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Investigación sobre la aplicación de la orientación filosófica en los cuidados de salud. Primera parte

Barrera Rodríguez, Francisco Eduardo

Abstract

Este trabajo investiga las vinculaciones entre la Filosofía Aplicada y los cuidados de salud. La primera parte analiza el concepto de salud y prepara la aplicación de la Filosofía al ámbito de la salud. La segunda describe los modos en que diversos orientadores filosóficos han llevado a cabo esta labor. La tercera contendrá la propuesta del autor sobre cómo llevar la Filosofía al paciente.

Full text

INVESTIGACIÓN SOBRE LA APLICACIÓN DE LA ORIENTACIÓN FILOSÓFICA EN LOS CUIDADOS DE SALUD. PRIMERA PARTE RESEARCH ON THE APPLICATION OF PHILOSOPHY TO HEALTH CARE. FIRST PART FRANCISCO. E. BARRERA RODRÍGUEZ Uni e sidad de Se illa [email p o ec ed] RECIBIDO: 21 DE OCTUBRE DE 2010 ACEPTADO: 24 DE NOVIEMBRE DE 2011 Resumen Es e abajo in es iga las inculaciones en e la Filoso ía Aplicada y los cuidados de salud. La p ime a pa e analiza el concep o de salud y p epa a la aplicación de la Filoso ía al ámbi o de la salud. La segunda desc ibe los modos en que di e sos o ien ado es ilosó icos han lle ado a cabo es a labo . La e ce a con end á la p opues a del au o sob e cómo lle a la Filoso ía al pacien e. Palab as cla e Filoso ía Aplicada, cuidados de salud, o ien ación ilosó ica, pacien e Abs ac This wo k esea ches he links be ween Philosophical P ac ice and Heal h Ca e. The i s pa analyses “Heal h” concep and i p epa es o he applica ion o Philosophy o Heal h wo ld. The second one desc ibes how some philosophical counsello s ha e unde aken his wo k. The hi d one con ains he au ho p oposal abou how o ake philosophy o pa ien s. Keywo ds Philosophical P ac ice, Heal h Ca e, Philosophical Counseling, pa ien Lo que se ha en endido po salud. B e e eco ido his ó ico Si p egun ásemos a cualquie a qué en iende po salud, nos encon a íamos con una espues a epe ida en la que se dibuja ía a és a simplemen e como ausencia de en e medad, segu amen e en la c eencia mayo i a ia de que la ida es una con inua secuencia de padecimien os en las que se nos o o gan e apas que esbozan espejismos de anquilidades. HASER. Re is a In e nacional de Filoso ía Aplicada, nº 2, 2011, pp. 115-152 FRANCISCO BARRERA RODRÍGUEZ 116 No han sido pocos los que han de inido el concep o de salud o han mani es ado conclusiones a ce ca de es e a ibu o, ni los que han exp esado con a iedad a las mismas, en cualquie caso pod íamos a i ma que no exis e lengua que no ecoja un ocablo simila , lo que pod íamos aduci como bienes a , o dis u e de una ida ag adable con necesidades básicas sa is echas y en buen es ado ísico, es e úl imo aspec o conec a ía di ec amen e con lo que podemos de ini como “es a sano” y en consecuencia iden i ica lo con obje o de abajo de la Medicina. No muy lejos de es a idea, un g upo de expe os de la O ganización Mundial de la Salud (OMS) de inió la salud como “el comple o es ado de bienes a ísico, men al y social y no sólo la ausencia de en e medad o in alidez”. En es a de inición, la palab a bienes a es sinónimo de salud y po ende se ía iden i icada con una exis encia placen e a en lo ísico, en lo men al y en lo social. Tal ez, cab ía pensa si la OMS no ha c is alizado el deseo de elicidad en una de inición asequible como es la salud. En cualquie caso, cab ía e lexiona sob e la posible cons a ación del ela i ismo his ó ico en el que nos apa ece la idea de salud, cuyo alo social, como ocu e con la en e medad y con la mue e, se modi ica en unción de la época y la cul u a. El psiquia a Juan Casco Solís a i ma, que una de las cons an es en el momen o de cons ui la idea de salud, pa ece habe consis ido en p oyec a la isión idealizada de la sociedad que cada época ha enido de sí misma1. Muy b e emen e, casi de pasada no end ía mal una e isión capaz de mos a nos el desa ollo his ó ico que ha p esen ado es e concep o en dis in as cul u as pa a iden i ica en ellas concep ualizaciones capaces de ace ca nos a la in e io idad más p o unda de és e é mino. En el an iguo Egip o, donde se i ía pensando en la mue e, salud y en e medad, que en es e caso p esen amos como an i é icos, e an mani es aciones de un d ama o iginado po causas ex e nas. En e los ex emos de la ida y la mue e, la salud quedaba subo dinada a la in e acción equilib ada de las ue zas de la ma e ia y el espí i u, la 1 C . Casco, J.: “Cu a la salud” A chipiélago. Cuade nos de C í ica de la Cul u a, nº 25, 1996. HASER. Re is a In e nacional de Filoso ía Aplicada, nº 2, 2011, pp. 115-152 ORIENTACIÓN FILOSÓFICA Y SALUD. PRIMERA PARTE 117 g a edad de la en e medad iba en di ec a p opo ción a la g a edad de la a monía desajus ada. En Mesopo amia, se man enía la idea de que las en e medades e an el cas igo que los dioses imponían a los homb es ansg eso es de sus no mas, en consecuencia pa a ecupe a la salud había que busca la a monía en e el o enso y el o endido. Es ácil e es as ideas ances ales p esen es en el inconscien e colec i o. Aún hoy muchas pe sonas conside an las en e medades como cas igo a los homb es impues o po los dioses. Casi odas las g andes cul u as compa en la exis encia de una a monía en e las sus ancias que in eg an la ma e ia humana. El Ying y el Yang (China), el equilib io de ue zas i ales (India), la equidad en e las sus ancias que in eg an la ma e ia humana (Cul u a Helénica). Podemos po lo an o conside a que la salud gi a en o no a los concep os de a monía, equilib io, equidad, siendo lo opues o lo a ibuido a la en e medad. Desliga salud de en e medad o, como an e io men e decíamos, p esen a los como an i é icos, ya no queda an cla o. La en e medad es ambién un concep o posi i o que no iene que aduci se necesa iamen e po ausencia de salud o de pe ección, luego cab ía pensa la posibilidad de una coexis encia. En consecuencia no hab ía ni salud o al ni en e medad o al, cab ía una opción bi on e, eco demos la de inición de salud de I an Illich cuando decía que la salud se ía la capacidad que ienen los indi iduos pa a lo que le es inhe en e a su p opia condición: nace , c ece , a on a cambios, en ejece , en e ma y mo i . Ese equilib io al que nos e e íamos an es de es e b e e lapso, es pa en e en el pensamien o de A is ó eles: el “jus o medio” como pun o de equilib io en e las ue zas. El mundo helénico nunca io la salud apa ada de la a monía y el p opio Ma co Au elio, nos habla de una in e acción a mónica en e ma e ia y espí i u con un uni e so ec o . De aquí pod íamos conclui que desde la an igüedad subyace la idea de que la salud es una condición que aduce el equilib io dinámico en e el homb e y su ambien e, un apun e de la elación de un ajus e dinámico del o ganismo con el en o no. Desapa ecido el Impe io Romano, médicos á abes, pe sas y judíos e i aliza on los conocimien os de la medicina g iega y de las igu as de HASER. Re is a In e nacional de Filoso ía Aplicada, nº 2, 2011, pp. 115-152 FRANCISCO BARRERA RODRÍGUEZ 118 Galeno e Hipóc a es. Los médicos á abes y judíos ue on líde es en la medicina occiden al has a la undación de la Escuela de Sale no, que uel e a hace suya la idea g eco-la ina de omen a la salud median e la p e ención, es deci , median e los p ecep os higiénicos. En la sociedad eudal de la Edad Media eple a de epidemias, gue as, hamb e y o as agedias, la salud e a una en elequia, siendo en la expansión del c is ianismo, c eencia de que el bienes a , la in elicidad y la en e medad y al in odo lo conce nien e al homb e ya sólo dependían de Dios. Pa acelso, en el S. XVI, in uye nue os ho izon es pa a la medicina que pasan po el labo a o io alquimis a, donde se mezclan en e o as cosas, as os y pensamien os escolás icos. Finalmen e, sob e Hipóc a es y Galeno se cons uye la es uc u a de la medicina de la Edad Mode na. No quisie a hace de es a b e ísima e isión his ó ica un inú il compendio de de iniciones sob e lo que a lo la go del iempo el homb e ha en endido como salud, es po eso po lo que pa a inaliza es e eco ido, mi amos hacia ese momen o en el que la noción de salud apo a un elemen o de c ucial impo ancia pa a la e lexión que p e endemos desa olla , y es el conside a a la colec i idad. Has a es e momen o, y hablamos de p ime os del S. XIX, las de iniciones de salud se habían si uado a ni el indi idual y no se había p egun ado po la salud de las colec i idades. Así Wal e B. Cannon, inaugu a un nue o concep o denominado Homeos asis Social2, que sugie e que la salud depende del equilib io de odos los elemen os que dan cohesión a la sociedad. Aquí, apa ece el Es ado como u o de sus súbdi os en lo que a salud se e ie e. A es e espec o, no podemos ol ida los p og amas de p omoción de salud en las conclusiones de las euniones con ocadas po la OMS, pa a la P omoción de la Salud en el Siglo XXI que u o luga en Yaka a en 19973 donde se dice que: “Los equisi os pa a la salud (de la población) son: paz, i ienda, educación, segu idad social, elaciones sociales, alimen ación, ing eso económico, mayo pode de la muje , ecosis ema es able, uso de ecu sos sos enibles, jus icia social, espe o po los de echos humanos y equidad”. 2 El isiólogo W.B. Cannon de la Uni e sidad de Ha a d comenzó a apun a es a eo ía en 1920. 3 C . h p://www.adminis acionsani a ia..com/RAS_PRIMERA/05/02_documen os.pd . (Úl ima isi a 8 sep iemb e de 2006) HASER. Re is a In e nacional de Filoso ía Aplicada, nº 2, 2011, pp. 115-152 ORIENTACIÓN FILOSÓFICA Y SALUD. PRIMERA PARTE 119 La salud del Es ado Te apéu ico (E.T). Una cons ucción esquizoide La u o ización eje cida po el Es ado y secundada po la medicina p opone al indi iduo los caminos pa a alcanza el pe ec o es ado de salud, ambas, sob epasando sus unciones, se ponen en ma cha pa a la ins alación del indi iduo en un espacio denominado Sociedad del Bienes a con mi as a una longe idad y calidad de ida que debe se el obje o de deseo más inmedia o y exci an e. En es e cons uc o no podemos ob ia que apa ece un cue po doc inal que bajo ningún sen ido puede cues iona se, es e debida, dogma pa a el indi iduo de la sociedad neolibe al que debe o ien a sus pasos y sob e odo su compo amien o hacia esos caminos diseñados po un Es ado Te apéu ico que al iempo que diseña los mejo es planes pa a soluciona los p oblemas de sus súbdi os cons uye en un cí culo i acional y esquizoide odo un sis ema de en e medades y males a es a los que acude pa a subsana a pos e io i con un de oche de e apias, ecnologías, quimio e apias…e c. Es a esquizo enia no puede de ela se, no es á pe mi ido. Hay miles de in e eses económicos que la espaldan y que analiza emos más adelan e. Así, el ET desa olla un ci cui o ce ado donde po una pa e cons uye el males a y po o a o e a sus soluciones. No hay más que de ene se a e lexiona sob e cómo el Es ado a oja a los indi iduos a un mundo de compe encia exhaus i a, de abajos inhumanos y mal emune ados, de enloquecedo consumo incon olado, de con inuo a aque al medioambien e, de ac i udes que nos señalen como encedo es y líde es sob e los menos a o ecidos, desecando exis encias e insu lando más ai e iciado a una sociedad cada ez más insolida ia donde la soledad y el desencuen o cabalgan a sus anchas, y al mismo iempo, de o ma pa adójica, nos iende la mano pa a o ece nos cu a y ali io a los males a es que él mismo ha p o ocado. La medicina hoy, o almen e inme sa en la ela de a aña del ET no es capaz de deshace se de la polí ica económica en la que se ha si uado des i uando su e dade o obje i o, el de un e dade o se icio público. HASER. Re is a In e nacional de Filoso ía Aplicada, nº 2, 2011, pp. 115-152 FRANCISCO BARRERA RODRÍGUEZ 120 El ET pone en uncionamien o una es a egia donde la salud se p esen a como una exigencia colec i a que es con olada y supe isada po sus es uc u as ampa ándose en lo que es “cien í icamen e ecomendado”. La idea de bienes a , an unida a la de la salud apo a al indi iduo hábi os de consumo y es ilos de ida, la capacidad al in de es os suje os pa a sa is ace sus necesidades sin g andes di icul ades pa a accede a la elicidad. Es a iden i icación de calidad de ida, bienes a , salud y es a us social conec a ine i ablemen e con la capacidad adquisi i a, con la economía, aspec o ei e ado y einan e en es e nue o discu so de una medicina que se pliega no ya a las necesidades del en e mo sino a las del ET que e en el médico el pe ec o ansmiso de sus p oyec os no malizado es. La medicina del siglo XXI iene a sus espaldas la mayo de las deso ien aciones desde su co a his o ia como disciplina cien í ica, allá po los inicios del XIX. Nunca más que hoy habi a en ella la ince idumb e y el cues ionamien o de a que ipos y pa adigmas que se supusie on inamo ibles. Plegada a sis emas sani a ios desequilib ados, al me cado de las g andes emp esas a macéu icas, a polí icas sani a ias de con eniencia y a la escla i ud de la ecnología e cómo se ambalea su es uc u a, cuando además el ET la con ie e en obje o polí ico. 4 En es e e i o io, se plan ean eno mes dilemas que in en a emos eco e en las p óximas páginas y que nos an a mos a una se ie de cambios signi ica i os en el mundo de la medicina y po ende de la en e medad y el su imien o. A los ya exp esados an e io men e, se plan ea án o os de no meno in e és, como la sup emacía de la ecnología sob e la clínica, el ol ido de la medicina como a e de medios, el uso casi pa anoico de las quimio e apias, la medicalización obsesi a de nues as idas, al pun o de que e con e i en en e medades p ocesos an na u ales como la ges ación, el nacimien o o la mue e. De la mano de los in e eses de las indus ias a macológicas, la medicina ac ual ac i a “nue os deseos de salud” desde los iconos de la 4 C . Foucaul , M. La ida de los homb es in ames. Al ami a, Buenos Ai es, 1997. HASER. Re is a In e nacional de Filoso ía Aplicada, nº 2, 2011, pp. 115-152 ORIENTACIÓN FILOSÓFICA Y SALUD. PRIMERA PARTE 121 es é ica y el “sen i se bien”, al iempo que p opicia una medicina que bajo el ó ulo de p e en i a lo único que hace es “pa ologiza ” mul i ud de expe iencias humanas. La p eocupación neu ó ica omen ada po el ET aspasa los lími es de una mínima acionalidad. Fomen ando, po ejemplo, desde los medios de comunicación la necesidad de “cu a se” de la ejez, la obesidad, las a ugas… es ambién esponsabilidad de ese es ado u o , conduc o al in de una sociedad- ebaño consumido a que sucumbe a la idea más na cisis a y consumis a de lo que iden i ica con la mejo de las calidades de ida. Al in, el indi iduo cons uye un p oyec o exis encial o almen e hue o y des ondado, consumi es su p oyec o hacia una me a imposible, la de abandona su mise able condición de se humano, que i educ iblemen e camina hacia la mue e. Nunca pod á cu a se de i i y lo que ello supone, y en consecuencia, no pod á a on a la ealidad. La sociedad- ebaño, en g an mane a, es econducida po es as lindes, y la medicina pa icipa ac i amen e en es e p oceso, el de gene a indi iduos inmadu os, in an iles, pe ec os consumido es que quedan des alidos an e cualquie con a iempo, an e cualquie ad e sidad y en consecuencias incapaces de a on a cualquie us ación. La salud en e la economía y la polí ica. El enómeno de la con inua medicalización a la que se some e en las úl imas décadas la ida de los indi iduos p o oca que expe iencias y enómenos que pe enecían a o os campos sean econducidos po la medicina, con i iéndose a pa i de en onces en enómenos o expe iencias médicas. En es e p oceso, po lo an o, se inco po an a es a disciplina “nue as pa ologías” que ob iamen e encon a án sus “ e apias”, incon es ables po o a pa e, al ojo di ino de la ciencia médica, al iempo que se ha á especial hincapié en que su “ a amien o” no puede se abo dado desde o a al e na i a a la que se ma gina á y expulsa á con e usión del “espacio o icial”. HASER. Re is a In e nacional de Filoso ía Aplicada, nº 2, 2011, pp. 115-152 FRANCISCO BARRERA RODRÍGUEZ 122 No podemos habla de medicalización sin e e i nos a au o es como: Illich, Foucaul , Na a o o Mendelsohn, pe o especialmen e a I an Illich, po que su “Némesis Médica”, que po los años 70 apa eció en uel a en un halo de adicalidad, hoy es pe ec amen e asumible y nada exage ada. Illich plan ea sin odeos que la medicina ha ebasado los lími es ole ables y que esul a pa ógena, que causa al in daños clínicos muy supe io es a los bene icios. Abunda el au o diciendo que és a enmasca a las condiciones polí icas que minan la salud de la sociedad exp opiando el pode del indi iduo pa a cu a se a sí mismo y pa a modela su ambien e.5 Redundando en lo an e io men e expues o, Illich nos habla desde su “ya ogénesis”, de la con inua in ención de en e medades desde los es amen os médicos y sub aya la impo ancia que iene las condiciones de ida y el medio pa a su a on amien o más que la p opia e apia. O o aspec o de la excesi a medicalización es, según es e au o , el monopolio cu ado (en los lími es de la imposición) de los médicos, aspec o igen e en nues os días cuando se deba e en e dos de los p incipios más ecu en es de la bioé ica: la au onomía y la bene icencia. De suma impo ancia pa a nues o abajo es su denuncia de la ac u a que se p oduce en la elación medico-pacien e, en cie o ensañamien o e apéu ico p oducido po la obsesión de aplica el a amien o sea cual sea el esul ado, y la pé dida de decisión y au onomía en e al apa a o sani a io c eado po el ET, donde ambién hace e e encia a la mue e ecnológica y sus consecuencias.6 5 C . Illich, I. Némesis médica: la exp opiación de la salud. Ba al Edi o es, Ba celona, 1974. 6 Pa a Illich la medicalización de la sociedad es un esul ado de la supe indus ialización. Illich conside a ine i able que un ipo de sociedad de p oducción como la occiden al, donde la enseñanza ( ema de sumo in e és pa a el au o ) es á p og amada, la esidencia u banizada, el á ico mo o izado, las comunicaciones canalizadas, pa ece e iden e que la medicina deba p oduci salud y que el pacien e sea un me o clien e de la emp esa médica. Pa a Illich el pacien e en es e e i o io queda educido a un me o obje o de epa ación, como la pieza de un eloj, deja de se un suje o, pie de su indi idualidad y se le secues a del p oceso no dejándole pa icipa . En es e sen ido Humbe o Galimbe i con luye en la misma p eocupación que Illich cuando en su: Idee, il ca alogo é ques o, desc ibe el paso del cue po del en e mo como suje o de sesiones chamanís icas y expe iencias p ecien í icas a con e i se en la base de la nue a ealidad cons uida po el médico. El médico ya no e al en e mo, sino a la en e medad, sub aya Galimbe i, y en su cue po no lee una biog a ía sino una pa ología. El cue po e mina educiéndose a o ganismo, donde el cue po del en e mo ca ece de espacio a la en e medad, pasando a un espacio especí ico, el hospi al, en el que las comunidades que se c ean son sólo las que imponen la axonomía de los HASER. Re is a In e nacional de Filoso ía Aplicada, nº 2, 2011, pp. 115-152 ORIENTACIÓN FILOSÓFICA Y SALUD. PRIMERA PARTE 123 La con inua cons ucción de la en e medad es un p oceso insaciable. En la ac ualidad no es ácil delimi a la línea que di ide lo que es la en e medad y lo que no es. Cada ez con mayo ecuencia se con oca a la en e medad an e el meno signo que pueda p o oca sospecha. Aspec os es é icos, ac o es de iesgo, p e isiones de su i la en el u u o (mapa gené ico)…e c. Al amen e signi ica i o esul a pa a ilus a es a idea la o ación p opiciada en 2002 po una e is a especializada. En su mejo línea democ á ica el B i ish Medical Jou nal auspició el pasado año una o ación sob e cuáles son en nues o en o no las p incipales “no en e medades”, aquellos p ocesos cuya inclusión en el campo de la ac uación de la medicina esul a menos ob ia. Como colo ón de es e p oceso, su edición de 13 de ab il de 2002 se dedicó al ema de la medicalización de la ida, con el obje i o explíci o de a ae la a ención sob e la endencia en aumen o a clasi ica como en e medades los p oblemas de la gen e. Dada su capacidad de in luencia, ese núme o del BMJ ma ca á con oda segu idad un hi o impo an e en la his o ia del pensamien o sani a io po su con ibución a c ea opinión sob e un enómeno que es á a ec ando de mane a impo an e la o ma de ida en las sociedades del p ime mundo.7 E ique a nue as en e medades conlle a ob iamen e a la gene ación de e apias que necesa iamen e p ecisa án de a macología e ins umen ación ecnológica especí ica, en las que las emp esas del sec o es a án muy a en as pa a o ece en el meno iempo posible soluciones a macológicas y ecnológicas que a pos e io i en muchas ocasiones han demos ado se no sólo in álidas sino pe judiciales, en e o as cosas po que han sido soluciones adop adas con p isas, sin alidación iable, más pa a esponde a una demanda de polí ica sani a ia que pa a se i a la demanda del indi iduo en e mo. Todo ello nos si úa en las ie as mo edizas de las emp esas a macéu icas, donde se jus i ica de una mane a ul a o odoxa la iloso ía neolibe al que ensalza el lib e me cado de la o e a y la demanda y en consecuencia se blindan pa a que se eje za cualquie ipo de con ol que ó ganos. 7Má quez, S. y Meneu, R. La medicalización de la ida y sus p o agonis as. Bajado de h p://www. e is ade iloso ia. o g (Úl imo acceso 13 eb e o de 2007). HASER. Re is a In e nacional de Filoso ía Aplicada, nº 2, 2011, pp. 115-152 FRANCISCO BARRERA RODRÍGUEZ 130 den o de ellas que son pe ec amen e iden i icables con las denunciadas po Szasz. Nos p e iene el au o de es a nue a iglesia que se alza sob e el pacien e y el médico, y cuya eología ma ca las eglas de juego (salud pública), desde donde no caben disensiones. Szasz deja una e lexión c í ica impo an e en o no a la cons ucción de es a eología que se desa olla al ededo de la necesidad de ali ia el su imien o como único sen ido de ida y nos ad ie e de los pelig os de aquellos p og amas polí icos cuya me a e a el ali io más adical del su imien o de la sociedad, gene ando a la pos e mucho más dolo . La no malización de la salud desde el ET es hoy po hoy una ealidad indiscu ible, más sub ayada incluso que cuando nues o psiquia a húnga o o el mismo Illich ponían el g i o en el cielo pa a ale a nos sob e ello. Hoy la ecnología juega un papel de e minan e en es e p oceso, al pun o incluso de desplaza al ins umen o más p eciado del o den del ET y del capi al como es el médico. Si el médico has a aho a apa ecía legi imado po la azón, la ciencia y el pode público y eje cía el sace docio de la salud, hoy se e elegado a un segundo es adio. Si has a hace poco ha jugado a a o de la medicalización y la ecni icación de odos los p ocesos que se cons uyen en la medicina hospi ala ia, aho a ha cedido un poco su papel de au o idad indiscu ible po que sus dos ahijadas ( a macopea y ecnología) le han sus i uido en el papel p incipal, en el p oceso del milag o de cu a . De epen e, quien p epa ase la sin onía adecuada pa a desde un conjun o de símbolos y me á o as e o za el ap ie e con inuo de ue ca del ET sob e el ciudadano se encuen a desposeído de ese pode del sace docio. La ba a blanca, el lenguaje enc ip ado15, el uso indisc iminado del í ulo de doc o se han endido a la ecnología. Sus en e mos acceden desde In e ne al lenguaje sani a io y conocen al minu o la in o mación que desean. Espe an más del á maco y del equipo ecnológico más pun e o que de esa igu a en la que an es se deposi aba la espe anza de i i . Lejos de abandona su papel de mediado en e la emp esa (la a macéu ica) y el clien e (el pacien e), el médico sigue eje ciendo de 15 C . Comelles, J.M. “La u opía de la a ención in eg al en salud. Au oa ención, p ác ica médica y asis encia p ima ia”. Re isiones en Salud Pública, 199, (3), pp. 169-192. HASER. Re is a In e nacional de Filoso ía Aplicada, nº 2, 2011, pp. 115-152 ORIENTACIÓN FILOSÓFICA Y SALUD. PRIMERA PARTE 131 coope ado del mo o económico de las sociedades neolibe ales y si en su abajo en los ambula o ios ha pasado a se poco más que un bu óc a a expendedo de ece as y bajas labo ales,16su abajo en el hospi al se desa olla cada ez más en una dependencia casi o al del desa ollo ecnológico. En es e pun o, es muy habi ual pe cibi el males a de la clase médica que en di e en es o os mani ies a, de o ma ei e ada, pé didas de e e encias en su desempeño y se ha lanzado a una elec u a de su papel en la salud del siglo XXI. La nue a eología ya no la p esiden los médicos, ellos aho a son in oduc o es de los dos g andes as os de la medicina del siglo XXI, que ob iamen e ienen acompañados de odo un despliegue mediá ico y de ma ke ing pa a una pe ec a adhesión al ciudadano del es ado- ganade o, que sin con emplaciones exige a su llegada a un hospi al los mejo es medicamen os y las p uebas adiológicas más a anzadas pa a desca a males mayo es a su, pongamos po ejemplo, una le e con usión sin mayo ascendencia. En odo es e complejo p oceso no podemos ol ida que los medios de comunicación de masas son, a con inuación de los p o esionales de la salud, la p incipal uen e de in o mación al espec o. Es ácil so p ende se muchas mañanas al lee i ula es engañosos sob e a ances y nue os descub imien os en pa ologías de g an impo ancia, p opiciando la deso ien ación y c eando unas expec a i as imposibles de cumpli . Pa a sus en a es e ci co odas las emp esas de ecnología médica y las g andes indus ias a macéu icas se cuidan mucho de con a con gabine es de p ensa, imagen y elaciones ex e io es que, con muchos medios, “p o ocan y di igen la in o mación”. El cí culo se cie a. La concepción de lo no iciable es á asociada a la no edad, lo inusual, lo imp obable o lo deseado. De ahí la sob eabundancia de no icias sob e p e endidos descub imien os e oluciona ios, soluciones mágicas y e ibles plagas de dudosa base cien í ica. El p incipal p oblema de una lec u a ac í ica de los medios es iba en que a o ecen en la población la con i mación de expec a i as que es án po encima de la ealidad, con ibuyendo de modo impo an e a gene a la c eencia en una 16 C . Canals, J y Romaní O iol. “Médicos, medicina y medicinas: del sace docio al ma ke ing”. A chipiélago. Cuade nos de C í ica de la Cul u a, 1996, (25), p. 55. HASER. Re is a In e nacional de Filoso ía Aplicada, nº 2, 2011, pp. 115-152 FRANCISCO BARRERA RODRÍGUEZ 132 inexis en e medicina omnimoda. La sensación de que la medicina es una ciencia exac a es, en buena pa e, c eada y alimen ada po los medios, siendo cada ez más exigible que és os asuman e inco po en a sus con enidos é minos como “ince idumb e” o “limi aciones”. Se han documen ado casos en los que el a amien o de los p oblemas en los medios de comunicación es á lleno de con adicciones, sub ayándose aspec os nega i os e igno ando o os ele an es. Como ejemplo, un es udio que analizó la in o mación sob e la menopausia en la p ensa, encon aba que se i ializaban los aspec os elacionados con p omo e es ilos de ida saludables, y po el con a io, se en ocaba el ema como una expe iencia nega i a, una en e medad y una e apa que necesi aba a amien o médico. En muchas ocasiones, son los médicos eje ciendo de columnis as, o sus sociedades a a és de campañas de p ensa, quienes p omue en la medicalización e incluso el uso de in e enciones cuyos e ec os ad e sos supe an los posibles bene icios. En los úl imos años el c ibado del cánce de p ós a a ha apo ado un buen núme o de ejemplos poco edi ican es.17 En es e pun o, la medicina, mi i icada, e e ida como panacea pa a cualquie mal, incluida la ejez , encuen a en sus sace do es p o undos cues ionamien os sob e el papel a desempeña , a pesa de no se es os los mejo es iempos pa a e lexiones c í icas. Po eso, me pa ece de pa icula in e és el abajo di igido po el D . Daniel Callahan en el “Has ings Cen e ” de Nue a Yo k a p opósi o de los ines y p io idades de la medicina de ca a a es e nue o siglo, po que es un eje cicio que nos mues a de o ma cla i icado a en qué luga es amos y hacia dónde caminamos en el campo de la medicina. Los ines de la medicina en los inicios del siglo XXI El abajo ci ado nos si e de guía pa a oma el pulso a esa c isis a la que nos e e íamos an e io men e, pa e de uno de los más p es igiosos cen os de in es igación en bioé ica, el “Has ings Cen e ” de Nue a Yo k y en esumen podemos deci que consis ió en el análisis po un iempo de cua o años po pa e de un g upo de es udiosos in e nacionales que ep esen aban a ca o ce países del mundo de los ines de la medicina en el ma co de sus posibilidades y p oblemas con empo áneos. 17 Má quez, S. y Meneu, R, op., ci ., (25), p.55. HASER. Re is a In e nacional de Filoso ía Aplicada, nº 2, 2011, pp. 115-152 ORIENTACIÓN FILOSÓFICA Y SALUD. PRIMERA PARTE 133 Los ca o ce países ep esen ados c ea on cada uno su equipo de abajo pa a analiza es a p oblemá ica no a ni el in e nacional sino en su con ex o nacional o mando equipos mul idisciplina es donde es u ie on p esen es: médicos, biólogos, ju is as, ilóso os, eólogos, adminis ación y ges o es de la polí ica sani a ia y salud pública. Los países pa icipan es ue on: Alemania, Chile, China, Dinama ca, España, Es ados Unidos, Holanda, Hung ía, Indonesia, I alia, Reino Unido, República Checa, República Eslo aca y Suecia. El espí i u de es e abajo di igido po el ilóso o ame icano Daniel Callahan queda pa en e en su p ólogo cuando hace una c í ica di ec a a la al a de e lexión sob e los ines de la medicina que ha ca ac e izado la medicina de los úl imos años segu a de sus pa adigmas y i me en su pedes al. Sin emba go, una de las g andes sa is acciones de nues a labo a lo la go de es os cua o años ha consis ido en con ence a la mayo ía de los escép icos de que una al a de e lexión en los ines de la medicina pod ía acaba soca ando las bases de las e o mas p ác icas que necesi an, y que la o mulación de p egun as básicas no es simplemen e “ eó ica”, sino eno memen e p ác ica si enemos en cuen a sus implicaciones.18 Compa imos con Vic o ia Camps que lo no edoso del documen o es la e o mulación de las p io idades de la medicina de nues o siglo, y el si ua a un mismo ni el el cu a y el cuida . La no edad undamen al del ex o que aducimos es habe podido o mula nue as p io idades en la p ác ica de la medicina. Los ines de la medicina, a inales del siglo XX, deben se algo más que la cu ación de la en e medad y el ala gamien o de la ida. Han de pone un én asis especial en aspec os como la p e ención de las en e medades, la paliación del dolo y el su imien o, han de si ua al mismo ni el el cu a y el cuida , y ad e i con a la en ación de p olonga la ida indebidamen e.19 Es de sub aya del in o me algunas ma izaciones que nos conec an con nues o abajo. Los esponsables del in o me apues an po un cambio en 18 C . Va ios Au o es. Cuade nos de la Fundació Víc o G í ols i Lucas. Los ines de la medicina. Coo d. Daniel Callahan. Fundació Víc o G í ols i Lucas, Ba celona, 2004. 19 Cuade nos de la Fundació Víc o G í ols i Lucas, op.,ci ., (11), p. 6. Cu si as del au o . HASER. Re is a In e nacional de Filoso ía Aplicada, nº 2, 2011, pp. 115-152 FRANCISCO BARRERA RODRÍGUEZ 134 la o mación de los nue os médicos, un cambio que pasa po una nue a mi ada hacia el en e mo que se encamina hacia el mo i y po una o mación complemen a ia en e la que se incluyen las humanidades. A los es udian es de medicina se les debe ía enseña que la mue e es algo ine i able y que no siemp e les se á posible cu a al en e mo. Además, deben ap ende a en en a se a los p oblemas que suponen las en e medades c ónicas. Las nue as gene aciones de médicos debe ían ecibi o mación en economía, humanidades y o ganización de la asis encia sani a ia, pa a así pode hace en e a las ealidades económicas de los sis emas sani a ios ac uales20. O a de las conclusiones de es e in o me se ace ca a la e lexión sob e el pelig o que co e la medicina en su acompañamien o po la e olución biomédica y po las inno aciones ecnológicas. De nue o se pone sob e a iso de los posibles e ec os indeseables de una medicina obsesionada con cu a y de la necesidad de equilib a y acionaliza el gas o en sanidad pa a hace lo llega a odos. La e olución biomédica y las inno aciones ecnológicas que la han seguido suponen un e dade o hi o de la his o ia de la humanidad me ced a sus e ec os posi i os en la salud de la población mundial. No obs an e, los a ances de la medicina mode na son un a ma de doble ilo, pues la p olongación de la ida a menudo aca ea el cos e de un mayo su imien o, más en e medades y unos gas os económicos supe io es. El equilib io en e las en ajas y las des en ajas de la ecnología médica a anzada es un ema que es á cob ando una mayo impo ancia en e los esponsables polí icos an o en los países en ías de desa ollo como en los indus ializados. En su a án po encon a un p esupues o equilib ado, los en es públicos de los países icos y pob es se en obligados a a a la medicina como uno de los bienes que exige la población, en compe encia con los demás po unos ecu sos escasos.21 Exis e igualmen e en el in o me una llamada de a ención a la in omisión de la medicina en la di ección de los indi iduos y en la de inición de su bienes a , algo cada ez más pa en e en es a sociedad neolibe al en la que el cuidado de la salud se ha o nado en el cuidado del cue po como icono de calidad de ida y donde apa ecen in oducidos en mensajes con 20 Ibid., p. 77. 21 Ibid., p. 76. HASER. Re is a In e nacional de Filoso ía Aplicada, nº 2, 2011, pp. 115-152 ORIENTACIÓN FILOSÓFICA Y SALUD. PRIMERA PARTE 135 eno mes ca gas de con ol sob e los miemb os del es ado-ganade o pau as “saludables” pa a una ida mejo . Los usos de las écnicas y el conocimien o médico son muchos; la mayo ía buenos, pe o en ocasiones ex emadamen e pe e sos. En e los usos inacep ables se encuen a el empleo de in o mación sob e salud pública pa a jus i ica la coe ción an idemoc á ica de g andes g upos de pe sonas pa a que cambien sus compo amien os “insanos”. En el ex emo opues o, un in de la medicina no puede consis i en el bienes a absolu o del indi iduo, más allá de su buen es ado de salud. Tampoco co esponde a la medicina de ini lo que es el bien gene al pa a la sociedad.22 Concluye es e abajo con una a i mación ajan e a p opósi o de las in e p e aciones que se hacen ac ualmen e de los ines de la medicina, al a i ma que los dejan expues os a abusos y usos inco ec os, sub ayando la p opues a de que la medicina de hoy y la del u u o debe án aspi a a la mode ación y a la p udencia, a pode se pa a odos, es deci , asequible y económicamen e sos enible, jus a y equi a i a y de espe o hacia las opciones y la dignidad de las pe sonas. Dos mi adas sob e el su imien o: Schopenhaue y F ankl Muy b e emen e, amos a esboza el su imien o en dos au o es que han desa ollado su pensamien o en o no a la i encia del su imien o en el homb e, au o es que han pues o especial in e és en p o undiza sob e la expe iencia de és e y de umba en muchos con acilidad la exis encia del se humano. Nues a mi ada se á b e e po cues iones ob ias; necesi a íamos cen ena es de páginas pa a apenas abo da las apo aciones de es os au o es al ema, y o as an as pa a analiza lo que han supues o es as e lexiones como apo aciones en el campo de la iloso ía y la logo e apia. In en a é, conscien e de la di icul ad que conlle a, aza al menos unas líneas gene ales que puedan ubica nos en la impo ancia de es as e lexiones, sob e odo en lo que ienen que e con el ema que 22 Ibid., p. 77. HASER. Re is a In e nacional de Filoso ía Aplicada, nº 2, 2011, pp. 115-152 FRANCISCO BARRERA RODRÍGUEZ 136 in es igamos, y sob e odo en lo que nos puedan cla i ica de ca a a la p opues a que se quie e sus en a en es e abajo de in es igación, de a on amien o del su imien o desde la p opia iloso ía, y más conc e amen e desde ese espacio eme gen e llamado O Fi. Schopenhaue y F ankl. Tan o uno como el o o son indispensables pa a la p opues a de aplicación de O Fi que nos in e esa, y pa a cualquie p opues a no g upal. El p ime o po que desb oza, a mi en ende , oda la maleza que no nos deja e la ie a mise able sob e la que nos sus en amos, el segundo, po que nos a isa y nos enseña sob e el sen ido de ida, su cons ucción y sus posibilidades an e el des ino ine i able del homb e, o eciéndonos en su logo e apia un camino pa a asumi la esponsabilidad de i i con el mejo de los sen idos exis enciales. Pa a aseando a Foe s e , cuando nos decía que nadie debe ía ocupa se del psicoanálisis sin an es habe es udiado a ondo la ob a de Schopenhaue , yo di ía que nadie que p e enda aden a se en los e i o ios de la O Fi puede desen ende se de las mi adas de Schopenhaue y de V. F ankl. Recalca igualmen e que la pa ada en Schopenhaue nos aslada á ine i ablemen e a Nie zsche y a F eud, po lo que comple a emos el ciclo a p opósi o del su imien o en es os au o es. Pa iendo de que la mi ada de Schopenhaue no concibe una me a ísica que cali ique o conside e el mal y el su imien o como algo nega i o, nos lle a di ec amen e hacia su concep o de olun ad como la esencia del mundo. La olun ad es un es ue zo in ini o, algo que a pesa del es ue zo no alcanza á nunca el obje i o. Pa a él lo que llamamos elicidad o goce no es más que una pa ada en nues o desea , en nues o que e i e enable. Así, el deseo, como exp esión de la necesidad y del sen imien o de p i ación, es una o ma de dolo . En es e pun o, pod íamos de ini la elicidad como esa libe ación del dolo , el ascende en consecuencia la necesidad, pe o ¿Es posi i a? Schopenhaue piensa que no, es nega i a po que no a da en ans o ma se en edio, con lo que el mecanismo se eac i a de nue o, se pone de nue o ma cha a la caza de o o nue o deseo. És a es la cadena del mal. La ida al in se con ie e en un péndulo que a del deseo al has ío. HASER. Re is a In e nacional de Filoso ía Aplicada, nº 2, 2011, pp. 115-152 ORIENTACIÓN FILOSÓFICA Y SALUD. PRIMERA PARTE 137 De acue do con ello, la elicidad siemp e se halla en el u u o, o ambién en el pasado, mien as que el p esen e se asemeja a una pequeña y oscu a nube que el ien o empuja sob e la supe icie expues a al sol: delan e y de ás de dicha nube odo es luminoso, mien as que sólo ella misma p oyec a con inuamen e una somb a. En consecuencia el p esen e siemp e esul a insa is ac o io, pe o el u u o es incie o y el pasado i e ocable.23 Es e posicionamien o nos lle a a asumi que el p esen e es un momen o sin espe anzas, nunca podemos i i lo, ap ehende lo, anda en medio del dolo de la olun ad de i i y del abu imien o. Lo que Locke a isbaba más allá de los sen idos y nunca pudo deci y que kan le llamó cosa en sí, en Schopenhaue es una olun ad de i i , como la p opia sus ancia del mundo. Es a endencia, que cons i uye el núcleo y el “en sí” de cada cosa, la enimos iden i icando con aquello que se mani ies a en noso os del modo más cla o bajo la luz de la plena conciencia y se llama olun ad. Su ep esión median e un obs áculo, que se alza en e ella y su obje i o p o isional, la damos en llama su imien o y, po el con a io, la consecución del obje i o ecibe el nomb e de sa is acción, bienes a o dicha. Es as denominaciones pueden ans e i se ambién a los enómenos del mundo inconscien e, los cuales son más débiles según el g ado, pe o idén icos con o me la esencia.24 Es a sus ancia alcanza en el homb e el culmen, el pun o más ele ado, y se mues a como un impulso ciego e i acional de i i , de pe pe ua , de que e con inuamen e más y más. El p opio hecho de exis i es una agedia pa a nues o ilóso o, po lo an o no e ue a de luga que dado que exis i es un dolo comple o pensemos que lo mejo de odo sea la b e edad de la exis encia. Es e impulso de sal a de deseo en deseo hay que de ene lo pa a pode i i , po que hay que sub aya que Schopenhaue no se plan ea una huida ascé ica del mundo, quie e en en a la ida y pa a ello ecu e desde dos pe spec i as cla amen e p esen es en su ob a. Un doble diálogo; el que man iene con el es oicismo y con el hinduismo. 23 Schopenhaue , A.: El mundo como olun ad y ep esen ación. Fondo de Cul u a Económica, 2 ols. Mad id, 2003. Vol. 2, p. 555. 24 Schopenhaue , A.: op., ci ., Vol.1, p. 405. HASER. Re is a In e nacional de Filoso ía Aplicada, nº 2, 2011, pp. 115-152 FRANCISCO BARRERA RODRÍGUEZ 138 En es e sen ido, hay que ene p esen e que Schopenhaue es el p ime ilóso o eu opeo que in eg a elemen os del pensamien o hinduis a en el núcleo de sus concepciones. El in e és po es e pensamien o pa e de su encuen o en 1813 con el o ien alis a F ied ich Maye . Así, la negación de la olun ad de i i de i a po una pa e hacia la libe ación hinduis a del “ni ana” y de o a pa e al “e hos” de la enuncia al deseo y lo que compo a de ilusión del pensamien o es oico. La “esencia en e ma” del mundo nos lle a a un en en amien o di ec o con Leibniz, que en con aposición hablaba de es e mundo como el mejo de los posibles. En es e mundo en e mo i en los homb es acabados, y aquí me gus a ía eseña la e e encia que hace el ilóso o a p opósi o de lo que denomina “compañe o de su imien o” y que esg ime el au o en o no a la ac i ud i al hacia el o o, algo que nos lle a en la memo ia al Can o XXIV de “La Iliada” en la ac i ud de Aquiles an e el dolo de P íamo.25 Es necesa io sali del emolino dolo oso que nos impone la olun a de i i . Nos habla Schopenhaue de que g acias a la conmise ación, el homb e deja de hace di e enciaciones egoís as en e él mismo y los demás. Pe o aho a, con espec o a la pa adoja mencionada hace un momen o, ha de eco da se que an e io men e hemos encon ado al su imien o como algo consus ancial e insepa able del conjun o de la ida y que imos cómo odo deseo p oduce su imien o a pa i de una necesidad, de una ca encia, que po ello oda sa is acción sólo es un dolo eludido y no conlle a una dicha posi i a, que las aleg ías mien en a los deseos haciéndose pasa po un bien posi i o, pe o en e dad sólo son de na u aleza nega i a y el inal de un mal. Lo que hacen la bondad, el amo , y la magnanimidad po los o os es an sólo mi iga su dolo y, po consiguien e, lo que puede mo e a las buenas acciones y a las ob as del amo es el conocimien o del su imien o ajeno, comp ensible inmedia amen e a pa i del p opio y equipa ado a és e.26 25 En es e pasaje el hé oe oyano Héc o le a eba a a Aquiles lo que más quie e, su amigo Pa oclo. Aquiles ju a enganza y ma a a Héc o , dejando el cadá e de es e en un pa io pa a que sea de o ado po los pe os al amanece . Pe o en la noche Aquiles ecibe la isi a del ey de T oya, P íamo, pad e de Héc o que iene a pedi le humildemen e pode lle a se el cadá e de su hijo pa a pode en e a lo con los hono es debidos. En es e momen o la abia de Aquiles se disipa al obse a el aspec o is e y noble del iejo ey de T oya y apiadándose de él le en ega a su hijo. 26 Schopenhaue , A. op.,ci ., ol.2, p. 476. HASER. Re is a In e nacional de Filoso ía Aplicada, nº 2, 2011, pp. 115-152 ORIENTACIÓN FILOSÓFICA Y SALUD. PRIMERA PARTE 139 Pa a sali de las aguas e uel as, hay que habi a un es ado de “ enunciamien o olun a io”, de esignación, de anquilidad e dade a. Conscien e de que son pocos los que ienen es a disposición de imi a al asce a en el alejamien o del impulso del deseo y en de ol e bien po mal sin os en aciones nos ma ca es e camino pa a pode nos aleja del cí culo icioso de la olun ad. Como al e na i a álida pa a la sal ación de la olun ad, nos ace ca hacia la con emplación de lo bello, po que pa a el ilóso o quien con empla algo bello lo admi a pe o no con la p e ensión de lo obse ado pa a sí. Pe o es o es salida pa a pocos, con iesa, y pa a es os pocos, escasa du ación, co o aislamien o del mundo que se mue e con inuamen e hacia la mue e, hacia el su imien o, hacia la lucha con inua con el des ino de exis i . Resumiendo, Schopenhaue nos p esen a un homb e con ingen e, ca en e po que desea, y en ese cí culo de dolo cuando sa is ace el deseo a iba al has ío y al abu imien o. Vi i es que e y desea es su imien o, en consecuencia i i es su i . Ahuyen a , hui , eme desg acias, ape ece goces, odo es igual. La p eocupación po la olun ad, siemp e exigen e, llena y mue e sin descanso a la conciencia. Y así, el suje o de la olición se encuen a siemp e a ado a la ueda gi a o ia de Ixión, es á echando siemp e agua en el onel de las Danaides, es el Tán alo e e namen e hamb ien o.27 Es e au o no pasa e iden emen e inad e ido a F eud, ni al jo en Nie zsche28, que asume en su El nacimien o de la agedia los 27 Mann, T.: Schopenhaue , Nie zsche, F eud. Alianza, Mad id, 2000, p.35. 28 La pos u a de Nie zsche, nos lle a a un su imien o dado de sen ido. El plan eamien o es a i ma la ida no desde el gozo y el place sino desde el su imien o, espacio donde se hace el hé oe, el se supe io , cincelado po las di icul ades que le do an de capacidad pa a domina sob e los o os. Nie zsche plan ea un echazo o al a la mo al y a la eligión que p opone una huida del su imien o. Nos lle a el ilóso o alemán al mundo g iego y desde lo apolíneo y lo dionisiaco, haciendo una in e p e ación muy pa icula , nos dice que an e el ho o de exis i , exp esado en lo dionisiaco, donde apa ece el se p imigenio en la con adicción y el e e no su imien o, el g iego u o que cons ui el mundo apolíneo, lleno de emplanza y belleza. Así la exis encia sólo puede se jus i icada desde la Es é ica. Es el palia i o pa a a on a el des ino de sabe que odo lo que su ge debe es a p epa ado pa a la mue e. Hay que mi a de ca a pa a c ece como el hé oe, y echaza esa mo al c is iana que habla de la compasión. F en e a lo que Nie zsche de ine como “ideas mode nas” que jun o a la é ica adicional p e enden elimina el su imien o, el ilóso o p opone un “cul i o, c ianza o disciplina” de es e su imien o pa a la mejo ía del homb e, po lo que no hay luga alguno pa a la HASER. Re is a In e nacional de Filoso ía Aplicada, nº 2, 2011, pp. 115-152 FRANCISCO BARRERA RODRÍGUEZ 146 mane a de asumi ese su imien o nos da á muchas cla es del sen ido. F ankl lo hace anspa en e cuando dice: Lo que impo a es cómo se sopo a el des ino cuando ya no se iene pode pa a e i a lo. Dicho de o a o ma: cuando ya no exis e ninguna posibilidad de cambia el des ino, en onces es necesa io sali al encuen o de ese des ino con la ac i ud ace ada.37 El su imien o en la sociedad con empo ánea. El su imien o imp egna nues as idas desde p incipio a in. No es muy audaz econoce que nos acompaña eco dándonos nues a p eca iedad, nues a mise ia más absolu a, nues os con inuos lími es con i iéndose en la máxima exp esión del d ama de i i . El su imien o en nues a sociedad neolibe al, donde el capi alismo domes ica cualquie sis ema ideológico, incluso aquellos que nacie on con el único in de aniquila lo, es obje o de ocul ación y su dis ibución ha sido egulada po una sociedad endida a la desigualdad p opiciada po la o e a y la demanda. No podemos, si que emos o og a ia en iempo eal al su imien o, ob ia sus dos dimensiones, es o es, la indi idual y la colec i a, y su inse ción en de e minadas cul u as que explican y no malizan es e su imien o a la colec i idad, y que en consecuencia ma ca á una se ie de espacios, i os y compo amien os que o ma án pa e de su ansmisión del indi iduo a la colec i idad y del indi iduo al o o. El su imien o, el dolo que lo p o oca es sin duda una expe iencia indi idual, pe o siemp e el suje o ha enido la necesidad de comunica lo al g upo, es en es e momen o donde nos amos a de ene p ime o pa a analiza cómo se comunica hoy el dolo , las di e encias con o as épocas y cul u as y las consecuencias de ello. El su imien o es una expe iencia que se cons uye desde la cul u a, donde se canaliza desde de e minadas pau as, i os, exp esiones. En consecuencia, la o ma de comunica el dolo y el su imien o an de e minadas necesa iamen e po la cul u a de la sociedad donde se mani ies e, con lo que, como apun ábamos an e io men e, el su imien o 37 F ankl, V. E.: An e el acío exis encial. He de , Ba celona, 1990, p. 94. HASER. Re is a In e nacional de Filoso ía Aplicada, nº 2, 2011, pp. 115-152 ORIENTACIÓN FILOSÓFICA Y SALUD. PRIMERA PARTE 147 se some e a una no ma. Hay una o ma de exp esa el su imien o que es la que la sociedad del momen o ha alidado pa a que sus miemb os in e cambien sus expe iencias y e lexiones sob e el su imien o. Desde que se cons uyen es os pa áme os, el su imien o de los indi iduos se “medi á” de acue do a es a escala cons uida cul u almen e, independien emen e de que se ob ie la no ma. En es e pun o, nos pod íamos plan ea muchas o as cues iones que al ez no son el obje o de nues o in e és especi ico, si bien, no me esis o a deja las ano adas po que señalan de o ma di ec a muchos ics mecánicos a la ho a de mi a en “el o o” su su imien o. Y me e ie o, esencialmen e, a los consabidos: “es no mal”, “es lo habi ual en es os casos”…e c. Hay un dolo , en es e caso un su imien o pa a cada si uación, un g ado de exp esión que no debe se ebasado ni minimizado, unas ac i udes que no se pueden ep oduci an e el g upo y o as que sí, con lo que en consecuencia el su imien o es á, en su ansmisión al g upo, o almen e media izado. El indi iduo queda po an o desposeído de esa e apia esencial que implica ansmi i “su su imien o” a la comunidad en la mayo libe ad y como mejo sea capaz de exp esa lo. ¿Pe o cómo lo in e p e a “el o o”? Si se ha cons uido un lenguaje o icial del su imien o, di ícilmen e se pod á admi i o o, o a o ma de deci del su ien e que asciende los p o ocolos cul u ales de su comunidad y acía an e el g upo su su imien o con la u gencia del consuelo, sin la no ma o la g amá ica es ablecida. O a ano ación. Es a no malización del dolo jus i ica padecimien os y si uaciones de desigualdad que dan a los pode es es ablecidos anchas calzadas pa a a anza a oda elocidad con una lógica de la no malidad sob e la ca ne del se humano. Cons uido el “manual o icial del su imien o” se ab e la eda pa a la jus i icación uin del pode es ablecido que hace “na u al” el su imien o, y lo peo , llega a apun a a los indi iduos a los que debe oca les. Clases sociales, ideología, g upos de iesgo, en e mos no ca alogados… odo a a de e mina el “ epa o del su imien o”: La ins i ucionalización de la dis ibución social del dolo se acoge a c i e ios di e enciado es como el sexo, la edad o la posición que la pe sona ocupa en elación al abajo. Pe o no son los únicos c i e ios u ilizados. No es indi e en e, po ejemplo, el hecho de pe enece a una amilia u o a, o man ene una opción HASER. Re is a In e nacional de Filoso ía Aplicada, nº 2, 2011, pp. 115-152 FRANCISCO BARRERA RODRÍGUEZ 148 sexual o de ida dis in a a la impues a po la mayo ía social. Todas es as a iables y muchas o as condicionan socialmen e la i encia del dolo . Y la condicionan an o al ca ga dolo sob e las pe sonas en unción de es as a iables, como al o ien a la o ma de a on a es as expe iencias.38 En e medades c ónicas donde el dolo acecha y el de umbe exis encial es habi ual como la ib omialgia demues an lo expues o an e io men e. La medicina ac ual no ha de inido aún los pa áme os pa a es a en e medad, y el es ado-ganade o, e en ella, como en o os males donde la ciencia no ha podido aún con as a la ealidad de la en e medad con p uebas cien í icas de la mano de la ecnología más so is icada, una posible pue a pa a que sus p o egidos se pie dan del es o del g upo bien apacen ado. En el se icio que p es a la medicina cien í ica, que eje ce de bu óc a a del ET en en e medades como és a, se la deja bajo la sospecha, o bien, se la diluye en el pozo sin ondo de los males a es cap ichosos de la sociedad del p ime mundo. Como un mal de melancolía en pleno siglo XXI. Que la ida de odos no iene alo es una a i mación ca en e de no edad, pe o es que cuando e lexionamos sob e el su imien o es a ap eciación se acen úa a pun os insospechados. Ya lo eíamos la can idad de a iables que jugaban a a o o en con a de más o menos su imien o pa a la ida de un se humano. No odos los se es humanos ienen las mismas opo unidades pa a a a sus en e medades y su dolo . Un en e mo oncológico en Mozambique o Angola no end á las opo unidades de o o que i a en Alemania o en España. Como no end án las mismas opo unidades los niños de una comunidad de Nige ia an e el SIDA que los del p ime mundo. Pa a odo es o, hay su iles cons ucciones del pode económico que hacen que el se humano o me pa e de un ni el u o o en unción del luga de nacimien o y de sus ecu sos económicos. La ida de millones de pe sonas, el su imien o y la desespe ación de decenas de gene aciones i en en el banque e de la desigualdad y en el mo disco con inuo de las g andes indus ias a macéu icas que desga an con la o acidad de una alimaña el alo y la dignidad del se humano en nomb e de los mejo es 38 Mad id, A. La cul u a con empo ánea del su imien o. El uelo de Íca o, 2-3, 2002, p. 224. HASER. Re is a In e nacional de Filoso ía Aplicada, nº 2, 2011, pp. 115-152 ORIENTACIÓN FILOSÓFICA Y SALUD. PRIMERA PARTE 149 bene icios económicos. El mi o de las pa en es a macológicas i umpe en las idas de los deshe edados pa a eco da les que el su imien o es, en el epa o del mundo, más suyo que nues o. Po de echo p opio, po nace en o o luga , po ene o o colo , o a piel, po se muje … po se pob e. Es a si uación nos ecue da aquella pin ada en los mu os de un amoso y cén ico hospi al oncológico pa isino que decía: “El bienes a de algunos se nu e del su imien o de o os”. La i encia del su imien o en los inicios del siglo XXI es á ma cada po di e sos aspec os, pe o sob e odo po la ocul ación de és e, po la obsesión de esconde odo aquello que iene que e con la pa e más desp o egida del se humano, po eso hoy el su imien o se banaliza, po eso se in en a conju a de una y mil mane as, la más insis en e aquella que nos mues a el dolo desde ue a, desde los medios, desde las se ies ele isi as, donde nos apa ecen “los o os”, con “sus su imien os”, dejándonos a noso os como me os espec ado es alejados de la ealidad y en me a ac i ud asép ica en e a algo que no se á pa a noso os. El mando de la ele isión nos p o ege. Nada es eal, nada nos aleja an o del su imien o del o o, nada nos in oduce más en la a i icialidad. Las imágenes o ecidas po la ele isión ca ecen de “magni ud eal”. Es e hecho cen a la pa adoja del espec áculo mediá ico: ace ca los acon ecimien os en an o que imágenes pe o al mismo iempo los aleja en an o que expe iencias eales. La inclusión del su imien o en el espec áculo esponde, en pa e (no hay que ol ida que la sa u ación de impulsos emo i os del espec ado ), a un in en o de p ese ación y au op ese ación del espec ado an e el su imien o que le odea. Según es o, median e la espec acula ización del su imien o se in en a conju a la ealidad del su imien o, sin consegui lo. El espec áculo mediá ico a o ece que el espec ado con unda el hecho con su imagen. La imagen y los c i e ios de selección y clasi icación de los que de i a se con ie en una ez ecibidos en nue os c i e ios de clasi icación y pe cepción del en o no cul u al, polí ico y económico de la pe sona.39 Es e espec áculo mediá ico al que se e ie e el au o nos lle a y conec a di ec amen e con o o de los aspec os de e e encia del su imien o en el siglo XXI, la medicalización del dolo . An e cualquie dolo ísico o 39 Mad id, A.: op.,ci ., 227. (Cu si as del au o ). HASER. Re is a In e nacional de Filoso ía Aplicada, nº 2, 2011, pp. 115-152 FRANCISCO BARRERA RODRÍGUEZ 150 psíquico acudi emos al médico que es el enca gado de señala su no malidad o ano malidad. El su ien e llega al médico en mul i ud de ocasiones p egun ando po las azones de su dolo , sin encon a las espues as demandadas. Como nos ecue da Illich, la ci ilización médica iende a iden i ica y con e i el dolo con un p oblema écnico, dejando a ás el signi icado pe sonal e in ínseco de ese su imien o. La expe iencia del dolo y del su imien o ue a del ma co cien í ico y ecnológico pa ece no exis i .40 En es a obsesión po e i a , anula , ex i pa el su imien o que iene la medicina, queda insoluble el necesa io en en amien o de la ealidad del su i . Los indi iduos, especialmen e de es a sociedad, han ol idado la acep ación de su condición de se es su ien es, y ol ida es o es poco menos que ce a los ojos an e la ine i able a ea de un mi a conscien e hacia la ealidad más insobo nable del se humano, la que habla de su ini ud, de su su imien o, del dolo de i i . A on a en soledad el dolo , po esa obsesión de desdibuja lo social y lo g upal en el indi iduo aca ea g andes ca gas de su imien os en el campo de la salud, especialmen e en el campo en el que in es igamos y que desa ollamos más adelan e cuando nos p egun amos po las necesidades espi i uales y ilosó icas de los en e mos de cuidados palia i os. La medicina del siglo XXI, como imos an e io men e, debe ma ca se o os ines pa a pone en la misma línea de e e encia y de a ención el cu a y el cuida . No odo puede se a ancado, ex i pado, anulado. No hay medicamen os ni ecnología pa a mul i ud de su imien os que a apan al se humano. No podemos a anca nos el e iden e des ino del su imien o, el hecho de mo i . Es amos en la e a de la indi e encia, es deci , si la ida es o ba, se a anca, y como no podemos hace lo mismo con la mue e, la bo amos psicológicamen e de los emas a a a . No es la au odes ucción lo que la e aquí, sino una en e medad de la mayo ía: la canalización de la exis encia y el has ío del se humano, que oscilan en e la ea alidad de los medios de comunicación y una apa ía gene alizada po la ibieza, el escep icismo y la ambigüedad.41 40 Illich, I.: op.,ci ., 119. 41 Rojas, E.: El homb e Ligh . Una ida sin alo es. Temas de hoy, Mad id, 1992, p. 85. HASER. Re is a In e nacional de Filoso ía Aplicada, nº 2, 2011, pp. 115-152 ORIENTACIÓN FILOSÓFICA Y SALUD. PRIMERA PARTE 151 P i a iza el dolo , el su imien o, minus alo a el de los o os, come cia con el dolo de los demás en los p og amas ele isi os y con e i sus idas en un espec áculo o ma pa e de es e campo ye mo y despoblado de la ealidad del se humano de p incipios del XXI. La expe iencia del su imien o ya no puede se econocida en el g upo. Se han disuel o los bene icios de la comunidad. Es ácil obse a hoy las di icul ades exis en es en e los indi iduos pa a ansmi i su expe iencia del su imien o. Lo decíamos an es en nues o abajo, enmudecemos an e el su imien o de los demás, no sabemos qué hace , huimos, ce amos los ojos, lo dis azamos, co emos un elo pa a amiza las ga as del dolo que ine i ablemen e da án con noso os. Susan Son ag nos ecue da que la mue e ha quedado desposeída de su sen ido, que ya ca ece de signi icado en nues as idas. La sociedad ha cons uido mi os y an asmas en o no a ella. Son ag denuncia la es igma ización de algunas en e medades y cómo se cons uye en o no a ellas un mo i o de e güenza, de las e, un cas igo indi idual o colec i o que hay que ocul a y esconde , que hay que nomb a con me á o as. Con la cla i idencia a la que nos iene acos umb ados, Son ag hace un llamamien o a a o de la dignidad del se humano y hacia la esponsabilidad que odos enemos, es emos sanos o en e mos, espec o a las en e medades y las puni i as an asías que gene an.42 En ealidad, la in elec ual no eame icana demanda una ac i ud c í ica y social an e el a inconamien o al que la sociedad neolibe al del siglo XXI some e a los su ien es, elemen os que han de se aislados y desposeídos, aho a es igma izados, de su p opio g upo. La mue e ecnológica del siglo XXI es una p ueba i e u able de lo expues o has a aho a, aquí el su imien o c ece como una inmensa somb a has a cub i odo el p oceso que la compo a. El inal de la ida, acompañado de u inas inamo ibles en los hospi ales, desin eg a o almen e al mu ien e, y le desposee sin mi amien os de su en o no y de su amilia. El aislamien o, y la soledad a la que se le cas iga es un añadido b u al aumen ado po la ausencia de 42 C . Son ag, S.: La en e medad y sus me á o as; el sida y sus me á o as. Tau us. Mad id, 1988. HASER. Re is a In e nacional de Filoso ía Aplicada, nº 2, 2011, pp. 115-152 FRANCISCO BARRERA RODRÍGUEZ 152 e e encias emo i as, p oduc o de esa obsesión de aleja a los i os de los que an a mo i o es án mu iendo. En es as ci cuns ancias, la soledad del mu ien e iene pocas al e na i as, y ninguna opción a que miemb os del g upo puedan compa i su su imien o y acompaña le. Se anula oda posibilidad de compasión. Conscien es de es a si uación en los úl imos años han su gido nume osos g upos de acompañamien o al duelo y g upos que han p opiciado la mue e en casa como al e na i as a luna mue e en soledad y despe sonalizada, donde el Le ia án hospi ala io de o a cualquie señal de iden idad del que se dispone a la mue e.43 No quisie a e mina es e apa ado sin hace , aunque sea de o ma b e e, una e e encia a o o de los su imien os más ep esen a i os de nues a con empo aneidad, el p oducido po los deseos de consumi . Las sociedades neolibe ales se ca ac e izan po p opicia con inuamen e el deseo de posee , de ene , de se e e ido po lo que se iene. La imposibilidad, ob ia po o a pa e, de no pode sa is ace es os deseos mul iplicados po una sociedad despiadada, a oja a la sociedad de o ma cons an e miles y millones de almas us adas, acías y some idas al su imien o del deseo insa is echo. El consumo ha sido p esen ado como bien, como elicidad, como camino pa a consegui odo, incluso el alejamien o del p opio su imien o. La ampa de la sociedad neocapi alis a es el mejo ampolín pa a la desespe ación de íos de idas que se sien en acíos e incomple os, y sob e odo incapaces de esponde a la llamada de la sel a consumis a que le demanda cada ez más ápido un consumo nue o, un nue o deseo que mañana, al ez, se á innecesa io. 43 En la ac ualidad, decenas de g upos de apoyos uncionan en nues o país en un in en o de e oma la mue e domés ica. Es os g upos, unos desde impo an es asociaciones de en e mos c ónicos y o os desde o ganizaciones no gube namen ales, abajan con olun a ios con pe sonal cuali icado y en células mul idisciplina es o eciendo apoyo médico, psicológico, espi i ual y adminis a i os a amilias que deciden que su se que ido mue a en casa. Exis en nume osas pe iciones desde es as o ganizaciones a las au o idades sani a ias pa a que implemen en sus in e siones en equipos de a ención domicilia ia que hagan posible con mayo acilidad es a demanda de muchas amilias. HASER. Re is a In e nacional de Filoso ía Aplicada, nº 2, 2011, pp. 115-152