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Libertad y legalidad

Arana Cañedo-Argüelles, Juan

Abstract

El Artículo Comenta el trabajo imprecisión , Libertad y Otros problemas para la felicidad de Miguel Saralegui Y analiza Las relaciones que existen entre los conceptos de ley y libertad.

Full text

1 Miguel Sa alegui, «Imp ecisión, libe ad y o os p oblemas pa a la elicidad. Comen a io a Los ilóso os y la libe ad», Théma a 38 (2007). THÉMATA. REVISTA DE FILOSOFÍA. Núm. 38, 2007. LIBERTAD Y LEGALIDAD Juan A ana. Uni e sidad de Se illa Resumen: El a ículo comen a el abajo Imp ecisión, libe ad y o os p oblemas pa a la elicidad de Miguel Sa alegui y analiza las elaciones que exis en en e los concep os de ley y libe ad. Abs ac : This a icle commen s he wo k Imp ecisión, libe ad y o os p oblemas pa a la elicidad, by Miguel Sa alegui, and analyzes he ela ions ha exis be ween he concep s o law and eedom. El p o eso Miguel Sa alegui plan ea a ias cues iones c uciales en su comen a io a Los ilóso os y la libe ad1. Celeb o que haya elegido el capí ulo dedicado a B.F. Skinne como pun o de pa ida pa a desa olla sus p opues as: la simplicidad —que no simpleza— de es e au o es muy con enien e a la ho a de deba i los g andes p oblemas, po que si e de an ído o con a la en ación de es anca se en asun os angenciales. Sa alegui lle a a cabo un diálogo a es bandas, ya que su e lexión in e pela an o a Skinne como a mí mismo. Voy a in en a ap o echa las suge encias que o mula pa a mejo a mi p opues a y acla a algunos pun os obscu os. C eo, en p ime luga , que no es oy an ce ca de Skinne como Sa alegui a i ma. Reconozco que la anqueza, al a de con encionalismos y emple polémico de es e au o lo con ie en en un in e locu o a ac i o. Sin emba go, hay muy pocas cosas más que compa a con él. Le doy la azón cuando ma iza que no bas a nega la libe ad pa a elimina la y que, si de e dad no exis ie a, hab ía que a ibui lo a que el mundo es demasiado pequeño pa a que quepa den o de él. No es una g an concesión, ya que sos engo que la libe ad es algo eal. Tampoco es una co esía o mula ia. En un deba e ilosó ico como és e las conno aciones a ec i as esul an con ap oducen es. La pasión po la e dad es la única que iene que juga un papel y hay que deja a un lado las simpa ías o an ipa ías que po mo i os eligiosos, polí icos o de o a clase pod ían con amina la discusión. No es muy di ícil consegui que Skinne esul e odioso pa a un buen núme o de lec o es, pe o mucho más odioso esul a ía ap o echa es e ipo de « en aja». Lo que me in e esa de Skinne es su a gumen ación. El es o debie a ene - nos sin cuidado en an o a emos de ap ende algo sob e la libe ad. Mi lib o no p e ende se un alega o pa idis a en p o de la libe ad, aunque me haya decla ado pa ida io de ella. Remedando a A is ó eles, di ía que amo la libe ad, pe o oda ía más la e dad que pueda alcanza ace ca de ella. En al sen ido es oy an ag adecido a los que me han p opo cionado buenas objeciones con a su exis encia como a quienes me han ayudado a supe a las. Sa alegui ma iza que la eo ía la libe ad quizá sea insepa able de la p axis de la libe ad, en con a de lo que Skinne y yo c eemos. Quien no se juzgue lib e p obable- men e nunca lo se á, mien as que el eje cicio de la libe ad acaso cons i uya su más legí imo í ulo de p opiedad. Sa alegui eligió pa a ilus a su esis un ejemplo que en su momen o e a bueno: «La capacidad de c eación mo al que implica de ende que la libe ad exis e esul a mucho mayo que sos ene que hay diez plane as en el sis ema sola ». Como es sabido, en el ín e in Plu ón ha sido deg adado y aho a los plane as no son más que nue e. Las esis de la ciencia pa ecen más i mes que las e e en es al mundo mo al, pe o a eces declinan an es que ellas. De odos modos, se en iende pe ec amen e lo que Sa alegui que ía deci . Cuando Kan apeló a la azón p ác ica pa a en a en los co os edados a la azón eó ica demos ó el eno me alen o ilosó ico que poseía. Es oy de acue do con Sa alegui sob e la magia que media en e es as dos dimensiones es ela es del espí i u humano. Desde el pun o de is a an opológico- exis encial no hay mejo e idencia ni más cumplida p ueba. También en es e plano, el 308 Théma a. Re is a de Filoso ía, 38, 2007 mo imien o se demues a andando. Si yo quisie a con aa aca con a la impu ación que de alguna mane a me hace, pod ía pun ualiza que, a pesa de la ecuen e apa ición en el lib o de mo i os é icos y an opológicos, he a endido an e odo a lo on ológico. No obs an e, en es e momen o me in e esa más e has a dónde lle a su in uición que de ende me de un a aque amis oso. En p incipio, cabe dis ingui ene libe ad de eje ce la. Es legí imo a i ma que lo p ime o es condición de posibilidad de lo segundo, y no pa ece dispa a ado a a ambos asun os po sepa ado. Yo c eo, con a la imagen que haya podido da , que cie amen e así es... en eo ía. Supongamos, po ejemplo, que ese se de la libe ad, p e io a cualquie uso, sea algo an pequeño, an en po encia, an esqui o, que ni el ingenio más pene an e puede e lo has a que, haciendo camino, se hace de algún modo a sí mismo. Fácil es de ec a un alud y es udia sus e o í icos e ec os. No obs an e, ¿quién puede da no icia del emblo inicial, de la p ime a pied eci a que al oda desencadenó el ca aclismo? Pod ía ocu i con la libe ad algo pa ecido: g ande cuando culmina, nimia, incluso in ini esimal, cuando empieza a se . Los que p e ende- mos apo a luces pa iendo de la on ología y en diálogo con las ciencias, co e íamos el iesgo de no e ni pe cibi nada, sal o que poseyé amos la sensibilidad de la mí ica p incesa del guisan e. Si ese es el epa o que Sa alegui me hace, espondo que no lo omo po al. He dicho desde el p incipio que apues o po la libe ad. Si ue a mucho más escu idiza de lo que supongo, mejo pa a mí: pod ía segui c eyendo en ella después de mi acaso. En modo alguno he p e endido se su único sal ado . Me anquiliza que haya o os colegas p es os al esca e si mis maniob as no si ie an de nada. Pa a despeja cual- quie duda admi i ía modi ica el í ulo del lib o (sob e odo aho a que ya lo he publica- do y no engo que con ence de su iabilidad a ningún edi o ) pa a llama lo: Los ilóso os y las implicaciones ísicas de la libe ad. Mi abajo consis e, po consiguien e, en mos a que la libe ad a lo a di ec a o indi ec amen e en el e eno de lo ísico sin que su e iología admi a se con inada en ese mismo plano. Se a a, dicho en é minos llanos, de hace un hueco a la libe ad en el mundo. La obse ación de Sa alegui simpli ica mi a ea, ya que sugie e que a la libe ad le puede bas a un hueco ealmen e mínimo. No obs an e —y aún a iego de incu i en malen endidos más o menos chis osos— señala é que el amaño no es lo que más impo a. Lo se ía si se a a a de encaja una pied a pequeña en un amon onamien o de pied as g andes. El mundo, en e ec o, pa ece es a cons uido con pied as (concep os ísicos) cuyo ensamblaje es p oblemá ico a pa i de un de e minado g ado de exigencia. Po eso esul a en p inci- pio con enien e inclui pied as pequeñas en e los g uesos bloques que o man la mampos e ía. Sin emba go, la libe ad no debe compa a se con una pied a pequeña encajada en e o as mayo es. Pa a eso ya hay o os concep os. El p incipal de odos ellos es el de aza . La libe ad en cambio no debie a se compa ada con las pied eci as que ellenan las g ie as de la imponen e achada que iene las leyes de la na u aleza como silla es. Si deseamos encon a una me á o a pa a designa la, se i ía mejo la del ai e que se cuela po las endijas dejadas a p opósi o po el cons uc o pa a que el edi icio espi e, se asien e, digie a sus de o maciones y en cie o modo se con ie a en una ealidad i ien e. No ol idemos empe o que en es e caso cualquie me á o a basada en obje os ma e iales iene sus limi aciones. La libe ad no es g a illa in e pues a en e ped us- cos, ampoco un soplo de ai e su il que pene a una masa po osa, ululando al oza con sus o i icios. La analogía si e sólo has a el ins an e en que su ge la en ación de cosi ica la libe ad con i iéndola en algo sólido, líquido o gaseoso. No bas a con luidi ica las p opiedades de los cue pos pa a ob ene lo que buscamos. Lo esencial es da nos cuen a de que los concep os que a amos de compa ibiliza con el de libe ad ampoco cons i uyen pa adigmas absolu os de lo que la ealidad es, ni siquie a de esa pa e de la ealidad que denominamos ma e ial. La libe ad no es un ipio ni una co ien e de ai e, de acue do; pe o la ma e ia ampoco es pied a de mampos e ía. A eces pa ece como si los espi i ualis as ue an los únicos que han come ido e o es con sus almas y sus homúnculos, cuando lo cie o es que los ma e ialis as pe pe a on simpli icaciones pa alelas con sus á omos y ma e ias su iles. Algunos his o iado es del pensamien o an iguo, como Ki k, Ra en, Gu h ie y muchos o os, c een hace un 309 Théma a. Re is a de Filoso ía, 38, 2007 se icio a la e dad cuando sub ayan el ca ác e más bien angible de las p ime as concep uaciones g iegas del espí i u. Tienen sin duda azón al a i ma lo, pe o ocul an que los concep os pione os ace ca de lo co pó eo y ma e ial ampoco e an más e inados. ¿Cuál de las dos enseñanzas es más e ídica: a i ma del uego que es á compues o de boli as edondas o que el alma es un enue soplido? Lo jus o se ía deci que los p ime os ilóso os adolecían de un sensismo an opomó ico y no que ya apun aban a la « ec a ía» del ma e ialismo. Como consecuencia de es as ma izaciones, hab ía que conclui que la libe ad no necesi a «encon a un si io» en e las leyes de la mecánica, los p ocesos bioquímicos del ce eb o, o los condicionamien os socio-educac i os del indi iduo. Si plan eamos así las cosas es amos mezclando indisc iminadamen e concep os que a as an una eno me he e ogeneidad. Más aún: los es amos homogeneizando a la ue za, les obligamos a que se epa an como pe sonas co eses o como ad e sa ios enconados un mismo espacio, un mismo pas el. La ealidad del homb e es una sola y el espacio que le a ibuimos es el que le co esponde en cuan o sea legí imo aplica le los concep os de «sólido en un espacio euclidiano» o de «cu a u a local del espacio- iempo en una de e minada geome ía de Riemann». Si decimos de él que es á a ado po una psicosis, lo ubicamos den o de cie a ca og a ía de dis unciones men ales. Cuando además le o o gamos libe ad, seguimos hablando de la misma ealidad, pe o apelamos a una dimensión nue a. Si se quie e, lo es amos si uando en un «espacio» di e en e: el que dibuja el espec o de posibilidades de ap opiación que un se iene espec o de sí mismo. Cla o es que, si nos empeñamos en da alidez uni e sal a la cla e opológica euclidiana, no se á concebible o a ap opiación que la que esul a de in oduci el obje o en cues ión den o del bolsillo de quien se hace con él. Desde al pe spec i a la idea de libe ad esul a imposible, absu da: ¿cómo pod ía nadie me e se den o de su p opio bolsillo, sin ol ida el bolsillo mismo? Aho a bien, hab ía que eco da a quien o mule al objeción que las elaciones espaciales posibles y legí imas hace mucho iempo deja on de con undi se con las que se desc iben en los Elemen os de Euclides. Ahí es án los nomb es de Gauss, Bolyai y Lo a sche sky. El espacio de la libe ad iene o a opología, o a mé ica, o o modo de es a y de inclui o se incluido. ¿Cuál? Aquí he de econoce que la exp esión «espacio de la libe ad» es, una ez más, me a ó ica. Me a ó ica, pe o legí ima. No hace al a educi la a algo i mo pa a sus ae la libe ad del ab azo de lo ma e ial. * * * Has a aquí llega la «pa e cen í uga» de mi alega o. Es necesa io con empla aho a una con apa e «cen ípe a». Deci que la ealidad es muy ica y que no puede se ago ada de una ez puede se in e p e ado como una «licencia pa a an asea » que odo pe mi i ía: libe ad, de e minismo, necesidad, caos, aza , solipsismo, solida idad, sus ancias únicas, in ini as mónadas, e e nos e o nos, causas de sí mismas, comienzos absolu os... ¿Po qué pone lími es a lo que el mundo puede con ene en egiones igno as y ecíp ocamen e ex añas? La espues a a esa p egun a es que necesi amos c i e ios pa a dis ingui la ealidad de la icción. Cualquie a puede in en a esc ibi una no ela de el os y, si iene buena pluma y un manage diligen e, hace se ico con ella. Pe o el ilóso o se in e esa po o a clase de ela os, la no ela del mundo que i imos y de los espacios que ocupamos como cue pos, como i ien es, como se es in eligen es y quizá ambién como agen es lib es. Los a ibu os de se cue po, i ien e, in eligen e, lib e... se acumulan en los mismos suje os sin que haya a p ime a is a elaciones de incompa ibilidad mu ua. El ma e ialismo con unde el o den c onológico de la supe posición con un o den je á quico esencializan e: bas a se cue po pa a que odo lo demás se dé po añadidu a. Cie o espi i ualismo compa e algo de su con usión al pensa que la ida o la in eligencia caen desde lo al o sob e un sus a o que es co pó eo y nada más. Sin emba go, «cue po», « i ien e», «in eligen e», «lib e», pueden designa nociones acabadas, pe o no ealidades comple as, po que no sabemos cómo hace algo sólo de co po eidad, ni de ida, ni de in eligencia, ni de libe ad. La co po ei- dad p ecisa de o os ing edien es pa a, alga la edundancia, oma cue po, y lo mismo ocu e con los demás concep os. Padecen incomple i ud, no en cuan o ales, pe o sí en cuan o designaciones de lo eal. Po ello, cualquie iloso ía que p e enda se algo más 310 Théma a. Re is a de Filoso ía, 38, 2007 que un abo o de idealismo end á que halla el modo de pensa los en la unidad de se que in eg an. Es aquí donde las elaciones de composibilidad desempeñan un papel; es aho a cuando ya no odo ale y cuando el cuad o de incompa ibilidades de endido po el ma e ialismo iene la opo unidad de esg imi sus a gumen os con alguna pe spec i- a de éxi o. Espe o habe a anzado algo, pe o oda ía no he espondido la p egun a de Sa ale- gui sob e si es posible abs ae la p egun a po la libe ad de su eje cicio. ¿Son lib es en algún sen ido los se es que nunca han ealizado ninguna acción con los más emo os isos de au onomía? ¿Son lib es los desce eb ados, los ca a ónicos, los degene ados, los que con o sin culpa lle an una ida que no cuad a ni a las bes ias? ¿E an lib es los c o- magnones, los neande ales, los pi ecán opos? Si o denásemos po g ado de lucidez men al (¡suponiendo que al cosa pudie a hace se!) odos los indi iduos de la especie, desde el más genial has a el más c e ino, ¿cuál de ellos se ía el p ime o en goza de genuina libe ad? Me ali ia mucho ad e i que en ninguna pa e he dicho que es u ie a en si uación de esol e ni una sola de las cues iones que acabo de o mula . In en a é siquie a apo a algún elemen o de juicio que ayude a escla ece las. Cuen o con el hecho de que sólo los genuinos humanos me ecen hoy po hoy el bene icio de la duda. Calígula nomb ó cónsul a su caballo, pe o no cons a que el nominado llega a a asumi las esponsabilidades del ca go. Algo iene que habe en algún c omosoma, en quién sabe qué ci cun olución ce eb al, en el delicado equilib io del sis ema endoc ino, que nos di e encia sin emedio de chimpancés y o os animales. Po el o o ex emo, hay quien an asea con máquinas cibe né icas capaces de emula nos has a el pun o de hace se an lib es como los hijos de Adán. Pa a desca a esa posibilidad bas a con ene en cuen a que quienes de ienden la in eligencia a i icial en sen ido ue e no acep an po lo egula que los homb es sean lib es. T as an os ci cunloquios c eo es a ya en condiciones de hace mi p opues a: la his o ia de la libe ad puede se an o o más impo an e que su on ogénesis y eque i igual o mayo espacio en los a ados que esc iban an opólogos, ilóso os mo ales y polí icos sob e la libe ad. La e en la libe ad juega un papel c ucial en el desa ollo ác ico de ese concep o. Pe o en mi lib o sólo me he ocupado de algunas de las p econdi- ciones pa a que sea concebible cualquie his o ia de la libe ad: es o es, si se dan en el homb e los equisi os pa a que pueda empeza a esc ibi se una his o ia semejan e. Po eso me pa eció pe misible concede a quien la niega que es á habili ado pa a discu i po qué lo hace. * * * El segundo pun o que según Sa alegui concedo a Skinne es que con iene deja a un lado cualquie conside ación sob e las e en uales en ajas de la libe ad cuando se discu e su exis encia. Censu a menos que hayamos p opues o hace lo así, que el hecho de no habe espe ado el comp omiso. Aquí engo que hace una ad e encia en a o de Skinne . Desg aciadamen e dejó el mundo de los i os en 1990 y no u e opo uni- dad de aco da con él nada cuando empecé a esc ibi mi lib o. P ome í soslaya es e ipo de a gumen os po que apo an poco al deba e on ológico. Es ob io que Skinne no su ió la misma cons icción, pues o que pa a él la idea de libe ad es uno de los p inci- pales obs áculos que se oponen al log o de la elicidad y siemp e hizo de la elicidad uno de los p incipales obje i os de su abajo. Es oy de acue do con Sa alegui cuando sugie e que la eliminación de la idea de libe ad hace que se de umbe la é ica. No obs an e, según Skinne se puede segui hablando de bien y de mal a pesa de habe p escindido de la libe ad, ya que de lo con a io no se hab ía omado an a moles ia pa a echaza las ideas de libe ad y dignidad. En de ini i a, asumo que la c í ica de Sa alegui es ele an e po lo que se e ie e a mí, no po lo que espec a a Skinne . Mi al a de cohe encia end ía que e con una c í ica que hago al au o ame icano. Según és e, la ciencia de la conduc a desemboca en una écnica de con ol que sólo es e icaz cuando se usa pa a bien, en el sen ido de que únicamen e los « e ue zos posi i- os» (que ag adan an o al suje o como pa a anima lo a eincidi en la conduc a que los p opicia) son e icaces de ca a a la cons i ución de una sociedad cien í icamen e o gani- 311 Théma a. Re is a de Filoso ía, 38, 2007 zada. Skinne piensa que al sociedad no puede se co ompida po que desde el mismo momen o en que sus miemb os no se encuen an a gus o (po ejemplo, po que empiezan a ecibi cas igos, o sea, « e ue zos nega i os») se p oduce una desmo i ación gene al y el expe imen o nau aga. Aunque no soy expe o en eo ía polí ica ni en psicología social, echazo el a gumen o skinne iano po a ias azones. En p ime luga , no es oy de acue do con que el « e ue zo posi i o» sea la única mo i ación que puede p opo cio- na cohesión social. Mi limi ada pe o ya la ga expe iencia con la humanidad y conmigo mismo me dice que, si eso es una ley, iene demasiadas excepciones. En segundo luga , c eo que Skinne no iene en cuen a has a qué pun o pueden se empleados los e ue - zos posi i os de unos pa a p o oca expe iencias a e si as en o os (así, muchas buenas gen es en Eu opa Cen al se deja on pe suadi con suma acilidad de que los heb eos e an lle ados al Es e «po su p opio bien»). De buenas in enciones es á pa imen ado el in ie no, dice la sabidu ía popula . Es as y o as conside aciones echan abajo la p e ensión de Skinne de que sólo un déspo a bondadoso puede hace que p osiga adelan e su u opía una ez pues a en ma cha. ¿T aiciono con mi es a egia e u a o ia el p incipio me ódico de no mezcla conside aciones mo ales en la discusión? C eo que no, pues o que Skinne u iliza de iniciones no mo ales de bien y mal (sob e la base de los e ue zos posi i os o nega i os) y yo ampoco apelo pa a con adeci le a o as nociones que las suyas. Él p e ende mos a que pa a op imiza el uncionamien o social exis en al e na i as a las decisiones é icamen e o denadas. Cab ía cues iona si el concep o de «op imización» es á lib e a su ez de conno aciones é icas y si es e dad que Skinne sólo se basa en concep uaciones omadas del e olucionismo biológico. He p e e ido e i a esa discusión y sos ene que el modelo no unciona po que su endencia na u al es apa a se de cualquie ipo de «op imización» pa a oscila de modo ines able en o no a cie os in e eses pa icula es (é icos o no, es lo de menos) y acaba en ando en una dinámica caó ica. La conclusión de es a pa e del lib o es que los sucedáneos que p opone Skinne pa a la libe ad y la dignidad acasan sin emedio. Es cie o que en mi con aa gumen ación empleo e minología é ica, pe o es á cla o que con ella me ciño a la e o mulación na u alis a p opues a po Skinne . Si Miguel Sa alegui me pidie a que la e i e pa a no induci a con usión, end ía que sus i ui el úl imo e án que ci é po una exp esión de es e ipo: De e ue zos posi i os cabe ex ae una can idad ilimi a- da de e ue zos nega i os. En odo caso, mi in ención no e a a e igua si Skinne ha hecho bien o mal en nega la libe ad y la dignidad, sino única y exclusi amen e si ha ace ado o come ido un e o . Po lo demás, supongo que Sa alegui y yo coincidimos en que cuando se pie de de is a el ho izon e é ico, la discusión sob e la libe ad decae y se uel e i ele an e. Lo único que pe manece en pie es la libe ad de indi e encia. ¿Qué sen ido iene elegi en e opciones é icamen e neu as? O o ga a alguien ese ipo de libe ad equi ale acul a a un caleidoscopio pa a que op e en e sus posibles combinaciones. La libe ad de indi e encia no se dis ingue en sus e ec os de lo o ui o, que esul a equipa able a ella desde el pun o de is a empí ico. Sospecho incluso que libe ad de indi e encia y «aza esencial» se ían sinónimos si ue a posible da ca a de ciudadanía on ológica al aza , que undamen almen e es una ca ego ía gnoseológica, pues se e ie e a la igno- ancia (insupe able o no) de p incipios de e minan es de algo en cie o sec o del conocimien o. A ojos del endedo el colo de las lo es comp adas po un enamo ado puede esul a casual, pe o el enamo ado mismo sabe muy bien po qué ha pedido un colo y no o o. Ocu e, sin emba go, que el homb e es un animal é ico y iende a o o ga un signi icado mo al a casi odas las decisiones que oma. Cuando no ace amos a encon- á selo damos descanso a la libe ad y dejamos que las ci cuns ancias decidan: «Me dio po ahí...» «Tu e ese cap icho...» «No me ape eció sali ...» «Lo eché a ca a o c uz...» «Dejé que el o o decidie a...» Pe o en cuan o las nociones de bien y mal apa ecen, gua damos la moneda y nos esis imos a que o os decidan en nues o luga . Si el alega o de Sa alegui ela i o a la insepa abilidad de libe ad y é ica a en es a di ección, le doy la azón sin dolo alguno. Sin emba go, una cosa es que no se pueda habla de libe ad sin habla ambién y al mismo iempo de sus implicaciones é icas, y o a que haya que mo iliza a la é ica pa a da undamen o y c edibilidad a la esis de que el homb e es lib e. Po mi pa e, me limi o únicamen e a sos ene que no necesi o emplea la é ica 312 Théma a. Re is a de Filoso ía, 38, 2007 2 «Das Subjek gehö nich zu Wel , sonde n es is eine G enze de Wel ». L. Wi gens ein, T ac a us Logico-Philosophicus, 5.632. pa a e i ica la libe ad; la conside o en cambio indispensable a la ho a de eje ce la. * * * Sa alegui es expe o en iloso ía polí ica y po eso enca a la ob a de Skinne desde ángulos que yo apenas había conside ado. Ello me ha se ido pa a descub i un cu ioso pa alelismo en e las oposiciones gobe nan e/gobe nado y suje o/obje o. Si los p ime os é minos no se mezcla an con los segundos cab ía da una solución salomónica al p oblema de la libe ad, o o gándosela sin es icciones a los elemen os que es án en una posición de dominio (gobe nan e, suje o) y negándosela sin i ubeos a los o os (gobe nado, obje o). Ocu e, sin emba go, que la época del despo ismo pasó ya, y lo mismo ocu e con los iempos en que esul aba c eíble el ideal de un conocimien o cien po cien obje i o. Aho a los gobe nados exigen in e eni en el gobie no, mien as que suje o y obje o in e cambian posiciones, desapa ecen y eapa ecen a ambos lados del ac o de conoce . Es a ci cuns ancia pone en se ios ap ie os la p e ensión de e i a bucles y pa adojas cuando discu imos ace ca de la libe ad. Si el homb e ue a siemp e y sólo el obje o de la an opología, la psicología, la biología y demás ciencias, pod íamos llega ápidamen e a la conclusión de que no es lib e, sin que hubie a siquie a necesi- dad de desen eda la madeja de sus de e minaciones. Lo mismo cab ía deci de él desde el pun o de is a de la iloso ía polí ica si siemp e y sólo ue a súbdi o. No obs an e, y dado que el caso es o o, pa a exclui la libe ad hab ía que demos a que ca ece de consecuencias el hecho de que la an opología, psicología, biología, e c. sean p oduc os de la acción humana y que sus éxi os inc emen en en p opo ción di ec a e inmedia a el pode del homb e sob e su obje o, en es e caso, sob e sí mismo. Más lib e se á el que conozca la isiología neu onal que quien la igno e, el que es é al an o de los sec e os de los p ocesos mo bosos de la men e que quien i a en in eliz igno ancia de los mismos, e c. La única o ma de e i a esa conclusión es exigi que el homb e que diagnos ica sea dis in o del que padece el sínd ome, pe o en al caso el homb e es udiado po las ciencias con ocación de e minis a no es el homb e eal, es un sub-homb e, un homb e obje o. Desde Pla ón sabemos que has a un escla o puede demos a eo emas ma emá- icos nada i iales. ¿Cómo e i a emos que lea con p o echo un manual de neu opsi- quia ía? Quien no quie a o o ga libe ad al homb e iene que en en a se a la i i an- e pa adoja de que al menos iene la acul ad de es a al e na i amen e an o delan e como de ás de ese ojo que Wi gens ein pone como el lími e de la ealidad obje i a, y que po an o en a y sale del mundo a su an ojo2. En un momen o dado, an o el cien í ico como el polí ico pueden conside a moles a y con ap oducen e la pa adoja en cues ión, po cuan o implica la negación misma de la idea de con ol ex e no. Su apa ición en el campo de es udio y en la es e a de acción ciudadana suponen complica- ciones insupe ables pa a los que aman eo ías sin eco ecos y p oyec os sociales al ab igo de e isiones pe pe uas. No obs an e, y po engo osa que esul e desde el pun o de is a obje i o, ni el cien í ico ni el polí ico debie an ol ida nunca que la libe ad cons i uye una insoslayable condición subje i a de posibilidad an o de la ciencia como de la polí ica, a no se que es emos hablando de cien í icos y polí icos inhumanos. Es oy muy de acue do con Sa alegui cuando ad ie e que «la posición de Skinne le lle a a una sue e de gnos icismo o a un a is oc a ismo ex emo», pues o que sólo «homb es» dignos y lib es (aunque haciendo un uso inadecuado de ambas p e oga i as) pueden llega a eo iza la no-libe ad y no-dignidad del «homb e». En los pá a os inales de su a ículo, Sa alegui con iesa que le esul a di ícil comp ende mi posición sob e es e aspec o del p oblema. Se á que una ez más no he sabido exp esa me con la cla idad necesa ia. Se e ie e en pa icula a la esis de que el conocimien o de la ley o o ga pode sob e ella. Es o pod ía signi ica dos cosas. P ime a, que al conoce la puedo p e e sus consecuencias y pone la al se icio de mis in e eses, o al menos e i a e ec os indeseables. Segunda, que po una a a magia el conocimien o de la ley me exone a de sus e ec os. Opina Sa alegui que de alguna 313 Théma a. Re is a de Filoso ía, 38, 2007 3 Véase Te y E. Robinson, Ken C. Be idge, «Incen i e-sensi iza ion and Addic ion», en: Addic ion, ol. 96, nº 11, ene o de 2001, pp. 103-114. mane a sugie o lo segundo y eso le esul a incomp ensible cuando no in e osímil. En ealidad, lo que in en o sos ene es que la p ime a in e p e ación de alguna mane a implica ambién la segunda, sin que medie magia o so ilegio alguno. Veamoslo. Dado que conozco la ley de la g a edad, e i o luga es al os sin ba andillas. Mi amilia idad con la ley ibu a ia me capaci a pa a hace la decla ación de la en a del modo menos one oso posible. Has a aquí odo bien. Sin emba go, según Sa alegui: «En algunos pun os me ha pa ecido en ende , sin emba go, que el conocimien o de una ley bo a ía casi de mane a comple a las de e minaciones que impone esa ley». La di icul ad su ge, c eo yo, cuando las leyes in oluc adas, po así deci , «nos ocan más de ce ca». Suponga- mos, po ejemplo, que hablamos de la conduc a compulsi a de un d ogadic o que eincide una y o a ez en una p ác ica conside ada pe judicial po él mismo. La in es igación cien í ica puede descub i que odo depende de la ía que se ex iende en el ce eb o desde las neu onas p oduc o as de dopamina en el á ea egmen al en al (ATV) has a las células sensibles a la dopamina del nucleus accumbens3. Un d ogadic o con olun ad de ehabili a se accede a es a in o mación y en iende en é minos bioquí- micos po qué le esul a an condenadamen e di ícil deja la cocaína. ¿Deja á po ello de se íc ima del sínd ome de abs inencia y se con e i á de la noche a la mañana en un se insensible a la ac i idad de CREB y ) osB (p o eínas que p o agonizan el p oceso de adicción en las células del nucleus accumbens)? Nada de eso: las ganas de esni a o a ayi a le segui án co oyendo como an es. Pe o end á en la mano un a ma quizá decisi a pa a libe a se de esa cadena. Pos ulemos que exis e una sus ancia que inhibe po comple o la acción de las mencionadas p o eínas: e i a á sus malé icos e ec os con un expedien e an sencillo como aga una pas illa. Pongamos que no la hay; en onces sab á que no iene o as al e na i as que aplica su ue za de olun ad en dosis indus- iales o bien iaja sin bille e de eg eso a una isla desie a. Ulises pudo opone su libe ad a los can os de las si enas sin deja de se sensible a ellos po el simple p ocedi- mien o de a a se al más il y pone apones en los oídos de su ipulación. El conocimien- o de la ley de e minan e o o ga en la mayo pa e de los casos un pode eal de e asión. No siemp e, po supues o: El ísico que iaja en un a ión cuyos mo o es allan sucumbe a la g a edad igual que su compañe o de asien o, que igno a po comple o las ecuaciones de la ela i idad gene al e incluso la ley galileana de caída de los g a es. Lo mismo ocu i á con el bioquímico d ogadic o que es é ence ado en una p isión donde la o e a de «me cancía» sea insoslayable. Pe o nadie sensa o ha sos enido nunca que el homb e posea una libe ad absolu a y/u omnipo en e. Si los descub imien os de la ísica o la bioquímica hechos y po hace son compa i- bles con la esis de la libe ad humana, se debe a que no hay en el homb e un «úl imo eso e» suje o a de e minación legal y que no pueda se «con olado» desde una ins ancia ul e io . «No le dé más uel as: us ed es su nucleus accumbens, y según cómo es é aliñada la ensalada de moléculas que hay en esa pa e del p osencé alo, así se compo a á su in eligencia y su olun ad. Deje de insis i en que posee un alma inmo - al o un yo au oconscien e...» Pa a que es a sen encia (u o a equi alen e) pudie a se p onunciada, end ía que se posible pone el nucleus accumbens (o lo que ue a, incluso una g an po ción de la ed neu onal) de ás del ojo de Wi gens ein, es o es, end ía que ocupa el luga del alma, el yo au oconscien e o cualquie en idad espi i ua- li o me equi alen e. Y desde allí eje ce ía de suje o cognoscen e, accede ía a esa p esun- a e dad úl ima y decidi ía si se some ía a a amien o palia i o o se subía a una columna como Simeón el es ili a. Po más uel as que se le dé, sabe es pode . Wissen mach ei. Lo cual no ga an iza que el homb e sea lib e. Pe o sí que, de se cie o lo con a io, nunca lo a e igua emos. * * * Juan A ana Facul ad de Filoso ía Uni e sidad de Se illa [email p o ec ed]