CUADERNOS DE LA ALFAL No 15 (1) mayo 2023: 24-52 ISSN 2218-0761 en línea DOI: 10.5935/2218-0761.20230004 LA GÉNESIS DEL ESPAÑOL CUBANO A TRAVÉS DE EGODOCUMENTOS DEL SIGLO XIX 1 THE GENESIS OF CUBAN SPANISH LANGUAGE THROUGH NINETEENTH CENTURY EGODOCUMENTS EVA BRAVO-GARCÍA Universidad de Sevilla Instituto Universitario de Estudios sobre América Latina
[email protected] El objetivo de esta investigación es ofrecer una caracterización de cómo se escribía y hablaba en Cuba en los momentos previos a la Independencia. Para ello, se analizan fuentes documentales, seleccionando egodocumentos que relatan acontecimientos y vivencias de la guerra en primera persona. Este material permite conocer una etapa poco analizada de la historia del español como es el siglo XIX y, en el caso singular de Cuba, esbozar las tendencias confluyentes y la acomodación lingüística a los nuevos movimientos que conformarán la sociedad de un nuevo país. El análisis de los datos que proporciona ese material permite mostrar, entre otros, aspectos relacionados con: tendencias de pronunciación, creación y resemantización léxica, así como aspectos singulares relativos a la autopercepción (socio)lingüística de los autores, en muchos casos mujeres, que componen la sociedad cubana del XIX. Palabras clave: cartas, egodocumentos, escritura femenina, español de Cuba, español del siglo XIX The aim of this research is to offer an idea of how people wrote and spoke in Cuba during the moments before Independence. For this purpose, reliable documentary sources are analyzed, selecting egodocuments that recount events and war experiences in first 1 Este trabajo se inserta en los proyectos de investigación “Cuba y Andalucía en el siglo XIX: estudio de los lazos lingüísticos y culturales desde las Humanidades Digitales” (US-1263104), Proyectos I+D+i FEDER Andalucía 2014-2020 (edición y tratamiento digital de egodocumentos cubanos y andaluces) y “Lengua, identidad y memoria a través de las cartas y la prensa de Andalucía y Cuba (siglo XIX)” (P20_01166), PAIDI 2020: Proyectos I+D+i (análisis del material epistolar). Los resultados de estos proyectos utilizan el acrónimo CUBA19 están disponibles en <https://institucional.us.es/cuba19>.
25 person. This material provides an insight into a little-known stage of history of the Spanish language in the 19th century and, in the singular case of Cuba, to outline the converging tendencies and linguistic accommodation to the new social movements that would shape the society of a new country. The analysis of the data offered by this material allows us to show, among others, aspects related to pronunciation trends, lexical creation, and renovation, as well as singular traits related to the (socio)linguistic self-perception of the authors, in many cases women, who belonged to 19th-century Cuban society. Keywords: Cuban Spanish, 19th Spanish Language, Letters, Female Writing, Egodocuments Recibido: 25 marzo 2022 Aceptado: 02 octubre 2022 1. INTRODUCCIÓN ese a que el ochocientos es una etapa esencial para el desarrollo de la historia del español, singularmente en América, el conocimiento que tenemos es aún fragmentario. Con frecuencia esta carencia se intenta suplir trazando un puente entre lo que sabemos de los Siglos de Oro y del español del siglo XX, con la imprecisión que ello implica. En efecto, como indica Kabatek, “entre un estado anterior y uno posterior hay un proceso complejo de innovación y difusión del cambio que más que reconstruido suele ser supuesto por el investigador” (2012: 38). La estabilidad lingüística conseguida respecto a los siglos anteriores es determinante para la variación que se empieza a gestar en el español americano del XVIII (Eberenz 1991: 80) y sirve para marcar una nueva etapa en la evolución histórica de la lengua (Flores y Melis 2015; Martínez Alcalde y Quilis Merín 1996; Melis y Flores 2015; Sánchez Lancis 2012). Entre 1770 y 1900 se gestan los cambios sociales y culturales que darán lugar a los procesos de independencia y a la creación de nuevos países, coincidiendo con la castellanización general del continente, en la etapa en que las comunidades indígenas empezarán a crear productos propios en español. Pese a ser el siglo XIX una etapa tan decisiva, ha sido necesario llegar al XXI para que se inicien trabajos que, si bien no abarcan toda la diversidad geográfica o textual, al menos hacen una llamada de atención hacia esta laguna e intentan ofrecer algunos aspectos relevantes (Bertolotti y Coll 2012; Ramírez Luengo 2012); a ello han ayudado también las distintas celebraciones en torno al bicentenario de las independencias (Frago Gracia 2007, 2010a y b; Ramírez Luengo 2011). Aparte del interés en conocer el español de los distintos territorios americanos, en el XIX se potencian las conocidas polémicas sobre la lengua (Blanco de Margo 1990; Bachman 1971; Vaquero de Ramírez 2000). Es importante, además, el análisis de nuevos formatos como la prensa (Carrera de la Red 2011 y 2012; Fernández-Gibert 2005) o la ingente cantidad y variedad de documentos epistolares (Castillo Gómez 2002; De Granda 1979; Domínguez Hernández 2010; Rizos Jiménez 2000; Navarro Bonilla 2003; Silva 2013). Sin embargo, de este impulso no se ha beneficiado el español cubano, ya que esta zona siguió un proceso bien distinto y no cuenta con el impacto de los primeros movimientos continentales. Por ello, el objetivo específico de esta investigación es mostrar el valor de los egodocumentos como material valioso para la reconstrucción de un estado de lengua P
26 fundamentalmente en dos espacios: la dimensión sociocultural y la dimensión sociolingüística. • La dimensión sociocultural: permite detectar los elementos que conforman la identidad de una nación en un momento dado de su historia. • La dimensión sociolingüística: apoya la descripción de rasgos que conforman la lengua y sus manifestaciones orales y escritas. En el caso de esta investigación ‒centrada en la época en que los movimientos independentistas alcanzan su vigor‒, ambos parámetros deben ser analizados de forma conjunta, ya que son claves en unos momentos en los que se está configurando la identidad social y lingüística de la nación que emerge tras las guerras de independencia. Los proyectos que respaldan esta investigación se centran en los siguientes objetivos generales: • Analizar usos y parámetros sociolingüísticos que evidencian un estado de lengua en la segunda mitad del siglo XIX, atendiendo al continuo dialectal Andalucía-Caribe. • Conceptualizar y formular nuevos parámetros y significaciones culturales y sociales relacionados con el proceso de independencia y la constitución de la identidad cubana. • Identificar tendencias sociolingüísticas y culturales coincidentes entre Andalucía y Cuba y su manifestación en la prensa (Bravo-García et al. 2021b: 61-69). Con este fin, se han llevado a cabo investigaciones sobre documentos civiles y militares de la guerra de Cuba que se enmarcan en el seno de las Humanidades Digitales, especialmente mediante el tratamiento de texto utilizando TEI-TIOK y la creación de redes semánticas. 2. CONTEXTO HISTÓRICO SOCIAL A mediados del siglo XVIII, La Habana es la tercera gran ciudad del Nuevo Mundo y el primer puerto comercial del continente debido, en gran medida, a la creación de la Real Compañía de Comercio de La Habana en 1740. Los primeros movimientos sociales surgen poco después, motivados por las medidas de carácter monopolista de la Corona borbónica. A lo largo de la centuria brotan distintas propuestas encaminadas a conseguir la independencia de la isla, bien a través de un intento de anexión a los EE. UU. o bien de un gobierno autónomo, que fueron truncadas. Poco a poco se abre una tercera vía para la emancipación, encarnada por Félix Varela Morales, que proponía una independencia tanto de España como de los EE. UU. y una actitud totalmente opuesta a la esclavitud. Pese a la represión de
27 Fernando VII, el germen del movimiento independentista ya había arraigado y dio lugar a tres períodos de guerras: • La Guerra de los Diez Años (1868-1878), que se inicia a partir del manifiesto de Carlos M. de Céspedes, este libera a sus esclavos y los incita a la lucha en su conocido Grito de Yara, el Manifiesto del 10 de octubre; terminó con la Paz de Zanjón, por la que el ejército insurrecto capitulaba sin conseguir ni la independencia ni la abolición de la esclavitud. • La Guerra Chiquita (1879-1880), impulsada por Calixto García al frente del Comité Revolucionario Cubano de Nueva York. Durante esta etapa se producen importantes cambios sociales 2 que provocarán una desafección creciente hacia la vieja metrópoli y un malestar social que solo ve como salida la lucha armada. • La Guerra del 95: el Grito de Baire provoca insurrecciones en diversos puntos. Martí redacta el manifiesto de Montecristi, mientras Máximo Gómez y Antonio Maceo organizan las bases de la acción insurgente. Culmina con la entrada de los EE. UU. en el conflicto, en 1898, y termina con la Paz de París del 10 de diciembre del mismo año. Así se puso fin a los 406 años de presencia española en la isla y dio comienzo una nueva etapa marcada por la dependencia de los EE. UU. El 20 de mayo de 1902, y bajo la sombra de la enmienda Platt, nace la República de Cuba 3 . A lo largo de este proceso, los modelos sociales y lingüísticos se tensan y autodefinen, respecto a los patrones peninsulares. Es también un momento marcado fuertemente por el liderazgo; los libertadores se convierten en referentes intelectuales y nacionales y, por lo tanto, en modelos autóctonos que se interponen entre la nueva nación y los tradicionales de la metrópoli. Además, el líder encarna la creación del concepto de identidad nacional y su forma de comunicarse la representa. En efecto, estos líderes encarnarán la cubanía 4 , aunque muchos de ellos no eran cubanos y pertenecían a razas, niveles sociales y educativos muy distintos; tampoco son radicalmente distintos de los españoles llegados a la isla en el XIX y con muchos de ellos comparten amistad, negocios y familia. La lengua española que se configura en América durante los distintos procesos de emancipación actúa como factor de cohesión social interna y trasciende a dichos procesos. 2 Pueden resumirse en los siguientes: España decretó en 1886 la abolición de la esclavitud; precaria situación comercial; aumento de la inversión de EE. UU. en el período de entre guerras y, como consecuencia, incremento de la demanda de mano de obra esclava; y vuelta al monopolio por presiones de la burguesía textil catalana: Ley de Relaciones Comerciales con las Antillas (1882) y el Arancel Cánovas (1891). 3 Una detallada exposición de todo el proceso puede encontrarse en Navarro (1998). 4 En Lo cubano en la poesía (1958), Cintio Vitier ofrece su visión acerca de los elementos que componen la identidad nacional de Cuba. Aunque en su obra la definición de lo cubano es ambigua, traza una breve trayectoria de la conformación de este ideal, que trasciende el sentimiento patriótico y hunde sus raíces en la poesía del siglo XIX.
28 3. ENTORNO SOCIAL Y ESPACIO VARIACIONAL EN LA CUBA DEL XIX Cuba será el primer asentamiento para una sociedad criolla, desde que Colón puso pie en ella el 28 de octubre de 1492, y el último que desarrolla una sociedad estrechamente vinculada al otro lado del océano. 1898 es una fecha que cierra cuatro siglos de trasvase lingüístico, cultural y expansión social en América y abre una nueva dinámica de relaciones. En los decenios previos a la independencia, la isla vivió cambios sociales profundos. 3.1. La intencionalidad de la migración El componente afronegroide adquirirá protagonismo creciente durante el siglo XIX, permeando la sociedad de una manera más amplia. En 1827, la isla tiene una población de 630.980 habitantes, de los cuales 115.691 son de negros libres y 224.268 esclavos, sumando un total de 339.959 individuos de color. En cuanto a la proporción de los diferentes grupos raciales, en torno a 1850 se observa una disminución de la inmigración peninsular, con lo que el porcentaje de color alcanza el 16%; además, la distribución geográfica no es homogénea, siendo mayor en la zona occidental. Tras la abolición de la esclavitud en 1886, la necesidad de mano de obra barata provocó la llegada de nuevos grupos étnicos (indígenas de Yucatán, chinos, etc.) en condiciones precarias, que se mezclan con los ya existentes. La importancia de este factor en la documentación que manejamos es notable, dado que muchos componentes del ejército libertador –tanto élites como tropa– son de ascendencia africana pura o con algún grado de mezcla. Los procesos migratorios convocados para blanquear la sociedad cubana favorecieron la inmigración de numerosos europeos (sobre todo alemanes) y españoles originarios (canarios, gallegos), en muchos casos, de regiones que con anterioridad no habían tenido gran participación en la configuración de la sociedad americana. La consideración de Cuba como la plaza fuerte destinada a la protección de las Antillas, de los virreinatos americanos y del tráfico entre España y las Indias configuró nuevos contingentes migratorios. Por ejemplo, desde Andalucía van funcionarios de la administración, cargos eclesiásticos, militares para las guarniciones de la isla y trabajadores cualificados, especialistas en construcción de fortalezas y en todo lo relacionado con la artillería (García Abásolo 2002: 70). La emigración canaria fue especialmente notable durante el siglo XVIII, hasta el punto de que la identificación entre veguero y canario fue habitual. Los períodos de carestía en la península ibérica movieron una emigración de pobreza – generalmente preadolescentes o adolescentes norteños, en especial gallegos y asturianos, o andaluces– o de emigración pasiva, como es el caso de las mujeres adultas sin recursos, que son reclamadas por familiares con negocios en la isla (Pérez Murillo 1988). Aparte de estos grupos sociales, el trasiego humano de la migración transitoria se plasma en los sectores pertenecientes a la milicia o en los dedicados al comercio (catalanes). 3.2. La educación y los cambios sociales En el capítulo de la educación, también supuso el XIX una época de novedades para Cuba. La difusión de la enseñanza es muy escasa, sobre todo en el ámbito rural y seguirá
29 siendo deficiente; las escuelas de amigas, fundadas por mulatas libres, apenas alcanzan a paliar una carencia generalizada. En 1832 se dio la primera Ley de Instrucción Pública para Cuba y Puerto Rico y, a partir de ahí, se inició una mejora paulatina de la situación (Castañeda Delgado y Marchena Fernández 1984). Será precisamente a lo largo del XIX cuando se pueda organizar la escuela como un elemento influyente en la construcción de la variedad cubana (Perl 1994: 113). El contexto bélico propicia cambios en la posición social y una reivindicación de formas y estilos de vidas que, hasta ese momento, eran rurales o privativos de ciertos grupos. Algunas de las nuevas ideas se absorben a través de los viajes a Europa. Muchos criollos de clase alta vienen a España para terminar sus estudios universitarios y viajan por Europa para cultivarse y conocer las nuevas ideas políticas. Es una época de singular productividad en el ámbito de la difusión intelectual y en la que toman forma nuevas concepciones filosóficas. Es también la etapa de interés por lo cubano, que se plasma en la proliferación de léxicos y vocabularios provinciales que se inició a finales del XVII con la Memoria sobre los defectos de pronunciación de nuestro idioma y medios de corregirlos de fray Pedro Espínola (1795), y la Memoria que promueve la edición de un diccionario de la Isla de Cuba de fray José María Peñalver (1975). Esta preocupación culminará en las obras de Pichardo y Tapia (1836), quien en el Prólogo a su Diccionario provincial casi razonado de voces y frases cubanas traza un esbozo de la situación dialectal de la isla. 3.3. La afirmación de la identidad cubana La profunda incidencia que todos los factores mencionados ut supra tuvieron en la sociedad y la vida cotidiana de la isla permite confirmar que la consolidación de la identidad cubana se produce en el XIX. Aunque algunos investigadores consideran que la creación de la identidad lingüística tardó algo más en definirse, ya que sufrirá un vaivén entre el rechazo a lo español y la reformulación del vínculo entre finales de esta centuria e inicios del XX (Domínguez Hernández 2010: 227). El español de Cuba, las Antillas y las regiones caribeñas de Colombia y Venezuela es considerado como una de las macrovariedades hispanoamericanas (Perl 2001:655) con tendencias confluyentes y singularidades propias. La variedad de procedencias y la fuerza de la emigración contemporánea han propiciado un singular proceso de koinización, aunque tenemos propuestas muy distintas sobre la fecha en que se produjo: Choy López (1999: 47- 51) defiende que se estabiliza y consolida entre 1600-1762, mientras que Perl la considera fruto “de la inmigración masiva de habitantes hispánicos del siglo XIX o hasta el siglo XX” (Perl 1994: 117). En efecto, hay un intenso movimiento social (cf. § 3.2), bien por desplazamiento de otros países americanos en los que ya había triunfado la independencia, o bien por motivos raciales o económicos. Respecto a la variación diatópica, algunos hechos externos pudieron tener incidencia en la configuración geolingüística de la isla. En 1607 se produjo una separación en dos departamentos: oriental (regido desde Santiago de Cuba) y occidental (desde La Habana), sin comunicación entre ellos, lo que propició consolidaciones lingüísticas diferentes (Valdés Bernal 1987: 88). A partir de 1722 se consolida un tercer departamento en el centro del país que conserva rasgos diferenciales como el voseo. Esta investigación parte de la idea de que la mezcla genuina de emigrantes, la emergencia de componentes internos y la movilidad social, son tres factores que provocan este germen
30 identitario; todo ello, unido al hecho de que Cuba constituye un elemento axial entre el español de España y el americano. 4. CORPUS DOCUMENTAL CODHECUN El Corpus Documental y Hemerográfico de la Cuba del Novecientos (CODHECUN) (Bravo-García et al. 2021a; c) es fruto de dos proyectos de investigación que están en desarrollo en la Universidad de Sevilla. Este corpus se ha construido con fondos documentales que pertenecen a las siguientes instituciones: el Archivo General de Indias (AGI) de Sevilla; el Archivo Histórico Nacional (AHN) de Madrid; y el Archivo del Instituto de Historia y Cultura Militar (AIHCM) de Madrid. Un rasgo innovador de este proyecto es el hecho de que se centra en el análisis de documentación militar –en sentido lato– relacionada con el proceso de la independencia. Como afirma Armando Petrucci: [c]ada época y cada sociedad pueden ser mejor conocidas y evaluadas por el uso que hacen de la herramienta de "escritura", por la forma en que proporcionan la distribución social de la capacidad de escribir y leer, por la función que atribuyen cada cierto tiempo a los productos escritos y sus diferentes tipologías (Petrucci 1982: 9) En este sentido, el material militar es prácticamente desconocido para los estudios filológicos modernos y más aún el que propongo como objeto de estudio. Constituye una construcción coral y no prevista de textos producidos que reflejan un continuo concepcional que incluye suficiente producción lingüística para reconstruir los polos extremos de informalidad o inmediatez comunicativa y de formalidad o distancia comunicativa (Koch y Oesterreicher 1985 y 2007) 5 . En este conjunto se constatan las cualidades del egodocumento que se detallan más adelante (cf. § 5). El corpus contiene desde formatos castrenses, como instrucciones o diarios de operaciones, hasta otros absolutamente privados (notas, cartas sentimentales, billetes, dedicatorias, poemas, etc.). La inclusión de este último tipo es posible debido a los avatares de la acción bélica, ya que es “documentación tomada al enemigo”; es decir, papeles recogidos en el campo de batalla, de los que se hace acopio para su posterior análisis (Bravo- García 2015). Esta circunstancia nos permite disponer de un corpus sincrónico de documentos que abarca muy distinta tipología y finalidad comunicativa, realizado por emisores de diferente estatus social y formación. Este conjunto documental posee un potencial único para representar la variación intra-cubana y contener producciones de autores de muy diversa competencia lingüística. Los materiales recolectados comparten un “universo de discurso” (Coseriu 1973: 318) y, aunque con diferentes finalidades comunicativas y conductuales, responden al mismo hecho histórico y deben ser interpretados conforme a idéntico contexto situacional. La Tabla 1 ofrece un resumen de los manuscritos ya catalogados y editados. 5 La Cuba del XIX se expresa también a través de textos periodísticos (Mancera Rueda 2022) y documentos manuscritos de diversa factura, que constituyen el medio de expresión para nuevas ideas y acontecimientos.
31 Fuente de la documentación Civiles Militares Informes 16 25 Proclamas 12 18 Cartas (oficiales y particulares)6 150 145 Diarios (de operaciones y personales) 0 15 Reglamentos y normativas 10 20 Órdenes y comunicados 31 48 Tabla 1. Fuente de la documentación. Elaboración propia Gráfico 1. Porcentaje de las fuentes de documentación según tipo. Elaboración propia Dentro de este conjunto, interesa especialmente el estudio de la correspondencia, tanto oficial como particular, que se muestra con distinta factura y finalidad. Cabe destacar que la documentación militar distingue dos vías para las misivas entre mandos: la oficial y la particular. A ella se suman en este corpus las epístolas redactadas por civiles, bien de contenido relativo a la causa o del ámbito íntimo que, por avatares de la acción bélica, fue conservada entre los documentos militares. Este material constituye solo una parte de los textos contenidos en CODHECUN. La mencionada correspondencia es utilizada en la época por ambos bandos para comunicar muy diversos conceptos (la expresión de órdenes militares, la 6 Bajo la etiqueta general de carta se incluyen documentos que se ajustan al formato de la misiva del ochocientos junto a otros en los que la estructura aparece simplificada, como es el caso de los anónimos.
32 comunicación de nombramientos o el saludo entre mandos, muestras de amistad o de amor, etc.). La carta es un tipo muy utilizado en los siglos XVI y XVII, pero se adapta y transforma según la tipología de emisor‒receptor y contenido en cada época y en la época moderna su difusión y alcance es aún mayor (Castillo Gómez 2005). Es por ello, una sólida tradición discursiva que permite estudiar la continuidad en la historia del español. Respecto a las instituciones de procedencia, se han incorporado al proyecto documentos en la proporción que expresa la Tabla 2 7 . AGI 660 AHN 120 AIHCM 220 TOTAL 1000 Tabla 2. Archivos y cantidad de documentos. Elaboración propia La selección y tratamiento de los manuscritos se ha hecho conforme a criterios paleográficos y filológicos rigurosos, utilizando siempre documentación original e inédita. El corpus documental resultante ha sido transcrito y está siendo editado siguiendo los principios propuestos por la Red CHARTA (2013), que permite obtener una edición paleográfica además de una edición crítica más adecuada para la difusión entre un público no experto. Dada la peculiaridad de la documentación, se ha diseñado una ficha de descripción pormenorizada que permitirá identificar materiales según distintos aspectos escriturarios y procedimentales. Esta descripción servirá de base para la elaboración de la tipología mencionada. En este proceso se atiende a todos los elementos que propicien la recontextualización de los testimonios, entendiendo por tal el “proceso de reconstrucción de las diversas relaciones semióticas del texto, por parte del observador” (Oesterreicher 2001: 212) 8 . Para ello, se incluyen tres marcas de correlación fundamentales: 1) Tipo de documento, definido en un contexto de evolución histórica, es decir, considerando los formatos tradicionales, sus transformaciones y la eventual aparición de nuevos formatos. 2) Nivel sociolingüístico del autor (ya sea conocido independientemente del documento analizado o únicamente deducible a partir de él). 7 En cuanto a la dimensión del corpus, a fecha del envío del este artículo hay 5.858 páginas de originales transcritos en la doble presentación, paleográfica y crítica, propuesta por la Red Charta (2013). 8 Oesterreicher incide en el que hecho de que disponemos de una documentación histórica de-contextualizada y de-escenificada. “Por eso, es preciso someter al texto escrito a una recontextualización para disminuir las ‘pérdidas’ mencionadas y recuperar, a partir del texto, un máximo del contexto discursivo originario” (2001: 212-213).
39 doc. 6) o la sustitución de una /-s/ (implosiva) por nasal: si dion quiere ‘si Dios quiere’ (doc. 6). 6.4. Debilitamiento de /x/ y realizaciones aspiradas Numerosos testimonios grafémicos y correcciones muestran la articulación debilitada del fonema velar fricativo sordo /x/, que se evidencia a través del uso de las grafías h o g: gusticia, parega (doc. 5). En el caso del empleo de la grafía g (en vez de j), o a la inversa, cabe la posibilidad de que se trate de una mera duda ortográfica, pero en otros no es así, ya que se muestra la corrección hecha por la misma mano: 5. lo pongo en co{19}nocimiento de V<ste>d para los fines {20} que j[corregido sobre: g]uzgue conveniente. (AGI, Diversos 7, R2, D15, fol. 708) La aspiración es también resultado de otras articulaciones. Así, por ejemplo, se atestigua grafía g en casos de /s-/ inicial de sílaba: gerá ‘será’ (doc. 5), progimidad ‘proximidad’ (6), sijiente ‘siguiente’ (doc. 6), etc. A estos casos se unen otros en los que la grafía de velar aparece en vez de una h (en casos en los que esta procede de flatina) en palabras como jiguerita ‘higuerita’ (AHN, Ultramar 4438, Exp.10, doc. 8), Jerrezuela ‘Herrezuela’ (AGI, Diversos 7, R2, D15, fol. 667r), etc. 6. hasi es que {17} espero por progimidad que me escribas (AIHCM, Ultramar 3443, doc.184) 6.5. Corrección y ultracorrección Las características autoriales de los textos permiten observar una alta incidencia en casos de corrección de propia mano o hipercorrección de los fenómenos que están en variación. En efecto, el debilitamiento general en posición implosiva provoca restituciones erróneas de consonantes. En el caso de la /-s/ no solo se observan correcciones en el texto realizadas por la propia mano (7), sino también un cierto grado de inseguridad en la articulación, que lleva a los autores a hipercorrecciones: efestuar, mostibo (doc. 2), descreto ‘decreto’ (8), escristo, ‘escrito’ (9), disploma, (10), desnomine (11), manifectarle (doc. 4), entres ‘entre’, ágalos por su madre (doc. 5), es tenido ‘he tenido’ (doc. 6): 7. tuya {11} y de mi buena Emi{12}liana tan prec[corregido: s]ente {13} las tengo a las dos (AIHCM, Ultramar 3443-5, img. 3) 8. segun el descreto {3} que antecede (AGI, Diversos 7, R2, D15, fol. 710)
40 9. Leido lo escristo mostró conformidad (AGI, Diversos 7, R2, D15, fol. 711) 10. Disploma del M<ay>or G<ene>ral Moncada (AGI, Diversos 7, R2, D15, fol. 643) 11. en adelan{8}te quiero q<u>e se desnomine (AGI, Diversos 7, R2, D15, fol. 674) La sibilante es también resultado del debilitamiento de otras consonantes oclusivas (12) y (13): insurrestos ‘insurrectos’, salus ‘salud’, salut (doc. 4), etc. 12. pero estos no fueron los insurres{13}tos solos pues abian cien negros (AIHCM, Ultramar 3443-2 img. 6) 13. Mi [interlineado: Elmano] y[tachado: * que] al recibo desta te a{2}ye gocando una conpleta {3} Salus en union de todo {4} tu conpañero por aca to{5}do estamo bueno (AIHCM, Ultramar 3441-7 img. 53) Los casos en que en lugar de una lateral o vibrante aparece otra consonante, afianzan la idea del debilitamiento del conjunto de implosivas y la confusión en su restitución por escrito de un sonido que probablemente se articulaba de manera muy atenuada en lo oral: acecto ’acepto’, ractifica ‘ratifica’, adferes ‘alferez’ (12): 14. el que presente acecto y firmo con {11} el prebote para constancia {a} {12} El prebote (AGI, Diversos 7, R2, D15, fol. 649r) De igual modo, la vibrante r aparece en contextos antietimológicos o en sustitución de otra implosiva (generalmente una nasal), corroborando la inseguridad que su articulación tenía para el autor: Carlisto ‘Calixto’ (AGI, Diversos 7, R2, D15, fol. 669), arbierte ‘advierte’, cormigo ‘conmigo’ (doc. 4), etc. 7. INNOVACIONES Y RECONCEPTUALIZACIONES Los cambios en el repertorio léxico de un idioma no afectan a un porcentaje muy elevado de sus componentes. Para atender a las nuevas necesidades de expresión, el idioma dispone de una serie de procedimientos recurrentes que son de carácter morfológico, semántico o estrictamente léxico: la revitalización, la creación onomatopéyica, el préstamo y la formación de palabras nuevas. Todos ellos prestarán servicio para conceptualizar la innovación en el léxico y los valores semánticos que precise el español cubano del XIX
41 Parte del vocabulario propio de este siglo es común a muchos territorios porque obedece a la expansión de las mismas ideas y planteamientos políticos, a neologismos que designan avances en la ciencia y la técnica o a conceptos culturales y filosóficos (García-Godoy 1999; Lapesa 1981: 428-434; Moreno Fernández 2005: 194-196). Sin embargo, en las coordenadas descritas ut supra (cf. § 2), se entiende que la transformación del léxico conlleva también un factor de especificidad que tiene que ver con las corrientes sociales conducentes a la independencia. En efecto, la documentación de la época –tanto oficial como particular– muestra una clara permeabilidad en la sociedad civil de las voces y usos que tienen que ver con la guerra, la milicia, las nuevas políticas y movimientos sociales (García-Godoy 2015). Es posible, por consiguiente, delimitar un conjunto léxico en torno a estos hechos que se empleaban en el día a día y que ocupaban los pensamientos de los habitantes de Cuba, tanto si eran criollos como recién llegados (civiles o militares). Por ello, resulta pertinente para esta investigación recurrir a las categorizaciones palabras clave (mots clés) y palabras testigo (mots témoins) propuestas por Matoré (1953) sobre una distinción de orden no estrictamente léxico, sino sociológico o sociolingüístico. La palabra clave designa un ser, un sentimiento o una idea, vivos en la misma medida en que la sociedad reconoce en ellos su ideal (Matoré 1953: 68). Son menos numerosas que las palabras testigo y en algunos casos adquieren una dimensión translingüística o transcultural. La palabra testigo es el símbolo material de un hecho espiritual importante, el símbolo de un cambio de orden social, ideológico, económico, estético; en definitiva, es un neologismo que marca un punto de inflexión (Matoré 1953: 66). De este modo, se evidencia la identificación de palabras clave en el español cubano decimonónico, que asume las ideas emanadas desde el extranjero que se infiltran a partir de las emancipaciones previas de países vecinos; y, junto a estos conceptos y opiniones trasformadores, las palabras que los expresan y que son tomadas como nuevos referentes. La isla se satura de una nueva mentalidad en la que –según la premisa de Matoré– la sociedad reconoce su ideal. A esta categoría pertenecen términos ya conocidos que adquieren un nuevo significado, como patria, libertad, independencia y, de forma especialmente simbólica, cubanía, mambí o raza. Por ejemplo, Dios, Patria y Libertad y su variante Patria y Libertad –frecuentemente expresado mediante las abreviaturas D. P. L. o P y L. (doc. 3)– es el lema insurrecto que aparece en comunicados, proclamas y artículos de periódicos, así como en las despedidas de cartas oficiales y en muchas particulares, a excepción de las misivas más íntimas. Una palabra clave con alto valor simbólico en la sociedad cubana es mambí (fem. mambisa) 16 , voz afroantillana de probable origen bantú ampliamente recogida en las obras lexicográficas y que se documenta en CORDE a partir de 1883. El uso de esta designación excede al contexto cubano, ya que se empleó también para los rebeldes dominicanos y filipinos 17 y llegó a encarnar el símbolo de la lucha por la independencia y del individuo comprometido con ella. Prueba de su hondo simbolismo es tanto la resistencia al tiempo como el hecho de formar parte de reclamos (alocuciones, proclamas, etc.) y de los títulos de muchos 16 Persona que luchó contra España por la Independencia de Cuba. 2. Relativo a las guerras de la independencia de Cuba o a los cubanos que lucharon contra España en ellas (DECu, s.v.). 17 Nombre que se dio en Santo Domingo, y después también en Cuba, a los insurrectos contra la dominación española. [...] En Cuba, dícese de las costumbres, hábitos, peculiaridades y cosas relativas a los insurgentes de la época de la independencia (Santamaría 1942, s.v.). Dicho de una persona: Participante en la insurrección independentista contra España producida en Santo Domingo y Cuba en el siglo XIX, o partidario de ella’ (DLE, s.v.).
42 libros de memorias 18 , además de sus derivados (mambisismo) (15). Por ello ser más mambí que Céspedes 19 es un elogio cargado de ironía en esta descripción de confidentes (16) 20 . Junto a ella, la voz taína manigua ('conjunto espeso de hierbas y arbustos tropicales', DLE, s.v.) se especializa semánticamente en el grupo de insurrectos contra el gobierno español (DECu, s.v.): 15. Esa idea halagueña para el de color de apoderarse del pais quedan{14}do dueños de los bienes de los blancos ha de encontrar casi en todos y es mas {15} temible que el mambisismo: su centro esta en Santo Domingo. Puerto Pla{16}ta, debe haberlo tambien en Haiti, aquí es pensamiento de Maceo y ha to{17}mado forma y cuerpo con la liga especie de masoneria negra y por ahora {18} se limitarán á eso hasta que se sientan bastante fuertes para entrar en accion (AGI, Diversos 8, R1, D2, fols. 68r) 16. ciudadano Añino mas mambi que Céspedes, no se ocupa mas que de {10} conspirar, y poner enredos para que se armen pleitos, y se acabe con {11} la poca propiedad que queda en Baracoa, fué de los que principal{12}mente instigaron para que se fuese gente á la manigua (AGI, Diversos 7, R2, D15, fol. 569v) Una palabra clave en el XIX americano y especialmente en Cuba es el término raza, un tema muy interesante y complejo que excede a los propósitos de esta contribución. En síntesis, la polémica sobre la raza, que tiñe toda controversia y reivindicación política decimonónica, tiene dos fuentes que la alimentan. De una parte, la búsqueda de unos supuestos orígenes nacionales, que entroncan con la literatura romántica; de otra, la influencia de una fuente empírica y antropológica que supone un cambio en las actitudes europeas hacia los pueblos primitivos, producto en buena parte del mayor contacto con ellos. Este contacto diluye la imagen romántica de las sociedades primitivas y pretende argumentar científicamente la degradación real de algunas etnias. Este fue un asunto que originó fuerte controversia, pero que ocupó parte del pensamiento de los círculos en los que germinan las independencias. En el caso concreto de Cuba, se hereda todo este trasfondo filosófico y científico gestado previamente, y adquiere especial relevancia en una isla que tiene un elevado porcentaje de individuos de color (cf. nota 5). Ante este hecho, los ideólogos de la emancipación cubana se pronuncian en dos sentidos: bien crear un estado de color (a semejanza de la vecina Haití) o bien el blanqueamiento de la raza, dado que para políticos como José A. Saco 21 , Domingo del 18 Entre otros, cabe mencionar las Memorias de un mambí de Manuel Piedra Martel (1966), las Memorias de un gallego mambí de Félix de los Ríos (2020) o las Aventuras, venturas y desventuras de un mambí en la lucha por la independencia de Cuba de Raúl Roa (1970). 19 Carlos Manuel de Céspedes y López del Castillo (Bayamo 1819-Sierra Maestra 1874), mayor general del Ejército Libertador. En su ingenio azucarero La Demajagua se pronunció el Grito de Yara que inició la Guerra de los Diez Años (cf. § 2). 20 El uso del término mambí se distingue claramente del antillanismo guajiro –el hombre del campo–, que no tiene connotación bélica: “jamás hubo aquí levantamiento alguno, permaneciendo en una constante paz, y coadyuvando todos nosotros pobres guajiros al sostenimiento de ella” (AGI, Diversos 20, D12, h 1r). 21 José A. Saco (1797-1879), filósofo, periodista, defensor de la abolición de la esclavitud y opositor a la tendencia anexionista que pretendía unir Cuba a los EE. UU.
43 Monte 22 o Gaspar Betancourt 23 , entre otros, blanquear la raza era sinónimo de defender la cubanidad, la esencia nacional, que no era negra, sino criolla y mestiza. La opinión de las élites cubanas sobre este tema estaba lejos de ser unánime. La vitalidad de este tema se hace patente en los documentos, dado que los términos relativos a la raza (negro, moreno, pardo, mulato, chino, indio, blanco, etc.) son una constante en la documentación (17). En muchos casos no solo se usan con sentido referencial, sino también eufemístico (pardo, moreno), afectivo (tu negro/a), o se incluyen apreciaciones y connotaciones (18, 19): 17. El chino, el africano, los de color de los E. U., de S<an>to Domingo {21} Haïti, Martinica, [corregido: Guada]lupe y los indios de Oriente son la {22} muerte de Cuba (AGI, Diversos 7, R2, D12, fol. 503v) 18. unicamente te di{11}go negro que no deje de escrebirme (AIHCM, Ultramar 3443, doc. 6) 19. pero a tí, cuando {14} se te mete en la cabeza lo {15} que tienes. de negro. óh, de {16} chíno. óh, de mulato. óh ...{17} lo que rrealmente te toca {18} de tu padre. te pones. con {h 1v} {1} disparates. tonterías y otras {2} cosas. que no te son, nada {3} faborable (AIHCM, Ultramar 3443-6, img.115-116) Entre las palabras testigo reconocemos en la documentación términos como patriota, causa, cubano (20), libertador, insurrecto, práctico, traidor, plateado, presentado, majae 24 , trocha (doc. 6) etc. Estos cambios se reflejan enseguida en el uso de nuevos tratamientos y cortesías (Von Büchau 2006). Por ejemplo, ciudadano/-a se hace común (21). Aunque el ejército libertador se creó a semejanza del oficial español y con rangos similares, el grado se usa de forma combinada con el término ciudadano en todo el escalafón, igualando así la condición de patriota sin importar procedencia social, color o graduación: Sudadano Brigadiel (doc. 1). 20. Esto está plagado de cubanos y yo me insulto de {22} ver un joven soltero aquí paseandose, les digo q<u>e son {23} unos canallas pues no tienen familia a quien hacerle {24} falta (AHN, Ultramar 4449, Exp.19) 21. y á estos hombres se les condecora indignam<en>te con el títu{16}lo de ciudadanos, y se les confian cargos [sobrescrito: s]olam<en>te dignos {17} de acendrados patriotas! Ciudadanos, alerta! La pa{18}tria esta en peligro! No desmayemos (AHN, Ultramar 4449, Exp.19) 22 Domingo del Monte (1804-1853), escritor y crítico literario participó en la Conspiración de la “Escalera”. 23 Gaspar Betancourt Cisneros (1804-1866), escritor, periodista y revolucionario que con el nombre de El Lugareño escribió en El Fanal de Camagüey. 24 Voz antillana que hace referencia a un tipo de ofidio; metafóricamente se usará en referencia a los traidores a la causa independentista: “debes de procurar que las fuerzas de Urra, Villanueva y ese sinnúmero de majaes que andan”
44 Finalmente, para completar esta visión del vocabulario cubano en torno a la independencia, es preciso apuntar la diseminación en el corpus de cubanismos que definen la vida cotidiana, especialmente en su vertiente campesina, como batey, bohío, guajiro, jolongo, rancho, etc. en la que se integran afronegrismos como malanga o mambí (Pichardo 1836). 22. dispuso, que me di{2}rijiera á la casa de bivienda {3} con dos números habiendo {4} antes hecho prisionero en el {5} batey al guarda campo de {6} la finca (AGI, Diversos 7, R2, D15, fol. 45v) 23. lo único que nos alimentaba era {4} un pedacito de jamón y tres malangas salcocha{5}das (AIHCM, Ultramar 3441, doc. 7) Todas ellas son palabras con una fuerte raíz cubana que, por origen o por uso, se resignifican y perviven en sintonía con los nuevos cambios, convirtiéndose en parte de un hilo conductor que llega hasta el español cubano actual. 8. CONCLUSIONES La construcción y análisis de un corpus documental como el que se describe en estas páginas permite no sólo sacar a la luz una documentación genuina y desconocida para el análisis filológico, sino trazar los procesos de convergencia y divergencia con el español modélico peninsular, justo en la época en que se esbozan las trayectorias lingüísticas variacionales americanas y se reconfiguran los lectos en cada país. Los egodocumentos que componen el corpus CODHECUN proporcionan una serie de singularidades que autorizan su consideración como documentación pertinente para extraer datos que permitan configurar la imagen sociolingüística de la Cuba del ochocientos. Rasgos como: • la libertad de escritura • la intención comunicativa directa entre un tú y un yo • la falta de mediador o corrector • el foco en la necesidad de comunicación y no en la forma • la escritura directa por parte del interesado, aunque no tenga mucha competencia escrituraria • la narración de hechos cotidianos y familiares propician una escritura desinhibida permeada del idiolecto que pone de manifiesto las aptitudes y habilidades de escritura. En definitiva, en ellos fluye la pluma del autor sin trabas, marcando su pensamiento con mayor libertad que en otros tipos documentales más reflexivos o mediatizados. Por ello, el análisis de un corpus de estas características permite alcanzar
45 como resultado una imagen extraordinariamente vívida y ceñida a la realidad lingüística, tanto de la lengua estanda-rizada coetánea como de su estratificación social. De esta forma, el material analizado nos muestra el desarrollo social de los rasgos que describen el español cubano: seseo, debilitamiento del consonantismo implosivo (singularmente /-s, -r, -l/), trueques y confusiones de líquidas, hipercorrecciones y translocaciones, etc., de las que se han señalado algunos ejemplos en el espacio de esta contribución. En el aspecto léxico, vemos cómo la guerra transforma la sociedad y da lugar a nuevos tipos sociales que tienen un vocabulario particular, se identifican con nuevos conceptos y establecen nuevas relaciones. Los procesos de resemantización y los consiguientes cambios de vocabulario se articulan en torno a las categorizaciones palabras clave y palabras testigo que nos guían en el proceso de comprensión de los nuevos cambios sociales, políticos y culturales de Cuba en el siglo XIX. En concreto: • La autopercepción y la génesis de una conciencia social. • La categorización semántica de la realidad de la guerra. • La creación de la auto-identificación social que sentará las bases de la nueva Cuba. • La expresión simbólica de los nuevos conceptos/realidades en la documentación. Más allá de los documentos testimoniales o cultos, la composición del corpus permite contar con escribientes potencialmente protagonistas de cambios desde abajo (Labov 1994), cuya actuación lingüística se da en formatos documentales preestablecidos que sirven de cauce a los usos sociolingüísticos novedosos en la sociedad cubana del XIX. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS Aristizábal, Catherine. 2012. Autodocumentos hispanoamericanos del siglo XIX. Fuentes personales y análisis histórico, Münster, LIT Verlag Bachman, John E. 1971. Los panfletos de la independencia, en Historia Mexicana, 20(4): 522-538. Bertolotti, Virginia y Magdalena Coll. 2012. Reflexiones sobre la lengua en América, en Alfonso Zamorano Aguilar (coord. y ed.), Reflexión lingüística y lengua en la España del XIX. Marcos, panoramas y nuevas aportaciones, München, Lincom: 443-466. Blanco de Margo, Mercedes I. 1990. El nacionalismo y las actitudes hacia la lengua en la Argentina, 1880-1930, en Anuario de lingüística hispánica, 6: 65-86. Bloomfield, Louis. 1984. Language. Chicago, The University of Chicago Press. Bravo-García, Eva. 2015. Preparando la independencia: la lengua y los documentos de la insurrección cubana (1868-1898), en José M.ª García Martín, Actas del IX Congreso Internacional de Historia de la Lengua Española (Cádiz, 2012), 2, Madrid / Frankfurt am Main, Iberoamericana / Vervuert: 2061-2076. Bravo-García, Eva; Ana Mancera Rueda y Leyre Martín Aizpuru. (dirs.). 2021a. Corpus Documental y Hemerográfico de la Cuba del Novecientos (CODHECUN), Sevilla, Universidad de Sevilla [en línea]. Disponible en: http://cuba19.us.es
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