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Un informe para la reforma laboral 2005

Cruz Villalón, Jesús

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1 UN INFORME PARA LA REFORMA LABORAL 2005 en ecue do de Paco T ujillo, ejemplo de hones idad, es ue zo y cohe encia 1.- An eceden es y condicionan es: el diálogo social El inicio de la ac ual legisla u a, con la p esencia de una nue a mayo ía pa lamen a ia, ha p o ocado una indiscu ible e alo ización del diálogo social, que al inal de la p eceden e legisla u a pa ecía que languidecía. Es e nue o impulso del diálogo social se enma ca en una ya dila ada expe iencia de cop o agonismo an o de los in e locu o es sociales como del p opio Gobie no en la ges ión conjun a de nues o sis ema de elaciones labo ales, que a anca ya con los inicios de la p opia ansición polí ica. Bas e con eco da que en es os momen os es amos conmemo ando el ein icinco ani e sa io del Es a u o de los T abajado es de 1980, cuyo ex o en aspec os esenciales del igen e modelo de elaciones labo ales ue consensuado en e cie as o ganizaciones sindicales y emp esa iales, con indi ec a in e ención del Gobie no ambién, a a és del Acue do Básico In e con ede al de 1979. Es e diálogo social ha enido mul i ud de o mas de exp esa se y, como odo, sus momen os de esplendo y ambién sus ins an es de decadencia. El que a anca en es os momen os iene muchos elemen os en común con odos los p eceden es, pe o de igual o ma p esen a sus elemen os de singula idad. En es os momen os puede esul a de mayo in e és lo que de pa icula se obse a en el p oceso de diálogo social en el que nos encon amos inme sos. A al e ec o, lo p ime a que llama la a ención es que es a conce ación social a anca con un ipo de documen o has a el p esen e ela i amen e inédi o, como es el i mado en e el Gobie no y los in e locu o es sociales con echa de 8 de julio de 2004, bajo el í ulo de “Decla ación pa a el Diálogo Social 2004: Compe i i idad, empleo es able y cohesión social”. Se a a de un ex o a a és del cual los i man e con eccionan una a modo de “hoja de u a” de lo que debe se la conce ación social a lo la go de los p óximos años, en p incipio coinciden e con la p esen e legisla u a. En el pasado qué duda cabe que en di e sas ocasiones ha exis ido un hilo conduc o común de odos aquellos Acue dos de conce ación celeb ados de o ma coinciden e en un mismo pe íodo, espondiendo odos ellos en su conjun o a una misma o ien ación de las polí icas labo ales y sociales. Aho a bien, ese ipo de p ocesos de conce ación o malmen e había a ancado como independien es y, po ello ambién, habían desembocado en documen os di e enciados, p ecisamen e po que e an el esul ado de mesas de diálogo social di e enciadas y cons i uidas en ases di e en es de la in e locución sociolabo al. En es a ocasión, po el con a io, se quie e o ece una imagen de unidad desde el p incipio, an o en lo p og amá ico como en las posiciones de las pa es e incluso en lo p ocedimen al; y eso es lo que se quie e esceni ica p ecisamen e a a és de la ima po las pa es del documen o de e e encia de 8 de julio de 2004. 2 Unidad en lo p og amá ico, en el sen ido de que a a és de esa Decla ación se es ablece odo un lis ado de ámbi os, has a un o al de ece, espec o de los cuáles se anuncia un comp omiso de ab i p ocesos de conce ación pa icula es sucesi os o simul áneos a lo la go del p óximo pe íodo. Con ello, se iden i ican las ma e ias sob e las que las pa es conside an necesa io ac ua , con is as a acome e e o mas en nues o modelo labo al y social. Si ya de po sí los ex os u o de los acue dos de conce ación social suelen ene un ca ác e más de alcance polí ico que ju ídico- o mal, ello se e ue za en es a ocasión, pues lo que encon amos es un p e-acue do de iden i icación de las ma e ias sob e las que se p e ende cen a de u u o los conc e os p ocesos de conce ación social. Dicho de o o modo, es una conce ación pa a conce a . Sin emba go, con ello no que emos des alo iza la ascendencia de la i ma de es e documen o, pues con el mismo se ma can impo an es pau as de ac uación común en el inmedia o u u o, iden i icando en conc e o los con enidos que odas las pa es coinciden deben se obje o de la misma. Asimismo cabe habla de unidad en las posiciones de las pa es, aho a en el sen ido de que los i man es explici an una ue e p edisposición a o able a consensua el conjun o de e o mas que p ecisa nues o sis ema labo al y social en es os momen os. Más aún, dicha p edisposición no solamen e se esceni ica en un con ex o cada ez más in luyen e po los signos ex e nos p opios de una sociedad mediá ica, sino que además se hace con conc e os posicionamien os comunes. Hab ía que esal a a es os e ec os que dicho posicionamien o consensuado se lle a ambién al e eno del diagnós ico común, es deci , implica que las pa es i man es a i man compa i unas mismas p emisas, uno mismo alo es y una misma o ien ación de las polí icas opo unas, lo que se e leja en diagnós ico simila del pasado, una idén ica alo ación de las ca encias del p esen e, así como una común iden i icación de los ocos de a ención en la ac uación inmedia a. Más allá de los in e eses p opios de endidos po cada uno de ellos, es as coincidencias de posiciones pe mi en allana el camino, en el sen ido de que p edispone las ac i udes con las que las pa es se han de sen a en las di e sas mesas de conce ación p og amadas. Finalmen e, la Decla ación de julio de 2004 ambién con empla una unidad en lo p ocedimen al. De una pa e, se p e é que cada una de las ma e ias p e iamen e iden i icadas como obje o de la conce ación u u a a a discu i po sepa ado, en di e sas mesas de negociación, de modo que su esul ado puede se dispa . Aho a bien, ello no se con apone a una coo dinación mínima de los di e sos p ocesos, po cuan o que se p esupone que odos ellos esponden a un mismo espí i u y obje i os. Y esa coo dinación se ma e ializa en di e sos ins umen os que lo p opicien. El más impo an e de odos ellos es el de la c eación de una Comisión de Seguimien o y E aluación, con el in de es ablece las p io idades, el calenda io y el mé odo de abajo pa a abo da los asun os con enidos en los dis in os ámbi os de diálogo social iden i icados en el documen o. Asimismo, dicha Comisión asumi á la labo de e alua las medidas que se ayan adop ando como esul ado del diálogo social que se ab e con el mismo, alo ando su adecuación y p oponiendo en su caso las e isiones pe inen es. En de ini i a, se a a incluso de un mecanismo de e oalimen ación, que puede pe mi i una es abilidad e incluso ins i ucionalización de los canales pe manen es de conce ación social a lo la go de oda la legisla u a. P ecisamen e en ese con ex o de lo p ocedimen al, la p opia Decla ación pa a el diálogo social 2004 es la que p e é el enca go a una Comisión de expe os de la 3 elabo ación de un In o me, a a és del cual se e alúen las polí icas de empleo acome idas desde el pe íodo 1992-1994 has a la ac ualidad: sus ins umen os legales, la es a egia de es ímulos a la con a ación, el compo amien o del sis ema de p o ección a los desempleados, e c. La p e ensión es, po añadidu a, que las conclusiones del abajo de la Comisión de Expe os se pongan a disposición de los i man es pa a las ac uaciones y e o mas que los mismos conside en necesa ias. Resul ado de ese enca go ha sido el in o me elabo ado po dicha Comisión de expe os y en egado a la Comisión de Seguimien o a inales de ene o del p esen e año, bajo el í ulo de “Más y mejo empleo en un nue o escena io socioeconómico: po una lexibilidad y segu idad labo ales e ec i as”. Po an o, dicho In o me p esen a pa icula idades no ables dignas de mención en lo me odológico, que llegan a condiciona necesa iamen e ambién su con enido. Es cie o que odos es os in o mes suelen concebi se como documen os que an más allá de lo me amen e académico, en el sen ido de que cons i uyen es udios que si úan en el plano de lo p oposi i o y no de me a desc ipción de la si uación en la que se encuen a una de e minada ma e ia; suelen se odos ellos documen os solici ados con la p e ensión de o ien a el desa ollo u u o de las polí icas públicas. Sin emba go, en es a ocasión la u ilización del In o me como he amien a ins umen al del diálogo social se p esen a mucho más inmedia a y acen uada. Po ello, el In o me en cues ión se encuen a odeado de un an es y un después que condiciona no ablemen e su alo e impac o. Un an es po que, como dijimos, el enca go y elabo ación del In o me iene p ecedido de la i ma de la Decla ación de julio de 2004. Como indicamos, en dicha Decla ación las pa es a ancan de p emisas comunes, de modo que compa en un mismo diagnós ico espec o del impac o de las polí icas ejecu adas en el pasado en ma e ia de empleo y me cado de abajo; con lo cuál el In o me, al ma gen de la au onomía y esponsabilidad in elec ual de la Comisión, pa e de las alo aciones p e ias comunes de Gobie no e in e locu o es sociales. Más aún, la Comisión de Seguimien o jun o, con el enca go, en ega a la misma un manda o espec o de cuál debe se el con enido del In o me que se les solici a, manda o en el que se insis e en las p emisas alo a i as desde las que se deben pa i . Manda o po medio del cual se le plan ean explíci amen e has a un o al de 13 cues iones que deben se con es adas: 1) si uación global del me cado de abajo, con pa icula a ención a la empo alidad; 2) la polí ica de es ímulos a la con a ación; 3) ca ac e ís icas de las igu as con ac uales igen es, incluido el abajo a iempo pa cial; 4) unciones de la empo alidad y mecanismos al e na i os de lexibilidad; 5) empo alidad jus i icada e inadecuada desde el pun o de is a económico; 6) nue as o mas de o ganización emp esa ial del abajo, con pa icula a ención a las con a as, emp esas de abajo empo al y au ónomos; 7) e olución del abajo de la muje ; 8) sis ema de p o ección po desempleo; 9) me cado de abajo y p oduc i idad. En sen ido nega i o y de o ma implíci a, los in e locu o es sociales ambién desean que o os con enidos queden o illados del in o me, po que en ienden no e ie en a la ac uación p oyec ada sob e el me cado de abajo, o bien po que desean que se abo den en o o momen o o con o me a o os mé odos. Dicho de o o modo, no odo lo que es á p og amado en la “hoja de u a” de julio de 2004 se que ía que ie a abo ado po el In o me de la Comisión de expe os. Bien es cie o que hoy en día odo el conjun o de las polí icas labo ales e incluso las sociales acaban epe cu iendo sob e el ni el de empleo y las condiciones de abajo. Pe o ha sido cla a olun ad de los in e locu o es sociales que desde el pun o de is a me odológico cie as ma e ias queden 4 emi idas a o os ámbi os o a o os momen os empo ales. Po ejemplo, a es as al u as la conce ación social de i ada de la Decla ación de julio de 2004 ya ha dado cie os u os, que han discu ido po canales pa alelos y di e en es; piénsese a í ulo de ejemplo en lo ela i o a la e o ma del sala io mínimo in e p o esional y del nue o “indicado público de en a de e ec os múl iples” (IPREM), a la ecupe ación de la au o ización legal a la negociación colec i a pa a la in oducción de ó mulas de jubilación o zosa, o bien a la ansposición de las Di ec i as Comuni a ias en ma e ia de in o mación y consul a a los ep esen an es de los abajado es. Es más, del ex o de la Decla ación de 2004, se obse a la olun ad de que cie os asun os queden pos e gados a momen os pos e io es en la legisla u a, como es el caso de la e o ma del ma co no ma i o de la negociación colec i a; o bien que o as ma e ias se a engan a pau as que p o ienen de o as uen es, como es odo lo ela i o a la implemen ación del Pac o de Toledo en lo que a ec a a nues o sis ema público de p o ección social. Ello no disminuye la ampli ud de los con enidos ma e iales obje o de un In o me que necesa iamen e ha de con empla odas las a is as implicadas en la e o ma del me cado de abajo: égimen de con a ación, condiciones de abajo, impac o de la p o ección de desempleo sob e el empleo, o mación p o esional, se icios públicos de empleo, inculación en e cualquie e o ma legal y sucesi a negociación de los con enios colec i os. Pe o de igual o ma lo aco a, ma cando un p ede e minado con enido ma e ial al mismo. Más ele an e aún si cabe es el después del In o me, p oyec ado sob e el mismo en el momen o de su elabo ación. En e ec o, como ya ha quedado pa en e, el In o me no a di igido al deba e gene al, sino exp esamen e a di igido a quienes an a p o agoniza , como miemb os de la mesa co espondien e, la conce ación social en cie nes en ma e ia de e o ma del me cado de abajo. Po an o, se a a de un In o me no sólo su gido “de” la conce ación social, sino sob e odo de un In o me “pa a” la conce ación social. Es un In o me inalis a inmedia o, a u iliza como ma e ial de abajo básico en la conce ación inmedia amen e sucesi a. Las pa es deciden no pone en ma cha la conce ación has a que se en egue el In o me, pe o igualmen e p e enden a anca con la misma sob e la base de lo con enido en el In o me. A es os e ec os, lo que más me in e esa esal a es que el ci ado In o me p esen a un condicionan e limi a i o de sus conclusiones inales, que se conc e a en que el mismo iene que se conscien e de que el con enido inal de las posibles e o mas a abo da es esponsabilidad úl ima del Gobie no y de los in e locu o es sociales; y, sob e odo, que la Comisión de expe os no podía en modo alguno suplan a la au onomía de los in e locu o es sociales y del pode público a la ho a de abo da la conce ación social en es a ma e ia. El esul ado inal e a el de la imposibilidad de o mula p opues as conc e as, pues de lo con a io coa a ía muy in ensamen e la libe ad de conce ación de las pa es que se p e eía inmedia amen e a con inuación. A ello coadyu a la p opia composición de la Comisión, designada de o ma consensuada po Gobie no e in e locu o es sociales. Como se indica en la p esen ación misma del documen o se ha p e endido se “ espe uosos con la plena au onomía an o del Gobie no como de los in e locu o es sociales a la ho a de enca a el p oceso de conce ación social que se a ecina”. Eso sí, al p opio iempo el documen o enía que se de u ilidad a las pa es i man es, lo que implicaba que no podía queda se en un me o ex o academicis a, de desc ipción neu a del pasado y de asép ica p esen ación de la si uación p esen e. Todo diagnós ico, pa icula men e cuando el mismo e ie e a la ealidad económica y social, 5 iene un indudable componen e alo a i o y a ello no escapa en modo alguno es e In o me; ya se sabe que los análisis que en es e ámbi o se p e enden p esen a a sí mismo como los más impa ciales acaban siendo los más ma cados ideológicamen e. De ello se es plenamen e conscien e en el In o me y no se elude la di icul ad que ello compo a. El In o me necesa iamen e es á p eñado de alo aciones, po la ía de señala elemen os posi i os y nega i os de las polí icas pasadas, iden i icación de las ca encias ac uales y ijación de los ámbi os en los que se debe ía ac ua y en qué di ección se debe ía hace . En de ini i a, con espe o a lo que se haga después po sus p o agonis as eales, el documen o con iene una de e minada alo ación del momen o en el que nos encon amos y, sin se exp esas, asluce impo an es ecomendaciones. En de ini i a, un sagaz lec o puede ex ae ele an es p opues as de e o mas, sin p esen a se o malmen e como ales. La p ueba más elocuen e de ello es que los p opios p o agonis as de la conce ación social de e o ma del me cado de abajo u iliza án el ex o a a o de sus conc e as p opues as. A pa i de es a p esen ación del ma co en el que se elabo a el In o me, podemos p ocede a esal a su signi icación básica en a ención a su con enido. La o ma a nues o juicio más sin é ica y o denada de hace lo es i desg anándolo en unción del í ulo mismo del In o me: “Más y mejo empleo en un nue o escena io socioeconómico: po una lexibilidad y segu idad labo ales e ec i as”. 2.- Obje i os: “más y mejo empleo” El pun o de pa ida es que el me cado de abajo español p esen a en es os momen os dos dé ici o ca encias p incipales: de un lado, un escaso ni el de empleo; de o a pa e, unas al as asas de empo alidad. Y, a eno de esos dos da os, los obje i os cla e a ma ca con cualquie ipo de e o ma que se a on e deben se el de ele a signi ica i amen e nues a asa de ocupación, en pa alelo a una educción no able de la empo alidad en nues o me cado de abajo. En la úl ima década se ha e i icado en nues o país un in enso c ecimien o del empleo, en é minos absolu os casi 6 millones de ocupados más, lo que ha pe mi ido ele a nues a asa de ocupación en más de 10 pun os po cen uales, pasando desde el 49 % has a supe a ya el 60 %. Las ci as apo adas po la Encues a de Población Ac i a del p ime imes e de 2005 han esul ado so p enden es po lo muy posi i os de sus esul ados globales, de modo que no sólo mues an que seguimos con un impo an e c ecimien o del empleo, sino que incluso és e pa ece inc emen a se en compa ación con el inmedia o pasado; cuando pa ecía que es ábamos en el inal de un ciclo expansi o y, sob e odo, ago ado el modelo p eceden e de c ecimien o del empleo, los da os es adís icos pa ecen que desmien en al p edicción. Aho a bien, odo ello debe pone se ambién en conexión con el hecho de que en la cumb e de Lisboa y en el ma co de la Es a egia Eu opea pa a el Empleo, las ins i uciones comuni a ias se ma ca on como obje i o de la coo dinación de las polí icas de empleo alcanza en la Unión Eu opea, a la al u a del año 2010, una asa de ocupación del 70 %, que queda a ma e ializada además en un 60 % en e las muje es y un 50 % en e los mayo es de 55 años. Na u almen e si el pun o de mi a se si úa en log a ales ni eles de ocupación, España aún se encuen a lejos de log a lo, aún es amos po debajo de la media de la asa de ocupación de los países de la UE que se comp ome ie on a alcanza esas me as; y, pa icula men e, nos encon amos muy lejos en lo que e ie e a las ci as en e la 6 población emenina y la de población de edad más a anzada. Cie amen e el e o es muy ambicioso, pe o en igual medida su lejanía es exponen e cla o de que aún nos encon amos con una debilidad no able en cuan o al ni el de empleo p opo cionado po la ac i idad económica de nues o país. A al e ec o, el In o me indica que “la mejo con ibución que pueden hace las polí icas mac oeconómicas (mone a ia y iscal) al c ecimien o económico equilib ado y sos enido consis e en p omo e un escena io de es abilidad mac oeconómica que pe mi e man ene asa de in lación bajas y unas cuen as públicas saneadas”. Pe o, de igual o ma, se en iende que ello es de odo pun o insu icien e, po que “el c ecimien o du an e la úl ima década po la economía española mues a algunas debilidades”. Y po ello se indica ambién que “Las polí icas de empleo ocupan un luga p io i a io en la agenda polí ica, pe o ambién o as e o mas es uc u ales son imp escindibles”. En pa alelo, es unánime hoy en día la alo ación de que el asgo nega i o de singula idad más no able con di e encia de nues o me cado de abajo se si úa en las ele adísimas asas de empo alidad que p esen a, de modo que seguimos siendo po desg acia el Es ado miemb o de la UE con po cen ajes más ele ados de empo alidad. A pesa de que se puedan alo a posi i amen e las medidas labo ales adop adas en la úl ima década, y ello en azón de los esul ados posi i os cons ados, lo cie o es que el descenso de la empo alidad ha sido bas an e modes o, al menos bas an e más educido de las expec a i as que se pudie on c ea o concebi con las e o mas de la úl ima década. A pesa de que globalmen e se ha log ado que se p oduzca un descenso en o no a 4 pun os po cen uales, no hemos llegado a baja nunca de la ba e a casi psicológica del 30 % de empo alidad. Incluso es p eocupan e que es a asa se haya inc emen ado po p ime a ez en muchos años con los da os de la úl ima EPA; más aún es muy p obable que el ace ado po muchos mo i os úl imo p oceso de egula ización de inmig an es ex acomuni a ios, sin luga a dudas a a p o oca un nue o inc emen o de la empo alidad, pues la o ma de acili a es a no malización ha enido que se con una supe io ape u a hacia o mas de con a ación empo al; en la medida en que el equisi o cen al exigido es un comp omiso de con a ación empo al cuando menos po seis meses, es muy p obable que ello de luga a un nue o inc emen o de la asa de empo alidad, a la is a del ele ado núme o de ex anje os bene iciados con es a egula ización. Es cie o que el enómeno de la empo alidad en nues o me cado de abajo no puede con empla se como un odo uni a io y homogéneo, pues su desag egación po di e en es ac o es o ece un pano ama de no able complejidad, lo que hace p esumi que las causas desencadenan es son muy dispa es. Po ejemplo, es llama i o que la endencia sea al inc emen o de la empo alidad en las Adminis aciones Públicas, mien as que disminuye en el sec o p i ado. Es igualmen e so p enden e que, con aplicación de la misma legislación e idén icas e o mas, se ap ecie una endencia no able a la disminución de la empo alidad en conc e as Comunidades Au ónomas, en an o que en o as se mani ies an ue es esis encias a ello e incluso que se llegue a obse a un inc emen o. En los mismos é minos, las di e encias son muy no ables a endiendo a los sec o es p oduc i os, siendo muy in ensa la empo alidad en ac i idades ales como la cons ucción, la hos ele ía y se icios inculados al u ismo. Asimismo la empo alidad es mucho más in ensa en e los jó enes, los abajado es de escasa cuali icación p o esional e incluso en e las muje es. En odo caso, lo que si es e iden e es que en su conjun o la empo alidad cons i uye en es os momen os el 7 p oblema po excelencia de nues o me cado de abajo, exis iendo una pací ica coincidencia de odos en ese da o, aun cuando na u almen e las causas y el ipo de medidas que hayan de adop a se al espec o di ie en cuali a i amen e según posiciones e in e eses. Más aún, uno de los cambios que se obse a como más signi ica i o en nues a con a ación labo al, ocul o as las habi uales conside aciones en o no a las asas globales de empo alidad, se si úa en el hecho de una ex ensión muy no able de los con a os de muy co a du ación. No es ya sólo que un amplio po cen aje de los asala iados no engan un con a o po iempo inde inido, sino que adicionalmen e en cie os sec o es las nue as ecnologías y las nue as o mas de p oducción p opician la celeb ación de con a os de menos de una semana de du ación. 3.- Con ex o: “un nue o escena io socio-económico” Las dos ca encias esal adas an e io men e, qué duda cabe, no cons i uyen no edad alguna en nues o pano ama. Más aún, se a a de dos elemen os –ni el de empleo y empo alidad- que es án p esen es en nues o me cado de abajo desde hace bas an e iempo y asen ados cuando menos en e noso os desde mediados de la década de los años 80. Sin emba go, lo no edoso es el con ex o ac ual en que se p esen an ales ci cuns ancias. En e ec o, lo más llama i o es que, de o ma algo más di ícil de pe cibi a p ime a is a, esos da os se p esen an aho a en un nue o escena io socioeconómico. La ealidad ha cambiado cuali a i amen e en los iempos más ecien es, lo que o o ga un colo especial a esas adicionales ci cuns ancias nega i as de nues o me cado de abajo. Pa a empeza , nos en en amos a cambios p o undos y di ícilmen e e e sibles en nues o pano ama social, con inmedia a epe cusión sob e el mundo del abajo. De ellos, c eo obligado esal a los es más in luyen es a mi juicio. En p ime luga , el muy ue e impac o de la inmig ación ex acomuni a ia, que inc emen a no ablemen e la población que demanda empleo y equie e de p o ección social en el medio y la go plazo. Es e enómeno, que nos ap oxima a la es uc u a social de los países eu opeos más desa ollados y más p óximos al nues o, sin emba go en esos o os países se ha p oducido con an e io idad y de o ma más pausada; mien as que en e noso os la a luencia de inmig ación, no sólo es un enómeno mucho más ecien e, sino que además ha c ecido exponencialmen e con una in ensidad inusi ada y p obablemen e inespe ada pa a odos en su cuan ía. A es as al u as, la población ex anje a en España se si úa ya en o no a los es millones de pe sonas y se ap oxima ápidamen e al 10 % del o al de los esiden es. Cie amen e ello ha cons i uido un ac o de en iquecimien o gene al de nues a sociedad, incluso de las po encialidades de nues o desa ollo económico; pe o, de igual o ma, que duda cabe, que ambién nos en en a a nue os e os y, en odo caso, o ece un nue o escena io social con indudable in luencia sob e la e olución de nues o me cado de abajo. En segundo luga , el pe cep ible en ejecimien o de la población ocupada, pa icula men e de la población nacional, mani es ada po medio de un e aso en la inco po ación de los jó enes al me cado de abajo, al p opio iempo que las nue as coho es gene acionales son más educidas po el impac o ya pe cep ible del descenso 8 de la na alidad de la población española. Ese da o incide di ec amen e sob e las nue as polí icas suge idas desde Eu opa en o den a p olonga la edad de jubilación de la población ocupada de edad más a anzada, con su doble impac o sob e el sis ema público de Segu idad Social y sob e la es uc u a gene acional de nues o me cado de abajo. En e ce luga , el de ini i o asen amien o de la inco po ación de la muje al abajo. Es a p esencia de ini i a de la muje en el ámbi o del abajo e ibuido, no solamen e se gene aliza en é minos cuan i a i os y cuali a i os, sino que coloca en luga muy des acado p eocupaciones que en el pasado e an de segundo g ado en la con igu ación de las eglas y no mas o denado as de las condiciones de empleo y de abajo. En conc e o, po sólo señala el da o más ele an e, es a ans o mación del ol de la muje en la ac i idad económica, si úa en p ime plano las nue as di icul ades pa a log a una azonable conciliación en e las esponsabilidades amilia es y p o esionales, que ya no es un me o elemen o acciden al o anecdó ico de la legislación labo al y, sob e odo, de la o ganización del abajo en el seno de las emp esas. A su ez, el escena io económico ambién p esen a sus co ela i os elemen os de no edad, que impac an si cabe con an a in ensidad como los de ca ác e social. En e ec o, los expe os ienen haciendo hincapié úl imamen e en el hecho de que el indiscu iblemen e ele ado c ecimien o del empleo p oducido en nues o país se ha basado en la c eación de pues os de abajos de escasos ni eles de cuali icación p o esional, como son sob e odo la cons ucción y cie o ipo de se icios. En conc e o, que se ha c ecido sob e odo en sec o es con ele ados índices de empleo in ensi o, pe o que no ele an en pa alelo la p oduc i idad. En de ini i a, el esul ado p eocupan e es que ese esquema p o oca una no able disminución de la p oduc i idad, de modo que el empleo c eado es de baja calidad y, po an o, muy olá il en cuan o a sus expec a i as de es abilidad. Las p edicciones más pesimis as al e ec o en ienden que ese modelo, al como se ha desa ollado has a el p esen e, iene di icul ades en con inua en el u u o, con lo que las expec a i as de c ecimien o económico y de empleo se pueden unca . El descenso gene al de la p oduc i idad de nues a economía es uno de los elemen os más p eocupan es sub ayados desde odos los en es y que equie e de ans o maciones del conjun o de nues o sis ema p oduc i o, pa a la que la legislación labo al iene una escasa capacidad de impac o. La conclusión más inmedia a a ex ae de lo an e io es que los obje i os ma cados en el apa ado an e io deben eo ien a se. Quie o deci con ello, que ya no sólo bas a con c ea cualquie ipo de empleo y de aspi a a log a asas o males de es abilidad del mismo. A pa i de aho a, el obje i o ma cado de log a unos mayo es ni eles de calidad en el empleo no se puede econduci ya exclusi amen e a educi las asas de empo alidad, sino que ha de ac ua en o os en es. El pun o de mi a ha de pone se en alcanza co as supe io es de calidad en el empleo, po ejemplo, po la ía de inc emen a la empleabilidad de los ocupados y de di igi el c ecimien o económico del país hacia sec o es que p opo cionen ni eles supe io es de p oduc i idad, que nos pe mi an se más compe i i os en un me cado más abie o. Dicho de o o modo, en el medio y la go plazo, la expec a i a de compe i de nues as emp esas en un me cado abie o no puede lle a se a cabo sob e la base de segui c eando empleos descuali icados y con baja p oduc i idad, sino sob e la base de in e siones que 9 a o ezcan el inc emen o de la p oduc i idad de los empleos c eados. Es a es la o ma más azonable y e ec i a de conju a los e ec os nega i os de i ados de los iesgos de deslocalización de las emp esas, pa icula men e a esul as de la ampliación de la Unión Eu opea a los países del Es e. 4.- Equilib io de in e eses: complemen a iedad de “la lexibilidad y la segu idad” Si bien lo sea con di e sos cali ica i os o denominación, uno de los deba es pe manen es desde hace ya décadas en el ámbi o de las elaciones labo ales e ie e a las exigencias de lexibilidad po pa e de las emp esas a los e ec os de pode da cumplida espues a a una economía abie a en égimen de ue e compe i i idad, así como su elación con los eque imien os de segu idad eclamados po los abajado es con is as a alcanza mejo es condiciones de ida y de abajo. Has a el p esen e en nues o país se ad ie e una ue e endencia a obse a en cla e de en en amien o con lic i o el binomio lexibilidad-segu idad, de modo que quien de iende la una en iende que ello sólo se puede p oduci en de imen o de la o a y ice e sa; po ello, no es exage ado a i ma que du an e bas an e iempo se ap ecia una al a de sensibilidad de unos po las necesidades de lexibilidad de las emp esas y de o os po los eque imien os de segu idad de los abajado es. El In o me que enimos desc ibiendo insis e en que el escena io ac ual socioeconómico equie e de al as dosis de lexibilidad y de segu idad. Así, se di á exp esamen e que “Las emp esas españolas necesi an un ma co labo al lexible, en el que puedan ene capacidad de adap ación y espues a a las exigencias de un en o no compe i i o cambian e y cada ez más exigen e. En ese ma co ha de ga an iza se igualmen e la segu idad de los abajado es y la calidad del empleo. La lexibilidad no debe pe segui se a a és de la simple ausencia de ga an ías pa a los abajado es, sino que ha de se compa ible con el espe o de los de echos labo ales de los mismos”. Pe o, sob e odo, lo más signi ica i o es que se aboga po la necesidad de supe a ese ipo de isiones de an agonismo en e lexibilidad y segu idad, po la ía de busca el adecuado pun o de equilib io en e ambas, po medio del cual se a iendan debidamen e a los obje i os an o de la lexibilidad como de la segu idad. Mejo dicho, la idea cen al es que uno y o o elemen o no ienen que pe cibi se como incompa ibles, sino que pueden llega a se complemen a ios. Se esal a que en el con ex o ac ual en el que se desa ollan las elaciones labo ales una segu idad sin lexibilidad es á abocada al acaso, del mismo modo que es in iable una lexibilidad sin segu idad; una segu idad sin lexibilidad ciega la compe i i idad de las emp esas y, po ello, a medio plazo, aboca a la des ucción de empleo; una segu idad sin lexibilidad es e ac a ia a la implicación y mo i ación de la mano de ob a con el esul ado de su abajo, con lo que daña inexo ablemen e la p oduc i idad. Na u almen e, ello supone que no puede op a se po cualquie ipo de lexibilidad, ni ampoco po cualquie o ma de segu idad. En conc e o, se cons a a que hay o mas de lexibilidad que dañan la segu idad y ice e sa. A eno de odo ello, se a i ma á que “la cla e es á en log a ó mulas pa a ga an iza la segu idad de los abajado es que sean compa ibles con las necesidades de lexibilidad de las emp esas y ice e sa. Cie as o mas de p o ección de la segu idad de los abajado es pueden epe cu i nega i amen e en la lexibilidad de las emp esas y, a la pos e, en los ni eles de empleo. Y del mismo modo, cie as mani es aciones de lexibilidad de las emp esas p o ocan una acen uada e innecesa ia insegu idad de los