Carta aparecida á un Santo Sacerdote encima de la Patena celebrando el Santo Sacrificio de la Misa, en este presente año, con la Imagen de Consolación de Utrera, cuyo contenido verá el curioso lector
Full text
CARTA APARECIDA luu Sanio Sacerdote encima de \la Patena celebrando el Santo Sacrificio de la Misa, en esíte presente año, con la Imágen de Consolación de Ltrera, i, cuyo contenido vei’á el curioso lectoi. Al divino consislorio de la trinidad suprema, Padr**, Hijo Elspíritu Santo, tres personas yana esencia al coal bnmilde ypostrado, le suplico me conceda gracia para publicar el grande amor que nos muestra nuestro redentor Jesús, Rey de los cielos ytierra, ylo mal agradecidos que somos asos finezas. Para alcanzar este don, pediré ála Madre -tierna de todos los pecadores, que con su Hijo interceda, que ilustre mi tosco númeB yque dirija mi diestra: ávos acodo, Señora, átu grande omnipotencia, Virgen de Consolación, que con tu Hijo intercedas para que me dé su gracia ypueda seguir mi idea. Asi lo espero, Señora, 4e vuestra Piedad suprema, saludándoos primero, con las palabras cscelsas del glorioso paraninfo Ave Mater, gratia plena. En la populosa Roma, donde está la silla régia del Vicario de Cristo, su representante en la tierra, en este presente año de la cristiana Era, en la qoe vino el Mesias éabrirnos la gloria eterna.
reside allí an Sacerdote santo de naturaleza^ áquien nuestro Ser Supremo ha mostrado su clemeitcia con una divina carta que bailó sobre la Patena, cuando estaba celebrando, el sacrificio que reza de la Pasión de Jesús, nuestra católica iglesia, cuyo contenido es . en todo al pie de la letra r «Hijos mios muy amados redimidos con las penas que padecí en mi Pasión yaquella muerte cruenta, me tenéis muy ofendido, ytanto que si no fuera por los ruegos de mi Madre que está de abogada vuestra, ya os hubiera destruido, ysumergido en eternas penas» de aquel cancervero hidra de siete cabezas, procurad en enmendaros, que si descargo mi diestra, no os han de valer plegarias, sacrificios ni promesas. Sea esta, amados mios, ya la última advertencia, porque ya no puedo mas, yse me apura la paciencia. Observar mis mandamientos, ytambién los de la iglesia respetando lo sagrado de los domingos yfiestas, dedicándoos áorar yno trabajar en ellas. Procurad hacer bien por aquellas almas bellas que están en el purgatorio yos dejaron sus riquezas. Amad al prógimo en todo^ socorredle con franqueza, de la bendita limosna, en aqnello qne se pneda. IVo ultrageis mí sacro Nombre, ui el de mi madre escclsa, con injuriosas palabras, maldiciones ni blasfemias, mirad qne lo llorareis cuando remedio no tenga: pues si suelto mí justicia os ha de tragar la tierra, mandaré perros rabiosos que con crueldad os muerdan; padeceréis hambres, sed, pestes ysangrientas guerras, terremotos yhuracanes piedras, rayos ycentellas, que en un. todo os aniquilien yUS consuman las haciendas. Si no fuera por el llanto de mi pura madre yreina, santos Francisco yDomingo, también de santa Teresa, yAngeles de Tuestra guarda que por vosotros me ruegan, ya hubiera acabado el mundo yningún ser ecsisticra. £$te es el líltimo aviso que os anuncia mi clemencia, ycreed que aquesta carta es de mi mano ymi letra, que dejo depositada en la singular patena de D. Nicolás Vieente, ministro de mi grandeza, qne merece le distinga sobre todos en la tierra, yaquel de que ponga duda que aquesta carta no es Hecha de mano del mismo Dio», no es religioso de veras: pero el que la trasladare yllevare con firmeza depositada en su pecho, teniendo sincera fé, puede alcanzar del Señor auxilios en todas sus penas^ yátodo el que la publique pata que circular pueda.
¡DclibaDdo álos cristiaoos áser fieles ála Iglesia, merecerá dcl gran Ilios Salvador de Cielo ytierra un alto premio de gloria si hamildemeotc confiesa con dolor de haber pecado, los males ylas ofensas que áun ser lodo poderoso le hizo con su indolencia. También para las mugeres concedo la preeminencia, llevándola con fervor, el librarlas de las penas con tal de que se confiesen yse arrepientan de veras. Yen fin átodo devoto que con una intención buena traslade, publique ólleve esta carta verdadera, le concederá mi gracia yalcanzará mi indulgencia.» Ahora pues, pecadores, no perdáis la ocasión esta, prometed al Dios supremo una verdadera eomieqda haced con gran devoción lo que esta carta os ordena que son los actos de fé, . guardar los dias de fiesta, ayunar lo que podáis, yal prógimo amar de veras. Apartarse de rencores, vanidades ysoberbias^ acordaos de la muerte, que cuando menos se piensa suele tirar su guadaña yacabar nuestra existencia. Temed el tremendo dia en que paséis ádar cuenta de vuestra errada conducta al que todo lo gobierna. Considerar que vendrá aquella hora tan cierta que la Magestad divina AMEN. Señor de cielo ytierra, os jnzguc vuestros delitos yobre so justicia recta. Ytambién se presentará con palabras lisonjeras el furibundo Ante-cristo en trage, forma ymanéra del verdadero Señor para que sigáis sus huellas yobligaros coa falacia ála perdición eterna. El mundo se ardera en fuego según las divinas letras, los montes unos con otros tropezarán con fiereza, el mar saldrá de su centro ycaerán las estrellas. Pues cristianos por la sangre que derramó con mil penas, nuestro Redentor Jesús en su pasión verdadera, ylos acerbos dolores que pasó sn Madre escelsa, que* os enmendéis en todo yos arrepentais de veras: recoged aquesta carta yno bagais escarnio de ella, mirad de que el mismo Dios para ostentar su grandeza ba permitido que uu niño ciego ymudo de nacencia por un grandioso milagro aquesta carta leyera, la qoe con sama atención oyeron gentes diversas, ymandó su Santidad que esta carta se estendiera en la religión cristiana porqne nos sirva de regla. Asi, no perdamos tiempo ya qne el mismo Dios nos muestra el camino para ir ágozar de su presencia en la celestial Sion que mi fé átodos desea.
SülPLICÁ AFECTUOSA DÉ ON PECADOR ARREPENTIDO. Oye, dueño de mi alma, dulce Padre de mi vida, áun pecador que le llama, yCOD vo* mAy dolorida átu tribunal hoy clama; Yo soy aquel atrevido yobstioado pecador que en la culpa endurecido no he conocido, Señor, lo mucho que te he ofendido, Mas contrito yhumillado llego átus pies, Señor mió, confesando mí pecado: yen tu clemencia confio he de salir perdonado. Soy aquella obeja errante que sali de tu rebaño pero tú Pastor amante, para remediar mi daño, rae buscásleis vigilanté. Me revelé contra tL, yde mi mismo olvidado, siempre en pecado viví, pero al verte tan llagado, lloro, pues soy quien te herí. Yo solo la causa he sido de tu tormento tirano; yaunque te vide caido, en vez de darte la mano, mas ingrato te he ofendido. Si me paro ácontemplar Dueño mió, quien sois vos no ceso de suspirar, pues te ofendí siendo Dios, que me puedes condenar. Esa corona de espinas, yese madero pesado, con que al calvario caminas en tn persona han llagado hombros ysienes divinas. Los que no sepan leer la llevarán ynn Credo. Confieso qne le ofendí, yde tu muerte afrentosa yo solo la causa fui! pero tu sangre preciosa, Señor, no se pierde en mi. Pedro, de li tan amado fué en negarle fementido, cometiendo gran pecado mas mereció ser oido, después de haberlo llorado. Perdonaste áMagdalena (siendo tan gran pecadora) de la colpa yde la pena que no arrastra quien te adora del infierno la cadena. ADimas el buen ladj^on, que desde la Cruz clamaba, le concedisteis el perdón, yal otro qne blasfemaba negaste la salvación. Llera, llora, pccadoj, llora tus culpas ingratas llora, que ellas solas son motivo porque dilatan atu dureza el perdón. ¡Quién siempre le hubiera amado! ¡quién no «te hubiera ofendido! ¡quién nunca hubiera pecado! ¡quién siempre hubiera vivido contigo crucificado! tEres mi amparo ymi goia, mí Dios ymi criador, .mi consuelo ymi alegría, mi Padre ymi Redentor, Vúnica esperanza mia. Ypara llegar áveros por toda una eternidad, pondré medios verdaderos, .si roe' da vuestra piedad gracia para no ofenderos. X* consigo, yrezarán tres Ave Marías