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Expresión y Einfülung. Consideraciones sobre el camino de HusserI de la "vida solitaria del alma" a la Mitteilungsgemeinschaft

Álvarez Pérez, Manuel

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EXPRESION Y EINFÜHLUNG. Consideraciones sobre el camino de HusserI de la 'vida solitaria del alma" a la Mitteiliingsgerneinschaft Manuel Alvarez Pérez (Universidad de Santiago de Compostela) «Moi et autrui sommes comme deux cercles presque concentriques et qui ne se distinguent que par un léger et mystérieux décalage». (M. Merleau-Ponty, La prose du mondé) «D'un geste á un cri ou á un son, 11 n'y a pas de passage: tout correspond comme á travers de bizarres canaux creusés á méme Tesprit». (A. Artaud, Le thédtre et son douhle) «Wenn ein Lowe sprechen konnte, wir konnten ihn nlcht verstehen» (L. Wittgenstein) I. Consideraciones preliminares. Cuestiones como la relación entre la idealidad de la significación y la expresión lingüística, entre la esencia y su realización signitiva o bien el debate entre discurso hablado (diktum) en posesión de la vivacidad de su sentido y la escritura {scriptum) como su doble momificado, pertenecen por dignidad propia a la fi losofía desde sus ya venerables comienzos. Platón, como es sabido, opone en el Fedro el discurso vivo y animado (^covxa Kai e|Li\}rüxcov), inscrito con intención en el alma del que aprende, a la debilidad del escrito, como el hermano legítimo se opone al bastardo y mal formado (Cfr. Fedro, 276 a). Sólo el discurso ev te es capaz de ser trans^tido, enseñado, demostrable, en definitiva, ajustado a la esencia de la aA,T|0eia, dotado para sostenerse en el diálogo vivo y enseñar lo verdadero de manera adecuada. Podna decirse, tal y como Derrida hace brillantemente en su texto La pharmacie de Platón , que Platón, quien escribe a partir de la muerte de Sócrates, hace fructificar la herencia espiritual abandonada a sí misma de éste, y ello en cuanto portavoz (que escri e. ' Derrida, J., La dissémination, Paris, Seuil, 1972. 179 Manuel Álvarez Pérez se entiende) de aquello que la VOZ del Lo^os nunca logró decir en su originaria presen cia para sí mismo. O también, que su polémica contra ios poetas y su defensa de la oralidad (en una cultura que vio surgir la escritura) revela la necesidad de proteger la distancia crítica frente a la poderosa voz del poeta en sociedades sin escritura donde la palabra oral constituía el único acceso al saber. La transmisión oral, es cierto, dejó paso a la materialidad de la escritura, si bien ésta no llegó a con\'ertirse en instrumento de organización económico-burocrático o de re\'elación religiosa, como en las sociedades orientales. Aquello, empero, que Platón se esfuerza por resaltar en su crítica de la escritura es, de una parte, su exterioridad, dado que el d iscu rso escrito edifica su contenido sobre la base expresiva del lenguaje y, de otra, el alejamiento del mundo del mensaje escrito frente al saber que florece en el alma del que aprende. Pero todavía más, si el escrito no es más que un simulacro a los ojos de Platón, esto es debido a la imposibilidad de determinar el sentido de un texto escrito a partir de él mismo, sin tomar en cuenta el contexto real del discurso. El discurso escrito descansa en una pluralidad de sentidos precisamente porque arrastra consigo una eliminación del contexto al que se refiere. Ello se compagina bien con las ciencias exactas, en las cuales el simbolismo formal constituye la garantía de su éxito. No por azar se asignan en el relato mítico la escritura y las matemáticas al mismo inventor: Theuth(Feííro274b-275b).Perosielobjetivo es penetraren la naturaleza verdadera de las cosas y describir los ti pos de alma con vistas a una vj/uxocyoyia que permita la aspiración al saber, entonces sólo puede tomarse como punto de apoyo el alma del participante en el discurso más allá de la palabra pronunciada o escrita. Única mente por divertimiento o juego se podría intentar arrancar el saber de su sólida inscripción en el alma y de leerlo en el cuerpo sin vida de un texto. Derrida por su parte, deja fl orecer la metaforicidad del discurso platónico y juega con los sentidos del texto platónico a fin de mostrar cómo la dialéctica se desgarra en un tejido (oDgTiXxoKe) de diferencias (semejante al entrelazamiento entre las letras del alfabeto), toda vez que el Extranjero de Elea ha introducido el no-ser en el ser en el Soyisffl para dar cuenta del error y de las sombras. La aspiración de la dialéctica platónica a la verdad no puede cumplirse porque la forma originaría de la presencia del ser no se deja apresar en la presencia intuitiva del eidos sino que se sitúa más allá de lo ente como tal (eTCEKeiva Tr|(; oucnaq). En una nota a pie de página el mismo Derrida afirma que «la estructura de esta problemática es completamente análoga en las Investigaciones Lógicas de Husserl»^ y remite a su cuidadosa lectura de la primera de ellas en La voix et lephénoméne. En ella, a su juicio, la expresión pura de una signifi cación (Bedeutung) ideal, esto es, la función lógica del discurso, es ganada en una reconducción hacia el pensamiento y la vida solitaria del alma {einsames Seelenleben), 0/ lo que es lo mismo a sus ojos: al precio de una cadena de reducciones con respecto al lenguaje naturaP. Al igual que en la conversación del alma consigo misma en el per\samiento platónico, la presencia del objeto ante la intuición, ante la absoluta 2 Cfr. Ibíd., p. 207. ^^^•^^^da,].,Lavoixetlephénométie,París,P.U.F, 1968,p. 59. Sobre las razones con las que Derrida justifica su traducción del término Bedeutung por vouloir-dire (decisión que, por lo demás, comanda toda su interpretación), cfr. p. 18 s. 180 Expn'í^ióu y Einfühliin;^. Cotí^üicradoncs sobre el avuino de Husserí desde ¡a "vida solitaria del alma"... cercanía de los actos de conciencia para sí mismos, es posible si la expresión no añade nada al Bedeiitiiu^ verdadero que ella representa. El querer-decir {uouloir-dire), voz que se propaga en el medio diáfano de la vida solitaria del alma y prescinde de la comunicación intersubjetiva en el soliloquio, ofrece así, según Derrida, una protección a la presencia del pensamiento puro para sí mismo. Pero dejemos aquí por un momento la virtuosa -si bien no exenta de problemas-interpretación de Derrida"' y abramos la primera Investigación Lógica. Dos cuestiones nos interesarán de manera preponderante; de un lado, las expresiones en su función comunicativa y en la vida solitaria del alma (§ 8); de otro, los posibles caminos hacia la tematización de la EinfiUúiing que a partir de ahí se perfilan. II. Expresión, indicación e intención comunicativa. La teoría del conocimiento (Erkenntnistheorie) que Husserl se propone llevar a cabo en sus Investigaciones Lógicas pretende hacer comprensible la idea de conoci miento en sus leyes y elementos constitutivos. No conocimiento como «acontecimiento fáctico en la naturaleza objetiva»"^, nos dice en la introducción, sino el sentido ideal de la objetividad del mismo debe ser aclarado echando mano de la intuición adecuada. Las objetividades de que trata la lógica se nos ofrecen arropadas en una vestimenta gramatical, esto es: en expresiones lingüísticas incrustadas en vivencias psíquicas Para Derrida, el privilegio incuestionado del lagos en la proximidad del cual se dice la verdad cons tituye la piedra de toque en los diversos momentos de repetición del "platonismo" en la fi losofía occidental, a saber: Rousseau hace de la escritura un peligroso suplemento del discurso oral y Saussure defiende la exterioridad del significante. La expulsión de la materialidad del signo de la esfera de la idealidad no alimenta ninguna oposición binaria entre dos términos susceptible de ser invertida respectivamente a favor de uno de ellos. Esta tensión marca más bien los posibles desplazamientos de acento entre elementos entrelazados de manera indisoluble a lo largo del pensamiento occidental y que Derrida mismo califica de indécidables. La expulsión del elemento de materialidad no es sino un síntoma de que uno de ellos se constituye en cuanto intenta cazar a su contrario, que lo determina con posterioridad {naclitrciglich). Esta lógica de la suplementariedad o del exceso, de la trace origitiaire(\ue Derrida dirige contra la fosilizada contraposición de términos típica del estructuralismo se compadece mal con una concepción de la diferencia que se juega mayormente en el terreno del signo y que debe casi todo a la estructura de repetición que lo caracteriza (incluso si con ello se quiere hacer legible que la Vorstellung deriva de la repetición y la presentación de la representificación). Al sentido que se despliega a través de los signos como etfüllender Sinn Derrida no presta la atención adecuada. La virtualidad o presencia diferida del signo no puede saltar tan fácilmente por encima de su íntima fusión con los actos y sedimentaciones pasivas subjetivas que lo constituyen como tal. En el Origen de la geometría leemos que «la importante función de la expresión lingüística documentada, escrita, es que ésta permite comunicaciones sin dirigirse directamente al otro (Ansprache) de forma personal mediata o inmediata, es que, por así decir, es una comunicación que ha devenido virtual. A través de ello el mancomunamiento de la humanidad es elevada a un nuevo nivel» {Hua VI, Beil. 111, p. 371). Sobre la interpretación de estos y otros pasajes por parte de Derrida véase su Introduction a l'origine de la géométrie de Husserl, París, P.U.F., 1962, pp. 60 s. ^ Husserl, E., Logische Untersuchungen, Husserliana Bd. XIX, ZioeiterBand. Erster Teil: Untersuchungen zur Phanomenologie und Theorie der Erkenntnis. Textaus der resten und derzioeiten Auflage, edit. por U. Panzer. Boston/Dordrecht/London, Kluwer academic publishers, p. 27. A partir de ahora nos referiremos a las Investigaciones con las siglas LU especificando el tomo correspondiente. Los demás volúmenes de Husserliana se citarán mediante la abreviación Hita seguido de la indicación del volumen, como es habitual. 181 Manuel Álvarez Pérez en las que se realiza la unidad fenomenológica entre la intención de Bccicutung y su cumplimiento intuitivo abierto La idealidad (o lo que es lo mismo, la posibilidad de reconocúniento en puntos temporales diferentes) del Bcdcutiiiig^ se expresa a través de signos lingüísticos y se expone con ello al terreno de la experien cia intersubjetiva. Tenemos ya los tres elementos con los cuales Husserl teje, como es sabido, iaprimera Investigación, a saber: Bedeutung, el signo (Zcidicn) y la comunica ción. No todo signo es portador de Bedeutung, comienza por distinguir Husserl. Concretamente las señales (Anzeige) no son sino objetos o estados de cosas que indican (muestran el convencinüento de) la existencia de otros objetos o estados de cosas. La conexión entre ambos objetos que la señal indica es ciertamente convencional o arbitraria, pero el origen de la indicación {Anzeichen) se localizaría según Husserl en hechos psíquicos que pertenecen al terreno de la asociación de ideas. Que el humo evoque el fuego se impone en una conexión que se siente (fühlbare Zusaintnenhnng) y mediante la cual uno envía al otro gracias a un vínculo no meramente empírico sino de sentido. El parágrafo 5 comienza por distinguir los signos, que meramente indican {anzeigendeZeichen), de aquellos que significan, esto es, de las expresiones {Ausdrücke), y asienta firmemente que sólo la intención comunicativa {niitteilcnde Absicht) vivifica (beseelt) el signo haciendo de él una expresión. Juegos de mímica y gestos son excluidos porque en ellos la unidad fenomenal entre lo exteriorizado y las vivencias psíquicas-esto es: la intención-no juega ningún papel a juicio de Husserl. La interpretación (Deutung) les confiere ciertamente Bedeutung, pero no Bedeutung en el sentido de signos lingüísticos^. El lado físico de la expresión o del discurso (signo sensible, complejo fónico articulado) deber pasar por el filtro de la reciprocidad de intenciones comunicativas entre oyente y hablante. Es decir, es necesario que el pri mero le confiera sentido en actos psíquicos y la manifieste (Kundgcben), a su vez, que su intención comunicativa sea entendida por el oyente. Aquello que hace posible el intercambio espiritual, por tanto, «es esta correlación mediada a través del lado fí sico del discurso entre las vivencias psíquicas y físicas que se copertenecen {zusammengehórigen) de las personas que comunican unas con otras. Hablar y oír, manifestación (Kundgabe) de vivencias psíquicas en el habla y aprehensión de la manifestación en el oír, se ordenan lo uno a lo otro»®. Signo y significación se funden en una unidad indisoluble que coadyuva a la apercepción de la intención comunicativa por parte del oyente y hace que el primero apunte (hinzeigt) hacia el segundo a través ^ La idealidad del BeítewíMng es la <ddentitat der Spezies (...). Die Bedeutung verhalt sich also zu den jexvciligcn Akte des Bedeutens (...) wie etwa die Rote in specie zu den hier liegnden Papierstreifen, dio alie diese selbe Rote, haben» (LUA, 100 (cursivas nuestras)). Habrá que esperar la entrada en escena del Leib en la tematización de la intersubjetividad para ver cómo juegos de mímica y gestos se profundizan en una perspectiva estesiológica que hace de ellos verdaderos portadores del sentido encamado in statu nascendi. A. Artaud nos dice en sus bellas reflexiones sobre el teatro balinés lo siguiente: "ce qu'il y a de frappant et de déconcertant, pour nous, Europcens, est l 'intellectualité admirable quel'on sent crépiterpartout dans la trame serrée et subtile des gestes, dans les modulations infiniment variées de la voix, dans cette piule sonore, comme dans l'entrelacs lui aussi sonare des mouvements. (...) Dans ce théátre toute création vient de la scéne, trouve sa traduction et ses orígenes méme dans une impulsión psychique secréte qui est la Parole d'avant les mots» (Artaud, A : Le théátre et son double, Paris, Gallimard, 1964 PP87 s y 91 (cursivas nuestras)). ® LUIIA, 39. 182 Expresión y Einfühhiti;^. Consideraciones sobre el camino de Husserl desde la "vida solitaria del alma"... {diirch... hitidtircli) la intención signitiva de la palabra pronunciada o escrita. De ahí que Husserl hable frecuentemente de animación {Beseelung) o de encamación (cfr. Hiia IV, § 56, Hiia XVll, §§ 2,3). Un problema agudo en todo ello radica en la forma de abordar con este "esquema" la convencionalidad instituida del lenguaje que cada acto de habla retoma, así como la diversidad de códigos lingüísticos. Dicho de otro modo, ¿dónde situar la frontera de los actos que confieren significación {Bedeittwigsverleilietidc Aktc) al signo si la creación de éste no ha de ser puramente autárquica?' Pero retomemos nuestra lectura en el parágrafo 7. Si la expresión nos manifiesta las vivencias psíquicas del hablante (apercibido como persona) que subyacen a la base de su intención comunicativa y le confieren sentido, eso quiere decir que su función en el discurso comunicativo no es otra que la de señal o índice {Anzeige). Esto es: la expresión indica los pensamientos o las vivencias del otro. ¿Qué es entonces la manifestación {Kundgahe)! ¿Se reduce solamente a los actos del hablante que confie ren sentido a los signos que éste emite o bien a todos aquellos que puedan ser interpre tados como intenciones comunicativas, como por ejemplo la exteriorización de un deseo? Husserl apunta a dos cosas de gran importancia para su tematizadón posterior de la Eitífülilutig, a saber: primeramente que la no es ningún juido en sentido estricto (algo que v^olverá a retomar en su rechazo de concebir la Einfiihhing como una conclusión extraída por analogía, el llamado Analogieschluss) y, segimdo, que a través de ella oyente y hablante se aperciben recíprocamente como personas, si bien los fenómenos psíquicos que los hacen tales escapan a su intuición {addquate WaJirnelutiiittg): «El oyente percibe que el hablante exterioriza ciertas vivencias psíquicas, y en esta medida percibe él también estas vivencias, pero él mismo no las vive (erlebt), no tiene de ellas ninguna percepción "interior" sino solamente exterior». Ahora bien, si la manifestación que indica de forma sigmtiva las vivencias del otro no es una derivación lógica, debe entonces reposar en una conexión asodativa entre las vivencias expresadas y los índices o señales mismos. Si, por otra parte, la indicadón no es ninguna demostración {Himveis ist kein Bezveis) y al propio tiempo las seña es no están cinimadas por ninguna intención comumcativa que haga de ellas una um a fenomenal semejante a las expresiones lingüísticas, ¿dónde reside el apoyo tal asociación? La falta de un eslabón en la cadena impide por ahora apre en er ^ No en vano, el psicólogo K. Bühler reprochaba a Husserl ya en 1934 lo siguiente, «u Mr creac o de lengua {Sprachgebilde) en el intercambio intersubjetivo o para construir una obra e ' utilizarlas como todos los demás co-parlantes es una cosa; y conferirle en el constructo e un precisión de sentido prevista de un caso a otro, y más allá de ello conferirle aquí y a imasigni c modificada de forma única, es otra, y porque se trata de dos cosas distintas, no se P"® f P^'^ ^ y como las Investigaciones Lógicas intentan, dominar la totalidad de la doctrina de la signincacion a pa del acto» (Bühler, K., Sprachtheorie, Berlín, 1934, pág. 69). Sería injusto de todos mo os en Investigaciones Lógicas desde el punto de vista de los desarrollos ingentes de la lingüis ca que no conoció, y ello desbordaría incluso el marco de su planteamiento. Más fructí ero nos parece acer luz sobre los puntos flacos de este planteamiento teniendo en cuenta las inflexiones que e concep Bcííci//i/n^sufreen la evolución del pensamientohusserlianosinperderdev¡sta,esosí,esta pro ema c y las posibles aportaciones que de ella provengan. Para una discusión de estos temas \ ^ cu o de Bemet, R., «Bedeutung ais intentionales Bewusstsein. Husserls Begriff des Bedeutungsp mon^n en E. W. Orth (hrg.): PhdnomenologischeForschungen, Freiburg/München, Bd. 8 (1979), pp. 31-6 . am len el magnífico artículo de B. Waldenfels: «Der Sinn zivischcn den Zeilen» en Ibíd., pp. 137-168. 183 Manuel Álvarez Pérez la conexión entre el lado psíquico de la expresión (el complejo fónico articulado, etc.) y nais vivencias como íntimamente entrelazado con los movimientos corporales (papel que será reservado posteriormente a los transcursos kinestéticos) y, de otra parte, percibir las vivencias del otro como apresentadas en su comportamiento cor poral (leiblich) análogo al mío. Tales posibilidades parecen quedar fuera del alcance de estos parágrafos, como dice I. Kem en su introducción^® al primer volumen de manus critos sobre la intersubjetividad. No obstante, Husserl roza aquí cuestiones que a nuestro juicio no cesarán de resonar en sus reflexiones tardías sobre la E n' ifiilüiing, por mucho que sus contomos parezcan difuminarse. III. La vida solitaria del alma. La expresión en su función comunicativa posee siempre el valor de un índice. Por tanto, para considerarla en su "pureza" el primer paso será poner fuera de circuito (ausschalten) al otro en la fi gura del oyente. Una vez hecho esto, resta la expresión en el monólogo. Pero también el Leib del hablante solitario, esto es: los juegos de mímica, los gestos y la voz han sido puestos fuera de juego. ¿Qué nos resta ahora? No otra cosa que la vida solitaria del alma a cuya explicitación Husserl consagra el parágrafo 8. El sentido de una expresión no se agota en su función comunicativa, sino que el íntimo entrelazamiento entre signo y sentido va más allá de la comunica ción que posibilita. «O ¿deberíamos quizás decir, que también en la vida solitaria del alma manifestamos algo a través de la expresión, sólo que no lo hacemos ante una segunda persona? ¿Deberíamos decir, que el hablante solitario se hablaría a sí mismo, y las palabras le servirían como signos, esto es, como señales {Anzeicfieii) de sus propias vivencias psíquicas?"'^ Husserl responde a la pregunta de este modo: «yo no creo que semejante concepción {Aujfassung) fuera defendible»^^ ¿Por qué? En primer lugar porque si bien las palabras funcionan en el monólogo como signos que apuntan o muestran (hinzeigen) el sentido, no se trata de un indicar {anzeigen) en el que la percepción del lado material del signo indique -es decir, motive nuestro convencimiento de-el sentido animado por la intención comunicativa del oyente y con ello permita la comprensión. Ello es así precisamente porque en el caso del soliloquio la materialidad del signo cede su puesto o a la representación de fantasía {Phantasievorstellung) no en su contenido mentado sino en cuanto vivencia psíquica. La representación de fantasía que se yergue sobre los hombros de los contenidos no reales (reell) del mismo sirve aquí de soporte para los "signos" que se nos ocurren {schweben uns vor). La palabra no existe como tal porque los contenidos no reales de la imaginación como vivencia psíquica mentan la significación en cuanto lo presentifican {vergegenwartigen) a través {durch... hindurch) la representación imaginativa de un signo en el modo del "como si". Ambas intencionalidades se modifican mutua mente de la misma manera que el individuo que vemos en un retrato (que Husserl nombra Bildsubjet) es presentificado a través del cuadro (Bildobjet) sin que por ello Cfr. Hua XIII, p. XXIV. " Lli///2, p. 42. ídem. 184 Expresión y Eni fiHiIuii^. Con>tíit'racuv¡c< sobre el camino de Husserl desde ¡a "vida solitaria de! alma"... SU status sea el mismo que fuera de la modificación imaginativa o que el cuadro como soporte material se agote en ser un mero objeto de percepción. En el monólogo los actos que confieren sentido y permiten la expresión son vividos en el mismo momento y no necesitan ser indicados como en el caso de la comunicación efectiva. Con ello Husserl ha querido mostrar cómo las distinciones que pertenecen esencial mente a la expresión, lo hacen indiferentemente del hecho de que ésta funcione en el discurso comunicativo o en el soliloquio. La unidad fenomenal que constituye la expresión animada de sentido menta ciertamente el objeto a través de los actos que confieren sentido, la realización o cumplimiento intuitivo del mentar empero es transversal con respecto a las intuiciones que acompañan tales actos, ya sea en la actualidad de la presencia (percepción de la indicación y apercepción de las vivencias) o en la presentíficación imaginativa. Los sijincrfiiUende Akte se funden con los Bcdeiitiiti^sverlcUicnde Akte v ajustan sus intenciones significativas desde el punto de vista de la intuicieSn. En el caso del lenguaje, la vacuidad de intuición que alborea desde los escorzos de la apercepción perceptiva juega un papel más preponderante que el cumplimiento intuitivo Que el signo posea una estructura esencialmente repetitiva o representativa, como quiere Derrida, y que, por tanto, no sea nunca un puro acontecimiento en el sentido de imicidad empírica, sino que la diferencia entre realidad y representación se difumine desde el momento en que el discurso (indicativo o puramente expresivo) comience; todo ello no resta ni un ápice al hecho de que el cumplimiento intuiti\'o último no sea más que un "ideal de plenitud {Vollkommenheitsideaiy K En la esfera de lo categorial las intenciones sigmtivas se miden o se pliegan a un tejido de erfülloide hitetüioncn en una unidad de identificación o de recubrimiento (Deckiing). Por su parte, los lazos de fundación (Fi///íf/cn//í^) con respecto a la percep ción se van debilitando paulatinamente y se abren al juego de lo categorial mismo . ¿Prefigura entonces la vida solitaria del alma la futura reducción a la esfera de lo propio, la Eigeidieitsplidre que las Meditaciones pondrán enjuego? Podría decirse que el "gesto reductivo" es análogo en ambos casos, pero debería tenerse en cuenta que en la vida solitaria del alma no hay indicación de las vivencias psíquicas del oyente, ni tampoco experiencia de lo propio. La Selbstivahrnehmung puede ser\tir de punto de apoyo a la apresentación de las vivencias del otro por analogía con las mías. La Eigeniieitsphdre, por su parte, obtenida por depuración abstractiva de todo aquello que en mis propias vivencias implica la referencia a lo extraño, no es sino... el Leib propio que configura la esfera monádica transcendental de mi propiedad. Mi relación con las vivencias psíquicas del otro sólo puede darse a través una intencionalidad mediata en anibos casos, pero en la \tida solitaria del alma la referenaa al otro todavía no se ha fraguado su camino a partir del contenido no real de los actos intencionales. ¿Será ello debido al concepto de inmanencia que las Investigaciones preconizan? 13 Con ello, Husserl anticipa la problemática de las representaciones vacías {Leervorstellungen) cuya Veranschaiilichuug constituye el motor de las síntesis pasivas. Cfr. Aiialyssen zur passiven Synthesis (Hua ), I"* sección. Cfr. LU 11/2, p. 590. Cfr. Ibíd., p. 606. 185 Manuel Álvarez Pérez IV. Transformación del concepto de inmanencia. Kemseñala^^ que Husserl comienza a ocuparse de forma intensa del problema de la intersubjetividad y de la Freniderfahnmg al tiempo que pone las pied ras angulares de la reducción fenomenológica y, con ello, de su fenomenología transcendental'. De la explicitación descriptivo-psicológica de lo lógico puro en las Investigaciones a la fenomenología transcendental del flujo absoluto de los actos de conciencia y sus correlatos objetivos en las Ideas de 1913, el concepto de inmanencia sufre importantes inflexiones de sentido que acrecientan su hospitalidad para con lo extra ño. Husserl recorre un trecho considerable en esta dirección en su lección magistral del año 1906/7 titulada Einleitungin dieLogikundErkenntnistheorie (Hua XXIV), editada por U. Melle. En las Investigaciones Lógicas, el análisis descriptivo de las vivencias tenía por objeto los reelle Bestande de las mismas de modo que sólo el objeto mentado, pero no el objeto transcendente, pertenecía al contenido no real (reell) del acto que lo menta en el caso de la percepción intema adecuada. El yo empírico permanece suspend ido como todo otro objeto transcendente y su inmanencia no real es considerada como "phdnonienologischer Bestand". El pensamiento de Husserl vacila entre concebir el fenómeno como reell-inmanent o como objeto mentado de forma intencional inmanente. Dos caminos parecen bifurcarse en dirección a la reducción: de un lado, aquél por med io del cual el enigma de la transcendencia de la cosa actúa como resorte de la suspensión de su validez de sentido subjetiva^®, de otro, la explicitación de la lógica a través de una teoría del conocimiento. La idea de un sistema o mathesis iiniversalis de las disciplinas formales (la lógica apofántica, la ontología formal y la teoría de las multiplicidades) profundiza así la teoría del conocimiento hacia una noética cuyo objetivo es examinar las fuentes de derecho {Rechtsquellen) subjetivas del conocimiento suministrado por tales disciplinas. La justificación en el sentido de Rechtfertigiing se realiza en una vivencia subjetiva como evidencia apodíctica^^. Evitar el escollo del psicologismo implica pagar el precio de la ausencia de presupuestos con respecto a las disciplinas formales y mantenerse en el terreno subjetivo de la donación absoluta. La reconduc ción a elementos últimos {reelle Bestande) deja así su puesto trabajosamente a una intencionalidad inmanente en la que el motivo cartesiano de la Vergewisserung es aplicado a la justificación de valideces científicas y el pensamiento de la correlación comienza a desempeñar un papel preponderante^°. «El interés trascendental», dice Husserl, «el interés de la fenomenología trascendental, se dirige hacia la conciencia Cfr. Hua XIII, p. XXV. 17 El primer concepto de reducción se retrotraería, según el propio Husserl, a las Seefclder Blatter, en el verano de 1905 (cfr. Hua X, pág. 273, Anm. 1), si bien de su primer desarrollo sistemático se encargarán las cinco lecciones que conforman Die Idee der Phanomenologie (Hua II). Sobre otras interpretaciones del propio Husserl en tomo las Seefelder Blatter en la misma dirección, vid. Schuhmann, K., Husserl über P/ainier, Phaenomenologica 56, p. 162 y ss. Esta dirección permanece estancada, en la llamada Dingvorlesung de 1907, en el dominio de la donación no real inmanente que intenta desbrozar la constitución de las apariciones y de su sustrato hylético inmanente en la conciencia de identidad fluyente. Cfr. Hua XVI, p. 70 y ss. Cfr. Hua XXIX, p. 195 y ss., Beil. A IX. Esta dirección culminará en Ideen I con la Einklammerung de las posiciones de realidad ideal en las ontologías regionales. Cfr. Hua III, p. 113. 186 Expresión y E¡n fühlun>^. Consiilrracioncs sobre e¡ catnim de Husserl desde la "vida solitaria del alma".. de objetos, se dirige solamente a los "fenómenos". Fenómenos en doble sentido: 1) en el sentido de la Erschcinuug, en el que aparece la objetividad, 2) de otro lado conside rado puramente en el sentido de la objetividad, tal y cómo ésta aparece en la Ersdieuiiing. Y ciertamente "transcendental" bajo suspensión (Ausschaltung) de toda posición empírica como correlato»'\ «Todo el mundo, la naturaleza física y psíquica, y finalmente también el propio yo humano»", terminarán por caer ante el paso firme de la reducción. Este yo, el yo fenomenal de las hwestigaciones Lógicas, era el único al que los contenidos de conciencia no eran real-inmanentes. El ego del cogito es aquel que resulta de la aprehensión objeti\'a. Pero una vez que el yo como persona, como cosa del mundo, es suspendido, la fina niiance que separa psicología y fenomenología transcendental entre en escena y la conciencia absoluta termine por afirmar sus derechos frente a la realidad física^. ¿Puede decirse de esta conciencia absoluta constituyente que se presta a una considera ción de esencias? Para ello, tendría que ser dada. Pero dado (gegeben) sólo puede serlo aquello que es percibido, aquello constituido en la temporalidad subjetiva y que, por tanto, remite a la conciencia absoluta. El tiempo inmanente en el que los actos fl uyen y refluyen como las olas del fl ujo absoluto debe permitir la apercepción de la identidad del yo de forma fenomenológica evidente y ello en contraste con el "otro yo" al que la Einfíihhing da acceso'"*. En íntima connivencia con la evolución de esta problemática, los primeros manus critos sobre la intersubjetividad que datan del año 1905 hablan de una pluralidad de mónadas, de conciencias absolutas o de corrientes de conciencia unidas a im Leib que se constituye en ellas^. Sólo las apariciones del otro intendonalmente inmanentes en mi conciencia me permiten su apercepción. El Leib, sistema de Einpfindimgen reales o posibles, funciona ahora como índice de la unidad de la conciencia y permite por analogía la Einfühliing del otro cuya vida interior no es unidad de mi conciencia ni se deja confirmar en la percepción. Las mónadas no poseen ventanas ni actúan recíprocamente unas sobre otras'^. El cambio de Erscheinungen en una de ellas ejerce^ cambios en las otras a través del Leib (punto de intercambio entre lo físico y lo psí quico) y del acuerdo universal que las ri ge. ¿Poseen estos desarroUos de pensamiento ciertos tintes metafísicos que se compadecen mal con la sobriedad del estilo analítico husserliano? En todo caso, nos parece importante que Husserl se acerque aquí al problema de la Einfühliing a través de la esfera estesiológica de los campos de Empfindungen. Estos constituyen el sustrato de la constitución del Leib del otro y de la expresión de sus estados anímicos. Merece la pena leer el siguiente texto detenidamente: Htia XXIV, Beil. BV, p. 425. Hiia II, p. 44. Cfr. Hua XXIV, § 42, Beil. Bill, pp. 421s. Cfr. Ibíd. Beil. Bill, p. 421. ^ «Mi conciencia es ser absoluto y toda conciencia es ser absoluto. Mi conciencia pasada es absoluto haber-sido y cada conciencia pasada es haber-sido absoluto. Tu conciencia es para mi conciencia un estarfuera absoluto y mi conciencia para ti» {Hua XIII, p. 6). Cfr. Ibíd., p. 7 s. 187