castellano de sus escritos; ambas relacionadas con el primer conde de Gondomar y/o con su librería 4 . Diego Sarmiento de Acuña (1567-1626), primer conde de Gondomar, dedicó su vida a desarrollar una exitosa carrera al servicio de la Monarquía Católica para, a través de la misma, consolidar el mayorazgo fundado por sus padres (1579). Su mayor éxito fue el de engalanar los blasones familiares con la citada dignidad condal (1617), no obstante, si su nombre ha pasado a la historia no fue por triunfar en este proyecto vital –que lo hizo y con creces–, sino por su papel como embajador en la Corte inglesa (1613-1618/16201622). Desde este lugar estuvo a punto de lograr lo que hubiera sido el mayor hito de su carrera; orquestar el enlace matrimonial entre la infanta María, hija de Felipe III, y el príncipe de Gales. Un plan que hubiera cambiado la historia de España e Inglaterra, si no se hubiera malogrado, de forma estrepitosa y contra sus deseos, por la política exterior que se impuso tras la llegada al trono de Felipe IV 5 . Estas serían, podríamos decir, algunas 1 Angélico Poppi, «La Spiegazione del “Magnificat” di Cornelio Musso», en Problemi e figure della scuola scotista del Santo, Padova, Edizioni Messaggero, 1996, pp. 415-489. 2 Corrie Ellen Norman, Humanist Taste and Franciscan Values. Cornelio Musso and Catholic Preaching in Sixteenth-Century Italy, New York, Peter Land Publishing Inc., 1998, p. 10. 3 Montserrat Casas Nadal afirma que los sermones de Musso fueron auténticos «bestsellers» en la Península Ibérica durante el Antiguo Régimen. Montserrat Casas Nadal, «Cornelio Musso (1511-1574) y la recepción de su obra en España: algunas consideraciones sobre dos sermones contra el islam y los judíos», Anuari de Filología, Secció E. Estudis hebreus i arameus, 11, 2002-2003, pp. 121-148. 4 Antonio Palau y Dulcet afirma que existe una tercera traducción, en cinco volúmenes, realizada por José de Conchoso y publicada en 1796. Antonio Palau y Dulcet, Manual del librero hispanoamericano, Volumen X, Barcelona, Librería anticuaria de Antonio Palau y Dulcet, 1957, p. 380. Una traducción que, de momento, aún no hemos sido capaz de documentar materialmente. 5 Ángel Luis Pujante Álvarez-Castellanos afirma que el conde-duque de Olivares fue el culpable del fracaso de los planes de Gondomar. Thomas Middelton, Una partida de ajedrez, ed. Ángel Luis Pujante Álvarez-Castellanos, Murcia, Universidad de Murcia, 1983, pp. 15-41. En este sentido, John H. Elliott señala que el valido alardeaba públicamente de su triunfo sobre el conde, al que acusaba de haberse «anglizado» demasiado. John H. Elliott, El conde duque de Olivares, Barcelona, Editorial Crítica, 1991, pp. 217 y 220. E Estela Maeso Fernández 266 coordenadas claves en su trayectoria cortesana, a las que habría que añadir –por el caso que nos ocupa y para completar una apasionante biografía–, que también destacó, entre sus contemporáneos, como erudito, mecenas y coleccionista de libros. Precisamente, sobre el último de estos roles, algunos autores afirman que su biblioteca llegó a ser una de las más importantes de su época; superior –en tamaño y calidad– a la del conde duque de Olivares y a la del propio rey 6 . En las siguientes páginas, nuestro objetivo es desentrañar por qué ambas traducciones se hallan ligadas a Diego Sarmiento de Acuña, qué suerte corrieron y qué interés tuvo este noble en los sermones de fray Cornelio Musso 7 . Todo ello, teniendo como telón de fondo la controversia sobre la Inmaculada Concepción de María, una de las disputas teológicas más polémicas del panorama católico y ante la que él, como otros nobles de su época, no pudo permanecer impasible. Las fuentes históricas con las que contamos para este fin son: los catálogos de la biblioteca «gondomariense», tres de ellos realizados en vida del propio conde y dos tras su muerte 8 , y la correspondencia epistolar que mantuvo con algunos de sus coetáneos, alrededor de 30.000 documentos con información muy interesante sobre las «vivencias personales de la cotidianidad de la nobleza española» 9 . 6 Stéfano Arata, «Teatro y coleccionismo teatral a finales del siglo XVI (el conde de Gondomar y Lope de Vega)», Anuario Lope de Vega, 2, 1996, pp. 7-24. 7 En lo que respecta a las traducciones al castellano de la obra de fray Cornelio Musso, hasta el momento, solo hemos hallado los trabajos publicados por Montserrat Casas Nadal: Montserrat Casas Nadal, art. cit., 2002-2003, pp. 121-148; Montserrat Casas Nadal, «La traducción al castellano de sermones de Fray Cornelio Musso, el obispo de Bitonto», en Los franciscanos conventuales en España: actas del II Congreso Internacional sobre el franciscanismo en la Península Ibérica, ed. Gonzalo Fernández-Gallardo Jiménez, Barcelona, Asociación Hispánica de Estudios Franciscanos y Franciscanos Conventuales, 2006, pp. 431448. 8 Memoria de los libros ympresos y de mi mano que ay en mi estudio (S. XVI), Archivo de la Casa de Alba (en adelante ACA) ADA. C. 135 / núm. 4; Memoria de los libros que yo don Diego Sarmiento de Acuña tengo (c. 1600), Real Biblioteca de Palacio (en adelante RBP) II/2222, ff. 112-133; Índiçe e inventario de los libros que ay en la librería de Don Diego Sarmiento de Acuña, conde de Gondomar, en su casa de Valladolid, hecho a último de Abril de 1623, Biblioteca Nacional de España (en adelante BNE) mss. 1359313594. La Biblioteca Nacional guarda también un inventario parcial, con los contenidos de la Sala IV de la biblioteca «gondomariense» -ubicada en la Casa del Sol de Valladolidy que completa el catálogo de 1769, guardado en la Real Biblioteca: Indice de los legajos de la sala cuarta y razón de los papeles de varios pleitos que se han hallado en esta librería de la Casa del Sol, BNE mss. 19523; Yndice de la librería que en la Casa del Sol de la ciudad de Valladolid tiene el Excelentísimo Señor Duque de Medina de Río Seco, Marqués de Malpica… 1769, RBP II/2618; Yndice de la biblliotheca que en la Casa del Sol de la ciudad de Valladolid tienen los Excelentísimos Señores Condes de Gondomar, de cuio estado es actual posehedor el Excelentíssimo Señor Don Joaquín María Enrique Enríquez de Toledo... Duque de Medina de Río Seco, Marqués de Mancera, Malpica... 1775, RBP II/2619. 9 María Luisa López-Vidriero Abelló, «Osar leer da la vida, da la vida osar leer». Anotaciones sobre Diego Sarmiento de Acuña, I conde de Gondomar y sus libros, Astorga, Centro de Estudios Astorganos «Marcelo Macías», 2006, p. 17. Diego Sarmiento de Acuña (1567-1626), I conde de Gondomar, y la traducción al castellano de la obra de fray Cornelio Musso (1511-1574), obispo de Bitonto 267 I. Diego Sarmiento de Acuña en medio de la controversia inmaculista del siglo XVII No nos ha sido posible hallar, hasta el momento, ni una sola declaración directa de Gondomar posicionándose, a favor o en contra, de la Inmaculada Concepción. No obstante, sí que podemos afirmar que no se mantuvo al margen de dicho debate 10 . Un hecho que, a nuestro juicio y como veremos a continuación, es fundamental para entender su interés por Musso y su papel en las únicas traducciones al castellano de sus sermones. Para ello, tomaremos en cuenta su carrera cortesana, mecenazgos, librería, dedicatorias impresas y correspondencia epistolar. Desde muy joven, Diego Sarmiento de Acuña centró sus esfuerzos en medrar y, entre los primeros pasos que dio, estuvo el de solicitar el hábito de Caballero de Calatrava (1594) 11 , una Orden que se adscribió formalmente al dogma inmaculista en 1652. Si bien, para entonces, el conde ya había muerto (1626), dados los orígenes cistercienses y la ligazón a la regla de San Benito de los caballeros calatravos, podemos suponer la existencia de un compromiso de facto desde mucho tiempo antes 12 . Por otro lado, y al mismo tiempo que hacía carrera cortesana, Gondomar ejercía de mecenas, recibía las dedicatorias impresas de algunos autores y acumulaba libros 13 . Sobre lo primero, pronto comenzó a invertir en el mercado literario. Así nos consta que participó 14 de la primera edición del Marial (1600) 15 , una de las obras de temática mariana más importantes del 10 Sobre el perfil inmaculista de Diego Sarmiento de Acuña, primer conde de Gondomar, se puede consultar: María Estela Maeso Fernández, Oratoria religiosa, mecenazgo y nobleza postridentina: Diego Sarmiento de Acuña, I conde de Gondomar (1567-1626), erudito, mecenas y coleccionista de libros, UAM, 2012, tesis doctoral inédita. 11 Memoria de las personas que han recibido el habito de la Orden y Cauallería de Calatraua en el sacro Conuto. della desde el año 1535... BNE mss. 8631, ff. 35-148. 12 Elena Postigo Castellanos, «Caballeros del Rey Católico: diseño de una nobleza confesional», Hispania, Revista española de historia, 55:189, 1995, pp. 169-204. 13 Al principio, Gondomar, repartía sus libros entre sus residencias de Toro, Gondomar y Madrid, pero tras la compra de la Casa del Sol, en 1599, todos fueron paulatinamente trasladados a Valladolid. La Casa del Sol es el nombre que aún se sigue dando a su palacio de la capital del Pisuerga. José García Oro, Diego Sarmiento de Acuña, conde de Gondomar y embajador de España (1567-1626). Estudio biográfico, Santiago de Compostela, Xunta de Galicia, 1997, p. 63. 14 En la correspondencia de Diego Sarmiento encontramos algunos ejemplos de esta relación, como la siguiente carta de fray Luis de Acevedo a Diego Sarmiento de Acuña en el año 1600: «Que para lo que v. m. [Diego Sarmiento de Acuña] mereçe y yo deseo seruirle todo quanto ay en el mundo me parece poco, de que el escudo este acontento y gusto de v. m. letengo yo grandissimo, que mi deseo es de acertar enesto y en todo. Yo estoi tan contento de auer ofrecido a V. m. las Primicias de mis trabaxos […] y el libro quedaba muy autorizado y honrado con tal Patron y Mecenas». Carta de fray Luis de Acevedo a Diego Sarmiento de Acuña, (Valladolid-Toro), 08/09/1600, RBP II/ 2145, doc. 211. 15 Luis de Acevedo, Marial. Discursos morales de la Reyna del Cielo, Nuestra Señora, Valladolid, Francisco Fernández de Córdoba, 1600. Apenas dos años después, en 1602, se publicó una segunda edición Estela Maeso Fernández 268 XVII 16 , del inmaculista fray Luis de Acevedo 17 , siendo recompensado con una loa a su linaje por parte del autor. En la misma línea en la que, algunos años más tarde, fray Diego de la Vega, otro escritor de firmes convicciones inmaculistas 18 , le dedicó la obra titulada Parayso de la gloria de los Santos: donde se trata de svs prerogatiuas y excelencias (1606) 19 . Una coincidencia en el perfil de ambos escritores que, en principio, tampoco tendría porque ser una novedad, pues los dos eran religiosos y la mayoría de las Órdenes eran partidarias de dicho dogma. Como es bien conocido, la nota discordante la ponían los dominicos 20 , quienes, al protagonizar los graves sucesos del convento Regina Angelorum (Sevilla, 1614), obligaron a Felipe III a tomar partido en este cisma 21 . Precisamente, este paso del rey provocó que algunas de las grandes Casas nobiliarias de la época (Osuna, Infantado o Medina-Sidonia) se posicionaran públicamente a favor de la Inmaculada Concepción 22 . Un cambio de escenario que, evidentemente, no pudo pasar desapercibido para Diego Sarmiento de Acuña, quien, de algún modo, tuvo que pronunciarse sobre este dogma y, obviamente, no sería para situarse a contracorriente de la mayoría. Precisamente, en el último inventario de su librería (1623) 23 , observamos casi una docena de nuevos títulos marianos; publicados entre 1614-1619 y escritos por en la imprenta de Pedro Craesbeeck, en Lisboa, pero es en la primera edición (1600) en la que encontramos la dedicatoria a Diego Sarmiento de Acuña y en la que nos consta que éste invirtió. 16 Rafael Lazcano González, Agustinos españoles, escritores de María, Madrid, Editorial Revista Agustiniana, 2005, pp. 19-20. Rafael Lazcano cita a Nazario Pérez para señalar también que la primera parte del discurso dedicado a la Inmaculada del Marial de Acevedo «es quizás el más bello y entusiasta de la prosa concepcionista del siglo XVII». Nazario Pérez, «La Inmaculada en la literatura española», Razón y Fe, 10, 1904, pp. 369-377. 17 Quintín Aldea Vaquero, Tomás Martín Martínez, y José Vives Gatell, Diccionario de historia eclesiástica de España, Volumen I, Madrid, Instituto Enrique Flórez, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 1972, p. 6. 18 Fray Diego de la Vega fue co-celebrante del juramento de la ciudad de Toledo a la Inmaculada Concepción en 1617. Antonio José Díaz Fernández, «Historia y arte en torno a la imagen barroca de Nuestra Señora de la Concepción del consistorio toledano», Archivo Secreto: revista cultural de Toledo, 2, 2004, pp. 94-110. 19 Diego de la Vega, Parayso de la gloria de los Santos: donde se trata de svs prerogatiuas y excelencias, Valladolid, Inan Godínez de Millis: a costa de Antonio Coello, 1606. 20 Fernando Negredo del Cerro, Política e iglesia: los predicadores de Felipe IV, Madrid, UCM, 2001, tesis doctoral inédita, pp. 228-229. 21 Eva María Mendoza García, «Celebraciones en honor a la Inmaculada Concepción en Málaga a mediados del siglo XVII» en La Inmaculada Concepción en España: religiosidad, historia y arte. Actas del simposium, Volumen I, coord. Francisco Javier Campos y Fernández de Sevilla, Madrid, Ediciones Escurialenses, Real Centro Universitario Escorial-María Cristina, 2005, pp. 501-524. 22 Estrella Ruiz-Gálvez Priego, «Sine labe. El inmaculismo en la España de los siglos XV al XVIII: la proyección social de un imaginario religioso», Revista de dialectología y tradiciones populares, 2008, 63:2, pp. 197-241. 23 Nos referimos al último inventario de la biblioteca realizado en vida del primer conde (m. 1626). Diego Sarmiento de Acuña (1567-1626), I conde de Gondomar, y la traducción al castellano de la obra de fray Cornelio Musso (1511-1574), obispo de Bitonto 269 religiosos (franciscanos, jesuitas, mercedarios...) 24 . Este hecho no quiere decir que no los hubiera de antes, pero sí que nos muestra que su biblioteca se hizo eco del aumento de este tipo de publicaciones durante la época. Finalmente, hacia el ocaso de su vida, siguiendo con el tema de las dedicatorias impresas y habiendo destacado ya dos de las tres que nos consta que recibió a lo largo de existencia 25 , ambas de autores proinmaculistas, es imposible evitar que no nos llame la atención que el autor de la última fuera Chrysostomo Henríquez (1626), prior del Santo Convento de Calatrava 26 . Por último, si a todo esto le sumamos el mantenimiento de correspondencia con personajes como Juan de Pineda (1558-1637) 27 , podemos suponer que bien por conciencia, o bien por interés sociopolítico, los sermones de Cornelio Musso tuvieron que ocupar un lugar importante en la biblioteca «gondomariense». No podemos obviar que el obispo franciscano, quien, como ya hemos señalado, fue un reconocido mariólogo 28 ; también destacó por ser un fiel seguidor de Duns Scoto 29 , teólogo encargado de dar forma al dogma inmaculista entre los siglos XIII y XIV 30 . II. «Los sermones del bitonto»: «materia de aprobecharse para cartapacios» 31 Sobre las únicas traducciones al castellano conocidas de la obra del obispo de Bitonto en época moderna 32 : en primer lugar, es posible confirmar la existencia de una traducción 24 Índiçe e inventario de los libros que ay en la librería de Don Diego Sarmiento de Acuña, conde de Gondomar, en su casa de Valladolid, hecho a último de Abril de 1623. BNE mss. 13593 y 13594. 25 María Estela Maeso Fernández, op. cit., p. 150. 26 Chrysostomo Henriquez, Phoenix reuiuiscens siue Ordinis Cisterciensis scriptorum Angliae & Hispaniae series. Libri II. Bruxellae, Typis Ioannis Meerbecii, 1626. 27 Juan de Pineda es uno de los cuatro caballeros representados en el monumento inmaculista que la ciudad de Sevilla mandó construir en 1918. José Alberto Fernández López, Programas iconográficos de la pintura barroca sevillana del siglo XVII, Sevilla, Universidad de Sevilla, 2002, p. 61. En una de sus cartas, este autor se ofrecía a dedicar «una obra singular» a Diego Sarmiento de Acuña. Carta de Juan de Pineda a Diego Sarmiento de Acuña, primer conde de Gondomar, s. a., RBP II/4038 (47). 28 Angélico Poppi, art. cit., pp. 415-489. 29 Montserrat Casas Nadal, art. cit, 2006, pp. 431-448; Nicholas S. Davidson, The CounterReformation, London, Basil Blackwell, 1987, pp. 11-12. 30 José Antonio Merino Abad y Francisco Martínez Fresneda, Manual de filosofía franciscana, Madrid, Biblioteca de Autores Cristianos, 2004, p. 199. 31 Carta de García Sarmiento de Acuña a Diego Sarmiento de Acuña, (Colegio de San Bartolomé, Salamanca-Toro), 12/07/1599, RBP II/2138, doc. 132. 32 Como hemos señalado anteriormente, Antonio Palau y Dulcet afirma que existe una tercera traducción, en cinco volúmenes, realizada por José de Conchoso y publicada en 1796. Antonio Palau y Dulcet, op. Estela Maeso Fernández 270 literal de Il secondo libro delle prediche del reverenssimo Mons. Cornelio Musso, vescovo de Bitonto 33 . Nos referimos a un manuscrito inédito en posesión de Diego Sarmiento de Acuña que, como más adelante demostraremos, se quedó a las puertas de la imprenta. Por otro lado, y, en segundo lugar, en 1602, se publicó la única traducción conocida, que vio la luz durante este periodo histórico, de una selección de sermones del autor italiano. El trabajo, titulado Primera parte de los sermones de Fray Cornelio Musso, obispo de Bitonto, fue realizado por un religioso dominico, fray Diego de Zamora, quien trató de lograr –sin éxito– el mecenazgo de Gondomar. II.1. La traducción de Pedro de Santana: un manuscrito inédito en la librería «gondomariense» No tenemos constancia del momento exacto en que esta traducción entró a formar parte de la librería de Diego Sarmiento de Acuña, sólo que lo hizo durante la segunda mitad del siglo XVI 34 , y que, para la inmensa mayoría de los historiadores, el autor de la misma fue uno de sus criados, Pedro de Santana 35 . Se trata de un manuscrito inédito que parece que pasó casi todos los trámites necesarios para ser publicado, careciendo de lo que se denomina «cuenta del original»; una serie de marcas realizadas sobre el documento para «orientar al cajista durante la composición» del libro 36 . Por lo demás, el ejemplar es la copia de un amanuense, un escribano que, a partir del borrador del propio autor –en este caso, un ejemplar desaparecido–, se encargaba de preparar el modelo para imprenta 37 . Precisamente, a mediados del año 1600, creemos que Diego Sarmiento de Acuña encargó cit., p. 380. 33 Sermones traducidos de Fray Cornelio Musso (mss.), RBP II/1563. Solo se conserva una parte del índice de los preliminares de este ejemplar para imprenta. Así pues, el título que le damos no es real. Sólo sabemos que es una traducción literal de Il secondo libro delle prediche del reverenssimo Mons. Cornelio Musso, vescovo de Bitonto por los sermones que contiene. 34 Memoria de los libros ympresos y de mi mano que ay en mi estudio (S. XVI), ACA ADA, C. 135 / núm. 4. 35 Carmen Manso Porto, Don Diego Sarmiento de Acuña, conde de Gondomar (1567-1626): erudito, mecenas y bibliófilo, Santiago de Compostela, Xunta de Galicia, 1996, p. 11; Montserrat Casas Nadal, art. cit., 2006, pp. 431-448. 36 Sonia Garza Merino, «La cuenta del original», en Imprenta y crítica textual en el Siglo de Oro, dir. Francisco Rico Manrique, Valladolid, Fundación Santander Central Hispano-Centro para la edición de los clásicos españoles, 2000, pp. 65-95. 37 Pablo Andrés Escapa, Elena Delgado Pascual, Arantxa Domingo Malvadi y José Luis Rodríguez Montederramo, op. cit., pp. 29-64. No es un hecho aislado que el borrador del propio autor se encuentre desaparecido, según Sonia Garza Merino, apenas existen rastros de estas primeras versiones. Sonia Garza Merino, op. cit., pp. 65-95 Diego Sarmiento de Acuña (1567-1626), I conde de Gondomar, y la traducción al castellano de la obra de fray Cornelio Musso (1511-1574), obispo de Bitonto 271 a Gonzalo de Monroy, regidor de la ciudad en la que él detentaba el cargo de corregidor por entonces 38 , que llevara a cabo los trámites necesarios para su publicación. Todo ello, lo sabemos, a través de las cartas que este personaje enviaba desde Madrid, donde se hallaba destinado como procurador en Cortes por Toro, y en las que daba cuenta de los pasos que iba dando para cumplir con este objetivo. El primero, presentar una solicitud ante el Consejo Real puesto que, desde 1554, era preceptivo obtener la licencia de esta institución para editar cualquier trabajo 39 . Para ello, Monroy debió de recurrir al licenciado Pedro Díaz de Tudanca, quien, con toda seguridad, pertenecía a la red de contactos de Sarmiento de Acuña en el aparato político-administrativo de la Monarquía Católica 40 . Los trámites avanzaron muy deprisa, en unas pocas semanas se había obtenido la licencia eclesiástica y la traducción se hallaba en manos de Alonso de Vallejo, escribano de Cámara del Consejo 41 que, cumpliendo con la legislación vigente desde 1558, debía de rubricar cada una de sus planas 42 . Así que, en el mismo otoño del año 1600, Gonzalo de Monroy anunciaba la concesión de un privilegio de impresión 43 que, como ya hemos referido, se adjudicaba a Pedro de Santana 44 , a quien, tradicionalmente, se atribuye la autoría de la traducción. Esta suposición, como hemos señalado anteriormente, por parte 38 Diego Sarmiento de Acuña ejerció como corregidor de Toro entre 1597-1601. 39 Novíssima Recopilación de las Leyes de España, Volumen IV, Madrid, 1805, pp. 122-123. 40 Carta de Gonzalo de Monroy a Diego Sarmiento de Acuña, (Madrid-Toro), 15/07/1600, RBP II/2121, doc. 37; Carta de Gonzalo de Monroy a Diego Sarmiento de Acuña, (Madrid-Toro), 12/08/1600, RBP II/2213, doc. 94. Curiosamente, tres años más tarde de estas cartas, volvemos a tener noticias de Pedro Díaz de Tudanca a través de la correspondencia «gondomariense». En 1603, este miembro del Consejo solicitaba una merced a Diego Sarmiento de Acuña, por entonces, flamante nuevo corregidor de la villa y Corte de Valladolid (1602-1605). Carta de Pedro Díaz de Tudanca a Diego Sarmiento de Acuña, (De la Posada, Valladolid-Valladolid), 04/09/1603, RBP II/2137, doc. 113. 41 Carta de Gonzalo de Monroy a Diego Sarmiento de Acuña, (Madrid-Toro), 29/08/1600, RBP II/2145, doc. 190. 42 Novissima Recopilación de las Leyes de España, Volumen IV, Madrid, 1805, pp. 123-124. La rúbrica del escribano de Cámara del Consejo era muy importante porque, posteriormente, un «corrector real» debía comparar el documento impreso con el manuscrito rubricado. Por supuesto, el objetivo era asegurarse de que la copia, que había pasado los trámites de obtención de licencia, no hubiera sido alterada de algún modo; añadiéndose o quitándose algún tipo de información. Fernando Bouza Álvarez, «Dásele licencia y privilegio». Don Quijote y la aprobación de libros en el Siglo de Oro, Tres Cantos (Madrid), Ediciones Akal, 2012, pp. 29-30. 43 Carta de Gonzalo de Monroy a Diego Sarmiento de Acuña, (Madrid-Toro), 10/11/1600, RBP II/2184, doc. 7. Fernando Bouza Álvarez señala que este proceso podía durar algunas semanas o prolongarse durante meses. Fernando Bouza Álvarez, op. cit., 2012, p. 30. 44 Licencia al Licenciado Pedro de Santana, vezino de la uilla de Gondomar en el Reyno de Galicia para que pueda imprimir los sermones que frai Cornelio [Musso], obispo de bitonto, a escripto, e preuelejio por diez años [concedida por Felipe III], 04/10/1600, RBP II/1670, f. 186. Como Fermín de los Reyes señala, la obtención de privilegio implica una previa concesión de licencia, aunque, como también añade, ambas «no deben confundirse» porque «si el privilegio supone licencia, ésta no supone exclusividad». Fermín de los Reyes Gómez, El libro en España y América. Legislación y censura. Siglos XV-XVIII, Volumen I, Madrid, Arco/Libros, 2000, p. 40. Estela Maeso Fernández 278 controversia inmaculista y a la imposibilidad de Gondomar de mantenerse ajeno a la misma. Como hemos señalado anteriormente, la aceptación de la dedicatoria de una obra no obligaba a una contraprestación material, pero sí que implicaba su aprobación. En este caso, suponía el beneplácito al trabajo de un dominico –única Orden contraria al dogma inmaculista 78 –, quien, además, aprovechaba la traducción de los sermones de Musso para incluir unos propios sobre la Virgen María en pleno debate teológico. Todo ello sin contar con que, en el caso de que el conde hubiera leído con atención ambas traducciones y las hubiera comparado, al igual que hemos hecho nosotros; con toda seguridad se habría sentido, cuanto menos, «desconcertado» ante la «libertad interpretativa» de la que hacía gala Zamora a la hora de traducir. Finalmente, y para concluir, lo que sí que podríamos afirmar es que Diego Sarmiento de Acuña hizo bandera de la propia apostura con la que cumplía a la perfección con el papel de noble letrado, un perfil que formaba parte de la mismísima ostentación de la dignidad nobiliaria durante el Antiguo Régimen 79 . Por lo tanto, siendo su biblioteca, como señalábamos al principio de este trabajo, una de las más importantes de este periodo 80 , no es de extrañar, por ello y por su propia personalidad, que atesorara con celo la primera de las traducciones al castellano -sobre la que tenemos constanciade la obra de fray Cornelio Musso, al tiempo que se mostraba receloso a la publicación de otra que, probablemente, no cumplía con los criterios mínimos para recibir su aprobación. 78 Fernando Negredo del Cerro, op. cit., pp. 228-229. 79 Fernando Bouza Álvarez, Palabra e imagen en la Corte. Cultura oral y visual de la nobleza en el Siglo de Oro, Madrid, Abada Editores, 2003, p. 15. 80 Stéfano Arata, art. cit., pp. 7-24. Diego Sarmiento de Acuña (1567-1626), I conde de Gondomar, y la traducción al castellano de la obra de fray Cornelio Musso (1511-1574), obispo de Bitonto 279 Bibliografía citada Acevedo, fray Luis de, Marial. 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