Full text
RESUMEN
Pin a ex os o dibuja planos en un cuad o
implica u iliza unos sis emas de ep esen a-
ción que simulan, con las écnicas pic ó icas,
imágenes ealizadas con unos medios e ins u-
men os di e en es y pa a unos ines dis in os. A
lo la go de los siglos XV y XVI en la ep esen-
ación de ciudades y e i o ios se u iliza on
unas mismas con enciones g á icas an o en
los cuad os pin ados, como en los mapas di-
bujados o g abados, lo que daba o igen a lec-
u as e in e p e aciones con usas. Con el in de
sol en a es e p oblema, en el ámbi o de la ca -
og a ía mili a la ep esen ación de ciudades
se desgajó en dos ipos de imágenes: las is as
ca og á icas en pe spec i a (scenog a ia) y los
mapas en plan a (ichnog a ia).
En sus ob as El G eco u ilizó odos es os sis-
emas de ep esen ación habi uales, lo que
pone en e idencia su conocimien o y dominio
de los medios p opios de la ca og a ía más e o-
lucionada de su época. En el cuad o Vis a y
plano de Toledo (1608-1614) se combinan
ambas o mas de ep esen ación de las ciuda-
des: la is a desc ip i a y la plan a ca og á ica.
Aunque his ó icamen e el cuad o se ha consi-
de ado, de mane a lógica, den o de la p oduc-
ción pic ó ica de El G eco, an o la is a pin ada
como el plano pin ado que cons i uyen la ob a,
ienen un alo especí ico den o de la e olu-
ción his ó ica de la exp esión g á ica a qui ec-
ónica, po que plan ean cues iones de
ep esen ación, de sis emas y de con enciones
g á icas esenciales en es a disciplina.
Palab as cla e: Ca og a ía his ó ica, El
G eco. Vis as de ciudades.
DIBUJAR, ESCRIBIR, PINTAR.
Cada o ma de ep esen ación g á-
ica p esupone unas de e minadas
écnicas y conduce a cie os esul a-
dos p e is os. Dibuja (posiblemen e
de i ado del ancés deboissie que
signi ica lab a en made a) implica el
uso de un elemen o que deja una de-
e minada huella sob e una supe icie
y, en consecuencia, es una écnica
p óxima a g aba ( ambién p oceden e
del ancés g a e ). A su ez, delinea
(del la ín deline e) signi ica i a lí-
neas y, en el con ex o de las ep esen-
aciones de la a qui ec u a, en e a
esboza o dibuja a mano alzada, se
en iende que es dibuja un plano u i-
lizando el ins umen al adecuado que
pe mi e una ejecución geomé ica
p ecisa: eglas, compases, escuad a y
ca abón, anspo ado es de ángulos,
p og amas in o má icos especí icos...
Un plano es un dibujo delineado
sob e una supe icie, gene almen e
papel, que ep esen a una ob a de a -
qui ec u a, de ingenie ía o un obje o
ísico (Jaén, 1993; Sáinz, 1990).
Dibuja y esc ibi no se di e encian
po las écnicas u ilizadas, ya que en
ambos casos se azan líneas sob e una
supe icie, sino en el signi icado de los
símbolos g á icos y en las con encio-
nes que los sus en an. La calig a ía y la
o ulación aluden a la calidad de los
azos con los que se esc ibe y ponen
en e idencia es a elación de p oximi-
dad en e el dibujo y la esc i u a. An es
de ap ende las di e encias que hay
en e un dibujo y un ex o esc i o los
niños azan ga aba os que, en algunos
casos, simulan ases y palab as imi-
ando los ges os que hacen las pe so-
nas al esc ibi . Dibuja un cí culo y
esc ibi la le a “o” es lo mismo pa a el
niño en esa ase de su desa ollo (Man-
chón, 2009, pp. 291-295).
Po el con a io, pin a (del la ín
ping e que signi ica oma colo la
u a cuando madu a1y, con ca ác e
gene al, colo ea ) (Co omines, 2008),
supone ex ende manchas de pig-
men o sob e un sopo e. Cuando se
pin a se pone una capa de pin u a
mien as que cuando se dibuja o se
delinea se dejan azos, líneas, asgu-
ños. Son, po lo an o, mé odos dis-
in os ya que, como señala Juan Acha
(2002, p. 105) “el dibujo no equie e
colo ni és e necesi a signos o igu as.
[…] Pin u a y dibujo son ac i idades
manuales con dis in os ma e iales y
he amien as que me ecen denomi-
na se écnicas: cada una con ida
p opia y suscep ible de combina se
en e sí”. A di e encia de nues a p o-
pia adición, en las cul u as o ien a-
les la esc i u a no es algo p óximo al
dibujo sino a la pin u a. Los je oglí i-
cos y los pic og amas son esc i u a
pin ada. Habi ualmen e el pin o solía
p epa a su abajo dibujando p e ia-
men e los con o nos de las igu as
an es de cub i las con el colo . Po su-
pues o, hay écnicas mix as que mez-
clan p ocedimien os p opios del
dibujo ( azando líneas) y de la pin-
u a (ex endiendo manchas) como las
agua in as o los la ados. En e nos-
o os, donde la esc i u a se si úa en la
ó bi a del dibujo y no de la pin u a,
se han es ablecido con enciones pic-
ó icas pa a simula líneas dibujadas
o le as esc i as. Igualmen e las écni-
cas del dibujo y el g abado han en-
con ado o mas de ep esen a
manchas median e ayados, pun ea-
dos o amas que emi en a la pin u a.
Cambia de un ipo de ep esen a-
ción a o o, o sea, pasa de la pin u a al
dibujo o al e és, implica, necesa ia-
men e, adap a los sis emas, écnicas y
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Juan Calduch Ped alba.
Uni e sidad de Alican e
Nue amen e es oy en es a ieja ciudad de la calma, dedicado a desci a el je oglí ico de sus pied as milena ias…
Toledo, diciemb e de 1859
Gus a o Adol o Bécque , Ca a a Ramón Gu ié ez
DIBUJAR, ESCRIBIR, PINTAR.
EL GRECO PINTOR DE MAPAS
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mé odos g á icos co espondien es. Los
g abado es e an capaces de hace e -
dade as ob as maes as aduciendo las
pin u as y cuad os a g abados. Es deci ,
con i iendo las manchas de pigmen o
de los cuad os, ealizadas con las éc-
nicas pic ó icas, en líneas, azos, a-
mas y pun eados ca ac e ís icos de las
écnicas del dibujo, ep esen ando así,
de una mane a e osímil, las ex u as y
los onos de la imagen o iginal. Hoy las
ep oducciones o omecánicas y digi-
ales hacen es a misma ope ación me-
dian e píxeles y nubes de pun os que
escapan a la su ileza isual. Sin em-
ba go, los p ime os o og abados que
se empleaban pa a inse a imágenes
en la p ensa, u ilizaban amas de pun-
os cla amen e isibles. El pin o no e-
ame icano Roy Lich ens ein ep oducía
manualmen e en sus cuad os el p oce-
dimien o écnico del o og abado cam-
biándolo de escala. Las iñe as de las
his o ie as de la p ensa in an il se con-
ie en en sus manos en cuad os pin-
ados de g an amaño y es e cambio de
dimensión y ese uso de con enciones
g á icas con p ocedimien os dis in os,
ans o mando los p ocesos mecánicos
en manuales, es lo que da a sus ob as
ese ca ác e so p enden e y singula
(Cowa , 1981).
PINTAR UN TEXTO
Cuando en un cuad o se inse a
un ex o el pin o u iliza los medios
especí icos de la pin u a pa a simula
algo hecho con las écnicas de la es-
c i u a. Va ias soluciones plás icas se
han consolidado en la adición pic-
ó ica pa a es e in dependiendo del
amaño del ex o, su escala ela i a en
el cuad o y el p o agonismo que
asume en la imagen. Las di e en es
mé odos y ma e iales u ilizados ( em-
ple, esco, óleo, ac ílico) pe mi en
una ejecución más o menos ácil de
los ex os esc i os con las écnicas
pic ó icas.
Si la ase pin ada debe se legi-
ble, po que es una acla ación que
pe mi e in e p e a la ob a, en la pin-
u a adicional e a ecuen e in-
clui la en una ilac e ia, en una o la
o en una ca ela pin ando las le as
co espondien es. Es lo que hace El
G eco en el cuad o San Pablo (1610-
1614) donde el após ol lle a en la
mano una ca a donde se lee, en
g iego, el des ina a io de su epís-
ola2. En es e caso el ex o pa ece
hecho con pin u a al óleo diluida u i-
lizando un pincel muy ino. És e e a
un ecu so muy habi ual en e los
pin o es pa a i ma sus lienzos. Lo
encon amos, po ejemplo, en el
cuad o del G eco San F ancisco y
ay León medi ando sob e la mue e
(1600-1605) i mado sob e lo que e-
p esen a un pequeño papel como si
es u ie a pegado sob e la ela en la
pa e in e io de echa del cuad o3.
Es a écnica de mezcla palab as pin-
adas e imágenes pasó al mundo de
la publicidad y ue u ilizada, asi-
mismo, po los g andes ca elis as
como Toulouse-Lau ec y Josep
Renau (B ihuega, Pique as, 2007)
mul iplicando sus ecu sos y e ec os
plás icos. La pin u a de angua dia
siguió usando es as con enciones in-
co po ando nue as écnicas, como
el collage, pegando di ec amen e
sob e el sopo e ozos de pe iódi-
cos, i olas o e ique as al como
hacía, en e o os muchos, Picasso4.
Sin emba go, cuando el con enido
del ex o no es ele an e pa a la ima-
gen, se han usado adicionalmen e
o as soluciones pa a ep esen a lo.
En el cuad o del G eco San Lucas (c.
1605-1610) (Saa ed a, 1982, p. 209)
el e angelis a se nos mues a con un
pincel en la mano y enseñando un
lib o abie o donde, en una página,
apa ece una imagen de la Vi gen con
el niño (aludiendo de es e modo a su
condición de pin o y de e a is a de
Ma ía) y, en la o a, un ex o imp eso
(se en iende que es el del e angelio
que esc ibió), hecho con azos pa a-
lelos que simulan líneas esc i as ile-
gibles alineadas en la página
siguiendo las cajas usadas en las im-
p en as. Es os azos nos ecue dan
los ga aba os in an iles que imi an la
esc i u a. Hay, po lo an o, algo así
como un doble me alenguaje: el cua-
d o den o del cuad o y la icción pin-
ada de un ex o esc i o. La misma
con ención g á ica se emplea am-
bién cuando se a a de un manus-
c i o como emos en el cuad o, casi
con empo áneo, de Ribe a: Demó-
c i o (c. 1615-1618) (Milicua; Po ús,
2011 p. 141), aunque aquí hay una
línea de encabezamien o con le as
de mayo amaño que pa ecen g ie-
gas. Po el con a io, cuando Ribe a
pin ó a San Je ónimo (1614-1615)
(Milicua; Po ús, 2011, p. 125) esc i-
biendo en un lib o, u ilizó una con-
ención di e en e pe o ambién muy
habi ual: ep esen ó el ex o como
una mancha g is uni o me sob e las
hojas blancas. En el cuad o del G eco
San Ped o y San Pablo (1605-1608)
(Saa ed a, 1982, p. 206) encon amos
ambas soluciones unidas: la hoja que
san Pablo señala con el pulga iene
una mancha uni o me más oscu a
pa a simula el ex o pe o, en ella, se
supe ponen azos ep esen ando los
englones esc i os.
PINTAR UN DIBUJO / PINTAR UN
PLANO
Cuando se a a de ep oduci en
la pin u a un dibujo no se usa la con-
ención de hace una mancha oscu a
ni la de esboza azos embo onados
como cuando se simula un ex o, sino
que lo habi ual es pin a lo de o ma
isible igual que se hace con las le-
as cuando las ases deben se legi-
bles. En la Escuela de A enas
(1510-1512) de Ra ael emos a Eucli-
des dibujando o midiendo con un
compás unas igu as geomé icas de
líneas blancas sob e una pequeña pi-
za a neg a dejada en el suelo5. El
mismo mo i o de la ablilla neg a con
una igu a lineal geomé ica, en cuyo
ma co de made a se lee la palab a
EVCLIDES, se encuen a en el cuad o
de Jacopo da’Ba ba i Re a o de ay
Luca Pacioli (1495) (Mon eal, 1983, p.
128)6y no es desca able la idea de
que Ra ael oma a de aquí es e mo-
i o. Si en los casos de ep oducción
pin ada de ex os su ep esen ación
oscila desde la esc i u a legible a la
mancha que simula pá a os pasando
po las líneas que simbolizan englo-
nes, po el con a io, en el caso de
o mas geomé icas dibujadas, po lo
gene al, las igu as son cla amen e i-
sibles y la pin u a ep oduce, con un
g ado de idelidad acep able, las imá-
genes diseñadas. Algo que ocu e
ambién cuando se a a de planos
que pa ecen delineados como emos
en el e a o de Juan de Villanue a
(1800-1805) hecho po Goya y con-
se ado en la Academia de San Fe -
nando de Mad id, donde el a qui ec o
iene en e las manos unos planos en
los que es posible in ui una sección y
una plan a. És a e a una con ención
ecuen e cuando se e a aban a qui-
ec os odeados de los obje os p opios
de su p o esión: compases, escuad as,
planos…. En de ini i a, se emplean
los ins umen os y écnicas de la pin-
u a pa a apa en a en el cuad o unos
planos que, po lo an o, no es án e-
almen e dibujados o delineados sino
pin ados. No obs an e, los sis emas de
ep esen ación y las con enciones
empleadas en es os planos pin ados
son los p opios del dibujo a qui ec ó-
nico. A di e encia de las a ias solu-
ciones empleadas pa a pin a ex os,
las con enciones pa a pin a dibujos
o planos han quedado educidas a e-
p oduci de un modo su icien emen e
iel, con las écnicas pic ó icas, imá-
genes p oceden es de las écnicas g á-
icas del dibujo o la delineación.
Un plano de a qui ec u a o un
ex o, ep esen ados en un cuad o, se
inco po an a la composición y juegan
un papel conc e o en ella. En conse-
cuencia se pliegan a las necesidades
especí icas de ese ol. Y, po lo an o,
los ex os son legibles o no, según el
in e és que engan en el sen ido ge-
ne al de la imagen, y los planos, aun-
que sean econocibles como ales, no
ienen po inalidad la de inición g á-
ica de una ob a a qui ec ónica. Ade-
más, en ambos casos, se pe ciben
desde el mismo pun o de is a ade-
cuado pa a con empla la ob a en su
conjun o, in eg ándose, po consi-
guien e, en su signi icado gene al.
DIBUJAR/PINTAR UN MAPA
Sin emba go, las ep esen aciones
pin adas más an iguas de ciudades o
conjun os de cons ucciones no si-
guen las mismas pau as u ilizadas en
la pin u a de planos a qui ec ónicos
sino que discu en po unas ías es-
pecí icas y au ónomas. La di e encia
en e un plano y un mapa es que el
segundo se e ie e, más bien, a un
ámbi o e i o ial e implica un mayo
g ado de abs acción en los códigos
g á icos u ilizados, los cuales se ale-
jan de las imágenes icónicas7. Es e i-
den e que es as di e encias son
ela i amen e con encionales y cam-
bian con los usos. Po eso su gen si-
uaciones ambi alen es y solemos
deci “el plano de una ciudad”
cuando al ez se ía más ap opiado
deci “el mapa de una ciudad”. La
pe i encia de es e uso equí oco qui-
zás sea debida a que en las p ime as
ep esen aciones mode nas de mapas
de e i o ios y ciudades du an e los
siglos XV y XVI, se u ilizaban imáge-
nes menos abs ac as y más igu a i-
as que en cie a medida las
ap oximaban a los dibujos de planos
a qui ec ónicos. Así pues es a mane a
de ep esen a las ciudades se si úa
en e la ca og a ía (el dibujo de
mapas) y la ep esen ación de la a -
qui ec u a (el delineado de planos).
La dimensión del e i o io aba -
cado po el mapa es la que es ablecía
el ipo de con enciones g á icas ade-
cuadas en cada caso, en unción de
la adición ca og á ica en la que se
insc ibía. Las ca as de ma ea y los
po ulanos son el e e en e pa a la e-
p esen ación de amplios e i o ios o
coma cas, como los dibujados po
Leona do de la Ve uca y de las coli-
nas de Pisa, o de sus p oyec os de in-
genie ía pa a la canalización del io
A no (Ped e i, 1978, p. 177). En
es os casos las ciudades o asen a-
mien os cons uidos se suelen eco-
ge de mane a esquemá ica o
simbólica en alzados aba idos sin in-
ención de mos a las igu as eales
48
de los edi icios o conjun os. Un
modo p imi i o de es e sis ema,
donde los edi icios se aba en en
odas las di ecciones, es el plano de
Tenoch i lán (1524) incluyendo la la-
guna y el e i o io ci cundan e, el
cual acompañaba a la edición la ina
hecha en Nu embe g de la segunda
ca a de He nán Co és (González,
2004, pp. 35-37) (6).
Pe o ya desde las p ime as déca-
das del s. XVI e a usual ep esen a
los mapas o planos de las ciudades
en pe spec i as aé eas o is as de
pája o como el de Pa ís (1530) (Be-
ne olo, 1972, p. 507) o el de Flo-
encia de Bonsigno i (1584)
(Ped e i, 1978, p. 261). Un ejem-
plo singula de es a solución es el
plano de Cholula (1581) (Bene olo,
49
1972, p. 630) donde los alzados
aba idos de casi odos los edi icios
eligiosos se ep esen an con la
misma igu a, posiblemen e po que
los edi icios eales que debían le-
an a se en esos emplazamien os
aún no es aban cons uidos.
En los g andes mapas pin ados
de la Gale ía de Mapas de los Pala-
cios Va icanos, hay ejemplos de los
dos ipos comen ados. Po un lado,
las coma cas o g andes e i o ios se
ep esen an en plan a con esque-
mas simbólicos de los núcleos de
poblaciones, pe o en el caso de los
planos de las ciudades, como po
ejemplo Venecia, se u iliza la pe s-
pec i a aé ea con un pun o de is a
y un esul ado semejan e al plano
an e io xilog á ico de es a ciudad
ealizado po Jacopo da’Ba ba i (c.
1500). Una imagen muy simila la
encon amos, ambién, en la is a
de Venecia g abada en la edición
la ina del Vi u io de Daniele Ba -
ba o (1567). Así pues, es a mane a
de isualiza las ciudades se si úa
en e la ca og a ía (el dibujo de
mapas) y la ep esen ación de la a -
qui ec u a (el delineado de planos),
u ilizando simila es con enciones
g á icas al ma gen de que se a e
de dibujos, g abados o pin u as.
Es os casos de conjun os u banos a
is a de pája o, donde la mo ología
y la o ma de la ciudad se ap oxi-
man a la ep esen ación en plan a
pe o la edi icación se ecoge aba-
ida en alzado o pe spec i a, se en-
cuen an a caballo en e la is a y el
mapa. Es el pun o de uga u ilizado,
más o menos ele ado, el que ap o-
xima es as imágenes a una isión
pano ámica o a una plan a u bana,
siendo ecuen es las si uaciones
ambiguas donde la is a u bana
iene ocación de plano aunque sin
llega a e leja lo con una mínima
cla idad la mo ología, como ocu e
en las ep esen aciones de Roma
pin ada po Masolino (1453) o g a-
bada po Müns e (1550) (Bene olo,
1972, pp. 198-201).
LA CARTOGRAFÍA MILITAR EN EL
SIGLO XVI
A di e encia de es os casos co-
men ados, en el con ex o de la a qui-
ec u a mili a , los conjun os
o i icados y las ciudades se ep e-
sen aban en plan a. El uso de la
plan a pa a ep esen a el plano de las
ciudades en ez de la is a de pája o,
la pe spec i a aé ea o la caballe a,
implica un impo an e ni el de abs-
acción o mal y exac i ud g á ica.
Es e uso, debido a su mayo p eci-
sión, se ue gene alizando, al menos
desde los a ados de F ancesco di
Gio gio Ma ini ( inales del siglo XV)
y discu ió pa alelo y con i iendo
con los o os dos más adicionales de
las igu as simbólicas simpli icadas de
los núcleos u banos en los mapas e-
i o iales o las pe spec i as a is a de
pája o de los planos de las ciudades.
Inicialmen e, al como lo encon a-
mos en los a ados mencionados, son
dibujos muy esquemá icos que ep e-
sen an soluciones eó icas y no ciu-
dades o o i icaciones eales, y es án
dibujados con una línea pa a de ini
el pe íme o de las manzanas o dos
pa alelas pa a los ce cos amu alla-
dos8. Albe o Du e o en su a ado de
o i icaciones (1527) dibuja sólo
plan as, alzados o secciones y nunca
50
pe spec i as. En algunas plan as e-
leja ambién los lími es pa cela ios
den o de las manzanas (Du e o,
2004, p.162)9. La plan a de la ciudad
de Imola (c. 1502) (Ped e i, 1978, p.
161) de Leona do, que p escinde de
aba imien os y con un al ísimo ni el
de p ecisión ecogiendo no sólo las
o i icaciones sino ambién las pa -
celaciones y los pa ios, es un em-
p ano y des acable ejemplo del ni el
excepcional de las ep esen aciones
ca og á icas en el ámbi o de la a -
qui ec u a mili a y la ingenie ía.
En esumen, en aquella época
apa ecen es modos de aza mapas
de coma cas o ciudades: en p ime
luga los mapas e i o iales, donde la
imagen de las poblaciones se ecoge
simbólicamen e en alzados esquemá-
icos aba idos siguiendo la adición
de las ca as náu icas; en segundo
luga , los planos de ciudades a is a
de pája o donde, sob e la mo ología
en plan a, se aba en los edi icios y
manzanas u banas; y, po úl imo, la
plan a p opiamen e dicha que se u i-
liza en el con ex o de la a qui ec u a
mili a . Y de odos es os casos di e en-
es hay ejemplos an o dibujados
como pin ados, y no malmen e o u-
lados, de acue do con sus écnicas
espec i as. Es a ambigüedad hace
que el plano dibujado o g abado y el
pano ama pin ado p ác icamen e se
iden i iquen en cuan o a con encio-
nes g á icas y con enido, al ma gen de
que los medios écnicos y el ins u-
men al u ilizado en cada caso pa a su
ealización di ie an en e sí. El mapa
o plano de la ciudad, an o si es á pin-
ado en un cuad o, como si es á g a-
bado en una es ampa o dibujado, se
plasma con una imagen ajus ada a
con enciones plás icas semejan es. Lo
que nos acla a si es amos an e el
mapa o el cuad o de una ciudad no
es an o el ema, ni el g a ismo usado,
ni la écnica empleada, ni siquie a el
amaño, sino su inalidad y su des ino.
Los planos ya sean pin ados, g abados
o dibujados, po g andes que sean
(como, po ejemplo, el plano de Pe o
Plancio, 1592)10, no es án ealizados
pa a su me a con emplación sino
como ú iles de abajo y conoci-
mien o. Po eso, a pesa de sus g an-
des dimensiones, las leyendas y signos
g á icos eclaman una máxima p oxi-
midad pa a su lec u a incluso el uso
de algún ins umen o de ayuda como
una lupa. Algo que no ocu e si se
a a de ciudades o conjun os edi ica-
51
dos inse os en una composición pic-
ó ica donde no es el e lejo exac o de
la ealidad lo que se busca sino su
con ibución al con enido uni a io de
la ob a.
La e olución lógica en el le an a-
mien o de ciudades, que las plan as
con las edi icaciones en pe spec i a a
is a de pája o p esen aban de ma-
ne a sin é ica, condujo a la p og esi a
di e enciación en dos ipos de imáge-
nes dis in as: la is a pano ámica de
la ciudad, ealizada en pe spec i a, y
la plan a donde los aba imien os de
los edi icios han desapa ecido, inse -
ándose así en la adición de la a -
qui ec u a mili a . Un ejemplo
emp ano de esa doble ep esen a-
ción, mos ada simul áneamen e, se
encuen a en el códice A lán ico de
Leona do (Bené olo, 1972, p. 333)
que esboza la is a y el plano de la
ciudad de Milán (9). En el a ado del
capi án Ch is o al de Rojas de inales
del siglo XVI encon amos imágenes
con uno y o o sis ema (pe spec i a
caballe a o plan a) (10) e, incluso,
mezclando ambos en un mismo di-
bujo (De Rojas, 1985, pp. 232-233,
124-125 y 170, espec i amen e).
Pa a ep esen a las á eas cons uidas
de las manzanas y los macizos de las
mu allas no u iliza el alzado aba ido
de los edi icios sino que los g a ía me-
dian e pun eados (De Rojas, 1985, p.
232-233) o ayados (De Rojas, p. 118)
y, posiblemen e, es a di e encia in-
dica si el macizado co esponde a
edi icación o a e aplenado.
En consecuencia, las is as pano-
ámicas de ciudades, libe adas de la
necesidad de inclui la ep esen a-
ción en plan a, abandona on la pe s-
pec i a aé ea y busca on pun os de
is a ele ados, capaces de da una
imagen del conjun o de la ciudad lo
más p óxima posible a la isión eal.
Es a solución la encon amos, po
ejemplo, en los g abados de Toledo
publicados po Geo g B aun a pa i
de los dibujos de Jo is Hoe nagel y e-
alizados po F anz Hogenbe g (1566
(He e a e a.; 1985, p. 37). Pe o es a
o ma de ep esen ación se había des-
gajado, a su ez, en dos ipos de imá-
genes dis in as: las is as pano ámicas
on ales de ciudades ealizadas en
pe spec i a, y las plan as usando di-
e en es con enciones como el a-
yado o el pun eado pa a g a ia las
manzanas o elemen os macizos, que
p ocedía de la ca og a ía mili a .
T es aspec os se des acan de odo
lo comen ado has a aho a. El p i-
me o, el cambio de ins umen al y de
écnicas pa a simula , con los p oce-
dimien os p opios de la pin u a, imá-
genes que apa en an las ejecu adas
con los medios especí icos del di-
bujo, la delineación o la esc i u a. Es
deci , imi a con manchas el azado
de líneas. El segundo, cuando en los
cuad os se ecoge dibujos de a qui-
ec u a o planos, és os se ajus an a las
con enciones g á icas p opias de la
delineación aunque se ealicen con
las écnicas pic ó icas. Y, po úl imo,
la ep esen ación de ciudades o con-
jun os median e el uso de la pe spec-
i a a is a de pája o, u ilizada,
indis in amen e, an o en pin u a
como en dibujo o g abado, emple-
ando las mismas con enciones g á i-
cas aunque, en cada caso, se ealicen
con los medios y la écnica co es-
pondien es.
EL GRECO PINTOR DE MAPAS
El G eco no sólo e a pin o sino
que, siguiendo la adición a ís ica
enacen is a, se dedicó ambién a
o as a es. Su in e és po la a qui ec-
u a quedó e lejado en sus comen a-
ios manusc i os en el a ado que
enía del Vi u io (1557) de Daniele
Ba ba o en su e sión i aliana (Ma-
ías, 1997), en la impo an e can idad
de lib os sob e es a disciplina que
había en su biblio eca e incluso en
los ex os de a qui ec u a manusc i os
que p epa ó, ac ualmen e pe didos
(Ma ín González, 1958). Du an e su
es ancia en Venecia, conoció a Palla-
dio, y pa ece que el cuad o an e io -
men e conside ado como au o e a o
de Tin o e o es, en ealidad, una ob a
del G eco que ep esen a a es e a -
qui ec o de Vicenza (Puppi, 2008).
Con iene eco da que du an e el
Renacimien o el dibujo e a el len-
guaje cien í ico uni e sal an es de
que la i upción de la Ciencia Nue a
y 1572) (Díez del Co al, 1987, pp.
238, 258) hechos desde el su , o en
las imágenes de di e en es ciudades
españolas dibujadas po An oon an
de Wijngae de, como Xà i a (1563)
(Kagan, 1982). Es o hace que esas is-
as, cuya inalidad p imo dial e a des-
c ip i a y ca og á ica, como
complemen o de los planos en plan a
de las ciudades, se in e p e en e ó-
neamen e en la ac ualidad como
me os paisajes u banos desde un en-
oque pu amen e a ís ico. Son, sin
emba go, documen os écnicos con
olun ad de idelidad obje i a y, po-
siblemen e, con ines mili a es.
Supe ada la ep esen ación de
ciudades en pe spec i a aé ea se p o-
dujo una p og esi a di e enciación en
dos ipos de imágenes que adqui ie-
on au onomía e olucionando de
o ma independien e en el con ex o
de la a qui ec u a mili a : la is a des-
c ip i a en pe spec i a que nos apo a
la imagen isual, y la plan a donde
los aba imien os de los edi icios han
desapa ecido. La p ime a co es-
ponde a la scenog a ia (o alzado u-
gado) y la segunda a la Ichnog a ia (o
plan a) del dibujo a qui ec ónico, al
como lo de inió Vi u io. Hacia ina-
les del s. XVI y p incipios del s. XVII
la ep esen ación de las ciudades, al
ma gen de los mapas e i o iales
donde pe i ió du an e mucho
iempo la con ención de ep esen a
los núcleos de población median e
símbolos icónicos de conjun os edi i-
cados aba idos11, discu ía po es
ías dis in as: en p ime luga , pe i-
ía la u ilización anac ónica de is as
aé eas donde, sob e la mo ología
ia ia en plan a, se ep esen an los
edi icios a is a de pája o aba idos.
Es a solución, sin emba go, iba poco
a poco desapa eciendo debido a la
con usión que in oduce en su lec-
u a, aunque oda ía es posible en-
con a la a lo la go del s. XVII (plano
de València de A. Manceli, 1608) e
incluso mucho después, como en el
plano dibujado de València del pad e
Tosca (1704, g abado hacia 1738)
52
en el s. XVII lo sus i uye a po las ma-
emá icas, y que la disciplina a qui-
ec ónica incluía la a qui ec u a
mili a . En consecuencia, cualquie
pe sona que, como El G eco, se o -
mase como dibujan e segu amen e
aba ca ía ambién en su campo de in-
e és el dibujo a qui ec ónico en
odos sus ámbi os, incluyendo la e-
p esen ación ca og á ica de ciudades
y mapas. De hecho es á documen-
ada su elación con el ca óg a o c e-
ense Síde is al que emi ió desde
Venecia unos planos (Ma ías, 1997,
p. 42), lo que pone en e idencia que
u o que elaciona se ambién con
ca óg a os enecianos du an e su es-
ancia en esa ciudad. Algo que ya an-
e io men e pudo p oduci se en su
ciudad na al Candía pues o que en e
1537 y 1539 el a qui ec o Michele de
Sanmicheli había sido comisionado
po la epública pa a e o za las de-
ensas de es a colonia eneciana,
en e o as, an e el pelig o u co (Fa a,
1988, p.122). Así pues, du an e los
años de la in ancia y ju en ud del
pin o su ciudad es aba en ascada en
ob as de a qui ec u a mili a . Po o a
pa e, du an e su esidencia en Roma
al se icio de los Fa nese El G eco i-
si ó la illa o i icada que es aban le-
an ando en Cap a ola (una occa
p oyec ada po An onio da Sangallo y
Baldasa e Pe uzzi, y concluida po
Vignola) donde se encuen a la sala
del Mappamondo con sus g andes
mapas pin ados en los que había pa -
icipado, en e o os, el pin o , ca ó-
g a o y as ónomo, Vanosino a Va ese
(Ma ías, 1997, p. 91). Resul a signi i-
ca i o de es a e ien e del G eco el
hecho de que, du an e años, se le a i-
buye a e óneamen e el g an mapa
pin ado de Toledo y sus e i o ios ci -
cundan es conocido como La Lan-
gos a (1683) (Ma ín Cle o, 1967).
Hacia 1597 El G eco pin ó dos
e siones de la Alego ía de la O den
de los Camaldulenses. El ejempla
conse ado en Mad id ep esen a un
conjun o de edi icaciones is as en
pe spec i a aé ea, lo que nos emi e
al modo más adicional de dibuja
los planos o mapas de las ciudades.
Las celdas de los monjes es án pe -
ec amen e o denadas al esbolillo en
ilas pa alelas al e nado con las hue -
as, en o no a una capilla, la cual es
de plan a cen alizada con cúpula y
cua o pó icos columnados de los
que son isibles es, eco dando la
illa Ro onda de Palladio (Vicenza),
no an o el edi icio cons uido sino al
como se ecoge en los planos publi-
cados po el a qui ec o en su a ado
I Qua o lib i dell’a chi e u a (Vene-
cia, 1579 lib o II p. 19) que El G eco
enía. Todo el conjun o se odea con
un g an co ona ci cula (pin ada con
o ma elíp ica po e ec o de la pe s-
pec i a) como una mu alla o mada
po una anja de á boles. Más que la
igu a eal del e emi o io lo que el
cuad o nos p esen a es su mapa idea-
lizado en una es uc u a igu osa-
men e o denada odeando a la
e mi a, la cual, a su ez, esponde a
la o ma cen alizada a que ípica del
Renacimien o. Una ep esen ación
semejan e de una ciudad ideal de
plan a cuad ada amu allada, la Je u-
salén celes e (Apocalipsis, 21, 11-22),
pin ada igualmen e en pe spec i a
aé ea, la encon amos en el cuad o
de Ma ín de Vos La isión de san Juan
del Apocalipsis (siglo XVI, Museo Na-
cional del Vi eina o de Tepo zo lán,
México).
La pa e in e io del cuad o es
una peana sob e la que descansan
dos igu as, y en cuyo cen o hay un
panel con un poema legible en la ín,
enma cado con moldu as a qui ec-
ónicas y un on ón pa ido cu o de
53
olu as en o no a una ene a que
nos ecue da los ece cados de en-
anas y chimeneas ilus ados po
Vignola en su a ado y del que el
pin o ambién poseía un ejempla .
En el en e del zócalo apa ecen
unos ex os legibles en la ín que
aluden al ema del cuad o12 y nos
in o man de los pe sonajes ep e-
sen ados: san Beni o y san Ro-
mualdo iniciado de la o den. En el
panel hay pin ado un poema de ala-
banza al san o undado , ambién le-
gible, en la ín. La e sión del mismo
ema conse ada en el Museo del
Pa ia ca (València) i ulada: El bos-
que de la g an Camáldula (1597) es
algo dis in a. Sin en a en una ela-
ción po meno izada, las p incipales
di e encias a ec an a la zona in e io
del cuad o. La peana es á co ada,
po lo que han desapa ecido los
nomb e de los san os, sus escudos y
la leyenda cen al. Pa ece que ue el
Pa ia ca Ribe a el que eliminó esa
pa e in e io del cuad o y sus i uyó
la ene a si uada en el cen o del
ímpano po su escudo. Igualmen e
la es uc u a a qui ec ónica de es e
edículo y el on ón que lo ema a
es án modi icados, c eando un ím-
pano iangula que en uel e las dos
olu as y el escudo, con un diseño
más a qui ec ónico y clásico, posi-
blemen e espondiendo al gus o del
Pa ia ca.
54
San Romualdo, siguiendo la cos-
umb e adicional de ca ac e iza a
los p omo o es de ob as de a qui ec-
u a sos eniendo el modelo del edi i-
cio, lle a en la mano de echa una
especie de maque a ci cula donde
apa ece el mismo ema p incipal del
cuad o pe o ep oducido en minia-
u a. En es e cuad o, a las con encio-
nes ca ac e ís icas de la esc i u a
pin ada y de la ep esen ación de una
se ie de edi icios, a caballo en e la
plan a y el alzado median e el ecu so
de la pe spec i a a is a de pája o, se
añade el me alenguaje del mismo
mo i o epe ido idén icamen e dos
eces en la ob a, aunque a di e en e
escala: las cons ucciones y su ma-
que a. Es, po lo an o, algo simi-
la al cuad o den o del cuad o, pe o
duplicando la misma imagen desde el
mismo pun o de is a. Es e aspec o e-
dundan e, pues o en e idencia po -
que las igu as son semejan es
aunque de dis in o amaño, esul a
pa icula men e in e esan e po que
sub aya la elación en e la a qui ec-
u a e ocada, no an o como cons-
ucción eal sino como c eación (es
deci , la Camáldula del cuad o no e-
p esen a la exis en e al como e a,
sino el símbolo de su undación), y
sus dos imágenes pin adas que se en-
ocan en e sí: los edi icios y su ma-
que a, la cual, a su ez, nos de uel e
de nue o a la igu a cen al de la pin-
u a. La pequeña y ausen e ciudad
que es el e emi o io, su imagen pin-