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Urbanizar artísticamente un complejo cultural romano Por: Antonio Bautista Durán Sevilla, diciembre de 2012
ÍNDICE I. INTRODUCCIÓN II. ORDENACIÓN GENERAL DEL CONJUNTO III. BIBLIOGRAFÍA
I. INTRODUCCIÓN Este proyecto de recreación de un entorno urbano según la especial forma clásica que tenían los romanos de entender las ciudades, constituye un concepto original del que, en la medida que nos permite el conocimiento mediático, no existe ningún antecedente incluso a nivel internacional. Es en su propósito y esencia totalmente distinto de los llamados “parques temáticos”, que en realidad no son sino parques de atracciones camuflados bajo un maquillaje “étnico-cultural” realizado en “cartón piedra”; un concepto generado en Norteamérica y que no siempre ha calado plenamente en Europa, aunque tenemos ejemplos por doquier (Isla Mágica en Sevilla, Fort-Aventura, etc.). Nuestro proyecto es por el contrario una idea de recreación rigurosa de un trozo vivo de la antigua Itálica, que podría ser realizado por un equipo de prestigiosos especialistas universitarios en el arte y la cultura romanas, españoles e internacionales, literalmente a partir de materiales procedentes de las mismas canteras que la vieja Itálica mantiene. Comparte como singular entorno el mismo solar de sus ruinas, para así hacer surgir de nuevo, casi de forma natural ante nosotros y a la luz del día la ciudad romana real, fresca, llena de la gracia y del vigor de nuestra cultura latina y mediterránea en su forma más pura, una cultura cuya aportación principal ha sido la de enseñarnos la consolidación de las instituciones públicas como forma de estructurar la sociedad y el arte de saber disfrutar de la vida. Frente a la interfase “persona-máquina” de los “parques temáticos”, en nuestra Recreación la interfase será “personapersona”, mediante una inmersión total y participativa en el entorno no solo físico sino humano. La recreación que proponemos de una nueva Itálica es un viaje por un “pliegue del tiempo” hacia la Itálica de nuestros antepasados romanos: nos encontramos en el año DCCCLXXVIIII AAVC (“anno ab urbe condita”, año 879 después de la fundación de Roma, 126 d.C.), noveno del reinado del César Publio Aelio Adriano, sobrino del difunto emperador Marco Ulpio Trajano que acaba de pasar a la Historia como “optimus princeps”, el mejor de los príncipes. Los dos son originarios de Itálica, nacidos en el seno de una familia patricia “de aquí de toda la vida” con la salvedad, justo es decirlo, de la madre de Adriano, Domicia Paulina, que es gaditana. Los dos jugaron y corrieron por nuestras calles cuando eran niños, los dos vistieron aquí a los catorce años la “toga virilis”, la puesta de largo de los muchachos romanos, y disfrutaron aquí de su primera juventud acompañada de alguna que otra calaverada con sus compañeros del “collegium iuvenum” (asociación de jóvenes) de Itálica, cuya sede es posible que fuera el que hoy día conocemos como el Collegium de la Exedra del Conjunto Histórico Monumental. Hasta los dieciocho años se empapó Adriano de su tierra, de la gestión anual de los grandes olivares y los campos de trigo de su familia, ejercitando el deporte de la caza del ciervo y del jabalí montado a caballo, con perros y venablo, en la Sierra Norte de Sevilla. Luego como su posición social lo demandaba, a servir de oficial en las legiones romanas, defendiendo la seguridad del Imperio frente a la amenaza bárbara en las tierras lejanas y frías de la frontera superior de Germania. Como sucesor electo de su tío Trajano y ya como
Emperador, deberá enfrentarse a muy serias amenazas a su cargo e incluso a su propia vida. Pero al fin en el año DCCCLXXVII AAVC (124 d.C.) existe una tranquilidad momentánea en la situación internacional y está consolidada su al principio insegura posición frente al Senado, al menos por el momento. La paz reina desde las frías y nebulosas marismas de Britannia hasta las perennemente peligrosas ciudades junto al Eufrates y desde la fascinante y turbulenta Alejandría hasta los helados bosques del Norte de Germania. Por fin podrá cumplir su deseo de volver como Emperador a su Hispania natal. En este viaje será proclamado “Restitutor Hispaniae” (el que volvió a levantar España), volcando dinero en proyectos, concediendo privilegios y creando buenas leyes que darán a su tierra natal una prosperidad y un brillo sin precedentes. Además de pasar a la Historia de Roma como uno de “Los Cinco Buenos Emperadores” junto a su tío Trajano y a su sobrino-nieto Marco Aurelio – el “emperador filósofo”, de padres cordobeses como Séneca – Adriano dejará también su impronta como uno de los grandes artistas y arquitectos de la Antigüedad Clásica: El César Adriano realizará a lo largo y ancho de Imperio extraordinarias obras tanto de mejora de infraestructuras como de embellecimiento urbano. Además de las más de 200 ciudades que serán casi completamente remodeladas por Adriano mediante obras de mejora de considerable envergadura, él mismo seleccionará en particular un número reducido de ellas, sobre las que se volcará como en ningunas otras para convertirlas en centros visibles de referencia del prestigio de la institución imperial y de la civilización romana. Y si un lugar de Hispania se va a ver particularmente favorecido por su apoyo, será la que él siempre llamará “su patria”, Itálica. Pero la pequeña Itálica, con no más de veinte mil habitantes, ya es sin embargo una ciudad de elite. Ella sola dará al Senado de Roma más senadores que el resto de la Bética junta. Será también la patria chica de dos grandes emperadores: Trajano y Adriano. Ciudad romana durante ocho siglos, con sus amplias calles, sus exquisitas villas, la calidad artística de las estatuas y mosaicos que han llegado hasta nuestros días, su anfiteatro, segundo del Imperio después del de Roma, su magnífico teatro, sus grandes instalaciones termales para disfrute de sus ciudadanos, reflejan un nivel cultural y artístico superior a los de otras grandes urbes de Hispania como Hispalis, Corduba, Tarraco o Emerita Augusta. La elección de Itálica como una de éstas está claramente relacionada con el propio prestigio de la dinastía UlpiaAelia reinante, que es originaria de Itálica, la ciudad romana más antigua de Hispania. Para ello creará en la Nova Urbs de Itálica nuevas calles más espaciosas que las de la mayoría de las ciudades romanas, un nuevo y extraordinario sistema de drenaje y alcantarillado que eliminará los conocidos problemas de inundaciones de agua y barro arcilloso que tanto han dañado a la ciudad y al anfiteatro, una reforma y embellecimiento de sus lugares públicos con nuevos jardines, plazas y templos adornados con estatuas de prestigiosos escultores. Pero construirá además una nueva via denominada Decumanus Maxximus ornada con un arco triunfal, dedicada a enaltecer la memoria de Trajano, el “optimus
princeps” (el mejor de los príncipes) y a glorificar a los dioses que protegen a Roma, la cual será eje central de una nueva expansión de la Nova Urbs, más allá del Anfiteatro. Dicho proyecto deberá de ser por propia definición modélico: una representación clara de la “civitas” romana que seguirá rigurosamente los seis componentes de la belleza arquitectónica y urbanística establecidos por Vitrubio: “ordinatio” (composición ordenada y proporcionada), “dispositio” (proyecto artístico), “eurythmia” (elegancia y armonía), “symmetría” (proporción), “decor” (correspondencia entre forma y contenido) y “distributio” (adecuación entre la calidad de cada edificio y su función). Y dentro de este proyecto habrá aún un regalo más para sus paisanos: la Villa Nova Hadrianea, un nuevo Collegium o edificio de usos sociales, para disfrute de sus conciudadanos y de los “peregrinos” (en latín, forasteros) que visiten Itálica. Inspirado en el Collegium de la Exedra de su juventud pero de proporciones más majestuosas, recogerá en la Villa Nova su particular sensibilidad y su espíritu vital, sensual y artístico, sin megalomanías ni ampulosidades. Será un conjunto íntimo realizado con mimo y con la sencillez de quien se desenvuelve en un ambiente familiar y entrañable. La recreación de Itálica, este gran y singular proyecto que proponemos, tiene su inspiración en las iniciativas de mejora de esta ciudad del César Emperador Publio Aelio Adriano, y se describen en detalle en las siguientes páginas. II. IMPLANTACIÓN GENERAL DEL CONJUNTO ARQUITECTÓNICO
Nota.- Todas las fotografías asociadas al texto son imágenes de analogía y se dan solo como referencia. Para mayor comprensión de las descripciones, se deben referir a los planos de disposición arquitectónica que se incorporan al texto. Todos y cada uno de los elementos descritos están recién hechos ….”en el año 126 d.C.”! II.1. Situación y acceso a nuestra Itálica recreada El terreno de implantación de nuestra recreación de Itálica, situado en el término municipal de Santiponce, tiene una superficie aproximada de 30.000 m2 y se encuentra ubicado frente al Parque Arqueológico de Itálica, a menos de 100 metros de su impresionante Anfiteatro y enfrentado a una ladera ajardinada densamente arbolada. El nivel de elevación de la plataforma del terreno será de aproximadamente 3,5 metros sobre sus alrededores Norte, Sur y Este y estará aproximadamente a 1,5 metros sobre el actual nivel de la carretera existente, de la que la separa un suave montículo de tierra arbolado y ajardinado. Barreras visuales consistentes en construcciones romanas de diverso tipo, árboles y setos de arbustos la aislarán visualmente del “mundo actual”, excepto de la vista de la hermosa ladera del Parque Arqueológico que se halla al otro lado de la carretera. Todos los vehículos estarán fuera del alcance de la vista en las inmediaciones, en un parking subterráneo de automóviles situado bajo la mitad sur del complejo. La forma de acceso al complejo Itálica Recreada se realiza de diversas formas, todas concurrentes en un mismo punto: la explanada enlosada en la que se encuentra el Centro de Recepción e Interpretación e inicio de la visita.
Las personas que acudan andando a Itálica Recreada desde la puerta del Conjunto Histórico Monumental, llegarán a este lugar girando a mano izquierda y caminando aproximadamente unos 60 metros siguiendo la Avenida de Extremadura en dirección a La Algaba y girando a la derecha. Quienes acudan en autobús o microbús desde Sevilla, descenderán en el apeadero frente al Centro de Recepción e Interpretación situado en una nueva rotonda y vial que se construirá a mano derecha de la Avenida de Extremadura, nada más rebasar la entrada al Conjunto Arqueológico. Los autobuses de visitantes a Itálica Recreada estacionarse en un nuevo parking construido al efecto por detrás del complejo. Este aparcamiento, con capacidad para 12 vehículos de transporte público, no resultará visible desde el mismo, por encontrarse a una cota inferior al nivel del pavimento y jardines de Itálica Recreada Finalmente las personas que acudan en automóvil accederán a través de la misma rotonda y mismo recorrido que los autobuses, para entrar a continuación en un parking subterráneo con capacidad para 260 coches situado bajo la avenida principal de Itálica Recreada, el Decvmanus Maximus, y el Forum Artium o Plaza de las Artes. La salida del parking será precisamente junto a la explanada del Centro de Recepción e Interpretación. CONJUNTO ARQUEOLÓGICO DE ITÁLICA ITALICA RECREADA P
Ambos aparcamientos ofrecerán también plazas a los visitantes al Conjunto Histórico Monumental. En el Centro de Recepción e Interpretación, tras pasar un vestíbulo sugestivamente decorado, el visitante hará sus reservas, de no haberlas confirmado previamente por vía Internet o mediante agencia autorizada. En primer lugar entrará en una de las cinco salas de proyección dotadas de medios audiovisuales con un aforo limitado a 20 personas y funcionamiento escalonado, para evitar cualquier sensación de masificación a partir de este punto. Allí los visitantes recibirán primero mediante cascos auriculares una explicación en su propio idioma de las imágenes proyectadas en la pantalla en una visita en realidad virtual a Itálica Recreada y al Mundo Romano de la Vieja Itálica en el que van a entrar, un mundo tan distante y sin embargo tan familiar… Así mismo se informarán de los servicios que van a encontrar, el protocolo e incluso las sencillas alocuciones en latín utilizadas por los habitantes de la Vieja Itálica, que les resultarán extrañamente fáciles de entender. A continuación, tras salir de la cabina por una puerta situada junto a la pantalla, llegarán a un mostrador donde hasta seis agentes de Itálica Recreada validarán sus reservas y les entregarán tickets canjeables en la planta sótano por vestimenta romana y una cierta cantidad de dinero en reproducciones exactas de moneda imperial romana de la época de Adriano mas un 30% estándar (ajustable voluntariamente) para cubrir los servicios que hayan reservado y un margen de seguridad para servicios o compras adicionales y eventuales propinas. El exceso de dinero será inmediatamente cambiado a la salida en euros o cualquier otra moneda moderna usual. Finalmente recibirán ropa de la época de los tipos y tallas que hayan reservado cambiarán en los las cabinas individuales de los vestuarios tras tomar una ducha opcional, pero recomendada. Todas sus pertenencias del Siglo XXI quedarán guardadas en taquillas individuales. La vestimenta romana va incluida en el precio y es obligatoria para este viaje participativo en el tiempo a nuestro Pasado Romano. En una tienda situada en la planta baja del Centro de Recepción e Interpretación también se venderán libros, DVDs y CDs dedicados al arte, sociedad, historia y cultura griegas, romanas, ibéricas y tartésicas, incluyendo las propias publicaciones de la Villa, así como un amplio surtido de productos de arte, recuerdo y decoración.
El Centro de Recepción e Interpretación ofrecerá también servicios diversos como excursiones de Turismo Temático por la Bética Romana y proyectos integrales de decoración romana con la colaboración de asesores de la Escuela de Arte Romano. La Oficina de Administración, Marketing y Gestión de Itálica Recreada se situará en la planta superior del Centro de Recepción e Interpretación. II.2. La Ordenación urbanística de Itálica Recreada La primera impresión al contemplar un conjunto urbano romano del periodo Alto Imperial es precisamente la grandiosa racionalidad de su ordenación (“ordinatio”). Al contrario del caos medieval, las ciudades romanas se estructuraban sobre una malla de vías ortogonal. Las orientadas de Norte a Sur se denominaban “cardos” y las orientadas de Este a Oeste “decumanos”, recibiendo el nombre de “maximas” las vías principales, las cuales eran además de mayor anchura que las vías secundarias. Esto se puede ver claramente en las calles de la antigua Itálica, que sorprenden por su claro y elegante trazado. Itálica Recreada se diseña por lo tanto siguiendo criterios urbanísticos clásicamente romanos, adornados con “el toque característico”, racional y helenizante de los proyectos de Adriano.
Hacia la mitad de esta misma vía y frente al Forum Artium (Foro de las Artes) donde se sitúa la Escuela de Arte Romano de Itálica y los Talleres de Arte, se encontrará una estatua monumental en mármol blanco de Minerva, Diosa de las Ciencias y las Artes (incluyendo el arte de la Estrategia Militar) de 3 metros de altura, realizada en mármol blanco con ojos, ropa, cabello y banda de la cabeza en policromía, basada en una copia romana de Athena Lemnia que se encuentra en el Staatliches Museum de Dresden. II.2. Forum Principum Civilium (Foro de los Príncipes Ciudadanos) Una vez pasado el Arco de Trajano y cruzada la columnata que va por la acera izquierda del Decumanus, el visitante accede al Foro principal del complejo surgiendo ante su vista fresca, viva, en todo su ajetreo y esplendor, la ciudad romana. El nombre propuesto para este espacio es “Forum Principum Civilium” o “Foro de los Príncipes Ciudadanos” y a continuación se explica el motivo de esta elección.
DECVMANVS MAXIMVS Cuenta Dión Casio que, cuando Trajano entró en Roma para ser investido emperador, rechazó el subirse a la cuádriga triunfal, la corona dorada de hojas de laurel, las fanfarrias y los pífanos. Descendió del caballo, entró en Roma a pie y con la cabeza descubierta y, tras recorrer la Vía Sacra, hizo ante el pueblo y el Senado su primera declaración de principios: “El emperador no debe ser más que el primer servidor del pueblo” y a continuación se proclamó a sí mismo como un “princeps civilis”, un “gobernante ciudadano”. Además de ampliar las fronteras del Imperio a la máxima extensión que jamás alcanzó, rompió con las anteriores y reprobables tradiciones romanas siendo magnánimo con los pueblos vencidos a los que convirtió en provincias de Roma amparadas por el Derecho Latino, estableció un salario mínimo para los esclavos, igualó las leyes aplicadas a éstos a las que regían a los ciudadanos libres, organizó incluso una especie de “seguridad social” y un sistema de protección estatal para niños pobres y huérfanos, concedió una moratoria indefinida “de facto” a la persecución de los cristianos y realizó grandes obras de infraestructura que favorecieron a ricos y pobres en todo el Imperio. Adriano, además de la enorme obra de remodelar el sistema legislativo hasta configurar el Derecho Romano tal como lo conocemos hoy en día y que es base de los sistemas legales y jurídicos de las naciones occidentales, continuó con esta tradición democrática, bastando como botón de muestra la siguiente anécdota que cita la Historia Augusta. En uno de sus viajes de inspección por el Oriente del Imperio, el joven emperador Adriano atravesaba una ciudad griega cuando acertó a pasar junto a un grupo de mujeres. Una de ellas se dirigió a él y le pidió que les ayudara a resolver un cierto problema que tenían. “No tengo tiempo”, le contestó Adriano, a lo que la mujer le replicó: “Pues entonces no seas emperador”. Adriano se detuvo, se acercó a las mujeres y atendió a sus demandas.
Una estatua “heroica” de Adriano en bronce con pulido en diversas pátinas y ojos en pasta vítrea de tradición helénica, de aproximadamente 2 ½ metros de altura, portando en su mano derecha el “fulmen” o luminoso rayo símbolo del poder de Júpiter, estará situada sobre un pedestal presidiendo el Foro que llevará la simple inscripción: “HADRIANVS AVGVSTVS”. El modelo se basará en la estatua de Adriano que fue encontrada en Pérgamo que aparece arriba en el centro, a la derecha de una visión de los pórticos del Foro, y en una estatua “heroica” de Trajano muy similar hallada en Itálica, que se encuentra a la derecha de la anterior. Otro gran punto emblemático del Foro será el “Templo de la Venus de Itálica”. Es bien conocido que Adriano sintió siempre una especial veneración por Venus, Diosa del Amor, para quien diseñó y construyó un templo en Roma, al que corresponde la bellísima imagen de mármol de Venus y su hijo Cupido que se ilustra a continuación y que se conserva en la colección de los Museos Capitolinos de Roma.
Se cuenta de él que, durante sus años jóvenes vividos en Itálica, se sentía fatalmente atraído por unas magníficas estatuas griegas de mármol que adornaban la ciudad, resultado del saqueo de Corinto por el ejército romano. La llamada Venus de Itálica es una estatua de extraordinaria perfección y belleza, que se encuentra en el Museo Arqueológico de Sevilla. Representa el nacimiento de Afrodita o Venus a partir de la espuma del mar. Esta advocación de Venus, realizada en el más puro estilo del clasicismo griego, no estaba nada de moda en el mundo romano del Siglo II d.C. cuando la forma de moda era la Venus Púdica. No resultaría por lo tanto demasiado aventurado pensar que muy bien pudiera haber sido ésta una de las estatuas corintias de mármol que tanto fascinaron al joven Adriano. Es más que lógico por lo tanto esperar que Adriano erigiese un templo a Venus en el Foro de su Villa Nova Hadrianea y que precisamente sea la Venus de Itálica la que ocupe la celda sagrada. La estatua original sin cabeza ni brazos que aparece a continuación y que se halla en el Museo Arqueológico Provincial de Sevilla será el modelo. Una réplica de la estatua de unos 2 ½ metros de altura al igual que la original, será dotada de una nueva cabeza, de los fragmentos de brazos que le faltan y una ligera policromía. El resultado final será parecido a la famosa Venus de Praxíteles que aparece a continuación, a la izquierda de la de estatua de la Venus de Itálica (centro y derecha).
El templo de Venus será de estética similar al templo de la Diosa Fortuna que se ilustra a continuación. Será igualmente tetrásilo e irá dispuesto sobre un podium de piedra con escalera frontal de acceso estando diseñado en orden
jónico, como corresponde a una deidad femenina. En el frontón llevará una dedicatoria similar a la del Templo Doble de las Diosas Venus y Roma que diseñó y construyó en Roma el propio Adriano. Las paredes interiores de la “cella” o celda de la diosa estarán decoradas con frescos mostrando motivos relacionados con el amor, basados en el llamado fresco de Aldobrandini (Siglo I d.C.) que aparece a continuación. El pavimento del Foro, diferente al de la calzada romana de acceso a la Villa, será de losas rectangulares de formas más o menos regulares, a diferencia del
suelo de losas de contornos irregulares utilizado en el Decumanus Maximus. Sobre este pavimento, frente al templo de Venus, se alzará el ara de un altar para la presentación de ofrendas a la Diosa del Amor, tal como el ejemplo que se muestra a continuación, llevando un bajorrelieve de Venus viajando por el mar sobre una gran concha, como patrona de los navegantes. Frente al ara, se integrarán entre las losas del suelo un par de placas votivas de mármol blanco con “vestigia” (siluetas de pies) y leyendas de agradecimiento por favores concedidos escritas en latín, detalle frecuentemente encontrado en Itálica. Estas placas se encuentran no solo en Itálica sino en todo el Mundo Romano. El ejemplo que aparece a continuación se encuentra dentro del magnífico Anfiteatro de Itálica frente a la capilla de la Diosa Némesis, patrona de los gladiadores. Una típica dedicación sobre una de estas placas votives podría ser: “DEAE·VENERI· REGINAE·AMANTIVM·LVCILLA· VERA·VOTVM·S(olvit)· L(ibens)· I(n)·A(nimo)” (A la Diosa Venus, reina de los que aman, de Lucilia Vera que cumplió gozosa una promesa dada) Esta dedicatoria, grabada sobre las losas de piedra junto con los “vestigia”,
traerán quizás a la mente del visitante estos hermosos versos de Paco Vélez, el poeta sevillano enamorado de Itálica: “Y los dioses antiguos sucumbieron, víctimas de su propia belleza” El foro romano es el antecesor directo de las tradicionales plazas porticadas de nuestros pueblos y ciudades. El foro no solo albergaba edificios oficiales y templos, sino que era sitio de encuentro entre los ciudadanos y un lugar de pequeñas tiendas o “tabernae”, situadas bajo las aceras porticadas. Las calles de la antigua Itálica muestran infinidad de pequeñas “tabernae” en sus aceras, protegidas por soportales de los excesos térmicos del verano de la Bética. De ellas solo nos ha llegado la planta, que es bastante uniforme y que será la guía para dimensionar las “tabernae” del Foro de los Príncipes Ciudadanos. Sin embargo, algunas de las “tabernae” de Pompeya y Herculano, encapsuladas en el tiempo tras la erupción del Vesuvio, nos han llegado en cambio en un excelente estado de conservación que incluye no solo sus suelos y paredes sino los mostradores, productos a la venta, dinero en la caja y elementos de decoración. La imagen de abajo a la izquierda corresponde a la reconstrucción virtual de una calle de tiendas o “tabernae” de la ciudad de Pompeya. Las “tabernae” tenían siempre inscripciones en sus muros indicando la naturaleza del negocio, las cuales frecuentemente tomaban la forma gráfica de un alto o bajo relieve sobre una placa de mármol, tal como los ejemplos mostrados debajo y que corresponden respectivamente a una tienda de ropa y a una carnicería. En las tabernae de Itálica Recreada los artesanos realizarán y venderán sus productos cerámicos, piezas de vidrio romano, joyería, esculturas y figuras en bronce y terracota, ropa, calzado, perfumería, aditamentos para el aseo y adorno personal, útiles y adornos domésticos. Una “taberna” se especialzará en los productos alimenticios que hicieron famosa a la Bética Romana: el “oleum ex Baetica” (aceite de la Bética) considerado el mejor de todos por el famoso gourmet romano del Siglo I, Marcus Gavius Apicius, “pernae” (jamones ibéricos) que fueron alabados por
Estrabón en ei Siglo I a.C., “passum” o vino romano de pasas característico desde la noche de los tiempos de la zona Santiponce-Camas (La Pañoleta), “olivae” (aceitunas) y “salsamenta gaditana” (salazones de pescados del Estrecho de Cádiz), entre los más destacados. Estos productos tendrán un envasado especial siguiendo los formatos clásicos: ollas cerámicas (“ollae”), frascas de vidrio (“ampollae vitreae”), pequeñas ánforas (“amphorae”), “sacci” (sacos) y canastos (“canistri”), que deberán cumplir no obstante todos los requisitos de Sanidad aplicables a la venta al por menor de productos de alimentación. Un negocio muy característico en las poblaciones romanas era la peluquería de señoras. No eran muy diferentes de las actuales en cuanto a los servicios ofrecidos y ciertamente no faltaba el atractivo adicional de la conversación ingeniosa y el del cotilleo con segundas. Por lo tanto no debe de faltar en el Foro la “taberna” de una “ornatrix” (peluquera), que arreglará los cabellos de las damas que deseen estar adecuadamente acicaladas para asistir a las elegantes “veladas adrianeas” o a las lujosas cenas del Peristylum. Entre los complementos al peinado podrán recibir guirnaldas de flores o coronas de olivo, hiedra o laurel para adorno de la cabeza o el asesoramiento de cuál perfume puede ser el más apropiado. Las imágenes de abajo corresponden al arreglo del peinado de una mujer romana, hallado en la antigua ciudad de Noviomagus, la actual Nijmegen en Holanda, fundada por Trajano, así como a un busto de mármol de una muchacha romana que muestra en detalle el moño. Ambas imágenes impresionan por su aspecto extrañamente familiar y contemporáneo.
Finalmente, en el Foro tampoco puede faltar una “popina”. La “popina” era la casa de comidas popular y bar de tapas romano. Estaban dotadas de mesas y bancos además de la tradicional barra en la que había huecos con pequeños braseritos para mantener los guisos precocinados calientes, en el mejor estilo de los locales de “fast food” del Siglo XXI. Una barra de mármol como la que aparece abajo y que corresponde a un “thermopolium” pompeyano, será uno de los elementos interiores emblemáticos de la Popina del Foro de los Príncipes Ciudadanos. Su carácter popular se deduce fácilmente de la contemplación de los sencillos frescos que adornaban las paredes de estos locales, tales como los que aparecen abajo, que son de una “popina” de Pompeya propiedad de un hombre llamado Salvio, los cuales servirán de guía para la decoración interior de la Popina de la Villa Nova Hadrianea.