Prólogo
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Prólogo. José González Monteagudo, Universidad de Sevilla. (Prólogo al libro: Francisco J. Cuevas Noa (2010): Anarquismo y educación. La propuesta sociopolítica de la pedagogía libertaria. Madrid: Fundación Anselmo Lorenzo, 2ª edición, 7-11. ISBN: 8486864623). Siete años después de que se publicara la primera edición, el libro de Paco Cuevas Anarquismo y educación llega a su segunda edición. Se trata de una buena noticia que este texto haya tenido tan buena aceptación. La reedición de la obra pone en manos de los ciudadanos inquietos y de los diferentes actores del mundo educativo un texto ágil, dinámico, que se lee casi como una novela. Este libro ya ha tenido un montón de lectores. Pero yo ahora empiezo el prólogo pensando en los lectores futuros. ¿Quiénes serán los nuevos lectores y lectoras de este texto? ¿Cómo se apropiarán su contenido? ¿De qué manera, tal vez, esta lectura cambiará ideas, favorecerá mejores prácticas educativas, alentará a los indecisos en la vía de una praxis innovadora y quizá rebelde? Y al acabar de enunciar estas preguntas me veo a mí mismo, a mediados de los años ochenta, en el tren, camino de mi escuela en Tocina, cerca de Sevilla, leyendo un libro, por ejemplo, digamos, de Michel Lobrot, un autor de la pedagogía institucional, con una fuerte influencia del pensamiento libertario. Aquel libro, como tantos otros, me cambió, me dio la vuelta, me hizo, espero que al menos así haya sido, mejor de lo que era antes de su lectura. Al llegar a la escuela, bullían en mi cabeza los ideales de una pedagogía centrada en el grupo, hecha de diálogo y de investigación crítica, adaptada a los niños y a sus comunidades. Los libros tienen un poder desconocido, y las personas que los leen a veces se ven investidas de una fuerza rebelde que mueve montañas, transforma grupos y cambia instituciones. En este libro, Paco Cuevas presenta una síntesis muy lúcida sobre los fundamentos teóricos y la evolución histórica del anarquismo. Posteriormente, comenta brevemente las teorías educativas anarquistas y las principales experiencias llevadas a cabo en este campo. Esta obra es un producto del interés y de la constancia de su autor, que ha sabido aunar el rigor en el tratamiento de los temas, el uso de un lenguaje preciso pero asequible y la capacidad de discutir de manera sistemática y organizada el amplio campo de la teoría y de la práctica anarquistas. Este texto ha tenido su origen en un trabajo universitario, pero su autor ha sabido construir un relato divulgativo. Este trabajo constituye, ante todo, el resultado de los afanes de su autor, que sabe combinar una autodidaxia tolerante y nada envanecida de sí misma con un activismo social y educativo muy exigente y radical, presidido por un compromiso ético labrado en la coherencia, en el rigor y en la lucha cotidiana. A pesar de la juventud de su autor, éste ha llevado a cabo un trabajo muy maduro en cuanto a su contenido y muy bien escrito. La madurez conceptual y la escritura cuidada constituyen, precisamente, dos de los grandes valores del libro. Una y otra parecen fáciles, pero no lo son. Las capacidades de síntesis, de problematicidad y de relación, características mayores de un pensamiento complejo y dialéctico, se nos muestran de una manera elocuente en esta páginas. Es de destacar que Paco Cuevas reivindica sin grandes complejos la necesidad de la teoría y de la reflexión teórica. También defiende los enfoques globales como manera idónea de acercarnos a los fenómenos sociales y educativos. Desde esta perspectiva, Cuevas critica la
dimensión mítica de la investigación social y educativa, repleta de datos estadísticos y de empirismo barato, pero carente de reflexiones y de conceptos. Es cierto que en el ámbito social y educativo se ha trabajado en los últimos tiempos, y se sigue trabajando, desde la perspectiva de la elaboración teórica. Pero también es verdad que cuando esta teoría posee un tono crítico y heterodoxo, suele adoptar un enfoque marxista o neomarxista, en sus diferentes versiones y matices. Es más raro que se acuda al rico patrimonio teórico y práctico del anarquismo, que, curiosamente, tiene en España una presencia fortísima. Y que, por cierto, para hablar sólo de educación, no se reduce a la figura emblemática de Ferrer i Guardia. Por todo ello, creo que constituye un acontecimiento la publicación de esta obra, deudora de esa rica tradición compuesta de saberes, luchas, experiencias y activismo social que conforma el anarquismo. Siguiendo a Freire, Cuevas destaca la naturaleza eminentemente política de la educación. Desde esta perspectiva, el autor opta por la línea sociopolítica de la pedagogía libertaria, y se opone a los planteamientos románticos, idealistas, rusonianos e individualistas de la tradición libertaria. Éste es el punto de partida que permite a Paco Cuevas conectar al anarquismo con la problemática actual de los movimientos sociales, y, en concreto, sin por ello caer en el pedagogismo, del papel educativo de esos movimientos. La defensa de la solidaridad, de la sociedad civil y de lo colectivo supone una alternativa razonable frente a la soberbia y a la arrogancia neoliberales. En estas luchas actuales, concretas, prácticas, es en donde Cuevas quiere situar la problemática libertaria. El anarquismo es una doctrina que provoca una atracción inmediata. Y no es para menos. En sus versiones iniciales, antes de oponerse al socialismo, el anarquismo defiende, además de un ateísmo militante hoy cuestionable, la abolición de las clases sociales, la igualdad económica y social de los individuos, la igualdad en los medios de desarrollo de los niños, la reducción del Estado a las meras funciones administrativas y la solidaridad internacional. Las masas obreras abrazan -éste es un verbo con mucha fuerza, usado históricamente para hablar del militantismo de los trabajadoresla causa anarquista con una fe casi religiosa. El anarquismo es una doctrina de redención y de humanismo. Sobre un mundo violento y desigual se construirá la unión universal de las libres asociaciones agrícolas e industriales. Sobre la divisa de Hobbes de que el hombre es un lobo para el hombre, se concebirá una hermandad generosa y pacífica, ese reino de la libertad tan ansiado por los utópicos de todos los tiempos. Hoy nuestro mundo muestra caras paradójicas. Por un lado, la ambición del universalismo; por el otro, el recurso salvaje a las guerras, al dominio ideológico, al control de las mentes y de los cuerpos por medio de mecanismos unas veces explícitos, otras veces sutiles. En este mundo contradictorio, la lucha por la libertad sigue siendo una ambición honesta que anima el corazón de millones de mujeres y de hombres. Sin el idealismo ingenuo de los comienzos, sin la ambición desmedida de los paraísos artificiales, pero también sin conformismo y sin apatía; con honestidad, con firmeza, con el argumento de las buenas razones, así es como veo yo las luchas sociales actuales por conseguir un mundo más humano, un objetivo que, al parecer, no es tan fácil de conseguir como soñaron algunas mentes preclaras del socialismo y del anarquismo. En este contexto, este libro nos ofrece un buen recorrido por los hitos fundamentales del anarquismo. Su publicación supone una línea de continuidad en relación con las obras editadas en los años 70 y 80 del siglo XX, que reactivaron el interés hacia la pedagogía libertaria, tras los años sombríos de la dictadura de Franco.
Paco Cuevas recuerda, en la adenda a la segunda edición de esta obra, la actualidad y la necesidad de la perspectiva libertaria, al reflexionar sobre la evolución de la educación en los últimos años. Hay un preocupante tufo autoritario y conservador en nuestras instituciones educativas, más burocracia impersonal, más protocolos. Y lo que nos hace falta, por el contrario, es más libertad, más espacios individuales y colectivos para construir comunidad, para colaborar juntos, más allá de roles y de funciones, de niveles y de instituciones. La lectura de esta obra puede servirnos como una útil guía para profundizar en las corrientes pedagógicas libertarias. Si hemos de educar para la libertad; si sigue siendo verdad que es posible educar para la libertad, entonces puede ser conveniente dirigir la mirada al pensamiento y a las experiencias antiautoritarios. Con este libro esta tarea se nos facilita grandemente. Por eso, tengo que felicitar a su autor, así como a la Fundación de Estudios Libertarios Anselmo Lorenzo, que tanto está haciendo por la difusión del pensamiento libertario. José González Monteagudo Universidad de Sevilla