El periodista ante el caos
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1 EL PERIODISTA ANTE EL CAOS La investigadora vinculada al Proyecto HI[C]PAN, Maribel Cintas Guillén, ha prologado la edición en alemán del libro de Manuel Chaves Nogales, A sangre y fuego (¡Blut und Feuer!), con el fin de que la obra de uno de los grandes periodistas del siglo XX formara parte de la representación de España como país invitado de honor en la Feria del Libro de Fráncfort 2022. Esta edición ha sido traducida al alemán por el hispanista Frank Henseleit y editada por Kupido-Verlag. A continuación, se presenta el prólogo en español de la edición en alemán de ¡Blut und feuer! Realizada por María Isabel Cintas Guillén Los acontecimientos que tuvieron lugar en España entre 1936 y 1939 conmovieron al mundo. El gobierno de la Segunda República española, legalmente salido de las urnas en 1931, se vio asaltado por el golpe de Estado de un general, Francisco Franco que, aliado con las fuerzas disconformes con el sistema elegido (terratenientes, militares del antiguo régimen, gran parte del estamento religioso, las fuerzas conservadoras al fin) y con la ayuda inestimable de la Alemania nazi y la Italia fascista, en declarada lucha frente al pensamiento que tildaban de comunismo, promovieron una rebelión contra el gobierno legítimo que acabó en radicalización y enfrentamiento entre españoles y provocó una sangrienta y prolongada guerra civil, que sembró de muerte y destrucción los intentos de un sistema -el republicanoque pretendió incorporar al país a la modernidad y eliminar de él todas las lacras que se cernían sobre una sociedad corrompida por largos años de gobiernos incapaces e inoperantes. Tal situación desató la solidaridad de colectivos de otras nacionalidades que se sintieron cercanos al pueblo español y acudieron a ayudarlo en su desigual lucha. Terribles episodios se sucedieron en aquella España partida durante los tres años que duró el enfrentamiento. Y al concluir esos tres años, la crueldad se adueñó de la facción que, como vencedora, impuso su ley y su credo a la otra España vencida, peregrina o resistente, que hubo de soportar el más cruel yugo que se pueda imponer a un pueblo: la venganza atroz del propio hermano o el abandono obligado del espacio patrio. Y con ello el silencio, la muerte o el exilio. Los más destacados escritores del momento, Ernest Hemingway (Por quién doblan las campañas), André Malraux (L´Espoir) y Georges Orwell (Homenaje a Cataluña)
2 entre otros, se sintieron conmocionados por los acontecimientos, vinieron a este país a luchar contra el fascismo y escribieron libros definitivos sobre la situación. ……… Desde la constitución de la República el 14 de abril de 1931 las fuerzas de la reacción emprendieron una labor de desestabilización que impidiera la puesta en marcha de las grandes reformas que aquella se había propuesto en todos los ámbitos de la vida española: Reforma Agraria, laicidad del gobierno con separación Iglesia-Estado, reforma en profundidad del ejército, promoción de la educación, defensa de todas las libertades… Pero estas reformas pretendidas por la República habían abocado en 1936 en una radicalización de las posturas que hicieron imposible el entendimiento. Es entonces y sólo entones, “cuando el terror no me dejaba vivir y la sangre me ahogaba”, según propia confesión del periodista en el magnífico prólogo que precede a la obra, cuando el republicano convencido que era decide marcharse de España. Así se define en ese momento: Antifascista y antirrevolucionario por temperamento, me negaba sistemáticamente a creer en la virtud salutífera de las grandes convicciones y aguardaba trabajando, confiado en el curso fatal de las leyes de la evolución. A partir de julio de 1936 había intentado una búsqueda de entente aceptando la dirección de su periódico (había ejercido de redactor jefe desde su creación), que fue confiscado por un consejo obrero de las juventudes socialistas cada vez más radicalizadas: una sede convertida en barricada, pistolas sobre la mesa de redacción, edifico destruido, calle intransitable y milicianos que acudían a la redacción desde el frente, proponiendo la confección de editoriales cada día más duros y violentos. Es entonces cuando la ausencia de la mínima cordura impulsa a Chaves Nogales a salir del país: “Me expatrié cuando me convencí de que nada que no fuese ayudar a la guerra misma podía hacerse ya en España”. Era en ese momento un joven periodista, director de un diario de centro, culto y conocedor del panorama político europeo, que disfrutaba de éxito profesional y que había estado muy cerca del gobierno, en un intento de realizar el sueño de progreso que, con grandes dificultades, intentaba llevar a buen puerto una joven y legalmente constituida Segunda República. Desde su instauración abogó por el diálogo y el entendimiento y rechazó los radicalismos de los grupos de izquierda que, a veces, y como pudo constatar en sus visitas a los tajos de trabajadores en distintas provincias, podían llegar a dejarse arrastrar por
3 unas teorías libertarias procedentes de la propaganda rusa y no muy bien asimiladas en estas latitudes, la “revolución social” que se pretendía y que, saliéndose de sus límites, llegó a instaurar el miedo y la violencia. Criticó duramente las acciones de los grupos extremistas, tanto fascistas como anarcosindicalistas: “Todo revolucionario, con el debido respeto, me ha parecido siempre algo tan pernicioso como cualquier reaccionario”, escribió. Su diario, el Ahora, que se declaró de centro, había manifestado ante los acontecimientos una cordura y una madurez poco frecuente en la prensa del momento, habiéndose declarado expresamente enemigo de extremismos de ambos signos. Había sido el diario oficioso del Gobierno y Manuel Azaña había confiado en su redactor jefe en sus más difíciles momentos. Pero su palabra no podía salir con la fluidez precisa y el prólogo es precisamente la explosión de la impotencia del periodista al no poder decir claramente lo que lleva dentro. Porque la complejidad de las situaciones que se viven sólo puede ser expresada como una fuerza desbocada desde una actitud solitaria: “su causa, la de la libertad, no había en España quien la defendiera”, concluye Daniel, trasunto de Chaves Nogales, en el relato noveno de A sangre y fuego. Es un moderado que, tras cinco meses de guerra, tiene que salir de España sin poder hacer frente por sí a los totalitarismos de ambos signos que en ese momento se enfrentan. Como intelectual es consciente del caos en que el país se había instalado sin ser capaces, los habitantes de ese país, de tener una actitud madura y medianamente clara ante la situación. ……… En noviembre de 1936 su esposa y sus hijos le aguardaban en Barcelona. En un coche ocupado por las familias de un compañero de redacción y la del propio periodista, abandonan España por la frontera francesa y llegan tras penosa travesía a los arrabales de un París pleno de exiliados de todos los exilios fascistas y nazis que se habían enseñoreado de Europa. París es ciudad que se pretende erigir como refugio europeo para los demócratas amenazados en sus respectivos países. Se aloja en una pequeña vivienda (en una habitación con derecho al uso de la cocina) junto a su esposa, Ana, y sus hijos Pilar, Josefina y Pablo. Pilar, la mayor, había contraído una enfermedad en Barcelona y había que asistirla con urgencia en un hospital que visita cada día acompañada de su padre. El resto del día Manuel se ocupa en recorrer agencias de prensa y redacciones de periódicos a la búsqueda de una posibilidad de colaboración.
4 Y por las noches, tras la agotadora jornada del que intenta sobrevivir en esta difícil situación, en aquella pequeña habitación, Chaves Nogales compone los relatos de A sangre y fuego. En París contactó con Emery Reves, director-propietario de la agencia Cooperation Press Service, editora de artículos de autores de corte progresista que eran publicados en periódicos de todo el mundo. Chaves encuentra que la ocasión es propicia para llevar a América Latina la noticia del valor de la democracia amenazada en Europa. Con los relatos de A sangre y fuego no solo da noticia de lo que está ocurriendo en España, sino que transmite un mensaje de cordura en el caos de la situación, presentando los feroces acontecimientos con toda la crudeza con que se producen, pero sin el rencor ni los ánimos de revancha que según algunos acarrea el recuerdo de aquellos acontecimientos y que se advierten en otras narraciones de autores españoles que le son contemporáneos. Son las ganas de vivir en los más difíciles momentos, la aceptación de la propia realidad como gozo de la vida, la buena mirada, el brillo del corazón los que impregnan estos relatos que, sin embargo, son la explicitación de la dura realidad que hubo de soportar el pueblo español, una parte, la más importante y numerosa del pueblo español, cuando otros españoles, movidos por aciagos resortes, decidieron hacerse dueños de las vidas y las haciendas y como tales actuaron, fuera de todo sentimiento de humanidad. Doble mirada pues la del periodista, desde la descarnada realidad de los violentos acontecimientos y la comprensión de las debilidades y flaquezas del ser humano. ……… Los acontecimientos y la diáspora que produjo el levantamiento de los rebeldes capitaneados por Franco nutrieron de elementos narrativos al periodista; los que conoció en la redacción del periódico, que fue frente de batalla; los que le acompañaron en la marcha hacia la frontera tras pasar -y pararpor Valencia y Barcelona; los republicanos que como él acudían a los arrabales de París en busca de refugio, de trabajo, de reencuentro; los que frecuentaban su casa y su ambiente… Con ligeros disfraces en nombres de personas y lugares, los hechos narrados están sacados de la pura realidad y retratados en toda su esencia humana: el bien y el mal conviven, como conviven en la vida. Allí, en la más completa penuria vital, cercado por el dolor y los problemas nacionales, sociales y familiares, empujado por la necesidad del exilio, compuso Chaves estos relatos. Recién concluidos, los sacaba de la máquina de escribir y les buscaba
5 acomodo en alguna redacción, inmerso él también en las riadas de solidaridad que el lado bueno de los seres humanos pone en marcha casi al mismo tiempo que pone en marcha el desacuerdo. Los relatos fueron escritos, según propia confesión del autor, entre enero y mayo de 1937, es decir, en el primer año de la guerra, y concluidos en Montrouge, un barrio de París donde la familia consiguió un más digno acomodo tras pasar por pensiones y alojamientos de emergencia. Estos relatos tuvieron la fortuna de ser rápidamente publicados en prensa y en libro: en La Nación de Buenos Aires, periódico con el que el periodista colaboraba de antiguo; en el semanario francés Candide; en la revista mexicana Sucesos para todos y la cubana Bohemia; en el diario inglés Evening Standard y el neozelandés Weekly News, entre 1937 y 1938, con traducciones de urgencia realizadas por Luis de Baeza, amigo y corresponsal de Ahora en Londres, y su compañera Dolores Harding; ediciones inmediatas en libro fueron las de Ercilla, en Chile, y las de Nueva York, Londres y Toronto, en inglés (ésta última con el título And in the Distance a Ligth). Chaves Nogales concibió el periodismo como trabajo de amplio campo geográfico, nunca restringido al medio nacional, ya que para él los acontecimientos iban imbricados entre sí y sus relaciones superaban las fronteras. Como pocos periodistas de su tiempo abordó los acontecimientos europeos, los proyectó en América Latina y llevó la noticia de la guerra civil española hasta Nueva Zelanda, en un sentimiento de universalidad que escasos periodistas de su momento alcanzaron a realizar. El libro, publicado por vez primera en la editorial chilena Ercilla, se componía de nueve relatos a los que se añadieron dos más en las otras ediciones posteriores. Ya desde la nota inicial del libro de Ercilla se explicitaba de forma escueta la ideología del autor: Chaves Nogales jamás ha militado en un partido político. Su credo es la democracia. Cree en la libertad política y detesta toda clase de dictaduras, tanto la fascista como la comunista, igual la racista como la proletaria. […] Siempre ha tratado de suscitar en España el interés de las masas por los más graves problemas sociales y políticos del momento. Tales referencias se ampliarán en la revista cubana Bohemia cuando aparece por vez primera el prólogo, como hoy lo celebramos, en julio de 1937. Son ahora conceptos y contenidos ideológicos que más por extenso se explican en ese prólogo en el que el autor, ya exiliado, realiza un ejemplar ejercicio de búsqueda de una aclaración de su nueva
6 situación, de sus causas y razones. Es una especie de introspección que permita a este pequeño burgués liberal, como gusta de definirse, ejercer la profesión de informar desde su carácter de ciudadano de una república democrática y parlamentaria: (…) ganaba mi pan (…) confeccionando periódicos y escribiendo artículos, reportajes, biografías, cuentos y novelas, con los que me hacía la ilusión de avivar el espíritu de mis compatriotas y suscitar en ellos el interés por los grandes temas de nuestro tiempo. (…) Yo, que no había sido en mi vida revolucionario, ni tengo ninguna simpatía por la dictadura del proletariado (…), hice constar mi falta de convicción revolucionaria y mi protesta contra todas las dictaduras, incluso la del proletariado... De mi pequeña experiencia personal, puedo decir que un hombre como yo, por insignificante que fuese, había contraído méritos bastantes para haber sido fusilado por los unos y por los otros. Por ejercer su oficio desde la libertad se sintió acosado, ya comenzada la guerra, por esos extremos ideológicos, que no es lo mismo que cuestionar o estar por encima de los principios que configuraron el quehacer de la Segunda República, que siempre defendió. …….. Chaves Nogales murió en Londres en mayo de 1944, con 46 años, un mes escaso antes de que ocurriera el desembarco de Normandía, lo que le impidió dar la gran noticia que deseaba ofrecer al mundo desde su agencia de prensa, la Atlantic Pacific Press, que había creado en un segundo exilio en la capital británica. Esperaba dar la buena nueva del triunfo de los aliados frente al fascismo en la Segunda Gran Guerra. Pero murió unos días antes tras someterse a una operación de urgencia en un hospital del Londres ocupado. No pudo ver el triunfo de la libertad y la democracia quien por ellas había luchado toda su vida. Después vinieron cincuenta y cinco años de olvido, desconocimiento y abandono del periodista. La ceniza del tiempo cayó sobre él y lo sepultó. A pesar de la extrema necesidad de la reconciliación y de buenas letras que paliaran la sequía creativa de casi medio siglo, España no supo ni del escritor ni de su palabra. Fue en 1993 cuando la Diputación de Sevilla puso en marcha el proceso de recuperación de Chaves con la compilación, puesta a punto y organización de una obra dispersa y desconocida, con la edición de la Obra Narrativa Completa, y algo después, en 2001, la Obra Periodística,
7 que recogía todo el trabajo del periodista editado hasta hoy por distintas editoriales y que con tanto reconocimiento de público se recibe en la actualidad. Como encargada de la recopilación y primeras ediciones (1993, 2001, 2009 y 2013) de la producción narrativa y periodística de Manuel Chaves Nogales, quisiera hacer unas puntualizaciones que pudieran contribuir a completar la explicación de la edición presente. Siempre consideré que la obra de este periodista, toda ella aparecida en primera instancia en periódicos, debía ser reeditada tal como él la concibió, es decir, con fotografías e ilustraciones. La práctica totalidad de sus trabajos las llevan, ambas: por ser algo habitual en su momento, por dar mayor realismo y verosimilitud a lo que se relata, por un deseo consustancial al periodismo de remarcar la realidad de los hechos y situaciones, por dar dignidad y sitio a fotógrafos e ilustradores en un momento en que está conformándose el periodismo moderno. La edición de La Nación de Buenos Aires contó con dos ilustradores alternativos, Alejandro Sirio en algunos relatos y Juan Carlos Huergo en otros. En la edición de Evening Standard las ilustraciones son de Mendoza. Seis meses más tarde, en la neozelandesa de Weekly News aparecen fotografías (sin referencia de autor) y las ilustraciones son las mismas, de Mendoza. En ambas publicaciones aparece ya un relato añadido titulado “The refuge”. En la edición de la revista cubana Bohemia, el dibujante es Álvarez Moreno. Y en Sucesos para todos, el ilustrador, que no siempre firma, es Fernando Ríos. En estas ediciones se añadieron los dos últimos relatos, “El refugio”, sobre las consecuencias del bombardeo de Guernica, y “Hospital de sangre”, que recoge situaciones de la Guerra Civil en el País Vasco y que completan la serie hasta un total de once narraciones. Esta estrategia de la ilustración, propia del periodismo decimonónico, venía a enriquecer el texto y a proporcionar a lo narrado una verosimilitud que causaba en el lector confianza, tanto en lo relativo a la verdad de los hechos como en el enriquecimiento de la narración por medio de fotografías o ilustraciones de lugares descritos, contribuyendo a ello el trabajo esmerado de los mejores ilustradores y fotógrafos del momento, que comenzaban a tener en las redacciones de los periódicos un estatus laboral bastante aproximado al de los redactores. Ambos recursos obligaban al lector al detenimiento en la narración y añadían al mismo un plus de interés, intriga en ocasiones;
8 el placer ancestral de concretar en formas humanas a los protagonistas de las narraciones y a los espacios por los que transitan, que se hacían imprescindibles en la fijación mental de los hechos. Este tipo de historias más o menos extensas, como las que conforman A sangre y fuego, fueron editadas habitualmente por entregas en determinadas revistas o periódicos, lo que unido a un uso de fórmulas y recursos propios de la literatura y el periodismo les confiere un valor ejemplar, sin perder de vista el mensaje que se quiere transmitir: en Chaves se produce un alegato contra la revolución, que también se presenta en otras obras suyas como Juan Belmonte, matador de toro; su vida y sus hazañas y El maestro Juan Martínez que estaba allí. En España son muchos los periodistas que han tenido relación con la literatura. Y la lista de periodistas literarios es amplia y extensa: arranca de Larra y, pasando por Mariano de Cavia, Pla, Camba, los escritores de la Generación del 98, llega hasta los contemporáneos como Delibes, Umbral, Millás, Manuel Vicent, Vázquez Montalbán, Rosa Montero, Javier Marías, Muñoz Molina, Manuel Rivas y un largo, muy largo etcétera, por no nombrar a García Márquez y la abundante lista de periodistas literarios sudamericanos, que convirtieron en literatura el análisis cotidiano de la realidad. Porque el periodismo, partiendo de la labor de informar en periódicos y adjuntando una voluntad de cierta calidad estética y de permanencia histórica, profundiza en la esencia humana, intemporal, y puede llegar a transformarse en obra de arte, en literatura. La materia de ese periodismo, siempre historias vivas de seres reales, no busca consolidar la tragedia de un personaje en cuanto a la peculiaridad de su biografía, como en Juan Belmonte, o en la historia de Juan Martínez, o en las historias de héroes anónimos o tapados de A sangre y fuego, o en el general Miaja en la heroica defensa de Madrid; sino que buscan básicamente, como técnica de investigación social, dar cuenta de los hechos sociales desde el punto de vista de los protagonistas. La fusión en el relato de las dos naturalezas, la periodística y la literaria, es decir, la utilización de recursos propios de la ficción unida a la intencionalidad de presentación de la verdad y la documentación de los contenidos informativos sobre estructuras periodísticas es la principal característica de este tipo de narraciones. ………………..
9 Mucho se ha hablado y escrito sobre la Guerra Civil española. Y no siempre con criterios adecuados. En los últimos tiempos ha circulado con insistencia por los medios de comunicación la idea de la existencia de una Tercera España conformando aquellos acontecimientos, definiéndola como conjunto de españoles que no comulgaban ni con el bando republicano ni con el bando fascista. Una España, esa Tercera, integrada por los españoles, dicen, que no estuvieron en la contienda ni con unos ni con otros, como si eso hubiera sido posible; que, juiciosos y sabios, aquellos españoles optaron por situarse por encima de los acontecimientos, salvando responsabilidades y dando un supuesto ejemplo de mesura, cuyo testigo parecen tomar los adalides de esa hoy llamada Tercera España. Nada más lejos de la realidad en el caso de Chaves Nogales, a quien se pretende erigir en ideólogo de una corriente que lo situaría lejos de los llamados “dos bandos” que, según los defensores de esa Tercera España, causaron la guerra civil. Esta torcida y tendenciosa interpretación de los acontecimientos históricos pretenden situar al periodista como paladín de una cierta indefinición que se sale de la historia para situarse por encima de ella, al tiempo que coloca al lector en un nivel de incompetencia que lo hace incapaz de entender el mensaje de un periodista que, manteniendo su independencia profesional, conserva sin embargo su ideología, ajena a extremismos. Al tiempo que esa misma idea tergiversa los acontecimientos pretendiendo dejar a la posteridad la idea de que la guerra fue irremediable por el enfrentamiento entre españoles y decidida por la propia esencia de la República. Chaves Nogales salió de España al saberse perseguido y en riesgo de perder la vida como defensor de la República, como tantos otros españoles. Salió cuando el trabajo del informador se presentaba violentado por la fuerza de las pistolas y el espacio de la redacción era un campo de escombros. Como intelectual pudo sentirse aislado en medio del caos causado por el enfrentamiento final, sintiendo que su pensamiento, producto de sus conocimientos del panorama europeo y expresión de una subjetividad que encierra un punto de vista personal, carecía de sitio en la España de ese momento. Anduvo peregrino por Europa también como otros muchos españoles. Y nunca volvió, como Antonio Machado, Manuel Azaña, Juan Ramón Jiménez, Pedro Salinas, Salvador de Madariaga, Luis Cernuda, Arturo Barea, Ramón J. Sender y tantos y tantos otros: intelectuales, profesores, médicos, científicos… Lo mejor de España hubo de salir a un exilio del que nunca volvió. Al igual que ellos, Chaves Nogales nunca abdicó de su republicanismo. Ni de su pertenencia a la Masonería (que fue la causa de su condena por parte del Tribunal