Ofrendas, asentamientos y humedales: sistemas de control territorial en el Occidente de la Península Ibérica
Abstract
La transición del Bronce Final al Primer Hierro en la fachada atlántica se corresponde en el registro arqueológico con la desaparición paulatina de depósitos o representaciones de objetos de prestigio en el paisaje cultural. Su deposición es el referente visible en el paisaje de grupos con una ganadería transterminante y no sedentarizados. En el Bronce Final surge una aristocracia cuyos elementos de prestigio constituyen los depósitos hallados, que podrían tener carácter funerario. Los valles de los ríos y sus humedales son un elemento clave a la hora de entender la dispersión y significado de asentamientos y hallazgos.
Full text
OFRENDAS, ASENTAMIENTOS Y HUMEDALES: SISTEMAS DE CONTROL
TERRITORIAL EN EL OCCIDENTE
DE
LA PENÍNSULA IBÉRICA
po
BEATRIZ DÍAZ SANTANA
RESUMEN
La ansición del B once Final al P ime Hie o en la achada a lán ica se co esponde en el
egis o a queológico con la desapa ición paula ina de depósi os o ep esen aciones de obje os
de p es igio en el paisaje cul u al. Su deposición es el e e en e isible en el paisaje de g upos
con una ganade ía ans e minan e y no seden a izados. En el B once Final su ge una a is oc acia
cuyos elemen os de p es igio cons i uyen los depósi os hallados, que pod ían ene ca ác e
une a io. Los alles de los íos y sus humedales son un elemen o cla e a la ho a de en ende la
dispe sión y signi icado de asen amien os y hallazgos.
ABSTRACT
A chaeological emains in La e B onze Age - I on Age ansi ion e eal he ending o luxu y
objec s deposi s in he cul u al landscape. These deposi ions a e con ex ualized in landscape
domain as e e ences o g oups wi h " ans e minance" li es ock and wi hou seden a ism. These
luxu y i ems belong o an a is oc acy which eme ged om he La e B onze Age, and may ha e
had une a y meanings. Ri e alleys and we lands a e aluable e e ences when unde s anding
se lemen s and deposi s dispe sion.
1. INTRODUCCIÓN. EL PANORAMA EUROPEO
El B once Final de la Eu opa a lán ica e apa ece en el egis o a queológico de o ma ecu en e depósi os
de a mas y obje os de p es igio inculados a las aguas, ya sea po habe sido
a ojados
a es as, o po halla se
en zonas húmedas ( ens, u be as...) (B adley 1990; Ruiz-Gál ez 1995b). Exis en di e encias con ex uales
e in encionales en los depósi os de la Eu opa Nó dica espec o a los de la A lán ica, en la que si uamos
el Occiden e Peninsula (B adley 1990; Ruiz-Gál ez 1995c). Al mismo iempo, los da os une a ios pa ecen
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desapa ece po comple o, sob e odo en el caso de Galicia, a mediados del II milenio a.C. (Fáb egas &
B adley,1995; Fáb egas y Ruiz-Gál ez 1997).
La eme gencia de los p ime os asen amien os es ables, que sucede de o ma anac ónica en la achada
a lán ica, se co esponde en el egis o a queológico con la paula ina desapa ición de es os depósi os, o
un cambio en su signi icado y con ex o (B adley 1990).
Es os da os pa ecen indica a iaciones en la concepción del espacio cul u al pasando de un con ol
del paisaje median e la deposición de a mas , ya sea en las aguas o en pun os nodales de las ías de
comunicación, po pa e de sociedades con un ca ác e mó il, a la ei indicación del e i o io ma e ializada
en el asen amien o (B adley 1990; Ruiz-Gál ez 1982 1990 1991 1995b; Galán 1993; Pa ce o 1995).
2. RITUALES DE MUERTE Y PODER
La adición cul u al de hace o endas a las aguas, sob e odo a los íos, es una cons an e en la Eu opa
A lán ica desde el Neolí ico, eemplazándose pos e io men e los obje os en pied a o made a po el me al
du an e la Edad del B once. Los obje os que se deposi an ambién a ían, an o po que a ía su simbología
como los con ex os sociales y económicos en que se ealizan las deposiciones (B adley 1990).
Figu a 1: Si ios de la Edad del B once en la desembocadu a de los íos (según Ruiz-Gál ez 1995b): - 1. Caldico ,
según Pa y & MacG ail 1991. - 2. Nan es según B ia d
e al.
1966- 3. Hallazgos en la desembocadu a del Ulla. -
4. Desembocadu a del ío Guadalqui i .
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En la Eu opa Nó dica, es os depósi os se ealizan con obje os de i ados de con ex os i uales, como
ompe as (lu es), mien as que en la cos a a lán ica, se án las a mas el obje o más deposi ado (hachas,
espadas , escudos ...) (B adley 1990; Fáb egas &B adley 1995; Ruiz-Gál ez,1982,1995a 1995b y 1995c).
La ausencia apa en e du an e buena pa e del B once Final de es os inculados a la es e a une a ia
encuen a según algunos au o es una explicación en la des iación de los obje os que acompañaban al di un o,
de los ajua es de los úmulos y cis as, hacia las aguas (B adley 1990; Fáb egas&B adley 1995). Se han
hallado nume osos es os humanos en los íos, en ocasiones acompañando a las a mas deposi adas. Es el
caso de los agmen os de c áneos del Támesis (B adley&Go don 1988) o de Fenga e Powe S a ion (P yo
1992). Los es os humanos, as un desca namien o inicial, se ían a ojados pa cialmen e a las aguas, p edo-
minando cie as pa es ana ómicas, sob e odo los c áneos (B adley&Go don 1988; Fáb egas y B adley 1995).
No odos los indi iduos se ían a ados po igual. Los obje os deposi ados, sob e odo a mas y ado nos,
odos ellos obje os de p es igio, indican una je a quización social, encabezada po las éli es de ca ác e
gue e o. M.A. Aldhouse G een (1993), incula es os depósi os a una concepción eligiosa p opia del mundo
cel a, lo mismo que M. Almag o Go bea pa a la Península Ibé ica (1986 1993 y 1993a).
En la Península Ibé ica no han sido encon ados es os humanos asociados a depósi os, ni en la Ría
de Huel a (Ruiz-Gál ez 1995b), ni con las espadas de los íos de Galicia (Ruiz-Gál ez 1978 1982 1995b
y e.p.-a). Sólo en la Mese a No e, en los yacimien os ipo Cogo as I, la iple inhumación de San Román
de Ho nija, el en e amien o no bien documen ado de Renedo de Esgue a o la sepul u a palen ina de
Ca alas egas (San illana de Campos), han apa ecido es os humanos, que pueden se conside ados una
p ác ica une a ia de desa ollo au óc ono (Delibes
e a!.
1995: 49-59), pe o no es segu o que se a e de
en e amien os p opiamen e dichos, des acando su ca ác e excepcional y su ubicación en silos de almacenaje
o basu e os, con escasas e idencias de ajua y p obablemen e no ajus ados a un i ual p opiamen e dicho
(Rome o y Jimeno 1993; Delibes
e a!.
1995:49-59; Almag o 1986). La p esencia en San Román de Ho nija
de una íbula de codo ipo Ría de Huel a, y de un o ques ipo Ta a en Cas oje iz (Bu gos), si úa la Cul u a
de Cogo as I den o de amplias edes de in e cambio du an e el B once Final 1-II (Delibes
e a!.
1995: 59).
La Ría de Huel a, según M. Ruiz-Gál ez (1995a, b y c), co esponde a un i ual simila a los documen ados
en el es o de la Eu opa A lán ica del B once Final II-III. Da ado en el 950 A.C. (Ruiz-Gál ez 1995d),
se compone mayo i a iamen e de obje os de p es igio (casco de p ocedencia o ien al, íbulas, a mas), que
se ían deposi ados en ce emonias i uales con el doble in de amo iza el b once pa a e alo iza lo, y pa a
man ene el es a us del o e en e. Res os de made a hallados en el depósi o, y que no se han conse ado,
plan ean la cues ión de si exis ía una es uc u a de made a simila a la que exis e en Flag Fen (P yo 1992), o
en si ios de Eu opa Cen al, como La Téne, du an e la Edad del Hie o, desde la cual se a oja ían las a mas
y o endas (B adley 1990: 97-154). La mayo di e encia en e el B once Final y la Edad del Hie o en las
zonas del no e de la Eu opa A lán ica es la mayo ins i ucionalización du an e la Edad del Hie o de es os
depósi os, que en apa ece sac i icios humanos in encionales, como es el caso del Homb e de Lindow
Moss, el de Tollund o los apa ecidos en el in e io de los cas os
u
oppida,
como Danebu y (B adley 1990),
los llamados "bog bodies" (Bahn 1998). En la Edad del B once las o endas se con ex ualizan en i os de
paso ealizados en pun os nodales de las ías de comunicación, asociados p obablemen e a cos umb es
une a ias, y en la Edad del Hie o, se inculan a i os de e ilidad ag ícola y humana (B adley 1990: 171-181;
Ruiz-Gál ez 1995b e.p.-b).
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Depósi o de
Vena
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Fig. 2 Hallazgos de me alu gia a lán ica eu opea elacionados con ías de paso y pun os de c uce (Ruiz-Gál ez
1995b): 1.- El depósi o de Véna según Co yn
e al.
1981. 2,5 y 6.- El si io de Cli on upon T en ; Regenbu g en e
el Donau y el Naab; Vados sob e el Oise, según To b üge 1970/71.3.- Choisy au Bac, según Blanche 1984.4.- Flag
Fen, según P yo 1991.
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3. ASUNTOS DE ARISTÓCRATAS
Es as o endas a las aguas du an e buena pa e del B once Final, acompañadas o no de es os humanos
en la Península Ibé ica, ienen su co espondencia social con la p esencia de unas éli es gue e as que os en an
el pode en una o ganización social compe i i a, con una é ica agonís ica simila a la de la Iliada y la Odisea
(Espejo 1994; Meije y an Nij 1992; Finley 1954). La compe encia en e los "p íncipes" en el in e cambio
de egalos lle a, en úl imo ex emo, a hace dones a la di inidad, o enda máxima ya que no se ía de uel a
ni ompe ía el equilib io del sis ema social y económico (Mauss 1963; Finley 1985; B adley 1990: 1-43).
En la Península, nos encon amos con el mismo sis ema social de "p íncipes", o
"a is oi",
que u ilizan
obje os de p es igio pa a man ene su es a us en una sociedad je a quizada (Ruiz-Gál ez e.p.-b) y cada
ez más ica, debido sob e odo al aumen o y mejo a de una ganade ía bo ina ans e minan e que es á
inculada a zonas húmedas, de pas o, más abundan es as el aumen o de la plu iosidad en la ansición del
subbo eal al suba lán ico (Ruiz-Gál ez e.p.-a; Fáb egas & Ruiz-Gál ez 1997; Peña & Vázquez 1996;
Méndez 1994).
En la Ría de Huel a y en las ep esen aciones de las es elas deco adas del Su oes e, es más isible la
p esencia de es as éli es. Así lo demues an las a mas (espadas, puñales, ca os, escudos con esco adu a en
V...), y los obje os de ado no, sob e odo íbulas de codo, pasado es, peines... (Galán 1993). La p ocedencia
o inspi ación o ien al de la mayo ía de es os obje os señala, además de con ac os sis ema izados en el B once
Final p e ios ala colonización (Almag o Go bea 1986; Ruiz-Gál ez 1995c; Mede os 1996; Díaz San ana
e.p.), la asunción po pa e de es as éli es de nue os e e en es en cuan o al es a us del indi iduo (como
nue as modas ene! es i ), que se e lejan en un nue o código isual (Cáce es e.p.) que, en el B once Final III,
u iliza obje os de p ocedencia a lán ica y medi e ánea pa a exp esa un es a us social de p es igio igual
que en o as á eas de la Eu opa A lán ica (Ruiz-Gál ez 1995b; Galán 1993).
En Po ugal no exis en depósi os en las aguas. Sin emba go el depósi o del cas o de Nossa Senho a da
Guia de Bai6es , del s.IX a.C. (Sil a 1986; Almag o 1993b,1995b; Ruiz-Gál ez, 1995b; Mede os&Ha ison
1996), sí con iene elemen os medi e áneos que, aunque descon ex ualizados como obje os de p es igio,
señalan la exis encia de es as éli es. La p esencia de poblados indígenas con olando las ías de comunicación
al in e io (sob e odo los íos, - Oli ei a 1968; Maye & Ta a es 1993), indica ambién un con ol e i o ial
desde el B once Final. La p esencia de es os asen amien os es ables, más emp ana en el no e de Po ugal
que en la Mese a y en Galicia (Ruiz-Gál ez e.p.-a; Fáb egas y Ruiz-Gál ez 1997), explica ía la ausencia
de depósi os en las aguas de la cos a, aunque sí exis en hacia la Mese a, p ecisamen e en los ados de los
íos (g á ico 2). Encon amos en Po ugal depósi os de cha a a, muchos de ellos si uados en pun os de
c uce (Ruiz-Gál ez 1995c), como sucedía en el es o de la Eu opa A lán ica con los depósi os no o i os,
concen ados en las zonas que no poseen las ma e ias p imas pa a elabo a el b once (B adley 1990).
En el Valle Medio del Due o, los supues os en e amien os documen ados en silos e idencian una di e en-
ciación social, que co obo a la p esencia de obje os de p es igio (a mas, o ques, íbulas de codo), an o
po su p ocedencia o ánea (como el hie o, desde el s. IX A.C.) como po la écnica con la que han sido
hechos (Delibes
e a!.
1995: 49-59).
En Galicia p edominan las espadas en los íos, como las del Ulla (Ruiz-Gál ez 1982), las de los Ríos
Hío y Sil (Ruiz-Gál ez 1995b), además del eso o de Caldas de Reyes (Ruiz-Gál ez 1978). Son depósi os
de ca ác e sag ado y p o ano, enma cados en la adición a lán ica del B once Final de hace o endas
alas aguas (B adley 1990, 1991; Ruiz-Gál ez 1995b). Es as a mas y obje os de ado no ( o ques, a acadas), así
como los obje os de p es igio del cas o de To oso, el más an iguo documen ado (s. VII A.C.) son el e e en e
de unas éli es (Peña 1992, 1995, 1996; Almag o 1993, 1993a) o de una sociedad de ipo he oico (Méndez
1994) que se án más isibles con la monumen alización de los asen amien os, los cas os, en el P ime
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Hie o (Pa ce o 1995; C iado 1993). La ausencia de es os humanos conse ados no impide conside a
es os depósi os como una des iación de los ajua es desde los úmulos hacia las aguas, de la misma mane a
que pa a el es o de la achada a lán ica eu opea (Fáb egas & B adley 1995).
Fig 3: Hallazgos de espadas en las desembocadu as de los íos peninsu-
la es (Ruiz-Gál ez 1995b): 1-5: ío Ulla. 6: ío Me o. 7: ío Tajo. 8: ía
de Huel a. 9-11: ío Guadalqui i .
Fig 4: Hallazgos de a mas en los ados de los íos españoles (Ruiz-Gál ez
1995b): 1-2: ío Sil. 3: ío Ú bigo. 4: ío Hena es. 5: ío Alhama. 6-7: ío Tajo.
8: ío Guadiana. 9-12 y 15-18: ío Guadalqui i . 13: ío Geníl. 14: ío Guadale e
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4. PASTOS Y BRAÑAS: UNA VIDA VINCULADA A LOS HUMEDALES
4.1. Cabañas y pas izales del B once Final
En el B once Final empieza ene! Occiden e Peninsula la seden a ización de los asen amien os. El su gi-
mien o de una cabaña ganade a de mayo amaño y p opo cionalmen e más impo an e, que socialmen e
se e leja en la apa ición de una a is oc acia, indica una economía con p edominio de la ganade ía de ipo
ans e minan e. La mo ilidad de los g upos es más educida que la ashumancia pe o necesi a ía po igual
una se ie de pac os in e ibales pa a asegu a el lib e ánsi o (Ruiz-Gál ez e.p.-a; Fáb egas & Ruiz-Gál ez
1997). Los eso os, elacionados con pun os de c uce, que M. Ruiz-Gál ez (1995b: 23; e.p.-b) conside a
como ajua es une a ios, o do es de muje es in e cambiadas (1992) mues an el con ol del paisaje po pa e
de es as éli es. Si en las zonas cos e as y donde los íos son las p incipales a e ias de comunicación, los
ajua es se ían des iados del egis o une a io de los en e amien os y úmulos a los pun os nodales de
es as ías (los ados y las en adas de los íos), en el in e io pasan a los pue os y pasos de mon aña, donde
los suceso es del a is óc a a gue e o demos a ían la con inuidad en la posesión de un paisaje cada ez
más e i o ializado (B adley 1990; Ruiz-Gál ez 1995b, 1995c e.p.-b; Galán 1993).
En el Su oes e, el dominio del paisaje en es a ase de ánsi o hacia la seden a ización se eje ce a a és
de las es elas deco adas, que si en de dema cado es e i o iales y ibales en los pun os de paso, elacionadas
con un en amado de ías de comunicación necesa ias pa a la ans e minancia de los g upos ( ados de
íos, pue os de mon aña) (Galán 1993).
En el Valle del Due o, yacimien os del B once Final, ipo Cogo as I, como Cogeces del Mon e y Ca i-
cas o, en To desillas, es án si uados en zonas de ácil comunicación y con un dominio isual ele ado,
mos ando una posible je a quización e i o ial (Delibes
e al.
1995: 53). Du an e el P ime Hie o, en
So o de Medinilla, es a je a quización e i o ial se plasma á en nue os yacimien os, con ma e iales
menos pe ecede os, pe o igualmen e con olando los pun os nodales de comunicación (Delibes
e al.
1995;
Rome o y Jimeno 1993). Es o explica ía la ela i a escasez de depósi os y eso os o hallazgos aislados en
la Submese a No e.
En Galicia, en las desembocadu as de los íos, como en la del Ulla, y en los íos Hío y Sil, o el eso o
de Caldas de Reyes, se han encon ado a mas, sob e odo espadas, y ado nos (Ruiz-Gál ez 1978, 1982).
Es as deposiciones son simila es a las del es o de la Eu opa A lán ica. Du an e el B once Final, Galicia
y odo el A lán ico en una eac i ación de los con ac os que ya habían enido luga du an e el Neolí ico
(Ruiz-Gál ez 1990, 1993; Peña 1992, 1995, 1996; Almag o-Go bea 1986, 1993; Peña & Vázquez 1996;
Bello 1993: 29). El Lusi ano se enma ca ía en es e p oceso como consecuencia de la adopción de una lengua
anca po pa e de las comunidades del occiden e eu opeo, necesa ia pa a man ene esas u as come ciales
(Ruiz-Gál ez 1990, 1993).
Elemen os peninsula es apa ecen en zonas de I landa, como es el caso de las lúnulas de o igen po ugués
(Waddel 1995; Almag o 1995), y en la Península Ibé ica apa ecen asado es a iculados cuya p esencia
indica un mismo código de consumo pa a la achada a lán ica eu opea, en amo izaciones de iqueza en
comidas y es ejos (Finley 1985; Galán 1993). El asado a iculado de p ocedencia a lán ica de la umba
de Ama hus (Chip e), con ex ualizado ambién como un obje o de p es igio (Ka agheo gis & lo Schia o
1989), ex iende el alcance de es as u as hacia el Medi e áneo cen al (She a & She a 1991) y mues a
la mul idi eccionalidad de las co ien es de in e cambio y el papel ac i o de las comunidades indígenas
del Occiden e Peninsula (Mede os 1996; Díaz San ana e.p.).
Du an e el B once Final II-III, los depósi os de a mas y obje os de p es igio (sob e odo inculados
a las aguas), los eso os de las Submese as No e y Su , y las es elas deco adas o a mas y obje os de lujo
en ie a i me se si úan en aquellas zonas que son pun os nodales de las ías de comunicación. Es os pun os
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de paso ienen una doble simbología sag ada y p o ana, como pun os de ánsi o hacia el más allá, lo que
explica ía la deposición en ellos de obje os inculados a ajua es, o a do es de muje es in e cambiadas en e
g upos, como dema cado es e i o iales en un paisaje cada ez más con lic i o debido a la ans e minancia
y a la p esión de g upos ibales más compe i i os y socialmen e más complejos (B adley 1990; Ruiz-Gál ez
1990, 1995b, e.p.-a, e.p.-b ; Galán 1993).
4.2. Los cas os: monumen os en los alles
En el P ime Hie o apa ecen los p ime os asen amien os es ables, ya no de ma e iales pe ecede os
del pe íodo an e io . En el Su oes e, la dinámica c eada po los asen amien os coloniales no impide que los
asen amien os indígenas de la campiña gadi ana con olen los accesos al in e io , a la ega, que man end ía
una cabaña ganade a más especializada (como lo demues a el mayo amaño de los animales, posiblemen e
g acias a mejo as écnicas de o igen medi e áneo) demos ando cie a con inuidad con el B once Final III
(Ruiz Ma a&González Rod íguez 1994; Aube 1994, 1995; Ruiz-Gál ez e.p.-a).
En Po ugal la seden a ización es más emp ana que en el No oes e peninsula . Los asen amien os indígenas
o i icados se si úan en las desembocadu as de los íos con olando la p oducción y el ánsi o de me cancías
desde y hacia el in e io ya du an e el s. VIII a.C. (Oli ei a 1968; Maye y Ta a es 1993). Es el caso de
Alcáce do Sal y Se úbal, en el Baixo Sado (Maye y Ta a es 1993,), de la Alcágo a de San a ém en la desem-
bocadu a del Tajo (de Ba os, Ca doso y Sab osa 1993) y de Conímb iga en el Mondego (Pe ei a 1993).
En el Valle Medio del Due o, el g upo So o de Medinilla se desa olla desde el 1000 A.C.. Se ca ac e iza
po la apa ición de nue os asen amien os, de ca ác e es able en e a las aldeas de cabañas de Cogo as I.
Sin emba go exis e cie a con inuidad en algunos asen amien os y en el con ol e i o ial ya eje cido desde
el B once Final 1-II ( ide sup a) (Delibes
e a!.
1995: 49-59).
El No oes e Peninsula es á enma cado en el B once Final den o de co ien es come ciales o de
in e cambio que enlazan el A lán ico y el Medi e áneo, ya sea hacia el Su y las cos as po uguesas (Peña
1995, 1996), o hacia el No e, a Eu opa Cen al a a és de F ancia y G an B e aña (Ruiz-Gál ez 1990,
1993), que pa ecen educi su impo ancia y alcance en la e apa o ma i a de la Cul u a Cas eña
(Peña&Vázquez 1996). El asen amien o más emp ano es el cas o de To oso, del s. VII A.C. (Peña 1992).
La p esencia de obje os de p es igio, como la placa de cin u ón damasquinada, o el uso del hie o (aunque
sea en ú iles) mues a cie a complejidad social y un g an dinamismo de la comunidad (Peña San os 1992)
en las co ien es de in e cambio (Peña y Vázquez 1996; Peña 1995, 1996). Según Peña San os (1992) la
p esencia de cabañas en su in e io , más que esponde a una es a ig a ía demues a la con empo aneidad
de és as con las i iendas de mampos e ía. Es o no desca a una mayo seden a ización pa a las comunidades
del B once Final del No oes e. Tan o To oso como los yacimien os del Valle del Ulla (Ca ballo 1995),
de Fe ol (Pa ce o 1995) y del Río Ped iña en la Sie a de O Bocelo (Méndez 1994) es án o ien ados a
las ie as de cul i o de es os alles en su ase inicial. O ien an su isibilidad y los accesos hacia las b añas,
que da ían los pas os pa a una cabaña ganade a es abulada en e a la ans e minan e del pe iodo an e io
(Méndez 1994; Ca ballo 1990; Peña 1992), y pa a una ag icul u a de ozas más a anzada que la del B once
(Méndez 1995 s. Peña y Vázquez 1996). Las zonas húmedas de los alles cons i uyen la base económica
de es as comunidades, y hacia su con ol se o ien a la dispe sión de los cas os en su ase inicial (Méndez
1995). Exis e con inuidad espec o al pe íodo an e io , ya que las a mas en las aguas se encuen an en pun os
de e minados de es os íos, y los úl imos úmulos y los pe ogli os eje cen el mismo papel de dema cado es
e i o iales (Méndez 1995; Ca ballo 1990) que se supone pa a las es elas del Su oes e (Galán 1993). Las
di e encias egionales, como la mayo concen ación de pe ogli os en la zona me idional de Galicia, señalan
di e encias en los sis emas de con ol e i o ial po pa e de los g upos y de las éli es (Ca ballo 1990).
SPAL 6(1997)
ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924
h p://dx.doi.o g/10.12795/spal.1997.i6.04
OFRENDAS, ASENTAMIENTOS Y HUMEDALES: SISTEMAS DE CONTROL TERRITORIAL EN EL OCCIDENTE...
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Du an e el B once Final el con ol e i o ial se ealiza ía a a és de i uales de deposición de a mas
y obje os de p es igio, inculados quizá al mundo une a io (B adley 1990; Ruiz-Gál ez 1995b) y a a és
de los pe ogli os y los úl imos úmulos como e e encia isible en el paisaje (Fáb egas&B adley 1995;
Ca ballo 1990; Bello 1995; B adley, C iado y Fáb egas 1994; Méndez 1994). La apa ición de los cas os
supone la "monumen alización" de la p esencia del g upo en el e i o io y se con ie e en el e e en e
isual po excelencia (Pa ce o 1995; C iado 1993).
El papel de los íos en Galicia sigue siendo el de ías de comunicación y de dispe sión de los asen a-
mien os. En el B once Final, las aldeas de cabañas se si ua ían más ce ca de las zonas húmedas, en las
b añas más esgua dadas (Méndez 1990). La " e olución de los p oduc os secunda ios" da mayo impo ancia
a la ganade ía acuna, y a los humedales como base económica (Méndez 1994; Peña 1992, 1996; Ca ballo
1990; Ruiz-Gál ez e.p.-a). Du an e el P ime Hie o, cob an mayo impo ancia las ie as de lab adío
y los cas os se si ua án en los mismos alles, pe o ce ca de es as ie as, con un meno ca ác e de ensi o
y sin aleja se de las zonas de pas o (Méndez 1994).
5.
CONCLUSIONES
La ansición del subbo eal al suba lán ico du an e el B once Final p o oca en la achada a lán ica eu opea
un aumen o de la plu iosidad y de las condiciones de humedad. Las comunidades indígenas man ienen
una economía de ca ác e ans e minan e. La cabaña ganade a mues a g an impo ancia del ganado bo ino
a juzga po la impo ancia p opo cional de sus es os y el mayo amaño de los animales, lo que indica
una especialización ganade a. La ans e minancia equie e una mo ilidad meno que la ashumancia ípica
de la Edad del B once, pe o necesi a unas edes de con ac os que asegu en la mo ilidad de los g upos.
Los asen amien os del B once Final en el Occiden e Peninsula son aldeas de cabañas, que mues an
en So o de Medinilla una impo an e es a ig a ía ho izon al, señalando la eu ilización de los asen amien os.
En el Su oes e, las comunidades indígenas de la campiña gadi ana con olan a la llegada de los colonos
enicios la campiña y ega gadi anas. En Po ugal ienen mayo impo ancia los íos como a e ias de
comunicación, y la seden a ización, desde el s. VIII a.C., se p oduce más emp ano que en el No oes e
peninsula . Aquí la ans e minancia se con ie e en el medio óp imo de ap o echamien o del medio y
la apa ición de los cas os se documen a en To oso, en el s. VII A.C., con i iendo en sus momen os iniciales
las cabañas de ma e iales pe ecede os con las i iendas de mampos e ía.
La exis encia de una cabaña ganade a de mayo impo ancia p o oca la apa ición del
a is os,
pe enecien e
a una éli e gue e a que con ola la p oducción, la edis ibución y que ep esen a a la comunidad. Den o
de una concepción sus an i is a de los sis emas económicos, las éli es se elacionan a a és del in e cambio
de dones, c eando ínculos de sang e y p opo cionando el ma co de elaciones in e ibales necesa io pa a
la mo ilidad es acional del ganado.
La ausencia de e idencias une a ias desde mediados del II milenio a.C. en la achada a lán ica eu opea
lle a a muchos au o es a conside a que los abundan es depósi os de a mas, ado nos y obje os de p es igio
en gene al se co esponden a una des iación del ajua del di un o desde los úmulos y en e amien os an e io es
hacia las aguas. Res os humanos pa ciales se ían a ojados a las aguas de los íos. El i ual de paso end ía
luga en luga es es a égicos po se i de pun os de paso obligado, al como las desembocadu as del ío
Ulla, o la Ría de Huel a, o en los ados. Los eso os o depósi os en ie a i me, se conside an ambién
ajua es, o do es de muje es que se in e cambian en e las éli es, en un sis ema de dones o egalos de ca ác e
ecíp oco, deposi ados en luga es es a égicos de las ías de comunicación sob e los que el g upo o la éli e
local desea ma ca un con ol.
SPAL 6(1997)
ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924
h p://dx.doi.o g/10.12795/spal.1997.i6.04