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Los discursos de la financiación colectiva del audiovisual (crowdfunding): equilibrios y tensiones en torno a la idea del bien común y la sostenibilidad económica

Binimelis Adell, Mar

Abstract

Se analizan los discursos que operan en torno al crowdfunding (financiación colectiva) del audiovisual en dos plataformas, Verkami e Ideame y sus contextos en términos de políticas culturales y específicamente cinematográficas. Se estudia qué aporta esta práctica frente a las fórmulas hegemónicas de financiación, explorando las tensiones en las que se sitúa en relación a éstas y a las tecnologías digitales a partir de las que actúa.

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Recibido: 26/06/2016 Aceptado: 11/09/2016 Los discursos de la financiación colectiva del audiovisual(crowdfunding): equilibrios y tensiones en torno a la democratización del audiovisual.1,2 The crowdfunding discourses: balance and tensions around audiodiovisual democratisation Mar Binimelis Adell (Universidad de Vic-Universidad de la Cataluña Central) [mar[email protected]t] http://dx.doi.org/10.12795/IC.2016 .i01.04 E-ISSN: 2173-1071 IC – Revista Científica de Información y Comunicación 2016, 13, pp. 117 - 152 Resumen Se analizan los discursos que operan en torno al crowdfunding (financiación colectiva) del audiovisual en dos plataformas, Verkami e Ideame y sus contextos en términos de políticas culturales y específicamente cinematográficas. Se estudia qué aporta esta práctica frente a las fórmulas hegemónicas de financiación, explorando las tensiones en las que se sitúa en relación a éstas y a las tecnologías digitales a partir de las que actúa. Abstract This article analyses the discourses operating around the audiovisual crowdfunding from the example of two platforms, Verkami and Ideame and their contexts in terms of cultural policies, specifically in relation to cinematography. It studies the characteristics of this practice in contrast with the hegemonic forms of financing and explores its tensions in relation to these hegemonic forms and digital technologies. 1 Esta investigación forma parte del proyecto I+D ‘Las relaciones transnacionales en el cine digital hispanoamericano: los ejes de España, México y Argentina’ (CSO2014-52750-P). 2 Una pequeña parte de esta investigación se presentó en formato de ponencia en el congreso de la Asociación Española de Investigación de la Comunicación (AE-IC, 2016). En concreto aspectos contenidos en el marco teórico-metodológico y en el contexto legal y de políticas culturales. Para el artículo han sido reelaborados y el foco de análisis es completamente diferente. Por otra parte, el resto de los contenidos sólo se incluyen aquí. Mar Binimelis Adell 118 IC – Revista Científica de Información y Comunicación 13 (2016) [pp. 117-152] E-ISSN: 2173-1071 selecta LOS DISCURSOS DE LA FINANCIACIÓN COLECTIVA DEL AUDIOVISUAL CROWDFUNDING 119 E-ISSN: 2173-1071 IC – Revista Científica de Información y Comunicación 13 (2016) [pp. 117-152] 1. Introducción El análisis del crowdfunding permite observar la importancia del concepto de visualidad en la sociedad contemporánea. Éste incide en el carácter de construcción social de la visión y, por tanto, en el hecho de que ésta está determinada por las formas de conocimiento, valores, creencias y relaciones de poder. Para adentrarnos en esta cuestión, se considerará principalmente el crowdfunding como una práctica que permite canalizar producciones que o bien no buscan o bien no encuentran cabida en los circuitos tradicionales y apoyo en las políticas culturales. Producciones que cristalizan la demanda de nuevas formas de participación social en la producción audiovisual. No obstante, hay dos elementos más que deben ser tomados en cuenta. El primero de ellos es más directo. La cuestión del crowdfunding pone sobre la mesa de debate preguntas esenciales en relación a quién, cómo y por qué ha de apoyarse y financiarse la creación audiovisual. Por lo tanto, interroga sobre los límites de las políticas culturales en las que estas cuestiones se concretan y el papel del Estado como gestor primordial. En segundo lugar, con frecuencia, al estudiarse el crowdfunding, el interés se ha situado en el incremento exponencial de las transacciones económicas que está generando esta actividad. Su importancia ha sido también justificada a menudo en el hecho de que presenta nuevas fórmulas de negocio en torno a lo audiovisual. Sin embargo, no es habitual que este enfoque se considere de forma simultánea a planteamientos más culturalistas. Así, en esta investigación se sugiere que la transcendencia económica del crowdfunding y lo que supone como negocio son aspectos que no deben excluirse de cualquier estudio sobre este fenómeno, aunque el foco principal esté en otro lugar. Por otro lado, considero que en el crowdfunding son difusos los límites entre la reivindicación ciudadana de nuevos modos de visualidad y de participación cultural, y las estrategias por las que el mercado audiovisual encuentra fórmulas para fomentar y aprovechar a su favor algunas de las características de los medios audiovisuales actuales (como la interactividad y en general el papel activo de los ‘prosumidores’). Con todo, el crowdfunding, ubicado en ese lugar complejo entre la militancia ciudadana, el mercado y el Estado, resulta un objeto de estudio sugerente desde el que pensar algunos aspectos de las visualidades contemporáneas. Palabras clave Crowdfunding, Economía Política, Políticas Culturales, Nuevas Tecnologías, Democratización Keywords Crowdfunding, Political Economy, Cultural Policies, New Technologies, Democratization Sumario 1. Introducción 2. Estado de la cuestión y enfoque teórico-metodológico 3. Los marcos contextuales 3.1. La legislación y las principales políticas culturales de apoyo al audiovisual en los países analizados 3.2. Cuestiones a considerar junto a la producción. Los problemas en la difusión 4. Análisis cuantitativo de los proyectos presentados a Verkami e Ideame 4.1. Las plataformas 4.2. Características de los proyectos de cada plataforma 4.3. Presupuestos solicitados por los proyectos 5. Los discursos de los proyectos y plataformas 5.1. El componente militante 5.2. La colectividad y la participación 5.3. Construir comunidad 6. Conclusiones 7. Bibliografía Summary 1. Introduction 2. Theoretical and methodological approach 3. Different contextual frames 3.1. Legislation and audiovisual cultural policies in the analysed countries 3.2. To consider alongside with the Production. Problems in Broadcasting 4. Quantitative analysis of the projects submitted to Verkami and Ideame 4.1. The platforms 4.2. Characteristics of projects for each platform 4.3. Budgets requested by the projects 5. The discourses of projects and platforms 5.1. The militant component 5.2. Colectivity and participation 5.3. Building community 6. Conclusions 7. References Mar Binimelis Adell 120 IC – Revista Científica de Información y Comunicación 13 (2016) [pp. 117-152] E-ISSN: 2173-1071 selecta LOS DISCURSOS DE LA FINANCIACIÓN COLECTIVA DEL AUDIOVISUAL CROWDFUNDING 121 E-ISSN: 2173-1071 IC – Revista Científica de Información y Comunicación 13 (2016) [pp. 117-152] vez más activo (Jenkins, 2006; Jenkins, Ford y Green, 2013; Tryon, 2013, Masip y Suau, 2014). Sin duda, este aspecto es la parte esencial de los procesos de financiación colectiva, en los que los públicos se convierten en los propios financiadores (Gerber, Hui y Kuo, 2012; Sahm, Belleflamme, Lambert y Schwienbacher, 2014). Vinculada a esta cuestión, este artículo parte de la idea de que la participación activa de los públicos es resultado de la demanda de formas alternativas de visualidad, de construcciones sociales de la visión (Foster, 1988) que articulen otros discursos en torno a la misma. Así, la investigación entronca con la propuesta de autores como Nicholas Mirzoeff, quien habla del “derecho a mirar” en referencia, precisamente, a las propuestas de redefinir el concepto de visualidad más allá de las formas que imponen los poderes hegemónicos (Mirzoeff 2011; 2011B). Como se apuntaba en la introducción, la mayoría de las publicaciones que se han realizado específicamente sobre el crowdfunding se dirigen a evaluar, en términos financieros, su impacto sobre los sectores económicos o culturales (Wardrop, Zhang, Rau y Gray, 2015). Este aspecto es sin duda relevante puesto que, por ejemplo, entre los años 2012 y 2014 éstas transacciones se multiplicaron por seis en Europa y la cantidad de proyectos presentados en plataformas para la gestión de esta práctica lo hizo en cinco veces (Wardrop, Zhang, Rau y Gray, 2015). Ciertamente, en conjunto, significa un volumen de negocio considerable y creciente. Sin embargo, por separado, la mayor parte de las producciones que se financian a través de esta vía son valiosas fundamentalmente en términos de capital cultural, social y por lo que la propia práctica de la financiación colectiva significa. En este punto, especialmente sugerentes para este artículo han sido varias investigaciones sobre el crowdfunding que analizan las motivaciones que autores y/o mecenas encuentran para usarlo. Concluyen que el sentido de pertenencia y de sentirse parte de una comunidad es fundamental (Gerber, Hui y Kuo, 2012; Sastre, 2015; Sahm, Belleflamme, Lambert y Schwienbacher, 2014). Por tanto, atender exclusivamente a la rentabilidad económica del crowdfunding pasa por alto su relevancia en otros términos. Entre otras cosas, no da cuenta del capital cultural de las producciones audiovisuales poco comerciales, experimentales o destinadas a un servicio público, comunitario o alternativo, como las que mayoritariamente (aunque no de forma exclusiva) recurren a él, ni de lo que entraña como práctica colaborativa. Se analizan dos plataformas concretas y los trabajos presentados en ellas; Verkami e Ideame. Son de las principales para proyectos creativos que operan en diferentes localizaciones del espacio hispanoamericano. Un espacio que ha tenido una intensa relación histórica en lo audiovisual a lo largo del tiempo –y particularmente en lo cinematográfico-3 como han estudiado una amplia cantidad de autores (Falicov, 2007; García Canclini, 2007; Hoefert de Turégano, 2004; Zallo, 2011; Binimelis, M., 2011). Por ello, los casos propuestos presentan similitudes suficientes en lo que respecta a los códigos culturales que permiten la comparación. Al mismo tiempo, en cuanto a espacio audiovisual, el hispanoamericano es lo bastante diverso como para que incluir en el estudio varias plataformas que actúan desde lugares distintos permita detectar particularidades y enriquecer el análisis. 2. Estado de la cuestión y enfoque teórico-metodológico Podemos encontrar un gran número de referencias de interés para el objeto de estudio que se aborda en este artículo en el amplio campo de análisis del audiovisual digital. Desde este ámbito se exploran cuestiones presentes en el crowdfunding como, por ejemplo, los efectos de la digitalización sobre la industria tradicional (Husack, 2004). Entre estas repercusiones hay diversos procesos específicos a considerar como la combinación de elementos característicos de los cines experimentales y alternativos con recursos propios de la industria clásica (Fernández Labayen, Oroz y Cerdán, 2013; Jenkins, Ford, y Green, 2013). También la dilución de los límites entre las lógicas comerciales y las fórmulas independientes que han transformado las formas de hacer negocio vinculadas a la producción audiovisual (Castells, 2001). Por otro lado, diversos trabajos abordan la creación en el contexto digital de las condiciones adecuadas para la aparición de nuevos modos de producción (Cubitt, 2005; Tryon, 2009) y de distribución (Lobato, 2012). En todo esto ha sido determinante el paso de las audiencias a un papel cada 3 En correspondencia con esto, en esta investigación se observa con mayor atención la cinematografía por la relevancia que tiene entre las industrias audiovisuales. Mar Binimelis Adell 122 IC – Revista Científica de Información y Comunicación 13 (2016) [pp. 117-152] E-ISSN: 2173-1071 selecta LOS DISCURSOS DE LA FINANCIACIÓN COLECTIVA DEL AUDIOVISUAL CROWDFUNDING 123 E-ISSN: 2173-1071 IC – Revista Científica de Información y Comunicación 13 (2016) [pp. 117-152] Jim McGuigan (2004) incide sobre este tema y declara: “This is a manifestation of the pervasive dominance of economic reason today: to put it bluntly, naked capitalism” (p. 1). En relación a esto, esta investigación propone observar cómo aspectos culturales y sociales actúan junto al económico. Precisamente, este campo de estudio ha sido tradicionalmente abordado por la Economía Política de la Comunicación (Golding y Murdock, 2000; Mosco, 1996; Sierra Caballero, 2009; Zallo, 1998). Desde mi punto de vista, el papel que la tecnología juega en el crowdfunding es lo que hace compleja su posición en este debate. Es un aspecto fundamental en esta práctica ya que ha surgido y opera a partir de las posibilidades tecnológicas que permite la digitalización. En plataformas digitales, todo su funcionamiento, desde la presentación de las ideas, hasta la selección por parte de los mecenas, los pagos y el seguimiento del proyecto, funciona completamente a través de Internet. Su desarrollo ha de enmarcarse en el contexto amplio del avance de la sociedad de la información en cuanto a proceso global, con unas implicaciones que tienen que ponerse de relieve. Al respecto de esta cuestión, por un lado, la tecnología y su avance responden a un estadio concreto del capitalismo en cuanto a sistema de producción (Trembay, 2003). El crecimiento de las redes tecnológicas depende, justamente, de la inclusión de negocios, datos y usuarios en estas estructuras, como diversos autores han estudiado (Fuchs, 2012; Martín Barbero, 2009; Sennett, 2006; Giordano, 2003). En relación a esto, no puede pasarse por alto la perversión que supone desarrollarse a partir de redes tecnológicas operadas por macroempresas transnacionales y prácticamente monopólicas que hacen dinero con los infinitos nichos de mercados hiperfragmentados que operan gracias a la red. Por otro lado, es también cierto que este mismo progreso tecnológico da lugar a iniciativas críticas con el propio capitalismo en la medida en que la ciudadanía toma un papel relevante en ellas que complejiza y cuestiona, en una cierta medida, sus lógicas. Con todo, se plantean una serie de preguntas. Por un lado: ¿en qué medida y por qué la posibilidad de funcionar al margen de los circuitos tradicionales que supone el crowdfunding debe leerse como una voluntad por parte de creadores y públicos de independizarse del Estado protector? ¿Qué demandas implica que no cubren las políticas culturales existentes? Si el crowdfunding se ofrece como una alternativa, al menos parcial, a los límites del proteccionismo estatal, ¿se corresponde esto con contenidos críticos o contraculturales? ¿No Este objeto de estudio también permite abordar el tema de la sostenibilidad del audiovisual (Wardrop, Zhang, Rau y Gray, 2015). Este aspecto puede desplegarse en varias cuestiones como a quién corresponde mantener la producción, qué papel tiene la ciudadanía y qué límites presentan los diversos modelos planteados. Aquí se analiza, desde una perspectiva crítica, donde se sitúa el crowdfunding en este debate sobre cómo y en base a qué valoramos las producciones culturales. La hipótesis planteada es que se ubica en una posición compleja en la que se interrelaciona simultáneamente, tanto en positivo como en negativo, con las dos argumentaciones clásicas acerca de la financiación cultural. Por un lado, la postura más cercana a la matriz ideológica neoliberal que reprueba la implicación del Estado en la regulación del sector y en la financiación para su desarrollo y mantenimiento. En la posición más extrema del capitalismo clásico, la premisa básica es que aquellas producciones que no puedan competir en el mercado con las películas extranjeras no deberían acceder a recursos económicos públicos (García Canclini, 2008). En la contraparte, la intervención del Estado se justifica en el apoyo por factores culturales y en la defensa de la diversidad. No obstante, múltiples autores cuestionan que el problema deba reducirse a análisis exclusivamente economicistas o culturalistas. García Canclini (2008) explica cómo “la descalificación del Estado como actor cultural, reincide -aunque sea en versión negativaen la concepción del Estado mecenas o subsidiador. Y se aparta del alud de datos que han llevado a los economistas a hablar de la cultura no como gasto sino como inversión” (versión on line). En la misma línea que Canclini, Mª Trinidad García Leiva (2011) afirma que, de hecho, la lógica eminentemente económica con frecuencia está presente no sólo en los argumentos que abogan por la reducción del intervencionismo estatal en las industrias culturales. También aparece cuando el discurso que defiende que el apoyo público a las prácticas culturales se fundamenta en que éstas son activos económicos: El problema no reside, pues, en la cuantificación de la aportación de la cultura y la comunicación al desarrollo, dada su doble naturaleza económica y social, sino en su reducción únicamente a esta función porque se alienta con ello su gestión desde una óptica puramente mercantil (p. 238). Mar Binimelis Adell 124 IC – Revista Científica de Información y Comunicación 13 (2016) [pp. 117-152] E-ISSN: 2173-1071 selecta LOS DISCURSOS DE LA FINANCIACIÓN COLECTIVA DEL AUDIOVISUAL CROWDFUNDING 125 E-ISSN: 2173-1071 IC – Revista Científica de Información y Comunicación 13 (2016) [pp. 117-152] 3 La tercera categoría analiza los discursos contenidos en la presentación de los proyectos, así como lo expresado por las editoriales de las plataformas. Más concretamente se recoge e interpreta información relativa a: a) Los valores y características del crowdfunding frente a las fórmulas tradicionales de financiación audiovisual, tanto públicas como privadas. b) Referencias al contexto y a las políticas culturales que se hagan desde plataformas y presentaciones de proyectos. c) Alusiones relativas a las nuevas tecnologías e Internet. Más arriba, en el marco teórico, se ha explicado cómo la cuestión de la tecnología es un elemento ‘bisagra’ que permite poner en relación diversos aspectos que están siendo pensados aquí; la participación ciudadana en la cultura y el papel de las políticas públicas y el mercado. Por ello se quiere atender a si la cuestión está presente en los discursos de la plataformas y los proyectos y cómo. 3. Los marcos contextuales 3.1. La legislación y las principales políticas culturales de apoyo al audiovisual en los países analizados Según los datos referentes al 2013, entre el Estado Español y los distintos países latinoamericanos existen 67 plataformas de crowdfunding (no todas dedicadas a proyectos creativos) (Infocrowdsourcing, 2013 y 2014). España es el primer país que cuenta con un mayor número de éstas. En 2012 había 47 y un año después 53. Le sigue a una larguísima distancia, Argentina. En este país había 6 plataformas en 2012, que pasaron a ser 4 el año siguiente. El importe de fondos conseguidos por el conjunto de las que operan en España se duplicó en 2013 frente a 2012 (llegó a los 19.1 millones de euros). En este mismo periodo, en el conjunto de América Latina el crecimiento fue mucho mayor. se está pasando por alto que la práctica está sustentada fuertemente en usos de la tecnología muy vinculados al desarrollo del capitalismo hoy? ¿Hasta qué punto no se trata, simplemente, de una opción más entre los negocios que se desarrollan en la red y que suman pequeños nichos de mercado? En este sentido, por ejemplo, ¿qué papel tienen los propios usuarios en la promoción publicitaria de los contenidos? Se trata de cuestiones amplias que no aspiro a poder resolver en este artículo pero quisiera, como mínimo, ponerlas sobre la mesa a partir de la observación del fenómeno. Para hacerlo, metodológicamente, se analizan aquí los discursos que plataformas y creadores construyen cuando presentan sus proyectos en busca de colaboradores-financiadores. El discurso se entiende aquí como el modo (el lenguaje, las formas y el contenido mismo) con el que se presentan dichos proyectos. Se atiende a lo que este conjunto de textos muestra de las condiciones sociales e históricas de producción en la línea de lo que se ha trabajado a fondo en el campo del análisis discursivo (Charaudeau y Maingueneau, 2005). Es decir, se estudia en base a qué valores, creencias y saberes se forma su sentido. Se recogen datos de las dos plataformas que presentan los casos de estudio de esta investigación en torno a tres categorías fundamentales que se describen a continuación. En el análisis se interpretan estos datos de forma interrelacionada, en la medida en que son factores que no actúan de forma independiente los unos de los otros. No obstante, para una mayor claridad en la exposición los resultados del análisis se exponen en tres apartados, de acuerdo con las tres categorías de análisis establecidas: 1 La primera categoría aborda los contextos en los que se inscriben las plataformas Verkami e Ideame. Se analizan en términos legislativos y se describen aspectos de las políticas culturales que afectan al crowdfunding o a producciones susceptibles de recurrir a esta práctica. 2 La segunda categoría recoge datos cuantitativos referentes a los proyectos que piden financiación en ambas plataformas con el fin de establecer una tipología de los mismos y determinar sus características fundamentales. A la hora de analizar e interpretar estos datos, se toman en consideración los contextos, en términos de políticas culturales, de cada uno de los países atendidos. Mar Binimelis Adell 126 IC – Revista Científica de Información y Comunicación 13 (2016) [pp. 117-152] E-ISSN: 2173-1071 selecta LOS DISCURSOS DE LA FINANCIACIÓN COLECTIVA DEL AUDIOVISUAL CROWDFUNDING 127 E-ISSN: 2173-1071 IC – Revista Científica de Información y Comunicación 13 (2016) [pp. 117-152] gestión es el ICAA (Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales), creado en 1985. En Argentina el órgano que se ocupa de la cinematografía es el INCAA (Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales) y opera desde 1994. Ambas instituciones responden a los lineamientos políticos más generales del gobierno nacional y anualmente se determina qué fondos destinarán al fomento del audiovisual. A diferencia del ICAA en España, los ingresos que percibe el INCAA argentino provienen de fuentes más diversificadas. Además de los aportes del Tesoro Nacional, se le destina un 10% de las entradas de salas cinematográficas y otro porcentaje equivalente de la comercialización videográfica. En torno a un 25% proviene de gravámenes a la televisión. En el Estado español, tradicionalmente, la fórmula fundamental contemplada por la legislación para apoyar al audiovisual han sido las subvenciones estatales. Ha habido limitados intentos en la línea de fomentar las inversiones privadas que, en la práctica, solo se han desarrollado en lo que se refiere a la participación de los canales televisivos en la producción cinematográfica. En este sentido, destaca que en el año 2012, junto al relato de austeridad ante la crisis, el Gobierno del Partido Popular anunciara la futura introducción de un nuevo modelo de financiación basado en incentivos fiscales. Tras una larga espera, en septiembre de 2016, los cambios se resumían en una reforma fiscal. Asumida por el Ministerio de Hacienda, consistía en una desgravación para agentes privados algo más elevada que la que ya estaba previamente legislada, del 18-20%, incluida en Ley de Impuesto de Sociedades. Simultáneamente, en ese periodo el ICAA sufrió amplias mermas enmarcadas dentro un marco amplio de austeridad y de recortes sociales. Entre otras cosas, se disminuyeron un 35% los subsidios a la cinematografía y se dificultó el acceso para producciones con presupuestos medios o pequeños a las ayudas públicas que permanecieron. Se eliminaron una parte de los subsidios y se mantuvieron, principalmente, aquellos destinados a la amortización de largometrajes cinematográficos. Es decir, aquellos que dependen de la recaudación durante la etapa de comercialización y exhibición. Esto comportó grandes problemas para las productoras que no percibían los recursos hasta tiempo después de estrenar la película, lo que se sumaba a los problemas financieros preexistentes de muchas de estas empresas4. 4 El gobierno contrajo una amplia deuda con las compañías productoras que tardó tiempo en saldarse. Las ganancias generadas por el crowdfunding se cuadruplicaron: alcanzaron los 16,6 millones de euros (Infocrowdsourcing, 2013 y 2014), aunque hay que tener en cuenta que su implantación es muy desigual en los distintos países del subcontinente. A pesar de estas cifras, la práctica está por regular en los dos países donde más activas son las dos plataformas que constituyen el estudio de caso de la investigación que se presenta en este artículo. Cabe matizar que en el marco español sí se ha implementado recientemente una mínima legislación al respecto aunque no afecta al tipo de micromecenazgo comprendido aquí. A finales del 2014 fue aprobado el proyecto de Ley de Fomento de la Financiación Empresarial. Regula algunas prácticas de crowdfunding relativas a préstamos y a participaciones en capital. No obstante, de momento, no se ha legislado la financiación colectiva tradicional o de recompensa, que es la que se usa para proyectos audiovisuales. En relación al caso español, también conviene mencionar que esta falta de regulación no fue impedimento para que el Secretario de Estado de Cultura, José María Lassalle, en una rueda de prensa celebrada en septiembre del 2014, hablara del micromecenazgo. Esbozó que esta práctica podría ser una opción frente al tradicional sistema de subvenciones en que se basa, en gran parte, el cine español. Sugería la posibilidad de que los ciudadanos desgravaran por sus inversiones. Sólo se puede especular sobre si la referencia al crowdfunding partía de una intención real de pensarlo como parte de las políticas culturales estatales o tenía más que ver con la necesidad de ofrecer en el discurso alguna opción ante la merma de fondos para las políticas de apoyo al sector que se estaban llevando a cabo. En cualquier caso la cuestión no se ha desarrollado en la práctica, pero estas declaraciones no dejan de ser ilustrativas de la transcendencia que está tomando el fenómeno. De momento, el crowdfunding actúa tanto en España como en Argentina de forma paralela y, en gran medida, independiente de las regulaciones en materia de políticas culturales. No obstante, hay que detenerse en describir otras cuestiones relativas a estas políticas y a las instituciones que las gestionan en los dos países, ya que repercuten en cómo se desarrolla la financiación colectiva del audiovisual y a partir de qué discursos. En España los audiovisuales están regulados por la Ley 7/2010, de 31 de marzo, General de la Comunicación Audiovisual y sus desarrollos posteriores y se centra particularmente en el cine. El principal organismo encargado de su Mar Binimelis Adell 128 IC – Revista Científica de Información y Comunicación 13 (2016) [pp. 117-152] E-ISSN: 2173-1071 selecta LOS DISCURSOS DE LA FINANCIACIÓN COLECTIVA DEL AUDIOVISUAL CROWDFUNDING 129 E-ISSN: 2173-1071 IC – Revista Científica de Información y Comunicación 13 (2016) [pp. 117-152] los productores en calidad de ‘anticipo de subsidios’ que permiten acceder a recursos financieros durante la etapa de producción. Antes de devolver el crédito, éste es compensado por las ayudas que se hayan podido obtener. La medida tiene un carácter muy similar a los nuevos subsidios de fomento recientemente implantados en España. Por lo que puede estar afectando al crowdfunding, cabe destacar el papel jugado por otros textos legislativos como la Ley 26.522 de Servicios de Comunicación Audiovisual de 2009. Canaliza, al menos parcialmente, al tipo de producciones más susceptibles de recurrir a él. A partir de la implementación de esta ley se aprobó el Plan Operativo de Fomento y Promoción de Contenidos Audiovisuales Digitales del SATVD-T. Este Plan incorpora el apoyo a la producción de contenidos digitales en varios formatos (documentales, cortos o series de ficción). Se acogen a él numerosas producciones que no tienen como principal objetivo el éxito comercial. En esta regulación se ofrecen ayudas a los medios comunitarios y sin fines de lucro. Finalmente, cabe explicar que en ambos países existen cuotas de exhibición para los audiovisuales nacionales. En el caso de España, en aplicación de las disposiciones europeas transnacionales sobre el audiovisual, existe una cuota de pantalla para salas por la que están obligadas a programar al menos el 25% de su programación anual de obras de la Unión Europea. Por la aplicación de las mismas disposiciones, las televisiones han de reservar parte de su parrilla para realizaciones de la Unión Europea e invertir un porcentaje de sus ingresos en producción, por lo que se han convertido en un sustento esencial de la industria cinematográfica y audiovisual en el Estado español. Argentina, por su parte, cuenta con una cuota de pantalla para salas por las que éstas han de programar al menos una película nacional por pantalla cada trimestre. Por otro lado, -y esta es una diferencia importante con respecto a España-, existe también un circuito de salas del INCAA donde se proyectan contenidos de interés cultural, más arriesgados, experimentales y documentales. Finalmente el ya referido Plan Operativo de Fomento y Promoción de Contenidos Audiovisuales Digitales del SATVD-T incorpora una cuota de pantalla en televisión para los filmes nacionales5. 5 Existen críticas al funcionamiento de esta regulación en el sentido que, a la práctica, no se ha implementado según se aprobó. Aprobado con posterioridad, el Real Decreto Ley 6/2015 de 14 de mayo, busca evitar este problema y suaviza algo las condiciones de las productoras para acceder a los subsidios públicos. Según esta normativa las antiguas ayudas se transforman en subvenciones sobre proyectos que deberían llegar a las productoras durante el proceso de creación. Por otro lado, se plantea la posibilidad de implementar diferentes líneas de ayudas reembolsables. Queda por ver cómo estos cambios afectarán a la industria audiovisual y qué desarrollo tendrán en un contexto de cambios políticos en los que el futuro más inmediato es, a día de hoy, una incógnita. En cualquier caso, los criterios fundamentales para la concesión de las subvenciones son el éxito en taquilla y que la inversión por parte de los productores sea elevada. En la contraparte, las ayudas a las que tienen acceso los sectores independientes tienen una dotación muy minoritaria. En Argentina se ratificó en el año 2001 el marco legislativo básico en la materia que sigue funcionando a día de hoy: la Ley 17.741 de fomento de la actividad cinematográfica nacional del 16 de octubre de 2001. Cuando se aprobó esta legislación el INCAA aún tenía sus fondos recortados después de que en 1996, al ratificarse la Ley de Emergencia Económica ante la recesión que atravesaba por entonces el país, su administración pasara a vincularse al Ministerio de Economía y sus fuentes económicas se laceraran. Esta reforma se produjo con Domingo Felipe Cavallo como Ministro de Economía, durante el gobierno de fuerte acento neoliberal de Carlos Ménem, etapa en la que se sucedieron los recortes sociales. Se observa en este punto un paralelismo con el carácter de las medidas tomadas en España en 2012 con el estallido de la crisis. Hasta el 2004 no volvió a destinarse el 50% del presupuesto total del INCAA a subsidios como la ley disponía (de Mora, 2010), aunque ya en 2001, tras el ‘corralito’ y la caída del gobierno, este organismo volvió a recuperar todas sus funciones. Para optar a las ayudas, los proyectos candidatos son evaluados por un comité y clasificados en tres tipologías: ‘interés especial’, ‘interés simple’ o ‘sin interés’. Se establece qué tipo de subsidio y cuánto porcentaje de la inversión recibirá la película. Fundamentalmente existen dos tipos de apoyos: el de recuperación industrial en salas y el de medios electrónicos para aquellos trabajos que se exhiben en otras pantallas distintas de las salas cinematográficas. El INCAA también facilita créditos a Mar Binimelis Adell 130 IC – Revista Científica de Información y Comunicación 13 (2016) [pp. 117-152] E-ISSN: 2173-1071 selecta LOS DISCURSOS DE LA FINANCIACIÓN COLECTIVA DEL AUDIOVISUAL CROWDFUNDING 131 E-ISSN: 2173-1071 IC – Revista Científica de Información y Comunicación 13 (2016) [pp. 117-152] de ello es que, por ejemplo, el mismo 2013, cinco producciones argentinas ingresaron el 89% de las entradas (Kamin, 2014). No digo nada nuevo cuando afirmo que el escollo más grande para los audiovisuales es el gran desfase entre la etapa de producción y la difusión. Los costos para introducirse en los circuitos de exhibición y comercialización que comprende la difusión suponen un muro infranqueable para la gran mayoría de los trabajos. Ahí se imponen los majors (Buquet, 2005; Sánchez-Ruiz, 2006) y las inversiones que implica la inserción en estos circuitos quedan fuera del alcance de las políticas públicas. Todo esto acaba derivando en grandes dificultades para generar industrias nacionales sólidas. La cuestión abona la controversia entre la intervención del Estado y el mercado sobre la cultura. Al respecto de este tema, Argentina y España presentan ejemplos con políticas de fomento cinematográfico disímiles. Sin embargo, a pesar de sus diferencias, en ambos contextos se produce el mismo debate. Un posicionamiento considera que se hace un uso abusivo de un bien público al financiar producciones que no tienen un retorno económico directo. Ya se ha explicado que muy pocas películas -tanto españolas como argentinasestán en condiciones de competir en el mercado con las extranjeras. Las reglas que rigen las políticas públicas dificultan que se excluya a las producciones poco rentables si cumplen con los criterios establecidos por estas políticas, por lo que se critica la ineficacia de los modelos basados en la intervención estatal. Para evitarlo, se defiende que ha de ser el mercado, mucho más restrictivo, quien ha de marcar las reglas de qué ha de producirse y qué queda excluido. En la prensa de ambos países se publican artículos en los que se defiende esta postura7. Desde el otro posicionamiento se defiende que el Estado ha de intervenir en su gestión y apoyo. En este sentido, las regulaciones de fomento pueden pensarse como fórmulas para ‘suavizar’ las lógicas mercantiles que ahogan a estas industrias. Sin embargo, hay que tener presente que el Estado también establece sus propias reglas de descarte que se definen a la hora de establecer una u otra política de fomento. Por lo que queda excluido, las críticas desde la defensa de la intervención estatal se centran en la falta de medidas de apoyo y financiación de alcance suficiente. 7 Muestra de ello es lo escrito en Libertad Digital (Soriano, 2015) o La Nación (Crettaz, 2014). 3.2. Cuestiones a considerar junto a la producción. Los problemas en la difusión En ambos contextos existen algunos problemas estructurales muy similares y que tienen que ver con dinámicas económicas globales y con las lógicas capitalistas del sistema. Para empezar, las políticas de apoyo al audiovisual están en los dos países más focalizadas a la producción que a otras etapas. Ilustrativamente, en el Estado español, a pesar de los recortes no se han rebajado los niveles de producción cinematográfica. Por el contrario, se ha incrementado la actividad. Según el ICAA, justo después de las amplias mermas del 2012, en 2013, se produjeron 231 películas. Es un 27% más que en el año anterior (ICAA, 2013). Con todo, continúa siendo el cuarto país que más cine produce en Europa y ocupa el noveno lugar en el ranquin mundial (FAPAE, 2013). La Argentina, por su parte, nunca había producido tanto cine como durante el período 2000-2013 superando incluso las cifras de su “época de oro” (González, 2013). Es innegable que tener producción es requisito esencial para la existencia de las distintas industrias nacionales. Por los datos expuestos, pudiera parecer que no hay un problema específico en este sentido. Sin embargo, hay factores que obligan a pensar la cuestión desde una complejidad mayor que la que presentan simples recuentos. En primer lugar, en ambos países existen pocas productoras capaces de trabajar con regularidad y la mayoría tienen una actividad muy puntual, vinculada a la producción de algún contenido concreto. En lo que al cine se refiere, de todo lo producido hay un porcentaje alto que no llega a mostrarse en salas. Según la Federación de Productores Audiovisuales de España, lo que se estrena no supera el 25% de lo que se produce (FAPAE, 2013). En Argentina hay una mayor proporción de estrenos de cine nacional. En 2013 se proyectaron en salas cine 151 producciones del país, de las cuales 55 fueron óperas primas y 73 documentales (Kamin, 2014). Sin embargo, muchas películas recurren a los llamados “estrenos técnicos” para poder cobrar los subsidios y el número de espectadores puede llegar a ser muy reducido6. En ambas cinematografías se estrenan anualmente sólo algunos éxitos comerciales aislados pero el grueso de las películas, de hecho, tiene un recorrido mucho más modesto. Muestra 6 Este fenómeno también se produce en España. En la Base de Datos del MEC, que permite consultar el número de espectadores contabilizados para cada película estrenada, se encuentran ejemplos en este sentido. Mar Binimelis Adell 132 IC – Revista Científica de Información y Comunicación 13 (2016) [pp. 117-152] E-ISSN: 2173-1071 selecta LOS DISCURSOS DE LA FINANCIACIÓN COLECTIVA DEL AUDIOVISUAL CROWDFUNDING 133 E-ISSN: 2173-1071 IC – Revista Científica de Información y Comunicación 13 (2016) [pp. 117-152] de Emprendedores de la Universidad Católica Argentina). Con las empresas se establecen también otras fórmulas: la marca puede ofrecer un premio a algún proyecto presentado en Ideame (Ej.: Bic Cristal), puede apoyar o dar visibilidad a iniciativas de algún punto geográfico concreto (Ej.: The Knight Foundation con Create Miami), ofrecer infraestructura o equipos (Ej.: Universidad del Cine de Buenos Aires), etc. Verkami presenta un modelo distinto. La plataforma colabora de forma activa en unos pocos proyectos susceptibles de generar amplios resultados. Estas colaboraciones tienen un perfil menos empresarial, menos basado en la idea de establecer acuerdos comerciales y más vinculado al emprendimiento de ideas que desarrollen el concepto de colaboración cultural. Destaca la iniciativa Tube d’Assaig, una colaboración entre la Universidad Pompeu Fabra, Barcelona Televisión (BTV) y Verkami. Consiste en la creación de un formato que da continuidad a proyectos de contenidos audiovisuales seriados. Un grupo de expertos selecciona un programa piloto que se emite durante un mes en BTV en diferentes franjas horarias. Simultáneamente se presenta el proyecto a Verkami para que los espectadores puedan costear la primera temporada. De lograrse la financiación necesaria, la serie se rueda y emite por el canal televisivo. También ilustra la fórmula el hecho de que la sede de Verkami esté situada en el Tecnocampus Mataró-Maresme. Se trata de una fundación sin ánimo de lucro promovida por instituciones públicas, universidad y empresa, con el fin de ubicar y desarrollar estudios universitarios y de empresas innovadoras. Particularmente, participan el Ayuntamiento de Mataró y el Consejo Comarcal del Maresme y tiene especial presencia la Universidad Pompeu Fabra. 4.2. Características de los proyectos de cada plataforma En fecha de 15 de junio de 2016 Verkami contaba con 1355 proyectos en la categoría de Film9. Dentro de esta categoría se incluyen subcategorías para cortometrajes, documentales, largometrajes, webseries y animación. Los proyectos más numerosos son los cortometrajes (523), seguidos a corta distancia de los documentales (518). En mucha menor cantidad se presentan 9 Desde que se iniciara la actividad de la plataforma hasta la fecha referida. 4. Análisis cuantitativo de los proyectos presentados a Verkami e Ideame 4.1. Las plataformas Verkami es una plataforma creada en 2010 en Mataró. Se centra en la gestión de proyectos creativos de diversos tipos. Hoy en día es la más grande del Estado Español. La tasa de éxito de las ideas que se presentan en ella es muy alta en comparación con otras plataformas. Más del 70% consiguen la financiación demandada. En el año 2015, después de un lustro de actividad, la plataforma ha financiado 3699 proyectos y ha recaudado 18,5 millones de euros. Su funcionamiento es el siguiente: los mecenas reciben una retribución a cambio de su colaboración que puede ser desde algún objeto promocional, una copia de la película, aparecer en los créditos o cualquier otra cosa. Opera según una lógica de ‘todo o nada’. Esto es, los creadores hacen una petición económica y, si no la consiguen en un plazo de tiempo limitado, ni ellos ni la plataforma obtienen ningún beneficio. De lograrse el objetivo, Verkami se reserva el 5% de cada proyecto. Ideame, por su parte, surgió en Chile en 2011 pero pronto se expandió a Argentina y de ahí a otros países latinoamericanos: Colombia, Uruguay, Brasil, México y también EE. UU. Sin embargo, donde más presencia tiene con diferencia es en Argentina. En 2015 esta plataforma ya había conseguido financiar más de mil proyectos. Ofrece dos modalidades de recaudación8. La primera, es la llamada ‘todo o nada’ con la que también opera Verkami. A la segunda se la conoce como “todo suma”. Permite que los creadores puedan cobrar la cantidad obtenida para desarrollar una fase determinada del trabajo aunque ésta no alcance el objetivo económico planteado inicialmente. Las plataformas presentan diferencias en el modelo de negocio que proponen. La latinoamericana se muestra interesada en tener inversores a cambio de ganancias por los beneficios generados. Como se puede observar en su web, además de universidades, empresas privadas participan en Ideame de formas diversas. En algunos casos, simplemente, desde la página de la empresa o universidad se crea un acceso a la plataforma y viceversa (Ej.: Centro 8 Excepto en Colombia, donde sólo se pude operar con el segundo modo de recaudación referido justo a continuación en el cuerpo del texto. Mar Binimelis Adell 146 IC – Revista Científica de Información y Comunicación 13 (2016) [pp. 117-152] E-ISSN: 2173-1071 selecta LOS DISCURSOS DE LA FINANCIACIÓN COLECTIVA DEL AUDIOVISUAL CROWDFUNDING 147 E-ISSN: 2173-1071 IC – Revista Científica de Información y Comunicación 13 (2016) [pp. 117-152] se propone como una alternativa. De este modo, la práctica opera en base a discursos de oposición que sí critican los circuitos hegemónicos de financiación y circulación del audiovisual y las visualidades que en ellos se producen. Por un lado, en muchos casos se plantea el trabajo audiovisual como una vía de difusión de contenido crítico con lo que se hace énfasis en elementos inmateriales que se desarrollan fuera de la lógica de los mercados. De hecho, una buena parte de los proyectos son una expresión de movimientos sociales e iniciativas comunitarias con fuertes arraigos locales que aprovechan las ventajas del medio para difundir y compartir sus ideas. Por otro lado, en contraposición a lo que ocurre en estos circuitos, en los proyectos presentados a las plataformas estudiadas se valora esta vía como democratizadora, por lo que supone en cuanto a lógica colaborativa, que posibilita una participación social y que desacraliza la participación en la creación audiovisual. De este modo, discusivamente, el crowdfunding se plantea como un espacio de cuestionamiento de visualidades hegemónicas generadas en los circuitos tradicionales que se perciben como insuficientes para abarcar todas las necesidades de creación audiovisuales que demanda la ciudadanía. Esto hace que, si bien es hoy por hoy imposible pensar que esta práctica pueda sustituir a una industria, debe ser valorada en la medida en que puede complementarla y sobre todo por lo que entraña como demanda democrática. En este espacio se generan nuevas formas de significación. Es decir, la participación se concibe en este espacio como un “derecho a mirar” asociado a la creación y al consumo cultural entendidos como bien común. 7. Bibliografía –––––– Agrawal, Catalini y Goldfarb (2011). The Geography of Crowdfunding. National Bureau of Econimic Research, Working Paper No. 16820. Disponible en: http://www.nber.org/papers/w16820 [Consultado el 23 de mayo de 2016]. –––––– Binimelis Adell, M. (2011). La geopolítica de las coproducciones hispanoamericanas. Un análisis a través de su presencia en los festivales de Clase A (1997-2007). Tarragona (Tesis Doctoral - Universidad Rovira i Virgili). Disponible en: www.tdx.cat/bitstream/10803/51762/1/TESIS_ DEF_COMPLETA.pdf [Consultado el 10 de mayo de 2016]. El mismo autor argumenta en su ponencia cómo los medios y las tecnologías de comunicación son hoy espacios fundamentales en los que verse y reconocerse. Son inseparables de cómo concebimos el espacio público hoy y los discursos que generamos frente a él y a la participación política. La densidad a la que apunta la cuestión es que la cultura se alza aquí como algo que no compete gestionar sólo por la vía de las políticas públicas estatales ni por las leyes del mercado. En cuanto a la producción de sentido, la práctica del crowdfunding permite tomar el protagonismo directamente a la ciudadanía y cuestiona las estructuras que se sitúan entre ellos y los creadores. En esta investigación sostengo que, para hacerlo, el crowdfunding se ha desarrollado sobre condiciones materiales y discursos institucionales específicos que, al entenderse y ser compartidos y percibidos como legítimos por los usuarios, posibilitan su sustento. Estas condiciones permiten a los usuarios sentirse parte de una comunidad desde la que se gestiona de un modo subjetivo el recurso de la creación audiovisual. Esto supone un proceso de descentralización de las formas de la industria audiovisual clásica como mediadora en ese proceso. Estas condiciones son las siguientes: Por un lado, el riesgo económico reducido y repartido que entraña la práctica es un elemento fundamental. Esto es así tanto para los proyectos más ambiciosos, que diversifican sus aportaciones y ésta es una de sus fuentes, como para los más modestos. Se aplica tanto a los creadores como a los financiadores. Sobre la lógica de generar una fórmula institucional alternativa para la financiación audiovisual, la mayoría de los proyectos que recurren al crowdfunding se separa, al menos discursivamente, del objetivo de maximizar beneficios. Por otro lado, la tecnología es la base sobre la que se despliega esta práctica y la cuestión entraña complejidades. En el análisis de los proyectos presentados no se observan discursos sobre esta cuestión. Se interpreta que se percibe, fundamentalmente, como un instrumento. Así, no se establecen discursos críticos con respecto a las dependencias que se configuran en torno a lo tecnológico. Hacer un cuestionamiento en este sentido podría desarticular o contradecir un discurso que precisamente se establece a partir de identificarse con los valores positivos vinculados a Internet, como la conectividad o la interacción de los públicos. En cambio, el discurso que se construye subvierte o pone en cuestión las fórmulas tradicionales de fomento del audiovisual tanto públicas como privadas. Ante sus deficiencias y los límites a la autonomía que implican, el crowdfunding Mar Binimelis Adell 148 IC – Revista Científica de Información y Comunicación 13 (2016) [pp. 117-152] E-ISSN: 2173-1071 selecta LOS DISCURSOS DE LA FINANCIACIÓN COLECTIVA DEL AUDIOVISUAL CROWDFUNDING 149 E-ISSN: 2173-1071 IC – Revista Científica de Información y Comunicación 13 (2016) [pp. 117-152] –––––– FAPAE (2013). Memoria Anual. 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La “Primavera chilena” y el “#YoSoy132” Social media and the new latinoamerican student movements. “Chilean spring” and “#YoSoy132” Salomé Sola-Morales (Universidad de Santiago de Chile) [[email protected]l] http://dx.doi.org/10.12795/IC.2016.i01.05 E-ISSN: 2173-1071 IC – Revista Científica de Información y Comunicación 2016, 13, pp. 153 - 193 Resumen Este artículo examina en clave comparada el rol de las redes sociales en la “Primavera chilena” y el movimiento “#YoSoy132”. En primer lugar, se propone un marco descriptivo para comprender ambos movimientos en su contexto latinoamericano y, en segundo lugar, se analiza el rol de diferentes plataformas on-line (Facebook, Twitter y YouTube) en la implosión de los movimientos. Los resultados evidenciaron que en Chile las redes sociales fueron “instrumentales”, mientras que en México fueron “determinantes”. Abstract This comparative paper examines the role of social media in the “Chilean Spring” and in the “#YoSoy132” movement. First, it proposes a descriptive framework to approach both movements in a Latin American context. Second, paying special attention to the implosion of the movements. An analysis of the use of different online platforms (Facebook, Twitter and Youtube) is proposed. The results showed that in Chile social networks were “instrumental” while in Mexico were “decisive”. –––––– Soriano, D. (2015). ¿Qué hay detrás de las subvenciones al cine español? Libertad digital, 2 de julio. Disponible en: http://www.libertaddigital.com/ cultura/2015-02-07/que-hay-detras-de-las-subvenciones-al-cine-espanol1276540098/ [Consultado el 10 de junio de 2016]. –––––– Trembay, G. (2003). La sociedad de la información y la nueva economía. Promesas, realidades y falta de un modelo ideológico. Telos, 54, pp. 16-23. –––––– Tryon, C. (2009). Reinventing Cinema. Movies in the Age of Media Convergence. New Brunswick, New Jersey y Londres: Rutgers University Press. ---- (2013). 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