scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

El lindo don Diego : comedia famosa

Moreto, Agustín, 1618-1669

Full text

EL LINDO DON DIEGO, COMEDIA FAMOSA DE DON AGUSTIN MORETO. PERSONAS QUE HABLAN EN ELLA. Don Ttllo ,vieja. Don Juan• Dona Ines. Doña Leonor. Mosquito ygracioso. Beatriz ,criada. Don Diego. Don Metido. Lope yMartin,criados. JORNADA PRIMERA. Salen don Tello ydon Juan. Tello. Quiera Dios, señor don Juan, que volváis muy felizmente. Juan. Breves los dias de ausente, señor don Tello, serán, pues llegar de aquí áGranada ha de ser mi detención. Tello. La precisa ocupación de ser hora señalada esta, de estar esperando dos sobrinos que han venido de Burgos, la causa ha sido de no iros acompañando hasta salir de Madrid; que mi amistad no sufriera , si este empeño no tuviera, dejar de hacerlo. Juan . Asistid , señor don Tello, áun empeño tan de vuestra obligación, que yo estimo la atención. Tello. Vos de la mia sois dueño; que el haber hecho pasaje los dos de Méjico áEspaña , hace amistad tan extraña; que el cariño de un viaje casi es deudo, ymas ahora, que mi obligación conñesa favor tanto ála condesa vuestra prima, ymi señora: ypues ha de ser tan breve vuestra ausencia, hasta volver las bodas no se han de hacer: >Juan. ¿Qué bodas? Tello. De todo debe daros cuenta mi atención: los dos sobrinos que espero con mis hijas casar quiero. Juan. ¡Cielos ,qué escucho !ap. Tello. Ellos son don Mendo ydon Diego ;áMendo, hijo de hermana menor, le quiero dar ALeonor; yáInés ,en quien yo pretendo fundar de mi honor la basa , para don Diego la elijo, porque de mi hermano es hijo, ycabeza de mi casa: su gala ysu bizarría es cosa de admiración ; de Burgos es el blasón. Juan. \Ay de la esperanza mia !ap. jAy Inés ,que bien se advierte que, de traición prevenida, rae has encubierto esta herida, para lograrme esta muerte ! Tello. ¿Qué decís, don Juan? Juan. Quc apruebo vuestros justos regocijos. Tello. Voy áesperar ámis hijos, que ya este nombre les debo. ADios, don Juan. Juan.A / EL LINDO Tello . Yávos os vuelva con bien. Vase. Juan. Amor, el golpe deten, que contra la vida es tarde; ya contra tan cruel herida mi amor no puede vivir; ¿pues qué falta por morir, si era amor toda mi vida ? ¡Ay fe muerta áuna mudanza! ¿cómo pudo, aunque se vé, ser tan segura una fe puesta en tan falsa esperanza ? ¡Ah Inés! para mi partida me reservaste este daño; pero ¡cuando un desengaño no viene ála despedida ! Pues diré ávoces aqui mis ansias ymis desvelos, yme quejaré álos cielos para quejarme de tí. Culpen pues tu tiranía sus luces ysus estrellas; ¿pero qué han de culpar ellas si entre ellas está la mia? Sale dona Inés. Inés. ¿Don Juan, qué es esto? ¿tú voces? ¿tú quejas ytú suspiros, cuando de tu ausencia está tan cercano mi peligro ? Esperando que se fuese mi padre ,me dió el aviso tu voz de que estabas solo : ¡y cuando salgo, te miro triste ,enojado ,yquejoso ! ¿Qué ha sido la causa? dílo , señor, que es cruel la duda. Juan. ¿Pues tú, ingrato dueno mió, por la causa* me preguntas? ¿Tú, que eres de ella el principio, dudas la razón que tengo para llorar tus desvíos? No has de preguntar la causa , sino si yo la he sabido, yentonces te respondiera mi amor, aunque müerto, fino ; que ya he sabido tu engaño, que ya tu traición he visto, yque mi loca esperanza fue de viento, yla deshizo el viento que la formaba como luz de rayos tibios que de un suspiro se enciende ymuere de otro suspiro. Inés. Don Juan, señor, ¿con quién hablas? que de tan bastardo estilo no puedo ser el sugeto. ¿Tú traición, tú engaño has visto? No sé por Dios lo que dices, yturbada te replico; que aunque no tenga razón tu queja, que no averiguo, de tan horroroso estruendo para turbar basta el ruido. _1'.•o Juan. ¿No tiene razón mi quejar ¡Pluguiera al cielo divino que yo comprara mi engaño áprecio de ese delito! pero mira si la tiene, pues ya supe, dueño esquivo, que estás casada ,ytu padre esperando .á sus sobrinos, que han de ser los dos dichosos ácosta de mi martirio : con Leonor, tu hermana, el uno, yel otro ¡ay de mí! contigo. Don Diego, Inés, es tu dueño; claro está que será digno, tanto como por su sangre, por haberte merecido. Ya halló ocasión tu entereza de disfrazar tus cariños , dando en agrados de esposo envuelto el nombre de primo. De tu elección no me quejo ; pero ¿qué triunfo has tenido en que muera de agraviado quien pudo morir de fino? ¿Para qué ha sido engañarme? ¿para qué alentarme ha sido? Tu rigor... Inés. Don Juan, detente ¿Qué don Diego? ¿qué sobrinos? ¿qué casamientos son estos? ¿quién ese engaño te ha dicho? Porque no solo es engano, mas ni aun yo de él tengo indicio que llegue ámas que saber que son esos dos mis primos: que mi padre hoy los espera; que de Burgos han venido; más casarme, no sé cómo; sino es que tú hallas camino l 3 DON DIEGO. de que ,sin saberlo yo , pueda casarse conmigo. Juan.¿Pues esto puede ser falso, cuando tu padre lo ha dicho? ó, siendo tú su hija, ¿puedes iguorar este designio? Yo, Inés, habia deseado, reconociendo el estilo de las mujeres ,saber si habrá caso tan preciso , ótan claro desengaño , donde alguna se haya visto sin tener qué responder, concluida en su delito. Pero, pues tú hallas en esto átu disculpa resquicio, de que no la puede haber, me doy, Inés, ápartido. Pero vive Dios, tirana, que no ha de lograr conmigo tu traición sus agudezas ; ysi era el intento mió partirme ,para volver en alas de mi carino, ha de ser ahora alejarme de tu mentiroso hechizo, tanto que en mi larga ausencia llegue áencontrar el olvido. Aesto voy ¡yque mal voy ! pues si te dejo rendido, átí te logro el deseo yámí me doy el castigo : mas tendré muriendo el gozo de saber en mi martirio que eres tú la que me mata pero yo el que me retiro. No has de lograr la traición, huyendo yo mi peligro; pues por malograrte el rayo voy ámorir del aviso. Ines. Don Juan, señor, oye, espera Sale doña Leonor. Leonor. Inés, hermana, ¡qué miro! ¿tú descompuesta? ¿qué es esto? Inés. Esto es, Leonor, un delirio: decir^don Juan que mi padre que estoy casada le ha dicho , yque esposos de las dos vienen áser nuestros primos. Leonor. Pues ,Inés ,dice verdad ; porque él ahora me dijo que prevenidas estemos, porque él va por sus sobrinos, que han de ser nuestros esposos; yque por cierto motivo que ha importado ásu atención , nos ha callado este aviso. Inés. ¡Ay de mi! ¿Leonor, qué dices? que ya te oigo sin sentido. Juan. Mira, Inés, si fue verdad mi temor. Inés. Mas ya has oido como pude yo ignorarlo. Juan . Pues ¿qué importa al temor mió? Erré en culpar tu fineza , mas no en temer mi peligro. ¿Cómo se excusa mi muerte, si ya perderte imagino? Inés. No sé ,don Juan :que si es cierto, como en mi mal lo colijo , yo replicar ámi padre podré ,mas no resistirlo. Juan. ¿Luego es preciso morir? Leonor. No, don Juan, no es tan preciso; que en la elección del estado dan fuero humano ydivino, la proposición al padre , yla aceptación al hijo. Las dos, don Juan, nos casamos aunque él nos busque el marido; yla elección no ha de ser de quien no fuere el peligro. 1El riesgo del casamiento, que si se yerra es martirio, ha de ser el escogello de quien se obliga ásufrillo. Siendo esto cierto, ¿qué temes de que él tenga este designio? ¿Se ha casado alguna dama con el sí que el padre dijo? Yesto no es darte áentender que podrá nuestro albedrio Iqponerse ásu precepto , Iporque si el lo ha concluido , Ino hay resistencia en nosotras ; pero cuando sabe él mismo, 1que nuestras dos voluntades Ipenden solo de su arbitrio, Ino es posible que una acción , A2 que es tan de nuestro albedrío , la resuelva su decreto sin lograrnos el aviso. Juan . ¿Pues qué puede ser, Inés, haberme tu padre dicho que ya estáis las dos casadas? Inés. Tener él ese designio, yquerernos proponer para esposos nuestros primos: mas si él ya no lo ha resuelto, como mi hermana te ha dicho, cuanto está en mi voluntad, está, don Juan, sin peligro. Leonor.Inés, mira que es forzoso que vamos áprevenirnos. Inés. ¡Ay Leonor! ¿Cómo podremos hallar las dos un camino de parecerles muy mal? Leonor. Apelar al artificio : mucho moño yarracadas , valona de canutillos , mucho collar, mucho afeite, mucho lazo, mucho rizo, yverás qué mala estás; porque yo, según me he visto, nunca saco peor cara que con muchos atavíos. Inés. Tienes buen gusto, Leonor, que es el demasiado aliño confusión de la hermosura, yembarazo para el brio. Dichos yMosquito. Mosq. ¡Jesús! ¡Jesús! Dadme albricias. Leonor. ¿De qué las pides, Mosquito? Mosq. De haber visto ávuestros novios ; que apenas el viejo hoy dijo la sobriniboda ,cuando partí, como un hipogrífo, fui ,vi ,yvencí mi deseo , yvi vuestro par de primos. Leonor.¿Ycómo son ? Mosq. Hombres son. Leonor. Siempre estás de un humor mismo. ¿Pues podían no ser hombres? Mosq. Bien podían ser borricos , que en traje de hombres hay hartos. Leonor. ¿Ycómo te han parecido ? Mosq. El don Mendo, que es el tuyo, LINDO guian, discreto, advertido, cortés, modesto yafable; menos algún revoltillo , que se le irá descubriendo con el uso de marido. Leonor. Si él es tan afable ahora , casado será lo mismo. Mosq. Eso no ,que suelen ser como espadas los maridos, que en la tienda están derechas, ycomprándolas sin vicio, en el primer lance salen con mas corcoba que un cinco. Inés. ¿Y don Diego? Mosq. Ese es un cuento sin fin ,pero con principio ; que es lindo el don Diego, ytiene mas que de Diego ,de Lindo. Él es tan rara persona , que como él anda vestido, puede en una mojiganga ser figura de capricho. Que él es muy gran marinero se ve en su talle ysu brio, porque el arte suyo es arte de marear los sentidos. Tan ajustado se viste , que al andar sale de quicio, porque anda descoyuntado del tormento del vestido. De curioso yaseado tiene bastantes indicios, porque aunque de traje no, de sangre ybolsa es muy limpio. En el discurso parece ateísta, ylo colijo de que, según él discurre, no espera el dia del juicio. Ados palabras que hable, le entenderás todo el hilo del talento ,que él es necio , pero muy bien entendido. Yporque mejor te informes de quién es yde su estilo, te pintaré la mañana que con él hoy he tenido. Yo entré allá yle vi en la cama,j de la frente al colodrillo ceñido de un tocador , que pensé que era judío. Era el cabello hecho trenzas 5 donde DON clin de caballo morcillo, aunque la comparación de rocín áruin ha ido. Con su bigotera puesta estaba el moto garifo, como mulo de arriero con jiquima de camino. Las manos en unos guautcs de perro, que por aviso del uso de los que di , las aforró de su oficio. De este modo de la cama salió ávestirse ilas ciuco, yen ajustarse las ligas llegó álas ocho de un giro. Tomó el peine yel espejo, yen memorias de Narciso le dió las once en la luna; yen daga ,yespada ytiros, capa, vueltas, yvalona, dió las dos, ydespués dijo: «Dios me vuelva iBurgos, sin ir ivisitas vivo: que para mi es una muerte cuando de priesa me visto. "Moro, ¿donde habrá ahora misa?” Yel mozo humilde le dijo: Málas dos dadas, señor, no hay misa sino en el libro*'; yél respondió muy coutento; **no importa, que yo he cumplido con hacer la diligencia: vamos áver ámi lio.” Este es el novio, señora, que de Burgos te ha veuido; tal, que primero que al novio esperára yo un novillo. Ines. ¡Ay don Juan! con estas nuevas es menos ya el temor mió, pues mi padre no es posible que me entregue áeste martirio. Juan. Inés, por cualquiera parte crece el temor yel peligro: no es nuevo ser tú mi vida, yya en tus labios la miro. Ines. Véle, don Juan, que es forzoso ir las dos áprevenirnos. Juan. Ya no es posible ausentarme. Inés. Albricias doy al peligro, ¿mas cómo, si de mi padre ya has quedado despedido? DIEGO. Juan. Fingiré algún embarazo. Inés. Ylograrásme un alivio. Juan. Aeso voy. Inés. Guárdete el cielo. Juan. Guárdate tú, que es lo mismo. » Mosq. ¡Ab, señor dou Juan ! Juan. ¿Qué quieres? Mosq. Tres portes de papelillos, que ádoblon montan.... Juan. Vé ácasa, yllevarás un vestido. Vast. Mosq. Pues él ha de ser llevado, no me le dé usted traído. Inés. Vamos, Leonor. Mosq. ¡Ab señora! Inés. ¿Qué dices? Mosq. Tengo contigo una intercesión yun ruego: yaunque con sol tan divino es osadía, me atrevo átítulo de Mosquito. Inés. ¿Qué es lo que quieres? Mosq. Beatriz , después que la lias despedido anda pidiendo limosna. Inés. Pues si mi padre lo hizo, ¿qué puedo yo remediar? Mosq. Ese es rigor. Inés. Mas no mió. Mosq. Pues pide, dála, que es pobre. Inés. ¿Qué la he de dar? . Mosq. Un recibo, yvuelva áservirte ácasa, pues ya Hora el pan perdido. Inés. Espero hoy otra criada. Mosq. No la llegará al tobillo ninguna de cuantas vengan. Ines. ¿Por qué no? Mosq. ¿Es» «o está visto? ella es golosa, chismosa, respondona, yalia el grito: ventanera, ytodo el día gasta en tratar de su aliño: ¿pues dónde has de hallar criada que cumpla mas con su oficio? Inés. Porque se ha criado en casa siento haberla despedido ; mas como ella por ahora quiera estarse en mi retiro, sin que la vea mi padre, , la recibiré. 6EL Mosq. ¡Ah Dios mió ! ¡lo que hace un buen abogado! Inés . Dila que venga, Mosquito. Leonor. Yentre sin verla mi padre. Mosq. ¿Y si está aquí? Inés. Entre contigo. Vanse. Mosq. Victoria por mis camisas. ¡Ah Beatrizilla ! Sale Beatriz. Beatr. ¿Qué ha habido? Mosq. Que estás recibida ya. Beatr. ¿Qué dices? Mosq. Que Tito Livio no pudo hablar en tu abono como yo de tu servicio. Ponderé aquí tus labores , tu cuidado ytu buen pico: yhace tanto un buen tercero, que te recibió al proviso. Beatr. Siempre conocí yo en tí tu buena intención, Mosquito. Mosq. Mira, yo naturalmente hablo bien de mis amigos. Beatr. Tuya seré eternamente. Mosq. Mas ya que te ban recibido, no me des carta de pago. Beatr. Tú verás si es mi amor fino. Mosq. Toca esos huesos ,yvamos. Beatr. Toco ytaño. Mosq. Salto ybrinco. Beatr. Yesto ¿ha de pasar de aquí? Mosq. No, sino amarnos de vicio. 1Beatr. Pues querernos en silencio. Mosq. No podré siendo Mosquit o Beatr. ¿Por qué no? Mosq. 'Porque los Mazos para picar hacen ruido. Vase. Salen dos criados con dos espejos , ydon Diego ydon Mendo. Diego. Poneos los dos en frente , porque me mire mejor. Mendo. Don Diego ,tanto primor es ya estilo impertinente: si todo el dia se asea vuestra prolija porfía, ¿cómo os puede quedar dia para que la gente os vea? Diego. Don Mendo, vos sois extraño; yo rindo con salir bien, en una hora que me ven, mas que vos en todo el año. LINDO Vos, que no tan bien formado os veis como yo me veo, no os tardéis en vuestro aseo, porque es tiempo mal gastado. Mas si veis la perfección que Dios me dió sin tramoya, ¿queréis que trate esta joya con menos estimación? ¿Veis este cuidado vos? pues es virtud mas que asco, porque siempre que me veo me admiro yalabo áDios. Al mirarme todo entero tan bien labrado ypulido, mil veces he presumido que era mi padre tornero. La dama bizarra ybella, que rinde quien mas regala , la arrastro yo con mi gala; pues dejadme cuidar de ella; yvos que vais áotros fines , vestios de prisa, yo no, que no me he de vestir yo como frailes ámaitines. Mendo. Si lo hacéis con ese fin, ¿qué dama hay que os quiera bien? Diego. Cuantas veo, si me ven; porque en viéndome dan fin. Mendo. ¡Que lleguéis áimaginar locura tan conocida! ¿habéis visto en vuestra vida mujer que os venga ábuscar? Diego. Eso consiste en mis tretas, que yo álas necias no miro, yen las que yo logro el tiro, sufren como son discretas; yaunque las mueva su fuego áhablar, callarán también, porque ven que mi desden ha de despreciar su ruego. Mendo. ¿Vos desden? ¡tema graciosa Diego. ¿Pues queréis que me avasalle? ¿Fácil yo con este talle? No me faltaba otra cosa. Mendo . Mirad que eso es bobería de vuestra imaginación. Diego. No paso yo por balcón donde no haga batería ; pues al pasar por las rejas donde voy logrando tiros, sordo estoy de los suspiros 7 DON que me dan por las orejas. Jifendo. Vive Dios, que eso es manía que teneis. Diego. Mujer se yo que dos veces se sangró por haberme visto un dia. Mendo. Yo desengañaros quiero. Diego. ¿Cómo? Mendo. Que áuna dama vamos ifestejar, yveamos ácual se rinde primero. Diego. ¿Pues no tenemos aqui ánuestras primas yo yvos? ¿Cuánto va que ambas ádos hoy se enamoran de mi ? Mendo. ¿No veis que en ellas es mas el honor que las refrena? Diego. Hasta verme, norabuena; pero en mirándome ,zas. Mendo. Loco soy, pues quiero yo ap. átal necio disuadir. Diego. ¿Qué decís? Mendo.Que ya temo ir con vos. Diego. Pues no sino no : mas dejadme que yo mismo vuelva el talle árepasar, que hoy por vos temo sacar en mi gala un solecismo. Alzad esos dos espejos. Martin.Bien están así. Diego. No están. Lope. ¿Pues cómo bien estarán? Diego. Mirándose los reliejos. Martin. La luna se mira toda. Diego. No tal. Lope.¿Pues cómo ha de ser Diego. ¡Que no aprendan áponer los espejos ála moda! Martin. Di cómo, yno te alborotes. Lope. ¿Qué es moda? Diego. Mi rabia toda. ¡Que no sepan lo que es moda hombres que tienen bigotes ! Martin. ¿Están bien así? Diego. Eso quiero; que así todo se divisa. Mendo. Cayéndome estoy de risa de ver áeste majadero. Diego. El pelo va hecho una palma ; guárdese toda mujer: yo apostaré que al volver en cada hebra traigo un alma. Los bigotes son dos motes ; diera su belleza espanto si hiciera una dama un manto de puntas de estos bigotes. El talle está de retablo; el sombrero va sereno; de medio arriba está bueno; de medio abajo es el diablo. Lo bien calzado me agrada. ¡Qué airosa pierna es la mia ! de la tienda no podia parecer mas bien sacada. Pero tened, vive Dios, que aquesta liga va errada; mas larga está la lazada el canto de un real de ádos. Llega, mozo, ádeshacella. Mendo. ¡Que aqueso os cueste fatiga! ¿Pues qué importará esta liga? Diego. No caer pájaro en ella. Mendo. Mirad que esas son locuras, que áquien las ve árisa obliga. Diego. Solo con aquesta liga cazo yo las hermosuras. Martin. Ya está bueno. Diego. Ahora están iguales las dos; bien voy; con el reparillo estoy cuatro dedos mas galan. Siempre que verme repito, queda el alma mas ufana: mozo, acuérdate mañana de traerme pan bendito. Sale Mosquito. Mosq. Ya está aquí el coche ,señor. Diego. ¿Mosquito? Vamos, don Mendo. Mendo. Según vais, ya voy temiendo que he de parecer peor. Diego. ¿Voy bien ? Mendo. La risa reprimo, ap. Adesconfiar me obligas. Diego. Miren si importan las ligas, pues ya se rinde mi primo. Mosq. Al mirarle estoy suspenso, ap. ¡Que éste piense que es galan! Mas hartos lo pensarán, que lo piensan por el pienso. D. Mosquito, ¿hay gran prevención. ¿Cómo mis primas están ? diego. 8ELI Mosq . Tales, señor, que podrán tocarse entrambas áun son: cualquiera está tan bizarra de las dos, que al sol da cola, ycualquiera prima sola puede hacer una guitarra. Diego . También acá arde la fragua; que todo eso es menester. Pues áfe que hemos de ver quien se lleva el gato al agua. Mosq . ¿Pues dudarse eso no es yerro? Solo de oir tu retrato las vi ,que no solo el gato llevarás tú, sino el perro. Diego. Pues ves, solo me lastima... Mosq. ¿Qué, señor? Diego. Mi estrella mala: que venga toda esta gala áparar en una prima. Mosq. Cierto, que tienes razón, yámí también me lastima. Diego. ¿No me malogro en mi prima? Mosq. Merecías un bordon : mas de eso no te provoques. Diego. El ser tan rica me anima. Mosq. Yyo pienso que la prima saltará antes que la toques. Diego. ¿Cómo saltar? - Mosq . Es galante , ybaila famosamente. Diego. ¡Oh! pues viéndome presente, bailará el agua delante. Yella ¿me merece ámí? Mosq. Ese es, señor, mi recelo; porque es un ángel del cielo, yno te merece átí. Diego. ¿Qué dices ? Mendo. Si no es que sea ley de estrella poderosa. D. Miren, si esto es siendo hermosa, ¿qué haría si fuera fea ? Mosq. ¿Sabes quién estoy pensando que te merecía ? Diego. ¿Quién fuera? Mosq. Una dama que estuviera toda su vida ayunando. Mendo . Vamos presto, que mejor allá lo podréis juzgar. Diego. Vamos ,don Mendo ,ámatar estas dos primas de amor. Mosq . Al verte será delito, INDO. si no se desmayan luego. Diego. Juicios tiene de don Diego. Mosq. Ytú sesos de mosquito. Vonse. Salen don Tello ydon Juan. J. Suspendióse ,don Tello mi partida , porque mi prima, estando prevenida para ir ácumplir una novena que tenia ofrecida áGuadalupe, que me detenga ordena ; yes fuerza que me ocupe en asistir sus pleitos entretanto. No será sino el mió. aJK Tello. Estimo tanto vuestra amistad ,don Juan ,que habiendo habido justa ocasión que os haya detenido, os he de suplicar que ¿honrarme asista vuestra persona ,ahora que ála vista de mis hijas espero ámis sobrinos. Juan. Siempre de honrarme halláis nuevos caminos. ¡Cielos, que haya logrado de esta suerte .T el ver yo la sentencia de mi muerte. T . Yaaqui vienen las dos. Hoy las espera con mi quietud su dicha. Juan, 'Yo quisiera me aviséis, por no errar de adelantado, si ya están los conciertos en estado de poder dar el parabién. Tello . Sí, bien se le podéis dar, que yo os lo digo. Juan.¿Puede haber mas rigor? ¡Líelos: ¿qué espero? Mas que del golpe, de temerlo muero. Tello. Que aunque Inés yLeonor no lo han sabido, ya yo el concierto tengo concluido ; yasí, por mi palabra asegurado, daréis el parabién adelantado. J. Muy como vuestra la intención hasido. ¡Cielos, yo estoy hablando sin sentido! fPSalen Leonor éInés tocadas de boda. Inés. ¡Muerta salgo! Leonor. ’Tus dudas son forzosas. T. Bien prevenidas salen, sou curiosas. Juan. Al ver perdido mi bien ap. esfuércese el corazón : yen tan violento vaivén dé yo áInés el parabién , yel pésame ámi pasión. Lograd tan feliz estado ámedida del deseo; yácosta de un desdichado. ap. Inés. No sé áqué va encaminado el parabién, ni el empleo. Tello. El parabién dá don Juan de los casamientos hechos DON cou vuestros primos. Jnes. ^¿Y están en estado ,que podrán admitirle nuestros pechos? Tello. ¿Pues no, si ellos han venido de mi palabra liados? Jnes.No habiéndolos admitido nosotras, en vano ha sido darlos por efectuados. Tello . ¿Pues podéis las dos hacer ámi gusto resistencia? Leonor.Yo ,señor, no sé tener voluntad :ysi ha de ser alguna ,esa es mi obediencia. Jnes . Contigo también ,señor, mi voluntad es agena ; solo tu gusto es mi amor; mas este mismo primor tu resolución condena ; porque cuando yo he de estar pronta siempre áobedecer, no me debieras mandar cosa, en que puedo tener licencia de replicar. Ysi me dá esta licencia el cielo, ytu autoridad me la quita con violencia , casaráse mi obediencia , pero no mi voluntad. Siendo este estado, señor, de tantos riesgos cercado, ¿no pudiera algún error dar asunto ámi dolor yempeños átu euidado? Luego, aunque yo me concluyo, debieras ámi albedrío proponerlo ,no por suyo, sino porque aunque él es tuyo, tiene el título de mió. Tello. Aunque es la queja tan vana, por queja de amor la he oido , ymas callando tu hermana , que no eres tú tan liviana que tuviera otro sentido ; ymi palabra empeñada ya, Inés, no tiene lugar tu quejsr, aunque bien fundada; pues sobre que estás casada, no tienes que replicar. Juan.¡Cielos, yo de mi tormento ap . he venido áser testigo! diego. rg Jnes. Yyo del dolor que siento, ap. Pues si ya mi casamiento das por hecho ,solo digo \ que aunque tan llano lo ves, ' falta una duda por tí no fácil. Tello. ¿Y esa cual es? Sale Mosq. Los novios están aquí. Tello. Déjalo para después. ¿Dónde están ? Mosq. Véslos allí , que el coche con gran sosiego los va ya dando de sí. Salen don Metido,don Diegoy criados. Tello. Prevenid sillas aquí. Mosq. Yal barda para don Diego. Diego. Buen lugarcíllo es Madrid. Men. Dadnos, señor, los pies vueítros. Tello. Llegad, hijos, ámis brazos que ya de padre os prevengo. Diego. Bravos lodos hace ,tio. Tcl. ¿Pues qué embarazo os han hecho, viniendo los dos en coche? Diego. Antes lo digo por eso; que hemos perdido ocasión de venir gozando de ellos. Tello. ¿P.ues echáis menos^os lodos? Mosq. Es adamado don Diego, yle ha olido bien el barro. Tello. Hablad áInés. r Diego. Eso intento. Lo primero que habla un novio , dicen todos los discretos que es necedad; pues áposta he de hablar yo poco ybueno. Señora ,ya os habrán dicho ,# que sois mia ,yyo soy vuestro : mas os puedo asegurar que en mí os dá mi tio un dueno, que hay muchas que le tomáran con dos cantos álos pechos, i Con decir una verdad se excusa uno de ser necio. Inés. Muerta estoy, ap. En mí, señor, la voluntad que yo tengo es de mi padre, yno roia, yvuestra por su precepto. ¡Qué hombre, Cielos, es aqueste ap. tan fastidioso ytan íiecio! Diego. Alto: clavóse hasta el alma; ya por mí perderá el seso. l6 EL kseñor don Diego, yo os pido, jp* porque una dama os la ruega, 'que aquí me deis la palabra de hacer por mí esta fineza, Diego. No haré yo tal hasta ver apy como pinta la condesa. Señora ,eso es una cosa que es para dormir sobre ella. Yo me veré bien en ello para daros la respuesta , que aquí tengo yo ua agente , que es quien mejor me aconseja. In.¿Pues qué hay que pensar en esto, para que nadie os advierta? D. ¿Pues no queréis que me informe, si puedo hacerlo en conciencia ? Leonor.¡Hay mas raro desatino ! Diego.Esto es, porque vos quisiérais que respondiera que sí , para verme libre de ella , yecharme luego la garra. Inés.Ya vuestra locura necia pasa el término de loco; yámí que hacer no me queda mas que volver áadvertiros, que cuanto os he dicho atenta , os lo repito ofendida ; ysi tras esta advertencia os queréis casar conmigo, aunque mi sangre os alienta ,v sois hombre indigno de honor ; pensad óno la respuesta. Vase . Diego.¿Qué llama, indigno? Escuchad. Leonor. Eso ,don Diego ,es perderla de muchas veces ;haced lo que Inés os aconseja, óen mayor desaire vuestro Mendo. Tened, don Diego. Un hombre noble ¿qué espera, oyendo este desengaño? Diego. ¿Hombre, no vés que te quemas, yLeonor ,porque me adora , es quien causa esta revuelta? M. Vive Dios ,que es imposible ap. sacarle de la cabeza esta aprensión. Pues ,don Diego, ¿en qué conocéis que tenga fundamento ese cariño? Diego. ¡Hay mas graciosa simpleza ! Bueno sois para marido , si no entendéis esta lengua, pues no veis que hablan los ojos, yla Leonor está muerta; sino es que vos ,por casaros no miráis delicadezas. Mendo. Vive Dios, que áno saber que habla la ignorancia vuestra mas que la malicia en vos , de esta sala no salierais sin ser el último aliento necedad tan desafenta ; pero pues es inculpable vuestra locura, ella mesma sea la que dé el castigo átan notoria simpleza. Vase . Diego. ¡Hay tonto como mi primo! Pero ámí ,allá se lo avenga : yo me voy áver si puedo derribar esta condesa; ysi no saliese cosa, fijas las dos primas quedan; ysi todas me quisieren, apechugaré con ellas : yámas moros mas ganancia, que el turco tiene trescientas. parará su resistencia. Vase. Diego. ¿Desaire? Salen Beatriz ,de condesa viuda ,Mosquito ,yuna Criada . Beatriz. ¿Qué me dices, Mosquito, vengo buena? Mósq. Beatricilla, estás hecha una azucena. Beatriz. ¿De condesa viuda tengo aseo? Mosq. Bien puedes ser la viuda de Siqueo.* Criada . ¿No temes que ádudarlo se adelante? Mosq. ¿Qué llamas duda? Lo creerá el*vergante. Criada. Esto importa ocultarlo álos criados, -menos álos que estamos avisados. Beatriz. El tonto va ácaer. Mosq. Claro está eso. Beatricilla, caerá como con queso. '* / DON DIEGO. Beatriz.¿Y donde está? Mosq. Ala puerta le he dejado; que fingiendo yo entrar con el recado, subí áver si ya estabas prevenida , yme he admirado al verte ya vestida , que apenas ha un instante, que desde casa te envié delante. Beatriz . Rabio yo por lograr tan buenos ratos. Mosq. Seis veces se ha limpiado los zapatos. Beatriz.Llámale, pues, que muero por hablallo. Mosq, Mira, Beatriz, si quieres acertallo, cuanto hablares sea oscuro, ysea confuso: habla crítico ahora, aunque no es uso; porque si tú el lenguaje le revesas, pensará que es estilo de condesas; que los tontos que traen imaginado un gran sugeto, en viéndole ajustado áhablar claro, aunque sea con conceto, al instante le pierden el respeto; yen viendo que habla voces desusadas, cosas ocultas, trazas intrincadas, para dar áentender que lo comprenden, le dicen que es gran cosa, yno la entienden , con que si le hablas culto prevenida, te tendrá por condesa ,yentendida. *Beatriz . Pero si él me pregunta algo corriente, forzoso es responderle vulgarmente. 3fosq. De ningún modo; que ese no es su paso. Beatriz.Ysi pregunta, ¿cómo estáis? acaso, ¿qué le he de responder? Mosq. En garatusa, libidinosa, crédula yobtusa. Beatriz. ¿Pues qué ha de entender él, si eso no es nada? Mosq. Acaso entenderá que estás preñada. Beatriz. Déjame ámí, que yo sabré hablar culto, cuando importe ,que no ha de ser ábulto. Mosq. Pues él viene hácia acá, voy ásacallo; que aquí don Juan también está áescuchallo. Sale D. Diego. ¿Mosquito, está aquí? señor, auisiera Mosq. ¿No ves que es la que está en esta pieza? Diego. ¿Es esta? Rara belleza descubre por el embés. Beatr. ¿Qién anda en los corredores? Míralo, Isabel. Diego.Ya ha hablado: hasta el tono es delicado; en fin ,manjar de señores. Criada. ¿Quién es? Diego.Respóndele apriesa. Mosq. Diga usted ,como don Diego, *7 mi señor, quisiera luego ver ámi sá la condesa. Criada. Ya la teneis avisada $ entre. Diego. El norte lo asegura. Criada . ¡Jesús qué extraña figura ! Diego . Ya ha caído la criada. Mosquito, ¿vés h> que pasa? Todo caerá. Mosq. Aqueso es llano: mas, señor, vete ála mano, no caiga también la casa. Diego. El cielo guarde esa aurora. G i8 EL L Beatriz.La vuestra sea bien venida. Diego . No he visto en toda mi vida mejor bulto de señora. Beatr. ¿Qué intento os lleva neutral ámis coturnos cortés ? Diego. ¡Jesús, cual habla! Esto es apt estilo de sangre real. Señora, bueno be venido. Mosq. Qué quieres, te preguntó. Diego . Estar bueno quiero yo; luego bien he respondido. Beatriz.De risa me estoy cayendo, ydisimular no sé. Diego.También me parece que vá la condesa cayendo. Beatriz . ¿En lin, venís rutilante ámi esplendor fugitivo, para ver si yo os esquivo ámi consorcio anhelante? Diego. ¿No vés, Mosquito, al hablarme, con qué gracia me enamora ? Mosq. ¿Pues qué es lo que dice ahora? Diego. Todo aquesto es alabarme. Si yo aquí os he parecido como vos significáis, cierto que no lo arriesgáis, porque soy agradecido, Beatriz. Esplicaos de una vez. Diego. Hablaros despacio intento. Beatriz . Pues apropincuad asiento. Diego. Mosquito ,ya pica el pez. Mosq. Ya yo le he visto tragar. Diego. Yo soy cebo de mujeres. Mosq.Ahora digo que tú eres linda caña de pescar. Diego. Hablarla importa con frases de un estilo levantado. Mosq. Sí; que el estilo acostado es para cuando te cases. Diego. Vuestra fama sonorosa , con curso, no de estudiantes, sino de tropas volantes... ¡Bravo pedazo de prosa! Mosq. Bueno vá; adelante pasa. >*Diego . Desde Burgos me ha traído ádaros en mí un marido , que sea honor de vuestra casa. Beatriz. Súbito, no meditado, vuestro pretexto colijo. Mosq. ¿Que es lo que ahora te dijo ? Diego. Que lo acepta de contado. INDO Beatriz. Algo de bobera en vos presume el cándido pecho. Diego. ¡Jesús qué favor me ha hecho! Buena pascua te dé Dios. Mosq. De risa el tonto me apura, ap. Prosigue ,que ya está tierna. Diego. Abora me alabó la pierna; pues si viérais mi cintura por de dentro ,os admirára su medida tamañita, porque ámí el sastre me quita dos dedos de media vara. Mosq. En eso no hay que dudar. Diego. Yaun me la achica después. Mosq. Mas la inedia vara es de vara de torear. Diego. Eso, en torear, no hay hombre, como yo: con un jaez en Burgos salí una vez ytembló el toro mi nombre. Yo me anduve por allí en la plaza hecho un Medoro, yno osó llegar el toro átreinta pasos de mí. Mosq. ¡Bravas suertes! Diego. -Yhasta el fin ningún rocín me mató. Mosq. Pues si áti no te alcanzó, seguro estaba el rocin. Diego. Paréceme que un poquito vos estáis de mí pagada. Beatriz. Adusta sí, no implicada. Diego. ¡Toma si escampa, Mosquito! Mosq. ¡Jesús! ABeatriz aprisa ap. señas le haré por detras; porque si esto dura mas he de reventar de risa. Beatriz. Remito, por lo que espreso, la locución áotro dia. Levántase. Diego. ¿En efecto sereis mía? Beatriz. Cogitacion habrá en eso. Diego.Eso sí al alma regala. Beatriz. Pensaislo con juicio agreste. Diego. ¡Mira qué favor aqueste! ¡Ah, bien haya aquesta gala! Beatriz. ADios. Diego. Hasta nuestras bodas. Criada. ¡Bravo tonto! ap. Beatriz. Ya os entiendo. Vanse. Diego. La mujer se vá cayendo: pero lo mismo hacen todas. DON DIEGO. Mosq* Lográronse mis cuidados, ap. ¿Qué dices de aquesta empresa? Diego. Que la mujer es condesa de todos cuatro costados. Mosq. Ahora entra aquí dou Juan ap. para acreditar el caso. Señor, si esto vá áeste paso ¿tus dos primas, qué dirán? Diego. Volaveruut. Mosq. Yo querría que lo sepas recatar, Diego. Ya bien puedes empezar államarme señoría. Juan desde adent. Ola, Mateo, Benito. ¿No hay algún criado aquí? ¿Qué modo es este? Mosq. ¡Ay de mí ! Diego. ¿Qué es esto? Mosq. ¡Cristo bendito! Dou Juan, eso que no es nada , primo de aquesta señora, yceloso. Diego. ¿Eso hay ahora? Pues requeriré la espada. Mosq. ¿Y que hemos de hacer con eso? D. Voto áDios, si me habla en nada, que ála primer cuchillada le rebane como queso. Mosq. ¿Qué, eres valiente? Diego. Los chinos son enanos para mí. Mosq. ¡Ay madre de Dios! que aquí se matan como cochinos. Sale Don Juan. ¡Siempre en casa ha de haber priesa í Pero don Diego ¿aquí estáis? ¿Pues qué en la casa buscáis de mi prima la condesa? Diego. ¿Yo ? Juan. Sí. Diego.No lo puedo creer. ¿A mí? Juan. ¿No habéis escuchado ? D. Vive Dios, que me he turbado, ap. yno sé qué responder. Juan. ¿No habíais? Mosq. Yo, señor, de un tiro con mi señor iba al Prado, yaquí nos hemos topado por la plaza del Retiro. Diego. ¿Qué diré? aP• Mosq. El diablo lo fragua; de quien me parid reniego. J. ¿Por qué no me habíais, don Diego? Mosq. Tiene la boca con agua, Juan. ¿Qué dices? Mosq. Que él iba aprisa, yse entró aquí. Juan . ¿A qué se entró? Mosq. Yo... cuando•M si..# cjuc 96 yOn* Los dós íbamos ámisa. Juan . Villano, ¿es eso burlar de mi ? Diego. Ya yo me cobré, ap. yasí lo remediaré. Don Juan ,yo os vengo ábuscar. Juan.¿Vos ámí ? Diego. Asolas os quiero. Juan.Pues por mí yo solo estoy. Diego. Pues vete tú. Mosq.Ya me voy. Clavóse este majadero. ap. Juan. Ya estamos solos. Diego. Don Juan, yo me caso con mi prima; que aunque ella no me merezca, en efecto ha de ser mia. Yo en efecto, como digo, vengo aquí, porque en mi vida.... Por Dios que he perdido el hilo ap• de lo que decir queria. Juan. Proseguid. Diego. Ya voy al caso. La memoria es quebradiza. Desde Burgos áMadrid hay cuarenta leguas chicas : pienso que hay mas; no, no hay tantas. Juan. ¿Pues eso áqué se encamina ? Diego. ¿Las leguas no son del caso? Juan. ¿Pues el camino áqué tira? Diego. ¿Tampoco importa el camino? Juan. ¿Pues qué importa ? Diego. ¿Esto no estriba en resolución ?pues alto. Señor mío, yo queria saber de vos áqué intento entráis en cas de mi prima? Juan. ¿Pues por qué lo preguntáis? D. ¿Por qué? ¡la duda es muy linda. Porque he de ser su marido. Juan. Vive Dios, que la salida ap. que ha buscado, aunque el engaño que yo deseo acredita. Caí pues lo hace por deslumbrarme, áun grave empeño me obliga , que aunque es necio, es caballero. JD. ¿No habiais?¿Me dais con la misma? Pues yo esto vengo ásaber. Juan. La pregunta es tan indigna, que no merece respuesta : 'pero si ha de ser precisa, yo os la daré. Diego. No: tened; que yo tengo en esta villa mas de cuatrocientas damas que ámi casamiento aspiran. Yo os lo digo ,por si acaso vuestro amor áInés se inclina, que yo alzaré mano de ella; porque vuestra bizarría me ha enamorado, yno quiero que os dé mi boda un mal dia. Juan. Yo os digo, que no os respondo. Diego. Según eso vuestra mira nó debe ser ála Inés, sino áLeonor. Juan. Esa misma es la pregunta pasada , que ya teneis respondida. Diego. ¡Ah, como os di yo en el alma! En los ojos se averigua: Leonor es la que os abrasa. < Juan. No hagais vos respuesta mia la que yo no os quiero dar; ysi el negarlo os irrita, ya os digo.... Diego. No os enojéis; que aquesto, por vida mía, es querer ser vuestro amigo. Juan. Mi voluntad os lo estima: mas no hablemos mas en eso. Diego. Mi duda está concluida. Quedad con Dios. Juan.Él os guarde. Diego. Yentended ,que en mi caricia teneis el lugar de un primo. Juan. Deuda es de mí agradecida. Diego. No es nada el equivoquillo ; mi ingenio es todo una chispa: quedaos ,no paséis de aquí. Juan. No me excuséis que yo os sirva. Diego. Yo os iré sirviendo ávos. Juan. Yo he de lograr esa dicha.' D. ¡Ah qué bien que te la pego! ap. J. Ya él me ha creído lá prima. Vanse. LINDO Salen Mosquito,, yBeatriz de criada. Mosq. Dame cuatro mil abrazos, ingeniosa Beatricilla; que has hecho el papel mejor que pudiera Celestina. Beatriz. ¿Parecía yo condesa ? Mosq. ¿Qué es condesa? Parecías fregona en paños mayores. Beatriz. Ysi él creyó la postiza, ¿en qué ha de parar el cuento? Mosq. ¿Pues eso no lo imaginas? En que te cases con él. Beatriz. ¿Yo? ¡Madre de Dios bendita! Primero fuera beata de aquestas arrobadizas. Mosq. Calla, boba; que don Juan, que es áquien le vá la vida, lo ha de pagar por entero; yde la paga, la liga tomarás tú ,yyo la media. Beatriz. Eso de la media explica; porque tiene muchos puntos. Mosq. Entremos en casa aprisa, que aquí en el zaguan estamos áriesgo de una venida. Beatriz, darnos, no me vea el viejo. Mosq. ¿Y hemos de entrarnos átrias? ¿No me darás un abrazo? Beatriz. Yquince. Mosq. ¿Con eso envidas? Sale don Diego,ycógelos abrazados. Diego. Grande empresa he conseguido, yescaparme fue gran dicha : .¡pero qué miro ! Beatriz. ¡Ay Dios mió! Don Diego, yáletra vista nos ha cogido. Mosq..¡Jesús ! Diego. Oestoy loco, ójuraría que es la condesa. Beatriz golpeando áMosq. Villano, ¿tú ámí engañarme querías? Viven los cielos, traidor, que en tí he de vengar mis iras. Mosq. ¡Qué haces, mujer del demonio. Beat. ¿Traidor, tú áengañarme ibas. ¿A una mujer de mi estado le finges alevosías? D. ¡Viven los cielos, que es ella. ap. ¿Señora ,pues qué os irrita .este picaro, que os hallo cu una acción tan indigna, DON DIEGO. 2 1 ven tan indecente traje? Beatriz, ¿Siendo vuestra la malicia lo dudáis, mal caballero, que con aleves caricias engalláis nobles mujeres? ¿Es bien robarme la vida, prometiendo ser mi esposo, estando con vuestra prima para desposaros boy? Diego. Señora, ¿quién tal mentira os ha dicho? Vive Dios ap que sabe ya la cartilla. Mosq. Remediólo bravamente. ap Beatriz. Yo lo sé de quien me avisa de todos vuestros engaños; ypor ver vuestra malicia con mis ojos, he venido, llena de ansias yfatigas, disfrazada ysin respeto, donde he sabido que es fija la boda para esta noche. Mosq. ¡O gran Beatriz, fondo en tía D. No es nada lo que obra el talle: ap tomen si purga la nina. Señora, viven los cielos, que aunque está ya prevenida, es sin mi consentimiento; yporque quedéis vencida yo haré aquí un remedio breve. Beatriz•¿Cuál es? Diego. Daros una firma con tres testigos. Beatriz. ¿Pues yo , qué he de hacer de ella, ofendida. Diego. Sacarme por el vicario, si este tio me dá prisa. M. Esto es peor ;que en mentando ap. el ruin, es sentencia fija que ha de cumplirse el refrán. El viejo viene, Beatriz. Scría . gran desdicha que me viera en una acción tan indigna. Diego, iOs conoce ? Beatriz. No; mas hasta que me vea. Diego. apnsa escondeos. , Beatriz. ¿Dónde puedo? Diego. Detrás de esa puerta misma. Beatriz. Todo es decente en un nesg . Mirad, que mi honor peligra en que ninguno me vea. Diego.Si viniera Atabalipa yMotezuma, no os vieran, hasta costarmc la vida. Disimula tú, yfinjamos que bajábamos de arriba. Mosq. Pienso que el viejo lo ha visto; •que trae aceda la vista. Tt ilo. ¿Don Diego? Diego. ¿Tio yseñor? Tello.¿Es deshecha esa alegría? ¿Pareceos acción decente, que en casa de vuestra prima habléis con una mujer . tapada, la tarde misma que con ella os desposáis ? Diego. ¿Yo mujer? Mosq. ]Ay Beatricilla 1 que aquí dio fin el enredo. Tello . Negarlo es buena salida, acabando yo de ver que está en mi casa escondida. Diego. Mirad, señor, que es engaño. Tello. Vive Dios, que si porfía vuestro desacato, yo la he de ^acar. Diego. .Poca prisa ; porque esta casa es vedada , yestá la guarda ála mira. t/o. ¿Pues ámí me decís eso? pliego. Avos, yávuestras dos hijas. Tello. ¿Yo no he de entrar en mi casa. Diego. Aeso, ni vos, ni mi tía. Tello. Villano, viven los cielos, que de tan grande osadía tomaré satisfacción. Diego. Aunque perdiera mil vidas, no habéis de ver esta dama. Empuñan las espadas. Tello. Pues yo haré que lo permitas. Salen Doña Ines por la puer ta medio, yVon Juan ^ ¡Padre yseñor vos la espada. Juan Don Tello, aquí está la »» Tello. Para el castigo que mei sobran armas ámis iras. Die°o. ¡Esto es peor! Vive el celo , que si don Juan vé ásu prima , no tiene salida el 'ance‘... Tello. Villano, áesa mu) 23 EL sacaré yo de este modo. Diego . Detente, señor, ymira, que ésta dama es de don Juan con mucho estrecho, ypeligra su honor ysu vida en esto. Tello. ;Qué esta es su dama ! Diego.Esta misma. Inés. ¡Ah traidor !¡qué £s lo que escucho !ap. ¿Esto encubierto tenias? Tello.¡Buena la intentaba yo! Turbado me ha la noticia. ¡Cuerpo de Dios! ¡no dijerais que aquesa mujer venía ¿ampararse ávos de un riesgo! Llamadla, éidos aprisa, que yo os guardaré la espalda. Tapaos ,señora. Seguidla. Diego. Señora, venid tras mí. Perdonad, señora prima, que yo con quien vengo vengo. La saca de entre bastidores tapada , ypasa por delante de ellos. Mosq. Escapóse Beatricilla ; salto ybrinco de contento. Vase. T. Detener yo ahora ádon Juan, ap. porque no pueda seguirla , será lo mas importante. Don Juan, Tuerza es que yo siga ádon Diego, por si acaso en este empeño peligra : quedaos vos aquí. Juan. Eso fuera faltar yo ála deuda mia, sabiendo que vá con riesgo. Tello. Es, que para la acción misma os he menester yo aquí. Juan. Siendo así ,aqui éstá mi vida para arriesgarla por vos. Tello. Mi amistad de vos lo fia. Hasta que él esté seguro le guardaré yo esta esquina. Vase. Juan. Inés, señora, áeste lance queda mi fé agradecida, por hablarte con seguro. Inés. Si eso áengañarme camina, ya no lo podrás, ingrato, conseguir mientras yo viva. Juan. ¿Qué es lo que decís, señora? ¡Yo traición! ¿En qué imaginas que la tenga una fineza. LINDO que no hay luz que la compita? lites. Pero hay luz que la descubra, yábien poca se averigua ; pues es tal su desenfado, ytienes dama tan fina, que ofendiendo tu decoro, áun hombre, que no ha tres dias que está en Madrid ,tus finezas ysu liviandad publica. Juan. Señora, viven los cielos que, ageno de esas malicias, no puedo entender tu queja, ni sé de qué se origina. Inés. Pues yo, no agena, don Juan, de tu traición fementida, yya mas desesperada, negándomelo ála vista, te lo diré, aunque al decirlo mayor empeño se siga: piérdase lo que se pierda , donde se pierde mi vida. Esa dama ,que ásu amparo aquí ádon Diego le obliga, tú eres de quien la recata, yella de tí se retira. Ypues sabe un -forastero, que es tan tuya, que peligra hallándola tú con otro, mira si es tu alevosía tan recatada, que al verla de mucha luz necesita. Juan. Oye, señora. Inés. Es en vano. Juan.Tente por Dios. Inés. Mas me irritas. Juan. ¿Pues no me oirás? Inés. ¿Qué he de oirte? Juan. Que ha sido ilusión. Inés. Mi dicha. Juan. ¿Quién te ha dicho esos engaños? Inés. Don Diego, que lo publica, yyo que lo vi. Juan. ¿No sabes su locura? Inés. Si porfias , harás, don Juan, que en mi ofensa pase ádespecho la ira. Vase. Juan. Vive el cielo, que este necio ha de costarme la vida; iré ábuscarle yáver de dónde nace este enigma. JORNADA TERCERA. So/en Beatriz, D.Diego, yMosquito . Beatriz.Yaserá, el pasar de aquí, arriesgarme áotro cuidado. Diego.Compañía de ahorcado no es, señora, para mí. Yo os he de dejar segura ysin lesión, ¡vive Dios! yhasta que lo estéis ,con vos he de ir áDios yventura. Beat.Mosquito, ¿qué hemos de hacer, si él dá en este desatino? Mosq.Aquí no hay otro camino sino arrancar ácorrer. Beatriz. ¿Por si ásu vista me robo, no le sabrás tú apartar? Mosq. Nadie se puede librar de un bobo, sino otro bobo. Diego. ¡Secreto para conmigo! ¿Qué te dice? Mosq. Que vá ahora la condesa mi señora muy asustada contigo. Diego Eso es tomalio al revés. ¿Pues no voy yo ádefcndella, aunque venga contra ella el armada del inglés? Mosq. Es que estáis junto ála entrada de su casa ,ysi los dos llegáis, la verán con vos. Diego. ¿Qué importa, si vá tapada? Mosq. ¿Pues si vén átu beldad seguirla, no es cosa expresa que han de creer que es la Condesa? Diego. Esa es la pura verdad: pero si dejarla intento, cuando de mí se amparó , ysucede algo, estoy yo obligado al saneamiento. Ademas, que fuera acción llena de incivilidad. Beatriz. ¿No veis que eso es necedad? Diego. Mas que sea discreción. Vos no habéis de ir sin mí, ycreed4 ,si esto no basta , que he de acompañaros basta el postrer maravedí. Beatriz. Ya que estáis determinado, venid, pues eso queréis, yála puerta no lleguéis. D. No be de ir sino hasta el estrado: no lo excuséis. Mosq. ¡Guarda Pablo í Beatriz. ¿Vos en mi casa tras mí? Diego. ¿Pues qué peligro hay allí? Mosq. ¿Qué sé yo, lo que hará el diablo? Por aquí la he de escapar. ap. Señor, advierte una cosa, que esta Condesa es golosa, yesto lo hace por entrar sola en ese confitero, ácomprar dulces sin susto. Diego. Tiene lind ísimo gusto; áeso entraré yo el primero. Mosq. ¿Llevas dinero? Diego. Ni blanca. Mosq. ¿Pues áqué has de entrar allá? Diego. ¿Pues que riesgo en eso habrá? Mosq. Donde está tu mano franca, ¿has de consentirla que pague lo que ácomprar vá ? Diego. ¿Eso dudas? Claro está que se lo consentiré Mosq. .¡ Ala Condesa ! Diego. ¿Pues no? ¿Eso quieres que la arguya? Ni aun áuna criada suya no se lo estorbara yo. Mosq. ¿Qué dices? Que eso es quedar en una acción afrentosa. Diego. Hermano, si ella es golosa, ¿téngolo yo de pagar? Mosq. Aquesto es cosa perdida. ap Beatriz. ¡Ay desdichada de mí! • Don Juan viene por allí. Mosq. Su primo ,pese ámi vida. Diego. ¿Quién? Mosq.Don Juan ,de par en par. 24 EL L 11. Pues ahora, ¿que hemos de hacer? Mosq. Irnos, ytú defender que no nos pueda alcanzar. Diego. Ysi no puedo atajarle , si acaso viene muy fuerte, ¿qué he de hacer ? Mosq . Darle la muerte. Diego. ¿Darle la muerte? Mosq . Omatarle. Diego. ¿Ysi no trae mal humor, ydetenerle por bien puedo ?• Mosq.Mátale también. Diego. Pues manos ála labor. Beatriz. No permitáis que se acabe de arriesgar la vida mia. Diego. Váyase Vueseñoría, que ya estoy pensando el cabe. Mosq. Detenedle bien. Diego. Sí haré. Mosq. Ya podemos escurrir. Beatriz. Detenedle sin reñir. Diego. Sin reñir le mataré. Mosq. Arranquemos ácorrer, mientras él queda en arrobo. Beatriz. ¡Jesús! harta voy de bobo. Mosq. No es poco para mujer. Vanse. Diego. Amucho quedo empeñado, si este hombre en seguirla dá: pero bien hecho será: que un primo es medio cuñado. Juan. En haberme detenido con tal cuidado don Tello, reconozco que es verdad lo que les dijo don Diego: ypues aquí le he alcanzado, he de averiguar su intento. D. Hombre, mira lo que haces, ap. que vas andando ymuriendo. Juan. ¿Señor don Diego? Diego. ¿Don Juan, qué queréis ? Juan. Buscándoos vengo. Diego. Como no paséis de aquí, seré muy servidor vuestro. Decid ,qué es lo que os ocurre. Juan. Lo que yo deciros quiero, aquí os lo puedo decir. Diego. De vida sois según eso. Juan. Vos habéis dicho delante de vuestra prima ydon Tollo, INDO que aquella mujer tapada, que ahora os iba siguiendo, la recatábais de mí , por importarme su empeño. Yo sé que esto es imposible; porque yo en Madrid no tengo mujer que pueda importarme , ni por amor, ni por deudo: ysiendo así que es fingido, de vos entender pretendo ¿para qué fin lo fingisteis ? Diego. Eso es peor, vive el cielo; ap. porque si él fuera tras ella, le matára sin remedio, pues ya lo había pensado: pero matarle por esto no lo he pensado, yno es fácil. Juan. ¿Qué decís? Diego. Ya voy áello. Señor don Juan ,que yo dije ámi tio ese embeleco, para escaparme de allí, es verdad yno lo niego: ¿pero eso, ávos qué os importa? Juan. ¿Pues vos, siendo caballero, lo dudáis? El que se entienda que dama óparienta tengo tan liviana, que de mí anda con otros huyendo. Diego. Pues si vos sabéis que es falso, yos aseguráis en eso , ¿qué importa que yo lo diga? Juan. El que no lo piensen ellos; que la opinión no es lo que es, sino lo que entiende el pueblo. Diego Pues mi tio ¿es pueblo acaso? J. Es parte de él, que es lo mesmo. Diego. Don Juan, esto no os importa mas, de que no tenga zelos Leonor de lo que yo dije, como es vuestro galanteo: remediando esto ¿habrá mas? Juan. Yo no os pido nada de eso. Diego. Pues veis aquí, que lo dije, que es la verdad; ¿qué remedio? Juan. Que vos habéis de decir átodos los que lo oyeron, el intento que tuvisteis, yque yo os obligo áello. Diego. ¡No es nada la añadidura del decir vos! Eso es bueno: DON Antes me volviera moro, Juan.Pues aquí no hay otro medio. Diego. Pues mas que nunca \e baya. ¡Bien quedaba yo con eso, para ir ála plaza en Burgos áhablar con los caballeros! ¡El toro de las dos madres no hiciera mas ruido entre ellos! Juan.¿Pues cómo habéis de excusallo? D. ¿Gimo? ¡Por Dios, que me huelgo! Usted me tiene por rana , con dos manos ydiez dedos ; con cinco palmos de espada , ylibra ymedia de acero. Juan. Pues aguardad ,yveamos si es mas posible otro medio. Esa mujer ¿os importa? Diego. Ymucho; yáno ser eso, si ella no me importa, áella la importo yo ,que es lo mesmo. Porque me quiere que rabia. Juan.Pues si vos sabéis que es cierto, que ella no me importa ámí , dadle áentender ádon Tello, como acaso, ócon industria, quién es ;para que con esto se sepa, que no es mujer con quien dependencia tengo. D. Por Dios, que la hacíamos buena. ¡Que me pida el majadero que yo publique ásu prima ! ¡Válgate el diablo el empeño! Yo no sé como él lo oyó, porque lo dije bien quedo. Juan.¿Os parece esto mejor? Diego. ¿Vos teneis entendimiento? ¿Y"o manifestar la dama? No se pide eso áun gallego. J. Pues, don Diego, aquí no hay modo de excusarse nuestro duelo, porque yo no he de apartarme de vos sin ir satisfecho. Diego. Pues venios ámi lado, que yo os doy licencia de eso, como durmamos aparte. Juan. Pero esto ha de ser riñendo. Diego. Mas mátala, vive Dios, que si reñimos por esto, se ha de enojar la condesa. J. Don Diego, esto es perder tiempo. Diego. En fin, ¿hemos de reñir? Juan. No tiene el lance otro medio; ysi ha de ser... Diego. Aguardad. Juan. ¿Pues qué queréis? Diego. }yQue primero proteste que soy forzado; porqqe impqrtp para el cuento. : Juan. E$o ámí nada me importa. Dieg. ¡Válgame Dios! yo me entiendo. Juan. Sacad, don Diego, la espada. Diego. Comenzad diciendo el Credo, yabreviadle. r', ,{t) ;r„, . Juan. »¿Para qué ? Diego. Por no daros basta el tiempo de la vida perdurable. Juan. Eso ahora lo veremos. Sale don Merido. ¿Qué es esto, primo don Juan ? i Juan. Los dos tenemos un duelo, '**.-..• que nos obliga áreñir; yvos, como caballero, no nos lo habéis de estorbar. Mendo. Si es justo, yo lo prometo. Juan. Es justo, yél lo dirá. D. No es sino injusto, ymuy necio Yo me he de escapar del lance, ap. enredando en él áMendo. Primo, don Juan galantea, como lo muestra su intento, ánuestra prima Leonor. Yo, por salir sin empeño con una mujer de casa, queriéndola v.er mi suegro, que eran cosas de don Juan dije ámi tío en secreto, llegando él áesta ocasión, por salir de ella sin riesgo. De esto resulta, sin duda, que Leonor de él tenga zelos, yél, para satisfacerla, que esto no puede ser menos, quiere que yo me desdiga; yo le digo que no puedo : sobre esto hemos de renir, venistes vos áeste tiempo yno he de reñir yo agora, porque no es igual el riesgo, que un primo al lado es ventaja a como lo dice el proverbio. Esto supuesto, don Juan, buscadme yos cuerpo ácuerpo , D Mosq. No señor, porque al entrar ella entraba con aquel, yel pobre que entraba ,cuando entraba él ,no llegó. Tello. ¿Pues quién era aquel que entró? Mosr¡.Eso es lo que voy con lando. Entró ella, ycuando entraba, entró el pobre ;fue don Diego , ycomo entró con sosiego, después de entrado allí estaba; yde esto se quedó loco , porque entraba muy esquivo. Tcllo.No lo entiendo por Dios vivo. Mosq. Pues eso ,ni yo tampoco. I. Beatriz, ¿qué es lo que está hablando Mosquito? Beatr.Los naipes son.' Ines. ¿Pues qué es esta confusión? Heñir.¿No ves que está barajando? Tcllo. ¿Quién áquién vino á.buscar? Mosq. ¿Luego no lo has entendido? Tello. No; ni explicarle has sabido. Mosq. Pues vuélvotelo ácontar. El buscó áquien le buscaba, porque ella buscando vino, ybuscando de camino, él buscó lo que allí estaba: yel pobre que los buscó , no buscó duelos agenos. Tello. Ahora lo entiendo menos. Mosq. ¿Pues qué culpa tengo yo? Tello. Tú has de apurar mis enojos; ¿qué dices? Mosq. ¡Ay tal rigor! Viven los cielos ,señor, que lo vi con estos ojos. Tello. ¿Qué es lo que viste? Mosq. Esta historia. T. ¿Qué historia? que en tu torpeza no tiene pies ni cabeza. Mosq.Pues no será pepitoria. Tello. ¿Sabes tú si él de ella es dueño, ótiene empeño? Mosq.¡Ay tal! como yo no soy su mayordomo, qué sé yo si tiene empeño. Tello. Anda ,vete, mentecato; que eres un simple. Mosq.Eso quiero. Tello. ¿Para qué apuro yo dudas donde me avisa un ejemplo? LINDO No hay honra puesta en mujer segura de aquestos riesgos ; yhoy ,pues me le dá este caso, lograr el aviso quiero casando luego ámis hijas. Inés. Beatriz, aunque yo no enlie.,. áMosquito, el desengaño he logrado de mis celos; yen albricias salgo áhablar por ti ámi padre. Beatr.Eso espero. Inés. ¿Padre yseñor? Tello. Inés mia. *¿Quién viene contigo? . Inés. El ruego de Beatriz me ha condolido: por ella ápedirte vengo que vuelvas árecibirla. Tello. Si es tu gusto, ¿cómo puedo negártelo? Quede en casa. Sale don Diego al paño. Diego. Adecir vengo resuelto ámi tio que disponga de mi prima ;pues yo tengo mejor boda en la condesa. Inés. Ya se logró tu deseo; agradécelo ámi padre. Beatr. Los pies mil veces te beso. Tello. Ya tú quedas recibida, yyo de ello muy contento. ».vMosq. ¡Qué es lo que miro! ¡Ay Jesús! que hemos dado con los huevos en la ceniza ,Beatriz. Beatr. ¿Qué es lo que dices? Mosq. Don Diego está viendo esta función. Beatr.Salióse todo el puchero. Tello. Inés, ven áprevenirte, que ya está todo dispuesto, yos habéis de desposar luego que venga don Diego, Vase. Inés. ¡Ay de mí, Beatriz! ¿Qué dices? Beatr. Vete, señora, allá dentro; que estoy en un gran conflicto, * yestriba en él tu remedio. Inés. Sin vida voy áesperarte. Vase. Beatr. Villano, no hagas extremos,] viendo mi resolución; que con amor no hay respetos. Yo he de ser de su traición testigo, estando aquí dentro, ,DON DI vaquí lie «le ver si ámis ojos se atreve el falso áofenderlos. Mosq. ¡Jesús, qué bien lo ha enhebrado! ¿Señora, pues tú haces eso? ¿Una mujer de tus prendas se tinge humilde, eu desprecio de su honor*, yse acomoda por criada de dou Tello, que puede ser tu lacayo? Beatr.El amor dora los yerros ; yo he de ver con esta industria si se casa ó no don Diego. Diego. Señores ¿qué es lo que escucho? Mil cruces me estoy haciendo. ¡Y dirán que no me alabe! Un testimonio de aquesto tengo de enviar áBurgos. Mosq.¿Y qué ha de decir don Diego si esto vé? B. ¿Qué ha de decir? El alma, viven los cielos, le he de sacar si se casa. Déjame ya ,ómi despecho dará voces como loca. Diego. Señora ,oid ,deteneos. Mosq. ¡Ay señor! pues has venido , mira qué locura ha hecho. Témplala, que está hecha un tigre. Beatr.Yun basilisco, un veneno; aquí vengo áver, traidor, si se hace hoy el casamiento. Diego . ¿Qué casamiento? ¿pues yo no sabéis ya que soy vuestro? • Beatr . No fio de eso, tirano. Diego. ¿Pues de que fiáis? Beatr.* .~De mi incendio, que ha de abrasar esta casa, si aquí ofendida me veo. Diego. Señores ¿estoles encanto? ¿Mi talle es pacto secreto? Señora, ¿pues no advertís que yo permitir no puedo . esto, siendo vuestro esposo? B. No hay que tratar, yo he de verlo. Diego. ¿Qué habéis de ver? Beatr. Si esta noche te casas. Diego. No temáis eso. B. No puede un amor que es fino.... D. ¿Pues, el lustre? B. Todo es menos. D. ¿Y el decoro ?B. No hay decoro. Diego. Por Dios que os volváis. Beatr. No quiero. Sale don Tello. Tello. ¡Ola! ¿qué voces son estas? EGO. i33 Mosif. Sciioi;, por tu honor te ruego que disimules ahora. Beatr. Señor, el señor don Diego de mi señora está hablando. T. ¿Qué habíais, sobrino? ¿qué es esto? Beatr. Señor, me dice que diga... ^¿Qul de decir tú? Esto es bueno: ¿apenas te han recibido, yempiezas ya áhacer enredos? I>. ¿Y he de sufrir yo que trate ap . este vejezuelo clueco ámi mujer de este modo? ?•; • Mosq. Disimula por san Pedro. Beatr. \o, señor, no enredo nada. Tello. Entrate, loca, allá dentro. Diego. Tú lo eres ytu alma, ap. ymientes como mal viejo. Mosq. Sufre, señor, que te pierdes. T. ¿No te vas? B. Ya te obedezco. Diego. Vive Dios... B. Calla, cruel D. ¿Qué dices? B. Que ahora veremos si .te casas. Diego. ¿Eso dudas? B. Aoírlo voy. D. Yo me huelgo. Beatr. Pues aquesta es la ocasión. D. Aquí lo verás. T. ¿Qué es eso? Beatr. Hacer lo que me has mandado. Tello. Llama átus señoras luego. D. Mas señora es ella que ellas ap. lo que va de roí áun cochero. Tello. Sobrino, con vuestras cosas estoy con tanto desvelo , que hasta veros desposado ya no he de tener sosiego. Todo está ya prevenido, ysoló ávos os espero por salir de este cuidado. Diego. ¿De tanto gusto es ser suegro que áserlo os dais tanta priesa? ¿No es mejor, pues estáis viejo, que lo dilatéis un poco, yos dure el oficio menos? Tello. ¿Qué es dilatarlo, ópor qué? Diego. Por unos dias, que aquesto no ha de ser cochite herbite; que una boda no es buñuelo. T. ¿Qué dias? D. Cuatro óseis años ; que ello se hará andando el tiempo. Tello. ¿Qué llamáis cuatro óseis años? Ni una hora ni un momento; luego os habéis de casar. Diego. Pues yo casarme no puedo. Mosq. Acabóse ;esto dió lumbre, ap. Tello.¿Qué decís, que no os entiendo. E 34 EL LINDO D Diego. Que no me puedo casar; ¿lo entendéis ahora? M. Menos. T. ¿Por qué? D. Porque soy casado. Mosq. Yyo soy testigo de ello. Te/lo. ¿Vos, casado? Diego. In facie Ecclesise. Tello. ¿Pues con quién? Diego. Eso no puedo decir, porque es un amigo. Tello. Pues, villano, vive el cielo, que en tí he de tomar venganza de tan osado desprecio. Mosq. ¡Ay, señores, que se matan! Salen por una puerta doña Inés y Leonor; por otra don Juan ydon Mendo. Juan. ¿Qué es esto ,señor don Tello? Mendo. ¿Tio ,qué es esto? Inés. ¡Ay, Leonor! que mi muerte estoy temiendo. Leonor . Padre ,¿qué enojo os irrita? Tello. Un agravio de don Diego, que dice que está casado , cuando yo darle prevengo ámi hija por esposa. Mend. Esto es que tomó el consejo ap. de doña Inés ,ylo excusa , valiéndose de este medio : mas yo en favor de don Juan he de enmendar el empeño. Tio, aunque don Diego ha dicho que está casado, no es cierto: él después que vino supo que don Juan tenia intento de pediros ámi prima; yél ha sido tan discreto que lo calló enamorado por veros en otro empeño. Don Diego por él lo deja. Diego. No lo dejo tal por eso , sino porque estoy casado , digo otra vez ,yno puedo. ¿Quiere usted que me encorocen? Tello. Hagaisloó no por aquello, don Juan ¿es esto verdad? Juan. Yo, señor, si la merezco, F 0NDIEGO. no aspiro ámayor ventura que la de ser hijo vuestro. Tello. Yo me honro mucho con vos ; yel castigo mas severo de este necio es que la pierda. Dadle áInés la mano luego. Juan. Con el alma ycon mil vidas. Inés. Con otras tantas la acepto. Tello. Yos ,Mendo ,dadla áLeonor. Leonor. Con gozo se la prevengo. Diego. Pues ahora verán mi hoda, supuesto que esas se han hecho. Mosq. Antes se ha de ver la mia. Señor, yo hago lo que veo; Beatriz se casa conmigo. Tello. Yo darla el dote prometo. Díla que salga acá fuera. Mosq. Señor, tened ádon Diego, porque no me descalabre , que aquí se acaba el enredo. Ah Beatriz ,dame esa mano. 1Beatriz saliendo. Yo, aunque indigna te la ofrezco. Diego. ¡Ah picaro! ¿á mi mujer tienes tal atrevimiento? T. ¿Qué mujer? D. Esta que veis es mi mujer. T. Bien por cierto. ¿Y por aquesta criada Idejais ámi hija? Diego. Eso es bueno; ¿qué criada ,si es condesa , yse disfrazó por celos? Descubrios ya ,señora. IBeatr. Yo descubriros no puedo mas de que soy Beatricilla, yvos el lindo don Diego. ID. ¿Pues cómo es esto ?M. Mamola. Diego. ¡Villano! ¡viven los cielos...! IMosq. Aquí no hay áque apelar ; que no lo sufriera el pueblo. IDiego. Pídase ,si quedo mal. Mosq. Ycastigando este necio águsto de los oyentes , aquí con aplausos vuestros dichosamente el poeta Ida fin al Lindo don Diego. IN. Madrid, i833. IMPRENTA DE D. M. DE BURGOS.