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López García, Angel (2000): Cómo surgió el español. Introducción a la sintaxis histórica del español antiguo: Reseña

Cano Aguilar, Rafael

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En e cei o luga , as p egun as co esponden es ó apa ado de oné ica do ALGa o on pensa- das pa a ecolle-los esul ados de leis oné icas dende o la ín ó galego, 8 é dici , que os da os ob idos p opo cionan in o macións dende o pun o de is a da diac onía. Sen emba go, es a ob a, ademais de da os que pode ían se ap o ei ados co gallo de ealiza unha u u a g amá ica his ó ica do gale- go, o ece amén unha ins an ánea da oné ica dialec al ac ual, polo an o, da os sinc ónicos. Po odo o expos o, emos que concluí acendo incapé en que, sen dúbida, es a publicación, ealizada cun g an igo cien í ico, enche á un dos balei os máis signi ica i os da nosa lingüís ica. Segu amen e, os omanis as que aballan na elabo ación de a las dou os dominios lingüís i- cos (A las Lingüís ico de España y Po ugal, A las Lingua um Eu opae, A las Linguis ique Ro- man...) a opa án no olume de oné ica un ma e ial ú il. Ago a, só queda aga da a que apa ezan os oi os do bo ap o ei amen o des e e cei o olume do A las Lingüís ico Galego. R AQUEL A IRA G ONZÁLEZ B EGOÑA V ARELA V ÁZQUEZ Ins i u o da Lingua Galega, San iago L ÓPEZ G ARCÍA , Ángel (2000): Cómo su gió el español. In oducción a la sin axis his ó ica del español an iguo, Mad id: Ed. G edos, 235 p. No es la p ime a ez que Ángel López, ca ed á ico de Lingüís ica Gene al en la Uni e sidad de Valencia, ealiza una incu sión en los e enos de la his o ia del español. Como es de espe a , en es- os casos le guía no an o el in e és po analiza y desmenuza conc e os enómenos de e olución his- ó ica cuan o el deseo de demos a una hipó esis inculada, po lo gene al, a su concepción del len- guaje. Ya lo hizo en 1985 con un ensayo p emiado po la edi o ial que lo publicó (López Ga cía, 1985a); conoció un éxi o ulgu an e, pe o e íme o, y más en los medios de comunicación que en el más ce ado mundo de la Lingüís ica his ó ica hispánica. Menos sue e u o al in en a undamen a empí icamen e la hipó esis con enida en dicho ensayo (López Ga cía, 1985b): la mayo pa e de los da os que ahí se manejaban di ícilmen e podía acep a se al como Á. López los p esen aba. Es o y el basa se en exceso en algunos aspec os discu ibles del modelo con que Menéndez Pidal con empló la génesis del cas ellano (en especial, su ca ác e p imi i o «decidido», « e oluciona io» y «homo- géneo») las a on en demasía lo que en p incipio es una esis b illan e: que el cas ellano nació como koiné pa a que ascos y ománicos de los alles del Due o y el Eb o se en endie an en e sí. 1 Con Cómo su gió... la esis se plan ea ya cla amen e en el mismo p ólogo: en el in incado y discu ido paso de lo «la ino» a lo « omance» «...desde el pun o de is a sin ác ico, el cambio más p o undo no u o luga en e los siglos VIII y XI , sino hacia el siglo IV , cuando la in luencia del g ie- go de e mina una peculia mane a de esc ibi la ín que cuaja á en la Vulga a» (7-8). Todo el lib o es á dedicado a demos a lo dicho en es a ase. El Capí ulo I («Cómo abo da el p oblema») no es sólo me odológico, como el au o p e ende, sino que en él se ealizan a i maciones de con enido y se plan ea la hipó esis cen al cuyos dis in os aspec os se i án dilucidando en los siguien es capí ulos. T as una exposición ela i amen e c í ica de la conocida hipó esis de R. W igh sob e el «nacimien o» de las lenguas ománicas ( éanse espe- cialmen e p. 12-14), el au o con on a ex os la inos de di e sas épocas pa a conclui en que po su RAFAEL CANO AGUILAR 250 8. Non se debe esquece que a in o mación subminis ada amén emi e ás alas dos e i o ios do galego ex e io . 1. Ya años an es, E. Ala cos Llo ach había plan eado una hipó esis semejan e: el cas ellano b o a ía del la ín pidgin de las ie as can áb icas, donde con luían las co ien es lingüís icas occiden ales y las p oceden es del en o no ascohablan e (Ala cos, 1982). o ma sin ác ica los agmen os de Cice ón o del siglo XII que p esen a es án muy lejos de nues a comp ensión inmedia a, pe o muy p óximos en e sí; en e a lo que ocu e con o os (San Isido o o una c ónica mozá abe del s. VIII ), mucho más anspa en es, pese a su lejanía en el iempo, con nues- os moldes sin ác icos. La aíz de odo ello es á en el la ín de la Vulga a, y más aún en el de las p i- me as aducciones bíblicas (la Ve us La ina), que ompen la con igu ación sin ác ica adicional del la ín, pa a inco po a un nue o molde, de aíz heb ea pasada po el g iego koiné de los p ime os c is- ianos (gen es enidas de O ien e). Esa nue a con igu ación es a á desde en onces muy p esen e en el la ín c is iano, con independencia de que los au o es engan o no inculación con el heb eo o el g iego; así, apa ece á ambién, po ejemplo, en la Pe eg ina io de la monja Ege ia; y es el an ece- den e de la sin axis ex ual ománica. Pa a Á. López es a «nue a» sin axis apenas iene que e con la imp on a de la lengua o al: ni conocemos la o alidad la ina su icien emen e (po el con a io, sólo pod ía ci a se la elabo ación que en el s. I hizo el noble Pe onio en la Coena T imalchionis), ni la p e endida o alidad de muchos ex os a díos se di e encia g an cosa del «la ín bíblico». Todo ello, según el juicio de es e eseñis a, es azonable, pe o no c eemos que pueda acep a se sin más la si- guien e a i mación, an ajan e y descali icado a de una hipo é ica sin axis de la lengua o al: «Es una ingenuidad pensa que la sin axis ex ual de los siglos oscu os podía e leja la lengua ha- blada, po la sencilla azón de que los hablan es anal abe os no enían necesidad, pa a la ida co ien e, sino de unas pocas es uc u as sin ác icas empleadas, además, de mane a agmen a ia, es deci , que ca- ecían p opiamen e de un componen e sin ác ico ex ual en su sis ema lingüís ico. Lo que llamamos sin- axis de las lenguas es, en g an medida, la sin axis de los ex os esc i os» (p. 30). 2 O o p oblema de la hipó esis de Á. López es que el au o cons an emen e «a i ma» que la sin- axis del la ín bíblico es de p ocedencia heb ea y g iega (sin que quede cla o en qué p opo ción in- e ino cada lengua), pe o nunca lo «demues a» sob e la base de una compa ación ilológica con los ex os bíblicos o iginales (heb eos ¿o a ameos?, y g iegos); pa ece da po sen ado que esos as- gos up u is as del la ín c is iano no pueden ene sino esa p ocedencia. 3 A pa i de aquí se en iende su a i mación de que el español, como cualquie o o omance, ie- ne su o igen en es e b usco cambio del s. IV . Pe o sólo en sin axis: con adiciendo explíci amen e sus p e e encias po una explicación his ó ica global, Á. López señala que los cambios hay que e - los en módulos independien es: la sin axis e olucionó an es y con mayo apidez que la onología, que lo hizo g adualmen e, y que la mo ología, que sólo cede á el pues o a la nue a mo ología o- mance, en líneas gene ales, a pa i del s. XI . De nue o los planos en que se p oducen las dis in as e oluciones al e nan, sin que ello se explique adecuadamen e: la e olución onológica, ob iamen- e, sólo es en endible en la o alidad, pe o pa a la e olución sin ác ica y mo ológica Á. López sólo pa ece pensa en la sin axis de los ex os esc i os ( éase, po ejemplo, lo que dice del cambio en la mo ología, de la «la ina» a la « ománica», en p. 44). Todas es as e lexiones se lle an a cabo sob e una base eó ica, no desa ollada, pe o sí p e- sen ada de una o ma que pa a el lec o , aun el p o ano en esas cues iones, queda cla a: la discusión sob e «modula idad» o «ges al ismo» en el análisis lingüís ico, y la ele ancia que la eo ía de ca- ás o es puede ene pa a la comp ensión del hecho his ó ico que se es á es udiando. En los siguien es capí ulos se pasa e is a a, p ác icamen e, los mismos enómenos de cam- bio sin ác ico en di e en es épocas (hay que señala que la pe iodización es ablecida es azona- LÓPEZ GARCÍA:« CÓMO SURGIÓ EL ESPAÑOL» 251 2. Como e emos, los asgos que Á. López a a i analizando como mani es aciones de ese cambio de pa- adigma no ienen que e especí icamen e ni con la o alidad ni con la esc i u alidad: pa ecen, po el con a io, asgos sin ác icos que de inen a una lengua en su conjun o. 3. Po o o lado, algunos de esos asgos, po ejemplo el o den de palab as (S)VO, ya es án denunciados po los la inis as en ex os la inos, no li e a ios, muy an iguos. De hecho, el mismo Á. López pa ece iguala en al- gún momen o el la ín «coloquial» y el «biblizan e» ( éase p. 67). ble, pe o no iene jus i icada po el au o ). Los enómenos en cues ión son los siguien es: es- uc u a de la o ación y unciones sin ác icas; de e minación del sin agma nominal (a ículo, de- mos a i os, inde inidos...); diá esis y oz e bales; aspec o y iempo en el e bo; conexión in e- o acional (modo e bal, elemen os conec i os, e c.); o den de palab as (que se analiza en odo momen o y en di e sos apa ados, pe o que adquie e en idad p opia desde el Capí ulo IV). Y las épocas conside adas son las siguien es: la ín clásico (Capí ulo II), el «pun o de in lexión: del si- glo IV al siglo VII » (Capí ulo III), los « iempos oscu os: del siglo VIII al siglo XI » (Capí ulo IV) y una «ca ás o e mo ológica: el su gimien o de los ex os omances en los siglos XII y XIII » (Capí- ulo V). Como puede e se, aun en los epíg a es de los capí ulos la esis cen al se mani ies a con inuamen e. En lo e e en e a las unciones de la es uc u a o acional, cuya his o ia se incula a la llamada « uina» del sis ema la ino de casos, Á. López, as c i ica jus amen e las explicaciones adiciona- les, señala que el p oceso ue el cambio desde una sin axis de cons ucción, la la ina, a o a de ec- ción, la ománica, a a és de una e apa (la p opia del la ín biblizan e y p o o ománico) en que la ase adop a una es uc u a bina ia ‘ ema’ / ‘ ema’, con la o ma de un sin agma des acado (casus pendens) en e al es o de la o ación (cons i uyendo el e bo una on e a en e ambos). 4 En el la- ín clásico las ases nominales son las « igu as» sob e un « ondo» cons i uido po el e bo: cada una de ellas, según el caso en que apa ezcan, iene alo semán ico p opio, a pa i del cual son «cong uen es» con o os elemen os de la cons ucción. La up u a que supone el la ín bíblico, de o igen en p incipio heb aico, pe o asumida p on amen e po el la ín c is iano, u o una doble con- secuencia: la necesidad de a ibui unciones especí icas a cada ase nominal (suje o a la « igu a» des acada, obje o di ec o, e c. a las ases del « ondo»), y la eliminación de la lexión casual, ya que los alo es semán icos p opios de los casos no e an cong uen es con es a nue a asignación de un- ciones; 5 pudo ocu i , no obs an e, como en el la ín medie al, que cada caso clásico pasa a a ep e- sen a una única unción (el nomina i o pa a el suje o, el acusa i o pa a el obje o di ec o, e c.), pe o en la lengua hablada la ex ensión del acusa i o como la única o ma egida po p eposiciones aca- bó eliminando de ini i amen e la lexión. 6 De aquí su ge el ipo de lengua de ección, ca ac e ís i- camen e ománico, donde el e bo es la « igu a» sob e un « ondo» de unciones egidas po él (es la eo ía de la alencia y la ac ancia cen adas en el e bo), y donde se p oduce una con aposición en e la «escena», cons i uida po el e bo y sus ac an es, y el «ma co», o mado po los ci cuns- an es no obliga o ios. 7 Finalmen e, en la e apa ománica cie as unciones an a modi ica su de- pendencia del seman ismo e bal: si acen úan su independencia de él, un obje o di ec o puede ad- qui i una ma ca p eposicional (así explica la apa ición del Obje o Di ec o con a); si acen úan su dependencia, un ci cuns ancial puede con e i se en «oblicuo». Es e «sis ema ansicional sua e» RAFAEL CANO AGUILAR 252 4. Idea semejan e se halla en Vennemann (1974), y cons i uye la base eó ica sob e la que se mue e el aná- lisis de El i a (1988). 5. Pa a es a sepa ación en e ‘caso’ y ‘ unción’ pueden e se, en e o os, Se ba (1988) y Cano Aguila (1995). 6. Pa ece Á. López adhe i se a la ieja eo ía de la Romanís ica que e en el acusa i o la única uen e del nomb e ománico. Más compleja, y quizás más p óxima a la ealidad, es la isión que se desp ende de Gazda u (1968), Hall j . (1980), San iago (1992) y o os. Tampoco es muy con incen e la explicación de Á. López sob e el po qué de la conse ación de una cie a declinación en el á ea galo ománica en e a lo ocu ido en el es o de la Romania (p. 105-107 y 110 y sigs.). 7. Es con usa, al menos pa a los poco habi uados al ma co eó ico y e minológico de Á. López, su ex- posición sob e los o ígenes y dis in as o mas de los obje os oblicuos, y sob e la si uación p o o ománica, in e media en e la p opia del la ín biblizan e y la ománica ac ual, en la que se oponen una «escena» o - mada po e bo y nomb es en acusa i o sin p eposición y un «ma co» cons i uido po complemen os p e- posicionales (p. 152-156). No pa ece que los hechos sopo en an as supues as modi icaciones de la es uc- u a o acional (del la ín clásico al bíblico, de és e al p o o ománico, y de és e al ománico p opiamen e dicho). en e escena y ma co iene apoyado además po hechos ales como el leísmo, y enómenos cone- xos, y los obje os pa i i os con de. 8 Un cambio an p o undo como el que acabamos de e u o epe cusiones muy a iadas en o os pun os de la lengua. Na u almen e, en el «o den de palab as», en la disposición de las uncio- nes o acionales en e sí y en o no al e bo, donde se pasa del o den clásico SOV al bíblico SVO (p. 96-97), al p o o omance VSO, p opio ambién de los p ime os ex os cas ellanos, y que cede á su luga a SVO en la lengua mode na. Todo ello en co elación con las modi icaciones de la es uc u- a o acional al como las ha ido exponiendo Á. López. 9 Hubo ambién impo an es epe cusiones en el sis ema de de e minación del nomb e, en su «anclaje si uacional». En la ín clásico, dado que las ases nominales son independien es y su al- cance se e ec úa sob e oda la o ación, y dado que su apa ición a de lo conocido a lo nue o, no e a necesa io ma ca su e e encialidad (és a enía dada po el con ex o, o po los mo emas e bales de modo y iempo). 10 En el la ín bíblico sólo se da la ees uc u ación del sis ema de los demos a- i os (con el debili amien o del alo «espacial» de HIC e ILLE , y la con e sión de és e en p onomb e de 3ª pe sona, hueco es uc u al del la ín), y el uso pa a lo «conocido» de unos u o os demos a i- os. Es en la época «oscu a» (siglos VIII al XI ), donde su ge el a ículo como « econocedo uni e - sal no ligado a g adaciones de dis ancia» (p. 157), en lo que sigue explíci amen e la concepción de Lapesa (1961) sob e los o ígenes del a ículo. És e, po o a pa e, se cons i uye plenamen e cuan- do a su unción de « econocedo » se le opone la de «p esen ado », unción que pueden desempeña el inde inido (un) o la ausencia de a ículo. Tal si uación se p olonga e in ensi ica en los p ime os ex os omances (p. 210-215), donde el a ículo aún se limi a a aquellas ases nominales que deno- an en es con un g ado a iable de independencia, an es de que, al como ocu e en la lengua pos - medie al, se ex ienda a la simple ma cación de lo «consabido». Las al e aciones en la es uc u a del sis ema e bal ue on igualmen e p o undas y decisi as. Pueden ag upa se en es apa ados: — En lo e e en e a la oz (concep o que Á. López di e encia ní idamen e, como elemen o mo ológico, de la diá esis, modo de incula el p edicado e bal con sus ac an es), la «pasi a» clásica enía a señala la mayo independencia del p edicado e bal (lo que es p opio de una len- gua de cons ucción), una elación más laxa con su suje o. En la ín bíblico, con una sin axis bi- na ia « igu a» ( ema) / « ondo», la pasi a se asimila más ue emen e a las es uc u as in ansi i- as (el «agen e» queda en la pe i e ia o acional), se adecua pe ec amen e a esa dualidad emá ico- emá ica (de ahí su abundan e empleo en la Pe eg ina io o en San Isido o 11 ), y como consecuencia se eliminan los «deponen es», incong uen es con la nue a si uación. A la ez se inicia el uso de SE con e bos ansi i os pa a asimila los a los in ansi i os, o o gándoles el a- lo de ‘medialidad’ al e o za la pa icipación del suje o (és e apa ece dos eces en el p oceso e bal). Más a de, en los « iempos oscu os», su gen la «pasi a e leja» (cuyo a anque c ee e en cons ucciones ansi i as con p edica i o), nue as o mas pa a la impe sonalidad, y la sus i- LÓPEZ GARCÍA:« CÓMO SURGIÓ EL ESPAÑOL» 253 8. Me ece ía desa olla se su suge encia sob e la p imi i a dis ibución: obje os con a= « emá icos» / con de = «no emá icos», eliminada al con e i se ame amen e en ma ca de lo pe sonal (p. 207). 9. En elación con la p esencia de un clí ico que implica desde el cas ellano an iguo el o den al e na i o OV, Á. López pa ece pa ida io de habla de «conjugación obje i a». La c onología del p oceso, sin emba go, al como la expone (p. 210), es muy discu ible en unción de los da os de que disponemos has a aho a: la eduplicación de un p o- nomb e ónico con p eposición, úl imo paso en su hipó esis, pa ece p ecisamen e el pun o de a anque del p oceso. 10. No explica, sin emba go, Á. López cuál e a el papel de demos a i os y, sob e odo, ana ó icos en la de e minación del nomb e en la ín clásico. 11. Pe o esa abundancia en el uso de la pasi a, ¿co esponde ealmen e a una e olución de la lengua ge- ne al, o es un ma cado di e encial de los ex os esc i os en cuan o «esc i os», al ma gen o en oposición a lo que ocu ía en el uso no esc i o o no o mal? ución de la pasi a «sin é ica» po la «analí ica». Más a de, pa a los inicios del omance (p. 218- 220), señala á como o igen de la pasi a e leja una analogía p opo cional: si equi alían son alça- dos y se alçan en es uc u as in ansi i as, el alo pasi o de es + pa icipio ans. se ex ende á a se con e bos ansi i os. 12 — D ás ica educción en el elenco de o mas nominales del e bo, sus i uidas en omance po cons ucciones subo dinadas median e conjunción, con e bo en o ma pe sonal. En la ín clásico su empleo e a obligado o habi ual cuando algún elemen o de la ase «p incipal» e a miemb o ambién de la «subo dinada»: és a se con ie e ambién en una ase nominal, si uación p opia de las lenguas de cons ucción. Pe o es as « o mas e boidales» ue on ambién sus i uidas po gi os con in ini i- o, de algunos de los cuales su gie on pe í asis e bales. 13 — En la es uc u a del e bo la ino el aspec o gozaba de mucho mayo ele ancia que el iem- po. Es e sis ema deja su luga a o o en el que adquie e p imacía el iempo, pe o lo hace a a és de una oposición ‘ac ualidad’ / ‘inac ualidad’, que es la que H. Wein ich de inió como oposición en- e iempos del «comen a io» en e a iempos de la «na ación»: es a oposición, con las di e encias empo ales aún no es abilizadas, es la que ca ac e iza ía al la ín «biblizan e»; en ese con ex o ex- plica la apa ición del pe ec o compues o ( HABEO AMATUS ) y del u u o analí ico ( AMARE HABEO ). En los « iempos oscu os» el sis ema aspec ual se econs uye pa cialmen e median e las pe í asis, aunque, a nues o en ende , HABUI SCRIPTUM no debe ía conside a se ca alizado del p oceso (según c ee Á. López); po o o lado, ampoco queda cla o si se a a de pe í asis aspec uales o de o mas de an e io idad ( empo al) ela i a (c . p. 162-163). La e olución con inúa en los ex os iniciales omances. No obs an e, aquí hab ían de plan ea se nume osas ma izaciones a los pos ulados de Á. López: el con as e, o la acilación, en e amé y he amado es án is os de mane a insa is ac o- ia, al igual que la oposición en e can a a y había can ado; 14 hay que obse a , además, que el cua- d o de o mas e bales, según la ma ca de ‘ac ualidad’, de la p. 225, iene esenciales di e encias con el de p. 130, sin que medie pa a ello explicación alguna. 15 Es, pues, el del sis ema e bal uno de los pun os más débilmen e desa ollados en el es udio de Á. López. El ca ác e de lengua de cons ucción del la ín clásico, inalmen e, se puede obse a en la co- hesión ex ual: las subo dinadas se adjun an a la p incipal como elemen os au ónomos, y su ca ác e se de e mina po la conco dancia en e la conjunción y el modo del e bo subo dinado (en la ín, pe o no en español, cada conjunción exigía un modo de e minado). Tal si uación empieza a cambia , am- bién, adicalmen e con el la ín biblizan e, en donde se al e a la selección de modos, y en donde, en las comple i as, la elección de indica i o o subjun i o depende á de si la subo dinada cons i uye una in o mación independien e («dijo que había enido») o no («dudo de que haya enido», «me aleg o de que haya enido»); al mismo iempo, se desa olla la «pa ahipo axis», po la que su ge un conec- o en la p incipal que e ue za a la subo dinada, en especial empo ales y causales (del ipo español «cuando ... en onces»). La e olución con inúa en los « iempos oscu os», en los que se educe d ás- icamen e el núme o de conjunciones, po azones que ya había discu ido al habla del la ín clásico. 16 RAFAEL CANO AGUILAR 254 12. C eemos que se a a de una explicación simpli icado a, que acumula demasiados hechos en una sola cadena, y que no pa ece muy con o me con la c onología conocida de los hechos. Un análisis más de allado, sin emba go, no cabe ya en los lími es de es a eseña. 13. En p. 82-86 se señala la sus i ución de es as cons ucciones « e boidales» po subo dinadas con e bo pe sonal, lo que les con ie e una mayo au onomía; y en p. 167-169 la unión más es echa con la subo dinada, que acaba gene ando pe í asis e bales (p oceso muy b e emen e explicado). Á. López no explica el po qué de es a doble di ección. 14. Su a i mación, que no p ueba, de que había can ado no signi ica « esul ado» se opone adicalmen e a lo obse ado en Che alie (1984). 15. ¿Se debe á a la indis in a u ilización, como ‘ac ualidad’, de los sis emas, bien di e en es, de Wein ich y Cose iu? 16. Po cie o, la conjunción española como no p ocede de CUM , aunque haya omado algunos de sus usos. La di ección es hacia una mayo independencia de la subo dinada, pues su alo a a depende un- damen almen e del con ex o. No explica el au o , sin emba go, cómo es o, que es innegable, enca- ja con una sin axis de ección ( ue a, al menos, del ma co de las comple i as). El p oceso concluye en omance con la cons i ución de nue as conjunciones, sob e la base del uni e sal que al que se adjun an di e sas p eposiciones y ad e bios, 17 debido a la ampliación de las necesidades ex uales. O as cues iones undamen ales se ocan en el lib o. En e ellas, las Glosas. Adop a Á. López una ac i ud ecléc ica en e la hipó esis bilingüe adicional 18 y la monolingüe de W igh , a quien di- ige c í icas muy azonables, pe o del que pa ece acep a su idea de que las glosas su gie on pa a acili a la p edicación (¿ ambién es aba des inado a la p edicación el manual de con eso es sob e el que se hicie on las glosas en el manusc i o silense?). Su epaso a las ca ac e ís icas sin ác icas de las glosas (básicamen e, de la o ación emilianense) se hace desde la pe spec i a de la hipó esis ge- ne al del lib o, y como apoyo de és a. Finalmen e, pa a en ende la decisión omada en los siglos XI - XII de abandona , pa cialmen e, el la ín en la esc i u a (se man iene su sin axis ex ual, o iginada ya en el s. IV , pe o se adop a un nue o opaje mo ológico, y se u iliza un léxico más p óximo al usual), ecu e a los que llama “a ac o es”, o ca alizado es del p oceso: pa a el cas ellano ac ua ían como modelos no sólo el ancés o el p o- enzal (pa a el inicio del ancés esc i o había sido undamen al el a ac o ge mánico), sino sob e odo la lengua asca. És a no ac ua ía, cla o, como modelo ex ual, sino como “es uc u a sin ác ica subliminal”, que in luyó en la e olución de cie as ca ego ías y unciones sin ác icas. A es a hipó e- sis hab ía que obje a que si ya es ha o discu ible a ibui a in lujo asco los asgos sin ác icos cas- ellanos que Á. López enume a, se hace sencillamen e incomp ensible la idea de que pasa a a esc i- bi se una lengua, el cas ellano, po el impulso de o a, el asco, que i ía po en e o al ma gen de la esc i u a. ¿No se ía más opo uno pensa , como ya hizo Amé ico Cas o, en el á abe?: los cas ella- nos hab ían omado de los á abes su ac i ud de que una misma e a la lengua del lib o y de la ida. Nos encon amos an e una ob a imp escindible ya pa a los es udiosos de la sin axis his ó ica del español. Al no p ocede de un “especialis a” que pueda pe de se en los de alles de la e olución que analice, los hechos se en desde una nue a óp ica; nue a y gene al, en la que el au o p e ende que adquie an pleno sen ido. Ahí es á la g andeza del lib o, pe o ambién adican ahí algunas de sus debilidades: las imp ecisiones, y aun e o es, en cie os de alles de la econs ucción ac ual pueden hace ambalea se pa es del edi icio. La hipó esis gene al, enunciada en el p ólogo, es muy suge- en e, aunque quizá no an alejada de la idea adicional de los omanis as del “cambio de lengua”. En odo caso, bien enida sea es a bocanada de ai e dis in o. R EFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS Ala cos 1982 A LARCOS L LORACH , Emilio (1982): El español, lengua milena ia (y o os esc i os cas ellanos). Valladolid: Ámbi o. Cano Aguila 1995 C ANO A GUILAR , Ra ael (1995): “P oblemas me odológicos en Sin axis his ó i- ca española”. Re is a Española de Lingüís ica. Núm. 25, 2, p. 323-346. Che alie 1984 C HEVALIER , Jean-Claude (1984). “Du plus-que-pa ai ”. Cahie s de Linguis ique Hispanique Médié ale. Núm. 9, p. 5-47. El i a 1988 E LVIRA , Ja ie (1988): “La posición del suje o en español an iguo”. Ac as del I Cong e- so In e nacional de His o ia de la Lengua Española. Vol. I. Mad id: A co Lib os, p. 339-346. LÓPEZ GARCÍA:« CÓMO SURGIÓ EL ESPAÑOL» 255 17. Hay que pun ualiza que po ende no es p ecisamen e un nexo causal (al menos, no compa able a ca o po que) ( éase p. 229). 18. El “ ilingüismo” al que se e e ía Menéndez Pidal ha de en ende se exclusi amen e e e ido al ámbi- o leonés (al menos, de él no se puede in e i o a cosa). Gazda u 1968 G AZDARU , Deme io (1968): “P ejuicios pe sis en es en la mo osin axis ománi- ca”. Romanica. Vol. I, p. 69-115. Hall j . 1980 H ALL , R. A. (J .) (1980): “The g adual decline o case in Romance subs an i es”. Con ibu ions o His o ical Linguis ics. Leiden: Ed. J. B ill, p. 261-269. Lapesa 1961 L APESA , Ra ael (1961): “Del demos a i o al a ículo”. Nue a Re is a de Filología Hispánica. Vol. XV, p. 23-44. López Ga cía 1985a L ÓPEZ G ARCÍA , Ángel (1985a): El umo de los desa aigados. Con lic o de lenguas en la Península Ibé ica. Ba celona: Anag ama. López Ga cía 1985b L ÓPEZ G ARCÍA , Ángel (1985b): “Algunas conco dancias g ama icales en e el cas ellano y el euske a”. 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Po lo que al iempo se e ie e, los ecu sos lingüís icos más des acados, po lo menos en lenguas ománicas, son las o mas llamadas iempos e bales y las exp esiones ad e biales de iempo. Suele da se el caso de que un iempo e - bal posea a ios usos y de que una o ma simila enga usos dis in os en lenguas dis in as. Pa a es- ablece compa aciones en e o mas y comp oba que sus desc ipciones son ealmen e homólogas se equie en un pun o de pa ida eó ico y un lenguaje o mal e independien e de lenguas pa icula- es. Es os son los obje i os de la semán ica empo al, campo en que se insc ibe es e monog á ico publicado g acias a una inicia i a conjun a de la Academia de la Ciencia de Finlandia y de la So- ciedad Finlandesa de Ciencias y Le as. Las lenguas ománicas son uen es óp imas de da os g acias a la ele ada in e conexión en e la ca ego ía g ama ical de iempo y o as ca ego ías que se mani ies an en o no al sin agma e bal, p incipalmen e aspec o y modo. Dis ingui el signi icado empo al del aspec ual es de po sí una emp esa polémica, como lo es la sepa ación en e aspec o y modo, o en e iempo y modo. A esa complejidad hay que añadi en cas ellano la abundancia de pe í asis e bales con su a iedad de signi icados. El au o de la p esen e ob a nos o ece un “es ado de la cues ión” sob e la semán ica empo al del cas ellano que si e de apoyo pa a la p esen ación de esul ados de in es igaciones p opias sob e emas más especí icos ales como la na u aleza de las pe í asis acaba de + in ini i- o e i a+ in ini i o. El abajo iene una e ien e empí ica des acable g acias al análisis de un g an olumen de da os y a la compa ación pun ual del cas ellano con o as lenguas, p incipalmen e el inlandés, p ime a lengua del au o y ipológicamen e alejada del omance, pe o ambién del i alia- no, lengua de la e e encia que inspi ó buena pa e del lib o (P.M. Be ine o, 1986, Tempo, aspe - o e azione nel e bo i aliano), y del inglés, obje o de las e e encias undamen ales de es e campo. Su es uc u a lo ace ca al géne o de la esis doc o al, pues o que se inicia con una in oducción donde se plan ea una hipó esis de pa ida y inaliza en un capí ulo de conclusiones. El cue po se de- ANNA ESPUNYA I PRAT 256