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El Tribunal Constitucional ante el conflicto de conciencia del farmacéutico: una solución de compromiso a gusto de nadie

Gómez Abeja, Laura

Abstract

El presente trabajo examina la posible protección de la conciencia del farmacéutico al amparo del artículo 16.1 CE, ante el conflicto entre la obligación jurídica que se le exige y sus convicciones personales. Es la reciente y controvertida aportación del Tribunal Constitucional a la doctrina sobre la objeción de conciencia la que justifica esta reflexión tanto con carácter general como en relación con el concreto supuesto de la objeción farmacéutica, sobre la que versa la sentencia STC 145/2015. Antes que nada deberá darse respuesta a dos interrogantes: ¿alcanza el artículo 16.1 CE, a juicio del Tribunal Constitucional, para proporcionar directamente protección a quien se encuentre con un conflicto entre un deber jurídico y uno de conciencia? De otra parte, ¿ha modificado el Alto Tribunal su doctrina sobre el alcance de la objeción de conciencia, sobre su posible integración en aquel derecho fundamental? Seguidamente se analizará, pormenorizada y críticamente, el pronunciamiento del Tribunal en relación con el concreto supuesto de la objeción de conciencia farmacéutica. Palabras clave: Libertad de conciencia. Objeción de conciencia. Píldora poscoital. Farmacéutico. Jurisprudencia del Tribunal Constitucional.

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ReDCE. Año 13. Núm. 25. Ene o-Junio/2016. Págs. 255-282 EL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL ANTE EL CONFLICTO DE CONCIENCIA DEL FARMACÉUTICO: UNA SOLUCIÓN DE COMPROMISO A GUSTO DE NADIE Lau a Gómez Abeja P o eso a de De echo Cons i ucional. Uni e sidad de Se illa SUMARIO: 1. In oducción . 2. La objeción de conciencia en el de echo in e nacional y compa ado . 3. La objeción de conciencia en el o denamien o ju ídico cons i ucional español . 4. Examen y c í ica de la STC 145/2015 . 4.1. An eceden es de la decisión . 5. El legislado y la legi imación de la objeción de conciencia a macéu ica . 6. Conclusiones . 1. INTRODUCCIÓN Po lo que hace a la ju isp udencia sob e la objeción de conciencia con ca ác e gene al, adelan a é ya, que no puede habla se de un cambio en la doc ina del T ibu- nal Cons i ucional, según la cual no exis e un de echo gene al a obje a a los debe es ju ídicos con a ios a las c eencias pe sonales. O o ha sido el camino seguido po el Al o T ibunal –en mi opinión, a odas luces cues ionable– pa a exone a de su obli- gación ju ídica al a macéu ico que la incumplió po azones de conciencia. Pa a una mejo comp ensión po el lec o de las conclusiones que se alcanzan en es e abajo, es aconsejable que las cues iones incididas p esen en el o den que sigue. En p ime luga in e esa da cuen a de la plasmación no ma i a de es e de e- cho, an o en los dis in os ex os cons i ucionales como en las di e sas legislaciones, así como de la ju isp udencia más impo an e sob e el anclaje cons i ucional de la objeción de conciencia emanada de los ibunales cons i ucionales y de los más im- po an es ó ganos in e nacionales enca gados de ela po el De echo In e nacional de los de echos humanos. En segundo luga , con iene deja cons ancia, b e emen e, de la posición sob e la na u aleza ju ídica de la objeción de conciencia –adop ada po un sec o de la doc ina cien í ica– que, a la luz de la ju isp udencia, se conside a De echo_Cons i ucional_25.indb 255De echo_Cons i ucional_25.indb 255 29/03/2017 12:28:0429/03/2017 12:28:04 256 Lau a Gómez Abeja ReDCE. Año 13. Núm. 25. Ene o-Junio/2016. Págs. 255-282 más ace ada. Hab á que cen a se, en e ce luga , en el econocimien o no ma i o y el sen ido de la ju isp udencia cons i ucional sob e la objeción pe o en el conc e o ma co del o denamien o ju ídico-cons i ucional español. El examen de es a úl ima cues ión nos si ua á ya en el con ex o que o igina ia- men e susci ó la edacción de es as líneas: la STC 145/2015, en la que el T ibunal Cons i ucional se p onunció sob e la p e ensión de eje cicio de es e de echo po pa e de un a macéu ico que incumplió po azones de conciencia un debe ju ídico que le e a p opio, o o gándole el ampa o y dando luga a algunos o os pa icula es muy c í icos y a encendidas eacciones en e la doc ina cien í ica. La oposición adical a es a sen encia, que subyace en algunas de las c í icas e idas sob e ella, ha conducido en ocasiones a que desde las mismas se haya magni icado su alcance, y a que se hayan a ibuido al allo consecuencias que en iendo que no iene. Cie amen- e, como ya he señalado, la decisión se si e de algunos a gumen os que pueden con- side a se ju ídicamen e insos enibles, que la hacen censu able desde di e sos pun os de is a, y de ello a a é de da cuen a. Con odo, insis o, su alcance es más limi ado y menos ala man e de lo que en un p incipio pa eció a ibuí sele. 2. LA OBJECIÓN DE CONCIENCIA EN EL DERECHO INTERNA- CIONAL Y COMPARADO 2.1. Reconocimien o no ma i o de la objeción de conciencia Del examen de los di e sos ex os cons i ucionales se deduce que és os econocen mayo i a iamen e la libe ad de conciencia. El econocimien o cons i ucional se lle a a cabo bien aludiendo a las e ien es ideológica y eligiosa de es a libe ad1, y no ex- p esamen e a la conciencia, o bien e i iéndose a la gené ica libe ad de pensamien o, 1 Algunos de es os ex os cons i ucionales aluden a la libe ad eligiosa e ideológica, pe o o os inci- den en alguna mani es ación conc e a de la libe ad eligiosa, como es la libe ad de cul o, o bien econocen di ec amen e el de echo a mani es a las p opias opiniones, bien en endido de que al de echo necesi a p e iamen e del de echo a o ma lib emen e la p opia opinión o ideología. En e las Cons i uciones que no mencionan exp esamen e la conciencia pueden ci a se las de Luxembu go (a s. 19 y 24), Dinama ca (a s. 67 y 77), No uega (a s. 2 y 100), I alia (a s. 19 y 21), F ancia (a s. X y XI de la Decla ación de los De e- chos del Homb e y del Ciudadano de 1789), o, en in, la Cons i ución sueca de 1975 (a . I del Capí ulo II). Más allá del con ex o eu opeo, cab ía encuad a ambién aquí la Cons i ución ame icana de 1787, pues la Cláusula de lib e eje cicio ( F ee Exe cise Clause ) de la P ime a Enmienda se e ie e a la libe ad eligiosa e implíci amen e a la libe ad de pensamien o, pe o no menciona exp esamen e la libe ad de conciencia. Es el caso, asimismo, de las Cons i uciones de Méjico (a s. 24 y 60), A gen ina (a . 14) y Boli ia (a . 7 b). De echo_Cons i ucional_25.indb 256De echo_Cons i ucional_25.indb 256 29/03/2017 12:28:0429/03/2017 12:28:04 257 El T ibunal Cons i ucional an e el con lic o de conciencia del a macéu ico... ReDCE. Año 13. Núm. 25. Ene o-Junio/2016. Págs. 255-282 conciencia y eligión2. No sucede lo mismo, sin emba go, con la objeción de concien- cia, cuya plasmación en los ex os cons i ucionales esul a absolu amen e excepcional3. Algunas Cons i uciones sí se e ie en, po azones his ó icas, a un supues o conc e o de objeción: la que se eje ce en e al debe de p es a el se icio mili a 4. Es és a una obli- gación que se ha enido exigiendo en g an pa e de los Es ados desde mucho iempo a ás y pa a la que ambién se ha p e is o a lo la go del iempo su exone ación a de e - minados g upos ( eligiosos). Consecuen emen e, al plasma se la his ó ica obligación de p es a el se icio mili a en las ac uales cons i uciones democ á icas, se conside ó opo uno acompaña la de su ambién clásica exención po azones de conciencia. Los dis in os o denamien os ju ídicos sí han legi imado po ía legisla i a supues- os conc e os de objeción de conciencia5. Algún o denamien o incluso ha econocido, como un de echo de ango legal, la objeción de conciencia con ca ác e gene al6. Pe o, 2 Aquí pueden encuad a se los ex os in e nacionales más impo an es, que econocen la gené- ica libe ad de pensamien o, conciencia y eligión y con ienen, po an o, una e e encia exp esa a la conciencia. Es el caso de la Decla ación Uni e sal de De echos Humanos de 1948 (a . 18), del Pac o In e nacional de De echos Ci iles y Polí icos de 1966 (a . 18), del Con enio Eu opeo pa a la P o ec- ción de los De echos Fundamen ales y de las Libe ades Públicas de 1950 (a . 9) y de la Con ención Ame icana sob e De echos Humanos de 1969 (a . 12). La ó mula en cues ión (u o a simila ) es ambién u ilizada po algunas Cons i uciones, como las de I landa (a . 44.2), G ecia (a . 13) o Reino Unido (a . 9 CEDH, inculan e desde la ap obación de la Human Righ s Ac de 1998). 3 Una impo an e excepción la cons i uye la Ca a de los De echos Fundamen ales de la Unión Eu opea, que econoce el de echo a la objeción de conciencia de acue do con las leyes nacionales que egulen su eje cicio (a . 10.2). En cuan o a los ex os cons i ucionales, cab ía menciona solamen- e las Cons i uciones po uguesa (a . 41.6) –desde su e o ma en 1982– y eslo ena (a . 46) y, ue a de Eu opa, las Cons i uciones de Pa aguay (a . 37) y Ecuado (a . 66). 4 Es el caso de las Cons i uciones de Alemania (a . 4.3), Aus ia (a . 9 a), C oacia (a . 57), Es onia (a . 124), Finlandia (a . 127), Holanda (a . 196), Polonia (a . 85) o Rusia (a . 59.3) y de ue a de Eu opa pueden ci a se las Cons i uciones pa aguaya (a . 129) o b asileña (a . 143.2). 5 Son objeciones de conciencia ípicamen e legalizadas la objeción al se icio mili a (cuando no se ha econocido po el p opio ex o cons i ucional) y la objeción a la in e upción olun a ia del emba azo. Pe o las legislaciones es a ales han egulado o as exenciones del cumplimien o de las más a iadas obligaciones ju ídicas. Po ci a algunas, exis en leyes que eximen del debe de pa icipa en la p ác ica de la eu anasia (p e iamen e legalizada, po ejemplo, en Holanda); del de pa icipa en las éc- nicas de e ilización; del de o ma pa e de un ju ado o ambién de la obligación de acudi a abaja algún día conc e o (gene almen e el sábado), po que así lo exijan las con icciones eligiosas. 6 Me e ie o a la Ley pe uana de Libe ad Religiosa, de 20 de diciemb e de 2010, que decla a que la objeción de conciencia es la oposición de un indi iduo al cumplimien o de un debe legal en azón de sus con icciones mo ales (sólo eligiosas). De echo_Cons i ucional_25.indb 257De echo_Cons i ucional_25.indb 257 29/03/2017 12:28:0429/03/2017 12:28:04 258 Lau a Gómez Abeja ReDCE. Año 13. Núm. 25. Ene o-Junio/2016. Págs. 255-282 insis o, la objeción de conciencia como un de echo gene al a opone se a los debe- es ju ídicos que choquen con las p opias con icciones no encuen a –sal o con adas excepciones– espaldo cons i ucional exp eso en la No ma Fundamen al. Quienes de ienden un de echo gene al a la objeción no en un p oblema en es a al a de p e- isión, pues la objeción de conciencia pod ía eje ce se igualmen e, de o ma di ec a, po cuan o o ma ía pa e del de echo undamen al a la libe ad ideológica y eligiosa. Cab ía p egun a se qué sen ido –apa e de uno ei e a i o– end ía en onces el eco- nocimien o exp eso de la objeción –ya sea gene al, en las muy con adas ocasiones en que sí se ha p oducido, ya de un supues o conc e o–. Sea como ue e, la ju isp udencia cons i ucional –o cuasicons i ucional– no espalda esa posición. 2.2. La objeción de conciencia en la ju isp udencia cons i ucional y cuasicons i ucional Legi imada po los ex os cons i ucionales la libe ad de conciencia «la o sen- su», ha de comp oba se has a dónde llegan en el caso conc e o las opciones de con- ciencia que emanan de esa libe ad, qué alcance se ha a ibuido po la ju isp udencia a la plasmación del de echo en el ex o cons i ucional. La ab umado a mayo ía de los T ibunales Cons i ucionales –o, más en gene al, los ó ganos enca gados de la in e p e ación úl ima de la No ma Fundamen al–, ha desca ado ajan emen e la exis encia de un de echo gene al a obje a al ampa o de la libe ad de conciencia. Tal es el caso del T ibunal Cons i ucional ede al alemán, que p on o a i ma ía que «el ciudadano (...) no puede a oga se, en i ud de su libe ad ideológica o eligiosa, un de echo gene al de omisión de las obligaciones legalmen e es ablecidas»7. Lo mismo puede deci se del Consejo Cons i ucional ancés y de la Co e Cons i ucional i aliana, de los que pueden ae se a colación emp anas sen encias en sen ido análogo8. El T ibunal Sup emo ede al es adounidense in- e p e a de modo pa ecido la «F ee Exe cise Clause» de la P ime a Enmienda a la Cons i ución de 1787 –si bien como consecuencia de una ju isp udencia no uni o - me– en endiendo que aquélla «no exime a un indi iduo de la obligación de cumpli con una ley álida y neu al de aplicación gene al» sob e la base de sus c eencias9. 7 Sen encia del T ibunal Cons i ucional alemán BVe GE 67, 26. 8 Po ejemplo, las Sen encias de la Co e Cons i ucional i aliana 58/1960, 117/1979 y 42/1993; y, de F ancia, la Decisión del Consejo Cons i ucional F ancés de 23 de no iemb e de 1977. 9 El pá a o comple o o iginal, p oceden e de la p ime a sen encia en que el T ibunal Su- p emo ame icano e oma es a línea de in e p e ación de la F ee Exe cise Clause , Employmen Di i- sion o O egon . Smi h , 494 U.S. 872, 879 (1990), eza: « he igh o ee exe cise does no elie e an indi idual o he obliga ion o comply wi h a alid and neu al law o gene al applicabili y De echo_Cons i ucional_25.indb 258De echo_Cons i ucional_25.indb 258 29/03/2017 12:28:0429/03/2017 12:28:04 259 El T ibunal Cons i ucional an e el con lic o de conciencia del a macéu ico... ReDCE. Año 13. Núm. 25. Ene o-Junio/2016. Págs. 255-282 El T ibunal Eu opeo de De echos Humanos, po su pa e, ha echazado siem- p e que el a ículo 9 CEDH ex ienda sin más su p o ección al incumplimien o de la no ma po azones de conciencia10 y el Comi é de De echos Humanos, inalmen e, ampoco c ee que se siga un de echo gene al a la objeción a pa i del a ículo 18 PIDCP11. 2.3. La doc ina cien í ica y la na u aleza ju ídica de la objeción de conciencia Las posiciones doc inales sob e la na u aleza ju ídica de la objeción de con- ciencia pueden in eg a se en uno de los dos siguien es en oques: el que conside a que la objeción de conciencia o ma pa e del con enido del de echo undamen al a la libe ad ideológica y eligiosa del a ículo 16.1 CE; o bien el que en iende que la objeción no o ma pa e de ese con enido, po lo que únicamen e pod á eje ce se cuando es é legi imada po el legislado . La ju isp udencia examinada, como ácil- men e se deduci á, espalda sin duda es a segunda esis12. In e esa expone b e emen e la o ma en que se a icula desde es a pe spec i a la objeción de conciencia. La dimensión obje i a y el doble ca ác e de los de echos undamen ales de e minan una inculación de los pode es públicos que implica á, en úl imo é mino, un debe de p omoción de esos de echos (a . 9.2 CE). És e es el con ex o en el que hab ía de conside a se la posible legi imación de dis in os supues- os de objeción de conciencia po el legislado , que debe á adop a una ónica de sensibilidad pa a con la libe ad de conciencia13. Con la ac i idad de p omoción de es a libe ad, el legislado econoce á po es ades que exceden de su con enido p ima acie . Se án « acul ades ex a», pues el legislado ac ua á más allá del ámbi o del de- echo, aunque inspi ado po él. Consecuen emen e, cuando se aluda a las acul ades on he g ound ha he law p osc ibes (o p esc ibes) a conduc ha his eligion p esc ibes (o p osc ibes)». 10 Desde las emp anas X c. Holanda , 31 de mayo de 1965 o G and a h c. Alemania , 11 de ene o de 1967, has a las ecien es Skuga y o os c. Rusia , 3 de diciemb e de 2009, o Eweida y o os c. Reino Unido , 15 de ene o de 2013. 11 Po odas, J.P. c. Canadá , 7 de no iemb e de 1991, o la más ecien e P ince c. Sudá ica , 31 de oc ub e de 2007. 12 A. Ba e o O ega , La libe ad eligiosa en España , Cen o de Es udios Polí icos y Cons- i ucionales, Mad id, 2006, p. 410 y ss. 13 L. Ma ín-Re o illo Báque , «El ma co no ma i o de la libe ad eligiosa», en A. Mo- illa de la Calle e al, La libe ad eligiosa a los ein e años de su Ley O gánica , Minis e io de Jus icia, Mad id, 1999, p. 193. De echo_Cons i ucional_25.indb 259De echo_Cons i ucional_25.indb 259 29/03/2017 12:28:0529/03/2017 12:28:05 260 Lau a Gómez Abeja ReDCE. Año 13. Núm. 25. Ene o-Junio/2016. Págs. 255-282 que se econozcan como esul ado de es a ac i idad, no pod á habla se de de echo undamen al. El legislado , po lo demás, goza de un amplio ma gen en la c eación de es os de echos complemen a ios del de echo undamen al. A in de do a de mayo i ualidad a la libe ad de conciencia del a ículo 16.1 CE, aquél pod ía econoce la objeción an e de e minadas ci cuns ancias, pe o se á un de echo de ango legal. Al legislado co esponde, pues, su econocimien o y su eliminación14, mien as que al juez sólo le compe e alo a la lesión del de echo a obje a que ya haya sido delimi ado legalmen e, pe o nunca econoce lo ex no o 15. 3. LA OBJECIÓN DE CONCIENCIA EN EL ORDENAMIENTO JURÍ- DICO CONSTITUCIONAL ESPAÑOL 3.1. La objeción de conciencia en la Cons i ución de 1978 y en la legislación española La Cons i ución española ga an iza en el apa ado p ime o de su a ículo 16 las libe ades ideológica, eligiosa y de cul o; en el segundo, el de echo a no decla a sob e las dos p ime as; y, en el e ce y úl imo apa ado, el ca ác e no con esional del Es ado. Se a a, po an o, de un ex o cons i ucional de los que no mencionan exp esamen e la libe ad de conciencia. No obs an e, «como ha mani es ado en ei- e adas ocasiones el T ibunal Cons i ucional, la gené ica libe ad de conciencia (...) engloba las libe ades ideológica y eligiosa»16. Tampoco ga an iza la Cons i ución española un de echo gene al a la objeción de conciencia. Sí econoce, como ha- cen o as Cons i uciones eu opeas, la objeción de conciencia al se icio mili a (a . 30.2) – as p oclama el de echo y el debe de los españoles de de ende a España (a . 30.1)– aunque el an e io men e con o e ido eje cicio de es e de echo pe dió su ac ualidad con la suspensión del se icio mili a obliga o io17. 14 M. Medina Gue e o , La inculación nega i a del legislado a los de echos undamen ales, McG aw Hill, Mad id, 1996, p. 40. 15 L. M. Díez-Picazo Giménez , Sis ema de de echos undamen ales, Ci i as, Mad id, 2005, p. 256 y ss. És a es la posición de endida en el ecien e abajo sob e la cues ión de la objeción de con- ciencia, L. Gómez Abeja , Las objeciones de conciencia , Cen o de Es udios Polí icos y Cons i ucionales, Mad id, 2016, pp. 233 y ss. 16 A. Ba e o O ega , «Vida, salud y conciencia mo al (a p opósi o de la ju isp udencia cons i ucional en o no a los con lic os en e no ma ju ídica y no ma de conciencia en el ámbi o bio- sani a io)», De echo y Salud , núm. 13, 2005, p. 208. 17 En elación con es o se ha señalado que, si bien se a a de un debe ju ídico ac ualmen e suspendido en nues o o denamien o, e en ualmen e –aunque es poco p obable– la obligación pod ía eac i a se. Consúl ese: M. Alenda Salinas , «Objeción de conciencia al se icio mili a », Ma e ia- De echo_Cons i ucional_25.indb 260De echo_Cons i ucional_25.indb 260 29/03/2017 12:28:0529/03/2017 12:28:05 261 El T ibunal Cons i ucional an e el con lic o de conciencia del a macéu ico... ReDCE. Año 13. Núm. 25. Ene o-Junio/2016. Págs. 255-282 An es de descende al ámbi o legisla i o, con iene p ecisa , en el con ex o del econocimien o del de echo a comunica o ecibi lib emen e in o mación e az po cualquie medio, la na u aleza ju ídica de la cláusula de conciencia a la que se e ie e el a ículo 20.1.d CE. Más exac amen e, lo que in e esa deja cla o es que se a a de una cláusula con ac ual que no cons i uye, según c eo, un supues o de objeción de conciencia p opiamen e dicho18, pues ni exime de un debe ju ídico po mo i os de conciencia – sino que lo que se p e ende ga an iza es la ansmisión de in o ma- ción19– ni, en pu idad, el legislado la ha a iculado ealmen e como al, es o es, como una exención indi idualizada de una obligación po azones de conciencia20. La abundancia de con lic os de conciencia que di e sas obligaciones ju ídicas han gene ado en nues o con ex o, como p ueba la ju isp udencia exis en e al es- pec o y el « econocimien o» de algunas objeciones de conciencia po cie a legisla- ción au onómica e incluso po algún código deon ológico, con as a con el educi- do núme o de objeciones de conciencia que el legislado español se ha animado a egula . Dos son, en conc e o, los supues os legi imados: la objeción de los ese is as obliga o ios, en p ime luga –con emplada en la Ley de Régimen del Pe sonal de las Fue zas A madas y desa ollada en el Reglamen o de ese is as de las Fue zas A - madas21–, y la objeción de conciencia a la p ác ica o pa icipación en la in e upción les pa a el es udio del De echo: De echo Canónico y De echo Eclesiás ico del Es ado III (Eclesiás ico) , en h p://www.ius el.com/ 2/c.asp? &=910240&s&=20&p&=9.&Z&=4&O&=1§o &= ( isi ada el 22.5.2016) 18 Puede consul a se, sob e es a cues ión, V. Na a o Ma chan ey R. F. Rod íguez Bo - ges , «La cláusula de conciencia de los p o esionales de la in o mación. La Ley O gánica 2/1997», Anales de la Facul ad de De echo , núm. 16, 1999, p. 263. 19 Como ha pues o de mani ies o M. Ca illo , en el con ex o de un Es ado social el de echo a la in o mación iene una dimensión obje i a, de la que des aca el hecho de que iene a odo el colec- i o social como suje o ecep o . Véase: M. Ca illo , La cláusula de conciencia y el sec e o p o esional de los pe iodis as: (una ap oximación al es a u o ju ídico de los p o esionales de la in o mación), Ci i as, Mad id, 1993, pp. 30-31. 20 El de echo a la escisión del con a o con de echo a indemnización –a s. 2.1 y 2.2 de la Ley O gánica 2/1997– no puede iden i ica se con la exone ación del debe ju ídico p opia del esque- ma de la objeción de conciencia. Y del a ículo e ce o de la Ley –que sí es ablece la exención de una obligación con ac ual– se ha dicho que la egulación labo al ya ecogía la posibilidad de nega se a las ó denes del emp esa io con a ias a los p incipios é icos gene ales de la p o esión. Consúl ese: J. P. U ías Ma ínez , Lecciones de De echo de la in o mación , Tecnos, Mad id, 2009, p. 280. 21 Real Dec e o 383/2011, de 18 de ma zo. El eglamen o señala, en sus Disposiciones gene- ales, que exis en es ipos de ese is as, es o es, españoles que pod ían se llamados a inco po a se a De echo_Cons i ucional_25.indb 261De echo_Cons i ucional_25.indb 261 29/03/2017 12:28:0529/03/2017 12:28:05 262 Lau a Gómez Abeja ReDCE. Año 13. Núm. 25. Ene o-Junio/2016. Págs. 255-282 del emba azo po pa e de los p o esionales sani a ios, en segundo luga –p e is a en la Ley O gánica 2/2010, de 3 de ma zo, de salud sexual y ep oduc i a y de la in e upción olun a ia del emba azo–, sob e la que incide la STC 145/2015. 3.2. La objeción de conciencia en la ju isp udencia del T ibunal Cons i ucional español El T ibunal Cons i ucional español inclui ía inicialmen e la objeción de con- ciencia en el con enido cons i ucionalmen e decla ado de las libe ades ideológica y eligiosa. En dos impo an es p onunciamien os, el p ime o sob e la objeción de conciencia al se icio mili a y el segundo sob e la in e upción olun a ia del emba- azo, el T ibunal ap o echa ía pa a sen a una se ie de a i maciones gene ales de g an ascendencia. En la STC 15/1982, con la p e ensión de a i ma sin luga a dudas la e icacia di ec a del de echo a la objeción de conciencia mili a del a ículo 30.2 CE, e ec ua ía una ca egó ica a i mación sob e la objeción de conciencia con ca ác e gene al (más allá del supues o conc e o): El de echo a la objeción de conciencia es una mani es ación o especi icación de la libe ad de conciencia y, dado que és a es una conc eción de la libe ad ideológica econocida en el a . 16 de la CE, puede a i ma se que la objeción de conciencia es un de echo econocido explíci a e implíci amen e en el o denamien o cons i ucio- nal español22. El T ibunal con i ma ía es a idea en o os p onunciamien os pos e io es sob e el mismo supues o y después ambién al hilo de la objeción de conciencia a la in e- upción olun a ia del emba azo, indicando que, po lo que se e ie e al de echo a la objeción de conciencia, cabe señala «que exis e y puede se eje cido con indepen- dencia de que se haya dic ado o no (...) egulación»23. En dos sen encias de 1987, sin emba go, se p oduce la ec i icación de es a doc ina p imigenia. El T ibunal Cons i ucional, en e ec o, co egi ía su pos u a inicial sob e un p e endido de echo gene al de objeción de conciencia. En las las Fue zas A madas pa a sa is ace las necesidades de la de ensa nacional. Pod án se olun a ios, de especial disponibilidad y obliga o ios. En elación con es os úl imos, el a ículo 54 de es e Real Dec e o –en desa ollo del a ículo 180 de la Ley 17/1999– econoce la objeción de conciencia. 22 STC 15/1982 (FJ 6). 23 Añade el T ibunal que «la objeción de conciencia o ma pa e del con enido del de echo undamen al a la libe ad ideológica y eligiosa econocido en el a ículo 16.1 de la Cons i ución y, como ha indicado es e T ibunal en di e sas ocasiones, la Cons i ución es di ec amen e aplicable, espe- cialmen e en ma e ia de de echos undamen ales», STC 53/1985 (FJ 14). De echo_Cons i ucional_25.indb 262De echo_Cons i ucional_25.indb 262 29/03/2017 12:28:0529/03/2017 12:28:05 263 El T ibunal Cons i ucional an e el con lic o de conciencia del a macéu ico... ReDCE. Año 13. Núm. 25. Ene o-Junio/2016. Págs. 255-282 SSTC 160 y 161 de 1987 pe seguía con i ma el ca ác e o dina io (y no o gá- nico) de la ley egulado a de la objeción de conciencia al se icio mili a , pe o se p onuncia ía ambién sob e la objeción en sen ido amplio, a i mando aho a que la única que puede eje ce se es la objeción al se icio mili a , en an o que eco- nocida po el a ículo 30.2 CE, pues sin ese econocimien o « n o pod ía eje ce se el de echo, ni siquie a al ampa o del de libe ad ideológica o de conciencia (a . 16 C.E.) que, po sí mismo, no se ía su icien e pa a libe a a los ciudadanos de debe es cons i ucionales o subcons i ucionales po mo i os de conciencia, con el iesgo anejo de ela i iza los manda os ju ídicos24». T as las sen encias de 1987, el T ibunal Cons i ucional insis i á en su nue a doc ina de enso a de la inexis encia de un de echo gene al a la objeción de con- ciencia en o as esoluciones, al hilo del de echo a la objeción al se icio mili a y la p es ación social sus i u o ia25, y ambién en elación con o as obligaciones ju ídicas, como la de con ibui al sos enimien o de los gas os de de ensa o la de pa - icipa en un ibunal de ju ado. Más ecien emen e el Al o T ibunal ha a i icado su posición al hilo de su esolución sob e la objeción del a macéu ico a la in e upción olun a ia del emba azo26. Puede conclui se, pues, que es a ap oximación del T ibunal a la na u aleza ju í- dica de la objeción de conciencia, dis in a de la p ime a, ha esul ado se concluyen- e y de ini i a, con a el p onós ico que hicie a una pa e de la doc ina cien í ica. Como no pod ía se de o a mane a, en in, la pos u a del T ibunal Cons i ucional ha sido asumida po el T ibunal Sup emo, y en gene al po los ibunales o dina ios, que habi ualmen e la han aca ado al conoce de una con o e sia de conciencia ge- ne ada po algún debe ju ídico27. 24 STC 160/1987 (FJ 3). Y en la STC 161/1987 añadi ía que: «La objeción de conciencia con ca ác e gene al, es deci , el de echo a se eximido del cumpli- mien o de los debe es cons i ucionales o legales po esul a ese cumplimien o con a io a las p opias con icciones, no es á econocido ni cabe imagina que lo es u ie a en nues o De echo o en De echo alguno, pues signi ica ía la negación misma de la idea del Es ado (FJ 3)». 25 SSTC 321/1994, 55/1996, y 88/1996. 26 Respec i amen e, ATC 71/1993, STC 216/1999, y, en elación con la objeción al abo o, la ecien e STC 145/2015. 27 El T ibunal Sup emo se ha p onunciado, en e o as, sob e la objeción a o ma pa e de una mesa elec o al (po odas, STS, Sala Segunda, de 8 de junio de 1994) y, más ecien emen e, sob e la objeción judicial (STS, Sala Te ce a, de 11 de mayo de 2009) o la que cie os pad es quisie on eje ce con a la obligación de sus hijos de cu sa la asigna u a de Educación pa a la Ciudadanía (po odas, STS, Sala Te ce a, de 12 de no iemb e de 2012). De echo_Cons i ucional_25.indb 263De echo_Cons i ucional_25.indb 263 29/03/2017 12:28:0529/03/2017 12:28:05 270 Lau a Gómez Abeja ReDCE. Año 13. Núm. 25. Ene o-Junio/2016. Págs. 255-282 el p ime caso no es a ía jus i icado, siguiendo la lógica del Al o T ibunal, desde la pe spec i a del undamen o ideológico. Cues ión dis in a es que se conside e que el con lic o de conciencia no iene g a edad obje i a su icien e como pa a jus i ica la legi imación del supues o, si se a iende a la ac uación conc e a que de i a de es a obli- gación pa a el a macéu ico y a la unción p opia de los p o ilác icos. Pe o aplicando el azonamien o del p opio T ibunal, insis o, no se en iende que la STC 145/2015 niegue oda ele ancia cons i ucional a es e o o con lic o de conciencia, como ha sido pues o de mani ies o en dos o os pa icula es, uno disc epan e y o o concu en e, po lo demás absolu amen e opues os36. La legi imación del a macéu ico pa a eje ce la objeción al abo o nos conduce a e lexiona sob e el papel de o os suje os. Téngase en cuen a que la olun ad del médico que, sin ene que p ac ica la in e upción del emba azo, p e ende desobe- dece o as obligaciones an e io es o pos e io es en elación con la pacien e que de- cide pone le in, es á ambién mo i ada po idén icas con icciones sob e el de echo a la ida. E igualmen e in oca es as azones, ue a del ámbi o sani a io, la pe sona que desea no salda sus obligaciones ibu a ias ín eg amen e, al conside a que el Es ado a a des ina pa e de sus ecu sos a inancia la in e upción del emba azo en los casos p e is os. Las azones coinciden ambién, en in, en el caso del juez que no quie e a ala el consen imien o de la meno emba azada que desea abo a . Todos ellos, po cie o, son ejemplos de p e ensiones eales. ¿Debe conside a se, siguiendo el azonamien o del T ibunal Cons i ucional, que es as pe sonas se encon a ían espaldadas po sus con icciones pa a desobe- dece sus muy a iadas obligaciones ju ídicas, y en ende se que es a ían eje cien- do el supues o de objeción al abo o econocido po la STC 53/1985? No esul a descabellado conclui que el Al o T ibunal, pe siguiendo ampa a al a macéu ico ecu en e, ha abie o la pue a a o os p oblemas. 36 No puedo coincidi plenamen e, po las mismas azones, con el o o pa icula del magis- ado Valdés Dal-Ré en lo que a añe a es e aspec o de su disc epancia con la sen encia. El magis ado a i ma que si no hubo nega i a a la dispensación de la píldo a del día después, ni sanción po esa causa, «no pudo habe luga al con lic o pe sonal que a a de ampa a se en la objeción de conciencia». La de e minación de qué p o oca el con lic o de conciencia, sin emba go, es algo que sólo al i ula de la misma co esponde. Según lo en iendo, cuando una pe sona es ima que un debe ju ídico es con- a io a lo que su conciencia le exige, se incide ya en las coo denadas de la libe ad de conciencia. Ello no supone, ni mucho menos, econoce que esa pe sona enga de echo –como pa e de ese de echo undamen al– a queda exone ada del debe , ni consecuen emen e que haya que o o ga le el ampa o al se sancionada po su incumplimien o, pe o ampoco puede nega se sin más la p opia exis encia del con lic o de conciencia. De echo_Cons i ucional_25.indb 270De echo_Cons i ucional_25.indb 270 29/03/2017 12:28:0529/03/2017 12:28:05 271 El T ibunal Cons i ucional an e el con lic o de conciencia del a macéu ico... ReDCE. Año 13. Núm. 25. Ene o-Junio/2016. Págs. 255-282 De un lado, en e ec o, con la STC 145/2015 se co e el pelig o de anima a o as pe sonas dis in as a desobedece sus obligaciones. Pe sonas que, como las de los ejemplos an e io es, de iendan las mismas c eencias y en iendan que, oda ez que se ha admi ido la exención de un debe , el del a macéu ico, di e en e de la obligación de la p ác ica di ec a de in e upción del emba azo del pe sonal sani a io, ellas ambién pod ían es a legi imadas pa a eje ce el de echo a la objeción de con- ciencia al abo o econocido po la STC 53/1985. Asimismo, de o o lado, esul a ala man e la insegu idad ju ídica gene ada po la STC 145/2015, en elación con el debe a macéu ico de disposición y dispensación del medicamen o. ¿Debe deduci - se que cualquie a macéu ico pod ía aho a desobedece es a obligación in ocando análogas azones mo ales? En la STC 145/2015, el T ibunal Cons i ucional se apoya en unas azones conc e as pa a ponde a inalmen e a a o del demandan e. A sa- be : el hecho de que ue a sancionado po desobedece el debe de disposición de un mínimo de exis encias de píldo as poscoi ales y no el debe de dispensación; que la a macia de la que e a co i ula se encon ase en el cen o de la ciudad, que pe - mi e deduci el ácil acceso a o as p óximas; que no hay ci cuns ancia que pe mi a conclui que se ulne asen los de echos de la muje (que la asis en en el con ex o del de echo a accede a los medicamen os); o, inalmen e, que el a macéu ico igu ase como obje o de conciencia en el Colegio O icial de Fa macéu icos de Se illa37. Son muchos los in e ogan es que se plan ean: ¿qué hab ía decidido el Al o T ibunal si la a macia se hubiese encon ado aislada? ¿Y si el demandan e hubie a sido sanciona- do po incumpli el debe de dispensación y no el de disposición? ¿O si no hubiese igu ado como obje o egis ado? En es e sen ido, ¿qué alidez puede da se a es a insc ipción? En o as palab as, es a la duda de si, an e unas p emisas di e en es, el T ibunal Cons i ucional hab ía llegado a una conclusión dis in a. És e es el sen ido de algunas de las a i maciones del magis ado Valdés Dal-Ré en su o o disc epan e. Sos iene el magis ado que la sen encia «ni siquie a se oma la moles ia de e i ica el a gumen o que emplea median e el expedien e de o ece da os obje i os sob e el pa icula en el que in en a sus en a se». Añade de o ma con unden e que, si- guiendo la lógica –que no compa e– de la p opia decisión, «pa a que el a gumen o pudie a posee una mínima sol encia, end ía que habe e ec uado una alo ación sob e o as hipó esis», incidiendo especialmen e en «la exis encia de una cadena o suma de esis encias a la dispensación». Dos conclusiones pueden ex ae se de las e lexiones que an eceden. Deja la ponde ación al juez «ad casum», en p ime luga , no pod ía impedi que, si se 37 STC 145/2015 (FJ 5). De echo_Cons i ucional_25.indb 271De echo_Cons i ucional_25.indb 271 29/03/2017 12:28:0529/03/2017 12:28:05 272 Lau a Gómez Abeja ReDCE. Año 13. Núm. 25. Ene o-Junio/2016. Págs. 255-282 desobedeciese la obligación a macéu ica de o ma gene alizada, pudie a pelig a la sa is acción del in e és p o egido po la no ma, es o es, el de echo de la muje a accede al medicamen o, mani es ación del de echo a decidi sob e el a amien o, in eg ado a su ez en el de echo a la in eg idad ísica del a ículo 15 CE. En segundo luga , ampoco el a macéu ico que desobedezca aquel debe iene ga an ía alguna de que aya a conside a se eje cida po él la objeción al abo o, ni, po an o, ga an- ía de no se sancionado. Desde una pe spec i a es ic amen e ju ídica, además, undamen a la deci- sión p incipalmen e en la duda azonable sob e el posible abo i o de la píldo a poscoi al esul a cues ionable, pues la p o ección ju ídica del emb ión comienza siemp e después de que el medicamen o cues ionado pueda p o oca sus e ec os. Los o os a gumen os dados po el T ibunal Cons i ucional son, asimismo, poco con incen es. Así, esul a injus i icado en ende que el incumplimien o del debe de disposición, en e al de dispensación, iene necesa iamen e una meno incidencia en los de echos de la muje implicados. Tampoco la mayo o meno p oximidad de o as o icinas de a macia pe mi e conclui sin más esa incidencia menos acusada. Los códigos deon ológicos, en con a de lo que pa ece asumi el T ibunal, no pueden legi ima ex no o el de echo a la objeción de conciencia38. Algunos de los a gumen- os o ecidos pod ían se enidos en cuen a po el legislado como c i e ios pa a alo a la idoneidad de la legi imación de la objeción a macéu ica, pe o en ningún caso –po las azones que se expond án enseguida– debe ían jus i ica di ec amen e el incumplimien o de la obligación de disposición del a macéu ico. Mejo hab ía hecho el T ibunal Cons i ucional animando al legislado a la a - iculación de es a objeción, como un supues o dis in o del econocido po la STC 53/198539. Lo cie o, sin emba go, es que la ju isp udencia cons i ucional – an o 38 Son, de cualquie mane a, a gumen os de los que el T ibunal Cons i ucional no se ha se i- do ealmen e pa a ponde a en el caso conc e o, como señala el Magis ado Valdés Dal-Ré. 39 Se a a ía, en odo caso, de una cues ión que hab ía de p e e el legislado es a al, pues una disposición semejan e en una no ma au onómica se ía con a ia a lo es ablecido en la no ma i a del Es ado que, en i ud del manda o del a . 149.1.16 de la Cons i ución, iene compe encia exclusi a sob e las bases y coo dinación gene al de la sanidad. Así lo en endió el T ibunal Cons i ucional en elación con la in e p e ación que el legislado na a o hizo en su no ma i a de desa ollo del debe de dispensación dispues o en el a . 88.1 d) de la Ley 25/1990, de 20 de diciemb e, del Medicamen o, al con igu a lo como un de echo de conce ación dependien e de la adhesión olun a ia del a macéu ico en los a ículos 29.2 y 30.4 de la Ley Fo al 12/2000, de 16 de no iemb e, de A ención Fa macéu ica. En e ec o, ambos a ículos se ían decla ados incons i ucionales po la STC 137/2013, en la que el Al o T ibunal a i ma ía que: De echo_Cons i ucional_25.indb 272De echo_Cons i ucional_25.indb 272 29/03/2017 12:28:0529/03/2017 12:28:05 273 El T ibunal Cons i ucional an e el con lic o de conciencia del a macéu ico... ReDCE. Año 13. Núm. 25. Ene o-Junio/2016. Págs. 255-282 española como compa ada– es poco dada a hace es e ipo de ecomendaciones al legislado , o a o ien a lo sob e las pau as a conside a pa a la legi imación de un supues o de objeción de conciencia. En es e sen ido, la STC 145/2015 no es una excepción. El T ibunal Cons i ucional, so p enden emen e, ni siquie a menciona la posibilidad o con eniencia de la egulación legisla i a de la objeción a macéu ica después de queda di ec amen e legi imada po él mismo. Y ello a pesa de que an- o el Le ado de la Jun a de Andalucía como el Minis e io Fiscal se habían e e ido insis en emen e a la necesidad de esa «in e posi io legisla o is». 4.3.2. La dudosa «duda azonable» sob e el e ec o abo i o de la píldo a poscoi al Como se ha dejado apun ado, el a gumen o ue e de la STC 145/2015 es la exis encia de una duda azonable sob e el posible e ec o abo i o de la píldo a poscoi al. Aunque no in e esa pe de se en el con o e ido deba e al que conduce es a cues ión, el del momen o del comienzo de la ida humana, debe apun a se que la alidez de es e a gumen o puede pone se en en edicho. Acep a es a duda azonable, y legi ima sob e esa base el incumplimien o de la obligación de dispen- sa la píldo a poscoi al (o de su p e ia disposición), implica ambién asumi que el comienzo de la ida humana pueda p oduci se en el momen o de la concepción o ecundación. Sin emba go, según c eo, no es és a la espues a ju ídica que se ha dado a la cues ión. Como señala a la STC 53/1985, an as eces e e ida en la sen encia que aho a nos ocupa: La ida humana es un de eni , un p oceso que comienza con la ges ación, en el cu so de la cual una ealidad biológica a omando co pó ea y sensi i amen e con i- gu ación humana, y que e mina en la mue e40. « La Comunidad Fo al de Na a a, compe en e pa a el desa ollo de es e p ecep o básico, pod á y debe á ija las condiciones en que debe á e ec ua se la dispensación de medicamen os y p oduc os sani a ios p esc i os po los acul a i os del Sis ema Nacional de Salud, pe o al no ma i a de desa ollo no puede pone en en edicho la exis encia misma del debe legal de dispensación, ya que con ello se ulne a la no ma i a básica». 40 STC 53/1985 (FJ 5). También la doc ina cien í ica coincide mayo i a iamen e en que, ju ídicamen e, el comienzo de la ida humana iene luga en el momen o de la implan ación o ani- dación del ó ulo ecundado en el ú e o –lo que sucede (ap oximadamen e) a los ca o ce días desde su ecundación–. Es o es de e minan e pa a el inicio de la ges ación. La ap oximación a es e asun o se ha hecho sob e odo desde el De echo Penal, po cuan o es necesa ia pa a pode ipi ica cie os deli os, como el abo o o las lesiones al e o. Véanse: F. Muñoz Conde , De echo Penal. Pa e especial, Ti an Lo Blanch, Valencia, 2007, p. 87; J. L. Díez Ripollés e al., Comen a ios al Código Penal. Pa e especial, I , De echo_Cons i ucional_25.indb 273De echo_Cons i ucional_25.indb 273 29/03/2017 12:28:0529/03/2017 12:28:05 274 Lau a Gómez Abeja ReDCE. Año 13. Núm. 25. Ene o-Junio/2016. Págs. 255-282 En es a misma decisión, como es bien conocido, el T ibunal a i ma ía que la ida humana en o mación no es i ula del de echo undamen al del a ículo 15 CE, pe o sí un bien ju ídico cons i ucionalmen e p o egible a su ampa o41. Con- c e amen e, la u ela ju ídico-cons i ucional se ac i a desde en el momen o que se ha conside ado como el inicio de es e p oceso: el de la anidación (o implan ación), que se equipa a en el iempo al del comienzo de la ges ación. El p eemb ión o emb ión p eimplan a o io, po an o, no cons i uye un bien ju ídico p o egido al ampa o del a ículo 15 CE, de con o midad con lo dispues o po el p opio T ibunal Cons i u- cional en la STC 116/1999. No se pie da de is a que, desde la pe spec i a penal, las acciones an e io es a la implan ación son ju ídicamen e i ele an es42. Los an iconcep i os poscoi ales, po an o, ju ídicamen e no se ían p oduc os abo i os, pues o que su e ec o es impedi la concepción o, en úl ima ins ancia (de- pendiendo del momen o en que se encuen e el ciclo mens ual de la muje ), la im- plan ación –del ecien emen e llamado p eemb ión–, algo ju ídicamen e pe mi ido y que no iene que e con el abo o, que ha de a ec a , ya du an e la ges ación, al emb ión o al e o43. A mayo abundamien o, en in, an o la O ganización Mundial de la Salud como la Agencia Española del Medicamen o han ca alogado la píldo a del día siguien e como un medicamen o an iconcep i o (y no abo i o). 4.3.3. La a macia como un se icio público y los de echos de la muje Un aspec o esencial que omi e la STC 145/2015 es el ela i o al ele an e papel del a macéu ico y de las o icinas de a macia en elación con la expedición de los medicamen os. La sen encia hace sólo una lacónica e e encia a la condición del a - macéu ico como «expendedo au o izado de la e e ida sus ancia», pe o p ecisamen- Ti an Lo Blanch, Valencia, 1997, p. 292; y L. A oyo Zapa e o e al., Comen a ios al Código Penal, Ius el, Mad id, 2007, p. 366. 41 Así in e p e a ía el T ibunal Cons i ucional el a ículo 15 CE (STC 53/1985 –FFJJ 5 y 7–). El TEDH ambién ha eco dado que nunca ha conside ado al nasci u us como una «pe sona» di ec a- men e p o egida po el a ículo 2 CEDH ( Vo c. F ancia , 8 de julio de 2004, pá a o 80). 42 En es e sen ido, González Saque o señala que «la u ela penal de los ipos de abo o sólo aba ca al emb ión y al e o pe o no al «p eemb ión» o «emb ión p eimplan a o io»», P. González Saque o , «¿De echo a la objeción de conciencia del a macéu ico? A p opósi o de la Decisión sob e admisibilidad del T ibunal Eu opeo de De echos Humanos, As. Pichón y Sajous c. F ancia , de 2 de oc ub e de 2001», Fo o, Nue a Época , núm. 8, 2008, p. 278. 43 Las de iniciones de p eemb ión, emb ión y e o pueden encon a se en el a ículo 3 de la Ley 14/2007, de 3 de julio, de In es igación Biomédica, le as s, l y n , espec i amen e. De echo_Cons i ucional_25.indb 274De echo_Cons i ucional_25.indb 274 29/03/2017 12:28:0529/03/2017 12:28:05 275 El T ibunal Cons i ucional an e el con lic o de conciencia del a macéu ico... ReDCE. Año 13. Núm. 25. Ene o-Junio/2016. Págs. 255-282 e pa a conside a que los «aspec os de e minan es del singula econocimien o de la objeción de conciencia que ijamos en la STC 53/1985, FJ 14», ambién concu en cuando la objeción se p oyec a «sob e el debe de dispensación de la denominada “píldo a del día después” po pa e de los a macéu icos». Lejos de se un mo i o pa a jus i ica la legi imación de la objeción de con- ciencia, en iendo que la na u aleza de las o icinas de a macia y la unción p opia del a macéu ico son jus amen e azones pa a exigi a oda cos a el cumplimien o de los debe es ju ídicos en con lic o. Aunque de i ula idad p i ada, las o icinas de a macia ienen la conside ación de es ablecimien os sani a ios de in e és público (a . 84.6 de la Ley 29/2006, de 26 de julio, de Ga an ía y Uso Racional de los Medicamen os y P oduc os Sani a ios)44. En es e sen ido, el T ibunal Sup emo ha en endido que la egulación sob e expedición de las especialidades con ines e apéu- icos debe con empla se «desde las exigencias que compo a su na u aleza de se icio público»45. Su conside ación como es ablecimien o de in e és público esponde al hecho de que en nues o sis ema sani a io las unciones de cus odia, conse ación y dispensación de los medicamen os de uso humano se a ibuye de o ma exclusi a a las o icinas de a macia abie as al público (a las que se suman, de acue do con el a . 2.6 de la Ley 29/2006, los se icios a macéu icos de hospi ales, los cen os de a ención p ima ia y los cen os de salud)46. O o aspec o undamen al en el que apenas se de iene la STC 145/2015 es el de los de echos incididos en el con ex o de la acul ad de accede a la píldo a poscoi al que asis e a la muje . La sen encia se e ie e agamen e al de echo a las p es aciones sani a ias y a macéu icas, que nace del de echo de la muje a la salud sexual y e- p oduc i a, pe o ob ia oda mención –y, consecuen emen e, oda ponde ación– de o os de echos esenciales, como el de la p o ección de la salud (a . 43.1 CE) o el de echo a decidi sob e el a amien o médico –que o ma pa e del con enido del de echo a la in eg idad ísica (a . 15 CE)–47, a pesa de la impo ancia que la un- ción especí ica y exclusi a del a macéu ico iene pa a la sa is acción de los mismos. No es casual que la Ley 29/2006 imponga sin excepciones la obligación de las o ici- nas de a macia de suminis a o dispensa los medicamen os y p oduc os sani a ios 44 Puede consul a se I. De Miguel Be iain , «La objeción de conciencia del a macéu ico: una mi ada c í ica», Re is a de De echo de la UNED , núm. 6, 2010, p. 187. 45 STS, Sala Te ce a, de 21 de eb e o de 1986 (FJ 9). 46 Es as conside aciones se encuen an en P. González Saque o , op. ci ., p. 261. 47 STC 37/2011 (FJ 5). Véase: L. Gómez Abeja , «Consen imien o in o mado y de echos undamen ales», Re is a Eu opea de De echos Fundamen ales , núm. 18, 2011, p. 290. De echo_Cons i ucional_25.indb 275De echo_Cons i ucional_25.indb 275 29/03/2017 12:28:0529/03/2017 12:28:05 276 Lau a Gómez Abeja ReDCE. Año 13. Núm. 25. Ene o-Junio/2016. Págs. 255-282 que se les solici en en las condiciones legal y eglamen a iamen e es ablecidas (a . 2.1). Complemen a iamen e la no ma cas iga como in acciones g a es «la nega i a a dispensa medicamen os o p oduc os sani a ios sin causa jus i icada»48y «cualquie ac o u omisión encaminado a coa a la libe ad del usua io en la elección de la o icina de a macia», y como in acción muy g a e «no dispone –los almacenes de dis ibución y las o icinas de a macia– de las exis encias de medicamen os adecua- das pa a la no mal p es ación de sus ac i idades o se icios» (a . 101.2 b de la Ley 29/2006, apa ados 15 y 26, y 101.2 c 13, espec i amen e)49. Es as p e isiones, en e ec o, esponden a la esencial unción que el a macéu- ico desempeña en elación con el de echo a la p o ección de la salud, que no se encuen a, como es sabido, en e los de echos undamen ales del Capí ulo Segundo del Tí ulo I de nues a No ma Fundamen al, sino en el Capí ulo Te ce o, en e los p incipios ec o es de la polí ica social y económica. El de echo a la p o ección de la salud, po an o, no es eje ci able di ec amen e an e los ibunales. Requie e la in e ención de los pode es públicos. Sólo con la adopción de medidas po pa e del Es ado se gene a á un debe conc e o de p es ación a a o de los ciudadanos50. La p e isión del apa ado segundo de es e a ículo 43 CE, en el sen ido que «compe e a los pode es públicos o ganiza y u ela la salud pública a a és de medidas p e- en i as y de las p es aciones y se icios necesa ios», de e mina la obligación pa a el Es ado de es ablece un sis ema de polí ica sani a ia, cons i uido po «un cúmulo de acciones colec i as cuyo obje o son las medidas de p e ención e higiene social»51, en e las que se incluye el acceso a los dis in os medicamen os. El debe de disposi- ción y dispensación del a macéu ico es una de las p es aciones en que se ma e ializa el de echo a la p o ección de la salud del a ículo 43.1 CE. O o de echo igualmen e in oluc ado en es e con ex o es el que la usua ia de la a macia iene a ob ene el me- 48 Como se ha señalado, es impo an e la modi icación in oducida espec o de la egulación an e io (Ley 25/1990, de 20 de diciemb e, del Medicamen o), que no aludía a los p oduc os sani- a ios, sino solamen e a los medicamen os. En es e sen ido: P. González Saque o , op. ci . , p. 259. 49 Debe añadi se que «cuando po causa de desabas ecimien o no se disponga en la o icina de a ma- cia del medicamen o p esc i o o concu an azones de u gen e necesidad en su dispensación» (a ículo 86.2 de la Ley 29/2006), el a macéu ico debe á sus i ui lo o, al e na i amen e, solici a del almacén mayo is a o labo a o io el suminis o pa a a ende la demanda, pues la ju isp udencia iene in e p e ando que, en caso con a io, se incu i ía en la misma conduc a que si se negase la dispensación (SSTSJ de Valencia de 29 de ene o de 2003 y de 7 de junio de 2003, y STSJ de Ex emadu a de 30 de sep iemb e de 2003). 50 E. Bo ajo Dac uz , «A . 43: p o ección de la salud», en O. Alzaga Villaamil (di .), Comen a ios a la Cons i ución española de 1978 , Ede sa, Mad id, 1996, p. 197. 51 A. Ba e o O ega , op. ci . , p. 208. De echo_Cons i ucional_25.indb 276De echo_Cons i ucional_25.indb 276 29/03/2017 12:28:0529/03/2017 12:28:05 277 El T ibunal Cons i ucional an e el con lic o de conciencia del a macéu ico... ReDCE. Año 13. Núm. 25. Ene o-Junio/2016. Págs. 255-282 dicamen o solici ado, mani es ación de o o a decidi sob e el p opio a amien o, que o ma pa e a su ez del de echo a la in eg idad ísica del a ículo 15 CE. El T i- bunal Cons i ucional apun a ía inicialmen e a un de echo de au ode e minación que « iene po obje o el p opio sus a o co po al –como dis in o del de echo a la salud o a la ida– y que se aduce en el ma co cons i ucional como un de echo undamen al a la in eg idad ísica (a . 15 CE)»52. Más adelan e conc e a ía que al de echo «legi- ima al pacien e, en uso de su au onomía de la olun ad, a decidi lib emen e sob e las medidas e apéu icas y a amien os que puedan a ec a a su in eg idad»53. El hecho de que el Al o T ibunal ni siquie a se plan ee la concu encia de es os alo es y de echos an e el incumplimien o de la obligación de disposición po el a macéu ico me ece, sin duda, una alo ación muy nega i a de la conside ación y ponde ación de los in e eses en con lic o lle adas a cabo en es a decisión54. 4.3.4. Códigos deon ológicos y no ma i a au onómica El T ibunal Cons i ucional aduce, en e los a gumen os jus i ica i os del in- cumplimien o de su obligación po el a macéu ico ecu en e, el econocimien o del de echo a la objeción de conciencia an o en el código deon ológico de la p o- esión a macéu ica como en los es a u os del colegio al que pe enece el ecu en e que, de hecho, se encuen a insc i o en el mismo como obje o de conciencia. 52 STC 154/2002 (FJ 9). 53 STC 37/2011 (FJ 5). 54 La ausencia de oda alo ación de es os in e eses, a la ho a de ponde a los que en an en con lic o, es una de las c í icas que la magis ada Asúa Ba a i a hace a la sen encia en su o o pa icula disc epan e. Es llama i o que el mismo a gumen o, el de la e ónea ponde ación de los in e eses concu en es, conduje a al magis ado Olle o Tassa a en su o o pa icula a una conclusión diame almen e opues a a la alcanzada en el o o disc epan e mencionado. Lo que no se p o ege ía su icien emen e con el allo del Al o T ibunal, según el o o concu en e del magis ado Olle o, se ía p ecisamen e la libe ad de conciencia del a macéu ico. En elación con lo que an ecede, no es ocioso eco da que las c í icas e idas en elación con la écnica de la ponde ación e san undamen almen e sob e el ca ác e no cien í ico, subje i o y de esul ados no iables del p incipio de p opo cionalidad. Un abajo en el que se da cuen a de o ma comple a an o de las posiciones c í icas como de en- so as de es a écnica de ponde ación es el siguien e: C. Be nal Pulido , El p incipio de p opo cionalidad y los de echos undamen ales , Cen o de Es udios Polí icos y Cons i ucionales, Mad id, 2003.También puede esul a in e esan e consul a J. Ba nés Vázquez , «El p incipio de p opo cionalidad. Es udio p elimina », Cuade nos de De echo Público , núm. 5, 1998, pp. 15-50; y A. Aba Ca oi a , La limi ación de los de echos en la ju isp udencia del T ibunal Cons i ucional español , Ti an Lo Blanch, Valencia, 1999. De echo_Cons i ucional_25.indb 277De echo_Cons i ucional_25.indb 277 29/03/2017 12:28:0529/03/2017 12:28:05 278 Lau a Gómez Abeja ReDCE. Año 13. Núm. 25. Ene o-Junio/2016. Págs. 255-282 Sos iene el Al o T ibunal que, ca eciendo la Comunidad Au ónoma andaluza de una ley que econozca la objeción de conciencia, «esa ausencia de econocimien o legal no se ex iende a la o alidad de las no mas que disciplinan el eje cicio de la p o esión a macéu- ica en el ámbi o e i o ial en el que eje ce su p o esión el demandan e», pues «es á exp e- samen e econocido como «de echo básico de los a macéu icos colegiados en el eje cicio de su ac i idad p o esional»» en los Es a u os del Colegio de Fa macéu icos de Se illa, así como en el Código de É ica Fa macéu ica y Deon ología de la P o esión Fa macéu ica55. Dejando al ma gen la dudosa cons i ucionalidad de una no ma au onómica que legi ime el incumplimien o de una obligación ju ídica dispues a po una no ma es a al (en desa- ollo, se en iende, de una compe encia que le sea p opia)56, esul a ep obable, e incluso ala man e, que el T ibunal Cons i ucional conceda e icacia ju ídica al econocimien o de un de echo a la objeción de conciencia po pa e de es os ex os57. Como es bien sabido, las p o esiones colegiadas gozan de po es ad eglamen a ia pa a egula su p opia ac i idad y los aspec os deon ológico y disciplina io. Tal po es ad eglamen a ia queda limi ada al desa ollo de los p ecep os legales exis en es sob e la ma e ia; los eglamen os au ónomos sólo end án cabida pa a la egulación de cues iones conc e as de ca ác e écnico-p o esio- nal58. Es e iden e, pues, que ni los códigos deon ológicos ni los es a u os de es os colegios p o esionales son « uen es» adecuadas pa a la c eación «ex no o» del de echo a la objeción de conciencia ( a macéu ica, en es e caso). Como señala a la magis ada Asúa en su o o pa icula disc epan e, « esul a penoso, po elemen al, ene que eco da que unos es a u- os colegiales no pueden c ea “ex no o” de echos undamen ales ni egula su eje cicio al ma gen de la Ley»59. También el magis ado Valdés a i ma ía, en el mismo sen ido, que: Los es a u os y códigos pod án es ablece lo que las espec i as co po aciones engan po con enien e, pe o (...) sus p e isiones se hab án de desa olla de con o - midad con lo que es ablezcan la Cons i ución, las leyes que se dic en en la ma e ia y el es o del o denamien o ju ídico60. 55 STC 145/2015 (FJ 5). 56 Sob e el pa icula , puede consul a se P. González Saque o , op. ci . , p. 266 y ss. 57 Sob e es e asun o, éanse: P. González Saque o , op. ci ., pp. 270-271, y M. Alenda Salinas , «La píldo a del día después: su con lic i idad ju ídica como mani es ación de la objeción de conciencia a macéu ica», Re is a Gene al de De echo Canónico y De echo Eclesiás ico del Es ado, núm. 16, 2008, p. 19. 58 Pueden consul a se J. Gál ez Mon es , La o ganización de las p o esiones i uladas , Bole ín O icial del Es ado, Mad id, 2002, pp. 250-251, y J. M. Sánchez Sandinos , Los Colegios P o esionales en el o denamien o cons i ucional , Cen o de Es udios Cons i ucionales, Mad id, 1996, p. 270. 59 Vo o pa icula disc epan e de la magis ada Asúa Ba a i a a la STC 145/2015. 60 Vo o pa icula disc epan e del magis ado Valdés Dal-Ré, al que se adhie e el Magis ado Xiol Ríos, a la STC 145/2015. De echo_Cons i ucional_25.indb 278De echo_Cons i ucional_25.indb 278 29/03/2017 12:28:0529/03/2017 12:28:05 279 El T ibunal Cons i ucional an e el con lic o de conciencia del a macéu ico... ReDCE. Año 13. Núm. 25. Ene o-Junio/2016. Págs. 255-282 So p enden emen e, po el con a io, el T ibunal Cons i ucional no hace e e- encia alguna en es a sen encia a la di e sa no ma i a que sí e a de aplicación, como sucedía con cie os de echos esenciales que esul aban incididos en el asun o que nos ocupa. Sob e ello han llamado ambién la a ención sendos o os disc epan es. La STC 145/2015 no alude ni a la Ley 29/2006, de Ga an ía y Uso Racional de los Medica- men os y P oduc os Sani a ios, ni ampoco a la Ley 22/2007, de 18 de diciemb e, de Fa macia de Andalucía, en las que se es ablece sin ambages la obligación del a ma- céu ico. Ni siquie a se menciona el conc e o Dec e o 104/2001, de 30 de ab il, po el que se egulan las exis encias mínimas de medicamen os y p oduc os sani a ios en las o icinas de a macia en Andalucía, ni la O den de la Conseje ía de Salud de la Jun a de Andalucía de 1 de junio de 2001, po la que se ac ualiza el con enido del anexo del Dec e o 104/2001, cuya in acción ue la que ocasionó la sanción «ab ini io» del ecu en e, como co i ula de la a macia en la que no se disponía de las exis encias mí- nimas es ablecidas de píldo as poscoi ales y p ese a i os. Finalmen e, ampoco pa ece jus i icada la omisión en la STC 145/2015 de oda mención al caso Pichon y Sajous c. F ancia, an as eces in ocado po odas las pa es del p oceso, y en el que el TEDH jus amen e inadmi i ía una demanda simila de dos a macéu icos sancionados. 5. EL LEGISLADOR Y LA LEGITIMACIÓN DE LA OBJECIÓN DE CONCIENCIA FARMACÉUTICA A la luz de cuan o an ecede, no pueden compa i se los undamen os que han se ido al T ibunal Cons i ucional pa a o o ga el ampa o al ecu en e61. Algunos 61 Di e sos au o es, en e la doc ina cien í ica, habían apun ado a los a gumen os señala- dos aho a po la STC 145/2015, y a algún o o, pa a jus i ica la objeción a macéu ica. Algunos la conside aban ya legi imada ex a ículo 16.1 CE, o os habían in ocado, como ya se ha is o, el econocimien o po pa e de códigos deon ológicos y no mas au onómicas, y o os, en in, habían en endido que el a macéu ico podía nega se a dispensa la píldo a poscoi al en eje cicio de la causa de jus i icación p e is a en la p opia Ley 29/2006, cuyo a ículo 101.2, b excluye de la sanción po la nega i a a dispensa el medicamen o el supues o de que concu a una causa jus i icada. En sen ido con a io, puede a i ma se que las con icciones pe sonales del a macéu ico, ob iamen e, no ienen cabida en e las causas jus i icadas a las que se e ie e es e p ecep o. Sea como ue e, en e es os úl imos au o es se encuen an P. Villa eal Suá ez de Cepeda , «La objeción de conciencia del a macéu ico en elación con los mé odos an iconcep i os y el abo o», De echo y Opinión , núm. 1, 1993, pp. 129-130; M. Alenda Salinas , op. ci ., p. 21; J. López Guzmán , Objeción de conciencia a macéu ica , Ediciones In e nacionales Uni e si a ias, Na a a, 1997, p. 118 y ss.; y A. González-Va as Ibáñez , «Las obje- ciones de conciencia de los p o esionales de la salud», en M. J. Roca (coo d.), Opciones de conciencia: p opues as pa a una ley , Ti an Lo Blanch, Valencia, 2008, pp. 309-310. De echo_Cons i ucional_25.indb 279De echo_Cons i ucional_25.indb 279 29/03/2017 12:28:0529/03/2017 12:28:05