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Aplicación de un nuevo programa de habilidades sociales a un grupo de adultos con discapacidad intelectual Implementation of a new social skills training program for adults with intellectual disabilities Fernanda Sequera Fernández <[email protected]> Fundación Síndrome de Down Madrid Eva M. Padilla-Muñoz <[email protected]> Universidad de Sevilla José Manuel Chirino Núñez <psicologia.santiponce@pazbien. org> Asociación Paz y Bien. Universidad de Sevilla José Antonio Pérez-Gil † Profesor titular del departamento de Psicología Experimental de la Universidad de Sevilla. In memoriam Para citar: Sequera, F. et al. (2016): “Aplicación de un nuevo programa de habilidades sociales a un grupo de adultos con discapacidad intelectual”. Revista Española de Discapacidad, 4 (2): 63-80. Doi: <https://doi.org/10.5569/23405104.04.02.04> Fecha de recepción: 21-06-2016 Fecha de aceptación: 02-12-2016 Resumen El presente estudio tiene como fin elaborar y aplicar un nuevo programa de entrenamiento para fomentar el uso de habilidades sociales (HHSS) en un grupo de personas adultas con discapacidad intelectual (DI). Contó con un diseño metodológico cuasi-experimental para probar la efectividad del programa. La muestra estuvo formada por 21 adultos con discapacidad intelectual, usuarios de una unidad de día con terapia ocupacional (10 participantes siguieron el programa y 11 no). Las habilidades sociales fueron evaluadas por medio de una adaptación de la Escala de Habilidades Sociales de Gismero (2010). Los resultados ponen de manifiesto una mejoría significativa en las puntuaciones globales del grupo de tratamiento respecto al grupo contraste. De igual forma, se evidenció un incremento en las puntuaciones del grupo de tratamiento en cinco de las seis subescalas. Las mejoras detectadas resultan claves para el desarrollo individual de este grupo y se discuten las implicaciones de los resultados. Palabras clave Habilidades sociales, discapacidad intelectual, programa de entrenamiento, adultos. Abstract The present study has the purpose to develop and apply a new training program in order to promote the use of social skills in a group of adults with intellectual disabilities. It contains a quasi-experimental methodological design to prove the program effectiveness. The sample used consists of 21 adults with intellectual disabilities, users of an occupational therapy day entity (10 persons participated in the program and 11 did not). The social skills were evaluated using an adjusted version of the Social Skills Scale Model of Gismero (2010). The outcomes of this study show a significant improvement in the overall score of the group included in the program in comparison with the rest of the group. Likewise, the group under the program obtained an increase in the scores within 5 out of 6 subscales evaluated. The identified improvements are key elements for the individual development of this group. The implications of the results are discussed. Keywords Social skills, intellectual disability, training program, adults.
Fernanda Sequera Fernández • Eva M. Padilla-Muñoz • José Manuel Chirino Núñez • José Antonio Pérez-Gil 64 Revista Española de Discapacidad, 4 (2): 63-80 1. Introducción1 La undécima edición de la American Association on Intellectual and Developmental Disabilities (AAIDD) (2011) ha continuado avanzando dentro del enfoque ecológico y del paradigma de apoyos que ya inició en las anteriores ediciones de 1992 y 2002. En este marco, las habilidades sociales constituyen uno de los tres dominios de habilidades o conductas de adaptación, junto con las conceptuales y las prácticas. La evaluación de la conducta adaptativa comenzó a proliferar a partir de los años ochenta y de forma gradual se empezó a tener en cuenta para la planificación de la intervención psicológica (Verdugo y Gutiérrez Bermejo, 2009), con el objetivo de lograr un nivel óptimo de funcionamiento, especialmente en la población de personas con discapacidad intelectual. Bajo esta premisa, se sustenta la necesidad de realizar programas específicos –ad hoc– para entrenar HHSS en la población de personas adultas con DI. Vicente Caballo es referencia obligada en nuestro contexto para hablar de HHSS, quien las definió como aquellas conductas que se producen en contextos interpersonales, y que son reflejo de sentimientos, actitudes, derechos y opiniones de la persona (1993). No obstante, no existe todavía un consenso aceptado sobre qué aspectos deben incluirse o no en este constructo. Así, mientras de un lado se pone el énfasis en que son conductas dirigidas a la solución de problemas (es el caso de Wilkins y Matson, 2009) en población adulta con autismo y/o DI, para otros, el entrenamiento de estas habilidades debe dirigirse a incrementar la aceptación social 1. Agradecemos especialmente a las personas (adultos con discapacidad intelectual) que han dado su consentimiento para participar en el programa de entrenamiento, así como a todos aquellos técnicos (auxiliares, educadores, psicólogos…) de la Asociación Paz y Bien en Santiponce (Sevilla) que también facilitaron e hicieron posible este trabajo. y la calidad de vida del individuo (Bellack, 1983, o.c. en Arias et al., 2014). En este trabajo nos interesa especialmente el matiz de que son conductas entrenables. Con todo, actualmente, las HHSS pueden ser entendidas, de forma genérica, como aquellas conductas necesarias para interactuar y relacionarse con los demás de manera efectiva y mutuamente satisfactoria, y se caracterizan por ser conductas adquiridas a través del aprendizaje; presentar componentes motores, emocionales, cognitivos y comunicativos; ser respuestas específicas a situaciones concretas y ponerse en juego en contextos interpersonales (Rosales et al., 2013). Por tanto, estas habilidades constituyen una herramienta de gran utilidad para el desenvolvimiento diario, y gracias a ellas las personas pueden mejorar su capacidad para relacionarse y cubrir mejor sus necesidades; en definitiva, favorecen la calidad de vida. Pero no sólo es importante disponer de un repertorio de conductas socialmente útiles, sino saber ponerlas en práctica en la situación adecuada, lo que denominamos competencia social (Gutiérrez Bermejo y Prieto, 2002). Es, principalmente, esta falta de adecuación de las conductas al contexto la principal carencia observada en las personas con limitaciones cognitivas. La mayoría de los estudios revelan que los individuos con DI podrían hacer progresos en su nivel de ajuste general a medida que se instalan en la vida adulta; sin embargo, muy a menudo se comportan de manera inapropiada en las situaciones sociales y son rechazados al llegar a esta etapa. Se muestran socialmente incompetentes e incapaces de conseguir cambios en sus vidas y de responder de manera efectiva en la sociedad. Para Umadevi y Sukumaran (2012), estas inadecuadas conductas sociales de las personas con DI podrían ser el resultado de percepciones incorrectas de ciertas situaciones sociales.
Aplicación de un nuevo programa de habilidades sociales a un grupo de adultos con discapacidad intelectual 65 Revista Española de Discapacidad, 4 (2): 63-80 En la pasada década, algunos autores, como Elksnin y Elksnin (2001), ya destacaron que los déficits específicos en HHSS y las consecuencias en el comportamiento son predictores de dificultades posteriores como desadaptación en el empleo. En la misma dirección, Bremer y Smith (2004) argumentan que parte de los problemas que incorpora el déficit en estas habilidades se traducen en conductas oposicionistas, problemas conductuales, influencias negativas de grupos de pares, abuso de drogas o dificultades familiares, entre otras. Matson y Boisjoli (2008) añaden que la ausencia de habilidades sociales puede suponer un importante impedimento para la vida independiente y favorece la aparición de psicopatología comórbida en este colectivo. Gutiérrez Bermejo y Prieto (2002), en nuestro contexto y tras la evaluación de HHSS utilizando componentes de conductas verbales y no verbales en una muestra de más de 650 usuarios de centros de personas con discapacidad, ponen de manifiesto que el entrenamiento en HHSS debe ser uno de los aspectos clave en la intervención con personas con DI, tanto por ser deficitarias en esta población como por su relevancia para una integración social con éxito. No obstante, si partimos de la idea de que las HHSS son conductas adquiridas a través del aprendizaje, gran parte de estas limitaciones y consecuencias adversas recogidas en la literatura se pueden minimizar por medio de un correcto entrenamiento en la conducta social de la persona con DI en un contexto interpersonal significativo. Además, para Gutiérrez Bermejo y Prieto (2002), la adquisición de este tipo de habilidades debe servir como amortiguador de una amplia gama de situaciones conflictivas que tienden a ser comunes en esta población. Asimismo, el entrenamiento de las HHSS favorece la integración y desinstitucionalización exitosa de la persona con DI, resulta crucial para evitar la aparición de problemas de comportamiento y para prevenir la aparición de problemas psicológicos y de abusos sexuales. Por tanto, las ventajas de su entrenamiento se unen al posible fracaso derivado del déficit en las relaciones sociales en este grupo poblacional. Del mismo modo, para Ruiz (2007) resulta de especial relevancia el entrenamiento en HHSS para mejorar el grado de inclusión social de las personas con síndrome de Down, enfatizando este autor que estas habilidades se pueden mejorar y potenciar a través de experiencias de aprendizajes adecuados y adaptados al contexto donde se desenvuelve la persona. Los programas para el entrenamiento de HHSS dirigidos a la población general han proliferado de manera notable en las últimas décadas. No obstante, estos no pueden dar respuesta a las necesidades específicas que presentan las personas con DI en los diferentes contextos en los que se desenvuelven. Por ello, la información proveniente de la evaluación individualizada (o en pequeño grupo) en dichos entornos se hace muy necesaria para elaborar programas específicos que permitan mejorar el nivel de competencia social de estos individuos, permitiendo contribuir a una verdadera planificación centrada en la persona (Verdugo y Gutiérrez Bermejo, 2009). Sobre la eficacia del entrenamiento en habilidades sociales en esta población, Hair et al. (2002) observaron que los adolescentes con discapacidad que tienen buenas destrezas sociales, particularmente en las áreas de resolución de conflictos, intimidad emocional y el uso de conductas prosociales, aumentan su probabilidad de ser aceptados por los demás, formando buenos lazos de amistades, mejores relaciones con sus padres y demás personas, resaltando el carácter sostenido de las habilidades sociales y la importancia de seguir entrenándolo a lo largo de la vida, realizando adaptaciones específicas según el momento en que se encuentre y el contexto donde se desenvuelva: ambiente laboral, comunitario y/o familiar. O’Reilly et al. (2004) compararon la efectividad del entrenamiento en HHSS en un grupo de cinco adultos con DI que vivían en pisos tutelados de la comunidad. En la misma línea, Anderson y Kazantzis (2008), en un estudio de caso múltiple, aplican un programa específico
Fernanda Sequera Fernández • Eva M. Padilla-Muñoz • José Manuel Chirino Núñez • José Antonio Pérez-Gil 66 Revista Española de Discapacidad, 4 (2): 63-80 sobre resolución de problemas sociales a tres adultos con DI usuarios de un centro comunitario. En ambos trabajos, los resultados ponen de manifiesto mejoras en todos los participantes y mantenimiento de las habilidades adquiridas un mes después del entrenamiento. Más recientemente, Lachavanne y Barisnikov (2013) aplicaron un programa para la reeducación de las habilidades socioemocionales, con pre y post, a un grupo de 17 adultos con DI y observaron cambios significativos positivos tras la aplicación del programa. También con un diseño pre-post, Liu et al. (2013) desarrollan un programa específico de formación laboral para un grupo de 14 personas con discapacidad intelectual y autismo, que incluye entrenamiento específico en HHSS Los resultados tras la aplicación del programa son satisfactorios. En nuestro ámbito, contamos con escasas experiencias de programas de entrenamiento específicos sobre HHSS dirigidos a personas adultas con DI, que hayan sido suficientemente controlados y con datos sobre evaluación de resultados. Destacamos el trabajo de Boluarte et al. (2006), en el que se valora la elaboración y aplicación de dos programas. El primero de 18 sesiones para jóvenes con DI leve, donde se trabajan áreas como: conductas no verbales, habilidades de planificación, HHSS básicas (hábitos de cortesía), habilidades conversacionales, reconocimiento y expresión de emociones, expresión de halago, autocontrol, asertividad y manejo de la crítica, entre otros. El segundo, para jóvenes con DI moderada, consta de 12 sesiones de trabajo en las que se entrenan: integración familiar, conductas no verbales, HHSS básicas, reconocimiento y expresión de emociones, dar y recibir halagos y prevención del peligro (rechazo de peticiones). Los autores observaron que tras la implementación de estos programas mejoraron significativamente las habilidades de comunicación verbal y no verbal de ambos grupos de jóvenes. Por su parte, en el trabajo de Martínez et al. (2004), aplicando un programa similar a una población con trastornos mentales graves (sin DI pero con otras limitaciones mentales graves), también se obtienen resultados positivos tras la intervención. De manera general, se concluye que es recomendable reforzar la competencia social de las personas con limitaciones cognitivas y potenciar sus áreas de participación dentro de la sociedad, lo que facilitará su integración en los distintos contextos. No obstante, a pesar de los beneficios de la aplicación de estos programas, todavía existen contadas experiencias de implementación de programas específicos en contextos comunitarios que permitan mejorar el grado de capacitación social de estos individuos y, lo que es más importante, pocas de estas experiencias cuentan con un diseño metodológico adecuado, con medidas pre y post y grupo de contraste. El presente estudio tiene como objetivo elaborar y aplicar un nuevo programa de entrenamiento para fomentar el uso de las HHSS en un grupo de personas adultas con DI para optimizar su nivel de funcionamiento general. Una de sus principales aportaciones es contar con un diseño metodológico adecuado para poner a prueba la efectividad del programa de entrenamiento, realizando una evaluación previa y otra evaluación tras la finalización del mismo, y comparando dichos resultados con los obtenidos por un grupo de contraste. Como hipótesis general, podemos establecer que se producirán cambios positivos, es decir, un incremento en las competencias sociales medidas (autoexpresión en situaciones sociales, defensa de los propios derechos como consumidor, expresión de enfado o disconformidad, decir no y cortar interacciones, hacer peticiones e iniciar interacciones positivas con el sexo opuesto), tras la aplicación del nuevo programa de HHSS en el grupo de adultos con DI que participa, mientras que en el grupo de no participantes, las puntuaciones permanecerán estables antes y después.
Aplicación de un nuevo programa de habilidades sociales a un grupo de adultos con discapacidad intelectual 67 Revista Española de Discapacidad, 4 (2): 63-80 2. Método Este programa de entrenamiento va dirigido al universo de adultos con DI usuarios de una unidad de estancia diurna con terapia ocupacional de la Comunidad Autónoma de Andalucía. La población en la que nos centramos fue la de todos aquellos usuarios que estaban en lista de espera para recibir un programa de intervención en HHSS, 65 de un total de 150 casos atendidos, y que asistían a la misma unidad de estancia diurna con terapia ocupacional. La muestra final fue establecida por conveniencia, y estuvo formada por 21 personas usuarias de dicha unidad, mayores de 18 años con DI. Específicamente, el rango de edad quedó comprendido entre los 19 y 58 años de edad y la distribución por sexos fue de 13 hombres (62 %) y de 8 mujeres (38 %). Se seleccionaron dos grupos: grupo de tratamiento (GT), con participación en el programa de entrenamiento, y grupo de contraste (GC), de características similares, pero sin participación en el programa. Las condiciones para la selección de la muestra final y los criterios de inclusión y exclusión se exponen brevemente: – Todas las personas participantes asistían diariamente a la misma unidad de estancia diurna con terapia ocupacional de la provincia. – Todos tenían en su planificación personal, como objetivo a trabajar para la mejora de su calidad de vida, el entrenamiento en HHSS y en asertividad. – Ninguno de ellos había participado previamente en un programa de entrenamiento de HHSS organizado desde el área de psicología. – La variable sexo debía quedar convenientemente balanceada en los grupos, así como la representación de diferentes rangos de edad. – El nivel cognitivo de los participantes fue similar en ambos grupos (con grado total de discapacidad entre un 65 % y un 88 % según diagnóstico del centro de valoración y orientación.) – Como criterio de inclusión, todos los participantes debían tener adquiridas las habilidades comunicativas necesarias para expresar y comprender instrucciones sencillas. Teniendo en cuenta todo lo anterior, los criterios seguidos para disponer a los diferentes participantes en los grupos de contraste (GC) y de tratamiento (GT), respondieron meramente a criterios organizativos del servicio, conformando en primer lugar el GT y a partir del mismo el GC, cuidando que fueran similares en la distribución del sexo, la edad, el grado total de discapacidad (entre un 65 % y un 88 %) y los diagnósticos (el 90 % sin etiología filiada). • Diseño Siguiendo a León y Montero (1997), en el presente estudio se utilizó un diseño pre-post con grupo de tratamiento cuasi experimental: O1XO2 O1CO2 Como variable dependiente se tomó la puntuación total en la Escala Adaptada de Habilidades Sociales de Gismero (EAHS) (2010). La variable independiente quedó precisada por la aplicación o no de un programa de entrenamiento en HHSS a un grupo de personas adultas con DI. Asimismo, para aumentar el control de las variables extrañas e incrementar el grado de validez interna del estudio, se utilizó un diseño equivalente con grupo de contraste (GC). Este diseño resulta ser el más adecuado según las características de la investigación, ya que se ha trabajado con grupos hechos (participantes ya preseleccionados) y no ha sido posible la asignación aleatoria de los sujetos a uno u otro grupo (condición imprescindible en los diseños experimentales) (Morales, 2013). Para cumplir
Fernanda Sequera Fernández • Eva M. Padilla-Muñoz • José Manuel Chirino Núñez • José Antonio Pérez-Gil 68 Revista Española de Discapacidad, 4 (2): 63-80 con los criterios de cuasi-experimentalidad, el GC se constituyó a partir de un grupo de participantes al que se le aplica el valor nulo de la variable independiente; en este caso, el programa de entrenamiento en HHSS. Fue importante asegurarse de que ambos grupos fuesen lo más similares posible en las variables que se querían controlar. La evaluación previa a la aplicación del programa nos permitió comprobar la semejanza en la variable dependiente en ambos grupos lo que nos permitió utilizar el término “cuasi”. Shaughnessy et al. (2007) indican que sólo se puede dar este tipo de diseño si existe un grupo semejante al grupo de tratamiento que funcione como grupo de comparación y si hay oportunidad de obtener medidas pretest y postest de los integrantes de ambos grupos, tal y como se hizo en este estudio. • Instrumentos Los tres métodos más comunes para evaluar las HHSS son las observaciones conductuales, el role-playing y las escalas (Bielecki y Swender, 2004). Si bien, los autoinformes y las escalas poseen una utilidad limitada porque no ofrecen datos muy específicos sobre los requisitos del entrenamiento de las personas con déficit de estas habilidades, sí nos proporcionan información de carácter general acerca de la conducta de una persona o de un pequeño grupo en situaciones interpersonales. Además, han demostrado ser una de las fuentes de datos más útiles para la evaluación general de una intervención; así como una de las formas más viables de evaluar el efecto y la generalización de la misma (Kelly, 2002). Para la evaluación de las HHSS, en el pre y post del GT y del GC, se decidió aplicar la Escala de Habilidades Sociales de Gismero (2010), por su especificidad para medir conducta asertiva o HHSS, su brevedad y la disposición de datos normativos en muestras españolas. La Escala está formada por 33 ítems que se dividen en seis subescalas o factores: I “Autoexpresión en Situaciones Sociales”, II “Defensa Derechos como Consumidor”, III “Expresión de Enfado o Disconformidad”, IV “Decir no y cortar Interacciones”, V “Hacer Peticiones” y VI “Iniciar Interacciones Positivas con el Sexo Opuesto”. Las razones para elegir este instrumento fueron: la posibilidad de obtener un índice global de HHSS o aserción, que ofrece información específica sobre dónde se localizan los puntos que necesitan ser más potenciados y la facilidad de aplicación. En relación con la fiabilidad y validez de la Escala, se han calculado los coeficientes de fiabilidad mediante el procedimiento alfa de Cronbach en sus tres versiones, en las dos versiones experimentales y en la definitiva. Y la fiabilidad se mantiene casi idéntica en las tres. Se adopta la versión de 33 ítems como definitiva, con una fiabilidad de 0,88. No obstante, para poder aplicarla en el presente estudio y, dadas las características de la población, fue necesario realizar una adaptación de esta Escala para permitir que los contenidos fueran más accesibles a los usuarios participantes. Entre las adaptaciones de la Escala fue necesario introducir ejemplos en los ítems que representaban mayor complejidad. Otro elemento modificado fue la escala de respuesta, que podía generar confusión a los participantes. Conservamos las cuatro opciones de respuesta, para no alterar la esencia de la escala, pero aplicamos un lenguaje más sencillo y comprensible: totalmente en desacuerdo, desacuerdo, de acuerdo y totalmente de acuerdo. La forma de responder también se modificó, al colocar en cada opción de respuesta, en vez de círculos, iconos con expresiones según la opción de respuesta, como ayuda visual. Se presentaron para cada ítem cuatro iconos relacionados con la escala de respuesta. Desde iconos de pequeñas dimensiones con expresión triste para la opción totalmente en desacuerdo hasta iconos de grandes dimensiones, con expresión contenta para la opción totalmente de acuerdo. Sin duda, todas estas adaptaciones facilitaron el proceso de evaluación. En el momento de aplicación todos los participantes contaban con los mismos ejemplos y formato en las opciones de respuesta (ver Anexo I, ejemplos de ítems adaptados).
Aplicación de un nuevo programa de habilidades sociales a un grupo de adultos con discapacidad intelectual 69 Revista Española de Discapacidad, 4 (2): 63-80 • Procedimiento El programa de entrenamiento en HHSS fue aplicado a un grupo de adultos con DI que asistían a una unidad de estancia diurna con terapia ocupacional. Cada participante en el estudio contaba con un Programa Personalizado de Apoyos (PPA), diseñado por el equipo psicoeducativo del servicio y acorde a los intereses y necesidades individuales de la persona usuaria con DI. Dicho programa es elaborado, implantado y evaluado siguiendo las directrices del Protocolo de Atención Personalizada editado por la Consejería de Igualdad y Bienestar Social de la Junta de Andalucía (VV.AA., 2010). Cada PPA se convierte en un documento de trabajo individual donde cada sujeto participante, así como los familiares de éste, firman conocer y estar de acuerdo con los objetivos, la metodología y las actividades propuestas. Nos cercioramos de que todos los participantes, pertenecientes tanto al GC como al GT, contaban con un PPA entre cuyos objetivos figuraba mejorar su repertorio de HHSS o su relación interpersonal. Además, se constató que ninguno de los integrantes del GT y del GC había participado con anterioridad en una acción formativa o programa de HHSS organizado y puesto en marcha desde el área de psicología del servicio. En la unidad de estancia diurna con terapia ocupacional se llevan a cabo programas de entrenamiento grupales con periodicidad variable y carácter cíclico, seleccionando los integrantes de cada grupo de trabajo en función de las necesidades detectadas en los mencionados PPA. Dichas acciones grupales están en conocimiento y cuentan con la aprobación explícita del comité de ética de la entidad. Asimismo, el citado comité certificó por escrito que el programa de habilidades sociales fue debidamente revisado, después de comprobar que los procedimientos utilizados eran acordes con los principios éticos de la entidad. El programa de entrenamiento aplicado al grupo de participantes que formó el grupo de tratamiento estuvo constituido por nueve sesiones de trabajo, dos de ellas dedicadas a la evaluación y las otras siete a la implementación y ejecución del mismo. La duración fue de dos meses aproximadamente, a razón de una sesión semanal de una hora y 15 minutos. En concreto, las sesiones se llevaron a cabo los lunes entre las 15:15 y las 16:30 horas. El presente programa estuvo configurado por una serie de actividades agrupadas en diferentes sesiones; cada sesión tenía asignado distintos objetivos específicos. Siguiendo las recomendaciones de Kelly (2002) para el entrenamiento de las HHSS en grupo, en cada sesión se incorporan instrucciones y explicación del componente seleccionado para ese día, modelado, ensayo de conducta, reforzamiento y feedback. De forma específica, para este programa, las sesiones fueron elaboradas según las necesidades principales que se detectaron a partir de la aplicación de la Escala Adaptada de Habilidades Sociales de Gismero. Principalmente, nos basamos, en la propuesta de programa de entrenamiento sobre HHSS de Roca (2007) y seguimos una línea de trabajo similar a la que se venía desarrollando en el centro. La propuesta de cada sesión queda recogida en la tabla 1. Los objetivos de cada sesión se elaboraron en relación con las dimensiones que necesitaban mayor refuerzo según la evaluación previa de la EAHS. El componente con mayores limitaciones fue el denominado “Autoexpresión en situaciones sociales”, seguido de la “Defensa de los propios derechos como consumidor”, la “Expresión de dnfado y de disconformidad”, el “Inicio de interacciones positivas con el sexo opuesto”, “Hacer peticiones” y, por último, “Decir no y cortar interacciones”.
Fernanda Sequera Fernández • Eva M. Padilla-Muñoz • José Manuel Chirino Núñez • José Antonio Pérez-Gil 70 Revista Española de Discapacidad, 4 (2): 63-80 Tabla 1. Resumen de las sesiones del programa de entrenamiento en HHSS Nº de sesión Objetivos específicos Actividades Metodología Sesión 1 • Aplicar EAHS al GC y GT (Pre). • Sesión de evaluación de las HHSS por medio de la EAHS. Explicación de la escala por medio de ejemplos en grupos de cinco personas aprox. Sesión 2 • Crear conciencia de grupo. • Explorar sobre los conocimientos que tiene el grupo sobre HHSS. • Acercar a los participantes al concepto de HHSS. • Introducir al grupo los estilos de comunicación. • Dinámica de presentación: Presentando a mí compañero. • Lluvia de ideas: ¿Qué son las HHSS?Definimoselconcepto en grupo. • Bienvenidos al mundo de las HHSS: presentación en PowerPoint. • Introduciéndonos a los estilos de comunicación (conducta asertiva, agresiva, pasiva). Trabajo en parejas, lluvia de ideas, role playing, preguntas de comprobación. Sesión 3 • Recordar conceptos y ejemplos de los estilos de comunicación (agresivo, pasivo y asertivo). • Trabajar aspectos relacionados con la comunicación no verbal (CNV). • Recordamos conceptos de la semana anterior. • Conociendo qué es el lenguaje no verbal. • Trabajamos la comunicación no verbal por medio de cómics. • Entrevista y observadores. Role playing, mímica, material visual (cómics) y entrevista. Sesión 4 • Recordar los elementos de la CNV. • Trabajar sobre la comunicación verbal (CV). • Vemos algunos videos relacionados con la CNV. • Exploramos sobre la CV. • Dar y recibir elogios. Vídeos, discusión grupal, role playing. Sesión 5 • Comprender lo que es la comunicacióneficaz. • Finalizarconversacionesde formaeficaz. • Role play: aprendemos a finalizarconversaciones. • Entrevista: trabajando la comunicacióneficaz. Vídeos, discusión grupal, role playing, entrevista. Sesión 6 • Conocer formas asertivas de haceryrechazarpeticiones. • ¿Cómo debemos hacer y rechazarpeticiones? • Quétécnicaspodemosutilizar pararechazarpeticiones.Lo ponemos en práctica. Modelado, role playing, trabajo grupal. Sesión 7 • Fomentar el uso de solución deconflictosinterpersonales. • Aprender cómo solucionar problemas. • “Me olvidé del dinero”. • “El naufragio”. Debate, trabajo grupal, lluvia de ideas. Sesión 8 • Introducir al grupo el concepto de empatía. • Comprobar los conocimientos adquiridos por el grupo a lo largo del programa. • “Cómo crees que se sentiría sí…” • Vídeos. • Juegodefichas. Role playing, actividad grupal, vídeos, ronda de preguntas y respuestas. Sesión 9 • Aplicar la EAHS a GC y GT (Post) • Sesión de evaluación: postest de las HHSS por medio de la EAHS. Explicación de la escala por medio de ejemplos en pequeños grupos de aproximadamente cinco personas. Fuente: elaboración propia.
Aplicación de un nuevo programa de habilidades sociales a un grupo de adultos con discapacidad intelectual 71 Revista Española de Discapacidad, 4 (2): 63-80 Debemos mencionar, que aunque las sesiones no fueron programadas para trabajar cada subescala de forma específica, sí se tuvieron en cuenta de forma transversal, es decir, los ejercicios prácticos y situaciones planteadas a lo largo del programa guardaban relación con los propuestos en EAHS. A modo de ejemplo ilustrativo, y con la idea de aportar una descripción más detallada, destacamos algunas situaciones trabajadas sobre cada una de las subescalas: • Subescala 1: Autoexpresión en situaciones sociales. Situación: A veces evito ciertas reuniones sociales por miedo a hacer o decir alguna tontería. • Subescala 2: Defensa de los propios derechos como consumidores. Situación: Si al llegar a mi casa encuentro un defecto en algo que he comprado, voy a la tienda a devolverlo. • Subescala 3: Expresión de enfado o disconformidad. Situación: Cuando algún amigo expresa su opinión con la que estoy muy en desacuerdo, prefiero callarme a manifestar abiertamente lo que yo pienso. • Subescala 4: Decir no y cortar interacciones. Situación: Hay determinadas cosas que me disgusta prestar, pero si me las piden, no sé cómo negarme. • Subescala 5: Hacer peticiones. Situación: Si en un restaurante no me traen la comida como la había pedido, llamo al camarero y pido que me la haga de nuevo. • Subescala 6: Iniciar interacciones positivas con el sexo opuesto. Situación: Soy incapaz de pedir a alguien una cita. Cabe destacar que a lo largo del programa los participantes se mostraban motivados, participativos y con una buena aceptación de las dinámicas propuestas. Específicamente, manifestaban un mayor interés en las actividades más vivenciales y prácticas (role playing, visionado de vídeos, debates, etc.) disminuyendo ligeramente el nivel de atención cuando se abordaban aspectos de carácter más teórico. El programa de entrenamiento en HHSS fue diseñado –ad hocpara trabajar las citadas dimensiones. Por su parte, los participantes del GC no fueron objeto de ningún tipo de entrenamiento. Aunque desde el área de psicología de los servicios de día, y de forma transversal a otras actividades, se desarrollan programas psicoeducativos de diferente índole: técnicas de relajación, inteligencia emocional y estimulación cognitiva entre otros. En este caso, ninguno de los participantes en el estudio, ni GC ni GT, formaron parte de estas acciones formativas en el periodo en que duró la aplicación del programa. En cambio, sí continuaron trabajando en sus tareas diarias según la dinámica del centro, es decir, actividades relacionadas con el manipulado y el ajuste personal según correspondiese, asegurándonos de que ninguna de estas acciones interfería en las actividades derivadas del programa. Dos meses después, y una vez finalizado el programa de entrenamiento en HHSS, tanto el GC como el GT fueron evaluados de nuevo con la Escala Adaptada de Habilidades Sociales de Gismero para valorar su efecto. Dicho programa fue diseñado, puesto en práctica y evaluado por el primer y el tercer autor de este trabajo. De todos los métodos de análisis posibles para realizar el contraste de medias, se seleccionó t de Student, ya que a pesar del reducido tamaño de la muestra es la opción más utilizada cuando el tamaño de los grupos es similar y las varianzas no son distintas (Morales, 2013). 3. Resultados Presentamos los resultados más relevantes agrupados en dos apartados. En primer lugar, los datos relativos a la comparación entre los grupos para cada una de las subescalas del
Fernanda Sequera Fernández • Eva M. Padilla-Muñoz • José Manuel Chirino Núñez • José Antonio Pérez-Gil 78 Revista Española de Discapacidad, 4 (2): 63-80 Anexo I. Ejemplos de ítems de la Adaptación de la Escala de Habilidades Sociales (EHS) Autor: Elena Gismero González. Adaptada por: Fernanda Sequera. Ejemplos de ítems adaptados Respuetas 14. Cuando tengo mucha prisa y me llama un amigo por teléfono, me cuesta mucho cortarlo. Ejemplo: Si estoy trabajando y un amigo me habla, me cuesta parar la conversación. 15. Hay determinadas cosas que me disgusta prestar, pero si me las piden, no sé cómo negarme. Ejemplo: Si un amigo me pide prestado mi móvil, no sé cómo decirle que no. 32.Muchasvecesprefieroceder,callarmeoquitarmedeen medio para evitar problemas con otras personas. Ejemplo:Sidiscutoconalgúnamigo,prefierocallarmeyno decir nada, para evitar problemas. Fuente: elaboración propia con el permiso concedido por la Dirección del Departamento I+D+i Research & Development Manager para la inclusión de estos tres ítems a modo ilustrativo (fecha: 23/05/2016).
Aplicación de un nuevo programa de habilidades sociales a un grupo de adultos con discapacidad intelectual 79 Revista Española de Discapacidad, 4 (2): 63-80 AAIDD (2011): Discapacidad Intelectual: Definición, Clasificación y Sistemas de Apoyo, Madrid: Alianza Editorial. Anderson, G. y Kazantzis, N. (2008): “Social problem-solving skills training for adults with mild intellectual disability: A multiple case study”. Behavior Change, 25 (2): 97-108. Arias, V. B. et al. (2014): “Evaluación de las habilidades sociales en adultos con discapacidad intelectual: calibración de la Escala SPSS-R mediante el modelo de Rasch”. Behavioral Psychology/Psicología Conductual, 22 (3): 479-500. Bellack, A. S. (1983): “Recurrent problems in the behavioral assessment of social skill”. Behavioral Research and Therapy, 21: 29-41. Bielecki, J. y Swender, L. S. (2004): “The assessment of social functioning in individuals with mental retardation”. Behaviour Modification, 28: 694-708. Boluarte, A. et al. (2006): “Programa de Entrenamiento en Habilidades Sociales para Jóvenes con Retraso Mental Leve y Moderado”. Mosaico Cient, 3 (1): 34-42. Bremer, C. y Smith, J. (2004): “Teaching Social Skills”. National Center on Secondary Education and Transition. Information Brief, 3 (5): 1-5. Caballo, V. E. (1993): Manual de evaluación y entrenamiento de las habilidades sociales, Madrid: Siglo XXI. Elksnin, N. y Elksnin, L. (2001): “Adolescents with disabilities: the need for occupational social skills training”. Exceptionality, 9: 91-105. Gismero, E. (2010): Escala de Habilidades Sociales. Manual, Madrid: TEA, S.A. Gutiérrez Bermejo, B. (2010): Habilidades Sociosexuales en Personas con Discapacidad Intelectual, Madrid: Pirámide. Gutiérrez Bermejo, B. y Prieto, M. (2002): Manual de Evaluación y Entrenamiento en Habilidades Sociales para Personas con Retraso Mental, Junta de Castilla y León: Consejería de Sanidad y Bienestar Social. Gerencia de Servicios Sociales. Hair, E. et al. (2002): Helping Teens Develop Healthy Social Skills and Relationships: What Research Shows About Navigating Adolescence, Washington, DC: Child Trends. Kelly, J. A. (2002): Entrenamiento de las habilidades sociales, Bilbao: Desclée De Brouwer. Lachavanne, A. y Barisnikov, K. (2013): “Rééducation des compétences socioémotionnelles pour des adultes présentant une déficience intellectuelle”. European Review of Applied Psychology, 63 (6): 345-352. León, O. G. y Montero, I. (1997): Diseño de Investigación. Introducción a la Lógica de la Investigación en Psicología y Educación, Madrid: McGraw-Hill. Liu, K. P. et al. (2013): “Effectiveness of a Workplace Training Programme in Improving Social, Communication and Emotional Skills for Adults with Autism and Intellectual Disability in Hong KongA Pilot Study”. Occupational Therapy International, 20: 198-204. Martínez, J. et al. (2004): “Habilidades Sociales en Pacientes Psicóticos Crónicos”. Interpsiquis, 5: 1-13. Matson, J. L. y Boisjoli, J. A. (2008): “Cutoff scores for the Matson Evaluation of Social Skills for Individuals with Severe Retardation (MESSIER) for adults with intellectual disability”. Behavior Modification, 32 (1): 109120. Morales, P. (2013): Investigación experimental, diseños y contraste de medias (en línea). <http://www.academia.edu/6859778/ Investigaci%C3%B3n_experimental_ Investigaci%C3%B3n_experimental_ dise%C3%B1os_y_contraste_de_medias>, acceso 18 de febrero de 2016. Referencias bibliográficas
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