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Las imágenes en el servicio de culto: acerca del "supuesto" timiaterio de Punta del Nao

Jiménez Flores, Ana Mª

Abstract

Planteamos en el siguiente trabajo una revisión del denominado timiaterio de Punta del Nao (Cádiz) atendiendo a sus aspectos iconográficos. Dicho análisis nos permite adentrarnos en algunas cuestiones vinculadas a su funcionalidad: contexto de uso, rituales a los que está destinado y divinidad a la que se dirigen éstos. Pero, a la vez, se adelantan hipótesis de trabajo susceptibles de ser aplicadas en otros contextos cultuales del Sur peninsular o el mundo colonial.

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61 LAS IMÁGENES EN EL SERVICIO DE CULTO… LAS IMÁGENES EN EL SERVICIO DE CULTO: ACERCA DEL “SUPUESTO” TIMIATERIO DE PUNTA DEL NAO1 Ana Mª Jiménez Flo es Uni e sidad de Se illa Plan eamos en el siguien e abajo una e isión del denominado imia e io de Pun a del Nao (Cádiz) a endiendo a sus aspec os iconog áficos. Dicho análisis nos pe mi e aden a nos en algunas cues iones inculadas a su uncionalidad: con ex o de uso, i uales a los que es á des inado y di inidad a la que se di igen és os. Pe o, a la ez, se adelan an hipó esis de abajo suscep ibles de se aplicadas en o os con ex os cul uales del Su peninsula o el mundo colonial. The ollowing essay o e s a s udy o he so-called hymia e ion om Pun a del Nao (Cádiz) acco ding o i s iconog aphic aspec s. This analysis allows us o in es iga e some ques ions ega ding he unc ion o he hymia e ion: in which con ex i would ha e been used, he i uals i was des ined o and he dei y o which i was dedica ed. Mo eo e a he same ime we pu o wa d heo ies, ha could be applied in o he ce emonial con ex s in he Sou h o he Ibe ian Peninsula o in he colonial Wo ld. Resul a con adic o io comp oba cómo en una sociedad como la nues a, donde el impe io de la imagen domina odos los aspec os de nues a exis encia, apenas nos hayamos de enido a conside a las implicaciones que es e mismo enó- meno enía en el mundo an iguo y, más en conc e o, en la cul u a enicio-púnica. El in e és po ap oxima nos a las ce emonias de cul o, bien conocidas en el ámbi o 1 Es e abajo ha sido ealizado den o de las líneas de in es igación del G upo de In es igación Religio An iqua. His o ia y a queología de las eligiones del Su de la Península Ibé ica, del Depa amen o de His o ia An igua de la Uni e sidad de Se illa y del P oyec o del PGPGC Cul o y i ual en las colonias enicias del Cí culo de Gadi y su ámbi o de influencia (Re . BHA 2000-1333) y ue p esen ado en el “II Cong eso de Es udios del P óximo O ien e”, celeb ado en Cádiz en ene o de 2001. HABIS 38 (2007) 61-78 62 ANA Mª JIMÉNEZ FLORES cananeo a a és de los ex os li ú gicos uga í icos o la adición bíblica, conduce a con as a es e ma e ial con las imágenes de las es elas2 y los obje os asociados al cul o. La indagación en es e e eno nos en en a a la p oblemá ica susci ada po el análisis de los documen os figu a i os. Du an e mucho iempo la me odología impe an e p imaba el análisis iconog áfico de los obje os y escenas de cul o, lo que educía su es udio a la me a desc ipción de imágenes. No es con enien e limi a se, sin emba go, a an es echo ma co; es p eciso i más allá y, a pa i de las figu as seleccionadas y ep oducidas, desen aña el significado de és as en su condición de documen o cul u al in eg an e de un con ex o ideológico definido. Pe o plan- eado en es os é minos el análisis de las imágenes comenzamos ya a habla de “iconología”. No sólo se a a conside a la o ma y el con enido, un análisis desde la pe spec i a in ínseca y, po an o, de aíz iconog áfica, sino que además se ha de con empla el con ex o, si uándonos en una pe spec i a ex ínseca e iconológi- ca3. En es e sen ido, el mé odo iconológico se p esen a como un sis ema de análi- sis abie o y aplicable a dis in os campos de in es igación his ó ica4. En el caso que nos ocupa, las imágenes pe enecen al uni e so ideológico e- nicio, de o igen cananeo e inse ado en un complejo donde confluyen di e sas a- diciones. Amén de la di e sidad de uen es iconog áficas, no debemos ol ida que el se icio de cul o no ac uaba aisladamen e. Fo maba pa e de una amplia esceno- g a ía que aba caba odo el espacio de cul o ( emplo, capilla o san ua io) y donde en aba en in e acción con elemen os ales como la dis ibución y ubicación in e - na, la isibilidad y la asociación con o as imágenes simbólicas (al a es, be ilos, es a uas, ex o os...). En dicho con ex o, se p oduce una dis ibución selec i a del imagina io, dependien e an o de la posición ocupada en el espacio cul ual como de la unción desempeñada du an e el cul o. La inco po ación de las imágenes al pequeño cosmos del luga sac o asegu a an o la eo ganización del mismo como la o denación de las ideas implíci as en las ep esen aciones. La ob a, pues, ha de se analizada desde es aspec os, di e sos aunque complemen a ios: la o ma, que nos lle a a conside a su ipología; el con enido, con el que nos aden amos en el campo de la deco ación figu a i a y las ideas; y, po úl imo, el con ex o, que nos señala á su unción den o del ámbi o eligioso en el que se inse a. El obje o sob e el que cen a emos nues a a ención es el denominado “ i- mia e io” de e aco a de Pun a del Nao. Se a a de una pieza ce ámica de ma cada 2 Una ap oximación de es a índole ue la lle ada a cabo po A. M. Bisi en uno de sus abajos más señalados: “La eligione punica nella app esen azione figu a e delle s ele o i e”, SMSR 36 (1965) 99-157. 3 M. A. Cas iñei as, In oducción al mé odo iconog áfico (Ba celona 1998) 63 ss. 4 Con las p opues as de E. Pano ski, la ob a figu a i a deja de se in empo al y se si úa en un iempo conc e o, en el que se unifican la his o ia del a e y del pensamien o: las imágenes se con emplan como ideas. El eflejo en el campo de es udio enicio-púnico, aunque aún ímido, comienza a oma consis encia, éanse como ejemplo los abajos de D. Cia aloni sob e la iconog a ía de los ma files: Ebu nea Sy ophoenicia. S udia Punica 9 (Roma 1992); idem, “Iconog aphie e iconologie”, V. K ings (ed.), La Ci ilisa ion Phénicienne e Penique (Leiden 1995) 535-539. 63 LAS IMÁGENES EN EL SERVICIO DE CULTO… o iginalidad en su o ma y deco ación, que no encuen a pa alelos di ec os en la p oducción co oplás ica enicia occiden al. Ace ca de su p ocedencia se sabe que ue ecupe ado en las aguas de la playa de la Cale a, en Cádiz, depósi o que ha dejado huellas sob e su supe ficie en o ma de conc eciones ma inas y manchas neg as; y du an e algún iempo pe maneció en una colección p i ada has a su defi- ni i a donación al Museo A queológico de la ciudad5. La pieza ha sido modelada a mano, con es ca as de pa edes ec as y ángulos de unión edondeados; sin cuello y boca de un diáme o de 11,7 cm. En su ebo de se obse an seis alad os, dis i- buidos espec i amen e en cada uno de los ángulos y en el cen o de cada ca a6. El empleo de algún ipo de a madu a iangula pa a su ab icación le p opo ciona un aspec o pi amidal, agudizado po la p esencia de es figu as an opomo as p ominen es en las esquinas de la basa apoyadas sob e un zócalo o pla a o ma salien e. La pa e in e io se encuen a ac u ada, al ando odo el cue po in e io y el ema e de las pa as, sal o en uno de los ángulos que ha se ido pa a la pos- e io es au ación de las es an es. Una de ellas se encon aba o a a la al u a de la aldilla de la figu a humana mien as la e ce a se había pe dido po comple o. En e los ángulos in e io es se ha p ac icado un o ificio, de unos 6 cm. de diáme o con bo de ma cado. Los es os conse ados sugie en una o ma ci cula , aunque la ac u a nos impide de e mina si e a un cí culo comple o o un a co de unión en e las basas del sopo e (Lám. I). La pieza alcanza una al u a de 65 cm., que debió se algo supe io . En la pa e in e io aún se obse a una pequeña p o ube ancia en la basa de la figu a conse ada que se p olonga hacia abajo y en el pie p óximo una lige a con exidad anuncia un ensanchamien o pa a asegu a la es abilidad de la pieza. Po o a pa e, los aguje os de la boca sugie en la exis encia de o os elemen os, suje os al sopo e po medio de lañas o a illas de me al. También la deco ación es o iginal, aunque puede inse a se en el bagaje iconog áfico enicio-púnico. Los es en es p esen an los mismos mo i os fi- gu a i os: sus ca as mues an imágenes simila es con igual dis ibución. No hay un discu so na a i o sino una composición simbólica. El mo i o cen al es el conocido ema del Á bol de la Vida, donde iden ificamos los asgos esenciales. El elemen o p incipal es la palme a supe io que aba ca casi odo el ancho de la ca a; es a palme a de cuenco con olu as albe ga en su cen o una se ie de pé alos e icales cuyo núme o a ía de una ca a a o a. En la p ime a de és as se cuen an sie e pé alos, luego aumen ados a 8 y 9 (Láms. II-III). No sabemos, sin emba go, si es a disc epancia esponde a un alo simbólico o a la o peza del a is a. La palme a de cada ca a se une a la con igua en el ángulo de la pieza, coincidiendo 5 C. Blanco, “Nue as piezas enicias del Museo A queológico de Cádiz”, AEspA 43 (1970) 50-52. 6 En su publicación, C. Blanco menciona sólo cinco o ificios, aunque un análisis de enido de la ob a nos ha pe mi ido comp oba la exis encia de un sex o alad o, ac ualmen e cubie o po las conc eciones ma inas. Ag adecemos al Museo de Cádiz, y en especial a su di ec o a C. Gaba iño, las acilidades p es adas pa a la obse ación y es udio de es a pieza. 64 ANA Mª JIMÉNEZ FLORES las olu as; en la unión de és as se p olongan dos ás agos ema ados po una hoja lanceolada. Vis o de en e el ángulo, da la imp esión de a a se de un capi el de ipo p o oeolio (Lám. IV). Bajo la palme a, si iéndole de sopo e, se encuen a una flo ilobulada apoyada en un bo ón cen al con dos amas o oleos que se p olongan hacia los ex emos de la ca a has a oca las cabezas de las figu as an o- pomo as. En la pa e in e io encon amos el mismo mo i o ep oducido a meno escala, pe o con el eje descen ado. Al educi se las p opo ciones, los ás agos se en oscan y ema an en flo es de lo o. El conjun o esul an e es una supe posición de palme as, equipa able a esquemas habi uales de figu ación del Á bol de la Vida, donde des aca la palme a supe io de mayo amaño, que acapa a casi odo el cam- po iconog áfico. Po lo que espec a a las figu as an opomo as de las esquinas, ep oducen un ipo egip izan e muy habi ual, con la pa icula idad de posee asgos ísicos neg oides y es a cubie os po un casque e semies é ico adhe ido al c áneo. Re- p esen adas en posición on al, las figu as adelan an la pie na izquie da mien as el b azo de echo con el puño ce ado se adosa a lo la go del cue po y el b azo izquie do se pliega sob e el pecho. Como único elemen o de es ido po an una aldilla que llega po debajo de la odilla. La ejecución de los de alles en manos y pies deja en e e las dificul ades del modelado a mano y la p opia o peza del a esano en las p opo ciones. C. Blanco, al publica es a pieza, señaló su dedica- ción al cul o, definiéndolo como un ípode o sopo e de quemape umes o aso de libaciones. Po su luga de hallazgo, sugi ió que el obje o pudo se i de ex o o u o enda a As a é, en consonancia con o a se ie de es os de igual p ocedencia7. T as es a p ime a in e p e ación, los es udios pos e io es se hacen eco de es a úl- ima idea, a pesa de la o iginalidad de la pieza y las di e gencias espec o a los quemape umes documen ados en el mundo enicio-púnico8. 7 J. L. Escacena, “Gadi ”, G. del Olmo, Mª E. Aube (di .), Los Fenicios en la Península Ibé ica (Sabadell 1988) ol I, 45-46; Mª C. Ma ín Ceballos, “La ciudad enicia de Cádiz”, Ci é e e i oi e. Colloque Eu opéen Bézie s 14-16 oc ob e 1994 (Pa is 1995) 221. 8 Sigue siendo un clásico el abajo de K. Wigand, Thymia e ia (Bonn 1922). A és e se han ido sumando o a se ie de es udios ci cunsc i os a á eas cul u ales definidas o des inados a publica nue as piezas (W. Culican, “Phoenician Incense S ands”, O ien al S udies P esen ed o B. S. J. Isse lin [Leiden 1980] 85-101). Po lo que espec a a la Península Ibé ica, a los abajos pione os de M. Almag o Basch (Los hymia e ia llamados candelab os de Leb ija. TP 13 [Mad id 1964]) y su hijo (M. Almag o Go bea, “Dos hymia e ia chip io as p oceden es de la Península Ibé ica”, Miscelánea XXV Ani e sa io de los Cu sos de Ampu ias [Ba celona 1974] 41-55) han seguido o a se ie de ca álogos que inco po an nue os ejempla es: J. Mª Blázquez, Ta essos y los o ígenes de la colonización enicia en Occiden e (Salamanca 1975) 110-114 y 263-271; C. Aldana, “Apo ación al es udio de la o eú ica o ien alizan e en la Península Ibé ica”, Sagun um 16 (1981) 119-135; Mª L. de la Bande a y E. Fe e , “Thymia e ia o ien alizan es en b once. Nue as apo aciones y conside aciones”, Homenaje a F. J. P esedo (Se illa 1994) 43-60; J. Jiménez Á ila, La To eú ica o ien alizan e en la Península Ibé ica (Mad id 2002) 171-211. 65 LAS IMÁGENES EN EL SERVICIO DE CULTO… Es és a una p oducción muy di undida en el cul o enicio, con a iaciones de ma e ial, amaño y modelo. El ca álogo de quemape umes o hymia e ia conoci- dos en odo el Medi e áneo alcanza ce ca del cen ena de piezas en el caso de la p oducción en me al, mien as los p oduc os ce ámicos o ecen una a iada ipo- logía, a los que se suman algunos ejempla es ealizados en pied a9. A pesa de es a di e sidad, su ipología y deco ación es bas an e homogénea. El más ex endido es el ipo denominado de pé alos de flo es, elabo ado casi siemp e en me al. De i a de p o o ipos si o-cananeos y es conocido en oda la cuenca medi e ánea. En O ien e no se cuen a con piezas conc e as pe o conocemos sus ep esen aciones en elie es y esca abeos10, mien as Chip e y Occiden e han p opo cionado un buen núme o de ejempla es. La o ma habi ual cons a de un ás ago de a ias piezas que se encajan en e sí, ado nado con es co olas de flo es o lilas, mon adas en una columna de base ex asada. En la pa e supe io , es ejes cu ados hacia el ex- e io , a modo de esquemá icos pé alos de flo , si en de sopo e a una cube a pa a ecoge los conos de incienso. En o os ejempla es el co onamien o consis e en una cazole a en o ma de cáliz, en su mayo ía papi i o me; sob e es e ema e se co- locaba un b ase o, una cube a o una doble cazole a con cubie a cónica y o ificios de ai eación11. Den o de es e pano ama la Península Ibé ica ha p opo cionado una ica a iedad, ca alogada en cua o ipos po M. L. de la Bande a y E. Fe e 12. La mayo ía de los p oduc os p oceden de alle es o ien alizan es y han sido ealizados en la Península Ibé ica, po lo que, sal o el quemape umes de Ce o del Peñón y un ejempla de Ibiza, no con amos con impo aciones o ien ales13. 9 G. Falsone, “L`A . A s des mé aux”, V. K ings (ed.), La Ci ilisa ion Phénicienne e Punique (Leiden 1995) 438-439. 10 Los elie es, ya sean pa ie ales o sob e las es elas o i as, han o ecido ep esen aciones muy de alladas donde pueden dis ingui se cada uno de los elemen os de la es uc u a de es os quemape umes (S. Mosca i, Il mondo dei enici [Milano 1966] a . 8; M. Almag o Basch, Los imia e ios llamados…, 24 ss.; A. M. Bisi, “La eligione punica…”, 102 ss.). Sin emba go, las ep esen aciones más abundan es co esponden a los g abados e ec uados sob e esca abeos: J. Ve cou e , Les obje s égyp iennes e égyp isan s du mobilie uné ai e ca haginois (Pa is 1945) 216-244, nº 56, 569, 584-585, 617, 671; W. Culican, “The Iconog aphy o Some Phoenician Seals and Imp esions”, AJBA I, 1 (1968) 40 ss.; G. Hölbl, Ägyp isches Kul u gu im Phönikischen und Punischen Sa dinien (Leiden 1986) 261 ss.; E. Acqua o, “Gli sca abei e gli amule i”, S. Mosca i (di .), I Fenici (Milano 1988) 397-399; J. Boa dman, Esca abeos en pied a p oceden es de Ibiza (Mad id 1984) nº 4, 8, 10, 27, 46, 48, 49, 52-55, 60 y 64-70. 11 E. Gubel, “Thymia e ie”, Dic ionnai e de la Ci ilisa ion Phénicienne e Punique (B epols 1992) 452-453; M. L. de la Bande a y E. Fe e , “Thymia e ia o ien alizan es en b once…”, 51-52. 12 M. L. de la Bande a y E. Fe e , “Thymia e ia o ien alizan es en b once…”, 50-56, fig. 3; J. Jiménez Á ila, La To eú ica o ien alizan e en la Península Ibé ica (Mad id 2002) 167-170. 13 La ca alogación como p oduc os o ien ales es á bas an e ci cunsc i a al con ex o del hallazgo, p imando su p ocedencia de un emplazamien o colonial como a gumen o de su “o ien alidad”. El quemape umes de Ce o del Peñón ue localizado en con ex o enicio, a di e encia de los demás ejempla es p oceden es de umbas o san ua ios o ien alizan es (H. G. Niemeye y H. Schuba , “Ein os phönizisches Thymia e ion om Ce o del Peñón (Almaya e Bajo, p o . Málaga)”, MM 6 [1965] 74-83; H. G. Niemeye , “Zum Thymia e ion om Ce o del Peñón”, MM 11 [1970] 96-101; C. Aldana, “Apo ación al es udio…”, 121). En el caso de Ibiza, Mª J. Almag o publicó un ejempla de doble cazole a ealizado en b once p oceden e de una umba de Ibiza (“Un quemape umes en b once del 66 ANA Mª JIMÉNEZ FLORES En ce ámica los modelos son más sencillos, compues os de una doble cazo- le a, y deposi ados con ecuencia en el in e io de las umbas. De o ma excepcio- nal, se han localizado a ias piezas que ep oducen, o imi an, el ipo me álico. Se conocen algunos ejempla es de Is ael14 aunque la p oducción más di e sificada y abundan e co esponde a la isla chip io a. En Chip e se han localizado en san ua- ios y nec ópolis. De Meniko p oceden es obje os que pueden in e p e a se como hymia e ia o quemape umes, dos de ellos en ce ámica y un e ce o en pied a15. El sopo e del quemape umes es á elabo ado en e aco a con la supe ficie deco- ada con bandas en neg o y pú pu a; es de sección oncocónica de base ex asada ema ada po una co ola, un pequeño baque ón y un bulbo. En el ema e posee un bo de ex asado sob e el que se coloca un quemape umes de doble cazole a con su apade a con bo ón cen al. Los dos ejempla es son simila es, aunque uno es de al u a algo meno (36,6 cm) que el o o (38 cm). De Tamassos p ocede o o ejem- pla ce ámico con ás ago o mado po moldu as salien es y ema ado po un cáliz pa a el aso de la combus ión16. El g upo más educido de hallazgos co esponde a las nec ópolis, donde son deposi ados como pa e del ajua , bien a amaño na u al o en minia u a17. Fue a de la isla chip io a, A. Ciasca ha econs uido un quemape umes de ce ámica a pa i de una se ie de agmen os ecupe ados en el san ua io de Tas Silg en Mal a18. Consis e en un sopo e cilínd ico de columna con co doncillos en elie e en la ex emidad supe io y ue emen e ex asado en la pa e in e io . Como ema e se encuen a un elemen o de cáliz, sob e el que se deposi a una copa. Cubie a de un engobe colo ma fil, la deco ación, en colo ojo inoso, ep oduce pé alos de papi o en el bo de del cáliz. Su modelo más ce cano es o o quemape umes chip io a conse ado en el B i ish Museum, de mayo al u a y Museo A queológico de Ibiza”, TP 27 [1970] 191-200), y que pod ía o ma pa e de un quemape umes del ipo IIA de De la Bande a-Fe e (M. L. de la Bande a y E. Fe e , “Thymia e ia o ien alizan es en b once…”, 51). 14 El más no able de odos p ocede de Tell cAmal (S. Le y, G. Edels ein, “Fouilles de Tell cAmal (Ni Da id)” RB 67 [1972] 235-239 fig. 16), al que pueden uni se algunos p oduc os que imi an de o ma fidedigna el quemape umes me álico con co ola de flo es, como el de Tell es-Safi (H. G. Niemeye , “Zum Thymia e ion om Ce o del Peñón…”, 98, Ta . 23a). 15 V. Ka ageo ghis, Two Cyp io e Sanc ua ies o he End o he Cyp o-A chaic Pe iod (Roma 1977) 39-41, nº 21 y 22 y 101+102, pl. XII, fig. 7. 16 V. Ka ageo ghis, Two Cyp io e Sanc ua ies…, 40 n. 5. 17 En una umba de Maa, en la egión de Pa os, se ecupe ó un quemape umes ce ámico a amaño na u al (D. Ch is ou, “Ch onique des ouilles e décou e es a chéologiques à Chyp e en 1995”, BCH 120.2 (1996) 1061, fig. 23, a-c), aunque la nec ópolis más abundan e en es e ipo de asos es la de Ama hon e. De la umba 367 p oceden los es os de un quemape umes de b once (V. Ka ageo ghis, “Ch onique des ouilles e décou e es a chéologiques à Chyp e en 1983”, BCH 108.2 [1984] 915, fig. 66) y en las umbas 294 y 500 se halla on minia u as en ce ámica de es a o ma (V. Ka ageo ghis, “Ch onique des ouilles e décou e es a chéologiques à Chyp e en 1979”, BCH 104.2 [1980] 1018, fig. 113; idem, “Ch onique des ouilles e décou e es à Chyp e en 1986”, BCH 110.2 [1987] 711, fig. 147). 18 A. Ciasca, “Su un ipo di incensie e di Tas-Silg (Mal a)”, RSF 12, 2 (1984) 175 ss., fig. 2, b. 67 LAS IMÁGENES EN EL SERVICIO DE CULTO… con deco ación de bandas en la columna o sopo e y cáliz deco ado con mo i os papi i o mes. Po su o ma y deco ación, ambos ejempla es o ecen una es echa conexión con o mas ípicamen e egipcias19. Po úl imo, hemos de hace e e encia a los quemape umes ealizados en pied a. Se encuen an en mayo p opo ción en Chip e, desde o mas simples has a monumen ales20. También en el san ua io de Enkomi se ecupe ó un sopo e de pied a pa a quemape umes de unos 46,6 cm. de al u a, con la pa e supe io en o ma de cáliz de flo , de 10 cm. de diáme o, pa a deposi a un cuenco o que- mape umes con una apade a; en la pa e in e io se habían lab ado moldu as globula es sepa adas po una co a moldu a cilínd ica lisa21. A un con ex o cul ual pe enecen ambién o os ejempla es pé eos de Mal a, donde encon amos sopo - es cilínd icos con co doncillos y co ola de ema e22. Al igual que ocu ía con los quemape umes ce ámicos, ambién se ha cons a ado su empleo en las ce emonias une a ias. En la nec ópolis de Salamis, en Chip e, se ecupe a on dos ejempla es; de Mal a se conoce una pieza p oceden e de la umba I de la nec ópolis de Tac- Chaghqui (Raba ) y o os es os conse ados en colecciones p i adas p oceden de una umba de la misma nec ópolis23. En la Península Ibé ica con amos con un sopo e de es as ca ac e ís icas ecupe ado en la umba de cáma a 2 de T ayama y consis en e en un sopo e cilínd ico, ac u ado en su pa e in e io , ema ado po una gola egipcia y una pequeña conca idad en la pa e supe io pa a aloja el cuenco o quemape umes24. La mayo ía de los documen os expues os co esponden a piezas que debe- íamos ca aloga como sopo es pa a quemape umes, pues o que el ecipien e des inado a es a unción suele se independien e. Es a ci cuns ancia nos lle a a conside a la ipología de los sopo es, cualquie a que sea el obje o des inado a sos ene . En su abajo sob e el mobilia io enicio, E. Gubel ci a a ios ipos de sopo es con dis in a finalidad. Uno de los más habi uales es el sopo e de ípode pa a mesas, cons i uido po es pa as en o ma de ex emidades de animal, elino no malmen e, y del que se encuen an ejemplos ealizados en b once en Uga i , Chip e y P óximo O ien e25. Como sopo e de ecipien es y asos ce ados men- 19 H. G. Niemeye , “Zum Thymia e ion om Ce o del Peñón…”, 98, Ta . 23b; A. Ciasca, “Su un ipo di incensie e…”, fig. 2, a. 20 Una de las o mas más sencillas co esponde a un quemape umes de pied a calcá ea ecupe ado en un bo h os de Nicosia, de 9,5 cm de al u a y consis en e en una copa cilínd ica mon ada sob e un pie cónico ex asado (V. Ka ageo ghis, “Ch onique des ouilles e décou e es a chéologiques à Chyp e en 1982”, BCH 107.2 [1983] 951, fig. 79). 21 V. Ka ageo ghis, Two Cyp io e Sanc ua ies..., nº 102, pl. XII, fig. 7. 22 W. Culican, “Phoenician Incense S ands…”, 93 ss., fig. 3. 23 V. Ka ageo ghis, Exca a ions in he Nec opolis o Salamis II (Nicosia 1974) pls. XXXII, 4, 6 y XCII D . 2; W. Culican, “Phoenician Incense S ands…”, 96. 24 H. G. Niemeye , H. Schuba , T ayama . Los hipogeos enicios y el asen amien o en la desembocadu a del ío Alga obo (Mad id 1976) 231-232, lám. 15. 25 E. Gubel, Phoenician Fu ni u e. S udia Phoenicia VII (Leu en 1987) 251-254. 68 ANA Mª JIMÉNEZ FLORES ciona algunos escasos ejemplos ep oducidos en elie es. Es án ealizados en ma- de a y cons an de cua o pa as, con una se ie doble o iple de b azos c uzados y un espacio ci cula en la pa e supe io pa a aloja el aso. En las figu aciones donde apa ecen, es os muebles sos ienen asos o án o as de ino de un ipo muy conc e o inculado a o endas a la di inidad26. Sin emba go, en es e amplio abajo se elude el mobilia io de ipo sac o po lo que no encon amos e e encias a los sopo es de ipo cul ual, eniendo que emi i nos pa a es e fin a o as uen es. En con ex o une a io, ambien e donde se conjugan elemen os de ida co i- diana con la sac alización, se documen an sopo es ce ámicos de sección ci cula y o ma oncocónica, con bo des ex asados o cu os, empleados pa a la sujeción de g andes asos con enedo es. Rep oducen o mas ce ámicas bien conocidas en los luga es de hábi a y que aquí pueden e es i se de elemen os deco a i os aso- ciados al mundo une a io27. En el ámbi o cul ual escasean es e ipo de obje os. Dos de las piezas más an iguas que pod íamos califica de sopo es p oceden de la an igua ciudad de Uga i . En 1961 se ecupe ó en la llamada Casa del Sace do e un obje o ca alogado po su exca ado como sopo e de cul o o ubo de libaciones. Medía 75,5 cm. de al u a con un diáme o de 10,5 cm. en el bo de supe io y 35,4 cm. en la base. De pe fil oncocónico, había sido ealizado en e aco a y p esen- aba su supe ficie di idida po g uesos baque ones e icales en cua o paneles. La deco ación se lle ó a cabo po medio de mo i os aplicados en elie e. En uno de los paneles encon amos un pe sonaje masculino que ma cha hacia la de echa blandiendo una lanza y con un pája o en la mano; en los o os es paneles apa e- cen dis in os animales: un o o, un cie o con un pája o y una cab a28. En e 1978 y 1981 ue on ecupe ados en una osa al no e del emplo de los y hones, en el cen o de la ciudad, un conjun o de agmen os ce ámicos que o maban pa e de o o obje o simila , aunque en peo es ado de conse ación. A pesa de la pé dida de la base, la al u a econs uida alcanza los 60 cm. y el diáme o es de 20 a 40 cm. desde la boca a la base. Es ambién de o ma oncocónica aunque p esen a pequeñas abe u as en las pa edes y moldu as en los dos ex emos. La supe ficie es á di idida ho izon almen e en dos campos figu a i os po medio de un ma cado ne io a media al u a ap oximada de la pieza. Al igual que en el ejempla an e io , 26 E. Gubel, Phoenician Fu ni u e…, 262-270, ca . 174 y 159. 27 La ipología se emon a a momen os muy an e io es y en e los ejempla es conocidos hemos de señala uno p oceden e de la nec ópolis eal de la ciudad de Ebla, en conc e o de la umba del Seño de los Cáp idos, da ada en el B once Medio (1750-1700 a.C.). El sopo e, ealizado en ce ámica y de 16 cm. de al u a, p esen aba sección oncocónica y es aba p o is o de cua o aguje os ealizados ce ca del bo de supe io ; en e dos de es os o ificios se había g abado un á bol muy esquemá ico como único mo i o deco a i o (P. Ma iae, F. Pinnock, G. Scandone Ma iae [di .], Ebla. Alle o igini della ci il à u bana [Milano 1995] 498, nº 450). Ace ca de los sopo es ce ámicos enicios documen ados en la Península Ibé ica éase P. Gasull, “Los sopo es en el Bajo Guadalqui i : In en o de clasificación”, MM 23 (1982) 77-81, Abb. 10-12. 28 M. Yon, La ci è d`Ouga i su le Tell de Ras Sham a (Pa is 1997) 162, nº 40. 69 LAS IMÁGENES EN EL SERVICIO DE CULTO… la deco ación ha sido aplicada en elie e con una se ie de mo i os supe pues os siguiendo un eje e ical. En lo al o se ep esen a el disco sola alado como p o- ec o di ino y bajo és e un pe sonaje masculino es ido con la ga única ma cha hacia la de echa. Según M. Yon, se a a ía del p opio mona ca en su unción sace do al, mien as en el campo in e io , la g an palme a simboliza ía el mundo ege al y las ue zas gene ado as de la na u aleza29. Pa ece ob ia su inculación con el cul o o alguna ce emonia conc e a, aunque poco se adelan a ace ca del pa- pel conc e o desempeñado en la misma: sopo e de asos, quemape umes, al a de libaciones,... A inicios del s. XII a.C. se ha echado una se ie de cua o sopo es, ealiza- dos en b once y de o igen chip io a30. Es án o mados po cua o paneles ec an- gula es, deco ados con a ios egis os, unidos en e sí, y sos enidos po uedas. La pa e supe io es á co onada po un anillo ci cula des inado a ecibi un eci- pien e abie o. Algo pos e io es son los denominados cul s ands p oceden es de yacimien os pales inos como Megiddo, Be h-Shan, cAy y Ashdod y da ados desde el s. X a.C. Su mo ología y el apa a o iconog áfico que los acompaña sugie en una elación con el ámbi o cul ual, de ahí la aplicación de es e é mino gené ico. Den o de la p oducción conocida hay algunos ejempla es, como el de Tacana- ch, de una no able complejidad deco a i a. Fue localizado en el in e io de una cis e na, a la que ue a ojado, ce ca de un pa aje donde an e io men e se había ecupe ado o o sopo e en 1906. De una al u a de 60 cm., es aba deco ado en es de sus cua o ca as, di ididas a su ez en es campos po ne ios p onunciados. En cada ca a se p ac ica on a ias oquedades pa a en ilación siguiendo la silue a de los animales y en la pa e pos e io , sin deco ación, se encuen an dos abe u as cuad angula es coinciden es con los egis os supe io es. El conjun o deco a i o cons a de una co nisa supe io deco ada con doble fila de discos que co ona cua o egis os en al o elie e. En el in e io se mues a una figu a emenina desnuda flanqueada po dos leones es an es, seguida de un segundo egis o con abe u a cen al y dos esfinges a cada lado. A és e le sigue un e ce mo i o cons i uido po la imagen del á bol sag ado, o mado po un g ueso onco y es pa es de ás agos de amas cu adas, sob e el que se apoyan dos ibis y odeado de dos leones. Po úl imo, el cua o egis o cons a de un bo ino o bece o sin cue nos, uel o hacia la izquie da, sob e el que se ha g abado un disco sola alado. A ambos lados de es a composición se han inco po ado dos columnas exen as y en los flancos dos anima- les alados, quizás g i os. En la pa e supe io , encon amos la supe ficie ehundida pa a pe mi i el depósi o de algún aso u obje o. La inexis encia de huellas de 29 M. Yon, La ci è d`Ouga i …, 162, nº 41. 30 Dos de es as piezas se conse an en el B i ish Museum, una e ce a en el Pe gamon Museum de Be lín y la cua a p ocede de Famagus a (Chip e) y se encuen a en el Museo de Chip e (V. Ka ageo ghis, “Ch onique des ouilles e décou e es a chéologiques à Chyp e en 1978”, BCH 103.2 [1979] 676, fig. 5, a-c). 76 ANA Mª JIMÉNEZ FLORES cons i uye el ma co o sopo e de una imagen di ina, el espacio sac o donde és a ha de mani es a se. La iconog a ía mues a, pues, impo an es di e gencias en e la deco ación adicional de los quemape umes y los denominados sopo es de cul o, aunque pa e de la es uc u a de los p ime os y su uncionalidad pueden coincidi . Asi- mismo, el sopo e de Pun a del Nao que es amos analizando o ece más pun os de coincidencia con los úl imos. Se á la definición de la finalidad de la pieza la que nos ayude a explica las di e encias iconog áficas. Es a a ea no es á lib e de difi- cul ades. Los ex os li ú gicos ecupe ados en Ras Sham a ecogen con de alle las ce emonias y i os, con un calenda io p eciso, aunque el apa a o cul ual y el se i- cio apenas eciben a ención en es os esc i os, dedicados a la ca ac e ización de las íc imas y o endas56. Los elie es en pied a y las escenas g abadas en esca abeos ienden, po o a pa e, a consag a composiciones es e eo ipadas, p oceden es de la he encia iconog áfica o ien al, donde se epi e la asociación o e en e, mesa de o endas o al a y dios en onizado. Es en es as escenas donde encon amos buen núme o de quemape umes, confi mando su uncionalidad den o del apa a o de cul o. Escasean, en cambio, las imágenes que podamos a ibui a los obje os iden- ificados como sopo es y que po su deco ación y es uc u a debie on ocupa un luga p opio den o del cul o. La disposición canónica del se icio en el espacio i ual se plasma en la iconog a ía adop ada pa a las escenas de libación du an e la p ime a mi ad del I milenio a.C., con cla os p eceden es en Mesopo amia. De acue do con es a imagine ía, el espacio apa ece desc i o po a ios elemen os: la di inidad, seden e o es an e, una mesa de o endas, un quemape umes y un aso de libaciones sob e un sopo e. En el o o ex emo de la mesa queda el o e en e u ofician e de la ce emonia y los demás fieles o el co ejo57. Algunas escenas de los cuencos me álicos p esen an mesas de al a u o endas con pie oncocónico o abocinado, p óximas a la figu a di ina seden e58, pe o en su mayo ía la escena queda educida a uno o dos elemen os de se icio, la mesa de o endas o el quema- pe umes, ya sea po imposición iconog áfica o écnica, sin que apa ezca el aso de libaciones. 56 Pa a una alo ación gene al de la cues ión éase: G. del Olmo, “Typologie e syn axe des i uels uga i iques”, A. M. Blondeau, K. Schippe (eds.), Essais su le i uel I. Colloque du Cen enai e (Leu en-Pa is 1988) 44-48; idem, “Ri uales sac ificiales de plenilunio y no ilunio (KTU 1.109/1.46)”, AuO 7, 2 (1989) 181-188. 57 Ch. Wa anabe, “A P oblem in he Liba ion Scene o Ashu banipal”, M.I.H. P ince Takahi o Mikesa (ed.), Cul and Ri ual in he Ancien Nea Eas (Wiesbaden 1992) 97-98. 58 El de mayo in e és es el cuenco de pla a de la umba Be na dini (P aenes e, I alia), en el que dos al a es, uno con uego y o o con un aso de libaciones, se le an an an e la figu a seden e (G. Ma koe, Phoenician B onze and Sil e Bowls om Cyp us and he Medi e anean [Be keley 1985] 191, E2). El mismo ipo de mesa de o endas apa ece ep oducido en un esca abeo sa do (A. M. Bisi, Le s ele puniche [Roma 1987] fig. 58). 77 LAS IMÁGENES EN EL SERVICIO DE CULTO… En conclusión, en el espacio de cul o encon amos dos elemen os de se icio, el sopo e de cul o y el quemape umes, de mo ología ce cana pe o de iconog a ía y uncionalidad di e enciadas. El ejempla de Cádiz se ap oxima po ejecución écnica a los sopo es de e aco a o pied a o ien ales, po lo que no podemos en ende lo como pa e de un quemape umes. La iconog a ía ambién le elaciona con es os p oduc os y, especialmen e, con la simbología de las di inidades asociadas a la e ilidad y la ecundidad. Nues o ejempla , como basa de un conjun o más complejo, en su pa e supe io acoge ía un aso o ecipien e plano pa a el desa ollo de ce emonias significa i as (libaciones, o endas de alimen o o lus aciones como en el caso de los sopo es chip io as), en e a la ei e ada y necesa ia combus ión de pe umes. Sob e su finalidad, podemos señala que como sopo e de un ecipien e o aso de libaciones ocupaba una posición p e e en e den o del espacio de cul o, ce cano a la p opia di inidad, es deci , a su imagen. Es o explica que sea e es ido con los asgos que definen el ámbi o di ino y con escenas alusi as a su unción. Al analiza es a iconog a ía, G. Falsone ha des acado la composición igémina angula de las figu as an opomo as, que desa ollan unciones de a lan es del es ilizado á bol sag ado o mado po la palme a. Es la misma disposición que en el b once de Ka Kanna (Galilea) si e de podio a una di inidad59. En el caso gadi ano, a eno del luga de hallazgo y las menciones de los ex os, c eemos que la di inidad a la que es a ía inculado se ía la diosa As a é, di inidad de pode egene a i o a la que se daba cul o en es e emplazamien o. Su depósi o en el ma end ía luga cuando, una ez desempeñadas sus unciones cul uales, y después de su i algún despe ec o, el sopo e ue a ojado a las aguas como medio de amo ización en calidad de o enda, ci cuns ancia que coincide con lo apun ado pa a buen núme o de obje os de e aco a hallados en es e mismo luga . 59 G. Falsone, “Da Nim ud a Mozia…”, 168, fig. 26. 78 ANA Mª JIMÉNEZ FLORES LÁMINA I. Sopo e de e aco a de Cádiz. Ca a A (Fo o: Museo A queológico de Cádiz). LÁMINA II. Sopo e de e aco a de Cádiz. Ca a B (Fo o: Museo A queológico de Cádiz). LÁMINA III. Sopo e de e aco a de Cádiz. Ca a C (Fo o: Museo A queológico de Cádiz). LÁMINA IV. Sopo e de e aco a de Cádiz. De alle (Fo o: Museo A queológico de Cádiz).