Revisitar la comunicación desde la crítica feminista: notas introductorias
Full text
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La i upción de la c í ica eminis a en las Ciencias Sociales y Hu-
manas ha p o ocado cambios undamen ales en los modos de hace y
concebi la in es igación social, gene ando up u as eó icas y me odo-
lógicas cla es. Han pasado más de es décadas desde que los es udios
eminis as en comunicación comenza an a consolida se en la academia,
impulsados desde en oques y disciplinas an di e sas como la semió ica,
el análisis ílmico, la sociología, el psicoanálisis o la eo ía li e a ia. Sin
emba go, y a pesa de la iqueza que desde sus inicios supuso es a o-
cación in e disciplina , son impo an es las limi aciones que hoy en día
siguen p esen ando es os es udios. Además de con inua ocupando un
luga ma ginal en el campo más amplio de la in es igación en comuni-
cación —si uación, po o a pa e, común al es o de á eas de conoci-
mien o— podemos ad e i un desa ollo eó ico meno en compa a-
ción con la uc í e a p oducción con la que cuen an o as disciplinas,
en e ellas la an opología y la sociología eminis a o los es udios emi-
nis as en fi loso ía, his o ia y ciencia polí ica.
En es e sen ido, el lib o que nos ocupa se p esen a como una opo -
unidad pa a efl exiona , desde la c í ica eminis a, sob e algunas de las
á eas de es udio y p oblemas eó icos que a ec an hoy día al ámbi o de la
comunicación, y amplia así las mi as y obje i os de la in es igación en
es e campo. El in e és po con ibui al desa ollo eó ico y la expansión
de es e ipo de es udios apa ece ligado a una ocación polí ica que pa e
de la elación pe manen e en e eo ía y p ác ica, y se in e oga sob e el
sen ido de la in es igación o ien ada a la c í ica y la ans o mación social.
Es a concepción de la in es igación como p axis explica, en buena medida,
la pa icipación de las au o as en es e lib o colec i o y las p e ensiones
Re isi a la comunicación
desde la c í ica eminis a.
No as in oduc o ias.*
Ma ía José Sánchez Ley a y Alicia Reigada Olaizola
* Nos gus a ía ag adece a Ca men Mozo la lec u a a en a y los comen a ios
ealizados a es e ex o.
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C í ica eminis a y comunicación.
pe seguidas en el mismo. Lejos de busca un análisis exhaus i o de los
es udios eminis as en comunicación, o una compilación sis emá ica de
las co ien es que los in eg an, hemos in en ado cons ui un espacio de
efl exión a pa i de in es igaciones en cu so que an consolidándose y e-
defi niéndose al hilo de la his o ia de nues as sociedades y de la e olución
del p opio conocimien o cien ífi co. Apos ando, pues, po un pensamien o
i o sensible al cambio y dinamismo social. La decisión de auna un con-
jun o de in es igaciones en cu so se co esponde con la pa icipación de
au o as jó enes pe o que cuen an con una sólida ayec o ia in es igado a
y de mili ancia polí ica. In es igado as que pa en de luga es y en oques
muy di e sos (la his o ia de la comunicación, la semiología, el a e, la so-
ciología, la economía, e c.) pa a encon a se, sin emba go, en un espacio
común en el que compa en la p eocupación po cues iones hoy c uciales
pa a pensa lo social, las cuales, como e idencia la p opia lec u a del lib o,
son abo dadas po las au o as desde pe spec i as eó icas di e en es: la
cues ión de la agencia, la expe iencia, la iden idad, el cue po y las múl i-
ples di e encias que a a iesan las idas de las muje es, lo que a su ez a a-
ñe al deba e necesa io sob e la noción de ciudadanía; las ans o maciones
en el capi alismo y su incidencia en los modos de ida (en el mundo del
abajo, la eo ganización de los iempos y espacios, las elaciones a ec i as,
los ínculos socio-cul u ales, la cons ucción de las iden idades, los p oce-
sos comunica i os, e c.); los luga es enuncia i os asignados desde los que
se cons uyen las ep esen aciones sociales hegemónicas, pe o ambién el
ca ác e ambi alen e y el po encial ansg eso de muchas de esas ep e-
sen aciones; las dinámicas de los medios de comunicación de masas y su
papel cen al en la confi gu ación de las sociedades con empo áneas; los
disposi i os de pode que gene an si uaciones de desigualdad y, jun o a
ello, las es a egias sub e si as y o mas de esis encia. Un eco ido po la
bibliog a ía publicada en las úl imas dos décadas nos descub e el in e és
que susci an en e los cien ífi cos y mo imien os sociales los concep os y
ejes de análisis apun ados, aunque el luga ma ginal y secunda io al que
han sido desplazados los es udios eminis as en la academia ha impedido
alo a y econoce , en muchas ocasiones, que buena pa e de la p eocu-
pación con empo ánea po odas es as p oblemá icas sociales iene de la
mano de las apo aciones ealizadas, especialmen e a pa i de la década
de los sesen a, desde la eo ía eminis a.1
1 Reco demos los deba es eminis as de los años 60 y 70 sob e la cues ión de
la di e encia en e los sexos, y aquellos que cob a on peso en la década pos e io
sob e la necesa ia a iculación de las di e encias en e muje es (de clase, é nicas,
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Re isi a la comunicación desde la c í ica eminis a. No as in oduc o ias.
A es as p eocupaciones comunes debemos suma la in i ación a abo -
da las desde una mi ada cuali a i a, capaz de analiza pe cepciones,
p ocesos y enómenos a a esados de elaciones sociales (que no son
cuan ifi cables), y compleja, abie a a la fl exibilidad y a en a al ca ác e
mul idimensional y siemp e con adic o io de la ealidad que se p opo-
ne es udia . El e o de desafi a unos ma cos de análisis simplis as y me-
canicis as, he ede os de un pa adigma posi i is a que ha mos ado se ias
limi aciones pa a a on a la complejidad social, queda plasmado en la
capacidad de las au o as pa a analiza los enómenos y a iculaciones
sociales en su p oceso mismo de cons i ución, edefi nición y cambio.
Igualmen e, en su p opósi o de i más allá de lo apa en emen e isible
y cap a las con adicciones y ambigüedades inhe en es a los p ocesos y
ep esen aciones sociales, accediendo a aquello que pe manece in isible
y encon ando en los pun os de uga, in e s icios y fi su as, un luga des-
de el que deses abiliza la eo ía y eje ce la c í ica de la cul u a.
Muchas de es as nociones han pasado a se igualmen e c uciales pa a
abo da adecuadamen e los es udios en comunicación social, en un
con ex o en el que el ámbi o de la comunicación es á suje o a con inuas
ans o maciones y ha pasado a ocupa un luga cen al en la llama-
da sociedad del conocimien o o de la in o mación. Buena pa e de los
denominados es udios sob e «Comunicación y géne o», al cimen a se
sob e una concepción lineal-ins umen al y uncionalis a de la comuni-
cación siguen sin ene en cuen a impo an es dimensiones que in e -
ienen en el p oceso comunica i o, en e ellas la dimensión simbólica
de la in e acción, la in encionalidad y la compe encia comunica i a de
los suje os pa a p oduci e in e p e a discu sos, la dimensión con ex-
ual y las lógicas ins i ucionales que in e ienen en el p oceso comu-
nica i o, la he e ogeneidad de los suje os y de la cul u a y los p ocesos
de mediación social (Ab il, 1997). F en e al empleo de una acepción
aciales, de opción sexual); las emp anas e isiones de la eo ía económica ma-
yo i a ia y de concep os cla es como abajo o p oducción ealizadas desde el
eminismo ma e ialis a (a a esado po los deba es en e adicales y ma xis as),
y las apo aciones más ecien es en o no a la na u aleza del abajo pos o dis-
a, la impo ancia de los abajos a ec i os y de cuidados y las posibles lógicas
al e na i as pa a ga an iza la calidad de los p ocesos más amplios de ep o-
ducción social de la ida; los es udios sob e la iden idad y el cue po, ma cados
po las p ime as discusiones en e pos u as cons uc i is as y esencialis as has a
llega a las úl imas lec u as ealizadas desde el pos es uc u alismo; o las edefi -
niciones de la noción de pode y las discusiones más ecien es sob e el concep o
de agencia y la polí ica de la localización.
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C í ica eminis a y comunicación.
educcionis a y obje i is a de la comunicación, el lib o que nos ocupa
se insc ibe en una adición c í ica con el modelo uncionalis a que
p opone una mi ada di e en e sob e la comunicación, la cual empieza a
se concebida en é minos p ocesuales y elacionales, como una o ma
de mediación social.
La cen alidad que adquie en los medios de comunicación de masas
en an o que cons uc o es y mediado es de la ealidad social no debe,
sin emba go, hace nos ol ida o os espacios y modos de comunica
igualmen e signifi ca i os en las sociedades con empo áneas, los cuales
pueden es a , o no, mediados ecnológicamen e. En p ime luga , de-
bemos p es a a ención a odo un abanico de medios de comunicación
que asumen el papel de mediado es, apo ándonos in e p e aciones so-
b e el mundo, modelos de expe iencia y e e en es iden i a ios. De la
mano de la ele isión, la adio, la publicidad o el cine encon amos la
música, la o og a ía, el a e o la li e a u a, los cuales se ca ac e izan no
sólo po su concen ación den o de una misma indus ia cul u al, sino
ambién po la pe manen e e oalimen ación, con aminación y usión
en e unos medios y o os y en e los dis in os géne os discu si os. En
segundo luga , no podemos deja de menciona uno de es os espacios
donde la comunicación ocupa un luga cen al y que, sin emba go, sue-
le queda excluido de la agenda de in es igación en comunicación. Nos
e e imos a la comunicación in e pe sonal que a icula nues as elacio-
nes sociales en la ida co idiana:2 en los luga es de abajo, en el ámbi o
amilia , en los me cados, plazas y calles, en los cen os de enseñanza o
de salud, así como en ce emonias, i uales cul u ales y fi es as popula es.
Todos es os espacios efl ejan los cambios que se es án p oduciendo en
el sis ema de elaciones sociales y las nue as pau as de comunicación
que se es ablecen. Si son múl iples los es udios que en los úl imos años
se in e esan po analiza las ca ac e ís icas p opias del modelo de co-
municación de masas pe o ambién las o mas de incomunicación que
de i an de dicho modelo, no son pocos los es udios que, an o desde
la academia como desde los mo imien os sociales, se ap oximan a las
pau as de comunicación que a iculan el ma co de elaciones in e pe -
sonales, donde se obse a un p edominio de elaciones comunica i as
cada ez más ins umen ales, ágiles y espo ádicas.
2 P ecisamen e han sido los es udios plan eados desde una pe spec i a de
géne o los que han mos ado un mayo in e és, aunque no deja de se insufi -
cien e, po es e ipo de comunicación, éanse, en e o os, los abajos de Flo a
Da is (1992), Debo ah Tannen (1996) y Judy Pea son (ed.) (1993).
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Re isi a la comunicación desde la c í ica eminis a. No as in oduc o ias.
Una ez plan eado el luga desde el que nos p oponemos abo da el
es udio de la comunicación nos pa ece igualmen e impo an e apun a
algunas no as sob e las implicaciones que es á eniendo la no maliza-
ción de cie o en oque de géne o en la in es igación académica. Sin
nega los a ances ob enidos as la ex ensión de las ei indicaciones e-
minis as a dis in os ámbi os de la sociedad, en e ellos las uni e sidades,
cen os de in es igación e ins i uciones públicas, nos pa ece impo an e
a ende a las consecuencias nega i as que de i an de es e p oceso de
ins i ucionalización. Si nos de enemos an e la p oli e ación de es udios,
publicaciones, más e s y p oyec os que hacen alusión a la emá ica «del
géne o», podemos comp oba cómo muchos de ellos no inco po an un
análisis in eg al y c í ico sob e es a p oblemá ica social, sino que más
bien es án desconec ados de la base eó ica y polí ica que dio o igen a
es e en oque de es udio: la eo ía eminis a. La pe spec i a desde la que
son plan eados p esen a en no pocas ocasiones las siguien es limi acio-
nes: educe la eo ía eminis a al análisis del géne o, ol idando con ello
que es e úl imo no ago a la o alidad del pensamien o eminis a ni pue-
de sus i ui lo, pues el géne o es sólo una de las ca ego ías de análisis que
in e esa aplica a la pe spec i a eminis a; u iliza la noción de géne o
como sinónimo de muje , lo que elimina ese ca ác e elacional que en
su momen o cons i uyó una de las p incipales po encialidades del con-
cep o y que pe mi ía es udia la ealidad de las muje es en elación con
la de los homb es y a icula di e en es ca ego ías de análisis (el géne o
jun o a la e nicidad, la aza, la clase social y la sexualidad); e ue za la
dico omía sexo/géne o, que p esupone una in e p e ación biológica (en
luga de cul u al) del sexo, a la ez que da po sen ada una co espon-
dencia di ec a en e sexo y géne o; fi nalmen e, abandona el análisis de
la desigualdad y del pode , mos ándose incapaz de explica las causas
es uc u ales de la subo dinación de las muje es.3 De es e modo, con o -
me los «es udios de géne o» han ido ocupando un espacio cómodo en la
academia se ha ido p oduciendo una neu alización de los análisis.
Pa a comp ende adecuadamen e la no malización del «géne o» pa-
ece necesa io si ua la eo ía y la p ác ica eminis a en las cla es ac ua-
les que igen los campos académico-cien ífi co y polí ico-ins i ucional
(And ieu y Mozo, 2005), que nos e elan la c ecien e a monía en e
3 Pa a una ap oximación a la e isión c í ica del concep o de géne o que se
inicia a pa i de los años ochen a éanse Joan Sco (1990), Judi h Bu le
(2001), Rosi B aido i (2004), así como la compilación sob e es a cues ión de
Sil ia Tu be (ed.) (2003).
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C í ica eminis a y comunicación.
las in es igaciones ealizadas desde la «pe spec i a de géne o» y la ges-
ión de las Adminis aciones públicas pa a alcanza la igualdad en e los
sexos (Méndez, 2005). Pa a es a úl ima au o a, lo inquie an e de es a
a monía es que no se cues iona el ac ual ho izon e polí ico y económico
neolibe al en el que se insc ibe el p incipio de igualdad, a la ez que
se educen «los obje i os eminis as al log o de una igualdad limi ada,
que pod ía alcanza se sin ans o ma es uc u almen e el sis ema social
neolibe al, (…) ob iando la incidencia [en la je a quía en e sexos] de
o as je a quías y o as desigualdades de i adas de la pe enencia é nica,
la posición de clase o la o ien ación sexual» (p. 223).4 Pa ece pe inen e
eco da al espec o las consecuencias de las que nos p e ienen Jaqui
Alexande y Chand a Talpade Mohan y (2004) en elación con el que
denominan « eminismo de lib e me cado», aquel que «ha sido cuan i-
fi cado pa a el consumo en el me cado global de las ideas» (2004:141) y
que se ha asen ado con ue za, gozando de g an legi imidad, en el es a-
blishmen de los Women’s S udies en la academia no eame icana.
Pe o pensa la comunicación desde una pe spec i a eminis a no su-
pone sólo i más allá del «géne o», sino que además equie e una e i-
sión del modo en que se ha inco po ado es e en oque al campo conc e o
de los es udios en comunicación. Al igual que ha ocu ido en di e sas
disciplinas, la consolidación de los «es udios de la muje », p ime o, y de
los «es udios de géne o», poco después, ha de i ado en la conside ación
de los mismos como un campo de es udio específi co y en cie o modo
aislado del desa ollo de las eo ías de la comunicación en gene al, lo
que ha pe mi ido que múl iples á eas de es udio hayan log ado man e-
ne se al ma gen de las «moles ias» que les pudie a ocasiona la infl uencia
de la eo ía eminis a, mos ando impo an es esis encias a inco po a
dicho en oque.5 Es po ello que pa ece necesa io eco da que la eo ía
4 Una ap oximación a los p ocesos de ins i ucionalización y no malización
del «géne o» y a los p oblemas de legi imidad de de e minadas p ác icas emi-
nis as puede encon a se en Rosa And ieu y Ca men Mozo (coo ds.) (2005).
De especial in e és es el ex o de la an opóloga Lou des Méndez ecogido en
es e olumen, donde analiza la conni encia implíci a, deudo a de lo que la
au o a denomina efl exi idad ins i ucional, es ablecida en e las ins i uciones
y sec o es de académicas especializadas en «géne o», que supedi an el campo
eó ico a las demandas ins i ucionales.
5 F en e al ela i o desa ollo que han enido los es udios elabo ados desde el
análisis de con enido, el análisis del discu so (análisis semió ico, análisis ílmi-
co, análisis lingüís ico), los es udios de ecepción y , en meno medida, los es u-
dios sob e comunicación in e pe sonal y comunicación no e bal, obse amos
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Re isi a la comunicación desde la c í ica eminis a. No as in oduc o ias.
eminis a debe aplica se como una pe spec i a ans e sal, y no como si
de un campo de es udio especializado e independien e se a ase. No se
p e ende «suma » el análisis del géne o como un ema más a in es iga
que enga con inuidad con los mé odos y en oques de las di e sas dis-
ciplinas que in eg an los es udios en comunicación, sino p o oca una
up u a epis emológica y me odológica al eplan ea los obje os de es u-
dio de las eo ías de la comunicación y la pe spec i a desde la que e o -
mula los y abo da los. Es a pe spec i a que aspi a a desafi a las p emisas
y undamen os de la ciencia, y que ya no se con o ma con una pos u a
e o mis a que pe mi a mejo a la ciencia que enemos, incluyendo en
ella el es udio de la muje , ha sido o mulada de mane a elocuen e po
Sand a Ha ding (1996) cuando se efi e e al paso, en la eo ía eminis a,
«del p oblema de la muje en la ciencia al p oblema de la ciencia en el
eminismo».
A las limi aciones que plan ea el modo sec o ial y agmen ado en que
se han desa ollado los es udios eminis as en comunicación debemos
añadi una segunda limi ación de i ada de la débil y a día inco po a-
ción de los a ances eó icos p oducidos en el seno de la eo ía eminis a
a es e campo de in es igación. Las nue as p opues as, plan eamien os
y he amien as de análisis que se es án desa ollando desde dis in as
pe spec i as de la eo ía eminis a ac ual, donde hemos asis ido a una
eno ación impo an e de los ma cos de análisis y a una e o mulación
del suje o-obje o de es udio, oda ía no se han is o sufi cien emen e
efl ejados en la in es igación en comunicación. Las au o as que pa -
icipan en es e lib o colec i o nos in i an, p ecisamen e, a efl exiona
desde el ámbi o de la comunicación sob e algunos emas y p oblemas
eó icos que es án ma cando las líneas de deba e del pensamien o e-
minis a con empo áneo, ac ualizando así la agenda de in es igación en
comunicación.
Pa ece necesa io comenza la e isión y ac ualización de dicha agenda
con un análisis de enido del es ado ac ual de los es udios eminis as en
comunicación, las dis in as co ien es y pe spec i as eó icas desde las
que se ha con ibuido a su desa ollo y la noción de comunicación que
un acío del en oque eminis a en o as muchas á eas, en e ellas la comunica-
ción in e cul u al, las nue as ecnologías de la in o mación, los es udios sob e
comunicación, desa ollo y pa icipación ciudadana, el análisis de las polí icas
de comunicación y la economía polí ica, la his o ia de la comunicación social y
la p opia eo ía gene al de la in o mación y la comunicación.
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C í ica eminis a y comunicación.
es á en la base de las mismas. Pa iendo de una efl exión de ca ác e eó-
ico y epis emológico que se insc ibe en el cu so mismo del desa ollo
de las eo ías de la comunicación, a fi n de as oca sus pila es básicos
y e i a cons ui una his o ia pa alela, los ex os de Michèle Ma e-
la , Ma ía José Sánchez-Ley a y Elena Casado, que in eg an la p ime a
pa e de es e lib o, nos ace can a la his o ia de los es udios eminis as
en comunicación y la complejidad de las nue as ma ices concep uales
desde las que son impulsados y edefi nidos.
La in es igado a ancesa Michèle Ma ela , pione a en los es udios
que aquí nos ocupan, nos o ece un eco ido po las dis in as co ien es
que se han ido desa ollando desde los años sesen a has a nues os días,
en e las que podemos des aca : los p ime os análisis ideológicos inspi-
ados en el pa adigma es uc u alis a de denuncia de la iolencia simbó-
lica eje cida sob e el e eno de la ep esen ación, las lec u as ealizadas
desde los Cul u al S udies b i ánicos in e esadas en ecupe a las cul u as
popula es, los en oques e nog áfi cos sob e la ecepción, así como las
apo aciones ealizadas desde el en oque de la economía polí ica p eocu-
pado po esi ua la cues ión del pode en el ámbi o de la comunicación.
El análisis de las di e en es e apas y escuelas a las que hace e e encia no
sólo nos pe mi e descub i la e olución que ha su ido la p opia mi ada
eminis a sob e los p ocesos comunica i os, sino ambién algunos de
los p incipales obs áculos, inquie udes y ocos de in e és que han es ado
p esen es en la his o ia de es os es udios. El p oblema de su di ícil legi i-
mación en el seno de la academia, la elación del mo imien o eminis a
y la eo ía c í ica de los medios, el deba e de la igualdad y la di e encia o
el dilema place /pode son algunos de los ejes de análisis que a a iesan
y pe mi en es uc u a el eco ido his ó ico y la efl exión eó ica que
nos o ece la au o a.
Desde una pe spec i a ecológica de la comunicación que en iende
que los discu sos masi os no sólo nos suminis an conocimien o so-
b e el mundo, sino que ambién nos indican la o ma de o ganiza lo
y ca ego iza lo, Ma ía José Sánchez Ley a se p opone indaga en los
p ocesos de sen ido que se cons uyen en la cul u a de masas, en endida
és a como el ipo de sociedad con empo ánea en que i imos, y que
acili an el que las ep esen aciones y es e eo ipos que ponen en uncio-
namien o los medios se comuniquen masi amen e. Pa a ello se de iene
en explica el modo en que se es ablece el consenso como p esuposición
—po medio de un conjun o de con enidos que se dan po supues os o
compa idos— y los p ocesos comunica i os de no malización de con-
fi gu aciones disc imina o ias pa a las muje es —que ienden a ena
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Re isi a la comunicación desde la c í ica eminis a. No as in oduc o ias.
e imposibili a nue as mane as de ep esen a nos. En un in en o po
i más allá de aquellos es udios eminis as que se limi an a cons a a la
pe sis encia de los es e eo ipos adicionales y op eso es sob e el ol del
géne o emenino, la au o a pa e de una pe spec i a que eo ien a su
mi ada hacia el análisis de la iden idad en diálogo con la no ma, a fi n de
desen aña cómo cie os signifi cados son con encionalizados a pa i
de la in isibilidad de los disposi i os de no malización de la exclusión y
de la cons ucción de mundos de sen ido común.
Pa a ce a es a p ime a pa e dedicada a la efl exión eó ico-epis e-
mológica Elena Casado nos p opone una des/ econs ucción de la no-
ción de comunicación en un con ex o, como el ac ual, en el que és a se
pe fi la como cen al en la confi gu ación de las sociedades con empo-
áneas, llámense globalizadas o de la in o mación, y en el que se asis e
a una e o mulación undamen al de los ma cos de análisis empleados
en las Ciencias Sociales. La e isión c í ica de lo que conside a los es
opoi o p esupues os de la comunicación —la e ó ica del in e cambio,
la noción de ep esen ación y el an opocen ismo— le lle a a pos ula
en su luga , en una e isi ación híb ida de p opues as y concep os, las
nociones de aducción ( en e a la lógica del in e cambio), pe o ma i-
idad ( en e al ep esen acionalismo) y a e ac ualismo (como con a-
pun o al humanismo). En es e desplazamien o la au o a cues iona los
esencialismos y sus ancialismos sob e los que se sus en a la noción de
comunicación y apues a po o ien a la mi ada hacia los p ocesos, las
a iculaciones y los fl ujos, si ua la mediación en un p ime plano y
edefi ni e incluso sus i ui el in e és a ibuido a la acción social po el
es udio de las comunicaciones en an o que in e mediación, ánsi os
y aducciones que dan sen ido a la ida social. Es p ecisamen e en las
eo izaciones eminis as, en e o as las desa olladas po au o as como
Donna Ha away y Judi h Bu le , donde la au o a encuen a algunas de
las apo aciones más suge en es ealizadas a las nociones y p opues as
que desa olla.
Es a indagación efl exi a sob e nociones cla es pa a la eo ía social
con empo ánea e á su con inuidad en los ex os que in eg an la segun-
da pa e del lib o, des inada es a ez al análisis de expe iencias empí icas
que nos pe mi i án a e iza en la especifi cidad de de e minadas ealida-
des sociales. Uno de los ámbi os ineludibles de efl exión en el con ex o
ac ual es aquel e e ido al mundo del abajo. Con el paso a una ase
pos o dis a, ca ac e izada po la di usión de los iempos y luga es de la
p oducción y la pé dida de sepa ación en e iempo de ida y iempo de
abajo, po la impo ancia que adquie e el alo inma e ial del abajo
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C í ica eminis a y comunicación.
Uno de los espacios p incipales sob e el que se p oyec an y oman
o ma las di e encias, a la ez que se las do a de con enido simbólico, es
el cue po. En an o que luga es de in e ención social y exp esión cul-
u al, los cue pos se han con e ido en un sopo e cla e sob e el que se
imp imen y ma e ializan las di e encias sexuales, aciales y é nicas. Así
lo ilus a el análisis que nos o ece Ca men Rome o, quien nos in i a a
pensa la comunicación desde el cue po y el modo en que és e de iene
un espacio p i ilegiado en la con o mación, ma ca y delimi ación de las
fi cciones p oyec adas de la «nación», e igiéndose en una ma ca in isibi-
lizada de ciudadanía (en el caso de los «nacionales-blancos») o en una
ma ca isibilizada y exo izada de exclusión («muje es inmig an es»). En
una sociedad, como la occiden al, que p i ilegia la isión como mé odo
de acceso al conocimien o, la au o a se de iene en analiza cómo los
p ocesos de acialización y e nización con inúan asen ándose en eje -
cicios de de mo-polí ica, donde la piel, y no sólo el cue po, se cons-
i uye como on e a. A a és de los es imonios y expe iencias de las
muje es inmig an es ex aídos de una in es igación aplicada, Ca men
Rome o efl eja el ca ác e p o isional y si uado, si bien ei e adamen e
ac ualizado del se «muje inmig an e», y analiza de enidamen e cómo
es os cue pos ma cados son inco po ados a su condición de o os, lo que
supone la con o mación de las di e encias je á quicamen e o denadas
y la es abilización de las on e as. «¿Quién puede eje ce el p i ilegio
de la mi ada? ¿quiénes quedan posicionados como obje os y suje os de
es a elación?» [p. 201]. Es as p egun as, con las que la au o a guía su
in es igación, enlazan con los in e eses que mue en el análisis que nos
p opone Vanesa Saiz, quien se in e oga po el luga de la enunciación
desde el que la publicidad de las ONGD mi a es a ez a las muje es del
«Te ce Mundo», en las que encuen a, y más específi camen e en sus
cue pos, po su condición subal e na, un luga p i ilegiado pa a insc i-
bi y ep oduci de e minadas p ác icas socio-discu si as.
La au o a abo da el p oblema de la di e encia y la o edad a la que
son desplazadas las muje es del «Te ce Mundo» a a és de una lec-
u a que eco e y econs uye una se ie de fi gu aciones p esen es en
nues os imagina ios pa icula es y colec i os ace ca de nues a ela-
ción con las o as subal e nas. Pa a ello analiza una mues a de la p o-
ducción publici a ia g áfi ca de di e sas ONGD españolas siguiendo
una se ie de in e ogan es: ¿de qué mane a ecogen es as campañas
la pe spec i a ans e sal de géne o y la denuncia de la desigualdad
en e homb es y muje es? ¿qué son y qué signifi can las muje es en
dichas imágenes? ¿hay en ellas algún esquicio pa a la p opues a de un
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Re isi a la comunicación desde la c í ica eminis a. No as in oduc o ias.
eminismo ansnacional? En su análisis nos descub e cómo el luga
enuncia i o asociado al suje o mode no que cons uye la publicidad
de las ONGD enca na una mi ada pa ia cal y colonial que se ale
de es a egias de esencialización y desubje i ación con espec o a las
«o as», defi nidas como el pa adigma del suje o some ido que da paso
a la mi ada emocionada y al ges o compasi o. Como bien apun a la
au o a, la c í ica a es a abs acción uni e salis a puede se conside ada
como uno de los mo o es de los deba es eminis as con empo áneos
ace ca de la iden idad y la di e encia.
Ma ía Cunille a, po su pa e, ahonda en el p oblema de la cons-
ucción de la di e encia sexual como al e idad ( emenina) a a és del
a e. La au o a nos p opone un eco ido, del a e su ealis a a nues os
días, a a és de algunas ep esen aciones de la muje como se ag esi o,
ce cano a las pulsiones caníbales. Sin emba go, su g an apues a consis e
en i más allá del ópico que dibuja «la imagen de una muje a ac i a y
e ible que pe sonifi ca los pelig os que ep esen a ía pa a el homb e el
mundo emenino» [p. 245], pa a aden a se en la ambigüedad inhe en-
e a cie as ep esen aciones —conc e amen e a la fi gu a iconog áfi ca de
la man is eligiosa— que iene a cues iona las con enciones de géne o.
Pa a ello nos p esen a un doble eco ido que se de iene an o en las
ep esen aciones de muje es caníbales ealizadas desde la ac i ud misó-
gina de los a is as su ealis as como en aquellas elabo adas po muje es
a is as con empo áneas que nos demues an el po encial insospechado
que albe gan cie os es e eo ipos cuando las a is as adop an una pos-
u a de con ol sob e el mismo, inco po ando así el pun o de is a de
la ei indicación eminis a. Desde es a o a e ien e e oluciona ia la
muje de o ado a, ac i a, pa ece no casa con la imagen ideal de la mu-
je como mad e y esposa, al e ando con ello algunas con enciones de
géne o impues as po la sociedad bu guesa de la época.
Una ez expues as de mane a a iculada las dis in as apo aciones ea-
lizadas po las au o as que pa icipan en el lib o, nos gus a ía ce a es a
in oducción de eniéndonos b e emen e en un pun o de efl exión que
se nos an oja c ucial an e un p oyec o, como el que nos ocupa, impulsa-
do desde la p ác ica eminis a: el análisis del pode . Obje o de in ensos
deba es, con o e sias y múl iples eo izaciones, el es udio de las elacio-
nes de pode cons i uye uno de los pila es sob e los que se ha cimen ado
el nacimien o y desa ollo del pensamien o eminis a; es o es, uno de
los elemen os que do an de sen ido y ma can las aspi aciones que mue-
en es e pensamien o. Cons i uye a su ez uno de los ejes p incipales a
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C í ica eminis a y comunicación.
pa i del cual se han ido defi niendo y delimi ando las di e sas escuelas
de pensamien o y las di e encias eó icas y polí icas que se obse an en
sus plan eamien os.15
En e las eelabo aciones desa olladas en las úl imas dos décadas, in-
me sas en una e isión de aquellas ap oximaciones que concebían el
pode de mane a mecanicis a y uncionalis a, al ma gen de las elacio-
nes sociales y las con adicciones inhe en es a ellas, debemos des aca
aquellas apo aciones in e esadas en a icula el análisis del pode con
las espues as de la agencia, noción cen al en la eo ía eminis a con-
empo ánea a a és de la cual Elena Casado (1999) explica el paso del
suje o del eminismo an e io , que e a un «suje o suje ado», a un suje o
ac i o y si uado. En su apues a po supe a un ipo de en oques que al
cen a su a ención únicamen e en el pode de las es uc u as e ins i u-
ciones sociales endía a eifi ca y obje i a a las p opias muje es, la eo ía
eminis a a a inicia una e apa ma cada po el eg eso del suje o y la
conside ación de las muje es como agen es de ans o mación social,16
lo que no debe supone el abandono del análisis del pode , sino más
bien una concep ualización compleja y menos unidi eccional del mis-
mo, a en a a los mic opode es, a las o mas di usas y con adic o ias de
eje ce el pode , al modo en que se inc us a en las elaciones sociales y
a las luchas y es a egias desplegadas po los g upos que se some en/en-
en an a él. Jane F. Collie y Syl ia J. Yanagisako (1989) nos mues an
cómo la p ác ica eminis a ha con ibuido a desa olla la « eo ía de la
15 Pensemos, en e o os ejemplos, en la dis in a concep ualización del pode
en e los sexos (su na u aleza, el modo en que ac úa, el luga desde el que se
eje ce y las ías pa a comba i lo) elabo adas desde el eminismo cul u alis a y
el eminismo ma e ialis a (donde a su ez son palpables las di e encias en e
co ien es in e nas); en e el eminismo ilus ado y las co ien es pos es uc u-
alis as; o bien en e el eminismo de co e libe al y el eminismo pos colonial.
16 Es echamen e inculadas a esa p eocupación po la agencia encon amos
las eo izaciones más ecien es sob e el «conocimien o si uado». En su c í ica
a las o mulaciones de la uni e salidad de la op esión que pa en de la exis-
encia de un g upo —las muje es— homogéneo y singula que compa e una
«expe iencia común anscul u al», Chand a Talpade Mohan y (2002) asume
el e o de eo iza la di e encia y la expe iencia desde una mi ada his ó ica y
con ex ual que se si úe en un espacio analí ico undamen almen e polí ico. En
ez de p i ilegia cie a e sión limi ada de la polí ica de la iden idad que aísla
las dis in as luchas sociales, la au o a apues a po una «polí ica de la ubicación»
que nos si úe en el mapa, que ponga en un p ime plano nues as ubicaciones
conscien es y posiciones es a égicas.
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Re isi a la comunicación desde la c í ica eminis a. No as in oduc o ias.
p ác ica», en la medida en que se ha es o zado po combina el análisis
del modo en que la p ác ica ep oduce el sis ema, concebido és e como
un sis ema de desigualdad y dominación, con la a ención pues a «en la
gen e eal haciendo cosas eales», es o es, en el modo en que las ac ices
y ac o es cons uyen y ans o man ese sis ema.
Los es udios eminis as en comunicación se han hecho eco y han con-
ibuido no ablemen e a es as eo izaciones, an e las que ampoco se
han mos ado ajenas las au o as que pa icipan en es e lib o. Veamos
pues, cómo algunas de es as p oblemá icas elacionadas con la cues ión
del pode y la ( e)apa ición de la agencia son ecogidas en los di e en es
a ículos. Como nos ecue dan Michèle Ma ela , Ma ía José Sánchez-
Ley a y Elena Casado en sus ex os, en el seno de los es udios eminis as
en comunicación es a e isión se io aducida en una c í ica a esa in e -
p e ación omnipo en e y es á ica del pode eje cido desde los medios de
comunicación de masas sob e una audiencia conside ada pasi a y ho-
mogénea, y en una de i ación hacia en oques más a en os a los p ocesos
de mediación social, al es a us del suje o ecep o en la p oducción de
sen ido y a la elación ex o-suje o, es o es, al modo en que la audiencia
— agmen ada y he e ogénea— in e ac úa con los medios.
Desde un análisis aplicado, la a is a e in es igado a Ma ía L. Ruido
si úa el cue po como el luga en el que se plasman a un iempo las
huellas del pode y las es a egias de esis encia. La au o a se efi e e al
égimen biopolí ico con el que los cue pos del «p eca iado pos indus-
ial» uel en a la fl exibilidad ex ema de la p oducción domes icada,
pe o nos ecue da a su ez cómo «algunas a is as y cineas as comienzan
a señala a los cue pos, p incipalmen e al cue po de las muje es, como
campos de ba alla polí ica y e i o ios de cons ucción social» [p. 122].
Siguiendo a Ma ín Ba be o, I ene Ga cía p es a a ención a las diná-
micas con adic o ias p esen es en la cul u a de masas, que unciona al
mismo iempo como un disposi i o de econocimien o y exp opiación de
la expe iencia popula y de los g upos dominados. Pa a ello es udia el
modo en que coexis en en las dos se ies de fi cción seleccionadas aspec os
que o man pa e del econocimien o de muchas exigencias o muladas
po los mo imien os eminis as y aquellos elemen os que o man pa e
de la exp opiación y de un a amien o que no deja de es a a a esado
po una lógica pa ia cal. Las ambi alencias y con adicciones quedan
igualmen e ecogidas en el a ículo de C is ina Vega, en el que las ela-
ciones asimé icas que a a iesan los se icios de cuidados, basados en
una c ecien e p eca ización, des alo ización y es a ifi cación del empleo,
apa ecen en elazadas con las es a egias desplegadas po las cuidado as
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C í ica eminis a y comunicación.
pa a p o ege y con ola su abajo (a a és, po ejemplo, de mecanis-
mos de obje i ación y con ención que ponen lími es al abajo emocio-
nal), pa a fi ja c i e ios y alo es sob e el cuidado, c ea disposi i os de
mediación y negociación o con e i la fl exibilidad en una o ma pa a
decidi cómo o ganiza y ges iona sus i mos y iempos de abajo.
También las au o as que se p eocupan po la cues ión de la di e encia
han in en ado i más allá de los modelos no ma i os ep oducidos, lo
que supond ía ingenia o os modos de comunica esas di e encias que
sub ie an el sen ido es ablecido. En es a línea, Ca men Rome o, además
de analiza los mecanismos a a és de los cuales se o denan las di e encias
y es abilizan las on e as (el cue po como on e a), p es a a ención a
las posibilidades de con es ación y mo ilidad, a las «es a egias de pas-
sing» que cues ionan la es abilidad de las ma cas co po ales y mues an
on e as que son sis emá icamen e bu ladas. Vanesa Saiz nos p esen a
igualmen e las ep esen aciones al e na i as sob e las muje es del «Te ce
Mundo» en las que apa ecen muje es-agen e, con una iden idad conc e-
a, aquéllas que «nos hablan del géne o desde el eminismo», en e a la
no ma ep esen acional que obje i a y esencializa a las muje es del su y
las p esupone siemp e suje os sin agencia. Finalmen e, el log o de Ma ía
Cunille a eside en la capacidad pa a in oduci , jun o al análisis c í ico de
la cons ucción de la di e encia sexual como al e idad, un pun o de is a
al e na i o: el de las ep esen aciones ag esi as de la muje de o ado a ela-
bo adas po muje es a is as que ans o man la ambi alencia su ealis a
en au én ica ei indicación eminis a, si uando así en un p ime plano el
papel de las muje es ( an o el de las a is as como el de las muje es de o-
ado as ep esen adas) como suje os-agen es.
En odos los casos, las au o as, sin nega la po encialidad de la agen-
cia, e idencian la complejidad que adquie en las elaciones de pode
en las sociedades con empo áneas, en las que és as ienden a ol e se
más implíci as, ambiguas y di usas. La su ileza que adop a el eje cicio
del pode en el ma co de las democ acias occiden ales, donde hemos
asis ido a una p og esi a ap opiación e ins umen alización del len-
guaje y los plan eamien os ei indicados his ó icamen e desde el pen-
samien o c í ico po pa e de las ins ancias dominan es, nos obliga a
man ene la ale a y a ac ualiza nues os concep os y plan eamien os
de pa ida, en un es ue zo con inuo po eubica los y ol e los a do a
de sen ido c í ico. Quizás el eminismo sea uno de los mo imien os
que en mayo medida ha su ido las consecuencias de los múl iples
in en os de ins i ucionalización y despoli ización. En un momen o
en el que alo es y é minos que nacie on del mo imien o eminis-
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Re isi a la comunicación desde la c í ica eminis a. No as in oduc o ias.
a —como igualdad en e los sexos, de echos polí icos, emancipación,
polí icas de econocimien o, libe ación de la muje , e c.— pa ecen
no desen ona en los discu sos y polí icas de igualdad de gobie nos
conse ado es y neolibe ales, u ge la necesidad de desmon a y isua-
liza las o mas es uc u ales de desigualdad que enca na la nue a ase
del que algunas au o as han dado en llama pa ia cado capi alis a.
És e debe se , p ecisamen e, uno de los obje i os pe seguidos po los
es udios eminis as impulsados desde la academia, pa a lo que esul a
necesa io ol e a ocupa ese «espacio incómodo» desde el que eje ce
la c í ica de la sociedad y la cul u a.
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