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Poesía y filosofía, el último asalto: usos referenciales y plasmaciones paródicas de lo filosófico en la poesía española reciente

Gutiérrez Valencia, Cristina

Abstract

Este trabajo dirige su atención a la parte más superficial de la relación entre filosofía y literatura a través de una muestra de poemas españoles que introducen la filosofía mediante la referencialidad más explícita o como materia para la sátira. Desde l

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Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 45. 2012 [485] POESÍA Y FILOSOFÍA, EL ÚLTIMO ASALTO: Usos e e enciales y plasmaciones pa ódicas de lo ilosó ico en la poesía española ecien e 1 C is ina Gu ié ez Valencia, Uni e sidad de Valladolid. Resumen: Es e abajo di ige su a ención a la pa e más supe icial de la elación en e iloso ía y li e a u a a a és de una mues a de poemas españoles que in oducen la iloso ía median e la e e encialidad más explíci a o como ma e ia pa a la sá i a. Desde los años 50 has a la ac ualidad y en un ango de es ilos que oscila en e el ealismo sucio y el cul u alismo no ísimo, la poesía española u iliza la iloso ía como medio pa a la uncionalidad poé ica, despojándola así de su se iedad. Abs ac : This pape d aws a en ion o he mos supe icial sec ion o he ela ionship be ween Philosophy and Li e a u e. This is done h ough he analysis o a sample o Spanish poems ha in oduce Philosophy; be i by explici e e en iali y o as sa i ical ma e . Since he 50’s o he p esen , and in a ange o s yles a ying be ween di y ealism o he cul u alism o he No ísimos, Spanish poe y uses Philosophy as a means o i s poe ic unc ionali y. Thus, i di es s Philosophy o i s se iousness. ¡Y siemp e con ese ono, con ese empaque de la se iedad, como si sólo la se iedad uese la que conociese, como si no hubiese más que una lógica y una comp ensión, y con esas palab as siemp e, an escasas, an dadas la uel a una y mil eces! J.A. González Sainz A la ho a de ace ca nos a un ema an amplio y an complejo como la elación en e la iloso ía y la li e a u a el p ime paso, si somos p uden es, es el de la oma de posición. No se a a, po supues o, de la alineación con uno de los bandos, pues incluso la dema cación de las oposiciones juga ía en nues a con a, sino de p ecisa con cla idad y conc eción el obje o de es udio y delimi a así nues a pe spec i a, el pun o de is a a adop a , la me odología. El cen o de nues o in e és, en es e caso, se á la poesía española desde los años 50 a la ac ualidad. Pe o pa a conc e a más la elación con lo ilosó ico y el ipo de ace camien o necesi amos da un paso a ás e i al g ado ce o de la cues ión, ebobina po un momen o, pulsa [«Rew]: Muchas oces ac uales escla ecen las causas de la complejidad de la elación en e iloso ía y li e a u a y de su es udio apun ando a aquello que las une: ma e ias comunes o a ines ejidas en la ex ualidad y la lingüis icidad. Ignacio Gómez de Liaño habla de lími es bo osos y on e as pe meables 2 y Manuel 1 Quisie a ag adece a Ja ie Ga cía Rod íguez el habe me acili ado a ios de los poemas que aquí apa ecen. 2 Ignacio Gómez de Liaño, “F on e as pe meables”, A chipiélago. Cuade nos de c í ica de la cul u a, 50 (ma zo-ab il 2002), p. 18. Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 45. 2012 [486] Asensi de la ans o mabilidad y des igu abilidad que ca ac e iza a ambas 3 . Po el mismo camino ansi an las eo ías pos mode nas y decons uccionis as y el pos es uc u alismo; como dice Asensi: “lo p opio del pensamien o pos - es uc u alis a ha sido una pues a en en edicho de las on e as que sepa aban con ni idez la iloso ía y la li e a u a y ice e sa” 4 . Pe o no se a a de que únicamen e en la con empo aneidad hayan comenzado a da se ex os cuya gene icidad es ma cadamen e híb ida, sino que ha sido en la ac ualidad ecien e cuando la consciencia de es a ans e salidad se ha hecho más explíci a, cambiando la isión de las elaciones en e ambas en una nue a elec u a conscien e de su his o ia. Ra ael A gullol da cuen a de ello en la e lexión sob e sus p opios in en os de esc i u a ans e sal: Na u almen e e a una p opues a que no enía nada de o iginal si enemos en cuen a que an o en sus desa ollos mode nos como en los e e en es an iguos la his o ia cul u al eu opea e a, en sus más ecundos momen os, la c ónica de aquella ans e salidad. Si econocemos la “ iloso ía” p esen e en la ob a de Esquilo, Dan e o Thomas Mann, así como la “li e a u a” de Pla ón, Kie kegaa d o Nie zsche, llega emos a la conclusión de que el con lic o de é minos es, a menudo, más ex e no que inhe en e a las c eaciones esc i as. 5 Es ando de acue do en que iloso ía y li e a u a no son elemen os an dis anciados, cabe p egun a se po el o igen de la con on ación, po las causas de la iolencia en e ambas en la his o ia de la elación con lic i a que han man enido. La aíz iene mucho que e con lo que A gullol llama “la ensión, endémica en Occiden e, que oponía el «mundo de las ideas» al «mundo de las sensaciones»” 6 , con la pola idad en e el se y la apa iencia. Esa oposición an cla a, nos explica Manuel Asensi, comienza con Pla ón y A is ó eles, pues no exis ía en la época p esoc á ica, como lo apun aba ya Heidegge en el capí ulo “Se y apa iencia” de In oducción a la me a ísica 7 . En Pla ón, que iden i icaba poesía con mi o (República II, 376c 8 ), la ac i idad poé ica o maba pa e de la o a o ia popula , in e esada en la doxa (opinión) y en la eikasia (conje u a), alejada, po an o, de la epis eme, la pa adoxa, el conocimien o, la u ilidad, el se , la bondad, la belleza 9 . La consecuencia de es a iden i icación en e poesía- imi ación-imp opiedad es la expulsión po pa e de Pla ón de los poe as de la República ideal. La poesía, desde en onces, ha pe manecido po debajo o po de ás de la iloso ía, mos ándonos la con inuidad del sis ema je á quico de 3 Manuel Asensi, Li e a u a y iloso ía, Mad id, Sín esis, 1995, p. 10. 4 Ibid., p. 10. 5 Ra ael A gullol, “Los cinco o icios del esc i o ”, A chipiélago. Cuade nos de c í ica de la cul u a, 50 (ma zo-ab il 2002), p. 63. 6 Ibid., p. 63. 7 Apud Manuel Asensi, op. ci ., p.14. 8 Ibid., p. 18. 9 Ibid., p. 21. Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 45. 2012 [487] ideales de Pla ón y el encabezamien o de es e sis ema po pa e de la VERDAD. La iccionalidad, pied a de oque de la li e a u a, se ha opues o adicionalmen e al ideal de e dad, y es a oposición ha ma cado la li e a u a como al a de se iedad; incluso la e minología con la que abajan algunas de las eo ías sob e la icción li e a ia dan buena cuen a de ello: en e a las co ien es, den o de la p agmá ica ilosó ica, que cues ionan la adecuación de la p egun a po la e dad o la alsedad en la icción, aquellas que hablan del discu so li e a io como un uso pa asi a io, no se io y, sob e odo, no pleno y los ac os de habla en que apa ece como cuasi-ac os, o quienes di e encian en e usos se ios y comp ome idos del lenguaje y usos lúdicos o a e iados 10 . A pesa de que el cen o de in e és del con lic o se ha ido desplazando en el anscu so de la his o ia de es a elación, la posición secunda ia y no-se ia de la li e a u a se ha man enido, al igual que se ha sos enido el lamen o y la queja cons an e de quienes p ac ican su o icio, que con inuamen e siguen de endiéndolo de es os plan eamien os. Dos ejemplos: Gómez de Liaño di á que “la e dad que descub e el Na ado no es la del Filóso o a secas, se asemeja más bien a la del que, como el anciano A is ó eles, hubie a ap endido a ama los mi os, a hace se pe didamen e mi óso o, pues la suya es una e dad que es á pene ada de emoción, que es inundación de gozo, al ez éx asis, ese a o y eliz ins an e ―«de en e, e es an bello», decía Goe he― donde la exis encia ca nal se econcilia consigo misma”, y J. A. González Sainz esc ibe que po eso los esc i o es, aunque los a emos y los admi emos, les enemos una sec e a inquina a los ilóso os, po que ellos siemp e sacan algo en limpio, siemp e sacan ajada aun a su modo, algunos muy nega i o, de codea se con la e dad, siemp e pueden p esen a una cuen a de esul ados más o menos abul ada. Son aman es a los que la sabidu ía acep a en su alcoba a odas ho as y a la is a de la amilia, de los ecinos y la se idumb e, no como noso os, que nos enemos que cola a ho as in empes i as, con iquiñuelas y po e icue os a eces in ames que ni siquie a sab emos eco da la p óxima ez y sin que nadie se dé cuen a, ni siquie a a eces la p opia dama. Así que cómo amos a p esumi más a de de sus a o es. 11 La he ida, en onces, sigue abie a, y po mucho que los abajos sob e las elaciones en e iloso ía y li e a u a sean cada ez más abundan es y que esc i o es y poe as a en de de ende median e sus poé icas, es udios o in e enciones públicas la ac i idad li e a ia, la des en aja es pa en e 12 . En un 10 An onio Ga ido Domínguez, “Teo ías de la icción li e a ia: los pa adigmas”, en Teo ías de la icción li e a ia, Mad id, A co/Lib os, 1997, p. 33 y 35. Ve ambién Lubomi Doležel, “Ve dad y au en icidad en la na a i a”, en An onio Ga ido Domínguez (comp.), Teo ías de la icción li e a ia, Mad id, A co/Lib os, 1997, pp. 95-122. 11 J.A. González Sainz, “Ahí e quie o e ”, A chipiélago. Cuade nos de c í ica de la cul u a, 50 (ma zo-ab il 2002), p. 72. 12 En el plano de los es udios, Be el Lang explica muy bien la hegemonía de lo ilosó ico en la díada, cómo las discusiones sob e las elaciones en e li e a u a y iloso ía se han Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 45. 2012 [488] momen o en el que ni siquie a los lími es en e ambas disciplinas es án cla os no pa ece ene mucho sen ido habla en es os é minos, pe o lo cie o es que la li e a u a p ecisa legi ima se, necesi a de discu sos secunda ios que la jus i iquen, y esa legi imación, po más que sea hecha po los p opios poe as y a e de alaba las bondades de la li e a u a, en a ya en el ámbi o de lo ilosó ico (la es é ica, la eo ía del a e, la p agmá ica ilosó ica, e c.) 13 . Donde la li e a u a gana e eno, donde no iene la necesidad de compa ación ni de si ua se a la al u a de las expec a i as de e dad que han odeado siemp e a lo ilosó ico es en los p opios ex os li e a ios; los ex os p ima ios de la li e a u a no sien en la angus ia de la in luencia espec o a lo ilosó ico (sino sob e la p opia li e a u a, nos dice Bloom) y son lib es de hace uso (y abuso) de ella pa a sus p opios in e eses, desde sus p opios pun os de is a y ecu sos. Es po es o que en nues o ace camien o a la poesía española ecien e el mé odo se á deja habla a los ex os lo máximo posible, mos a (en con aposición a “deci ”, como que ía Wi gens ein) la iloso ía en la li e a u a con la meno can idad de ex o secunda io posible. Pa a la selección del mues a io hemos buscado, po la misma azón que exponíamos más a iba ―deja de lado la compa ación, la necesidad de busca esul ados ilosó icos― y po amplia el máximo la a iedad de poe as y co ien es ecien es, ex os que u ie an a la Filoso ía en la supe icie del poema, en el ámbi o epidé mico de lo e e encial, no de lo e minológico, la p o undidad o la in encionalidad ilosó ica (nunca hay que descuida la alacia in encional), sino la e e encia explíci a a algún elemen o de la Filoso ía como disciplina. No nos hemos ace cado, en onces, a la llamada poesía me a ísica o medi a i a, cuya exis encia incluso se ha pues o en duda 14 , ni a la llamada poesía de la inde e minación del lenguaje, donde se ap ecia “la in luencia o el juego a pa i de pensado es mode nos y posmode nos como Wi gens ein, De ida, Foucaul y Deleuze” 15 . Nos in e esa e en el amplio pano ama poé ico español y desde sus a iadas co ien es y e apas cómo a an los poemas a la Filoso ía como disciplina y a los ilóso os como ac an es de la His o ia de la Filoso ía y como pe sonajes de su iempo, e qué écnicas, qué oces, qué onos u ilizan, qué co ien es poé icas se p odigan más, qué ilóso os son los más ci ados. Todo es o en un pano ama donde, según Vicen e Luis Mo a, la mayo ía de poe as mues an una peculia cen ado en el papel de las ideas ilosó icas en la li e a u a, en la iloso ía en la li e a u a. Be el Lang, The Ana omy o Philosophical S yle: Li e a y philosophy and he philosophy o li e a u e, Camb idge, Basil Blackwell, 1990, pp. 1-8. 13 Félix de Azúa, “Sob e una línea de Julien G acq”, A chipiélago. Cuade nos de c í ica de la cul u a, 50 (ma zo-ab il 2002), pp. 23-29. 14 Vicen e Luis Mo a no solo nos ecue da que la Me a ísica mu ió hace un siglo como ama de la Filoso ía, sino que a gumen a con ehemencia que “la poesía me a ísica como al no exis e”, Vicen e Luis Mo a, Singula idades. É ica y poé ica en la li e a u a española ac ual, Mad id, Ba leby, 2006, p. 157. 15 Ma ín Rod íguez-Gaona, Mejo ando lo p esen e. Poesía española úl ima: posmode nidad, humanismo y edes, Ba celona, Caballo de T oya, 2010, p. 69. Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 45. 2012 [489] ale gia a la iloso ía (ci ando una lis a de excepciones y con la a i mación de que “no sé si po casualidad [o si lo sé] la lis a comple a no di e i ía mucho de los mejo es poe as de los úl imos años”). 16 Los poemas o agmen os que amos a mos a p e enden se un co pus amplio ―po supues o no absolu amen e comple o y exhaus i o, siemp e se á una mues a ep esen a i a― que eje su p opia His o ia de la Filoso ía a a és de la poesía ecien e; de ese modo, c onológicamen e según los ilóso os ci ados, i emos mos ando los poemas y señalando las di e en es posibilidades, e siones y pe e siones de los ilóso os o las ideas que en ellos encon emos. Podemos comenza , an es de e o ae nos a las e e encias a los ilóso os más an iguos, iendo algunos ejemplos del a amien o gene al de la iloso ía en poemas conc e os. En ocasiones las lec u as de ex os ilosó icos si en como inspi ación a los poe as, que e lejan el paso po la iloso ía y saldan su deuda haciéndola explíci a. Un buen ejemplo es el poema io Los p incipios del ig e 17 , de F ancisco Acuyo Donai e, donde una de las secciones es “El ja dín de los ilóso os”, y ecoge poemas inspi ados en los pensamien os de g andes ilóso os pasados po el amiz poé ico, dedicando cada í ulo a uno o a ios de esos inspi ado es: “El ja dín p esoc á ico”, “Pla ón o A is ó eles”, “El ja dín de Euclides”, “Luc ecio”, “Cice ón”, “Plo ino-Diógenes”, “Desca es”, “Spinoza”, “Hume”, “Kan ”, “El sueño de Kan ”, “Hegel”, “Be gson”, “Heidegge y Sa e”, “Whi ehead”, “Eins ein. Edding on”, “Bo h-Heisenbe g”. Pe o es a demos ación de g a i ud no es lo más habi ual, la ac i ud que p edomina es la de oposición o desc eimien o, en di e sos sen idos. José Ma ía Ál a ez hace alusión a un jo en pa a en en a se a la sis ema ización del pensamien o po pa e de la iloso ía en “Monólogo pla ónico an e las inquie udes a is o élicas” 18 : Es e jo en es muy in eligen e,/ acaso demasiado in eligen e./ Se habla á de su ob a. Pe o/ qué lás ima que odo ese alen o/ se a ane po ence a el as o mundo/ en un sis ema. Aún no se ha dado cuen a/ de que lo único impo an e/ es pensa , di aga , pensa , con adeci se/ con inuamen e, eme ge de cada duda/ como del ma bañándo e/ pa a hundi e de nue o en o a ola./ Segui el pensamien o como la escu a de esas/ aguas. De/ odas o mas, si lo suyo no es eso,/ que mon e odos los sis emas que le plazcan,/ ambién son buen ema,/ ambién es un espléndido a gumen o. Y/ al in y al cabo/ eso es lo único que impo a:/ las olu as de la In eligencia. No so p ende es a pos u a en un poe a que ha esc i o que “sólo hay un p oblema/ me a ísico digno/ de conside ación:/ El Coño” 19 . Ma ía Eloy-Ga cía, po su pa e, opone median e una escena domés ica la Filoso ía a la ealidad 16 Vicen e Luis Mo a, op. ci ., p. 159, n. 212. 17 F ancisco Acuyo Donai e, Los p incipios del ig e, To edonjimeno, GC, 1997. 18 José Ma ía Ál a ez, El bo ín del mundo, Se illa, Renacimien o, 1994, p. 107. 19 José Ma ía Ál a ez, “La pied a que apa ece en la ma cuando asciende Venus”, Museo de ce a, Se illa, Renacimien o, 2002, p. 146. Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 45. 2012 [490] co idiana y encuen a inalmen e una en o a en “De cuando descub í que la ecina del e ce o B es la Filoso ía” 20 : hoy me he le an ado an p ecla a/ an ní ida en la posible a bo escencia de los días comple os/ an exac a en la pe mu ación que de doscien as cosas me pasen/ an ciega de mundo an su il/ an abismo en la sima/ an ho izon al en la cama/ an e ical en odo lo que ha é e ical/ an ago ada de habe lo is o odo/ que puedo deci sin mucho es ue zo/ que llegué a en ende po in a la ecina del e ce o B/ cuando odas las mañanas dice/ con ese ono de p ime alumno de la escuela de pla ón// ―aquí es amos, endiendo// y pensé sí/ endiendo odos con nues o p opio peso/ dejando que las cosas sean/ en onces/ ella ce ó su en ana que chi ía como una negación/ y yo me dispuse a se de nue o de iempo/ ce é ambién mi en ana/ y nada nue o sucedió en el in e io . Roge Wol e se mues a igual de escép ico pe o más ag esi o, haciendo gala del ealismo sucio del que es el máximo exponen e en nues o país, en “Es lo que dice” 21 median e la aná o a que a o mando ese sinsen ido ci cula in e umpida po un lenguaje in e pela i o co an e: “Sóc a es/ es lo que dice Pla ón/ es lo que dice Ma co Au elio/ es lo que dice Kan / es lo que dice Hegel/ es lo que dice Nie zsche/ es lo que dice Ma x/ es lo que dice F eud/ es lo que dice Bo ges/ es lo que decía mi abuela…// ¿Y ú? ¿Tú qué dices?// ¿Yo? ¿Cómo que/ qué digo yo?/ Menuda p egun a./ Yo no digo nada.” Si las espues as e an aquí ag esi as en su ono, la iolencia se hace explíci a en un poema na a i o como “Explica es o” 22 donde la p egun a po la e iciencia de la iloso ía pa a da espues as se ma e ializa en es a escena: El con e encian e/ e a un iejo canoso/ con ga as,/ aje sas e/ sin co ba a,/ la camisa abo onada/ has a el úl imo bo ón.// Las ga as/ aumen aban el amaño/ de sus ojos/ como cuando alguien/ se asoma a la mi illa/ de una pue a/ o se mi a/ en la pa e de a ás/ de una cucha a.// Tenía una boca/ ígida,/ una g ie a/ que se ab ía/ y se ce aba/ llena de dien es ama illos/ en la a ogan e/ impa idez/ de un os o/ poseído/ po la aleg e u ia/ de un cha la án/ en una e ia.// E a como un sapo/ de piel aca onada/ dando b incos/ en su asien o,/ agi ando el ai e/ con las manos,/ espa ciendo/ la espesa/ iscosidad/ de su hali osis/ po la sala/ aba o ada.// Es aba hablando/ de Sóc a es,/ Pla ón,/ la dialéc ica/ ma xis a,/ Hegel, Kan ,/ la an opo agia,/ la e idencia indiscu ible/ del uso de alucinógenos/ en la ob a poé ica/ de San a Te esa/ de Jesús.// Asegu aba/ sin el más mínimo/ emo / a equi oca se/ que absolu amen e odo/ en es e mundo/ enía un po qué,/ un an es,/ un después, un mo i o/ y una explicación./ Y esa explicación/ e a la suya;/ la suya/ y la de nadie más.// Concluida/ su in e p e ación pa icula / del Apocalipsis/ y en e adas/ bajo una a alancha/ de insul os/ y con unden es ci as/ bibliog á icas/ las en a i as/ de pone en duda/ la e iden e solidez/ de su discu so/ po pa e/ de algún ingenuo/ impe inen e/ en e los jocosos abucheos/ de los secuaces/ del Maes o,/ alguien dijo que en el caso/ de que no hubie a/ más p egun as/ se da ía/ po inalizada/ la sesión.// Y ue en ese momen o/ cuando un chico/ cuyo pálido semblan e/ 20 Ma ía Eloy-Ga cía, Cuán o du a cuan o, Alme ía, El Ga ie o, 2010, p. 33. 21 Roge Wol e, Noches de blanco papel, Ba celona, Huacanamo, 2008, p. 434. 22 Ibid., pp. 206-209. Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 45. 2012 [491] según se comen ó después/ hablaba de onanismo compulsi o/ mala die a/ y un pa en e exceso/ de lico es espi i uosos/ de al a g aduación/ i guió su la go/ y desga bado cue po/ de un asien o/ de la p ime a ila,/ sacó un e ól e / del 38/ de debajo de un sobaco,/ apun ó al g an homb e,/ y exclamó:/ «¡Me gus a ía/ que me explica as es o,/ hijo de pu a!»,/ an es de espa ci / insignes/ y muy es opeados es os/ de masa ence álica/ po oda la pa ed. El mismo escep icismo, más esignado an e la al a de espues as, expone José Ma ía Val e de en “His o ia de la iloso ía” 23 , explo ando su ace a p o esional de p o eso de Filoso ía, elemen o que e emos epe ido en a ios au o es ―la desmo i ación y la inc edulidad an e lo que enseñan como ac o común― (la Filoso ía como disciplina, como ma e ia de es udio en una poesía que iende a la ep esen ación de lo co idiano): En o en el aula, empiezo a habla a un cien o/ de ca as mal despie as: po un a o/ sob e sus idas, ígido, desa o,/ cumpliendo mi debe , el ío ien o// del Se y de la Nada, de la Idea/ y la Cosa; la ho ible pe spec i a/ de é igo que se ha hecho ino ensi a,/ espec áculo g is, ieja a ea.// Si alguno, casi inquie o, se emue e,/ los más sueñan, o apun an, o hacen uido./ Pe o bas a: es la ho a ya. De nue e// a diez, ie on el Se , ese agua ies as;/ p osigan su i i in e umpido:/ yo uel o a mi silencio sin espues as. Los esc i os de los p esoc á icos, llegados has a noso os de o ma pa cial, agmen a ia o secunda ia, son ep esen ados como pecios de nues a cul u a, como o ma de ecupe ación de la memo ia an igua en “De elicción del con ex o” 24 , de Jo ge Riechmann: Que el alba del pensamien o, la deslumb an e au o a de nues a sensibilidad, se nos ansmi a como pecios a ojados po la ma después de algún nau agio insondable es jus o. Resca ados del desas e, pied as palpi an es sob e la playa, los p eñados agmen os de He ácli o, Tales, Anaximand o, Jenó anes…Res os de alguna emo a ca ás o e geológica, egu gi ados po la memo ia del mundo. ¿Cómo ope a és a? Súbi os ogonazos, desapa iciones selec i as, oco sob e el de alle que pa ecía ca ece de impo ancia, supe posición de los iempos, ex aña ecomposición del a gumen o, me onimia eloz, exaspe ación, a oma. Esas a caicas esqui las o man pa a noso os un lecho ac ual, son del a acogedo pa a el eleidoso ío de nues a conciencia. P esen es, espi ables sin é mino: He ácli o, Anaxágo as, Empédocles, Epicu o. Y uel a a He ácli o. Memo ia del mundo que uncionas como nues a p opia memo ia: las aíces del ca do, la base del a olón, el hielo azul del icebe g, los aguazales lejanos. Aunque una supe icial mi ada melancólica queda ía p endida en el a chipiélago del desas e, odo es á ahí, espe ando que eco demos aquellas palab as que son nues as, que son las más nues as: el camino hacia a iba y hacia abajo es uno y el mismo. 23 José Ma ía Val e de, en Jesús Muná iz (comp.), Un siglo de sone os en español, Mad id, Hipe ión, 2000, p. 290. 24 Jo ge Riechmann, Con e saciones en e alquimis as, Ba celona, Tusque s, 2007, pp. 31- 32. Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 45. 2012 [492] Den o de los p esoc á icos, el que apa ece de o ma más ecu en ey casi exclusi a (excep uando algunos casos como “Lección de Demóc i o” de José Agus ín Goy isolo) es He ácli o, ligado a su amosa sen encia sob e el ío y lo mudable, y en con aposición a su adicional con apun o y de enso de lo es able Pa ménides. La igu a de He ácli o se u iliza ya p olí icamen e en di e en es au o es la inoame icanos que aunque no en an den o de nues o co pus, con ibuyen a osiliza la imagen he acli eana del ío y hace de ella un símbolo que sigue apa eciendo en nues a poesía has a la ac ualidad. En e ellos “He ácli o” de Amado Ne o, “Don de He ácli o” de José Emilio Pacheco, “F agmen os de He ácli o al es ella se con a el cielo” de Ca los Hahn, o “Le eg e d’Hé acli e” y los dos poemas i ulados “He ácli o” de Bo ges. Ya en nues o ámbi o la e e encia a He ácli o suele apa ece como ecu so pa a in oduci un ambien e solemne y simbólico en poemas de ono medi a i o, así es en los siguien es poemas: Pues odo ío es siemp e el mismo ío,/ aunque cambie el colo o el olumen de sus/ aguas,/ y luye hacia la ma que es el mo i ,/ He ácli o y Pa ménides lle aban/ ambos y po igual azón bas an e. 25 Libe ado de odo anscu i / sin pausa se desliza/ en oleaje sepia,/ pé eo ma ,/ a imo al pez in ac o,/ aguas que a He ácli o se oponen/ en ecuación sec e a,/ que el se es o no es,/ y el b e e gus o queda. 26 Despacio/ cada noche/ colgamos la mi ada de una es ella/ y cub imos el suelo con la opa.// Las elas se deshacen/ iluminando la ies a co idiana/ i ual que/ cada noche/ se conse a y modi ica/ (He ácli o y Pa ménides nadando jun os en íos di e en es)/ en un p oceso que sólo se en iende/ pensando en o a cosa […]. 27 Hay un es ue zo hacia la exac i ud:/ es su espi ación,/ la anspa encia, el cambio./ Todo esul a ísico.// Son an ina u ales:/ ca ecen de hoga p opio./ El sol, gas ado en días/ hechos en se ie, inmó il/ sob e i e, no iene un pensamien o/ p eciso, simplemen e/ es á, con más is eza biológica/ en busca de Pa ménides/ y lo in a iable o He ácli o/ y su con inua mudanza./ Ella debiese incluso se medida/ de la misma o ma: en su u ilidad./ En un cue po da o ma a muchos cue pos. 28 Mas heme aquí endido,/ iendo el ío de He ácli o/ duda de la co ien e/ y pe de se en un alle mis e ioso/ donde agan sin sus capa azones/ las pe ezosas o ugas de la noche […]. 29 25 En ique Bal anás, T ece elegías y ninguna mue e, Se illa, Sil olá, 2010, p. 20. 26 Cla a Janés, “Sme dis mac u us”, Fósiles, Málaga, e.d.a., 2008, p. 15. 27 Ma iano Pey ou, “Se ab azan los enemigos”, De las cosas que caen, Buenos Ai es, Bajo la luna, 2004, p. 43. 28 “Modelos”, Raúl Pé ez Cobo, Game o e , Valencia, P e-Tex os, 2009, p. 14. 29 Ca los Aganzo, Ángeles caídos, Se illa, Algaida, 2008, p. 33. Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 45. 2012 [493] Pul us sumus… Somos/ nada más que/ el ánsi o apasionado/ en e dos puñados de ca bono/ (esos despojos de He ácli o/ en los que un dios se empeña/ en descub i o den; y i i / en segui le el juego/ y epe i lo) […]. 30 O os ejemplos pa ecidos pod ían se “Homenaje a He ácli o” de En ique Ba e o Rod íguez, “He ácli o” de Joan B ossa, “Desde B andeso-Es ación” de Manuel Vilas, “También po donde nadie andu o es posible halla huellas” de Jo ge Riechmann, o “He ácli o p egun a” de E a Villa ieja. Un uso di e en e es el que le die on Ángel González y Abela do Lina es, el p ime o con una ecupe ación de la adición con un gi o hacia lo humo ís ico y el comp omiso, y el segundo como hilo conduc o de una pano ámica muy pe sonal de la poesía española ac ual: GLOSAS A HERÁCLITO 1 Nadie se baña dos eces en el mismo ío./ Excep o los muy pob es. 2 Los más dialéc icos, los mul imillona ios:/ nunca se bañan dos eces en el mismo/ aje de baño. 3 (T aducción al chino) Nadie se me e dos eces en el mismo lío./ (Excep o los ma xis as-leninis as) 4 (In e p e ación del pesimis a) Nada es lo mismo, nada/ pe manece./ Menos/ la His o ia y la mo cilla de mi ie a:/ se hacen las dos con sang e, se epi en. 31 EL REGRESO DE HERÁCLITO Los que se e a an con el usil del adje i o en al o/ an e la pieza cob ada./ Los que buscan en la p o undidad de su bañe a pa a/ encon a el silencio./ Los pe seguido es del éxi o que dibujan la diana/ después de habe lanzado la lecha./ Los que lo saben odo de las mayúsculas y nada de la/ pun uación./ Los que espolean los ija es de un caballo de ca ón/ pied a con los ojos pe didos en lo in ini o./ Los mís icos dispues os a enuncia a odo excep o al aplauso./ Los que ocean en la plaza pública su ebeldía an e la/ mi ada complacien e de las au o idades./ Los p ac ican es de la escalada lib e en iscos de/ no en a cen íme os de al u a./ Los dinami e os de la palab a iznados de un/ hollín que simula se pol o de es ellas./ Los axide mis as de la angua dia siemp e ado nados/ de plumas con olo a na alina./ Todos ellos es án in i ados a baña se, al menos dos/ eces en el ío de es a página. 32 30 Ja ie Mo eno, Co es publici a ios, Mad id, De eni , 2006, p. 33. 31 Ángel González, La p ima e a a anza. An ología, Mad id, Viso , 2008, pp. 170-171. 32 Abela do Lina es, en Ma a Sanz (comp.), Me alingüís icos y sen imen ales. An ología de la poesía española (1966-2000). 50 poe as hacia el nue o siglo, Mad id, Biblio eca nue a, 2007, pp. 450-451. Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 45. 2012 [500] pe sonaje hablan e y suspende su juicio mo al pa a pode dis u a de la lec u a del poema, de modo que deducimos que los poe as que u ilizan es a écnica con ilóso os o pe sonajes his ó icos son a o ables al pensamien o de es os y di igen, median e es e ecu so, las inclinaciones del lec o : Una mañana, uno se so p ende/ con la ida madu a en e las manos./ Ha en e ado su in ancia en ese día./ La adolescencia sigue, y se esis e,/ y c ee no mo i y a mu iendo./ Has a la noche en que uno se des ela,/ agobiado su lecho de ecue dos./ Pie de la ju en ud en es e encuen o./ Pe o la madu ez ―oh donación a día―/ ya no nos abandona, aunque que amos/ a la ejez ab i le nues as pue as./ Que es más eloz la mue e que la ida,/ dice Epicu o, anciano, a sus discípulos. 54 En el ámbi o de la iloso ía la ina el poema quizá más memo able es el de Ja ie Velaza “Con a Séneca”, que una ez más u iliza el yo lí ico co ela o del Velaza p o eso uni e si a io pa a con on a la lección ilosó ica con la ida y mos a su escep icismo an e las ideas que ha de enseña : O a ez las maldi as menos cua o. O a ez/ uge Radio Pando a con su pa e de paz,/ ápido, ducha, ío, más ápido, ca é,/ más ca é, aya pelos, esignación un ada,/ es e maldi o in ie no iene du o.// La agenda iola c uel mis pá pados ―llama a Fulani o,/ comp a sal, conce a ci a con el den is a,/ ema del día Séneca―/ Hojeo mi camisa/ me ab ocho las Ca as a Lucilio.// Es o nuda el coche. A du as penas me despie o a un guión:/ Co duba, in e mi en e de echa, las agedias,/ calle Balmes, Calígula, epís olas, discu sos,/ suicidio: el ideal es oico, las pasiones/son malas, esigna se es i ud de los sabios./ Llue e.// Pa a explica a Séneca es oy yo,/ cuando ú e has quedado ecogiendo las copas/ del insomne champán y oda ía e eo/ despedi me en la pue a, es ida únicamen e/ con cua o se pen inas, an oda ies a aún/ que me en an unas ganas cue das de da la uel a/ pa a con a e a i lo que opino de cie o/ de odos los idículos sénecas de es e mundo,/ y pedi e que uel as a baja las pe sianas/ y a desco cha lico y a espa ci me con e i,/ po que yo soy más bien del bando de Ne ón,/ y que si a demos Roma ya end án los bombe os,/ y que, mue os al in, se emos como Séneca,/ sob ios y mesu ados, muy o males y quie os./ Es o e explica ía, de no se un coba de,/ si es a calle no ue a de único sen ido/ ―ese sen ido es úpido que llaman del debe ―,/ eso, y no o a cosa, si ochen a y cua o ojos/ no me esc u a an ya como espe ando alguna/ a al e elación: hoy quie o habla os/ de Lucio Anneo Séneca, me a uso la men i a,/ ilóso o admi able...// Di ec o al es ómago. 55 Juan An onio González Iglesias ap o echa la oposición en e Tomás de Aquino y F ancisco de Asís pa a mos a sus p opias ideas ace ca de la je a quía en “Tomás de Aquino a i ma que el Demonio”: “Tomás de Aquino a i ma que el 54 José Luis Giménez F on ín, en Ped o Conde Pa ado y Ja ie Ga cía Rod íguez (eds.), O eo XXI. Poesía española con empo ánea y adición clásica, Gijón, Llib os del Pexe, 2005, p. 151. 55 Ja ie Velaza, en Ped o Conde Pa ado y Ja ie Ga cía Rod íguez (eds.), O eo XXI. Poesía española con empo ánea y adición clásica, Gijón, Llib os del Pexe, 2005, pp. 275- 276. Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 45. 2012 [501] Demonio/ odia la je a quía, po que sabe/ que el o den es escala ascenden e hacia Dios./ Sin emba go, F ancisco/ de Asís ―cuyo deseo/ e a segui desnudo a Dios desnudo―/ se decla aba ajeno a cualquie je a quía./ Uno de los dos mien e. C eo que es Tomás de Aquino.” 56 La ec eación de una escena his ó ica que eíamos ya con F ancisco B ines y la mue e de Sóc a es no es el único ejemplo de la u ilización del biog a ismo de los ilóso os ―in e és que, po o a pa e, no es ac ual, ya Diógenes Lae cio esc ibió las Vidas, opiniones y sen encias de los ilóso os más ilus es―. Edua do Jo dá ela a los “Úl imos días de Mon aigne” 57 en un poema que mezcla la oz del na ado -bióg a o y la del p opio ilóso o, con i iéndose Jo dá en el Diógenes Lae cio pa icula de un pensado que esc ibió: “Lamen o que no engamos una docena de Lae cios” (Ensayos, II, 10): Cuando empezó sep iemb e, bajó el ío/más c ecido, y llegó un homb e de I alia/con/ in ención de e lo. Muy débil de la is a,/malo el oído, peo el alien o,/pe dido el/ palada y la memo ia,/no quiso e a nadie: «Es oy de iaje»./No le gus aban ya las a des escas/ni las p ime as llu ias, él, que como los pa os/amaba la humedad y el ba o dócil./Desdeñó e el hue o de manzanos/y aca icia las u as ojas, ue es/como sus g uesos cálculos bilia es./Con la mano alejó a su sec e a io/que en aba con un lib o de Pla ón./Las ocas epicú eas engo daban./El ien o e a jo ial. Pe o los homb es/ma aban po dispu as eológicas./Cada nube e a un signo sin sen ido.//Y un día le asal ó la pa álisis./Su lengua iel se ol ió sediciosa/y obs inada, igual que un hugono e./Esc ibía: «T aedme mi caballo»,/«Mi jubón», «Mi o inal», «Mi lib o», «Bas a»./Hizo llama a es de sus ecinos:/que ía despedi se. Iba en con a de sus consejos,/pe o con adeci se e a su o gullo./Puso una no a más en los «Ensayos»/ ebosan es de no as añadidas./Pidió que lo lle a an has a su biblio eca,/y no pudo. En la cama, a solas,/año ó a Mademoiselle de Gou nay. Rozó su en e,/po desg acia in ocada, y se maldijo./Su lecho olía a ós o o y a nada./Lamen ó odo aquello que iba a deja a ás:/las colinas de Roma, un ey bené olo,/su posada en Pa ís, el uego de sus amigos./Se a as ó a la en ana. El ho izon e/e a un homb e obcecado. Los lab iegos men ían a sus hijos. Quiso oí misa. Sob e Desca es solo encon amos un poema (en el ámbi o hispanoame icano es á ambién el “Desca es” de Bo ges) cuyo ono no sea i ónico o donde no se haga un ap o echamien o del cogi o ca esiano con ines humo ís icos, el de Vicen e Molina-Foix en la amosa an ología Nue e no ísimos poe as españoles, “Desca es” 58 : En un p incipio se c eyó e en él al desp o is o de/ mensajes,/ al enido de lejos,/ a sólo un miemb o de secciones ocul as/ que odo encie an en el es echo cauce de los lib os./ ―igno an es, según se obse a, lo iel de su manejo/ con p oblemas de audiencia más 56 Juan An onio González Iglesias, Un ángulo me bas a, Mad id, Viso , 2002, p. 20. 57 Edua do Jo dá, Pe o sucede (An ología poé ica), Se illa, Renacimien o, 2010, pp. 64-65. 58 Vicen e Molina-Foix, en J.M. Cas elle (ed.), Nue e no ísimos poe as españoles, Ba celona, Ba al, 1970, p. 194. Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 45. 2012 [502] as a―.// Tu ie on que llega edades más adul as/ que le econocie an./ ―algunos han pensado que hallábanse/ an e un nue o p o e a de lo inú il―./ (Los g abados de época nos mues an un Desca es/ siemp e sen ado jun o al uego,/ con el hábi o neg o,/ más p eocupado en la ex u a o esencia del esc i o/ que p opiamen e haciéndolo.) De en e los i ónicos, Jo ge Riechmann hace uso de él en “En la es ación de F ancia” 59 : “Ella me dice que un al Desca es dijo/ «pienso luego soy»/ y luego Lacan le enmendó la plana diciendo/ «pienso luego no soy»/ yux apues amen e, se ille amen e,/ e o ia iamen e.// Y yo pienso que dije, digo,/ que di é/ p ecisamen e en el p óximo e so/ que la ida me ue muy gene osa/ po que la engo a ella// ¡e incluso engo algunos enemigos!”, y En ique Badosa en dos poemas, “Epi a io de un poe a pensado ” 60 y “XXXV” 61 : «Esc ibo, luego soy» se epe ía,/ ilóso o es e a e ca esiano,/ que compuso muy poco y muy en ano/ de an o medi a su le anía.// Después lo exis encial le a ae ía,/ y del odo a des iempo ue sa eano:/ «Exis o po que esc ibo», que es lo humano,/ según la nue a escuela p oponía.// Po que nunca esc ibió nada impo an e,/ en e el se y el no se iba no siendo;/ y en e exis i y no, pues no exis iendo.// Cuando aquí le aje on, acilan e,/ aún nos eci aba, con encido,/ poemas que ni han sido ni exis ido. Ca esiano, un poe a iloso a:/ Me can an, luego soy. Y si no, no./ Po piedad, unas no as, can au o es,/ un do, e, mi, a, sol mise ico de,/ una ca i a i a melodía/ con que sali del limbo del no se ./ Aquí es án mis poemas, des ozadlos/ a gui a azo limpio y melopea./ Todo es e sac i icio se á poco,/ mi d ama exis encial queda esuel o/ si me can áis. ¿Qué me can áis? ¡Ya soy! Con inuando con el Racionalismo, des acan los es poemas que José Jiménez Lozano le dedica a Spinoza (Bo ges le había dedicado ya dos), “La isa de Spinoza”, “Chejo y Spinoza” y el sob ecogedo “Visión as una lec u a de Spinoza” 62 , donde el poe a in e pela al ilóso o: ¿Escuchas? ¿Escuchas los gemidos,/ o aciones, silencios? Mi a a los aden os/ de la es ancia po la ce adu a: és a es la cáma a/ de gas del campo de Auschwi z, sinagoga/ de la Razón del homb e encedo a/ del iejo Dios de nues os pad es, mue o,/ aunque de Él se na aban la glo ia/ y el pode . Mas es os a ibu os/ son de la A aña inmensa que en sus edes de seda/ a apa oda ida. ¿Oyes/ su un uneo de place y las idio as/ p egun as y oda ía espe anzas de las íc imas/ en sus ojos ue a de las ó bi as, sus muecas,/ sus miemb os e o cidos como/ de ma ione as en las a des holandesas, an calmas?/ Pe o c eo habe is o u cadá e an b e e/ como el de un go ioncillo caído del ale o y es ellado bajo la bo a de los que gobie nan/ el mundo, en ando con los o os mue os/ en el ho no. ¿Acaso no leías en u Biblia que Dios es un amo / así de ho ible? Dime,/ Ba uch de Spinoza, el más ex año,/ el más amado de mis con e sado es y 59 Jo ge Riechmann, El co e bajo la piel, Mad id, Bi áco a, 1994, p. 101. 60 En ique Badosa, Pa naso une a io, Ba celona, DVD, 2002, p. 53. 61 En ique Badosa, Epig ama de la Gaya Ciencia, Ba celona, DVD, 2000, p. 31. 62 José Jiménez Lozano, El iempo de Eu ídice, Valladolid, Fundación Jo ge Guillén, 1996, p. 91. Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 45. 2012 [503] pa ien es./ Po i a as o mi ca ga oscu a de homb e, ¿lo sabías?/ Y quie o que me expliques Auschwi z. No es de ex aña que Al edo Saldaña, en su úl imo es udio sob e poesía española (No odo es supe icie. Poesía española y posmode nidad) esc ibie a de José Ma ía Ál a ez que es “el no ísimo que de o ma más incon es able ha hecho de la adición cul u al e e en e y azón de su esc i u a poé ica” 63 , pues aunque ya hemos is o su ace a más i ónica espec o a és a ( ene como e e en e la adición no signi ica comulga con ella), iene ambién poemas como “Qué ida an ilus ada (¡Y en es os iempos!)” 64 : “Toda la a de/ a la somb a bendi a de es e á bol,/ eleyendo/ al aza , pasajes/ de las FIVE DISSERTATIONS/ de esa pasión que es Hume; […]”. Toda ía en la Ilus ación, Almudena Guzmán y Jon Jua is i, espec i amen e, no pa ecen simpa iza con Rousseau, pues ella ecu e al biog a ismo pa a descali ica lo y él, en “Emilio o De la educación” 65 pin a b e emen e una escena donde el diminu i o nos hace sospecha : “Mandaba a sus p opios hijos,/ uno as o o,/ al hospicio.// (Rosseau 66 e a el lobo de Plau o/ y de Hobbes.)” 67 y “Dona ien-Alphonse-F ançois/ soc a izaba a su p imi o, Joseph de Mais e,/ an e la complacien e mi ada del p ecep o / (un ica io de Saboya)”. Puede que la suspicacia en la lec u a del poema de Jua is i p o enga de la lec u a de es e “T íp ico de la con ailus ación” 68 , uno de los mejo es ejemplos de las plasmaciones i ónicas de lo ilosó ico en la poesía ecien e: I Ri a ol Qué dolo , po un descuido/ Dide o y D’Alambe / cena on un Camembe / pu e ac o y e enido./ Después de habe lo comido/ sob e ino la agedia:/ a las dos ho as y media/ su ie on un ap e ón/ y esc ibie on de un i ón/ la pe e sa Enciclopedia. II He de Oh, Kan , in las sin mesu a/ la Razón. Es un disla e./ Yo me huelo que hay oma e/ en esa Razón an Pu a./ Tú di ás que soy un cu a/ y en eso ienes azón,/ pe o mis azones son/ pu as, san as y since as:/ pido a Dios que no e mue as/ de un a aque al co azón. 63 Al edo Saldaña, No odo es supe icie. Poesía española y posmode nidad, Uni e sidad de Valladolid, 2009, p. 135, n. 28. 64 José Ma ía Ál a ez, Sob e la delicadeza de Gus o y pasión, Se illa, enacimien o, 2006, p. 14. 65 Jon Jua is i, Poesía eunida (1985-1999), Mad id, Viso , 2000, p. 31. 66 Sic. 67 Almudena Guzmán, Zonas comunes, Mad id, Viso , 2011, p. 27. 68 Jon Jua is i, A e de ma ea , Mad id, Hipe ión, 1988, p. 39-41. Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 45. 2012 [504] III Bu ke Libe inos de le ina,/ os pe dí odo el espe o/ cuando el cuello de Cape o/ ce cenó la guillo ina./ Hoy la chusma se amo ina/ y año áis la mano du a./ Pe o, en es a coyun u a,/ ¡echadle un galgo a Vol ai e!/ Habéis pe dido el pode / po hace li e a u a. No es a ea sencilla encon a poemas sob e Hegel en nues a adición poé ica ecien e, no son muchos los poe as que se hayan a e ido con al nomb e, pe o Juan Ca los Gea lo ha hecho con magní ico esul ado: […] De la misma mane a/ Geo g Wilhelm F ied ich Hegel,/ Magis e Alego is a,/ Impe a o del Escomb o,/ P íncipe del Ve ede o,/ G an Maes e Fundado del eady- made,/ Ven ílocuo Absolu o, Pacien e/ Domado de la Paloma,/ a incándose en la cima de la g an escomb e a/ (en la e ical de Jena, unos mil ochocien os/ y seis años después de Jesuc is o: a a decía,/ y el ni el había subido/ unos buenos milíme os con los mue os sajones/ y los mue os de P usia/ y los mue os de F ancia, amon onados/ en el campo de ba alla),/ auscul ó los umo es en las ísce as del suelo/ y después sume gió sus blancas manos/ en el gólgo a de cue pos y de obje os/ y eligió los de su gus o./ Y así cosió, ensambló/ puso unos jun o a o os y compuso/ con los es os exhumados ―osamen as y casco es,/ y escoldos de le as, y sang e pul e izada,/ con agmen os de e igies casi siemp e no ables/ en su más lindo pe il―/ un guiñol Bonapa e y su mon u a/ que sen ó en su egazo, y al que hizo p oclama / le an ando con sus manos la mani a/ a la al u a del lequillo epeinado:/ «Has a aquí llegó la His o ia; a pa i de aquí el Cielo»./ Y has a aquí llego, en e ec o, la pacien e cons ucción/ de la o e de Babel; y a pa i de aquí empezó/ su len a declinación: es e desmo onamien o/ (pues sabe lo que se es es empeza / a sabe que se es á/ dejando de se ) […]. 69 Jo ge Riechmann uel e a mos a su lado poé ico más comba i o en un poema donde alude a Schopenhaue y a Nie zsche pa a echaza los: “Siglo nue o, ida nue a” 70 : Acep a que somos agmen os cambio cons an e animales/ que no buscan ealiza alo es/ sino sólo sacia necesidades// libe a nos/ de la ilusión del yo/ la ampa del lib e albed ío/ y los engaños de la mo al// ex i pa las nociones/ de inalidad y de espe anza/ abandona la idea misma de sen ido/ y el he ido a án sísi ico po cumpli lo// ol e a pone a Nie zsche y Schopenhaue / sob e la mesa de noche/ jun o a la pe aca de ajenjo/ y la pol e a con cocaína// son planes de ida/ que sólo cabe plan ea se/ en Cali o nia o en Ba ie a/a pa i de los 80.000 dóla es al año// los demás/ ap e amos los dien es/ y segui emos/ esis iendo. A enuada la i onía de Riechmann en su lí ica ei indica i a, el ingenio mo daz iene en es a ocasión de la mano de Ca los Ma ínez Agui e y su 69 Juan Ca los Gea, Occiden e, Gijón, T ea, 2008, pp. 30-31. 70 Jo ge Riechmann, en Cambio de siglo. An ología de poesía española 1996-2007, Mad id, Hipe ión, 2007, pp. 176-177. Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 45. 2012 [505] habi ual inco ección polí ica y eu ilización i ónica de la adición, an o del pensamien o como de la mé ica: PARERGA UND PARALIPOMENA ¡El mundo es dolo ! ¡El mundo es dolo !/ ¡Qué odiosa doc ina iene es e seño !/ ¡Yo no sé po qué u e que c ee le!/ ¡Mi sang e se hiela an sólo con e le!/ ¡Ama sólo causa dolo más p o undo!/ ¿De dónde sacas e u impulso ecundo/ leyendo la C í ica del bueno de Kan ?/ ¿Po qué en enenas e como un alac án/ con ie o aguijón, iejo pesimis a,/ mi ie na molle a de ho o pan elis a?/ ¡Ama sólo causa dolo más p o undo!/ ¡Yo pienso en la mad e que e ajo al mundo! 71 Algo más se io se mues a Ma ínez Agui e en “Sö en Kie kegaa d” 72 , donde el yo lí ico habla a un “ ú” que es el p opio ilóso o: Al ededo del alma de un homb e a o men ado/ se aza la pa ábola de Isaac y Ab aham./ Tus ojos se cla a on en los ojos de C is o/ mo a o y encon as e amo en la se e a/ imagen que u pad e e mos ó de Jesús./ Tus ojos se cla a on ambién en las espinas/ que co onan las sienes de cada homb e y muje / y quisis e calma su dolo con us lág imas/ esc i as en us lib os con in a de u sang e./ Tus ojos an p o undos se cla a on po in/ en aquella muchacha que sólo e a una niña,/ he mosa como el sueño de un ángel celes ial,/ pu a como la luz del sol de la mañana,/ la cálida Regina Olsen, enamo ada/ del eólogo-poe a, la niña que ol is e/ el cen o de u lucha. La niña que inmolas e/ en u al a po u ocul o sen ido de la es é ica,/ pa a encon a en ella u p opia sal ación/ y la de Sa e, de Camus, y mía… Kie kegaa d pa ece se ambién el p o agonis a del peculia poema io de Ped o Casa iego Có doba El hid oa ión de K., donde K. es Kie kegaa d, “El humilde empleado/ son ien e” de la Lu ie Co., en Cali o nia, enamo ado de Ma ie, p ime a sec e a ia de la compañía. La oz poé ica na a los sueños de Kie kegaa d, que pa ece a la ez una aslación del ilóso o a o a época y luga y un co ela o del au o . Nie zsche es, jun o con Pla ón y He ácli o, uno de los ilóso os más ci ados en nues a poesía con empo ánea, puede que debido al alo li e a io de su p opia ob a ilosó ica, su in luencia en el pensamien o pos mode no o la llegada a nues o e i o io de lo que se dio en llama en o as zonas de Eu opa “Nie zsche- Renaissance” 73 . Son a ias las ideas nie zscheanas a las que se hace e e encia, desde el e e no e o no (“E e no e o no” 74 de Roge Wol e) a la mue e de Dios 71 Ca los Ma ínez Agui e, La cama e a del cine Do é y o os poemas, Mad id, Hipe ión, 1997, p. 33. 72 Ibid., p. 38. 73 Mau icio Fe a is apun a las posibles azones de és e úl imo en T acce, Nichilismo, mode no, pos mode no, Milano, Mimesis, 2006, p. 151. 74 Roge Wol e, Noches de blanco papel, Ba celona, Huacanamo, 2008, pp. 161-162. Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 45. 2012 [506] (“Ca a desde Sunion” 75 de José Ma ía Ál a ez) o el supe homb e (Leopoldo Ma ía Pane o y Félix Caballe o ienen incluso un poema io i ulado P esen ación del Supe homb e 76 ), y no al an las e e encias a su p opia igu a o escenas de su ida (“Los ojos e des y es ábicos de la en e me a/ je e de la clínica en que mu ió Nie zsche” 77 ecue da Manuel Vilas). También Pe e Gim e e y Albe o San ama ía hacen e e encia a él en “Cascabeles” y “La peluca de las cosas II”, espec i amen e. El mismo Vilas, cuyo i alismo ―especialmen e en sus es úl imos poema ios― bien pod ía se de iliación nie zscheana, nos lle a de nue o a la Filoso ía como ma e ia de es udio en “Cien años después” 78 , es a ez desde la pasión de un es udian e de oposición que se di ige a Nie zsche el día p e io a su examen: (Mad id, junio del 98)/ Mi a u sí a la ida aquí eunido, mí alo cuan o desees./ Mi a las ciudades llenas de escla os, de homb es empob ecidos./ No soy más que un es udian e de iloso ía,/ con ocado a oposición, que en el e ano lee,/ len amen e, odos us lib os./ No caminé po Alemania, aunque sí ap endí el g iego,/ pe o lo ol idé, lo ol idé po que u e que gana me la ida/ a oda cos a: hoy el sus en o es el pensamien o./ Y es oy aquí, en una habi ación,/ en e a us miles de palab as, palab as en las que nadie c ee,/ palab as des ozadas, que me se i án, si las ecue do bien,/ pa a que me den una plaza en un colegio de p o incia/ de España, país que no e dignas e ― us azones end ías―/ conoce , a a esa , oca como se oca el cue po de la ida./ Al in y al cabo, no igu an genios en España/ en es e ema io de iloso ía.// Una ez es u e en u país, hace años, en un iaje ba a o:/ oda mi ida ha sido muy ba a a, pe o la amo como ú dijis e/ que debíamos ama odo cuan o de noso os b o ase/ en un soplo pe manen e, y no me he engañado/ y ehusé los icios, los na có icos, las sandalias del escla o.// El mundo, del que ú e enamo as e, es á concluido:/ la na u aleza es una ieja a uinada, melancólica,/ hedionda y desag adable,/ las mon añas echa on a sus ángeles cus odios, que mu ie on,/ la ida pe dió la olun ad de ida y es á en e ma, gua da cama en un asilo.// Han pasado cien años y no has uel o, ni ol e ás nunca,/ allí e equi ocas e bien que a sabiendas, como un ana quis a/ ocioso, como un bu gués deli an e que alien a/ una inmo alidad sediciosa, pagana y nue a.// Y dime si el d ama no es á allí mismo: e uis e/ y no has de i i de nue o, p eso en la men i a de la mue e,/ y qué o pes esul an los deseos, los pensamien os, las eo ías,/ las ho as pasadas en du o disce nimien o que a una u opía/ gigan esca conducen, y así pasa el iempo, y así pasó u ida.// Y la mía pasa con menos ansias que la uya, y de eso me quejo/ hoy aquí. A i inie on los g iegos, las olun ades al i as,/la mue e de Dios, muje es enamo adas de u alen o c uel/ a quienes debis e mace a sus culos con mano de Dioniso,/ el adian e desdén de odo cuan o madu ó an es de i/ en las imaginaciones más ilus es,/ pe o a mí, ¿qué me queda a mí/ sino us ob as edi adas en edición de bolsillo, sub ayado/ aquello que pensé más impo an e, aquello que, mañana,/ si engo 75 José Ma ía Ál a ez, Museo de ce a, Se illa, Renacimien o, 2002, p. 292. 76 Leopoldo Ma ía Pane o y Félix Caballe o, P esen ación del Supe homb e, Mad id, Valdema , 2005. No mencionan, en cambio, explíci amen e a Nie zsche, sí a Pla ón (p. 24), Hegel (p. 30 y 119), Sa e (p. 122) y Heidegge (p. 153). 77 Manuel Vilas, Amo , Poesía eunida, 1988-2010, Mad id, Viso , 2010, p. 145. 78 Ibid., pp. 45-46. Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 45. 2012 [507] la sue e de que me p egun en po i/ y no po A is ó eles, San o Tomás o el is e Kan ,/Hab é de expone con ca a de homb e labo ioso, p uden e,/ hon ado? Joan Bonilla, admi ado con eso de Nie zsche, iene ambién un poema sob e “El supe homb e”, pe o cabe des aca la eesc i u a pe sonal que de las ideas del ilóso o hace en su e sión de “Za a hus a explicado a los bonzos” 79 en su úl imo poema io: P ime o somos homb es/ mo dida nues a sang e po el miedo/ a qué hab á más allá del ho izon e./ De o ando desie o/ las ci cuns ancias nos moldea án,/ me a o oseándonos en camellos./ Ni o men as de a ena ni kilóme os/ de sed nos de end án. Un día llega emos/ a se dueños de oda ci cuns ancia:/ leones p opie a ios de un abismo/ donde la ley coincida con us necesidades/ y en nues a sang e ya no luya el miedo./ Pe o un día, una noche,/ ampoco eso nos bas a, que emos desa ia a lo eal/ in en ando o o mundo/ donde la mue e no gua de sec e os,/ donde el iempo no sea un policía sádico./ T epa emos en onces al niño que hace magia,/ amo de las icciones/ as el que al in es alla un dios que ma a a odo dios:/ al in, el supe homb e./ Llegados a ese pun o/ que sólo alcanza uno de cada cien mil iaje os,/ pod emos suicida nos/ sin que nos aguijonee la ce eza/ de que algo milag oso es á pe diéndose. Pocos son los ilóso os españoles que podemos encon a en la poesía española ecien e, lo cual no es ex año po que, como decía Manuel Vilas en el poema ci ado an e io men e, “al in y al cabo, no igu an genios en España/ en es e ema io de iloso ía”, y es amos comp obando que son los au o es de los úl imos planes de es udios de secunda ia de nues o sis ema educa i o los que apa ecen ―sal o excepciones― en los poemas. Podemos esca a , pa a deja cons ancia de algún ejemplo, un agmen o de “Don Miguel de Unamuno cumple su mue e” 80 , de Luis An onio de Villena, donde un enigmá ico yo lí ico ela a cómo su iejo p o eso le na a su encuen o con Unamuno, encon ándose las oces del yo lí ico, el p o eso , el desconocido que a egla la ci a y el p opio Unamuno: E a yo en onces enseñan e de A e ―His o ia del A e―./ ¿Y le hablé de Salamanca, de las cúpulas ías, de sus la gos/ in ie nos?/ (El p o eso , mi amigo, es aba en cama/ una a de, en eb e o, cansado, algo iejo...)/ El doc o Unamuno quie e habla con Vs./¿El ec o ? No, yo no lo conocía. Me pa ecía es ic o;/ mas su mi a de búho me a aía, un homb e de a is as/ ―pensaba― an lejos de la elicidad…/ Ne aba y e a iejo, como ieja esa a de/ con ai e, muy iloso, medie al./ Sién ese, p o eso ―me dijo― ¿le calien a el b ase o? […]. 79 Juan Bonilla, Chácha a, Se illa, Renacimien o, 2010, pp. 53-54. 80 Luis An onio de Villena, Alejand ías: an ología, 1970-2003, Se illa, Renacimien o, 2004, p. 174. Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 45. 2012 [508] Wi gens ein es, una ez más, la diana de la i onía de Ma ínez Agui e en “Sob edosis in elec ual que su ió el poe a leyendo el T ac a us Logico- philosophicus” 81 : Un pe o me mi a ne í ico/ y lanza un aullido b ahmánico,/ mis ne ios se e izan de pánico/ y escucho un sonido le í ico./ Se agi a mi pecho analí ico/ como un ele an e indos ánico/ buscando un maní adamánico/ en un ca na al monolí ico./ Me a aca un sudo si ilí ico/ con un enesí ma emá ico,/ adquie o un colo jesuí ico/ y escucho el can a de un luná ico,/ me in ade un sopo sodomí ico/ y uel o los ojos soc á ico. Pe o ambién el ilóso o ienés apa ece mencionado en opo unas e e encias ― eco demos su apo ación a la iloso ía del lenguaje o el pun o 7 del T ac a us, “De lo que no se puede habla , mejo es calla se”― de poe as que hacen de la indagación en el lenguaje ma e ia poé ica o aquellos ce canos a la llamada Poé ica del silencio, como José-Miguel Ullán y Jaime Siles: L. W. (29 de ma zo de 1916) En e o zado e inhabi uales,/ el sinnúme o espeso/ de los quehace es./ (MADRE:/ —En es a casa, odas/ las desg acias nos han pasado en ma zo...)/ Mas, si quie es echa de e / po qué el pob e esis e a lo cos oso,/ escucha/ el po eni de su sec e o:/ “Vida,/ es de odo ba a o el esca mien o. 82 CONVERSACIÓN CON WITTGENSTEIN ¿QUÉ es lo exp esado?/Es o: lo inexp esable./ Po que lo inexp esable es lo único/ que noso os podemos exp esa ./ Lo demás, Como sabe muy bien,/ sólo es lenguaje. 83 También au o es más ecien es, de la úl ima co ien e denominada “Pos poesía” 84 , ienen muy p esen e a Wi gens ein en la cons ucción de un nue o pa adigma poé ico y de ace camien o a lo me alingüís ico. El ejemplo más cla o es Agus ín Fe nández Mallo, cabeza isible del “mo imien o”, cuyas e e encias al ilóso o son cons an es; a su p ime poema io, po ejemplo, lo i uló Yo siemp e eg eso a los pezones y al pun o 7 del T ac a us. 85 Pocas e e encias hemos podido encon a de un ilóso o de la al u a e in luencia de Heidegge , debido, quizá, a la complejidad de sus plan eamien os; sí lo ci a, si iendo de elemen o dispa ado del poema, al p incipio de “Nue o 81 Ca los Ma ínez Agui e, La cama e a del cine Do é y o os poemas, Mad id, Hipe ión, 1997, p. 36. 82 José-Miguel Ullán, Ó ganos dispe sos, Lanza o e, Fundación Césa Man ique, 2000, pp. 50-51. 83 Jaime Siles, Pasos en la nie e, Ba celona, Tusque s, 2004, p. 149. 84 C . Agus ín Fe nández Mallo, Pos poesía. Hacia un nue o pa adigma, Ba celona, Anag ama, 2009. 85 Agus ín Fe nández Mallo, Yo siemp e eg eso a los pezones y al pun o 7 del T ac a us, Mad id, edición pe sonal, 2001. Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 45. 2012 [509] e engelismo (Con amos con igo)” 86 , y en alemán, Ja ie Mo eno, uno de los poe as jó enes que más uso hace de lo ilosó ico ―y en los que más se pe cibe sus es udios de Filoso ía―: Nu noch ein Go kann uns e en (Heidegge / en una cha la g abada y sólo di undida/ después de su mue e)/ Sólo unos días puede sal a nos/la in ancia/el amo /el aza / el homb e/ (¿el homb e?)/ se el la ido del plane a/ de las manecillas del eloj/ en su gi o/ in e so a la galaxia// Necesi amos sob e las nubes/ un dedo señalando/ un pun o en el ho izon e/ camina con e/ aunque se ab a el abismo/ Abandona nos con place a la ce eza/ de que no somos lib es// Sólo un dios puede sal a nos/ algo que debe ía igu a en camise as/ en ma quesinas de au obuses/ iluminando con neones las cumb es/ de la ciudad, en cada mi ada/ auscul ada en el me o// Biena en u ados los posesos/ po que ellos conocen/ la delicia de la ex inción// Sólo un dios puede sal a nos/ Tecléalo con minúsculas/ sin acen os, si ienes p isa/ Pásalo. Es en un pe il como en el de Ja ie Mo eno donde podemos encon a a algún ilóso o más ecien e y ue a de la ó bi a de los planes de es udios como Deleuze: DRÁCULA (SUBTÍTULOS) Pensa sin imagen/ como que ía Deleuze/ es mi a se al espejo/ donde una mano/ azó con ca mín/ DESCONÓCETE A TI MISMO/ sabe que es o o el que se a ei a/ y abandona su cue po/ bajo la ducha […]. 87 Has a aquí nues o i ine a io, el ca álogo de poemas del pano ama español con empo áneo que mues an algún elemen o de la Filoso ía ―disciplina, ma e ia de es udio― (que no de lo ilosó ico) en su epide mis, en su e e encialidad di ec a. Nues o obje i o, aquel de mos a es á, po an o e minado, y saca conclusiones p ecisas se ía igual que impone la in e p e ación de una exposición a su salida. Solo o ece emos, po an o, una ecapi ulación con alguna idea gene al: Desde los años 50 ―que aba ca es a mues a― has a la ac ualidad, la Filoso ía apa ece en odo ipo de co ien es, mo imien os, gene aciones poé icas y es ilos pe sonales, no solo, como se ía p e isible, en las e apas o modelos más cul u alis as (una e ien e de la poesía no ísima y pos no ísima, po ejemplo), sino ambién en la Gene ación del 50, la poesía de la o a sen imen alidad, de la expe iencia, del silencio, en el ealismo sucio o en la Pos poesía. La ampli ud del alcance de es e a amien o de lo ilosó ico es in e samen e p opo cional a la p o undidad con la que se u iliza, p ecisamen e po que se u iliza. Se hace uso de e e encias comunes ― econocibles y compa idas po una comunidad in e p e a i a bas an e amplia, de ahí que los ilóso os mencionados sean el canon de la disciplina como ma e ia de es udio (las excepciones las apo an, en su mayo ía, poe as que son p o esionales de es e ámbi o, como Jo ge Riechmann o Albe o San ama ía)― en a as de o os in e eses: la con ex ualización his ó ica, el apoyo a una idea que el au o o el yo lí ico de iende (a gumen o de au o idad), 86 Ja ie Mo eno, Co es publici a ios, Mad id, De eni , 2006, pp. 51-52. 87 Ibid., p. 49.