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Eppur si muove. Consecuencias de la desamortización decimonónica en el patrimonio religioso de Osuna.

Cabello Ruda, Ana María

Abstract

Desde que se produce la expulsión de los Jesuitas a finales del siglo XVIII y hasta mediados del siglo XX comienza un periodo especialmente convulso en la historia de España ya que en él se suceden diferentes desamortizaciones acontecidas en los diferentes gobiernos que se suceden, siendo de todas la más destacada la de Mendizábal. A estas, se le une la invasión napoleónica, las diferentes Repúblicas, Revoluciones, Guerra Civil, abandonos, etc. que son en definitiva consecuencias negativas para el patrimonio cultural. Estos hechos históricos han sido estudiados en mayor medida que en lo que se refiere al deplorable proceso de empobrecimiento cultural que estos ocasionaron al patrimonio español, y es el principal objetivo de esta investigación, pero en el caso de la villa sevillana de Osuna, tan solo cuenta con algunas publicaciones que no terminaban de poner en relieve las consecuencias de estos hechos históricos en el patrimonio de la villa ursaonesa. Esta investigación presenta por primera vez un estudio completo de las repercusiones que para los bienes culturales existentes en dicha población tuvieron de una manera u otra los sucesivos procesos desamortizadores, hechos bélicos, etc. en los diferentes complejos conventuales de Osuna, así como de la Colegiata (principal templo religioso). Aunque no sólo se recoge la perdida de los numerosos bienes muebles o las transformaciones y traslados que sufrieron otros, sino también los derribos totales o parciales de conventos e instituciones religiosas, y que trajo también consecuencias para el urbanismo de la villa.

Full text

2 3 TESIS DOCT O RAL Epp ur s i muo v e . Co nse c u e ncia s de la de samo rtiza ción de cimo nó n i ca e n el pa trimo ni o r eligio so de Osuna. Ana María Cabello Ruda. Director: Dr . Fernando Cruz Isidoro. Progr ama de doctorado en Historia. Departamento de Historia del A r te. Sevilla, Diciembre 2018. 4 5 Índice 1. I ntroducción. 11 1.1. Motivacione s. 11 1.2. Objetivos. 12 1.3. Metodología. 14 1.4. Estado de la cuestión. 17 1.5. Estructur a y algunas consideraciones generales 25 1.6. Agradecimientos. 28 2. Osuna, cabez a del Señorío de los Gir ones. Sus princ ipales patronos. 29 2.1. Orígenes y f undadores de la Cas a de Osuna. Econo mia y sociedad. 29 2.2. Principales mecenas de la Casa y su Ducado. 49 2.3. T ipos de fundaciones conventuales en Osuna . Noble za tit ulada y Nobleza no tit ulada. 63 2.3. 1 . Nobleza T itulada. 74 2.3. 2 . Nobleza no tit ulada. 86 2.3. 3 . Pactos fundacionales y de patr onato. Preocupación por la salva ción. 92 3. E l proceso des amorti zador en l a villa de Osuna. 101 3.1. Los procesos desamortizadores en la villa de Osuna. 101 3.2. E x pulsión de la Compañía de Jesús : un pri me r ant ece dente. 104 3.3. Desamortización de Godoy: p recedente del siglo XVIII. 1 10 3.4. La ocupación fr ances a y sus cons ecuencias . 11 2 3.5. E l gobierno de las Cortes de Cádiz. 131 3.6. E l reinado de Fernando VI I. 132 3.7. La desamortización ecles iástica de Mendiza b al. 136 3.8. La desamortización de E spartero. 147 3.9. La Década Mode rada. 150 3.10. Sex enio Revolucionario. 152 3.11. La Res tauración. 154 6 4. P eriodos fundacionales en la vi lla de Osuna . 165 4.1. Oleadas f undacionales . 165 4.1. 1 . Convento de Madre de Dios de la Or den de San Fr ancis co. 169 4.1. 1 . 1. H istoria. 169 4.1. 1 . 2. Inventarios. 179 4.1. 1 . 3. Patrimonio Conservado. 179 4.1. 1 . 4. Patrimonio Perdido. 198 4.1. 2 . Convento de Santo Domingo . 208 4.1. 2 . 1. H istoria. 208 4.1. 2 . 2. Inventarios. 214 4.1. 2 . 3. Patrimonio Conservado. 215 4.1. 2 . 4. Patrimonio Perdido. 259 4.1. 3 . Antigua e I nsigne Igle sia Colegial de Nuestra S eño ra de la Asunc ión. 263 4.1. 3 . 1. H istoria. 263 4.1. 3 . 2. Inventarios. 270 4.1. 3 . 3. Patrimonio Conservado. 272 4.1. 3 . 4. Patrimonio Perdido. 349 4.1. 4 . Panteón de la Cas a de Osuna . 353 4.1. 4 . 1. H istoria. 353 4.1. 4 . 2. Inventarios. 358 4.1. 4 . 3. Patrimonio Conservado. 361 4.1. 4 . 4. Patrimonio Perdido. 389 4.1. 5 . Convento de Nuestra Señora de la Esperanza. 394 4.1. 5 . 1. H istoria. 394 4.1. 5 . 2. Inventarios. 400 4.1. 5 . 3. Patrimonio Conservado. 400 4.1. 5 . 4. Patrimonio Perdido. 428 7 4.1. 6 . Convento de Nuestra Señora de Belén de F rancisca nos Rec oletos (E l Calvario) . 433 4.1. 6 . 1. H istoria. 433 4.1. 6 . 2. Inventarios. 439 4.1. 6 . 3. Patrimonio Conservado. 439 4.1. 6 . 4. Patrimonio Perdido 443 4.1. 7 . Convento de Nuestra Señora de la V ictoria de Fr an cis canos Mínimos. 445 4.1. 7 . 1. H istoria. 445 4.1. 7 . 2. Inventarios. 448 4.1. 7 . 3. Patrimonio Conservado. 449 4.1. 7 . 4. Patrimonio Perdido. 468 4.1. 8 . Convento de Nuestra Señora de Santa Clara (franci sc anas) 471 4.1. 8 . 1. H istoria. 471 4.1. 8 . 2. Inventarios. 475 4.1. 8 . 3. Patrimonio Conservado. 475 4.1. 9 . Convento de Carmelitas Desc alzos de Nuestra Señora del Carmen. 484 4.1. 9 . 1. H istoria. 484 4.1. 9 . 2. Inventarios. 490 4.1. 9 . 3. Patrimonio Conservado. 490 4.1. 9 . 4. Patrimonio Perdido. 501 4.1. 10 . Convento de Santa Catalina V irgen y Má rti r . 505 4.1. 10 . 1. H istoria. 505 4.1. 10 . 2. Inventarios. 508 4.1. 10 . 3. Pa trimo nio Conse rvado. 508 4.1. 10 . 4. Patrimonio Perdido. 517 8 4.1. 11 . Convento de Nuestra Señor a de Consolación de la Orden T erce ra de Regulares de San F rancisco. 519 4.1. 11 . 1. H istoria. 519 4.1. 11 . 2. Inventarios. 522 4.1. 11 . 3. Patrimonio Conservado. 523 4.1. 11 . 4. Patrimonio Perdido. 534 4.1. 12 . Hospital de San Juan de Dios. 538 4.1. 12 . 1. H istoria. 538 4.1. 12 . 2. Inventarios. 545 4.1. 12 . 3. Patrimonio Conservado. 545 4.1. 12 . 4. Patrimonio Perdido. 553 4.1. 13 . Convento del E spíritu Santo (clérigos regulares) . 555 4.1. 13 . 1. H istoria. 555 4.1. 13 . 2. Inventarios. 558 4.1. 13 . 3. Patrimonio Conservado. 558 4.1. 13 . 4. Patrimonio Perdido. 566 4.1. 14 . Convento de San Pedro Nolas co de Merceda rios Des calzos. 568 4.1. 14 . 1. H istoria. 568 4.1. 14 . 2. Inventarios. 578 4.1. 14 . 3. Patrimonio Conservado. 580 4.1. 14 . 4. Patrimonio Perdido. 592 4.1. 15 . Convento de San Carlos Borromeo (Compañía de J esús). 597 4.1. 15 . 1. H istoria. 597 4.1. 15 . 2. Inventarios. 603 4.1. 15 . 3. Patrimonio Conservado. 605 4.1. 15 . 4. Patrimonio Perdido. 618 5. Conclusión. 623 9 6. F uentes y Bibliograf ía. 627 6.1. Fuentes Documentales . 627 6.2. Fuentes Impr esa s. 628 6.3. Bibliografía. 629 6.4. Bibliografía periodística. 667 6.5. Direcciones webs . 667 6.6. F uentes visuales . 668 16 Finalicé la labor inves tigadora en la villa en los Ar chivos Parroquiales de las diferentes igles ias con menos suerte que en el a nterior de Nues tra Señora de la A sunción. Durante e l curso académico 2015 y 2016 , la inves ti gación s e vio truncada al tener que dedicarle tiempo al ex amen de las oposiciones de E ducación Secundaria de la J unta de Andalucía, que se desa rr ollaron en junio y a dos operaciones qui rúrgicas a l as que me tuve que s ometer e n verano y otoño de es e mismo año respe ctivamente. Una vez c asi recuperada de la segunda y aun en r eposo, decidí r eemprender de nuevo el t rabajo, comenza ndo por la redacción de algunas partes de las que ya poseía toda la infor mación neces aria. Una vez recuperada tot almente, t erminé de recopil ar t oda la información posible, aun sabiendo que, dur ante el proce so de r edacc ión, podrían surgi rme nue vas líneas investigac ión que me podrían llevar de nuevo a lo s archivos, se pr ocedió a la redacción de los tex tos, r ealizaba también el inventario fotográfico que r eca baba per sona lmente in situ, en archivos, publicaciones o en la biblioteca municipal. La principal labor en la r ealizac ión del tex to ha sido la comparación de los diferentes doc umentos localizados, c a si todos inventari os, y el pa tr imonio cons ervado en los difer entes templos, mus eos, a lmacenes , e tc . de Osuna . Teniendo como ayuda también otros inventari os y guías tanto a nivel provincia l como local, e inclus o la visita en repetidas ocas iones a l os diferentes templos par a ac larar in situ algunas dudas o contrastar hipótesis , hecho que prácticamente he llevado a c abo dur ante todo el año 2017 y gran parte del 2018, que también he compaginado con e l estudio de las Oposiciones a Educación Secundaria. Además , de forma paralela se p rosiguió una etapa de aprendizaje, import ante en nuestra form ación p rof es ional como investigador , la continuación de los estudios de paleografía ya iniciada años atrás en las practica s realizadas en el Ar chivo Municipal durante el Más ter y el trabajo fi n de l mismo titulado “Fi es tas e n Os una en los siglos XV I al XVI I I” , que f acilitarían la lectura y t ranscripción de documentos encontrados de Osuna . Catálog o de la Exposi ci ón . Sev illa , 2009, pp. 12-1 3. 17 prácticamente realizado de manera autodidacta salvo en algunas ocasiones que se recurrí a al Archiver o Municipal. 1.4. Es tad o de la Cuestión . Toda i nves tigación vi nculada con la Cas a de Osuna, es conveniente que vay a precedido de un estudio de la misma en el que se detalle, cómo se constituye un Estado Señorial que con el tiempo se convirtió en uno de los gr andes de España. Son muchos l os autores dedicados a estudiar tanto l a historia de la C asa, sus miembros y los as pectos económicos de ella. Un eje mplo, lo c onstituyen las publicac iones de Ana del Carmen Viña Brito: Morón y Osuna en la B aja E dad Media, 1991 y “Don Pedro Gi rón y los or ígenes del Señorío de Osuna” e n la revista Historia, Instituciones y Documentos , 1990. Con anterioridad, en 1979 cab e destacar la obra de Ignacio Atienz a Hernández titulada, A ris tocracia, poder y riquez a en la España Moderna: la Cas a de Osuna. Siglos XV - XI X. A todas es tas hay que añadi r las publicadas en Actas como “ Don Pedro Girón, f undador de la C asa de Osuna (1423-1466) ” e n las Actas de las II Jor nada s de Historia: Osuna entre l os tiempo medievales y modernos . Siglos X III - XVII I en 1995 de Alfonso Franco Silva. En cuanto al estudio de los m iembros y mecenas de las Casa, conviene destac a r los siguientes l ibros, investigacione s y documentos, el más antiguo de todos es el escrito por Gerón imo Gudiel en 1577 titulado Compedio d e algunas his torias de E spaña: donde se tratan muchas antigüedades dignas de memori a y espec ialmente se da noticia de l a antigua familia de los Girones y de otros muchos l inajes. S e trata de una bibliogr afía del IV Conde de Ureña don Juan T éllez Girón. Ot ros autores que le dedicaron unas página s a t an ilustre persona f ueron: Antonio Ar iza y Montero- Coracho en su B osquejo biográfic o de Don Juan Téllez Girón IV Conde de Ureña en 1890; Hipólito S ancho Sopr anis en su obra “Don Juan Téllez Gir ón y la Universidad de O suna” publicado en la r evista Hispania en 1958 y Francis co Olid Mays ounave Una figura del s iglo XVI os unés , Don Juan Téllez Girón, IV Conde de Ureña y s u s fundaciones en 1 940. Finalmente, conviene destac ar la obra de Antonio García de Córdoba , Osuna en la obra de A ntonio García de Córdoba , tex to manus crito cons ervado en el M onasterio de Nues tra Señora de Trapana , i nse rt o en 18 el Memorial de algunos documentos no publicados ni impre sos hasta hoy, perte necientes a anti güedades de es ta villa de Osuna, fechado en 1885 de Antonio Valderr ama y Valcá rcel. De su hijo, el f uturo primer Duque de Osuna, s e encuentran unas lí neas bibliográf icas en el a r tículo de Francisco Javie r Gu tiérr ez Núñez, “L as órdenes religiosas masc ulinas en los señoríos andaluc es del Ducado de Os una ( siglos XV I - XVII I) siglos XVI -XVIII) . Relaciones de poder y predicamento s ocial”, publica do en la rev ista Ariadna y en la ya mencionada obra de Antonio García de Córdoba. De uno de los miembr os más destac ados, de la Casa el III Duque de Osuna, hay una enorme bibliografía que r elata su personalidad, sus hazañas y servicios en la marina. En lo conc erniente a este trabajo, se ha centrado la atención principalmente en el libro de Luis María L inde, Don Pedro Girón, Duque de Osuna. La hegemonía española en Europa a comienz os del siglo XVII publicado en 2005, así como en l a conferencia leída por F rancisco Rodríguez Marín titulada El Gran Duque de Osuna en 1920, el libro de Gregorio Leti Vi ta di Don Pietro Girón, duca de O ´ssuna, una viere di Napoli de 1966 y la Cultura della guerr a e arte della pace. I l II I Du ca di Osuna in Sicilia e Napoli, 1611- 1620, donde se rec ogen var ios capítulos dedicados a la vida del Duque del año 2012 . A continuación, y para t ratar unas de las labores más impor tantes de la nobleza , en este cas o los Osun a, m e refier o a las f undaciones conventuales r ealizadas en las diferentes villas del S eñorío , ha sido fundamenta l la obr a escrita por Ángela At ienza Lópe z tit ulada Tiempos de Conventos. Una historia social de las fundaciones en l a España M oderna publicado en 2008. Para ll evar a cabo el estudio de l os procesos desamortizadores, la ocupació n fr ance sa del muni cipio y la ex pulsión de algunas d e las órdenes religiosas, se cuenta co n esc asa infor mación. En un capítulo en torno al tema, en la obra de Pedro Jaime Moreno de Soto y Jos é Luis Romero T orres, titulada M artí nez Montañés y Osuna, hay un breve apartado donde se muestran unas primeras inve stigac iones desde la desamortización ilu strada hasta las últ imas per didas del siglo XI X y XX. Una obr a de referencia indispens able es también el libro llamado Osuna Napoleónica. Una villa andaluza y su distr ito durante la ocupación francesa ( 1810-18 12) en 2001, de Francisco Luis Díaz Tor rejón . T ambién para el desarrollo del t rabajo s e ha acudido a obras como la s de 19 Manue l Antonio Ramos S uárez Pat rimonio Cultural y desamor tiza ción en M arc hena (1796- 1901) de 2008, así como los estudios de Alfonso L azo Díaz, La desamor tización de las tier ras de la Provincia de Sevilla : (1835-1845) de 1970 y su especial refer encia a Osuna ( documento inédito), con el tít u lo de La des amortiz a ción eclesiás tica de Sevilla del año 1990 por Benito Rodríguez E spinosa . A esta bibli ografía, hay que añadirle la específica de cada comunidad religiosa o fundación realiza da en Osuna , de sarrollado por rig uroso orden de ins tauración en la villa, así como una bibliogr afía general de l as f undaciones de la Casa de Osuna. E n el plano general, conviene citar la obra de Jos é M aría M iur a Andrades, “L as órdenes religiosas en Osuna y su entorno hasta fines del siglo XVI”, en las actas ya mencionadas de Osuna entre los tiempos medievales y modernos . Siglos X III al XVIII en 1995 y la ya también aludida de Francisco Javier Gutiérr ez Núñez titula da “Las ór denes religiosas masc ulinas en los s eñoríos a ndaluces del Ducado de Os un a (siglos XVI- XVII I). Re laciones de pode r y pr edicamento socia l”, en la revista Ariadna . Para l a pri mera or den investigada, la franc iscana de Madre de Dios se ha contado con las siguientes investigaciones , J osé Ma nuel R am írez Olid “La presenc ia de los fr ancis canos en Os una” publicado en las A ctas I Congre so Internacional sobre lo s francis cano s de E stepa en el año 2003, así como la de Jorge Alberto Jordán Fernández titulada E l convento francisc ano de Madre de Dio s de Osuna. Notas para su historia en el siglo XIX ( 1809-1832 ) en A ctas XIII Jor nada de Histor ia y Patrimonio sobre la provinc ia de Sevilla en 2016, el a rtí culo de Pedro Luengo G utiérr ez “La iglesia convento de Santa Madre de Dios”, publicado en A rchivo Hispalens e y la bolsa per tenecie nte al Archivo de Rodríguez Marín , que conserva una copia del r elato f undacional de la orden . La mentablemente, la or den dominica cuenta con menos documentaci ón bibliográf ica, habiendo sido algunas de ellas ya citadas, como es el cas o de la obra de Miura Andrades y el relato fundacional conser vado en la ya mencionada bols a de Rodríguez Marín. Del templo Colegial, s e conserva una monografía de Ar te Hispalense titulada La Colegiata de Osuna escrita por Manuel R odríguez Buzón-Ca lle en el año 1982 y reeditada en el año 2012, así como la Guía Artística de Os una, del m ismo auto r ambos bastante 20 anticuados e n c uanto a la infor mación que pr oporcionan. T ambién ex iste un a serie d e artículos, como el titulado “La Colegiata de Osuna. Una hi storia inacabada” escrito por Jos é Manuel Ramírez Olid para He spér ide s. Anuario de I nves tigaciones; alguno s de Pedro Jaime Moreno de Soto, relacionados con las vicisitudes de la torr e de la Colegiata o el retablo mayor y el ya mencionado de Rodríguez Buz ón-Calle. No hay que dejar pas ar por alto la enorme bibliografía en torno a obr as conc retas que alberga este templo colegial, que se irán desglos ando dur ante la investigación. El Panteón Duc al se encue ntra muy ligado a la Colegiata, de ahí que l a bibl iog rafía general sea la misma, los li b ros ya mencionado s de Rodríguez Buzón, así como un artículo de R afael de B esa publ icado en el C uaderno de los A migos de los M useos de Osuna titulado “Intervenciones en el Santo Sepulcro de la Colegiata de Osuna: 1880- 1896” del año 2016 , así como t ambién hay una serie de ar t ículos a los que se hará referencia durante la i nves tigación en torno a pieza s y espacios que han sido restaurados . El templo agus tino de la villa, ha s ido previamente estudiado por Beatriz Cuevas Sarr ia y Ros ario Moreno Ortega, en La Igles ia del Conve nto de San Agustín de Os una de 2006, obra que se centra práctica mente en una d esc ri pción del pa tr imonio de l templo. Para su hi sto r ia, hay que recurrir al E pytome Historial de l o suce dido en el M onaster io que comúnmente llaman C olegio de N uestra Se ñ ora de la E spe ranza, de la Orden de Nues tro Padre San Agustín de l a villa de Osuna, fec hado e n el s iglo XVII , de l que s e conse rva una copia en la Biblioteca Muni cipal, es tando custodiado el or iginal en l a Biblioteca Provincial de Córdoba , aunque tam bién hay que hacer conviene hacer referencia en cuanto a su fundación, al ya menciona do de García de Córdoba y al Archivo de Rodríguez Marín. Con respecto al convento de Nuestra Seño ra de B elén de fr ancis canos recoletos, conocido popularmente como E l Calvario , ex iste esca s a bibliogr afía al igual que ocur re con el dominico, por lo que se ha util izado para su investigación el estudio realizado por Pedro Jaime Moreno de Sot o y Jos é I lde fonso Ruiz Cecilia titul ado “ El Monte Calvario” en A puntes 2. Apuntes y Documentos para la Histor ia de Osuna del año 1998 . 21 En cuanto al templo míni mo , se ha empleado pa ra su estudio, a l a obra de José Manue l Nava rr o Domínguez “L a Orden de Mín i mos en la prov incia eclesiá stica de Sevilla. Panorama general de la o rden en la segunda mitad del siglo XVIII” publicada en el I Ciclo de confer encia s Los Mínimos en Andalucía en 2007, y a de Jorge Alberto J ordán Fernández titulada Los Conventos de la O rden de M ínimos en la provincia de Sevilla. Histor ia, economía y arte ( s.XVI- XI X) en 2013. También se ha ut ilizado l a publi cac ión de Antonio Morón Carmona en el Cuader no de los A migos de los M useos de Osuna de 2013, “Ap rox imación al pat rimonio artístico del antiguo convento de los mínimos de Osuna ”. Y pa ra finalizar un prime r ace rcamiento al patrim onio perdido y dispers o de este cenobio, he acudido a un art ículo titulado El pa trimonio artístico del desamortizado convento de Nuestra Señora de la Victori a de franci sca nos míni mos de Osuna y publicado en las X III Jor nadas de H istoria y P atrimonio s obre la pr ovincia de Sevilla “Las órde nes religios as y militare s en la provincia de Sevilla ( siglos X II I- XX )” en Sevilla en el año 2007. Es ca s a bibli ografía es la que s e ha localizado sobr e el convento de las clar isa s de Osuna . T an solo aludir al artículo publicado en Apuntes 2, Apuntes y Documentos para la Historia de Osuna, nº 3 en el año 2000 y en el Anuario Arqueológico de Andalucía en 1999 t itulado “R esultados de la I n tervención a r queológica de urgencia en l a C/Huerta nº 3 y 5 de Osuna ” y al capítulo del libro Martínez M ont añés y Osuna de José Luis Romero Tor res y Pedro Ja ime Moreno de S oto del año 2011 ya mencionado. Para el estudio de la orden carmelita en Osuna, se han consultado el artículo de Balbino Velasc o Ba yón publicado en E xtract from the L and of Carm el en Roma en el año 1991 con el nom b re de “E l Colegio-c onvento de carmelitas de Osuna”. Además , se ha empleado el libro de I smael Martínez Carretero titulado E xclaus tración y Restauración del Carm en en E spaña (1771- 1910 ), también publicado en Roma en el año 1996. Y al Epytome historial de los carmelitas en A ndalucía y M urcía . Pr imera edición del ms . Original 18118 de la Biblioteca Nacional de Madrid, preparado también po r el Rvdo. P. Ismael Martinez Carretero, de la mis ma Or den. De muy esc asa se puede calificar la documentación exis tente r elativa al cenobi o de Santa Catalina Virgen y Má rt ir, tan solo se cuenta con el artículo publicado en el I Congr eso Internacional P atrimonio, Des arr ollo Rural y Tur ismo en el siglo XXI , de 22 Francisco Lede sma Gáme z y cuyo títul o es “El Convento de Santa Catalina de Osuna”, al que se le une un artículo titul ado “E l patrimoni o escultórico del ex tinto convento d e Santa Catalina Vir gen y Mártir de Osuna, hoy en Borm ujos”, publi cado en el Cuader no de los A migos de los Muse os de Osuna en el año 2 012 por Ana Pérez de Tena. En cuanto al convento de Consola ción, tan solo se ha contado al T estamento de don J uan T éllez Gi rón, IV C onde de Ureña conservado en e l Archivo His tórico Nacional, que hace r eferencia al cenobio y a libros ya menci onados como el de Antonio García de Córdoba y el de Jos é María Miura Andrades . La Orden de San Juan de Dios en Osuna, cuenta con un lib ro titulado, La Or den Hospitalar ia de San Juan de Dios en Os una , de Fr ancis co Manuel Delgado Aboza de 2013, y un anterior artículo del m ismo autor para Apuntes 2. Apuntes para la Histor ia de Osuna , bajo el nombr e de “La Or den de San Juan de Dios en Os una: El Hospital de Nues tr a Señora de la Luz ”, realizado junto con Ped ro Jaime Moreno de S o to . Para e l es tudio de l conve nto del Espíritu Santo, s e ha emplea do, el artículo de Francisco Lede sma Gámez titulado “L a vida en la calle: Notas sobre religiosidad, fiestas y teatro en Osuna (siglos XVI- XVIII) . III. Un caso impensado. E l milagro de la Virgen de Guía”, publicado en Apuntes 2. A puntes y docu mentos para la Historia de Os una del año 2004, al que hay que unir textos de las Ac ta s Capitulares del Ar chivo Municipal, donde se indica el esta do de conservación del ceno bio y sus reparaciones . En relación a l convento mercedario , e s c onvenient e s eñalar las investigaciones de Jorge Alberto Jordán Fer nández bajo el t ítulo “I . Algunas noticias de l os primeros año s de vida del convento de la Merced Desca lza de Os una, saca das de los papeles del P. Pedro de San Ce cilio” y el de Francisco Lede sma Gámez, “III. M ercedarios y Je suitas: avatares de dos f undaciones postridentinas en Osuna” ambos publicados en Apuntes 2. Apuntes y Documentos para la Historia de Osuna en el año 2007. A los que hay que añadirle un Ynforme de los moti uos, y s ucesos de las Obr as de Librería, Ygles ía, y Casas de nr a. Ssma. M e Comend ra . Osuna, 1761-1779 cons erva do en la Biblioteca G eneral de la Universidad de Sevill a en la Sección de Manus critos . 23 Por últi mo, para el convento de S an Carlos Bo rromeo, se ha uti l izado el ya mencionado artículo de Fr ancisc o Ledes ma ti t ulado “III. Merceda rios y Jesuitas : Avatares de dos f undaciones postri dentinas en Osuna,” el de Francis co Javier Guti érrez Nuñez bajo el nombre de “Origen y fundación del Colegio de la Compañía de Jes ú s d e Osuna en el primer tercio del siglo XVI ” en Archivo Hispalens e en 2007 y el inventario de Antonio Martín Pradas , publ icado también en A rchivo Hispalense , titu lado “La ex pul sión de la Compañía de Je sús de Osuna. E l c atálogo de pinturas del colegio de S an Carlos el Real” en 2009. En cuanto a los retablos de l a villa de Osuna se han cons ultado los lib ros de Fátima Halcón, Fr ancis co J. Her rera García y Álvaro Rec io Mir titulado El retablo sev illano desde sus orígenes a la actualidad ; además de la obr a E l retablo barroco sevillano del año 2000 de los mismos autores ; el libro de Jesús Palomero Pá ramo titul ado E l retablo sev illano del Renacimiento: análisis y evolución ( 1560-1629) , publ icado en Sevilla en 1983 y el de F rancisco J. Herrer a García El re tablo sev illano en la primer a mit ad del siglo XV III: evolución y difus ión del retablo de es típites editado en Sevilla en el año 2001 . El empleo de esta bibl iografía ha sido completado con art ículos ex pr esamente dedicados a un r etablo en concreto, como pueden ser los de Rosario Moreno Ortega en Archivo Hispalens e del año 1990 t itulado “E l retablo de Jesús Nazareno de Os una. Aportaciones a la obra de P edro Roldan El Moz o”, y el publi cado en el Congre so ya mencionado de P atrimonio, Des arrollo Rural y Turismo en el siglo XX I cuyo nombr e es “Francisco Ma rí a de Ceiba, maestro r etablista de Osuna ” . T ambién el que r ealiza en colaboración de Ana Belén Yerbes Cadenas, titulado “El nuevo r etablo mayor de Santa Catalina Mártir, a la chinesca ” en lo s Cuadernos de los Amigos de los Museos de Os una en el año 2015; el de P edro Jaime Moreno de Soto publi cado en el Cuader no de lo s Amigos de l os Museos de Os una bajo el nomb re de “ Escultore s y r etablos antequeranos en el patrimonio artístico de Osuna” y l a de Anton io Joaquín Santos Márquez, “Ventura y desventura del retablo mayor de la Iglesia de la C ompañía de Jes ús de Os una” publicado en Temas de E stética y Arte en 2007 . Para el r etablo mayo r de la Colegiata, se han usado pr incipalmente las investigac iones de Manuel Rodríguez Buzón-Calle, titu lado “Ries go y Ventura del 24 Retablo Mayor de l a Colegiata de Osuna” publi cado por A rc hivo Hispalense en el año 1980 y el posterior de Cés ar Guti érrez Moya también en la m isma publicación y titulado “Nueva s noticias sobre el retablo mayor de la Cole giata de Osuna ” en el año 1987 . Otra investigación que es import ante reseña r es la aportación de Julia Herráez y Sánchez de E sca ri he con el nombre de “Antonio de Alf ián . Aportaciones al estudio del arte pictórico sevillano del siglo XVI” publicada en Ma drid en el Bol etín de la Sociedad Española de Excurs iones en 1939. Al que le compl ementa el realizado po r Juan Luis Coto Cobo, Jes ús Mª Palomer o Pá ramo y Manuel Rodr íguez Buzón- Calle bajo el nombre de El retablo de la Vi rge n de B elén del Conve nto de S anto Domingo de Osuna en 1999. Otras publicaciones nos han servido pa r a completa r la inve stigación, en este cas o, desta car la de Francisco Ledes ma G ámez titul ada “Noticias sobre Die go de Mendoza, entallador y carpinte ro en Osuna (1596-1617)” publicada en el L aborator io de Arte . También se ha recurrido a libros, como el de Cele stino López Martínez, titulado Des de Je rónimo Hernández has ta Martínez Montañés publicado en Sevilla en 1929 o el de Antoni o Muro Or ejón, Documentos para la Historia del Arte en A ndalucía, editado en la capital hispalense en 1932 y al de José Her nández Díaz, bajo el nombre “Arte y artistas de l Renacimiento en Sevilla” en Documentos par a la Historia de l Arte en Andalucía , t ambién publicado en la capital hi spa lense en 1933, para la labor documental de muchas obras. Para la comparativa de los inventarios l ocalizados en los Ar chivos, se han utilizado: l a Guía Artística de Sevilla y su provinc ia de 1983, realizada por Alf redo Morales , Mª Jesús Sanz, Juan Mª Serr era y E nrique Valdivieso; l a Guía A rtística de Osuna de Manuel Rodríguez Buzón- Calle de 198 6 y el Inventario A rtístico de Sevilla y su provinc ia realizado por Alfredo Morales, A. Obou y Alfonso Pleguezue lo de 1982. Al hablar de las ob ras conse rvadas en la Colegiata de José de Ribera, se ha recurri do a Gabriele Finaldi “El Calvario” Catálogo Exposición E l Joven Ribera publicado por el M useo del P rado e n 2011, junto c on la ob r a de Los Ribe ra de Os una con tex to y notas de Alf onso Pérez Sánche z publ icado en Sevilla en 1978. E n el caso de las 25 obras de Hernando de Stur nio, se ha utili zado la monografía de 1983 de Arte Hispalense de Juan Miguel Ser rera C ontrer as titulada Hernando de E sturmio y la de August L. Maye r, La escuela sev illana de pint ura del año 20 10 también sevillana . Lo relacionado en torno a la cantidad de religios os que había en cada cenobio ursaonens e, se ha consultado el artículo de José Sánchez Herr ero llamado “La villa y su gobierno ducal. La iglesia y la r eligiosidad. 1695-1739” en l as actas ya mencionadas de Osuna entre los tiempos medievales y moder nos. S iglos XIII- XV III . El l ibro Osuna 1751 . Según las respue stas del Catastr o de Ensenada de 1991; el m anus crito de Antonio Valderrama y Valcárcel t itulado His toria, antigüed ades y exc elencias de la villa de Os una por Don Antonio Gar cía de Cór doba corregidor de dicha villa, año de 1747. I ncluido e n el Memor ial de algunos documentos no publicados ni impres os has ta hoy, pe rtenec iente s a anti güedades de es ta villa de Osuna, manuscrito de 1885 cuya copia se encuentra en l a Biblioteca Municipal y el original en el Mona sterio de la E ncarnación de Os una. También para este aspecto se recurr e a unas Ac ta s del Archivo M unicipal de Osuna del año 180 3 y para fi nalizar a Pas cual Madoz en su Diccionari o Geográfico-estadís tico-histórico d e España y sus poses iones de Ultrama r de 1845-1859 siendo consultado una edición que rec oge en un volumen todas las entradas refere nte s a la provincia de Sevilla . 1.5. Estructura y algunas consideraciones generales . El trabajo, s e encuentra e structurado en tres capítulos dentro de los cuales ha y diferentes subcapítulos, a lo que hay que s umarle las referencias bibliogr áficas dispues t a s al f inal del documento. El primer capítulo, realiza un acercamiento a los or ígenes e historia del Señor ío de l os Téllez Gir ón, así como a l os pri ncipales m ecenas de la ca sa y a los dos tipos d e nobleza, ti tulada y no titulada, que des arr ollaba fundac iones conventuales . El segundo capítulo, en cambio, hace un r ecorrido que se inicia con la ex pulsión de l os jesuitas , primera orden que desapa rece de la villa y pri me r patrimonio perdido y disperso, para continuar con los diferentes procesos desamortizadores, as í como l a invasión fr ances a y otros hechos históricos acae cidos. 32 de Jaén, el importe de portazgos de Úbeda, Baez a, Ja én y Andújar , el almojar i fazgo de Jaé n y el impuesto sobre el comercio f ronterizo d e los diversos lugares del obispado de Granada 19 . Los lugar es constituyen la parte más importante, ya que son el punto de par tida y el pr ocedimiento para la formación del Señorío en sí. Siguiendo un or den cronológico se desa rr olló de la s iguiente f orma 20 : las villas vallisoleta nas de Ureña y T iedra c on su tierra y P obladura 21 ; l a villa de Peñafiel 22 , cuya conces ión se confirmaba años después al igual que las donaciones anteriores. A esto, hay que añad ir la conces ión de V illamayor , T rueva y S an Felices de Gallegas 23 . En algunas conce siones, si bien se les conce de l a merced, al no conservarse el documento original, solo por ref erencias posterior es se pued e comprobar que no se llevó a cabo la conces ión como tal; este es el cas o de la villa de Santisteban del Puer to 24 . A partir de 1458 , s e produce una segunda etapa en l as dona ciones; esta nueva fas e es la que s upone en ve rdad un se ri o intento de f und ar un señorío 25 . Se inicia con F r egenal de la Sier ra, cedida en lugar de l a donación temp rana de Alcaraz 26 , de la que no toma poses ión. A cambio el rey le cede Gumiel de I zán en Burgos 27 y las villas de Briones y p. 84. 19 Archivo Histó rico Nacio nal (A. H . N.), 18- IX -144 5, l e g. 45, nº 46 y leg. 8, carp. 7, nº 3 , 4 y 5 citado por LADERO QU E SAD A, M iguel Á n gel. Andalu cía en… , o p. c it. , pp.3 3 y ss . en VIÑ A BRIT O , A n a d el Carmen , Morón y Osuna… , op . ci t., p. 84 . 20 VIÑA BR IT O, An a del Car men. Mor ón y Osun a…, op . cit., p. 85. 21 A.D.F . 25 - VI -1445, caj a 31, nº 4; A .H.N. Osun a, c arp . 2, exp. nº 5 citado por VIÑA BRITO , Ana d el Carmen . Morón y Osuna …, op . cit., p. 85. 22 28- VI I -1448 ci tado por UHA GON Y GUA RDAMIN O , Fra ncisco de. Ór dene s mi li tar es. Madrid , 1898 , p. 50. S eria posteriorm e nte ratific ada el 10 noviembr e de e ste mism o a ño . A.H .N. Osun a, le g . 2, nº.19 c itad o por VI ÑA BRIT O , Ana del Carm en. Moró n y Osuna… , op. c it., p. 85 . 23 Confi rm a do e l 12 d e di ciembre de 1454. L as de P eñaf iel se volvió a c o nfirma r post eriorm ente e l 12 de julio de 1456 , conc ediéndos e perm iso pa r a e dif icar la villa ci tado por VIÑA BRITO , Ana del C armen . Morón y Osuna… , op. cit. , p . 85 . 24 A rchi v o Hist óri co Na ci o nal (e n ad elante A . H.N) , Os una, 14 5 3, s.m. , s .d., l eg. 35 , nº 51 citado por TO RA L PE ÑARAND A, Enriqu e. “Úb eda 1442-1510 ” en Inst ituto d e E st udios G ienenses , Sevil la, 1945, p. 39 y LADERO QU E SAD A, M iguel Áng el. Anda lucía en…, op. cit., p . 34. E n e st e do cumen to se est ablece que el prínci pe don E n rique consi guió que su padre Juan II h icies e mer ced d e la vill a a don Pedro Gir ón. 25 LADERO QUESA DA, Mi gue l Án gel. An dalu cí a e n…, op . c it., y A TIEN ZA HERNÁ NDE Z , I gnacio. “ El poder r eal e n e l sigl o XV : lect ura crí tic a de los doc um e ntos d e don a c iones d e vill as y lugares . La form ación de los E st ados de Osuna ” en R evista In te rna cional d e Soci o log ía , nº 48. 19 83 en VIÑA BRIT O, Ana d el Carmen . Morón y Osuna… , op . ci t., p. 82 . 26 A. D. F . 2 -I-1458 , caja 1, nº 18 citado por O´ CA LL AGHA N, J ose ph F . Don Pedr o G irón, Master of the or der…, op. c it. , p. 36 9; L ADERO QUESA DA, M iguel Áng e l. Andal ucía en… , op. c it. p . 34 ; UH AGO N Y GUA RDAM INO, Francisco . Ór den es Mili tar es…, op . c it ., p. 22 en VIÑ A BRIT O , An a d el Carmen . Morón y Osuna… , op. cit. , p . 86 . 27 1459, octubr e, 7. M adrid cit ado por UHAG ON Y GUARD A MIN O, Fran ci s co. Ór denes Mil it ar es … , op. 33 Alcaraz 28 . Ese mismo año, recibe en t ierr as de Peñ af iel la donación de los lugares de La ngayo, Pinel de Suso y San Mamés 29 . El cas o de Fregenal de la Sierr a no constituye un he cho ais lado, ya que algo s imilar ocurrió con la s dona ciones de la s villas de Fuenteo vejuna y Belm ez 30 , que tampoco pudo incorporar las el M aestre de Calatrava a su pa tr i monio, debido a la oposic ión de la jurisdicción c ordobesa. No obstante, es tas dos ú ltimas pudo per mutarlas po r l as de Osuna y Cazalla. Mientras se r es uelve e ste tr ueque, continuaban las donaciones de otros lugar es, como las villas de Maga ña 31 y Archidona 32 , esta última concedida a Don Pedro Gir ón en nombre de su hijo Don Alf onso T éllez- Girón, I Co nde de Ur eña 33 . La s donaciones ef ectuada s a Don P edro Gir ón por el monar ca , res ponden a diferentes motivos . As í, po r ejemplo, finalizada la guerra de Navarra, recibe la conce sión de los lugar es y vill as de Ureña, T i edra, San F elices de Gallegos , P eñafiel, Fuenteovejuna y Belmez, según consta en la conf i rmación que de estas vi llas realizó en Jaén el r ey Enr ique I V en 1464. La conce sión se llevó a cabo, una vez que el Maes tr e de Calatrava volvió a la lea ltad al rey de Castilla abandonando l a liga con los aragoneses 34 . Esta for ma de donaciones por par te del Rey , ti ene también como objeto, el mantener bajo su autor idad a un i mpo rtante grupo de nobles, que además controla mediante confederaciones nobiliari as. cit., p. 57 citado p or V IÑA BRI TO , An a d el Carm en. Mor ón y Osuna… , op. c it., p. 86. 28 1459, octubr e, 30 ci tado por UHAGON Y GU ARDAM INO, Francis co de . Ór den es Mi litar es… , op. cit. , p. 57 en V IÑA BR ITO , An a de l C armen . Mor ón y Osuna… , op. cit., p. 86. 29 1458, o ctubre , 8 . Mad rid cita do por UHAGON Y GUARD AMINO , Fran ci s co d e . Ór denes Mi litar es ..., op. cit., p . 5 7. L as c itadas dona ciones fue r on c onfirm adas al a ño sigu iente , e n n oviembre de 1459 en VIÑ A BRITO , An a de l C armen . Morón y Osuna… , op . c i t., p. 86 . 30 A. H . N. Osun a. 6- VIII -1 460 , Leg. 35, n º 1 cit ado por VIÑA BRI TO, Ana del Carmen. Morón y Osuna… , op. cit., p. 86. 31 A. D. F . 1 4 -12-14 61, caja 1, nº 24 citad o por VIÑ A BRIT O, Ana d el Ca rm en. Morón y Os un a…, op. cit . , p. 86. 32 A. H . N. Osun a , 30- VI I -1464, l eg. 61, nº 3 ci tado por O´ CAL LAGHA N, J os eph F . D . Pedr o Girón… , op. cit . , p. 152 en VIÑA BRIT O , Ana del Carme n. Morón y Osu na…, op. cit ., p. 86. 33 A . H.N . Os una, leg. 61, nº 3 , 30- VII -1464 “…se conc ede a d o n Alfonso Té ll e z G i r ón la vi l la d e Ar chidona con sus vasal los e jurisd icció n alta e ba xa e mer o misto imper io c on todas sus r entas , pec hos e de r e chos…” citado por VI ÑA BRIT O , Ana del Carme n. Morón y Osuna …, op. cit., p . 86 . 34 A. H . N. Osun a , 3- III -14 64, le g . 35 , nº 3. Esta concesió n s e de bió a l os servi cios pr estados por Don Pedro Girón e n l a g uerr a d e Na varra c i ta do por VIÑA BRITO , Ana del Carme n. Morón y Os una… , op . cit., p . 87 . 34 Otro moti vo de donaciones , cor responde a incumpli mientos de concesiones anteriores, y a la imposibilidad de in tegrar alguna d e ellas al señorío, aunque también hay conces ione s poco e specíficas . De toda s e llas, llama la atenc ión la dispersión geográfica y que su motivo sea el agradecimiento o pago a los s ervicios prestados . La segunda form a de incorporar terr itorios al nuevo S eñorío lo constituían las compras, que resultaron se r el principal cauc e de engrandecimiento del patrimonio señoria l; e xis t e n dos tipos de compras : de lugare s y de rentas y heredades. En dichas compras se es tabl ece de forma clara que lo que se vende es lo que el anterior pr opietario tenía en la villa, quedando ex cluidos los bienes o derechos que pose ía la Corona, los Conce jos o incluso los particulares ; en algunas ocasione s, estos bienes de parti culares y sobre todo de los Concejos serán usurpados con el f in de obtener la plena pr opiedad sobre el ter r itorio 35 . Este apartado de compras, se des arr oll ará al igual que se hizo con el de las donaciones , de manera cronológica. La villa de Gelves 36 fue una de las pr ime ras compras efectuadas por Don Ped ro Girón. E n la escritura de compra-ve nta, se estipula cuáles son los bienes que pertenec e n al nuevo compr ador y cuáles se defi nen como de uso comunal; al pe rtenecer la villa de Gelves a dos h ermanos , se compró en principio solo una parte de la misma, la perteneciente a doña María de Guzmán por 8 50. 000 maravedíes 37 . La otr a parte , perteneciente a don Jor ge de Guzmán, su he rmano , la compró Don Pedro Gi rón en 1462 por la mi sma cuantía 38 . No obstante, en 1475, y deb ido a una reclamación de su pr imer propietario, don Juan de T ovar , quedará definitiva mente separada del S eñorío. Otra compra efectuada por don Ped ro Girón , fue la vil la de Olvera con sus “pagos y l yev as”, así como la for taleza de A yamonte. La compra se la efectuó a don Diego de Estuñiga, Conde de Miranda, por una cuantía de 1. 700. 000 maravedíes; no obstante , la 35 VIÑ A B RITO , An a de l C armen . Mor ón y Osuna… , op . cit . , pp. 88-89 y 91 . 36 A.H. N . Osun a , 2 1- IX -145 9, leg. 2 5, nº 29-40. Per te n ecía a los hijos de Don Gon zalo de Gu zmán, Don Jorg e y Doñ a Marí a citad o po r V IÑA BRI TO, An a d el Carm en. Morón y Osuna… , op. cit ., p. 91. 37 A .H.N . 25- II I -1459 , le g . 35 , nº 34 y 35 . La vent a e fectu ada por doña María de Gu zmán fue de “…la mitad d e la villa de Gelv es en e l arz ob ispado d e S evilla c o n sus v alidos e térm inos en pr e ci o de 850.000 mrs”, d espués de realiza das las correspond ientes c apitu laciones entre la ci t ada doña Mar ía y don Pedro Gir ó n en VIÑ A BRIT O , An a del Carm en. Morón y Osuna… , op . cit. , p . 92. 38 A.H. N . Osuna , 2-V -1462, leg. 3 5, nº 40 citado por VIÑA BRIT O, A na del Carm en. Morón y Osuna… , op. cit., p. 92. 35 venta se ase ntó en lo s libr os previa pe tición de dicho Conde al R ey a nombre de don Alfonso T éllez Girón, a quien se l as había ce did o y traspasa do. Por esta compr a, don Pedro obtuvo ciertos derechos sobre Carmona , como fueron, la tenencia de l os Alcázares y de los oficios de la villa que heredarían sus hijos 39 . T ambién se efectuó la compra de V illaf rechos al C o nde de Cas tro, po r una cua ntía de 4.200 doblas 40 . Para su hijo don Alfonso, adquirió o tros lugares como fueron , el donadío y término de Or tegícar 41 a don P edro de Cá r denas, r egidor cordobés , la villa de Jódar 42 , c uya venta estaba ya estipulada de antemano por su matrimonio con doña Cons tanza hija del Conde de P lase ncia. Los lugares de P adilla, Maç anillo, Morfereces de Y us o, Morfereces de Suso , Oreja, Fuente Pedraz a, Candeja s y la T orre fueron adquiridos pa ra su hijo Alfonso por un total de 1.000.000 maravedíes 43 a su hermano Jua n P achec o. Fallecido el Conde, se continúa con el engrandecimiento del Señorío. S us hijos adquir ieron, la doceava parte del lugar de Palos y la sé ptima de la de V ill alba por 820.000 ma ravedíes 44 . Otras compras fueron las de Quin tanillas de Y uso en 1480 por 600.000 maravedíes y los lugares de Baha bón, Uquillas y Cilleruelo en 1481 por 1.050.000 maravedíes . El otro t ipo de compras al que antes s e ha hech o r eferencia, es el de rentas y heredades , des cribiéndolo también de f o rma cron ológica; se ll evó a c abo del s iguiente modo: la de T ercios de T iedr a para obtener el total de la propiedad; de for ma similar fue la de l as heredades en T iedra y Pobladura 45 , l os derechos de Carmona 46 y los bi enes de 39 A.H . N. 21- XI - 1475 , leg . 35, nº 8. En un alb alá d el rey don Fernando se s eñala que se re sp etará e st a tenencia del Cond e de Ure ña o se l e compensa ría por ello. Citado LADE RO QU E SAD A, M igu el Áng el. Andaluc ía en el s iglo XV … , op. cit., p. 36 cit ado por V IÑ A BRITO, Ana d el Carm en. Mor ón y Osuna…, op. cit., p. 94. 40 A. H . N. Osuna , 1 459 ( ¿ ) , l e g. 20 , nº 19 citado por V IÑA BRI TO , Ana del C armen . M orón y O suna…, op . cit., p. 94. 41 A. H.N . Osuna , 1 2-X-1462 , leg. 95, nº 13 citado por VIÑA BRIT O, Ana del Carm en. Morón y Osuna… , op. cit., p. 94. 42 A. D . F . 14- XI -1460, ca ja 1, nº 2 2 y 1 7- III -1 463 , ca ja 1 , nº 25. Per tenec ía al Cond e de M i randa cit a do por VIÑA BR IT O, An a del Car men. Mor ón y Osun a…, op . cit., p. 95. 43 V IÑA B RITO , An a de l C armen. Mor ón y Osuna… , op. c it., pp. 93 y 95. 44 A . H.N . O sun a 31-X-1466 , Fo ntiveros , leg. 35 , nº 49 . Pert enecí a a Do ñ a Leonor Pimen tel c itado por VIÑA BR IT O, An a del Car men. Mor ón y Osun a…, op . cit., p. 96. 45 VIÑ A BRIT O , A na del Carm en. Morón y Osu na…, op. ci t. , p. 96. Com prados a Don Á lva r o de V i ll alpan do. La s hereda des en T iedra y Pobl adura. 46 A.H.N. Osuna , 23- XI -1460, leg . 93, nº 4. Com prados a l Con de de Mir anda, Do n Diego d e St úñiga junto al Cas ti llo de A y amont e y la vi lla de Olvera citado por V IÑA BRI TO, An a d el Carm en. Mor ón y Os una… , 36 Úbeda, r ealizados es tos en dos fase s, una pr imera por 40.000 maravedíes y una segunda por 70. 000 maravedíes 47 . Además, se a dquir ieron , las he redades en O lvera y otr as localidades compr adas a la m ue rte de Don P edro Gi rón, por 20.600 maravedíes. T ambién, los her edamientos que Doña Leonor de Pi mentel tenía en Carmona, y que f ueron adquiridos junto a la ve nta de pa r te del lugar de Palos y de V ill alba 48 y la heredad de V illaparr ax , en dos fases por 106 .200 maravedíes 49 . La tercera modalidad que contribuye a la f ormació n del patrimoni o de los Condes de Ur eña, fue la permuta o tr ueque. T al es el caso de las v illas de Morón, el castillo de Cote y el lugar de A rahal, que pertenec ían a la Orde n de Alcántara desde 1279 50 y que fue permutada p or esta a Don Juan Pacheco 51 , a cambio de las villas de V illanueva de la Barcarrota, Salvatierra y el castillo de Az agala 52 . En el caso de Osuna, capital del Señorío y vi lla en la que está centrada el trabajo, hay que remonta rse a la ya mencionada donación de las villas de Fuenteovejuna y Bel me z (1460) , que contó con la oposición de los moradores de ambos lugares, y cuya solución fue el trueque por las de Caza lla y Osuna que pe rtene cían a l a Orden de Calatrava. Don Pedro Girón, jus tifi cará el tr ueque, no por la rebeli ón de los habitantes de Fuenteovejuna que no lo reconocen como pr opietario de la villa, sino por la lejanía que mantiene esta con las villas de Osuna y Cazalla y con las del re sto de las prop iedades de la Orden, op. cit., p. 96. 47 L as fechas d e las v e ntas correspond e n: l a prim era al dí a 2 de febrero de l a ño 14 62 en Ar jona y la se gund a al día 3 d e f ebre r o de l año sigu ie n te, t al como fi g ura en el A.H . N. O sun a. L eg . 35. N. 61 cit ado por VIÑ A BRITO , An a de l C armen . Morón y Osuna… , op . c i t., p. 97 . 48 A.H.N. 12- XII -14 66, le g . 20 , nº 19 cit ado por VIÑ A BRIT O , Ana del Ca rme n. Moró n y Osuna… , op. cit., p. 97. 49 En es t e caso s e c onoc e cuál fu e l a tr ayectori a d e est a h eredad ant es de engr osar el p atrim onio señor ial d e los T él le z G ir ón . La c i ta d a here da d había sido c onf iscada por el San to Of icio del obi sp ado de P alenc ia, siendo su recep tor G aspar Ló pez, que a su vez la vendió al s egundo Cond e d e Ure ña . L a citada vent a fu e materia li z ada p or el canón igo de la iglesi a de San ta Mar ía d e l a vi lla d e Roa . Pero l a v enta s e real iz ó e n d os fases: la primer a por una c uantí a de 66 .200 mar avedíes qu e c or respon día a l a med ia hered ad que h abía recibido de los Reyes C a tóli cos Alonso de So to y que fue co nfiscada p or here je. L a otra med ia he r eda d s e adquirió por pr ecio de 40.000 maraved í es. 50 A. H . N. Osuna , XI-1285 , leg. 81, nº 2 . Estos l ug ares fu eron confirm ados posteriorm ente al Maestr e d e la Orden de don Fern ando de Pá ez el 6 de nov iembr e d el año 1 285 por San cho IV y su muj er doña Marí a, de la prim era c oncesión que le habí a h echo A lfonso X cit ado por VIÑA BRITO , A na del C armen . Morón y Osuna… , op. cit ., p. 98. 51 A. H . N. Osun a 24- IX -1461, carp . 2 , nº 1 1; carp. 20, nº 8 y 10 y carp . 2 1, nº 4 . En el Arc hivo de Peñ afi el, seg ún un docum ento i n édito de la Histo ria de Morón del añ o 1899, y qu e no se ha p odid o en cont r ar , hay una escritur a de 3 0 d e se ptiembre del año 1461 en la que el Ma estre Góm ez de C ácer es de la Ord en de Alcántara , r ealiza l a p ermut a c on don Juan P a che co, M arqu és de V il len a c itado po r VIÑ A BRI TO , An a de l Carmen . Morón y Osuna… , op . ci t., p. 97 . 52 VIÑ A BRIT O, An a de l C armen . Morón y Osuna… , op . cit., p. 98. 37 también por lo cos toso de su mantenimiento y po r es tar situadas en zonas fronter izas con Granada 53 . Por últi mo, se hará refe rencia a las usurpaciones , aunque es tas no fueron muy numerosas . Cabe desta c ar las llevadas a cabo tanto por don Pedro (Maes tr e de Calatrava ), como por los dos primeros Conde s de Ur eña, don Alf onso Téllez Girón y don J uan Téllez Girón 54 . En Carmona se int entó por part e de don Ju an T éllez Gi rón, aunque nunca llego a poseerla de pleno derecho, la del lugar de “L aguna T urbia” 55 . T ambién fueron f recuentes por c uestión de términos, los conflictos entre l os habitantes de Marchena y los de Archidona por cues tión de términos; idénticos pr oblemas enfrentaron t ambién a los vecinos de Archidona con los de L oja y los de Ant equera 56 con Archidona. No obstante, donde las usurpaciones alcanza ron su punto culm i nante, fue en las propiedades situadas en el interior del Señorío de Osuna, sobre todo en es ta villa y en la de Morón . En la primer a de ellas, don Juan se apr opió entr e otr as, de la Dehesa de la “T iess as” y el “C uarto de Consuegra” 57 , lo que le oca sionó li tigios con el Concejo de la vil la. En Morón, las usurpaciones tenía n como objetivo, el control de la totalidad del ter ritor io , para lo cual s e apropió de la “Dehe sa de Ga ilén”, “L a M ata”, “Rayga lobos”, etc, a rr endándola en ocas iones a precios abu sivos 58 , lo que supuso reclamaciones al Conce jo y a la Chanc iller ía. Una vez estable cidos los cauces y circunstanc ias de la fundación del Señor ío, convendría proseguir haciendo r eferencia a los orígenes del linaje de los Girón y a la biografí a de don Pedr o Gir ón 59 , uno de los personajes más significativos del r einado del 53 Se g ún ha s e ñalad o A TIE N ZA HERN ÁND EZ, Ign acio . “El poder real en C astilla en el siglo XV , Lectur a crítica de los docum entos de donació n d e villas y l ugar es. La formación de los E s tados de O sun a” en Hispania , en ero -a bri l, 1984, t omo X LIV , n. 156, p. 579. T o dos estos moti vos d e lejanía e ins eguridad no compensa ban la escasa rentab ilidad de a mbos lug are s : por Osuna 166.000 marave díes y por Cazalla: 75.000 maravedí es . 54 VIÑA BR IT O, An a del Car men . M orón y Osun a…, op . ci t., p. 101. 55 La s enten cia fu e d a da el 2 6 d e Nov i embr e d e l año 1488 y el am ojonami ent o se realizó el 14 de febrero de 149 c itado por GON ZÁLEZ J IM ENEZ, Manu el. El Co nc ej o de Car mona a f ine s d e la Edad M edi a (1464- 1523). Sev illa, 1993 , p . 28 en VIÑ A BRIT O , Ana del C ar m en . Mor ón y Os una…, op . cit., p. 101. 56 V IÑA B RITO , An a de l C armen . Mor ón y Osuna… , op. c it., pp. 101-102. 57 Archivo G eneral de Siman cas, (a pa r ti r de ahora A.G .S.) Cámara de Cas ti l la. Pu eblos . L eg. 14. E ste conflicto se ha estudi ado en “Aná lisis de un confl icto loc al: O suna y los Condes d e Ur eña. 1478-153 5” en VI Coloq uio de His toria Medi ev a l A nd aluza . M álaga , 1989 citado por VIÑA BRITO , Ana del Carm en . Morón y Osuna… , op. cit. , p . 102 . 58 Ms. An ónimo d e la His toria d e M orón de l año 188 9, p 457 . Este docum ento ha sido ce d ido por don A . Collantes d e T e r á n c it ado por V IÑA BR ITO , An a del C arme n . Mor ón y Osuna…, op. ci t., p. 102 . 59 V IÑA BRI TO , Ana d el Carmen . Morón y Osu na …, op . ci t . p. 102. Mismo aut or , Don Pedr o Giró n y los 38 último rey T rastámara. Prestigiosos tratadistas , se ñalan a la famil ia T éllez G ir ón e ntre las estirpes aristocráticas de más rango abolengo h ispano y que encarnaba una de las instituciones nobiliarias más sólidas: La Cas a Duc al de Osuna 60 . Su genea logía remonta su origen al siglo X II I y en tr oncan el parentesco por l ínea de varoní a con la dinastía de los Acuña, algunos d e cuyos antepasados enla zaban con la realeza medieval de P ortugal, León y Ga licia 61 . En ba se a tales argumentos, el doctor Gudiel –catedrático de medicina en la Univers idad ursaone nse y médico personal del IV Conde de Ureña- def ine a los girones como “una de las más ilustr es y dignas familias de memor ia que nuestr a España tiene” 62 . Según el Catálogo de la C olección Pelli cer de la Real Academia de la His toria (R .A.H. ) 63 , el linaje de los Gir ón t iene su o rigen en don Rodrigo González Cisneros, posee dor de un ri co Mayoraz go en las Asturias de Santillana. Señala Gudiel 64 , que el cambio de apellido se produj o a r aíz de la part icipación del citado Conde Rodrigo González de Cisneros en la batalla de Sagra (Sagr ajas o Z alaca, 1086). El Conde, puso a salvo a la persona del Rey , dándole su caballo y c ortándole un pedazo o “gi rón” de las vestiduras que guardó pa ra insignia y señal de aquel se rvi cio. Por es te hecho, el m ona rca le perm itió cambiar de apellido, Cis neros por Girón, que continuó en sus desc endientes 65 . orígenes. .., op . cit .; FRAN CO SIL V A, A lfonso . “Don Pedro Girón, funda dor de l a C asa d e Os una (14 23- 1466)” e n las Actas de l as II J ornadas de Hist oria: Osuna entr e l os tiemp os me dievales y modern os …, op. cit., pp. 63-95; GARCÍA DE CÓRD OBA , Anto nio . Osuna en la obra de A ntonio G ar cía de Cór doba . T e x to manuscri to cons ervado en el Mon asterios de Nu estra Señ ora de Tr a p ana d e la vill a de Osun a . Exi st e una edición i mpres a titulad a La ciudad r ecr eada con un estu d io pr el imi nar de A TIEN Z A HERN ÁND EZ, IGNA CIO y L EDESMA GÁM EZ, Fran cis co. Sevilla , 2006 , pp. 126-12 8. 60 DÍAZ T ORR E J ÓN, Francis co Lu is. “ La casa duc al de Osun a duran te la guerr a d e la In depend encia 1808 - 1814” en Apun te s 2. Apuntes y do cumentos para la histor ia d e Osuna . Os una , nº 2, 1998 , p. 62. 61 Archi v o Muni cipal de Osun a (en adel ante A. M .O.). Do cumentos pro cedentes de l Arc hivo de R odrígue z Marín, “ R elación y not icia de la as ce nd enci a pr . varon ía d e los Excmos . Sr es. Duqu es d e Osu na , Cond es de Ureñ a, V arones de l a Cas a de Acuñ a, ori g en de est a Ilustre Ca s a y su su ce si ón, D ignidad es, Es ta dos y Grandezas …” Manus c rito H . 1725 . Lega jo 2, nº 31. 62 GUD IEL, Ger ónimo . Comp e nd io d e a lgunas hist orias de España, donde se tra tan mu chas antigüe dades dignas de memor ia y esp ec i alment e d e da noticia de l a antig ua f amilia de los Gir ones , y de o tr os muchos linajes. Al calá. 1577. H ay una r eedición con pr ólogo d e Fr an ci sco Led esma G amez, p. 65. 63 Real A cadem ia de His toria (a pa r ti r de ahora R.A.H .) Cole cción P ellicer , tomo 29 , fo l . 216-229 citado por V IÑA BRITO , Ana d el Carm en. Osuna y Morón… , op. c it. p.9 . 64 GUDIE L, G e r ónimo . Comp end io d e a lgunas hist orias de España, donde se tra tan mu chas antigüe dades dignas de memori a …, op . cit., pp. 55-56. 65 Ll ama l a aten ci ó n que el c ambio de a p ellido se pro duce con una h istoria simi la r a la d e los M endoza tras la ba t alla de Aljubarr ot a (13 85) c on Juan I ci tado por VIÑA BRITO, Ana del C a rmen . M orón y Os una… , op. cit., p. 9. 39 Don Pedr o Gir ón , Maes tre de Calatrava, de cuya vida se hablará a continuación, figur ará también como Pedro Téllez- Girón, debido a que, a pesar de no s er el pr imogénito, optó por tomar el apellido de su padr e, opción que mantuvieron sus desc endientes 66 . El esc udo de armas constituye como es lógico el el emento identifi cador del l inaje que se comenta. Curiosamente, el esc udo de los Girones ca stellanos es idéntico al de los Cis neros; se encuentra dividido en carteles que mue stran la v inculación famil iar de dos cas as ilustres, en este cas o la de los Téllez y los Gi rones 67 . Don Pedr o, era hijo segundo de don Alfonso Télle z Girón, señor de Frechos o, y de doña M aría Pachec o, s eñora y p ropietari a de B el monte 68 ; nac e en 1423 69 e n el Casti llo de Belmonte, no se tiene i n form ación relativa a lo s pr imeros años de su vida, al menos hasta 1435. Nac ió y s e c ri o e n el seno de un linaje p or tugués, los Pachec o, que has ta f ines del siglo X IV había n tenido un gran poder en el r e ino de Port ugal , cayendo en desgracia debido al apoyo que habían demostrado a Cas tilla y perdiendo todas sus poses ione s e n aquel reino 70 . Aunque nunca ll egó a contraer matr i m onio, mantuvo una r elación con doña Isabel de las Casas 71 , una noble sevillana, con la que t uvo cuatro hijos que f ueron 66 La ra z ón de l le v ar el apellido pa t erno se debe a qu e en las capitul acion es del m at r imonio de sus progenitor es s e esta b leció que: “la villa de Belmonte la había de llevar el hijo mayor , la cual e ra de su madr e , qu e con e l la lle var e el sobr en ombr e y apell ido de ellos y aun el pr opio nombr e” De a h í que el primogé ni t o s e l la m e J uan P ac h ec o y e l s egundo h ijo Ped ro Gir ón c itad o por VIÑA BRITO, Ana d e l Carmen . Morón y Osuna… , op . ci t., p. 1 1. 67 Real A cadem ia de la H istoria (e n ad el ant e R.A .H.) Co lecció n Pe llicer . T om o 5 , fol . 368r . La des cripci ón del e scudo es la siguien te: “ Escudo partid o a lo an cho, en l o alt o p artido en dos part es pri n cipales. 1) Castil lo de oro, cam po d e sangre. 2) León morado , cam po de pla ta, que son armas de los Télle z. E n el c arte l de abajo: tres giron es de oro y ca m po de sangre ; los Téll ez, orla d e plata con ocho giron es de Portug al; los Girones , orla d e e s c aques de oro y sangre , por c im ero un cabal lo c o n las riendas cortad as de los Té ll ez ” citado por VI ÑA BRIT O , Ana del Carme n. Morón y Osuna …, op. cit., p . 1 1 . 68 VIÑ A B RITO , An a de l C armen . D on Pedr o Gir ón y los orígenes… , op . cit ., p. 269. 69 N o se sab e c on c erte za c iert a si f ue e st e año, p e ro A lonso d e Palenci a afi rm a que fall ec ió en 1466 con 43 años d e a hí es a f echa . “Di ces e q ue al mor ir pr onun c ió pa labr as de blas fe mi a a c usando a Dios de cru el da d por no h aber pr olongado su v ida d e cu ar enta y tr es años al m e nos cuar enta d í as m ás” . Alonso d e P alen cia. Crónica de En riqu e I V , L ibro IX, c ap. I, p . 2 04, BA E. Madr id , 19 73. Sobr e el cará ct er y l a p ersona lidad de l Maestre so n de gra n int eré s las p ági n as 71 y 72 d e la T esis Doct or al d e J avi er A guado. El asc enso de un linaje cast ellano en la segunda mitad d el siglo XV : Los Té ll e z Gi r ón Condes d e Ur e ña , Mad rid. 1990 cit ado por FRANCO SIL V A , Alfonso . Don Pedr o Girón , funda dor …, op. cit., p . 65 . 70 FRANC O SI L V A , Al fonso y GARCÍ A L U JAN, J os é Anto nio. “L os Pa checo . La i mag en mítica de un linaje portu gués e n tierr as de C astilla” en Actas III J orna das Luso- Espanho las da Hist oria Medi ev a l , V ol .III, 1989, pp. 3-51 . 71 PORRO, N. Cons iderac iones en torno a un a carta de l egitim ación. Cu adernos d e H i stor ia de España 37- 38. 196 3, p. 347. E n la m isma s eñala qu e doña Isabel de las Ca sas e r a: “…mu j er soltera e non ob li ga da a matrimoni o nin de sposor io a l guno ni a otr o vinculo de r e ligión…” c itad o por VI ÑA B R ITO , A n a de l Carmen . Morón y Osuna… , op . ci t., p. 122 . 40 reconocidos, tres de ellos varones Alf onso, Rodrigo 72 y Juan, a los que se aludir á más adelante, y María 73 . Fue intr oducido en la corte al igual que su herm ano don Juan Pacheco, por el Condes table Álvaro de Luna 74 dur ante el r einado de Jua n I I, padre del f utu ro Enr ique IV , como paje del monarca . Su asce nso f ue muy r ápido , ya que al igual que su herm ano , supo aprovechar el nefasto reinado de Enrique, tanto en el nivel pol ític o como en el económico; en el p ri mero a causa de la debilidad del m onarca y en el segundo por los i ntentos frustrados de refo rmas monetarias. E ste hecho lo define en su libro “En un lugar de l a Mancha” el il ustre ursaonés Don Francis co Rodríguez Marín, en los siguientes términos “…se rvidor y adver sa rio alternativa y muy r eiteradamente de Enrique I V , tan pr onto medraba a su sombr a como se enfr entaba con él: cuando uno l o, pedia y obtenia grandes mer ce des, cuando lo otr o, apoderábas e de lo que hallaba a su alcance para cons olidar y legitimar sus rapiñas al hacer nuevas paces, a las cual es, indefectiblemente, seguían otras mer cede s y concesiones…”, hecho que como se verá más adelante le sirve para su personal medro 75 . Rápidame nte pasó de paje oficial de cuc hillo de su mes a, a ca marer o mayor y posteriormente, designado notario mayor de su s reinos, siendo nomb rado en 1444 alguacil de Medina del Campo y obteniendo otras mercedes también en ciudades y tierr as andaluza s que f ormaban parte del infantado 76 . El momento más culminante de s u a scens o tiene lu gar en 1445 , cuando es elegido Mae stre de Calatrava; es entonces, cuando aumentan sus inter ese s en tier ras andaluzas , 72 Sobre su vida vé ase CIUD AD RUI Z , Ma nuel. “ El Maestr azgo d e Don Rodrigo Tél lez G irón ” en En la España Medi ev a l . Madrid , 2 000 , pp. 321-365. 73 VIÑ A B RITO , An a de l C armen . Mor ón y Osuna… , op . cit . , pp. 107-13 8. 74 Crónic a de d on Á lvaro d e Lun a. E d . y Est. J . de Ma ta Carr i azo. Madr id. 1940. Cap. XV II y XXXV III citado por V IÑA BRITO , Ana del Carme n. Don Pedr o Girón y l os orígenes… , op. cit., p . 269. 75 RODR Í GU E Z MAR ÍN , Fra nci s co . En u n l ugar de la Man cha: divaga ci on es de un ochent ón evac uado de Madr id dur ante l a gu e rra. Madrid , 193 9 c itado por O LID MA YSO UNA VE , Fran ci sc o. Una f ig ura del siglo X VI osunés , do n Juan Té ll ez Gir ón , IV Cond e de Ur e ña y sus funda c ion es . Osuna , 1940 , pp. 9-1 0. 76 L AD E RO QU E SAD A, M i gu el Ángel . An da l uc ía en… , op. cit., pp . 3 3-34 . Entr e otr a s mer cedes recib ió: la alcaldí a ma yor de Écija , e l algua cilazgo de Baez a, el importe de los porta zgos de Úb eda y Andú jar , el almojarif azgo d e Jaén y el import e del impu e sto sobr e el com erc io fro nteri zo, ya citad as anteriorm ente. 41 conside rándosele por “sus vastos estados, por su ca rác ter inquieto y hasta por su or gull o, uno de los grandes d e Cas tilla” . La elección, se p r odujo en unas condiciones ba stantes favorables, debido al abandono del gobierno por p arte del monarca, que cayó en manos de Álvaro de Luna, Condestable, cuya ambición era contr olar las Ór denes M ilitar e s, esta ndo la de Calatrava sin Maes tre, cargo que tr a s una serie de enfrentamientos ob tuvo don P edro Girón 77 . A partir de su nomb ramiento y superadas las luchas i nternas, se ini cia la ac tuación política de don P edro como uno de los gr andes per sonajes de Cas tilla; su única meta era la culminación de sus ambiciones personales o la s de su li naje, lo que consigue, como bien nos decía antes Rodríguez M arín, apoyando o traicionando al rey , según l e acons ejaran para así con seguir mayores cuotas d e poder 78 . T odo ello lo logra, ya que consigue crear en Andalucía un sólido patr imonio familiar , como se ir á viendo a lo l ar go de la investigación, apr ovechando las encomiendas que en ella poseía la Orden de Calatrava. Con ello conse guía, como ha señala do el prof esor Ladero 79 , situar a su l inaje en la front e ra del reino de Granada, el luga r más ad ecua do, de acue rdo con l a mentalidad aristocrática de la época, pa ra ganar ho nr a y f a m a . No culminaban con esto sus aspiraciones . Su am bición f ue tal, que Rodríguez Marín en la ob ra antes citada nos dice “como la ballena que todo le cabe y nada l e llena” , ex presión que utiliza el ilus tre cervantista para ex p licar cómo pretendió alzarse como rey de Cas tilla, enlazando con la Infanta Isabe l (futura Re ina Católica); el matrimonio no llegó a celebrarse, puesto que l e alcanzó la mue rt e en V ill arrubia de los Ojos 80 . A su f allecimiento , el pat ri monio señorial había queda do configur ado durante el periodo en que don Pedr o estuvo al frente de la O rden de Calatrava y que, con los años había conseguido que no sufriera modificaciones , a l menos, c on los dos p rimer os Condes de Ureña. 77 SOL ANO RUIZ, E mma. La Or de n d e C alatrava en el siglo XV . Sevilla , 19 73, p . 165. 78 VIÑ A B RITO , An a de l C armen . Mor ón y Osuna… , op . cit . , p. 23. 79 L AD E RO QU E SAD A, M i gu el Ángel . Andaluc ía en… , op . cit., p. 69. 80 RODRÍGU EZ MARIN , Francis co . E n un lugar d e la Man cha: divaga ciones de u n ochent ón evac uado de M adrid durant e la guerr a. … en O LID MA YSO UNA VE , Fran cisco. Un a figura del siglo X V I osun é s, don Juan Té ll e z Gi r ón …, op. cit., p . 10. 48 con otr as cues tiones, indujeron a la población a aba ndonar la zona alta e ir asentándos e a ex tramuros de la mur alla medieval. De idéntica for ma pr ocedieron las ór denes religiosas situadas a ex tramuros, que comenzaron a asentarse en el casco urbano como se indicará más adelante. El estudio de la población del Señorío de Os una des de su f ormación has ta el año de 1528, f echa del fallecimiento del I I Conde y acc eso al C ondado de Ureña del III, nos presenta dif icultades debido a la f alta de docume ntación relacionada al respecto, como pueden ser padrones fi sc ales, li bros de bautismo , de vecindad, etc. Se conoce por es tudios, que e n los primeros a ños del Señorío, la poblac ión aumentó considerablemente debido a una política de captac ión de nuevos pobladores por una doble vía. Por un lado, a la conces ión de solar es, ti erras, etc . y por ot r o, la obtención de un privilegio de la Corona, como por ejemplo podía ser , al t r at ar se de zona fronteriza, la ex ención del pago de alcab alas 107 y el aumento del númer o de peche ros has ta el punto de que en 1534 Osuna contaba ya con 1097 108 . Como resumen de todo lo expue sto, se conclu ye af irmando que estos años constituyen un per io do clave en la historia de la Cas a, ya que los cambios que se pr oducen en la estructura económica y en los terr itor ios, c on l a ampliación de estos, afecta de manera pos itiva a la fo rma de vida de l campe sinado 109 . Según las Ac tas Capitulares al s er la comarca una zona donde abunda el pasto, la gan adería es la actividad m ás des tacada. La Osuna que se encuentra a comienzos del siglo XVI I y que heredara e l IV Conde de Ur eña, don Juan T éllez Gir ón , no era más que una sombra de aquella esplendida ciuda d señorial de la prim era mi tad del quinientos impulsada por el mec enazgo de los Girone s, y en la que la pequeña nobleza, los labrado res acaudalados , la pr o lif eración de cofradías, 107 Ibí d em. , pp. 189-190 . 108 DOMÍN GUEZ OR T I Z, A ntonio . "L a pob lación del reino de S evi lla en 1534” e n Cuad e rnos de H i storia . Madrid, nº 7, 1977 , pp. 33 7 y ss . 109 BORR ERO F ERNAND EZ, Merc edes . “ Algu nas notas sob re el mundo rur al e n la c omar ca d e Osun a durante l a Ba ja Edad M edia” en las Actas de las II Jor nadas de Histor ia: Osuna e n tr e l os tiempos medieva le s y modernos… , op. cit., pp . 1 13-133 . 49 la enorme cantidad de fundaciones r eligiosas , l a Universidad o el pr opio Concejo constituían un conjunto de potenciales 110 . 2.2. -Principales patr on os de la Casa y Ducado. unque l a casa de los Girones tiene su origen a t ravés de los tejemane jes oscuros de don Pedro Girón, Maes tre de Calatrava y de su hermano Jua n Pacheco, tal y como se abordó anterior mente, f lo recieron en ella m uchos e i lustrísimos varones sin la ambición de los ya citados. Algunos , desde dife rentes puntos de vista, dejaron huella en la Historia de España. E l I II Conde de U reña, don Pedro Gir ón, enér gico y valiente; otros como don Juan, el IV Conde de Ureña fueron gr andes mecenas de las bellas artes, de la cultur a y de la r eligió n o i nsignes mi litares como don Pedro Girón , el Gran Duque. Lo que s í faltó, aunque no es el cas o del IV C onde, f ueron buenos administradores, ya que las grandes empresas y la generosida d poco meditada de algunos miembros, con el paso del tiempo, lleva ron a l a p oderosa casa a la situación económica que siempre vivi eron los Girones 111 . El poderío que se viene analizando, no se corr esponde con la ver dadera situación de la hacienda ducal 112 . De hecho, durante el pe riodo comprendido entr e 1591 a 1633 , la Cas a estuvo i ntervenida por la Corona, cons tituyendo en esta época, una de las mayores orga nizaciones privadas del país. E sta circunstancia podía veni r caus ada por la labor fundacional que se venía desa rr ollando des de que h er eda el IV C onde de Ureña, don Juan Téllez Girón y continuada por sus des cendientes, y que podían de una u otra for ma ha ber mermado las a r cas ya que fue r on veint icuatro las fu ndacione s rea lizadas hasta la fecha de intervención 113 . En de finitiva, la hacienda de los Osuna a comienzos del siglo XVI I es taba inmersa una cri sis que venía gestándo se desde de c enios atrás, y cuyo endeudamiento, a 110 LEDESM A GAM EZ, Fran ci s co. “ La vida en la c all e: Not as sobr e l a relig iosidad , fiestas y teatro en Osuna (sig los XV I-XVII) . III . Un ca so impens ado: el m ilagr o de la V irge n de Guí a” en A pun te s 2 , Apunt es y Do cumen tos para u na H istoria d e Os una. Osuna , nº 4, 2004, p. 235. 111 SANCHO SOPR ANIS, Hip ól it o . “Do n J uan T é ll ez G ir ón y la Un iversida d de Osun a” en H ispania , 1958, p . 3 56. 112 DÍAZ TO RREJÓN , Francis co Luis. La casa de Osuna dur ante la Gu erra de la In depend encia …, op. cit . , p. 63. 113 LÓP E Z MA N JÓ N, J e s ú s Da mi án . L a cont abilid ad d e l a C as a Duc al d e O suna dur ante l a in te r venció n real de su patrimon io (1 591-16 33) en R evi s ta Españo l a de H istoria de la Con tab il idad S panish Journal of Accoun ti ng H istory , J unio , 2007 , p . 33 ; MIURA ANDRADES, J osé M ª. “Las órd ene s relig iosas en Osuna y s u en torno hasta fines del s igl o X VI ” en las A ct as d e las II Jor nadas d e H istor ia: Os una e ntr e los t ie mp os medieva le s y modernos… , op. cit., pp . 340-3 49. A 50 finales de esta centuria alcanz a unas cotas desorbitadas , a pesar de posee r uno de los tr es patrimonios más im portantes de la nobleza española. T al y como nos dice Atienza, “ una cosa es poseer bienes y otr a gozar de liquidez” 114 . A m odo de ejemplo, cabe citar al cronista Pedro Núñez de Salcedo, que en un estudio de los rentistas más impor tantes de España dur ante el periodo de 1597-1600 señala a l a Casa de Osuna en tercer l ugar con una renta anual de 150.000 duca dos 115 . A continuación, se centrará la investigación en l os mi embros del Señorí o , que a través de fundacione s conventuales, hospitalarias o cons tituyéndose e n mec enas d e artistas, engr andecie ron el patri monio de la Cas a. Aunque la vil la t ambién contaría con algunas fundaciones no realizadas por el los, s ino p or f amilias acaudala s. En p rimer lugar , es obligado referir se a Don Juan T éllez Gir ón 116 , IV C onde de Ureña. Parece ser que nació en Osuna 117 en 1494; fue el te rcer hi jo del II Conde de Ur eña don J uan T éllez Gi rón. Des tinado desde sus prim eros años al estado eclesiás tico, ya que al tener dos her manos mayores no e staba previsto que he r edara el C ond ado de Ureña , tal y como finalmente 114 AT I E N Z A H E R N A N D E Z , Ignacio. A r i stocra ci a , pod er y riqueza… , op . ci t., p. 328 . 115 RE G L A, J . “ La époc a de los tres prime ros Austr ia s” , en V icens V ives, J. (dir .): His toria d e E spa ña y Am éri ca Socia l y Econó mi c a . V ol . III ., 2 º re ed., B arcelona , E d. V ive ns V ive s , 197 4 e n L ÓPE Z MA NJ Ó N, Jes ú s D a m i án. La con tabil idad de la C asa Du cal de Osun a durante la i nt ervención r eal de su patr imonio (1591-163 3)… , o p. cit., p. 35, s o lo la superab an la Casa de Medi n a Sidon ia con 1 70.000 y el Ar zobispado de T oledo c on 250.00 0. 116 GUDI E L, Ge r ónim o. Comp endio d e a lgunas his torias de E s paña: d onde se tra tan mu c has antigü edad es dignas de memoria… , op. cit.; ARIZA Y MON T ERO- COR ACHO, Antoni o M ª. B osq uejo b iográfic o de Don J uan Té ll e z Gir ón IV C onde de Ur e ña , Osuna , 1890 ; SA NCHO SO PRAN IS, Hip ólito . Don Juan Té ll e z Gir ón y l a Uni ve rsida d…, op. c it. , pp . 3 58-436 ; SANTOS M ÁRQUEZ , Ant onio J oaqu ín . “ Patro cinio y Mecena zgo de Don J uan T é ll ez G ir ó n, IV C onde d e Ur e ña ” e n Con gr eso In te rna cional Imag en Apar ie n cia. 2009, s /f.; OLID MA YSOUNA VE, Franci sc o. Una figura de l siglo XVI osu nés, Don Juan T é llez G ir ón …, op. cit .; RAMIR E Z O LID, Jos é M anuel . La pres e ncia de l os francisc anos en Os un a en A ct as del Congr e so Internacio nal so br e l os francisca nos de Estepa . Estepa , 2003; GARCÍA FERNÁN D EZ, Manue l. Se ñ or es y vasal los en l a Osuna del R enacimient o: los primer os C ond es de Ur eña (1 469-15 58 )…, op. c it., pp. 7-24; LEDESM A GAME Z, Fr ancisco y PÉR EZ V ARGAS , F ranci sco. “ Que yo soy li br e y no casado ”. E l mito historiogr áfico d el ma trimon io del IV Conde d e Ureñ a” en A ctas XI Jorn ada de His toria y Patrimo nio sobr e la pr ovincia de S evilla “La nobleza en el R eino d e Sevilla durante el Antiguo R é gi me n ” . Se vi l la, 2014, pp . 243- 263; GA RC ÍA D E CÓRDO BA , A nton io. Osu na e n l a obra de A n tonio García de Córd oba . Texto man uscrito conservado e n e l Monaster ios de Nu estra Señora de Trapan a..., o p. c it ., p p.13 7-140 ; GUTI E RRE Z NU ÑE Z, Francis co Javi er y HE RNÁ NDE Z G ONZÁLEZ , Sa lvador . “Las ór denes r el i gios as masculinas en l os señoríos and aluc es d e l duc ado de Osun a (s iglos XVI-X VIII ). Rela ciones de pod er y predicam ento social, e n Ariadna. Revista d e Inv estigación nº 21. M arz o . 2010 . Ac tas IV J ornadas d e Historia Carden al P ortoca rrero. Córd oba, pp. 109 -156 ; A .H . N. Leg. 8 . Nº 20 . Cop i a autor izada d e l testament o y codi cilo d el Sr . Cond e d e Ur eñ a, d. Ju an Téllez G iron. 117 AR IZA Y MON T ER O - CORACH O, An t onio M ª . Bos quejo biográf ico d e Do n Juan Té ll ez G ir ó n…, op. cit., p. 4. L o estable ce así dici endo que, a unq ue no se puede fijar el pue blo dond e nac ió, no h ay duda de que fuera Osuna t eniendo e n cu enta par a ello qu e s us padres viv ieron y m ur ie r on e n l a villa y a que fu e su habitual residen cia. 51 ocurrió, dedicó su vida al es tudio de las letr as, gramática, sagrados cánones , músic a y pintura. Una vez que su educación eclesiástica fr acas ó, ya que no desea ba ser un hombr e de iglesia, lo retiraron a la villa de E l Arahal, en la que vivió e n una cas a que compró con la modesta pensión que le habían as ignado s us pad r es , aunque s obre todo s u madre, que siempre le de mostró es pecial afecto. Allí desarrollaba una vida m uy dif e rente a la del resto de s u familia, encontrándose alejado de l os asuntos pol íticos y militares del linaje 118 . A la muert e de su hermano don P edro (III C onde, que muere en 1531) y posteriormente a la de don Rodr igo, en 1527 un a ño antes que su padre , hereda a los treinta y siete años, el día de l Señor San M arcos de 1531 - fecha importante pa ra él ya que ese día nació, se casó y tuvo una hija 119 - el Condado de Ureña y la villa de Osuna, que era está en aquel entonces de es casa importancia 120 . Don Juan T éllez Girón, es desc rit o por su amigo personal y médico, Gerónimo Gudiel, en una interes ante biografía mediante la cu al s e c onoce la vida pública y privada, su aspe cto y personalidad. Gudiel nos habla as í de don Juan “ …e ra de her mo sa pr e senc i a y de aspecto vene rable, m ediano de cue rpo, más alt o que bajo, blanco y el r os tr o abultado, calvo, l a fr ente grande y ancha , s in a rr ugas, los ojos leonados grandes y herm oso s, las barbas canas, la nariz pr opor cionada y un poco grues a al cabo, l a boca mediana y muy grac iosa, las mano s también lar ga s y bien abultadas , e l cuer po lleno, las piernas delgadas s in fealdad y la voz delicada y su ave…e ra de clar o entendimiento y de r epos ado j uicio, de entrañas blandas y muy amor o sas, su trato y conve rsac ión er a lleno de di sc r eción y dulzu ra, que aficionaba grandeme nte a t odos los que conve rs aban co n el…” 121 . 118 GARCÍ A FERNÁN DE Z, Manuel . S eñor es y vasallos en la Osuna del R ena ci m iento: los primer os Co ndes de Ur eña (1469- 1558) …, op . cit. p . 17. 119 AR IZA Y MONTERO -CORACHO , Anto nio M ª. B osqu ejo b iográf ic o de D on Juan Té ll e z G i r ón … , op . cit., pp. 4- 6. 120 OLI D MA YSOUNA VE , Fr a n c i s co . Una figura del siglo XVI osuné s…, o p. cit . , p . 1 2. 121 GUDIEL, Ge r ónim o. Comp endio de algunas histor ias d e Es paña…, op . cit., fol . 1 15 -1 17. 52 Retrato d e d on Ju an Téllez Girón, IV C onde d e Ur eña, re alizado por Campom and en 1887 . Museo d e Art e S acro d e la Co le g iata de Os un a. Foto Au tor . 53 Cas ó con doña María de la Cueva, hija de don F ran cisco de la Cue va, II D uque de Alburquerque, con la que tuvo un hijo varón don Pe dro, des tinado a heredar el Condado y siendo el I Duque de Os una. T uvo también cinc o hijas, doña L eonor y doña Francisca fallecidas muy niñas; doña M aría, c asada con el IV Duque de Náje ra; doña L eonor , c asada con el Ma rqués de los Vélez y doña Magda lena, ca s ada con el pri mer Duque de A veir o. Ret r ato d e d ª M aría de la Cuev a, espos a del IV Conde de Ure ña, realizado por C ampom and en 1887. Museo d e Art e Sa cro d e la Coleg iata de Os una. Foto A utor . 54 El 19 de Mayo de 1558 mur ió en su palacio de Osuna, el I V Conde de Ureña, a los 64 años de edad 122 , despué s de haber emprendi do una se ri e de grandes empresas religiosas, cultur ales y art ísticas no solo en Os una, capital de s u es tado, sino también en las restantes villas que lo conformaban, lo que le hace pasar a la historia como uno de los grandes del siglo XVI 123 . Doña María de la Cueva, m uer to el Conde, gobe r nó de manera discreta y acertada, continuando l a senda de su e sposo. Y a viuda, es nom brada camarera m ayor de la reina doña I sa bel de la Paz. Murió en el P alacio Real de Madrid, el 9 de abril de 1576; sus restos fueron depositados en el Monasterio f rancis cano de Santa M aría de la Cruz, has ta que fuer on tras ladados al panteón de la villa ducal 124 . Antes de aludi r a las fundaciones, hay que tener en cuenta, que Osuna a la llegada del I V Conde debía contar con una pr im itiva igles i a parr oquial , en el promontorio de la villa ya que es i mposible pensar que una villa conve rtida en cabecera del estado no contara con una construcción des tacada, teniendo en cue nta además , que había esta do bajo el poder de la Orden de Cala tr ava du rante unos dos s iglos. Puede se r que es ta pr imitiva iglesia viniera a s ustituir l a que F ernando III el Santo, t r as su reconquista esta bleciese sobre una antigua mezquita que posiblemente exis tiera durante la invasión musulmana 125 , y que a su vez , fuera la usada po r la O rden y l a encontrada por el I I Conde, de ahí que no sea des cabellado pensa r que la actual Iglesia Cole gial s ea el fruto de la remodelación de esta primitiva iglesia, atendie ndo a las soluciones cons tructivas más antiguas que en ella se puede encontrar , f rente al resto de s u fábrica r enacentis ta. Se puede demos trar q ue es ta no f ue l a única puesto que gracias a la info rm ación que proporciona el testamento de doña Le onor de Guzmán en el que se indi ca que dona “ …a las cuatr o igles ias de la villa…” . Se desconoce cualquier dato sobre ello pero par ece se r que en la elección de “personero” 122 AR IZA Y MON T ER O - CORA CH O, An t onio M ª. Bos quejo biográf ico d e Do n Juan Té ll ez G ir ó n…, op . cit., pp. 29 y 31. 123 SANCHO SOPR ANIS, Hi p óli to. Don Ju an T é ll e z Gir ón y la Universid ad…, op. ci t., p. 362 . 124 AR IZA Y MON T ER O - CORACH O, An t onio M ª . Bos quejo biográf ico d e Do n Juan Té ll ez G ir ó n…, op. cit., p. 30. 125 RAMÍRE Z L AGU NA, A rturo. “A cercami ento al patrimon io arq uite ct ón ico d e Osun a ” en Cuad erno de los A mi gos de los Museos d e Os una . O suna , 2015 , n º 1 7, pp . 150-156 ; ARIZ A Y MO N TERO- CORACH O, Antonio Mª . Bosq uejo b iográ fi co d e D on Juan Té l le z G i r ón… , op. cit., p . 7 . 55 en el reinado del III Conde de Ureña se divide a l os habitantes en sectores por igl es ias, siendo es tas San Sebastián, Madre de Dios, Santa Ma ría la Mayor y San Jua n 126 . El citado templo, constituye una de las empresas r eligiosas más impor tantes. Como se ha citado anteriorm ente , fue edificada so bre la primitiva iglesia, parece ser que destruida por un incendio. Su construcción comenz ó en 1534. Junto a esta, la otra gran empresa, en es te caso cultur al del IV Conde de Ureña, es el Colegio Mayor y Universidad de Osuna. S u andadura comenzó en 1548, una vez que se bendijo su capilla el día de la Inmaculada, advocac ión a la que fue dedicada la funda ción del centro docente, moti vada por la espec ial devoción que sentía su madre hacia ella. En el interior de l templo c olegial y bajo su capilla mayor , s e construye en 1545, la Capilla del S anto Sepulcro para enterramiento de los miembros de la Casa 127 . La bondad de don Juan hacia los que s ufr en ma les o nace n como fruto de l pecado, le lleva a la f undación en 1549, en las proximidades del palacio, de un Hospital que llamó de la Encarnación del Hijo de Dios 128 . En cuanto a las fundaciones conve ntuales, y r efi riéndos e en pri mer lugar a las de la villa, se puede cita r la de Santo Domingo (dom inicos, 1531) ; Madre de Dios (f rancisc anos observantes, 1531); Nuestra S eñora de la E speranza ( agustinos , 1548 ); E l Calvario (f ranciscanos r ecoletos , 1549); Nues tra Señora de la V ictori a (francisca no s mínimos, 1549 ); con advocación del Misterio de l a Inmaculada 129 (carmelit as , 1557); Nues tr a Señora de Cons olación (francisca nos terceros, 1531 ); el de Santa Catalina (dominicas, 1558 130 ) y el de Nuestra Señora de la C oncepción (fr ancisc anas, 1539 131 , fundado este por la familia V alderr ama) . 126 LEDESMA GÁME Z, Francis co. Las Mural las de Osu na…, op. c it. , p. 69 . 127 ARIZ A Y MONTE RO -CORACH O , Ant onio M ª. Bosqu ej o biográf ic o de Don Juan T é ll ez G ir ón… , op . cit., pp. 8-16. 128 OLID MA YSO UNA VE, Fran cisco. Una figura del siglo XVI osuné s…, op. cit., pp . 20-21 . 129 V EL ASCO BA YÓN, B albino. “El co le g io-conv ento de c a r m el itas d e Osun a” e n Extract fr om the Land of C armel . Roma, 19 91, p . 3 76. 130 MIURA AND RADES , José M aría. “Las órdenes religiosas en Osun a y su entorno hasta f ine s del siglo XVI ” en las A ctas d e las II Jor nadas de Histor ia: Osun a ent r e l os tiempos m edievales y m o dernos…, op . cit., pp. 337-360. 131 Archivo del Conv ento d e la Con cepción de Osun a . (en adelante A . C.C.O .) Docum ent os de la fundac ió n del conven to . 56 En otras villas del S eñorío , funda, en Ar chidona : Santo Domingo ( domin icos, 1531); Je sús María (f rancisca nas mínim as , 1551) ; S anta Catalina o Nuestra Señora de la V ictoria (francis canos mínimos, 1554) . En la Pue bla de Ca zalla, Nue stra S eñora de la Cande laria (fr ancisc anos mínimos, 1555). E n E l Arahal, Nuestra Señora de la V ictoria (f rancisc anos mínimos, 1546). E n Olve ra, Nativida d de Nues tra Señora de Caños Santos (f rancisc anos terceros, 1542) y en Morón de la Front era, C orpus C hristi (f ranciscanos observantes , 1531) . A todas estas fundaciones, hay que añadir el de Santa Ana para las monjas clarisas en 1550, realizado por su esposa doña María de la Cueva. Conviene se ñalar que todo es te pr oceso de f undaci ones, comienza tan solo cuatr o mese s despué s de haber heredado el S eñorío y se mantiene hasta su f allecimiento . Este hecho tiene dos ex plicacione s: en primer lugar , la funda ción ya citada del C olegio M ayor y Universidad de la Concepción de Osuna y la nec esida d de contar con los profesores y estudiante s que l e dieran utilidad, al ser posible de las órdenes religi osa s mencionadas . En segundo lugar , con la neces idad de sustituir los antiguos símbolos militares, reflejo del esplendor y riqueza del linaje, po r u nos nuevos que ex altaran el mismo. En un reino y unos tiempos en los que la fe católica se convertía en el estandarte del estado, estos s ímbolos no podían s er ot ros que los religiosos. H abía que es tablecer e n la cabecera y en la villa conformante del estado señorial, signo s ex t ernos que los dotasen de ca t egor ía urbana. La primera de las justificaciones antes señalada resulta un tanto des acertada, puesto que, aunque dominicos (1531) y francisc anos observante s (1530) , estaban destinados a ocupar las principales cátedras de la un iversidad, s u fundación es el resultado de los deseos del Conde desde el mi smo momento d e su llegada al gobierno de los estados o incluso antes. Además , también se pr oducen otras f undaciones , tanto en la villa ducal como en o tras del Señorío que difícilmente se pueden vincular con la Universidad, tanto por su ubicación como por el contenido de sus reglas , muy alejadas de la l abor doce nte. Así, se f undan once conventos que podrían apa recer vinculados a la creación de la Universidad, pero , cuat ro de ellos s on femenin os, por s upuesto no vinculados a la ense ñanza; tres son de Mínimos cuyas regla s pr ohíben las tareas de en señanza; dos so n fr ancis canos que no se distinguen por su relación c on las tareas docentes ; otros dos, uno 57 de agustinos y otr o de carmelitas sí aparecen vi nculados con esta actividad, pero en ningún caso darían sentido a las fundaciones precedentes . En resumen, l a fundación de la Unive r sidad, podría justificar la exis tencia de algunas f undaciones , como la de M ínimos en P u ebla de Caza lla o los ur saone nses de carmelitas y agustinos, per o en ningún caso la total idad de las mismas. En cuanto a la s egunda, la de dotar a Osuna con ele mentos de prestigio para enriquecer su cate gorí a ur bana y ce ntr al del es tado tiene algo de veraz, pero no todo, ya que tan solo dos de l as fundaciones realizadas en s u momento permanecen con el ti empo en su ubicación or iginal , Santo Domingo y Madre de Dios de f ranciscanos Observante s y los f emeninos de dominicas y concepcionis tas; el r esto en su ubi cac ión actual, son el resultado de tr asla dos a nue vas se des y no s e enc ontr aría su ubi cación a mediados del siglo XVI donde hoy se contempla. La imagen de Osuna de hoy y la distri bución de su cas erío, no es la del siglo XVI sino la de comienz os del siglo XVII 132 . La mentablemente de los miembros de l a f amilia que continuaron las labores de engrandecimiento de la capital del Seño río, s e poseen menos datos biográficos, como es el c aso del heredero de tan importante figura, su hijo, el V Conde de Ureña y futur o Duque de Osuna, don Pedro Téllez Girón 133 . Nació el 15 de julio de 1537; ca só en primer matrimonio con doña Leonor Ana de Guzmán ( hij a de don Juan Alons o de Guzmán VI Duque de M edina Sidonia y C onde de Niebla y de Ana de Aragón, hija de don Alonso de Aragón hijo del Rey Católico) . Su s egundo matr i monio fue con doña I sabe l de la Cue va (pr ima herm ana del Duque). Murió el 14 de septiembre de 1594 y fue ente rr ado en el monasterio de Religiosas de Señor San Francisco d e la Cruz 134 de Madrid. 132 MIURA ANDRAD ES , J os é M arí a. “ Las órdenes relig iosas e n O sun a y s u entorno hasta f i nes de l siglo XVI” en l as Actas de las II J orna das de Histor i a: Osuna e n tr e l os tiempos m edieval es y m ode rnos … , op . cit., pp. 340-349. 133 GUTIÉR REZ NU Ñ EZ, Fran c isc o J avier y H ERNÁND EZ GON ZÁ LEZ, S a lvador . Las ór denes r eli giosas m ascul inas en l os señor íos andalu ces d el ducado de Osuna (sig los XVI- XVI II) … , op . cit. , pp . 109-156 ; M IURA ANDRAD ES , J os é M ar ía . “Las órd enes r eligios as e n Osun a y su e n torno h asta fines del siglo XV I” en l as Actas d e las II Jornad as de His toria: Os una entr e los tiempos medie vales y mod ernos…, op. cit., pp. 140-143 . 134 GARCÍA DE CÓRD OBA, An tonio. Osuna en la obra d e Antonio García d e Córdoba . T ext o m anus crit o conservado en el Monas te r ios de Nuestra Señor a de Trap ana. .., op. cit ., pp. 140-14 3. 64 jesuitas y otros es table cimientos que a l final no quedaron anotados 167 . Res ulta en cambio más complicado estable cer el colectivo conventual a principios de la Edad Moderna. Relac ionado con este a spe cto, hay datos del númer o de religiosos y religiosas de la Corona de Castilla 168 para 1591, f echa en la que estaban instalada s en la villa nueve órdenes religiosas, siete masculinas y dos fem eninas, siendo ya para entonces la ex pansión por E spaña ba stante notable, y además l as características de la información suministrada en el ce nso del citado año que alu de al número e identif icación de los conventos hace difícil que pueda ser comparada co n otr as fuentes posteriores 169 . Sobre la evolución de las fundaciones conventu ales no ex isten es tudios que engloben la tot alidad del reino, tan solo hay investigaciones regionales que únicamente permiten aproximarse a lo que sucedió. La inf orma ción recopilada permite fechar unos 2370 conventos después de 1474 - fecha de inicio del reinado de los Reyes Ca tólicos - es decir , este número es el que se fue instalando en e l terr itori o peninsular a lo largo de la Edad Mode rna. Conventos f undados durante la Edad Mode rna. Ev olución Cronológi ca 170 . (*) PERIOD O F UNDACIONAL NÚMERO DE CONVENTOS. Edad Mode rna (no se puede es pecificar más) 38 Siglo XVI 22 Siglo XVII 14 ni d e com endador as, ni ta mpo c o los b eaterios. El d ato de c óm putos a por tado está bas ado e n l os proporcion ados p or el c enso de Flor idablanc a, a la s que se han sum ado las casas pert enec ie n te s a l a Compañí a de Jesú s. 167 AT I E N Z A L Ó PE Z , Án gela. T iempos de Con ventos. Una hist oria soci al d e las f unda ciones en la Españ a Moderna . M adrid, 2008, p . 3 2. 168 E l d etalle pued e verse en el e stu dio qu e r ealiza RUIZ MAR TÍN, Felip e. “D emografía eclesiás tica hast a el siglo XIX ” en DH E E , t .I I, pp . 682-73 3. 169 Puede verse una c rí tica a los prob l emas del censo de 1591 en REY CAST ELLAO, Ofe lia. “La ig le si a gallega en tiempos de Felip e II: la a plic ación del Conc ilio de Tr ento” ci ta do por MAR T Í NE Z MILL Á N, Jos é (dir). Felip e II (15 27-159 8). Eur opa y la mo nar quí a c at ó lica . t.III , M adrid, 199 8, pp . 3 41-364 . 170 AT I E N Z A L Ó PEZ, Ángel a. T ie mp os d e Con ve n tos. Una hi storia social de l as f unda ciones… , op. cit ., pp. 32-33 . 65 Siglo XVIII 4 1474-1499 123 1500-1524 230 1525-1549 176 1550-1574 290 1575-1599 455 1600-1624 449 1625-1649 189 1650-1674 134 1675-1699 111 1700-1724 39 1725- 1749 66 1750-1774 25 1775-1800 5 T otal 2370 (*) Hasta el total de 3260 conventos, 780 pueden datarse con anterior idad a 1474 , y de 1 10 se ignor a la fecha fundacional. Se puede observar en la tabla, cómo el proceso fun dacional se había des arrollado a lo lar go del periodo moderno de manera des igual antes de la ex pulsión jesuita . Es te , fue más intenso desde mediado s del Quinientos a mediados del S eisc ientos, comenzando a disminuir en las últimas déc adas de l siglo XV II y paralizándos e prácticamente, en comparación con lo viv ido du r ante el siglo XVI II 171 . Concretame nte, en el Reino de Sevilla, de las 367 casa s de r egula res contabilizadas , 259 se abrie ron en el siglo XVI y XVII, con intensidad más notable que en la centuria del XVI 172 . Por cita r otr os ejemplos 171 Ibí d ., p. 33. 172 E l d etal le d e l os d atos es e l sigu iente : 2 1 conv entos se fun da r on entre l os s iglos XIII y X V , 41 en el sig lo XV , 169 e n el XVI , 90 en e l sigl o XVII, 1 1 en el siglo XVI II, y se dan 3 5 conve ntos si n fech ar . LÓ PEZ 66 fuera de nuestras fronteras, en Cas tilla-L a Mancha, de los 394 establec imientos religiosos , 313 se incor poraron a lo lar go de la Edad Moderna, siendo aquí también el mayor pe riodo fundacional entr e 1565 y 1624, con 141 i ncorpora ciones 173 . Otro ejemplo sería Ar agón, que también des arrol ló un proceso fundacional des de la s egunda mitad del s iglo XVI y la primer a mitad del XVII, ya que, de los 242 conve ntos ce nsados, 1 10 s e abrieron en es t e periodo cronológi co 174 . De todo l o anter ior , se puede ex traer que, en los tr es terr itori os ex puestos a modo de ejemplo, el siglo XVIII sup uso una interr upción del pr oces o, que puede ser calificado de auténtico frenazo fundacio nal. A lo largo del traba jo se puede establec er , con má s o menos ex actitud, la fecha fundacional de una orden r eligiosa y el l ugar con creto de su establec imiento, aunque a veces no resulte del todo f iable ya que la info rmación puede proceder de crónicas u otra clas e de testamento. La instalación de una comunidad r elig iosa conlle va un pr oces o fundacional complejo, lo que mot ivaría que pudiera alarga rse en el tiempo, además int ervenían una serie de instancia s que podrían conllevar numeros as exige n cias. Los paso s del proceso fundacional y requisitos p revios -que no llevaba n un orden cronol ógico ni se obt enían antes del establec imiento- iban des de la solicitud fundac ional por pa r te de una institución o par ticular , hasta la aprobación de la misma por los órganos rectores de la o rden relig iosa correspondiente, la licencia del concejo, l a sanción episcopal, etc. siendo cualquiera de ellos el “momento fundacional” aunque su f echa o año podía no ser el mismo y ni siquiera próximo en ocasiones . MAR T ÍNEZ, Ant onio Lu is. La econom ía d e las ór denes r elig iosas en e l Antiguo R égi m en. Sus pr opiedad es y r en tas en el R eino de Sevilla . S evill a, 1992, p. 34. 173 VIZU ETE MENDOZA , J os é Carlos . “Las órdenes re ligi osas” citado por GAR C Í A G O N Z Á LE Z , Francisco . ( coord ..), Cast illa-La Mancha e n l a E dad Mod ern a . C iud ad Real , 200 4, pp . 23 7-256. E n p. 252 , detalla e l pr oceso crono lógico des componi éndolo en p eri od o s de trein ta a ñ os en la tabl a 2. 174 El d etal le e s el s iguie nte: antes de 1500 , 56 con ven tos; en l a primera mit ad d el s iglo XVI , 20 ; dur a n te l a segunda mit ad, 34; e n l a pr imer a m itad d el s iglo XVII , 76 , y e n la se gund a m itad , 23. A lo lar go del s iglo XVIII se ab rieron 16 i nst it u ci o nes, y d e 17 se igno ra la f echa funda ci on al. A TIENZA LÓ PEZ, Ángela . “La expansión del clero re gu la r en Ar agón dur ante la E d ad M o derna. El pro ceso funda cional ” en Revi s ta de Historia Moderna . Anal es de la Uni versidad de Alic ante , nº 21, (2003), pp. 57-76 . 67 En el proces o, destac an una se ri e de ac ontecimiento s que en ocas iones han s ervido para establece r la fecha fundacional; hay que r eferi r se a la l legada de los pr ime ros frailes o monjas a la localidad -llamados por las crónic as “fundadores”- la colocación de l a primer a piedra del edificio, la coloc ación del Santo Sacramento, etc . En este sentido, los propios cronistas de las órdenes religiosas f uero n m uy detallistas a la hora de dejar consta ncia de estos hechos 175 . Así, por ejemplo, l o r e dactaba el cronista P . P edro de San Cec ilio al r eferir se a la fundación del convento de l a Merced desc alza de la villa de Osuna en su libro “Anal es del Or den de Descalz os de N.S. De la M er ced”. Y r e z a a s í : “El convento de Nuestr a Señor a de Santa Ana de la vil la de Osuna se fundó el año de 1609 , por el mes de E ner o, siendo General de nuestra Religión el R vmo . P . Mtr o. F r . A lonso de Monr oy y P r ovincial en esta pr ovincia de Andalucí a el P . Mtr o. F r . Hernando de Ribe ra. Fundóse con licencia del dicho R vmo. P . Mtr o. Ge neral y del dicho P . Pr ovincial, que la dio al P . Pr e dicador F r . Luis de J esús Maria para que lo fundase. Esta licencia es tá en el 175 AT I E N Z A L Ó PEZ, Ángel a. T ie mp os d e Con ve n tos. Una hi storia social de l as f unda ciones… , op. cit. , p. 36. Interior del conv ento de S an Pedro de la villa de Osuna ( ca rm e litas de s calz as). Foto Au t or . 68 Ar chivo del Convento, dada en Gines en 16 de en er o de 1609, firmada en su nombr e y r efr endada po r el P . P r es entado F r . Francisco de E scude r o, su secr etario. Dio licencia para l a fundación por el Or dinario D . Diego de Cór doba, Deán y P r ovis or de Sevilla , sede vac ante. Dicha l icencia no apar ece en el depósito de este dicho conv ento. Hay una libranz a de la Duquesa de Osuna, Condes a de U r eña, a A lonso Núñez de Guzmán, su agente en la Audiencia de Sevilla , para que pague al dic ho convento en cada un año y por su devoción 75480 marave díes para su s ustento, como consta por la dicha l ibranz a, dada e n su villa de Osuna en 22 de abril de 1609 , fi rmada de s u nombr e y r efr endada por Diego P acheco de Mendoza, su se cr etar io” 176 . V olviendo a los problemas de datación, hay que tene r en cuenta que muchos de los conventos femeninos tuvieron su o rigen en bea terios que han tenido in fluencia en la fecha de f ijación conventual . A modo de ejemplo, se puede citar en la villa de Osuna el cas o de la s C armelitas Calza d as, cuyo primer emplazamiento estuvo ubicado en el entorno de las ruinas de la I glesia del Señor San Jua n bajo el t í tulo de Santa Isabel, debido a su f undadora doña Isabe l Ménde z de Sotomayor , dama de la Exc ma. Sra. Duquesa de Osuna 177 . Posteriormente el I Duque de Osuna, do n P edro T éllez Girón, permit e su emplazamiento en la Iglesia de San P edro, debid o al abandono poblacional que estaba ex perimentando es a zona causado por el estado ruinoso de los edificios al ser de los más antiguos y par a evitar la escanda losa vecindad de s us inmediaciones, que no era ot ra que una Cas a de mujeres públicas conocida como manc ebía 178 . Se ha podido comprobar cómo el establecimiento de las fecha s f undacionales no es fácil de instaurar ni indiscutible. La r ealidad con l a que se pr odujo fue bastante rica en 176 SAN CECILIO , P . P e dro d e. “Anales del Ord e n de Desca lzos de N . S. d e l a M erced ” publ icada en dos volúmen es en Barc elona en 166 9, se c ons erva un ejempl ar en la B ibliotec a de l a Uni versi dad de Sev illa. Signatura E . 5 8, nº 7 2-73. Co nc r etament e en los c apítu los X XIV a XXIX ( pp. 701- 742) hacen refer encia a l convento ursaonés. La ve r acidad de los datos narrad os a p arece al fina l de los mism os c on una rú brica del P. S a n C e c i l i o ; J ORDÁ N FERNÁNDE Z , J or g e Alb ert o . “I. Alguna s noti cias de los pr imeros a ños de vi d a del C onvento de la Merce d Ca lzada de Osun a , s a cadas de los p apeles del P . P edro Sa n Cecilio ” en Apunt es 2… , op. c it., p. 159. 177 VV . AA . Fv g a Mvnd i. Claus uras d e Osun a. El monas te r i o c armelita . .., op . ci t., pp. 31- 34. 178 GARCÍA D E CÓRDO BA , Anto nio. O suna e n la o bra de A nt onio Garc ía d e Córdoba . T ex to manus c rit o conservado en el Monas te r ios de Nuestra Señor a de Trap ana. . ., op. cit., p . 2 09. 69 circunstanc ias e incidencias, que inter vinie ron en lo que debe considerarse como un proceso 179 . Se está comprobando a lo largo de la investigaci ón cómo E spaña se pobl ó de conventos dur ante la E dad Moderna, no siendo su distribución por todo el territorio en absoluto uni form e . E n este sentido, hay di fer entes tr abajos que i rían de l o m ás general hasta lo más concreto 180 . La mayor conc entración de fundaciones conventua les e n la Península, incluyendo la compañía de Jesús tiene lugar en la zona c entro-sur de Castilla la V ieja, cuenca media del T ajo y Andalucía –en S evilla se contabilizan 367 f undaciones 181 - f rente a la que se encuentran en la z ona norte, que es menos destacable, Ca ntabria 24 comunidades, Asturias 27 y Galicia 109 182 . Es más e quilibr ado e l nú mero de comunidades religiosas en la Corona de Aragón –V alencia, Ar agón y Cata luña- tan to des de un punto de vi sta absoluto como r elativo. En segundo lugar , se puede aludir a la tendencia fundacional que comienza a manifestarse en el s iglo XIII y que se desa rr olla du rante la Edad M oderna, donde a lcanza unas dimens iones ex traordinari as ligadas a la pr o fusión de las nuevas órdenes mendicantes . Estas nacieron con la característica de busca r los núcleos de población importantes donde había dos elementos decisivos para su des arroll o y continuidad; el 179 AT I E N Z A L Ó PEZ, Án ge la. T i empos d e Con ve n tos. U na his toria so cial de l as f u ndac iones …, op. cit. , p. 41. 180 CE NSO DE ENS ENADA , 175 6 con prólogo de CARASA SO TO, Pedro. Madrid , 199 3; RUIZ MAR TÍN, Fe li pe. Demogra f ía eclesiá stic a …, op . c it. ; BARRIO GON ZALO , Max imilian o. “El clero regul ar en la España d e m ediados d el sig lo XVII I a t ravés d e la Encu esta de 1764 ” en Hispan ia Sa cra , 47 (1 995) , pp. 121-169 ; CAM POS Y FERNÁ NDE Z DE SEVI LL A , F ra ncisco Javier . “El mon acato f emeni no e n la España de la Ilustr ación e n c ifras” e n La clausura f em enina en España , Actas de l Simpos ium , vo l. I, S an Lorenzo del Esco rial, 2004, pp. 7-82 . Entre los estudios de las z onas más conc retas de la Pe nínsu la, dest acar para el Rei no de S e vi lla. LÓ PEZ MAR T ÍNE Z, A n tonio Luis . La economí a de las ór dene s r eligios as e n e l Antiguo R é gi me n …, op. c it . Y el c aso de Aragón, en A TIEN Z A L Ó PE Z , Áng ela. La expans ión de l cler o r egular e n Aragó n duran te la Ed ad M oderna… , o p. c it., pp. 5 7-76. Prin cipalmen te los c apítulos III y IV d e MAR TÍNEZ RUI Z, E nrique . El peso d e la Iglesia . Cuatr o s ig los d e Ór de n es Re li g iosas e n Españ a. Madri d . 2004. 181 LÓ PE Z MAR T ÍN EZ, Anton io Lu is. La economí a de las ór denes r eligiosas en e l An tiguo R é gi me n …, op. cit., pp. 33 y ss. 182 Son d atos pro pios de A TIENZ A L Ó PE Z , Ángel a. T i empos de Con ventos . Una hi s toria social de l as fundacion es…, op. c it. , p. 43 . E l censo d e Floridab lanc a arroja un to tal de 23 com un ida d es pa r a el Principad o de Astur ia s y 99 para e l reino de Ga licia. 70 primer o de ellos alusivo a un público r eceptor de la of er ta r eligiosa y el segundo a las rentas y r iquezas dispues tas a ser convertidas en l i mosnas 183 . Junto a las órdenes mendic ante s, se unen e n l a E dad M oderna los clérigos regulares, dando como res ultado la concentración de claus tros en determ inad as poblaciones y el desequilibrio de la red conve ntua l. A modo de ejemplo , diec iocho ciudades concentrarán un total de 680 conventos, es decir , aprox imadamente una quin ta parte del total de l as comunidades r eligiosas e xistentes 184 . Una de estas ciudades fue Sevilla, alcanzando un mayor número de ór denes , de bido en parte a la plata americana y los negocios indianos, donde algunas estuvieron repres entadas por duplicado, tr ip licado o incluso más, como ocur rió con los dominicos o l os jesuitas 185 . Es de impor tancia recordar que el estudio de la pres encia y la evolución de la s distintas órdenes r eligiosas tiene cie rt o grado de complicación debido a l os p roblemas que presentan los cens os y la documentación conservada, puesto que, en ellos, la identificación de la orden a la que pertenecía cada convento no siempre e ra la correcta. En r elación a esto la mayor dificultad se ofr ec e en los franciscanos masculinos y femeninos, ya que no se espe cifi ca si son clarisas o conc epcionistas , cuando se refi ere a femeninos 186 , y a obs ervantes, r ecoletos, te rceros…cuando se ref iere a monjes , o los agustinos descalzos, recoletos , calza dos… en ambas ramas . Esta circuns tancia afortunadamente no se manif iesta en la document ación conse rvada en la villa ducal, ya que cuando aparece alguna r eferencia indic a claramente a qué or den se ref iere . 183 Ibí d em. , p. 44. 184 La r elac ión de e s t as di eci ocho loc alidad es qu e a m ediados d el s igl o XV III l le g aron a m anten er má s d e veinte conv ent os e s : Sevilla con 68, M adrid con 64 , V alenc ia con 49, V a lla dolid con 4 9, B arcelona con 47, Zarago za c o n 4 4, Córd oba con 43, T o ledo con 41 , Gr anada con 41 , Salam anca con 3 8, Al ca lá de Henar es con 3 1, Palm a d e M a llorc a con 27, Má la g a con 25 , Mur cia con 24 , B ur gos con 23, S egovia c on 23 , Jere z de l a Front era c o n 22 y É cij a con 21 en A TIEN ZA L ÓP E Z, Ángela. T ie mp os de C onvent os. Una histor ia social d e las funda ciones… , op. cit., p. 44 . 185 A T IENZA LÓPE Z , Ánge la. T i empos d e Co nventos . Una h istor ia soc ial d e l as fundac iones… , op . c it., p. 44. 186 El c enso de E nsen ada, por ejemp lo, man eja y distingu e “ fr anc iscanas c l ari s as ” , “francisc anas descalz as”, “fra n cis ca n as obser van te s” , “fran ciscan as con cepc ioni s t as” en C ENSO D E ENS ENADA …, op. c i t., citado por A TI ENZA LÓPE Z, Áng e l a. T ie mp os d e Con ve n tos. Una his t oria soc ial d e las fu nda ci on es…, op . c it., p. 44. 71 Obedec iendo a lo es tablecido anteriormente s obre lo dispar de la f undación , propagación y tendencia zonal de la ubicac ión de las órdenes religi osa s, se puede comprobar como los asentamientos de o rdenes moná sticas cistercienses y benedictinas, sobre todo las masculinas , se encuentran en la zona cantábrica, no r te de l a mese ta cas tellana y en la zona s montañosas de Aragón y Cataluña, sus fundaciones se han producido sobre todo en la época medieval y han re sultado prácticamente nulas en l a edad moderna 187 . Res pecto al caso de los jerónim os, su mayor apoge o s e produce con anter ioridad al siglo XVI, aunque en la primera mitad del citado siglo se r ealizan siete fundaciones y tres en la segunda , s iendo una de ellas El Escorial. Por otro la do, a comienz os de l XVI I 188 tan solo una. Las jerónimas también desarrollaron una impor tante labor fundacional durante el reinado de los Reyes C atólicos. En el siglo XVI abrieron ocho fundaciones y a principios de l XVII la última en M adrid, e l monast er io de l Corpus Ch risti. Conviene aquí seña lar , r elacionado con la Cas a de Osuna, la f undación de las jeróni mas en Morón de la Fronter a producida en 1567 cuando se bendice su i glesia 189 . Los agus tinos calz ados 190 duplica ron en la Edad M od erna la presencia que habían alcanz ado en tiempos medievales , ocurriendo algo s imil ar con los t ri nitarios c alzados. E n relación a los p rim eros, la casa ducal los establec e en 1548 en la vi lla de Osuna, siendo estos uno de los pr incipales colaboradores en la do cencia de su universidad 191 . 187 A T IENZA LÓPEZ , Ánge la. T i empos d e Conven tos. Una histor ia so cial de las fund aciones… , o p. c it., pp. 49-50 . 188 P uede v e rse , SAN CH EZ HERR ERO , J osé . “Fund ación y d es a rrol lo d e la ord en d e los j erónim os, 1360- 1561” en Code x Aquiliar ens is , 10 (1994), pp . 63 -95. Y las disti n ta s contribu ci o nes d e L a Ord en d e San Je r ónimo y sus Monas terios. Actas del Sim posium, 2 tomos, M adri d , 1999 . 189 A. M .O . 12- VI -1567 , l eg. 24, n º 63, bol s a 4, le g . 3 , do c. 4 c itado p or COL LANT ES D E T ERA N Y CAAM AÑO , Fra nci s co . His toria d e M orón de la Fr ontera . Sevi lla , 1990, p. 261 y not a 1 y p . 272 nota 7 en MIU R A AN DRAD ES, J osé Mar ía. “ Las órde nes re li g iosas en O suna y s u e ntorno hasta f inal es d el siglo XVI” en las A ct as de las II J orna das de Histor ia: Osuna ent r e l os tiempos m edieval es y m odernos… , op . cit., p. 352 . 190 ES TRAB A ROB LES , B as il io . Los agust inos ermi taños en Es paña has ta el siglo XIX . Mad rid , 1988 . 191 SANCHO SOPR ANIS, Hi p ó li to . Do n Jua n T é llez Girón y l a Universi dad de Osu na…, op. cit. , pp. 4 09- 415. 72 Los ca rmelit as calz ado s 192 e ri gieron el ses enta y cinc o por ciento de s us e ntidades en la Edad M oderna; en Osuna se as ientan e n 1557 junto al C olegio-Univers idad, aunque años más tarde cambiaron de ubicación. En relación a los dominicos, orden muy en raizada desde sus inicios, se ex pande con i ntensida d a partir del siglo XVI, pudiéndose fechar 128 f undaciones . E n las villas del Señor ío que se es tá estudiando, se realizaron d os en Osuna; los dominico s instalado s 192 Puede verse e n V EL ASCO BA YÓN , Ba lbino. H istoria del Carmelo españo l. T e xtus et stud ia his tórica carmelita na, XIX , vol. III , Pr ovincias d e Castilla y Andal ucía, 1563-1835 , Rom a. 1994. D el mismo au tor , Historia de l Carm elo e spaño l, T extus e t st udia his tórica car melitana , XV I II, vol.II. P r ovinc ias de Catalu ña, Aragón y V a lencia, 1563-1835 , Rom a, 1992. T ambi é n, Los Carmelitas. His t oria d e l a Or den del Carmen , vol. IV , El Carme lo Españ ol , M adri d , 1993 . Ermita d e S anta Ana, pri me r em plazami ento de la s Claris as y de los Merce darios h asta su ubicación defini ti v a. Fo to Auto r . 73 en 1531 193 ; y la orden femenina de las dominicas lo hará en 1558 194 , poco antes de mor i r el I V C onde, siendo una de sus últimas fundacione s. En Archidona, otra de las v illas del Señorío, se funda p rácticamente en la m isma fecha que el convento masculino ursaonés 195 . La s clarisas, f undaron en el siglo XVI unos 83 monas terios, que se sumaban a los 120 exis tentes, algo que continúa con 66 casas más 196 en l a centuria s iguiente. La s de Osuna se es tablecieron gr acias a la permuta que hic iera el pr i mer Duque de Osuna, don Pedro Téllez Girón, en 1559 197 en su segundo emplaz amiento. Rea lizada s estas obse rvacione s se piensa que e s in d ispens able y conv eniente pasar a los pr o tagonistas que por uno u otro motivo confi guraron la España conventual, que no son otros que la nobleza poseedora de tí tulos, así como l os nobles no titul ados y los oligarcas locales . 193 Bibliot eca A rchivo Genera l de la Ord en de Predi cadores (A GOP ), Se c. XI V , Liber Kkk, f ol. 240v-24 1r . AEOs, Leg . 23, n. 61. Bolsa I, Leg . 7, Do c .1; B. AGOP . Sec . XI V . Liber Kkk , fo l. 24 0r -242r . E DIT BEL T RAN DE HE REDIA , V icente. “La facu ltad de T eologí a de la Universid ad d e Osuna ” en La Cie nci a T omista , m arzo - abril , 19 34. AEOs, L eg. 23, n . 61 , Bo l sa 1, l eg . 7 , do c. 1 ci tad o por SAN CHO DE SOPRANI S, Hip ó li t o. Don J uan Téll ez Girón y la Un ivers idad… , op . cit . pp. 388-389; AGO P . Sec. X IV . Liber K kk, fol. 24 2v-243r . EDIT BE L TRAN D E H ERED IA, V icente . La facultad de T e o logía d e la Univers idad de Osuna… , op. cit., R EG A EOs. Leg . 23, n 61, Bols a , leg . 7 , doc. 1 citado por M IURA ANDRADE S , J os é M a rí a. “ Las ór denes r e li g iosas en Osuna y su entorno has ta final es d e l sig lo XVI” en las A ctas d e las II Jornadas de H istoria: Osun a entr e los tiem pos me dieva le s y mod ernos…, op . c it., p . 341 . 194 AGO P . Secc . XIV , Liber Kkk , fo l. 293 r c i ta d o por MI UR A ANDRADE S , J osé M aría. “Las ór denes r eli giosas en Osun a y su e nt orno hasta fina les de l s i glo XVI” en l as Ac tas d e las II Jor nadas de His toria: Osuna en tr e los ti empos m edievales y mod ernos…, op. ci t., p . 347. 195 B. Arch ivo Municip al de Archidon a (AM Arch) , tomo 35, RE G AEOs, Le g . 24, n . 64, Bo lsa 5, le g . 3, doc.3. CI T . CON EJO RA MI RE Z, Ric ardo. H istoria d e Ar c hidona . 1973, p. 299 citado por MIUR A AND RADES, Jos é M aría. “Las órdenes religiosas en Osun a y su entorno ha s ta fin ales del sig lo XV I ” en las A ctas d e las II Jorn adas de His toria: Os una entr e los t iem pos me di ev a le s y mod ernos… , o p. cit ., p. 341 . 196 MAR T ÍN EZ RU IZ, Enriqu e (di r). El p e so d e la Ig lesia. Cuat r o s iglos d e Ór de n es R elig iosas en España . Madrid, 2004. 197 Fueron c om o fund adoras del Conv e nto d e San ta A na d e Os una , Sor Giom ar de B en a vid es, h ija de l os Señores de Jabalquinto , dos herma nas d el S eñor de G ar cí es . J uana de B ustama nte y t res r eligios as más. TO RRES , Alonso de. Cró nica de la Prov i n ci a Fran cis ca n a d e Granada. Re editado en Mad rid. 1984, pp. 581 y ss en MIURA AN DRAD ES , José María. “L as órden es rel igiosas en Osun a y su entorno ha s ta fin ales del siglo XV I ” en las A ctas d e las II Jornad as de H istoria: Osu na entr e los t ie mpos m edievales y mod ernos… , op. cit ., p. 347. 80 de Barrameda, como e n los conventos de Santo Do m ingo de Guzmán y de la M erced y el Santuario de la Ca ridad, l a Casa de Feria tuvo mu y pr onto su panteón en el convento de fr ancis canas c larisas de Santa M aría de l V alle de Zaf ra 218 , los Duques de Arcos, en el convento de dominicos de Marche na 219 y la Casa de Osuna construyó el suyo p ropio en una de l as principales villas de su Señorío, e tc. La fundación conventual favorecía el legitimar el poder s eñorial en la medida en que podía convertirse en ex pr esión del s upuesto carácter vicarial y delegado respecto de Dios que los t ratadistas atribuían a los poderosos y en particular a los señores de vasa llos, carácter que j ustificaba su poder en el eje rcicio del señorío. No solo e ra una ex hibición de poder , sino que aportaba numerosos servicios – asis tenciales, educativos y sobre todo religioso s y espirituales - al conjunto de la población. Esta gama de servicios de la que se viene haciendo alusión era más amplia en los conventos mas culinos, pues to que muchos d e ellos i mpartían clas es de primeras letr as, gramática, cátedras de disciplinas como Filos ofía, Latinidad, T eología, e tc. además de las pastorales , sacramentales y compromisos asi stenc i ales. En cambio en los femeninos, su contribución era of recer r efug io y salida honr osa a las hijas de f amil ias que podían pagar las dotes requeridas, educandas que recibían l as primeras letr as o doctri na . Las f u ndaciones conventuales ayudaban a alimentar la imagen bi enhechora de l a nobleza en sus estados lo que contribuía a legit imar el poder señorial y su r eproducción. La ex plicación de las intenciones fundacionales de l convento se nutr ía de religiosidad y bondad, siendo un ejemplo de ello la f undación del convento de las fr ancis can as cl a ri sas de P eñafiel por la Duquesa viuda de Osuna, doña I sabe l de la Cueva en 1607 , un tex to Fernando de S evil la y J é r ez, 1996 ; VV .AA . Mon asteri o de San Isidor o del Campo: Gu ía. J un ta de Andaluc ía. 2003. 218 S obr e la fun dación d el conve nto, D E SA NT A CRUZ, Fr . J. C rónic a d e l a Pr ov incia Fran cis cana d e S a n Miguel . Pr imer a par te, re producc ión fa csimilar de la e d ición de 1671, in troducc ió n e índic es de ZA MO RA JAMBRINA , H. Madr id, 1989. En torn o al p anteó n R OD R IG U E Z L I A Ñ EZ, L aureano. “Dos funda ciones clarianas bajo pat ronato de la Casa de F eria: el v alle de Z afra y la Con cepción de Fren egal” en Anuari o d e Inve s t igacio nes Hespér i des , I II ( 1996), pp. 12 3-146 en A TI EN ZA LÓPE Z, Áng ela. T iempo d e conven tos: Una his toria soc ial d e las funda ciones … , o p. c it., p. 190. 219 HUER GA , Á lvaro. Los dom inicos en Andalu cía . S evilla, 19 92, pp. 26 0-265 . 81 que r efleja lo que se ha ve nido i ndicando 220 . E l tex to reza así “Y o e des eado fundar y doctar un Monasterio de Monjas en la villa de Peñafiel que es del Duque de Osuna y Conde de Ur eña D. Pedr o X ir on mi j ijo asipara que en el sea nuestr o Sr . Servido y su santo nombra par a s iempr e alabado y glorificado com o por que en la dha V ill a haia donde poder r ec og erse a servir le las doncellas y personas que lo quisier en hac er y por el Camino de la r eligión por que he sido Ynf ormada que muchas por no salir de su t ierr a y por no las sac a r fuera de ella su s padr e s y deudos han dejado y dejan de ser R eligiosa s y seguir tan santo y ci erto camino para el Zielo por no haver en l a dha villa con ser lugar tan gr ande y c apaz para e llo Monasterio donde pode r r ecogerse y por acudir al r emedio de cosa tan Importante y t an del se rvicio de Dios N uestr o S r . Y por el amor y afición que yo tengo la dha villa y V ecinos de ella y su tierra y comar ca…” 221 . Al margen de esto, hay que entender que una nueva construcción conventua l engrandecía la entidad y la pr ese ncia de la localidad en la que se ubicaba, siendo además basta nte cele brado por la población local . No hay más que pensa r , por citar algunos casos, el ya nom b rado y objeto de esta investigación del IV Conde de Ureña, don Juan T éllez Girón, y ot ro caso basta nte des tacado e s el que de sarrolló el Duque de Lerma y sus más próximos allega dos en la villa que daba nombr e a su Ducado, donde fundó seis conventos entre 1604-1617 222 . Relac ionado con el engrandec imiento de la localida d, se encuentran dos elementos que debieron de actuar de manera positiva; el imp acto económico de su construcción al principio y su pos terior mantenimiento o ampliac ión. Ambos hechos conlleva r ían una empresa de gastos , demanda de materiales y de tra bajo, aunque hay que tener en cuenta que l as órdenes religiosas se mantenían principalmente del ejercicio mendicante, por lo que dichas obras serian lentas en el tiempo . 220 AT I E N Z A L Ó PEZ, Ángel a. T ie mp os d e Con ve n tos. Una hi storia social de l as f unda ciones… , op. cit. , pp. 192-19 3. 221 A. H . N. Nob leza , Osun a, C .98, D . 8 222 IBÁÑ EZ PÉR EZ, Alb erto Cayetano . “ E l pa tri mon i o a rtísti co de Lerma e n el siglo XIX ” en VV .AA . Lerma y e l valle d el A rla nza. Historia, Cultura y Ar t e . Bur gos , 2001, pp. 159-178 . 82 No acontecía en todos los casos , pe ro sí con ciert a fr ecuencia , que una f undación podía venir precedida de un voto de súplica a Dios , la V ir gen o cualquiera de l os sa ntos con prom es a de la f undación de un convento si la gracia era concedida. Los m otivos de voto más repetidos e ran los matr imonios que no te nían des cendencia y que s olicitaban un heredero –algo bastante importante en el s eno de lo s linajes nobles- la ayuda y el s ocorro ante una situación de peligr o , f recuente en el cam po de batalla o en una acción militar , etc. E ra por lo tanto l a p romesa de la construcció n del convento la mejor fórmula para difundir en el conjunto de la sociedad esa voluntad divi na que se había puesto al servicio de los señores, i ntentando por parte de la l i teratu ra religiosa que no s e olvi das e di cho relato de los acontecimientos 223 . Un ejemplo bas tante sorprendente de ello es el procedimiento de los marqueses de V illena, que utilizaron el retablo de la iglesia de los fr ancis canos descalzos en s u villa de Cadalso de los V idr ios (Madrid) como marco de propaganda de su vo to 224 . Por ot ro l ado , bastantes f undaciones conventuales se realizaron en espacios ya sac ralizados o centro de devoción ya ex i stentes entre la socieda d, cons ervando la advocac ión para la ti tularidad del convento. Siendo signifi cativa la fundación del convento de f rancisca nos ter ceros de Olvera (Cád iz) por parte de la Cas a de Osuna, en este caso por el IV Conde de Ureña, don Juan Téllez Girón, en el es pacio de una ermi ta que, tras un milagroso eve nto, había levantado la po blación hacia 1512 bajo la advocació n de Nues tra Señora de los Caños Santos, en 15 43. E l Conde ce día la ermita a los mencionados f ranciscanos y el convento mantendrí a el mismo tit u lar 225 . T ambién en este sentido devocional la nobleza jugó un pape l des tacado a la hor a de donar reliquias de mártires y santos a los conventos, al igual que de dotarlos de 223 AT I E N Z A L Ó PEZ, Ángel a. T ie mp os d e Con ve n tos. Una hi storia social de l as f unda ciones… , op. cit. , pp. 196 y 198-19 9. 224 DE SANT A MAR ÍA , Fr . J. “Chr oni c a d e la Pr ov incia de S an Joseph de los Des calzos de l a Or den de los Me n or es de N . Seraphi co Padr e San Fran ci sco y de las P r ovincias y Custodias Des calzas , que della han salido y son sus hijas ” , Ma drid. 1625 , pp . 63 -64 en A TI E NZA L ÓPE Z , Áng ela. T i empo de conv entos. Una his toria soc ial d e las funda ciones. .., op . ci t., p . 199 . 225 RAMÍR E Z GON Z Á LE Z, S e r gio. “E l antiguo mon asterio de t erc iarios francis ca nos d e Caños S a ntos (C ádiz) : Histo ria y p at r imonio ” e n VI I y VIII Curso de verano . El f ranc iscanism o e n A ndalucí a (I) . Cór doba , 2003, pp . 129-15 2. 83 imágenes que adquirían un gr an f ervo r y que fueron muy apreciadas por los pueblos como instrumentos de f avores y protección. La fundación de un convento ponía también al s er vicio de los s eñores todo un capital social y político , que f avorablemente gestionado permití a asegurar gr acias a s u poder y capacidad de dominación, las adhes iones y fidelidades personales . Al margen de los servicios religiosos y asistencia les anterior mente descritos, también tenían la posibilidad de ofrecer otra serie de g racias y merc edes . En este cas o, hay que aludir a la conces ión de plazas gratuit as y sin dote en los co nventos femeninos y a la donación de espa cios propios en la igl es ia conventual 226 . En relación a l prime ro, era una impos ición en las e scrituras fundacionales y en las de patr onato el imponer en los conventos la reserva de plazas para mujeres del linaje d e los fundadores y del g r upo f amiliar de p r ocedenc ia 227 . Er a pue s, una manera de dar s alida a una de las preocupaciones más pr ese ntes en las familias de cierto rango social. En este contex t o, de poder y dominación de la f unda ción conventual, s e debe hace r alusión a l a f undación por parte de una viuda noble retirada, apartada del mundo , l o que constituía el estatus más honor able y hon roso par a su estado. Lamentableme nte, a ellas no les quedaban muchas alternativas, o un nuevo matr imonio o una vi da de r ecogimiento. Esta s egunda opción es taría detrás d e la i niciativa de muchas mujeres, que una vez viudas, decidían emprender la f undación de un convento en el que r ecogerse y terminar sus días. Pero es te no solo era concebido de tal manera, sino como un lugar donde seguir ejerciendo un papel relevante, de mando, acorde con su pos ici ón soc ial, r ese rvándose para sí mismas el cargo de abadesa del cenobio o de pr io ra 228 . Un claro ejemplo es el cas o de la fundación 226 A TIENZA LÓP EZ. Á ngela. T ie mp os d e Conv entos. Una hist oria socia l d e las fund aciones… , op. cit., pp. 202-20 3. 227 Auténti c as sagas f amiliar es debiero n c ons tituirs e en al g un os conve ntos . Aunq ue s on n e cesar ios más estudios al re sp ecto, l a conclusi ón es l a siguien te. El con ve nto de fran ciscan as clarisas de Belalc ázar (Córdob a) fu ndado en 1 494 por las h ijas d e la Cond esa de Belalcá za r , s e sab e q ue, e n e l año d e 158 3, hab ía ingresado en los claustr os sólo d e l a cas a d e Béjar nad a m enos que ve intiun a r el i gios as en VI LLACAM P A, V . “Los Duq ues d e Bé jar y e l conve nto de las clarisas d e Be la l c á z a r” e n Ar chivo Iber oameri cano , 14 (1920 ) pp. 236-25 0 e n A TIENZA LÓPE Z, Ángel a. T iempos d e Co nventos . Un a histori a so ci a l d e las fundacion es…, op . cit., p. 203. 228 AT I E N Z A L Ó PEZ, Ángel a. T ie mp os d e Con ve n tos. Una hi storia social de l as f unda ciones… , op. c it., 84 y pr i mer priorato del convento de las carme litas c alzadas en Osuna (Sevilla) , hecho que permite dudar de que s iempre se siguiera el proc edimiento institucional y canónico ordenado y que, como en o tros ámbi tos de la realida d de la s ociedad tardofeudal, también aquí pudo imponerse en ocas iones el poder sobre el derecho. El convento se f undaba en 1564 por inicia tiva de doña Isa bel M éndez de Sotomayor , viuda de l contador Gonz alo de Bae za, que fijarí a entre las condiciones que ella misma debía desempeña r el car go de prior a sin que pudiera “ser qui tada ni admovida” , reservándos e además el derecho de nombrar a su s ucesora en el car go. En la ce remonia de toma de posesión e inaugur ación del convento, que se celebraba es e año de 1564, aparecía doña Isa bel Ménde z de Sotomayor como pri o ra. Ot ro documento indica que tr es años despué s la fundadora dese mpeñaba su pr ofesión de religiosa 229 . El convent o dependía jurisdiccionalmente del arzobispado de Sevilla –ac tualmente también - q ue debió mir ar hacia ot ro lado ante seme jante ir regularidad. T ambién se puede citar el cas o de la Condesa de Niebla doña Le onor de Manrique de Sotomayor y Zúñiga 230 . En s egundo l ugar , los espacios r ese rvados para s í mismos er an capillas u ot ras zonas de l interior de los templos que no siempre es taban destinad as a enterr amientos, fijados casi siempre en l a capilla mayor , s ino q ue se las r ese rvaban para conse guir adhes iones, premiar fidelidades, consolidar pactos , reforzar su poder , etc., ya que estos espa cios no es t aban al alca nce de t odos y su po s esión era uno de los objetivos más dese ados por l os nobles l ocales . Así ocurre con las condiciones de la fundación del convento de domi nicos enArchidona (Málaga) por el I V Conde de Ureña, que se reservó la capilla mayo r para hacer mer ced de ella a la per sona que quisiera, quedando r eflejado con las siguiente s palabras “…pu eda dar en ella el entier r o o entie rr o s que quieser en…”, haciéndos e así acreedor de los derechos de sep ultura en este espac io y de s u li bre distribución 231 . La misma donación se imponía en la escritura fundacional del convento pp. 328-33 3. 229 L os d at os y la r efe r enci a d ocume ntal en VE LASCO BA YÓN, B a l buino. Histor ia del C armelo españ ol . T e xt us et s tudia histór ica car melitan a …, op. c it. , XIX, vol. III, pp. 59 7-598; V V . AA. Fuga M vundi. Clausuras d e Os una…, op . cit., pp. 24-78. 230 CRUZ ISIDO RO, F ernando . El Co nvento de San to Domi n go de Sanlúcar de Barramed a: pa tr onazgo de los Guzmanes , pr oc eso constru c tivo y pat r imonio art ístico …, op. ci t., p p. 79-106 y " J u an P edro L iva d ote al s ervicio de l a C ondes a d e Ni eb la : el convento de Mad re de Dios (1574- 1576)" e n Labora torio de A rte , nº 22, S evilla, 2010 , pp . 1 31-164 . 231 A. H . N. Nob leza . Osun a. C .43, D . 8 85 de dom inicos de Os una (Sevilla) en 1531 232 . En ambo s caso s se des conoce el bene fi ciario. Algo similar ocurre con el convento de Santo Domingo de S anlúcar de Barrameda, fundado por la Condes a de Niebla doña Leonor M anrique de Sotomayo r 233 . Se ha analizado cómo las f amilias de la poderosa a ristocracia 234 de la E spaña del Antiguo Régimen convir tieron la fundación y pr o moción de entidades conventuale s y su 232 A. H . N. Nob leza . Osun a. C .42, D . 26. 233 CRU Z ISIDORO , F ernando . El Con ve n to d e Santo Dom in go de San lúcar d e Barrameda: patr onazgo de los Guzman e s, pr oceso constru c tivo y pa trimonio ar tístic o…, o p. cit ., pp. 79-106 . 234 P or c itar a lgunos e je m plos CRUZ IS IDORO , Fern ando. El C onvento de Sant o Dom ingo d e San lú car de Barrameda: pa tr onazgo de los Guz man es, pr oc eso constru ctivo y patrimon i o artísti co …, op . cit . , pp . 79- 106; “U na nu eva i mag en i conográf ica de l a S e vill a de p rinci pios de l XVII: como C ívitas D ei ” en Ar chivo Español de Arte nº 290. M adri d : C .S.I.C , 2000 , pp . 176 -1 82, “ La Cas a ducal de M edina Sid onia y el convento de Capu chinos d e San lúcar de Barrame da: patron ato y cons trucc ión ” e n Laborator io de A rte nº 13. Se villa, 2000, pp. 87-109 , El conven to sanl uqueño d e C apuchinos. A r te e Hist oria de una fundaci ón guzmana. Sanlúc ar d e Barrame da : A sociac ión S anl u queña de E ncu ent r os con l a Historia y el Arte (A.S.E.H .A.), 2002, El Con vento de l a V ictori a. H istoria, Ar quitectura y Patrimo nio Ar tístico . San lúcar de Barr ameda . A.S . E.H.A ., 200 8 y “La c apil la de l S anto Cr isto del C alvar io, el último testim onio Convento de San to Dom ingo de Os un a, fundado por el IV Conde de Ur e ña h acia 1531 . Fo to Aut or . 86 patronato e n una s eña de ide ntidad p r opia, indica tiva de s u grandez a y poder . P ero no fueron los únicos , ya que hubo también ot ras ramas de poder , como po r ejemplo la nobleza recién t itulada o muchos que por su condición socioprofesional, mantuvieron el mismo comportamiento y pe rsiguieron las mismas metas , c omo se verá a continuación 235 . 2.3. 2 . Nobleza no titulada. o solo l a ex pansión conventual de la Edad Media se debió a los “grandes de España” sino también a g rados inf erio res de la noblez a, a poder osos locales, con la ex pecta tiva del reconocimiento, ascens o, pre stigio y poder social 236 . Antes de proseguir , e s ne cesa rio aclarar en p rimer l ugar que no siempre es posible identificar a los fundadores de manera genérica con un determinado status social; en segundo término, que las identidades son muy variada s, pero se pueden pe rf ilar bajo la conside ración de poderosos locales , oligar cas , éli tes sociales, etc. Algunos se contentaron con la f undación de u n solo convento, pero ot ros duplicaron o triplicaron esta iniciativa. De este procedimiento s e destac a, cómo en muchas ocas ione s el estable cimiento se relacionó con una misma or den r eligiosa con la que las famil ias tenían una estrecha devoción particular . En ot ros casos llegaba incluso a ser la únic a f undación de la loca lidad, reiter ándo s e de es ta manera la r eputación de la familia y cercior ándos e así un lugar de honor en la Historia del m ismo 237 . Un ejemplo de ello s ería el de la vil la de Arjonilla (Jaén), que has ta 1680 careció de presencia conventual, arquitectó nico del convento de San Fran ci sc o “ el V i ej o” en Sanlúc ar de Barrame da nº 45 . S anlúcar d e Barra m eda, 2009 , p p. 76-8 2. 235 AT I E N Z A L Ó PEZ, Ángel a. T ie mp os d e Con ve n tos. Una hi storia social de l as f unda ciones… , op. cit. , pp. 233-23 4. 236 Natura lmente, t ambién a la pr eocupació n por la salva ci ón y por gana r terreno e n la cons e cució n d e est a aspiración que, por otra p arte, era l a d e todos o casi todos , también a l a devo ción p articul ar , al deseo de contar con un e nterr amien to hon orable y ben eficiar tambi én a los mi embros de la f amilia …todos e stos ele m e ntos d e c ará ct er m ás rel igi oso indudabl emen te form a ro n p arte tamb i én d e los im pu lsos f undaciona les como se pod rá ir c ompr oba n do. 237 TIE NZA L Ó PEZ, Ánge la. T i em pos d e Co nventos . U na his t o ria soc ial de las fun dac ione s… , o p. c it., pp. 233-234 y 234-23 6. N 87 siendo don Luis Díaz de Aguiler a quien es taría al frente del establec imiento de las fr ancis canas clar isas y fr ancis canos descalzos en la villa 238 . Hay que destacar que las fundaciones realizad as por estos sec tor e s no s e efectuaron en t érminos de jur isdicción nobilia r , ya que en ella fuer on los r espe ctivos señores como ya se vio los que llevaron a cabo dicho p r oces o, puesto que , s i la s oligarquías locales se hubieran embarcado en el mismo, se podría haber interpr etado como r ivalidad o competencia para el p restigio de los señores. I ncluso en algunos ca sos, los propios f undadores cederían el patr onato conve ntual a sus señores, tal y como lo hizo en Osuna 239 con el convento de carmelitas calza das fundado en 1524 240 doña I sabe l Ménde z de Sotomayor , viuda de don Gonzalo Bae za, que había sido contador del IV Conde de Ureña. Y a anter iormente en l a m isma localidad, t ambién había sucedido lo mismo con el convento de francisca nos, donde doñ a I nés Chirino que había sido ama del Conde de Ureña, cedía sus cas as para l a fundación, t omando posesión del mis mo en 1530, siendo a su vez el primer convento fundado en la l ocalidad por los T éllez Girón 241 . 238 S obre la fundación del convento d e m onjas. D E TO RR ES, A lonso. Crón i ca d e la Pr ovincia fra nc iscana de Granad a , re p rodu cción de la edic ión del año 1683 , e dici ón preparad a por M OT A M UR I L L O , R a fa e l . 2ts, M adrid. 198 3. T . I pp. 486 -487 . Este c onve nto, n o o bstante , no es menc ionado en el ce nso de Floridabl anca . Y sobr e el conv ento de los fr anciscanos, c uy a funda ci ón se f ec h a en 15 87, AÑ IBA RRO , V . “Fondo docum ental sobr e la provinc ia de Gra nada en el Archivo His tórico Nac ional ” en Ar chivo Ibero - Am eri c ano, 4 6 ( 1952) , pp. 2 13-232. Y CHA CÓN CAB ELLO , Enr ique O FM. “ Los fr ancisc anos e n Andalucí a” en VII y VIII Curs o de V e ra no. E l f ran c is cani sm o en Andalu cía (I) . Córdoba , 2 003 , pp. 375- 398 e n AT I E N Z A L Ó PE Z , Áng ela. T i empos de Con ventos . Una h istoria soc ial d e las f und aciones… , op. cit . , p . 236 . 239 AT I E N Z A L Ó PEZ, Ángel a. T ie mp os d e Con ve n tos. Una hi storia social de l as f unda ciones… , op. cit. , pp. 236-23 7. 240 E st e G onz al o de Bae za apar ece como “cont ador de su señorí a” y tes tigo e n la fund ación e n 1548 d el convento de los agust inos en Os una qu e o torga ba e l p ropio d on Juan Té ll ez Gi r ón , IV Cond e de Ure ña. A.H.N. Osun a . C42 , D.1 . La referen cia d e la fundado ra e n V E LASCO BA YÓN, Ba lbino. Histor i a del Carmelo e spa ñol . T e xtus et stud ia histór ic a carm elitana, XIX . V ol. I I I: Pr ovi ncias d e Casti ll a y A nda lucía, 1563-1835 . Roma , 1 994 , p . 597; VV .AA. F ug a Mvnd i. C laus uras de Os una… , op . cit . , pp . 2 4-78 . 241 AGUADO GONZ ÁLEZ , Fr ancisco Javi e r . El as ce nso de u n lin aje c as tellano en l a s egunda m it a d de l siglo XV …, op . cit. , p . 1 10 2. Y , precis iones sobr e la fech a fundacional, e n MIURA AN DRAD ES, J os é Mar í a. “ La s órd ene s relig iosas e n Osun a y su e n torno hast a fines del s iglo XVI ” en l as Actas d e l as II Jornadas de Hist oria: Osuna en tr e l os tiemp os medie vales y modernos… , op . ci t., pp. 337 -361 . 88 En el ti po de nobl eza que se está an alizando, se e ncuentran tr es modelos en l o s que a s u vez se pueden localizar vari os submodelos . Así, h ay que r efer irse a los miembros de las oligarquí as que control aban el pode r munici pal, caballeros de órdenes militares y la élite burocrática que se cons tituye el servicio de la casa Rea l. En primer lugar , los regidores o más concretamente los “veinticuatro” como es el cas o anda luz, f avorecieron notableme nte el proceso de ex pan sión del clero regular en la época moderna española. Gr acias a la demanda de estas familias que controlaban el gobierno mun icipal, s e amplía la pr ese ncia conv entual en las princ ipales ciudades 242 , siendo Córdoba donde se inició este proceso 243 . En se gundo lugar , los caballeros de órdenes mi litares , un sector con bastante prestigio en la sociedad del Antiguo Régimen que implicaba la nobleza y la limpieza de 242 AT I E N Z A L Ó PEZ, Ángel a. T ie mp os d e Con ve n tos. Una hi storia social de l as f unda ciones… , op. cit. , pp. 238-23 9. 243 SORIA MESA , Enri q ue. E l cambio inm óvil . T rans for maciones y pe rman e n cia de una e l ite de poder . (Córdob a, ss .XVI-XIX ), Córdo ba. 200 0 en AT I E N Z A L Ó PE Z, Áng e la. T iempos de Con ve n tos. U na historia soc ial d e las funda ciones…, op. c i t., p. 23 9. Convento de San Franc isco de Os una, des aparecido en la déc ada de los cuarent a de l si glo XX. Foto Archivo Mun i cipa l de Os una. 89 sangre garantía de honorabilidad 244 . A pes ar de que el caballero de hábito se i ncrementó de manera notor ia , su reputación no se perdió, dá ndoles una mayo r distinción social la fundación del cenobio. Entr e los caballeros de hábito que desarrollan est ablecimientos conventuale s se pueden citar por ejemplo a Guti erre Gómez de F u ensa lida, Comendador de la Orden de Santiago y gobernador de Málaga al s ervicio de los Reyes C atólicos, q uien en s us úl timas voluntades en 1517 ordenaba la f undación del que s ería en 1521 convento de francis canas clarisas de Nuestra Señora de la Paz y T rinidad en M álaga 245 . En tercer lugar , los car gos palacie gos y miembros d estacados de la administració n real, fueron ot ro grupo de la sociedad que dejarí a su nombr e asocia do a una cons tr ucción para demostrar el estatus alcanza do. Algunos como doña Bea tri z Galindo , camarera mayor de la reina católica , f ue respons able de dos conventos de monjas en Madrid, l as je rónimas (1504) y las fr ancis canas c oncepcionistas ( 1512) 246 . Ot ros car gos relacionados con el ento r no d e l a cas a Real son secretarios, tesoreros, contador es , e tc. como el caso de Juan Vázquez de Molina, sobrino de F rancisco de los Cobos, suces or de su t ío en varios cargos , que funda en 1566 el convento de dominicos de Madre de Dios en Úbeda ( Jaé n), donde t an solo 244 Una a prox imació n s i nt é tica a los caball eros de háb ito en DOMÍ NGUEZ OR TIZ, Ant onio. Las clases privilegiadas en el A n ti g uo Régime n . Madrid . 1 973, pp. 58 -71. T ambién W RIGH T , L. P . “Las órden es militares e n l a soc ie d ad española de l os s igl os XVI y XV II. La e n ca rn ación inst it u ci on al de una tradici ón histó ri ca ” en EL LIO T . Joh n. H . (ed .) P oder y so c iedad en la España de los Austr ias . Bar celon a, 1 982 , pp . 15-56. Y P OSTIGO CA ST ELLANO, E lena. Honor y pri vileg io en la cor ona de Cas tilla . E l Cons e jo de l as Ór de nes y l os caballer os d e hábi to en el siglo XVII . V alladol id. 1998. Más r ecien te me nt e son de interé s l a s distintas colabor acione s q ue se integr an en LÓ PEZ -SALA Z AR, (coord .). Las Ór denes militar e s en l a Península Ibé ri c a , vo l. II, E d ad Mod e rna. Cuen ca. 2000 en AT I E N Z A L Ó PEZ, Á ngela . T i empos d e Conventos . Un a h istoria so cial de las funda ciones… , op. c it., p. 242. 245 GUIL LEN ROB LES, Fran ci s c o. H istoria d e Málaga y su pr ovi nc ia . M álaga 1874. R odrígue z Marín, aña d e qu e don Gut ié rr ez ha b ía s i do a demás padrino de baut ismo del futuro C arl os I . RODRÍ GU EZ MAR Í N, Fra nci s co J osé . Má laga c onven tual. Estudi o histó rico, artístico y urba nístico de los c on ventos malagu eños . M álaga . 2 000 e n AT I E N Z A L Ó PEZ, Áng ela. T i empos de Conve ntos . Una h istori a soc ial d e las funda ciones… , op . ci t., p. 243 . 246 AT I E N Z A L Ó PEZ, Ángel a. T ie mp os d e Con ve n tos. Una hi storia social de l as f unda ciones… , op. cit. , p. 245. 96 realizaba. Como ejemplo espe cífico de este hecho ex iste constancia documental de que la D uques a viuda de Osuna, doña I sabe l de la Cue va, pr eparó un ciclo de celebraciones que debían oficiarse cada año “perpetuamente por siempr e jamás ” por s u alma y la de s u marido en el convento de fr ancis canas de Peñafiel ( V alladolid) 272 . T ambién hubo quien incluso no dejó nada pactado 273 , como es el cas o de d on Francisco de Z apata y Cisneros, conde de B arajas y fundador del convento de los francisc anos de scalz os en la población de Barajas (Madrid) en 1586 274 . Aunque no solo lo dejaban insta urado para una vez fallecidos, puesto que tambié n hubo algunos que dejaron establecidas las misas y oraciones que en vida debían ejecutars e, en las que no solo s e i ncluían ellos, sino que ade más iban en beneficio de otros miembros de la f amilia 275 . M uy int e resante es la escr itura de fundación del convento de fr ancis canos des calzo s de Morón de la F ronte ra (S evilla) que el I Duque de Osuna, don Pedro Girón, concedió en 1575 en la que se indic a que fue pr oyectada en hono r a doña Le onor de Guzmán, su mujer . La institución bajo la advocación de San Pablo no f ue elegida por cas ualidad, ya que es el día de este “Glo rioso Santo” en que había nacido doña Le onor , planif icando el Duque además una serie de sufragios que debían celebrarse en homenaje a e lla y el recuerdo de lo que él debía c o nsiderar tres momentos importantes en su vi da, su nacimiento, su matrimoni o, su defunción, r euniría el total de celebraciones que se encar garon 276 . 272 Inc luía, en uno de los d ías de l a o ctava de l Co rpus Ch risti, fiesta de l Sa ntís imo S acrame nto con v ís p eras y m isa cantad a y pro cesión al d ía s igui ente. En el d ía d e la o c tava d e la C onc epción, otr a fi esta con vísp era s y misa . En el día de la E ncarnaci ón ot r a fiest a con vísper as y misas. E n la octava de la As unción otra fiest a con vísper as y mis as. E n otro día de la o ctava de l os D i fu ntos, otra f ie st a c on v ísperas y mis a . A . H. N. Osuna. C .98. D8 . 273 AT I E N Z A L Ó PEZ , Ángel a. T i emp os d e Con ve n tos. Una hi storia social de l as f unda ciones… , op. cit ., pp. 286-28 7. 274 A.H.N, N o bleza. Fer ná n N úñ ez, C. 7 47, D . 7. citado p or A TI ENZA LÓ PEZ, Áng ela. T i empos de Conventos . Un a h istoria so cial de las funda ciones… , op . c it., p. 286. 275 AT I E N Z A L Ó PEZ, Ángel a . T i emp os de Con ve n tos. Una hi storia social de l as f unda ciones… , op. cit. , p. 290. 276 E l dí a d e S an Pa blo, 29 de E nero, en memor i a de su n acimie nto, cada año se ha b ían de d ecir v ísperas y seis mis a s so lemn es por su alma y la de su muj er . El día d e S an J erónim o, e n 30 de sep tiembre (“…e n memoria de la m er ced qu e nr o. señor hizo a es ta casa y esta do en dárs ela por s eñora casá ndonos …”) se haría otra fiesta de víspe ras y m isa cantada c on o tra s s eis misas rezad as en cada a ño . Y el día d e San Clemente , en 2 3 de noviembr e, el día qu e f alle ci ó l a Duqu esa, s e c elebr aría un a m isa c antad a de difuntos por el la y vísp era s el d í a an te s c on re sp onso, y ad emás, o tra s s eis m isas r ezadas e n es t e d ía y en el s i guient e. A.H.N. Nob leza . Osu na . C . 42 . D .8. 97 Finalmente, todo es te e ntr amado religi oso c reado con l as fundaciones conventuales s e c ompletaría con otr os encar gos má s es pecíficos, ligados a las devociones personales y particulares de los fundadores en hon or a sus sa ntos pr eferidos. Además de la s alvación del alma, la siguiente preo cupación de la nobleza era más del tipo mundano y vi nculada a demostrar su pod er y su pr estigio. Los cenobios f ueron los lugares donde se daba la imagen social de la fa mili a y del linaje que representaba n. Uno de los instrumentos más usados para la política de representac ión fueron los esc udos, blasones , etc. identif icativos de la f amili a. De ahí que en la documentación se haga refer encias a ellos, siendo los lugar es de e x hibición principalmente las capilla s mayores, aunque también otros lugares como pue rtas y port adas . Los conventos , además Interior del conv ento de S an Fran cisco d e M orón de la Frontera, fu ndado po r el IV Co nde d e Ur eña, d. Juan Téllez Girón en 1 541. Fot o José M ª Ál var ez Rodrígu ez. 98 de ser ex hibición del linaje, fueron lugares de o stenta ción de las victorias militares, triunf os guer rer os de la nob leza en defensa de la so ciedad. Pero no solo ex istía es te t ipo de vínculos, con el ti empo sur gió otro más material y físico a tr avés de la c onstrucción de pas adizos que comunicaban los pa lacios y ca sas de la nobleza con la f undación conventual 277 . Según Chueca Goiti a, esto puede tener su tradición de la época medieval, cuando debido a no tener capital fi ja , los p ropios monasterios se convertían en palacios para la realeza, suponiendo el Escorial un retorno a esa tradición 278 . Como ejemplo de ello se puede citar al D uque de Uceda, que cons truyó un pasa dizo des de su palacio de Madrid al convento de religiosas bernardas de Santa María del Sacramento 279 , aunque quizás el cas o m ás esp e ctacular fue el desarrollado por el Duque de L erma, quien, en la ciudad que lleva su n ombre, construyó una autentica red de pasa dizos de sde su palacio a los conventos de Sant a T eres a, Santa Clara y la colegial de San P edro, teniendo de es ta manera la f amilia acceso a las gradas y tribunas sin necesidad de pisar l a calle 280 . T ambién conviene reseña r el caso sevillano de Omnium Sanctorum y el de la Ca pilla P alatina de la P arroquía de Nue stra Señora de la O de Sanlúcar de Barrameda 281 . No solo estos f ueron pr ivile gios de l a nobleza ti tulada. Así la nobleza menor , patriarcado l ocal, e tc. también t endrían esta posibilidad par a las construcciones e n s us 277 AT I E N Z A L Ó PEZ, Ángel a . T i emp os de Con ve n tos. Una hi storia social de l as f unda ciones… , op. cit. , pp. 295 y 301-30 2. 278 CHUECA GOI T IA, Fern an do. Casas r eales en M onast erios y conventos españ ol e s . Mad rid, 1982, p. 9 y ss. 279 CAMA RA MUÑ OZ, A lic ia. Ar quitectura y soc iedad e n l a E dad de Or o . Madrid , 1990 , p p. 90 y 91. 280 AT I E N Z A L Ó PEZ, Ángel a . T i emp os de Con ve n tos. Una hi storia social de l as f unda ciones… , op. cit. , p. 303. 281 B. FO R D, R i char d F or d en Sev il l a , con no ta s d e D. A ngul o . Madrid, 1963, lám. 35, p. 40. D i cho dibujo está f echado en 1834 ; V er SA NCHO CO RBACH O, A n tonio . Icon ografí a de S e vi ll a . Se villa, 197 3; GONZÁL EZ DE L E ÓN , F . Notic ia art ística d e todos los ed ificios p úblicos de esta nob le c iudad de S evil la . Sevilla, 1844, p. 50; HERNÁND EZ DÍAZ , J osé y SANCHO CO RACHO, Antonio . Estud io d e los edific ios r eli giosos y objetos de culto de la ci ud ad de S evilla, saq ueados y destru idos por los mar xistas . Se vi l la, 1936, p . 92; CRU Z ISIDORO , Fer nando. “ El p atr onazgo y la corte artísti ca de los Pér ez de Guzmán en la Sanlúcar de los siglos XVI y XVII”, e-Span ia [En lign e], 26 | f év ri er 2017 , mis en lign e le 01 fé vrie r 201 7, consulté le 2 3 fé vrie r 2017 . 99 lugares de origen 282 . Es lógico pensa r que solo era viable si ambos edificios e staban cercanos , pero tal fue la ambición de algunos miembr os que en la escritura fundacional del convento se reservaban el poder edif icar junto al cenobio casa s propias que le permitier an un acc eso di recto a la tribuna 283 . El poder disponer de este lugar privilegiado en la iglesia era una ex presión má s de rango y preeminencia social, junto con las que se vienen analizando. En definitiva , la nobleza, tanto titulada c omo no , c oncibió los conve ntos c omo u n espa cio magníf ico para hacer ostentación pública de su superioridad, llegando incluso a ser una competición entre ellos. Para finalizar este apartado, se mencionará que también la repr es entación de l poder que se intentó cr ear con estas escrituras, se af ianzó con la incorporación de otro tipo de distinciones y gestos simbólicos orientados al enaltecimiento de los fundadores o patronos, demos tr ando así el poder y privilegios qu e estos pos eían. El trato recibido llegó a s er todo un proceso elabo rado de r ecibimient o y atención protocolaria durante la ceremonia religiosa 284 . En este sentido y como ejem plo de ello, destac a la escritura de fundación y dotación del patronato del convento d e f ranciscanos de Nues tra Señora de la Salc eda en Peñalver (Guadalajara) e n 1677 po r G aspar de S andoval Silva y Mendoza, hijo del Duque del I n fantado que r eza as í: “…h an de ser obl igados sus R eligiosos a r ec ibirlo s con capa y cantar el te deum laudamus. Y los han de acompañar des de la puerta de la Iglesia hasta dos gradas del A ltar Mayor o la parte donde quisier en hacer oración y en ella han de tener una almohada y suya u lo han de poner dichos Señor es 282 Posibi li d ade s qu e se cont emplan en las ca p itula ci o nes par a el c onv ento d e carme litas de s calzos de Daimiel, en l as c on cepc ioni s t as de É ibar o e n los mer cedarios de Sa la man ca. R espetivam ente , BN, Ms. 6592. URIB E, Áng el. OFM . La pr ovi ncia franc iscan a d e Ca ntabria , vol. II. San Seb astián , 1996 , p. 524 y ss.; A .H . N. Cl e ro. Lib. 1 10 08. E n e l c aso de la s domin ica s de Jesús María de la c iu dad de T ol edo , la fundación d e l p at ro nato prev eía “ pod er tene r u na reja que salga de s u c asa a la capill a m a yor de l a Iglesi a para poder seguir ell a y su f amilia la misa y los divinos of i cios” A.H.N. Nob leza. Frias. C. 17 18. D . 1 e n AT I E N Z A L Ó PE Z, Áng ela . T i emp os de Con ve n tos. Un a hi s toria so ci a l d e l as fundaci ones… , op . cit., p. 304. 283 Como se refi er e a l a ca r ta fun dacional del convento de francisc anas c on ce p cionist as de La Canal d e Carriedo (S antander). UR IBE, Áng e l. O FM . L a pr ovin ci a fra nciscana de Cant abria , vol. II . San S ebast i án , 1996.P . 5 34 y ss . en AT I E N Z A L Ó PEZ, Áng el a . T iempo s de Conven tos. Una h istori a social de las fundacion es…, op . cit., p. 304. 284 AT I E N Z A L Ó PEZ, Ángel a . T i emp os de Con ve n tos. Una hi storia social de l as f unda ciones… , op. cit. , pp. 304-30 6. 100 Patr onos siempr e que les par ecier e, y en los días que asistiese n a la misa mayor se les haya de dar la paz. Y asis tiendo en los de l a Pur ificación y Domingo de R amos se les haya de dar por el dicho Conv ento su vela y p alma, uno y otr o antes de que a la comunidad ni a otr a ninguna persona… ” 285 . De es ta f orma se concluye una v isión esc ueta de las fundaciones conventuales desa rr olladas por la geografí a española , sus precurs ores y l os privilegios que suponía ser el pr ecursor de las citadas empresas . 285 A.H.N. Nob leza . Osun a. C.21 1 1 , D. 13 (1). Un text o de cont enido muy simil ar es el qu e s e recog ió en la escritur a men cionad a d el patron at o del conv ent o de Madre de Dios de Alc al á d e Henar es. T a m bién e n la escritur a de fund ación de l conve nto de ca puchinos en Jadr aque en 1676 da d por la VIII Duq uesa de l Infantado , Cata li n a Góm ez de Sandova l y Mendoz a: A .H.N . Nobleza . Osun a, C. 1842, D. 44. E x tracta pa r te de esta ú ltim a, CA RRA SC O MA R T ÍNEZ , Ado lfo. Sangr e , honor y pri vilegio: l a nob le za e spaño la ba jo los A utr ias. Barce lona, 2000 , pp. 199 -200 . De l a mism a m anera, e n la es critura d e 16 88 r evalida ción del patrona to d e los Condes de Luque sobr e el conven to d e agus ti nos r ecoletos de Luque (Córd oba), A.H . N. Nobleza . Luque. C.17 9. D . 4 c itado por A T IEN ZA LÓ PEZ, Ángela . T i empos de Con ve n tos. Una h istoria social d e las funda ciones… , op. cit., p. 30 6. 101 3. Los proces os desamortizadores en la villa de Os una. 3.1. Los procesos desamortizadores en la vil la de Osuna. a hi storiografía sobre la desamortización española es bastante amplia, aunque la mayor ía de e llos solo a bordan as pectos pur am ente legislativos, pol íticos o económicos . Exis ten investigaciones en las que se tratan pr incipalmente lo acontec ido con los biene s inmuebles, se an rústicos o urbanos. Sob re lo a rtís tico y c ultur al aparecen refer encias en trabajos de la temátic a antes ex pu esta en los que los investigadores r ealizan publicaciones al respecto como se verá a continuación 286 . A f inales del siglo XIX, en concreto en 1885, en el libro cuyo tí tulo es La desam ortización ecles iástica consider ada en sus dif er entes aspectos y relaciones 287 , se presenta un capítulo dedicado a la desamortización en su vertiente artística. Desde esta obra, se han publicado muchos es tudios en los que s e aborda la temática r elacionada con la exc lau stración. En cambio, aquellos que se refi eren a la pr ovincia de Sevilla han s ido tratados indi rectamente, y tienen esca sa impor tanc ia debido sobre todo a la insuficiente documentación; se pueden cita r las obras de Alfon so La so 288 La desam ortización de las tierr as de la I glesia en la Provincia de Sevilla ( 1835-1845) y Conventos femeninos desapar ecidos r eferidos al ámbito cultural desamo rtizador . A estos títulos se les pueden unir A rquitectur a R eli giosa pérdida durante el siglo XI X en Sevilla: los conventos femeninos des aparecidos de M aría L uisa Fr aga 289 y la obra de Matilde Fer nández R ojas 290 dedicada a los conventos masculinos desa mort izados y 286 RAMO S SUÁREZ , Manu el Anton io . P atr imonio Cu lt ura l y Desamor ti za ción. Mar chena, 179 8-1901 . Sevilla, 2008 , p. 15. 287 ANTEQU ERA LUENGO , J osé M aría. La de samor tizac ión eclesiás tica cons iderada en sus difer en te s aspectos y r elac iones . M adrid, 198 5. 288 LA ZO DIAZ , A lfonso . La d e samor tizac ión de l as tierras de la Pr ovinc ia de S evilla: (183 5-1845) . Sevilla, 1970 . 289 FRAGA , Mª L uis a. A r quit ectura r e ligiosa p ér dida duran t e el siglo XIX en S evilla: los co nventos femeninos desap ar ec i dos . Sev illa , 1989. 290 FERNÁNDE Z ROJ AS , MA T IL D E . Pa trimonio artí s t ico de los con ve n tos mascu li n os de samor tizado s en Sevi ll a durante el siglo XIX : T rini tarios , F ran cis canos , Mer ce dar ios, Je rón imos, Cartujos, M ínimos , Obr e gones, M enor es y Filip enses . S evilla, 2 009 . T ambi én d e la mism a autora Patrimon io artísti co d e los conventos mas c ulinos de sam ort izados en Sevill a dur ante el s i glo XIX : Ben edictinos, Domi nicos , Agustinos, Carme litas y Basilios . S e vill a, 2008. L 102 relacionado con la pr ovincia el de M anuel Antoni o Ramos Suár ez 291 , Patrimonio Cultur al y Desamor tización. M archena. 1798- 1901. No obstante, a estos tí tulos es conveniente añadir la memoria no public ada de Benito Rodríguez E spinos a 292 , titulada La des am ortización ecles iástica de Sevilla. Especial refer encia a Osuna. Cabe des tacar también fuera del ámbito sevillano, l os artículos sobre Pa trimonio desam ortizado de los convento s femeninos s anluqueños, Patrimonio artís tico desam ortizado del convento de Santo Domingo de Sanlúcar de Barrameda (1835-1861), Patrimonio Artístico Des amortizado de los conv entos carme litas sanluqueños, Patrimonio Artístico Des amortizado del Convent o de San Francisco “el grande” de Sanlúcar de B arr ameda (1821-1835) y La desamortiz ación del convento de Sant o Domingo de Guzmán de Sanlúcar de B arr ameda y su transfor mación en bodega de Fernando Cruz I sidoro 293 , publicado en la revist a del La borator io de A rte de la Universidad de Sevill a. Esta bibli ogra fía se puede tomar como base para el estudio del p roceso desa mort izador de la vil la , del que se cuenta con una esc asa infor mación, al que se unen artículos o libr os que hace n r eferencia a otras ciudades y apor tan ideas s obre todo lo acontec ido, aun contando con numerosa s lagunas 294 . A lo l argo de la Historia y en los siglos XVIII y XIX se produjeron numer osos procesos des amortizadores que incidier on pr i ncipalmente e n los bi enes de las comunidades religiosas , no queda ndo ex entas las pr opiedades de la nobl eza y los bienes de los concejos. 291 RAMOS SU ÁRE Z, M anuel Anto nio . Pa trimoni o C ultur al y Desamor tizac ión…, op . cit . 292 RODRÍG UE Z ESPINO SA, Be n it o . La d esamort ización ecles iástica en Se villa. Espe cial r efer encia a Osuna , memor i a in édita. Es cuela Univ ersi ta r ia de Gr adu ados Soc iales D ipl om ados, Universi dad de Granada. Sem inar io de Os una, 1990 . 293 V e r más so bre su te m áti ca en t or no a la Desamor t iza ci ón en CRU Z ISIDORO , F ern ando e n personal. us.es/cr uzi s idoro / . 294 RAMO S SU Á REZ , M anuel Antonio . Pa trimonio C ultural y desamor t ización… , op. cit., pp . 15-18 . 103 El término “Desa mort izar” aparece como: “la acción lega l para li berar los b ienes de manos muer tas (que pe r tenecen a la Iglesia, la nobleza o un m un icipio) de f o rma que puedan ser vendidos”. Dicho proceso afecta a t oda clase de bienes. La más conocida e s la de samortización del m inistro M endizábal, aunque no fue ni la p rimer a ni la únic a, pero sí la que más afectó a l a villa ducal atendiendo a la documentac ión conse rvada. Todos los pr ocesos desamortizadores que se mencionarán, fue ron desarrollados a través de unas leye s principales que de forma sucesiva s e d es doblan en num erosos decretos y nor mas según la temática o el tipo de pro piedad, afectando a lo rústico, urbano , bienes muebles ,. . .. Todo apa recía divulgado en los sucesivos c ompendios le gislativos, en publicaciones como la Ga ceta de Ma drid u otras de tirada pr ovincial, un ejemplo de ello es el Boletín Oficial de la Provincia de S evilla, cuy o pri mer ejemplar salió por esas fechas para anunciar tales acontec imientos en las que se recogían las leyes y decretos , e incluso se anunciaban la venta y subasta de los bienes r ústicos y urbanos que pasa ban de manos religiosas a la Hacienda Pública. La s con secue ncia s de las des amortizaciones fueron bastante amplias y de divers a índole: una de ellas afectó al ámbito religi oso, pues dio lugar a la exc laustración de comunidades de ambos sex o s y como p rimera medi da, se estableció que no entraran legos para continuar reduciendo las comunidades a menos de doce frailes decretando finalmente su supres ión. En el ámbito económico, se desa rr ollaron las subas tas y ventas de los bienes que eran pr opiedad de las distintas comunidade s 295 , p retendiendo con dicha venta mejo r ar la Hacienda Pública, aunque el res ultado no f ue el es perado 296 . En lo r eferente al ámbit o social, se manifes tó un fuer te anticlericalismo, t anto ex terno, proveniente de la clase políti ca in fl uida por la llegada de corrientes ilustradas y liberales, como interno -de sde la mi sma jerarquía ecles iástica y el clero secula r- que no acepta ban l a vida y costumbres de los moradores d e los cenobios. 295 RAMOS SUÁ REZ, M anu el Antonio . “El Patrimon i o de l a desamort izac ión de los bien es cultura le s y culturales ” en Actas de las XIV J orn adas sobr e H istoria de Mar che n a. Iglesias y C onventos . Ma r c he na , 201 1, pp. 103 -105 . 296 Para co noc er e n profundid ad e l te m a , ver LA ZO DIA Z, A lfonso. La desamor ti zac ión de las ti erras de la Pr ovincia d e S evilla…, op. cit.. 104 Finalmente, las cons ecuenc ia s afectaron al patr imonio cultur al desde todos lo s ámbitos. Por ejemplo , en el ar qu itectónico provoca ndo el deterior o , destrucción y pérdida de edif icios conventuales debido a los numerosos cambios por l os usos y derr ibos. En el cas o de la villa ducal, se pueden citar conventos como el de San Fr ancis co o el de S an Carlos el Real. Todo este proceso p rodujo cambios en el viario urbanístico de las ciudades y por exte nsión a Osuna. T ambién afectó a los bie nes muebles, ya que trajo consigo el trasiego y perdida de esc ultur as, pinturas, artes suntuarias, archivos y f ondos bibliográf icos… que poseían las comunidades 297 . El tema que se está investigando, ver sa sobre las c omunidades religiosas de l a villa que suf rieron dichos procesos . Establecidas en Os una como ya se ha citado, se encuentran domini cos , fr ancis canos (observantes, recoletos, terceros y mínimos), carmelitas (f emeninas y masculinas ), agustinos, dominicos y dominicas, hospitalarios de San Juan de Dios, me rcedarios ( masculinos y femeninos ), entr e otr os. Se ana lizarán por s eparado ca da uno de los procesos des amorti zadores y conf lictos socia les y bélicos que de una u otra for ma provoc aron el abandono y pérdida del patrimonio ursaonés . 3.2. Expulsión de la Compañía de Jesús: Un pri mer ant ecedente. no de los temas más estudiados por la hi storiog rafía es pañola, ha sido la ex pul sión de los j es uitas 298 durante el reinado de Ca r los III. A continuación, se e x pondrán las líneas principales para encua drar m ejor las incidenc ias sufridas por la f undación en Osuna 299 . 297 RAMO S SUÁ REZ , M anuel Antonio . El Patrimoni o de la desam ortiza ci ón de los b ienes…, op . c it., p . 105. 298 GARCÍ A VI LLOS LADA, Ric ardo. “ Jes u it as ” e n Diccionar io de H istoria Eclesiás tica d e E spañ a , vo l. II, C.S. I.C. M adrid, 1972 , pp. 123 5-1236 ; MARX, J. Com p endi o de la His toria de la Iglesia . Bar celona, 1914, pp . 614-6 16; EG ID O , T e ó fa ne s . “La expuls i ón de los je sui tas de Españ a” e n H istoria d e la Ig le si a en España , B .A.C. Madrid . 1979 , V ol. I V . (La igles ia en la España de los sig los XVII y XVI II), pp . 745- 792.; HUG H ES, P hilip . Síntesis d e la His toria de la Igl esia. Ba r celon a, 19 86, pp . 257 -263; MAR TÍ N RIEGO, M anuel . “Sevil la de las luces ” e n H istoria de la Iglesia de Sevil la . S evill a, 1992, pp. 557-560 . VEGA VIGU ERA , Enriqu e de l a. Carlos III y los J esuitas . Sevi ll a . 1996 . 299 HER N Á NDEZ GONZ Á LEZ, Sal v ador . “ No ticias en t or no a l e st able ci mie nto y s upr esión de la compañ í a de Je s ús e n M orón d e l a Front era: V i cisi tudes d e su p atrim onio artí st ic o (ss. XVII - XX) ” en A ct as V J ornadas de T e mas Mor onenses . M o r ón de la Fro ntera, 20 01, pp. 165-166 . U 105 Aunque se produjer on una se ri e de ensayos en e l reinado anterior, f ueron los políticos ilustrados de C arlos I II quienes colocaron las pr imeras piedras para log rar la desa mort ización de los bienes. Un ejemplo de ello e s la incautac ión y ve nta de lo s biene s de la Compañía de Jes ú s, hecho que par ece ser que se ha constituido como la primera desa mort ización de bienes de l a Igl es ia e n t erritorio nacional , de señalada impo rt ancia para la histor ia r elig iosa de la nación, y primer antec edente de f uturos procedimientos de la misma í ndole, aunque las motivaciones sea n dife rentes y es tá s olo aplicada a una or den religiosa 300 . A mediados del siglo XVIII se desarrolla una host il campaña contra los jesuitas, ofensiva que se inserta dentr o del confli cto Iglesia- Estado en la época del D espotism o Ilustrado 301 . L a or den, nac ida poco antes del Con cilio de T rento y del ini cio de la Contrarref orma Católica, f ue fundada por San I gnacio de Loyola, recibiendo su denominación definiti va de C ongregación de C lérigos Regulares con voto de obediencia al Papa. E ra una orden di ferente , de severo carácter, con una merecida r eputación como controversistas , confesores y educadore s, es pecial mente por su dedicación a l a for mación de la juventud 302 , fundamentalmente de l a élite soc ial que era la que tenía capac idad para modificar a la s ociedad hispana. A la muerte de su fundador se ex ti ende de manera prodigiosa, desplega ndo una fuerte actividad en difer entes campos como el del apostolado, pr edicac ión, catequesis o cátedras universitarias , ini ciándos e a s u vez un importante número de f undaciones , como la de la capital hispalens e, aun en vida del fundador, a la que siguieron Marchena (1567), Écija (1591), Osuna ( 1602), Carmona (1620) y Morón (1627) 303 . 300 S obr e la d i spos ición d e los bienes j esuí ticos p or la h a c ienda r eal s e p uede consult ar YUN CA SAL ILLA, Bartolomé . “La v enta de bien es de las tempora lidades d e la Comp añía de J esús . U na vi s i ón g ene r al y e l ca so d e V alladol id ” e n Desam or tiza ci ón d e l a Ha c i enda Pública. M adri d , 1986, t . I . pp . 283-316; L Ó PEZ MAR T Í NE Z, A nt o nio Luis . “ El patrimon io rúst ico d e los jesui ta s en España. Un a aproxima ción” en Hispania . M a dr id, L IX/3 , pp. 925-954 y de l mism o a u tor “El patrimon io económ ico d e los jesuitas en el reino de Sevil la y su liquida ción en el t i empo de Ca r los III ” en A r ch iv o Hispale nse , S evill a, 1988, n º 217, pp. 41 y ss ; V ÁZQU E Z LE SME S, R a f a el . “ Ext r añam ie n to de los jesuitas y desam ortizac ión de sus tempor al i dades e n Córdob a (1767-1769) ” en La Desam ort iz aci ón: El expol io del pat rimo ni o artísti co y cultural d e la Ig les ia en Esp aña. Ac tas del Simpos ium . San L or enz o del Escoria l, 2007 , pp . 239-258 en VÁZQUE Z LESME S , Ra f ae l. “ La d e samort izac ió n ec le s i ás tica de Godo y en Lu ce n a” e n A nuar io J uríd ico y Económ ico Escur i alense . M a drid, XL V , 2012 , pp. 689 -693 . 301 HE R N Á NDE Z GON Z ÁLEZ, S al v ador . No ticias e n t orno al e stable cimient o y supr esión d e la compa ñí a de Jesús e n Moró n de l a F r ont era …, op. ci t., p. 166 . 302 MARX, J. Compend io de H istoria de la Iglesia… , op. ci t., pp. 562-565; HUG H ES, Phi lip. Síntesis de Historia de la Ig le s ia…, op . cit., p. 229. 303 GARCIA VIL LOSLADA , A ntonio . “ J esuitas” e n D icciona rio de Histor ia Eclesiá stica …, op. c it. , pp . 1232-1233 . 1 12 y fundaciones, en mi Real Caja de Amortización, bajo el inte rés anual del tres por ciento… 324 . E ste decreto desamortizador f ue reci bido por l a iglesia con bastante desa grado, no solo por la s ubasta de los bie nes, s in o porque tampoco se acudió a la Santa Sede para vender los biene s eclesiást ico s 325 . Tr as investigacione s r ealizadas , par ece ser que en la vil la ducal no se desarrolló tal pr oceso, ya que ni en las actas capitulares ni en otr os archivos consta r egistro alguno que r ecoja infor mación al respecto, por l o en este as pecto la villa cue nta con una laguna histórica. 3.4. La ocup ación f rancesa y sus consec uencias. l comienzo del siglo XI X en E spaña, f ue bastante convulso debido a la entrada de las tr opas napoleónicas en el país. La Con stituc ión de Bayona realizada a la llegada de los fr ances es, recogía que la religión oficial de España f uera la católica, lo que en un principio se mantuvo 326 . De he cho, las primeras leyes r elacionadas con la exc laustración tuvieron su detonante tras la Batalla de Bailén, desa rr ollándose desde ese momento, una s erie de decretos para l a venta de b ienes y s upresión de conventos has ta el 18 de agos to de 1809, fecha q ue s e pr oclama el de creto gene ral de desa mort ización. La ocupación napoleónica y la se cularización de J osé I , supus ieron para muchos pueblos de la geografía nac ional, la prime ra des trucc ión en el mapa monumental e spañol. Como se podrá comprobar, cualquier edif icio e ra un buen l ugar para ser usado como almacén, alojamiento… E sto hizo que m uchos inmuebles se vieran af ectados : desde palacios y ca sas solariegas has ta los edif icios r eligiosos, que debido a la supresión corrier on peor sue rt e, en parte al us o tan desigual que sufrier on. En los cas os más desfavorables fueron derribados, a r ruinados, incen diados …, buscando también un interés 324 GODOY , M. Memor ias críticas y apologé ticas par a la hi storia del r e ina do d e l señ or Carl os IV de Borbón . Ma drid, 2008 , pp . 268-273 ; H E RR , R ichard . La Hac i enda Real y los c ambi os rural es e n l a Esp aña de finales del A ntiguo Reg imen . M adrid, 199 1, p. 12 7. 325 RAMO S SUÁRE Z , M anuel Antonio . Patrimoni o C ultural y Desamor tizac ión…, op . cit ., p. 26. 326 MOR ENO ALON SO , M anuel . “De l a p este de 1800 a la ocupación n apoleó ni c a ” e n His toria d e la Iglesia d e Sevi ll a . S evill a, 1992, pp. 634-635 . E 1 13 o uso urbanístico 327 . Como ejemplo de ello se pued e citar Sevilla , donde se derribar on parroquias como la Magdale na y Santa Cruz, el co nvento de San F rancisco que sufrió un incendio, etc. 328 Los cenobios suprimidos se convir tieron en bien es nacionales , y si no fueron vendidos, fueron usados por el cabildo con dive rs os fines. Algunos se utilizaron para alojamiento de t ropas, hospitales , r esidenc ias de a ncianos… cir cuns tancia que como s e podrá compr obar suc edió en la villa 329 . Se pr odujeron una serie de instrucciones guberna mentales bonapa rti stas r elativas a la supresión de las órdenes religiosa s, siendo la más significativa el ya mencionado decreto de 18 de agosto de 1809 en el que se ordenaba que fueran suprimidas “…todas las órdenes r eligiosas , monac ales, mendic antes y c lericales exis tente s en los dominios de España…” . Es considerado el más radical de la ép oca j ose fi na, ya que m arca el f inal de las congregaciones religiosas y precipita la ex claustración de los regular es en un plazo de quince días des de su publicación. E sto hace, que los f railes pas en a vestir los hábitos sec ulares y s e establezc an en s us lugares de or ige n, con el c ompr omiso de recibir una pensión por parte de las tes orer ías de Rentas Pr ovisionales 330 que consis tía, según resolución de 27 de abril de 1809 , en doscientos ducados anuales para los religi osos sac erdotes y cien para l os religiosos legos que fuer an mayores de cincuenta años 331 . Días más tarde, se fi rma la defini tiva desaparición de las ór denes r egulares, a l o que se unía un mandato adicional que daba fin a la actividad pastoral de los frailes, prohibiéndoseles el “confesar , predicar y f ormar corpo raciones hasta nueva provide ncia” , l o que s upuso la recogida de las c o rr espondiente s licencias por par te de arzobispados y obispos de las diócesis 332 . 327 RAMO S SUÁ REZ , M anuel Antonio . Pa trimonio C ultural y Desamor tizac ión…, op . cit ., p p. 43 -50. 328 SU ÁRE Z GA RM ENDIA, J os é M anuel . Ar quitectura y urb anismo en la S evilla del siglo X I X . S evill a, 1986, p . 2 2. 329 RAMOS SU ÁRE Z, M anuel Anto nio . Pa trimoni o C ultur al y Desamor tizac ión …, op. c i t., p. 50 . 330 A . M . O . Actas Capit ulares . Lib. N º 10 3. Fo l. 1 5vto. R e al D ecreto de 18. VII I- 1809 ; DÍ AZ TOR REJ Ó N, Francisco Luis. Osuna Napoleó nica (1810-18 12). Sevil la, 20 01, p. 53 . 331 Rea l De creto 27- IV -1809 en DE LOS RIOS, Ju an M iguel. Código español d el rei nado intruso de J os é Napoleón B onapar te, o s ea colecci ón d e sus m ás im por tant es leyes, d e cret os e institu ci o nes. Madr id. 1845 , p. 68 ; DÍ AZ T ORREJ ÓN, Fran cisco Lui s . Osuna Na poleóni ca …, op . cit., p. 53. 332 A. M . O. A ctas C apitular es. Re al Decre to 21- VIII - 1809 . Sig. 103, fol. 16. 1 14 Co n la ex tinción de los conventos , se incorpor an a la nación t odos l os bienes clericales , pasa ndo su pr opiedad a es tar fusionada en tres ministerios: el de Negocios Eclesiás ticos, al que pa san los ornamentos y alhaja s de c ulto; el de Hac ienda, que atesora lo s bienes raíce s, muebles y caudales y el del Inter ior, que toma l as bibliotecas , cuadros y de más objetos a rtísticos 333 , siendo estos dos últimos de g r an i nter és para J osé Napoleón I 334 . El citado decreto f ue pr omu lgado cuando Andalucía aún pertenecía a la E sp añ a libre no ocupada po r las tropas f rances as, hecho que hizo que no f uera aplicado has ta despué s de la ocupación, en concreto a par ti r d el 26 de febrero de 1810, cuando el comisario r egio e in tendente de Sevilla, dirige una circular al cor regidor Antonio Palacios para que “…proce da a la mayor brevedad y con toda eficacia a su debido cumplimiento…” 335 . E l 2 de marzo, el cabildo pla nifica l a ejecutoria de los decretos bonapartistas , contando en todo momento con el a poyo del clero secular, motivo por el cual el vi cario Francis co Jos é Aguilar se erige como máx ima dignidad del estado ecles iástico local. S iguiendo las instrucciones ad ver tidas en los decretos josefinos, se llevan a cabo la f o rmación de diversas comisiones, cuya f unción era supri mir los conventos . E staban compues tas, según se indica ba, por un juez o delegado municipal, un ecles iástico y un escribano 336 . Una vez tomado el cenobio , se recogían sus llaves, alhajas de or o , plata , piedras preciosas y todo lo relacionado con el culto, r e alizando un i nventario de todo, que lamentablemente en el caso de Osuna, como el de otr as muchas ciudades , no se conse rva 337 . En lo que respec ta a las iglesias de los conventos suprimidos, pas arían a ser ayuda de parroqui a, i nventariándose or namentos y joy as para ser destinadas a las iglesia s 333 A. M.O . A ctas Capi tulares “Pl an o m étodo con qu e d ebe proc eders e a l a extinción de los Frayles y seqüestro d e sus bien es” Ane xo a los Re ales De cretos de 18 y 21 de agos to de 18 09. Sig . 103 , fo l. 16 v to. 334 DÍ AZ TORR E J ÓN , Fr a n ci sco Luís . Osuna Nap oleóni ca …, op. cit., p. 5 4. 335 A.M. O. Acta s Ca pit ulares. L ib. N º 103 . C ircul ar 2 6- II -18 10, fol. 15; DÍ AZ T O R RE J ÓN , Fr ancisco Luis. Osuna Nap oleóni ca …, op. c it., p. 55 . 336 A.M .O. Actas C apitulares . “P lan o m étodo c on que d ebe p roc ed erse a la extin ción de los Frayles… , op.cit., ci t ado por DÍ AZ TORR EJ ÓN, Francis co Luis . Osun a Napo le ó ni c a …, op . ci t., p. 56 . 337 DÍ AZ TORR EJ ÓN , Fr an ci sco Luis . Osuna Nap oleóni ca …, op. cit., p. 53. 1 15 neces itada s 338 , puesto que la pérdida de ajuares que s e pr odujo a la entrada de l as tropas napoleónicas , pretendió s er enmendada reponiéndo la c on la de los conventos s uprimi dos. Todo ello, en definit iva, tuvo unas consec uencias nefastas s obre los edificios desa mort izados debido en gran parte al m al uso q ue se l es dio, afectando a numer osos bienes muebles , por ejemplo, el de los retablos que no habían sido de smontados. M uchos de l os bienes inventariados f ueron ubicados en al macenes 339 , como ocurrió con objetos de culto de la igles ia colegial de la villa, que a la sal i da de l os fr ances es creyeron r obados. A esto, hay que añadir tamb ién l os robos 340 , ventas, donaciones 341 , agr adecimientos (el cabildo colegial en gratitud a la no primera ocupaci ón del edificio) ex por taciones, e tc., lo que pr ovocó, que desde el ámbito francés s e t omar an una serie de medidas en 1809 para prohibir la ex tr acción y ocultación de ob ras, aun que l a ley no f ue cumplida ni por los mismos oficiales del ejército 342 . Todo ello a su vez, se vio favorecido por los cuadernos de viaje que ex istían, y que llevaban a los francese s a recorrer la peníns ula buscando las obras, ases orados por pintores, como es el caso de Nápoli, Goya, etc, con el objeto de sele ccionar l os lienzos para posteriormente enviarl os a la nación vecina 343 . La Osuna r eligiosa 344 que se encuentran l os fr ances e s cuando el domingo 28 de enero de 1810 llegan los pr imeros ef ectivos 345 , mes es después de la pr oclamación del decreto, es taba for mada por una parroquia titular situada al fr ente de todas l as 338 ANT I GÜ ED AD DEL CA S TI LLO OLIV A RES , Mar í a Dolo res. “Cons ec u enci as de la Desam ortiz ac ió n de José Bon apa r te en el P atrimon i o a rtísti co d e los c onve ntos m adrileños ” en Desam ortiza ci ón y H acienda Pública . Madrid , 198 6, p . 47 en RAMOS SU ÁRE Z, Manue l Antonio . Patrimon i o Cultura l y Desamor ti za c ión… , op. cit ., p . 54. 339 RAMOS SU ÁRE Z, M anuel Anto nio . Pa trimoni o C ultur al y Desamor tizac ión…, op . cit ., pp. 54 y 56 . 340 Numerosos m ili ta r es d e m ayor y m enor r ango se hicieron c o n una col ecció n má s o menos numer osa de obras d e a r te, q ue lu ego llev aron a Fran cia y sa ca r on a l a vent a p a sados a lgunos a ños . Entre l as col ecciones más de s t acad as e st aban l a del M ari sc al Sou lt, Seb astiani, D esolles, etc . , en RAMOS SUÁ RE Z, M anuel Antonio. P a trimon io Cul tural y Desamor ti zac ión… , op. cit ., p. 56. 341 Así o currió con los cu adros de Santa M aría la B lanca de Se villa . Pa ra evit ar el robo part e d el Mar isca l Soult , con gran i nterés en ellos, el cabildo catedra licio s e l o obsequió en SERRER A CONT RERAS , Juan Miguel. “ V a r ia m urillesca , e xp olios y res tauracion es ” e n Ar chivo His palense . Sevi lla, nº 218 , 1 978 , p p. 179-185 . 342 ANT IGÜEDA D DEL CA STI LL O OLIV ARES , Ma ría Dolo res. Conse cuenci as de l a Desam ort izació n de José Bo napart e…, op . c it. , p . 267 ; Á L V ARE Z GAR CÍA, Mariano. El Cler o de la Dió ces is d e V alladol id durante la Gu erra de l a Indepe ndenci a. V all adolid, 1984, p. 1 70. Es el caso de K ellerman q ue puso sus ojos e n las pinturas de un conven to de mon jas para lle várselas a Fra ncia en RAMO S SUÁRE Z , M anu el Antonio. P a trimon io Cul tural y Desamor ti zac ión… , op. cit ., p. 57. 343 RAMOS SU ÁRE Z, M anuel Anto nio . Pa trimoni o C ultur al y Desamor tizac ión … , op. cit ., pp. 57 y 58. 344 Muchas de e s tas ór de n es han s i do t ra ta d as en l as fu nda ci o nes l levad as a c abo por miembr os de la C asa de Osun a . 345 GAR CÍ A BLANCO , A ntonio M ª. H istoria compendi ada d e una l ar ga vida. Re sum e n d e un sig lo. Osun a, 1887, r ee d ición del 2 006, p . 17. Par ece ser qu e Ga rc í a Bl anco fue t est igo de los h e chos , en su li br o tambi én relata qu e dicho suceso se produjo en torno a l as d os d e la tar de y la vid a local esta b a paral izada. 1 16 instituciones religiosas locale s en la I glesia Colegia l, bajo la advoc ación de Santa María de la Asunción, como “…única parr oquia de esta villa y aldeas de su compr ehen sion… ” 346 ; diez conventos de órdenes re gulares masculinas que eran: el de San Cristóbal, también llamado de la Victoria que pe rtenece a l a orden de San Francisco de Paula; el de S anto Domingo, bajo la orden de predicadores , es casa de noviciado y d e estudio y mantiene cátedras de Teología y Filosofía; el de Madre de Dios, francis cano s observantes , ocupa uno de l os costados de la plaza mayor; el de Ntra . Sra. de la E speranza , congregación de a gustinos desca lzos; Ntra. Sra . de Consolac ión, de religiosos te rceros de San Francisco de A sís, que cuenta c on una c átedra de Filosofía y de Artes e n la Universidad; Ntr a. Sra. de l a Concepción, conoci do como el Carmen debido a que está regentado por la orden carmeli ta calzada; San Pedro Nolasc o, de mercedarios desca lzos; San Juan de Dios, presta servicio como hospital; Santo Monte Calvario, en extramuros de la vil la, que congrega a religiosos de la orden tercera de San F rancisco. S e encuentran también cinco conventos de comunidades f emeni nas, tales como el de San Pedro, de claus ura de carmelitas calzada s; Santa Clara , francis canas ; Ntr a. Sra . de Tr ápana, conocido como las De scalz as, de clausura d e mercedarias descalz as; Purísima Conce pción, de francis canas , situado en ot ro fr ent e de la Plaza Mayor y Santa Catalina, religiosas de Santo Domingo de Guzmán 347 . Además de ello, “…ocho ermitas , 5 dentro y 3 fuera de la pob l. San Arcadio…San Sebastián… San R oque…San Juan…Jesús Crucifi cado…Vía Sacra…e l Humillader o …y por ultimo Santa Ana… ” 348 un be aterio y va r ios oratorios (que s e de sconoce cuáles son) . En cuanto a hospitales, contaba con el de San Roqu e, ubicado en la er mi ta análoga s ituada en la calle Capitán, cuya dot ación provenía del pr opio ayuntamiento, siendo su labor el acoger a pobres incurables de ambos s ex os y de todas las enfer medades , ex ceptuando la lepra 349 ; l a Pr ovidencia, mantenido a ex pensas de l a Cofr adía de la Santa Caridad en un 346 Archivo de la Igles ia Coleg ial de Osun a. (en a d elant e A . C.O .). Actas Ca p itulares. C abildo 9-V -1810 . Lib . n º 13 , f ol. 147 cit ado por D Í AZ TORR E J ÓN , Fr a ncisco Luis . Os una Nap oleóni ca …, op . cit ., p. 34. 347 Arc h ivo d e la Rea l Soc iedad de Am i gos del País de Osuna . (en adelan te A. S.A. P. O . ) Leg aj o formado por orden del Rey para s aber el estado de Pob lación del Reyn o, para q e el form e teng a la mayo r exacti tud” . Conventos y Hosp itales . Enero-Fe brer o d e 1803 . 348 MADOZ, P asc ual. D iccionar io Geogr áfico- Estadísti co-His tórico de E sp aña y sus pos esiones de Ultramar (1845- 1850) , se ha consul ta d o una edición que recoge e n un vo lumen todas l as en tra d as re f erent es a la pr ovin cia d e S e vill a, D . S ánche z Zurro (e d . ), D icc iona r io G eográfi co-Esta dístico-H istór ic o de Andalucí a. Sevil la, 1986 , p . 123 . 349 A.M.O. Actas Capi tular es. Libro . nº 98. 9- XII - 180 3, fo l. 179 vto y 180. “Yn t err ogat orio a qu e d eben contestar todos l os Pueb los de España , para qu e el D epa rtamen to d el Fome nto G e nera l del Reyno , y Balanza d e Comer ci o pueda pr esentar el censo de Pobla ción del año 1802 que ha encar gado S .M.”. 1 17 inmueble de la calle Sevill a 350 , destinado a mujeres per turbadas de cualquier enfermedad, “…menos p a las contagiosas …” 351 ; San Juan que co rre a cargo de los f railes del mismo convento y solo asis te a hombres con males diversos como aquellos que sufren ti sis 352 y el de S an S ebas tián, ex istente desde antaño en un as casas de la calle Car rera, que ti ene por objeto socorrer a los pobres transeúntes 353 . La presencia del ejército impe ri al afectó consi der ablemente a la pobl ación ursaones a desde el pr imer momento , ya que la p rim era noche de su es tancia citan las capitulares que las monjas mercedarias del monasterio de l a E ncarnación “…pose ídas todas del terror y miedo de lo q e pudiera sucede r…” abandonaron su convento en la mañana de l 29 de enero para busca r seguridad en determinadas ca sas particulares, volviendo a él ocho días más tarde 354 . Otros optan por una pronta emigración que tenía como destino la Serr anía de Ronda , cr eyendo que allí “ …no llegarían los fr ance ses y si llegaban, permanec erían poco por el es fuerzo y valentía de los ser ranos …” 355 . Aunque 350 G ARCÍ A D E CÓRD OBA , Antonio . Osuna en la obra d e Antonio G ar cía de Cór doba . T e x to m anuscri to conservado en el Monas te r ios de Nuestra Señor a de T r ap ana..., op. cit., p . 1 64. 351 A. S . A . P . O . “Leg ajo f ormado d e or de n del R ey…” Conve ntos y Hospi tales . En ero-F ebrero de 1803 citado por DIAZ T ORR E J ÓN , Francis co Luis . Osun a N apoleóni ca…, op . cit., p. 37 . 352 A. M . O. Actas C apit ula res Lib. nº 98. 9- XI I -1803 . Fol . 179 vto. Ynt err ogatorio a qu e deb en contestar todos los P u ebl os d e E spaña ,para que el Depar tamen to d el Fom ento G ene ra l de l R e yno, y Balanza de Comer cio pu eda pr esen tar el censo de P ob la c ión d el año 1802 qu e ha enc ar gado S.M .”. 353 G ARCÍ A D E CÓRD OBA , Antonio . Osuna en la obra d e Antonio G ar cía de Cór doba . T e x to m anuscri to conservado en el Monas te r ios de Nuestra Señor a de T r ap ana..., op. cit., p . 1 64. 354 Conven to d e Ntr a. Sra. d e T rápan a. Osun a. Libro de Protoc olo, fol . 318 c i ta do por DÍAZ TO RREJ ÓN, Francisco Luis. Osuna Napoleó nica …, op . ci t., p. 38 . 355 GARCÍ A BLAN CO, Ant onio Ma rí a. Histor ia comp endiada de u na lar ga vi da… , o p. c i t. , p . 18 . Restos de la Erm ita de la V i a Sa cra. Foto Au tor . 1 18 todo quedó en un sus to, puesto que a la mañana sig uiente la s tr opas marchan en dirección a Sevilla 356 , quedando la villa despejada de fr ances es. La mentablemente, es te aba ndono s olo presagiaba i nminentes acontec imientos ya que “…pasados unos días volvieron y tomaron poses ión del pueblo…” 357 y se produjo la toma efectiva y real de la villa, aunque no hay f ijada con ex actitud una f echa determinada, todo hace pensar que se produjo el 1 2 de febr e ro de 1810 . A la anterior mención de la formación de comis iones para llevar a c abo l a supres ión de los conventos en la villa ducal , a causa del elevado número de est ablecimientos conventuales, se crean un total d e nueve, una por cenobio a ex cepción del convento del E spíritu Santo , ya que e ra Casa de Niños Expós itos y pr estaba un estimable se rvi cio be néfico-s ocial 358 . La s nue ve c omis iones que s e c rearon, cuya función era elaborar inventar ios generales de los bienes de l os conventos y el registro de los f railes residentes en cada uno “…c on la expres ión de sus nombr es y apelli dos, y Pueblos de su naturalez a…” 359 , eran l as siguientes : - Convento de la Vi ctoria: Leonardo R ecio, Juan M ontero y F ranc isco González de Saravia. - Conv ento de San F rancis co: Pedro José Yolis, F ernando Ximenez y Manuel Pardillo. - Convento de San F rancis co: Juan M aría de la Cueva, A lejandro P ér ez y Juan Bautista Pardillo . - Conve nto de la M erce d: Jos é Domingo C asaux, Leonar do L inero y Juan del Pozo. - Conve nto de San Agustín : Manuel de las Casas , Miguel de Molina y A n tonio Jos é Rodríguez. - C onvento de C onsolación: J osé Rodríguez de Quesada, F rancis co M anuel de Pro y Andrés Jos é M oreno. 356 GUICHO T , Joaqu ín. His toria Gen eral de An dalucí a. Sevil la -Madrid , 1869 , tomo V II , p . 124 . 357 Conven to de N tra. Sra. de Tr ápana. Os un a…, op. cit. , fo l. 318 ci tado po r D Í AZ TORRE J ÓN , Fra nci sco Luis. Osuna Nap oleóni ca …, op . cit . , p . 38 . 358 DÍ AZ TORR E J Ó N, F ra n cisco Lui s . Os una Nap ol eónica… , op. cit., pp . 38 y 56 . 359 A. M . O. A ctas C apitular es. Lib. Nº 103. “Plan o método con que deb e pr oceders e a…” fo l. 16v to. 1 19 - Conve nto del Carmen: José de Ayala, A n tonio Pe dro de M érida y José de Senra y Estévez. - Conve nto del Calvario: A gustín Lobat ón, Ildefo nso de A rze y Diego José Bello. - Convento de San Juan de Dios: cualquiera de los anteriores delegados consis toriales y escr ibano s que primero concluyan y el pres bítero José Gómez ” 360 . El 4 de ma rzo de 1810 se ponía f in a la presencia de las órdenes religiosas masc ulinas en la vill a. El pr oces o f ue realizado d e la siguiente for ma: congregadas las comisiones en el ayuntamiento, se dirigieron a sus objetivos, donde se r eunieron con los religiosos en la s sa las ca pitular es o s acristías , allí s e les ex igió que de clarasen las propiedades conventuales y se redactase n l as l istas de los fr ailes. E stas mismas comisiones r ecogieron las alhajas de oro y plata qu e pasaron por disposic ión del Cabildo y del cor regidor Antonio Palacios “…a la p ieza más segur a del Pósito Com ún de Granos , quedando las llaves a cargo de su Deposita rio… ” 361 . Se tiene constancia de que los inventarios fuer on despacha dos al comisario r egio de Sevilla a fecha de 29 de mar zo de 1810, pero se des conoce el paradero de los mis mos -c omo ya se ha indicado, no hay documentación para hablar de l as pérdidas artístic as (obras de arte, joyas, l ibre rías) con mucha certeza, aunque se supone que fuer on abundantes- . A modo de ejemplo, se pued e citar una inf ormación alusiva encontrada en el Archivo Histórico Nacional que, aunque un poc o poste ri or en el tiempo, puede ayudar a hac erse una idea . El tex to dice a sí: “… En una representación del S. E. al Señor M inistr o de Gracia y Justicia su f echa en Cádi z 12 de diciembre de 1812 se dice: Que el Cabildo en alivio de sus propios interes e s vendió toda la pl ata de la colegiata para pagar en parte las contribuciones que los frances e s imponian. Sobre este punto nada expres a el Cabil do en su exposición adjunta de 22 de octubre de 1817 y lo hago también pre sente para el superior conocimiento…” 362 . Durante los prim eros mese s de la ocupación, l os f rancese s se distri buyeron por cas as particulares de la vi lla en proporción a la capac idad económica de l os vecinos , hecho que pr ovoca malesta r . Sur ge una reacción antifr ances a que s e hace patente en hechos como el de ocultar las cuadra s par a que fuer an usada s como caballería s, desa mueblar para evitar el alojamiento, e incluso en las hor as de descanso atent ar contra 360 A. M . O. A ctas C apitular es. Lib. nº 103 . 2 - III -18 10, fo ls. 18-20 vt o. 361 A. M . O. A ctas C apitular es. Lib. nº 103 . 2 - III -18 10 , f o l. 18vto . 362 A. H.N. Secci ó n Nobl eza. Os una. C .1513, D . 186-32 0 . f o l. 128 . 120 la vida de los solda dos, convirtiendo los espacios más ocultos de los hoga res en improvisadas sepulturas 363 . De ahí el relato de Garcí a Blanco que testigo de esta época dice: “ …Y a empiezan a caer france ses como mosc as; los pozos se llenan d e cadáver e s…c ada ca sa es un panteón…” 364 . Este tipo de ocupación par ece que dur a esca so tiempo, ya que tácticamente era más recomendable tener a la tr opa en un mismo lu gar, lo que hace que el capitán Lepa ge estudie los bi enes inmuebles desamortizados, que no son otr os que los edif icios monacales de la vill a. Lo que motiva que, por su ubicación en el centro del pueblo , por su amplia superficie y s us do s es pa cios clau strales , el ex tinguido conve nto de S a n Francisco de Madre de Dios fuese usa do como acu artelamiento 365 . Un pr oblema impor tante fue la situación del g ran número de religi osos , que tras el cierre de los conve ntos deambulaban por la villa esperanz ados en las pensione s prometidas y que nunca llegaban. Hubo cinco fr a iles agracia dos que tuvier on licencia para perm anece r viviendo en ella , por ser m ayor es de cincuenta años. Se trataba del dominico Fr ancis co Moreno, el carmelita José Reguñad, el mínimo Francisc o de Paula Calvo, el tercero Francisc o M ori el y el fr ancisc ano Marruf o . Según in formación que consta en el Archivo Arzobispal de Sevill a, no f u eron los únicos que permanecieron en Osuna , también lo hicieron algunos de manera ilegítima ante el desc uido de las autoridades y al haberse supe rado la violenc ia de l os pr imeros momentos 366 . Pocos f ueron los que consiguieron un of icio ecles iástico, al haber sido pr ivados de licencias para pr edicar y confesa r, hecho que se le s concedía y se les prohibía en varias ocas iones, como ocurr e de nuevo en 1811 367 . So lo a lgunos logran empleos en alguna sac ristía, ya que el vicario Aguilar no cumple del todo la orden s uperior de “…pone r sacr istanes…” y deja vaca ntes y s in nom bramie ntos cuantas cons idera opor tunas 368 . 363 DÍ AZ TORR E J ÓN , Fr a n ci sco Luis . Osuna Nap oleóni ca …, op. cit., p . 124 . 364 GARCÍ A BLAN CO, Ant onio Ma rí a. Historia comp endiada de una lar ga vida… , op . cit., p. 28. 365 L a pr ueba más conc luyente al re sp e cto e s un docum ento d el Ar chi v o de la Iglesia Col egial, don de se confirm a inconfu ndibleme nte que est á “… g uarni ci ón aq uartelada en S a Fran co …” . A . I .C. O . Act a s Capitulares . Li b. Nº 13. 9- II I -181 1, fol . 16 9. Citado por DÍ AZ T ORREJ ÓN , F r ancisco L uis. Osuna Napoleóni ca …, o p. cit ., p. 125. 366 A. G . A.S . S ección II . Gobi erno. Le g. 131 ; A.M .O. Ac ta s Cap itular es. Lib. Nº 103 . 15- IV -1810 , fol. 32. 367 DÍ AZ TORR E J ÓN , Fr a n ci sco Luis . Osuna Nap oleóni ca …, op. c it. , pp . 5 9 y 65 . 368 A. G.A. S . Of icio 8. Septi embre 181 1 . Se cción II . Go bierno . Leg. 132. 121 Conviene aquí hac er un incis o para dedicarle unas lí neas al mencionado Vica ri o Francis co Jos é Aguilar y su compo rtamiento ante los relig iosos, que no era ot ro que un abuso despótico hacia ellos, consistente en r eunirlos en el antiguo convento de S an Carlos el Rea l para insultarlos y sumirlos en una gran aflicci ón hasta que los hacía l lor ar 369 . La situac ión de los f railes parecía haber mejorado, pero una nueva orden hace que en 1811 las autoridades le pidan al vicario ecles iástico una “…lista compre nsiva de regular e s res idente s en la villa con distinción de naturales y no naturales, a f in de dar cumplimiento de una orden de superior idad…” 370 . Dicha orden ex igía a l os frailes for as teros salir sin ni nguna ex cusa de Osuna en m enos de 24 hor as y establece rse a un mínimo de seis leguas, hecho que s e cumple a pe sar de llevar a ca bo súplicas al gobernador de Ronda 371 . Todo esto, motiva que las costumbres r elig iosas de la tradicional sociedad de la villa de Osuna se vea afectada, debido a l a pérdida de las ór denes , ya que a causa de l a supres ión permanecen abierta s un número muy reducido de iglesias , insuficientes p ara la gran población 372 . Po r estas fechas, es la Colegiata la que se establec e como el r ecinto sac ro destinado al culto . Por ello , el cabildo eclesiá stico acordó aumentar el número de oficios en el templo para satisface r la demanda 373 . Las dif icultades de acces o, empinadas y empedradas calles, empeoraban la situación, incluso pr ovocó la intervención del ayuntamiento, llegando a r ealizar peticiones al mo narca Jos é I 374 . Finalmente, el 22 de abril de 1810, de manos del obispo gobernador de Sevilla, llega una real orden comunicada desde Gr anada por el mi nist ro de Negocios Eclesiás ticos, en l a que se aprobaba un procedimiento para la ere cción de par roquias en la villa y sus Pueblas. E n este, s e autor izaba la creación de c in co nueva s parr oquias situadas en las iglesias de ex regulares de San F rancisco, la Victoria, Carmen Calz ado, Merced Des calza 369 A. G . A. S . Secci ó n III. J us ticia. Leg . 323. Fol. 40vto. “Causa cri m inal c on tra e l V icario de la vi lla d e Osuna D ª Fr ancisco Agu ilar ” A ño d e 1 823 . 370 A. G . A.S . Or den 27- VIII -181 1 . Se ccion II . Go bierno . Leg. 132. s/f. 371 A. G. A.S . Of icio 12- IX -1 81 1. Sección I I. Gobi er no . L eg. 132. s /f. 372 A. M . O. A ctas C apitular es. Lib. Nº 103. 4- II I -1810. Fol . 1 9 373 A.C.O. Act as Capi tular es. L i b. N º 13. 5- III - 1810 . Fo l . 139 vto. y 140 citado por DÍ AZ T O R R E J Ó N, Francisco Luis. Osuna Napoleó nica …, op. ci t., p. 62 . 374 DÍ AZ TORR E J ÓN , Fr a n ci sco Luis . Osuna Nap oleóni ca …, op. c it. , p. 63 . 128 referencia, cotejando el i nventario m ás p róximo a la invasión france sa conse rvado con el realizado posteriormente y hallado para l a present e investigación, que serían el pr imero fechado en 1772 404 y el se gundo en 1834 405 . En el ca so de la Capilla del Sepulcr o, tambié n se podría r ealizar con los inventarios fec hados en 1775 406 y 1840 407 . En relación a la huella f rancesa en el inmueble cole gial, hay que aludir al relieve de terr acota que adorna la portada principal, con ocida como Puerta del Sol , donde las figur as aparece n deca pitada s y el tímpano curvo de struido 408 . Estos suces os son narrados años m ás tarde por Henri For d y Pasc ual M adoz, a l igual que los r elacionados c on e l Cristo de la Expiración de José de Ribera 409 . La situac ión en la vida cotidiana y en el as pecto religios o, mientras tanto, también sufrió la pr es encia de los f ranceses , a lo que hay qu e sumar las manif estac iones colectivas de regocijo ex presada s mediante las f iestas públicas que t ambién se vieron afectadas con la pr es encia castrens e de los invasores. La Os una que se encuentran los f rancese s tiene un f uerte ca rácter religioso, trece eran las f iestas r econocidas en 1799 : en Ener o San Arcadio, la más impor tante , al ser la dedicada al patrón de l a villa 410 y San Sebas tián, cancelada debido al cierr e del convento dominico; junto con la de la Vi rgen del Rosario en F ebrero, la Pu rif icación de la Virgen , Domingo de Quincuagés ima y Miércoles de Ceniz a; en Marzo San L eón; en algunos días de Abr il Rogaciones o Letanías ; en Junio el Corp us Christi y la Octava del Corpus; en 404 A . P . N.S .A.O . Leg. 140 . Invent ario j ud icial de la s a lhaj as de la Insign e Ig les ia Cole gial , s/f. Hay otro más antiguo pe r o men os com pleto de 177 2, se ha usado este tam b ié n por la cerca nía a la invasió n fran cesa. 405 A . P . N.S .A.O . Leg. 140 . Inven tario de la r opa y efectos d e la Insign e Iglesia Ma yor Colegial de Os una, año 1834 , s/f . A p artir de a hor a Ins. Ig l. M ayor Co l. 1834 , s /f. y L eg. 141. Invent ari o par ticular de l a Aux iliar de S an C arlos que compr end e los efec tos c o rrespon dient es a la s tem poralid ades y l os que así mism os corre sp onden a la fábri ca de la Iglesia M ayor Col egial d e esta v illa. sf . 406 A. M.O . Doc ument os proced entes del Archivo de Rodrígue z Marín , nº 3 . Osun a y la Pu ebla d e Ca zalla. Leg. 7, nº 4. 407 A. P . N.S .A.O . Leg. 233 . Inv e ntari o de los m uebles , orn a mentos y alhaj as de l a Ca p il la d el S ant o Sepulcro, s/f . 408 Ar chi vo d el C .S.I.C . “Secc ión Rodr íguez Mar ín” Expedi ci ón de l a Com isión d e Monum en tos d e Sev illa a Osun a . 1 j u lio 1876 . 409 RODRÍG UE Z BUZÓN -CA LLE, M anuel. Guí a A rtístic a…, op. cit., p. 15. 410 V A LDIVIA , F ernando . Historia, V id a y M artyr ios del Glorios o E spañ ol San Ar cad io Urs aonens e, patr ono pr incipal d e la ant iquí ssima V illa de Os suna . Có rdo ba, 171 1, reedic ión 1999 , p. 234 . En v irt ud de bula pon ti f ic i a d e Cl em ente X , si endo re c ono cida f i esta d e pr imera clase con oc tava de sd e e l año 1672 y se solemni za con tod a pompa y parti ci p ación de la s autor idad es muni cipales, eclesiásti ca s y com unid ade s religios as. 129 Agosto San Roque, también c ancelada de bido a l cierre del convento 411 franc iscano tercero; en Septiembr e l a Vir gen de Consolación; en Octubre la Virgen del Rosa rio; en Diciembre la Purísima Concepción 412 , patrona del Colegio- Universidad y de E spaña adquiriendo l a máx ima categoría festiva 413 . Teniendo en cuenta los datos existentes y ante l a a usencia de noticias, no res ulta creíble que las fiestas de la villa fue ran suprimidas durante e ste periodo, s e ce lebraban en sus días con mayor o menor pompa, sa lvo en casos conc retos. Un e jemplo de ello es que, debido a l as inclemencias meteorológic as las func iones r elacionada s con el patrón, San Arcadio, el 12 de enero de 1810 la pr oces ión fue a plaza da “ …par a cuando el ti empo lo perm ita…” 414 , hecho que parece se r que finalmente no se produce debido posiblemente a la entrada del ejér cito en la villa. A raíz de la invasión, comienzan a celebrarse una s erie de fiestas de carácter fr ancés tales como, la ono mástica del rey y el aniversario del emperador, realiza das en la villa de form a destaca da y así lo reflejan las capitulares 415 . Tr as dos años y medio de acos o, los f rancese s leva ntaron el cerco de Cádiz el 24 de agosto de 1812, días más tarde el de Sevilla 416 , ha sta llegar a la vil la el 28 del mis mo mes. E se día, entran las pri meras caravanas de efectos y personas que pa rt iendo de la capital habían ido recogiendo a su paso por los pueblos de tránsito a afrancesa dos y funcionarios civil es , for zados a una emigración ine vitable. El abandono definiti vo se produjo la ma drugada del 1 de septiembre, pues to que se convirtió la villa en el ce ntro de reuniones de diferentes contingentes que p r ovenía n de otras zona s de A ndalucía, a los que se unieron también los ur saonens es colaboraci onistas del proceso finalizado. 411 DÍ AZ TORR E J ÓN , Fr a n ci sco Luis . Osuna Nap oleóni ca …, op. cit., p. 417. 412 A . M.O . Ac tas C apitul are s . “ T ab la de las f uncion es públ icas q ue hace , y a q ue as isten l os seño res co ncejo , justicia y regimi ento de esta v il la d e Osuna , en ord en, y mé t odo de pra cticarl as, y concurr ir a ellas con los ca b ildos , que a más d e los extr aordinar ios deben c elebr ar se gún antigu a cos tumbre, (…) ”. 1799. Lib. Nº 94. s/f. 413 VA L DERRAMA Y V AR CÁ LC EL, A nton io. Me moria l d e algun os do cum ent os no pub licados ni impr esos… , o p. cit., p . 2 20. 414 A. M . O. A ctas C apitular es. O fi cio 12 de e ne ro 1810. Lib. Nº 103, fol. 1. 415 DÍ AZ TORR E J ÓN , Fr a n ci sco Luis . Osuna Nap oleóni ca …, op. cit., pp. 417-421 . 416 BARR IOS RO Z ÚA , J u an Man uel. “Los conv ent os andalu ces fren te a la desam or tización d e l as Cortes de C ádiz y el anti c l ericalism o” en La D esamor ti za ción: el ex polio d el patrim oni o artísti co y cu lt ura l de la Iglesia en España . A ctas d el Simpos ium. Coor d. CAM POS y FERNÁND EZ D E SEVI LLA, Fr ancisco J. Sevilla, 2007 , p. 121. 130 La Colegia ta, el Colegio- Universidad y el m onasterio de l a Encarnación, felizmente, como s olía s er cos tumbre de ellos no fu e volado 417 , acción que rea lizaron por ejemplo en el Cas till o de Gibralfaro 418 . La ocupación de la villa po r los france ses –perecedera y tempor al- y la posterior desa mort ización de J osé I, supus ieron el p r imer e x polio y etapa de des trucción de numerosos edif icios civiles y religiosos , hecho q ue conllevó la pér dida del patr imonio artístico, es pecialmente en l o r efe rente a los conventos masculinos 419 . El prim er pr ob lema que se encuentra para el estudio de esta etapa hist órica es que los invasores no dejaron consta ncia de lo que des trozaron, por l o que ha y que esperar que tras su marcha s e realizara un balance de todo l o que había que re cuperar o restaurar, ex isten tan s olo algunas referencias relacionadas con los destrozos producidos. La normalidad volvió a la vil la. Se conoce lo relacionado con el poder local . Gracias a las capitulares, se tiene constancia de que ese mismo año de 1812 se celebran elecc iones municipales con matiz democrático, para las que se divi de el ve cindario en cinco sectores con sede en los siguientes convento s, Carmen, S anto Domingo, S an Carlos el Real, San Agustín y Consolac ión 420 . Se desconoce lo que suce dió en el ámb ito religios o, aunque se puede pensar que fuera algo similar a lo que ocurrió en el resto de la península. E l regreso a los claustros no solo s uponía para el clero r egular la vuelta a l a vi da religi osa bajo las reglas de la orden, sino también , el r ecuperar l os bienes r aíc es y volve r a recibir las rentas que producían, en definitiva, gran cantidad de f railes ex clau strados que habían malvivido durante este periodo esperaban volver a su vida a nterior. S u r egreso suponía también la urgencia de volver a ocupar los e dificios c onve ntuales que arras traban el deterio ro caus ado por los t res años de a bandono 421 . Un dec reto fechado a 15 de julio de 1810 de la s 417 DÍ AZ TORR E J ÓN , Fr a n ci sco Luis . Osuna Nap oleóni ca …, op. cit., pp. 462-468 . 418 ESP I N AR CASA J U , Ana M ar ía . Málaga durant e la prim e ra etapa libera l ( 1812-1 814) . M álaga, 1994 , pp.15-26. 419 RAMOS SUÁRE Z, M anuel Anto nio . Patrimoni o Cult ural y Desamort izac ìón…, op . cit . , p. 68 . 420 A. M . O. A ctas C apitular es. Cab il d o 17 d e s eptiembr e 1812, Lib . Nº 103 s/f . 421 BARR IOS RO Z ÚA, J u an Manu el. Los c on ve n tos an dalu ces fr ente a la d esamort izac ión d e las Cor tes de C ádiz y el anti clerical ismo…, op. cit. , p . 122 . 131 Cortes de Cádiz, había anulado todo derecho de p r o piedad pa ra los que c ompr a ron bienes nacionales bajo el r einado de José Bonapa rte 422 . 3.5. El gobierno de las Cortes de Cád iz. ras la retirada frances a en 1812, las Cortes y la Regencia se hicieron cargo del país has ta el regr eso de Fernando VI I. Al poco tiempo, l as Cortes realizaron su propia des amorti zación, debido a la mala situación económica y aprovechando la vía ya iniciada por los frances es, aunque de una f orma m ás moderada 423 . El decreto se promulga el 17 de junio de 1812, y ordenaba la inc autación de todas las fincas rústicas y urbanas de las órdenes militares y de los f rutos pertenecientes a est ablecimiento s ecles iásticos o religi osos disueltos, extinguidos o r eform ados por decisión del gobierno josefino o a causa de la guerra 424 . Frente a todo es to, l a autori dad local tras presionar a los superiores se per mite l a restitución de los conventos, inclus o algunas comun i dades lo hacen por s u cue nta y r iesgo. A modo de e jemplo, e n la capital his palense una tr eintena de ellos la s olicitan al ministro de Justicia, e ntre ellos los cartujanos, que finalmente el 20 de octubre de 1812 s in ningún impedimento, regresaron a su antigua cas a en condiciones muy duras, que había sido for taleza fr ances a, consiguiendo al año siguiente r ecuperar sus muebles con se rvados e n el Al cázar 425 . Algunos retornos sin autorización f ueron arr iesga dos ya que muc hos cenobios eran usados como organismos públicos 426 . 422 E s t e d ecreto s er á aplic ado en las ci u dades and al u zas ape nas t rans currido un mes de la retirada en GALL E GO BUR ÍN , A nt on io. Granada en la gu erra d e la I ndependenci a , Gran ada, 1923 , p . 106. Por el contrario, s í q ue fueron r econocidas como vá lidas las enajena ciones d e b ienes d e pr opios re alizadas por los ayuntamie ntos para p aga r l os impuest os de los invasor es en ALONS O R OMERO, Ma r i Pa z. “V entas de bienes munic ipal es en l a pr ovinci a de Sal aman ca dur a nt e la Guerra de la Indepe ndenci a” e n Desamor ti za c ión y ha cienda públ ica , M adrid, 1986 , t.I. pp . 3 69-384 e n BA RR IOS ROZÚA , Juan M anuel . Los con ve n tos andal uces fr en te a la d esamortiza ción d e las Cor te s de Cád iz…, op. ci t., p. 123. 423 BARRIOS RO Z ÚA , J u an Manuel . Los con ve n tos an dalu ces fr ente a la d esamort izac ión d e las Cor tes de C ádiz… , op . cit ., p.124 . 424 Este decr eto no es ta b a dir igi d o so lo c o ntra el cle ro, pu es tambié n s e inc autab a n fincas y frutos n o relaciona dos c on la Iglesia . Citad o por RE VU E L T A GONZ ÁLEZ, Manue l. “La iglesia e spañ ola a nte la crisis del An tiguo Régim en (1803-183 3)” en Histori a de l a Iglesia en E spa ña. La Iglesia e n la E spañ a Contempor ánea . M adri d , 19 79, t.5. p . 60 en BARR IOS RO ZÚA, J uan Manuel . Los conv ent os andalu ces fr ent e a l a desam ortiza ci ón de las Cortes de Cádiz …, op . ci t., p . 124 . 425 RA MOS SU Á REZ, M anue l Anto nio . “ El monast erio de l a C art u ja de S evilla. O c up ación n apo le ón ica y vuelta a l o rden ” e n Ar chivo Hisp al ens e . Sevil la, 2001 , pp. 22 0-223 y 25 6-257 . 426 BARRIOS RO Z ÚA , J u an Manuel . Los con ve n tos an dalu ces fr ente a la d esamort izac ión d e las Cor tes de C ádiz… , op . cit ., p. 125 . T 132 Esta s ituación, provocó que una rea l orden del 25 d e agosto de 1812 decretara que todos los conventos disueltos, e x tinguidos o refor mados por el gobierno intruso debían ser desalojados para proceder a un inventario de sus bienes y pr opiedades , su incumplimiento fue denunciado por el Conde T ore no en las Cortes y la nación continuaba “sopor tando un excesiv o número de frailes y con ventos” 427 . Mese s m ás tarde, el 18 de febrero de 1813, s e pe rm itía la reunión de las comunidades regulares que c ontaban c on el permiso de la Regencia, siempre que sus establecimientos no se hallaran ruinosos. Como contrapartida, se restringía se veramente el número de comunidades religiosas al imponer estrictas condiciones para volver a ocupar un conv ento 428 . Un mes después , mediante el decreto del 18 de m arzo de 1813, se apr emian los trámites de devolución, autorizando el reto rno de l os religi osos a todos los conventos que no estuviese n ar ruinados, quedando e xpres a la p rohibi ción de pedir limos nas par a su restauración 429 . En el ca so de los arruinados, el 13 de septiembre se decreta que realicen la venta de propiedades , pero esto fue ignorado y ocuparon sus antiguas re sidenc ia s desa fiando a los r epresenta ntes del gobi erno 430 . 3.6. El reinado de Fernando VII . a vuelta de F ernando VII en la pr imavera de 1814 pone fi n a l os proyectos gaditanos, la reforma y la venta de los bienes, med i ante el real decreto de 4 de mayo que declaraba nula toda l a obra le gisladora de las Cortes, disolviéndolas 431 . 427 Má s tar de s e den unciar ía que no se adop ta n l as m ed idas cont ra los frai le s q ue d esobede cían e l d e creto y no le s ocurría nada . El Conciso , 19 y 22 septiembr e d e 181 2 en BA RRIOS RO ZÚA, J u an Manue l. Los conventos andalu ces fr en te a la desamort izac ión de las Cor tes d e C ádiz …, op . cit., p. 126. 428 L as Cor t es , conm inadas por la R egenc ia, pub licaron un de cr eto e l 18 d e febrero q ue r e sum e as í el Conde T ore n o: “1 .º , permi tir la reunió n d e las comunid ades consenti das p or l a R eg encia, con t al que los conv ent os no e stuv ie sen a rru ina d os, y vedando p edi r limos na p ara r eedificar los; 2 .º, r ehusar l a cons ervación o restablecimi en to d e los que no tuv ie s en doc e indiv iduos profesos ; 3 .º, i mp e dir que hub ies e en cad a pu eblo más de uno del mism o i nsti tuto, y 4. º , prohibir q ue se resta bleci ese n más conv entos, y s e die s en nuevos hábitos hasta l a resol ución de l exp edien te gener al”; TO R ENO, Cond e de , o.c. t. III . pp . 44-45 en BARRIO S ROZ ÚA, J u an Ma nuel. Los con ve n tos and al u ce s fr e n te a la desam ortiza ci ón de l as Cort es d e Cad iz…, op . cit . , p. 126 . 429 A NTEQUERA LUENGO , José M aría . La d esamortiza ción ecle s i ástica c o nsidera da en sus difer entes…, op. cit., p. 167. 430 BARRIOS RO Z ÚA , J u an Manuel . Los con ve n tos an dalu ces fr ente a la d esamort izac ión d e las Cor tes de C ádiz …, op . cit ., p. 127. 431 JO RD Á N FERN ÁNDE Z, J or ge A l berto . Los con ve n tos d e la or den d e los M ínim os e n l a pr ov inci a d e Sevilla. Hist oria, Economía y Arte (siglos XVI- XI X). Sevil la, 2013. p . 2 39. L 133 Unos días después , el 20 de m ayo , se decretaba la devolución de los inmuebles a los conventos masc ulinos 432 y femeninos. L as disposic iones se ejecutaron por la orden de 24 de junio donde se ordenaba r estituir y entregar los cenobios, bienes y rentas. P ara la agilización de su cumpli miento, se incluía entre la s medidas el esta ble cimiento de una junta en cada provincia y otra en la Corte 433 . Durante el peri odo comprendido entr e 1814 y 1820, hubo una serie de m edidas legislativas or ientadas a la devolución de la usurpa ción fr ances a, as í como otr as relativas a la protección del patrimonio; en este sentido, se puede citar la p rohi bición de realizar y propagar obras de ar te, lo que hace que a los profesores s e les im pida pintar, esc ulpir y grabar imágenes sin permiso de la Academia. El i n tento de volver a la situación anteri o r a los f ra nceses, tiene su fin cuando a comienzos de 1820 el comandante Riego r eunió bajo un espíritu r evolucionario a los militares y proclama la Cons titución de 1812, d e este modo da comienz o el Tr ienio Cons titucional, segunda ex periencia liberal en E spaña . En un princip io el Rey se mostraba resignado a fir mar la, poco después la confirm ó. Esto se festejó en todos los pueblos y ciudades de España, a pesar de l a situación bas tante r uinosa en que se encontraban 434 . La s primeras leyes llegan en a go sto de 1820 me dia nte un decreto que ordenaba la venta de todos los bienes asignados al Crédito Público, institución que continúa la l abo r de la antigua Caja de Amor tización, po r el que se pondrían en subas ta todos los designa dos por los decretos anterior es, a sí como los de la extinguida Inqui sición. Tambi én se produce de nuevo la ex pulsión de la Compañía de Jes ús restaurada por Fernando VII en 1815 435 . 432 A NTEQUERA LUENGO , Jos é Marí a. La desam ortiza ción ecle s iástica c o nsidera da en sus difer entes…, op. cit., p. 173 ; MU T ILO A PO ZA, J os é Marí a. La de sam or tización e clesi ástica en Navarra. Pamplona . 1972, pp . 133-13 4. 433 GARCÍ A G A R C Í A, R i cardo . Cons t itucional ismo españ ol y l egi sla ción s obr e el factor r eligioso dur a nte la 1 º m i tad d el sig lo XIX (1808- 1845) . M adrid, 2000, pp . 136-137. Cuando se re f iere a bien es a lud e a muebles e i nm u ebles. 434 RAMO S SUÁ REZ, M anuel An tonio. Pa trimonio Cu lt ura l y Desamortiza ción… , op. ci t., p p. 92 y 100- 101. 435 CAL LAHAM , W i ll iam . Iglesia , pod er y so ci e dad…, op . cit ., p. 122. 134 Quizás , la ley más importante de este periodo es la de l 25 de octubre de 1820 que se presenta en tr es grandes bloques: 1º. - Artículos del 1 al 8. Hace referencia a los conv entos suprimidos. 2º. - Artículos del 9 al 22. A los conventos reforma dos. 3º. - Artículos 23 al 30. A las medidas propias de la des amorti zación. Su artículo pr ime ro suprimía todos los monasterios de ór denes m onacale s, de canónigos regulares , congregaciones, conventos, colegios de órdenes m ilitares y t odos los hospitalarios. El se gundo, ex cluía l as ocho casa s de aquellos santuarios célebres desde tiempo inm emorial con el fin de pres ervar el culto, incluidas otr as r estricciones . Los siguientes , hacían ref erencia a l as pens ion es que r ecibirían los regulares, la no admisión de novicios, etc. A part i r del a rtículo ca tor ce se r ecogen las medidas q ue afectan al proceso desamortizador, tales como “no podrá haber más que un convento de la misma orden en cada pueblo o su término” . E n el quince, se establec e que aquella comunida d que no contara con veinticuatro religiosos ordena dos in s acris, debía r eunirse con el convento del or den más cercano a ex cepción de que fuese el único conve nto de la localidad, en cuyo caso podía per manece r abierto con doce r eligiosos . E l veintitrés estaba relacionado con l as pr op iedades de la comunidad , pasando todos l os b ienes muebles e inmuebles, ya f ueran fincas rústicas o urbanas, as í como el edificio conventual, de los monasterios, conventos y colegios suprimidos al Crédito Públi co 436 . E l resto de los artículos afectaban al patr imonio cultural 437 . La puesta en pr áctica de las citadas disposiciones se cumplió a rajatabla con desus ada medida, lo que provocó de ntr o de la Iglesia 438 una gran c onmoción, protesta s, e incluso tensiones entr e l a I glesia-Estado 439 . Como consecue ncia de todo, quedaron “…s uprimidas l as 324 casas de las ordenes extin guidas. En las sujetas a reducc ión, a principios de 1822, quedaban s uprimidos 801 conv entos frente a 860 subs istentes …Para 436 GONZ Á LEZ D E MO LIN A, Ma nu el. D esamortiza ción, de uda púb li ca y c r ecimien to económi co. Andaluc í a, 182 0-1823 . G ra n ad a, 1985 en RA MOS S UÁ R E Z, M anu e l Antonio . Patr imonio Cult ural y Desamor ti za c ión… , op. cit ., pp . 102-1 03. 437 RAMOS SU ARE Z, M anuel Anto nio . Pa trimoni o C ultur al y Desamor tizac ión…, op . cit ., p. 103. 438 CU ENCA T ORIB IO, Jos é M anu el. “ La desar ticul ación d e l a Ig le si a esp añola del An t iguo Régim en ” en Hispania Sacra. Nº . 39, M adrid, 19 67, p. 3 49. 439 GARCÍ A L E ÓN, Jos é Marí a. Cádiz e n el T rie nio Lib eral (1 820-1823) . Cádiz , 1999 , pp. 259 -261 . 135 facilitar las secular iza ciones el gobierno consig uió que Pío V II otorgara al nuncio facultades para concederlas. E ste las des pachó d esde ener o de 1821 hasta octubre de 1822. Por muy diver sas r a zones llegaron a pe di r la secular iza ción 7244 re ligiosos y 867 monjas… ” 440 . La llegada a E spaña d e los Cien Mil Hijos de Sa n Luis al mando del Duque d e Angulema en ab ril de 1823, permitió la c reación y aplicación de nuevas medidas que anulaban todo lo realizado en el periodo liberal y que ha bían afectado a la i glesia principalmente. Una de ellas, fue la ley del 11 de junio que perm itía que l os religi osos volvieran a sus monas terios y conventos, así como la entrada de nuevos novicios 441 . L a del 13 de agosto devolvió los bienes muebles e inmue bles 442 . Fue a partir de estos años y tras todos l o s hechos sucedidos, cuando los enorme s espa cios conventuale s comienzan a r ecibir nuevos usos y así se puso en pr áctica. E n el cas o de las iglesia s, una parte se mantuvo abie rt a, ya que hubo conventos que permanecerían cumpliendo la ley que permitía más de vein ticuatro regulares. Los que no alcanz aban congregaron a los r eligiosos de varios conventos cumpli endo la nor mativa dictada por el gobier no y ot ras, por último, conser varon abiertas las iglesia s siguiendo el artículo siguiente “ Los ordinarios ecles iásticos po drán con la aprobación del Gobierno, habilitar interinamente y hasta l a nueva di visión d e parroquias , las igles ias que resulten vacantes y se juzguen pre cisa s para la cura de las almas”. Con esto se demostraba que no se pretendía p r ivar de culto a las poblaciones , sino reducir los problemas económicos del país 443 . Gra cias a es ta m edida, se pr ese rvaba además del complejo conventual l os bienes muebl es que albergaba 444 . 440 RE VUE L T A GON ZÁ LEZ, Manuel . “E x claustr ació n” e n VV .AA. Dic ci on ario de His toria Ecles iástica de España , Ap éndi ce I, Madrid . 1987 . 441 RAMO S SUÁ REZ , M anuel Antonio . Pa trimonio C ultural y Desamor tizac ión…, op . cit ., p. 106. 442 MUTI O L A PO ZA, Jos é Ma rí a. La d esamortiza ció n e cl e si á st i c a …, op. ci t., p . 337 . 443 RODRÍG UEZ MAR ÍN , Fr an ci sco Javi er . Málag a Conv entual . Estudio Histór ico, Art ístico y Urban ístico de los Conv entos Malagu eños . M álaga , 2000 , p . 47 . 444 RAMOS SU ÁRE Z, M anuel Anto nio . Pa tr imoni o Cult ural y Desamort izac ión…, op . cit . , p. 10 8. 136 En relación al edificio conventual y antes de que s e pusies en en venta, la l ey, en su artículo recogía que podían se r destinados a uso público, beneficiando a l a población 445 , siendo empleados en ofi cinas , cuarteles, hospitales, uso escolar, etc. 446 . En lo que s e r e fiere a los bienes muebles , se a cudió a la r ealizac ión de los inventarios siguiendo las nor mas de octubre de 1820. E sta no rm a f ue difícil de cumplir en la ciudad de Sevilla en lo que respecta a bibliot e cas , archivos y objetos de bellas artes, creándos e una comisión para elaborarlas 447 . A modo de e jemplo, ya que poco s e c onoce de lo ocurr ido en la villa, e n lo que s e refier e a la unión de r eligiosos, se sabe que, al convento de Santa E u lalia de Marchena perteneciente a los f rancisca nos recoletos, se unieron l os fr ailes de Osuna y Palos, hecho que no ocurr ió con los agustinos ya que en la vil l a había cinco presbíteros y se habían sec ularizado 448 . 3.7. La d esamortización eclesiás tica de Mendizábal. la muer te de Fernando V I I, c omenzaron en España una s erie de proble mas en torno a la suce sión, ya que por un lado es tán los p artidarios de la f utura reina Isabel (menor de edad) y por ot ro l os defensores de Carlos Ma rí a Isidro. Mientras alcanzaba la mayorí a de edad, se produjo una regencia por parte de su m adre Mar í a Cr i sti n a, adoptando medidas pa r a ganarse a l os liberales y as í as egurar los derechos de su hija. En cambio, Carlos María, que alegaba derechos sucesorios, r epresentaba el Absolutis mo y las medidas conservadoras 449 . Dura nte este periodo de regencia la situación fue insostenible, incluso sucediéndos e varios gobi ernos incapaces de paliar la realidad del mo mento. Esta circuns tancia moti vó que en 1835 el gob ierno fuese sustituido 445 BARRIOS RO ZÚA, Juan M anuel. Reforma urbana y destruc ci ón del P atrimon io Hist órico en Granada . Granada, 19 99, p . 1 20. 446 RAMOS SU ÁRE Z, M anuel Anto nio . Pa trimoni o C ultur al y Desamor tizac ión…, op . cit ., p. 108. 447 Ar chi v o Mu nicipal d e S evilla (e n a delan te A . M.S) . Se cción I X. S egund a époc a const it u ciona l. T . 5, exp. 67. Doc umento f echado e n Sevilla a 4 de Nov iembr e de 18 2 2. De los fo ndos de pr opios se extrajeron tre s mil reales para p agar al comision ado por el trab ajo desemp e ñado en RAMO S SUARE Z , Man uel Antonio . Patrimonio Cu lt ura l y D esamortiza ción… , op . ci t., p. 1 1 1. 448 A. G . A.S . Se cción I I. Go bierno . A.A . D.D . L eg. 161 . V ic ari a de Os una. s /f. D o cumen to f ec h ado en 3 0 d e Mayo de 1821. 449 MAR TI GI LAB ER T , Fr anc is co . Iglesia y E s t ado e n e l r eina do d e Isab el II . P amplon a, 1996, p. 33. A 137 por el Conde Tor eno, quien nombrarí a como minis tr o de Ha cienda a Juan Álvar ez d e Mendiz ábal 450 . Antes de es te cambio de gobierno s e aprueba el Estatuto Re al, que iniciaba la entrada en vigor de la des amortización de los bienes de l a I glesia , de las propiedades de los Ayuntamientos y de ot ras corpor aciones civil es 451 . Pero es con el nuevo gobierno del Conde Tor eno, cuando se sucedie ron las pr incipales m edidas de las grande s desa mort izaciones a t ravés de varias dis posiciones. Como ejemplo, se puede aludir a la nueva supresión de je suitas realizada el 25 de j ulio de 1835 o el dec reto en el que se repetía el instaurado en 1820, que suprimía los co nventos con menos de 12 prof esos 452 . Esta medida viene dada por l a Junta E clesiás tica, debido al gran númer o de datos de los conventos acumulados con anterioridad. E l resultado fue una ex ces iva cantidad de conventos con menos de doce religiosos , aproximadame nte unos novecientos , en los que se había relajado la conducta 453 . Todo esto, f ue moti v o para prohibir futuras fundaciones y cerr ar l os que no llegaban al cupo es tablecido en el momento de la aplicación de la ley o, si con posterior idad se r edujes en. Esta ley, exc eptuaba las casa s de clérigos de E scue las Pías y l os colegios de misioneros de Asia. La medida, al igual que la citada de 1820 , mot ivó q ue algunos bienes que ex i stía n en los conjuntos monacales fueran conside rados pr opiedad de los religios os. E l proceso fue considerado como una de las des amorti zac iones que más r epercusión tuvo durante el siglo XIX 454 . El 14 de septiembre sustituye al Conde Toreno , Jo sé Álvar ez de Mendizába l, que crea una nueva legislación ecles iástica, siendo a part ir de entonces l as consecuenc ia s desa mort izadoras nefastas . De estos gobier nos se r ealizó una comparación en los términos siguientes : “se e sfor zó en podar el á r bol de la I glesia; M endizábal le arrancará todo s 450 BARRIOS ROZ ÚA , J os é M a nu el. Reform a Urbana y d estr ucción d el Pa trimoni o Histó ri c o …, op . cit., pp. 133-13 5. 451 GARCÍ A G A R C ÍA, Ricar do. Cons titucional ismo españo l y legislac ión sobr e el factor r eligios o… , op. cit . , p . 287 . 452 RAMOS SU ÁRE Z, M anuel Anto nio . Pa trimoni o C ultur al y Desamor tizac ión…, op . cit ., p. 150. 453 REVU EL T A GONZ Á L E Z, Manue l. La Exclaustra c ión (18 33-1840) . M adrid. 19 76, pp . 320 y ss . C it a como fu ente el Ar chivo His t órico Nacion al dond e en uno de los l egajos s e r ecoge l a li st a d e mon a st erios y conventos cuyo n úmero e s inferio r a 12 individuos . 454 RAMOS SU ÁRE Z, M anuel Anto nio . Pa trimoni o C ultur al y Desamor tizac ión…, op . cit ., p. 152. 144 cuarte l de infantería y caballería… - Santo Domingo. - su iglesia en parte ruinos a debe demoler se para ampliar el espac io que ocupa en la carre ra, donde deber á establecerse un paseo que se extienda hasta circuns cribir en el la fuente, el r esto del e dificio para formar el frente aquel y abrir una calle que desemboque a la calle de Granada. - La Victoria. - su iglesia para parr oquia y el conve nt o debe enajenarse para casas . - San Juan de Dios. - para teatro por formar su iglesia una rotonda muy a propós ito para este uso y el claustr o y demás dependencias de desahogo de ese establec imiento. - El Carme n. - su iglesia para parroquia y el convento enajenarlo para casas . - Cons olación. - su iglesia para parroquia haciéndo le algunos reparos que neces ita y cuyo costo ascende rá a 14 o 15 mil rea le s y el resto para casas . - El colegio de Jes uitas. - para demoler lo y formar una plaza de abastos , conse rvando pa ra casas el frente de la calle Sevilla al nivel del terr eno que ocupen las dos propiedade s particulares que le están contiguas. - San A gustín. - cas i arr uinado para demoler lo y formar cas as. - La Merce d. - para hospital por su buena localidad. - El Calvario extr amuros . - para lazareto o casa de campo... ”. A modo de conclusión ex pue sto, afortunadamente, como se puede compr obar hoy en día, el proyecto descrito no se lleva a cabo, pues to que Santo Domingo aún se cons erva Plaza de Ab astos d e Osuna , antiguo p at io d el conve nto de San Fr ancisco . Fo to Fo to teca de l a Un iversid ad de Sevilla . 145 y e l Colegio de J esuitas no fue des tinado a plaza de a bastos , s ervicio público que s e situó en el antiguo convento de San Francisc o donde a día de hoy continúa ubicado. Motivado por la continua situación que se ve nía vivi endo, las labores de inventariado y recogida no se realizaron de manera uniforme en l as p rovincias y mucho menos en los municipios, lo que provocó que constante mente mediante ór denes se recordara dicha tarea 479 . En las capitulares de 18 de octubre de 1836 480 , se conse rva una orden de la Comisión de A rmamento y Defensa de la vicaría para “…inventar iar, re coger y remitir a Sevilla las existencias , alhajas y objetos precios os de las catedrales , colegiatas, par roquias , s antuarios, e rmitas, he rmandades , cofradías , obr as pías y dem ás establec imientos ecle siásticos…” . Pa ra tal efe c t o se nombraron las siguientes comis iones: - “…Para la insigne Iglesia Colegial : Señores Alcal de presidente y d. P ablo José R odríguez. - Para la Capilla del Santo Sepulcr o: Señor d. Miguel Barra. - Para el Convento de Mercedar ias De scalz a s: Señor d. Manuel Antonio Fernández . - Para las religiosas de la Conce pción: Señor d. Fr ancisco Sánchez V aliente. - Para el de Santa Catalina: Señora d. Juan Antonio R odríguez y d. Joaquín Calle. - Para el de San Pedro: Señor d. Baltasar M endoza. - Para el de Santa Clar a: Señores d. Antonio Vasall os y don Bosco Monter o Rosa. - Para las Hermandades del Santísimo y Animas de la Colegial: Señor d . Manuel Antonio Fernández . - Para el Hospital de l os Incurables y la Her mandad de San Roque: Señor d. Manuel Antonio Fernández . - Para las Her mandades de los Dolores y Jes ús N azar eno e n la V ictoria: Señor d. Antonio Vasallos . - Para la Hermandad del Carme n: Señor d. Juan M onter o Rosa. - Para la ermita de la Puerta R onda al mismo. 479 RAMOS SU ARE Z, M anuel Anto nio . Pa trimoni o C ultur al y Desamor tizac ión…, op . cit ., p. 151. 480 A. M . O. A ctas C apitular es. 1836 . S i g. 1 19 , fol. 86 y 87 . 146 - Para la orden terce ra de Consolación y congregación de la Trinidad de San Agustín: Señor d. Miguel Barra. - Para la Hermandad de Guía y ermita del Espír itu Santo: Señor d. Joaquín Calle. - Para la orden terce ra y dos hermandades de Áni mas, A ngustias y Vera Cruz del convento de San Franc isco: Señor d. José Cab allos. - Para la Hermandad de Jesús Caído y Ánimas de l a Merce d, ayuda de parr oquia de la Compañía y e rmita de San Sebastián: Señor d. Manuel A ntonio Fernández . - Para la Herm andad de Caridad en la erm ita de Sa n Juan: Señor d . Francis co Pro. - Para la ermita de San Arcadio: Señor d. Juan Ant onio R odríguez . - Para la de Santa Ana y Humill a der o: Señor d. Fra ncisco Sánchez Valiente…”. La entrada del nuevo año de 1837, t r ajo consigo el de creto m ediante el cual le fueron devueltas las pr opiedades a los comprad ores de bienes nacionales durante el periodo de 1820-23, aunque no solo eso, ya que Mendizába l es sustituido por I stúr iz y este a su vez en poco tie mpo por Calatrava, quien no dudó en desarrol lar un ambicioso progr ama. Este mis mo año , con el minis tr o C alatrava s e pla nte an unas primeras medidas que impiden l a p redicación y confesión a eclesiás ticos sospechosos , evitando así la propagación de i deas pol íticas 481 . En agosto, se apru eba una ley que sigue l a línea de la precedente, formada po r treinta y nueve ar tícul os. Se trataba de la llamada L ey de Supresión y E x tinción de todos los monasterios, c onventos, colegios, congregaciones y demás casa s de religiosos de ambos s ex os 482 ; en este ca so s iguen ex ceptuando los misioneros de Asia, algunas c asa s de es colapio s y otr as de beata s dedicada s a l a hospitalidad, etc 483 . 481 CUENC A T OR IBIO, J osé Ma n ue l. La d esart ic u lación de la Iglesia… , o p. cit ., pp. 51-52 . 482 MAR TÍN MAR TÍN, T e odoro . La desam ortizació n. T extos … , o p. cit ., pp. 122-124 y 132 . 483 RAMOS SU ÁRE Z, M anuel Anto nio . Pa trimoni o C ultur al y Desamor tizac ión…, op . cit ., p. 156. 147 En relación a los ce nobios femeninos esta ley era más dura. En S evilla por ejemplo, no se tomaron medidas du rante el año de 1836, hecho que sí ocurre a pa rtir de mayo de 1837 cuando el canónigo Maes tre aplica e stas medidas, des arr ollando la primer a ex claustración femenina que hizo que la s a fectadas se reunieran en o tras comunidades 484 , de lo que al día de hoy no se tiene cons tancia que ocur riera en la villa duca l. Antes de f inalizar la etapa desamortizadora de Me ndizábal, única que af ectó a la villa, conviene aludi r al decreto de r egencia ex pedido el 14 de diciembre de 1840 485 , mediante el que una comisión enca bezada por el Co misionado, proponía al Ayuntamiento el beneficio público de los edi f icios ex claus tr ad os. Anteri ormente se había requerido infor mación sobre qué “…edificios de conventos eran pedidos por la municipalidad par a objetos de utilidad pública y cuales estaban destinados a cuarteles , hospitales y esc uela s de primer a educación… ” siendo la situación de la villa la siguiente: - San F rancisc o: utilizado como Milicia Nacional de I nfantería “…par a sus reunione s, ocupándose en él algunas piezas para cuerpo de guardia, almacén, prisión militar y habi taciones de tambores …”. - Colegio de la Compañía: que lindaba con las calles Sevilla y Real, estaba ocupada con una escuela de educación primari a. - San Juan de Dios: que servía como hospital militar . - Convento del Carmen: tenía instalada una escue la de educac ión elemental. 3.8. La d esamortización de Es partero. ntes de la mayoría de edad de Isabel II, s e pr od uce un nuevo periodo de regencia de tres años encabe zado por Espartero 486 , d ebido a la imposibilidad de los progresis tas de alcanzar e l poder y la nueva L ey de Ayuntamientos qu e provoca una se ri e de movimientos junteros. 484 Posteriormen te, e sas r euniones de c omuni dad es tr aerán con sigo pro bl em as a l a hor a d e la a sist en ci a a l coro por las d iferentes litur gias d e cad a comunid ad. A .G.A . S. Sección II. Gobi erno. As un tos despa chados. Leg. 238. C arta fe chada e n Sevil la a 13 de a bril de 1841 . 485 A. M . O. A ctas C apitular es. 1840-4 1. Sig . 121. 14 - XII -184 0. 486 RAMOS SU ÁRE Z, M anuel Anto nio . Pa trimoni o C ultur al y Desamor tizac ión…, op . cit ., p. 221. A 148 A las anterior es medidas siguieron otr as nuevas, como el Real Decreto del 2 de Noviembre de 1841, por el que t odos los bienes del clero se consideraban nacionales, declarándos e en venta 487 . En este cas o l a incidencia sobre l os bienes culturales fue menor, ya que se ex ceptuaron las cate drales, parr oquia s, iglesias o ayudas de par roquias, uniéndose a estas los palacios episcopales y las c asas donde viví an los párrocos 488 . En este nuevo proceso s e incluían t ambién las cofr adías y hermandades, que verían también convertidas sus pr opiedades en bienes nacionales . E n esta ocasión fueron todas, incluso las que no habían sido perjudicadas con la ex pul sión de los f railes. De hecho, dado el desc ontrol y abuso, muchas fueron suprimidas en noviembre de 1841 489 . Res ulta bastante llamativo que un año despué s, en ma rzo de 1842, se conserve en el A rchivo Arzobispal 490 un documento e n el que figura una relación de las hermandades y cof radías ex i stentes en la villa. La nómina la integran l as s iguientes: en la Iglesi a Colegial, la del S antísimo y la de Ánimas ; en el E spíritu Santo, la del Espírit u S anto; en San F rancisco, la Conc epción, Ánimas de la P astora, Ánim as del Compás y Nuestra Señora de las Angustias; en el Carmen la de J esús de la Humildad , la de Ánimas y el Escapulario de Nues tra Señora del Carmen; en S an to Domingo, la de Nuestra Señora del Ros ario y l a del Dulce Nomb re; en la Merced, la de Ánimas y la de Jes ús Caído; en la Victoria la de Nuestra Señora de los Dolor es y la de J esús Naz areno; por último en Cons olación la de la Santísima T rinidad y la Santa Caridad. A raíz de esta l ey y de l a serie de instrucciones pos terior es, en unos casos s e cerraron muchas par roquias tr as el estudio de l a comisión encargada para tal efecto, aunque en otros, los conventos desamortizados asumieron las tareas de ayuda de parroquias o de parroquias propia mente, como ocurrió en la capital hispale nse 491 . Por otro lado, s e podí an poner en venta los edificios r eli giosos que no es taban dedicados al 487 MAR T ÍN MAR TÍ N , T e odoro . La desamor ti za ción. T extos …, op. c it. , pp . 135-14 0. El decr et o t enía dieciocho artí cul os . 488 M AR TÍN GO NZÁ LEZ , Juan J osé. “ Prob l emá tica de la d esam orti z ación en e l Art e Español” en A ctas II Congr eso Españo l de H istori a d el Arte. V alladolid . 1978 , p. 21. 489 RAMOS SU ARE Z, M anuel Anto nio . Pa trimoni o C ultur al y Desamor tizac ión…, op . cit ., p. 222. 490 A. G . A.S . S erie Jus ticia. Legajo 94, Signa tura 098 85. 491 RAMOS SU ARE Z, M anuel Anto nio . Pa trimoni o C ultur al y Desamor tizac ión…, op . cit ., p. 222. 149 culto 492 . Estas ventas se realizaron siguiendo el proc eso de Mendizába l, aunque estaban a cargo de la Junta de Bienes Nacionales 493 . En Acta s Capitulares de la é poca se conserva “… un ofi cio del com isionado de rentas y arbitrios de amortiz ación de este partido para que se le manif ieste que edificios de conventos están pe didos por la municipali dad par a objetos de utilidad pública y cuale s están destinados a cuarteles , hospitales y escuelas de primer a educación… ” 494 , atendiendo al decreto de diciembre de 1840, med iante el cual todos los ayuntamientos podían reclamar al M inistro de Hacienda aquello s edificios o esta blecimientos de uso público y todos los conventos e igl es ias no dedicada s al culto que podían ser puestas a la venta. La citada capitular hace también re fer encia a la ut i lidad públ ica de los destinados ya a es te servicio, en es te s entido dice así: “…el d e San F rancis co es tá destinado des d e su cre ación a Milicia Nacional de Inf antería para sus reuniones ocupándose en el algunas piezas para cuer po de guardia , almac én, pris ión mili tar y habitac iones de los tambores , que la parte del colegio que fue de la C o mpañía lindante con la calle Sev illa y Real es tá ocupada con la escue la de educación primaria, que el convento de San Juan de Dios sir ve de hospital militar y la es cuela de educ ación elemental está situada en otras piezas del convento del Carmen… ” 495 . En cuanto a los bienes muebles , hay que tener en cuenta que muchos de ello s y a habían sufrido un gran t rasiego, debido al decreto de la desamortización de Mendizábal y se había distribuido gran part e de los mismos a l as parroquias más pobres. Uno de lo s principales propósitos que se fijaron en es te p eri odo era conocer la situac ión del patrimonio mobiliario, de ahí que solicitaran inven tarios 496 . 492 MAR T Í NEZ A L CUB I L L A , M ar io. Di ccionari o de la Adm ini stra ción españo la. Madrid , 1879 , 3º Edición, T . IX Mon asterios y Conve ntos , p. 464 ; ORDIE REZ DIE Z, Is ab el . Histor ia de la Restaura c ión Monumen tal en España (1835-1836 ). Mad rid. 1995 , p.28 . 493 BARRIOS ROZÚA , Juan M anuel . Reforma urbana y d estru cc ión del Pat rim onio… , op. c it., p. 150. 494 A. M . O. A ctas C apitular es 184 0-41 . Sig. Leg . nº 12 1. 23- VII -1841, f o l. 71v to. 495 A. M . O. A ctas C apitular es 184 0-41 . Sig. 121. 23- VII -1 841 , fol. 71v to. 496 RAMOS SU ÁRE Z, M anuel Anto nio . Pa trimoni o C ultur al y Desamor tizac ión…, op . cit ., pp. 225-226 . 150 Mes e s antes de que el pacto entr e pr ogresis tas y moder ados en coalición s e enfrentara a E spa rt ero dando lugar a la etapa conoc ida como Década Mode rada (periodo que supus o un cambio en la política hacia la I g lesia y un f reno en l a venta de sus bienes 497 ), se recibe en Os una una c arta di rigida al Vicario por la J unta de Museos de Sevilla, fechada a 1 de Diciembr e de 1842 en la que se ordena “…la recolec ción de pinturas de marcado mérito… ” procedentes de los conventos suprimidos que ex isten en las iglesias de los partidos de Osuna , M archena y E stepa “…a fin de que s e s epa dis poner su tras lación a e sta c iudad para que fueran colocados en dicho es tablecimiento…”. Es ta orden f ue fielmente cumplida por el aquel enton ces s acristán de San Agustín, Ramón García, quien entregó a Matías de las Morenas , repres entante de dicha Junta, los cuadros de San Miguel, S an S ebas tián y San J erónim o. El cumplimiento de dicha or den le cos tó el ca r go de sac ri stán, ya que f ue destituido por el secretario de Cámara y Gobier no del Arzobispado de S evilla, nombr ando en su lugar a Joa quín Camacho, ex claustrado fr ancis cano. El nuevo sacristá n recibió el d ía s iguie nte de su nombramiento un inve ntario de bi enes y la obligación “…de que no salies e del mismo ni escultura, alhajas, objetos de culto o pintur a son orden expr esa de la Vicaria…”, obl igación que se hacía ex tensiva a todos los edificios religiosos de la villa. Poco de s pués los cuadros fueron devuelto s a l a Iglesia tras un gran es fuer zo por parte de las autori dades ecles iá sticas 498 . 3.9. La Década Moderada. for tunadamente, con la entr ada de los moderados en el poder y l a proclamación de I sabel II como m ayor de edad, España vive una década en l a que se apaciguaron los proces o s de samortizadores. En 1844, s e s uspende n las ventas del clero sec ular y de l os conventos femeni nos que aún quedaba n por vender . Al año siguiente, se ordena que se devuelvan todo s los bienes no conf isca do s al clero 499 , no ocurriendo lo mismo con l as comunidades femen inas 500 ni con los bienes de ermitas, santua ri os y cofr adías . Es un periodo beneficioso para las herm andades y cofradías, y a 497 G ARCÍA GAR CÍA, R icardo . Cons titucional ismo español y legisla ción s obr e el factor r eligioso dur a nte la pr imera mitad d el sig lo XIX (1808-1 845) . M adrid, 2000 , p . 3 54. 498 CUEV AS SARRIA , Beatr iz y MO RE NO OR TE GA , Rosar i o. La igl esia del C onvento d e San A gust ín de Osuna . Osuna , 2006 , pp. 30-31. 499 GARCÍ A G ARC ÍA, Ri c ardo. Constitu ci on ali smo españ ol y legisla ción… , op. ci t., p . 354. Orden d el 3 de abril de 1845 . 500 BARRIOS ROZÚA , Juan M anuel . Reforma urbana y d estru cc ión del Pat rim onio… , op. c it., p. 180. A 151 que se lleva a ca bo en el l as un proceso de reorga nización, que por ejemplo en Sevilla estuvo as ociado a los Duques de Montpens ier 501 . La Real Orden del 13 de Junio de 1844, crea en todas las pr ovincias las Comisione s de M onumentos Histórico-Artísticos r egidas por una C omisión Central 502 . Estaban compuesta s por cinco individuos y or ganizadas en tr es se sion es: la prim era dedicada a los archivos y bi bliotecas , la segunda a la escultura y p intura y la terce ra afectaba al pat rimonio arqui tectónico , a l a re cuperación y conservación de los conventos 503 . E l cuadro que ofr ece esta comisión de edificios desalojados , ex pue stos a robos y destrucciones sin r ecibir ningún r eparo 504 es desolador. La cons ecuencia de todo ello fue una redistribución de los bienes desa mor t izados y reestructuración del espacio urbano. A f inales de 1845, se decretaron una serie de regla s para que los Ayuntamientos decidies en sobre el E stado ruinoso de los edificios y se procur as e una reparación 505 . En este se ntido, s e conservan una serie de Ca pitulares de la villa sobre ob r as en el convento de S an F rancisco 506 , del pres upuesto por el mal es tado de la Ca sa de Ex pó sitos 507 , y quizá s el más destacable de todos y que afo rtunadamente no llegó a realizarse, “ …un oficio del comisionado de r entas y a rbitrios de amo rtizaci ón pidiendo informe al A yuntamiento sobr e el uso más conveniente que podía darse a los edificios de los conventos supr imidos …” . E l Ayuntamiento acuerda contestar que “…e l ex – convento de Santo Domingo podría form arse una calle des de l a de G ranada que desemboque en el pórtico de la igles ia que da a l a Carr era. Que los de C onsolación, la Vi ctoria y San A gustín pueden utilizars e par a labr ar c asas en sus respectivas ár eas. Q ue en el C alvario pudiera establec erse un l azar eto para las épocas en que es nece sario es te asilo. Que el del Car men pudiera e stablecerse en él al guna fábrica de manufacturas y que la de Jesuitas , 501 RAMOS SU ÁRE Z, M anuel Anto nio . Pa trimoni o C ultur al y Desamor tizac ión…, op . cit ., p. 229. 502 GONZAL EZ -V A RAS IBÁÑE Z, Ignacio. R es tauración monum ental e n E spaña dura nte el siglo XIX . V a lladol id, 1996 , p. 102 . T e n ía n c omo princ ipal finalid ad l a rec up erac ión d e los bien es cultur ales, s i bien otros a u tores , han a r gumen tado s u const itución c om o co nsecu encia d i rect a de l a in operan cia d e las anteriores comision es en RAMOS SUAR E Z, M anuel Anto ni o. Pat r imonio Cultura l y Desamor tizac ión… , op. cit., p. 230. 503 RAMOS SU ÁRE Z, M anuel Anto nio . Pa trimoni o C ultur al y Desamor tizac ión…, op . cit ., p. 231. 504 MAR TÍN GON ZÁL EZ, Juan José. Pr oble má tica de la d esamortizac ión…, op . cit ., pp. 26. 505 RAMOS SU ARE Z, M anuel Anto nio . Pa trimoni o C ultur al y Desamor tizac ión…, op . cit ., pp. 232- 233. 506 A. M . O. A ctas C apitular es 184 5. Sig . 124. 29- II -184 5, fol. 1 9. 507 A. M . O. A ctas C apitular es. 1845 . S i g. 124 . 15- III -1845 , fol . 28. 152 la M er ced y parte de San F rancis co no ocupada por las escue las están pedidas por el Ayuntamiento para plaza de abastos, pabellones y al ojamiento de ofi ciales y tropas de infantería y junt a de beneficenc ia y sanidad…” 508 . En 1847, se di cta una Real Or den mediante la que se obli gaba a la r eparación y conse rvación de los inmuebles propi edad del Estado, a unque pa rece que no l legó a entrar en vigor 509 . E sta norma puede ser la que provoque la s obras r ealiza das en el e x tinguido convento de Consolación, calificado de “ruinoso 510 ” e n la documentación conservada. La obra, prom ovida pr incipalmente por los vecinos, trajo el t raslado a este templo de va r ios retablos procedentes del ex tinguido convento del Ca lvario. 3.10. S exenio Revolucionario . o que se ha denominado históricamente como Sex enio Revolucionario (1868- 1875), es considerado como uno de los peri odos m ás agitados del siglo XI X . En estos seis años, E spaña pasa por una r evoluci ón, un gobierno pr ov isional, 508 A. M . O. A ctas C apitular es. 1845 . S i g. 124 . 14- VII - 1845 , fol . 70 v to. 509 RAMOS SU ÁRE Z, M anuel Anto nio . Pa trimoni o C ultur al y Desamor tizac ión…, op . cit ., p. 233. 510 Archivo Ar zobispal d e S evill a. AGAS . Fondo Ar zobispal . Si gnat u ra. II. 04754. L V i sta d e la Pl aza d e San to Dom i ngo. Foto Fo t otec a de la Un i versidad de Sevil la. 153 una regencia, el cor to reinado de Amadeo I de Sa boya, la 1ª República y una r egencia provisional 511 . El gobierno provisional que s urge a raíz del proce so revolucionario, toma una serie de medidas contra la iglesia que im itan las de 1820, suce diéndose diversos decretos desa mort izadores como el de 12 de d iciembre de 1 868, mediante el que se ex tinguían las comunidades religiosas establecidas o cread as des d e 1835 y el del 18 del citado mes, que ex tinguió l os estable cimientos f undados des de julio de 1837, pasando los edifi cios y bienes a la propiedad del E stado. Otr o fue el del 9 d e julio de 1869, que tuvo repercus iones directas sobre el patrimonio cultural y sobre las obras arquitectónica s. Con su aplicación, pasa ron a propiedad de la Nación los edificios conv entuales, terrenos adyacentes, huertos, así como otr os edificios de l as comunidades desamortizadas 512 . Con la llegada de A madeo I como nuevo rey 513 , se recomienda una mayor actividad a la hora de pr eparar los ex pedientes de samortizadores, debido a los tumultos que se produjeron con las prim eras enajenaciones y conociendo lo sucedido en otr os procesos 514 . Durante el Sex enio Re volucionario, tras la pues ta en funcionamiento de las medidas des amortizadoras, s e decretaron nor mas para la p rotección de los edificios propiedad del Estado, as í como los cons iderados monumentos. Ello viene promovi do por la cantidad de demoliciones que se desarrollaban en los municipios, buscando urbanizar sec tores de los mismos, a lo que hay que uni r la gran cantidad de edif icios religi osos que fueron quemados ante el anticleri calis mo vigente 515 . La revolución antes citada, conocida como “La Gloriosa”, f ue muy violenta en ciudades como Barcelona, Z aragoza y S evil la; en esta última, trajo consigo la destrucción, incauta ción de capillas, iglesias , conventos o 511 RAMOS SU ÁRE Z, M anuel Anto nio . Pa trimoni o C ultur al y Desamor tizac ión…, op . cit ., p. 364. 512 RAMOS SU ÁRE Z, M anuel Anto nio . Pa trimoni o C ultur al y Desamor tizac ión…, op . cit ., pp. 365-366 . 513 MAR TÍ GI LAB ER T , Fra ncisco . Amade o d e S aboy a y la Pol ítica Rel igi osa . P a mplon a. 1999 e n RAMOS SUÁ REZ, M anuel An tonio. Patrimon io Cultural y D esamo rti zac ión…, op . cit., p . 3 67. Para c on oc er lo ac on tecid o antes y durant e el man dato d el nuevo re y y su r elación con la Igl esia. 514 MAR TÍ GI LAB ER T , Fran ci s c o. La cu estión r eligiosa en la Revolució n de 1868-1 874. Madr id . 1989 , p. 59. 515 H ERNAND O CA R RASCO , Javier . L as B ellas Art es y la R evolu ci ó n d e 18 68. O viedo , 19 87, pp . 49 -50; ORDIERE Z DIE Z, Isabel . Hist or ia d e la R estaura c ió n Mon umenta l…, op . ci t., p. 87 . 256 En 1983 907 se encontraba en la sacristía, tr atándos e de una obra de José de la Cruz de 1788 . En cuanto a l as pinturas que ocupan el arco toral y e l presbiterio, con iconogra fía dominica o r elacionada con l a orden, puede que sea n las descritas en 1835 908 “…en el cuer po de la iglesia: Diez y nueve li enz os con varios santos embutidos en la par ed… ” . Estos, en 1883 909 s e e ncuentran des critos e n la relación de lienzos de la s iguiente manera: “…Santo Domingo, Santa R osa, Santa Catalina d e R isis , San V icente F err er , San P edr o Mártir es tán en el extr emo superior de la par ed a la der echa de la Capilla M ayor …” . Antes de la res tauración, en el lado de recho del presbiterio San Ped ro Má rt ir , Santo T omás , Santa Catalina de S iena , San V icente F er rer , S anta Inés y uno que se desc onoce a quién representa. Ac tualmente han sido sustituido s por los de Pío V , San Jacinto, Santa Catalina de Siena y dos sin identificar . El lado izquier do del presbiterio antes de la restaur ación, se ubicaba a San Ja cinto, Santa Rosa, San Antonio de la F lo rida, San F rancisco y dos lienzos que no han sido identificables. Actua lmente, después de la obr a , se ha respetado la imagen de Santa Rosa y el resto ha sido sus titui do por I nocencio V , F ray Antonio de F lo rencia, Bene dicto X I y dos obras des conocidas. En 1883 está n s ituadas “… Santo T omás, San Jac into, San Francisc o, San A ntonio de la Florida, Santa Inés de Monte Pol iciano y Santa Catalina de Sena colocados en f r ente de los anterior es …” . El arco toral cuenta en la actualidad con la V ir gen del Rosa rio pr esidiendo en el centro, al lado de recho a Santo T om ás y San Fr a ncisc o y en el izquierdo a S an Pedr o Mártir y San V icente F er rer . Antes de la r esta uración es taban situados los lienzos de Pío V , I nocencio V , Be nedicto XI y un l ienzo no identi ficado. En el inventar io de 1883 910 se encontraban situadas custodiando a la V ir gen “…dos a la der ec ha r epr e sentan Benedicto XI y Fray Juan de Ber celi a la izquier da San Pio V e I nocencio V…” . 907 M ORALES , Alfr edo J., Ob ou, A . , P LEGU EZ U E LO , Alf ons o. In ve n tario artís tico d e Se villa… , op . ci t. , p. 459. 908 Inv . Igl. Sto . Dom ingo, 1835. s/f. 909 Inv . Sto. Domingo , 1 883 . s/f. 910 Inv . Sto. Domingo , 1 883 . s/f. 257 Hace referencia el inventario de 1835 911 a que en la na ve de la iglesia hay un lienzo de “ …N uestr a Señora de B elén… ” que en 1883 912 s e loca lizaba sobre la Capilla del Du lce Nombre, posiblemente se tr ate del que ac tualmen te e stá pendiente de ubica ción e n los salone s parr oquiales. Figura también en la actual capilla del Sagrado Corazón -anta ño Santo Domingo Soriano- un lienz o de la “V i r gen de Belén” que cuenta la tr adición or al que procede del convento del Calvario, aunque es te hecho no se ha podido demostrar . Antes de que las hermanas dominicas abandonaran su convento de la calle S evilla el cuadro estuvo ubicado en un pequeño oratorio situado en el compás, gozando de una gr an devoción popular . Ade más, t ambién en la nave de la iglesia hay o tra obr a que r ep resenta a San Ignacio de Loyola, fechada en 1666 y donada po r José de Balles teros y su esposa doña María de M edina, que posiblemente provenga de San Carlos el R eal, vulgo de l a Compañía. De hecho, en el inventario de 1867 913 del convento jesuita se hace alusión a diversos lienzos todos ellos, des critos c omo “…Otr o id . De San Ignacio…” de ahí que no pueda ser documentada su procedencia. Para f inalizar , hay que aludir a “ …cor o. Dos sillerías alta y baja de madera, un facistol… ” de finales del siglo XVI II, decorada con Santos Dominicos –un total de 27- 911 Inv . Igl. Sto . Dom ingo, 1835. s/f. 912 Inv . Sto. Domingo , 1 883 . s/f. 913 A.G.A.S. Secc ión Gobi erno. S erie Asun tos D espachados . Le g . IV . 145 69; Invent ario Aux iliar de San Carlos, 1867 , s/f. Lienzo d e la V i r g en de B elén. Foto Au tor . 258 en el respaldo 914 y “…un ór gano…” 915 del siglo XVII I con motivos or namentales en el rem ate 916 . E x isten también una serie de obr as en las sala s museísticas y parr oqu iales que, aunque no aparece n en los inventarios se conside ra conveniente que deben s er mencionadas en l a investigación. Se trata de “un cuadr o de la V ir gen entr egando el Rosario a l as ánimas del Pur gatorio” datado en el siglo XVIII con la siguiente inscripción “CONSOL A T RIX AFLICTOR VM OR A PRO NOBIS”; es un lienzo basta nte curioso ya que tiene dos caras; por un lado, la ex puesta en el museo, es la V irgen con algunas almas y por la o tra, varias almas r ecibiendo el Ros ario de unos ángeles que lo sostienen. Se puede observar también un lienzo de “Santo Dom ingo de Guzmán” f echable hacia 1640, que pudier a t ratar se del que estuvo situado en el altar mayor mientras que se realizaba la r esta uración 917 y al que ya se ha hecho r e ferencia. 914 M ORALES , Alfr edo J., Ob ou, A . , P LEGU EZ U E LO , Alf ons o. In ve n tario artís tico d e Se villa… , op . ci t. , p. 460. 915 Inv . Sto. Domingo , 1 883 . s/f. 916 MORA LE S , Alf redo J. , Obou , A ., PL EGUEZ U ELO, A lfons o. In ve n tario art ístico de Sev illa… , op. c it., p. 460. 917 Correspond e ncia conventos . Lienzo d e S a n Igna ci o de Loyo la fe chado e n 1666, anónim o . Fo to Auto r . 259 En el i nventari o de 1883 , f igu ran dos crucifica dos: uno situado en la Capilla del Dulce Nombre y ot ro en l a de Santo T o más y San José. Se tr ata de “…un crucificado pequeño con dosel de madera…” y “…un cruc ifijo pequeño con dosel de igual tamaño que el del Dulce Nombr e… ” 918 . Posiblemente, uno de ellos se a el conse rvado en el muse o parroquial, de la prime ra mitad del siglo XVI, de Montes de Oca según la cartela infor mativa y el otro se encuentra ubicado en la sa cristía. 4.1. 2 . 4. Patrimonio perdido. n relación al patrimonio no cons ervado del conv ento dominico, siguiendo el orden del inventario , hay que comenzar haciend o alusión a la V irgen de la Soledad, fechable en e l siglo XVII, –titular de la H er mandad del Santo E ntierro antes de su r eor ganización- que presidía el “…P ri m er al tar en la Capilla de la Soledad…” descr ito como “…imagen de N ue stra Señora de vestir en su cam a rín…” 919 . Actualmente esta imagen parece que se conserva en almacenes parr oquiales, ya que al reorga nizarse la her mandad encar garon una nueva. 918 Inv . Sto. Domingo , 1 883 . s/f. 919 Inv . Igl. Sto . Dom ingo, 1835. s/f. E Sillería coral fecha ble en el siglo XVI II. Foto Au tor . 260 En la capilla del Dulce Nombr e s e l ocaliza n tres alta res, pero de estos , solo se ha conse rvado la imagen de uno , l a del Niño Jes ús ya mencionado. El p rimero de los perdidos tenía “…una imagen de ve stir en s u nicho, ve lo listado en blanco, una cruz , dos candeler os y un atril de madera, un mantel y ara …” y el segundo, en cambio, alber gaba “…una imagen de bulto en su nicho, velo rameado, dos candeler os, una cruz y un atril de madera dorado con mantel…”. La actual capilla del Sagrado Corazón parece ser que contaba con un “…r e tablo de madera con filete dorado, efigie de bult o del Señor de la V era Cruz, velo celeste rame ado de seda, una dolor osa de vestir , una cr uz, dos cande ler os y atril de mader a, una campanilla de metal , fr ontal de s eda rameado, un mantel, dos pedazos de badana y ara… ” del que nada se sa be. En el cuerpo de la iglesia f alta “ …la imagen de v es tir…” de S anta Catalina que ocupaba el retablo presidido hoy po r la María Ma gdalena. Esta no es la única desaparec ida de los altares de esta zona. T ambién se perd ió el “… Altar de Santa Bárbara… ” aunque el lienzo se cons erva como ya se comentó anterior mente, ocu rr iendo algo similar con el “…altar de San Mi guel…” y el “…altar de la B e ata Juana…” . Por último, destac ar la perdida de la imagen de Santa Rosa de Lima “ …de v estir…” 920 en el retablo en el que hoy se encuentra el Cristo atado a la Columna. Obra s que si aparecían en 1883 921 . Actualmente se desc onoc e su ubi cac ión y f unción dentr o del templo dominico. En 1835 922 alude el inventario a una capilla que r eza así: “…Capillita de la Or den 3ª que esta fuera de la iglesia y junto a la Sacris tía. R etab lo dorado, efigie de bulto de Sant o Domingo penitente, dos i guales de bulto a los lad os, un velo de tela ver de, t r es bancas grandes , una igual pequeña, una escaler a, un faci stol, una triler a, dos cuadr os con su s mar cos en carnado s y dorados, una puerta que ca e a la iglesia, una escaler illa de mano, una peana de madera grande, un r etablo portátil de made ra dorada con la A nunciación de Nuestr a Señora, en la sacr i stía s eis e spejos pequeños, un cuadr o de Nuestra Señora, otr o igual mar co dor ado d el Señor de la Columna, otr o pe queño de la Dolor osa, do s 920 Inv . Igl. Sto . Dom ingo, 1835. s/f. 921 Inv . Sto. Domingo , 1 883 . s/f. 922 Inv . Igl. Sto . Dom ingo, 1835. s/f. 261 cuadr os de San V icente y Santo Domingo…”. E n 1883 923 esta capilla aún ex istía, aunque actualmente lo único que se ha cons ervado de lo a n terior mente de scrito es una imagen de Santo Domi ngo que, como se indicó al citar el retablo mayor , parece ser que es el que se encuentra presidiendo actualmente, el cuadro del S eñor atado a la columna , el l ienzo de Santo Domi ngo de Guzmán y el de Nuestra Señora, antes mencionados . Para f inalizar este apa rt ado dedicado a lo perdid o en 1835 924 , aparece descrita “…en la igles ia…” un cuadro de “…San Francisco de P aula…” que es igual a uno de San Antonio que, parece ser que sí se conse rva pen diente de ubicación. Se detalla también una “…capilla de Nues tra Señora de las Angustias… ” des conociéndos e cuá l era y dónde se encontraba, pe r o en ella había “…un cuadr o gr ande de San Bl as, diez y nueve lienzos con varios santos embutidos en la par ed… ”. En relación a San Bl as -citado en la Guía Artística de Sevilla y su pr ovincia 925 - se piensa que b ien pudiera tr atarse de un lienzo en el que encontramos representado a un obispo junto con un f raile dom inico, está pendiente de ubicación e n los salone s pa rr oquiales, e n 1883 ap arece desc ri ta en la Capilla del S eñor de la Salud. En el inventa rio de 1883 926 se desc ri ben otros objetos mientr as que en el de 1835 927 no se hace mención y de los que nada se sa be. Se alude a un cuadro “…apaisado que r epr e senta el Prior en el Sepulcr o y su Nuestra Madr e está sobr e la capill a de Santo Domingo P enitente… ”. El ya c itado lienzo de San Miguel Arcángel, pa rece ser que iba acompañado en s u moldura con “…un óv alo pequeño a los pies fuer a de la moldur a r e pr es enta San A ntonio de Padua y más ar riba de San M iguel un cuadri to con un Señor Cruc ificado …”. La última ref erencia en r elación a lienzos es un “ …Señor de la Expiración…” que parece ser , era la ob ra que pr esidía el r etablo f o rmado po r los cuadros de Al fián del r etablo del Crucificado y que hoy fo rm an el retablo del Sagra do Corazón. 923 Inv . Sto. Domingo , 1 883 . s/f. 924 Inv . Igl. Sto . Dom ingo, 1835. s/f. 925 MORAL ES, Al fredo, SANZ , M ª Jesús, SE RRE RA Ju an M. , V ALDIV I ESO, E nrique . Gu ía Art ística de Sevilla… , op. ci t., p. 490 . 926 Inv . Sto. Domingo , 1 883 . s/f. 927 Inv . Igl. Sto . Dom ingo, 1835. s/f. 262 En la sacristía se conse rvaba un lienzo de “…Santa Inés y una cabez a de San Juan Bautista (en madera)…” de las que se desc onoce s u par adero. Pa ra f inalizar se cita en el inventario de 1883 928 una imagen de “ …N uestr a Señor a del R osar io pequeña en el al tar mayor …” que no se ha l ocalizado. 928 Inv . Sto. Domingo , 1 883 . s/f. 263 4.1. 3 Ins igne Igles ia Colegial Nuestra Señora de l a Asunción. 4.1. 3 . 1. Historia. omo ya i ndica Ramírez Ol id 929 en su art ículo “La Colegiata de Os una. Una historia inac abada”, la falta de es tudios y documen tación sobre la cons trucción de la Colegiata hace que siempre sean hipótesis todo lo r e ferente a su proceso constructivo. Atendiendo a la escas a bibl iogra fí a que ex iste acerca de su construcción, pa rece que sus obr as dieron comienzo en 1534 y te rm i naron en torno a 1539 . Pe ro r esulta contradictorio ya que , como se verá posteriormen te, hay encargos de retablos en 1531, como e l que preside la Ca pilla del Sagra r io 930 , la c onc esión de la Ca pilla del B autismo en 1533, como viene indicado en la inscripción que po see el lienzo que la preside y la puerta del Sol ti ene tallada en una cartela la fecha de 1535 . Esto hace pensar que las obras f ueron comenza das con anterior idad a l a fecha mencion ada, en el gobierno del I I Conde de Ureña, don Juan Téllez Girón y que había una igles ia pr evia que se va adaptando. Parece ser que en es e lugar ex istía la única igl e sia par roquial de la localidad, denominada “de la Asunción de Nuestra Señora” , aunque conocida popularmente como la “del Castillo" por la proximidad a la r es id enc ia de la Casa de O suna. E sta, según Rodríguez Buzón 931 , fue erigida poc o des pués de la c onqui sta de la villa por Fernando III el Santo el año de 1239 . E staba asistida por un Rector y seis beneficiados y f ue destruida por un incendio iniciado en la sala del a rchivo. No e s de ex tr añar que s e cons truyese sobre la mezquita que, vuelta la villa al c ristianismo, fue des tinada al culto católico como solía suce der 932 . 929 RAMIR E Z OLID , Jos é M anuel . La Coleg iat a de Osuna . Un a histor ia inacaba da… , op. ci t., p. 473 . 930 HERNÁNDEZ DÍAZ, J os é. “Art e y artis ta s d el R enaci m ie n to en Sevi lla” en Docum entos para la Historia del Arte en Andaluc ía . Sev illa, vol . VI , 1 933 , pp . 10 2-104. 931 RODRÍG UE Z BUZ ÓN-CA LLE, M anuel. La Colegiata …, op. cit. , p. 14. 932 ARI ZA Y MON TERO CORACH O , A nton io M ª . Bosque jo b iográf ic o d e Don Juan Téllez Girón… , o p. cit., p. 7. C 264 V i sta d e la Co le g iata antes d el de rr umbe de la torr e en 1918. F oto A rch ivo de l a Biblio teca Muni cipal. 265 Esta hipótesis de su ex istencia antes de la llegada del I V Conde y la continuación de su construcción atendiendo a las corrientes del momento, se refu erza aún m ás con los datos ya mencionados con anterioridad, además de la in for mación que proporciona el testame nto de doña L eonor de Guz mán, en el qu e se hace constar una donación a las cuatro iglesias de la villa, en la época del III Conde l os habitantes es taban divididos en sec tores por iglesias -ya e x plicad as- siendo esta s S an Sebastián, Madre de Dios, Santa María la Mayor y San Jua n 933 . Antes de continuar, conviene aclarar que lo que denomina R odríguez B uzón 934 como “iglesia del Ca stillo” er a la iglesia o capilla q ue se encontraba dentro de l a Alcazaba medieval, reside ncia de la Casa de O suna y no la igles ia a nterior a la C olegiata que era la de Santa María la Mayor, de este espacio afortuna damente se tiene constancia de cómo era gracias a las r efe rencias a unos r eparos proy ectados en 1632 y que f inalmente no llegaron a realizarse, ya que la toma de pose sión de Gas par Téllez Gir ón fue realizada en la T orre del Agua en vez de en la fortaleza, como era costumbre. El citado inf o rme espe cificaba que los r eparos a fectaban a l a Alcazaba, incluso a su iglesia o capilla , según l os maestros “la obra que r equer ía el templo r eves tía mayor complejidad a pesar de habers e r emodelado unos cincuenta años atrás” -esta pr imera remodelación consistió en la “pintura y dorado” d el techo de la capilla que e xis tía dentro del conjunto de la ciudadela; el tr abajo respetaba las pautas de estilo marcadas por la decoración que conservaba el templo antiguo- sugiere que er a un espacio de grandes dimensiones aunque no se describe, lo que s e ha ce es indicar que nece sita r eparación. Citan la confección de dos r ejas de madera comp uesta a base de balaus tr es, par a cerrar dos capillas: una abierta al arco triunfal de la capilla mayor y ot ra inmediatame nte anterior a esta. Lo que hace suponer que el altar no estuviese apoyado directamente sobre la pared . Se refiere también al reparo de la tribuna a los pie s de la iglesia mediante una celos ía y al arreglo de los tejados. Quizás una de las propues tas más destac ada s sea la reparación del Altar M ay or y púlpito ha sta dejarlos “como estaba antes” . Al la do del púlpito se cita o tr a capilla en la que se recomendaba hace r “un altar …con s us gradas y peanas…” . Par a 933 LEDESMA GÁME Z, Francis co. Las Mural las de Osu na…, op. c it. , p. 69 . 934 RODR Í GUE Z BUZ ÓN -CA LLE, M anuel. Guí a A rtístic a de …, op. cit., p . 13. 272 perdido, donde se citarán las obr as , retablos y capi llas que actualmente no se conse rvan en el templo. 4.1. 3 . 3. Patrimonio Co nser vado. a Capilla Mayor -que no es la primitiva- se encuentra presidida po r el retablo mayor. E n e l prime r inventario que s e hace alusión a él, es tá f echado en 1867 956 y fi gura así “…en el altar mayor S. P edr o, S. Bar tolomé, S. Sebastián y San Jer ónimo de mérito y en lo alto el Señor de la M i ser ico rdia…”. La siguiente refer encia es en 1908 957 como: “…re tablo de estilo churriguer is mo. Hay en el un bajo reliev e de la Asunción de Nue stra Señora, tit ular de esta parroqui a. Una V irgen de l a Concepción con Niño Jesús , de tall a, que se cree obra de Al onso Ca no. Una escultur a de San Isidoro, una esc ultura de San P edro, una escultur a de San Pab lo, una escultur a de San Leandro. Un lienzo con el Calvar io, un lienzo con San P edro, un lienzo con San Jerónimo, una tabla con San Bartolomé, una tab la con el Sant o M artir io (San Arcadio), estos cuatro últimos se le atribuyen a Ribera…”. E n el de 1918 958 se detalla de manera m uy similar, en cambio en el a ño 1946 959 se alude de la s iguiente ma nera: “…Al tar Mayor. Un Calvar io, San Pedro, San B artolomé, San Jer ónimo, y San Sebastián… ” . M ientras que en el de 1968 960 es detallado así: “…Alt ar Mayor. Retablo de estilo barroco colocado en 1770. Los cuatro cuadros de Jos é de R ibera, lienz os pertene ciente s a este altar, que repr esentan a San Pedro orante, San Jer ónimo Penitente, Martirio de San Sebastián y Martirio de San Bartolomé, se encuentran expue stos en la sacr i stía, lugar dedicado a la E xposic ión de Arte Sacro. E n su lugar se encuentran ahora colocados otro cuatro de autor anónimo, que se encontraban en la capilla de la Inmaculada y que repr ese ntan a los cuatr o P adr es de la Igle sia de Occide nte: San León Magno, San J erónimo, San Ambrosio y San Agustín. Estatuas de San P edr o y San Pablo, estatuas de l os grandes A rz obispos de Sevilla San 956 Inv . Iglesi a Col egial , 1867 , s /f. 957 In. Col. Os un a. 1908, s/f. 958 Inv . Parroqui a Ntr a. Sra . Osun a, 19 18, s/f . 959 Igle. Par roqu ia l d e N tr . Sr a. Asun ci ón , 1946 , s/f. 960 Inv . Igle. P arroquia l N tr . Sñr a. As un ción, 196 8, s/f . L 273 Leandro y San Isidoro. R elieve de la Asunción de l a Virgen. E n el ostens orio otr a es tatua de la Vir gen, más pequeña. Arr iba un gran l ienzo del Calvario… ”. Este r etablo fue des crito por Pascua l Madoz como “…un armatoste de maderage de muy mal gusto…” 961 mientr as que Ponz argume ntaba que “ …la arquitec tura del retablo mayor muy de sarreglada…” y de los cuad ros de Ribera indica que “…me llev o chasc o al verlas , porque no son más que unas copias muy medianas de dicho autor… ” 962 . El retablo mayor posee una d ilatada historia en el tiempo, parece que viene a sus tituir un diseño r ealizado por Diego de Velas co a f inales del siglo XVI, que posiblemente nunca llegó a iniciarse, pue sto que el 19 de Noviembre de 1583 s e le pagan a Velas co 1150 r eales del modelo de r etablo que hizo para el alta r mayor de la iglesia 961 MADOZ, P a scual. Diccionar io Ge ográf ic o- Estadíst ico-h i stóri co de E spaña y sus poses ione s de Ultramar , Madrid , 1 845-18 59, se ha consul tado una edic ión que r e coge en un vo lumen todas las entradas r efe r entes a l a pr ovinc ia de Se villa… , op. cit. , p . 122 . 962 PONZ, An tonio. V i aje de Esp a ña, Carta IV , p. 42 e n RO DR ÍGUEZ BUZÓN- CA L LE, Manu el. Ri esg o y ventura de l Retab lo Ma yor d e la Col egiata de Osuna ” e n Ar chi vo Hispa le ns e , S evilla, nº 190, S evill a, 1980, p . 1 0. V i sta d el i n terior de la Colegiat a antes de la rest auraci ón d e l os años set enta del s iglo XIX. Foto Fotot eca d e la Uni versidad de Se villa. 274 mayor de Osuna. E l documento ori g inal reza as í: “ …diego de Velasc o es cultor mayor he rec ibido de juan de soto alcalde de la vil la de l a puebla de caçalla 1150 reales de principal con mas 280 mrs de costas los cuales son a cumplimiento de los 150 ducados que yo oye de haber por sentencia del regente e o ydores de la Real Audiencia en pleito que yo se guí con don Guillen de Cas aus por razon de un modelo que yo hice de re tablo para el altar mayor de la igles ia mayor de Osuna… ”. Años después, en 1602, se pr oduce de nuevo otro pleito entre la fábrica, Juan de Oviedo y Juan Martínez Montañés debido a lo que se l es debe de la realización de parte de un r etablo. E n este cas o el documento original dice así: “ …Juan de Oviedo y Juan Martínez M ontañés esculto res damo s todo nues tr o poder a el l icenciado F rancis co d e Cer vante s presbítero y al capitán X pobal de Ayala vecino de la villa de Osuna para qu e por nosotro s y en nuestr o nomb re pueda pedir de mandar y cobrar de la fabrica de l a iglesia colegial de la di cha villa de Osuna y del can ónigo A lonso Cres po mayordomo qu e fue de ella todos l os marave dies que s e nos debe n por la obr a de arquitectur a es cultura y talla y sanblaje del retablo del altar mayor de l a dicha igle sia que nos esta encar gado…” 963 . La siguiente noticia que se t iene del r etablo mayor data de 1704 cuando parece ser que se contr ata, debido a l a anotación que se conse rva de la es critur a de obl igación para re tablo firm ada “…el 10 de abril de 1704 ante el es cribano público F rancis co de Guevar a…” y anotada a l m argen del t raspas o del mismo de Pedro García de Acuña a Francisco Mª de Seva que d ice así: “ …De cimos q ue por cuanto los dichos F rancis co de Ceiba y P edro Garc ía de A cuña hicieron obligación de hacer el retablo mayor le acaec ió la enfe rmedad de per lesia de que quedó baldado d e la mano derecha, impos ibilit ado de poder trabajar por cuya razón se ha solicitado po r el dicho Pedro García de A cuña lo den por libre de dicha obligación y que el dicho Franc isco María de Ceiba quede con l a obligación de hacer dicho retablo. Para lo cual se acudió ante el padr e Doctor Don Juan de Monroy, canónigo de la Santa Iglesia M etropolitana de la ciudad de Sevilla , Provisor y Vi ca rio (roto) y en cumplimiento de dicho despacho y para continuar dicho re tablo h e 963 LÓ PE Z MAR T ÍNE Z, Cel esti n o. Desd e Martí nez Mon t añés …, op . cit ., pp. 150 y 238. 275 rec ibido del A rca de las T res Llaves de la Colegi ata cuatro mil reale s de vellón (roto). En Osuna a 17 dias del mes de Febrer o año de 1713… ” 964 . Parece ser que en 1715 Ce iba tenía acaba do y pues to en su lugar el pri mer cuerpo y c asi f inalizado el s egundo. El primer o f ue c olocado e n la a ntigua capilla mayo r cubierta por artesona do de madera, y según decla ra el mismo, solicita dinero para formar el andamiaje y proceder a l a colocación del segundo -que no llega a ser colocado - y que finalmente no se produce has ta 1723, cua ndo s e acaban las obr as de l a capilla mayor 965 . El coste de estos cuerpos as cendió a 45.000 r eales de vellón 966 , cantidad que pa rece ser que f ue insuficiente para él 967 , de ahí que no lo f in alizara. E l inicio de l as obras de la 964 A.P .A .N. O . E s cribano An drés T e j ada, 17 13. S ig. 568. 1 7- III -1713 , f.il egible; MORENO OR TE GA, Rosario. “ Fra ncisco María de Ce iba, Ma estro re ta b li st a de Os una” en I Congr eso Interna cional P a trimonio, Desarr oll o Rural y T ur ismo en el sig lo XXI , Osuna , 2014, p p. 57 -65 . 965 GUTI ERREZ MOY A, C é sa r . “ Nu evas N oticias sobr e el r etab lo m ayor de la Coleg iata de Osuna ” en Ar chi v o H ispal ense , n º 21 4, Se villa, 1987 , p . 213 . 966 RODRÍG UE Z BUZÓN -CA LLE, M anuel. Rie sg o y ve n tura del R et a blo Ma yor… , op . cit., p. 15. 967 GUTIER REZ MOY A, César . Nuevas No ticias sobr e el r etablo ma yor…, op. cit. , pp. 212-213 . Retablo Ma yor de la Col egiat a d e Osuna . Fo to Autor . 276 capilla mayor se produce en 1721 y no f ue ron pens adas para el nuevo retablo ya que estos tuvieron que adaptarse a las nuevas dimensiones y trazas de la capilla 968 . En 1723, parece que ya s e enc uentran terminados dos cuerpos del retablo que han sido instala dos por José Hor migo y Francis co López , maestros ensambladores . Se conse rva un A cta C apitular de la Cole giata titulada “Sobre el r etablo de la capilla m ayor y acomodo según la obra nueva”, en la que se viene a indicar que hay un cambio en l a estructura del espac io, debido a un pr oblema de desajus te entre el nuevo r etablo y l a capilla. El documento reza así: “…Pareció en este cabildo Faustino Alonso Feberer o maes tro de alarife del concejo de es ta villa y mayo r de la obra que se está ejecutando de pres ente en la capilla mayor de esta igle sia = y Jos é Hormigo y F rancisco López maes tro s ensam bladores, quienes han ensamblado el retablo, que as imismo se es tá ejecutando para el frontis de dicha capilla mayor, y di jeron = que por cuanto el dicho retablo (de que es tán ya perfec tamente acabados dos cuer pos) se tra zó y planteó en conformidad de la figura y obr a que tenía la dicha capill a m ayor, antes de la nuev a obra por ser entonces de artesonado antiguo, haciendo un cuer po esfér ico para elevarlo por todo el artes onado saliendo del frontis hasta ce rca del punto medio de la capilla mayor, y ahora tener una capilla nueva y distinta figura, por estar hecha de media naranja, y teniendo rem atados la cornisa a rquitr abe y friso, y siendo neces ario continuar dich o tester o, el cual habiéndose de poner el dicho retablo no nece sita de adorno, atendiendo a que para habe rlo de poner y acom odar a la dicha obra es neces ario enmendarlo, y mudar la t raz a reco rtándolo, y ciñéndolo a más angosto, quit ándole dos estípites, y metiendo dentro de l a pared ( f . 183) del frontis hac iendo un ar co en d icha pared que tenga c atorce varas , que de es ta s uerte quedará perfecta la figura de l dicho retablo, y de otro modo continuándolo en la traz a que lleva, no se puede poner porque sólo los do s cuer pos suben por cima de las cornisas y tapan la obra más de siete cuartas en las pechinas , y se impos ibilit a e l poner el te rcer cue rp o c omo es tá tr azado; cuya ob ra así d e albañilería como de retablo impor tará cincuenta doblones, y r espec to de que si no s e pone el dicho retablo, es menes ter gastar en el adorno del tester o cer ca de quince, con que lo que se viene adelante de nuevo gasto ser án t re inta y cinco doblones , y con ellos s e podrá quedar perfecto el dicho re tablo y su obra todo l o cual ponían en noticia del cabildo par a que en ningún tiempo fue se de s u car go y cuenta el de fecto que tuvier e todo 968 RODRÍG UE Z BUZÓN -CA LLE, M anuel. Rie sg o y ve n tura del R et a blo Ma yor… , op . cit., p. 13. 277 lo cual declar aron así y hicieron papel firmado de dichos tres maestros que dejaron en dicho cabildo…”. De él se extrae que las soluciones que ofr ecen los r eunidos en esa acta suponen importantes transformaciones en el r etablo -intuyé ndose que sería m ayor que el actual- que como se ha indicado tenía ya lo s dos pri meros cuerpos concluidos. La pr imera de ellas era suprimir dos estípites y la ot ra consis tía en abrir un gran ar co en el fondo de la capilla para ajus tar ot ro elemento del mismo. Final mente, el Cabildo cons idera que lo más conveniente es su spender la obr a hasta que el Duque de Osuna contesta ra si e staba dispues to a costea r los gastos que la modi ficación de l retablo pl anteaba 969 . Has ta 1729 no s e tiene nueva información sobre é l, e n ella se indica que el retablo aún estaba falto del último cuerpo y el dorado. En 1761 se r einician las obras del tercer cuerpo; parece ser que el Cabildo Colegial cuando retomó su finalización, estudió el proyecto de dos art istas; uno de Baltas ar Hidalgo -que finalizó un retablo de Sant a Ter esa del convento carmelit a- m ient ras que el nombre del otro no aparece reflejado en la documentación, per o s e hace alusión a que s u p rocedenc ia es ante querana 970 . El Cabildo optó por el segundo tal y como se recoge en l as actas que rezan así: “…En est e Cvd. se vier on dos dibujos pª el remate del retablo. Uno hecho por Bal tasar Hidal go y otro pr. un t allista de Antequera el que pares io mejor y ha bía hecho baja en quince mil rs . y ge. Respecto estar señalado pª el r emate el día de l Sr. Sn. Miguel se avisar e al de Antequera y a los demás tallistas que. an ocurrido pª que ve vengan y se hall en pres entes a dho. Remate y en el que se h iciere otorgue es critura y fianz as pª entre garle el diner o qe pidiere ya día…”. Fi nalmente parece ser que fue terminado por Juan Guerra gracias a la infor mación de l os libr os de cuentas conservados cuya ref erencia dice así: “…En virtud del m andato décimo de la Vi sita pasada se ha hech o el te rse r c uerpo del r etablo del altar mayor por Juan Guerr a …” 971 . El contrato ti tulado “ Retablo de la iglesia Colegial de Osuna” rez a a sí : “…Sépas e como yo don Juan Guerr a, princ ipal, y don José de Luna, c omo s u fi ador… rec ayó el 969 RODRÍG UE Z BUZÓN -CA LLE, M anuel. Rie sg o y ve n tura del R et a blo Ma yor…, op . cit., pp. 14-15. 970 MOR E NO DE SOT O , Pedro Jai me . “E sc ultores y ret ablos antequeranos en el patr imonio artístico d e Osuna” e n Cuaderno d e los Am i gos de los Muse os d e Osuna . Osuna , 2 014 , nº 16 , pp.108-1 13 . 971 RODRÍG UE Z BUZÓN -CA LLE, M anuel. Rie sg o y ve n tura del R et a blo Ma yor…, op . cit., p. 19. 278 rem ate ha de hace r y dar pues to el último y anexo como mae stro esc ulto r el retablo de la iglesia colegial de la villa de Osuna, arr eglado al dise ño y demás condiciones de s u primer a postu ra en el tiempo de un año, tomando pr incipio desde hoy día de l a fecha de esta escr itura, en el tiempo de un año, t omando pr incipio desde hoy día de la fecha de esc ritu ra, en el pr ecio de diez mi l quin ientos reales de vellón y para que se me vaya entre gando las cantidades corr es pondiente s para la manipulación de dicho retablo s e me pide entregando en las cantidades corre spondient es par a la manipulación de dicho retablo se me pide por l os señores diputados de dicha iglesia haga es critur a de obligación…En la villa de Marche na, en dos días d el mes de noviembre de mil seteciento s y ses enta y un años…” 972 . Habrá que es perar dos años, has ta 1768, para que se comience a intentar realizar el pr oyecto de do rado del r etablo, aunque la obr a no se empiece hasta 1768 de mano de Jos é F abre. La obra f ue costeada por el Duque de O s una, entregando una limosna de 6000 reales, el pueblo de Osuna y la fáb rica. Parece se r que se gastaron 2921 libros de o ro que se compr aron e n C órdoba al precio de once reale s cada li bro, diez libros de plata, así como impor tantes cantidades de “…m er mellon, P rus ia, Carmin, Alball alde, ole y otros diferente s géne ros pa ra color es… ” . E l retablo f in almente f ue f inalizado el 7 de abril de 1770 tal y como indican las inscripciones que se conservan en dos mensuras colocadas a ambos lados del altar mayor 973 . Una vez concluida la narr ación histórica de la construcción del r etablo es conveniente realizar una desc ri pción del mismo. S e tr ata de una obra de planta cóncava cuyo alzado se estructura en banco, dos cuerpos, t res calles y ático. E l alto banco está abierto l ateralmente por dos postigos, destacando sobre el altar una hornacina r ematada por un arco de medio pun to del que pende un pabe llón que abren dos parejas de ángeles, lo que permite la contemplación del manifestador que se apoya en el s agrari o, rematado por las Virtudes Teologales, formando ambos una pieza exenta. El cuerpo está articulado por cuatro monum entales y voladas columnas apoy adas en repones, siendo sus imoscapos detallados y estando el resto de s us f ustes decorad os con guirnaldas y coronas de laur el. Delante de estos soportes hay unas peanas que so stiene n las i mágenes de San Isidoro y 972 VILLA NO GAL ES, F ern ando de l a y MIR A C EBALLO S, Esteb an. Doc umen tos in éditos p ara l a Historia del Arte, siglos X VI al XVIII . Sev illa, 1993, pp. 88 y 89. 973 RODRÍG UE Z -BU ZÓN CA LLE, M anuel. Rie sg o y ve n tura del R et a blo Ma yor…, op . cit., pp. 14-27. 279 San Leandro y San Pedro y S an Pablo s iendo estas úl timas obras de Juan Bautista Finachex . La calle central está enmarcada por dos enormes estípites, su parte inferior está ocupada por el manif esta dor y la superior po r una hornacina en la que aparece el r elieve de la Asunc ión titular del templo. Las calles laterales tienen dos cue rpos apa reciendo en ellos pinturas de los Padres de la I glesia del siglo XVIII que tal y como se recoge en la desc ripción de 1968 974 pr ocedían de la Capilla de la Inmaculada y vini eron a sus tituir a los lienzos de Ribera que estuvieron situados en ell a. El ático es un enorme medio punto que adopta forma de casc arón, en el que sobres ale en su parte central un lienzo del Ca lvario, pintado por un maes tro anónimo de Écija en 1762, rodeado de una movida es tructur a q ue le sirve de marco. Todo el c onjunto lo corona un r espla ndor del E spíri tu Santo, pr o lon gándose el retablo en las pechinas 975 , cuajada s de talla dorada y que contienen el esc udo de la Casa Duc al de Osuna , que cofinanció la obra junto a los fieles 976 . 974 Inv . Igle. P arroquia l N tr . Sñr a. As un ción, 196 8, s/f . 975 Las pech ina s fueron realiz ada s por Fran cis co M ª de Sev a, da to que se descubre d ebi d o a la localizaci ón del test ament o en CA BELLO RUDA, An a Mar ía. “Nu evos da tos sobr e de Fran cisco M aría de C eiba y P edro Gar cía de Acuña ” en Cuaderno de los Ami gos de los Museos d e Os una . Osuna , nº 17, 2015, pp . 41-45 . 976 HALC ÓN , F á tim a , HER RER A GA RC ÍA , Fran cisco J., RECIO MIR , Á l varo. El r e tablo barr oco… , op. cit., pp. 472-473 . 280 Una vez concluida la histori a y descripción del retablo, se har á alusión a las diferentes res eñas que aparecen en los inventarios de los lienz os de J osé de R ibera que en su día estuvieron colocados en él. La prim e ra de ellas es en 1867 977 y reza así: “…en el 977 Inv . Iglesi a Col egial , 1867 , s /f. Retablo Ma yor de la Col egiat a con los c u adros de José de Ri bera. Fo to Ar chivo B ibliotec a M uni ci p al. 281 altar mayor S. P edro, S . Bartolomé, S. Sebas tián y S. Jer ónimo de mérito y en lo alto el Señor de la Misericor dia…”. No aparece de nuevo desc rit o hasta 1908 978 como: “…U n lie nz o con el Calv ario. Un lienz o con San P edro, u n lienzo con San Jerónimo, una tabla de San Bartolomé, una tabla con el Santo Martiri o (San A rcadio), estos cuatro últimos se le atribuyen a R ibera…”. E n 1918 979 la “…Capill a M ayor… ” es de scrita i gual que l a anterior, mientras que la de 1946 980 es bastante escueta “ …Altar Mayor. Un calvario, San Pedro, San B artolomé, San Jerónimo y San Sebastián…”. F inalmente la realizada antes de la restauración del templo r eza así: “…Los cuatr o cuadr os de Jos é de R ibera, lienzos perte necientes a este altar, que repr e sentan a San P edro orante, San Jer ónimo Penitente, Martirio de San Sebastián y Martirio de San B artolomé, se encuentr an expues tos en la sacr istía, l ugar dedicado a la expos ición de A rt e Sacro. E n su lugar se encuentr an colocados otros cuat ro cuadros de autor anónimo , que se encontraban en la capilla de la I nmaculada y que repres entan a los cuatr o padres de la Iglesia de Occidente: San León M agno, San Jerónimo, San Ambr osio y San Agustín… ”. La descripción que enc ontramos de ellos e n e l Muse o dice así: “… Sala II. Sacris tía…cuadro San Pedro orante de José de R ibera, siglo X VII…cuadro de San Jer ónimo Penitente de Jos é de Ribera, siglo X VII… Cuadr o del Martirio de San Sebastián de José de R ibera, siglo XV II…Cuadro del M artir io de San Bartolomé de José de Ribera, siglo X VII…” 981 . Antes de pasar a ex plicar las características de cada cuadro, se ex pli cará el por qué de su a dquisición y la función que iban a de sarrolla r. L os cinco cua dros de Jos é de Ribe ra junto con un lienzo de la Sagrada Familia dell `I m pannata, copia de una copia de Ra fa el Sancio c omo se ex plicará más ade l ante, una Oración en el Huerto de Giovanni Bernardino Azzolino 982 , el M artir io de San Ge naro de Fab ri cio Sa ntafede, la In maculada Concepc ión de Caballero de Arpino y un tondo de la Vir gen con el Niño también copia de Rafael - a los que se ir á aludiendo durante l a investigac ión- fueron donados por la ex tr aordinaria mecena s doña Catalina E nríquez de Ribera y Corté s de Zúñi ga el 13 de abr il de 1627. 978 In. Col. Os un a. 1908, s/f. 979 Inv . Parroqui a Ntr a. Sra . Osun a, 19 18, s/f . 980 Igle. Par roqu ia l d e N tr . Sr a. Asun ci ón , 1946 , s/f. 981 Inv . Igle. P arroquia l N tr . Sñr a. As un ción, 196 8, s/f . 982 RODRÍG UE Z BUZÓN -CA LLE, Pa tricio. “ M emoría d e Act ivi d ade s del P at r onato de Art e y su extensión cultura l” en Cu aderno de los Amigos de l os Mus eos de Osuna . Os una, nº 19, 2017, p. 22. 288 El retablo -que recibe ciert a inf luencia de Alejo Fernández- presidido por el sagrario que presenta volumen ocha vado, tiene tre s calles con dos cue rpos y ático. A los lados del Sagr ario , se desarrolla la es cena de la T ransfigur ación, cuya compos ición es más agradable que las restantes, mues tr a al Salvador con túnica clara y un largo pliegue que le proporciona esbe ltez. El apóstol que aparec e a la derecha, con las manos cruzadas en el pecho, des cubre en su r ostro una emoción ex c epcional y al otro lado l a Resurrección. El segundo cuerpo s e e ncuentra pres idido por la Ú ltima Cena, a los lados el J uicio Final, impone la i conograf ía tr adicional, el S alvador aparece senta do en f ondo liso sin nubes, los de snudos de l os e legidos tienen recu erdos s ignorellianos, siendo lo más atractivo del cuadro y los ángeles son muy similares a los que aparecen en la Virgen de los Remedios de Santa Ana y J es ús e n el Monte Tabor. L a R esurrección y la Ú ltima Cena son de un estilo tan di ferente que no puede n at ribu írseles a l a misma mano; recuerdan la presenc ia de Esturm io en Sevilla 997 . El retablo de la Virgen de la Victoria, a la izq uierda, f ue encargado por un miembro de una de las familias más influyentes de l a villa ducal de la época, se gún reza la inscripción de su banco se “M a ndó hacer este retablo F ranco, de Oviedo , hijo de Ger onimo de Oviedo, A ño de 1584”. Está compuesto por una sencilla ar quitectura con cuatro pilas tras e striadas jónica s que de limit an las t r es calles laterales y soportan un fri so con decoración geométrica. S obre la calle central , en el esquemático friso, se sitúa el fr ontispicio que se culmina con un r emate circular a modo de venera. E n el banco donde se encuentra la insc ripción, también se localiza la base de la escultura de la Virgen de la Victoria que ocupa la hor nacina central decorada con es tr ellas sobre fondo azul 998 . A los lados, dos tablas que representan a San F rancisco de As ís -temática que se r elaciona con el nombr e del fundado r del retablo- y a San Sebastián -a cuyos pies aparece arrodillada una f igura femenina que quizás pueda tr atarse de l a muj er de Fr ancisc o de Oviedo- . El segundo cuerpo está compue sto por tres tablas: S an Antonio, San Pedro y S an P ablo y Santa Catalina de Alejandrí a. Todo rematado po r e l frontispic io con Dios Padr e . 997 ANG ULO ÍÑIGUE Z, Di ego . “El p int or Ju an de Z amor a” en Ar chi vo Espa ñol del A r t e, vol. X V II. Madrid, 1936, pp. 202-204 . 998 LE DE S MA GÁ MEZ , Francis co. No ticias sobr e D ie go de M e ndoza… , op. cit., p. 10 6. 289 La s obr as han sido atr ibuidas a J uan Bauti sta de A miens 999 ; en la i magen de San Sebastián puede ver se junto a la pierna derecha lo s caracteres de “I UAN FLAMENCO PINSEBA T” 1000 . La s ta blas presentan el es quematismo y s implicidad típico de sus obras , sitúa a las figuras en un prim er t ér mino, tr as el cual el pintor vuelve a int roducir un paisa je convenciona l 1001 . A pesar de todo esto, el retablo no f ue pr oyectado tal y como hoy se aprecia, ya que en él han intervenido varios arti stas . La pri mera not icia en tor no a ello es una obligación otorgada en 1582 entre Fr ancisc o de Oviedo 1002 y el artífice de origen portugués Manuel del P ino, “pintor en la calle Anteque ra” 1003 , por la que se compromete este últi mo a hacer “…una i magen de Nuestr a Señora con un Niño Jes ús en l os braz os…” . E n l as condiciones del acuerdo, se des cribe un tabernáculo muy sencillo compues to de un banco con una hornacina para al bergar la escultura que s e ce rr aría con dos puertas “...que ha de llevar la caja…” donde i rían pintados dos santos “…al o lio…” y un frontispicio. En el contr ato, Manuel del P ino estaba obligado a dorar y pintar l a a rqui tectura del tabernáculo “…de oro bruñido…” . L a hor naci na se debía pintar en azul sobre f ondo de or o, abriendo a “punta de garfio” las es trellas que lo decoran; de hecho, no se di se ñó tal como hoy l a vemos, sino que debería haber llev ado como remate una venera, dándole aspe cto semicircular en la parte superior deja ndo unas enjutas donde representar dos serafines . L a i magen de la Vir gen de bía llevar los di bujos “a modo de brutes co…” encima del manto cuyo r evés i ría en azul y la r opa en rosa oscurecido con carm ín. La concordancia de lo pactado y la figura de la Vi rgen hace pensar que de es te primer 999 SERR ERA CON T RET AS , J u an M igu el. “La obra p ictóric a de Juan Bautis ta de Am ie ns, ma estro de have r inven ciones del C orpus C hristi s e vill ano del siglo XVI” en Hom e na je al pr ofe sor Dr . Herná ndez Díaz, tomo I. Cá diz, 1982 , p. 258 . 1000 LE DE S MA GÁMEZ, Fran ci s c o. No ticias sobr e D ie go de M e ndoza… , op. c it., p. 106. 1001 SERRERA CON T RET AS , Juan Migu el. La obra pictóric a de J uan Baut ista de Amiens… , op . cit . , p . 258. 1002 A .P .A.N.O. Si g. 4 6, Escriban o Francis co Sánche z, 8- XI -1 582, fo l. 425 y ss ; LED ESM A G ÁM E Z , Francisco . N otici as sobr e D i ego d e Men doza… , op. cit. , p. 1 06. 1003 No se h a loc alizado n inguna noticia e n e l Arch ivo de Os una salvo este contrato d onde apar ece M anuel del Pino. En e l la indi ca que es vecin o de Os una y afirma v iv ir en la calle Ant equera siendo la úni ca razó n posible a la falta de do cumenta ci ón a que vivi er a a llí e l tiempo qu e du ra este encargo ya que a fin ales d e l siglo se enc uentra est ablecido en Montil la donde mue re e n 1598 citado por LED E SM A GAM EZ, Franc isco . Noticias sobr e D i ego d e Mend oza…, op. cit. , pp. 106-107 . 290 contrato M anuel de l Pino s olo realizó lo que s e ref i ere a la imagen, sufrie ndo el resto una revisión. La fecha del contr ato del retablo entr e Fr ancisc o de Oviedo y el entallador Diego de Mendoza se des conoce, aunque hay una r eferen cia a él en 1584, en una escritura en la que se indica el pac to del altar , el precio y las condi ciones; y se gún una de es ta s, Francisco se haría cargo del coste de l a hechura de la Vir ge n que se enca rga de hacer Manuel del Pino. E n la esc ri tura también se recoge que no se lle ga a un ac uerdo en torno al coste de la escultura ya que hay un pleito . La intervención de Diego de M endoza en el conju nto, provocó una actualización del mi smo en l o r eferente a la ar quitectura que se re aliza y a la ampliación del programa iconográfico, ya que se multiplican sus calles y cuerpos. A la derecha del retablo central, se encue ntr a el ret ablo de l Ecce Homo - conocid o así por la tabla del ático- de similares características que el anterior, p resenta un banco, dos cuerpos y ático con t res calles sepa radas por pil as tr as fechable a pr incipios del siglo XVI y cuyas tablas se pueden fechar a comienzos del siglo XVII . Debido a las similitudes hace supone r que este también fuera encargado por la familia Oviedo 1004 . En el primer cuerpo , tras el banco, se encuentra pr esidiendo el Martir io de San Arcadio que es custodiado por S anta T eresa y San Antonio de Padua. El segundo cuerpo al centro tiene una tabla de la Imposición de la Ca sulla a San Ildefonso y a los lados a San Juan Evangelista y a San Mateo. El ático se encuentra presidido po r un E cce Homo . 1004 LEDESMA GAME Z, Francis co. No ticias sobr e D ie go de M e ndoza… , op. c it., pp. 106-108 y not a 2. 291 Nuevas i nves tigacione s han atr ibuido es te retablo a la mano de D iego de Me ndoza -a l igual que el izquierdo- y al pintor Gonzalo de Roble s. El documento, fechado en 1599 es una carta de pago y finiquito entr e el canónigo Fr ancis co Jiménez Lobillo y los dos artistas mencionados , debido a las labores r ealizadas en el retablo y l a reja de la capilla que el relig ioso tenía en la iglesia mayo r y reza así : “ … Diego de Mendoza y Gonz alo de Robles pintor y vecinos de esta dicha villa de Osuna a os cuales yo el escr ibano doy fe que conozc o ambos de un acuer do y conformidad otorgaron que recibían y recibier on del c anónigo Francisc o Jiméne z L obillo vec ino de es ta villa veinte ducados con los cuale s les acaba de pagar dos ciento s y ve inte y cinco ducados que hubier on de haber po r hacer dorar y pint ar el retablo y reja de l a capilla que el dicho canónigo tiene en la iglesia mayor de esta villa…” 1005 . 1005 A.P .A. N .O. E scr ibano públi co Pedr o Gonz ález V ill al b a, 1596-98 , sig . 98 . 5- III -1599 , fol. 162; LEDESM A GAM EZ, Fran ci sc o y MAR T ÍN VÁ Z QUE Z, A ntonio. “V ivi r del arte. Not as sobre Di ego d e Mendoza y Gon z alo de Rob le s ” en Cuaderno d e los Am igos de los M useos de Os una. Osuna , 2014 , pp. 22- 27. Retablo anónimo , fe cha b le a pr incipios d el siglo XV I y las ta b la s a comi enzos d el siglo XV II. C apilla del Sagrario. Foto Autor . Retablo d e la V i r gen de l a V ictor ia fec h ado en 15 84, a tribuido a Juan Bautista d e Am iens . Cap illa de l Sagrario. Fot o Autor . 292 Se desconoce dónde estaba ubicada la mencionad a capilla, ya que no hay huella visible de ella, per o par ece se r que si se haya con s ervado el retablo; es idéntico en t raza arquitectónica al realizado por Diego de M endoza en el lado izquierdo, po r lo que también podría se r considerado de su autoría. La úni ca d iferenc ia entre ambos es que en este solo hay pintur as, mientr as que el otro se encuentra pres idido por una Vir gen de la Victor ia. El p r ograma iconográfico antes des crito des taca por la repr es entación temprana del Martirio de San Arcadio, cuando aún no había sido pr oclamado patrón de la localidad 1006 . Si en r ealidad se trata del concertado por el canón igo Jiménez Lobillo, ofr ece la oportunidad de conocer la f orma de p intar de Gonz alo de Robles , pintor del que solo se supo que es tuvo en Os una unos años . Su ll egada no se tiene constancia de cuando se produce, la pri mera noticia que se t iene de él, data de 1596 en una es critura para la contratación de un sirviente. Al año siguiente, ya aparece como fiador de Mendoza. S u periodo ursaoné s parece que está comp rendido entre 1596 y 1604, cua ndo ya aparece su mujer Cata lina García como viuda. Durante es te tiempo, contrata también la talla y dorado de un San Lázaro para el Hospital de Nue stra Señor a de la Luz de l a localidad al que s e aludirá en el apartado correspondiente 1007 . La s iguiente capilla e s conocida como de la “V irgen de la Anti gua”, ya que se encuentra presidida por un retablo con un lienzo de es a advocación fechable en la prim era mitad del siglo XVII I 1008 , muy s imilar al de la cate dral hispalense , aunque es te pase desa percibido debido a que en ella s e ubica también el lienzo de Jos é de Ribera conocid o como La Expiración. 1006 Sobre e ste asun to, Pedro Jaime M oreno de Soto ha r eali za d o un estudi o ex haust ivo que amablemen t e ha p roporcionado . En él se r ecoge actua li z ada toda la bi b liograf ía sobre e l tema, cont extual izada e n e l ámbito anda luz y par ticularm ente en l a dió ce sis sevillan a. M ORENO D E SO TO , Pe dro Jaime . “La T ie rr a hec h a c ielo : los patronos y sant os márt ire s de Os una” , inédi to e n L EDESMA GA ME Z, F r ancisco y MAR TÍN VÁ ZQUE Z, An t on io. V ivir del art e. Notas sobr e D ie go de M endoza y Gonz alo de Robl es…, op. cit., pp. 22-27. 1007 LED ESMA GA ME Z, F ranc isco y M AR TÍN VÁ ZQUE Z, Antonio . V i v ir d el ar te. Not as sobr e D iego d e Mendoza y Gonza lo de R o ble s… , op. cit., pp . 22-27 . 1008 MORAL ES, Alf redo J. SANZ, M ª J e sús, S ERRERA, J uan M. G uía Artísti ca d e Se villa… , op. cit., p . 475; MO RAL ES, A lfre d o, OBOU , A, PL EGUE ZUELO, A lfons o. Inven tario Artí s t ico… , op. c it. , p. 42 7; RODRÍG UEZ BUZÓN - CAL LE, M anuel. Guí a Artísti ca… , op. cit., p. 28; mism o autor La Coleg iat a… , op. cit., p. 81. 293 La primera vez que aparece mencionada en los documentos es en 1904 1009 , desc ri ta como: “…el altar de mármoles de N ue stra Seño ra de la Antigua, c uadr o copiado del de la Catedral de Sevilla…” . En el inventario de 1908 1010 aparece como “Capilla de l a Expiración”, en él se detalla el “…r etablo de piedra y en él un lienz o de Nues tra Señora de la Anti gua …” . Prácticamente con la m isma denominación se encuentra en 1918 1011 describiéndose se alude a sí: “…r etablo de pi edr a y en él un lienzo con Nuestra Señora de la A ntigua…”. En 1946 1012 no aparece mencionado, aunque si hay lienzos en la capilla. Finalmente, en el de 1968 1013 tampoco aparece nada r elacionado con la capilla, lo que puede estar mot ivado por la f alta de algunas líneas en las páginas del inventario. El retablo , r ealizado en pi ed ra y mármoles extraíd os de las ca nteras de Teba, fue encargado a Nicolás y C eferi no Blanco por el licenc iado Luis de T orr es y Mantilla, presbítero y comisario del Santo Of icio de la Colegial ur saone nse, acabado parece ser en 1798. Presenta banco, un solo cuerpo y ático. E l banco es de jaspe encarnado y de traza apiadada , con dos plintos laterales salientes y bul b osos que vienen a ser el sostén de las pilastras que enmarcan el lienzo. E l cue rpo del retablo es de mármol gr isáce o con l as referi das pilastras, un tondo central y dos detalles bul bosos en los extremos de mármol blanco; en el friso superior un cateado con de talles igualmente en blanco le dan es e toque polícromo. E l entablamento reproduce el típico di se ño de la época, con un f riso gris donde alternan r ombos y óvalos blancos , rematado por un a saliente y volada cornisa encarnada. En piedra blanca se describen dos hileras de ces veneradas derivadas de la r ocalla que 1009 Inv . Igl. May or Col egial 1904 , s/f . 1010 In. Col. Os un a. 1908, s/f. 1011 Inv . Parroqui a Ntr a. Sra . Osun a, 19 18, s/f . 1012 Igle. Par roqu ia l d e N tr . Sr a. Asun ci ón , 1946 , s/f. 1013 Inv . Igle. P arroquia l N tr . Sñr a. As un ción, 196 8, s/f . Retablo d e la V i r gen de l a Ant igua rea lizado por Ni colás y C eferino Blanco e n 1798. Capilla d e la Antigua. Fot o A utor . 294 perfil an el cue rpo del retablo. De mármol gris y jaspe rojo es el ático donde dos pirindolas de cuerpo bulbos enmarcan un pedestal en la mi sma piedr a gris que soporta un r emate piramidal, de perfi les ondul antes compuesto po r dos roleos de base enroscada, que se rematan en otros dos que generan una especie de fl or de lis en la cús pide. En el centro de la composición aparece un tondo ovalado con el anagrama mariano i nse rt o en una espec ie de cruz bulbos de má rm ol blanco 1014 . El l ienzo de J osé de Ribera conocido como “El Calvario” es uno de los d iez cuadros que como ya se ha comentado trajo la III Duque sa de Osuna. Afort unadamente , e ste lienz o s e cons erva íntegr o gr a c i a s a que no fue modi f icado para ser situado en el altar mayor cuando este f ue f inalizado en 1770, lo que se decide 1014 SANT OS MÁRQ UEZ, An tonio J oaquín . “El re tablo de Nuestra Señor a d e l a Anti gua de la Colegiat a de Osun a ” en C uadern o de los Amigos de los Mus eos d e Osuna . Osuna , 2015, nº 17 , pp. 75- 77. Lienzo c onocido c omo La Expiraci ón o El Calva rio de Jos é d e Ribera h acia 1618 . Cap illa de l a V irg e n de la Ant igua. Foto Au tor . 295 despué s de que el C abildo acordas e no recortarlo ya que había que “…r ecor tar el lienzo pr. Ser una hechura de Infi ni to valor y aver causado mucha Devoción a todo el Pueblo luego que lo an bisto de mas cer ca…” y enca rgarse para sus tituir lo uno similar a un pintor de la vecina localidad de Écija. Este hecho, mo tiva que el lienzo c omience un periplo po r varias capillas del te mplo, como la de l Sagrario, do nde se instala rá altar propio deba jo de la ventana, la de Ánimas, donde fue ex puesto f rente al que da no mbre a la C apilla, la de Santa Ana, en la que estuvo has ta que D. Diego Ramírez lo traslada en el siglo XIX de nuevo a su emplazamiento actual 1015 . En el prim e r inventario que aparece mencionado el li enzo es en el de 1867 1016 , figur a descrito como: “…En la capil l a de la E xpir ación una del Señor de la E xpiración de mucho mé rito…”. En 1904 1017 más de tallada s e a lu de a él as í: “…e l magnifico c uadro del Señor de la E xpiración, de gran tamaño y de s obres aliente mér ito ar tístico, original de Ribera, el E spañoleto. E sta colocado en un her moso dosel de terciopelo grana con colore s y flecos de oro fino…”. E n 1908 1018 consta de l a siguiente manera: “…El pr ecioso y magnífico cuadr o de Ribera “La Expiración” colocado en el dosel de terciopelo encar nado con galones y fl ecos de oro fino …” . Como “ …El hermoso cuadro conocido en todo el m undo como obra de Ribera, titulado “L a E xpirac ión” está colocado en dos el de terciope lo encarnado con galones y flecos de oro fino…” se ex plica en 1918 1019 . A mediados de los años cincuenta del pas ado siglo , concretamente en 1946 1020 , ll am a l a atención como se alude a él de manera bastante escueta “ …C apilla Santísimo Cri sto. Un gran cuadro de R ibera. Cristo de la Expiración.. .” . F inalmente, es tando ya c err ada al culto, en 1968 1021 , el lienzo se encontraba en l o que describe el inventario como: “Sala II . Sacr istía…Gr an l ienzo de la Expiración de Cr is to de José de Ri ber a (el E spañoleto) de 1616-1620, marc o de madera tallado y dorado. Está protegido de menor tamaño con marc o tallado y dorado…”. 1015 RODRÍG UE Z BUZÓN -CA LLE, M anuel. Rie sg o y ve n tura del R et a blo Ma yor…, op . cit., pp. 21-22. 1016 Inv . Iglesi a Col egial , 1867 , s /f. 1017 Inv . Igl. May or Col egial 1904 , s/f . 1018 In. Col. Os un a. 1908, s/f. 1019 Inv . Parroqui a Ntr a. Sra . Osun a, 19 18, s/f . 1020 Igle. Par roqu ia l d e N tr . Sr a. Asun ci ón , 1946 , s/f. 1021 Inv . Igle. P arroquia l N tr . Sñr a. As un ción, 196 8, s/f . 296 La documentac ión indica que el seis de marzo de 1618, el agente en Nápoles del Duque de la T oscana , Cósimo del Será, escribe al se cretario duca l, Andr ea Coli diciéndole que Ribera está pintando un Crucifijo para la Virreina ( la Duquesa de Osuna ) y que cuando lo concluya pintará algo para el Duque T os cano, pero añade además que cumplirá debidamente con el enca rgo “porque se complace mucho en su oficio y es hombre de muy buenas parte s” . Debido a que se conoce que Ribe ra dur ante el mes de mayo de ese año se dedicará al encargo fl orentino, el C rucif icado debió ser pintado en la primavera de 1618. De composición monumental, pr es enta hoy d ía más desequilibrio por el oscurec imiento, has ta hacerse casi invisible, pues to que de la fi gura de la derecha tan solo se atis ba la silueta. La e xpres ión del Crucificado, de r econocido patetismo enlaz a si n dificultad con Guido Reni, al igual que la siluet a del cuerpo de Cris to recibe cierta influencia del dibujo de Migue l Ángel hecho pa ra Victoria Colonna, que tan amplia difusión tuvo a través de las copias pintadas y graba dos. Es l a obr a mae stra en la e volución del art ista po r su prop ia belleza, e l equilibrio obt enido entr e la f idelidad a la tradición clás ica, el prof undo entrañamiento naturalista y t enebroso debido a la influencia de Caravaggio y la compostura y equilibrio propios de la pintur a boloñesa 1022 . El l ienzo por s u iconografía repr ese nta a un C ri s to crucificado sobre el Monte Calvario en el momento de su ex pir ación. Figura c on los br azos ex tendidos y s ujeto a la cruz por tr es clavos , dos de ellos hund idos en las pa l mas de las manos y el ter cero uniendo los pies, sobreponiendo el derecho sobre el izquierdo. Se encuentra ac ompañado de personaje s que tu vieron un pa pel activo en el acontec imiento. De pie a s u de recha, se e ncuentra n s u Madre, Ma ría, m adre de J esús , postretina, e r guida al pie de l a Cruz y con actitud or ante , ves tida con indumentaria compues ta por túnica r oja, toca sobre la cabeza y manto azul, color es tr adicionalmente atribuidos a la iconogr afía mar iana, S an Juan Evange lista, representado como j oven sin barba, aparece vestido con túnica verde, símbolo de la regeneración del alma m ediante las buenas obras, y envuelto e n un manto rojo símb ol o de la caridad; o tra mujer , de la que se per cibe la pa rte derecha del r ostro y que pued e corresponder a María C leofás. A la 1022 LOS RIBER A D E OSU NA. T exto y not as de Alfonso …, op. cit. , pp . 55-56 . 297 izquierda, M aría M agdalena, r epresenta da con s u ca racterística cabellera lar ga y rubia con l a que había seca do los pies de Cristo; se repr es enta vestida con su túnica de color pardo, en cont r aste presenta un rico manto con los c olores rojo, amarill o y verde , s e a braza a la cruz y ace rca s us la bios a los pies de Jes ús e n ade mán de besa rlos. En s egundo plano, apenas apreciable, como oculta en las tinieblas, se encuentra una silueta que por la indumentaria s e puede identif icar con otra muj er, que según los evangelio s podr ía ser María Salomé. Los t res colores antes mencionados tienen el s iguiente significado: E l ver de, como símbolo de redención, ya que tras la muerte de Jes ús en la Cruz vendrá la espe ranza de l a resurrección . El amar illo do rado, muestra a Mª Ma gdalena como conoce dora de la verdad revelada. Y por último, el rojo, r epetido en la indumentaria de los tres personajes , alude a la ca ridad, además de que se refleja en los ros tros y manos, i nundando la obra de significado pasionista. A los pies hay una ca lavera que hace referencia al Monte Calvario donde fue crucifica do Je sús 1023 . La siguiente capilla es la de Ánimas , esta, la p rimera vez que a parece mencionada en los inventarios es en 1904 1024 como: “…Capilla de las Ánimas …” cuyo “ …r etablo es de yese ría y el cuadro de Á nimas grande de poco mér ito. En la parte super ior de l re tablo otro cuadro del P adre Eterno…” . Años más tarde, en 1908 1025 e s de scrita a sí: “… retablo de yeso con un cuadro de las Benditas Á nimas y otr o pequeño del P adre Et er no…”. En 1918 1026 aparece recogida de la siguiente manera: “… Capilla de Á nimas…” con “… un retablo de y eso con un cuadro de las B enditas Á nimas y otr o pequeño del Padre Eterno…” . Escas a es la inf o rmación del invent ario de 1946 1027 ya que solo indica “…cuadr o de Ánimas” s in aludir al retablo. Finalm ente, e n 1968 1028 se en cuentra aludida como “…Capilla de Ánimas …cuadr o de Ánimas colocado en su altar…”. 1023 NÚÑ EZ CASA RES, Lo urdes , MA R T ÍN GA RCÍA, Lo ur des y F E RR ERAS ROM ERO , G a br iel. “Interv ención sobr e El C a lvari o de J osé de Ri b era (C ol egiata d e Os una)” en PH. B oletín del I nstituto Andaluz d el Patrimon i o Histórico , n º 59. Sevilla , 20 06, pp . 2 3-25. 1024 Inv . Igl. May or Col egial 1904 , s/f . 1025 In. Col. Os un a. 1908, s/f. 1026 Inv . Parroqui a Ntr a. Sra . Osun a, 19 18, s/f . 1027 Igle. Par roqu ia l d e N tr . Sr a. Asun ci ón , 1946 , s/f. 1028 Inv . Igle. P arroquia l N tr . Sñr a. As un ción, 196 8, s/f . 304 Jos é y ha aprovechado la aparición del ángel a los pas tores para crear un efecto lunar 1054 . La s cinco pi nturas resultan s er unas compos icion es con f ondos, ges tos, facciones , …, que observan elementos de las creaciones de Alejo Fe rnández aunque el tratamiento duro y lineal de los pliegues , ribeteados dorados de la s tún icas y mantos,.. ., permiten pe nsar que se trate de un seguidor 1055 . Hay historiadores como Angulo I ñiguez que l o r elacionan con el retablo sac ramental y como cons e cuencia al pintor J uan de Zamora 1056 , mientras que M ayer cree ver en estas pi nturas la factura de Sebas tián Alejo Fer nández (hijo de Alejo Fernández) , aunque es indudable el parentesco de es tas tabla s con las que forman el r etablo del Sagrario 1057 . La capilla del B autismo está presidida por el lienzo que le da nombre, el Bautismo de Cristo junto con otr a serie de obras que serán comentada s posteriormente. E l cuadro aparece por primera ve z mencionado en el inventario de 1834 1058 , aunque se equivoca de temática, ya que indi ca que es “… en la del B autismo el B autismo de San Juan… ”. En 1855 1059 ya se recoge como “…Bautismo de Jes ucristo…” volvi endo a ser el “…Bautismo d e San Juan…” en 1867 1060 . En 1904 1061 no se hac e alusión a la capilla, pero en 1908 1062 es de nuevo mencionada indicando que es el “…Bautismo de 1054 ANGUL O ÍÑIGU EZ, Di ego. El pintor J ua n de Zamora… , o p. cit., pp. 204-205 . 1055 HALCÓN , Fátima, HERRER A GARCÍA , Fra ncisco J., y RE CIO MI R, Á lvaro. El r et ab lo s evillan o desde sus orí gen es…, op . cit., p. 65. 1056 ANGU LO IÑIG UE Z, D iego . El pintor J uan d e Zamora …, op. c it. , p p. 20 4-205 ; V ALDIVI ESO, Enrique . H istoria d e la pin tura s evillana , Se villa, 1986, p. 64. 1057 RODRÍG UE Z BUZÓN -CA LLE, M anuel. La Colegi ata… , o p. cit. , p. 68 . 1058 Ins. Ig l. Mayor C ol. 1834. 1059 Inv . Coleg ial, 1855. 1060 Inv . Iglesi a Col egial , 1867 , s /f. 1061 Inv . Igl. May or Col egial 1904 , s/f . 1062 In. Col. Os un a. 1908, s/f. Lienzo d el Bautism o de Cristo C a p illa del Bautism o . Fo to Auto r . [Document text truncated for crawler view.]