Tradiciones discursivas e historia de la lengua española en América
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TRADICIONES DISCURSIVAS E HISTORIA DE LA LENGUA ESPA~~OLA EN AMERICA MARTHA GUZMAN RIVERON Ludwig-Maximilians-Universitat, Munich (Alenlania) lntroducci6n El objetivo de este trabajo es intentar ilustrar en un amhito concreto, el de la historia de la lengua espafiola en America, en quk medida el trabajo con el concepto de tradiciones discursivas y las formas de analisis a el asociadas resultan no ya utiles, sino indispensables. Para dilucidar la relacion entre los aspectos discursivo-tradicionales y el estudio de la lengua espafiola en America partiremos de un acercamiento a las fuentes e intentaremos responder a las siguientes preguntas: icon quk fuentes contamos? iQu6 caracteristicas desde el punto de vista de las tradiciones discursivas son apreciables en ellas? iQue relevancia pueden tener dichas caracteristicas para el analisis lingiiistico? Y, par ultimo, ique consecuencias negativas puede tener para dichos estudios el no reconocimiento de las tradiciones discursivas en las fuentes de las que se nutren? El reconocimiento de las tradiciones discursivas por el que abogamos aqui tiene dos niveles. En primer lugar, se trata de asumir el hecho de que las fuentes con las que trahajamos, mas alla de su caracter material +zscritas en Ambica en cierto momento historic*, son tamhien, de una manera mas o menos marcada, representativas de detenninadas tradiciones discursivas. Un segundo paso exigiria el reconocimiento, en cada caso concreto, de la tradition discursiva en la que se inscribe o con la que se relaciona la fuente. Es cierto que la necesidad y utilidad de reconocer y trahajar con el concepto de tradiciones discursivas y sus herramientas no se limita a1 caso concreto que aqui nos ocupa. Tampoco ha sido exclusiva de los estudios diacronicos del espafiol de America la identification de las caracteristicas encontradas en las fuentes con las que se cuenta, y a las que estamos limitados, con la lengua de un lugar en un momento determinado. Ahora bien, debido a la especificidad de la situation lingiiistica dc la America colonial, a las caracteristicas de las fuentes americanas (que comentaremos a continuacion) y a 10s ohjetivos que suelen primar en nuestros estudios, la atencion a este aspecto adquiere aqui una dimension especial. Antes de continuar, conviene aclarar un elemento del titulo que puede resultar chocante o prestarse a confusion. Cuando hablamos de la lengua espafiola 'en' -y no 'de' Amkrica, no pretendemos negar la existencia de las variedades americanas ni supeditar las mismas al espafiol peninsular, ni mucho menos restar
importancia al legitimo intento de investigar los fenomenos y procesos que conformaron nuestras variedades. Muy a1 contrario, reconocemos y reivindicamos la necesidad de una historia plural de la lengua, que no deje de lado 10s cambios especificos de las variedades americanas. No podemos, sin embargo, obviar una importante especificidad del objeto que nos ocupa: estamos hablando del estudio diacrbnico de una lengua que, si bien ha llegado a desarrollar variedades bien diferenciadas, ha sido trasladada. A diferencia de la situation actual, en la que sin duda podemos y hemos de hablar de un espaiiol de AmArica, en el caso de los estudios diacronicos en el continente americano, partimos de un momento y trabajamos con fuentes que, en ocasiones, no nos permiten siquiera aspirar a hablar de un espafiol de America, entendido por espaiiol propio de un continente, zona o regibn. Ademis de ello, el estudio de las multiples fuentes con las que contamos no tiene por que reducirse al estudio de lo caracteristico de una region; por el contrario, no solo lo no especifico o lo comun, sino tambikn lo universal puede -y mereceser tomado en cuenta coma objeto de estudio La estmctura del presente trabajo es la siguiente: partimos de una breve exposicion sohre que entendemos por tradiciones discursivas, para luego revisar las caracteristicas generales de las tradiciones discursivas de las fuentes 'americanas' directamente relacionadas con el estudio diacronico de la lengua espaiiola en America. Como es de prever, prestaremos especial atencibn a los problemas y limitaciones a 10s que puede llevamos -y de hecho nos ha llevade el no reconocimiento de las tralciones lscursivas. A modo de conclusibn se apuntaran algunas reflexiones sobre la forma en la qne podremos integrar este concepto en nuestro trabajo futuro. 1. iQu6 entendemos por tradiciones discusivas? El concepto de tradiciones discursivas, surgido en la filologia romanica alemana de 10s ultimos decenios, ha resultado sumamente provechoso para los estudios diacrbnicos', entendiendo con ello tanto la descripcion de las lenguas en deteminado penodo historico, como el estudio de fenomenos o del cambio lingiiistico. En las proximas lineas se intentara exponer de manera sucinta los aspectos de este concepto mas relevantes para nuestros fines, desarrollados en trabajos de Brigitte Schlieben-Lange, Peter Koch y Wulf Oesterreicher. El concepto mismo, en el que se imbrican la lingiiistica pragmitica y la diacronica, snbraya el hecho de que los hahlantes, a1 construir un discurso, se sirven no solo de un repertorio lexico y de una gramatica, sino tamhien de ciertos moldes o modelos. En dichos modelos se da una adecuacibn a la funcion que implica tamhien la seleccibn de la forma del lengnaje empleada, variedades o grados de elaboracibn lingiiistica; ademis, pueden haherse establecido formalmente de una manera mis o menos ' Vianse, por ejemplo, Schlieben-Lange (1983), Jacob (2001), Koch (199311997), Oesterreicher (1993, 1997, 1998), St011 (1998) o Kabatek (2001, 2003b).
TRADJCIONES DISCURSIVAS E HISTORIA DE LA LENGUA ESPA~OLA EN A~IE~CA 8 1 libre o fija. Esta caracteristica de la producci6n del discurso, que se ajusta a1 principio de economia, resulta especialmente patente en gran parte de las fuentes de las que disponemos. Para la elaboration de textos de caracter administrativo o judicial no s610 resulta mas factible y economico servirse de un patr6n discursivo, sino que el uso de determinados esquemas textuales altamente sancionados y con un grado extremo de fijaci6n formal (estructura general del texto y fonnulas fijas en algnnas de sus partes) deviene una condicion imprescindible. Esta perspectiva de estudio no aspira a la clasificacion de rnodelos estrictamente delimitados y mucho menos de validez universal, Si concede especial importancia a la historicidad de 10s modelos, a su relacion con el contexto histhrico y a 10s procesos de conformaci6n y evoluci6n de dichos modelos. En el caso de 10s estudios diacronicos este acercamiento permite situar a1 texto, en tanto que contexto de 10s fenomenos que analizamos, dentro de una tradicion textual. Lo que posibilita apreciar con mayor claridad tanto la repeticion de elementos lingiiisticos de epocas anteriores como las innovaciones, y, por consigniente, calibrar las apariciones y percihir mejor 10s cambios. En este sentido, resultan de capital importancia dos propiedades de las tradiciones discursivas. Por una parte, la suprarregionalidad, es decir, que las mismas no tienen por qu&, y de hecho no suelen, estar circunscritas a una comunidad lingiiistica. Por otra, la susceptibilidad de las tradiciones discursivas a cambios. Estos cambios pueden entenderse tanto en la expansi6n, perdida de importancia, aparicibn o desaparicion de determinadas tradiciones discursivas; como en las adaptaciones o evoluciones en el interior de una misma tradicihn discursiva. 2. Caracteristicas de las tradiciones discursivas de las fuentes 'americanas' relacionadas con el estudio diacr6nico de la lengua espaftola enAm6rica A qnien se interese por el estudio diacron~co del espaiiol en America no le faltan fuentes. En Amkrica, incluso antes de que se llamara asi, debido a las caracteristicas de la colonizaci6n espaiiola, se escribi6 muchisimo y, gracias a1 cuidadoso enganaje burocratico, se ha conservado una ingente cantidad de material en archivos tanto americanos como espafioles. Ahora bien, la ahundancia no lo es todo. Dichas fuentes presentan ciertas particularidades relacionadas con las tradiciones discursivas que no podemos pasar par alto en 10s estudios diacrbnicos basados en ellas, mucbo menos, en aquellos que aspiran a la description o busqueda de lo particular de una reg16n. Buena parte de las fuentes de las que disponemos, escritas en America y muchas veces con tematicas o situaciones tipicas americanas, son relacionables o claramente identificables con tradiciones discursivas que fueron 'importadas'.
Este hecho, un ejemplo exceptional de la suprarregionalidad de las tradiciones discursivas ya mencionada, se da con especial intensidad en el contexto de la realidad colonial americana. La forlna en la que se llevo a cabo la colonizacion no solo potencio una abundantisima produccion textual en America sino que tambien favorecib el traslado de tradiciones discursivas. El gobiemo, como provincias de ultramar, de 10s tan lejanos como desconocidos temtorios del 'Nuevo Mundo' conllevo la existencia en Amt-rica y en Espaiia de multiples instituciones que produjeron una abmmadora cantidad de documentos, ademas de la constante remision a Espafia de infomes, pareceres, relaciones geograficas o de sucesos, etc. Toda esa documentation esti, en gran medida, ligada a tradiciones discursivas que no surgieron de la noche a la maiiana en el contexto americano, sino que se habian originado y desarrollado en espacios y tiempos ajenos a aquC1, sobre todo en la larga y robusta tradicion jundico-administrativa e historiografica castellana o hispanica. Si bien el caracter 'importado' de gran parte de las tradiciones discursivas ha sido obviado tantas veces -no stsi sin premeditacion y alevosia-, resulta claro que un analisis de las mismas que pase por alto esta circunstancia puede llevarnos a confundir -y a presentarlo como tallo caracteristico de ciertas tradiciones discursivas con la lengua espaiiola en America, e incluso de Amt-rica o de una regi6n concreta, en un momento deteminado. A esta relativizacion del estatus de lo que encontramos en dichos textos puede aiiadirse algo positivo: el cotejo con textos espafioles pertenecientes a las mismas tradiciones discursivas puede ayudamos a identificar -o a1 menos orientamos sobre ellos-10s contextos en 10s que cabe esperar lo especifico americano o de una zona. 2.2. Preponderancla de textos administrativojudiciales Una segunda caracteristica de las fiientes coloniales americanas a nuestra disposition es la preponderancia de ciertas tradiciones discursivas. Cualquier mirada, por superficial que sea, a 10s archivos americanos o espaiioles pone en evidencia que contamos sobre todo con textos relacionados con la administracion y el gobiemo de las lejanas colonias. A pesar de que 10s textos de contenido histbrico, etnologico o geografico-naturalista sean 10s mas conocidos y de que el aparato burocratico colonial haya conservado cie~to niunero de documentos privados, 10s textos de corte adrninistrativo, judicial o semijudicial son preponderantes. A ello debemos afiadir que gran parte de 10s textos que desde nuestra perspectiva consideramos hist6ricos, geograficos, etc., respondian en su epoca a fines administrativos o gobernativos y que no se escapan de la fijacibn formal propia de su marco institucional original. Revisar algunos ejemplos de tradiciones discursivas especialmente frecuentes en nuestras fuentes puede ser util para el comentario de sus caracteristicas generales y su relacion con 10s estudios diacr6nicos. Entre las mas representativas estarian:
- Informaciones de sucesos: averiguacion sobre un suceso o persona sobre la base de un cuestionario a1 que responden diferentes testigos. El objetivo es el acopio de informaci611, sea para ejercer nn castigo o para la planificaci6n de una determinada politics. Ejemplo: Information de 10s Jeronimos2. - Actas de Cabildo: Acuerdos y discusiones recogidos en forma de actas sobre asuntos relacionados con el gobierno de la ciudad, region o pueblo, comprenden temas tan variados como la evangelization de 10s indios o el precio de la carne. Ejemplo: Actas del Cabildo de Tlaxcala3. - Relaciones de sucesos: Se trata de narraciones con un caricter no literario sobre la base de declaraciones de testigos. No se trata exclusivamente de relacibn de sucesos pasados, sino que se podia informar sobre alguna situaci6n contemporanea. Podian servir como mecanismo de control, para arguinentar una peticiones o explicar un modo de proceder. Ejemplo: Relagion de 10s franceses que an ydo a poblar a la costa de la Florida4. Textos como t-stos, de enorme interes para nuestras investigaciones, presentan algunas caracteristicas quc no debemos perder de vista. Dentro de una estructura general fuertemente pautada o fijada de antemano, se suceden no pocos fragmentos de repeticiones formularias y fragmentos de discusiones, declaraciones o informaciones de testigos. Si unimos esta caracteristica con la presentada en 2.1., nos vemos obligados a reconocer qne dichos textos no solo esta~l relacionados con tradiciones muy anteriores a1 momento en el que fueron concebidos, sino, ademis, que las mismas se caracterizan por un alto grado de conservadurismo e inflexibilidad textual y que su producci6n viene muchas veces formalmente pautada de antemano por individuos o instituciones. Incluso ante problemiticas o condiciones de producci6n textual nuevas, se intenta adaptar a las nuevas necesidades politico adlninistrativas de las colonias 10s mecanismos ya conocidos, apelando a estructuras y elementos tornados de tradiciones anteriores. Esta inflexibilidad va mas alla del empleo de elementos fijos; tambit-n 10s mecanismos para escrituralizar lo dicho siguen ciertas normas, propias de estos textos. Con ello tenemos otro aspect0 que debemos considerar en nuestros estudios. 2.3. S~prarregionalidad en el context0 americuno En relacion con 10s dos puntos anteriores, y ya dentro del ambito americano, debemos prestar atenci6n a otra situation. El alcance de estos modelos, puesto que las tradiciones discursivas no se circunscriben a comunidades lingiiisticas, no Realizada en Santo Domingo en 15 17 por 10s religiosos encargados del gobiemo de 10s territories de ultramar. Puede consultarse en la edici6n paleografica realizada por Andreas Wesch en 1993 rccogida en la hibliografia. Vkase ademb Liidtke (1994). Editadas par James Lockhart en 1986 (vkase hibliografia). AGI, Santo Dorningo, 99, P,.X, N.28.
tiene por que coincidir con las fronteras geopoliticas, y much0 menos con las actuales. Que por razones extralingiiisticas nuestros estudios actuales se coordinen y suelan tener como objeto el estudio diacrbnico de la lengua espaiiola en una determinada region o incluso un paisno debe conducir a dar por bueno que todo lo que encontramos en las fuentes que se produjeron en una zona iiene que ver con el espaiiol de esa zona en un momento deterrninado. A la relativizacion en cuanto a1 tiempo, que ya ha sido esbozada antes, se suma una relativizaci6n en cuanto a1 espacio, muy necesaria, habida cuenta de que las fronteras geopoliticas que nos unen o dividen hoy pueden no tener ninguna relacidn con la realidad colonial. Si bien no hay por qui renunciar a buscar lo propio, o elementos que nos ayuden a entender las evoluciones propias en las fuentes de las que disponemos, tampoco puede ignorarse que las mismas pueden inscribirse en nna tradicion de alcance panamericano. Es decir, que muchos de 10s elementos que encontramos en nuestras fi~entes escritas en Cuba o Rio de la Plata, por ejemplo, no nos dicen nada sobre la lengua de esas regiones. Con ello se impone, especialmente en estudios que tienen como objetivo lo regional, prestar atencion, ademas de a la tradicion iberica, alas fuentes americanas, independientemente de las fronteras actuales. 2.4. Cambios en las tradiciones discursivas en los conte,xtos americnnos Alas tres caracteristicas de las tradiciones discursivas en las fuentes americanas mencionadas: el "parentesco" iberico, la preponderancia de ciertos tipos de tradiciones discursivas y a1 alcance de las mismas en Amhica, hemos de ~adir la concretizacion en Amirica de otra la propiedad de las tradiciones discursivas: la susceptibilidad a1 cambio. Como ya se menciono, las tradiciones discursivas pueden surgir o desaparecer. asi como eanar o oerder terreno: del mismo modo. 10s modelos discursivos - son susceptibles de variation. Los cambios en las kadiciones discursivas pueden obedecer, ademas de a la adaptacion, a las nuevas necesidades, a una adecuacion a las nuevas condiciones de produccion y reception del texto. Esta situacion se da de manera especial en las fuentes producidas en el contexto americano colonial: tanto 10s contextos americanos como 10s cambios politicos en Espafia redundan en una necesidad --o cuando menos, una posibilidadde repragmatizarj, mezclar o crear modelos. El fenomeno se aprecia muy bien en aquellas kadiciones directamente relacionadas con 10s condicionamientos sociohist6ricos del lugar en el que se desarrollan y asentadas en una base institutional, caso frecuente en las fuentes con las que trabajamos. Si bien la discusi6n de un tema como la creaci6n o existencia de tradiciones discursivas americanas desbordaria 10s marcos de este trabajo, si podemos mencionar algunos ejemplos de cambios. Vease Oestel~eicher 2003.
Algunas tradiciones discursivas, por ejemplo las Informaciones o Pareceres, adquieren en America, en cuanto a niunero e importancia, dimensiones muy superiores a las que poseian en la Peninsula, pues son indispensables para informar a 10s lejanos gobemantes o consejos. Un ejemplo de adaptacihn de tradiciones discursivas peninsulares a 10s contextos americanos, especialmente en zonas como el Caribe o Tucuman, lo constituyen las Acta de Cabildo. Las Actas de Cabildo, relacionadas con el gobierno intemo de 10s nuevos territonos, se asientan en la existencia y forma de funcionamiento de esta institucion, ademis de en la existencia de cierto personal adiestrado y familiarizado con las caracteristicas de determinada tradicion discursiva. De mb esta decir que los Cabildos, como otras tantas instituciones trasplantadas, no tenian, ni podian tener en ultramar, las mismas funciones ni formas que en Espafia, porno hablar de la variable habilidad de 10s funcionarios que se ocuparon de la redaccion de documentos. Del mismo mod0 que las instituciones no se exportaron sin mb, a pesar de las similitudes de nombre, a tenitorios con problemas tan especificos como novedosos, las tradiciones discursivas asociadas a estos contextos sufren un proceso de repragmatizacidn de sus funciones y pueden, ademb, diferenciarse de sus referentes espafioles en sus condiciones de produccion y de recepcion. La adaptacion consiguiente puede darse tambien dentro de 10s diversos contextos americanos. Ilustrativa en el caso de 10s Cabildos es la existencia en algunas regiones de actas en las que, por la presencia o participacion de indios que no hablaban espaiiol, intervienen en la elaboration de 10s documentos, ademas de 10s escribanos, personas capaces de traducir, no sabemos en que medida, lo que 10s indios decian. En la creacibn de textos diferenciados de sus referentes espaiioles, influye no poco el contact0 con la escritura de personas poco o nada familiarizadas con las tradiciones discursivas en cuestion o con la escritura en general. La distancia, la obligatoriedad de rendir cuenta a las autoridades en Espafia de cuanto pasaba en Amkrica, el interes individual por explicar procederes y la actividad en diferentes instituciones de 'escribanos' poco o nada adiestrados potenciaron esta situacion. En el caso de 10s textos de caricter institutional, hemos de seiialar que no se trata de una constante, sino del acceso a tales actividades, en diferentes regiones o momentos, de personas totalmente inexpertas. Esta situation tiene lugar sobre todo en 10s primeros af~os de la colonizacibn ylo en zonas alejadas de 10s centros de poder coloniales. En tales casos no es rara la mencion explicita de que, por no haber escribano, alguien se ocupa de la redaccion del documento. Otro ejemplo interesante en este sentido lo constituyen 10s textos de caracter historico escritos por hombres que tomaron parte en la conquista: soldados interesados en defender o acusar a sus jefes, veteranos que veian en sus narraciones una forma de garantizar una posicion social o personas que, por diferentes razones, se sentian impelidas a recoger y comunicar estas vivencias. Todos ellos compartian un escaso o nulo conocimiento de 10s modelos peninsulares, el poco dominio de las tkcnicas narrativas propias del gknero y, en ocasiones, incluso de la actividad
misma de escribir. En 10s estudios sobre el tema se ha utilizado para caracterizar a estos autores el termino sejnicultos6. La incidencia de la politica espaiiola en la produccion de textos en America puede apreciarse en algunos periodos de gobiemo, por ejemplo el de Carlos V, especialmente propensos a exigir documentaci6n sobre 10s mas variados asuntos coloniales e incluso a dictar pautas para la fijacion formal de la documentation americana. En este caso debemos tener en cuenta que la evolucion en la politica espaiiola coincide, debido a la incorporacion de 10s territorios mexicanos, con una enorme ampliacion territorial del espacio colonial. La apreciacion de estas variaciones, que suele ser mAs complicada que la apreciacion de relaciones, tampoco puede perderse de vista. En este punto debemos mencionar que metodol6gicamente resulta peligroso llevar a cabo la caracterizacion de 10s textos tomando como Gnica base la diplomacia. Los diferentes etiquetamientos de 10s textos, la conservation de ciertos elementos discursivos o de la estmctura textual general, o la produccion del texto en el marco de una deteminada institucion no deben llevamos a una contextualizacion falsa de 10s mismos, ni a identificaciones y agrupamientos que, ya que nuestro fin no es la taxonomia, en nada nos ayudan. Las falsas identificaciones no solo no ayudan, sino que pueden hacemos perder de vista las verdaderas condiciones de produccion y recepci6n del texto, asi como su orientacion pragmitica. Luego, ha de prestarse especial atencion a la orientacion pragmitica de 10s textos, tanto a nivel institutional, como a nivel individual. La relevancia para el anilisis lingiiistico de la orientacion pragmitica y de las condiciones de produccion y reception de cada texto y 10s errores a 10s que puede llevamos su desatencion no necesita ser sefialada. 3. Conclusiones Este breve acercamiento a algunas caracteristicas de las fuentes americanas desde el punto de vista de las tradiciones discursivas ha intentado mostrar que la relacion entre tradiciones discurs~vas y estudio diacronico de la lengua espaiiola en America no resulta ni una moda ni un aspecto prescindible. Si bien no ha lugar para un comentario detallado de la medida en que esta relacion se ha dado o mis bien ha dejado de darse o se ha de dar en 10s estudios sobre la lengua espaiiola en America, si podemos apuntar algunas reflexiones a1 respecto. Hoy en dia no parece necesario seiialar la infactibilidad de ofrecer las caractensticas que aparecen en determinados textos como caracteristicas de la lengua espaiiola en America, o incluso como caracteristicas del espaiiol de Amkrica o de una region determinada en el momento en el que 10s documentos esth datados y hablar, par ejemplo, dentro de un estudio de provisiones y acuerdos en documenVease Stoll 1996, 1997, 1998 y Oesterre~cher 1994
TRADICIONES DISCURSNAS E HISTORIA DE LA LENGUA tSPAAOLA EN AMERICA tos juridico-administrativos, dado el profuso uso hasta finales del XVIl de las formas de futuro de subjuntivo del tipo y si alguna persona comprare, del caricter arcaico de alguna zona. No ohstante, no escasean ejemplos de estudios nada recientes en 10s que, sin hacer mencion desde luego a la expresion tradiciones discuirsivas, sf se tienen en cuenta istas. Tampoco faltan trabajos recientes que, aunque mencionan e incluso dicen prestar especial atencion a las tradiciones discursivas, no pasan de su mera mencion, se basan en adscripciones apresuradas, se concentran en el estudio de elementos de dichas tradiciones cuya relevancia es, cuanto menos, oscura, o comparan textos de diferentes tradiciones como si de estructuras monoliticas se tratara. Resulta claro que con ello, lejos de aportar elementos de inter& en torno a1 objeto de estudio, se crean encasillamientos inutiles y entorpecedores. Se podria continuar con un estado de la cuestion quiza mas optimists, que diera cuenta de lo mucho positivo que se ha hecho en 10s ultimos afios en este sentido. Creo que resulta mas util terminar con una llamada de atenci6n a la excepcional riqueza con la que contamos: nuestras fuentes. Este potencial, en gran parte sin explorar, puede contrihuir en gran medida a la historia de la lengua espaaola en Amirica. Queda, pues, nuestro trabajo futuro con estas fuentes. Un trabajo en el que hemos de tomar en cuenta de una manera enriquecedora las peculiaridades de las tradiciones discursivas sefialadas y, sobre todo, ser capaces de descubrir otras tantas que apoaen 10s matices oportunos o pertinentes a nuestra investigacion.