Imitación y experiencia en el proyecto de arquitectura
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Mendes da Rocha, penúl imo p emio P i zke , afi ma: “...Son poquísimos
ecu sos y no se necesi an más. Sie e no as musicales pa a odas las
sin onías, ein icinco le as pa a odo lo que Shakespea e y Ga cía Lo ca
esc ibie on. El a qui ec o iene que conoce los ecu sos de cons ucción
como un poe a abaja con las palab as. Pa a la a qui ec u a de hoy no
hacen al a infini os ecu sos. Es amos an lejos de la ealización de los
deseos humanos sob e el hábi a , la ciudad es á an lejos de cumpli los
deseos, que lo bueno se ía con a con pocos ecu sos y una g an isión
sob e los deseos y los ideales humanos. Lo que al a es sa is ace el deseo
aislado (…) Eso es a qui ec u a, ésa es la a qui ec u a que nos in e esa.
Po necesidades y deseos humanos. (…) lo que hay es un deseo y una
expe iencia en esa di ección”.1
El p oyec o a qui ec ónico nace de la cons a ación que una
de e minada si uación no es sa is ac o ia y necesi a modificación.
La acción de p oyec a no puede encon a ayuda sólo en la lógica
acional, ya que debe sa is ace necesidades no sólo ma e iales sino
ambién espi i uales, de deseo, mu ación, cambio... Necesidades que
p ecisan de una in e p e ación. Cuando se p oyec a, el pensamien o se
ac i a pa a busca e e encias con el obje i o de encon a modelos que
pe mi an anspone de e minadas p opiedades de una ealidad a o a.
Se ba ajan múl iples ejemplos some iéndolos a di e sas e ificaciones,
en un p oceso de con inua ein e p e ación, has a que en o no a
uno de ellos se condensan un conjun o de ac o es, de analogías, de
con aposiciones, que pe mi en segui adelan e con el p oyec o. En esa
Imi ación y expe iencia en el p oyec o de a qui ec u a
San iago Quesada
1 P. Mendes da Rocha, “En e is a”, en Dia io ABC, Mad id 2006, págs. 50-51.
búsqueda se en a en el mundo de la in uición, la memo ia, la analogía
y en el e eno minado de la imi ación… desde Pla ón siemp e han
exis ido di e en es g ados de buena o la mala mímesis.
En la búsqueda de lo bello ha exis ido siemp e un deseo de en ende
la elación con el medio en el que nos encon amos. Según A is ó eles,
el A e imi a a la Na u aleza, como una mane a de supe a la elación de
in e io idad, casi de supe i encia, que el homb e ha enido hacia ella,
pe eccionando un p oceso na u al impe ec o. El é mino imi ación es
una palab a con múl iples significados y dimensiones pe o, sob e odo,
nomina un concep o que ha enido una impo ancia capi al a lo la go
de la his o ia de la cul u a occiden al has a el siglo XVIII.
Con la Mode nidad se asien a un ue e p ejuicio nega i o sob e la
imi ación. La imi ación esul a á incompa ible con la idea ilus ada
de suje o mode no, lib e, au ónomo, c eado …, el genio capaz de
ans o ma y domina el mundo. Desde la Ilus ación las capacidades,
al pa ece , no se ap enden, ni se eje ci an, ni dependen de las
ci cuns ancias o de la he e onomía del suje o, sino que an insc i as
en los genes. Se da po supues o que la imi ación es una cues ión
p emode na p opia de suje os no emancipados, in an iles o i acionales.
Gene almen e, se iden ifica imi ación con copia. Se p es a a ención a
los dos ex emos de la es uc u a de la imi ación, es deci , al modelo o
la copia. Nunca se eflexiona sob e la acción que los une.
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Cuando Osca Wilde al final de su ensayo La decadencia de la men i a,
pa a aseando a O idio, p oclama que “es la Na u aleza la que imi a al
A e”,2 se cie a un cí culo. Concluye una e apa que, desde el pos ulado
de A is ó eles, había du ado casi ein i és siglos e indicaba jus o lo
con a io: “A s imi a io Na u ae”. La sen encia del Wilde anuncia un
nue o ipo de imi ación in e sa que se desa olla á a lo la go del siglo
pasado. Una mímesis no pla ónica que De ida descub e en un esc i o
de Malla mé i ulado Mímica. En ese ex o, un mimo as ac ua esc ibe
el lib e o de lo ac uado, Malla mé lo lee, eacciona y esc ibe el ex o.
Apa ece una imi ación in e sa, aho a el modelo ya no es algo fijo,
es á ico, inmu able sino un suje o acional, conscien e y lib e.
Es a nue a clase imi ación mode na es analizada po Ja ie Gomá
en su lib o imi ación y Expe iencia,3 donde p opone una no edosa
Teo ía Gene al de la Imi ación. Según es e filóso o, en el nue o ipo de
imi ación el modelo es un suje o mo al que susci a la acción mo al en
o o suje o, es deci , se es ablece en e dos suje os lib es. Es a libe ad
e in e subje i idad al aba en las imi aciones p emode nas de la
Na u aleza, las Ideas y los An iguos.
Un plan eamien o que encie a posibilidades eó icas inexplo adas, en
pa icula en lo ela i o a la enseñanza de p oyec os a qui ec ónicos.
La ansmisión y comunicación de los p ocedimien os o mecanismos
del p oyec o a qui ec ónico, más allá de la p opia expe iencia
au obiog áfica, es muy di ícil en la ac ualidad. En p ime luga , po
la emenda exal ación de la o iginalidad –una uen e de in e és an
palpable como ácil de ob ene , según E. A. Poe– y la obsesión po la
genialidad, ambas impues as desde la Mode nidad. Es as ci cuns ancias
han p o ocado que cada a qui ec o-p o eso se con ie a en in en o
de una écnica pe sonal, a menudo en una neu ó ica ca e a pa a
supe a lo con encional cuando es o ha llegado a se un luga común.
Y en segundo luga , po la inadecuación de los medios acionales
pa a ace ca se a los aspec os más sus anciales de la a qui ec u a: los
sen idos, la emoción, el iempo, el paisaje... La a qui ec u a sólo se
comp ende cuando se i e, se usa, se eco e, se oca, su huele.
Po ello, la enseñanza de p oyec os se ealiza apoyándose en concep os
como modelo, ejemplo, e e encia, a pa i de los cuales el es udian e
iene que ealiza una acción (de p oyec a ) en la que, po medio de una
inconscien e emulación, in en a ap ehende los ecu sos p oyec uales
de los que ca ece. Una me odología que alcanza una pe spec i a
insospechada con la eo ía de Ja ie Gomá, ya que és a se cen a en la
acionalidad y lib e elección de una acción, no an o en los e e en es o
modelos elegidos, ni en el esul ado de la acción o p oyec o. Con es a
eo ía es posible asumi , sin ninguna mala conciencia, que no exis e
p oceso de ap endizaje en a qui ec u a sin imi ación.
La imi ación a qui ec ónica no ha sido nunca una mímesis supe ficial
de o as o mas exis en es, na u ales o a ificiales, sino una imi ación
que iende a oma de la cosas aquello que las asciende, aquello que
pe mi e su posible u ilización en unción de las necesidades y deseos
del homb e. La casa de i a de la expe iencia del á bol, de la ca e na,
Les Moeu s des euilles, o age de His o ie na u elle. Max E ns , 1925 Plan a de es uc u a de la capilla en Sogn Benede g, Sum ig (G isones), Pe e Zum ho , 1988
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del nido de los pája os, pe o al mismo iempo se efie e al a que ipo de la ida p ena al en lo
ín imo del seno ma e no. El homb e p imi i o al cons ui la no se p oponía imi a de e minadas
o mas, sino ep oduci unas condiciones de ida imaginadas o di ec amen e ex aídas de su
expe iencia, inse ando su p opia acción cons uc i a den o de la Na u aleza.
Según Helio Piñón, la acción de p oyec a es una acción subje i a que in en a da le a la ob a
a qui ec ónica una iden idad como ob a de a e po medio de una consis encia o mal.4
Cuando se p oyec a se buscan e e en es que, po sus p opiedades, puedan ayuda a esol e
el p oblema que in en a esol e el p oyec o. Es os modelos, con sus p incipios, p o ocan
un deseo y p oponen un p ocedimien o: la acción acional de in en a emula los a a és del
econocimien o, conocimien o y comp ensión de esos modelos. Además, el a qui ec o no
pe cibe un sólo e e en e en una expe iencia única, sino que a lo la go de su abajo expe imen a
una plu alidad de e e encias, selecciona en e ellas las que le alen de ejemplos y an iejemplos,
y acumula las más ú iles en un almacén que u iliza en la acción de p oyec a .
Es e depósi o de modelos expe imen ados po el a qui ec o cons i uye un conocimien o que
con ibuye a oma conciencia del concep o de ma e ial de p oyec o sob e el que ac úa el
pensamien o a qui ec ónico, p opo ciona c i e ios pa a la elabo ación de dichos ma e iales,
enseña ace ca de la na u aleza del p oyec o y desa olla el uso de la mi ada y el juicio. Es as
e e encias o modelos ejempla es en la p oducción de un p oyec o de a qui ec u a, pe mi en
ecupe a , de una o ma conscien e, acional y lib e, la dimensión o denado a que siemp e
ha enido el p oyec o a qui ec ónico, den o del ma co es é ico, his ó ico y cul u al al que
pe enece. La cues ión cen al, du an e el p oceso de p oyec o, se á pues cómo disce ni las
au én icas e e encias en e la mul i ud de ejemplos que hay, la elección de los modelos, qué
c i e io segui en su selección, cómo econoce los, cómo comp ende los, cómo anspone sus
p opiedades a si uaciones nue as.
Cuando el a qui ec o expe imen a una de e minada e e encia ad ie e que és a es sólo
p o isional, nunca sa is ace po comple o sus expec a i as. La expe iencia del p oyec o
demues a un e o de juicio y con él, el einicio de la búsqueda en o o modelo, en o o
p oyec o…
Tiendas y oficina P ada en Tokio. He zog & de Meu on, 2003
Cube (Pa illon noc u ne). Albe o Giacomelli, 1934
1 P. Mendes da Rocha, “En e is a”, en Dia io ABC, Mad id 2006, págs. 50-51.
2 O. Wilde, La decadencia de la men i a, ad. esp. M. L. Balsei o, Si uela, Mad id 2003, págs. 63-65. (The Decay o Lying, London 1889)
3 J. Gomá, Imi ación y Expe iencia, P e-Tex os, Valencia 2003.
4 H. Piñón, EL p oyec o como ( e)cons ucción, Edicions UPC, Ba celona 2005.
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