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"Toro muerto, vaca es" : una interpretación de la corrida de toros española

Douglas, Carrie B.

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Re is a de Es udios Tau inos N.º 19-20, Se illa, 2005, págs. 207-254 "TORO MUERTO, VACA ES": . UNA INTERPRETACIÓN DE LA CORRIDA DE TOROS ESPAÑOLA. 1 Ca ie B. Douglas2 ¿Qué es en su ealidad subs ancial ese asun o de la co ida de o os? ¿Po qué hay co idas en España en luga de no habe las? O ega y Gasse , 1973: 153 l. In oducción.- Il. La co ida de o os.- III. El hono en Espa ia.- III.a. Hono , e güenza.- lll.b. Hono , p ecedencia.- IV. El o o y el código de hono .- m is o iado es, ilóso os, esc i o es y sociólogos espa- ñoles coinciden en que el lenguaje, la his o ia, el a e y la o ma de la co ida de o os han in luido en g an pa e de la sociedad española du an e muchos siglos (Cossío, 1964; O ega y Gasse , 1966; Tie no Gal án, 1961; Camb ia, 1974). Sin emba go, no hay un con- senso gene al en e es os au o es sob e lo que ep esen a una co ida de o os. Lo que muchos esc i o es han ensalzado o lamen ado a menudo ue on Ia:s ca ac e ís icas de la pe sonali- dad del o e o, que solían e como una ep esen ación del ca ác e español (Cas o, 1973): Senequismo, o es oicismo his- 1 N. del Ed.: Es e a ículo ue publicado o igina iamen e en The Ame ican E hnologis 1984, 242-258. Ha sido aducido al cas ellano po Ra ael Maza asa. 2 N. del Ed.: Uni e sidad de Vi ginia. 208 Ca ie B. Douglas pánico3; pasión; el én asis en la a i mación de la pe sona; y la in eligencia inhe en e a la ac uación a ís ica del o e o. Son escasos los esc i o es españoles que hayan conside a-· do la elación en e el o e o y el o o en sus análisis. Es signi i- ca i o que dos impo an es poe as del siglo XX, An onio Machado y Fede ico Ga cía Lo ca, hayan p o undizado en es a elación concluyendo que la co ida de o os es un i ual y un sac i icio casi eligioso. Machado lo llama «holocaus o a un Dios desconocido» (1967: 1136) y Lo ca e al p opio o o como a una di inidad y se e ie e a la co ida de o os como «un d ama eligioso donde, al igual que en la misa, se ado a y se sac i ica a un Dios» (1974 [1954): 1077). También ha habido au o es no españoles que han esc i o sob e la co ida de o os. Desde los años cincuen a, algunos especialis as en psicologíay psicoanálisis de Ingla e a y Amé ica han in en ado pene a , siquie a supe icialmen e, en el signi icado de la co ida de o os y se han aden ado con igo en la elación en e o e o y o o. Los que siguen un modelo es ic- amen e eudiano suden a i ma con cla idad que la mue e del o o es la «mue e del pad e» y que en es e espec áculo el ello esul a ampliamen e g a i icado (Desmonde, 1952: 173-195; Hun , 1955: 343-353). El én asis en una lucha jus a lib a supues- amen e al o e o de cualquie sen imien o de culpa. Winslow Hun econoció las limi aciones de su modelo uni- e salis a al p egun a se po qué sólo hay co idas de o os en España y en algunos países de habla hispana, concluyendo que qui- zás se deba a un asgo de la pe sonalidad nacional (1955)4. Algunos 3 Seneca, omano de España, es enido po muchos como el p ime ilóso- o español. 4 No a del T.: A causa de la dis ancia con que siemp e en los au o es no - eame icanos a Eu opa, Douglas ol ida ci a a Po ugal y F ancia donde las ies as de o os, en el pasado, u ie on un papel his ó ico ele an e y, en la ac ualidad, una pode osa p esencia. "To o mue o, aca es": una in e p e ación de la co ida de o os española 209 an opólogos psicologis as han si uado las co idas de o os en un con ex o más pa icula . Jack Con ad lo ha is o como una subli- mación del ello, in e p e ando la mue e del o o como un desplaza- mien o de la ag esión del español indi idualis a con a un «símbolo po excelencia del pode y la au o idad» (1957: 185). (Fig. n.º 85). Fig. n.º 84.- F eud con Ana. Apud pos al. John lngham (1964: 95-102) ambién se exp esa en é mi- nos eudianos, a i mando que hay una la en e endencia homo- sexual en los a ones la inos debida a la es uc u a amilia : es echa elación mad e-hijo y una igu a pa e na débil o ausen- e. El o eo, según es e azonamien o, es una de ensa con a la eminidad. El o e o y el o o se enza zan en una pelea homose- xual pa a e quién pene a a quién. La masculinidad del o e o iun a cuando su espada ma a al o o, y el ac o de mo i hace al 210 Ca ie B. Douglas o o emenino. Ingham ano a, sin emba go, las ca ac e ís icas emeninas del o o ya desde el comienzo de la lidia, como la de su i ginidad, an o ísica como en elación con el capo es. Y el o e o po a escondido en su mule a un g an pene, su es oque. Aunque el a gumen o de Ingham se ace ca a mi p opia in e p e- ación, y iene la i ud de se más especí ico cul u almen e, como odos los modelos psicológicos, no a más allá de las supues as mo i aciones pe sonales de los o e os. La co ida de o os iene mensajes e implicaciones sociales mucho más amplias que es as mo i aciones pe sonales. Cab ía espe a de los an opólogos sociales que a an de comp ende a España que oma an en cuen a la co ida de o os. Aunque son muchas las e nog a ías que mencionan la exis encia · de co idas de o os en la ida de los pueblos, 6 la ies a nacional apenas ha sido a ada.7 Tal ez sea és a una dis unción de la e no- g a ía de las poblaciones, que a menudo igno a un espec áculo que en España se llama la ies a nacional8 y que iene luga , con mayo o meno en usiasmo, a lo la go y ancho de oda la Península. s N. del T.: Los o os cuando sal an a la a ena del uedo no han sido nunca o eados de modo que desconocen la capa. 6 Hay un pa de a ículos ecien es de au o es españoles sob e encie os de o os en pueblos pe o no hay nada sob e conidas de o os o iciales ( e Mi a, 1976: 107-130 y Se án Pagán, 1 :120-135). Algunos es udiosos españoles que abaja- on como olklo is as ambién han ecogido da os sob e encie os de o os en pueblos. 7 Me han dicho que J. Ma in ha esc i o una esis doc o al (1982) pa a el Un i e si y College de Swansea (Ingla e a) sob e el o eo en Se illa. N. del T.: El ex o de aquel abajo que pe mi ió a Ma win de ende su ESRC con enien emen- e co egido, ampliado y ac ualizado ue publicado po Illinois P ess (u bana and Chicago, 1994) con el í ulo de Bull igh . 8 N. de D .: A pa i de que el Conde de las na as publicase en 1899 su lib o "e l espec áculo más nacional" ue poco a poco gene alizándose la denominación ies a nacional pa a la conida de o os. El nacionalismo español del siglo XX con su ue e componen e au á quico y su aislamien o in e nacional gene alizó, en España, es a denominación pa a la co ida de o os que hoy día se hace an insos enible cuan- o las elaciones polí icas in e nacionales han uel o a la no malidad. Dado que las "To o mue o, aca es": una in e p e ación de la co ida de o os española 211 Nunca se puede asegu a si se a a de un enómeno local o impo ado. Pi -Ri e s (1981 ), au o de la p ime a e nog a ía mode na sob e pueblos de España, es el único an opólogo que abo da es e ema, y se e ie e a la co ida de o os en é minos sac i iciales. En People o he Sie a (1961: 90)9, e en la co i- da de o os una « ei indicación i ual de la masculinidad», que implica la ans e encia de i ilidad del o o a su ma ado cuan- do aquél mue e. 10 En e ec o, en la mencionada ponencia leída en le coi e do au eau de la p éhis oi e aux co idas espagnoles J.R.CONRAD Fig: n.º 85.-Con ad, J. R. (1978): Le cu l e du au eaux, Pa is, Payo . co idas de o os -a las que hab ía que suma las ies as popula es- se celeb an, ade- más de España, en Po ugal, F ancia, México, Colombia, Venezuela, Pe ú, Ecuado , e c. Es comple amen e e óneo llama la, hoy, 1a ies a nacional. 9 N.del T.:T aducida al cas ellano en más de una ocasión, la úl ima lo ue po Hono io M. Velasco, ca ed á ico de An opología de la UNED, con el í ulo Un Pueblo de la Sie a: G azalema (Mad id, Alianza, 1989). 10 Va ios au o es si úan el o igen de la co ida de o os en an iguos i os de e ilidad ( e Ál a ez de Mi anda 1962; Ginés Se án Pagán 1977). 212 Ca ie B. Do ug la s su semina io de 1981, Pi -Ri e s desa olla es as ideas hacien- do hincapié, al igual que Ingham, en que el o o se hace emeni- . no en el ac o de mo i (y el o e o se hace masculino) 11. La co ida de o os iene segu amen e una a iedad de sig- ni icados, y las in e p e aciones que hemos is o se e ie en a di e en es aspec os de es e símbolo mul i ocal. Al conside a la elación de homb es, o e o con o o, no ya sólo en el uedo, sino a lo la go de la ida del o o, yo demues o que el ema p opio de la co ida de o os es el hono . Es e hono es el que se gana en el uedo. El código del hono español se basa en una con a- dicción: hono aba ca dos signi icados, hono y hono es, ambos cuales a añen a la de inición de la elación en e homb e y muje en sus oles con as an es. Concluyo con la ambigua p oposición de que el o e o es al o o lo que el homb e a la muje . A guyo que, ideológicamen e al menos, el o o es hemb a, un animal es uc u almen e equi alen e a una muje . El ol del macho es el de con ola , con ene y, po úl imo, ma a al o o. Demues o que la imagen popula de las hemb as en España (del Su ) es que, si los homb es no las con olan, esul an ex emada- men e pelig osas y pe u bado as del o den social debido a su na u aleza sexual. Como mejo se e el pa alelismo en e el o o y la hemb a es a és del a o con el o o y de la ans e encia del lenguaje habi ualmen e ese ado pa a el o o b a o y la co ida a las muje es y a las elaciones e ó icas en e los sexos. Es oy de acue do con Pi -Ri e s cuando dice que la co ida de o os es una ei indicación de la masculinidad, pues o que es el macho el que impone su dominio en el uedo -o que debie a impone lo-. Pe o 11 N. del T.: El céleb e ex o "El sac i icio del o o" ue publicado, po p i- me a ez, en Le emps de la e lexión (1983: IV, 282-297) y muy p on o aducido y publicado po la Re is a de Occiden e (Mad id, mayo de 1984, págs. 27-47). La úl ima edición puede encon a se en el n.º monog á ico An opología de la Tau omaquia: Ob as comple a de Julian Pi -Ri e s, de es a misma Re is a de Es udios Ta u inos (2002: n.º 14/15, 77-118) Se illa. "To o mue o, aca es": una in e p e ación de la co ida de o os española 213 el debe de la ic o ia del macho en el uedo no es ya el de una me a ic o ia sob e las hemb as. La elación en e los sexos es una ins ancia de la je a quía social, y el desenlace de la co ida de o os se con ie e así más gene almen e en una ic o ia de odas las es uc u as je á quicas o males. La esis que aquí p esen amos es una in e p e ación que se enma ca en un abajo p e io al de campo, po que la mayo pa e de los da os p pceden de las e nog a ías de o os y de uen es secunda ias. Mi a gumen ación se basa en el hecho de que la Fig. n.º 86 . La p ime a mani es ación del 'paseillo ': alguaciles, p egone o y los ins umen os de o u a ca gados en el bu o pa a a emo iza a los espec ado es y no con a iniesen las eglas, 1750, lápiz sob e papel. Apud Wi z, E. de (1993): Comba s de au aux en Espagne, Mad id, Cen o de Asun os Tau inos, Lám. 4. o ma de la co ida de o os ue es ablecida a mediados del siglo XVIII en el su de España y ha sob e i ido esencialmen e in ac- a has a el p esen e. Fig. n.º 86. La co ida de o os no . e leja necesa iamen e la ac ual es uc u a social y los alo es p edomi- nan es en oda España; es más bien el p oduc o de una cul u a que desapa ece ápidamen e (si no es á ya ausen e) y que se con- se a en el lenguaje y en ac i udes pe sis en es. 214 Ca ie B. Douglas l. LA CORRIDA DE TOROS En España se o ea de di e sas mane as. El o ma o bási- co, a pesa de sus muchas a iaciones, es homb e/homb es con- a o o/ o os. Hay dos e siones p incipales: los o os se co en en las calles o los o os se lidian en un uedo 12 . Ambas o mas apa ecen ap oximadamen e al mismo iempo en la his o ia docu- men ada (al menos desde el siglo XI), y ambas q mas se pueden e hoy en día en España (Fig. n. º 87). Cuando se co e un o o (o o os, o no illos, o acas), suel- o en e una mul i ud de jó enes que pe siguen al animal, o que son pe seguidos po él, po la calle p incipal de un pueblo1 3. Es o suele ene luga en un pueblo pequeño e in eg ado y es, sin luga a dudas, un enómeno con p o undas aíces his ó icas, en pa ale- lo, de man.e a menos o icial, a la lidia en el uedo (Mi á, 1976: 107-130, Pi -Ri e s, 1961: 78; Ginés Se án Pagán, 1977: 87- 100). En los es ejos más o males, el o o se lidia en el uedo. Hay lidias no o iciales en un uedo: las espon áneas en pueblos peque- ños, en las que odos sus homb es jó enes se encuen an en la plaza al mismo iempo, u ilizando sus ab igos y chaque as como 12 N. del T: Douglas esc ibe aquí li e almen e u edo, pe o es a oz e e- encia a una a enas de comba e de pe il ci cula que son, ela i amen e, mode - nas. Has a bien en ado el siglo XX las ies as popula es de o os -en e ellas, las capeas- se celeb aban, en la mayo ía de pueblos y aldeas de España, en la plaza mayo cuyas calles de acceso se ce aban pa a la ies a con alanque as a la ez que se endian g adas de ablas pa a el público asis en e. En la ac ualidad, sin habe las con ado, me inclino a pensa que se celeb an en España más ies as de o os en pla- zas u banas cuad ilongas que en uedos. Es posible que as Ja a i mación de Douglas sob e los uedos haya mas bien una licencia de lenguaje que una p opo- sición igu osa. 13 N. del T.: Una ciudad como Pamplona (Na a a), un pueblo como Cuélla (Sego ia) o una aldea como Na aluenga del Rosa io (Cádiz). "To o mue o, aca es": una in e p e ación de la co ida de o os española 215 capo esI4. En o o o den, hay que oma en conside ación, en e las modalidades de lidia, las ien as que ienen luga en p ima e a en las g andes incas donde se c ían los o os. La ien a es la p ue- ba de b a u a -es o es la obse ación y el espí i u de lucha des- a ollado po el animal en e al caballo-que pe mi e la selección Fig. n.º 87.- To o de la Vi gen (G azalema, Cádiz), 1986, cliché de Villanue a. Típica ies a popula que consis e, undamen almen e, en co e po las calles un o o de lidia suje o con una ma oma. Ve sup a Figs. n. "' 31 y 33. de las no illas, siendo subsidia iamen e una ocasión pa a que p ac iquen o e os y aspi an es a o e o (Fig. n.º 88). En las co idas o iciales en plazas, que se igen po no - mas de ámbi o nacional emanadas del Minis e io del In e io , los 14 N. del T.: T adicionalmen e las ies as popula es de o os ienen luga en la plaza mayo aunque en algunos pueblos se haya cons uido una plaza adicio- nal con su uedo. Es as placi as, le an adas siemp e en la pe i e ia del casco u ba- no, han in luido sob e la es uc u a espacial de las ies as adiconales. 222 Ca ie B. Doug la s lidiando el o o a pie, aho a a cambio de dine o. Ma a a un o o a pie emocionaba al público. F ena la acome ida del o o y pa a lo lo su iCien e pa a pode lidia lo a pie eque ía necesa ia- men e he i lo desde la en aja del caballo. De es e modo, el ol del caballe o, que aho a se llama picado y es á a las ó denes del o e o, pe maneció en el espec áculo. Lidia y ma a al o o a pie se con i ió así en una o ma es ablecida a inales del siglo XVIII que hoy sigue básicamen e igual. Los oles de peones y jine es siguie on cambiando. Es sig- ni ica i o que el picado sea aho a la igu a más idiculizada y denos ada del espec áculo (Cas eel, 1953: 37). Los caballos que mon a no son ya los animales ágiles y bien domados de los a is- óc a as sino iejos pencos lis os pa a el ma ade o. El p opio picado suele se un ipo go do y en ado en años que, a menu- do, se excede en su abajo de alancea el mo illo del o o y es abucheado po la mul i ud. En gene al, al picado se le ilda de sin e güenza. Si uese un ep esen an e de la a is oc acia, se ía una a is oc acia que aho a se concibe sin hono (San Juan de Pied as Albas, 1927: 392) (Fig. n.º 92). Es a in e sión de oles acompasó casi un siglo de c isis y cues ionamien o del código del hono y de aquellos que enían acceso al hono . Es a c isis mo al de España se co esponde con su decli e desde el pináculo del pode , como núcleo de un impe- io mundial (1500-1600) (Walle s ein 1974: 114-145). Es as in e elaciones, aunque no son me a coincidencia, no se a an aquí, pe o cabe espe a que los cambios del concep o de hono se e lejen en la co ida de o os y ice e sa. Cuando la co ida de o os ue cambiando de un espec ácu- lo a is oc á ico mon ado a un o icio de a pie, si ió como escale a social de muchos. La p o esión de o e o o ece posición social, dine o y hono . El o eo p opo cionaba una de las escasas posibi- lidades de escala posiciones sociales desde las más humildes a las más ele adas. Es sabido que un núme o inusual de o e os amo- "To o mue o, aca es": una in e p e ación de la co ida de o os española 223 sos han sido gi anos (Poh en 1967: 32). Es os homb es de la clase más baja se con i ie on en los hé oes del pueblo. Las co idas de o os son un g an negocio. G andes ex en- siones de ie a se dedican a la c ía del o o de lidia en a ias zonas de España. De ás de los hé oes de la a ena es án los muchos empleos que gene a la co ida de o os: de sas es a cu as de plaza; de emp esas imp eso as a médicos especialis as en he idas po as a de o o; de anspo is as a ca nice os; de c í- icos de p ensa a equipos de ele isión; de agen es a a is as. No Fig. n.º 92.- Baldome o (Fo .): Un o o saca de la silla al picado en la plaza de Sego ia, 1932, agmen o. Apud Sánchez Vigil y Du án Blázquez (1999): An ología de la o og a ía au ina (1839-1939), Mad id, Espasa, 261. obs an e, desnudándolo has a el hecho esencial, un homb e se en en a a un o o en el uedo. III. EL HONOR EN ESPAÑA Pa a comp ende la elación p ima ia homb e- o o que cons i uye la me á o a básica del mensaje de la co ida de o os, 224 Ca ie B. Douglas debemos oma el concep o del hono en España y e isa su de inición y las ca ego ías cul u ales esul an es. Los emas p incipales que se encuen an en el código del hono se epi en en la ida del o o de lidia y en su elación con el o e o. El hono como ins i ución dic a las no mas de la conduc a social en e los homb es y en e homb es y muje es. Cuando me e ie- o al hono en España me e ie o sólo a las zonas que hablan cas ellano, especialmen e el su de España, Andaluc a.23 Cas illa ha dominado al es o de la península y ha endido a impone sus alo es así como su lengua al es o de las e icen- es egiones y mino ías é nicas al menos desde el siglo XV, si no an es. Po an o, lo que aquí se p esen a es la ideología de la e sión o icial de hono , lo cual es ap opiado po que es amos a ando de la co ida de o os o icial (y no de sus muy di e sas mani es aciones locales). El llamado Código del Hono ha sido acuñado po la sin e ización de los analis as más que po la sociedad española. El hono , sin emba go, es una ca ego ía econocida que ecoge el o denamien o ju ídico española. Pi -Ri e s publicó el p ime o y, du an e mucho iempo, más impo an e es udio e nog á ico sob e el hono en España (1977), y sus decub imien os ue on luegos co obo ados po o os e nóg a os (Lisón-Tolosana, 1966; Ace es, 1971; Ca o Ba oja, 1966: 81-137; B andes 1980).24 El código del hono , con sus con adicciones y su c í ica implíci a del o den social exis- en e, ue el alo en omo al cual se es uc u ó el núcleo de la 23 El egionalismo en España, que es á bien documen ado así como la exis- encia de bolsas de mino ías é nicas algo ma ginales, deben inhibi cualquie e e- encia a lo español (Femández, 1983: 165-173). 24 La España mode na se si úa en un con ex o medi e áneo en lo e e en- e al hono . Todos los países del li o al medi e áneo compa en muchos concep os básicos del hono , como se e cla amen e en Hono and Shame de Pe is iany (1966) y en o os a ículos que abo dan el ema (p. e., Schneide 1971 : 1-24; Blok, 1981: 427-440). "To o mue o, aca es": una in e p e ación de la co ida de o os española 225 sociedad española du an e casi un milenio. Todas las aspi acio- nes de mo ilidad social, así como odas las jus i icaciones del s a us quo, se asen aban en el ocabula io y conduc a del código del hono (Callaban, 1972: 8). Hono es un concep o su il po que encie a de hecho dos signi icados di e en es. Pi -Ri e s suele plan ea el p o- blema como la dialéc ica en e hono = i ud y hono = p e- cedencia. 25 Aunque se puede habla de i ud y p ecedencia en el ni el social, el hono , según Pi -Ri e s, empieza con la elación en e homb e y muje . Un ni el se con ie e en una me á o a pa a el o o. En Me apho s o Masculini y, S anley B andes (1980: 6) a i ma que en el discu so de Andalucía se epi en cons an emen e dos emas cul u ales, ambos aluden al p oblema de la iden idad a onil: (1) su luga en la je a quía social, y (2) su elación con las muje es. Ve emos es os dos in e eses simul áneamen e in oluc ados en el hono . En el ocabula io del hono , el hono emenino supone la igualdad con el homb e, mien as que el hono masculino signi ica lo con a io: la ealidad de una je a quía social. Ga cía Valdecasas (1948: 156) abo da es e su il p oblema con as ando hono con su plu al, hono es: «pa a alcanza hono- es hay que pa i de un hono p ima io e i educ ible, el de se miemb o ac i o y e ec i o de la comunidad». Es e hono p ima- io (léase: i ud inna a, in e na, ho izon al) se co esponde con el ideal c is iano de la igualdad de odos los homb es. Comp ende es a de inición que odas las clases ienen hono . 2s En el a amien o d amá ico del ema del hono du an e el Siglo de O o ea al español, muchos c í icos han is o que la agedia en esas piezas adica en la dico omía en e el hono in e no y el ex e no u hono ho iwn al y e ical. La di e encia es á en e el hono inna o (in e no, ho izon al, hono = i ud en Pi - Ri e s) y el hono o o gado (ex e no, e ical, hono = p ecedencia en Pi -Ri e s; La son 1977: 78; Cas o 1961: 106-107). 226 Ca ie B. Douglas Uno no puede añadi nada a es e hono básico; uno lo iene o lo pie de, y pe de lo equi ale a se excluido de la comunidad. Hono es (léase: o o gados, ex e nos, p ecedencia e ical) con as a con hono po que pueden se ganados y sumados, o de- nando de es e modo a los homb es en je a quías y dis inciones sociales. La España de la que hablamos (1054-1900) dis aba de una sociedad basada en la igualdad de odos los homb es. Es aba o malmen e es uc u ada en un sis ema de he encia y cas as ( azas) y basada en desigualdades inhe en es en e los homb es cuya medida p imo dial la ma caban aquellos que enían hono (la nobleza) y los que no la enían (e l es o· de la sociedad). Sin emba go, a pa i del Renacimien o, los que enían mayo es hono- es u iliza on lo sag ado pa a jus i ica su posición social. Los que es aban a iba decían que ellos e an los más hono ables. Aquí en a en juego el concep o omano de éli e gobe nan e . que se in en a de ende en é minos del ideal c is iano de hono como i - ud.26 No obs an e, el ascenso social pa a in eg a se en las ilas de la nobleza, o pa a pe manece en ellas, a menudo se hacía, ségún los españoles, de o ma muy poco hono able (Ca o Ba oja, 1966: 104; Do nínguez O í z, 1976: 85). Po lo menos desde el siglo XVII no ha habido un con- senso público sob e el signi icado p incipal de hono y sob e quién (o qué g upos) lo enía. La de inición de hono dependía de la posición social y el in e és de cada cual. Algunos au o es suponen que el hono puede gana se median e ob as buenas, mien as que los a is óc a as espondían que el hono e a cues- ión de nacimien o, e ocando así el idioma de la pu eza pa a jus- i ica la p ecedencia. O os desa ia on las de iniciones legales de nobleza clamando que sólo los campesinos es aban e dade- 26 Ve Gilmo e (1980: 66) pa a una desc ipción de cómo las clases al as de un pueblo en el su de España en los años 70 jus i ican su posición como p oduc- o de una acend ada i ud mo al en luga de cualquie ealidad económica. "To o mue o, aca es": una in e p e ación de la co ida de o os española 227 amen e lib es de sang e judía y mo a (un p e equisi o depu e- za en los siglos XVI y XVII), y po an o sólo los humildes cons- i uían una clase de gen e hon ada. La p opia palab a hono ocul a con enien emen e dos nociones muy opues as ( an opues as como a ón y hemb a). El código del hono se podía emplea pa a jus i ica el s a us quo o pa a cues iona lo. Las o siones y ensiones inhe en es al código español de hono no sólo p opician la buena li e a u a sino am- bién el buen o eo. La plaza de o os inco po a, codi ica y con- iene una a i mación comp ensi a del hono , an o masculino como emenino. De momen o bas a con deci que en la lidia el hono de la igualdad es encido po el hono de la desigualdad. Desigualdad, o je a quía, es el íc o . 111.a.- HONOR = VIRTUD =VERGÜENZA El hono iene una doble implicación en el ni el social que se p oyec a sob e los sexos: las muje es acos umb an a ep esen a el hono p ima io y esencial llamado e güenza (habi ualmen e adu- cido al inglés -po shame ), y se asume implíci amen e que el hono de cada muje es igual (ho izon al). Si una muje iene e güenza és a no se mide con a la de o a muje . La e güenza es in ínseca en la muje ; si se pie de, se a pa a siemp e, ma cando así a la muje y a odos los a ones de su amilia (B andes, 1980: 88). La e güenza depende casi exclusi amen e de la pu eza de la muje , a eces llamada i ud (ibidem). Pu eza signi ica i gi- nidad, o in e cu so sexual sólo con el esposo legí imo. Cualquie e idencia de habe enido in e cu so sexual an es del ma imonio hace de la muje una sin e güenza (shameless one) lo que la con- ie e en i ualmen e incasable. La i ginidad es pues la pose- sión más p eciada y ulne able de una muje , y la ca ac e ís ica más p egonada de uno de los ídolos nacionales de mayo ene- ación, Ma ía, mad e de C is o. 228 Ca ie B. Douglas Los homb es pa icipan del hono emenino a a és de las muje es de su pa en ela, especialmen e sus mad es y he ma - nas pe o ambién sus esposas e hijas. Las muje es ep esen an an o la dignidad in e na de los homb es como una subyacen e y esencial igualdad en e homb es (Ga cía Valdecasas, 1948: 183). En el ámbi o social, un sin e güenza es una pe sona ( a ón) que no me ece se miemb o de la comunidad. Los p os- c i os gi anos son achados habi ualmen e de sin e güenzas (Pi -Ri e s, 1977: 186). El sen imien o an inobleza puede emplea 'el mismo idioma, como en la ob a Don Juan de Ti so de Molina (1969 { 1690}: 132), La des e güenza en España se ha hecho caballe ía. En un sen ido muy eal, el hono a onil depende de la con ención y el con ol de la pu eza de las hemb as. Sin emba - go, o ma pa e de la na u aleza de las muje es el se ulne ables po que po encima de odo son se es sexuales. Las muje es son · apasionadas: son el epí ome de la pasión con sus deseos sexua- les supues amen e incon olados.27 Las muje es, de es e modo, son conside adas socialmen e pelig osas y des uc i as. La e - dade a esencia de la muje es seduci y se seduc o a, ca ac e ís- ica esencial e ocada en la ob a El Bu lado de Se illa: cuando Oc a io descub e que su p ome ida ha sido seducida po o o homb e y azona «que la muje más cons an e es, en e ec o, muje » (Ti so de Molina, 1969: 72). Los homb es de Mon e os, un pueblo del su de España, suelen deci : < odas las muje es son pu as. Todas» (B andes, 1980: 88). En con as e, a los hom - b es, se les conside a socialmen e cons uc i os. Lo demues an con olándose a sí mismos y/o a sus muje es. Las muje es no pueden ene se po esponsables de su hono de modo que la de inición y el ol de los homb es es gua da y p ese a el hono 27 Es e concep o de las muje es pa ece se básicamen e una noc ión mas- culina. No es á cla o que las muje es compa an es e pun o de is a. "To o mue o, aca es": una in e p e ación de la co ida de o os española 229 emenino. En un puebleci o de Cas illa, ano a Ace es que «la mayo p o ocación del hono de un homb e es insinua que es un co nudo» (1971: 63). En el iángulo adúl e o de dos a ones y una hemb a, el homb e engañado lle a los insul an es cue nos de la i isión, que signi ican que es menos que un homb e (B andes, 1980: 91). Las muje es independien es, o desp o egidas, se ie- nen po impu as y p o anables. De es e modo, las iudas y las b ujas, así co no las muje es ex anje as, siemp e son sospecho- sas de ene dos o es líos amo osos (Pi -Ri e s, 1977: 82).28 Si la muje incon enida/incon olada ep esen a iolencia y caos, la muje con enida ep esen a una subo dinación na u al. El ma imonio -o la con ención de las muje es-se concibe como la elación co ec a en e homb es y muje es (las muje es sol e- as se quedan en casa o ing esan en con en os). Es a elación de subo dinada a sus supe io es se exp esa ap opiadamen e en el ma imonio como una me á o a de mayo di ulgación social. La necesidad de con ención de las hemb as se puede e en las con- cepciones de espacio social en España. El espacio de la hemb a se co esponde con la casa (Lisón-Tolosana, 1966; Gil no e, 28 En un núme o ecien e de T iun o, una e is a española, hay una b e e c í ica de una película española, La Sabina. Es in e esan e ano a an o el a gu- men o del ilme como los comen a ios del c onis a español espec o a la na u ale- za de las muje es. La película iene luga en un pequeño pueblo del su de España cuando algunos a is as que i en allí en an en con ac o con la sabina, una hem- b a mons uosa «que de o a a los homb es as habe los ago ado sexualmen e». El comen a is a español sigue diciendo: «En España, en la I alia me idional, en las islas medi e áneas, en G ecia, exis e un olklo e lleno de cue as que habi an mons uos y b ujas. Viendo La Sabina es ine i able pensa e·n Ce alú, de L. Du ell, cuando un g upo de u is as nó dicos queda a apado. en un labe in o de la isla de Ce alu, donde mo a el Mino au o, el e ible mons uo que de o a a se es huma- nos» (T iun o, n. º 879, 1979: 5). Es el p opio comen a is a el que e una equi alencia en e muje es sal a- jes, bes ias pelig osas y el mino au o (mi ad homb e, mi ad o o). 230 Ca ie B. Doug las 1980: 167, 169, 178). Los homb es no quie en sabe nada de la casa; no es su e eno. El espacio del a ón es la a ena pública, y su único in e és en el hoga es pa a gua da den o de su pa en- ela a las hemb as. Una de inición adecuada del ideal y, sin emba go, de la di icul ad de con ene a las muje es es la del e án, muje hon ada, en casa y con la pie na queb ada. Sólo cuando son capaces de con ene así (hablando en sen ido igu a- do) a las muje e, pueden los ma idos sen i se segu os. En el siglo XV la pu eza de las muje es se expandió a una p eocupación nacional po la pu eza acial, que du ó has a inales del siglo XIX. Las amilias enían que pode demos a la ausen- cia de odo as o de sang e judía o mo a en su denominado lina- je c is iano, especialmen e en las clases al as y en e aquellos que aspi aban a hono es y í ulos 29 . Aunque los í ulos se ansmi ían sólo pa ilinealmen e, la sang e in iel en ambos lados (ha s a dos gene aciones a ás) podía ma ca a un homb e e impedi le el acce- so a la nobleza (Ca o Ba oja, 1966: 102). De es e modo se in o - duce en la cul u a una p eocupación p edominan e po la pu eza de sang e y po el concep o de cas a (Pi -Ri e s, 1971: 231-256). Cas a, es ambién un é mino lauda o io en español que signi ica al a c ianza, linaje y, en gene al au én icamen e cas ellano. Es una palab a que se aplica al pueblo español, a las muje es (Al onso, 1969: 59) y, como e emos, a los o os. Ill.b.- HONOR= PRECEDENCIA; HONORES En con as e con las hemb as, los a ones pueden gana · hono (o o gado, e ical), los hono es que o denan a los homb es en je a quías sociales, compa ados con el hono esencial de igual- dad. El hono de los a ones se de ine en su dimensión social; es 29 N. del T.: E, incluso, a pues os en el ejé ci o y la adminsi ación del Es ado. "To o mue o, aca es": una in e p e ación de la co ida de o os española 231 una o ma de socialización (La son, 1977: 5). Así, el hono del a ón sólo puede se ecibido de o os, como una medida de de e- encia: «ningún homb e puede concede se hono a sí mismo y nin- gún homb e puede exigi hono a los de su en o no si és os no quie en dá selo», (ibídem). Pa a ob ene hono hay que se eco- nocido po los demás y es e hecho es el que conduce a la necesi- dad de demos a · una y o a ez el hono p opio en la es e a pública.30 Pi -Ri e s des aca es a posibilidad de gana hono , «hono = p ecedencia» (1977). No hay in e cambio simé ico de hono : en es e juego los ganado es c ean a los pe dedo es. Se puede deci que la compe ición po el hono iene luga en el ni el pe sonal (en e indi iduos) y en el ni el social (en e g upos y clases), pues o que en el ni el social el hono se ma e ializa bajo o ma de í ulos. En es a ba alla, ya sea en e indi iduos, en e g upos o en e clases, las muje es sue- len se el idioma, los homb es compi en en e sí a a és de las muje es. A un homb e se le insul a poniendo en duda la pu eza de su mad e: «¡Tu mad e! ¡Hijo de pu a!» El amoso pe sona- je de icción don Juan ganó hono = p ecedencia, mancillando el hono (= hijas) de o os homb es. Lope de Vega, que quizá sea el au o más popula del siglo XVII, suele desc ibi el an agonismo en e las clases en é minos de adul e io. En El Mejo Alcalde, el Rey, Lope de Vega con ie - e la his o ia de un noble gallego que saquea unas ie as en la io- lación de una muje , El i a, que es aba p ome ida al illano 30 Po ejemplo, pe mi i que alguien pague u ago en un ba implica dependencia de esa pe sona y econocimien o de su supe io idad (e.e., hono ). Pi -Ri e s ci a un caso en el que un caballe o del siglo XVIII que se niega a acep- a que o o caballe o le in i e, e mina po ensa a le con su espada pa a da po sen ada es a compe ición sob e el hono = p ecedencia (1977: 35). En España se p oducen a dia io pugnas simuladas en los ba es pa a e quién iene el hono de paga . Desde mi expe iencia, el hono es o ado a dia io pa a e i a cualquie je a quía ins i ucionalizada en e amigos. 238 Ca ie B. Douglas 1974: 143, 149). Un o e o gana p ecedencia espec o a los demás o e os sob e la base de la elación con su o o. ¿Qué al pa a, empla y manda a un o o? De o ma simila el hono de un homb e depende en úl ima ins ancia de has a qué pun o puede con ola y con ene a sus muje es. Sólo en es e sen ido puede e se la lidia de un o o como una compe ición indi ec a con o o homb e. El con olado de muje es más céleb e al ez ue a don Juan, p o agonis a de la ob a El Bu lado de Se illa y Con idado de Pied a, esc i a po el monje andaluz Ti so de Malina a p incipios del siglo XVII ( eesc i a po Zo illa en 1844). Don Juan es de ini i amen e un hé oe popula (P a , 1960: 325); an o es así que adicionalmen e se ep esen a la ob a en oda España el 1 de no iemb e (Día de Todos los San os). El ca ác e de don Juan se incula y se compa a ei e- adamen e al del o e o (P a , 1960: 325; Ingham, 1964: 64; Tie no Gal án, 1961: 62-63; Fe nández Suá ez, 1961: 305). Fe nández Suá ez esc ibe que «Don Juan al igual que el o e o son españoles de los pies a la cabeza po sus o ígenes y po sus mo i aciones más p o undas» (1961: 305). En su compa ación de Don Juan con el o e o, Fe nández Suá ez sub aya las ija- ciones a oniles españolas que supues amen e mani ies an ambos ca ac e es: «el español acep a la mue e y se en en a a ella con calma y se enidad»; «el español a a de man ene una achada»; «la necesidad de a i mación de la pe sona del espa- ñol (hace lo que le da la eal gana)»; «man ene el hono delan e de la gen e; y po úl imo el español necesi a pone a p ueba su alo cons an emen e» (1961: 305-309). También hay una ans e encia de con ex o desde don Juan al o e o: es no mal que, el público espe e del o e o que sea un don Juan en su ida amo osa ue a del uedo. También es á cla o, si se mi an las e is as de amosos en España, que el público acep a los líos amo osos y has a los niños nacidos ue a del ín- "To o mue o, aca es": una in e p e ación de la co ida de o os española 239 culo ma imonial de sus o e os. Du an e los años 70 abunda on las imágenes del o e o El Co dobés con su aman e y sus dos hijos bas a dos. Aunque a menudo se compa an y con unden los dos g an- des ca ac e es de España, don Juan y el o e o, se igno an las simili udes en la elación con sus íc imas. Pa a el in que pe si- go aquí bas a con eco da que don Juan (en su papel de no io comp ome ido) bu la a las muje es; el o e o bu la al o o (o i- ginalmen e, como un no io an es de la boda). Que yo sepa, sólo hay un comen a is a de o os b a os que haya is o el e en o de la co ida de o os en su esencia unda- men al y p incipal, como con on ación en e a ón y hemb a. En su lib o Desde el Espec áculo a la T i ialización (1961), el soció- logo español Tie no Gal án dedica unas páginas al comen a io de la co ida de o os. Dice que el español, conscien e o inconscien- emen e, «Ve el a o e ó ico con la muje en es echa elación con la ac i ud del o e o en e al o o~ En la elación e ó ica la muje es is a como una en idad ebelde (b a a) que debe se dominada po los mismos mé odos y écnicas que se emplean en el uedo» (1961 : 60-61). Según Tie no Gal án, el español e así la conquis- a y el log o de una muje , como la misma cosa que la conquis a y de o a de un o o b a o. Tie no Gal án llega a es a conclusión a a és de la obse - ación de la lengua española. P ime o encuen a una ans e en- cia de los a ibu os del o o a las muje es. Segundo, encuen a que el ocabula io au ino había sido anspues o a las elaciones en e homb es y muje es, especialmen e las elaciones e ó icas ( e Tabla 1). Es in e esan e esal a que las palab as au inas usadas pa a los homb es son nomb es conc e os, que se e ie en a una pa e po una pa e; en con as e, las palab as au inas que se aplican a muje es son más concep uales (e.e., adje i os), el odo e i iéndose al odo. 240 Ca ie B. Douglas Tabla l. Vocabula io au ino empleado en un con ex o sexual Muje es de apío, bande a, engallada, he moso o o, he mosa muje de mucha omana b a o, b a a o o sal aje, muje sal aje acampana o o con la cabeza le an ada, muje desa ian e los iene bien pues os cue nos (bien pues os), pechos de muje (bien pues os) Homb es es oque espada, pene puya pun a de ejón, pene a a lanza, pene as ea pasa a un o o, maneja a una muje cas iga alancea a un o o desde un caballo liga con una muje De las muje es de a ogan e igu as, he mosas y con bue- nos anda es se suele deci una muje de apío o muje bande a. Según el dicciona io de la Real Academia apío signi ica «buena plan a y galla día del o o de lidia». A los o os de excep- cional calidad se les dice de bande a (Tie no Gal án, 1961: 60- 61). En la lis a de exp esiones au inas de Cossío , ap endemos que a la muje is osa y os en osa se le dice engallada, que es el o o sin miedo con la cabeza hacia a iba. (1969: 60-61). Y a una "To o mue o, aca es": una in e p e ación de la co ida de o os española 241 muje oluminosa se le dice de mucha omana, los mismos adje- i os que se emplean pa a desc ibi a un o o ue e. A una muje ebelde y de di ícil manejo po un homb e se le dice b a a (D. Juan Manuel, 1981: 4). Un o o b a o es el o o sal aje que se emplea en la lidia. Cuando una muje o ece esis encia y oposi- ción a las demandas explíci as e implíci as de un homb e, se dice que se encampanó, que según el dicciona io de la Real Academia equi ale al o o «que le an a la cabeza, o eciendo esis encia» (Tie no Gal án, 1961: 61). Cuando la muje iene pechos a ac i os, se dice que los iene bien pues os, que es un dicho en e los a icionados au inos pa a ensalza a un pa de cue nos que apun an co ec amen e hacia delan e (ibidem). Las palab as es oque, puya y a a, odas ellas e e idos a espadas y lanzas, pueden usa se pa a e e i se al pene, como mues a Cela (1971: 373, 534, 578) en a ios ejemplos li e a ios. El e bo cas iga ambién se asplan a de su especial signi ica- do en la lidia a las elaciones amo osas. En la co ida de o os, cas iga es lo que hace el picado desde el caballo cuando le cla a al o o su la ga lanza. En la elación amo osa, cas iga es lo que hace un homb e cuando enamo a a una muje po azones pu amen e egoís as y í olas, po pu a jac ancia (Dicciona io de la Lengua Española, 1970: 275). T as ea es o o e bo que se emplea esencialmen e an o en el ocabula io au ino como en el de la elación a ón/hemb a. T as ea es lo que hace el o e o cuando obliga al o o a hace exac amen e lo que quie e en los úl imos pases, cada cual más con enido que el an e io , an es de ma a lo. En la elación sexual as ea se e ie e a la habilidad de un homb e pa a maneja a una muje (Dicciona io de la Lengua Española, 1925: 1193). En la li e a u a española hay abundan es mues as de con- e saciones donde se equipa an las muje es y los. o os. José Al onso cuen a po ejemplo, que cuando dos muje es discu ían sob e cuál de ellas iba a baila con Manolo, un o e o amoso. 242 Ca ie B. Doug las Riendo, Manolo les dice, Vais a se unos miu as pa a mi ( eco - da que miu as es la ganade ía con los o os de epu ación más emible (1969: 96). O o o e o, al se p egun ado sob e su ganade ía p e e ida, espondió: «¡La que die a unos ejempla es an he mosos como la paya que enemos delan e!» e i iéndose a una muje a ac i a y olup uosa que es aba allí (Al onso, 1969: 41). Cela ci a una con- e sación de una no ela de Al a o Re ano en la que hablan dos p os i u as: «¡Ay! chica ... cuando eo a un muchacho de ein e años en el uedo ... me e le la espada a un o o has a el puño pien- so ... quién uese un o o». Las muje es en gene al són enidas po c ia u as pelig osas, pe o pa a los o e os son especialmen e peli- g osas po que disminuyen la o aleza in e io del o e o, debili- ándole. «En e los o e os, las muje es han causado más desg acias que los cue nos de la bes ia» (A miñan, 1953: 141). El ac o inal de la co ida de o os ecalca los oles sexuales de los dos p o agonis as en eÍ uedo. Tie no Gal án señala que la sue e de a as (cuando se pica al o o desde el caballo) e oca nume osas imágenes e ó icas, pe o que la pa e de la co ida con imágenes e ó icas casi uni e salmen e econocidas son los úl imos pases de cie e, a cual más con enido que el an e io , y la mue e inal (1961: 61). El o e o suele ci a al o o pa a que embis a con mo imien os sexuales, inci ando al animal median e golpes pél i- cos, con sus geni ales moldeados en la aleguilla, es o es, el cal- zón que se suje a median e i an es. El o e o iene que deja que el o o pase lo más a imado a él que sea posible y iene que man- ene se i me en su si io e inclina el o so más y más hacia el o o has a el pun o de deja que los cue nos le desga en la opa. El ance del encuen o ísico du an e el pase nos lle a a la culmina- ción del espec áculo. El c í ico au ino José Al onso (1969) ci a de Mon he land, una especie de Hemingway ancés, en su no ela sob e el o eo, Les Bes iai es, po su insupe ada na ación de los úl imos pases. Mon he land pa angonaba consis en emen e al o o "To o mue o, aca es" : una in e p e ación de la co ida de o os española 243 con las hemb as y desc ibía el úl imo e cio de la lidia: «Empezó ayéndose al o o más ce ca, como si uese una muje . Y ese acue do en e el homb e y la bes ia, cuando el homb e se inse a en e los mo imien os del animal, cada cual llenando el espacio del o o, e a la abulosa pa eja que ejecu a una danza nupcial» · (Mon he land ci ado po Al onso 1969: 37). Hay un dicho popu- la en España, que se lee en azulejos y en ja as de ce ámica: «Pa a o ea y pa a casa se hay que a ima se» (Fig. n.º 94). Fig. n.º 94.- Mon he land: To e o desnudo, dibujo. Apud Ma ínez- No illo, A. (1988): El Pin o y la Tau omaquia, Mad id, Tume . Pa a ma a , el o e o lle a la espada de hoja la ga en su mano de echa y con la mano izquie da sos iene la mule a que a ae al o o, con la cabeza agachada, hacia él. Amaga y le en a al o o, me iendo la hoja en e los cue nos y en e las pale illas del animal. Los cue nos del o o son en e dad mo í e os, aún ga an es pos- ime os del hono . Es un hecho social bien sabido que c uza po encima y en e los cue nos del o o es la única o ma de ma a bien a un o o en es e espec áculo. Hace lo así demues a el alo eal 244 Ca ie B. Douglas de un homb e, y hoy en día se hacen muchas e e encias a es o en el lenguaje dia io: en e los cue nos del o o es es a en g an peli- g o. Si el ac o de ma a es me á o a del ac o sexual, hay pocas dudas sob e el simbolismo de los cuemos.36 En España se ele isan egula men e las co idas de o os, y se mues a el momen o de en a a ma a epi iendo una y o a ez la secuencia: la hoja del o e o en a y sale, en a y sale, en a y sale, pa a que lo ea odo el mundo; una especie de copulación ele isada. Mon he land (1926: 268) desc ibió explíci amen e los espasmos de mue e del o o como el place sexual del o gasmo, una ecuación común en o os con ex os sociales (Fig. n.º 95). El inal inexo able del o o en una plaza es la mue e. Aunque su lucha haya sido he oica y pu a, nunca sale i o del uedo. El o o puede log a he i o - a a ez- ma a a su ag eso , pe o exis e una o ma de impe a i o social que exige enmenda es a up u a de la je a quía na u al y necesa ia, y en onces sald á o o o e o que se enca ga de acaba con el o o. La mue e es implíci a cada ez que un o o en a en un uedo o icial. No se puede dedica a la c ianza po que aho a se ha hecho demasiado 36 La signi icación de los cue nos es uno más de los asun os no esuel os en la e nología medi e ánea. Es á cla o que el ges o de pone la mano a modo de unos cue nos de ás de la cabeza de un homb e implica que és e ha sido engañado y alude a los cue nos del macho cab ío (cab ón). P obablemen e, odos Jos cue - nos son glosados en es e signi icado. Pi -Ri e s (1966: 46) a guye que los cue - nos son símbolo álico y signo del Diablo. B andes (1980: 87-91) e u a esa idea diciendo que la cab a y, po consiguien e, los cue nos de cab a, son un símbolo emenino. De mane a que, según la in e p e ación de B andes, ene cue nos es una eminización del macho (y de ahí su ho o ). Du an e 5.000 años de la his o ia del Medi e áneo, los cue nos se han usado como equi alen es de los pechos de la hemb a. En España he podido euni muchos ejemplos de mani es ación de es a e e encia, o inculación, en e las ub es emeninas y los cue nos del o o. S anley Whalens me ha con ado que en la simbología psicológica de la co ida de o os, cuando el o e o en a a ma a al o o sus cue nos se ían una ep esen ación de la agina den ada. "To o mue o, aca es": una in e p e ación de la co ida de o os española 245 pelig oso. El o o ya no es i gen a la capa y no pod á ya nunca maneja se bien. CONCLUSIÓN Pa a comp ende la co ida de o os y su pode osa pene- ación en pa es de la ida española, c eo que hay que mi a a la ida del o o y cen a se en la elación en e el o e o (o los hom - b es en gene al) y el o o, la cual pa angona cla amen e Ja que -- ~- ·- - #" ,. . ~ Fig. n.º 95.- Ba be á Masip (Fo .): 'El Tig e de Ruza a encunándose en la sue e de ma a ; 1927. Apud Sánchez Vigil y Du án Blázquez (1999): An ología de la o og a ía au ina (1839-1939), Mad id, Espasa, 252. exis e en e homb es y muje es. El o o no es hemb a.37 Más bie n, en la elación con el o e o iene la misma posición es uc- u al que la de la muje en la elación en e los sexos del Código del Hono . Es a analogía, sin emba go, no es mani ies a. El sexo del o o enmasca a e icazmen e la homología subyacen e y de 37 De hecho, en o os con ex os, el o o po si solo es sup emamen e mas- culino. 246 Ca ie B. Doug las es e modo man iene i o el pode oso a ac i o del espec áculo de la co ida de o os. Lé i-S auss (1966) pene a hábilmen e es a supe icialidad, mos ando que es posible elaciona a los di e en es sexos de una misma especie (homb e y muje ) con las elaciones del mismo sexo pe o dis in a especie ( o e o y o o). La co ida de o os no es una me a ep esen ación de la elación ap opiada en e los sexos, sino que se ex iende a odos los signi icados sociales (y a las ambigüedades) del hono . Si la co ida de o os es una me á o a de las elaciones sociales en España, su mensaje es que p e e encia es más pode osa que i - ud. Es o es lo que hace que la co ida de o os aba que an o. En la analogía en e los sexos y la co ida de o os, o o = hemb a = i ud = igualdad, y o e o = a ón = p ecedencia = je a quía; la es uc u a social se basa ealmen e en je a quía, no en igualdad (que es sac i icada), pe o el hono con iene a ambas. La co ida de o os no sólo ope a en el ni el indi idual, sino que ambién si e pa a legi ima o c i ica a una sociedad de di isiones je á quicas. El hono , lo que es á en juego en el uedo, es un alo acep ado po odas las clases. El hono , pa a los hom- b es, iene el ambiguo, doble signi icado an o de igualdad como de je a quía, mien as que en las elaciones en e los sexos, el hono es ablece una desigualdad na u al. Se puede deci que mien as no odos los homb es españoles acep aban la je a quía social, acep aban sin acilación la je a quía sexual. Las clases al as sin duda dis u aban de la co ida de o os como una me á- o a elada de la elación en e los sexos y usaban la elación en e los sexos como me á o a de la elación en e las clases; su de inición de hono (= p e e encia) eúne odo es o en un ha illo. Tynan (1955: 41) lo pone así: «Pa a odo el que c ee en la je a - quía, la co ida de o os no equie e explicación. El in e io iene que se gobe nado po el supe io ». En con as e, desde el siglo XVII las clases in e io es han echazado la je a quía social, ide- ológicamen e al menos, sin deja de acep a la je a quía sexual. "To o mue o, aca es": una in e p e ación de la co ida de o os española 247 Aunque la elación en e homb e y muje pa angona a la de o e- o y o o, es aho a el i uoso mozo humilde o incluso el gi ano el que gana hono en la plaza. Es e doble signi icado de hono es la cla e de la co ida de o os. La elación a ón/hemb a, aunque básica, es una p oyección de la elación del indi iduo con la sociedad, en la que el hono es el idioma más comp ensi o. La mejo o ma de esumi una co i- da es diciendo que es un mo imien o de hono a hono es. La co ida de o os o icial se denomina en España ies a naciona[.38 La medida del apoyo popula con que cuen a a ía en e las egiones, pe o la co ida de o os iene luga en odo el país, al menos en las p incipales ciudades y en muchos pue- blos pequeños du an e sus. ies as anuales (Fe nández Figue oa, 1964: 199). Las exp esiones elacionadas con la co ida de o os abundan li e almen e en la lengua cas ellana (Cossío, 1964). La imagine ía o e a se usa cons an emen e en odas las ace as de la ida nacional, desde el a e y la li e a u a a la polí- ica. Los pe iódicos y e is as de mayo di usión dedican oda- ía al espec áculo una o dos páginas de c ónicas y c í icas au inas cada semana en p ima e a y e ano. Eugenio Noel, un aná ico de ac o de la co ida de o os, lo ha dicho: «es el único ínculo de unión en e las egiones y es capaz de ans- o ma a un andaluz en asco, a un español de Ex emadu a en uno de Ca aluña, a un ca alán en andaluz» (en Fe nández Figue oa, 1964: 170). Como juego a is oc á ico ue impues o (o dado) po el meollo de la sociedad cas ellana (los nobles) al es o de las clases. Como espec áculo plebeyo aún si e, sin sabe lo, pa a .p omo e je a quía y así se un e icaz símbolo nacional donde una egión (y clase) domina al es o.39 38 Ve sup a no a 8. 39 Aunque Mad id no p oduce muchos o e os na i os, un o e o iene que o ea en la Plaza de las Ven as de Mad id, y o ea bien, si quie e gana ama y epu ación.