Una descripción inédita de Guayaquil
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UNA DESCRIPCIÓN INÉDITA DE GUAYAQUIL Profesora Ayudante de Probablemente pocas provincias de la América es de Guayaquil en cuanto al número, calidad y difusión de las descripciones de que ha sido objeto a lo largo del siglo XVIII, y que están en r categoría eco nómica y comercial. El papel jugado por Guayaquil en las relaciones intercoloniales mediante su triple función de único puerto importante de la Audiencia de Quito, principal astillero del Pacífico americano y gra cacao y madera, explica sufi ilustres mostraron por esta ciudad, de forma que no faltan largos pasajes sobre ella en ninguna de las descripciones generales del reino a ello, nos referiremos aquí sólo a las descripciones del siglo XVIII que, ya sea por tratar exclusivamente de Guayaquil o por describirla extensamente aunque formando parte de una obra más amplia, podamos conside importante para el conocimiento de esta ciudad y su provincia durante dicha centuria. Citemos en primer lugar el célebre publicado por primera vez en 1741 y varias veces reeditado, incluso en facsímil el año 1946. Esta obra, que describe el Guayaquil de hacia 1730, se atribuye al president Audiencia de Quito don D s ospechar que su verdadero autor fuera el jesuita guaya Butrón 2 . 1 Sin embargo hay casos en q ue la propia consc viajero a renunciar a describirl a: eso ocurrió al anónimo viajero de comienzos del siglo XIX, des cribir todos los territorios dependientes de Quito, no se reconoce que “ por su importanci viajero universal en América, Barcelo 2 El padre Velasco ( Historia del Reino de Quito en la América Meridional, afirma que Morán de Butrón escribió el petición del presidente Alsedo, a en nombre del mismo Sr. Alsedo Estudio de la Historia Ecuatoriana el padre Mario Cicala también consideraba al jesuita guayaquileño autor del UNA DESCRIPCIÓN INÉDITA DE GUAYAQUIL María Luisa Laviana Cuetos Profesora Ayudante de “Historia de América” de la Universidad de Sevilla Probablemente pocas provincias de la América es pañola puedan competir con la de Guayaquil en cuanto al número, calidad y difusión de las descripciones de que ha sido objeto a lo largo del siglo XVIII, y que están en r elación directa con su propia nómica y comercial. El papel jugado por Guayaquil en las relaciones intercoloniales mediante su triple función de único puerto importante de la Audiencia de Quito, principal astillero del Pacífico americano y gra n pro ductora y exportadora de cacao y madera, explica sufi cientemente el especial interés que gobernantes y via ilustres mostraron por esta ciudad, de forma que no faltan largos pasajes sobre ella en ninguna de las descripciones generales del reino de Quito ni en mu chas del Perú a ello, nos referiremos aquí sólo a las descripciones del siglo XVIII que, ya sea por tratar exclusivamente de Guayaquil o por describirla extensamente aunque formando parte de una obra más amplia, podamos conside rar con propiedad como una fuente importante para el conocimiento de esta ciudad y su provincia durante dicha centuria. Citemos en primer lugar el célebre Compendio Histórico de Guayaquil, publicado por primera vez en 1741 y varias veces reeditado, incluso en facsímil el año 1946. Esta obra, que describe el Guayaquil de hacia 1730, se atribuye al president Audiencia de Quito don D ionisio de Alsedo y Herrera, aunque haya motivos para ospechar que su verdadero autor fuera el jesuita guaya quile ño Jacinto Morán de ue la propia consc iencia de la importancia de Guayaq uil ha llevado a algún a: eso ocurrió al anónimo viajero de comienzos del siglo XIX, cribir todos los territorios dependientes de Quito, no se atreve a hacer lo mismo con Guayaq por su importanci a corresponderí a a ésta una descripción demasiado detallada Barcelo na, 1833, pág. 75. Historia del Reino de Quito en la América Meridional, Quito, 1977, que Morán de Butrón escribió el “Compendio Histórico de la Provincia y Puerto de Guayaquil petición del presidente Alsedo, a quien la dedicó, y que en 1741 la obra “ salió a la luz no poco alterada en nombre del mismo Sr. Alsedo ”. Robert Norris, al recoger el dato en su Guí a Bibliográfica para el de la Historia Ecuatoriana (University of Texas Press, 1978), añade que o tro jesuita de la época, también consideraba al jesuita guayaquileño autor del “ Compendi 73 María Luisa Laviana Cuetos de la Universidad de Sevilla pañola puedan competir con la de Guayaquil en cuanto al número, calidad y difusión de las descripciones de que ha elación directa con su propia nómica y comercial. El papel jugado por Guayaquil en las relaciones intercoloniales mediante su triple función de único puerto importante de la Audiencia de ductora y exportadora de cientemente el especial interés que gobernantes y via jeros ilustres mostraron por esta ciudad, de forma que no faltan largos pasajes sobre ella en chas del Perú 1 . Pese a ello, nos referiremos aquí sólo a las descripciones del siglo XVIII que, ya sea por tratar exclusivamente de Guayaquil o por describirla extensamente aunque formando rar con propiedad como una fuente importante para el conocimiento de esta ciudad y su provincia durante dicha centuria. Compendio Histórico de Guayaquil, publicado por primera vez en 1741 y varias veces reeditado, incluso en facsímil el año 1946. Esta obra, que describe el Guayaquil de hacia 1730, se atribuye al president e de la ionisio de Alsedo y Herrera, aunque haya motivos para ño Jacinto Morán de uil ha llevado a algún a: eso ocurrió al anónimo viajero de comienzos del siglo XIX, que tras atreve a hacer lo mismo con Guayaq uil, pues a a ésta una descripción demasiado detallada ”. El nuevo Quito, 1977, 1, pág. 432) Puerto de Guayaquil ” a salió a la luz no poco alterada y a Bibliográfica para el tro jesuita de la época, Compendi o”.
La segunda descripción del Guayaquil diecioches no en calidad de in formación, es la de los oficiales marinos Jorge Juan y Antonio de Ulloa, a quienes el entusiasmo por las posibilidades estratégicas y de todo tipo que vieron en el puerto y su provincia, les llevó a dedicarles extensas páginas tanto en la Relación Histórica del Viaje a la América Meridional, América, donde se describen con detalle los as como se sabe, han sido publicadas en numerosas ocasiones, con ediciones facsimilares en 1978 y 1982, respectivamente. Muy útiles son también los abundantes datos sobre Juan Pío de Mon túfar y Frasso, marqués de Selvalegre, a quien en marzo de 1754 ordenó el virrey de Santa Fe que, en su calidad de presidente de la Audiencia de Quito, infor mara sobre el estado de su distrito. La descripción d mismo año 1754 (de la que ya publicada en 1790 por Antonio Valladares en el erudito, y un siglo después se publicó en “ Colección de libros raros o curiosos que tratan de América asi mismo en varias revistas ecuatorianas. Algo más breve que la de Selvalegre, pero con un contenido mucho más rico en cuanto a datos pobla cionales y económicos, es la descripción del primer gobernador de Guayaquil, don Juan Antonio Zelaya, cuyo informe sobre la provincia bajo su mando puede en puridad enmarcar ocasiones la Corona espa posesiones americanas. En agosto de 1765, cumpliendo en lo que a él atañía la real cédula de 19 de noviembre de 1763 q envía Zela ya al virrey Mesía su conocido original se encuentra en el AGI) que también ha sido publicado varias veces, siendo la última el año 1974 en la Revista Lo dicho hasta ahora avala nuestra primera refe de las descripciones de Guayaquil y a la difusión que todas ellas han tenido gracias a sucesivas ediciones. Sin embargo resulta paradójico Guaya quil, la mejor de todas, no haya sido publicada como se merece. Nos referimos, por supuesto, a l a que en 1774 hizo el ingeniero don Francisco Requena, a quien se La segunda descripción del Guayaquil diecioches co, segunda en el formación, es la de los oficiales marinos Jorge Juan y Antonio de Ulloa, a quienes el entusiasmo por las posibilidades estratégicas y de todo tipo que vieron en el puerto y su provincia, les llevó a dedicarles extensas páginas tanto en la Relación Histórica del Viaje a la América Meridional, como en las Noticias Secretas donde se describen con detalle los as tilleros guayaquileños. Ambas obras, como se sabe, han sido publicadas en numerosas ocasiones, con ediciones facsimilares en 1978 y 1982, respectivamente. Muy útiles son también los abundantes datos sobre Guayaquil su túfar y Frasso, marqués de Selvalegre, a quien en marzo de 1754 ordenó el virrey de Santa Fe que, en su calidad de presidente de la Audiencia de Quito, mara sobre el estado de su distrito. La descripción d e Selvalegre, realizada en el mismo año 1754 (de la que existen dos ejemplares en el Archivo General de In ya publicada en 1790 por Antonio Valladares en el tomo XXVIII de su y un siglo después se publicó en Tres Tratados de América, Colección de libros raros o curiosos que tratan de América ” , habiendo sido publicada mismo en varias revistas ecuatorianas. que la de Selvalegre, pero con un contenido mucho más rico en cionales y económicos, es la descripción del primer gobernador de Guayaquil, don Juan Antonio Zelaya, cuyo informe sobre la provincia bajo su mando puede en puridad enmarcar se en el grupo de las relaciones geográficas que en varias ocasiones la Corona espa ñola ordenó realizar para conocer la situación de sus posesiones americanas. En agosto de 1765, cumpliendo en lo que a él atañía la real cédula de 19 de noviembre de 1763 q ue ordenaba una descripción general de las Indias, ya al virrey Mesía su conocido “Esta do de la provincia de Guayaquil original se encuentra en el AGI) que también ha sido publicado varias veces, siendo la última el año 1974 en la Revista del Archivo Histórico del Guayas. Lo dicho hasta ahora avala nuestra primera refe rencia a la abundancia y calidad de las descripciones de Guayaquil y a la difusión que todas ellas han tenido gracias a sucesivas ediciones. Sin embargo resulta paradójico que todavía la gran descripción de quil, la mejor de todas, no haya sido publicada como se merece. Nos referimos, a que en 1774 hizo el ingeniero don Francisco Requena, a quien se 74 co, segunda en el tiempo, que formación, es la de los oficiales marinos Jorge Juan y Antonio de Ulloa, a quienes el entusiasmo por las posibilidades estratégicas y de todo tipo que vieron en el puerto y su provincia, les llevó a dedicarles extensas páginas tanto en la Noticias Secretas de tilleros guayaquileños. Ambas obras, como se sabe, han sido publicadas en numerosas ocasiones, con ediciones facsimilares Guayaquil su ministrados por túfar y Frasso, marqués de Selvalegre, a quien en marzo de 1754 ordenó el virrey de Santa Fe que, en su calidad de presidente de la Audiencia de Quito, e Selvalegre, realizada en el existen dos ejemplares en el Archivo General de In dias), fue tomo XXVIII de su Semanario Tres Tratados de América, tomo XI de la , habiendo sido publicada que la de Selvalegre, pero con un contenido mucho más rico en cionales y económicos, es la descripción del primer gobernador de Guayaquil, don Juan Antonio Zelaya, cuyo informe sobre la provincia bajo su mando se en el grupo de las relaciones geográficas que en varias ñola ordenó realizar para conocer la situación de sus posesiones americanas. En agosto de 1765, cumpliendo en lo que a él atañía la real ue ordenaba una descripción general de las Indias, do de la provincia de Guayaquil ” (cuyo original se encuentra en el AGI) que también ha sido publicado varias veces, siendo la rencia a la abundancia y calidad de las descripciones de Guayaquil y a la difusión que todas ellas han tenido gracias a que todavía la gran descripción de quil, la mejor de todas, no haya sido publicada como se merece. Nos referimos, a que en 1774 hizo el ingeniero don Francisco Requena, a quien se
deben también un plano del puerto, un mapa de toda la sobre su situación defensiva, sanitaria, etc. Sin lugar a dudas la descrip es por calidad y cantidad de infor su provincia, y pese a ello sólo fue publica veinticinco años después de ser escrita, en los tomos XXII y XXIII de la colec viajero universal o noticia del mundo antiguo y nuevo. incompleta y contiene además algunos errores i de obtener. Por ello creemos ineludible publicar íntegramente esta magnífica des cripción acudiendo a su original, cuya fotocopia po cuanto sea posible. Entretanto, damos ahora a conocer una pequeña de “Relación de Guaya quil y plano de la ciudad Militar de Madrid. Consta de seis folios ma mínima com paración con el centenar largo de folios que por las mismas fechas escribió Requena, tiene el indudable valor de proporcionar una rápida y pintoresca visión del Guayaquil de la década de 1770, a la vez que su misma brevedad facilita su publicación. La descripción que publicamos está porque sólo es una copia en colores del que figuraba en el Guayaquil, de Alsedo. La única diferencia entre uno y otro es la ausencia de los barcos y balsas que surcan la ría en el mapa original, del que también se suprime el título y los animales que lo enmarcan. Fuera de eso la copia es exacta. Pero si el mapa no aporta nada nuevo, el docu que apare ntemente se trata de un borrador y pese a que es estrictamente un anónimo, dada la ausencia no sólo de firma sino cualquier referencia directa o in debe rse a Requena, como en un principio podría sospecharse dada la coincidencia de fechas y la existencia en signaturas co de este ingeniero, quien jamás hubiera recurrido a copiar el mapa de Alsedo, pues ya había levantado, en el mes de julio de 1770, su propio y más exacto plano del puerto. Señalemos que aunque en la portadilla de la de de que es del año 1770, es imposible que se haya escrito antes de 1772, p deben también un plano del puerto, un mapa de toda la provincia y numerosos informes sobre su situación defensiva, sanitaria, etc. Sin lugar a dudas la descrip ción de Requena es por calidad y cantidad de infor mación superior a cuantas existen sobre esta ciudad y su provincia, y pese a ello sólo fue publica da - que nosotros sepamos veinticinco años después de ser escrita, en los tomos XXII y XXIII de la colec viajero universal o noticia del mundo antiguo y nuevo. Sin embargo esta edición, que es incompleta y contiene además algunos errores i mportantes, es actualmente dificilísima de obtener. Por ello creemos ineludible publicar íntegramente esta magnífica des cripción acudiendo a su original, cuya fotocopia po seemos y procuraremos publicar en Entretanto, damos ahora a conocer una pequeña de scripción que con el título de quil y plano de la ciudad ” se encuentra en el Servicio Histórico Militar de Madrid. Consta de seis folios ma nuscritos y si bien no soportaría la más paración con el centenar largo de folios que por las mismas fechas escribió Requena, tiene el indudable valor de proporcionar una rápida y pintoresca visión del Guayaquil de la década de 1770, a la vez que su misma brevedad facilita su publicación. descripción que publicamos está acom pañada de un plano que no inclui porque sólo es una copia en colores del que figuraba en el Compendio Histórico de de Alsedo. La única diferencia entre uno y otro es la ausencia de los barcos que surcan la ría en el mapa original, del que también se suprime el título y los animales que lo enmarcan. Fuera de eso la copia es exacta. Pero si el mapa no aporta nada nuevo, el docu mento tiene un gran interés, pese a ntemente se trata de un borrador -pues contiene varias tacha duras en el texto y pese a que es estrictamente un anónimo, dada la ausencia no sólo de firma sino cualquier referencia directa o in directa a su autor. Des cartamos por completo que pueda rse a Requena, como en un principio podría sospecharse dada la coincidencia de fechas y la existencia en signaturas co rrelativas del mismo archivo d e de este ingeniero, quien jamás hubiera recurrido a copiar el mapa de Alsedo, pues ya había levantado, en el mes de julio de 1770, su propio y más exacto plano del puerto. Señalemos que aunque en la portadilla de la de scrip ción aparece una anotación posterior de que es del año 1770, es imposible que se haya escrito antes de 1772, p 75 provincia y numerosos informes ción de Requena mación superior a cuantas existen sobre esta ciudad y que nosotros sepamos - una vez, veinticinco años después de ser escrita, en los tomos XXII y XXIII de la colec ción El Sin embargo esta edición, que es mportantes, es actualmente dificilísima de obtener. Por ello creemos ineludible publicar íntegramente esta magnífica des - seemos y procuraremos publicar en scripción que con el título de se encuentra en el Servicio Histórico nuscritos y si bien no soportaría la más paración con el centenar largo de folios que por las mismas fechas escribió Requena, tiene el indudable valor de proporcionar una rápida y pintoresca visión del Guayaquil de la década de 1770, a la vez que su misma brevedad facilita su publicación. pañada de un plano que no inclui mos Compendio Histórico de de Alsedo. La única diferencia entre uno y otro es la ausencia de los barcos que surcan la ría en el mapa original, del que también se suprime el título y los mento tiene un gran interés, pese a duras en el texto - y pese a que es estrictamente un anónimo, dada la ausencia no sólo de firma sino de cartamos por completo que pueda rse a Requena, como en un principio podría sospecharse dada la coincidencia de e varios informes de este ingeniero, quien jamás hubiera recurrido a copiar el mapa de Alsedo, pues ya había levantado, en el mes de julio de 1770, su propio y más exacto plano del puerto. ción aparece una anotación posterior de que es del año 1770, es imposible que se haya escrito antes de 1772, p ues se alude en
el texto a que “ el actual gobernador posesi ón el 13 de enero de este año º Otros muchos detalles confirman que no es Re descripción: atribuye al “ es citar par a nada que se siguieron para ello l deja de recor darlo en sus informes y descripción); calcula que la ciudad de Guayaquil tiene 5.000 habitantes y toda la provincia unos 25.000 (es decir, aproximadamente las cifras dadas por el gobernador Zelaya el año 1765 Requena asegur a que son 12.000 y 34.000 habitantes respectivamente; hay notables discrepancias en cuanto a límites y extensión de la provincia, o incluso en el número de regidores del cabildo, que nuestro anónimo informante establece erróneamente en 12 cuando en realidad eran 8. Lo que sí es evidente es que el autor de esta descripción no era guayaquileño, a juzgar por la forma en que se refiere a los habitantes de la ciudad, re y falta de interés y habilidad para solucionar los problemas urbanístico urgentes (en ello sí coincide con Requena, así como en los elogios que ded mujeres guayaquileñas) , además, ningún guayaquileño se referiría realmente “ tan cantado puente tono general de la descripción se puede suponer también que fue escrita fuera de Guayaquil, ciudad que se describe como algo lejano, y creemos que debió escribirse en España por un español que había vivido en aquella ciudad entre 1770 seguridad este esp añol fue un comerciante, gran co guayaquileño y de los gravámenes que pesa Cabe señalar que en diciembre de 1772, es decir coincidiendo con esta descripción, in formó el virrey Granada, atribuyendo su decadencia a los excesivos derechos que se cobraban en los 3 Esta circunstancia fue ya advertida omiso de la indicación señalad a gobierno de Ugarte. El problem a j Historia y Arqueología” , Guayaquil, 1971, nº nos permiten situar su fecha en el periodo de Hacienda de Santa Fe prohíbe todos los derechos so formante, y que dejan de c obrarse en Guayaquil en enero de 1775. Por otra parte, nos inclinamos a pensar que la relación se escribió en el mismo a construcción de una plaza de abastos en Guayaquil, obra ejecutada a los pocos meses de la llegada de Ugarte. el actual gobernador ” de la ciudad es Francisco de Ugarte, quien tomó ón el 13 de enero de este año 3 . Otros muchos detalles confirman que no es Re quena el autor de es mero” de los gobernadores el empedrado de las calles, sin a nada que se siguieron para ello l as re comendaciones de Requena (quien no darlo en sus informes y descripción); calcula que la ciudad de Guayaquil tiene 5.000 habitantes y toda la provincia unos 25.000 (es decir, aproximadamente las cifras dadas por el gobernador Zelaya el año 1765 ), cuando por las mismas fechas a que son 12.000 y 34.000 habitantes respectivamente; hay notables discrepancias en cuanto a límites y extensión de la provincia, o incluso en el número de regidores del cabildo, que nuestro anónimo informante establece erróneamente en 12 Lo que sí es evidente es que el autor de esta descripción no era guayaquileño, a juzgar por la forma en que se refiere a los habitantes de la ciudad, re saltando su desidia y falta de interés y habilidad para solucionar los problemas urbanístico s y sanitarios más urgentes (en ello sí coincide con Requena, así como en los elogios que ded , además, ningún guayaquileño se referiría con esa ironía a su tan cantado puente ” que unía las dos partes principales d e la ciudad. Dado el tono general de la descripción se puede suponer también que fue escrita fuera de Guayaquil, ciudad que se describe como algo lejano, y creemos que debió escribirse en España por un español que había vivido en aquella ciudad entre 1770 añol fue un comerciante, gran co nocedor del circuito co guayaquileño y de los gravámenes que pesa ban sobre el tráfico marítimo. Cabe señalar que en diciembre de 1772, es decir coincidiendo con esta formó el virrey Guirior sobre el comercio en el virreinato de Nueva Granada, atribuyendo su decadencia a los excesivos derechos que se cobraban en los Esta circunstancia fue ya advertida por Dora León y Adam Szaszdi, q ue al citar esta relación hacen caso a en el documento y la fechan entre 1772 y 1779, es decir, los añ a j urisdiccional de Guayaquil antes de la Independencia. , Guayaquil, 1971, nº 38, pág. 27. Sin embargo ciertos detalles de la descripción nos permiten situar su fecha en el periodo de 1772-1774, pues en diciembre de est e último añ Hacienda de Santa Fe prohíbe todos los derechos so bre el tráfico naval de que se queja nuestro in obrarse en Guayaquil en enero de 1775. Por otra parte, nos inclinamos a pensar en el mismo a ño 1772 o comienzos de 1773, pues se alude a la recient construcción de una plaza de abastos en Guayaquil, obra ejecutada a los pocos meses de la llegada de 76 de la ciudad es Francisco de Ugarte, quien tomó quena el autor de esta de los gobernadores el empedrado de las calles, sin comendaciones de Requena (quien no darlo en sus informes y descripción); calcula que la ciudad de Guayaquil tiene 5.000 habitantes y toda la provincia unos 25.000 (es decir, aproximadamente las cuando por las mismas fechas a que son 12.000 y 34.000 habitantes respectivamente; hay notables discrepancias en cuanto a límites y extensión de la provincia, o incluso en el número de regidores del cabildo, que nuestro anónimo informante establece erróneamente en 12 Lo que sí es evidente es que el autor de esta descripción no era guayaquileño, a saltando su desidia s y sanitarios más urgentes (en ello sí coincide con Requena, así como en los elogios que ded ica a las con esa ironía a su e la ciudad. Dado el tono general de la descripción se puede suponer también que fue escrita fuera de Guayaquil, ciudad que se describe como algo lejano, y creemos que debió escribirse en España por un español que había vivido en aquella ciudad entre 1770 y 1772, y con nocedor del circuito co mercial ban sobre el tráfico marítimo. Cabe señalar que en diciembre de 1772, es decir coincidiendo con esta Guirior sobre el comercio en el virreinato de Nueva Granada, atribuyendo su decadencia a los excesivos derechos que se cobraban en los ue al citar esta relación hacen caso y 1779, es decir, los añ os de urisdiccional de Guayaquil antes de la Independencia. “Cuadernos de Sin embargo ciertos detalles de la descripción e último añ o la Junta de bre el tráfico naval de que se queja nuestro in - obrarse en Guayaquil en enero de 1775. Por otra parte, nos inclinamos a pensar pues se alude a la recient ísima construcción de una plaza de abastos en Guayaquil, obra ejecutada a los pocos meses de la llegada de
puertos. Son preci samente los gravámenes que tanto critica el autor de la descripción y que dos años después serán prohibidos completamente, lo que moverá a los oficiales r eales de Guayaquil a solicitar aumento de sueldo alegando la enorme disminución de sus ingreso s que significaba tal medida Destacamos, por último, que esta breve descrip investigador una serie de datos concreto lógico, considerando que su autor no siempre tendría acceso a información fidedigna tiene el gran valor de ofrecer hace poco más de dos si salubridad dedicada primordialmente al comercio, que en esos momentos tiene tres o cuatro veces más im portancia que la construcción naval, dato significativo si consideramos que sólo 20 años antes se calculaba que los i astillero igualaban “ a los que en sus RELACIÓ N DE GUAYAQUIL “Su nombre Santiago, fue su fundación el año de 1537, antes sujeta al virrey del Perú, ahora al de Santa Fe de Bogotá desde que el Nuev en virreinato en el Excmo. Sr. Dn. Sebastián de Eslava; lo Quito, de donde dista 80 leguas, y del dicho Santa Fe 400, de la de Lima la de Chile, de Panamá 2 Santa Ana y después (la mudó) uno de sus corregidores al sitio en que hoy se halla, por cuya razón está como dividida en dos, con esperanza de ser una respecto de las fábricas de casas que cada día se adelantan. Ya es gobiern coronel. Se esmeró Naturaleza en su felicidad, corriente es tan precipitada para el mar como para los montes; sus damas pueden en vidiarl medio meses, sus recintos y ejidos y planta NorteSur el largo de Chulimpongo, principio de la cuesta de San Antonio, y de oriente a 4 Los oficiales reales a Julián de Arria 5 Descripción del marqués de Selvalegr samente los gravámenes que tanto critica el autor de la descripción y que dos años después serán prohibidos completamente, lo que moverá a los oficiales eales de Guayaquil a solicitar aumento de sueldo alegando la enorme disminución de s que significaba tal medida 4 . Destacamos, por último, que esta breve descrip ción, además de suministrar al una serie de datos concreto s -que e s preciso someter a la crítica, como es lógico, considerando que su autor no siempre tendría acceso a información fidedigna tiene el gran valor de ofrecer al lector una rápida pincelada de lo que sería Guayaquil hace poco más de dos si glos: una ciudad con graves problemas de urbanismo y salubridad dedicada primordialmente al comercio, que en esos momentos tiene tres o portancia que la construcción naval, dato significativo si consideramos que sólo 20 años antes se calculaba que los i ngresos proce a los que en sus frutos da toda la provincia” 5 . N DE GUAYAQUIL nombre Santiago, fue su fundación el año de 1537, antes sujeta al virrey del Perú, ahora al de Santa Fe de Bogotá desde que el Nuev o Reino de Granada en virreinato en el Excmo. Sr. Dn. Sebastián de Eslava; lo es también a leguas, y del dicho Santa Fe 400, de la de Lima 2 80 y de Acapulco 800. Fue primero en el pie del cerro de Santa Ana y después (la mudó) uno de sus corregidores al sitio en que hoy se halla, por cuya razón está como dividida en dos, con esperanza de ser una respecto de las fábricas de casas que cada día se adelantan. Ya es gobiern o militar de grado de Se esmeró Naturaleza en su felicidad, a la ribera de una famosa ría, que su tan precipitada para el mar como para los montes; es de hermoso ci vidiarl as las famosas flamencas. El invierno es medio meses, sus recintos y ejidos y planta es muy llana; toda su provincia (que lo es de Sur el largo de 115 leguas, que empieza desde Cabo Pasado, hasta principio de la cuesta de San Antonio, y de oriente a occidente de 40 a Los oficiales reales a Julián de Arria ga . Guayaquil, 19 marzo 1775. AGI, Quito, 303. Descripción del marqués de Selvalegr e. Quito, 13 septiembre 1754; folio 17. AGI, Quito, 77 samente los gravámenes que tanto critica el autor de la descripción y que dos años después serán prohibidos completamente, lo que moverá a los oficiales eales de Guayaquil a solicitar aumento de sueldo alegando la enorme disminución de ción, además de suministrar al s preciso someter a la crítica, como es lógico, considerando que su autor no siempre tendría acceso a información fidedigna - pincelada de lo que sería Guayaquil con graves problemas de urbanismo y salubridad dedicada primordialmente al comercio, que en esos momentos tiene tres o portancia que la construcción naval, dato significativo si ngresos proce dentes del nombre Santiago, fue su fundación el año de 1537, antes sujeta al virrey del o Reino de Granada se erigió a la Audiencia de leguas, y del dicho Santa Fe 400, de la de Lima 300 y 800 de primero en el pie del cerro de Santa Ana y después (la mudó) uno de sus corregidores al sitio en que hoy se halla, por cuya razón está como dividida en dos, con esperanza de ser una respecto de las o militar de grado de la ribera de una famosa ría, que su de hermoso ci elo, es sólo de tres y muy llana; toda su provincia (que lo es de leguas, que empieza desde Cabo Pasado, hasta occidente de 40 a . Guayaquil, 19 marzo 1775. AGI, Quito, 303. e. Quito, 13 septiembre 1754; folio 17. AGI, Quito, 278.
50, lo más tierra llana) es algodón, sal, pescado salado y novillos, etc., de modo que de 400 tendrán del comercio cada año, inclusive fábricas en el astillero. Duplicada y cuadruplicada pudiera ser su felicidad si en los vecinos reinase menos la desidia, y en su gobierno más el esmero halla tan llena d e rarezas que casi la imposibili agua de pasto está mixturada con la salada q aguas del corto invierno se las que unidas con las comunes de las casas hacen putre pestes en que muere mucha gente llana y niños. Sus casas, como su construcción sea de madera, cañas y paja mucha parte, hay repeticiones de fuegos que inhabilitan vecinos. El rí o come de tal suerte su orilla dinero en sostenerla cada dueño de casa que la tiene en aquel paraje; de esta orilla reparten varios esteras para la población, que aumentan y mantienen las ciénagas e inunda mucho número de casas. Es oprimido el comercio de d un todo los cosecheros y vecinos que no sujetos de dinero porque todo lo consume el fuego en sus casas y las pestes en los criados, que estos valen de 400 a 500 pesos y aquellas de agrega la profanidad en vestir y gastar. Sus jueces, el gobernador por el rey, teniente gobernador por el virrey, dos alcaldes ordinarios, 2 de la Hermandad, 12 regidores, asiento en cabildo en las funciones p El gobernador informa al virrey para la provisión de 11 tenientes de otros tantos partidos que gobierna, y son los si 2) Punta de Santa Elena, Morro, Chongón, Chanduy y Colonch viejo y Pichota, Picoasá, Manta, Charapotó, Tosagua y Jipijapa; Pasado, con dichos dos pueblos; Bab a, Pichota [sic, por Pimocha] Caracol, Pueblo viejo, Palmar y Chilintomo; 10) Ya Naranjal. es muy rica de los frutos de cacao, cera, maderas, pita, algodón, sal, pescado salado y novillos, etc., de modo que de 400 a tendrán del comercio cada año, inclusive 100.000 en que se regula las Duplicada y cuadruplicada pudiera ser su felicidad si en los vecinos reinase menos la desidia, y en su gobierno más el esmero a favor del públi co, por lo que se e rarezas que casi la imposibili tan de q ue gentes puedan habitarl agua de pasto está mixturada con la salada q ue del mar sube y baja por el rí se empozan en todas las calles y circunferencia de la ciudad, las que unidas con las comunes de las casas hacen putre facción que causa anuales pestes en que muere mucha gente llana y niños. Sus casas, como su construcción sea de madera, cañas y paja mucha parte, hay repeticiones de fuegos que inhabilitan o come de tal suerte su orilla o ribera de la c iudad que se consume mucho dinero en sostenerla cada dueño de casa que la tiene en aquel paraje; de esta orilla reparten varios esteras para la población, que aumentan y mantienen las ciénagas e inunda mucho número de casas. Es oprimido el comercio de d erechos, pero franco en un todo los cosecheros y vecinos que no pag an más que alcabalas, y aún as porque todo lo consume el fuego en sus casas y las pestes en los criados, que estos valen de 400 a 500 pesos y aquellas de 5 a 20. 000 agrega la profanidad en vestir y gastar. Sus jueces, el gobernador por el rey, teniente gobernador por el virrey, dos de la Hermandad, 12 regidores, 2 oficiales reales que tienen asiento en cabildo en las funciones p úblicas y junto a las justicias. El gobernador informa al virrey para la provisión de 11 tenientes de otros tantos partidos que gobierna, y son los si guientes: 1) Isla de la Puná, Machala, Balao; Punta de Santa Elena, Morro, Chongón, Chanduy y Colonch e; 3) Ciudad de Porto viejo y Pichota, Picoasá, Manta, Charapotó, Tosagua y Jipijapa; 4) Pasado, con dichos dos pueblos; 5) Daule y Santa Lucía; 6) Balzar; a, Pichota [sic, por Pimocha] y Samborondón; 9) Ojivar, Bod egas de Caracol, Pueblo viejo, Palmar y Chilintomo; 10) Ya guachi, sus Bodegas y Ñausa; 78 muy rica de los frutos de cacao, cera, maderas, pita, a 500.000 pesos en que se regula las carenas y Duplicada y cuadruplicada pudiera ser su felicidad si en los vecinos reinase co, por lo que se ue gentes puedan habitarl a. El ue del mar sube y baja por el rí o, las empozan en todas las calles y circunferencia de la ciudad, facción que causa anuales pestes en que muere mucha gente llana y niños. Sus casas, como su construcción sea de madera, cañas y paja mucha parte, hay repeticiones de fuegos que inhabilitan a los iudad que se consume mucho dinero en sostenerla cada dueño de casa que la tiene en aquel paraje; de esta orilla se reparten varios esteras para la población, que aumentan y mantienen las ciénagas e erechos, pero franco en an más que alcabalas, y aún as í no son porque todo lo consume el fuego en sus casas y las pestes en los 000 pesos, a que se Sus jueces, el gobernador por el rey, teniente gobernador por el virrey, dos oficiales reales que tienen El gobernador informa al virrey para la provisión de 11 tenientes de otros Isla de la Puná, Machala, Balao; Ciudad de Porto 4) Canoa o Cabo Balzar; 7) Palenque; 8) egas de Babahoyo, sus Bodegas y Ñausa; 11)
Un vicario provinciano nombrado por el obispo quitense, con renta como de 6.000 pesos anuales, es juez de Puná, 7 leguas de Guayaq u Picoasá, 40; Manta 43; Jipijapa 30; Daule Yaguachi 7. Los que tienen los anejos que se expresan hallan en considerable distancia unos de otros y los curas incapaces de auxiliar a todos, ha dispuesto Su Majestad que en cada uno de los pueblos haya un cura, hasta ahora no se ha puesto en práctica desde el año de Tiene iglesia mayor en Ciudad Nueva y ayuda de parroquia en la Vieja, que debiera dividirse en dos muy buenos curatos para que estuviesen más atendidos los feligreses. Hay convento de San Agustín, de San Francisco y Santo Domingo, éste dicha Ciudad Vieja y de cal y canto, los demás y las iglesias son de madera, a excepción de la de San Agustín que es de quincha, hecha últimamente por el esmero de su gobernador don Juan Antonio Zelaya, que hoy lo es de Popayán. Hay hospital de San Juan de Dios, últimamente hecha de quincha su iglesia, por el cuidado y celo de su prior fray Manuel Rizo, está en Ciudad Nueva a la ribera del río. Hay famosa Contadurí su Aduana o bodegas debajo, en su fondo y tal cual las dependencias de Caja Real y tributos, ya que las de Quito de 20 a 30. 000 compañía fija, sin incluir lo mal llevado por el Consulado de Lima por haber sido impuesto hace dilatados años para pagar el palacio del rey, de que pudiera libertarse este comercio si sus gobernadores hicieran presente es En muchos casos está esta ciudad sujeta a dos virreinatos, como son en entremeterse el de Lima a limitar facultades a el de Santa Fe, puede éste mandar sus licencias de esta ciudad a los intermedios de Chile y Lima, y dice aquel que todo el q fuese lo decomisa, pueden de allí traer géneros de Castilla para dicho Guayaquil, Quito y Panamá, y de estos puertos si van allí los decomisan. El virrey de Lima o de su Consulado y de la Inquisi ción ponen en Guayaquil comisarios. Cualesquier orden que tienen por conveniente mandar allí virrey, y es nacido por la condescendencia de los gobernadores de dicho Guayaquil: Un vicario provinciano nombrado por el obispo quitense, con renta como de pesos anuales, es juez de 11 curas colados que residen en los pueb u il; Punta de Santa Elena, 40 leguas; Porto viejo ciudad, 40; Jipijapa 30; Daule 14; Balzar 25; Baba 18; Los que tienen los anejos que se expresan en las tenencias, y porque se hallan en considerable distancia unos de otros y los curas incapaces de auxiliar a todos, ha dispuesto Su Majestad que en cada uno de los pueblos haya un cura, hasta ahora no se ha puesto en práctica desde el año de 66 que vino la orden. Tiene iglesia mayor en Ciudad Nueva y ayuda de parroquia en la Vieja, que debiera dividirse en dos muy buenos curatos para que estuviesen más atendidos los feligreses. Hay convento de San Agustín, de San Francisco y Santo Domingo, éste dicha Ciudad Vieja y de cal y canto, los demás y las iglesias son de madera, a excepción de la de San Agustín que es de quincha, hecha últimamente por el esmero de su gobernador don Juan Antonio Zelaya, que hoy lo es de Popayán. Hay hospital de de Dios, últimamente hecha de quincha su iglesia, por el cuidado y celo de su prior fray Manuel Rizo, está en Ciudad Nueva a la ribera del río. Hay famosa Contadurí a o Casa de Caja Real, en la misma orill a, de madera con su Aduana o bodegas debajo, en su tamaño es rica pues sólo de frutos de la tierra es su fondo y tal cual las dependencias de Caja Real y tributos, ya que anual 000 pesos dejando pagados sueldos de jueces, oficiales reales y lo que debe pasar a Lima por razón de derecho de Consulado, mal llevado por el Consulado de Lima por haber sido impuesto hace dilatados años para pagar el palacio del rey, de que pudiera libertarse este comercio si sus gobernadores hicieran presente es te gravamen. En muchos casos está esta ciudad sujeta a dos virreinatos, como son en entremeterse el de Lima a limitar facultades a el de Santa Fe, puede éste mandar sus licencias de esta ciudad a los intermedios de Chile y Lima, y dice aquel que todo el q fuese lo decomisa, pueden de allí traer géneros de Castilla para dicho Guayaquil, Quito y Panamá, y de estos puertos si van allí los decomisan. El virrey de Lima o de su ción ponen en Guayaquil comisarios. Cualesquier orden que por conveniente mandar allí , se obedecen lo mismo que si fuese de su propio virrey, y es nacido por la condescendencia de los gobernadores de dicho Guayaquil: 79 Un vicario provinciano nombrado por el obispo quitense, con renta como de curas colados que residen en los pueb los, a saber: viejo ciudad, 40; 18; Ojivar 16; y en las tenencias, y porque se hallan en considerable distancia unos de otros y los curas incapaces de auxiliar a todos, ha dispuesto Su Majestad que en cada uno de los pueblos haya un cura, lo que que vino la orden. Tiene iglesia mayor en Ciudad Nueva y ayuda de parroquia en la Vieja, que debiera dividirse en dos muy buenos curatos para que estuviesen más atendidos los feligreses. Hay convento de San Agustín, de San Francisco y Santo Domingo, éste en dicha Ciudad Vieja y de cal y canto, los demás y las iglesias son de madera, a excepción de la de San Agustín que es de quincha, hecha últimamente por el esmero de su gobernador don Juan Antonio Zelaya, que hoy lo es de Popayán. Hay hospital de de Dios, últimamente hecha de quincha su iglesia, por el cuidado y celo de su a, de madera con tamaño es rica pues sólo de frutos de la tierra es su anual mente remiten a pesos dejando pagados sueldos de jueces, oficiales reales y que debe pasar a Lima por razón de derecho de Consulado, mal llevado por el Consulado de Lima por haber sido impuesto hace dilatados años para pagar el palacio del rey, de que pudiera libertarse este comercio si sus En muchos casos está esta ciudad sujeta a dos virreinatos, como son en entremeterse el de Lima a limitar facultades a el de Santa Fe, puede éste mandar sus licencias de esta ciudad a los intermedios de Chile y Lima, y dice aquel que todo el q ue fuese lo decomisa, pueden de allí traer géneros de Castilla para dicho Guayaquil, Quito y Panamá, y de estos puertos si van allí los decomisan. El virrey de Lima o de su ción ponen en Guayaquil comisarios. Cualesquier orden que , se obedecen lo mismo que si fuese de su propio virrey, y es nacido por la condescendencia de los gobernadores de dicho Guayaquil:
estando don Juan Antonio Zelaya de gobernador puso el virrey de Lima unas guardias en su jurisdicción, los solicitó y huyeron cien de su intención de o mandarl os a Santa Fe. Fue el caso ruidoso pero nada resultó. En la ciudad habrá como 5. entre el número de españoles gente mestiza y indios. Si como es justo el virrey de Santa Fe por su gobernador de Guayaquil defendiese el serie correspondiente dar licencias para los dichos puertos intermedios, aliviarla mucho aque l comercio y la Caja se aumentarla por los considerados derechos reales que deben pagar de las madera Mucho más y en superlativo número se aumentarl para Acapulco, donde se llevan Guayaquil, cuyo bien disfrutaran los vecinos en antecedentes. Las licencias que se conceden hoy para los puertos de Sonsonate y el Realejo, costa de Nicaragua, son limitadas como digo no tendrí an lugar los apetecidos de las grat Lo mismo sucede con beneficio de los propios vecinos, como las antecedentes puertos del Chocó, sin saberse qué motivos pueda importante s e franquease para todos los puertos intermedios de Guayaquil a Panamá y de ésta lo mismo para dichos puertos, pues hay l En aquella ciud ad de Guayaquil no fuera perjudicial el estanco de la sal, según el consumo y mudo de giro de el conducen a los puertos del Chocó. Lo mismo digo del de el tabaco de hoja, en cuya ci provincia produce mucho, q llevaba a los puertos que hoy se han limitado su comercio. Pero es tan abundante este género en aquel la provincia y Panamá que fomentado para este ca reino y el de Lima, cuyos dos ramos hartan ricas aquellas Reales Cajas. Serí a muy conveniente que los virreyes procurasen aligerar fatigosas que allí padece el comercio; no $e dice e estando don Juan Antonio Zelaya de gobernador puso el virrey de Lima unas guardias jurisdicción, los solicitó y huyeron cien de su intención de vol vérselos amarrados os a Santa Fe. Fue el caso ruidoso pero nada resultó. En la ciudad habrá como 5. 000 personas y en toda la pro vincia como entre el número de españoles , que habrá como 500, los demás criollos dis Si como es justo el virrey de Santa Fe por su gobernador de Guayaquil defendiese el serie correspondiente dar licencias para los dichos puertos intermedios, l comercio y la Caja se aumentarla por los considerados derechos reales que deben pagar de las madera s, cacao y demás frutos que allí se llevan. superlativo número se aumentarl a el real erario para Acapulco, donde se llevan cacaos, se pusiesen corrientes en aquel puerto de Guayaquil, cuyo bien disfrutaran los vecinos en general, según en los tiempos Las licencias que se conceden hoy para los puertos de Sonsonate y el Realejo, costa de Nicaragua, son limitadas y costosas, naciendo ésto de aquello, p an lugar los apetecidos de las grat ificaciones. Lo mismo sucede con 2 que anualmente (por regalí a a aquel gobierno y para el beneficio de los propios vecinos, como las antecedentes ) s e dan para los limitados puertos del Chocó, sin saberse qué motivos pueda n causar esta limitación, y serí e franquease para todos los puertos intermedios de Guayaquil a Panamá y para dichos puertos, pues hay l a misma limitación. ad de Guayaquil no fuera perjudicial el estanco de la sal, según el consumo y mudo de giro de el la; va a la sierra de Quito, y las embarcaciones la puertos del Chocó. Lo mismo digo del de el tabaco de hoja, en cuya ci udad se gasta poco y su provincia produce mucho, q ue se consume en dicha serraní a y de Lima, y también se llevaba a los puertos que hoy se han limitado su comercio. Pero es tan abundante este la provincia y Panamá que fomentado para este ca so abastecerí reino y el de Lima, cuyos dos ramos hartan ricas aquellas Reales Cajas. a muy conveniente que los virreyes procurasen aligerar padece el comercio; no $e dice e n los reales derechos (no obstant 80 estando don Juan Antonio Zelaya de gobernador puso el virrey de Lima unas guardias vérselos amarrados vincia como 25.000, , que habrá como 500, los demás criollos dis tinguidos, Si como es justo el virrey de Santa Fe por su gobernador de Guayaquil defendiese el serie correspondiente dar licencias para los dichos puertos intermedios, l comercio y la Caja se aumentarla por los considerados derechos se llevan. a el real erario si las licencias cacaos, se pusiesen corrientes en aquel puerto de general, según en los tiempos Las licencias que se conceden hoy para los puertos de Sonsonate y el Realejo, y costosas, naciendo ésto de aquello, p ues si fuese a a aquel gobierno y para el e dan para los limitados n causar esta limitación, y serí a muy e franquease para todos los puertos intermedios de Guayaquil a Panamá y ad de Guayaquil no fuera perjudicial el estanco de la sal, según embarcaciones la udad se gasta poco y su a y de Lima, y también se llevaba a los puertos que hoy se han limitado su comercio. Pero es tan abundante este so abastecerí a este reino y el de Lima, cuyos dos ramos hartan ricas aquellas Reales Cajas. a muy conveniente que los virreyes procurasen aligerar las pensiones n los reales derechos (no obstant e
que de minorar éstos no se por corruptela, según lo siguiente: El navío que entra en aquel puerto debe pagar al gober y 50 de salida por la licencia, visita que llaman, lo mism respectivas las fragatas la mitad, los paquebotes y quinta los barquitos pequeños que llaman chin ministros el preciso regalo de botija ve vino, aceite y acei Se le agrega más al miserable naviero, que su buque no puede cargar más que a la mitad en el puerto y es preciso se baje a cargar al de la Puná, en balsas, que son muchas la gobernador un peso de licencia, lo que debiera quitarse a beneficio del común. Los oficiales reales oprimen también por varios modos; cualesquier informe que se pida por el superior a favor cuantas p ólizas y certificaciones y cartas de pago dan por razón de su oficio; permiten estos ministros que porque un barco llegue a el puerto de arribada preciso vender algo de su carga y nuevo y riguroso registro; lo mismo consienten el que se pague 50, tí tulo de escribano, que en cada viaje que hagan estas embarcaciones sean dos 4 en el año, aunque tal escribano no lleve por no sufrirlo la embarcación, es fuerza exi gir este derecho, y no debe permitirse semejantes pensiones. Es esta ciudad la más rica de esta América por su natura la falta de distribución en los que la deben ejercitar; es la enfermiza, que casi quiere imitar a Portobelo, por la desidia de goberna vecinos, como se manifiesta: Beben el agua del rí con la del mar, y no tienen arbitrio de las cabeceras de estos rí citada ciudad. Conocen que sus anuales pestes nacen también por las ciénagas que se hacen del corto invierno en la s calles y plaz duran casi todo el año, y no son para dar arbitrio de terraplenar su terreno, que con minorar éstos no se faltaría a la justicia), pero sí es mucha la gabela que paga por corruptela, según lo siguiente: El navío que entra en aquel puerto debe pagar al gober nador 50 por su entrada y 50 de salida por la licencia, visita que llaman, lo mism o a oficiales reales y así respectivas las fragatas la mitad, los paquebotes o barcos como balandras cuarta parte y quinta los barquitos pequeños que llaman chin chorros, sin perdonarse por estos ministros el preciso regalo de botija ve vino, aceite y acei tunas, etc. Se le agrega más al miserable naviero, que su buque no puede cargar más que a la mitad en el puerto y es preciso se baje a cargar al de la Puná, d onde debe ir su carga en balsas, que son muchas la s que se necesitan: por cada una debe pagar al gobernador un peso de licencia, lo que debiera quitarse a beneficio del común. Los oficiales reales oprimen también por varios modos; cualesquier informe que se pida por el superior a favor o en contra de parte jalan sus derechos, y lo mismo de ólizas y certificaciones y cartas de pago dan por razón de su oficio; permiten estos ministros que porque un barco llegue a el puerto de arribada o con escala y le sea preciso vender algo de su carga y en su lugar reponer otra del paí s, ha de costear y riguroso registro; lo mismo consienten el que se pague 50, 25 y tulo de escribano, que en cada viaje que hagan estas embarcaciones sean dos escribano no lleve por no sufrirlo la embarcación, es fuerza gir este derecho, y no debe permitirse semejantes pensiones. Es esta ciudad la más rica de esta América por su natura leza y la más la falta de distribución en los que la deben ejercitar; es la más sana por su naturaleza y enfermiza, que casi quiere imitar a Portobelo, por la desidia de goberna vecinos, como se manifiesta: Beben el agua del rí o salada la más estación del tiempo y a lo menos mixturada con la del mar, y no tienen arbitrio ni agilidad para hacer que con facilidad les ve de las cabeceras de estos rí os un raudal que fertilice toda su fácil carrera y entre en la Conocen que sus anuales pestes nacen también por las ciénagas que se hacen s calles y plaz a s como en la circunferencia de la ciudad, que duran casi todo el año, y no son para dar arbitrio de terraplenar su terreno, que con 81 es mucha la gabela que paga nador 50 por su entrada o a oficiales reales y así barcos como balandras cuarta parte chorros, sin perdonarse por estos Se le agrega más al miserable naviero, que su buque no puede cargar más que a onde debe ir su carga s que se necesitan: por cada una debe pagar al gobernador un peso de licencia, lo que debiera quitarse a beneficio del común. Los oficiales reales oprimen también por varios modos; cualesquier informe que en contra de parte jalan sus derechos, y lo mismo de ólizas y certificaciones y cartas de pago dan por razón de su oficio; permiten con escala y le sea s, ha de costear y 12 pesos por el tulo de escribano, que en cada viaje que hagan estas embarcaciones sean dos o tres y escribano no lleve por no sufrirlo la embarcación, es fuerza leza y la más pobre por más sana por su naturaleza y enfermiza, que casi quiere imitar a Portobelo, por la desidia de goberna dores y o salada la más estación del tiempo y a lo menos mixturada ni agilidad para hacer que con facilidad les ve nga fácil carrera y entre en la Conocen que sus anuales pestes nacen también por las ciénagas que se hacen s como en la circunferencia de la ciudad, que duran casi todo el año, y no son para dar arbitrio de terraplenar su terreno, que con
