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ANÁLISIS DEL CONJUNTO ARQUITECTÓNICO DE SAN BENITO EN LEBRIJA. HIPÓTESIS DE UN ORIGEN ISLÁMICO Juan Antonio Andrades Cordero ETSA Sevilla Curso 2019-2020 Trabajo Fin de Grado José Joaquín Parra Bañón; Luis Rubiño Chacón; Antonio Ángel Haro Greppi ANÁLISIS DEL CONJUNTO ARQUITECTÓNICO DE SAN BENITO EN LEBRIJA. HIPÓTESIS ACERCA DE UN ORIGEN ISLÁMICO Juan Antonio Andrades Cordero Tutor: Antonio A. Haro Greppi ETSA Sevilla Curso 2019/2020 Trabajo Fin de Grado José Joaquín Parra Bañón, Luis Rubiño Chacón, Antonio Ángel Haro Greppi
AGRADECIMIENTOS A Antonio Haro, mi tutor, por hacerlo todo más fácil ante la situación sobrevenida. A mi familia, por animarme a ser el primer universitario de la familia. A mis compañeros y amigos, testigos del proceso de este trabajo. A Miguel Ángel Galán Tejero, por la cesión de sus fotos. A Victoria, por estar siempre.
RESUMEN/ABSTRACT El conjunto arquitectónico de San Benito en las afueras de Lebrija (Sevilla) presenta importantes valores patrimoniales, constituyendo un edificio emblemático para la historia local. A ello hay que sumarle el valor aportado por el interés arqueológico del lugar donde se ubica, del que se han hallado importantes restos. El presente trabajo se divide en dos partes. En la primera se describe y analiza el conjunto arquitectónico y se aporta el levantamiento planimétrico del mismo, ya que carecía de él hasta la fecha. En la segunda parte se investiga acerca de la posibilidad de que este edificio tenga su origen primitivo en época islámica y no en la segunda mitad del siglo XIII, época de la Reconquista, como se cree hasta ahora. Para esta investigación se aborda, principalmente, dos cuestiones relevantes, como son la orientación de los oratorios islámicos, y la unidad de medida utilizada en esta época. Estos análisis tratarán de arrojar luz a la hipótesis que, sin embargo, se encuentra con el difícil debate entre la arquitectura islámica y la mudéjar. La investigación no pretenderá demostrar un hecho, sino poner en tela de juicio su origen abordando estas cuestiones. The San Benito architectural complex on the outskirts of Lebrija (Seville) presents important heritage values, constituting an emblematic building for local history. To this we must add the value contributed by the archaeological interest of the place where it is located, of which important remains have been found. The present work is divided into two parts. In the first, the architectural ensemble is described and analyzed and the planimetric survey of it is provided, since it lacked it to date. The second part investigates the possibility that this building had its primitive origin in the Islamic period and not in the second half of the 13th century, the time of the Reconquest, as is believed until now. This research mainly addresses two relevant issues, such as the orientation of Islamic oratories, and the unit of measurement used at this time. These analyzes will try to shed light on the hypothesis that, however, meets the difficult debate between Islamic and Mudejar architecture. The investigation will not seek to demonstrate a fact, but to question its origin by addressing these issues.
Fig. 1. Patio del conjunto, Fototeca US. Palabras clave: Patrimonio - Religioso - Islámico - Qubba Keywords: Heritage - Religious - Islamic - Qubba
ÍNDICE 1. INTRODUCCIÓN 2. ESTADO DE LA CUESTIÓN 3. METODOLOGÍA 4. CONTEXTO HISTÓRICO 4.1. LEBRIJA ISLÁMICA 4.2. LEBRIJA CRISTIANA 5. ACERCAMIENTO A LA ERMITA DE SAN BENITO ABAD 5.1. EMPLAZAMIENTO 5.2. DESCRIPCIÓN ESPACIAL 6. EVOLUCIÓN HISTÓRICA Y CONSTRUCTIVA 6.1. ETAPAS CONSTRUCTIVAS 7. HIPÓTESIS ACERCA DE UN ORIGEN ISLÁMICO 7.1. DESCRIPCIÓN Y MOTIVACIONES DE LA HIPÓTESIS 7.2. LA QUBBA 7.3. LA UNIDAD DE MEDIDA 7.4. LA ORIENTACIÓN 7.5. OTRAS CONSIDERACIONES 8. CONCLUSIONES 9. BIBLIOGRAFÍA
10. ANEXOS 10.1. PLANIMETRÍA 10.2. DOSSIER FOTOGRÁFICO DEL CONJUNTO 10.3. DOSSIER FOTOGRÁFICO DE LAS MAQUETAS DE TRABAJO ÍNDICE DE PLANOS 01 SITUACIÓN 02 EMPLAZAMIENTO 03 PLANTA BAJA 04 PLANTA ALTA 05 ALZADOS SUROESTE Y NORESTE 06 ALZADO NOROESTE Y SECCIÓN B 07 SECCIONES A Y E 08 SECCIONES D Y E
Fig. 2. Vista noroeste del conjunto.
INTRODUCCIÓN La ermita de San Benito de Lebrija es, sin duda, un ejemplo de patrimonio olvidado. Uno de esos casos de arquitecturas que, a través de los años y por situaciones diversas, han caído en el estado de ruina. Su situación a las afueras del núcleo urbano, un escaso interés patrimonial o la falta de medios de protección pueden ser algunos de los motivos de su declive. No obstante, en torno a los años 80, un grupo de personas unidas por la devoción al santo que le da nombre a la ermita decide volver a darle vida a aquel lugar. Consiguen rehabilitar el edificio con sus propios medios y conocimientos, perdurando hasta la actualidad. Debido a esta falta de interés por el conjunto arquitectónico, nos encontramos con una arquitectura poco documentada y sin planimetría. No obstante, y pese a ello, el Plan General de Ordenación Urbanística de Lebrija, aprobado en 2014, lo incluye en el Catálogo de Bienes Protegidos con la máxima protección al proponerlo como BIC. Sin embargo, nada se ha hecho para que alcance esta consideración. Hasta hoy, se documenta el origen de la ermita en torno al s. XIII, fecha en la que las tropas de Alfonso X reconquistan la villa de Lebrija. Se dice que en el cerro donde hoy se ubica la ermita se realizó la entrega de llaves de la ciudad y, por tanto, se erigió allí una pequeña ermita. La teoría que este trabajo pretende esclarecer es la posibilidad de que la entrega de llaves se realizara en aquel lugar estando allí ya presente una estructura islámica muy común en esa época: una qubba. Posiblemente de un morabito, persona religiosa en el Islam dedicada al retiro espiritual y a la oración. Este trabajo intenta mostrar la riqueza arquitectónica del conjunto, organizar la información que se tiene del inmueble e investigar más en profundidad su posible origen islámico.
inmejorables condiciones para el control visual del territorio. Allí se documentan abundantes vestigios cerámicos de época emiral que apuntan a la existencia de un poblamiento que se interrumpiría a comienzos del siglo X. Si existió alguna fortificación, de ella no quedan restos identificables. A partir de los siglos X-XI, el asentamiento rural se traslada al pie de este promontorio, donde existe una orografía con relieves suaves y fácil acceso a los recursos hídricos. A parte de este enclave y de otros espacios limítrofes englobados en el mismo yacimiento, se han documentado pocas evidencias más de esta época. En este sentido, la historiografía apunta que durante los siglos VIII y IX hay una tendencia al despoblamiento de espacios rurales. Fig. 6. Indicación de yacimientos de época islámica. 1 - Cerro del Castillo 2 - Cuatro Cantillos 3 - Plaza de España 4 - Calle Corredera
El siglo X coincide con el apogeo del Califato de Córdoba, que en la centuria posterior se descompone, segregándose Al-Andalus en varios reinos de taifas independientes. La comarca queda bajo el control de la Taifa de Sevilla que se expandirá por buena parte del tercio sur de la península Ibérica. A partir de entonces se desplazará el centro de gravedad de la política, la sociedad y la economía de la región, de Córdoba a Sevilla. De esta manera, en el siglo XI se experimenta un apogeo económico, que se verá reflejado en las fértiles tierras del Bajo Guadalquivir en un incremento de las explotaciones agropecuarias, en parte provocado por la creciente demanda de los grandes centros urbanos del entorno (Sevilla, Jerez, Medina Sidonia,…). Con posterioridad, invasiones de Almorávides y Almohades respectivamente, se apoderan del territorio peninsular islamizado en los siglos XII y XIII; los almohades dividieron Al-Andalus en reinos ( mamalik ), entre los que se contaba el reino de Sevilla ( Mamlakat Ixbilia ). Los datos arqueológicos son muy escasos en la ciudad de Lebrisha o Lebrixa, que durante este periodo debió conservar entidad de hisn , dadas sus características geoestratégicas. Sólo se han documentado algunos restos de urbanismo intramuros, datados en los siglos X-XI, como los localizados en la zona de Cuatro Cantillos, que apuntan hacia una conservación de las alineaciones generales del viario heredado de época romana. Extramuros también se hallan evidencias de este período en Plaza España, lo que viene a confirmar la pervivencia de un poblamiento estable del que se dispone poca información. En los siglos XII y XIII se mantienen las principales trazas de la estructura urbana, levantando un posible arrabal en torno a plaza España y varios espacios de uso funerario, el mejor documentado, en calle Corredera. La presión militar del reino de Castilla obligará a los almohades a refortificar el asentamiento, construyéndose ex novo una nueva alcazaba en el Cerro del Castillo y el perímetro amurallado de la ciudad por el wali de Medina Sidonia Suleyman Ben-Mohamed, aunque se cree que en realidad se trató de la consolidación y reconstrucción de la antigua cerca romana. Hasta el momento, la información arqueológica disponible para el poblamiento rural de Lebrija en época islámica se refiere a los lugares de ocupación inventariados y su cronología relativa. Se constatan que por el territorio circundante a Lebrija se diseminarían pequeñas alquerías destinadas a la explotación de los recursos agropecuarios, tal y como reflejan los abundantes restos constructivos y cerámicos
localizados por la superficie de los yacimientos denominados en el PGOU como Huerto de Baco, Majada Vieja, Cortijo de Abajo-Quincena, El Alamillo, La Carrascosa, Santa Luisa, etc. Por lo general, este tipo de poblamiento perpetúa la ocupación de emplazamientos ya habitados en época romana, aunque sin alcanzar las densidades de momentos altoimperiales. No obstante, se aprecian excepciones atribuibles a construcciones de nueva planta levantadas en lugares libres de un urbanismo anterior, aunque en ocasiones estén próximas a una antigua villa que, sin duda, sirvió de cantera para la edificación. Este hecho pudo atender a causas diversas: al estado ruinoso que presentarían los antiguos complejos hispanogodos; a la modificación del medio circundante, donde destaca la colmatación del Lago Ligustinus, transformado en Fig. 7. Indicación del yacimiento arqueológico Huerto de Baco, muy próximo al conjunto arquitectónico de San Benito.
su mayor parte en zonas de marisma; o al cambio de concepto de control del territorio de estas pequeñas explotaciones, pues varias de ellas dejan de localizarse en lugares elevados y se desplazan a zonas bajas contiguas a los caminos. LEBRIJA CRISTIANA La capitulación de la ciudad de Sevilla en 1248 ante las tropas de Fernando III permitió un rápido avance de los ejércitos castellanos por la cuenca baja del Guadalquivir, pasando la plaza fortificada de Lebrija y su territorio a manos del reino de Castilla en 1249 y entrando bajo la influencia del Cabildo de Sevilla. Fernando III determinó no expulsar a los habitantes musulmanes de la zona, dejando el gobierno de muchas poblaciones en manos de los que hasta ese momento habían sido los administradores locales. A la muerte del monarca se produjo la sublevación de éstos y todo el área del entorno de Jerez se emancipa de la corona de Castilla. Esta precaria independencia continúa hasta 1255, cuando el nuevo rey castellano, Alfonso X, asedia y toma Jerez, tras lo cual caerían las plazas de Arcos y Lebrija. La situación de inestabilidad se prolonga y en 1264 se produce la revuelta de los mudéjares murcianos y andaluces, levantamiento del que participaría Lebrija, que será retomada definitivamente por Alfonso X a finales de 1264 o principios de 1265, fecha en la que se cree la construcción de la ermita de San Benito. A partir de aquí se inicia la consolidación del poblamiento castellano y el Repartimiento de inmuebles y tierras. Este acontecimiento desencadena la migración hacia el Reino de Granada y el norte de África de miles de musulmanes andaluces, quedando desmantelado el sistema de estructuración del territorio afianzado en época islámica. De la ciudad de Lebrija la documentación escrita transmite que fue repoblada por diecisiete caballeros hidalgos y por otro miembros de las huestes de Alfonso X. Su pertenencia al término de Sevilla favorecerá que el territorio lebrijano goce de los fueros, franquezas y privilegios de esta ciudad, permitiéndoles además el aprovechamiento de los pastos de la marisma y la explotación de los recursos forestales de Matrera (entre las actuales poblaciones de Villamartín y Prado del Rey).
Durante los últimos años del siglo XIII y a lo largo de toda la centuria posterior, se afianza la configuración del territorio adscrito a Lebrija. Sus tierras permanecerán próximas a la frontera con el reino nazarí de Granada. Este acontecimiento puede explicar que no se aprecie un crecimiento en el núcleo urbano durante esta etapa. La constante situación de inestabilidad como consecuencia de la cercanía de la frontera, la emigración de la inmensa mayoría de musulmanes y el posible acaparamiento de tierras por parte de las oligarquías locales y de grandes propietarios, afectó también de manera directa al poblamiento del medio rural, que quedaría mermado, pero pervivirían algunos hábitats. Por causas funcionales se crearon en torno al núcleo urbano de la población un gran número de Ruedos, pequeñas fincas destinadas a un cultivo más intensivo, generalmente de huerta o viñedo, cuya finalidad principal fue la de abastecer de estos recursos a Lebrija. Estas pequeñas propiedades han debido de irse incorporando de forma paulatina a la trama urbana, siendo apenas perceptible en la actualidad en la parcelación en torno al núcleo urbano.
Fig. 8. El Fontanal, Archivo municipal. La red de comunicaciones terrestres cobra ahora gran relevancia al fundarse el Concejo de la Mesta, gremio creado en 1273 por Alfonso X el Sabio e institucionalizado en 1347 durante el reinado de Alfonso XI. Este organismo propició la estructuración de itinerarios y antiguos caminos, a los que por decreto se les otorgan unas dimensiones concretas (cañadas, cordeles y veredas), con la finalidad de fomentar la trashumancia del ganado, sobre todo del ovino, y proteger los cultivos limítrofes a la vía de este pastoreo. En la zona de Lebrija, un territorio fronterizo hasta finales del siglo XV atravesado por varias vías principales que comunicaban Sevilla con la cuenca baja del Guadalquivir y la costa y sierras gaditanas, tendrá gran proyección el Concejo de la Mesta, pues la práctica totalidad del sector oriental del término debió estar dedicado casi exclusivamente a usos pecuarios, así como el área de la marisma. En lo que se refiere a esta red viaria territorial, parece que el principal camino de comunicación entre Sevilla y Cádiz se desplaza en estos momentos al oeste del trazado de la antigua Vía Augusta que debió prevalecer como ruta principal hasta finales de la etapa islámica, constituyendo la Cañada de Sevilla a Cádiz, que
discurre hoy día paralela a la carretera AP 4, una ruta principal. De la misma manera, debieron aparecer o consolidarse otros caminos de origen medieval, sobre todo contiguos a la marisma, como la Cañada de Sevilla a Sanlúcar de Barrameda. De la etapa bajomedieval se conservan en el territorio lebrijano varias arquitecturas de marcado carácter singular e interés arqueológico: - El Fontanal, lugar de larga tradición en el aprovechamiento de los recursos hídricos del que se dispone abundante información documental. Existen referencias de autores grecolatinos a este enclave con comentarios vinculados al origen mitológico de la ciudad. También son numerosas las referencias durante la etapa bajomedieval y la Edad Moderna, al ser éste el manantial que abasteció de agua potable a la ciudad. - Próximo al enclave anterior se localiza la Ermita de San Benito, en el cerro del mismo nombre, cuyo origen se cree en la etapa mudéjar. Este edificio es el único exponente de arquitectura religiosa de este periodo que se conserva en el ámbito rural del municipio. Respecto al sistema defensivo organizado por los castellanos a finales del siglo XIII y durante el siglo XIV, basado en el establecimiento de varias líneas de fortificación, no parece tener representación en el término municipal de Lebrija. Las causas pueden ser diversas, pero quizás el castillo de Lebrija cumplía de forma suficiente las necesidades de control que se planteaban en el territorio. No en balde desde él se dispone de un campo visual amplio, desde el que se otea con facilidad las tierras de la campiña, las principales vías de comunicación y las fortalezas de Espera y Las Cabezas de San Juan entre otras.
Fig. 9. Fotografía del estado de la ermita en 1981, Archivo Hdad. San Benito.
ACERCAMIENTO A LA ERMITA DE SAN BENITO EMPLAZAMIENTO Este conjunto arquitectónico se ubica en las afueras del núcleo urbano de Lebrija, a unos 2 km al norte, en el cerro que lleva su mismo nombre, San Benito, en el entorno llamado El Fontanal. Se trata de un cerro con una altura de unos 70 metros sobre el nivel del mar, altura similar a la zona más elevada del núcleo urbano, el cerro del castillo. El cerro de San Benito se cataloga en el PGOU como zona arqueológica en la que se indica la fuerte antropización del lugar, que en la mayoría de los casos ha alterado irreversiblemente la superficie, por lo que el mismo lo considera como parcialmente destruido. En él se hallaron restos de construcciones funerarias catalogadas en la época de la Edad del Cobre. Resulta contraproducente que, aún hoy en día, se siga antropizando este lugar por parte de la Administración, convirtiendo el lugar en algo cercano a un complejo funerario, y no se promueva la conservación y estudio arqueólogico del lugar. Algo más de interés suscita unos restos que son los que dan nombre al entorno. El Fontanal es un complejo de estructuras destinadas al aprovechamiento de los recursos acuíferos, que en la antigüedad debió generar un manantial que estaría relacionado con el origen mitológico de la ciudad de Lebrija (Bellido, 1945). Se conservan toda una serie de construcciones, algunas datadas en época mudéjar, que están incluidas en el catálogo de Bienes Inmuebles del PGOU y que se estima deben tener continuidad bajo el sustrato, que muy probablemente oculte otra serie de arquitecturas del agua de origen anterior.
Fig. 10. Maquetas de trabajo. Escalas 1:1000 ; 1:300 ; 1:100
Fig. 14. A Mourabit Teucouleur, (acuarela) Abbé David Boilat, 1853.
datadas en el paleolítico medio, por lo que deducimos que este lugar ha sido siempre base de diferentes asentamientos a lo largo de los siglos. Otro factor que tener en consideración es la relación con el agua. Es característica del arte islámico construir sus edificios con cierta relación y uso del agua. En la falda norte del cerro donde nos ubicamos se encuentra un complejo hidráulico que debió servir de manantial para los diferentes asentamientos del lugar. Además, hay que tener presente la influencia del lago Ligustinus, que en época islámica ya era marisma. Todos estos factores nos intentan arrojar algo de información sobre la viabilidad de demostrar esta hipótesis que, sin embargo, no será verificada hasta que se constaten restos en un estudio arqueológico. El repudio a la vida mundana y el amor al rezo y la meditación en la soledad tuvo su auge en la España musulmana a finales del siglo XI, primero con los almorávides, y más tarde, con los almohades. El islamismo, que se imaginaba como creador de una civilización de gente entregada a los goces materiales, produjo en nuestro territorio bastantes ascetas que renunciaban a esta vida para seguir el camino de la penitencia y la oración. Estas personas de tan profunda religiosidad solían retirarse a las afueras de los núcleos de población donde vivían entregados a su vida en soledad. Solían vivir en pequeñas ermitas o capillas, rábitas, en las que eran enterrados al morir. El culto a un Dios abstracto, sin representación humana, como es el del Islam, era difícil de concebir para los hispánicos. De aquí quizás surja el culto y veneración hacia los ermitaños de las rábitas, los morabitos, cuando éstos morían. Propagándose así en los últimos tiempos del Islam español el culto popular de estos santos. Al ir pasando el territorio musulmán a manos de los cristianos, muchas de estas rábitas o morabitos, cayeron en la ruina. Sin embargo, otras se mantuvieron y fueron consagradas a personajes del santoral cristiano. En los siguientes apartados, se desglosarán los diferentes factores que hacen sostener la hipótesis de que, el hoy presbiterio de la ermita de San Benito de Lebrija, sea en realidad una qubba que en su día se usó como rábita o morabito. Y que, por tanto, el origen de este complejo arquitectónico no sea a finales del siglo XIII, sino en torno al siglo XI o XII.
LA QUBBA La tipología de la qubba fue un tipo de arquitectura entre oficial y popular que servía para varios usos: morabito, rábita o zawiya de un santón, mausoleo en los cementerios, fontana ( siqayat ) o aula regia. Es posible que sirviera de cobijo a forasteros, fuera de las ciudades, tradición que se mantuvo en ciudades y lugares a campo abierto en la dominación cristiana. En Huelva, está el ejemplo de la ermita de Nuestra Señora de la Cinta, respondiendo a tipología árabe segura (Pavón, 1996). La principal característica de las qubbas es las dos formas básicas que la conforman: una esfera en un cubo. Desde Platón, el cubo está asociado al elemento de la tierra, mientras que la forma esférica se compara con el cielo. Por lo tanto, la combinación del cubo y la cúpula representa el cielo y la tierra, el cosmos. La qubba que aquí trataremos de definir es la de uso como morabito. Como ya se ha dicho anteriormente, estas qubbas eran santuarios que albergaban a un santo musulmán, que tras su muerte le servía de sepulcro. En el Algarbe portugués, podemos encontrar fácilmente estas qubbas, muchas de ellas exentas y otras incorporadas a iglesias como capilla o ábside. Ejemplos de ello son las qubbas de San Sixto en Cuba y de San Vicente en Ferreira do Alentejo. Existen varios ejemplos de qubbas convertidas en ábsides de iglesias y capillas, por lo general de nave única alargada. Un ejemplo de ello es la capilla de San Cristóbal en Lepe, la que probablemente fuera un morabito más que un mausoleo dado su gran tamaño (Pavón, 1996). Todas ellas tienen la característica de albergar un espacio cuadrado cuyos lados oscilan entre los 4 y 10 metros de longitud, cubierto con cúpula semiesférica. Algunas de estas qubbas se abrían a los cuatro lados, otras sólo a tres dejando ciego el muro del mihrab. En el magreb, están los llamados marabout o morabitos con sala cuadrada con cúpula precedida de pequeño patio, que en parte recuerda el caso de la mezquita de la alcazaba de Jerez de la Frontera. Este oratorio, de nave cuadrada y con nicho de mihrab, es semejante a algunos de los morabitos o zawiyas magrebíes. En Granada, subsiste la ermita de San Sebastián, una rábita de planta cuadrada, bóveda sobre trompas e incluso nicho de mihrab avalando su carácter religioso. Ésta, además, tiene cubierta de tejas.
En Aznalcóllar encontramos la capilla del cementerio, también llamada la zawiya de Aznalcóllar, aunque no todos los autores que han analizado el edificio lo consideran de época islámica, sino más bien mudéjar. Se tiene la duda de si este edificio se construyó como exento y luego se convirtió en presbiterio de una iglesia, o si desde un principio se erigió como presbiterio de la iglesia que hubo y fue finalmente demolida por problemas estructurales en 1782. Como quiera que fuere, este edificio presenta suficientes similitudes en cuanto a su origen con el de San Benito en Lebrija, y por ello merecen ser comparados ambos casos. El edificio tiene una planta cuadrada cuyos lados interiores oscilan entre los 5,12 y 5,20 metros. El espacio se cubre con bóveda octogonal sostenida por trompas. Su orientación es casi E-O, con una leve inclinación de 15º al E. El edificio también cuenta con un espacio correspondiente a una escalera de caracol que da acceso a la cubierta, denominado Cubo de la Torre. Fig. 15. Zawiya de Aznalcóllar.
SAN BENITO LEBRIJA ZAWIYA AZNALCOLLAR codo rassasi 58,93 cm codo mamuni 47,14 cm vara burgalesa 83,59 cm Fig. 16. Análisis comparativo de unidades de medida, ermita de San Benito de Lebrija y Zawiya de Aznalcóllar
LA UNIDAD DE MEDIDA Se hace evidente analizar la hipotética qubba de Lebrija desde el punto de vista de la métrica en la época andalusí. Algunas investigaciones sobre el trazado de las plantas arquitectónicas han permitido establecer hipótesis fundadas sobre sus mecanismos de composición y control formal, así como estimar los patrones métricos utilizados en cada una. Detrás de todas ellas suele estar la vara burgalesa, 83,59 cm, y por ello la incluiremos en este análisis. Vamos a intentar interpretar dimensionalmente sólo los elementos que conforman los arranques del edificio, es decir, muros, lo que el maestro de obra debía definir imprescindiblemente para diseñar la traza y plantearla en el terreno. El estudio testea si en ellos se aplica el patrón métrico de la vara burgalesa, el codo rassasi o el codo mamuni. Los llamados codos rassasi y mamuni fueron detectados en la Mezquita de Córdoba y meticulosamente cuantificados por Félix Hernández, para los que concluye unas dimensiones de 58,93 cm para el codo rassasi y de 47,14 cm para el codo mamuni (Hernández, 1962). Por lo tanto, 3 patrones de medida diferentes que se aplican tanto en planta como en sección a la hipotética qubba de Lebrija, así como a la capilla del cementerio de Aznalcóllar, con el objetivo de poner en tela de juicio si estas dos estructuras presentan alguna similitud en cuanto a sus trazas ya que, en teoría, ambas son de fechas cercanas y próximas territorialmente. Para el estudio se han creado tres retículas correspondientes a cada unidad de medida y se han superpuesto la planta y sección de cada edificio. En el caso de San Benito tenemos que su planta es aproximadamente de 5,75 x 5,75 metros en su interior, lo que para un valor de 58,93 de codo rassasi arroja un total de 9,76 codos rassasies. En el caso del codo mamuni de 47,14 cm tenemos un total de 12,20 codos mamunis. Por último, para el valor de 83,59 cm de la vara burgalesa obtenemos un total de 6,88 varas burgalesas. Atendiendo a su dimensión exterior, tenemos aproximadamente 9 metros de lado. Realizando la misma operación con esta longitud tenemos un total de 15,27 codos rassasies, 19 codos mamunis y 10,77 varas burgalesas.
Pasando ahora al caso de Aznalcóllar, partimos de unas dimensiones interiores de 5,28 x 5,35 metros, lo que da unos resultados de 8,96 x 9,08 codos rassasies, 11,20 x 11,35 codos mamunis y 6,32 x 6,40 varas burgalesas. Partiendo de unas dimensiones exteriores de 7,40 x 7,65 metros, obtenemos 12,56 x 12,98 codos rassasies, 15,70 x 16,23 codos mamunis y 8,85 x 9,15 varas burgalesas. En cuanto a la altura tomamos dos valores, la altura del paramento vertical, es decir, hasta el arranque de la bóveda, y la altura total hasta la bóveda. Así, para el caso de San Benito, 6,15 m y 9,03 respectivamente, tenemos una altura de 10,44 codos rassasies, 13,05 codos mamunis y 7,36 varas burgalesas de paramento vertical y 15,32 codos rassasies, 19,16 codos mamunis y 10,80 varas burgalesas de altura total. En el caso de Aznalcóllar, 7,35 y 9,52 metros, obtenemos de paramento vertical una longitud de 12,47 codos rassasies, 15,59 codos mamunis y 8,79 varas burgalesas. De altura total contamos 16,15 codos rassasies, 20,20 codos mamunis y 11,39 varas burgalesas. En la siguiente tabla se resumen todos los valores obtenidos: Hay varios aspectos que se pueden extraer de estos resultados. En primer lugar, llama la atención la comparativa de la dimensión en metros del exterior de la qubba de Lebrija con su equivalencia en codos mamunis, así como la altura del paramento vertical. No es tan aproximada la medida del interior, sin embargo, los muros que conforman la qubba son de unos 1,65 metros, lo que equivale exactamente a 3 codos y medio mamunis. Por tanto, cabe sospechar el uso de esta medida en esta qubba. En el caso de Aznalcóllar, sin embargo, parece más cercano el uso del codo rassasi en su planta, tanto interior como exteriormente. Por tratarse de arquitectura exenta, en este trabajo se ha querido también analizar la comparativa de la unidad de medida con dos qubbas exentas y representativas de la zona del Alentejo, como son San Sixto, en Cuba y San Vicente en Ferreira do Alentejo, ambas en el distrito de Beja. El caso de San Sixto es el caso de qubba
inalterada y el de San Vicente es el caso de qubba convertida en ábside al habérsele incorporado una pequeña nave. La elección de estos dos casos responde a que estas qubbas portuguesas no presentan ninguna documentaión con la que trabajar, sin embargo, sí existe un artículo de Luís Ferro en el que aproxima unos valores métricos a un conjunto de qubbas, entre las que se encuentran San Sixto y San Vicente. Haciendo la traslación de las tres retículas anteriores a estas medidas, trataremos de ver si el valor del codo pudo variar según la zona territorial de Al- Andalus. En este caso, sólo se tienen en consideración las medidas interiores en planta, largo y ancho, ya que son sólo los datos que aporta Luís Ferro en su investigación. San Vicente forma un rectángulo de 5,03 x 5,52 metros. SanSixto, 5,52 x 5,02metros. Como vemos en el análisis gráfico, el codo mamuni vuelve a ser el codo más cercano: 11,7 x 10,7 codos mamunis aproximadamente en cada caso. El uso de estas medidas islámicas no puede llevar a la directa conclusión de catalogar el edificio de estudio como islámico, ya que hay que tener en cuenta la población musulmana que quedó en estos territorios cristianos, los mudéjares. Sin embargo, sí puede ser un argumento en favor de la hipótesis de este trabajo. SAN VICENTE SAN SIXTO codo rassasi 58,93 cm codo mamuni 47,14 cm vara burgalesa 83,59 cm Fig. 17. Análisis comparativo de unidades de medida, Ermita de San Vicente y Ermita de San Sixto.
LA ORIENTACIÓN “De donde quiera que salgas, gira tu rostro en dirección a la Mezquita Sagrada. Donde quiera que estéis, girad vuestros rostros en su dirección” Corán II, 145. El tema de la orientación del muro de la quibla en Al-Andalus ha generado diversas posturas. Se puede hablar de cuatro tendencias. En primer lugar, la más utilizada fue la tendencia Suhayl y que debe identificarse con aquellas mezquitas que tomaban como modelo la aljama de Córdoba, en definitiva la capital. En segundo lugar, el grupo más numeroso, es el que utiliza la dirección Sur. Hay una alquibla de los astrónomos, la de orientación Este, que se obtiene mediante la observación de la salida del sol en los equinoccios. Finalmente, está la alquibla de compromiso, la tendencia Sudeste, que utiliza como indicador el orto del sol en el solsticio de invierno (Rius, 2006). La orientación siempre ha sido un tema de interpretaciones, por lo que ha generado múltiples direcciones de las mezquitas y oratorios en todo su territorio. E incluso a la rectificación de los mísmos por la llegada de otras ideas respecto a la correcta orientación. En la etapa almorávide-almohade, siglo XII, se impuso, salvo raras excepciones, la orientación SE, siempre con tendencia clara a desviar la flecha al Sur, que por lo visto sería preceptiva con los almohades a partir de la mezquita de Tinmmall. Ello significaría una actualización de la litúrgica orientación omeya de los primeros tiempos de Al-Andalus (Pavón, 1996). Teniendo en cuenta estas tendencias, se ha realizado un estudio sobre la orientación de San Benito comparada en su ámbito más local, como son la Ermita del castillo y la Iglesia de la Oliva, ambas en Lebrija, por otro lado, con dos construcciones islámicas y cercanas como son la Zawiya de Aznalcóllar y la Ermita de Cuatrovitas en Bollullos de la Mitación. Por último, se analiza la orientación con las qubbas que podemos encontrar en la zona del Alentejo portugués, por tratarse de construcciones prácticamente inalteradas.
N E 0 S N E 0 S N E 0 S En el caso de la Iglesia de la Oliva, nos encontramos con que su núcleo original fue construido en la segunda mitad del siglo XIII, época en la que actualmente se enmarca a la primitiva Ermita de San Benito, por lo que se hace interesante la comparativa de estas dos edificaciones en cuanto a su orientación. La Ermita del Castillo fue construida en la segunda mitad del siglo XIV (por tanto más lejana en el tiempo), sin embargo, esta ermita se erige dentro del recinto fortificado de época almohade ocupando la plaza de armas, por lo que es probable que sus trazas respondan a las orientaciones heredadas de esta época. El estudio analiza las plantas de estas dos iglesias con la de San Benito, estableciendo sus dos ejes, sin embargo, en este estudio nos centramos en el eje que se orienta en el cuadrante SE, por los motivos antes descritos. En el caso de la Ermita de San Benito, este eje presenta un ángulo de 36º con el eje Sur, muy similar al que detectamos en la Ermita del Castillo, que en este caso es de Iglesia de la Oliva Ermita del Castillo Ermita de San Benito Fig. 18. Comparativa de orientaciones, Iglesia de la Oliva, Ermita del Castillo y Ermita de San Benito.
Fig. 24. Complejo hidráulico El Fontanal.
En definitiva, este lugar tiene todos los condicionantes de ser un gran yacimiento arqueológico pero, sin embargo, se ha llevado y se sigue llevando a cabo una pésima gestión de este lugar por parte de las administraciones públicas, que han antropizado y destruido la gran riqueza del lugar, en algunos casos de manera irreversible. EL AGUA “Él es quien ha creado los cielos y la tierra en seis días, teniendo su Trono en el agua” (Corán, XI, 7). En el Corán puede observarse que el agua es el principio más importante del universo, por lo que las normas islámicas afectaban a la manera de usar y gestionar el bien más preciado de la naturaleza para los musulmanes. La relación del agua con la arquitectura en el arte islámico se hace patente mediante acequias, fuentes, aljibes, y otras estructuras de conducción del agua. Volviendo a la qubba morabito de Lebrija, podemos trazar analogías que nos indican una relación de esta construcción con el agua. En primer lugar, hay que destacar su posición privilegiada frente al que fue el gran lago Ligustinus, que en la época islámica ya debía ser zona de marisma y, por tanto, un terreno casi sagrado para los musulmanes por considerar el agua como el bien más preciado de la naturaleza. Otro factor que considerar es la existencia en la falda norte del cerro de un complejo hidráulico atribuido al origen mitológico de Lebrija. Se trata de una serie de construcciones asociadas a la captación, almacenaje y distribución del agua, que se datan en torno al siglo XV y, por tanto, posterior a las fechas en las que se basa esta hipótesis. Sin embargo, se hace evidente la existencia del acuífero desde mucho antes de la construcción de esta estructura, como así lo indican numerosas referencias de autores clásicos que hacen alusión a una fuente o manantial próximo a la antigua ciudad de Nabrissa. Por lo que, en época islámica, este manantial debió servir de abastecimiento a Lebrija y, por ende, al morabito de nuestra hipótesis.
CONCLUSIONES Lo expuesto en este trabajo intenta montar el discurso de una hipótesis que, sin embargo, no se podrá corroborar sin un estudio arqueológico. Aún así, todos los factores que se han descrito en este trabajo y que personalmente defiendo, dejan claro que la hipótesis es bastante razonable y lógica, contando ya incluso con defensores de la misma en el municipio, como historiadores, arqueólogos, etc. No obstante, el debate entre lo islámico y lo mudéjar es aún muy incierto, ya que se hace muy difícil encontrar diferencias entre una arquitectura y otra. Se demuestre o no este hecho, sea islámico o mudéjar, estamos ante un conjunto arquitectónico con una riqueza patrimonial desconocida incluso para los propios habitantes de Lebrija. Espero que este trabajo sirva para darle visibilidad a este inmueble y que su proposición para BIC se haga realidad al fin. Este trabajo intenta ser el comienzo de ese expediente de valoración que culmine con la declaración de la Ermita de San Benito de Lebrija como Bien de Interés Cultural.
Fig. 25. Lacería de la bóveda de la qubba, Fototeca US.
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PLANIMETRÍA 01 SITUACIÓN 02 EMPLAZAMIENTO 03 PLANTA BAJA 04 PLANTA ALTA 05 ALZADOS SUROESTE Y NORESTE 06 ALZADO NOROESTE Y SECCIÓN B 07 SECCIONES A Y E 08 SECCIONES D Y E
0 200 400 600 m E 1:10.000 01 SITUACIÓN
0 10 20 50m E 1/1000 02 EMPLAZAMIENTO
DOSSIER FOTOGRÁFICO CONJUNTO ARQUITECTÓNICO
Embalse de MelendoMarismas del Guadalquivir Las Cabezas de San Juan Fot. Autor, 2020
Las Cabezas de San Juan Conjunto arquitectónico de San Benito
Fot. Autor, 2020
Fot. Autor, 2020
A B B DC DC 68m 69m67m +0,00m +0,30m +0,47m +0,47m +0,80m A E E 0 2 48m E 1/150 03 PLANTA BAJA DEL CONJUNTO Fot. Autor, 2020
BB DC DC 68m 69m67m +4,35m AA EE 0 2 48m E 1/150 04 PLANTA ALTA DEL CONJUNTO A B B D C DC 68m 69m67m +0,00m +0,30m +0,47m +0,47m +0,80m A E E 0 2 48m E 1/150 03 PLANTA BAJA DEL CONJUNTO Fot. MAGT, 2019
A B B DC DC 68m 69m67m +0,00m +0,30m +0,47m +0,47m +0,80m A EE 0 2 48m E 1/150 03 PLANTA BAJA DEL CONJUNTO Fot. MAGT, 2016
SECCIÓN B ALZADO NOROESTE 2,26 % +0,47 -2,83 +0,72 +1,77 0 2 48m E 1/100 06 ALZADO NOROESTE Y SECCIÓN B Fot. Autor, 2019
SECCIÓN B ALZADO NOROESTE 2,26 % +0,47 -2,83 +0,72 +1,77 0 2 48m E 1/100 06 ALZADO NOROESTE Y SECCIÓN B Fot. Autor, 2019
Enlace al visualizador del modelo 3D elaborado.
DOSSIER FOTOGRÁFICO MAQUETAS
MAQUETA DE EMPLAZAMIENTO e 1/1000