Memoria histórico-médica sobre la enfermedad conocida con el nombre de cólera-morbo
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lOouQoüQoofiooDooQooOo i(i«>oDooOoo(||go|)( oDoo0oo|)aoDoo0i’&()oo0oo0oo0oo{)uoCo v().ooOoo()poOoo{)o90o ^o|}ooCooOco3ooícoOoojJoc»jooCooCcoCoo(k>©tcoí)oo(iooCco(Ico{|oBC«o|)«oi)Opjj^^ ^ ^í MEMORIA SOBRE EL COLERA-MORBO. EL Lie. D. Pedro Vázquez. 6fl SEVILLA ;| I.'VIPRE^"TA DE D. MARIANO CARO. f JÍ^-ojoo-JodOeoCo^OooOosíJooOooCcoOoo^ooíídíKjooOeoOooCooOooíJooaooíloo^joDo^
"I ^o0«>*>Co<>0«>0c(j|)ocCcc0ooCcoCo«))oojJoo|joo(|eo()oc0oojo©Cc©0o.>íooCcoCooC. ÚI ^1 Es propiedad de su autor ,el que ^Iperseguirá ante la ley al que la re- ^Iimprima. ^oCeoOoaíoeCooCeoCod(Joo(|©oOoo()oo!Joo!)o©(!oo3ooíooCeoíooOooC*' oO»o!í«>dc(l6o(loo(|»o(J^ío^oo()eojIooOc<^®oo(JooCeo9oo(JooOoo®6oeo^o^o(loo(JooJooOoo()ooíoo()oo3oeOooOfto()o>0(^eOr.^
MEMORIA HISTÓRICO-MEDICA SOBRE LA EISÍFERMEDAD CONOCIDA CON Eli NOMBRE BE CÓLERA-MORBO, ESCRITA ÍOR EL Lic.D. PEDRO VAZQUEZ, profesor de Medicina de esta ciudad. SEGUNDA EDICION, 4:0RREG1DA YAUMENTADA ^jpw el mismo Autor. — — b\h sevieea: IMPKEXTA DE DON MARIANO CARO. 1831. <í>\ :OSEVILLA ¿I %
Judica me Deas ,et discerne causara meam de gente non sancta ,ab homine iniquo et doloso ente me. Juzgadme, Dios mío, yapesar de cuanto se publica para denigrarme ,haced que conozca tod» el mundo mi inocencia. Líbrame de un perseguidor inicuo yfraudulento. Salmo 43.
Cumpliendo lo que ofrecí en el Métotodo curativo del Cólera-morbo, impreso en esta ciudad de Sevilla en Noviembre del año anterior 1833, presento al público una Memoria mas estensa sobre dicha enfermedad, esplicando sus caractéres, la parte del cuerpo humano donde reside ,yel modo de atacarla casi con seffuridad de un feliz éxito. Pero como el hombre no puede emprender ni concluir obra algnnasi no invoca primeramente el nombre santo de Dios, que es el principio de la sabiduría, me valgo de las palabras de David, poniéndome bajo la protección divina, ysuplicando rendidamente al Señor haga conocer átodo el uiundo mi inocencia, disipando cuanto se ha publicado para denigrarme. La religión yel honor detestan la mentira: me precio de catóil-
co yde hombre honrado, ypor lo mismo referiré con sinceridad en pocas palabras lo que me estimuló para salir ácurar el Cólera-morbo en esta ciudad, siéndome muy fácil justificar cuanto dijere con testijros fidedig-nos. No el deseo de ser tenido en mas de lo que so\'; no el de brillar entre los hombres de «jrande inu-enio en el arle de curar; no el de aspirar álos elevados puestos en la escala de los que han descollado como hombres ilustres en él ,me mueve áescribir esta Memoria, sino aquel mismo que pronunciaron los habitantes de esta ciudad ruando la vi llena de terror, de angustias ydel mas lamentable desconsuelo; aquel zelo ardiente que me transformó en otro hombre del que basta allí había sido para aliviar los males de este vecindario con mis consejos, con mis obras ycon mis remedios. No usaré del leuguag-e de los médicos instruidos que por obligación yamor áSI) destino cultivan la medicina, porque me faltan ambas cualidades: mi estilo no puede ser como el de ellos, sino como el mió: el que me es familiar en mis conversaciones: sin adorno, sin palabras buscadas, sin las flores ,para decirlo de
—5— tina vez, de la oratoria: yo no soy tampoco orador, ni he cultivado e! arte de espresar los pensamientos con primor, novedad ydelicadeza: la verdad sin adorno y«iesaliñada es ia qne observará el lector en esta Memoria; uias no por eso dejará de ser estimada. No será pues estraño qne en esta Memoria me valga de algunos términos ágenos de los que usan en el dia los facultativos, porque para aprender en el dia la nueva nomenclatura médica se necesita la vida de un hombre; acordándome de aquellas palabras de Hipócrates: Vita brevis fars langa ¿j’c. ,he dicho para mí, lo que importa es curar poniendo cuanto esmero sea posible para conocer las enfermedades ,sus causas yremedios; el médico que logra sanar al enfermo ha hecho cuanto se puede desear, aunque no hable mas que lo preciso yen castellano corriente. Cuando las Gacetas empezaron áreferir las víctimas que sacrificaba el Cólera-morbo asiático en las reinos estrangeros, me llamó la atención lo poco que los médicos alcanzaban, yde consiguiente inferiu que no habían conocido la en-
—12 — enfarmedad. En Madrid, Córdoba, Jaén, Barcelona yotras muchas ciudades que han sufrido la enfermedad se han apresurado á reimprimir mi citado método anticolérico, ya por recomendación éinvitación de las autoridades yJuntas de sanidad, ya por el anelo con que lo buscaba el público considerándolo como la tabla de salvación ,que una constante esperiencia le tiene indicada como el único refug'io en el peligro. La inmensidad de egemplares que se han despachado, son la prueba mas completa yconvincente de la buena aceptación con que generalmente se ha recibido; yel entusiasmo con que lo defienden cuantos lo han usado óvisto administrar, lo es de su importante utilidad, tan diestra ycientificamenle recomendada por el ilustrado D. Antonio Martin Heredia, en la breve cuanto agradable yconcluyente esposicion que imprimió en Madrid este corriente año. Tengo ademas en mi poder las cartas mas satisfactorias de casi todos los pueblos invadidos del Cólera en que se ha usado mi método: las tienen también varias personas distinguidas de esta ciudad, ytodas están contestes en sus maravillos
—13 — sos efectos. La lista nominal de casos prásicos que acompañará áesta Memoria, es otro testimonio irrefragable que siempre confundirá ante el público alos que, por no reconocer superior, han pretendido desacreditarme. Ahora bien, traiga la envidia de mis antagonistas en su apoyo cuantas doctrinas Vsofismas le sugiera su terca obstinación yquiméricos sistemas, que yo traeré en el mió tt)dos los que deben la vida áesos dos grandes yeficaces específicos que para nuestras dolencias nos presenta con tanta profusión la próvida naturaleza, yque por ser tan comunes miran con indiferencia ymenosprecio los que buscan el mérito de las cosas en lo raro y estrangero :esfuercen hasta lo posible sus vanas teorías con artificiosos ybrillantes discursos, que todos vendrán aestrellarse ante el enlutado cuadro de esos desgraciados huérfanos yviudas, que tan dolorosamente nos representan el triste resultado de su malhadada práctica: el púliiico, en fin, dispensando asus autores una ilimitada indulgencia, mirara cuando menos, el conato que han manifestado para desacreditarme, como ei de
—14 — los que pretendieran con una vela obscurecer la luz dtl sol. Contrayéndoíiie áreferir lo que he observado ycomprendido en el Cólera-morbo asiático, que ha afligido áSevilla desde principio de Setiembre dei año anterior, diré: que el Cólera tiene su asiento en el estómago por el retroceso que hace la bilis que entra en el duodeno; y esta moda su color en dicha parte, bien por los humores con quienes se mezcla, bien por causas que no comprendemos, Lio cierto es que la bilis óCólera siendo un licor amarillo ,amargo etc., se muda en verde, como se ha visto en las anatomías ylo notamos ácada paso en el que sale por la boca yel ano en abundancia. No siempre la enfermedad acomete de una manera egecutiva éimponente: frecuentemente suele manifestarse con leves diarreas, pesadez de estómago, diminución de fuerzas, algunos cali;frios ycierto disgusto ódesazón en todo el cuerpo, que al pronto no da «ue temer ni sabe áque aíiibüir'io el individuo; pero si desde luego no se recurre al vomitivo por medio dtl aceite yagua libia, hace su desarrolló
—15 — en dos, tres, cuatro ó seis días, según la predisposición ycompiexioii del suyreto, ybiene ápresentar los síntomas greves prestigios de una próxima muerte. Estos son, náuseas, vómito ydiarreas copiosas, gran calor en el estómago, sed ardiente que parece inestinguible, color azulado en la piel, calambres, descomposición de la fisonomía con hundimiento de ojos, frió glacial en la cara yestremidades, diminución ófalta absoluta de pulso, privación del habla yaun del libre egercicio de los sentidos, lengua sucia de color blanco, pajizo, verde úobscuro, 6con listas de los mismos colores; borborigmos sin dolor de vientre, fetor acre semejante al del ácido tostado, aspereza en la piel, uñas lívidas ómoradas, sudor frío, opresión al corazón yotros diferentes. No siempre aparecen todos estas síntomas aun tiempo; aunque en los casos mas egecntivos suelen presentarse la mayor parte como de tropel ócon poca intermisión Vcausar la muerte en muy pocas horas. Ordinariamente aconieíen de noche, Vespecialmente por las madrugadas. La materia que se espele por vóniitos ydiarreas, unas veces es blanquecina con mas
—16 — 6menos copos albuminosos, otras verde parecida al oxide de cobre, yotras pajiza ó obscura. Conservar la fuerza de la vida ha de ser la mayor atención del médico hácia el enfermo que asista, repetia el inmortal Severo López mi maestro. Conocer para secundar con acierto los esfuerzos de la naturaleza por los medios que la misma insinúa, mas seg-uros yoportunos cuando se pone en acción de sacudir el mal, es en mi concepto el Quid divinum de Hipo-> erates. Consecuente áestos principios, que siempre han presedido, yservido de norte yregulador átodas mis resoluciones yoperaciones médicas; cuando entraba áver áaignn enfermo que estaba muy desfallecido, procuraba corroborrarlo con vino ybuenos caldos, despnes ie administraba el aceite yle limpiaba el canal intestinal por medio de vómitos ydespeños, los cuales nunca se deben atajar en esta enfermedad, pues hasta que no haya ning-nna bilis degenerada en dicho canal no cesan, yse debe ayudar 4la naturaleza, que es la que cura todas las enfermedades; por eso ordeno caldos de dos en dos
_17 _ horas, vino ymucha agua fria en el intermedio, ysi el enfermo tiene proporción agua de nieve en el verano, por ser un tónico yantipútrido poderoso; pues la nieve en terrones no quita la sed, sino la aumenta, como se ve prácticamente; yen el hospital General de Madrid jamas la vi aplicar ni oí se aplicase como humectante; al contrario decia mi maestro el célebre Severo López, era muy perjudicial su uso. Ya la lengua empezaba entonces álimpiarse por sus bordes, yálos dos ó tres días se presentaba encarnada cesando como por milagro los vómitos, despeños ydemas síntomas, yquedaba curado completamente el paciente. Si dándole vino yagua le prornovia ávómito yse quedaba casi limpia la lengua, no le daba el aceite. Amuchos he mandado lavar todo el cuerpo con jabón blando yagua caliente, yen seguida con agua sola caliente enjuagarlos, vestirlos yacostarlos en ropa limpia, siempre procurando poner la cama en el suelo yno en tablado ócatre, por ser mas fácil para curar álos enfermos: este lavatorio se hace cuando el paciente está en cama sucia por haberle mandado hacer en ella todas las diligea= 2
—18 — cías corporales, con el estravagante encararo lie no moverse para que no se pare el sudor. Ademas esta enfermedad tiene un hedor específico como llevo dicho: «1 cutis se pone áspero ácausa de las emanaciones acres que por él seaxhalaii ymuchos mudan la cutícula; el lavatorio humedece yquita la aspereza, facilita la transpiración ycompleta muchas veces la curación. Cuando he encontrado algún enfermo desauciado sin voz, ojos hundidos, ojeras úórbitas oscuras, grandes vómitos, despeños, casi sin pulsos yabrasándose por agua ,al momento le mandaba quitar el enorme peso de la ropa que lo cubria, los sinapismos, cantáridas ydemas estimulantes que habían propinado los facultativos que me habían precedido, le daba por mi mano agua fría en abundancia^, algún vino de cuando en cuando ytazas de caldo los mas sustanciosos posibles, con vaca, gallina, garbanzos ysu sal correspondiente, sin separarme de él hasta volverlo en si, restablecerle el habla yempezar ádesaparecer el hundimiento de ojos ydemas síntomas mortales. Parece increíble, pero los enfermos yasisten-
—19 — tés viven ydirán unos que estuve á su ca» becera una hora, otros dos, yaun tres. Algunas veces que no quedaba la lengua limpia les mandaba un cocimiento de manzanilla, miel ycrémor, áotros mas graves la quina, crémor, sal de ajenjos y jarave de limón en esta dosis: una onza de quina, media de crémor, una dracma de sal, yjarave de limón lo suficiente para hacer electuario, ácucharadas desleído en agfua fria lo mandaba administrar todo en el dia óen dos; otras mandaba de jarave de chicorias con ruibarbo, y del violado de cada cosa una onza: otras media onza de crémor, dos dracmas de sal de agenjos ydos onzas de jarave de limón. Estas medicinas las usaba ea aquellos enfermos que había sacado del peligro yla naturaleza estaba decaída y no podía sacudirse de los humores que la dañaban vla lengua se presentaba blanca. Los sahumerios con matalahúga yazúcar son los mejores, pues el humo de la alhucema fatiga, yaquel no. Los medicamentos referidos se dan ácucharadas; áunos mando se dé una en ayunas yáia hora una taza de caldo, ysu desayuno cuando guste, porque este solo tiene al-
—20 g^un poco de humor en el canal intestinal; al que conceptuó con mas humor dos ;y por este orden suelo dar cuatro en el dia de dos en dos horas, yen los intermedios caldos con vino si hay debilidad. Me es imposible espresarme con mas claridad; yo quisiera infundir átodos la sana intención con que escribo, para que con la misma me leyesen yobrasen ,yse dejasen de críticas que al fin son ofensas de Dios, porque las sugiere el poco óningún amor al prógimo, yseparan al que las cree de la verdad de mi método, esponiéndolo al peligro de perder la vida. Alos referidos sencillos procedimientos, yespecialmente al que tengo consignado en mi citado método curativo, debo todas las ventajas que hé obtenido sobre la terrible hidra que sin distinguir climas, edades ni sexos ha devastado y consternado los pueblos en que sucesivamente se ha presentado: favorecer pues el vómito para limpiar el estómago de la mortífera bilis que cual acre veneno le atormenta, produciendo los alarmentes y variados desórdenes que se manifiestan en toda la economía, es en una palabra, el único recurso racional pronto yseguro
—21 — que se reconoce haslaeldia contra esta enfermedad. El separarse de este tratamiento que una constante esperiencia nos tiene por fortuna acreditado como el mas eficaz, yel temerario empeño de seguir otros que siempre han tenido funestas consecuencias, seria querer precipitar alevosa ycruelmente hacia el sepulcro al desgraciado paciente que, huyendo de las acechanzas de la muerte, viene en medio de su tribulación áponer la contienda de sus dias yla suerte de sus tiernos hijos en manos de quien, bajo todos conceptos, las debe defender. Desgraciadamente no ha faltado en Sevilla quien, contra el testimonio interior de su conciencia ycontra el de sus propios sentidos, no solamente se haya separado de mi repetido método, sino que también quien haya pretendido desacreditarlo yproscribirlo; pero yo que conozco los que así se han comportado, jamas les acusaré de que lo hayan hecho por un efecto de mala fe 6perversidad de corazón :nunca llegaré ni aun ásospechar remotamente que su ánimo 6intención fuera la de sacrificar ágolpe seguro las víctimas que pueda haber inmolado su tenaz oposición, ni tampoco el que las im-
-—28 — alg^o agravado salia el médico diciendo: no tiene remedio, el santo óleo, en voz alta que alg'unos enfermos jo oian yentraba la confusión yla muerte. En el dia en que esto escribo estoy curando ámuchos que no han podido arrojar el veneno contenido en el estómago é intestinos no habiendo alcanzado el aceite yagua tibia porque no se les administró en un principio, yes preciso usar de otros medicamentos que diré para el bien de la humanidad, manifestando al misino tiempo que algunos infelices no pueden curarse por hallarse confirmada en ellos la calentura lenta. Estragos ha causado en Sevilla el Cólera, pero no son menores los que ha causado esa dieta caprichosa establecida en un sistema que la esperiencia reprueba á cada instante. Sino fuera por alargar esta Memoria describiria lo que hemos visto todos de encargarles álos que habiau escapado milagrosamente de esta dieta deslructorade sustancia de pan etc., de los sinapismos, cantáridas etc., encargarles, repito, guardasen una dieta mortal de cuarenta dias, diciéndoles se esponian árecaer si comian porque fulano comió, recayó ymurió, jr
—29 — por este orden un continuo miedo ytormento para los infelices. Precisamente les hacia daño cualquier cosa que comian, porque no le habian quitado la causa del estómago: mis enfermos álos pocos dias han comido de todo hasta hartarse, yse han nutrido mas que antes de la enfermedad; esto es público como todo lo que he hecho. Muchos profesores de sabiduría yrecta intención preocupados también por las narraciones que llevo indicadas se empeñaron en curar el Cólera con métodos estimulantes, que en lugar de aprovechar áios enfermos los llevaban rápidamente ála sepultura. Se apoyaron, acaso equivocadamente, en aquel jEforismo de Hipócrates: Omnia secundum rationem ,facieriti, el si non succedant secundum rationem, non est transeundum adaliud. Este Aforismo sirve de disculpa álos médicos vulgares 6preocupados, asi para golpear sobre un mismo remedio que la esperiencia le ha dicho ya que le es dañoso al enferma, como para no admitir otro dictamen quizá mas favorable al buen éxito :ysi con la continuación de lo que aplican muere el enfermo, se abroque-
—30 — lan ydisculpan con el Aforismo dicho. Hipócrates nunca pudo aconsejará los médicos que se repitiera un mismo remedio cuando este desde su primera aplicación habia debilitado al enfermo, yque repetido lo postraba mas ymas cada dia sin reconocerse alivio alguno, solo porque el autor áquien signe el médico dice que es bueno para semejante morbo que las mas veces la falta de la inteligen cia del que lee hece impenetrable el concepto del autor que escribe, cuando el mismo Hipócrates, libro de Arte Curat. da una regla cierta yfija para que conozcamos ruando el remedio se aplica mal ycuando no, ycuando el médico obra con razón médica ycuando obra contra ella, por estas palabras; Quae vero nocuerunt, oh id quod non recle usúrpala sunt, nocuerunt. Sepan los médicos, dice Hipócrates, que cuando un remedio aplicado no aprovecha al enfermo, antes si le daña, la causa es su mala aplicación, por no ser adecuado áaipiel morbo: no echen la culpa ála naturaleza, si no ásu propia ignorancia; no sigan voluntarias ysofísticas ideas; busquen siempre la verdadera indicación ysiem-
-31 — pre aprovechará el remedio, pues aunque el morbo sea letal yhaya de morir el enfermo, si el remedio está legitimamente postulado ha de aliviar al enfermo. No refiero lo dicho para denigrar á los médicos que de buena fe han obrado, ydeseno¡-anados siguieron después mi método curativo, úotro no tan cruel como los que llevo referidos, sino para combatir algunos que no han hecho mas que desaciertos yquieren hablar cuando está pasado el pelig'ro, como si ellos hubieran hecho grandes curaciones con otros mejores descubrimientos. Pero no han sido estos los únicos ylos primeros qne en iguales ocasiones se han declarado desabridamente contra sus compañeros. „E1 año (le cuarenta, dice el Dr. D. Vicente Perez, conocido vulgarmente por el médico del A<rua, padeció la villa de Santa Cruz de Múdela un estrago epidémico que bautizaron con el nombre de peste los mas doctos. Concurrieron todos los profesores de la Mancha, yfue en la realidad peste su asistencia. Mataron un gran número de ¡rente: ydespnes de haber apestado aun áios sanos, se ausentaron (lejándolos sin remedio. Ea estado
—32 — tan fleplorable se hallaba Santa Crnz, ctianflo determinaron mandar por ñií, apelando del ri^or de tanto médico homicitla ála simplísima administración del agua: llegué áSanta Cruz, yno bien habia puesto pie en tierra cuando, acompañado de la señora justicia, pasé áver siete enfermos áquienes estaban ya auxiliando. Logre curar átodos siete, los que pueden deponer, porque aun viven. Proseguí con la administración del agua, yálos veinte dias de asistencia eran seiscientos los dolientes que confesaban deber al agua la total curación de su dolencia. Cesó la epidemia en el lugar, yse levantó otra epidemia contra mí de dicterios, calumnias éimposturas que fulminaron los profesores de la Mancha, Pero no se detiene la luna aunque le ladren los perros 3prosigue despreciando sus ladridos.“ „Pues señores, continua el mismo Dr. Perez en su apostrofe, si está descubierto el rumbo por donde se debe navegar álas Indias de tan noble facultad ,que es el de la esperiencia yobservación, ({qué motivo podria haber para no seguir la observación yla esperiencia en beneficio de
la salud humana? La esperiencia enseña que apenas se hallan medicamentos que puedan aplicarse sin peliyfro; ¿pues cómo se esponen ustedes al peligia» recetando, en cada visita un medicamento? Si los medicamemento» tuvieran compasión yno dañasen, cuando no causan bien, en tal caso se podria aventurar, ordenándolos para que hiciesen bien: pero la desgracia es que siempre son perjudiciales, sino en la salud es en los intereses, ypor lo conum es mayor el dolor del gasto que el de la enfermedad. Por eso aquel docto Varones, áquien celebra el mundo por su ingenuidad:, felicita álos habitadores de la. selva que viven lejos de la Medicina, en estos términos ¡O habitantes de los campos y soledades, que estando enfermos, por necesidad yfalta de médicos tlejais vuestra curación ála providencia de la naturaleza! dad gracias áDios por la desgracia de haber nacido en las selvas, .ya que por eso gozáis de un beneficio it#n grande. Vuestra pobreza ha puesto en seguro ávuestra vida librándola de la ignorancia ómalicia de este arte. No teneis por eso ocasión 'ninguna de estar 3
-_34 — engañados, ni de comprar los tormentos ápeso de oro, ni de acrecentar el propio mal con el auxilio de ia medicina. Asi ha sncedido ámuchos infelices que por carecer de recursos para pagar al médico se han propinado así mismos el aceite yagua tibia con que fácilmente se han salvado, siendo pocos de estos los que han muerto, al paso que los ricos han perecido en los ensayos con que algunos facultativos se fatigaban inútilmente por encontrar otros remedios mas efices en el orden de sus sistemas. No hay duda que para conlraher la enfermedad del Cólera-morbo se necesita cierta predisposición en el individuo capaz de recibirla, hacerla fermentar ydesarrollar: de aqoi es, que los que carecen de dicha predisposición se conservan sanos aunque tengan un roce inmediato y frecuente con los enfermos, según todos hemos observado. Las causas principalmente predisponentes son, en mi concepto, todos las enfermedades que provienen del estómago, pues vemos que todas se convierten en cólera cuando esta es la reinante. Los
—35 — grandes disgustos, pasiones de ánimo véementes, particularmente en los temperamentos biliosos, suelen producir una acumulación de bilis en dicha entraña, que mas 6menos tarde viene ácausar grandes estragos sino se tiene la suerte de arrojarla por vómitos ódiarreas, yson por lo tanto causas eticazmente predisponentes que con la mayor precaución deben evitarse en todo lo posible, asi como también los desarreglos yexcesos en la comida con todo lo demas que pueda contribmr áperturbar la buena digestión. Lii terror ómiedo, la tristeza vdemás afecciones morales de igual clase, son también poderosos alicientes de la enfermedad, por cuya razón se ha observado que esta se comunica con mas facilidad álos medrosos, aprehensivos, padres, inugeres, hijos ydemas parientes 6interesados en la salud de los invadidos, que álos estraños ypoco aprehensivos. Los cuidados éinquietudes, dice el célebre Arnordo de Villanueva, debilitan y resecan el cuerpo, ocasionan vigilias, encienden calenturas ydan origen áenfermedades muy graves; ysi duran largo tiempo engendran melancolía yaniqui-
—36 — lan el calor naluiaí, según ía doctrina: de Galeno, libro 2de los Aforismos, capítulo 28. La tristeza causa igual estrago en la naturaleza: por eso dijo Salomón en el capítulo 17 de los Proverbios: El espíritu triste seca los huesos. Con la tristeza se oprime el corazón, se embota el ingenio ,se llena de sombra el juicio Vse entorpece la memoria. Segim Nemesio, capítulo vigésimo de Natura homtnis, en las grandes tristezas suele bajar al estómago una supertluidad biliosa muy molesta, cuyo material es preciso sacudir por medio del vómito. El miedo fes tan perjudicial como la inquietud y la tristeza ;con el miedo se contrae la respiración ,se turba la circulación de la sangre, se enfrian los estremos ylos pulsos aparecen mas pequeños yabatidos. El semblante se pone pálido, la voz se interrumpe, sobreviene el temblor ytodas las fuerzas se postran. La tristeza obra poco ápoco, el miedo de un golpe, Vsolo se íliferencian estas dos pasiones en la magnitud yen la vehemencia: una Votra han causado algunas veces muertes repentinas ,porque oprimidos los pacientes yapagada su débil vitalidad con
—37 — el peso de tan violentas afecciones, la sangre retrocede agolpada al punto de donde sale para seguir .su círculo. Callen en el primer tomo de Elementos de ^Medicina, hablando de las varias causas renmtas que producen las calenturas ,al folio 104 dice que el terror es una de ellas; yen una nota en el mismo folio ysiguiente confirmando Mr. Borguilion este afecto ,añade que el terror concurre por lo regular con el contagio. Bas epidemias lo prueban de un modo tan evidente ,que muchos médicos, yentre ellos Van Helmont, se habian imaginado que el terror yel contagio era una sola éidéntica cosa. Gaubio duda si los medrosos son los únicos áquienes acometen las enfermedades epidémicas ;y dice que estén mas sujetos áellas que los otros. M. M. Didier, Chicboyneau yBay- -lli ,que se enviaron áMarsella cuando la peste hacia en aquel pueblo los mayores destrozos ,probaron que uno de los medios mas seguros de resistir al contagio era no temerlo. Se espusieron con un valor sin ejemplar ácontinuos riesgos, entraban eQU la mayor actividad en la casa de todos los enfermos, estaban sin
—44 — inventado ,esclama contra la ridir ulez de los hombres que se toman el trabajo de prepararlas mientras ¡a naturaleza les provee del aw-úa, que es er>tre lorias la mas saludable, yque basta sola para iodos los animales del mando mas fuertes ymas vii>orosos. La satisfacción que tengo en mi métodí), añade Perez ,me hace tropezar en temerario ;el haber corado con solo el agua mas de seis mil dolientes, me hace pisar la raya de arrogante :e! conot er prácticamente las armas con que se ha de eombatir una dolencia ,me trae áeste grado de libertad que parece entusiasmo, ynojo es, porque mas importa para la curación el continuo manejo de estas armas que toda la comprehensiou de ios sistemas. ' Finalmente mi sabio maestro Severo López encargaba mucho no usásemos cocimientos de malvas ,malvavisco yotros semejantes ,por ser brebages perjudiciales yfastidiosos álos enfermos que quitan áel agua pura sus muchas virtudes. Del vino. El vinp bebido con moderación, dice el referido Dr. Laguna, ca- ¡lieata los resfriados, humedece _los ex-
—45 — baustos yconsumidos, engorda los flacos, da color álos descoloridos, alegra álos tristes ymelancólicos, digiérese ydistribuyese por las venas mas presto que todaslas otras cosas, de las cuales toma eí cuerpo su refacción, yen suma es el único sustentáculo de la vida humana. Cullen dice: Es cordial, yalegra etc. (B. P.) dice que obra interiormente ert el sistema nervioso por medio del estómago; tomado en pequeñas dosis estimula simplemente, yaumenta la acción del corazón yde los vasos; también aumenta el flujo del fluido nervioso por todo el sistema, lo que ocasiona mas serenidad, regocijo, mas claridad yvivacidad en la imaginación, yun egercicio mas vigoroso de nuestras factíltades intelectuales. Oigamos últimamente al referido Dr. Perez”, el Médico del Agua :Pensará alguno cuando me oiga abogar asi por el agua, que estoy yo de mala fe con el vino ypretendo desterrarlo del mundo. No es asi, porque el vino tomado con moderación alienta, corrobora yrestaura la saItul, ysi me hallara yo en puerto de mar óen las regiones dei norte, curaría soló con vino muchos males. El vino en esta-
-- 46— do fie sanidad ayuda yfacilita la di^eslion ,pero ha de ser ea cantidad aiiiy corta ,porque el exceso daña. Por el vino he ioirrado yo efectos maravillosos que no se logran por otros medicamentos. nconclusión, aunque el Cóleramorbo sea por su na'.uralaza de un carácter maligno yejecutivo, afortunadamente no es tan peligroso como nos habíamos ifnaginado ,ycomo efeclivaniente lo seria si desde su primer desarrollo afectara cualquiera otra entraña menos fácil de socorrer tan pronta ,directa ycompletamente como se socorre la del estómago por medio de los evacuantes que en pocos momentos hacen abortar la causa «iel ma! ;felicitémonos pues por esta circunstancia desechando el excesivo terror con que hasta ahora hemos mirado la enfermedad ,yel médico que quiera curarla, viva seguro lo conseguirá por el método que tengo publicado; pero no se estravie de él propinando después del aceite bebidas ymedicamentos que le son «uteramente contrarios, como han hecho
—47 — algunos qne dicen lo han observado. Yo arirnno de buena fe, que me admiro al ver curados muchos que ya estuvieron casi cadáveres; por esta razo n no puedo menos de invitar por última vez átodos los médicos, en beneficio de la humanidad, para que deponiendo por un instante toda preocupación que les pueda haber suoferido la idea de mi insuticiencia ylas débiles impugnaciones de mis enemigos, esperimenten yobserven con totla imparcialidad mi repetido método: no se detengan en la dicha insuficiencia de! autor, pues tampoco la tuvieron en la facultuii muchos hombres yaun algunos irracionales ácpiienes debemos importantes descubrimientos; examínenlo, repito, con el detenido juicio que de sayo requiere el delicado cuanto difícil arte de corar, yentonces se convencerán de la realidad ;de lo muy fácil que es triunfar del formidable enemigo ,ytendrán motivo para dar ámi método el valor que se merezca.
—48 — NOTA DE EOS ENFERMOS DE 1833 Curados desde un principio por mí. En la calle del Conde fábrica de jabón, curé dos señoras muy graves con todos los síntomas del Cólera, al quinto «lia comiendo de todo. En la calle de las Sierpes áD. Manuel Navarro. Alejandro Sañudo, casa de bebidas en la Borceguinería N. 32, curado en 4ílias. Doña María de Beien EeiMandez, viuda de un capilan. Compás de la Laguna, en tres dias. D. J nan Sinqnemani, calle Azulejos N. 17, muy grave, en doce días. Calle del Horno del Sacramento casa de la Sra. viuda de Carmona N. 27, curé tres, en pocos dias. Plazuela chica de S. Lorenzo casa de D. Isidro López de Brizuela, curé dos en pocos dias. D. Felipe Antonio Raneros, plaza de la Encarnación N. 31, acometido dei Có-
—49 — lera mas violento ymortal ,áios once dias comió de todo. Casa de D. Clemente Zaragoza, calle Juan de Burgos N. 27, curé ásu hija en cuatro dias. D. Cayetano Ruiz del Hoyo, alcalde mayor, veinticuatro de preeminencia del Excmo. Ayuntamienlo, curado en treinta horas. D. Gregorio Valladolid ,plazuela del Pozo seco N. 17, en cinco dias. Lutgardo Caamaño ,calle Limones N, GO, en seis dias. Curados desandados por los médicos. D. «Justo Benito de Torres, del comercir, calle Alcuceros. Doña María Alanuela Desmuell de Tresgallos, calle de las Aguilas N. 1. Antonio Fernandez, cocinero en el pació arzobispal. Dona María de los Dolores Villar, calla de las Aguilas N. 5, Calle de los Viejos N. 4curé álas dos hijas de doña Juana de Castro. En la calle ancha de S. Vicente ádoña María Josefa Santiago. 4
—50 — Antonio Arellano, calle de S. Basilio. José Santos, calle del muro Cruz de los Navarros N. 7. D. Ambrosio Ortiz, Mercaderes N. 8. ü. Ramón Fernandez, celle Capuchinas N. 13. D. Antonio Hatseher, en los Alemanes. Doña Josefa Cansino, Caño-quebrado Tí. 31. Vicenta Jimenez, frente de los Menores. D. Luís Brincau, frente de Gradas N. 68. Curé ála mu^er del aleman D. Francisco Maisonave, calle Rositas N. !. El portero de la casa de la Sra. condesa de la Mejorada, llamado José González, calle Real N. 17. D. Julián Cañizares, teniente de Africa, 7. de linea. Doña María del Carmen Falco, Rabelilla N. 2. D. Juan Manuel Leroux ysu esposa, callejuela de S. Juan de Dios. Ala muo-ar de D. José María García calle Manieres N. 20. ADolores Botejon, criada del Sr. adminisíradur de los Reales Alcázares D. José Domin^juez.
—51 — D. Bartolomé Lacoba, maestro carpin= tero, ásn hija ysobrina, junto ámi casa, Ala hija del ciego D. Miguel Castillo, calle del Nabo N. lü. Ala hija yuna criada de D. Mariano» Lamadrid, en los Mercaderes. José Muñoz, calle Boticas. D. Pascual Vincent, Pro. ymédico. Sr. D. Juan Uriza, canónigo de la Sta. Iglesia. Sr. D. Alonso Santiago, calle de la Cuna. Si fuere necesario pondré otros muchos, Vde los dichos desauciados qiie hubieran muerto dentro de pocas horasj unos quedaron carados eti el dia, otros en dos, tres óen pocos mas, yalgunos en horas, saliendo ála calle álos pocos dias ycomiendo de todo con asombro de los que los habían visto casi muertos. Curados hartos de padecer yen peligro de perder la vida. ABernardo Rodríguez, calle ancha de S. Vicente, curé en media hora. AGertrudis Casado, dicha calle N, 4 segundo, en media hora.
—52 — AD. Fernando José del Villar, del comercio ,calle de las Sierpes, en dos dias. AD.Francisco Ramirez Tamariz, fuera déla puerta de Triana N. 14, en pocos dias. Adoña Manuela Alba de Madolell,"calle de la Pava N. 19, en pocos dias. Adoña María de los Dolores Argobejo ,calle de las Sierpes N. 64 ,curé en tres dias. Adoña Francisca de Borja Ballesteros ,calle del Conde N. 21, en un dia. AD. Joaquin Diaz yAsensio yásu hijo ,del comercio, calle Francos, en un dia. Adoña Teresa E^aía, calle ChicarreTos, en dos dias. Adoña Joaquina Gómez Jiménez en un dia ;yesta refiere las grandes curas que hice el año de 1800 en su familia cuando la epidemia de la fiebre amarilla, yla cura de su padre en 1801 con el mal de orina ,ypostrado en cama muchos años ydesaucíado por los médicos de mas nota. Adoña María de los Dolores Angulo, calle de S. Pedro Mártir, en tres dias. Aun criado del Sr. D. JoaquinClave-
—53 — ro, llamado José Manuel Fernandez, ea pocos dias, A! P. Fr. José Maria Perez, lector de Artes en el convento <le la Merced calzada, con calentura lenta en cuatro dias. AD. Angel Garcia yGamboa ,calle Canlarranas, hinchado yen muy mal estado ,<uró en cinco dias. AD. Antonio Tersor, Caldereida de S. Vicente N. 10, en dos días. Adoña Maria de los Dolores Romero, en tres dias estando oleada. Ala inuger de D. Sebastian Garcia, doña Eulalia, calle del Buen viage N. 8 en pocos dias. AD. José Fernandez de la Cruz, calle de S. Pedro Mártir ,curé una pierna incurable, según algunos facultativos, pues estaba monstruosa yllena de úlceras ,ademas ácuatro de su familia ,á unos en tres dias yáotros en uno. AD. Cayetano Garcia. Pro., calle Bayona, en tres dias. Adoña Manuela de Alba ,patio de los Reales Alcácares, en tres dias. Ala esposa de D. Luis Gallo, farolería en Sta. Catalina, en pocos dias.
—60— bielas opiadas, el que hubiera muerto infaliblemente aquel dia (como han muerto ymorirán todos los que sean tratados con dicho plan )yademas estaba el infeliz cargado con mucha ropa ,muerto de sed ,el aposento niu}' cerrado con la calor que hacia, yser el dicho de cincuenta años de edad ,temperamento san^ guineo, robusto, el rostro encendido, yhasta el blanco de los ojos encarnado; pregúntenle repito, como ámuchos que lo vieron ,como lo curé ,cuantas sangrías ósanguijuelas le apliqué ,como se las hubiera aplicado otro cualquier médico, yhubiera muerto ;el dicho y asistentes dirán que lo tuve áagua algunas horas, ylo curé en cuatro dias, ápesar de que decían algunos de los muchos que frecuentan dicho hospital que el burro de D. Pedro lo mataba, pues señores el burro de D. Pedro cura ,y los primeros médicos de esta ciudad no, como llevo probado ,ylo han visto y ven todos los habitantes de ella :ysino díganme si han curado uno desauciado por mi, como yo he cnrado ámuchos desautiados por ellos. En este año se me han muerto once enfermos que dicen me
—61 — llamaron desde el principio, pero bien informado encuentro ser falso, porque ya habían tenido despeños algunos días, yentonces es cuando se debe atacar el mal ,ysanan en un día ,óen horas; torios los dichos tuvieron vómitos, ydespeños blancos, pulso nulo, calambres y jos demás síntomas crueles referidos en. la memoria ;ámuchos he curado de estos cuando he sido llamado átiempo ,y be observado, que todo colérico atacado por este orden ,sale adelante milagrosamente ,pues se abaten las fuerzas de la Vida con mucha velocidad ,se pone el cuerpo yerto, ymueren en horas, en un dia, en dos ,óen la noche del tercero lo mas ,ápesar de ser tratados toa buenos caldos ,buen vino etc. Todo colérico que toma el aceite etc. apenas siente descomposición de cuerpo, yalgunos despeños, sana en horas; pero los que aun están obcecados ytienen despeños ,ven a! médico brusista ,este con su gran puro en boca, ycon aire despreciativo dice :eso es irritación ,tome usted el cocimiento blanco, que es lo mismo que irlo preparando para la dorma grande (como decían los franceses cuaa-
—62 — do la invasión napoleónica )ybuenas nocht >< :¡ah irritación, comoriin médico ,kcuantos tienes en ei otro mondo? Duele nn pie irritación, pican las narices irniacion ,el ano irritación ,duele el estómago irritación, el vientre irritación; sefior denie usted un remetiio para curar tañías irritaciones ;al momento ,sanguijuelas; señor mire usted que yo siento náuseas ,la lengua está sucia ,blanquecina, sm ganas de comer, ytodo in- (iica un emético :ni pensarlo, sangnijneias ymas sangnijuelas ,que Bruseais Jo ¡nenda ,yaunque yo veo en mi práctica í|ne lodos los ent'ermos se me mueren ,vo 00 puedo separarme de las doctrinas de! mismo. Sigan ustedes con sa agonizante sanguijueltsmo (como dice en su liiirito impreso en Madrid D. Antonio Mai'tin de Heredia ,titulado :Exposición del célebre método Anti-Colerico del Licenciado Vázquez etc. yserán odiados cada dia mas ymas ,mientras yo soy elojiado por todas partes, yen prueba de ello cito el Bolelin oficial de Burgos N. 133, 9de Agosto de 1834, que dice: Método preservativo del Cólera-morbo. „Los progresos que esta en-
—63 — fermedacl va haciendo en la península donde desgrat indamente se ha internado ,yel deseo de que se sepa at icarle por segunda vez en beneficio déla humanidad, nos ha obligado ápublicar el siguiente método curativo del Liiceuciado Vázquez, cuyos felices resultados le grangearoü el sobrenombre de ángel tutelar de Sevilla, cuando este lerrlbl mal le añigía en el año delS33.“ .En el diario Balear N. 57 martes 26 de Agosto de 1834 ,dice ;,,Sfe vende en la librería de Gnasi) etc. el método curativo de! Cólera morbo inventado con tanto acierto por etc.“ Ya he dicho está inapreso en muchos reinos extrangeros ,yestá recomendado por la junta de sanidad de Madridy como se lee en la gacela N. 156 del miércoles 23 de Julio de 1834 :pues nada he dicho áproporción de los muchos elogios que de casi todos los puntos de España me tributan particulares de todas clases ygerarquias ,como algunos médicos por los admirables efectos que han visto unos ,yoido oíros; agradezco sí, los honores que se me hacen pero nada me envanece por que todo se lo debo á Dios, áquien suplicóse le tribaten las de-
—64 — bidas gracias, porque ya que nos castiga con semejante azote, ha tenido ábien dar la medicina valiéndose dei mas inútil de los médicos. NOTA de los coléricos curados por mi desde el principio. Año de 1834. D. Ciáudio Coiíj, coronel de caballería ,en seis dias, calle de S. Gerónimo IS. 14.. D. Manuel Aparicio, Costarsilla de S. Andrés N. 8,en tres dias. D. Antonio Ferez, calle del Espíritu Santo N. 8.con los sísníomas mas crueles pues lo mandé olear ,en pocos dias, D. Fi•ancisco Osorno, calle Arinas N, 24, muv grave, pues en dos dias habla hecho 192 deposiciones, curó en dos dias. D. Gerónimo Fresre, calle Caballos N. 5, estuvo muy grave ysanó en tres di as. Doña Francisca de Paula Galvez y Baena, en dicha casa con retención de me.ses estuvo en gravedad ,ysanó en uu dia. Doña Josefa Baena ,edad 68 años con
—65 mnchns meses de despeños ,ypostración de fuerzas curó en pocos dia.s. Antonio Gómez, calle Conteros N.. 14, cólera el mas violento ,sin pulso etc. sa-? nó en cuatro dias. Doña Maria de la Concepción Espiau, posada del Ancora ,N, 7estuvo en peligro ,ycuré en tres dias. D. José de Zayas, maestro fontanero en los Reales Alcázares, de peligfS’;i’SáBÓ en cuatro dias. : D. Joaquín Espinosa ,Caleria de S. E'teban N. 11,de niucho.peligro ysanó en dos dias. - D. Antonio Lucas yLimia, calle Jamardana N. 7, frió ysin pulso, yal secundo dsa sanó perfectamente. Aun hijo de O; Juan Enrique Estevar renaj escribano, Pajeria N. 2,y ásu hermana ácada uno en un <iia. D. José Maria Ballesteros, escribano, plazuela de los Refinadores N. 17 sanó en dos dias; AD. José Sainz Pardo, calle del Espejo N. 8, le curé ásn hija del cólera fuerte, yde otros achaques que padecía, en nn dia. En la fábrica de los Sres. Calzadas o
—66 — calle del Conde, curé del cólera mas violento, frió, ysin pulsos áD. Manuel López en cuatro dias ,con asombro de mas de cien trabajadores que lo vieron. D. Juan Fernando de Lmjne, zapatero Caño quebrado N. 32, curado en cinco dias ápesar de que un médico que lo vió primero dijo, moria ,pues ciertamente fue atacado con mucha violencia ycore síntomas mortales; hipo tres dias ,vómitos negros abundantes etc. como en la epidemia del año de 1800 que también curé ámuchísimos. En el convento del Valle coré en pocos dias esiando muy grave, áPr. Juan de los Dolores Garda ,de edad de 75 años. En el 'convento de S. Pablo lambiere he curado alo-unos relioiosos ,no solamente de! cólera, sino de enfermedades antiguas que los Sres. médicos no han podido curar con sus sanguijuelas, substancia de pan etc. Una de las hijasde D. Juan Maza, mercader ,atacada fuert^^mente ,en un dia. E! hijo del mufador del Sagrario, ea Hn dia.
—67 — D. Joan de Dios García, cayó morlaT, \curó en cuatro dias, ysu compañero D. Lorenzo Hernández ,sanó en tres dias; son del comercio calle de la Compañia. D, Antonio Saborido en la Alfalfa ,calle Odrería N. 14, estuvo mny grave, y sanó en pocos dias. El criado de D. Francisco Robles, ca«. lie Colcheros, con síntomas moríales curó en horas. En la Contratación casa de D. Joaquín Cortes, pintor de cámara de S. AL curé en pocos dias ásu criada de bastante edad habiendo estado de mucho peligro. Bernardo San Félix ,cocinero de la posada de la Castaña en gravedad sanó en pocos dias. D. Francisco Pacheco ,calle de la Pimienta N. 12, sanóennndia. D. Alanue! Aiartinez, Presbítero, jr veintenero curó en un dia. D. Facundo Bate ,einpíeado en la Gobernación civil, cayó mortal ,sin pulso ele. ysanó en pocos dias. Auna hija de D, Dámaso Vadiüo, del
—68 — coroercio ralle de Saa Pedro de Alcántara curé en un dia. Doña jVJauueia Castillo ,calle Lisos casa de D. Rafael Pampilian ,estuvo de líHicho peligro, vsanó en tres dias. Doiia Mariade los Dolores Meon, junto al Valle, calle del Pinto N. 4de muchon peligro curé en dos dias. Corral del Rey N. 25 sanó en un dia una bija de D. Enrnjue Baldebú,del comercio. D. Antonio Ochoa, frente de la Catedral, cnró en un dia, ysu esposa estando en gravedad ,en pocos dias. Ala innger de D. Teodoro Viso, junto áS. Basilio N. 5estando muy grave curé en pocos dias. Adoña Maria Pinto Mantilla junto al Peladero, calle de S. Juan N. 9, curé en dos dias. Doña Maria Gertrudis León ,calle ilé la Garbancera N. 15, estuvo en gran peligro ysanó en pocos dias. Siffuen otros coléricos asistisdos en un principio por otrosfacultativos. Doña María del Carmen Iglesias, ca-
—69 — lie dei Amparo N. 2,oleada la curé ea seis dias. D. Maria Arraí)al ,calle Jimios N. 14 sanó en dos <lias. En el corral del Coliseo N. 27, coré en <los (lias áJosefa González desanclada ,ásu marido yáotro vecino llamado Pablo Ricba (]ue los a'isli desde que fuer<(n acometidos, curé en un dia ácada uno. Doña Maria Gerónima León ,edad 64 años ,Encarnación vieja N. 16 estando de mucho peligro la curé en dos dias. En la misma casa fue acometida dei cólera mas violento ,sin pulso ,calambres etc. doña Maria del Carmen Delgado, ycnré en dos dias :yen la misma casa curé un niño de 4años muy esterillado por la substancia de pan, agua de arroz etc. en dos dias con asombro de todos los vecinos, Adoña Maria de la Merced Perez en ]a Carretería calle Real casa de Mantecón ,desauciada, con calambres ,sin pulsos ele. curé eu cinco dias. Doña Isabel Walls, calle de las Sierpes fábrica de chocolate del Mallorquín, desauciada por varios facuUalivos (como
—76 — fueron invadidos en este convento de capuchinos de la Paciencia, doce reli^io-os, yel primero murió álas seis horas. Los once restantes, ai<j;iini)s de ellos muy malitos, se salvaron con su método de V. , convaleciendo pronto ybien. Sevilla 29 de Julio.—Habiendo remitido áMadrid Yotros pueblos su método, me cabe la satisfacción de los milatrrosos efectos que ha producido. Entre otros me escriben de la corte ,que una criada del Exctno. Señor general Urbina, oleada por orden del médico, abrazó su método ,yhabiendo vuelto de visitar áotro enfermo, se admiró al verla restablecía casi enteramente. Barcelona 24 de Setiembre.—Su método leimpreso en catalan se ha recibido con aplauso .-en Tarragona, Tortosa y Reiis. El aceite hace prodigios ;mis subalternos yfamilia se han salvado con éi. En Tarragona todos los presidarios; los catalanes hacen burla del cólera: en la Barceloneta, donde mas acomete, todos se salvan, Undemolins 7de Octubre.— Por un facultativo se dice: Ha llegado ámis manos su método reimpresa en Xatragoaa,
—77 — obra He tanta titiliciad como la racunaj Híoranlo Tarrag-ona, Retís ytoda la ribera del Ebro ,que la mayor parte de los atacados ellos mismos se curan con el aceite. Zafra 23 de Octubre. —‘Dale las gracias de nuestra parte áD. Pedro Vázquez yde otros amigos que tomaron el aceite en los primeros síntomas del cólera ,unos con benignidad yotros fulminante, pues todos sacudimos el mortífero venena sin mal resultado en la convalecencia, Vnos hallamos perfectamente buenos, yotros muchos han sido curados por otras personas con su mismo método. Mérida 4de Setiembre.—El médico titular ysubdelegado de medicina yeirujia ha visto su método ,ylo ha encontrado mas conforme de cuantos nacionales yestrangeros ha visto, Sanlucar de Barrameda 7de Agosten D. F. de P. P. yJ. me escribe lo que copio ácontinuación. „La ciencia de curar es una de las mas difíciles de perfeccionar el hombre apesar de los mas dilatados estudios ycontinuada» obseryacíspes ,ypoT l© tanto cual-
quier error que cometan !oi? fae«ítat!%ms en el conocimiento de la enfermedad ,y aplicación de sus renriedios ,es disculpable ^yaunque aseguran muchos que conocida la enfermedad ,si peligra el enfermo es por ignorancia del que dirige su curación, este es on principio muy eqnirocado, que aun conocido el mal suele suceder que se presenta este con síntomas tan violentos ,que no obedece los auxilios mas comunes ynotorios para 3quella clase de enfermedad, bien sea porque cuando se manifiesta es ya en un estado de actitud que no alcanzan los remedios, 6hien porque cuando llaman al facultativo han pasado muchas horas de haber acometido ylomado un incremento tan estraordinario ,que niega la obediencia álas medicinas, que en los mas acudiendo átiempo le hace ceder, en cuyos casos ninguna culpa «lebe atribuirse al facultativo jpero cuando este llega á tiempo conoce la enfermedad ,sabe el remedio que generalmente la cura yno lo aplica, debe reputarse por un verdadero asesino, enemigo de ia bumauidad,y tomo átul debe recogérsele el título yproceder contra él álo demás que haya lugar.
— El cólera morbo se presentó en las na?, clones estrang-eras ypaíses mas remotos, hacientlo los estragos que son notorios» Los mas sabios facultativos cié todas partes ,como enfermedad no conocida en sus dias ,(aiin((ne no nueva )no han hecho mas que observaría, hacer tenlativasy ensayos ,habiendo visto en lodos los casos los mas funestos resuilados ,sin que por ello en mi concepto se les pueda acriminar ,pues una enfermedad tan terrible que en muy pocas horas hace desaparecer los acometidos, no dar lugar áver el resultado de las medicinas ni áobservar el origen del raal ni el antídoto para su curación. Asi ha andado errante por todo el globo ,ylos facultativos por todas partes muy poco ónada han podido adelantar para impedir las innumerables víctimas que ha causado. Se presenta este horroroso mal en el barrio de Triana de Sevilla, de allí pasa ála ciudad ,ysus muchos ysabios facultativos se encuentran en la misma tribulación en que se han encontrado todos ádonde ha acometido. Unos aplicaron sudoríficos, otros cáusticos ,otros sanguijuelas ysangrías, otros fricciones ,otros privaron al enfer-
—-SOIDO atin del preciso alimento para la conservación de !a vida ^otros opio ydiversos calmantes para sujetar los agudísimos dolores de que se quejaban los invadidos, yen todos los mas fue igual al resultado, que ha sido la muerte. Afortunadamente el Lie. D. Pedro Vázquez separado voluntariamente de ejercer la facultad médica ,bien fuese inspirado de Dios ,óen fuerza de sus observaciones ,estableció un plan curativo para ésta ciase de enfermedad ,sofjre el cual dio áluz su tnanifiesto de 10 de Noviembre del año próximo pasado. Lo puso en ege-* cucion causándolos saUuiabíes efectos, que general ynotoriamente se han advertido en lodos los que lo han usado. Principió államar la atención de todos los vecinos de Sevilla ,conociendo ,viendo yobservando el feliz resultado eu que terminaba la enfermedad de aquel áquien se le aplicaba. Esto mismo notaron los pueblos de mas larga distancia del reinoinfinitas personas lo pusieron en práctica sin llamar facultativo, yse desengañaron de que el único remedio que hasta ahora se ha conocido, es el detallado en dicho plan ómétodo eurativo. Se vendieroa
-81 — millares ele ejemplares, yde aqui empieza áreinar una emulación entre los mas de los facultativos ,yse proponen no usar del remedio ,ápesar de que no pnedo creer de que esten penetrados de que no era áproposito *pues siendo como son los mas de los facultativos de Sevilla muy sabios, yviendo por la esperiencia el buen término de aquella medicina, es imposible que dejen de conocer ,lo adecuada que es para el caso jpero resentidos como he indicado jya de que no han sido los autores del descubrimiento ,yya porque el D. Pedro no tiene el apellido de Bruseais, Le-Roy júotro desconocido Vestrangero ,no han querido adoptar el método de un facultativo ,que para ellos no merece el concepto que los otros, porque no se diga que son sus imitadores, sin reparar que ellos son unos mulos de reata, de los referidos Bruseais, Be-Roy ,yotros de esta clase ,yno han hecho mas que denigrar al citado Vázquez, pero este deberá contestarles, lo mismo que contestó un poeta famoso á linos débiles aficionados ála poesía ,que desafiándolo con unos malos versos les dijo lo siguiente : 6
—82 — „T)e Gosqnes ruin gavilla, *’ „La(lfa ai Lebrel generoso, „Mas con nn desprecio honroso „E1 se mea en la rencilla. „Si el desprecio, ya no humilla, „La ignorancia del Pigmeo, „Yo para alcanzar trofeo jjCuando necios se me escuadran, „Pienso que Gosques me ladran, „Soy lebrel ,alzo ylos meo. Para refutar el método curativo del Vázquez dirán los demás facoliativos aislándose éun principio general (aunque mal acomodado álas circunstancias del dia) de qué los remedios deben aplicarse según la complexión física del enfermo yestado en (pie se halle la enfermedad: que lo que áunos les aprovecha áotros les daña: que Cuando se aplica un medicamento ,creyendo que es una enfermedad yluego resulta que es otra, es perjndicialisimo yaun mortal :que cuando el cólera ataca con vómitos ydespeños, si se aplica el aceite se aumentarán yse precipitará el enfermo, yvalidos de que han suministrado á aloriinos el aceite de almendras dulces ert pequeñas dosis, como una ódos onzas
—83 — naisturado con el jarave de altea yotro semejante, dirán que ellos han usado del íieeite sin fruto aloajno ,y(¡ne por estas razones no puede ni debe administrarse el aceite, yntiucho menos en la oeneralidad que lo prescribe el Lie. Vaz<}uez. Igualmente dirán que ei uso del opio y otros calmantes de que ellos usan (con tan funestos resultados) es indispensable para mitigar los agudos dolores de que se resienten los invadidos del cólera. Dsrán del mismo modo que el D. Pedro Vázquez hace mucha tiempo que no ejerce la facultad ,yque no se ha de seguir el método de un desconocido en ella ,ydirán en fin otras especiotas para -alucinar yllevar adelante su proyecto en perpiicio de la humanidad. Yo no soy faroltativo, pero notando que ios mas del dia son linos fieles observantes de las doctrinas del Mr. Le-Roy ,ysentando este como ua principio que toda enfermedad dimana del esíómao'O ,creo que sea la que fuere la de que adolezca el paciente ,jamas puede hacerle daño el uso del.aceite, mediante áqne sus efectos, son estraer la causa que la impulsa yasi ,sea la que fuere la coiuplettion del euferiuo yesta'»
—84 — do en que se halle la «tíermedad, nnnca puede inferirle perjuicio al doliente. Tampoco puede servir de impedimento para aplicar el aceite, el que el Cólera se baya presentado con vómitos ydespeños, pues estos los produce el mal que está de^ positado en el estómago, yaunque con el aceite se aumentasen ,estraerá este aquel veneno ,cesarán los vómitos ydespeños con que se presentó, mediante áno existir ya la causa que los impulsaba y cesará la enfermedad; pero para que surta efecto es necesario que sea el aceite en porción bastante según detalla el método del D. Pedro Vázquez ,yno en pequeñas dosis, pues entonces es escusado el subministrarlo. El uso del opio yotros calmantes, no pueden servir sino de muy poco en el caso del Cólera ,pues lo mas que podrán hacer es mitigar algún tanto los dolores, pero no impedir el estrago que está causando el arermen del mal que está dentro, yseguirá haciendo sus progresos, hasta acabar de destruir al enf^enno ,ycomo por otra parte se advierte, que los mas áquienes se les aplica el aceite sanan, yque aun álos que están en el ultimo periodo de la enfermedad, á
—So — los cuales 5'a no alcanza este antídoto, si se les aplica al menos dilata al^un tiempo la muerte, parece incuestionable que es el remedio esclusivo que se debe 3,- plicar. Yo no ten^o el honor de conocer ni aun de vista al Liic. D. Pedro Vázquez, ni sé sus alcances en la facultad medicas ;pero sí diré, que su método curativo del 10 de Noviembre del año próximo pasado, es el mas aproximado para la curación del Cólera-morbo. Este me consta poi' la esperiencia, ypor lo que pública ygeneralmente se oye, de los buenos efectos que produce en todas partes donde lo han usado. ¿Y por qué no se ha degeneralizar para con todos aquellos áquienes acometa el mal? Dejémonos de teorías ,ysea quien fuere el autor conociéndose los felices resultados debe siempre usarse. El remedio para la rabia ,yel conocido para las picaduras de viv’oras fueron descubiertos por unos simples aldeanos. ¿Y por qué se usan? Porque se han visto por la esperiencia sus buenos efectos ,pues por la misma razón debe usarse de] aceite en la enfermedad del cólera -oiorbo. Si Hipócrates dice e“