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¿QUÉ PUEDE ESPERAR LA DEMOCRACIA DE INTERNET? UNA REFLEXIÓN SOBRE LA CRÍTICA DE LANGDON WINNER AL PODER POLÍTICO TRANSFORMADOR DE LA TECNOLOGÍA JAV!ER BLISTAMA !':T F. ÜO NAS Departamento de Filosofía del Derecho, Moral y Política U (Etica y Sociol og ía) Universi dad Compluten se de Madrid Email: jbustama@filos. ucm . es Resumen: Este a rt ículo analiza la relación entre tecnología y democracia . En partic ul ar, la rd ac i <Ín entre el uso de Intern et y la telefonía móv il , por un lado , y la moviliza ción social y política, por otro. Se cuestiona si son casos anecdó ticos, o es tán surgiendo nuevas form;1s de participaciún po pu lar en l os ;.isuntos pú blicos d ese ncadenadas por usos alternativ os de la tec no logía. Se p;.irt e de la crítica que Langdon Winncr ha ce de la arraigada convicci<'>n de que l as nuev;.i s tecno lo gías revitalizarán Ja vida soci;.il y política en l as . ~ociedades dem ocr<h icas. Se revisa di cha crí ti ca par a suger ir nuevas formas de p;.irticipación promo vidas por usos alternativos de l as T IC a partir e.le! concepto de disp o11 i/Jili dad digital. Intento detectar fact ores qu e su po ng an un cambio r eal en la definici ón de l os lími tes de la democracia y del alcan ce de la pa rticipación c iu dadana. El movimie nt o Linux, las comunidades v irt uales y la ét i ca de hackers so n man if estaci ones de una primerJ gener ación de us os alterna ti vos de prof und o poder transformador. Abstract: This anid e analyses the relation be tween technology and democracy . Particularl y, the relation between Int ernet ancl cellular phones, and social and political mobilisarion. Ir ad dr csses the qu cs ti on of wherher or not th ere is so mething m ore th an an ecdo tal ca ses , a nd n cw ways of popular partic ipatio n in public affirs are ari si ng. lt starts from Lang do n Winner's critique to the longstanding bclieve tha! new rechnologies will rcvitali se soc ial : rnd political l if e in dem oc mric socicries. We revise thar criti que to s ugge st new ways of participation fost cre d by alternativc u ses of information tec hn ologics, by d evd op ing the com :ept of di gi tal
] :¡ J AVIER HliSTAl\J A'\TE DONAS a\'ai la bility. \Ve aim ro idemify factor;; fo r a real du n ge in the limirs of dcmocracy and tlJe reach of cirizen partic ip ati on. The Linux movemt.:nt, virtual cn m munit ies am i hackers· ethics. among oth ers. are man i ft.:sta t ions of a fins gene r ation of deeply rransforming. powerful alternative uses. l:'\TROl>l ' CCIÓ:>J* Dura n te los liltimos meses ha cobrado una especial actualidad la rela - ción entre tecnología y demo cracia. En pa1ticular, la relación entre el u so popu lar de alguna:; t ecno logías de la información y la comunicación (T IC). por un l ado , y Ja movilización social por ra zones políticas, por otro. Y, más concrt:tarnente. el uso el e Internet y la telefonía móvil - también lla mad a U!lular en l<t mayoría de países hi spa nohablant es-. La rasada primavera nos ha deparado con algun os casos que merecen at<.:nci ón. D esrués de los at<.:nta d os del 11 de marzo de este a ño de 200/¡ en Madrid. y en la víspera d<.: unas ele ccion es generales. dif eren tes grupos de personas protestan en Ja Pue11a del Sol. ce ntro n eurá l gico de la c1rital <le Es r aña. y frente a la s<.:de del Par tid o Popular en la callt:' Gé nova. Se acusa al gob i erno de ocul - tar informaci<Ín clave sobre la auto ría de dich os atentados , de retrasar la di- \'lll gac iún de datos de la investigación policial que r duerz:rn Ja hi pó t esis de un ate nt ado te r ror ista is l ámico . Ha n sido convocados a través de Int er net y de mensajes SMS env i ados y recibidos por tel éfonos celulares. Son flash muhs ( 11u1cbed11111hres relámpago). convocadas en un tiempo record, mo- ,·i li zadas con una fl exibilidad dcsconocida hasta ahora. Solo un año a ntes . el J 5 de febrero de 2003, millo nes de ciudadanos participan de la primera telemc111//estaci611 globa l de la historia. Los org anizadores articulan el tempo d t:' la misma a través de I nt<.:rne t. co menz ando cn Australia e i ncorporan do sucesivamente ciu dades de tod o el mundo en fu nci<Ín de su diferencia ho - raria. Una mu lt itud de lenguas y lem as la conforman, rdlejando el carác ter multicultural de l os pa1ticipantes, sin que puedan señalarse otros crite rios de unifor midad más ~1fü dd propósito de la man ifestación: la protesta contra la inte.rvenci <ín bé li ca occidental en lrak. ;,Estamos hab la ndo de casos an ecdó ticos, o cstún s ur gien do nuevas fornus de pa r ticipación r opul ar en los as unt os públicos dese ncadenad as por dete rmin ados usos de la t ecno l ogía t.¡Ue la población comie nza a ten <.:r a su alcance? En cualquier caso, se abre un a po lémica ele carácter más ' F.ste artkulo fo rma parte de las actividades e.l e investig:1d(Jn como profesor de b Cátec.lr.t Jh ero am cr ican :i del llaneo de Santan der en b Univ er sid:1d Esradual de Cam pin as Clll\I CAMP). en el mar co del co n ven io Universidad Complutense / UNICAMP. de ju ni o a octubre de 200.J
<Ql l l~ l'l "EDE ESl'EIHH LA DB10CR:\CIA DE 11'\TER:-.IET~ t "'.'IA REFLEX IÓ:" . 15 genera l. que ti ene que vc:r c.:on un t ema que: Langdon Winner ha criticado c.:on i:xtensión y protündidad: la arra igada e idílica c.:o n vic.:ción de que la s nuc:vas t cc.:no logías revitalizarán la vi da soc.:ial y po lítica en las sociedades dcmocrá ti cas, do t ando a los ciud a danos ele r ecu rsos ef c:c.:tivos para o bien ejerccr su prop io autogobierno , o bien para inter ven ir con mayor intensidad e influencia c:n l os asuntos públicos'. Según Witmer, éste: es un nu evo episodio de una historia de fe en la relación entre el desarrollo de la tecnología y la consecución de un id ea l político, que se extiende a lo largo de Jos siglos XIX y XX. Su juicio se encamina a demost r ar que el aumento de recu rs os técnicos c:n tre la pobl ac i ón no tiene por sí so lo una repe rcusión real en t érminos de pa 11 icípación democrática en los asuntos públicos. (Winner. 2003:55). En definitiva, asi stimos a una cr ee ncia no justificada en el poder salvífico de la tecno logía, tema que también ha tratado desde otro punto de vista DaY id Noble en su obra La religión de la tec11ología. Esta creencia ti ene vari os or ígenes, siempre rel adonados con la fe en el p ~o gn:so y en prop.:cto genera l de la Il ustración , según el cual el dominio del mundo a través de la aplicación de la razón, y concretizado en las verdades de la ciencia y los producto s de la tecno logía. supone un triunfo de la humanidad en su conjunto. Como resultado, la apuesta por la razón es la mejor pos ible. y l os efectos perniciosos son tan solo consecuencias de una ap licación equivocada de una doc tr ina con pretensión de verdad universal. Hasta hace solo algunas décadas. la fe en el progreso c:vi tah ::i cual quier tipo de crítica profunda hacía la ciencia y la tecnología. Se pensaba que sus efectos perversos eran consec u encia de acciones puntua les de in dividuos que: traicionab an c:I ethos <le: la ciencia, que toda tecno logía es neutral en ~í misma. y que: sólo su uso tenía un carácter mora l. Es dec i r, que só lo se podía hab l ar de un uso b ueno o malo de: una tecnología i ntrínsecamente neut ra l. Se pensaba que la ciencia extende r ía su influencia ben éfica sobre t odas las clases sociales, que la h umanidad se encam inaría hacía una nueva !:'dad de Oro por mor del conocim i ento científico. Más tarde, comprobamos que: las consecuencia no er an tan se ncillas como se pensaba. El progreso no beneficiaba a todos po r igual. De h ec ho , parece: que las desigualdades aumentaban al aparecen nuevas élitc:s basadas en la posesión o no de dicho conoc imiento. La tecnología no siempre era neu tral, sino que podía encubr ir en su dise1io diferentes concepciones del mundo. difc:rentes formas <le po der. Tras la tierra y el capital, el conoci miento científico pl asmado L. \\ 'inncr. "lntt'rnct y lo~ sueño~ de un:1 renm·aci<>n dem0<:r :í 11c a". begoría 28 <2<Xl5l. tr.tduccicm dl· Vcrcmit'a Sanz del original " TI1 e lntt!rncl and the Dre:uns of Democr. u it· n:nc w:il". cap. 11 del libro '/7n> cit• it \\íeh cmli11c polilics a11</ democmlic 1'tl/11es. ed. de Dav id \f. Andcr.,on y M1d1acl Cornficld. Oxford . Howman a nd Li 1t lc fi el d Publishcrs. 200:\.
L6 JAVI ER Rl i STAM ANTE DONAS en la tecnología más avanzada, se co nstituye como el rec urso es t ra t ég ico bási co q ue define la fuerza de una socie d ad en el concie rto im ernaciona l, se es tahlcce co mo uno c..le los principal es fact ores de estratificación social dentro de las fronteras nacionales. En este sen tido Winner re pres enta un a corrient e fu e rt eme nt e crítica, que quiere alejar se de actitu des ingenuas que ol vidan la co nstel ac i ón inter eses que no solo ro d ean cua lq uier fen ómeno te cnocie ntifico actual, sino que se constituyen como elementos intríns ec os ele los mismos. Uno de los mayores avances de l os estu di os de Ciencia, Tecno l ogía y Sociedad, de los que Winner es destac ad o repres en tante. ha sid o el descub r imiento de dimens i ones esenci alm ente hu manas y sociales qu e es t án siemp re presente en cua lqui er h ec ho ci e nr ifko o técnico: en la elaboración de un a nueva teoría. en la polémica científica entre t eo rías alternativas. en d dise ño y fa bricación de artefactos y tecnologías organ izativas, etc. Toda activ idad científico-técnica es una e mpr e sa humana , y co mo tal difícilmente puede subs traerse a un aná lisis que mues tre cómo esas d im ensiones no -t écnicas se imbrican en el produc to final... y también en la forma en que viv imos (utilizam os , rechazamos. a cep tamos. concebim os , etc.) dicho p roducto . Como argu me nta L angdo n Winner en su ya clási co artículo "¿Tienen política l os a rt efactos ?"!. se pu ede hac er política a través de la tecnol ogía. Y la paradoja está en que difícilmente cambiamos de id eas po líticas o relig iosas. pe ro sí estamos dispuestos a dar entrada sin gran oposición en nu estro cotid ia no a procedimient os y arte fa ctos tecnológicos que p ueden al t era r sustancialm ente nu es tr a forma de vi da, es decir. q ue p ue den ac tuar como verdaderas ideologías. Todo esto h ace que las relacion es ent re ciencia, te cno logía y socie dad no sean tan diáfanas e idíli ca s como trad icion almen te se p ensaba . Ciencia y tecno logía no se transforman automá tic am ente por m or de cá lculo algu no en una ec ua ció n de progreso socia l. Hará falta un a co nciencia social que evalúe y asuma riesgos y be neficios. un control so - cial de dichos proce sos y una cultura tecnológica en l os ci udadanos de esta nueva ald ea global qu e l es p er mita s<.: r actores resp ons ab les en un proceso de decisión do n de se ma rca el ritmo y la orientación de una gran par te de lo s proce sos de cambio soc ial. Po r todo d i o, Winner nos pre vi ene de la n eces i dad de observar con lup a todas las declaraci ones que a través de un opt imi smo acríti co ponga n el a cento en el pod er tr an sf or mad or que la t ec nolo gía como ca us a eficiente del desarrollo demo crático de la socieda d. l. Winner. "¿ Ti enen ¡ x> líri ca los anefacros?, en la ha/lena y el reactor. B arcelo na. (;ed1~a. 198 i.
r.Ql 'É l'llEDE ESl'EHAR L\ DEi\IOCRACIA DE INTER!\ET! L":"IA REHEXIÓ:'-:... 17 Este anículo no es en ni ngún caso un intento c.Je rebatir el análisis de Langdon Winnc.:r. si no una reflexión desde un punto de vista m:.ís op titn ista. debo reco n 0<.:erlo desde este momento , sobre las cueMiones que se exponen en la introducción acerca <le los límites c.Jc la democracia y su r elación con las nuevas formas ele participación promovidas por usos alternativos de las TIC a pa11ir del concepto de disponibilidad digital. Intento detectar factores que suponga n un cambio real en la definición ele los lí mites de la democracia y del alcance ele la participación ciudadana. De hecho, me une a nu estro autor una gran amistad y una profunda adm irachín, que nace a comienzos de l os n ove nta, cuando Winner fue mí t utor y director de tesis doctoral en el Re11sse!aer Po~vtechnic lnstitut e en Troy, Nueva York, y de forma objetiva es una <le las referencias obligadas en filosofía política de la tecnología contemporánea. Creo que es necesario además propugnar un debate en el qw: las voces mús cr ít icas tengan su caja de n.:sonancia, pues la corriente principal en estos temas es la creencia poco matizada en el car:.ícter benéfico e.le: la s TIC, y \Vinner aparece en este debate como una fit,>tira ponderada y honesta en sus juicios. Dicho esto, cr<.:o que es necesa rio se i'la lar algunos elem<.:ntos para el optimismo que pare cen sugerir la necesidad de revisar el marco conceptual con el que la ciencia política juzga de una forma clásica la s co ntribuci ones c.Je la tecnología al c.lesarrollo político de la socie dad , así como detectar vías de uso de la tecnología qu e supe r en el paradigma en el que nos encontramos actualmen te, y que impulsen formas ele desarrollo comun ita ri o, sirvit'ndo de herra mi< :ntas para la promoción e.le fines socialmc.:nte definidos. DE LA HEl'HESE!'iTATIV IDAD AL\ PAl:ff!CIPACIÓ:'\: LA cn:snó1\ DE L.\ D!Sl'O.\'fJJ!J.J!JAn m<;nAL \Vinner se pregunta en qué nos convc:1 timos a medida que los cambios tecnológicos van alterando el paisaje material y socia l. Su gran prc:- ocupaciún está en identificar en qué se convierte la sociedad a medida que se van ac.loptanclo, extendien do y consolidando nuevas formas de relaciones huma nas con intermediación de la técnica. Co mo consecuencia. nos tendremos que preguntar también porqu é las pe r so nas escogen unas alternativas tecnológicas en su for ma de: vida, con todo lo qu e e ll o con - llev~t. d ej ando de lado otras o pc iones posibles, ya sea n tecnológicas o no. Si n os ceñimos al con t exto ele la sociedad digita l, será nece sario presentar argumentos que apoyen la p osib i lic.la<l de evaluar el mundo social creado por la amplia acep tación <le las TIC, y en ese se ntido aparece una ele las
18 JAVIEH BUSTA;\L'\:\TE DONAS polémicas aún sin n.:solver en el mundo de los es tudios sociaks de ciencia y tecno logía: la ambivalencia de su impa c\O . Por un lado d ciberespacio apar ece como el caldo de cultivo de un nuevo indi\'idualismo. de una :rntonomía del ciudada no q ue le pe r mite se r autosuficie nt e a la hora de satisfacer sus necesidades lúdicas, infor mativas y comunica tivas sin la neo.:sidad de interm ed iarios culturales no deseados. Es decir. d hogar se convierte en un ámbito de poder e independencia donde cada \·ez se reduce la intervención de instancias ex ternas que aponen un \'alor aii.adido no deseado.' Por ejemplo, no es neces ario salir ele casa y comprar físicamente un CD para poder oír la última canción de mi gn1po favorito. Puedo entrar a través de interrn.:t en a lguna comunidad de intercambio como Kazaa o Emule y bajarlo de la Red. Es decir, al macenarlo en d disco duro del ordenador , manteniéndolo en situación de disponibilidad dip,ital. Esto es, listo para ser oído. reproducido , enviado por ema il a otros amigos. compartido a tra\·és de los mismos programas de intercambio, puesto a disposición de otros in ternautas desconocidos que pueden cargarlo de la misma forma en que nosotros lo hemos hec ho, grabar un CD l'l1 formato ;..-rp3 que contenga una enorme cant idad de música. a pesar de que su ca lid ad no sea demasiado satisfactoria. etc. Algo muy parecido podemos decir de un libro. o de cualquier texto que pueda ser digitalizado. Las bib li ote cas electrónicas ponen a nues t ro alcan ce ingentes cantida des de 111aterial impreso de.: todo tipo. desde los clásicos de la literarura hasta copias t.:n formato/)((( de libros de ediciones agotadas. l ·na situación parecida de disprmihilidcul se produce en relación a otros mt.:d ios tradicionales dt.: comunicaci ón como la telefonía. Pa ra qué pasar por los monopolios de telefonía convencio nal cu ando podemos practicar la telefonía IP de dos fo rm as principales. La primera, ele com putador a computador cua ndo ambos extremos de.: la co nversación conocen l os pro tocolos rn:cesarios y tienen acceso al equipamie nt o requerido. La combin ación ele un programa que te avisa de cuá ndo tu interlocutor está e11p,a11cbadu a la Rc.:d (icq. por ejemplo), y una si mple aplicaci ón gratuita o de alx1nd01m•cu-e (programas que se vendían en su momento , pero que l:Ls propias empresas h an reti rado de sus catálogos, no dan más soporte técnico a sus usuarios, y por t an to no pare ce que se preocupen mucho del uso libre de los mismos. De hecho, aunque se qu ieran comprar, no están a Ja\'ier Eche\'errfa, en su ob ra Co.rnwpoliU~1· drmu's/JC()S ( 13 arcduna. Anagr.Hna, !')8';l, de,,arrolla en profundidad el lt!ma del hogar como nue\'o icono dt! l:J "ºl'it!clad tei<:m:íuc1. donde un nuevo concepto de ciu dada nía surge a panir de un enlat·e tdem;ítico t•n1re indivi<luos que hacen dd hogar un topos natural de desarrollo democrático
¿QUÉ l'l I EDE ESPERAR l.A DEMOCRACIA OE lf\:TERf\:E'P 1 :!\A HEF LE XJÓX. . 19 la ve nta. Int erne t Phone, también conocido como Iphone , es una de es tas aplicaciones. A pes ar de su an tigüedad. la simplicidad de sus codees lo hacen extrem ad :Hnente útil en entornos de líneas de banda estr ec ha. La segunda forma de telefonía a t ra v és de Intern et hace innecesaria la pericia técnica de nuestro inte rl ocut or , pues la llam ada se origina en nue:;tro computador , pe ro se recibe en el teléfono de d es tino. Ello es panicul ar men te út il cuando lla mamos desde el extranjero a cua lquier tipo de u suar i o, pues no precisa q ue se encuentre el la Re d p :.ira q ue la 11:.im ad a pueda reali zarse . En es te caso no existe un coste cero, como en el primer caso, sino que las llamadas se facturan a través de operador es qu<: ofrecen tal <:s st:rvic:ios. Un buen ejem plo es Net2Phone, cuyas tari fa:; se r ed ucen a una fracción de las de una compañ ía tekf ón ica tradicion al. El desarro ll o de l os vi d eo ju egos en los ú lti mos años ha so br epasa do su tradicional vinculaci cín a un a actitud de aislamiento social. Los nuevo s videojuegos en red pe rmiten competiciones virtuales que convocan a in ternautas del mun do en tero. Es la base de un nuevo asociacionismo, basado en la com partición de un mismo concept o de diversión, qu e posiblemen te aum<:nte su ámb it o dt: acción en el futuro, cu ando los juegos ad q uieran , por la propia pres i ón del deseo de consumo de los usua rios y de l os mecanismos de mercado. una dimensi ón m ás soc ial. Cua ndo IB M pu so en el mercado su prim er rn mputa do r personal en 1981, el 113 M-PC, t uvo una seg unda ve rsión ll amada XT. La diferencia es taba en la sustitución de la Sl:'gunda uni dad de di sque te del re po r un di sco duro de 10 Mb ... y en una :.id ici ón q ue poc os u suar i os sabían saca rl e utilidad: la inclusi ón de un puerto serie es tándar, RS -232. Este puerto de comunicaciont:s no servía para casi nada en aquella altura, pero creaba una me táfora para el usuario, una metáfora de conectividad. El computador estaría, a partir de ese m ome nto , abierto al mundo externo, no era ya sim. pl eme nte una má quina aislada que ejecutast: localm en te aplicacio ne s informáticas. Sin duda , dicha m etáfo ra caló, y hoy en día el valor de un co mputad or sin com unicaciones es muy reducido, pues lo imponantc no es lo que se p os ee , sino lo que t ene m os a d is posición. Este concep to de disp on ib ili dad digital es la base de un a ampliación de los lí mites de la acción ele l os individuos que sabe n sacar partido de las TIC. No im porta qu e la comun idad virtual sea ape nas ori entada a videojuegos en red. En el mom e nt o que percibimos que fun cio na , que tenemos un aba nico de co mp añeros de juego o adversarios que no se r es trin ge a l os am igos de l barrio que pue den acercar se a nuestra casa -o reuni rnos en un lugar co mún , d epe nd ie nd o de la portabilidad de nu estro e quip o-, sabe m os que es tá di sponib le. Hem os ap re ndido a inte ra ctuar en dichas re des , y quizá un día se n os ocurra utiliza rl a pa ra otro propósito. Un
20 JAVIER !3 USTAMANTE DONAS buen ej emp lo ele esta disponibilidad es la male ab ili dad de la funció n de los mens <tjes SMS . Lo que es u ti liza do ent re lo s j óvenes en un nove nt a por cie nto de los casos para marcar encu entros, charlar, ligar, etc., dt: rep e nte se conv ierte en u na herramienta de articul ación de un activismo político demo strado en el 11 - M, y cuy as posibilidades no han sido t odavía estu - <l iadas. Ml' te mo , en cualquier caso, que la cr eat ivi dad de los ciudadano s puede ir más allá q ue la ctpacidad de aná li sis ele los teóricos sob re sus verdaderas posibilida de s. Para poder analizar la dimensión que es tos nu evos fe nóm enos sociales y po l ít icos basa do s en el concepto de disponibilidad di ¡;ital pueden adqu i ri r, se rú ne cesario encontrar vías de su peración de la concepci ón tradicional d <: la t ecno logía heredada de la revolución industrial ampliamente aceptada en el pensa miento occ id enta l. según la cual ésta se compon dría de un con j unto de técnicas ( herrami entas. ma quin ar ia, instru me ntos, mater ia le s. pro ce dimi entos sistemáticos y de manejo ele r ec ursos h umanos ) que amp lifi can la s c apacidad es h umana s y hacen posible la co nsecuci ón de cie rt os fines h umanos. Desde esta perspec ti va reduccionista, la tecno logía s<:ría tan só lo un m ed io, no un fin en sí mismo. extrínseco a la naturaleza humana y neu tral. dacio que el valor de un medio es tá co ndici onado por el valor del fin que al que está orie ntad o. Esta conc epción nos llevaría a una t<:cnologfa en sentid o am plio. ent e ndid a como la capacidad para h ac er m: 't s y me jor de una forma sistemática, pa utada, r epe tible y racional, es decir . como co n secuenc ia de una ap licación adecuada de l razonam iento humano. Es taríamos encorsetados pasand o por alto las diferentes maneras en q ue las formas t ecno l óg icas es cogi da s encarnas opcion es de inter eses, principalm ente promovidos por aquel l os secto res organizados de la socie - dad que estab le cen la agenda de la investigación científica, controlan l os mecanismos de I+D y ti ene n po sición domina nte en el mer cado de pro duct os tecnológicos. Esta visión neutral de la tecnol ogía ha sido una de las dos t endencias q ue ha pres enta do históric amen te la discusión de la relación entre tecnología y soc iedad. El d eseo de co locar el rt:ino de lo técnico como un l ugar e pi stémico especial d on de la especulación po lí tica no ti ene cabida. La razón qu <: se esgr im e para sosten er tal postura es qu e la propia neutralidad de la t ec n olog ía y sus efect os hace irrek:vante cualquier discusi ón m ora l o política sob re los mismos. Al ser simpl em enk herramientas, las tecno logías p uede n ser usadas de u na m anera positiva o negativa, lu ego el a ná li s is sobre su util in ci ón e imp ac to no tiene nada qu e ver con la propia natura le za del ob j eto té cnico. Una vez que se de fi nen l as co ndiciones sociales en que
¿QUÉ PUEDE ESPERAR LA DEi\IOCRACIA DE INT ER NET' l . :"lA REFLEXIÓN... 21 se d eciden las co nd ici ones de uso. queda dicho w do lo que se p odía decir desde el t erreno de la política. Esta caracterización de la tecno logía instrnmental resulta insuficien te e insatisfactoria en su aplicación a las tecno logías industriales. pero lo es en mayor medida cuando el objeto de análisis son las tecnologías de la información y la comunicación, ya que no hay una forma senc ill a de definir y delimitar claramente lo técnico de lo político, y tampoco es fácil d isting uir entre medios y fines den tro de un sistema tecnológico de este rango. La naturaleza cid cóctel de tecnologías en las que se basa Internet parece evitar cua l quier intento de captar su esencia d es de una perspectiva unidisciplinari;i, ev aporándose en medio de u na co mple ja red de desarrollos. relaciones e i nfl uencias. Si el significado de la tl'cnología se pierde para el hombre , tamhién el hom br e se siente perdido en el laberinto de la tecnología. No resulta satisfactorio para un aná lisis político de la tecnología mantener que és ta es tan sólo un instrume nto neutral al servicio del progreso humano , propugnando una ac titud de adh esión a un determinismo tecnológico -ya sea en sentido fuerte o débilque pon ga en la inn ovació n la vari able inco nd icionada de l cambio social. P or otro lado t amb ién podemos preguntarnos :.icerca de los intentos de evaluar el nivel de transformación que la tecnología provoca en la democracia midiendo los índices de participación de los ciudadanos en los asuntos públicos sc::gún los cauces tradiciona le s de las democrac ias representativas. Winner se apoya en dos estudios para mostrar que Internet no ha tenido -s i empre con r efe rencia al espacio político ele los Estados U nidosel más mínimo efecto en el número de vot ant es que acuden a las urnas. Según Mark L. Komb luh ', dicha paitici pación se sitúa en el 50 por cien to de los votantes registrados, lo que se tra<luce en un 25 por ciento del colegio electoral. Por otro lado. las encuestas reali zadas por Roben Putn am' refuerzan el panorama de un desce nso constan te <le la participación ciudadana en los asuntos púb li cos desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. \Xfinner interp reta que estii dismin uye ndo el número de per so nas dispuestas a adherirse a un compromiso social que vaya más allá del pago de impuestos y el comportamiento cívico de obediencia a las leyes. Un aumento de calidad de Ja democracia debe r ía traducirse en una mayor participación popular en los asunt os del país. En co n sec uencia, no pa rece que Internet tenga un Mark l Kornbluh, \Vb)' America Stopped Vi1ti11g th e tl ed i11 e of de 111 0C1lll)" tmd the J:merR<'llCI! of.Hodern Ameria111 Poli/tes. Nu.,,·a York, NYl] l' r ess. 2000. ~ Hob<::rt D. l'utnam, B01di11R Alo11e: 1be Collapse allll Re1-ü-al of A111e11cun OJ1111111111izv. Nu<::va York. Simon & Schu,ter, 2000.
28 JAVIER BUSTA:\!Al\TE DO NAS realid ad que pr od u ce la televisión, sino un su j eto que aprende, m ed iant e ens ayo y error las posibilidades de ex pansi ón de su capacidad de a cción en l os diferentes ám b it os de su vid a. incluyen do la pa11icipación en lo s asuntos púb li cos c om o un elem en to que no tiene a qu í un val or secundario. Me remito a las o bs ervaciones sobre el papel de I nternet y los men sajes SMS de tel efo nía móvil en el 14-M como ejemplo p ara digmá ti co. ¿Cual es el impa cto en el i nd ividuo qu e toda esta co nst elació n de f enó m enos está c au sando? En cuanto a las patologías su pu esta ment e caus ad as por la adicción a Internet, no existe aún una b ase de est udi os sufici ent eme nte am plia y objetiva que permita ob te ner concl us iones fiables. Wi.nner se a po ya en l as investigaciones de R. Putm an para mostrar la t en den cia al ais lamiento social y otras manías por p arte de los i nternautas. Sin em b ar go, el nue vo libro Adaptarse a lllfemet. Mitus y realidades sobr e los aspectos psicológicos de la red. de la cated rática Helena Matute'' llega a con clusiones muy diferentes. Demasiados temores ciberfóbicos nos ro de an seg ún la autora, p ues los f enómenos de an si ed ad por no estar familiarizado co n el u so ele Internet tienen mayor pre se ncia que ot ros cuadros más gra - ves, com o depr es ión o adicci ón obsesiva. P or o tro lado , estudios ant er ior es co nsid <::ran com o condu cta adictiva charlar a través de lo s foros de c hat , lo que no se r ía cons ider a do com o pato log ía si lo hiciéramos en familia o en - tre amigos. Ad emás , el exceso de convers ación no parece la más pdigrosa de las co nd uc tas en una sociedad que adol ece de falta ele c omunicación , en Ja que la soledad del individuo <.:s uno e.le los ejes de la vida social. H. Ma tu t<.: señala que dichas adicciones tienden a remitir en un pla zo i nfe ri or a un at'lo, mi. entras que las condu ctas ad ic ti vas ser i as tiene.len a agrav ar se co n el paso del tiempo . En c uanto a las pa tologías ciber sex uak s. es te es - tu dio ofrece cifras no superiores al 8 p or ciento e.le l os int ernau tas. lo qu e no se apa na mucho de la p ropo rci ón de la población en ge ne ra l, por lo que di fíc ilmente pue de seña larse a Interne t co mo factor generador de l as mismas. En cuan to a la parte pos itiva. al autora señala que la co mun icación a través <le I nte rn et elim ina barreras y este reo ti pos soc iales, y puede ser un deme nto destacado en la construcci ón de la per so nalid ad . pr incipal mente ele l os más jóvenes. Este último aspec to se comp ru eba dí a a día a través de exp erienci as de e du cac ión virtual y de uso de la informática co n una función social orientada a la juventud . R ecuer do haber le ído hac e alg un os meses acerca Helena Matu te , Adap ta r.w a llllt'ntc:I . lf itos y realidades sobre los u. 11iectos ps1wlóP,1cos de la red. La Conuia, L1 voz de G:ilk ia, 2003
;,Qll~: PU E DE ESPERAR L >\ DE MO CRACIA DE T NT ER J\!E' I? t::\A REFLEXI Ó:\... 29 de la experiencia ini <.:ia da en el h ospita l 12 de oc tubr e de Mad rid , don - de seis esta<.:iones e st arían cone ctadas a la red para pe rm iti r el acceso de niúos q ue sufren tratamiento de diálisi s. Unos voluntarios se e ncargar ían de en señ arles a navegar por el ciber espacio y suger irles activida de s, una espe <.:i e de ami gos viJtuales. Para es tos peq ue ños pa cientes es c asi un a tortura es tar qu iet os mien tras se realiza la ses ión de hemodiálisis. S in embargo, esta nueva iniciativa crea todo un nu evo universo simbólico para ellos. No co no7. co l os resultad os co n cre t os ele di cha ex perienc ia , pero otros casos pareci dos han mo stra do una mejora sustancial de calidad de vida de l os pacientes, mejorando ex traordinariamente la percepción y acep tación del tratamiento. El tiem po pasaba mucho más rápidam en te para los nit1o s, que ya no veían la sesión de hem odiá lisis como algo tan desa gradable y aburrido. La medicina actual com i enza a valorar Ja alegría, d optim ismo, la co mplicidad del paci ente como factor es que acel eran susr antivame nte el pro ceso de curación de cu alquier dol encia, y aumenta también la efectividad de las ter ap i as aplicadas. Cuando de cidimos desde bs alturas que la vida de los j óvenes está siendo ce rcenad a po r un uso a li enante de la tecno - logía. debe ría mo s prestar nü s at enc i ón a p os ibles alternativas, y preguntar a los propio s int<.:r es aclos, acercarse a sus vidas para conocer la valoración q ue e ll os mis mos ha cen de aq uello que está n ex pe rimentando. LA Cll ESTlÓ'.'l DE L OS DEREC HOS HU MA :'\OS Y LA SOl.llC!Ór'\ PRA G MÁ TI CA DEL CA BALLO n¡; TROl ", 1 AL Rl:'\'ÉS Ya h emos visto que las TIC son glob ales son globales po r natur aleza, no n eces it an transformaciones estructurales para amp li ar su radio de acción . No se ven afectadas en muchos caso s por las barreras impu es t as por las fronteras nacionales, y a ello un e inm ed ia tez e interactividad, ca racterísticas que se un en a su naturaleza abi erta. L os intent os el e reducir el libre fl ujo de infor mación a través de las r edes t em áticas se traducen a ut omát ica1 rn : nte en intent os p or limitar el a lcanc e del derecho a la libertad de e xpresión. que co bra un p ape l fundamenta l en una soc i edad que tiene en el cono ci miento un motor esencial de transformaci ón. El probl ema se p lante a a ho ra de la si guie nte forma: ¿Es posible profundi za r en este derecho en un escenar io po lít ico en el que el pod er aparece ca da ve7. más co n ce ntr ado en la s gran des cor p orac i one s multinaci ona les y más ap ar tado de las in sta nci as políticas tradicionales? En u na socicclad d onde los val ores e fi cacia, eficiencia y funci onalidad so n criterios inc on dicionados que se ap ar ece n como medida de la ma yor ía ele las accio nes h uma na s, ¿cómo podemos hacer uso
JAV IE R Hl:S-li\MA:-ffF. DONAS de esa reserva de poder que supone la disponibilidad tecnol óg i ca para crear en d sistema la necesidad de proteger los derechos h uma nos? La dave es tá en un curioso argumento original de Ram ón Queraltó, quien retoma d rumb o apu ntado por pen sa dores co mo J. Ell ul, H. Jon as, P. Vi rilio y L. Winner , pa ra dar replantear c. k una form a creativa el problema de la ét ica en una sociedad en la q ue la tecno logía toma el rel evo del pa - pel q ue ha jug ad o la ciencia en la i\l odernida d como motor de creació n de cultura. Como ven:mos, con dicho argum ento ev itará caer en la s p osicio nes apocalípticas que profetizan Ja disolución del factor human o so focado por el poder de la técnica, sin posibilidad alguna de escape, sin caer t ampoco en la tentación de con fia r en un nu evo milenarismo en d que la té<.:nica se co nst it uy e como deme nto transformador por su prop ia dinám ica autón om; 1 de b de.la democrá tica. supera nd o discriminacio nes y desigu aldades , ex t end ie ndo de fonna un iversal nuevos está nd ares de participación soci al y cua l idad de vida 10 . Queraltó aborda d problem a de transform<.1r la sociedad actual, exten diendo una moralidad civil introduci en do vectores éticos en b vida co tidiana. l{ecup erando una idea de ética más ce rcana a la felici dad y a la re alización h um ana que al deb er por el deber o al sacr ificio como catego ría heroica. Pro pon e en primer lugar rep ensar la circunstancia en la q ue el ho mbr e contem p orá n eo desaITolla su vida. acepta ndo el pragrn:.!li smo que caracteriza a la sociedad acn 1a l y el pa pel e.le Ja tecno l og ía co mo elemen - to inevitable en el proceso de co nstru cción democrá tica. La globalización, con s ecuenci a de la informatización de la sociedad, es una dinámica que no acepta mar cha atrás. La globa lización económica, así como la ideológi<.:a y simbólica, la transici ón de Ja sociedad de infon11ación a la sociedad del conocimiento, la integraci ón del mundo a través de la extensión un iversal de l os medios dt: comu nicación de ma sas, así co mo los fenómen os de multiculturalismo p rovocado por l os flujos migratorios, son cla ro s sínto mas de que a lgo sustancial está cambiand o. Se trata de saber cómo redirigir sus re sultad os para que jueguen a favor de la felicidad y el beneficio del h ombre. Por otro lacio, nu e stro autor destac a qu e la tecnociencia genera una racionalidad propia que actúa como paradigma de compr e nsión y evaluación de la rea li dad, y ve indisp ensa ble poner al des cubierto est a 'º Véase la n:cen,i (m sobre el Jibrn dt: Ramcin Qucra ltó Ética, lecnofogía y l't il ures en fa sociedad actual . Hf cabal/o de Troya al rer'b. puhlicada en Ar gw11e11/c.< de R azón Téc11ica. n" 6. 2003. qut> ha 'ido por su pt:rtint:nda con d tem a ampliamente recogida en estt" apartado .
;(._)LIÉ Pl ;EDE \'_<;J>El{ AH l.A DE1\JOCKAC!A DE l ~TERNE·p lJ '.'iA REFI.EXIÓ!\... 31 nueva forma de cultura. que destaca por la co mplejidad como categoría ontológ i co -socia l. E.s una nuev a cos movisión caracterizada por la pritnada del conocimiento científico. el pod er universalizante de la técnica, y la exre nsión :.1 t odos los ::irnbitos de la :.ictividad vital humana de la llamada racimwtidad tec110/ógica. Este ti po racio nalid ad ya fue ant ici pad o por J os autores de la escuda de Frankfurt, quienes des t :.ica ron la primacía de una llam ada racicmalidad il1strume11tal como inversión entr<: fi nes y medios. La mcio11alidad tecn ológica supo ne un nuev o paso en la evolución ele dicha rctcícmalidad i11stm11U!11tal. y se caracteriza por el hecho de que la fimcio11alidc1d se impon e como criterio ele valor en hechos y acciones. La estructura deja paso a la función, y el cad ctc.:r práctico obtiene una posició n pri\'il<.:g iada frente a la fu ndamentación teórica. La llegada de las nuevas t ecnolog ías de información supone la ex t ensión a todo el planeta de dicha racionalidad. Es una soc i edad cuyos fines aparecen definidos por l os me - dios (competencia. op timización. controlabilidad). por la eficacia operativa. La pregunta tradicional "¿qué es?" acaba deja ndo paso al "¿para qué sirve?". La ve rdad teorélica no quedaría elim inada , si no subordinada a un factor de utilidad, a una n:rdad pragmática. En el marco de este paradigma se mantienen los probl emas éticos de siempre , pero las r esp uestas clásicas se rán claramente insufici<.!ntes. Al cam bi ar el par adigma epis témico y las condiciones socíaks y políti cas , en de finitiva. la circ1111stancia -esa que el hombr e debe salvar para salvarse a sí mismo. según Or tega-, ésta se constituirá co mo el emento intrínseco de una racionalidad pdctica que guk la toma de decisiones. El prob l ema se plant<.!a ahora de la sigui ente forma: ¿Cómo podemos promocionar lo s vectores éticos en un mundo donde el poder aparece cada vez nü s conce ntra - do y más apartado de las instancias po líticas tradicionales, en una sociedad donde el valor del eficiencia y la fun ciona lidad es máximo , y se const ituye como rasero par a ju zg ar la ma yo ría de l as acciones hum anas? Queraltó propone una tesis de corte prag mático como me jor camino de introd uc- <.:iún de nuevos \'al ares en un a soc i edad dominada por la racionalidad t ecnológ ica. Señala que la ética occidenta l se ha pr ese nt ado hist óricamen te corno un enfrent amiento entre poder y deher. es decir, entre poder hacer y de/Jer hacer , creando una sospec ha de coe rción a la libertad persona l, cua n do ésta es vivida como una de las conqu istas irrenunciables del hombre contemporáneo. En el caso de la t ecno l og ía, la ética ap arece como un elemento extrínseco de con trol, en frenta do con el sistema tecno lógico, que denuncia sus excesos y limita l os caminos por l os que su de sa rro ll o d ebe tran scu rrir. Por otro lado, el concepto de deber se enc u entra francamente disociado del concepto ele fe li cidad humana . mientras que la tecnol ogía ha
.JAVJEK BUSTAMANTE DO l\AS ido ocupan do con mayor fuerza dicho espacio hedonis ta, princ ipalmente a través cid proyecto de la Il ustración. según el cual la ciencia y la tecno logía eran c:laves en Ja promoc i ón de la felicidad h umana, a través del dominio racional del mundo y de la superación de las carencias que la naturaleza había impuesto al h omb re. El argumento de Queraltó afirma que la mejor forma de in troducir vecton.:s éticos en la soc i eda d es demostrand o su adecuación a un a racio - nalidad tecnológica. paradigma de la sociedad de l conocimiento. Según esta racionalidad, la pregunta primo rd ial es el ··para qué" y no el ··porqué", y el criterio fu ndamen tal de va li dez es la utilidad, Ja eficacia, la contribución a una eficiencia que se extien de a todas las facetas de la actividad humana. Si aplicam os esa estrategia a la cuestión de los derechos humanos , \·eríamos có mo una sociedad que no está dispuesta a aceptar l imitaciones a su poder podría acep t ar va l ores no por la bondad de sus postulados , sino por su contribución a la eficacia y su propio equilibrio interno. El cr iterio de eficacia operativa se constitu ye como instr umento de metodología ética al prese ntar la accicín de estos vectores éticos como elementos que co ntribuyen a la eficacia y al equilibrio de una socit:clad tecno lógica. De esta forma el sistema no mirará con recelo a los vectores éticos qw : estos derechos vayan introdu ciendo , pues no se presentarán co mo enfrentados <t él, sino como coadyuvant es a su desarrollo. Una vez acep t ados in i cialmente, co menzarían a funcionar y a prod u cir efectos beneficiosos dentro del sistema desde el pu nto de vista ético. En otras palabras, se tratará de justificar Ja libertad de expr esió n en las redes telemáticas y la universalidad de acceso a las mismas porque es útil para el criterio socia l de eficacia operativa, porque va a aume ntar el vo lu men de inter ca mbios a tr avés del comercio electrónico. porque va a abr ir nu evos mer c ados de distribución de bi e nes y se rvicios, porque va a dar al ciudadano una mayor sensación de proximidad con respecto al Estado. y por tanto de particip ación dem ocr~í t i c a. etc. Esta es trategia es la qu e denomina el Cahallo de 1inya al reté, da do que la introducción de vectores éticos y dere chos h uma nos se lleva a cabo po rque el sist ema lo percibe como un bien, al aumentar su funcionalidad, y es al re/!és porque su final idad no es destrnctiva sino co ns trnctiva. Podría ob j etarse el hec ho de que esta presen ta un riesgo notab l e, a saber , el de la i nstrumen taliza ción de la l'tica en función de un criterio pragmático de eficacia ope rativa, desnaturalizan do su dime n sión antropológica fundamental. Esta la principal ob j eción que se le puede hacer. y que abre la puerta a la polémica. Sin embarg o, Queraltó subra ya q ue se trata e.le un riesgo calculado: Al defender la conveniencia e.le la solidaridad, la
i.Q ll É Pl"EDE ESPERAR LA DEMOCRACIA DE lNTERNET! l 'J\A REFLEXIÓN. . 33 igual dad <le de r echos y la justicia social, no se pr e tende un reduc ci o ni smo m or al, sino intro du cir vectores ét icos que ope rarían d esde de nt ro del si stema sin en frentarse en un momento inicial a los crite ri os mercant ilistas que definen nuestra sociedad. En seg und o lugar , la justificación filosófi ca de di chos der ec h os al mo do tradicional no qu edaría en ning ún caso ex cluid a, si no que se ría desarro lla da en una fase p oste ri or , cua nd o la receptividad i ns tiru ci ona l fuera mayor una vez demo st rada su con trihuciún a l os fines de la e fi cacia. I ncluso en si tuaciones de dictadur as o r eg ím enes c 1stradores de las lihe1tad es , los propios gobernantes pued en per cibir que el cos te de no implantar esto s dere c hos puede ser mu cho mayor en términos de instabilidacl social, y pueden verse tentados a reconocerl os y res petarlos por convenienc ia po lít ica, a pesar de no cr ee r en ellos. Cuando estos dere cho s fonm:n parte ele las ex i ge ncias de l os ciudad a nos . cu ando est én int eg rad os en nuestra vida cotidiana, será mu y difícil ce rcenarlos. Queraltó perci be que un de r ec ho solo lleg a a ser v erda d cua nd o se universaliza y se c onquista ele forma efecth·a p or todo s l os i ndi vidu os en un mom ento hist óri co determ inado. y a este momento histórico le co r responde la de m ocrat ización de la tecnología co mo el <.:a mino hacia un c oncep to <le ci udadanía qu e e ng lobe a todos los seres hu ma nos y ga ranti ce su calidad el e vi<l a. Lo qu e pm : de pa r ecer un engai'lo, resulta ser , a fin de cue nt as , to do lo co ntrario. pues crea las co nd i ciones para un a not ab le ampliación de las fr ont eras de l concepto de democracia. Se su pera de esta for ma una falsa dico tomía entre Jo tt:úri co y lo pragm{ tti co. Como ya defen dier a Norberto Bobbi a1 1, la cues ti ón de los derechos h um an os en n uestro tiempo no <:s la de su fundamentación, si no la de su protección. No es un problema filosófi co , si no políti co . Y dicien do político decim os tamb i én técnico, puesto qu e como ya demostró L angdo n Winner en su ya citado attículo "¿H ac en po lít i ca los artefactos"', la tecno l ogía, a pesar e.l e mostrarse como una instancia neutral, encarna formas de pod er y autoridad. y a ún en su di s eño se encuentra n pa utas qu e van a ordenar la \'ida social ele mu y diferentes m aneras . Cuando se intenta imponer una ideología que camb ia nue stras vidas r eaccionamos a nte dicha am e na za. pero la tecno logía pu ede hacer esa mi sma l abo r pr esen tá nd ose co mo si fuese apolítica. De ah í qu e las te c nolog ías se an como las l ey es: una vez pr om ulgadas, ti enden a perdurar. U na vez impleme ntad a un a tecnología , ta mbi én obedece a un a inercia que la hace p er man ecer , or dena nd o nue stra forma de producir, de vivi r. de re la cionarno s. Q ui zá no es el momento de " :-<orh eno 8obbio . El problema de la g uerr a y la 11ít1 de la pu;;; . lbrc :dona : Gechsa, t992.
34 JAVIER 13l.iSTAMA;>:TE DONAS elabo rar Jis ca s de derechos huma n os y <le definir su na tur aleza y fundamento, de sab er si son derecho s ab so lutos, relati vo s, sujetos o no al d evenir histórico. Es el mome nt o de identificar cuá l es la forma más segura de garantizarlos, de u ti lizar la t ecno l ogía como motor de democratizació n y promoción de estos derechos. para impedir que l as decla raciones solem nes se queden en palahr eas vacías. En definitiva, hablar <le C:tica en esta sociedad glo ba li zada supone hablar de calidad de vida y de acceso a mejores condiciones para diseñar y realizar nuestra propias vidas, re co nocie n do en ellas algo mu cho más di gno que la simple ex istencia biol óg ica, y e ll o resulta im pos ib le sin hab l ar de la tecnol og ía. Si la informaci ón y el conocimiento es poder, la tecnología puede se r una pode rosísima infraestructura de liberación para el hombre. Liberación no solo de las insu fi ciencias de su naturaleza. sino tamb i én sus prop i os miedos: de su miedo a la diferencia y a reconocer en los ot r os la misma apelación a la dignidad; del miedo a la felicidad; del miedo como fundamen to insuficiente de una ética ele la responsabilidad. Introducir la tecnolog ía en este contexto ético, e introducir la ética en un contex to técnico. si gn i fic a atender a la ne ces idad de traducir el discur so ético en t érminos eng l ohe n a la ciencia y a la tccnología en el es pacio en el que se manifiestan. profundizan. y desarrollan l os derechos h um anos. Lo que , seg ún Quera ltó. se consigue a tra\·és de una acc pt ación prag mática de los ,·ectorcs éticos de solidaridad. igua ld ad y justicia social. La justificación tcorética \'end rá después. lo que no significa que sea menos importante. Una ,·ez que los de rechos sean costumbre, serán más fácilmente ley. /)/ . \J'OSTB!UDAD f)f(,'rTAl, SOFT\X'ARE LIBRE El\: L>\ EDCCACJÓI\: Y COMU;-.J!DADES m: l:'\TERCAMBIO En el mu n do de la educació n tamb i én po d emos apreciar dinámicas de transformación participativa que no habían sido previstas. La apar i ción de Linux y el software libre (SL) marcan un nuevo nivel de disponibilidad digital. al crear nucvos modelos de colaboración y sinergia en tareas de investigación y des arrollo. El papel d el software li bre (SL) en la un i ve rsidad no se re du ce a la ap01taci ón de u na sofisticada plataforma de desarro llo tecno lógico. Muy al contrario, es un fenómeno de gran calado cuyas dime nsi ones éticas y social es pueden transforman el marco acadé mico, ha - ci2ndo lo m ás democrá ti co , partici pa ti vo y viable en términ os financieros. Me gusta ría partir de dos puntos de vista sob re la transformación a la que me refiero. En primer lugar. varios autores, entre ellos de forma d estaca-
¿QUÉ PUEDE ESPERAR Lo\ DEMOCRACIA DE INTERNET> Ul\A RE FLEXIÓN... 35 da Manuel Castdls, se han planteado que la formaci ón en el seno d e la universid ad de los futuros pro f esionales que van a desarrollan su función en el m arco de una sociedad del conocimie nto y en un merc ad o de traba jo globalizado no puede ser una simple transmisión virtuosa de co nocimientos, si no que tiene mucho que ver con la c apacidad de acceder a Ja información. seleccionar aquella que es relevan te. saber cómo y para qué procesarla, además ele combinarla con el trabajo a desarrollar12. En segundo lugar, estamos asistiendo a un a revolución tecno l ógica que está reestrncturan do el mundo de la en se i 'la nza, la organ ización del trabajo y de la economía a través de l proceso de gl oba lización, y creando una nueva metáfora llam ada sociedad de la información. Sin embargo , todav ía queda pendiente la ta rea de hacer una rein gen ierfa de los procesos , en l ugar de hacer las mismas t areas de siem pre co n in strume ntos cada vez más rápidos. Por eso es necesario ir un p aso más a ll á. y pro p ugnar co n el filósofo francés Pierre Levy la creación a partir de las nuevas tecnologías de la información y la com unicación de una nueva ecología del conocimiento. Sería un conjun to el e nuevas formas ep i sté micas y metodologías de conocimiento dispo nibles que definen el tr áns it o de una sociedad de la información a una sociedad del conoci miento , d on de ese saber que fluye por las ve nas del teji do soc ial se verticaliza, se transfo rm a cualitativamente en su recurso fundamen tal ele supe1vivencia. Y es aquí dond e el SL tiene un papel fundamental en este aumento ele disponibilidad digital, pues su metodología se cor r esponde con una revol uci ón organizacional fu ndamental: el paso de los modelos jerárquicos a l os m odelos en r ed, a las organizaci ones e instituciones fl ex ibl es y din:lmicas que se adap t an con mayor fac ili dad a su medi o amb i ente . Se habla mucho de tecnologías de la información, pero siempre se ha hecho más énfasis en la primera parte del binom io, y no en la segunda. Co n el movimiento de SL ll ega ahora el turn o a u na revolución de los co n ceptos, una reforma de lo que ent endemos como formación de calidad y participativa para los estudiantes. Tan to la produ cció n de in formación como el acceso a la misma se democratizan, y la vi da cotidiana se potencia a todos los niveles con un universo de datos que los ciudadanos de esta nueva ald ea glob al tienen a su alcance. L as nuevas formas de transmisión y cons tru cció n del conocimiento en el marco de la universi dad tend r án co mo vehícul os en un f utur o próximo Ja explo sión de la cultura mediátic a e hipertextua l, la expansión popu l ar del uso de la tel emática y, más partí- " Una versión de este apartado apa rccer:í en la ~ecci<Ín s oftwa re Libre e11 la 1mil Y! rsidad del lihro Blanco del Softu•are Lihr e, qu e puede consu lt ar se en www.librohlanco.org
:36 JAVIER BUS TAMANTE DONAS cularme nt e. el acceso a las autopistas de informa ción con carácter de serv icio público. La co nvergencia de es t as infra es tructuras de trabajo intel ectual co n la ética de so lid ar idad y trabajo coope rativo qu e d movimie nto de SL re pres enta pue de depararnos sorpresas en un futuro pr óx imo en la propia organización dt: la ckncia. A ni\'el inst it ucional, tres vcntajas son cl avcs: En primer lugar. d SL es más a dc cu ado que el software propid ario para entornos académicos al ser más fiable. robusto y seguro. Y no es una casua li dad, sino consecue ncia de su desarro ll o abierto. En segu ndo l ug ar, su bajís imo coste permitc l oca lizar recursos financieros en otras áreas q ue mejorarían eno rmemente la utilidad púb li ca de las universidades ( irú' raestructuras, b ecas , apoyo a la in vest igación. etc). En tercer lugar, al demandar menores recu r sos computacio nal es , se extiende la vida útil e.le los equipamientos informáticos tanto de las universidades co mo de l os propios estudiantes, evitando ciclos rápid os de obsolescencia y optimizando así las inversiones. Este ciclo de ohsolesce11cia es u no de l os me canismos que impiden un co ntrol social e.le la tecnología informática por parte e.le los usua ri os. Ex iste. po r supuesto , un factor de aceleración de desarrollo técnico q ue obliga a la sustitución de todo equ i po informático por otro más rápi do y de mayor cap ac idad de almacenamiento. Sin em ba rgo, no est á fuera de lugar preguntarse si ese ritmo ele sust itución no obedece en ma yor o men or m ed ida a necesiclac.les de l me rcado y no de los usuarios. Para ser más exp lí cito , hem os asistido en los últimos años a un a explosión de nuevas ver sio ne s e.le los programas de informática pers onal. Prácticamente cada año co ntamo s con versi ones de l os programas más populares, versiones qu e so n en muchos casos in ne ce saria me nte comp lejas (tienen muchas más fun ciones de las que precisa la inm ens a mayor ía de J os u suar ios), y que ti ene n unos altísimos re qui sitos de me moria y de velocid ad de procesador , lo que no s ob li ga a cambi ar de m áqu in a muc ho más ráp ic.la mente de Jo necesario ... so - br e todo cua ndo las nuevas versi on es no aportan un valor añadido sustancial a las an teriores. Pr og ramas que agotan l os rec ur sos de un com putador son eleme nt os valiosísim os en u na lógica de mer cado don e.le ve nder má s es lo que real mente in1porta, pero al mismo ti em po es tam os r eco rt ando la aut ono m ía de los usuarios, limitando su poder real sob re aspectos que com i enza n por la eco n omía y te rm i na n por el establecimiento ele n uevas ba rreras a la in tegración digital. La elaboración ele programas e.le re spond er a una lógica de racionalización de l os recursos informátic os es otr as de l as es trategias de dis¡x mi hil idad digital. Dotado de l os pr og ramas de SL adecuados , un com putad or p ue c.l e ex t en d er su vida útil mu cho más a ll á del
;,QUÉ P UE DE ESPERAR l.A DEMOCRACIA DE l:'-ITERNE'P t: )!A HEFl.EXJÓ:\ ... 37 ciclo de obsolesce ncia previsto. Indivi du os m ás conscientes y autónomos en el uso de sus tec nologías in formacionale s son también ciudadanos que pu ede n comenzar a exigir en sus diferentes ámb ir os de acción pol í ticas de racio na lización de recursos en la vida públi ca . Romper una cade na de invi taci ón al co nsum o comp ulsi vo es , de forma directa, pot enci ar la cr eación de un a ciudadanía más co nsciente. A nivel académico, el SL refleja mu cho mejor los valores tradicionales de la investigación universitaria desde su propia definición de "lib re ": libertad para analizar cómo trabaja un programa y adaptarlo a nuestras nece sidades, lihe1tad para mejorar un programa y compartir con otros las ad:iptaciones, beneficiando así a toda la comu nidad . A nivel me t odoló gico , se qu ic::b ra el parad igma ne oliberal de rn aximización del beneficio individu al, sustiruy endo la competic i ón por la sinergia, esto es, por la co nv ergenc ia d<: esfuerzos individuales en pro de un obje ti vo común . Se ro mpe un monop olio mental seg ún el cual más tenem os cua nto más guardamos para n oso tros mismos. donde las resultad os de una inves ti gación (o de un desarro ll o de sof tware) no están somet id os al escrutinio público ni a mecanismo s abiertos de mejora. Uno de los preceptos más ext<:ndidos de la llamada ética de backers pro pu gna evit ar la redundanci:i de esf uerzos en la in vestigación: Si otro ya lo ha hecho, ¿pam qué hacerlo de nuevo? Es decir , si al guien ya ha desarro llado un algo ritmo o una rutina que ha resulto un problema dado, comparta mos los res ulta dos y ded i quemos nues tras energías a reso l ver nu evos pro bl emas . En la prá ctica. las bi bli otecas de programas y rutinas así generada s co nstituy en una extraordinaria fuente de di .1po 11 ihilidad digital. Casi para cada programa comercial existe un equivale nte .Ji·eeware o shareware que reali za la misma función. muchas veces en cond iciones ventajosas, prácticamente libres de coste al guno. En el movimiento ele SL los usuarios no son apenas co n sumidores el<: información, sino prosumidores, pues al mismo tiempo que consumen también son produ ctores, pu<:s generan una propo rción muy sign ifi ca tiva de l os mejores programas de que dispo nemos actualmente. E ll o permite en la práctica un acceso más democ rático a I nterne t, que s<: conv i <.: 11 e en una infr aes tructura orienta da a ofrece r un a cobertura de com unicacion es de bajo costo y gran alcance, hor i zon tal y sin limitación de fronteras. En el movimiento <l<:: SI. la interactividad y la participación ac ti va se revelan como las reg la s básicas del ju<:go . Con su llega da , l os métodos de desarrollo el<: software y de acc<:so y distribución de la información mudaron radica lm ente, con en ormes co n secuencias para la sociedad civil y los gobi<.:rnos, y de una manera mu y especial, para el mun do de la formación. Si <:nlazarnos
44 JAVIER BUS TAMAN TE DONAS to, los medios dt: transporte conrmu en co n los conve ncionales esquemas del motor de explosión y sus formas de u so der ivadas, pero la tecnol ogía se ha h ec ho más tra nsp arente, más cer cana al individuo. Y digo más cercana en un sentido f ue n e, y que la cibe r cu ltura supon e la i nt ernal izaci ón, tanto a nivel so cial co mo i nd ividu al , de dichas formas tecnológicas. A ni vel social, la ex pa nsión huma na a lo lar go de to do d plan eta se com plem enta actualme nte con la con formación de una gran red digital que poco a p oco va conecta n do tod os los pu eblos y cultu r as naciona l es. No es extra ño que el t érm i no de m oda sea la globaliz ac i ón, pu es no parece habcr orro final para un a historia en la que costu mbr es, tradicion es, formas de con ocimiento, se co mu nican a gran velocidad, y se funde n lent am en te en ese nue vo e nt o rn o quc es el ciberesp ac i o. Esta nue va forma de cult ura se expa nde tamb ién a nivel interno. Nuev os valores surgen, y el individuo se e nc ucntra qu izá po r primera vez en la historia, una tecnología que no sola ment t: favorece el statu qu o, el po d er de las instituciones, el domin io de aquellos que la prom u evc n, sino que p otc ncia las propias capacid ade s i nd ividuales, alterando el equilibrio de p oder entre los se ctores organizados y no org a nizados de Ja soc ie dad . Tanto Ja lla mada p,11e rra de la injbrmación como d terrori smo el ec tró ni co nos d an muestras de las amenazas que surgen a pan ir de un uso malignament e creativo de es tos instrumentos por parte de individu os poco es crupul osos. Un pirata i nfo rm ático do t ad o de un ord enado r, un móclcm y una lí nca telefónica pued cn p oner en jaque a todo un país, p ueden amenaza r el b uen fun cion am ien to de subsi s temas tecnosocialcs estratc:!gicos nacionales o supranacionales. Basta ec h ar un vistazo a las antologías del delito informático par a apreciar la fl ore cicnre varied ad de nu evas opo rt un i dades para u na picaresca postmoderna. Y no de b emos per de r de vista el h echo de que los delit os informátic os co nocidos, l os que salen a la luz, son J os más chapuceros, y que los más sofisticados y bien planeados probab l emente no se ll eg uen a conoce r nunc a. Paralel amen te, una n ue va é ti ca se extie nd e por t odo el planeta. Co mo h emo s visto, la apa rici ón del siste ma op erati vo Linux ha s upuest o mucho m ás que una ame na za para el domin io casi monopo lísti co de Microsoft en el mundo de la informática personal. Li nu x es la punta ele lanza de un nu evo para di gma c:! tico en el que l os programas no r espo nd en ya a una es trnctura ele <.·ód i go ce rrado, si no un código ab ierto a todos pu ede n ve r, man i pu lar y perfecciona r, en el que el concepto de derechos ele au t or se tr ans muta para dar paso a un sistema basad o en la c om pa rtición de los produc tos, así co mo en la po n deració n de otros factores que van más allá del pu ro beneficio econó mico, mie ntr as que l as co munid ades de intercambio mu es u· an la aparición de una cul tu ra
¿QUÉ PUEDE ESPrnAR LA DEMOCRACIA DE INTERNET ' lJ l\ A REFLEXJÓ:\... 45 del libre trueque: entre internautas que dinamita los cimi c:n tos del co 1nercio de p roduc t os cu lturales. Lu cc:s y sombras aparc:cen en este ci be respacio. La globalización se presenta en ocasio ne s como una insidiosa forma de disol vc:r la diversi d ad cu ltural de l planeta, elimi nando las fronteras tan sólo a nivel de ara ncel es, co nvirtien do el mund o en un gran mer cado únic o. Por otro lado, dich o ciberespacio establece la posibilidad de ex tender el concepto de polis y de demo c ra cia a todos l os rincones del pl ane ta. Aristóteles afirmaba que la democracia no puc:<lc: tener un ámbito mayor que aque l delimitado por el alcance de la voz humana. Es decir, la democracia ll ega solo adonde alcanza el diálogo, y la nuc:va al dea global se ca r ac teriza precisamente por una ex t ens i ón universal <le dicho diálogo, pues la com un icación multidireccional en t iempo real se hace posible: a través de la telemática. Nos falta encontrar la clave que dé unidad a esta constel ación ele f<:n<>menos sociales y t<:c nológicos. Y no creo que sea en el pl ano de lo social donde debamos indagar, sino en el plano de: lo ep istemológico. Si el elem<:nto fu nd amental de cambio es la revolución de l conoc im iento provocada po r Ja digitalizaci ón dc:l saber, la expansió n de l as tel ecomun i caciones a cualquier rin có n dc:l globo, la extensión de las m<:táforas alu mbradas por la informática a los marcos expl icativos de casi toci as las disciplinas cie ntíficas, dicho elem e nto unificad or estará en lo que Pierre Lévy d enomi na ecología del conoci mi ento. Es t e: t ér mino hace ref ere ncia a la relación qu e existe entre las tec nol ogías que utilizamos para expr<:sar, sistemati za r, y cod ificar el con ocim iento, por un lacio, y los espacios cognitivos el<: los individuos y las instituciones, por otro. Es algo análogo al proceso mediante: el cua l arquitectos y urbanistas d<:finen a trav¿s de sus obras en espacio físico en el que se desenvuelv<: una bu<:n a par te ele las ac ti vidades y de las relaciones social es de los ciudadanos. Sabemos qu e las configuracion es urbanas definen en gran medida el rango de alternativas posiblc:s de co mportamiento social. También la s tecnologías intel ec tual es reorganizan el es pacio en el que se desarro ll a la visión del mundo de los individ uos y se modifican sus re fl ejos mentales. La s r edes de tele co municaciones mod ifican los canales ele co municación y la dirección del flujo el e informacio nes de la misma fo rma en que la red vial facil it a rut as pr ivilegiadas y nos hace desistir de cam i nos alternativos. En definitiva, una eco logía cogniti va es una consid <:ració n gl oba l de las dimensi on<: s técnicas y social es ele las formas d<: conocimiento, y el sal to del texto al hipe1texto co mo aldabonazo a la cibercultura es un hecho paralelo a lo que significó el desarrollo de la escritura o Ja invención de la impren-
46 JAV lliH UUSTAMAN TE D0 1 AS ta, con la democratización del saber qu e d io supusotj . Hablamos por tanto el e una nueva forma de entende r el mund o, ba jo nuevos ejes ele inclusión y excl us ión social es qu e tiene como cl aves algunos puntos qu e ya antic ipamos en la obra Sociedad i1!furmatizadt1. ~·sociedad desbumanizada.? 11. EXCL\ISIÓ'.'J DIG!TA L Y TEHCEHA EDAD Deseo terminar este recorrido por las front eras entre la tecnología y la democracia tratando ele una versión frecuentemente olvidada de la brecha digital. La exclusión digital de la Tercera Edad no es, en ningún caso, un a consecuencia de terminista del proceso de informatización de la socie d ad . Algunos de los factores que favore cen esta exclusión son la falta ele contenidos espec íficam ente cr ea d os para ellos, la escasez de recursos financieros para poder pagar una t ar ifa p la na de conex i ón de banda ancha, la falta de equ ipamiento informático adecuado o la carencia de conocimiento t écnico para po ner todo en marcha, aunque algunas acciones de voluntariado qu e aprovech an la disponibilidad digital nadan contra marea para inv er tir el se ntido de esta din ámica. El mercado par ece decirles que las nuevas t ec no7 logías son cosas del futuro, ele un mund o que sólo a l os jóvenes pe rt enece. Todo ello se asocia con la creación de un imaginario social que pot encia la im age n de la ju ve ntud como sinón imo de felicidad y realizaci ón personal. Y aunque no le importe mucho , el mayor acaba pensando: "es cierto, no tengo fuiuro, es la muerte lo que me espera un día". Esa es la idea que les pasamos, una idea de exclus ión y marginación que no corresponde a la realidad. His1óri c am ente, han siclo los mayores l os depositarios del conocimiento, de los criterios, de las claves de un a vida feliz y realizada1 '. En alg un os países ya existe un pro ceso de int eg ración de l os mayores al mundo de l ciberespacio. Una encuesta rea li z ada p or Pew Internet & American lije Project muestra que en Estados Unidos ya se en cuentran conectados a Int crrn.: t más de un 15 por ciento de los mayores de 65 años, y que la franja de edad inmediatamente anterior, esto es, de l os 50 a l os 64 años , tiene un índice de uso de l 51 p or ciento. Además, sus hábitos no difi eren sustancialmente del resto ele los internautas. Un 93 por ciento utili za 11 Cf. L EVY, Pierre, Clherculture. Editi ons Odik J;tccib, París. 1 99 7. " 13USTA.'•1A?\TE , juv ier. Sociedad in/brmati zada. ¿sociedad deshuma11izada? U11a 1·L<i<i 11 c 1it ica de la i11jlue1K1U de la lec110/ogía sobre /u sociedad en la era del cwn/m tador. ~fadrid: Ga1a, 1993. " Véase J. Bust amante y J. M. Villoría. "Vejez. conocimiento y ciberespacio: el pa pel Je los mayon:s en la sociedad de la información. Rev. Crítica, mayo 2002, pp. 42-44.
;Q l "É PlJEOE ESPERAR LA DEillOCRACIA DE l'.\:TERl'\E'l~ L:'-IA REFLEXl Ó:\ ... 47 habitualmente el correo electrónico, un 14 por ciento busca info rma ci ones financieras en la Red, y un 53 por cie nto la ut ilizan para buscar cons ultar páginas Web del área de la sa lud. En t otal, los jubilados suponen al go más del 7 por ciento del total de 80,8 mi llones de internautas qu e hay en estados Unidos. También en algunos países del Tercer Mundo podemos encont r ar experiencias de intcgración que sustituyen con imaginación, cariño y ta lento la falta de r ecursos financieros y med i os t ecnológ icos sofisticados. En Ja ciudad de Sao Paulo, en Brasil, los jóvenes del Proyecto Aprendiz se decidi eron a hacer al go más por los jubilados de l barr io de Vi/a Madalena . Ayudados por el patrocinio de una cmpresa local, y asesorados por un equipo de psicólogos. se ponen manos a la obra en el h ogar de jubilados Golda Meir. Acompañados de estos psicólogos y de sus profes ores , est udiantes de bachillerato. voluntarios del proyecto , aprenden a trabaj ar con la Ter ce ra Edad: discuten so bre el fenómen o del envejecimiento de la población. se plantean cómo es la relación entre jóvenes y viejos, establecen un:.i didáctica. A partir de ahí, co m ienza el inter camb io. Los cstudiant es enseña n a los jubila dos a naveg:.ir por Internet, a mandar mensajes de correo e le ctrónico, a guardar para la posteri dad la experie ncia de sus v id as a t ra vés de un museo vir tua l en Int erne t, llamado Museo de la Persona, que recoge en una p:' 1gina Web rdatos de la vida de muchos seres an ónimos par a la hi storia. Po r su parre, los jubil ados transmiten su experi en cia de tantos años de \'ida. Los anc i anos salen del :.iislamiento y la marginación; l os es tud iantes salen enrique ci dos con una exper iencia de co nocimiento y comprensión. Chavales que tienen su primera experiencia como prof esores, mayores que se abren al mu nd o. Dar paseos vinua l es por mu seos como el Louvre, visitar ciudades a tr avés de las wehcam distribuidas por todo el mundo , i ntercamb ia r mensa jes con sus nietos que viven en otros países, encon tr ar en las bibli otecas on-line aquellos li bros que leyeron co n tanto cariño en su infancia y que ya está n descatal ogados, poder lt:er l as ediciones electrónicas de los prin cipa l es periódicos de l mundo, volvi endo en much os casos a entrar en contacto con la reali dad de la ti erra de la que e migraron hace mucho años .. . es tas son al gunas de l as activ idade s del proyecto que hacen la de la r ecno l og ía una herram i enta de humanización del mundo, de encuentro e ntr e se r es humanos. El proyec to inicial, que data de 1 999 , tiene cal éxito que se ell. 't ie nde a un gran número de escuelas participa nt es y de asilos atend i dos . Se crea b lla mada Oldnet -su n ombre lo dice todo-, y actualmente se es tá insta-
48 .JAVI ER BUS'li\MAl\TE DONAS l anda también en B elo Horizonte, en el Estado ele Minas Gerais. Pero es mucho más. Es una metáfora de un mundo en el que jóvenes y mayores están crea n do un a mb i ente para intercambiar recuerdos y esper anzas, las experiencias del pasado y las expec tativas futuras. En de finitiva, cada vez se avanza más en el área de la ap licación de las tecnologías de la i nformación y la comunicación a la mejora de las condiciones de vida de sectores desfavorecidos de la sociedad. Tercer edad , personas discapacitadas o po rtadoras de necesidades especiales. marginados, etc. Tambi én aquí pod emos aprender de la experiencia brasileña, pues el proyecto de un joven programador de informáti ca ele Rio de ]aneiro llamado Rodrigo Baggio estú abriendo un ca mi no insospechado de integración socia l. Hace algunos años tuvo el sueño de llevar or denadores a las favelas de Ri o. Se ded i có dura nte meses a ped ir orde n ado r es ya obsoletos en ban - cos, empr esas e instituciones ele todo tipo, sin éxi to ninguno. Pero un día consiguió que le escucharan. El resto es historia. Fundó una ONG llamada Comité pam la Democratización de la Informática (CDI), cuyos voluntarios se dedican a recoger dichos or denadore s, aprovechar sus componentes. instalar sist emas ope rativos programas adecuados (g ra tuit os , co mo l os del entorno Linux, o cedidos por Microsoft), y da r clases con ellos en l as favelas, creando las llamadas escuelas de il!/onnática y ciudadanía. Hoy en día se han formado a través de dichas clases mús de 72.000 moradores de las fa velas, y más de la mitad de ellos ya ha encontrado empleo. Dicho movimiento se está extendiendo rúpidamente a otros países, y dem uest ra cómo iniciativas muy se nci ll as pu ede n provocar un efecto dominó cuyas co nse cue ncias transformadoras no podemos a ún prever. En definitiva. en una sociedad el e la informaci ón , en un mundo en tránsito hacia otra en b que el conoc imiento sea el fact or de riqueza fun - damen tal, Ja t ec nología no puede ser vista como al go deshumanizador. No es ella qu i en excluye, sino l as personas. Un uso human o e inteligente de la tecnología tiene que ha cer ele Ja Tierra un mundo en el que todos p odamos volar, au nque nuestras piernas estén cansadas. D onde d conocimi ento no sea sino patrim on io de t odo s. Donde la tecnología compense las di scapacid ades y n os haga a t odos ci udadan os de pleno der echo. Los límites el e la participación social y de Ja d emoc racia estún siendo cuesti onados por todo estl' con junto de iniciativas y fenómenos sociales de nuevo cuño , basados en usos alternativos de tecnología disp onible y ca da vez más accesible. Po r eso nuestro gran fil ósofo Ortega y Gasset vio cómo se ría pos ible i111p!cmtar humanidad en el mu ndo: " El h ombre huma ni za al mundo, le inyecta, lo impregna de su pr opia sus tancia ideal y ca be imagin ar , que un día de entre
,_QllE l' ll EDE ESPERAR LA DEMOrnACIA DE INTEHNl-7 1? l lN A REFl.EXIÓ:'-1 .. 49 Jos días , allá en los fon dos de l tiemp o, llegue a estar ese terrible mundo exte rior t an saturado de homb re, que puedan nuestros descendientes caminar por él co mo men talmente camin amos hoy po r nu es tra in timidad -cabe imaginar que el mundo , sin dejar de serlo. ll egue a conve nirse en al go así como un alma materia li zada. y como en !..a Tempestad e.le Sh akespeare , las ráfagas del viento sop len emp uja das po r Ariel, el duende de las I deas"- 16• 11 i J. 01te~~1 y (i asser, Ohras unnpl elas. V. p. 302. ¡\lac.ln<l. Ali:.tnza E<lilori~il. 1 98.:3 :-,:-,