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El control de la conducta del alumnado en el aula: ¿Un problema para la práctica de la investigación escolar?

Merchán Iglesias, Francisco Javier

Abstract

En este artículo se aborda el estudio de la actuación de los profesores en el aula y la práctica de la enseñanza, discutiéndose algunas perspectivas y aportando nuevas ideas para una teoría de la acción en el aula. Se destaca la cuestión del gobierno de la conducta de los alumnos y del mantenimiento del orden en el aula, como un factor relevante de la configuración y determinación de las estrategias de enseñanza que utilizan los docentes y, en definitiva, de las actividades que se desarrollan en la clase.

Full text

73 INVESTIGACIÓN EN LA ESCUELA 2011 En es e a ículo se abo da el es udio de la ac uación de los p o eso es en el aula y la p ác ica de la enseñanza, discu iéndose algunas pe spec i as y apo - ando nue as ideas pa a una eo ía de la acción en el aula. Se des aca la cues- ión del gobie no de la conduc a de los alumnos y del man enimien o del o den en el aula, como un ac o ele an e de la con igu ación y de e minación de las es a egias de enseñanza que u ilizan los docen es y, en de ini i a, de las ac i- idades que se desa ollan en la clase. Palab as cla e: P ác ica de la enseñanza; Conduc a de los alumnos; Gobie no de la clase; O den; In es igación educa i a. A es as al u as quizás sea una ob iedad des aca la impo ancia que iene la ac uación de los docen es en el aula como ac o ele an- e del ap endizaje de los alumnos. Sin emba - go, la cen alidad de la p ác ica de la enseñanza con as a con la ela i a escasez de es udios sob e ella. Tal pa ece que el in e és que iene el conocimien o sob e lo que acon ece en las aulas, no ha susci ado el co espondien e es- ímulo en la in es igación educa i a, de ma- ne a que puede a i ma se que se a a de un campo escasamen e ansi ado, sob e odo en España1. En cie a medida, el p edominio de los abajos sob e lo que los p o eso es deben pensa , sob e lo que deben enseña y sob e cómo deben hace lo, eclipsa el es udio ace ca de lo que ealmen e hacen, imponiéndose en la agenda de la in es igación los plan eamien os p esc ip i os y alo a i os sob e el análisis de la ealidad. Pe o los deseos y juicios de alo no sus i uyen al co idiano de eni en las au- las; es en ellas donde se sus ancia ealmen e * Facul ad de Ciencias de la Educación. C/ Pi o ecnia, s/n. 41013 - Se illa. Co eo elec ónico: [email p o ec ed] 1 Las in es igaciones sob e p ác icas escola es se han desa ollado desde di e sos campos sob e odo en USA; a es e espec o, además de algunos clásicos imp escindibles (Doyle, 1985; Jackson, 1991 y S odolsky, 1991), cabe ci a , en e o os, los nomb es y abajos de Klieba d (2002), Cuban (1984 y 2007), Tyack y Tobin (1994) y Tyack y Cuban (2001). Fue a de es e ámbi o e i o ial puede e se, po ejemplo: Depaepe (2000) o Dussel y Ca uso, (1999) y, más ecien e- men e, Talbo (2008) Vina ie y Al e (2008). O as con ibuciones a es e campo de es udio pueden e se en Me chán, 2005, 2007 y 2009. * A ículo ecibido el 10 de mayo de 2010 y acep ado el 2 de diciemb e de 2010. El con ol de la conduc a del alumnado en el aula: ¿un p oblema pa a la p ác ica de la in es igación escola ? F. Ja ie Me chán Iglesias* pp. 53-64 Uni e sidad de Se illa. Fedica ia 73 INVESTIGACIÓN EN LA ESCUELA 2011 54 el signi icado de la escuela y de su papel en la o mación de niños y jó enes Hace ya algunos años, Eisne (1992) llamaba la a ención sob e el hecho de que si no cambia la p ác ica de la enseñanza en el aula, los cambios en el cu í- culum o en aspec os más amplios de la polí ica educa i a, apenas ienen consecuencias sob e los es udian es. Es a cons a ación nos e oca la idea de que en el uni e so educa i o con i en a ios mundos que a eces ienen muy poco en común, pues, de hecho, los con enidos del discu so pedagógico, las di ec ices de la polí- ica educa i a y las inquie udes del campo de la p ác ica, muy ecuen emen e hablan lengua- jes di e en es y pa ecen e e i se a ealidades y p oblemas muy dis in os. Pe o la a i mación de Eisne ambién nos induce a pensa que las consecuencias que la educación ins i uciona- lizada pueda ene en la o mación de niños y jó enes, se esuel en en g an medida en las ac i idades que alumnos y p o eso es ealizan en el in e io de las aulas. E ec i amen e, las ca ac e ís icas del cono- cimien o que ealmen e se maneja y adquie en los alumnos en el aula, así como las u inas que se desa ollan en la clase, con ibuyen en g an medida a la con igu ación del pensamien o y a la o mación de su iden idad. Si bien es cie o que desde el campo de la educación se iende a sob e alo a la impo ancia de la escuela en la ida social y en el desa ollo de la pe sona- lidad, no cabe duda de que el modo en que se p ac ica co idianamen e la enseñanza es un asun o undamen al a la ho a de conside a las consecuencias de la escola ización. Sin que lleguemos a a i ma que lo único que impo - a es lo que ocu e en el in e io de las aulas, pa imos de la cons a ación de que la p ác ica de la enseñanza –a la que Depaepe (2000) se ha e e ido como “caja neg a de la escuela”– es un elemen o cen al en la de e minación del papel de la escola ización en la o mación de las nue as gene aciones. De aquí que cualquie p opues a de mejo a que no sea me a e ó- ica, debe inclui un plan de ac uación en el que se conside e el cambio de las u inas que alumnos y p o eso es ealizan en la clase. Pe o la iabilidad de es e ipo de inicia i as no sólo es cues ión de ene una buena idea y mucho en usiasmo pa a aplica la, sino que depende ambién del conocimien o de las eglas que, de mane a implíci a gene almen e, igen el desa- ollo de las clases. F en e a su incues ionable ele ancia, el mag o pano ama de la in es igación sob e el ema quizás se explica po las di icul ades me- odológicas que en añan es e ipo de abajos, en los que esul an undamen ales los ecu sos cuali a i os. Aho a bien, di icul ades como las que conlle a la selección y manejo de uen es ap opiadas de in o mación, los p oblemas que plan ea una ap oximación que no dis o sione la ealidad o los iesgos p opios de la in e p e- ación de la acción humana, cons i uyen cie a- men e obs áculos pa a un amplio desa ollo de la in es igación sob e la p ác ica de la enseñaza, pe o no pa ecen se las azones undamen ales de su pa quedad. A mi modo de e , los p o- blemas que plan ea el análisis de la p ác ica de la enseñanza ienen su aíz en la concep ualiza- ción que hacemos de ella, es deci , en las expli- caciones que damos a la ac uación de p o eso- es y alumnos en el aula y los signi icados que a ibuimos a sus acciones. ¿Cómo in e p e a la p ác ica de la enseñanza? Apo aciones pa a el análisis de la ac uación de los p o eso es en el aula Al ma gen aho a de la ela i a escasez de es udios y de las di icul ades pa a la in es iga- ción del campo de la p ác ica, en es e a ículo se discu en algunas in e p e aciones sob e la ac uación de los p o eso es en el aula. Al mis- mo iempo, a lo la go del ex o, se sugi ie en nue as pe spec i as que p e enden con ibui a con igu a un ma co eó ico con mayo po- de explica i o. Aunque no pueda deci se que sea esa la única azón, es cie o que la pe sis en- cia de u inas y las di icul ades del cambio de la p ác ica de la enseñanza se deben, en pa e, a las ca encias y debilidades del análisis, pues si e amos en la in e p e ación de qué es lo que EL CONTROL DE LA CONDUCTA DEL ALUMNADO EN EL AULA: ¿UN PROBLEMA PARA LA... 55 ocu e en el desa ollo de las clases, es di ícil que podamos pone en ma cha p opues as de cambio 2. A es e espec o, en no pocos es udios y, so- b e odo, inicia i as de e o ma y cambio de la enseñanza, subyace de mane a implíci a la idea de que la clase es me amen e un campo de e- p oducción, es deci , que alumnos y p o eso es ac úan en i ud de un plan y unos obje i os azados desde ue a de su ámbi o de decisión. Como se sabe, e i iéndose a la ans o mación del conocimien o cien í ico en conocimien o escola , Be ns ein (1998) es ableció la exis en- cia de a ios campos en los que ac úan agen es di e sos y en los que se ope a de acue do con unas eglas especí icas. El ci ado sociólogo b i- ánico hablaba de un campo de p oducción en el que los cien í icos elabo an el conocimien- o; de un campo de econ ex ualización, en el que pedagogos, unciona ios, edi o es de ex os y o os agen es se ap opian selec i amen e de los discu sos del campo de p oducción pa a e- localiza los, es deci , adap a los al nue o con- ex o en el que se an a u iliza : la enseñanza en el aula. Finalmen e Be ns ein conside aba un e ce campo, el campo de la p ác ica, al que denomina campo de ep oducción, en el que se desa olla y conc e a lo que se ha de e minado an e io men e. Si nos a enemos a es a concep ualización de la p ác ica de la enseñanza, es lógico que pen- semos que lo impo an e es lo que se esuel e en el campo de p oducción y en el de econ- ex ualización, pues se da po supues o que alumnos y p o eso es se án me os ejecu o es de lo que se ha de e minado po o as ins an- cias. Es a pe spec i a oma cue po en muchas de las es a egias de mejo a de la educación y en pa e de la in es igación educa i a aplicada (especialmen e en las Didác icas especí icas), de aquí que la p ác ica sea un obje o de es u- dio de meno in e és, mien as que la pedago- gización del conocimien o y de las o mas de ansmisión, cons i uyen el núcleo p incipal de sus conside aciones. Así, an o en p oce- sos de e o ma ins i ucional como incluso en la ac uación de docen es inno ado es o en las p opues as de mejo a o muladas po pedago- gos y didac as, la in e ención se ha cen ado en la de e minación del mejo cu ículum y en la p oducción de ma e iales adecuados pa a la enseñanza, acompañada en odo caso con p o- g amas de o mación y adies amien o de los p o eso es, con is as a do a los de ideas, éc- nicas y ecu sos que ga an icen una pues a en p ác ica ap opiada. Aho a bien, la conside ación de la p ác ica de la enseñanza como una ac i idad en la que alumnos y p o eso es básicamen e se limi an a ep oduci lo que se de e mina en ins ancias p e ias al aula, ha sido cues ionada po di e sos au o es. Po ejemplo, Goodson (1991), en sus abajos sob e la His o ia del cu ículum, plan- eó la idea de que el cu ículum se cons uye en di e sos ámbi os y ni eles, dis inguiendo en e el “cu ículum esc i o” y el “cu ículum como ac i idad en el aula”. Además, llama la a ención sob e el pelig o de es udia únicamen e el cu- ículum que se explici a en los p og amas de es udio, en las p esc ipciones o iciales o en los lib os de ex o, ol idando que “las al as es e as del cu ículo esc i o es án suje as a enegocia- ción a ni eles más bajos, y especialmen e en el aula” (Goodson, 1991: 30). Po su pa e, Escolano (2000), al a a de la dinámica de los sis emas educa i os, dis ingue es ámbi os de conc eción (a los que denomi- na “cul u as escola es”): el de las polí icas ela- cionadas con la educación, el de los sabe es pe- dagógicos y didác icos, y el de las p ác icas. En el mismo sen ido, Cues a (1998), ocupándose del caso conc e o de la His o ia, u iliza el é - mino His o ia egulada, pa a e e i se al ámbi o del cu ículum o icial, en el que se disponen los con enidos de la enseñanza de la asigna u- a así como unas o ien aciones –más o menos explíci as– sob e su me odología. La His o ia soñada, co esponde ía al ámbi o de las o mu- laciones que se cons uyen desde la Didác ica, mien as que la His o ia enseñada alude al de- 2 No obs an e, aunque la hace más posible, el conocimien o sob e la lógica que gobie na la ac uación en el aula no ga an iza una es a egia iable de cambió. Sabe po qué llue a no nos habili a pa a hace que llue a. 73 INVESTIGACIÓN EN LA ESCUELA 2011 56 sa ollo conc e o de las clases. Según es o, po- d íamos deci que el cu ículum se cons uye en di e sos campos –”ámbi os” o “ni eles”–, de en e los que cabe des aca el campo del cu í- culum o icial, el campo de los lib os de ex os y ma e iales escola es y el campo de la p ác ica3. De es a o ma, la p ác ica de la enseñanza hab ía de en ende se como un con ex o de p o- ducción y no me amen e de ep oducción. Es deci , lo que inalmen e se enseña y se ap ende no es á decidido en el cu ículum p esc i o, ni siquie a en los con enidos y ac i idades p e is- as en los lib o de ex os, sino que, sin nega la incidencia de es os y o os ac o es, end íamos que con eni que en la de e minación del co- nocimien o que adquie en los alumnos y de las ac i idades que se emplean pa a ello, iene mucho que e la acción que se desa olla en el aula. Así, el conocimien o de las eglas, p in- cipios y lógicas que gobie nan la ac uación de alumnos y p o eso es de iene en un asun o de especial ele ancia pa a la comp ensión de los e ec os eales de la educación en el con ex o escola . Pe o, además, si admi imos el ca ác e p oduc i o de la p ác ica de la enseñanza, pue- de ocu i que cambios en el cu ículum o icial o en o os aspec os ex e nos a lo que acon ece en el aula, no a ec en a la p ác ica, o lo hagan de mane a muy supe icial. De aquí que, como de- cía Eisne , las es a egias de cambio en la edu- cación, si ealmen e p e enden un cambio en la o mación que eciben los jó enes escola es, de- ben implica ambién cambios en la ac uación de alumnos p o eso es en el aula. Cualquie inicia i a en es e sen ido eclama igualmen e una eo ía de la acción en el aula, pues no ope a en el acío, sino sob e una lógica ac i a que es p eciso conoce si se quie e modi ica . Así pues, a eno del ca ác e p oduc i o de lo que ocu e en la clase, la necesidad del cono- cimien o de la p ác ica de la enseñanza, y, en de ini i a, de lo que engo llamando una eo ía de la acción en el aula, se jus i ica ambién po el in e és que iene pa a una adecuada alo a- ción del ap endizaje de los alumnos y, sob e odo, pa a diseña es a egias de mejo a. Po o a pa e, desde o as esis e inicia i as sob e el cambio de la p ác ica de la enseñanza, pa icula men e las que se apoyan explíci a o implíci amen e en el pa adigma del “pensa- mien o del p o eso ”, se ha sos enido el a gu- men o de que la ac uación de los docen es en el aula esponde básicamen e a sus concepciones sob e la educación, sob e los con enidos que conside an pe inen es pa a la enseñanza y so- b e las o mas que es ima opo unas pa a su ansmisión. A di e encia de la posición an e- io men e comen ada, se admi e el p o agonis- mo de los p o eso es en la de e minación de lo que hacen en aula, negándose, po an o, que se limi en a se me os aplicado es de ins uccio- nes p e ias. No obs an e, desde es a pe spec i a se alimen a la idea de que, e ec i amen e, esa ac uación es á egida po su o ma de pensa ace ca de la enseñanza. A es e espec o, di e sos es udios han pues- o de mani ies o que en e lo que los p o e- so es desean hace y lo que ealmen e hacen en el aula exis e una b echa signi ica i a. Po ejemplo, en a ios abajos empí icos sob e la enseñanza de la His o ia se concluye que la a iedad de concepciones de los p o eso es so- b e la asigna u a no implica p ác icas dis in as en el aula (E ans, 1990; Bo ies y Black, 1998; Me chán, 2005), mien as que, en es e mismo sen ido, o os au o es concluyen que “exis e una con adicción en e lo que el p o eso hace en clase y lo que desea ía hace ” (Escude o y o os, 1983: 77). Cie amen e, no puede nega se que la ac- uación de los p o eso es en el aula esponde en cie a medida a las p esc ipciones y condicio- nan es que, desde di e sas ins ancias, como, po ejemplo, el cu ículum o icial, la o ganización escola o los lib os de ex os, les ienen dadas. Igualmen e, hay que admi i que sus concep- ciones sob e la enseñanza cons i uyen un e- e en e que iene un papel nada desp eciable en la p ác ica de la enseñanza. Sin emba go, a mi en ende , ninguna de es as dos pe spec i as es capaz de da cuen a de lo que ocu e en el in e io de las aulas, pues, como hemos is o, 3 A es e espec o, puede e se ambién Me chán, 2002. EL CONTROL DE LA CONDUCTA DEL ALUMNADO EN EL AULA: ¿UN PROBLEMA PARA LA... 57 las cons icciones del ma co escola no impi- den absolu amen e la au onomía p o esional, ni, po o a pa e, los p o eso es hacen lo que desean sino que, en no pocas ocasiones, ac úan de mane a dis in a a cómo piensan. Lo que pod íamos llama una eo ía de la acción en el aula equie e de o as concep ualizaciones y ma cos de análisis. En es e sen ido, cabe sub aya , en p ime luga , la pe inencia de en ende la p ác ica de la enseñanza no me amen e como una ac i i- dad cen ada en la ansmisión y adquisición de conocimien o, sino, quizás undamen al- men e, como una p ác ica social. De es a o - ma, el compo amien o de alumnos y p o eso- es en el aula no se limi a al de ap endices y enseñan es, pues o que, an es que eso, se a a de suje os his ó ica y socialmen e cons i uidos que man ienen elaciones peculia es con la es- cuela y con la ac i idad que en ella se desa o- lla; elaciones que no se explican po el deseo de ap ende y el comp omiso de enseña , sino, sob e odo, po el papel de la escola ización en la ida social. En segundo luga , o o p incipio que debe in o ma el análisis de la acción en el aula es el de que las p ác icas escola es ienen su his- o ia, es deci , no se han con igu ado de una ez y pa a siemp e, sino que se han o jado de mane a p og esi a y aun se e o mulan con i- nuamen e. Como a i man Mils ein y Mendes (1999: 84), “las p ác icas escola es, y los signi- icados en es ado p ác ico que las o ganizan y o ien an, no se de i an linealmen e del discu - so pedagógico y didác ico ac ual ni de las di- ec i as cu icula es igen es. Son, al igual que el es o de las p ác icas sociales, el esul ado de una la ga cons ucción his ó ica y social que se ansmi e y se ep oduce en las p ác icas esco- la es mismas”. Una e ce a conside ación nos conduce a un ema de la ga adición en el deba e in e- lec ual ace ca de la acción humana. Lejos de los plan eamien os más ex emadamen e es uc u- alis as, que la conside an el esul ado de una de e minación del con ex o y las ci cuns ancias en las que se p oduce, y lejos ambién de las op- ciones más olun a is as que a ibuyen un pa- pel decisi o al lib e albed ío de los indi iduos y al obje o de sus in enciones, aquí amos a conside a el papel de alumnos y p o eso es en el aula, como una pugna en e la necesidad y el deseo, en e los ac o es ex e nos e in e nos que mue en la olun ad de los agen es sociales. Si uando la acción en esos é minos, nos dis- anciamos conscien emen e de las eo ías de la acción acional en i ud de las cuales se con- ie e al suje o en un pe manen e op imizado de sus in e eses, en un ac o que diseña y eje- cu a su acción con a eglo a c i e ios de acio- nalidad cien í ica. Y nos dis anciamos ambién de algunas pe spec i as como es la que bajo el común denominado de “pensamien o del p o- eso ” suponen que su in e ención en la clase es a guiada po un sabe p ác ico p o esional que lo si úa en el cen o de una e lexión y au- oconciencia sob e el signi icado de la acción, odo ello suscep ible de modi ica se con ade- cuadas dosis de conocimien o. En el ma co desc i o en los pá a os an e- io es, la ac uación del p o eso en el aula ha sido compa ada con la p ác ica del b icolaje. Pa a Escolano (2002) el o icio de la enseñanza pod ía compa a se con aquellos que, sin segui pau as eó icas p ede inidas, a an de esol e sob e la ma cha los p oblemas p ác icos que de- ben a on a en la di e sidad de si uaciones que se les p esen an en el desa ollo de su ac i idad. En nues o caso ale deci que la ealidad de la educación se encuen a en el con ac o ca a a ca a en e alumnos y p o eso es, de mane a que las condiciones que subyacen y egulan es e con ac o domina la si uación educa i a. La conduc a de los alumnos en la clase y la p ác ica de la enseñanza: con ención y p oducción del o den Como se ha dicho an e io men e, el signi- icado de la escola ización no se educe a sus aspec os cogni i os, sino que aba ca ambién o as dimensiones elacionadas con expec a i- as sociales y económicas y con con lic os cul- u ales que se hacen p esen e, especialmen e, en la elación que los alumnos man ienen con 73 INVESTIGACIÓN EN LA ESCUELA 2011 58 la escuela y en su compo amien o en el aula. Tampoco cabe pensa que los jó enes ac úan en la clase según la olun ad de los p o eso es, su compo amien o es ela i amen e au óno- mo y, en muchos momen os, en a en con a- dicción con lo que p og aman los docen es. De aquí que la ac uación de los p o eso es en el aula es é condicionada po la de los alumnos (Me chán, 2007). En es e sen ido, en nume osos es udios ( id., po ejemplo, Talis, 2009) se ha pues o de mani ies o que, pa a los docen es, una de esas si uaciones con adic o ias y p oblemá icas es la consecución de un o den que cons an e- men e y en g ados di e sos ienden a al e a los es udian es. De la misma o ma que ocu e en o os con ex os de in e acción en e pe sonas, el desa ollo de la enseñanza en el aula equie e una se ie de condiciones que en la mayo pa e de los casos no se dan de mane a espon ánea, sino que es necesa io p oduci 4. U ilizando una e minología p opia del in e accionismo, cabe deci que pa a que el p o eso lle e el gobie no de la clase, debe se el que de ina la si uación, de e minando, en e o os asun os, cuál es el o den que se conside a ap opiado, es deci , qué pueden o no pueden hace los alumnos. Así, el log o de es e obje i o cons i uye uno de los em- peños undamen ales de la acción docen e; de hecho, se econoce como una de las p incipales habilidades de la p o esión y suele se un e e- en e de la epu ación de los p o eso es, pues la capacidad pa a gobe na la clase es el p ime y p incipal equisi o pa a la enseñanza. Aho a bien ¿cuáles son los asgos que ca- ac e izan el clima ideal de la clase? El p ime o de ellos es, lógicamen e, el del econocimien o de la au o idad del p o eso . Se a a de que los alumnos acep en que es el docen e el que iene la compe encia pa a oma decisiones en la con- ducción de la clase. Sin emba go, es a acep a- ción equie e no sólo un me o econocimien- o in elec ual –sabe que es el p o eso el que manda–, sino que debe implica la obediencia y, consiguien emen e, el cumplimien o de cuan- as ó denes o ins ucciones dic e. El cues iona- mien o de esa au o idad o las ac uaciones de los alumnos que la debili en –negándose, po ejemplo, a ealiza las ac i idades que el p o e- so enca ga o in e umpiendo su explicación–, p oducen en la clase si uaciones de ines abili- dad que p opician la up u a del o den. O o de los asgos que ca ac e izan el o den en la clase es el silencio de los alumnos, o, más exac amen e, el con ol del habla po pa e del p o eso . La consecución del silencio es un ob- je i o p imo dial pa a la mayo ía de los docen- es, sob e odo po que es a si uación pe mi e un mayo con ol de cuan o ocu e en la clase, acili a la iden i icación de los alumnos díscolos y, en de ini i a, si úa a los p o eso es en una po- sición dominan e, pues es el único que puede habla sin p e ia au o ización. El mayo o me- no g ado de silencio el aula en es un signo de au o idad que e ue za la posición del p o eso an es los alumnos y con ibuye a su p es igio an e los colegas. En el mismo sen ido cabe ha- bla del mo imien o en la clase. La en ada y salida del aula, cualquie desplazamien o que se p oduzca en su in e io o incluso la posición que adop an los alumnos en la clase, debe ajus- a se a unas eglas si se quie e man ene el cli- ma ap opiado pa a la enseñanza. Es cie o que en de e minadas p ác icas pedagógicas, las que ienen la conside ación de se más p og esis as, el mo imien o au ónomo de los alumnos en la clase no es mo i o de con lic o sino incluso sig- no de iden idad, sin emba go en la mayo ía de las aulas ige la polí ica de la quie ud, mien as que el mo imien o descon olado es conside a- do con lic i o. Sin ánimo de en a en mayo es de alles, puede deci se, en in, que el o den de la clase equie e un componen e undamen al como es la a ención de los alumnos. La ansmisión y adquisición del conocimien o sólo es posible si el ap endiz cen a su a ención en el desa- ollo de la ac i idad. Además, el gobie no de la si uación pide ambién que el alumno pe - manezca dispues o en odo momen o a eci- 4 Según las ca ac e ís icas de los alumnos hay casos en los que buena pa e del o den es á dado y o os, la mayo ía, en los que hay que p oduci lo. A es e espec o, puede e se, po ejemplo, Becke , 1997 y Hoadley, 2008. EL CONTROL DE LA CONDUCTA DEL ALUMNADO EN EL AULA: ¿UN PROBLEMA PARA LA... 59 bi ins ucciones y ac ua en consecuencia. La desa ención no solamen e di icul ad el ap en- dizaje, sino que cons i uye ambién un ac o de deses abilización de la clase ya que cues iona la au o idad del p o eso –haciendo i ele an e su mensaje– y es el pun o de pa ida de donde suelen de i a se al e aciones signi ica i as del o den. Así pues, el econocimien o de la au o idad del p o eso , el silencio, la quie ud y la a ención son los pila es básicos de la si uación que de ini- ía el que gene almen e es conside ado como el clima ap opiado pa a la enseñanza y el desa o- llo de las clases. Sin emba go, como se ha dicho an e io men e, es e o den no su ge de mane a espon ánea, ni iene dado de o ma na u al: es necesa io p oduci lo. La p oducción y man e- nimien o del o den cons i uye en la p ác ica un equisi o ineludible pa a la enseñanza y, en muchos casos, se conside a un impo an e e- e en e a la ho a de alo a a los docen es. Sin emba go, la a ea es compleja (más en unos con ex os que en o os), pues o que en la cla- se la ac i ud y p ác ica de muchos alumnos ope a en sen ido con a io, es deci , en la p o- ducción de si uaciones con lic i as. Sin en a aho a a conside a aquí cuáles son los ac o es y ci cuns ancias que p o ocan ese ipo de si ua- ciones5, lo cie o es que en el desa ollo de las clases el o den se e al e ado con una ecuen- cia indeseable pa a el p o eso . El desin e és, la al a de a ención, habla con o os, hace algún ipo de uido, albo o a , desplaza el mobilia io o incluso mo e se sin au o ización po la clase, son o mas de compo amien o y ac uación en el aula que suponen no solamen e una up u- a del clima de la clase, sino un e iden e cues- ionamien o de la au o idad del p o eso , así como una palpable e idencia de acaso en el desempeño p o esional. Más que los iolen os inciden es de los que quizás exage adamen e se hacen eco los medios de comunicación, es es a mic o-con lic i idad la que ealmen e inquie a a los p o eso es, in luye en su p ác ica en el aula y, en de ini i a, en la enseñanza. De al mane a es así que en no pocos casos el gobie no de la clase cons i uye el p incipal p oblema al que los p o eso es deben a ende y al que supedi an su ac uación. Las es a egias que u ilizan los docen es pa a a on a la mic o-con lic i idad que ei- na en el in e io de las aulas son al menos de dos ipos, unas ienen como obje i o abo da si uaciones conc e as, es deci esol e las co i- dianas y a eces cons an es al e aciones del o - den no mal de la clase, mien as que o as si - en pa a p oduci el o den que se p e ende. Las p ime as, más coyun u ales, se ponen en ma cha como mecanismos de con ención mien as que las segundas, más es uc u ales, son mecanismos de p oducción, inc us ados ya en las u inas pe- dagógicas que se man ienen, con algunos cam- bios, desde los o ígenes de la escuela de masas. Po ejemplo, o dena silencio cuando un alum- no habla sin au o ización o llama le la a ención si se dis ae, se encon a ían en e las p ime as, mien as que consegui que no se ompa el silen- cio o e i a la dis acción, se encon a ía en e las segundas. F en e a las si uaciones de al e ación del o den, las es a egias y écnicas de con ención son ine i ables si no se quie e pe de el con ol de mane a absolu a; se a a de ecu sos que no son especí icos del mundo de la enseñanza y que, de hecho se u ilizan en o os con ex os en los que se gobie na a un g upo de pe sonas. Sin emba - go, a pesa de sus posibilidades, un uso con inua- do disminuye conside ablemen e su e icacia y, sob e odo, ago a po es és a quienes la u ili- zan. Como saben quienes abajan dia iamen e en el aula, manda cons an emen e calla a los alumnos, además de acaba esul ando un eje - cicio inú il, ele a la ensión y la impo encia de los docen es (Lan heaumey Hélou, 2008). En é minos de economía del es ue zo que ealiza el p o eso en el aula, la p oducción del o den esul a más en able que la me a con en- ción de sus up u as; sin emba go pa a ello se equie e la pues a en ma cha de es a egias más complejas, capaces de man ene se ac i as, no ya du an e el desa ollo de una clase sino a lo 5 A ese espec o puede e se, po ejemplo, Willis, 1988; Anyon, 1999; Fei o, 1990 y, más ecien emen e, Ca a y Fag- gianelli, 2006. 73 INVESTIGACIÓN EN LA ESCUELA 2011 60 la go de un pe íodo más p olongado de iempo. En e o as cualidades, es e ipo de es a egias deben ene la peculia idad de p oduci de o - ma au ónoma en los alumnos un ipo de com- po amien o que no sólo e i e las up u as sino que sea aco de con el o den deseable. Es deci , las es a egias de p oducción no consis en, po ejemplo, en manda calla a los alumnos, sino en consegui que no hablen, sin necesidad de que es e obje i o se explici e cons an emen e en el desa ollo de la clase. Además, a di e encia de las es a egias de con ención, las de p oducción del o den deben desa olla se sin in e e i ni al e a de mane a signi ica i a los p ocesos de ansmisión y adquisición de conocimien os que se dan en el aula, de al mane a que se ad- mi an como pa e na u al de la es uc u a de la clase, pues, dada su pe sis encia, de o a o ma pod ían acaba anulando o incluso eliminando las a eas elacionadas di ec a y explíci amen e con la enseñanza y el ap endizaje. Dicho más cla amen e, la p incipal singula idad de las que se ienen llamando es a egias de p oducción del o den consis e en que se a a de ac i ida- des de enseñanza que ienen la i ud de se i a la ez pa a con ola la conduc a de los alum- nos y pa a abaja con los con enidos que se quie e ansmi i . En es e sen ido, la enseñanza queda supedi ada al man enimien o del o den en la clase6. Así, el man enimien o del o den y el con- ol de la conduc a de los alumnos se con ie e en un elemen o cen al de la con igu ación de la ma cha de la clase. El p opio Kan ya con- side aba que es a unción e a, e ec i amen e, p io i a ia, al menos en los p ime os años de escola ización. A es e espec o, a i maba que se debe en ia a los niños “a la escuela, no ya con la in ención de que ap endan algo, sino de habi ua los a pe manece en silencio y a ob- se a pun ualmen e lo que se les o dena, pa a que más adelan e no se dejen domina po sus cap ichos momen áneos” (ci ado en Dussell y Ca uso, 1999: 94). Po su pa e, He ba consi- de aba ambién el p incipio del gobie no, es de- ci , el man enimien o del o den y el con ol de la conduc a de los alumnos como un equisi o pa a la enseñanza, pues sin ello no se ía posible la ansmisión del conocimien o (o.c.: 122). La imb icación en e las a eas de gobie no de la clase y las de enseñanza y ap endizaje ha sido pues a de mani ies o ambién po Klieba d (2002). Pa a es e au o , exis e un an agonismo en e dos unciones apa en emen e compa i- bles: la de gua da el o den y la de enseña . En su opinión es e con lic o se esuel e a a o del p ime o de los é minos an agónicos, de ma- ne a que “en la p ác ica el mandamien o de gua da el o den ha llegado a se an sup emo que simplemen e se aga la unción de la en- señanza” (o.c.: 132). Más aún, Klieba d sugie e que las ac i idades de enseñanza que pe sis en a lo la go del iempo y esis en los emba es e- o mis as, son aquellas que ienen capacidad pa a man ene el o den en la clase. Po o a pa e, Pe e Woods (1997) u ilizó el concep o de “es a egias de supe i encia” pa a e e i se al hecho de que la p o esión docen e ingenia dis in as o mas de in e ención en la clase con el obje i o de esol e sa is ac o iamen e los con lic os a los que debe hace en e cada día. Pues bien, muchas de esas es a egias, a i ma Woods, adquie en la o ma de “enseñanza” o de “ ansmisión de conocimien o”, de mane a que podemos deci que su alo y, po an o, la ga an ía de su con inuidad, eside en la capa- cidad que ienen pa a a on a la solución de los con lic os man eniendo al mismo iempo la o ma de ac i idades de enseñanza. Así, las es a egias de p oducción del o den se supe ponen con las es a egias de enseñanza y ap endizaje, con undiéndose has a el pun o de que no esul a ácil disce ni ace ca de los obje i os que subyacen en su ealización. Abun- dando en es a idea ya He ba sos enía que la cla e del gobie no de la clase eside en que “Los 6 Aunque an e io men e he desc i o de o ma some a en qué consis e el o den en la clase, con iene acla a que me e ie o al concep o de o den que se conside a p o o ípico den o y ue a de la escuela. Es cie o, sin emba go, que en algunos cí culos se admi e y alo a o o ipo de o den en la clase. En es e sen ido con iene p ecisa que el ipo de ac i idades de enseñanza que ienen capacidad pa a p oduci o den a ían en unción del concep o de o den que conside emos. En es e a ículo se abaja con el concep o de o den más ex endido y pe sis en e. EL CONTROL DE LA CONDUCTA DEL ALUMNADO EN EL AULA: ¿UN PROBLEMA PARA LA... 61 niños han de es a siemp e ocupados po que la ociosidad lle a al deso den y al desen eno. Se á an o mejo cuando la ocupación consis a en abajo ú il (po ejemplo, abajos manua- les o ag ícolas). Y aun se á mejo cuando con la ocupación se enseñe algo que con ibuya a la educación pa a el po eni ” (ci ado en Dussell y Ca uso, 1999: 122). Desde es a pe spec i a, ac i idades como la ealización y co ección de de e minados ipos de eje cicios, las p egun as a los alumnos mien as el p o eso explica, el dic ado de apun es o incluso la disposición del espacio de la clase, cons i uyen en ealidad éc- nicas de con ol de la conduc a. Pe o se a a de écnicas singula es, dis in as de las que se emplean en lo que he denominado con ención del o den, ya que cumplen una doble unción: ansmi i conocimien o y p oduci o den. A es e espec o, la opinión de Klieba d es cla a: La azón más pe suasi a que puedo aduci pa a la pe sis encia de la eci ación como el modo p e- dominan e de enseñanza es que es una mane a a- zonablemen e e ec i a de gua da el o den. Incluso a los p o eso es en cie nes se les habla de algunos mé odos de clase con los que plan ea án p egun- as al conjun o, así los es udian es es án in en ando adi ina a quién le plan ea á el p o eso la siguien e p egun a. El p o eso p egun ando y los alumnos espondiendo es una o ma de asegu a se el p o e- so el dominio de la si uación de clase. Si los es u- dian es plan ean las p egun as o si se di igen uno a o o más que el p o eso o si se dedican de o ma independien e a p ác icas de descub imien o, se puede in oduci el iesgo de deso den y la es uc- u a o ganiza i a de la escuela no pe mi e ese ipo de iesgo. Po ejemplo, el p edominio de los eje ci- cios ( ichas escola es) es simplemen e un ejemplo ex emo, aunque amilia , del mismo enómeno. Los eje cicios son pedagógicamen e deplo able”, pe o pe sis en po que son ins umen os sol en es de con ol.” (Klieba d, 2002:132). En el mismo sen ido se p onuncia La y Cu- ban cuando a i ma que “las sillas en hile a, la eci ación, la ins ucción en g an g upo, los eje - cicios y a eas del lib o de ex o necesi an se is- os como una se ie de soluciones sa is ac o ias in en adas po los p o eso es pa a esol e dia- iamen e los p oblemas de gobe na a una can i- dad de es udian es mien as ambién adquie en in o mación y alo es” (Cuban 1984: 250). Conclusión En de ini i a, en e a lo que suele se habi- ual, la p ác ica de la enseñanza no es una ac- i idad que pueda en ende se exclusi amen e en unción de la ansmisión y adquisición del conocimien o. Tampoco cabe pensa que la ac- uación del p o eso o p o eso a en el aula es- ponda básicamen e a sus con icciones y c een- cias ace ca de cuál es el modo más adecuado de desa olla la clase. Lejos de es a lec u a idea- lis a de la ealidad, la p ác ica de la enseñanza debe en ende se como la espues a (o conjun o de espues as) a una si uación que alumnos y p o eso es deben a on a en un ma co de limi- aciones. Sin duda la si uación iene de inida en g an medida po los supues os básicos de la escola ización; pe o, jun o a es os implíci os, in e ienen o os ac o es de dis in a na u ale- za que inciden de mane a desigual en la ac i- idad de la clase. Como aquí se ha plan eado, el p oblema del man enimien o del o den en la clase y, po an o, el con ol de la conduc a de los alumnos, cons i uye una pieza cla e en la con igu ación de la p ác ica de la enseñan- za y, en de ini i a, en la selección del ipo de a eas que alumnos y p o eso es desa ollan en el aula. Po lo demás, el cambio y la con inui- dad de las u inas escola es iene mucho que e con el cambio o con inuidad de las ci cuns- ancias que gene an con lic o en la clase y con su mayo o meno capacidad pa a p oduci el o den eque ido en el aula. REFERENCIAS ANYON, J. (1999). Clase social y conocimien o es- cola . En Fe nández Engui a, M. (Ed.), Sociolo- gía de la educación (566-592). Ba celona: A iel. BECKER, H S. (1997). Les a ia ions dans la e- la ion pédagogique selon l’o igine sociale des élè es. En Fo quin, J. C. Les sociologues de l’éduca ion amé icains e b i anniques (257- 270). Pa ís, B uselas: De Boeck Uni e si é.