Riquezas del clero indiano en el siglo XVII a través de los Autos de Bienes de Difuntos
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RIQUEZAS DEL CLERO INDIANO EN EL SIGLO XVII A TRAVÉS DE LOS AUTOS DE BIENES DE DIFUNTOS. Luis Vicente Pelegrí Pedrosa Universidad de Sevilla Los autos del Juzgado de Bienes de Difuntos, contenidos en la sección de Contratación del Archivo General de Indias constituyen una excelente fuente, afortunadamente cada vez más estudiada, para conocer los niveles de vida y de riqueza alcanzados por los emigrantes españoles en el Nuevo Mundo, y, por tanto, para saber del éxito o del fracaso de su decisión al emprender la aventura americana. En el presente trabajo nos ocupamos precisamente de verificar el resultado obtenido por cuatro emigrantes extremeños que alcanzaron una destacada posición en el clero indiano. Con ello pretendemos además conocer en unos cuantos rasgos algo sobre las fuentes de riqueza de ese estamento en las Indias. Bienes de difuntos y eclesiásticos en las Indias. Los cuatro clérigos de los que nos ocupamos eran originarios de Extremadura, región cuya participación en la conquista y la colonización es mucho más conocida que su papel en la evangelización del Nuevo Mundo, y que la promoción económica y social de sus naturales en el cumplimiento de ese ministerio1. Estos eclesiásticos fueron el arzobispo de Santa Fe de Bogotá don Pedro Ordóñez Flores, natural de Brozas y que hizo testamento en esa ciudad americana en 1614; el canónigo de Quito y natural de Llerena, García de Valverde, que testó en 1613; el Chantre de la catedral de Guadalajara, Francisco Martinez Tinoco, natural de Segura de León que expresó su última voluntad en 1618, y, por último, el arcediano de Santa Cruz, don Andrés Suárez Moreno, de Valverde de Coria que realizó su testamento en 16262. Es decir, se trata de cuatro eclesiásticos que tienen en común su origen regional 1.‐Vid. Actas del Congreso Franciscanos extremeños en el Nuevo Mundo. Guadalupe, 1987, y del Congreso Extremadura en la evangelización del Nuevo Mundo. Madrid, 1990. 2.‐ Las fuentes son los siguientes: AGI (Archivo General de Indias) Contratación. 319 B, 392. 521, 544, Y 5.538 (pasajes). 16
y su ascenso económico y social en las Indias, en donde desarrollaron su función en él durante el primer cuarto del siglo XVII. El más importante de todos ellos fue, sin duda alguna, don Pedro Ordóñez y Flores, nacido en Brozas hacia 15603. Realizó sus estudios con los jesuitas, de cuyo colegio en Salamanca fue rector, perteneció a la Orden de Alcántara, y en 1593 emprendió su carrera americana, ejerciendo ya al año siguiente como inquisidor en Lima4. Fue designado séptimo arzobispo de Santa Fe en 1609, tras la renuncia de su predecesor5, si bien no llegó a su sede hasta marzo de 1613, cumpliendo así el dilatado trámite que solía acontecer desde el nombramiento de un obispo hasta su efectiva toma de posesión. No obstante, desde Lima, donde fue consagrado dos años antes, dio poderes al cabildo para que gobernase en su nombre. Sin embargo, su gobierno propio fue efímero pues murió en Santa Fe el11 de junio de 1614, tres días después de realizar el testamento que estudiamos en este trabajo6. Se puede afirmar que la formación de estos eclesiásticos fue elevada, pues el arzobispo don Pedro Ordóñez era doctor, como la mayoría de los extremeños que alcanzaron la mitra en América7. El canónigo García de Valencia y el chantre Francisco Martínez Tinoco eran licenciados, mientras que el arcediano don Andrés Suárez Moreno sólo era bachiller. En el caso de don Pedro Ordóñez el tratamiento de don es, además, 3.‐ No sabemos por qué en otra publicación figura como natural de Coria. Castañeda Delgado, P., y J. Marchena Fernandez: "Los obispos extremeños en las diócesis del Nuevo Mundo. (1500-1800)" Extremadura en la evangelización del Nuevo Mundo. Madrid, 1990. p.64. 4.‐A este respecto difieren los autores que se han encargado de la biografía del arzobispo, pues Restrepo Posada señala que comenzó a ejercer como inquisidor de Lima en 1594, mientras que Egaña afirma que fue en 1588. Egaña, A: Historia de la Iglesia en la América española, hemisferio Sur. Madrid, 1961, pp.494-514.Restrepo Posada, J: Arquídiócesis de Bogotá. Datos biográficos de sus prelados. 1, Bogotá, 1961. p.43. 5.‐Don Pedro Ordóñez fue el séptimo arzobispo nombrado para Santa Fe, según Egaña, sin embargo, fue el cuarto en tomar posesión, pues el anterior titular, Bernardo de Castro, renunció, y otros dos titulares murieron antes de dicha toma de posesión. Egaña, pp.494-514. 6.‐El proceso, según Restrepo Posada, fue el siguiente: nombramiento real 15 de agosto de 1609, bulas del ocho de abril de 1610, ejecutorias a fines de 1610, juramento en Lima ante el arzobispo el 5 de noviembre de 1611, investidura en la iglesia de la Compañía de Lima el 21 de diciembre de 1611. Permaneció en esa ciudad casi un año y salió para Santa Fe en septiembre de 1612, a donde llegó en marzo del año siguiente. Restrepo Posada, pp.43-46. 7.‐De 27 extremeños que, según Castañeda Delgado y Marchena Fernández, fueron obispos en las Indias, 17 tenian el rango de doctor. Castañeda Delgado, y Marchena Fernandez, p.68. 17
signo inequívoco de nobleza8. Esta formación, y, en algún caso, sus relaciones familiares y políticas, avalaron la posición de estos clérigos en la sociedad indiana9. Estos eclesiásticos pasaron a las Indias, además, en compañía de familiares que les ayudarían en la administración de sus bienes, como fueron los casos de don Pedro Ordóñez y de don Andrés Suárez10. Estos comportamientos son ejemplo de la importancia del agrupamiento familiar en la emigración extremeña a las Indias11. El Juzgado de Bienes de Difuntos, institución que, como se ha dicho, originó la documentación que utilizamos como fuente en el presente trabajo, era en el período colonial, si nos atenemos a la definición de Gutiérrez Alviz12, la institución encargada de liquidar y tramitar los bienes de españoles o extranjeros que fallecidos en las Indias o en el mar, con testamento o abintestatos, tenían herederos en España a los que se hacía llegar la parte que les correspondía de estos capitales. El funcionamiento de este juzgado generó una copiosa documentación que ofrece una valiosa información para hacer historia, tanto de uno como de otro lado del Atlántico. Así, los autos abarcan el proceso de tramitación de los caudales en tierras americanas y peninsulares, y, en el caso de un expediente completo, se componen de los siguientes documentos fundamentales: testamento, inventario, almoneda, resolución de cuentas, fe de registro, carta de diligencia, informaciones y probanzas, y acta de entrega, siendo, como señala González Sánchez13, el inventario, la almoneda y la resolución de cuentas los más importantes para conocer los niveles de vida y de riqueza de los difuntos, que es el planteamiento del que nos ocupamos en esta ocasión. Estas piezas 8.‐Sus padres, desde luego, tenían el tratamiento de don, pues fueron don Francisco Gutiérrez y Flores y doña Francisca Ordóñez de Carriedo. Testamento 8 de junio de 1614. A.G.I. Contratación. 392. 9.‐ El canónigo García de Valencia era hermano de Diego de Valencia, secretario de la Audiencia de Quito. A.G.I. Contratación. 319 B. 10.‐Ambos tuvieron como administradores de sus bienes en Indias a sendos sobrinos. Don Pedro además llevó consigo a la Indias a cinco criados, dos de ellos extremeños, Pedro Macías, de Brozas y Juan Fernández, de Villanueva de la Serena. A.G.I. Contratación. 392, 544, 5.53. 11.‐Sánchez Rubio, R: La emigración extremeña al Nuevo Mundo. Exclusiones voluntarias y forzosas de un pueblo periférico en el siglo XVI. Madrid, 1993. pp.118-126. Lemus López, E: Ausente en Indias. Una historia dé la emigración extremeña a América. Madrid, 1993. pp.101-123. 12.‐Gutiérrez Alviz, F: Los bienes de difuntos en el derecho indiano. Sevilla, 1942. p.7 13.‐González Sánchez, A: Dineros de ventura: la vana fortuna de la emigración a indias. Sevilla, 1995. p.26. 18
documentales, cada vez más utilizadas desde distintas perspectivas14, convierten los expedientes en auténticos protocolos notariales insertos en la documentación estatal, como señala Vila Vilar15. Desgraciadamente los cuatro autos que hemos estudiado presentan una documentación incompleta, y diversa, pues, aunque en todos aparece el testamento, hasta el punto que es el único documento importante que poseemos del chantre Martínez Tinaco, los inventarios sólo los presentan don Pedro Ordóñez y don Andrés Suárez y las almonedas ninguno de ellos, por lo que carecemos del valor de los bienes contemplados en este último documento. Ello, lógicamente, ha dificultado el tratamiento cuantitativo de la información. Origen y estructura del capital Los inventarios en sí mismos y las relaciones de bienes contenidas en los testamentos, a falta de almonedas, como se ha indicado, nos sirven para acercarnos al capital poseído por los eclesiásticos y a las actividades de las que proceden. Así pues, la estructura y el origen de estos capitales los hemos agrupado atendiendo a los siguientes aspectos: capital inmobiliario rústico y urbano, -esclavos, y, por último, joyas y capital líquido en el que incluimos las rentas y emolumentos de estos eclesiásticos. Cuando ha sido posible hemos intentado hallar el valor de los pasivos del capital y su naturaleza, en especial el constituido por los costos de los gastos postmorten16. 14.‐Para el estudio desde la óptica de las regiones españolas de destino: Rodríguez Vicente, M.E: "La patria chica presente en las últimas voluntades del emigrante montañés a América" Segundo Ciclo de Estudios Históricos de la Provincia de Santander. Santander, 1977. pp.281-289.- Ortiz de la Tabla Ducasse, J: "Emigración a indias y fundación de capellanías en Guadalcanal, Siglos XVI y XVII". Actas de las I Jornadas de Andalucía y América. Sevilla, 1981. pp.443-459Muñoz Pérez, J: "Los bienes de difuntos y los canarios fallecidos en las Indias. Una primera aproximación al tema". Actas del IV Coloquio de Historia Canrio-Americana. Gran Canaria, 1982. pp.78132.- Ortiz de la Tabla Ducasse, J: "Rasgos socioeconómicos de los emigrantes a Indias Indianos de Guadalcanal: sus actividades en América y sus legados a la metrópoli, siglo XVII". Actas de las III Jornadas de Andalucía y América. Sevilla, 1985. pp. 29-61.- García Abasolo González, A: La muerte y la vida en Indias. Córdoba, 1992. 15.‐ Vila Vilar, E: "La documentación de bienes de difuntos como fuente para la historia social hispanoamericana: Panamá a fines del siglo XVI". Jornadas de investigación España y América en el siglo XVI. Madrid, 1983, p.263. 16.‐(16) Nos acercamos así a la metodología seguida por González Sánchez en su estudio de los autos del virreinato peruano en los siglos XVI y XVII Y que aplica el tratamiento de capitales desarrollado por Álvarez Santaló y García Baquero. En ese tratamiento se diferencia en los capitales Indianos el activo y el pasivo El primero se compone de bienes muebles e Inmuebles. El pasivo, por su parte, Presenta varios 19
Las casas de vivienda de los eclesiásticos componen el capital de los inmuebles urbanos. Sin embargo, su nota característica es su escasez y su desigual propiedad, pues tres de ellos declararon en sus testamentos no tener casa propia, entre ellos el arzobispo don Pedro Ordóñez, mientras que el chantre Francisco Martínez Tinoco poseía tres. El canónigo de Quito, García de Valencia, sólo da una referencia sobre las casas en las que habitaba en una disposición de su testamento en la que pedía que "me compongan con la Santa Cruzada en cantidad de cuarenta pesos de plata, por las casas que están a mi cargo, que no sé a quién pertenecen"17. Igualmente, no tenemos referencia de que el arzobispo don Pedro Ordóñez poseyese algún inmueble de este tipo, pues, como afirma Restrepo, "sabemos que vivió en una casa no propia, sino alquilada, que muchos muebles eran prestados, y que ni siquiera logró dotar el oratorio arzobispal". No obstante, hay que tener en cuenta su limitada permanencia en Santa Fe18. Sin embargo, el chantre de Guadalajara, Martínez Tinoco, declaró también en su testamento, en 1618, que tenía tres casas, de las que conocemos dos. Una con tres rejas y "circulo de media cuadra", y otra junto a la anterior, "como se va de la calle derecha a Santo Domingo", alquilada a su sobrino Hernando de Aguijar, que le debía 100 pesos de oro por el alquiler de doce años19. La escasez de esta propiedad también es característica en los autos de bienes de difuntos de aquellos emigrantes que murieron en el virreinato peruano en los siglos XVI y XVII20. momentos que definen progresivamente el liquido resultante. El pasivo primero lo forman las deudas contables, es decir, censos y deudas en contra. El pasivo segundo se compone de los gastos post morlem, de mandas testamentarias, legados a familiares en Indias, y gastos burocráticos de tramitación de los bienes. El resto de pasivos se compone de los demás gastos burocráticos derivados de, los costos de la Carrera de Indias y de la Casa de Contratación. González Sánchez, pp.58, 111, 117.- Álvarez Santaló, C., y A. García Baquero: "Funcionalidad del capital andaluz en vísperas de la primera industrialización". Revista de Estudios Regionales, 5, Málaga, 1980, pp.101-113. Idem. "La nobleza titulada sevillana. 17001834. Aproximación a sus niveles de vida y fortuna". Historia, Instituciones, Documentos. 7. Sevilla, 1980, pp.1-43. 17.‐A.G.I. Contratación. 319 B. 18.‐Restrepo, p.45. AG.I. Contratación 392. 19.‐A.G.I. Contratación. 521. 20.‐González Sánchez, pp.110-112. 20
Por otro lado, gracias a las deudas a favor contenidas en inventarios y testamentos conocemos la relación de los eclesiásticos con los negocios mineros y agropecuarios, así como sus propiedades en estos apartados. Así el chantre Martínez Tinoco dejó la tercera parte que poseía de las minas de San Pedro de Analco, valorada en 5.000 pesos, para ayudar a fundar una casa de la Orden Tercera Franciscana en Guadalajara. La relación de sus deudas a favor parecer indicar además que se hallaba involucrado en los negocios mineros y sus bastimentas, utilizando a un sobrino suyo como intermediario21. El arcediano don Andrés Suárez Moreno presenta, por su parte, entre sus deudas un total de 116 arrobas de azúcar vendidas en Santa Cruz22. El canónigo García de Valencia era propietario de varias fincas rústicas en Quito que estaban formadas por una estancia en Puzuqui, y dos cuadras de tierra, una en la parroquia de Santa Prisca y otra en Guahalo, además de un "sitio para ovejas" en Tigua23. Así pues, chantre, arcediano y canónigo practicaron los negocios mineros en Guadalajara, del azúcar en Santa Cruz, y ganaderos en Quito. Si bien la Corona veló porque el desarrollo de las actividades de los eclesiásticos en las Indias no interfiriesen en el ejercicio de su ministerio ni en la utilización en provecho propio de las rentas que manejaron en el ejercicio de sus cargos24. Los esclavos que hemos hallado entre las propiedades de estos eclesiásticos pertenecieron a don Pedro Ordóñez, a Francisco Martínez Tinoco, y a García de Valencia. El primero poseía seis esclavos, de los cuales tres eran varones, cuyas edades oscilaban entre los 24 Y los 50 años, todos de nación bran; y tres mujeres, dos de ellas una madre ladina y su hija mulata, y una negra biafara de 30 años. Martínez Tinoco, por su parte, tenía una familia compuesta por un matrimonio con dos hijas y un hijo, de 21.‐Así, su sobrino Hernando Aguilar le debía 400 pesos que debía haber cobrado de un minero, y se le adeudaban 60 pesos de una mula y 194 de la venta de varios novillos en Aguascallentes, además de otros 6.500 pesos de una deuda cuya naturale.za desconocemos. A.G.I. Contratación. 521. 22.‐AG.I. Contratación. 544. 23.‐Contratación. 319 B. 24.‐24 Recopilación de Leyes de Indias. Edición Facsímil. Instituto de Cultura Hispánica. Madrid, 1973. Ley 2, titulo 12, libro 1. Que los clérigos no traten ni contraten. Ley 4, titulo 12, libro I. Que los clérigos y religiosos no puedan beneficiar minas. 21
edades entre los siete y los 15 años, una negra sin más especificación, y un varón de 35 años. Y García de Valverde tenía un esclavo bran de 16 anos, y otro huido a Popayán25. En total los esclavos de los eclesiásticos suman 20 piezas: ocho varones, ocho mujeres y otros cuatro esclavos de los que no tenemos más noticias y que los vendió García de Valencia en Lima mediante un intermediario. La edad promedio de los nueve individuos en los que conocemos este dato es de 24,4 años, y el grupo de origen dominante fue el bran, pues de cinco referencias sobre este aspecto sólo una pertenece a un biafara26. Según se desprende de la documentación estos esclavos estuvieron dedicados con preferencia al servicio doméstico, convirtiéndose en una propiedad estimada e incluso apreciada afectivamente, como demuestran las disposiciones testamentarias del arzobispo don Pedro Ordóñez quien afirmaba de sus esclavos que "la dicha Marcela tiene una hija criolla mulata, llamada Francisca, y que su padre la quiere rescatar, decimos que por la hacer buena obra la pueda rescatar en 600 pesos que han de ser de nuestros bienes, y si no se rescata se venda a quien dé más por ella". Y de otra de sus esclavas, Isabel, estipuló este eclesiástico lo siguiente: "queriendo la dicha Isabel, y don Francisco, estar en su compañía, la tenga y regale, y de lo que hubiere menester, y si volviere a la dicha ciudad de los Reyes la lleve allá y la hubiere como mujer blanca española y debe acordarse que fue esclava de su tío, y lo mucho y bien que le sirvió27. Se trata de la única esclava blanca que hemos encontrado, pues don Pedro también se refiere a ella, afirmando en su testamento que "tenemos una esclava, mujer blanca, llamada Isabel28. El capital líquido en el que hemos incluido las, rentas de los cargos y las joyas, es, por razones obvias, el más fácil de cuantificar. Desgraciadamente, como hemos indicado, carecemos de almonedas y sólo tenemos un inventario que nos ofrezca el activo total del capital, así pues la primera contabilidad global con la que contamos es el registro de llegada de los capitales a la Casa de Contratación. De las operaciones ante- 25.‐A.G.I. Contratación. 319 B, 392, 521. 26.- A.G.I. Contratación. 521, 319 B. 27.‐A.G.I. Contratación. 392. 28.‐A.G.I. Contratación. 392. 22
riores a ésta sólo podemos calcular, en algunos casos, el pasivo primero, formado por las deudas en contra, y el pasivo segundo compuesto por los gastos de funerales, mandas pías que representan los costos de la muerte y los legados a herederos y familiares en Indias29. Los únicos activos que conocemos, los de García de Valencia y los de don Pedro Ordóñez, se componen de 100 marcos de plata y de 11 .500 pesos de ocho reales los del primero, mientras que los del segundo constan de 97 marcos de plata dorada, 194 marcos de plata labrada y 12.515 pesos de oro, cuya calidad osciló entre los 13 y los 22 kilates30. García de Valencia en su testamento declaró tener como joyas un cabestrillo de oro, una cruz grande de oro, y cuatro sortijas. Con estos valores podemos afirmar que la fortuna de estos dos eclesiásticos superó el capital de los eclesiásticos difuntos en el virreinato del Perú durante los siglos XVI Y XVII Y cuyos bienes tramitó el Juzgado de Bienes de Difuntos31. Estos eclesiásticos se preocuparon de que el metal precioso llegase íntegro a España, para ser vendido, sin duda, a mayor valor que en las Indias. Ejemplo de ello es el canónigo García de Valencia, quien estipuló en su testamento que "el oro que e hallare en el dicho mi escritorio no se venda, y envíe luego a los reinos de España, a la dicha villa de Llerena"32. En los dos últimos casos descritos conocemos también la naturaleza y el valor del pasivo. En el capital de García de Valencia el pasivo ascendió a 3.292 pesos de ocho reales, de los cuales un tercio se debía a deudas en contra, un quinto a mandas pías con diversos objetivos benéficos, y la otra mitad a misas. En el capital de don Pedro Ordóñez el pasivo ascendió a 4.997 pesos de ocho reales, de ellos, el 53% fue destinado 29.‐González Sánchez, pp.137-157. 30.‐ Hemos utilizado las siguientes conversiones monetarias, usuales en la época: peso de oro de 22 kilates 556 maravedíes, peso de plata ensayada 450 maravedíes, peso de plata de nueve reales 306 maravedíes, y peso de plata de ocho reales 272 maravedíes, salvo en los casos en los que se aplican equivalencias regionales específicas, como en el inventario y el testamento de don Pedro Ordóñez en 1614, en el que se valora el peso corriente de ocho reales a 312 maravedíes y el marco de plata blanca a 2.202 maravedíes. A.G.I. Contratación. 392. Sumo, H: Diccionario de la moneda hispanoamericana. Santiago de Chile. 1956. 31.‐Los autos de estos eclesiásticos arrojan un valor medio del activo que no llega a los 10.000 pesos de ocho reales. González Sánchez, p. 89. 32.‐A.G.I. Contratación. 319 B. 23
a mandas pías, el 35% a gastos de entierro, y el 12% restante a misas, destacando así, tanto en este último caso como en el anterior la preocupación de estos clérigos por el objetivo benéfico de sus capitales, Estos valores globales del pasivo demuestran, por otra parte, que los capitales de ambos eclesiásticos gozaron de un apreciable saneamiento33. El monto de las rentas de estos eclesiásticos por el ejercicio de sus cargos es un dato básico para deslindar el origen de sus capitales, al conocer el valor de sus ingresos oficiales. Podemos aproximarnos a estos valores por los datos que para el primer cuarto del siglo XVII, precisamente el marco cronológico del presente estudio, ofrece fray Antonio Vázquez de Espinosa34. Una mayor precisión de esta información puede ser fundamental para comprender la velocidad de enriquecimiento de los eclesiásticos en las Indias y la capacidad para enviar dinero a España. El valor de estas rentas presentaba importantes oscilaciones, tanto consideradas por cargos como por diócesis para un mismo cargo, pero se puede afirmar que procedentes de los eclesiásticos con mayores rentas llegaron más capitales a la Casa de Contratación, como se verá más adelante. Claro está que la fortuna total de estos clérigos dependía también de los negocios y de las propiedades en las que participaron. Tramitación y liquidación del capital Una vez liquidados los bienes y saldadas las deudas, el Juzgado de Bienes de Difuntos de la Audiencia correspondiente se encargaba de enviar a la Casa de Contratación la cantidad resultante. En todos los autos estudiados, menos en los de Martínez Tinoco, conocemos el capital que llegó a Sevilla gracias a las fes de registro y a las cartas de pago o entrega dadas a los herederos. En los expedientes de los que nos ocupamos el Juzgado de Bienes de Difuntos demostró sobrada eficacia, pues la tramitación y pago de los capitales fue rápida. Así, 33.‐A.G.I. Contratación. 392, 319 B. 34.‐Atendiendo a los cargos y a las diócesis los emolumentos serían los siguientes: arzobispo Ordoñez y Flores. 14.000 pesos, canónigo García de Valencia 1.240 pesos, chantre Martínez Tinaco, 600 pesos, arcediano Suárez Moreno, 1 ,600 pesos, Vázquez de Espinosa, A: Compendio y descripción de las Indias Occidentales, Madrid, 1969. pp.198, 510, 511 Y 512. 24