Historia de la prensa en Jaén: 1808-2012
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4Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 Autor: Antonio Checa Godoy De los textos: Antonio Checa Godoy De la edición: Asociación de la Prensa de Jaén Edita: Asociación de la Prensa de Jaén Patrocina: Diputación Provincial de Jaén Diseño y maquetación: Multipress Asesores en Comunicación (Jaén) Depósito Legal: J/45-2013 C C
5 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 Antonio Checa Godoy
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7 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 Prólogo Con cierta reiteración, los periodistas nos lamentamos de la escasa trascendencia que logra el producto de nuestro trabajo, por estar supeditado a la actualidad y ser ésta una circunstancia efímera. Las noticias, efectivamente, no suelen tener mayor vigencia que la que sugiere su soporte, casi siempre, unas hojas de papel que, con escaso margen, sólo servirán para envolver objetos de mínima utilidad. Su historia acaba ahí. Pocos, muy pocos escritos periodísticos, por más que nos pese, consiguen la gloria de incorporarse al patrimonio intelectual de los hombres, y acaban indultados en alguna hemeroteca o en el recuerdo de los lectores, como excepción a la vorágine diaria que devora a la mayoría. Los autores no conocen mejor suerte, y terminan también sumidos en el anonimato como prueba de la trivialidad de muchas de las cosas que se publican. Pero cuando acaba la historia de cada edición para los lectores, comienza para el historiador. La virtud informativa está vinculada a su propia temporalidad, lógicamente, porque ¿cómo podríamos soportar el peso de las noticias si tuvieran un carácter acumulativo? El pálpito mismo de la vida consiste para los periodistas en no sustraerse a los acontecimientos, como si se tratase de una dependencia vital. Pero establecer la mayor distancia posible respecto de la actualidad no puede constituir un signo de frialdad o insensibilidad, sino una forma de supervivencia a la ingente presión que ejerce la información en los profesionales, hasta el punto incluso, de aislarles de la realidad. Por lo demás, se trata de una actitud que nos permitirá distinguir los grandes movimientos de los sucesos meramente accidentales que aparecen en los medios. Sin embargo, en la construcción de la historia no contribuyen sólo los más brillantes o más afortunados autores, ni las noticias con mayor despliegue tipográfico. El historiador va más allá en su búsqueda. El estudio del periodismo, como actividad de los periodistas, tiene unas connotaciones ciertamente imprecisas, porque, si los hechos puntuales no siempre pueden marcar criterios de análisis, su acumulación a lo largo del tiempo sí puede crear tendencias y éstas ya merecerían el trabajo sosegado de un investigador. La vieja dicotomía de enfrentar al historiador y al periodista en la tarea de redactar la Historia del Periodismo carece pues de sentido, al menos en apariencia. En función del periodo contemplado, para ambos la tarea reflejaría contradicciones de método, pero poco más. Si para los periodistas lo importante debe descubrirse en los contenidos de los medios de comunicación día a día, porque para ellos prevalece la actualidad, que son los sucesos efímeros o su tratamiento, para los investigadores extraer elementos que marcan pautas, supone prescindir precisamente de esa cotidianidad. En esta Historia del Periodismo de Jaén, que presentamos ahora, esos problemas están resueltos por la propia solvencia del autor. Antonio Checa Godoy reúne en su persona la condición de periodista y de historiador, y de ejerciente en ambas actividades. Antonio Checa Godoy (Jaén, 1946), periodista y profesor universitario, es actualmente decano de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla, donde dirigió el departamento de Comunicación Audiovisual.
14 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 activo, pero es posible que el otro tampoco fuese ajeno a él. Pero Jaén no queda esos días sin periódico. Es imprescindible para mantener la moral alta con las tropa de Dupont ocupando la provincia. Al día siguiente, el 10 de agosto, aparece Correo de Jaén, promovido igualmente por la Junta Patriótica, pero ahora bisemanario, miércoles y domingo. Va a mantenerse, con bastante puntualidad en las apariciones, hasta el 21 de enero de 1810, dos días antes de la entrada de las tropas francesas en la ciudad1. Se realiza en la imprenta de Manuel M. de Doblas en números de 8 páginas cuartilla, pero con abundancia de números extraordinarios en función de los acontecimientos -o eventos como el homenaje que se rinde al general Reding, uno de los héroes de Bailén-, sobre todo en los primeros tiempos. Los redactores -casi todo el contenido es anónimo o con seudónimos, como «El buen patriota»- son probablemente los mismos que los del Diario de Jaén. Hasta última hora intenta mantener la moral alta y la esperanza de que no haya ataque napoleónico a la ciudad, así en ese número 146 se lee (respetamos la redacción original) como «Parte del día»: En nuestro exército no ha ocurrido particular novedad, aunque los enemigos hacen varias tentativas por diferentes puntos de la sierra; pero todo es un amago, y se sabe positivamente que Victor con 20 mil hombres, y un grande comboy de viveres se dirige hacia la Extremadura, sin duda con el objeto de impedir la reunion del exército del Duque del Parque al del Sr. Alburquerque, que ya no le será facil. Un soldado nuestro, que después de prisionero servia á un Coronel frances, y acaba de escaparse ha manifestado tambien que el objeto de las fuerzas enemigas, que se han encaminado por nuestra izquierda, es el de dirigirse sobre Badajoz, y cada dia que pasa se disminuye la provabilidad de que los enemigos intenten atacar unas posiciones deque no deberán apoderarse á no sacrificar mucha gente. Pero Sebastiani se presentará ante Jaén y no habrá resistencia. Correo de Jaén, en ese año y medio de vida y casi 150 números, muestra las ideas dominantes en la ciudad en meses tan decisivos. El periódico tiene un norte claro, animar a la resistencia contra los ejércitos napoleónicos y deteriorar la imagen del emperador francés2. Un aspecto pintoresco de esa actitud, usual en toda la prensa patriótica española del momento, es la aparición en el número del 7 de septiembre de 1808 de una «Receta para deshacer napoleones», replica local a otra, muy popular, inserta en diversos periódicos españoles en esos meses. La receta para hacer napoleones reza: Coge un puño de tierra corrompida, un quintal de mentira refinada, (1) En el Archivo Histórico Militar de Madrid -Colección del Fraile, volumen 59-, se encuentra la colección de este periódico salvo el último número, que se localiza en la Biblioteca Nacional de Madrid. (2) Sobre este periódico véase el artículo: LARA LOPEZ, Emilio Luis, y MARTINEZ HERNANDEZ, María José (2004) “El Correo de Jaén (1808-1810): un ejemplo de los pilares ideológicos de la Guerra de la Independencia desde la óptica de la prensa local”, El Argonauta Español, nº 1. Disponible en: http://argonauta.imageson.org/document43.html
15 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 un barril de impiedad alambicada y una azumbre de audacia bien medida. La cola del Pavón coge extendida, y del Tigre la garra ensangrentada, del Corso el corazón, y la taimada cabeza de la Zorra envejecida. Todo esto bien cosido en un talego de exterior halagüeño, hermoso y blando arrimarás de la ambición al fuego. Déjalo que se vaya incorporando, y tú verás sin duda cómo luego sale un Napoleón de allí volando. Y la receta para deshacerlos del colaborador del periódico jiennense, propone: Echarás en infusión del valor la quintaesencia, mucha dosis de prudencia, de acero grande porción, muchísima munición, y unidas bien estas partes podrás con cuidado en Martes arrimarlas a un gran fuego, verás como desde luego disuelves los Buonapartes. Los temas militares y los religiosos dominan en sus páginas, y mezclados con ellos los llamamientos patrióticos, la presentación del patriotismo como obediencia al gobierno y la defensa del absolutismo. En el artículo anónimo «Descripción del verdadero patriotismo» (nº146), se lee: Siempre fue el amor de la Patria el primer móvil de los más esclarecidos hechos ¡Quantas acciones grandes produxo! ¡Quantos héroes! Pero sobre todo ¡quan util fue a la humanidad! quan necesario para su felicidad verdadera, para su prosperidad y
16 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 bien estar es el amor de la Patria, el amor de la Religión, de sus leyes, usos y costumbres: es por consiguiente el amor de su Gobierno de la clase del que ha elegido y de las personas quepara él ha designado, adoptado y admitido justa y legitimamente: es el amor de la patria el amor de su libertad y su independencia, del uso pacifico y tranquilo de sus propiedades y adquisiciones, del goze de todos sus derechos, en una palabra. El fiel amante de su patria no quiere que esta los pierda jamás, repugna la menor innovación de ellos. /.../ Conoce bien el amante de su patria los perjuicios y trastornos que pueden traer a esta las alteraciones en su modo de existir en sociedad, sabe muy bien que las bellas palabras de felicidad, constitucion, justicia, igualdad, reforma de de abusos, organizacion, inviolabilidad y ultimamente la moderna voz de regeneracion, no son mas que un bello aparato para imponer y seducir. Los sectores liberales de la ciudad parecen haber tenido escasa presencia en el periódico. Ocupada en enero la ciudad por los tropas de José Bonaparte, el nuevo gobierno proyecta crear un periódico afín. No resulta tarea fácil y no será por ello inmediato, pero a mediados de abril comienza a aparecer la Gazeta de Jaén, bisemanal, como la mayoría de los periódicos napoleónicos, y realizada, cómo no, en la imprenta de Doblas, quien, al contrario que buena parte de la Junta y de la burguesía local, no así el clero, no se ha movido de la ciudad. De nuevo tenemos un periódico de ocho páginas en pequeño formato, que se va mantener hasta junio de 1811, en total alrededor de los 120 números, cuando su precaria situación económica aconseja al gobierno francés su supresión. Napoleón tiene por norma no mantener periódicos onerosos y éste desde luego lo es. Se conocen bien las disposiciones para que autoridades, ayuntamientos y personajes notables se suscriban, pero no tuvieron visiblemente éxito3, el gobierno napoleónico quería impulsar a un tiempo la Gazeta de Madrid, la Gazeta de Sevilla y la Gazeta de Jaén. La Gazeta de Jaen no debió difundir más de los cien ejemplares, en tanto los periódicos precedentes podemos considerar que superaron esa cifra, aunque no la de los 250 ejemplares de promedio. El principal redactor del periódico afrancesado fue uno de los más destacados liberales jiennenses de estos años, el sacerdote ubetense Luis de la Mota Hidalgo (1782- 1860), exiliado en 1814, que vuelve a tener destacado papel en la provincia en el trienio liberal de 1820-1823 y será diputado en las Cortes de 1837 e intervendrá en la constitución avanzada de ese año. Naturalmente, la Gazeta considera bandoleros a los guerrilleros que hostilizan en la provincia a las tropas francesas y considera a la regencia «gobierno nulo, déspota y antinacional»4. Esa debilidad económica del periódico, aconseja la supresión, pero primero se intenta una fórmula transitoria: fusionarlo con el periódico que se edita, por el gobierno de José I en Córdoba -las dos provincias han pasado a ser un solo departamento-, el Correo Político de Córdoba, de forma que en el número 256 de este último se informa: (3) Véase por ejemplo, LÓPEZ PÉREZ, Manuel, y LARA MARTÍN-PORTUGUÉS, Isidoro (1993), Entre la guerra y la paz. Jaén (1808-1814). Universidad de Granada/Ayuntamiento de Jaén, Granada, en especial capítulo «La propaganda oficial», pp. 359-364. (4) Véase nuestro ensayo: CHECA GODOY, Antonio (2009), La prensa española durante la Guerra de la Independencia, Quorum, Cádiz, en especial páginas 144-148.
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21 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 Considerando el señor Gobernador General que un solo periódico basta para todo el Gobierno, ha determinado que queda suprimido el Diario de Jaén y que no vuelva a publicarse hasta nueva orden baxo ningún titulo. Que en todo el Gobierno haya un solo diario, y que este se publique en Córdoba, con el título Correo político de Córdoba y Jaén, que se publicará como hasta aquí los domingos y jueves. Poco dura, sin embargo este título, trece números, no debió gustar en Córdoba; a los dos meses escasos vuelve a ser Correo político de Córdoba a secas. Jaén queda ya el resto de este periodo histórico sin prensa. Los franceses dejan la provincia en septiembre de 1812. ¿Por qué no apareció ningún título más? Es evidente la debilidad de los sectores liberales -civiles y eclesiásticosde la ciudad y la provincia, escindidos además entre afrancesados, muchos abandonan la provincia con los ejércitos invasores, y patriotas. Además, alejadas las tropas napoleónicas de la provincia, los núcleos conservadores tampoco necesitan títulos5. Eso sí, como ocurre en localidades andaluzas vecinas, se reimprimen títulos de otras ciudades, como Lucindo, un periódico absolutista de Valencia de 1814. A los pocos días de restablecido en Madrid el absolutismo, el Ayuntamiento, en manos absolutistas, toma la decisión de suprimir la libertad de imprenta, y lo hace, según el libro de actas de sesiones en los siguientes términos: El Ayuntamiento, en consideración a lo escandaloso del hecho conferenció detenidamente sobre las medidas que debían corregirlo, y evitar otros iguales excesos que deben calificarse de libelos contra la soberanía de S.M., no pareciendole ninguna más conveniente que la prohibición absoluta de la libertad de imprenta, de la que por desgracia se ha hecho tanto abuso y que solo ha servido para difamar a los vasallos y extraviar a la opinión pública, y considerando que al momento de volver al trono la augusta persona del rey debe desaparecer aquella libertad acordó se oficie al Sr. Comandante General, en quien reside la autoridad política de la provincia, para que se sirva tomar las disposiciones más eficaces6. En el renovado ayuntamiento absolutista figura Pedro de Doblas, el viejo impresor, en tanto su hijo Manuel María ha estado a cargo de la imprenta donde se han editado todos los periódicos durante la guerra, incluyendo la afrancesada Gazeta de Jaén. La represión contra los afrancesados fue muy dura en la provincia y 80 personas murieron en la horca, pero no tenemos referencia de que Manuel María fuese represaliado, como ocurrió en otros puntos de España con impresores de prensa napoleónica, probablemente la influencia del padre – aunque pronto la familia entraría en pleitos de herenciascontribuyó a ello, el impresor debió aducir imposibilidad de rechazar la presión francesa, pronto además lo veremos como impresor oficial del obispado… que en la guerra ha sido el gran núcleo afrancesado de la ciudad. (5) Es curioso el desconocimiento que se ha tenido de esta prensa jiennense hasta fechas recientes. El más minucioso estudio sobre el periodismo del periodo, el de Manuel Gómez Imaz, objeto de reciente edición facsímil, no cita ningún periódico provincial. (6) Citado por LARA LÓPEZ, Emilio Luis (2004), « El sexenio absolutista en Jaén (1814-1820)», Boletín del Instituto de Estudios Giennenses, nº 188, pp. 333-334.
22 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 3.- Casi un vacío: el reinado de Fernando VII (1814-1833). El regreso del Deseado representa una neta vuelta atrás, el absolutismo, la Inquisición y la supresión de todo tipo de prensa en la provincia. Se edita algún folleto elogioso hacia Fernando VII y el nuevo régimen, pero nada verdaderamente informativo aparece en la provincia hasta que en enero de 1820 el grito del general Riego en Las Cabezas de San Juan abre un breve pero intenso trienio de libertad, con renovada vigencia de la Constitución de Cádiz de 1812 y libertad de expresión. Su fruto en Jaén será la aparición el 10 de mayo de 1820 del titulado precisamente Periódico de Jaén, un bisemanario, miércoles y sábados, probablemente de corta vida, alrededor de 20 números, toda vez que no hay referencias más allá de julio siguiente. Su número tres, aparecido el 17 de mayo, fue reproducido por Alfredo Cazabán en Don Lope de Sosa (mayo de 1915). Estamos ante un periódico promovido por la Sociedad Patriótica que se crea en Jaén en abril, tras el triunfo liberal, tiene desde luego tono liberal, aunque no exaltado, la propia cabecera dista de serlo. Se realiza naturalmente en el establecimiento de Manuel María de Doblas. Esta Sociedad Patriótica tuvo escasa y además precaria vida, lo que explica también que el periódico que promovía durase poco tiempo. Como resalta Alfonso Sancho, hay un liberalismo nítido, pero precavido, en sus redactores, que advierten: A la verdad, si todos nos conducimos opuestos en las ideas y no cooperamos con indisoluble unión a la consolidación de nuestras leyes fundamentales, fuente y origen de la tranquilidad de aquel, será momentánea nuestra alegría y con dolor veremos a los enemigos de la patria alzar el grito del despotismo7. Palabras proféticas pues, en efecto, la alegría por la libertad recuperada no pasará de un trienio. La otra institución local de estos años, creada en 1786, la Real Sociedad Económica de Amigos del País, se va a dotar asimismo de un órgano, aunque muy diferente, los Anales de la Sociedad Económica de Jaén, realizados también en la imprenta de Doblas, e impulsados y dirigidos por Francisco Carlos de Lanuza, contador de la Sociedad, el número inicial- y probablemente únicose imprime en mayo de 1820. En él Lanuza apoya el liberalismo y en un significativo artículo ataca la ociosidad: El amor de la Patria es una de las principales obligaciones de todos los españoles y asimismo el ser justos y benéficos. Los lazos de este dulce amor imponen una obligación simultánea al hombre ilustrado, al labrador, al artesano, al industrioso, para publicar libremente las ideas ya políticas, ya de utilidad común que a cada cual sugiera su aplicación o estudio. No debe haber ociosos en la sociedad. /…/ Nuestras leyes los proscriben y nuestra sabia Constitución los priva de la gloria que participan los ciudadanos y miembros útiles8. (7) Citado por SANCHO SÁEZ, Alfonso (1985), «Introducción a la historia de la prensa en Jaén», Boletín del Instituto de Estudios Giennenses, nº 124, pp. 72-73. (8) Citado por LARA MARTÍN-PORTUGUÉS, Isidoro (1996), Jaén (1820-1823). La lucha por la libertad durante el trienio liberal, Ayuntamiento, Jaén, pp. 385.
23 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 No habrá ya más periódicos en el resto del trienio. Disuelta la Sociedad Patriótica y con dirigentes más conservadores la Sociedad Económica en los últimos meses del periodo, solo veremos algunos manifiestos y hojas sueltas que palian la ausencia de prensa. Tras el paseo por la península de los Cien mil hijos de San Luis, el ejército francés que ayuda Fernando VII a restablecer el absolutismo, en 1823, Jaén, como toda España, va a conocer una década de oscurantismo, sin prensa y sin apenas también hojas o folletos. Sólo ya en 1833, poco antes de la muerte del rey, que ya está aflojando su absolutismo, reaparece la prensa. El motor es una Real Orden de 20 de abril de ese 1833, aún no ha muerto el monarca, que obliga a la creación de un periódico oficial en cada capital de las recién creadas provincias. En Jaén se organiza al poco un periódico, será el Diario de Jaén, efectivamente cotidiano, cuyo primer número data del 10 de junio y el último, el 61, aparecerá el 9 de agosto. Jaén es desde luego una de las provincias españolas que responde más rápidamente a la orden. «Este periódico estará consagrado en cuanto lo permitan sus límites, a extender conocimientos útiles y promover el estudio de aquellos ramos que puedan contribuir al fomento de la riqueza pública», declara en su primer número. Se subasta la impresión, que gana el impresor y librero local Juan Manuel Carrión, cuya imprenta pasa a ser el principal establecimiento tipográfico de la ciudad, aunque luego, a partir del número 13 –se adivina una lucha interna entre impresores-, pasa a la de la familia Doblas. Son cuatro pequeñas páginas por número. Aunque es un periódico oficial, incluye –como ocurre en sus primeros años a casi todos estos boletinesinformación no oficial e información útil, como precios en los mercados o transportes a Madrid o ciudades cercanas. Se vende en Jaén, Andújar, Baeza y Úbeda. En esos números se da cuenta de los festejos en la ciudad con ocasión de la proclamación de la futura Isabel II como heredera del trono. No faltan aspectos cotidianos o costumbristas de la vida local y algunas colaboraciones literarias, sobre todo poesías. Pero no es ese modelo de periódico el que quiere el gobierno central. Por eso el 10 de agosto de 1833 aparece en la ciudad otro con arreglo al modelo deseado por el poder, nace así el Boletín oficial de Jaén, que no será además diario sino trisemanal, martes, jueves y sábados, como trisemanario va a mantenerse un siglo casi justo, hasta la II República. Pese a su carácter burocrático, tendrá no obstante alguna sección no meramente oficial. En el número 25 -5 de octubreda cuenta de la muerte de Fernando VIII y en el 45, mes y medio después, de una amnistía general. En los primeros años publica con cierta frecuencia números extraordinarios, como los referidos a partidas carlistas que se mueven por la provincia, siempre definidas como grupos facciosos. El librero Juan Manuel Carrión y José Cereceda, concejal del ayuntamiento de la ciudad por esas fechas, serán sus primeros redactores. Por estos años, el obispado de Jaén pública un Almanak o Calendario anual, de carácter no exclusivamente religioso, pues incluye información civil, que adjudica por subasta a una imprenta local, lo que le garantiza, como al gobierno, unos beneficios. Faltan aún décadas para que la diócesis se dote de prensa propiamente dicha, pero este Almanak, que mantienen también diócesis próximas como la de Córdoba, es un precedente. En octubre de 1833 muere Fernando VII. El reinado de Isabel II, su hija, supondrá la consolidación del sistema liberal en España y, para Jaén, la estabilización de su prensa, aunque no será un proceso inmediato ni fácil.
30 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 a la Unión Liberal, partido por el que Coello de Portugal sale elegido. El Faro de Jaén será el órgano afín al partido de O’Donnell tras desaparecer El Eco de la Libertad. En el diario La Iberia, de Madrid, de 5 de enero de 1855, se reproduce un breve texto del periódico jiennense sobre la supresión de fielatos –aspiración liberal– en las puertas de la ciudad, que por esas fechas conserva aún parte de sus murallas: La orden relativa a la supresión de puertas y consumos se va á publicar con bando con música y piquete de la Milicia Nacional; la noticia ha sido recibida con indecible entusiasmo por el pueblo, que en gran parte se halla reunido en estos momentos en la plaza. Esta noche habrá iluminación en las casas capitulares. En el Correo de la Loma de Úbeda, de Baeza, de 2 de febrero de 1855, se incluye una información de Faro de Jaén del 26 de diciembre anterior sobre la actuación de la Milicia Nacional en la detención de unos delincuentes, la Milicia se anticipa –subraya el periódico- a las autoridades locales. La figura de la Milicia nacional es defendida por los periódicos más liberales, lo que permite creer que Faro de Jaén no es un periódico conservador. El otro partido, el progresista, tarda más en reaccionar, pero en noviembre de 1855 se crea La Unión Progresista, que va a ser periódico relevante, un diario que alcanza cierta audiencia en la provincia, claramente superior al resto de los órganos locales hasta el momento. ¿Quién está tras este periódico, sin duda renovador, pero del que no nos han llegado ejemplares? Muy probablemente José Manuel Collado Parada (San Sebastián, 1792-Madrid, 1864), que es el «hombre fuerte» de la provincia durante el bienio. A Collado se le considera uno de los grandes financiadores del progresismo en esta coyuntura. Será ministro de Hacienda en ese 1854 y en 1856 ministro de Fomento y Ultramar. Durante una década será persona muy relevante en la provincia y en 1862 recibirá el título de Marqués de La Laguna, pero esa laguna no es la ciudad canaria, sino la conocida hacienda ubicada en Puente del Obispo, en el término municipal de Baeza. En 1860 se había convertido en el mayor contribuyente de la provincia. Con La Unión progresista, los progresistas jiennenses tendrán al fin un órgano defensor excelente. En efecto, el periódico, que dirige y ha impulsado Antonio García-Negrete, alcanza pronto tiradas sin duda modestas —desde nuestra perspectiva—, pero inusitadas hasta entonces en la prensa local y muy por encima de sus colegas; así en diciembre de 1855 La Unión Progresista gasta cien reales en timbre, por apenas 15 El Faro de Jaén; en enero son 103 y 17 respectivamente, diferencia muy significativa aun teniendo en cuenta que El Faro de Jaén no era probablemente diario. La Unión progresista se mantendrá con cifras similares hasta finales de año; cesará en su publicación en enero de 1857, ya en pleno período de paulatinas restricciones en la libertad de expresión y cuando el bienio queda atrás. El éxito aludido de La Unión Progresista muestra la existencia en Jaén en estos años de importantes núcleos afectos a este partido. Años después, cuando este partido se retira del juego electoral, en los últimos años del reinado de Isabel II, Jaén será una de las provincias españolas en las que la participación disminuye más sensiblemente. Desde otro punto de vista, Jaén llega en los últimos meses de 1855 y primeros de 1856 a unas excelentes cotas de lectura. En efecto, una comparación de las estadísticas del timbre nos evidencia que en marzo de 1856 la prensa jiennense tenía mayor envergadura que la granadina o cordobesa, incluso
31 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 que la murciana o alicantina. Ciertamente, al ser Jaén una capital relativamente pequeña con una provincia entonces comparativamente bien poblada, los envíos de periódicos fuera de la capital tienen en general más relevancia que en el caso de, por ejemplo, Granada, donde la ciudad tiene a la hora del consumo de prensa mucha más importancia que su provincia. Aun teniendo en cuenta este factor, hay que concluir que Jaén alcanza en estos años unos niveles de lectura más que aceptables. Cuando en julio de 1856 O’Donnell sustituye a Espartero y las fuerzas políticas moderadas consiguen de nuevo el poder, La Unión progresista está en su cénit, aunque iniciará el reflujo a partir de entonces; no hemos conseguido consultar ningún ejemplar de este periódico, que probablemente fuera el primero que en Jaén superó el formato pequeño, folio, con tres columnas –son las que tiene El Correo de la Loma– para acercarse a lo que hoy llamaríamos formato tabloide. Otra publicación, ésta de carácter oficial, se unirá a estos títulos, el Boletín de Fincas del Estado, que a partir de 1855 y hasta bien entrado el siglo XX mantendrá su aparición, si bien, surgido el 4 de julio de 1855, en enero de 1856 modificará su título por el más genérico de Boletín oficial de la venta de Bienes Nacionales de la provincia de Jaén, que ya mantendrá siempre. Este boletín es consecuencia, en el terreno periodístico, del proceso desamortizador, y buen instrumento para conocer dicho proceso –activado por Madoz en estos años– en la provincia. Su periodicidad varió a lo largo de las varias etapas que fue atravesando, semanal en un principio espació luego su aparición. Pero 1855 será también año el año en que surge el segundo periódico en la provincia, y nada menos que un diario, El Correo de la Loma de Úbeda, que aparece el 1 de enero editado en la imprenta de la Comisión General de Libros, de Baeza, que por estos años tiene como regente a Manuel Alhambra, que luego la adquirirá y pasará posteriormente a sus hijos, eje del periodismo y la imprenta en la ciudad en el XIX. El periódico vivirá hasta agosto del mismo año, se inicia como cotidiano –dos páginas tamaño folio a dos columnas– pero en abril, ante las dificultades para mantenerse como diario, pasa a trisemanal, frecuencia de aparición con la que se mantendrá hasta su cese. El último número conservado13 es el 148, de 9 de agosto de 1855. Periódico liberal avanzado, que fundaron Manuel María Montero Moya y Rosendo de los Ríos, maestros, simpatizantes ambos del Partido Demócrata, que probablemente dirigió el primero. La empresa del diario madrileño El Correo Universal, que aparece en Madrid al concluir 1854, ha acordado previamente con impresores de toda España realizar dos páginas de un diario aséptico, pero liberal, que se remitiría desde Madrid, otras dos páginas llegan en blanco para ser impresas in situ. En Andalucía aceptan la iniciativa impresores de ciudades como Jerez de la Frontera, Córdoba y Ronda; pero es una experiencia prematura, surgen muchos problemas, hay retrasos porque las comunicaciones, aún preferroviarias en Andalucía, son muy lentas, por lo que muchos de estos proyectos cesan pronto o se reorientan. El Correo de La Loma de Úbeda, pese a la coincidencia de título y fecha de aparición, resulta un proyecto diferente, modesto, pero autónomo. (13) Hemeroteca municipal de Madrid, números 128 a 148.
32 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 En cabecera inserta en los primeros números una advertencia: «Con objeto de que el público se imponga de la esencia de nuestro periódico, se reparten gratis un cierto número de ejemplares hasta el día ocho del corriente. Los Sres. que quieran recibirlo después, se dirigirán a esta redacción a suscribirse por el tiempo que gusten». El periódico ofrece información diaria de Baeza y Úbeda, y más excepcionalmente de Linares y otras localidades. En el número 3 incluye una larga nota necrológica del alcalde, Francisco María Chacón, abogado, fallecido dos días antes, que es toda una biografía de un personaje muy característico del liberalismo en Jaén en la primera mitad del siglo XIX; represaliado por el absolutismo en 1823-1830 y luego protagonista de juntas, proclamas y asonadas. Los artículos van firmados por iniciales o son anónimos. Hay pocas concesiones a la literatura y domina la información estricta. Una de las muchas incógnitas que plantea el bienio para la historia del periodismo jiennense es la de La sombra de Balmes, periódico que paga franqueo de correo en el mes de febrero de 1855, muy fugazmente, pues no vuelve a aparecer referenciado en la Gaceta de Madrid14. Dada la ausencia de otras referencias cabe pensar que estuviésemos en realidad no ante un periódico sino ante un libro o folleto. Pero no hemos localizado en ninguna biblioteca jiennense ni en la Biblioteca Nacional madrileña impreso alguno con ese título. Optamos por ello por considerar que se trata de un efímero periódico católico o sencillamente un prospecto, que circuló entonces, pero no dio paso a un periódico, situación no infrecuente estos años. En las postrimerías del bienio, cuenta Jaén con dos periódicos nuevos, uno es El Agrícola, semanario probablemente, que tiene muy corta vida, surge en julio de 1856 y no alcanza el trimestre en publicación, otro, mucho más importante, El Mediodía, diario. Surgido en junio, en septiembre de 1856 El Mediodía releva ya a La Unión progresista como periódico más difundido en la provincia, aunque los dos periódicos sostendrán una lucha reñida. Estamos, sin duda, ante un diario decididamente moderado. Ha desaparecido ya El Faro de Jaén y el liberalismo templado necesita un órgano. La ausencia total de colecciones de periódicos de esta etapa —sólo se conserva el prospecto anunciador de El Eco de la Libertad y una veintena de ejemplares de El Correo de la Loma—, nos priva de conocer con algún detalle este período que no dudamos en calificar de sobresaliente en la historia del periodismo jiennense. Es curioso que en este tiempo, la Gaceta de Madrid tuviese un activo corresponsal en Jaén, que no hemos podido identificar –firma como «Corresponsal de la Gaceta»-, desde luego de ideología progresista y probable redactor de algún título local. En meses como julio o agosto de 1855, aparecen seis o siete crónicas breves o noticias sobre Jaén, que dan cuenta de las dificultades para afrontar la epidemia de cólera por la falta de médicos, niega la tala masiva de pinos en la Sierra de Segura o anuncia que hay compradores para los bienes religiosos que están saliendo a subasta por el proceso desamortizador, y también hay anuncios, como éste del ayuntamiento de Vilches el 6 de agosto: Hallándose vacante la plaza de boticario de esta villa, dotada con 4.000 reales anuales, pagados por trimestres de los fondos municipales por la medicina que da a los pobres de solemnidad, los aspirantes a la misma pueden dirigir sus (14) Véase Gaceta de Madrid del 5 de agosto de 1855.
33 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 solicitudes a la corporación municipal dentro de un mes, contado desde la publicación de este anuncio en la Gaceta. La población es de 640 vecinos, está dos leguas de La Carolina y tiene otra al lado opuesto de 200 vecinos que se surte de la botica de esta población. 4.4.- Los últimos años del reinado de Isabel II, 1857-1868. Los dos años, 1857 y 1858, que siguen al Bienio Progresista son todavía fértiles en nuevos periódicos, pero escasean los diarios y en general los títulos de información general; a partir de 1859 el ritmo de creación de nuevas cabeceras disminuye perceptiblemente, con independencia de su contenido. Ya señalábamos que La Unión progresista, el principal periódico de la izquierda en Jaén durante todo el reinado de Isabel II, cesa en febrero de 1857; empero, mantiene una venta excelente hasta entonces, por lo que de nuevo hemos de pensar que quizá no fuesen razones puramente económicas las que llevaron a su extinción. El Mediodía, curiosamente, no se beneficia apenas de su desaparición, todo lo contrario, cesa en marzo de dicho año. Son, de nuevo, años más proclives a las publicaciones literarias que a las políticas: por eso en este 1857 veremos aparecer El Recreo de la Juventud, semanario que se denominaba «literario científico» y que sin duda tuvo corta existencia, dos o tres meses a partir de agosto en que inicia su publicación. Aquí publica sus primeros poemas el escritor Bernabé López García (Jaén, 1838-Madrid, 1870), que pronto emigrará a Madrid. Por los mismos meses surgía La Luz, periódico del que pocos datos hemos podido obtener; a tenor de su gasto timbre aparecía más de una vez a la semana, por lo que quizá fuese un efímero bisemanario o trisemanario; se mantiene de julio a septiembre. En el mismo mes en que desaparece el diario El Mediodía reaparece El Anunciador de Jaén, pero como trisemanario, nuevo órgano del conservadurismo provincial. Ya en los últimos meses de 1857 es el periódico de mayor venta; ha recuperado lectores e inicia su larga etapa como el principal periódico de la ciudad, que durará casi dos décadas. En este 1857 tiene Jaén 21.540 habitantes, pero no serán los años siguientes propicios al crecimiento demográfico de la ciudad. Hay diversos interrogantes sobre esta reaparición del periódico en esta fecha. Desde luego no paga timbre de correos desde noviembre de 1854 a ese marzo de 1857, cuando abona una cantidad modesta, señal de que resurge a finales de mes. Sucede visiblemente a El Mediodía, que desaparece en los primeros días del mismo mes. No hemos localizado referencia alguna al periódico en esos casi dos años y medio en otros órganos andaluces o madrileños. Sin embargo, cuando reaparece mantiene la numeración de sus predecesores. Eso no es infrecuente en esta época, pero llama la atención. Cambia también el impresor, que pasa de ser Saturnino Largo a serlo Francisco López Vizcaíno, que será también editor y probablemente director efectivo y persona que asume un destacado protagonismo en el Jaén de esos años. En 1858 veremos asomar en Andújar un nuevo periódico, y ahora de mayor duración que El Iliturgitano, es un semanario titulado El Betis, que crea el jefe de Telégrafos de la ciudad, Carlos Brunet Egoscozabal. En esta primera etapa el periódico dura sólo tres meses,
34 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 enero-marzo, pero reaparecerá en 1860 con más fuerza, apoyado ahora por el ayuntamiento local (figurará incluso como «órgano oficial del ayuntamiento de Andújar»); publica un número especial sobre la guerra de África y se extingue a mediados de 1862 (último mes que paga timbre: marzo de ese año). La ciudad quedará ya sin periódicos hasta los años iniciales del Sexenio Revolucionario. En la capital provincial surge en 1858 un nuevo periódico literario, El Mosaico; con él asomará al periodismo local un jovencísimo Javier del Palacio García de Velasco (Jaén, 1840- Madrid, 1902), luego relevante político conservador local (el Conde de las Almenas, como es normalmente citado en la prensa, terrateniente con fincas en Andújar, Jaén y La Carolina, será el principal cacique provincial en el último cuarto de siglo). El Mosaico fue semanario de corta duración y alicorta difusión. El Conde de las Almenas fundó y dirigió el periódico con apenas 17 años; debió ser, por las referencias, iniciativa literaria juvenil de escasa altura. En noviembre de 1858, justo cuando se extingue El Mosaico, aparece Don Junípero. Es un periódico bisemanal, de tono satírico —no muy frecuente en el periodismo jiennense de estos años—; se publica al menos entre noviembre de 1858 y enero de 1859; periódico de pequeño formato (folio), como la inmensa mayoría de las publicaciones jiennenses de estos años, impreso en el establecimiento de Narciso de los Guindos —un apellido pronto protagonista en la historia del periodismo local— y por él dirigido, al menos formalmente. Extinguidos La Unión progresista y El Mediodía, y sin diarios de información general que les sustituyan, la prensa jiennense languidece. En octubre de 1858, por ejemplo, Jaén ha pasado a ocupar un lugar ya bastante secundario en el conjunto de la prensa regional. En 1858 comienza a publicarse el Boletín eclesiástico del obispado de Jaén, editado por la diócesis jiennense, que llegará hasta 1973, cuando se integra en un boletín regional de la archidiócesis granadina. En tan largo período de tiempo atraviesa, lógicamente, muy diversas etapas. Primero es semanal, luego, durante muchos años, prácticamente quincenal, finalmente mensual. Más aséptico en unas coyunturas, francamente combativo en otras, como el periodo que inicia la revolución de 1868, cuando lo utiliza habitualmente Antolín Monescillo contra los liberales —el ataque al liberalismo vendrá a ser una constante en él— y ha superado ya los 500 ejemplares semana a semana. Por esos días entabla una campaña contra los juegos de azar, y alaba a los gobernadores civiles que luchan contra el juego, que ve como lacra para la provincia. Dado su carácter de publicación interna, el boletín tendrá siempre circulación restringida, si bien por llegar a un público seleccionado tiene repercusión innegable. En 1913 lanzaba 250 ejemplares cada quincena; en 1927, con la misma frecuencia de aparición, eran 300. Nunca pasó de los 500 ejemplares. Hubo obispos, como Salvador Castellote o Manuel Basulto Jiménez, que escribieron intensamente para el boletín, en el primer caso unos cuarenta artículos entre 1902 y 1906, en el segundo una treintena entre 1920 y 1936. El boletín transmite por lo general un notable pesimismo sobre los fieles y la sociedad del momento. En octubre de 1909, reciente la «Semana trágica» barcelonesa, se hace cargo de la diócesis el sevillano Juan Manuel Sanz y Saravia, que será obispo hasta 1917. En el boletín de la segunda quincena inserta una pastoral de presentación donde puede leerse: Tiempos en verdad difíciles para la religión y para la patria nos han tocado
35 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 en suerte, y en lontananza no se vislumbran sino densas nubes precursoras de desechas tormentas. Vivimos sobre un volcán, que si no deja de arrojar lava candente de tiempo en tiempo, ahora acaba de producir una erupción espantosa y horripilante en los trágicos sucesos de Barcelona... Al poco, este mismo obispo utilizará intensamente las páginas del boletín para lanzar una campaña contra los planes del gobierno liberal de Canalejas para fomentar el laicismo en la enseñanza. En 1858 aparecerá también La Fortuna, que se publica al menos entre noviembre de dicho año y febrero del siguiente; no está claro el carácter de este periódico, que probablemente era de información general, pues su difusión supera a la habitual en los periódicos literarios. Cabe pensar –por el título– que estamos ante un periódico de apariencia literaria, pero con juegos y sorteos, modelo que menudea en estos años, reflejo de una sociedad muy tentada por el azar. En 1860 a El Anunciador de Jaén se une otro periódico llamado a tener relativamente larga vida, La Aurora, que se mantiene hasta 1868. La primera referencia a este periódico data de marzo de dicho año, primer mes en el que paga timbre; inesperadamente será casi una década de vida la de este periódico del que sin embargo nos han llegado pobrísimas referencias, las que facilita ese recurso siempre importante, dada la carencia de colecciones, que es el timbre de periódicos para Correos. La Aurora no paga timbre todos los meses, sino normalmente cada tres; es por tanto una publicación probablemente semanal o quincenal. Por otro lado, cuando paga timbre lo hace por cantidades de cierta importancia que revelan una audiencia estimable para su época. Así, a lo largo de 1862 la publicación paga timbre de correos en febrero, mayo, septiembre y diciembre, siempre por 30 reales, en total, pues, 120 reales anuales. Treinta reales de timbre equivalían a una arroba de papel, es decir, 11,5 kilogramos. A razón de 10 ó 12 gramos por ejemplar —los periódicos locales son en estos años, de formato siempre pequeño— podemos estimar que La Aurora difundía en ese año por número entre 80 y 100 ejemplares fuera de la ciudad, es decir, en torno a los 250 ejemplares por número en total. No se han conservado ejemplares de esta publicación, pero si hemos obtenido algunas referencias en otros periódicos españoles de esos años. Estamos sencillamente ante el primer periódico del magisterio jiennense. Un colega de Barcelona, El Monitor de Primera Enseñanza, lo cita varias veces como «Periódico de instrucción primaria. Órgano oficial de la Junta Primaria y de la Inspección de Jaén». El 5 de febrero de 1868 El Universal, de Madrid, ofrece una relación de periódicos pedagógicos de toda España y lo da como periódico en publicación en esa fecha. Cabe que desapareciese en los días posteriores a la revolución de septiembre de ese año, cuando se reorganiza profundamente la enseñanza en España. En cualquier caso, la identidad —redactores, ideas— de La Aurora ha sido una de las principales incógnitas a que nos hemos enfrentado durante la realización de este trabajo. No serán los años sesenta, hasta la caída de Isabel II, como indicábamos, propicios a la creación de periódicos importantes en la provincia. En realidad, salvo El Anunciador de Jaén, que sigue publicándose tres días a la semana hasta 1862, La Aurora y los órganos oficiales, no contará la capital ningún periódico estable. En compensación, sí veremos aparecer uno en Úbeda, El Faro de la Loma. Ocurre que a las restricciones para la creación de periódicos,
36 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 de órganos de información general especialmente —por las fuertes sumas exigidas para lanzar nuevos títulos— se une, en el caso de la capital, que son años de decadencia para la ciudad. En 1845 Jaén contaba 17.387 almas, cifra que quince años después, en 1860, ascendía a 22.938, a partir de aquí el crecimiento será mucho menor, con períodos incluso de retroceso, de forma que, cuarenta años después, la capital apenas habrá aumentado su población: 26.434 moradores en 1900. En 1860 Úbeda tiene ya 18.378 habitantes; supera claramente a Andújar (13.901), y a Baeza (13.925), y durante estos años se mantendrá también por encima de Linares, hasta que esta ciudad inicie su espectacular crecimiento a la sombra de las minas. Úbeda va a comenzar a contabilizar una prensa propia que la constituye pronto en relevante foco periodístico. Así, el domingo 25 de agosto de 1861 aparece El Eco ebdetense, primer periódico de la ciudad, que ha desplazado a Baeza como eje de todo el oriente provincial y que desde hace pocos años tiene imprenta. El Eco ebdetense se declara «semanario de literatura y artes», y ofrece también información local superficial no política; el número normal es de cuatro páginas tamaño folio. Debió durar cerca de un año, pues seguía en abril de 1862 —paga timbre—. Se imprime en el establecimiento de Martínez y Cía. Lo promueve Domingo Martínez Miras, muy probablemente el propio impresor, que tiene ínfulas, pero no talla de escritor, a tenor de los textos que ofrece en el periódico, que se realiza, como es usual entonces entre la prensa no política, en formato folio a dos columnas. Martínez es un liberal optimista y en el artículo de presentación, escribe con barroco estilo: Quebradas hoy, casi en su totalidad, las oxidadas mallas de la vetusta cola del fanatismo y la superstición, y no mamando ya con la leche, por decirlo así, la generación actual el cloroformo de la esclavitud; destruido por la filosofía, que es la razón, el ciego principio de ciega obediencia a los caprichos y aberraciones de la autoridad absoluta, atributo de Dios y no del hombre, la humanidad toca la cima del Sinaí legal aspiración ostensible y constante de cincuenta y nueve siglos y se prepara para el trabajo y acepta el dolor y entrevé que en el mundo ya no habrá más tiranos, más injusticias y más torturas que las que resulten de sus pecados capitales. El Anunciador de Jaén –que en algún momento se titula El Anunciador de la provincia de Jaén– afirmaba en mayo de 1862 que próximamente aparecerían en la ciudad tres periódicos, uno literario, otro como órgano de la Sociedad Económica de Amigos del País y un tercero informativo y con carácter diario; es éste el único cuya existencia hemos podido confirmar, pues en julio de ese 1862 comenzaba a publicarse el Diario de Jaén (saluda su aparición El Contemporáneo, de Madrid, de 15 de julio de 1862); periódico liberal, quizá incluso afecto a la Unión Liberal, que no tenía órgano en la ciudad y es el partido al que defiende El Contemporáneo; pero periódico que debió ser de corta vida, pues no hemos obtenido referencias posteriores a la de su misma aparición, como tampoco de los otros periódicos de que hablaba El Anunciador de Jaén; ninguno de ellos llegó a pagar timbre, lo que revela su escasa importancia. Precisamente por estos días, probablemente con ocasión de la visita de la Reina a Jaén, en octubre, el periódico pasa de trisemanal a diario; así, a principios de 1863 lo veremos —ya, por cierto, en su cuarta época— declararse «diario de fomento, literatura, noticias y anuncios, órgano oficial de la Junta provincial de Agricultura,
37 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 Industria y Comercio y de la Sociedad Económica de Amigos del País de esta capital». En febrero, alcanza el número 1.500. El hecho de que ya en enero se declare órgano de la Sociedad Económica de Amigos del País (principal núcleo intelectual de la ciudad, con cien socios en 1863) confirma que, si ésta contó con órgano propio en 1862, debió ser periódico harto breve. Por otro lado, El Anunciador de Jaén muestra una extrema dependencia de las estructuras oficiales; en efecto, no muchos meses después de declararse órgano del comercio y de la Sociedad Económica lo será del ayuntamiento, y así, bien que mal, parece fue el periódico lanzando números y consiguiendo esa larga vida que, en comparación con la promedio en sus colegas locales, le hace destacar tan nítidamente en el conjunto del panorama periodístico jiennense del XIX. Por este 1863 el periódico tiene tres columnas anchas, con un formato incipientemente tabloide, la cuarta plana la llenan los anuncios y el folletín. López Vizcaíno es el editor y a veces el redactor casi en solitario del matutino. El Anunciador de Jaén gasta en timbre de correos un promedio de treinta reales mensuales durante 1863, es decir, ya convertido en diario. Es un promedio relativamente bajo para un cotidiano; el periódico no debía difundir más de 220/250 ejemplares en total, de ellos unos 50-75 fuera de la ciudad. ¿Colaboró Bernardo López García en El Anunciador de Jaén? Es probable, toda vez que el impresor y editor del periódico, Francisco López Vizcaíno, es también editor de algunas obras del poeta jienense, como una antología -«Poesías»- y «El canto del profeta», en 1867. Sin embargo, en esas obras no se cita procedencia de los textos, muchos de ellos desde luego aparecidos inicialmente en periódicos. Una estadística que publica la Gaceta de Madrid el 25 de junio de 1864 incluye una relación del gasto en timbre de periódicos de cada provincia española durante el año anterior. Las cifras jiennenses, aunque bajas, son a nivel regional aceptables y colocan a la provincia en un nivel medio, muy detrás de Cádiz o Sevilla, pero por encima de Córdoba y Málaga y al mismo nivel que Granada, dentro de un panorama dominado de forma absoluta por la prensa madrileña (a niveles, por cierto, muy superiores a los de nuestros días). La escasez de colecciones y de referencias sobre los periódicos de esta época nos impide un acercamiento y una descripción más minuciosas, al tiempo que una valoración objetiva de su importancia. Si entre 1850 y 1860 la Gaceta de Madrid, al incluir el gasto mensual en timbre de los periódicos españoles posibilitaba un buen conocimiento de las altas y bajas en la prensa de Jaén y una comparación con el movimiento general de la prensa en España; a partir de ahí se extingue esta fuente; aunque en la Gaceta continuarán apareciendo esporádicamente estadísticas diversas sobre prensa y para el caso del franqueo de periódicos local quedan los libros de entrada de caudales de la Delegación de Hacienda. En 1864 aparecerá en Úbeda el semanario El Faro de La Loma, periódico que se afirma «dedicado al fomento de los intereses de la ciudad», lo que muy pronto devendrá en tópico de la prensa local de cualquier rincón de España. El periódico tiene, en todo caso, un carácter esencialmente informativo, aunque no faltarán en él colaboraciones literarias. El semanario comienza en enero de 1864 y sigue publicándose en septiembre de 1868, lo que supone que vivió casi los cinco años, pues estimamos que debió cesar a raíz de la revolución septembrina. Por las alusiones que de algunos artículos publicados en El Faro de La Loma se hacen en periódicos contemporáneos —a veces de Madrid o de Sevilla, lo que confirma la importancia del semanario— se trata de un periódico de tono liberal, sobre todo en lo
38 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 económico, que llegó a tener innegable influencia en la provincia. En estos años asoma, parece, otro periódico en Úbeda, La Publicidad, que se mantuvo muy poco tiempo. Sólo he obtenido de este periódico la cita que de él hace Manuel Caballero en su Diccionario, quien afirma que en La Publicidad inició su vida periodística Melchor Almagro Díaz (Úbeda, 1850- Madrid, 1893), que desde luego la inicia muy joven, antes de marchar a Granada para estudiar Derecho. En 1865, tras dos años, 1863 y 1864, de los que, al igual que 1861, no hemos podido obtener datos sobre nuevos títulos en Jaén ciudad, surge La Hortensia, semanario literario cuyo primer número data de agosto; saluda su salida La Correspondencia de España de Madrid. Por la fecha de aparición y por tratarse del único periódico literario de estos años en Jaén, es probable que sea este periódico el aludido en la conocida obra «Almendros Aguilar, una vida y una obra en el Jaén del siglo XIX», donde se incluye una carta en la que Antonio Almendros Aguilar y Bernardo López García invitan a otros amigos a una reunión, en casa del primero, para fundar un periódico literario; la reunión se celebra el 5 de junio de 186515. Al año siguiente, 1866, contará Jaén con un nuevo y relevante periódico especializado, La Reforma agrícola, una publicación quincenal que crea el catedrático del Instituto, Eduardo Abela, cuyo primer número data del 15 de febrero de ese año. Abela es ingeniero agrónomo y ha conseguido crear en el Instituto una modesta Escuela de Agricultura. Lanza una publicación de gran calidad —16 páginas tamaño folio cada número—, que pronto alcanza prestigio en toda España y a través de la cual propugnará la mecanización de la agricultura jiennense y el librecambismo en el sector agrario, frente a las tesis proteccionistas que defienden en estos años los intereses agrarios castellanos. La Reforma Agrícola se edita en Jaén hasta mediado 1867; luego Abela pasa a Sevilla, donde reaparece la publicación, en noviembre, y se mantiene hasta agosto de 1868. La Reforma agrícola es el primer periódico jiennense que alcanza una difusión importante fuera de la ciudad. A tenor de su gasto en timbre en los últimos meses de 18 — promedio mensual, 1,5 escudos— esta publicación envía fuera de Jaén en torno a los 200/250 ejemplares, cantidad estimable y que probablemente supera a la de la venta en la propia capital en que se edita. A principios de 1867 nace Las Variedades, trisemanario que entre marzo y mayo publica poco más de 30 números; a finales de mayo se extingue anunciando su transformación en El Lagarto de Jaén (La Correspondencia de España, 1 de junio 1867); no he encontrado referencias ciertas de este último título, que supongo no pasó de proyecto. El periódico más interesante, en cualquier caso, de los varios que aparecen en 1867 es El Cero, un semanario satírico que se denomina a sí mismo «periódico literario de brocha gorda» y que afirma incluso «este cero está siempre a la izquierda»16. El primer número se publica el 8 de febrero de 1867 y el último, que será el 52, el 29 de febrero de 1868. Cada número consta de 8 páginas tamaño holandesa. Es propietario del periódico, Manuel Genaro Rentero, que lo redacta también; sin embargo, como medida de precaución en tiempos difíciles, figura (15) SANCHO SAEZ, Alfonso (1981), Almendros Aguilar, una vida y una obra en el Jaén del siglo XIX, Instituto de Estudios Giennenses, Jaén, p. 80. (16) Hay una colección completa de El Cero en la Hemeroteca Municipal de Madrid. Por otro lado, en la Biblioteca Nacional de Madrid se encuentra el año 1866 completo de La Reforma agrícola. .
39 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 como editor responsable Mariano Manzanares, probable hombre de paja. El periódico se imprime inicialmente en el establecimiento de Francisco López Vizcaíno. Es El Cero un excelente periódico festivo que tiene innegable éxito, lo que le permitirá tener pronto imprenta propia, nada frecuente en un semanario. Su propietario aprovechará para lanzar otros periódicos; surge así La Cola (quizá el título completo fuese La Cola del Cero), periódico más informativo, pero sin calidad, como reconocerá su autor, quien afirma sincero que era realizado únicamente con tijera, esto es, con recortes de trabajos y noticias aparecidas en otros periódicos. Debió durar muy poco, pues se había extinguido ya en el verano. Todavía lanzaría Rentero otro periódico, de extraño título, Tonterías con sopas, que aparecía a finales del 67, y que sería aún más efímero. Rentero, alcalde de Bailén en 1864, será en los años siguientes un comediógrafo de cierta popularidad. En El Cero colaborarían, entre otros, Antonio Almendros Aguilar y Bernardo López García y asoma Patrocinio de Biedma. Fue, sin duda, un aceptable periódico satírico, con un «talón de Aquiles», la ausencia de grabados de calidad. En marzo de 1867, poco después de surgir El Cero, contaría Jaén con otra publicación, El Estudiante, referenciada en la colección del semanario anterior y en alguna otra publicación; semanario que no duró tampoco mucho; de carácter liberal democrático dentro de lo que posibilitaba la difícil coyuntura política, pues lo dirigía Antonio García Negrete, catedrático del Instituto, pronto relevante dirigente republicano local. Es extraño que siendo el año 1867 de profunda crisis de la prensa en todo el Estado, y parvo en la creación de nuevos títulos (recordemos que en marzo de ese año promulga Luis González Bravo una ley de prensa sumamente restrictiva), en Jaén por el contrario surjan cinco nuevos periódicos en el año; puede ser una circunstancia fortuita, pero nos induce a pensar que posiblemente en los años precedentes se publicasen también periódicos que por su corta duración, su carácter no político y por no pagar a Hacienda timbre han podido escapar a nuestras investigaciones. Según la estadística oficial de prensa referida al 1 de julio de 1867 –datos cuantitativos, sin relación de títulos-, Jaén contaba entonces 8 cabeceras, al igual que Granada y Gerona, lo que la situaba en el noveno puesto entre las españolas, un muy aceptable lugar. En esa fecha se editan 7 títulos en la capital y uno —El Faro de la Loma, presumiblemente— en la provincia. Los títulos de la capital son El Anunciador de Jaén, diario, La Aurora, pedagógico, probablemente semanal, El Cero, semanario satírico, el Boletín oficial de la provincia de Jaén, trisemanal, el Boletín eclesiástico de la diócesis de Jaén, semanal, y, posiblemente El Estudiante y La Cola del cero. Estamos ya en puertas de la eclosión que, para capital y provincia, supondrá el Sexenio Revolucionario, pero antes de la Gloriosa, iniciada en tierras andaluzas, veremos aparecer El Eco Minero en su primera época. El 1 de marzo de 1868 publicaba su primer número este periódico, semanario de los lunes, que reunirá varias peculiaridades. Es el primero que aparece en la ciudad de Linares, que si en 1860 apenas contaba 12.342 habitantes, ha comenzado ya a multiplicar su población y, consecuentemente, verá a partir de ahora una increíble proliferación de títulos, independientemente de la mayor o menor apertura gubernamental en cada momento histórico. Pero El Eco Minero, que crean los hermanos Matías y Antonio Garrido -éste figurará como editor-, será no sólo la primera sino la principal de las cabeceras linarenses del XIX, tanto por su duración —llega hasta 1896, aunque en dos épocas muy diferentes— como por su independencia y honestidad informativa. En esta primera etapa, la divulgación de la actividad
46 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 punto de que durante el Sexenio aparecen una docena de publicaciones, varias de ellas bisemanales o incluso trisemanales, aunque muy inestables. La población contabiliza en los días de La Gloriosa El Eco Minero, semanario como vimos surgido unos meses antes de la revolución, en marzo, que va a mantenerse en los primeros meses del periodo. Publicación liberal no exaltada, está sin embargo suspendida por sanción tras denuncia del alcalde cuando triunfa la revolución y una de las primeras medidas de la Junta Revolucionaria local, ya el 30 de septiembre, será aprobar su reaparición. Ahora tiene corta vida; pero la cabecera, con prestigio, reaparecerá tras el Sexenio. Mes y medio después de la caída de Isabel II aparece un periódico liberal –así se define-, que evolucionará rápidamente hacia el republicanismo, será El Fomento, que está dirigido por José Martínez Dovalín, uno de los principales dirigentes de la Junta Revolucionaria local; se publica semanalmente desde principios de noviembre de 1868. Modesto, con algunos números de solo dos páginas, dura alrededor de medio año, pero ha desaparecido ya cuando llega la suspensión masiva de periódicos republicanos de octubre de 1869. Entre los pocos números que se conservan de esta cabecera está el 11, de 20 de enero de 1869, en el que da los resultados en Linares de las primeras elecciones con sufragio universal. Los republicanos han obtenido buenos porcentajes en la ciudad, pero no tanto en el conjunto de España, y el periódico se muestra algo decepcionado por ello e inserta un comentario en el que se afirma: A nadie hay que hacer responsable de los males que pudieran sobrevenir. Nuestra es la culpa si hemos elegido hombres que no interpretan nuestros deseos /…/ Días de luto y esclavitud nos esperan si el patriotismo y la convicción no han guiado a los electores al transferir sus poderes a sus elegidos; días de gloria y prosperidad si la voluntad de la mayoría del cuerpo constituyente es la voluntad de la mayoría del país. No va a carecer Linares, que levanta una nutrida prensa en estos años, aunque estén todavía ausentes los diarios, de otros periódicos cercanos al federalismo, ideología dominante en la ciudad en estos años, es el caso de El Diluvio, que en primera y fugaz etapa se imprime en el otoño de 1872 y reaparece en cuanto se proclama la República, en febrero de 1873. Ahora es bisemanario y órgano oficial del federalismo templado, en el poder. Lo dirige el concejal federal Bernardo García Ventura, «ciudadano director», hojalatero. Debió cesar hacia finales del periodo republicano. La abolición de la esclavitud, propiciada por la República, es saludada con alborozo. Y así, en el número del 27 de marzo, podemos leer: La esclavitud ha sido abolida, ese padrón de ignominia ha desaparecido para siempre de las provincias de España y la Asamblea constituyente, al decretar por unanimidad la manumisión del esclavo, ha cumplido con su deber de humanidad, con un precepto de rigurosa justicia. La Asamblea se ha colocado a la altura de las circunstancias adoptando una resolución civilizadora y propia de los pueblos cristianos. /…/ Parecía imposible que cuando los Estados Unidos quebrantaban las cadenas de la esclavitud, cuando el mismo autócrata de las Rusias desde lo alto del kremlin decretaba la abolición de la servidumbre, que España, que es la nación
47 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 democrática por excelencia, permaneciera estacionaria, colocada en medio de las ideas de igualdad sin dejarse arrastrar por su vigoroso impulso. Surgen ya en estos años en la ciudad diversos títulos satíricos, en su mayoría cercanos igualmente al republicanismo federal, como serán El Músico y El Charlatán, promovidos ambos por el impresor Antonio Gámez Chinchilla en 1869-1870, periódicos de corta vida, como suele ocurrir a este tipo de títulos. Antonio Gámez, hombre inquieto y que quiere dar trabajo a su imprenta, va a protagonizar un intento más ambicioso, en octubre de 1871 lanza El Mensajero, trisemanal, pero órgano mucho más publicitario que político y poco duradero. Se declara de forma explícita «periódico de noticias y anuncios», con lo que resalta que no es periódico político. Son normalmente dos páginas formato folio a tres columnas, la segunda publicitaria (precios de los mercados, compra y ventas, avisos de profesionales, novedades del pequeño comercio). Es un modelo algo arcaico, de bajo costo –la página informativa se llena con avisos y textos remitidos–, que no tiene éxito y probablemente no llega a 1872. Linares muestra en estos años, junto a la prensa federal, una representación de tendencias monárquico-demócratas, débiles en general en la provincia. Serán El Eco de Linares (1870), semanario monárquico liberal, y El Boletín Comercial, del año siguiente, aunque éste, del que no se han conservado ejemplares, pudiera ser sólo un periódico económico. En agosto de 1872 surgía El Otro, de cuya aparición daba cuenta el diario de Madrid El Imparcial en su edición del 18 de ese mes, es un periódico que suele dar muchas altas y bajas de periódicos por estos años. Debió ser órgano tan fugaz como los anteriores. Curiosa fue la aparición de La Jaqueca, bisemanario, que conoce dos etapas en 1872, es periódico liberal, cercano al republicanismo, pero sin ser órgano formal del federalismo. Formato folio a dos columnas anchas. Lo dirige Manuel Carpintero, que es también editor y administrador. Este periódico dio lugar a una «saga» de publicaciones, pues con posterioridad, aparecieron El hijo de la Jaqueca y La Jaqueca de hoy; una cita en El Globo, de Madrid, nos permite fechar la salida del primero en octubre de 1875. No muy distanciada en el tiempo debió ser la salida del otro. De las postrimerías del Sexenio (1873-1874) parecen datar asimismo -no se han conservado ejemplares, sino ambiguas referencias posteriores- El Linarense y La Loca Gamos. Un caso peculiar será la aparición en 1874 del Boletín oficial del subgobierno civil del distrito de Linares, bisemanal –jueves y domingosque comienza el 26 de marzo de 1874. Se mantiene casi un año, se editarán al menos los 84 números, hasta febrero de 1875. Los subgobiernos son una figura efímera, tímida concesión descentralizadora tras la eclosión cantonalista del verano de 1873. En Andalucía se crea también el del Campo de Gibraltar. En todo caso supone un reconocimiento claro de la relevancia económica, y política, que alcanza ya Linares y que justifica un periódico con información oficial y económica específica. Éste lo crea el primer subgobernador, Joaquín Ruiz Callejos, a las dos semanas de aprobarse el subgobierno.
48 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 5.4.- Andújar y Úbeda. Al margen de los dos grandes núcleos de Jaén y Linares, la provincia muestra en estos años una estimable descentralización periodística, pues ofrecen prensa Andújar y Úbeda, y posiblemente alguna localidad más, aunque no nos hayan llegado ejemplares ni referencias claras; prensa fugaz por lo general, pero entusiasta y militante. Es el caso de Andújar, donde la revolución da pronto paso, ya en octubre, a El Eco de Alcolea, que dura pocos meses y cesa en las primeras semanas de 1869, periódico demócrata, en línea con la revolución – consolidada en la cercana Alcolea de Córdoba-, posiblemente acercándose poco a poco al republicanismo, como ocurre en tantos otros colegas andaluces del momento. Tendrá, no obstante, en agosto de ese mismo año, un continuador en el semanario El Gorro frigio. Titulo suficientemente explícito. Debió extinguirse con la prohibición de prensa republicana en octubre de 1869, tras la fallida insurrección federalista de esos días. El tercer periódico local de esta etapa será El Jándula, posterior a los anteriores, probablemente surgido hasta 1870 o 1871, aunque no hay referencias precisas ni se han conservado ejemplares, pero no se trata de un órgano exaltado -lo ignora la prensa republicana andaluza del momento-, sino monárquico liberal. En Úbeda, donde al triunfar la revolución se edita El Faro de La Loma, veremos la sustitución inmediata, en octubre, de este título por La Libertad, pero con los mismos colaboradores. Rota la mordaza, éstos muestran en el nuevo órgano sus ideas democráticas y avanzadas. Son nuevos tiempos. La Libertad es un bisemanario republicano que consigue mantenerse alrededor de un año, cesa con la crisis de la prensa federal de octubre de 1869. El periódico alcanza cierta influencia en medios federales y textos suyos son reproducidos por periódicos como La Igualdad, en Madrid, o La Andalucía, en Sevilla. El federalismo es relevante en Úbeda y ello explica que ya a finales de 1869 reaparezcan los títulos federales, en este caso será La Fraternidad, que dirige Francisco Díaz Pretel y se mantiene alrededor de un año. Luego, hasta llegada la República, queda la ciudad sin prensa federal. Pero a finales de mayo de 1873, poco después de proclamado el nuevo régimen, surge El Cantón Granadino, bisemanario –jueves y domingosque dirige y financia el ingeniero de caminos José María Iturralde -que en años precedentes ha sido candidato federal en la provincia de Granada-. Colaboran en este periódico Leopoldo Garrido Gámez, Eduardo Gómez Sigura (Cazorla, 1890-1900), Balbino Quesada Agius (¿Úbeda?, 1843-Madrid, 1904) y Eustaquio Gámez Moreno, jóvenes que años después, y con la Restauración, tendrán destacado protagonismo en el periodismo de la provincia y en distintas actividades profesionales; Quesada, médico, será destacado fisiólogo; Gámez será un empresario activo, promotor del popular tranvía de La Loma; Gómez Sigura, abogado, diputado federal en 1983, pasa del republicanismo al canovismo y volverá al congreso por el partido conservador en 1891; Garrido, carolinense, se mantendrá fiel al republicanismo y promoverá numerosas cabeceras de esa significación. El título tiene una explicación. Si el republicanismo jiennense del Sexenio es mayoritariamente federal, y prácticamente no hay en la provincia republicanos unitarios, los federales distan de formar un grupo homogéneo, los hay moderados y exaltados, pero éstos, los cantonalistas, tampoco forman un grupo compacto; llegado el verano cantonalista de 1873, un sector promoverá un cantón de Jaén, con los republicanos de Andújar, Bailén y Jaén
49 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 capital principalmente, y otro, con fuerte presencia en Úbeda, se inclinará hacia la formación de un cantón más amplio con la provincia de Granada –muchos de ellos han estudiado en la Universidad granadina-; es esta tensión interna, con reflejo periodístico, la que lleva a Castelar a afirmar con notoria exageración que Jaén se preparaba para declarar la guerra a Granada en julio de ese año23. Defenderá al ayuntamiento local republicano y verá con temor la política de dar armas al pueblo y bajo el título «Armamento a los vecinos honrados», en el número 16, de 20 de julio, único conservado, el director advertirá: No vamos á escitar las pasiones, no vamos á exaltar los ánimos aumentando el malestar que inconcebibles torpezas de unos, que punibles impaciencias de otros han traído á esta morigerada ciudad, vamos únicamente á llamar la atencion de todos hácia los gravísimos peligros que para la tranquilidad de este vecindario ofrece esa organizacion, llamada de hombres honrados, ó de órden, o como quiera llamarse, en mala hora proyectada y con tán ciega acogida por los mismos precisamente que mayores daños pueden recoger de ella. La organización de que nos ocupamos no es invencion de este Ayuntamiento ni de sus partidarios, ideada por el partido conservador poco despues del 11 de febrero, estuvo á punto de producir un conflicto sério en Madrid, donde el partido republicano no podía ni debía contemplar con los brazos cruzados, la organización armada de sus más encarnizados enemigos. En el sector absolutista, el carlismo llegará a contar con un semanario en Úbeda, El Orden, que redacta Manuel Celis Moreno. Un periódico que nace y se extingue en 1869. ¿Se editaron títulos en otras ciudades de la provincia en el Sexenio? Referencias claras no hemos obtenido, pero es posible que localidades como Alcalá la Real o Martos, que al poco, en 1876 y 1877, en circunstancias mucho menos propicias, van a contar con cabeceras, tuviesen alguna ya. Más claro parece que Baeza contó con un periódico editado por el Instituto. En efecto, en la ciudad se crea en 1869 un Instituto Libre –los institutos y universidades libres son una figura muy peculiar en el Sexenio, Córdoba por ejemplo crea su Universidad-, que sufraga el ayuntamiento local y tiene su sede en la antigua Universidad. El 15 de septiembre de ese año se anunciaba la publicación de un periódico. Es probable que fuera éste el periódico –Boletín del Instituto- en el que sabemos que publica diversos textos Patrocinio de Biedma Lamoneda, que tiene por entonces los 21 años y que por esos años publica también en otros periódicos de la provincia. (23) Véase JANÉS, Benjamín (1971), Castelar, hombre del Sinaí, Austral, Madrid, pp. 153-154.
50 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 6.- Los inicios de la Restauración, 1875-1880. 6.1.- El regreso de la censura en la prensa jiennense. El panorama periodístico jiennense es lo suficientemente pobre en 1874 para que el pronunciamiento militar de Sagunto apenas le afecte. Al contrario que en otras provincias donde subsistían periódicos más o menos republicanos o tradicionalistas, al parecer, ningún título es suprimido de inmediato. Sin embargo, en 1875 se inicia una larga etapa —durará hasta 1881— de restricciones y dificultades, cuando no, como veremos en seguida, de franca persecución para la prensa. En 1875 va a morir El Anunciador de Jaén, el viejo periódico monárquico apenas puede saborear las mieles de esa Restauración por la que luchó; problemas de todo tipo se ciernen sobre él, y así este periódico, ejemplo por lo general de moderantismo, conoce incluso una suspensión gubernativa. Se extingue en los primeros meses del año, tras publicarse durante casi un cuarto de siglo. Pocos periódicos jiennenses lograrán superarle en longevidad. Es en esos días el único periódico de información general de la ciudad, que amenaza quedar sin prensa no oficial. Su hueco es cubierto por El Conciliador, que aparece en los últimos días de marzo de este 1875. El título evidencia un periódico que no quiere ser conflictivo, que aspira a una monarquía abierta, que reconcilie a todos los españoles. Financian el intento Eloy Espejo García y Joaquín Ruiz Giménez, y dirige el periódico, que es diario, este último. El Conciliador se afirma «diario político y de intereses provinciales» y no se publica domingos ni festivos. Es un periódico modesto, que con frecuencia sólo publica dos páginas, relativamente grandes —cinco columnas—. Pese a la buena voluntad de sus promotores, El Conciliador choca de frente con el gobernador civil del momento, el intransigente Conde de las Almenas —Javier del Palacio, cuyas aficiones periodísticas ya comentamos—; en pocos meses el diario conoce tres suspensiones. La persecución se hace intolerable; a fines de año, y por hablar de disensiones entre altos cargos militares, en los mismos términos por cierto en que venían haciéndolo diversos periódicos madrileños, es incautado por el Gobierno Civil; el Conde de las Almenas, en decisión claramente caciquil, entrega el periódico a personas afines al partido conservador, que incluso ocupan la imprenta para hacer un periódico a su gusto al margen de la voluntad de sus dueños, tremendo gesto de prepotencia, que lleva a Ruiz Giménez a ingresar en el partido liberal —Constitucional, se llama en estos años—; porque, conviene destacarlo, el que será famoso político jiennense no es, ciertamente, ningún republicano camuflado ni revolucionario, sino un hombre perfectamente dentro de la ortodoxia monárquica. Y en los últimos días de 1875 muere El Conciliador, que el 24 de diciembre había publicado el número 203, quizá el último que llegó a aparecer. Probablemente por las mismas fechas se extinguía La Revista semanal, que como suplemento de El Conciliador se publicó a partir del domingo 8 de agosto de 1875. Se imprimió en el establecimiento de don Saturnino Largo, uno de los más importantes del XIX en la ciudad, y en el que vieron la luz muchos periódicos locales. En La Revista Semanal y en El Conciliador colaboró asiduamente el escritor costumbrista José Garay de Sarti. Sin embargo, El Industrial, al saludar en 1877 la aparición de La Semana, sucesora de La Revista semanal,
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55 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 afirma que ésta se publicó durante dos años, es posible, pues, que siguiese en 1876, aunque no se le cita en El Correo de Jaén, propiedad también de Ruiz Giménez. En este 1875 aparecería un tercer periódico en la ciudad, El Tío Pedro. Semanal primero, pasó en 1876 a bisemanal. Debió surgir hacia junio o julio de 1875. En marzo de 1876 se publicaba miércoles y sábados. Se realizaba en la imprenta de Narciso de los Guindos — probablemente su director— y tuvo carácter conservador; polemizó, por supuesto, con El Conciliador y debió extinguirse hacia abril de 1876. Lo redactan Ángel de la Chica Alcázar, hombre clave en el periodismo satírico jiennense de los inicios de la restauración, y Jesús María Jauret. Con el año 1876 nacen dos nuevos periódicos en la ciudad —que, como su provincia, se muestra curiosamente muy activa, pese a los malos tiempos que para la prensa corren—; uno es La Conciliación, otro El Correo de Jaén. Aquel publica su primer número el día 3 de enero, es el periódico que lanzan los sectores conservadores de la ciudad a los que el gobernador civil ha entregado El Conciliador. No es probablemente un diario, como su predecesor, sino un trisemanario. Lo dirige Diego Marín Vadillos, lo redacta Ángel de la Chica Alcázar y formalmente es su dueño un personaje pintoresco, Ramón Ruiz Monereo, que ha sido alcalde republicano de la ciudad en el sexenio —concretamente, en 1871—, pero que con la nueva situación se ha hecho conservador. La Conciliación se extingue pronto, el 6 de febrero. Ha durado poco más de un mes. Ocurre que se han celebrado ya las elecciones generales, en las que el periódico defendió a capa y espada a los candidatos conservadores; vencedores éstos y oneroso el periódico, ya no tiene utilidad el mantenerlo. Todas las maniobras para hundir a El Conciliador en diciembre de 1875 no tenían en definitiva más objetivo que apartar cualquier obstáculo que se ofreciera para el triunfo de los candidatos gubernamentales en las elecciones de enero de 1876 —todavía con sufragio universal— y retirar testigos molestos de las irregularidades electorales; el caciquismo está ya en todo su apogeo en la provincia. Sin embargo, el grupo que encabeza Ruiz Giménez no se da por vencido. Por eso, en el mismo enero de 1876 lanza otro periódico, El Correo de Jaén, trisemanal —martes, jueves, sábados—, que financia de nuevo Eloy Espejo García y dirigen primero Francisco Osorio Calvache y luego, desde el número 12, Joaquín Ruiz Giménez. Es un periódico de pequeño formato —aproximadamente, holandesa—, a dos columnas; lo que denuncia un intento periodístico mucho más modesto que el de El Conciliador; en el prospecto que anuncia su aparición se declara monárquico y liberal. De nuevo los secuestros se suceden; la persecución contra el trisemanario es atroz; secuestrados los números 7, 18 y 30, y pasadas las elecciones, los propietarios y redactores desisten de una lucha desigual. Y así, el 16 de marzo —había aparecido el 8 de enero— se extingue el periódico. Todavía, ya desaparecido, caerá sobre él una suspensión de diez días, por denuncia anterior. El periódico, único de su época cuya colección nos ha llegado íntegra (Hemeroteca municipal de Madrid), fue esencialmente político, con poca información general. Hacia el número 18 comenzó a publicar una última página de anuncios. En su despedida afirmó haber tirado 1.500 ejemplares, toda una marca —a tenor de su comentario— en la prensa de la provincia por entonces, aunque probablemente cifra exagerada. Extinguidos La Conciliación, El Correo de Jaén y El Tío Pedro, queda la ciudad sin prensa de información general en el mes de abril. Eloy Espejo García (Jaén, 1848-1914), médico, no protagonizará en adelante aventuras periodísticas, aunque colaborará en numerosas
62 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 resalta que 5.000 trabajadores, nada menos, se han manifestado pacíficamente en la ciudad en favor de la jornada de trabajo de ocho horas. Luego, no podrá ignorar la decadencia de la ciudad y así en el número 1.115, de 15 de junio de 1892, bajo el título de «Progreso de Linares», elogia la evolución de la ciudad desde mediado el siglo, pero lamenta la honda crisis presente: No hay más medio que el de unirse todos los mineros y defenderse de los grandes capitalistas que no les importa tanto el que suba o baje el plomo, que es la vida o la muerte de esta rica y floreciente ciudad, que tanto le ha caído encima de poco tiempo a esta parte. La separación de la guarnición, la supresión de la Audiencia de lo criminal, la próxima retirada de la subalterna de Hacienda y la constante y progresiva baja del plomo en Londres da lugar a que se tomen medidas enérgicas para contrarrestar en lo posible los males que nos amenazan. El Eco Minero, que con Julián de Martos redacta en sus inicios Manuel María Montero Moya, recibe algunos premios por su excelente información especializada; se nutre de la publicidad, que suele ser abundante en sus columnas; su venta es esencialmente urbana, pues en 1883 declara enviar fuera de Linares únicamente 206 ejemplares. Tiene muchos colaboradores externos, pero pocos redactores fijos, en muchas etapas solo el propietario y su hijo. Julián de Martos, el fundador, moriría en 1893, a los 75 años; su obra, pese al esfuerzo de su hijo, le sobreviviría apenas un trienio. Fue siempre una modesta empresa familiar que en 1896 no supo o no pudo dar el paso adelante que exigía la coyuntura: la conversión en diario, para afrontar la competencia (que debió restarle publicidad y lectores) del cotidiano aparecido el año anterior, El Noticiero. Su apoliticismo le alejó de polémicas con periódicos contemporáneos. Al contrario, tiende a unir y a fomentar iniciativas como el Sindicato de Prensa que se crea en la ciudad en diciembre de 1887 y al que no acompañará el éxito. Su actitud ante ciertos problemas, como es el de la minería, fue bastante prudente, ya que opinaba que lo que había que hacer era mejorar técnicamente el sistema de producción para obtener una rebaja en los costes. Suele apoyar estas tesis en el conocimiento de la minería que se realiza en otros lugares mineros del mundo. En ocasiones, cuando se quiere encuadrar a este periódico, se le ubica entre las publicaciones conservadoras, sin embargo, difiere mucho de otras publicaciones de estas características existentes en nuestra provincia. Quizás la moderación de sus opiniones y la ponderación de sus comentarios es lo que haría que tuviese una vida tan longeva, ya que permitía ser leído por personas de todo tipo de ideologías25. Mediados los años ochenta aumenta el formato y los contenidos, pero no cambia la orientación y la asepsia. Con frecuencia incluye textos claramente publicitarios como informaciones del momento. Aun con sus limitaciones, sus poco más de 1.330 números son de inapreciable valor para conocer el Linares de finales del siglo XIX26. (25) 25 SOLER BELDA, Ramón, y CARO-ACCINO, Raúl (2003), Aproximación a la prensa, imprenta y política en Linares (1868-1975), Entre libros, Linares, pp. 46-47. (26) En la Biblioteca Nacional de Madrid se encuentra el año 1882 de este periódico, y en la Hemeroteca Municipal de Madrid los tomos correspondientes al período 1883-1892. Anotemos que, pese a su apoliticismo, El Eco Minero sufrió una suspensión por 12 días a los pocos meses de su reaparición en 1876. Llegó a difundir por encima de los 1.500 ejemplares en sus mejores momentos, y normalmente en torno a los 1.000.
63 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 El 2 de mayo de 1878 comenzaba a publicarse el bisemanario Linares, que años después añadiría al título el artículo «El». Lo funda Jesús María Niño Clavijo, político como hemos visto cercano al Partido Liberal, quien lo dirige y mantiene hasta 1880, año en el que pasa a manos de los republicanos linarenses; como órgano republicano, aunque con muchos avatares, vivirá hasta finales de 1899. Es posible que ante las dificultades para lanzar un periódico de ideología republicana en estos años, el republicanismo local negociara con Niño la venta de El Linares, pues el político y periodista liberal lanza en el mismo año La Crónica linarense, en tanto que El Linares va acentuando paulatinamente su republicanismo, ya ostensible en 1881. En sus primeros meses el periódico –que aparece por entonces jueves y domingosse declara «Órgano oficial de la Liga de Contribuyentes de esta ciudad», grupo de presión de cierta relevancia en muchas ciudades españolas, que aquí promoverá sobre todo la creación de una caja de ahorros local. Será por entonces director José María Rey. El fundador, Niño, sería uno de los principales o impulsores de dicha Caja, que en efecto se crea en 1879 y se mantendrá hasta 1895. En 1880 pasa a ser «periódico político y de intereses materiales», defiende el republicanismo y la Liga de Contribuyentes se distancia del medio. Durante dos décadas asistiremos a un frenético cambio de propiedad y de dirección en el periódico, incluso de confusión entre dirección y administración, derivadas de las dificultades que atraviesa el complejo republicanismo linarense en ese tiempo y la modestia de la empresa editora. Es posible que, conseguido el objetivo de la Caja, Niño tuviese más fácil la venta a los republicanos. En septiembre de 1881 pasa a ser El Linares y se declara ya abiertamente «periódico democrático-progresista», es decir, republicano tendencia Ruiz Zorrilla. En la dirección se van sucediendo Agapito Martínez Vicente, Policarpo Román, José Berástegui y Faustino Caro, que será director-propietario. Su anticlericalismo le enfrenta a la Iglesia y el obispado de Jaén llega a prohibir su lectura a los católicos. Conoce una crisis en septiembre de 1883, pero reaparece pronto. En 1884 es órgano de la Coalición Republicana y lo dirige José Parra. Pasa a ser solo semanal –«semanario republicano»-, luego el hombre clave será Juan Lozano Montes, librero, que será director-propietario varios años, son años en los que se reafirma como órgano republicano-progresista. En 1886 acumula 5 denuncias, y se verá obligado a depositar una fianza de 500 pesetas, que deja maltrecha su débil economía. Defiende una revolución idealizada, de la que es buena muestra el artículo que firmado por «Demófilo» y titulado «La Revolución» inserta en el nº 423, de 10 de junio de 1891, donde se lee: ¿Qué ha recogido Francia de aquel sacrificio? Su grandeza, su poder, su renombre, su gloria, esa riqueza en que nada, esas ciudades cuyo brillo deslumbra y atrae. Sobre los huesos de la generación del 89 hemos visto alzarse la soberbia Torre Eiffel y las montañas de productos y de ideas de esa reciente Exposición Universal ante la cual, como ante un altar común, han venido a prosternase todos los pueblos, todas las razas y todos los pueblos de la tierra ¿Qué ha recogido Italia? La fuerza, el respeto, la libertad, la confianza de si misma, un alma, un ser… ¡Gloria a la revolución! Ya en los noventa, estarán a su frente Guillermo English y Luis Berenguel. En 1893 abandona el republicanismo formalmente y en un largo editorial, de página completa –«Tregua política», 4 de junio de 1893- explica que decide dedicarse exclusivamente a la información
64 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 local, dado el delicado momento que atraviesa la ciudad y arremete contra «las compañías ferrocarrileras» por las tarifas que imponen al transporte. En alguna coyuntura se afirma independiente. En 1898 lo dirige Laureano Román Fernández, ha vuelto a bisemanario, pero desaparece en 1899. Esta vez ya no reaparecerá. Sus ingresos publicitarios eran sensiblemente menores que los de El Eco Minero. Mantiene también por prestigio un corresponsal en Madrid, que durante muchos años será Justo Martínez Vicente. Publicó alrededor de los 800 números. El Eco Minero y El Linares fueron los únicos periódicos locales del XIX que alcanzaron resonancia fuera de la provincia; los demás títulos, por su carácter efímero sobre todo, pasarían sin pena ni gloria, hasta que casi en vísperas del nuevo siglo comiencen a aparecer los primeros diarios. Probablemente aparecido en 1881 —se publica ya en cualquier caso en enero de 1882—, Linares cuenta desde principios de la década con un diario «sui generis», El Telegrama Diario. No fue éste un periódico de información general, sino un boletín con datos del mercado minero de Londres –entonces el principal del mundoenviados por telégrafo por dos corresponsales27, que cada tarde aparece en la ciudad. Lo impulsa Cayetano Pellón, activo comerciante, que ha sido años antes otro de los promotores de la Caja de Ahorros de Linares. El periódico, pese a tener un precio de suscripción elevado y ofrecer solo una o dos páginas, conoce dificultades en ya en 1882 y de nuevo en 1883, por lo que cesa temporalmente en abrilmayo de ese año. Pero se trata de un boletín útil a la ciudad y el Ayuntamiento decide subvencionarlo. Reaparece de nuevo y mantiene su publicación durante varios meses más, para extinguirse, ahora definitivamente, en junio de 1884. El Eco Minero, previo convenio entre las dos publicaciones, suele recoger sus informaciones sobre precios del mineral. El Telegrama Diario, pese a no ser en sentido estricto un cotidiano, es la primera publicación de aparición diaria en la ciudad; su extinción hay que verla íntimamente relacionada con la etapa de crisis, por el descenso del precio del plomo, que supone para la población el periodo 1885-1890, aproximadamente. Por eso en los años siguientes no contabilizará Linares nuevas publicaciones ni siquiera modestos boletines que como El Telegrama Diario aparezcan cada día. Habrá que esperar a que esté avanzada la década de los noventa para que surja, ya con carácter mucho más informativo, el Diario de Avisos (1893) y, sobre todo, en 1895 El Noticiero; a partir de entonces comenzará a tener la ciudad minera una prensa diaria relevante. 6.3.- Los inicios de la Restauración en la prensa comarcal. Aunque los primeros años de la Restauración distan de ser propicios para la creación de nuevos periódicos —en razón de las bien conocidas restricciones a la libertad de expresión— el período 1875-1880 no será estéril para la prensa local jiennense, al contrario, como veremos, aparecen en estos años periódicos —casi siempre semanarios— en Úbeda, Andújar, Martos, Alcalá la Real... No se consolidan títulos importantes, pero se demuestra la vitalidad anunciadora ya de la gran eclosión que será el período de la Restauración, una vez el regreso de Sagasta al poder amplíe el margen de libertad. En Úbeda, ya en 1875, veremos aparecer El Trovador de la Loma. Con él asoma al periodismo Luis Garrido Latorre (Úbeda, 1854-1909), que durante los quince años siguientes (27) Las crónicas son firmadas por «James» y «Shakespeare», que pueden ser seudónimos de dos personas o de una que utiliza ambos.
65 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 llegará a lanzar hasta seis títulos, todos ellos periódicos republicano-federales más o menos declarados. Garrido, que será el primer cronista oficial de la ciudad en sus últimos años de vida, será también la primera persona que en Úbeda trabajará esencialmente como periodista. Naturalmente, los primeros tiempos son los más difíciles, y por ello El Trovador de la Loma será en principio periódico literario, no político; comienza en octubre; autorizado hacia el diez, publica el primer número a los pocos días, y ya en uno de los números iniciales es suspendido, lo que confirma que su contenido no era —con independencia de la autorización— exclusivamente literario. La suspensión es larga, y el periódico no reaparece hasta enero de 1876; ahora logrará mantenerse durante varios meses. Escasean las referencias sobre él, pero las que hemos visto lo confirman como periódico independiente y progresista, poco afecto al sistema. Quizá llegó hasta finales de 1876. En 1878, extinguido ya El Trovador de la Loma, Luis Garrido lanza una nueva publicación. La Crónica de la Loma, que ve la luz durante varios meses (abril-julio). Las dificultades para estas publicaciones prosiguen, pero Garrido debió ser un hombre a prueba de suspensiones. Extinguida La Crónica de la Loma, tras suspensión decretada por el Gobernador Civil, a los pocos meses aparece La Propaganda, que muere presto a manos del gobierno, de forma incluso más descarada que en el caso de las publicaciones anteriores; cierto también que su director y propietario polemiza mucho más que antes —en 1879 comienza a abrirse un poco la mano— y la ideología republicano-federal se hace mucho más ostensible, pero La Propaganda cesa pronto y Garrido, en un nuevo intento, el más breve de todos, lanza a continuación La Nueva Propaganda, que desaparece de inmediato. Solo en 1881, ya con el liberalismo gobernando, se consolidará un periódico republicano en la ciudad, es La Ruleta, que nuestro incansable Luis Garrido lanza en octubre de ese año. Será precisamente, junto con La Opinión el periódico ubetense de más larga vida de los nacidos en el XIX. El republicanismo había prendido fuertemente en Úbeda durante el sexenio; todavía en septiembre de 1875, reinando ya Alfonso XII, la prensa madrileña informaba (El Globo) de una partida republicana de unos 30 hombres que merodeaba por la Loma. Otra ciudad activa en estos años es Andújar. Allí aparece hacia marzo de 1877 La Violeta, un periódico quincenal, de contenido esencialmente literario y de excelente impresión. Se mantiene durante más de un año, pues hemos obtenido referencias de su número 37, de julio del 78. Como suele ser frecuente en estos años, era a un tiempo periódico literario y de información local, pero sin contenido político, aun-que su director-propietario, José María Andújar, tiende al republicanismo. Es probable que se extinguiese en ese julio de 1878 por dificultades económicas, si hemos de creer lo que asegura Antonio Ruiz Juncal sobre el periódico en su artículo «Remember» —publicado en El Guadalquivir el 30 de noviembre de 1929— sobre la prensa iliturgitana. En ésta y otras publicaciones locales de estos años colabora Manuel Cañete Extremera (Andújar, 1859-Orán, Argelia, 1920), que luego marchará a Orán, donde funda y dirige muchos años El Correo español. En cualquier caso, en ese mismo mes cuenta la ciudad con El Olimpo, con la misma fórmula de periódico cultural-informativo, aunque peor presencia y contenido, y más asepsia, pues si la prensa contemporánea no regatea elogios sobre la calidad de La Violeta, es parca en adjetivos para con este otro título, que no debió dilatar mucho su publicación. En 1878 surge también La Atalaya, que prolongará su vida hasta 1883, que tal vez atravesase -varias etapas y periodos de no publicación, pues las estadísticas oficiales de 1879
66 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 no la registran, en tanto queda fuera de dudas que se publicó antes y después de ese año. Ya en un momento de mucha más libertad, 1881, aparecerá, el 15 de febrero, El Eco de Andújar, semanario que lanza el activo fundador de La Violeta José María Andújar, quien logrará mantenerla más de un año, con carácter ya no literario sino esencialmente político e informativo. Por estos años surgen los primeros periódicos —al menos, conocidos— en Martos y Alcalá la Real. El Tuccitano es, probablemente, el primer título en la historia de la prensa en la ciudad de la Peña. Es un semanario que publica su primer número el 22 de octubre de 1876; lo dirige Mariano de la Torre González. Vivió casi un año completo, pues lanzó, al menos, los 47 números, en domingos sucesivos. Se declara «periódico semanal de Historia, Agricultura, Literatura y Artes»; tiene, pues, tono entre literario e informativo, tan habitual en la historia del periodismo jiennense y muy apropiado para la coyuntura difícil en la que aparece el semanario. El Tuccitano llegó a contar incluso con un rival, El Discípulo, que apareció en diciembre del mismo 1876; seguía publicándose a finales de febrero siguiente (cita en El Industrial del 24 de febrero de 1877). Tras un paréntesis de varios años, en 1881, iniciando una nueva etapa, contabiliza la ciudad otro periódico, El Avisador de Martos, que surge en octubre de ese año y que seguía publicándose el 1 de marzo del siguiente, fecha a partir de la cual perdemos su pista. Era, según consta en la Gaceta de Madrid del 18 de abril de 1882, un periódico esencialmente de anuncios, y consecuentemente no político. En Alcalá la Real sabemos se publicaba en febrero de 1879 La Crónica de Alcalá la Real (es posible que su título exacto fuese solo La Crónica), que hemos visto citada en el periódico malagueño El Juanelo. Probablemente aparece por esas fechas, por lo que sería distinto del que con el título de Alcalá la Real se publicaba por los últimos meses de 1877, y que referencia Manuel Caballero en su «Diccionario bio-bibliográfico del Santo Reino», aludiendo a una cita de Joaquín Ruiz Giménez. Como el título simple de Alcalá la Real parece raro, sobre todo por estos años, no descarto que el citado político simplificase en su memoria el título del periódico, que podría ser La Crónica de Alcalá la Real, que en ese caso sería periódico de varios años de duración. Me inclino, sin embargo, porque se trata de dos periódicos distintos. Finalmente, en Baeza comenzó a editarse en 1878 el Boletín del Colegio Politécnico de Baeza, citado en publicaciones contemporáneas de la capital provincial, pero del que, como de casi toda la prensa citada en este capítulo, no se han conservado ejemplares.
67 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 7.- El apogeo de la Restauración (1881-1898) 7.1.- Jaén: la dificultad de consolidar diarios. Los liberales llegan al poder en febrero de 1881 sin ningún órgano en la capital —no así en Linares, donde cuentan en cierta medida con La Crónica—, en tanto los conservadores tienen El Industrial, si bien la ausencia de colecciones nos impide medir el grado de militancia de este trisemanario, probablemente no alta en estos años, aunque se irá acentuando paulatinamente. Por ello, apenas iniciado el gobierno de Sagasta, Joaquín Ruiz Giménez decide lanzar El Eco de la provincia, que surgirá en agosto, en principio como periódico bisemanal, en febrero de 1883 pasa a trisemanario. Lo dirige el propio Joaquín Ruiz Giménez y el periódico se distingue —como muchos de su época— por distintas campañas «desarrollistas», entre las que destacará la que realiza en pro del ferrocarril Linares-Puente Genil. No será nunca publicación de amplia aceptación, y por ello la veremos cesar en febrero de 1884, tras dos años y medio de vida y cuando bordea los 300 números. Su desaparición confirma lo que será constante del Partido Liberal jiennense en la Restauración: la falta de periódicos estables y con buenos núcleos lectores. Desaparecido El Eco de la Provincia, el Partido Liberal lanzará La Opinión, que debió tener incluso peor suerte. Dirigió este periódico Bernardo Villar, que se ha iniciado en el periodismo en el bisemanario posibilista local La Solución, del que ha sido redactor jefe. La Opinión debió comenzar a finales de 1884, se mantuvo durante 1885 y cesó al siguiente, quizá tras las elecciones de abril de 1886, una vez llegado el Partido Liberal de nuevo al poder. Hemos leído alguna alusión a La Semana, como periódico publicado en 1885 por Joaquín Ruiz Giménez. De editarse realmente, en una nueva etapa, el periódico fundado ya en 1877-78 por el político liberal, debió durar poco tiempo. Es probable que el liberalismo jiennense atravesase ya en este período una crisis interna y se dibujasen dos tendencias, la de Ruiz Giménez y otra contraria a él, lo que explicaría que en 1885 hubiese dos periódicos liberales, ninguno sólido, en la ciudad. La consabida escasez de las fuentes nos impide el constatarlo, pero apoya esta tesis el hecho de que pocos meses después apareciese también El Correo de Jaén, otro título ya lanzado años atrás por Ruiz Giménez. Sucesor de La Opinión fue, en efecto, El Correo de Jaén, que aparece en 1886 y desaparece en el año siguiente. Se editaba en las primeras semanas de este año, dirigido por T. Molina, pero no se le incluye ya en el censo oficial de publicaciones del 31 de diciembre de 1887. De forma que el partido fusionista, en esos momentos en el poder, queda sin órgano propio en la capital durante un cierto tiempo, probablemente más de un año. En 1889 sale, fugazmente, El Parlamento, del cual hemos obtenido pocas referencias, pero parece asimismo periódico afín al Partido Liberal. Finalmente en 1890 nace El Liberal de Jaén. El Liberal de Jaén, tras una incidentada trayectoria, llegará hasta 1933, convirtiéndose así en el periódico jiennense de más larga vida hasta entonces, si bien no en sentido estricto, pues curiosamente durante sus últimos años se imprimió en Madrid. El Liberal de Jaén inicia su publicación en octubre de 1890, ya con la frecuencia trisemanal que mantendrá a lo largo de casi toda su vida. En principio lo dirige Antonio de Horna Ambrona –alcalde de la ciudad de 1892 a 1895- y defiende al fusionismo. Surge pocos meses antes de las elecciones de 1891, especialmente reñidas en la provincia, y se publica lunes, miércoles y viernes. Con su aparición el Partido Liberal tiene ya un órgano potente y que consigue consolidarse, lo que explica la
68 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 ausencia de nuevos periódicos liberales en los años siguientes; sin embargo en El Liberal de Jaén se evidenciará un proceso contrario al de El Industrial respecto a los conservadores, pues iniciará, años después de su aparición, cuando pasa a dirigirlo su propietario, Eduardo Osuna Guerrero, un paulatino distanciamiento del partido –Osuna es un personaje polémico y conflictivo-, por lo que los liberales se verán obligados a lanzar en 1897 El Contribuyente, un periódico igualmente trisemanal, que dirigirá el ex-republicano Ricardo García Requena; periódico serio, nada avanzado desde luego, en perfecta armonía por lo general con los conservadores, al contrario de lo que ocurría con El Liberal de Jaén desde que pasó a dirigirlo Eduardo Osuna, quien da al trisemanario un tono polémico que debió ayudarle a aumentar la venta —El Liberal de Jaén es el periódico de mayor audiencia en la ciudad en esta etapa y en los primeros años del nuevo siglo—; Osuna y el director de El Industrial, Manuel de Guindos, se enfrentarán en duelo en 1895, hiriendo el liberal al conservador; será uno de los duelos más sonados —pero no el único— entre periodistas jiennenses a lo largo de la historia del periodismo local. La reyerta vale a Osuna cuatro meses de arresto mayor. Por supuesto todo comenzó con una polémica política en los respectivos periódicos que acabó en insultos personales. El mismo Osuna sostendría otro duelo famoso en 1907, con el diputado provincial Luis Berenguel. A finales del siglo Osuna editaba también una Guía-Almanaque de Jaén (se conserva la de 1896). No es, pues, excesivamente fértil en sus primeras etapas la prensa adicta al Partido Liberal en la capital, sobre todo si la comparamos con la riada de publicaciones republicanas, más efímeras aún, eso sí. No obstante, hay que aumentar la relación con dos títulos más, liberales heterodoxos: El Liberal Dinástico y El Oriente; los dos serán periódicos sumamente breves. El primero sale en marzo de 1883, como órgano de la Izquierda Dinástica, el efímero partido (1883-1886) que dirigido por López Domínguez se sitúa entre los fusionistas y el republicanismo moderado. Duró apenas dos o tres meses, pues en junio nace El Oriente, con la misma proyección ideológica; el nuevo órgano cesa a finales de agosto de este mismo 1883, y con ello esta izquierda liberal, que entra pronto en descomposición, concluye su corta presencia periodística en la ciudad. El Partido Conservador, en estos años más potente en general en la capital que el liberal por el cacicato del Conde de las Almenas, contará desde un principio con El Industrial, trisemanario que, como vimos, surgía en 1876; durante los primeros años fue, formalmente al menos, independiente; pero ya desde principio de los años ochenta es de manera declarada órgano del Partido Conservador, aunque mantiene un pequeño margen de independencia; el periódico se edita en la imprenta de sus promotores, la familia De Guindos, Enrique y luego Manuel de Guindos Piqueras, serán sus directores a lo largo de las dos décadas —años ochenta y años noventa— que estudiamos. El Industrial se mantiene como trisemanario hasta 1891, año en que se convierte en diario; como tal seguirá hasta su extinción en 1897, al fundirse en El Conservador los dos periódicos moderantistas de entonces, El Industrial y La Verdad. En El Industrial aparecieron, como folletín, las «Crónicas del Condestable don Lucas de Iranzo». El Industrial es un periódico conservador en solitario en el panorama periodístico de la capital jiennense hasta la disidencia de Francisco Romero Robledo en 1886, que lleva al famoso político a promover un partido, el Liberal Reformista, que tendrá como órgano en la ciudad a El Húsar, que dirige Diego Muñoz-Cobo Ayala y se publica con carácter semanal desde mediados de 1886. Muñoz Cobo, propietario agrario en la comarca de Arjona, donde
69 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 nació, se acerca luego al conservadurismo y su hijo será Conde de Prado, pero no debió tener mucha mas actividad periodística, su gran pasión era la caza28. Es posible que el Partido Reformista lanzase posteriormente otro órgano, pues presentó candidatura en las elecciones de 1891, sin éxito por cierto. Quizá fuese romerista un periódico, La Polémica —todos los periódicos de este efímero partido fueron, curiosamente, muy polémicos—, que se publicó en la capital en 1890-91 y cuya orientación ideológica no hemos podido precisar. Los puntos comunes entre los conservadores ortodoxos y los romeristas serán siempre múltiples, y así veremos en 1890 cómo El Industrial se opone a la vuelta del sufragio universal (que, opina, favorece el caciquismo, pintoresca distorsión de la realidad), en artículo que reproduce en portada, complacido, el órgano romerista de Sevilla, El Cronista (22 de febrero de 1890). Esta disidencia del canovismo tuvo otros órganos en la provincia, como veremos más adelante, y aunque el romerismo se reintegró al Partido Conservador en 1891, lo cierto es que periódicos romeristas —esto es, seguidores de la tendencia personalista que representó siempre Romero Robledo— siguieron apareciendo en la provincia prácticamente hasta la muerte del político antequerano en 1906, ya bien entrado el siglo XX. Los últimos años del siglo XIX serán, como veremos, precisamente los más pródigos en periódicos conservadores, ampliándose la en realidad reducida nómina de los años ochenta. En 1892 aparece La Verdad, periódico trisemanal (se edita martes, jueves y sábados). La Verdad, dirigido por Antonio de la Rosa, será órgano romerista, en tanto El Industrial es más ortodoxo y tiende a apoyar a Silvela, si bien en 1895 el diario declara que abandona la militancia en el conservadurismo para hacerse periódico independiente, ello obligará a los silvelistas a crear su propio órgano, La Regeneración, que en 1896 lanza José Prado y Palacio, llamado a ser a partir de ahora el principal político del conservadurismo local; el periódico se acoge a la socorrida fórmula del consejo de redacción, situando a su frente como redactor jefe a Emilio Daguerre Vico (Génave, 1870-Madrid, h. 1941). La Regeneración se publica también trisemanalmente; estamos ya en pleno apogeo de los periódicos alternos en la ciudad. Como vemos, el Partido Conservador lanza pocos títulos, pero estos son, por lo general, periódicos sólidos, bien financiados, y que alcanzan por ello continuidad: La Regeneración se publicará durante treinta años; El Industrial durante más de veinte; La Verdad rebasa el lustro... Similar es la situación a la derecha del Partido Conservador: carlistas e integristas lanzan pocos periódicos, pero que se sostienen pese a la penuria de lectores y de publicidad. Aunque desde principios de la Restauración no faltan periódicos y sobre todo revistas católicas —La Caridad, 1877; La Semana Católica, 1882, las dos efímeras—, a partir de 1886, cuando se separan carlistas e integristas, serán más frecuentes los periódicos a un tiempo religiosos y políticos; hasta los días de la guerra civil, la ciudad tendrá normalmente periódicos carlistas o integristas —a veces, como veremos, uno de cada ideología—; la extrema derecha tendrá, pues, en adelante, presencia activa en el panorama periodístico local. Abre fuego El Norte Andaluz, que se funda a principios de 1889 y que llega a mayo de 1891. Semanario cercano al carlismo29. Promotor del periódico fue Lorenzo Sáenz, que será (28) De esa afición deja testimonio en Recuerdos de Montería, Imprenta Juan Montilla, Andújar, 1913. Obra reeditada posteriormente. (29) Erróneamente ha sido situado este periódico en 1893 por autores que han seguido la obra de José Navarro Cabanes «Apuntes bibliográficos de la prensa carlista».
70 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 luego fundador o cofundador de otros periódicos de línea carlista en la ciudad y que redacta éste junto con el canónigo Bartolomé Romero Gago. El siguiente comentario, publicado el 12 de mayo de 1891 por el diario católico granadino El Lábaro, aclara un poco su extinción: Por consecuencia de una conspiración íntegro-conservadora, ha dejado de publicarse en Jaén el interesante periódico El Norte Andaluz, que ha venido prestando valiosos servicios a la causa católica. Deploramos la desaparición del muy estimado colega que, como nosotros, ha perseguido sostenerse católico, apostólico, romano no inclinándose a ninguna parcialidad católica. Fue periódico que tuvo verdadera obsesión con la masonería —entonces en sus mejores momentos en la provincia— y con los avances en la enseñanza laica en Europa. El mismo periódico granadino aludido, que lo cita con frecuencia, reproduce en su número 9, de 6 de diciembre de 1890, un texto del periódico jiennense, muy elocuente, titulado «Frutos de la enseñanza laica»: La memoria estadística de la justicia criminal en la vecina república [Francia] consigna una progresión desoladora en los crímenes y delitos cometidos por niños y jóvenes. Los establecimientos en lo que solamente se da a la juventud la árida instrucción matemática y literaria, sin ninguna idea de Dios y de otra vida, entregan luego a la sociedad un contingente como el que arrojan los siguientes datos. En solo un año han sido llevados ante los tribunales unos veinte mil jóvenes. Los suicidios de niños y adolescentes, casi desconocidos hasta ahora, han llegado, en ese solo año, a la cifra aterradora de 443. Los parricidios se han multiplicado también en una proporción asombrosa. ¡Lo peor es que esa marcha vertiginosa de la sociedad sin Dios no abra todavía los ojos y no arranca de su apatía a los muchos que se contentan con quejarse de los males que aflijen a la humanidad! En cualquier caso, la importancia objetiva de El Norte Andaluz es escasa, mucho más si la comparamos con un periódico que en 1893 aparece en la ciudad, El Pueblo Católico, primero bisemanario y a partir de 1909 diario. Se trata de un órgano integrista, pero que por su larga duración —se extingue en 1935— y por las circunstancias impuestas por la peculiar evolución del periodismo en la ciudad, con largas etapas en las que es el único diario en publicación, se convierte en el principal periódico de la historia del periodismo jiennense hasta la guerra civil. El Pueblo Católico surge en julio de 1893, fundado por Emilio Mariscal Mendoza, que será también su primer director. Se publica lunes y jueves, con censor nombrado por el señor obispo e impreso en sus primeros tiempos en el establecimiento de El Industrial, la imprenta de Enrique de Guindos Piqueras. En sus primeros años consta de tres columnas anchas, formato tabloide pequeño, similar al del propio diario El Industrial. Desde el primer momento será periódico de un reaccionarismo asombroso, poco informativo y de contenido esencialmente dogmático, de pésima presentación por demás. Periódico secundario dentro del panorama periodístico local en sus primeros años, irá poco a poco adquiriendo solidez y llegará a superar en lectores a la prensa liberal o conservadora.
71 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 Consecuencia lógica de la aludida apertura de 1881 es la reaparición de una prensa abiertamente republicana. El proceso es sugerente. Llegados los liberales al poder en febrero, en mayo siguiente aparece La Solución, como expresión del partido posibilista que lidera Castelar. Lo dirige Manuel Ruiz Raichs, aunque el fundador y propietario es Eduardo Gómez Sigura30. Como casi todos los periódicos de este partido republicano moderado, cesará en agosto de 1885. Se publicó, pues, durante poco más de cuatro años, apareciendo varias veces a la semana —posiblemente era bisemanal, más improbablemente trisemanal—. En general, a partir de su extinción, los periódicos republicanos de Jaén serán más agresivos, pero también, y con excepción de El Clarín, más efímeros; raramente, además, pasarán de frecuencia de aparición semanal. Antes de que se extinga La Solución nace El Chirri, esencialmente un periódico festivo, que dirige Eduardo Claver Nieto (Jaén, 1855-1923) y estará también en clara línea con el republicanismo. Surge en julio de 1883 y mantiene su publicación hasta 1891, pero en distintas etapas y con alguna interrupción. Periódico normalmente semanal, aunque precautoriamente afirma que «se publicará cuando se pueda», tendrá una duración inusual en la prensa satírica jiennense, que muy raramente consigue superar el año de vida. Claver, que será cronista de la ciudad, milita en el Partido Republicano Progresista, el de Ruiz Zorrilla, del que en algún momento es secretario provincial. Casado con una hija de Bernardo López Cuadro nº 3.- La prensa jiennense en octubre de 1879 y abril de 1882. Título Ciudad Contenido Aparición 1879 El Industrial Jaén Noticias 6 mayo 1876 El Amigo del País Jaén Noticias 28 julio 1879 Boletín de ventas Jaén Hacienda 4 julio 1855 El Linares Linares Político 1 septiembre 1879 El Eco minero Linares Intereses materiales 12 julio 1879 1882 El Industrial Jaén Intereses materiales Mayo 1876 La Solución Jaén Político Mayo 1881 El Eco de la provincia Jaén Político Agosto 1881 Boletín de Medicina y Cirugía Jaén Científico Septiembre 1879 La Ruleta Úbeda Político satírico Octubre 1881 El Linares Linares Político Diciembre 1881 El Eco minero Linares Político Julio 1876 El Avisador de Martos Martos Anuncios Octubre 1881 Fuente: Gaceta de Madrid, 17 de octubre de 1879 y 18 de abril de 1882. No se incluyen el Boletín oficial de la Provincia ni el Boletín Eclesiástico de la Diócesis. (30) Manuel Ruiz Raichs fue catedrático del Instituto de Jaén en lo años ochenta del XIX, nacido en Madrid en 1838, pasaría al Instituto de Málaga en el fin de siglo.
78 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 director Eulalio Martínez Navas. Era un proyecto ambicioso, pues comenzó saliendo dos veces por semana. A El Consultor de los Maestros siguen El Mentor Escolar, El Magisterio Jiennense y La Defensa, los dos últimos se publicarán simultáneamente durante varios años, contando, pues, la ciudad con dos periódicos especializados en la enseñanza, situación que se reproducirá en adelante en más de una coyuntura. El Mentor Escolar aparece en junio de 1894, con carácter bisemanal (lunes y jueves); se declara «defensor del profesorado y de los escolares»; fundador y director del periódico es Ezequiel Fornés López, que lo imprime en el establecimiento de Franco Rueda Campos. Fornés, parece, cambió la enseñanza por la administración, o simultaneó ambas dedicaciones, pues años después lo vemos de secretario del ayuntamiento de Torreperogil. Colaboran maestros como Pedro Díaz Muñoz. Probablemente el periódico se extinguió en el mismo año de salida. Ligeramente anterior —comienza a principios de 1894— y de mayor duración e importancia es El Magisterio Jiennense, periódico de publicación decenal que dirigen Eulalio Martínez Navas y en algún momento Enrique Mozas Guerrero. En 1897 comienza a publicarse La Defensa, igualmente periódico de información pedagógica que lanza Antonio Calvo Montalbán (Loja, Granada, 1860-Jaén, ¿1924?), profesor de la Escuela Normal, de la que años después sería director. La revista, quincenal en un principio, pasa luego a decenal. Sostuvo este periódico en noviembre de 1898 una curiosa polémica con La Liga, órgano del magisterio soriano, éste publica un artículo de Raimundo Gómez Tutor contra el abuso por la Administración de la figura del interino, que curiosamente fue defendida por el órgano jiennense, al que el periódico castellano calificará de «periódico profesional redactado por interinos». Tanto El Magisterio Jiennense como La Defensa están en publicación cuando, en 1898, año de crisis con la guerra con Estados Unidos de fondo, el periodismo jiennense entra en una nueva etapa, caracterizada entre otros aspectos por la acentuación de la ya perceptible fiebre de nuevas publicaciones. El panorama de la prensa jiennense en estos años de la Restauración se completa con algunos títulos que inician lo que será también fértil relación de periódicos de temas económicos, jurídicos y administrativos. Abre esa relación El Agente, periódico que se editaba en 1882, y de cuyo con-tenido no hemos podido hacernos cabal idea; se le cita en otros contemporáneos como «periódico profesional»; mucho más importante, pues se publica al menos desde 1884 a 1888, es El Fiscal de los Consumos, que probablemente inició su publicación como periódico quincenal, pero que en 1887 pasó a semanal. Las últimas citas que hemos obtenido de él son de 1888; debió ser buen periódico dentro de su especialidad a tenor de los comentarios de colegas locales o de otras ciudades andaluzas; periódico batallador e independiente en cierto modo precursor de lo que en nuestros días es la prensa defensora de los intereses de los consumidores, lo dirigió Juan Luna Tapia. Del mismo estilo fue —el título resulta explícito— El Defensor del Contribuyente, semanario que se editaba en 1887, probablemente de más corta vida que el anterior. También de 1887-1888 es El Heraldo, quincenal, referenciado en el censo oficial de prensa de 1887. En 1894 aparece El Consultor Administrativo, que dirige Alberto Cancio Uribe (Jaén, 1862-1925), agente comercial y alcalde de la ciudad en 1901, periódico que conocerá diversas etapas entre 1894 y 1906. En la última década del siglo XIX la prensa jiennense alcanza cierta consistencia, pues supera holgadamente la docena de cabeceras entre prensa de información general y
79 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 especializada y se constata la presencia de un estimable número de personas que viven principalmente del ejercicio periodístico o colaboran con asiduidad en los medios. Pero las rivalidades políticas y las diferencias personales dificultan el asociacionismo que sin embargo prende ya en el periodismo de provincias vecinas como Córdoba o Granada. Ello explica que sea curiosamente un gobernador civil, Julián de Mores, quien a principio de 1894 asuma la iniciativa de convocar a los periodistas para crear una asociación local. Mores duró poco en el cargo –cuatro meses escasos-, como era entonces usual, y la iniciativa interesa, pero no prende, de forma que en las dos décadas siguientes la idea de crear es asociación esté presente, como el fugaz intento de 1899, con el veterano Antonio Almendros Aguilar como presidente, hasta que definitivamente se consolide en 191133. 7.2.- Linares: de la crisis de los ochenta al cenit del fin de siglo. La aparición de El Noticiero. Estabilizado el sistema de la Restauración y ensanchada la libertad de expresión, la prensa conocerá también en Linares una evidente expansión, contenida, empero, porque no son años boyantes para la ciudad, cuya economía es —como será siempresumamente frágil y dependiente en su totalidad de la coyuntura de la minería del plomo. Con la recesión de los (33) Véase LÓPEZ PÉREZ, Manuel (2011), La Asociación de la prensa de Jaén (1911-20011). Apunte histórico, Asociación de la Prensa, Jaén. Cuadro nº 5.- La prensa tradicionalista en Jaén. Título Ciudad Frecuencia de Período de aparición publicación La Verdad Católica Jaén Semanal 1869 El Orden Úbeda Semanal 1869 La Fe Católica Jaén Semanal 1869-1870 La Voz de España Jaén Semanal 1870 La Caridad Jaén Semanal 1877 El Norte Andaluz Jaén Semanal 1889-1891 El Pueblo Católico (i) Jaén Bisemanario/Diario 1893-1935 El Libertador Úbeda/Jaén Bisemanal 1896-1900 La Semana Católica Jaén Semanal 1898 El Combate Jaén Bisemanal 1901-1911 La Defensa Jaén Semanal 1927-1935 El defensor de Villacarrillo Villacarrillo Semanal 1930-1931 Patria Villacarrillo Semanal 1934-1936 El Eco de Jaén (c) Jaén Diario 1935-1936 Símbolo Jaén Bimestral/irregular 1949-1950 Fuente: elaboración propia. C, carlista; i, integrista.
80 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 años ochenta —especialmente el segundo lustro— escasean los intentos periodísticos de envergadura, es decir, la aparición de diarios, que surgirán con los últimos años del siglo. Buena muestra de esa crisis económica de la ciudad es la evolución de los recursos de la Caja de Ahorros que se crea en 1879: aunque el número de impositores aumentan continuamente, los recursos crecen entre 1879 y 1883, para de-crecer luego y comenzar solo a recuperarse en 1890. En 1891 se alcanza de nuevo el nivel de 1883, pero la Caja está ya herida de muerte y desaparece en 1895. En todo este periodo, casi dos décadas, que concluye con la derrota de 1898, asistiremos, sin embargo, a un incesante brotar de nuevos títulos, que inicia su apogeo precisamente a partir de 1895/96 y que llegará a su cénit en los años de crisis —ahora sobre todo política— que marcan el paso de un siglo al otro. Los periódicos que vemos aparecer son en su inmensa mayo-ría efímeros y predominan entre ellos claramente los semanarios. El periodismo linarense del fin de siglo sigue dominado por El Eco Minero y El Linares, de los que ya hemos tratado. Aquel, órgano liberal e independiente; éste republicano y combativo. Atienden a las dos principales corrientes ideológicas en la ciudad. Uno de los rasgos más llamativos de la historia del periodismo linarense —y lo es ya en estos años— será precisamente la abundancia de los periódicos republicanos. Junto a El Linares, que mantendrá hasta la entrada justa del siglo XX su publicación como semanario republicano-progresista —en alguna corta etapa será bisemanario—, no sin atravesar múltiples dificultades, figura en primer término El Clamor del Pueblo; este periódico, como veremos en seguida, nace en 1884 en Baeza (se titula precisamente El Clamor de Baeza), de donde su director, Rufino Gámez Bravo, tendrá que salir en 1887. En este año lanza su periódico en Linares, con el título levemente modificado. El Clamor del Pueblo conocerá incesantes nuevas etapas que tienen como común denominador la lucha contra la corrupción y en general la defensa de las clases débiles; aunque orientado hacia el republicanismo, el periódico no mantiene disciplina de partido o tendencia. Rufino Gámez vivirá siempre en precario, hasta su muerte en Jaén, ya entrado el siglo XX. En Linares llegará a ser muy popular, querido por los sectores populares y algo menospreciado por las clases dirigentes. Un colega lo reconocía así: Es un conjunto divino: antes faltará agua en el mar que se logre separar AL CLAMOR de D. Rufino. En algún momento su periódico parece próximo a los socialistas —caso de 1890, cuando se declara «órgano de las sociedades obreras»—, si bien en un principio se enfrenta a ellos. Gámez llega a Linares el mismo año, el aludido 1887, en que se constituye la agrupación socialista local, y en su periódico se afirmará «más defensor de los obreros que nadie», lo que le granjea la enemistad inicial del núcleo socialista, que polemiza con él a través incluso de El Socialista y afirma que monárquicos y republicanos acabarán por unirse contra los socia-listas. Sin embargo, tras estos escarceos primeros, El Clamor del Pueblo se acercará a los socialistas y viceversa. Los socialistas linarenses llegarán a respetar al personaje solitario y quijotesco - probablemente masónque era Rufino Gámez Bravo. En la edición del 26 de junio de 1890, que lleva doble numeración, nº 6, pero también número 187 desde su fundación, elogia al principal líder obrero linarense en esos años, Fernando Herrera:
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85 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 El primero de mayo, el gran día tan esperado y temido por el mundo moderno, ha pasado en Linares en plena, absoluta paz. Mientras la cólera popular rugía en Francia, en Alemania, en Austria, en Bélgica, en importantes ciudades de la misma España, Linares veía deslizarse tranquilas y serenas aquellas horas de alarma universal. ¿Dónde radica el germen de tan benéfica paz? En la Federación de las Sociedades obreras de Linares. ¿Y quién había depositado ese germen inspirando la constitución de las sociedades obreras? Una mano benéfica, santificada por el trabajo y ungida de toda clase de virtudes, la mano de Fernando Herrera. Anotemos de paso que Linares contabiliza un temprano núcleo socialista. En la ciudad minera se creará la primera agrupación socialista de la provincia —la tercera, tras Málaga y Alcalá de los Gazules, de toda Andalucía—, que además resultará ser la más estable. El 18 de septiembre de 1887 Pablo Iglesias dará un mitin en el teatro San Ildefonso de Linares al que acuden 2.000 personas (según periódico nada sospechoso de simpatías hacia el socialismo, La Correspondencia de España). Sebastián López será el aglutinador de este primer grupo socialista de la provincia; en marzo de 1888 una suscripción de El Socialista para socorrer a unos huelguistas en Sevilla, obtiene aportaciones de 48 trabajadores de Linares, lo que confirma la relevancia apuntada de este núcleo socialista. Volvamos a El Clamor del Pueblo. Gámez no es un socialista, es un republicano con sensibilidad social, pero poco amigo de huelgas o manifestaciones. Aun así le llueven los problemas. Suspendido con frecuencia, el periódico reaparece siempre a los pocos meses; en el interin, Rufino Gámez crea o dirige otras publicaciones. Así un periódico de título aséptico, El Heraldo Mercantil e Industrial, aparecido en julio de 1887, pasa a ser dirigido un tiempo por nuestro hombre. El periódico es propiedad de Guillermo English, que será su primer director, tras Gámez lo dirigirá Francisco Trigo. El Heraldo Mercantil e Industrial muere en segunda etapa –pues había cesado a finales de 1898 y reaparecido en mayo siguiente- en noviembre de 1889. Periódico liberal, al que incluso un periódico integrista de Jaén define como «librepensador». En 1896, Gámez lanza La Crónica provincial —es hombre que procura dar siempre en sus periódicos una información provincial completa, dentro de las posibilidades propias y de las limitaciones de la época— y en 1900 lo vemos dirigiendo El Justiciero. Mientras, El Clamor del pueblo conoce nuevas épocas; llegará en Linares a la sexta, y se publicará luego en Andújar y Jaén. En algún momento, imposibilitado de dirigir su periódico Rufino Gámez, lo hará Vicente Sánchez, o buscará cualquier hombre de paja. Ocurre, no obstante, que no todos los periódicos republicanos tienen vida tan larga o tan azarosa como El Linares o El Clamor del Pueblo, bien al contrario, se caracterizan por su fugacidad. Será por ejemplo el caso de La Alianza Republicana un decenal que comienza en mayo de 1891 y que, dirigido por José Marín Almécija, dura aproximadamente un año. El último número del que hemos obtenido referencia es el 32, de fecha 26 de abril de 1892. Curiosa es su cabecera: se declara «periódico independiente», pero al lado de tal afirmación se destaca también: «todo por la República, todo por Linares». Muestra claro interés en captar los núcleos obreros linarenses y así en un número de agosto de 1891, podemos leer: Sepan los obreros todos que representamos sus intereses en el municipio, y que sin convertirnos en mentores de partido alguno ni blasonemos de recalcitrante odio a los monárquicos, puesto que el título de republicanos abona la distancia,
86 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 hemos de procurar recavar de la actual situación cuanto sea posible en favor de Linares, dispuestos a si alguna vez se pretende con habilidades políticas, cubrir una mala acción administrativa, solicitar vuestro concurso moral y material para protestar de modo solemne contra los que de tal modo procedieron. Más explícita incluso que la ideología de este periódico, que se declaraba republicano independiente y que auspiciaba la unión entre las distintas ramas del republicanismo, es la de El Zorrillista, que le precede cronológicamente y obviamente partidario de Ruiz Zorrilla. Surge en 1888 como semanario y sigue a finales del 90, pero termina al poco. Fue su director asimismo José Marín Almécija. Los dos periódicos republicanos tienen además la misma sede y concita la enemiga de otros sectores del republicanismo local, como los federales. En 1888 sale también por poco tiempo, con el mismo carácter de semanario republicano, El Azote. El Zorrillista y El Azote, sobre todo este último, combatirán al incipiente núcleo socialista linarense, afirmando que el socialismo no pasa de utopía. Dirigió este periódico Remigio Ligero, del partido republicano-progresista, que en julio de 1896 lanzaría otro satírico efímero, Sancho Panza, en la presentación, pasa revista irónica a los políticos locales: Amadísimos colegas por saludaros comienzo según mi fe de cristiano católico... de Romero. Yo soy manso… con patillas y Licenciado en Derecho y cuando me da la gana a Yanguas le tomo el pelo. Siento la mar de reformas y en cumplirlas tal empeño que no ha de haber Cabriñana para censurarme luego. /…/ Republicano progresista será asimismo El Popular, que sale a la calle en 1894 y muere al año siguiente. Parece que era asimismo periódico republicano La Independencia, que se publica entre abril de 1890 y julio del año siguiente bajo la dirección de Maximiliano Arroyo; lanzó La Independencia unos sesenta números; el mismo Arroyo, probablemente también dueño del periódico, dirigiría después Juan Trabaja, que surge al poco de extinguirse el anterior. Republicano es igualmente El Combate, de carácter satírico, que dirigido por José Navarro comienza a publicarse en junio de 1891: «Semanario político-satírico. Guerra al caciquismo, todo por la patria. Orden, justicia, libertad y moralidad». Es probable que atravesase varias etapas, pues en 1905 contaba la ciudad con un periódico de igual título e ideología al que un colega califica de «vete-rano periódico republicano». El Linares Festivo es un quincenal que sale en abril de 1892; no descarto que este efímero título sea algún suplemento o fórmula más o menos complementaria y vinculada con el semanario republicano El Linares. Muchos de los periódicos republicanos son político-satíricos. Es el caso de La Víbora, fundado a finales de 1895, que en 1897 —en etapa distinta— se denomina La víbora negra, y que en 1898-1900 vuelve a publicarse como La Víbora, dirigido por Miguel Gavilán
87 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 Garzón, activo y perseguido periodista republicano. Aunque con menor envergadura, la prensa afecta a los partidos que se turnan en el poder es también importante. La única ausencia es la de la prensa católica, aunque también hay que destacar que la prensa conservadora es considerablemente más débil que la liberal. Se puede afirmar que Linares mantiene una prensa en general más a la izquierda que la que surge en la capital provincial. Conservador es El Censor, que dirigido por Esteban Hidalgo surge en julio de 1885. Corta vida la de este periódico –cercano, parece, a Francisco Romero Robledoque cesa en enero de 1886, pese a ser año electoral. Posterior es La Restauración, semanario que se funda en diciembre de 1886 y termina justo al cumplir el año, en noviembre de 1887. Lo dirigía José Yanguas Jiménez; con él entra en la historia del periodismo local un apellido, Yanguas, que será especialmente importante en los años veinte del siglo XX. El director de La Restauración es abogado y propietario agrícola. Terratenientes aparecen a veces al frente de periódicos en la provincia de Jaén y otras andaluzas, casi siempre periódicos conservadores o católicos. Pero serán muy raros en Linares. La Restauración parece un periódico de juventud del padre del que con el tiempo sería ministro de la Dictadura, José Yanguas Messía. Posterior es El Liberal Conservador -recuérdese, el nombre oficial del partido canovistaperiódico que sale a la calle en noviembre de 1890 y dura muy poco, pues se extingue en la primavera de 1891. Lo patrocinaba un alcalde conservador, Antonio Rafael Abellán, que había sucedido a otro liberal, Niño Clavijo, al frente de la ciudad. El Liberal Conservador, que dirige Joaquín Moya, tiene toda la traza de un periódico surgido cara a las elecciones generales del 1 de febrero de 1891, aunque se mantuvo algún tiempo más, hasta el verano. Cuando, años después, llega la disidencia silvelista, este sector del partido conservador tendrá también su órgano en la ciudad, La Opinión, que se funda en 1893 y termina en septiembre de 1895. Los periódicos satíricos son muchos en Linares estos años y con frecuencia tienen una clara intencionalidad política. Cercanos al partido conservador, por ejemplo, estarán El Escobón y El Carlanco. El primero data de finales de 1883 y se mantiene unos cuatro meses, promovido por los conservadores para atacar a los liberales. Mediado 1893 surge El Carlanco (según el diccionario, «En Andalucía, monstruo ficticio que asusta a los niños». En Linares se conocían como «carlancos» a los linarenses «de siempre», como diferenciación frente a los inmigrantes), es un periódico semanal satírico, que según Soler y Caro-Accino financia el conservador Yanguas contra los liberales. Tiene poca duración. En cuanto a la prensa afecta al partido liberal y ramas disidentes, sin ser tan nutrida como la republicana, es sin duda más abundante que la conservadora. En 1882 se publicaba La Crónica, órgano del fusionismo que, como vimos, dirigía Jesús María Niño. Frente a La Crónica (que también hemos visto citada como La Crónica linarense, es dudoso que sean dos periódicos diferentes) estará El Independiente, pintoresco periódico, pues pese a su título se declaraba expresamente órgano de la izquierda liberal dinástica, disidencia del fusionismo. El Independiente, bisemanario, aparecía a mediados de agosto de 1883, dirigido por su propietario, Manuel Barrilaro del Valle, persona llamada a importante protagonismo en la ciudad en los años siguientes, y cesaba en febrero del año siguiente; reaparecía a las tres semanas y se extinguía definitivamente a mediados de 1884. Como no hay peor cuña que la de la misma madera, su objetivo principal será la crítica al alcalde del momento, que es precisamente el teóricamente muy cercano, el liberal Jesús María Niño.
94 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 1891. Cuando termina el año 1887, Úbeda contabiliza una sola publicación de nuevo, La Ruleta, que ha lanzado ya 300 números y atraviesa su mejor coyuntura. Todos los periódicos ubetenses de estos años tienen unas características técnicas similares. Son periódicos de pequeño formato, con tres o más raramente cuatro columnas, y por supuesto siempre cuatro modestas páginas; carecen prácticamente de información extralocal. Periódicos muy humildes, que lanzan en torno a los doscientos ejemplares, más fruto todavía de afanes e ilusiones de pequeños grupos, muchas veces juveniles, a veces productos puramente individuales, que de partidos políticos o grupos de intereses económicos. En 1889 debió surgir El Defensor de Úbeda, que sabemos se edita por abril del mismo año; quizá periódico conservador. Las referencias sobre él son escasas, y no debió pasar de unos pocos meses de publicación. En 1890 vemos nacer, como continuador de La Ruleta, otro semanario federal, El Cantón Granadino, título que como se vio tuvo una primera etapa en los días de la primera República en la ciudad ubetense; es creación del director de La Ruleta, Luis Garrido Latorre, y como aquel, órgano republicano federal. El semanario seguía publicándose en febrero de 1892, pero no prolongó mucho más su existencia. El Cantón granadino fue el último de los seis periódicos que Garrido lanzó en Úbeda entre 1875 y 1890; todavía, ya en el siglo XX, promoverá algún título más. En el mismo año que El Cantón Granadino comenzará La Opinión; con él contará ya Úbeda un periódico de larga vida, que será además órgano del partido liberal, mucho más fuerte en general en el distrito que su rival conservador, especialmente con el nuevo siglo. Su aparición marca el inicio de la larga hegemonía liberal en el periodismo local hasta el fin de la Restauración. Periódico semanal, como toda la prensa ubetense del XIX, no será nunca publicación con muchos lectores —se mantiene normalmente en torno a los 250-300 ejemplares—, pero por su misma duración, debida exclusivamente a ser órgano de José Gallego Díaz, el más importante político local (fue diputado por el distrito de Úbeda en seis de las elecciones celebradas entre la fecha de creación del periódico —1890— y de la muerte de su fundador, 1917), tendrá influencia en la comarca en alguna de sus etapas; en esas tres décadas de duración conocerá muchos di-rectores y modificará con frecuencia sus características. El 24 de noviembre de 1891 La Opinión dedicará un número monográfico a San Juan de la Cruz, donde veremos a buen número de las firmas más habituales en la prensa ubetense fin de siglo: Adriano Moreno, Vicente Moreno Barutell, Alfredo Cazabán Laguna, Balbino Quesada, Ignacio Coco, Miguel López Almagro, Luis Aranda… En febrero de 1896 surge El Libertador, un semanario carlista que se publicará en la ciudad hasta julio de 1899, fecha en la que su propietario decide trasladarlo a la capital provincial. Fueron sus promotores Fernando del Moral Almagro y Lorenzo Sáenz. El 28 de noviembre de 1897 asoma El Ideal conservador, nuevo órgano del partido canovista, pero Antonio Cánovas ha sido asesinado en mayo y el partido atraviesa un periodo sin liderazgo claro. El órgano ubetense, promovido por Bernardo M. Orozco, Marqués de la Rambla, se va a inclinar claramente hacia la figura de Francisco Silvela. Se mantendrá hasta mayo de 190035. El número inicial se abre con un artículo de Silvela que ocupa toda la pági- (35) Sobre este periódico puede verse: BONACHERA VILLAR, María Antonia (2005), «“Un semanario de Úbeda en la guerra de Cuba: El ideal conservador y el desastre colonial de 1898»”, en Boletín del Instituto de Estudios Giennenses, nº 191, pp. 303-345.
95 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 na y donde aboga por una nueva etapa y la regeneración del partido: El partido que él [Cánovas] regía está disuelto, nadie hay capaz de reconstituirlo y sería injusta e indisculpable temeridad imaginar que basta para remediar aquel daño que el voto de unos cuantos políticos, pocos o muchos, lo mismo da, designe un jefe que ocupe oficialmente el puesto del grande hombre sacrificado /…/ El partido conservador no se pierde reconstituir sino en torno a unos compromisos y soluciones que, apartando toda cuestión sobre lo pasado, signifique propósitos claros y definidos para el porvenir. Lo contrario desde luego que contempla otra facción del partido, la que lidera Romero Robledo, que se dota también de su órgano en Úbeda. En efecto en 1898 constatamos la publicación en Úbeda de El Defensor de la Loma, periódico que, como veremos, comienza en 1895 en Baeza. Lo dirige Vicente Moreno Barutell, juez, el hombre de Francisco Romero Robledo en el distrito; si antes Moreno Barutell dirigió el periódico reformista El Contribuyente, ahora, reingresado su líder en el conservadurismo, El Defensor de la Loma será órgano de dicho partido, guardando fidelidad a la tendencia que encabeza el famoso político antequerano. Y poco partidario del borrón y cuenta nueva silvelista. El Ideal conservador estuvo formalmente dirigido por Consejo de redacción, figura habitual en estos años para eludir un responsable, aunque aquí en la práctica esa figura recae en el gerente, Juan Leiva Seijo. El periódico, mejor financiado en general que sus rivales, pero deficitario como casi todos ellos, mostrará feroz oposición a la política del Partido Liberal y a cualquier concesión de autonomía a los cubanos. En junio de 1898 editará un número extra «patriótico», con amplia paginación, para recaudar fondos con destino a la guerra, en el que colaborarán numerosos periodistas y escritores locales. Como tantos otros periódicos españoles, y como la propia opinión pública española, con escasas excepciones, no vislumbra la derrota y la amargura y el pesimismo tras ella serán agudos. Ya en vísperas de la debacle, Manuel Muro García (Cazorla, 1867-Úbeda, 1929), abogado y uno de sus redactores, exclama: España no va buscando la victoria, únicamente ventila la reivindicación de la honra nacional. Y a fe que nuestros heroicos marinos rodeados de llamas por todas partes, colocados entre el fuego mortífero que vomitaban los cañones enemigos y el que devoraba a sus propios barcos, y muriendo sobre el puente, con el gesto soberanamente hermoso de la bravura desesperada han demostrado que no se ha extinguido la raza de los Gravinas y Churrucas… Pero repitámoslo: ¡cuán inútil heroísmo, cuán estéril el sacrificio consumado! (nº 24, 6 de mayo de 1898). Será su redactor principal, además de Muro, Manuel Ráez Quesada (Úbeda, 1871- 1929), también abogado. Ambos serán redactores o colaboradores de numerosos periódicos en los años siguientes y Ráez será alcalde de la ciudad en 1917-1918. A partir precisamente de 1898, año de la crisis, la prensa ubetense multiplica el número de sus títulos; desde ahora Úbeda tendrá siempre en publicación tres o cuatro periódicos, al tiempo que comienzan los primeros intentos de diarios.
96 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 7.4.- La Restauración en las comarcas. 7.4.1.- Andújar. Fuera del triángulo Jaén-Linares-Úbeda, la ciudad con más vitalidad periodística en estos años es Andújar. Allí se edita desde 1878, como vimos, un semanario, La Atalaya, que a partir de 1881 toma carácter republicano y que llegará hasta 1883. Es además el primer periódico local que vive al menos un lustro. En 1883 aparece El Guadalquivir, título que se repetirá años después en la ciudad. El de ahora es un semanario que dirige el activo José María Andújar; publica su primer número en octubre y conoce numerosas dificultades y algunos procesamientos por su contenido avanzado. Se mantendrá casi los dos años, hasta mediados de 1885. El 1 de octubre de 1888 —Andújar permanece varios años sin periódicos, una vez se extingue El Guadalquivir— surge El vigía bético, que al parecer no consigue mantenerse siquiera medio año. Era periódico a un tiempo político y literario, aspectos que en los años siguientes irán diferenciándose más, pero que en estos pequeños órganos locales se mantendrán con frecuencia unidos. De 1890 data La Linterna, el más conservador de los periódicos de la ciudad en esta etapa histórica; en 1891, con carácter de semanario independiente, surgirá El Ideal, que comienza en septiembre y que tendrá en cierto modo una segunda etapa en 1898, cuando aparece como El Ideal de Andújar, que se publica entre julio del 98 y 1899. Periódico quincenal fundado por Ángel Orué y al que un periódico integrista, El Pueblo Católico, define como «republicano manso». El Ideal de Andújar conocerá varios directores, pues en octubre de 1898 tiene a su frente a Carlos Cerrillo Escobar, escritor de escaso éxito e ideología republicana, y en febrero del año siguiente a Mateo Jiménez, quien le da su definitivo carácter de periódico independiente, con el que se mantendrá algún tiempo. En 1897 se ha publicado en la ciudad un periódico de pintoresco título, modesto contenido y efímera existencia, La Industriosa Abeja. 7.4.2.- La Carolina. En estos años, que son ya de intenso movimiento periodístico en toda la provincia, comienza a contar una prensa propia continuada y que pronto será además caudalosa, La Carolina, que al socaire de las minas ha visto aumentar su población de forma acelerada. El primer periódico que aparece en la ciudad es El Independiente, que surge en julio de 1885. No será periódico de larga vida, pero están ya en él algunos de los rasgos que definirán a la prensa carolinense durante todo el período de la Restauración, especialmente el talante liberal, en la mejor acepción de la palabra. A los pocos meses, en febrero de 1886, en vísperas electorales, aparece El Amigo del Pueblo, que dirige Leopoldo Garrido Gámez. Periódico y director estarán siempre presentes en sucesivas etapas, normalmente efímeras, durante aproximada-mente un cuarto de siglo. Garrido había sido alcalde de la ciudad durante la I República, será varias veces concejal y diputado provincial y es el gran animador del republicanismo en el distrito. El Amigo del Pueblo, en su primera etapa, cesa en junio del mismo año por divergencias entre director y editor, éste probablemente quería un periódico más neutral; en cualquier caso, Garrido es un hombre popular y en torno a él se inicia un movimiento de solidaridad que rebasa los límites de la ciudad. Una carta de apoyo a Leopoldo Garrido es firmada por 230 personas significativas de la comarca. Recurso, por cierto, que es la primera vez que se emplea en la historia del periodismo en la provincia.
97 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 El censo oficial del 31 de diciembre de 1887 no nos ofrece ninguna publicación en la localidad; el siguiente título será El Defensor de la Colonia, que publica su número uno en agosto de 1889 y que durará en torno al año y medio, seguía en febrero de 1891. Lo dirige José María Andújar, al que hemos visto financiar y dirigir varias publicaciones en su ciudad natal, la de su apellido; dadas las simpatías republicanas de nuestro hombre, El Defensor de la Colonia debió tener también talante republicano o, al menos tono independiente y liberal que, insistimos, es el habitual en el periodismo de esta ciudad minera. Efímero periódico republicano de 1891 es La Campana de Despeñaperros, posiblemente animado por Garrido, que, en cualquier caso, lanza en julio del mismo año de nuevo El Amigo del Pueblo. Todos estos son periódicos semanales, ya se ve que bien efímeros, como corresponde a una ciudad todavía pequeña, pero ya bulliciosa y en vísperas de vivir sus mejores años. El siguiente título —tras varios años sin publicaciones— es El Heraldo Carolinense; comienza el 30 de enero de 1898, con él estamos ante el primer periódico de La Carolina que alcanzará una vida medianamente larga, pues llegará al lustro. Lo dirige Ricardo Rodríguez. Es un periódico decenal, de tono independiente. En 1898 lanza otro periódico el incansable Leopoldo Garrido, La hoja republicana, un semanario con pocos meses en publicación; aparece en marzo y cesa en agosto. 7.4.3.- Alcalá la Real. En contraste con el período de auge que se inicia en La Carolina, dos ciudades relevantes de la provincia, Baeza y Alcalá la Real, atraviesan en las últimas décadas del XIX una etapa de crisis innegable; como evidencia su lento crecimiento de población. Su prensa, por ello, será menos caudalosa que la de las ciudades precedentes. En esta última ciudad, Alcalá la Real, se publica en 1883 La Verdad, periódico del que pocas referencias hemos podido obtener, excepto la de su mera existencia. En el mismo año aparece La Luz del cristianismo, publicación quincenal, órgano de la logia masónica del mismo título establecida en Frailes, aunque el periódico está impreso en Alcalá la Real y la logia debió tener simpatizantes en toda la comarca. La Luz del Cristianismo se publica en ocho páginas tamaño cuartilla y llega, al menos, hasta 1888. Sus temas preferidos son los que figuran como lema de la logia: «ciencia, psicología experimental, moral universal». Corresponden los años de publicación de este periodo a los de auge de la masonería en la provincia de Jaén, y en especial en la comarca alcalaína, con logias como la citada o la «Acacia-170» en la propia Alcalá, logia que ayudó también en la financiación de la publicación. El periódico lo anima el médico Miguel Ruiz Matas y dedica gran atención al espiritismo. En noviembre de 1891 surgía El Acicate, un decenario «republicano coalicionista y de intereses locales», que duró alrededor del año. Ya decimos que la prensa en Alcalá la Real no tiene en estos años —en realidad no lo conseguiría nunca— un carácter continuado, de forma que tras la extinción de un periódico no surge otro similar de inmediato. El Acicate mostró inquietud por la delicada situación social de la provincia y así en el artículo-editorial del número 18, primera decena de mayo de 1892, leemos: Nuestros gobernantes, como ciegos sin tacto, al precipicio nos encaminan, y nos encontramos que la actual situación política, la económica y la social se hacen insostenibles por las torpezas de unos y otros y que es preciso, ineludible, proclamar
98 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 la solidaridad de los partidos populares o democráticos /…/ Téngase en cuenta, para la resolución del problema social, que el obrero tiene derecho a la vida, que es preciso que se instruya y cultive su inteligencia, que su habitación no esté falta de luz ni de aire, y de esta y otras condiciones higiénicas resultará mayor robustez y actividad para el trabajo, que mientras gana su jornal, la esposa esté garantida para el cuidado del hogar y de sus hijos, que se le proteja y defienda cuando se inutilice por su propio trabajo y que el jornal sea proporcionado a las horas empleadas y participación en las utilidades. 7.4.4.- Baeza. En cuanto a Baeza, ofrece un mayor número de títulos, pero también sin continuidad efectiva. En julio de 1884 surgiría El Clamor de Baeza, llamado a ser uno de los periódicos de trayectoria más accidentada en la historia del periodismo baezano. Se imprime en Úbeda, con carácter semanal, y lo dirige su propietario, Rufino Gámez Bravo. Es un periódico avanzado, de corte republicano, que fustiga al caciquismo y la inercia local. Colabora en él Giner de los Ríos. En agosto de 1886 el director es detenido, pretexto: un artículo inserto en El Clamor de Baeza reproducido del madrileño Las Dominicales del Libre Pensamiento. Artículo que en Madrid pasa desapercibido y que reproducen sin problemas varios periódicos de distintas ciudades españolas, pero que en Baeza es un escándalo: a Gámez le piden ocho años y un día. De poco le vale el movimiento de solidaridad que inicia la prensa más progresista. A la postre, y tras una temporada en la cárcel, Rufino Gámez Bravo, masón probablemente, es desterrado de Baeza; comenzará por ello un dramático peregrinaje, y su periódico, ahora titulado El Clamor del Pueblo, verá la luz primero en Linares, luego en Andújar y finalmente en Jaén, donde Rufino Gámez muere en 1907. En febrero de 1887 nace El Centinela, un semanario del partido reformista, es decir, seguidor de Francisco Romero Robledo, tras la ruptura de éste con Antonio Cánovas a raíz de las elecciones de 1886. El partido reformista durará apenas un lustro; no durará tanto El Centinela, que se extinguía en 1888. Varios años quedará la histórica ciudad sin prensa propia hasta la aparición en 1894 de El Eco de Baeza, que sabemos se edita en junio de dicho año, y que, sin duda, fue órgano de corta trayectoria. Al año siguiente surge El Defensor de la Loma, aparece en diciembre y consigue vivir varios años, editado primero en Baeza y luego, a partir de 1898, en Úbeda, con ideología católico-conservadora y vinculación a la corriente de Romero Robledo. 7.4.5.- Mancha Real. El ciclo de Mancha Real y Martos, otras dos ciudades que cuentan más de un título en estos años, es bien diferente. Son ciudades agrarias que acrecientan su población de forma rápida. Mancha Real, con unos 6.000 habitantes por estos años, no contará con periódicos hasta 1896, pero a partir de entonces y durante un cuarto de siglo –es cabecera de distrito electoral-, será población relativamente activa. En mayo de ese 1896 aparece el decenario La Hormiga, un periódico que gusta de afirmar su apoliticismo y mantiene su publicación hasta finales de 1897, se editarán 60 números, se realiza en Jaén, en la imprenta del periódico El Industrial; no tiene director, sino «Consejo
99 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 de Redacción»36. Ofrece una curiosa definición: «periódico literario y de noticias en la forma y variado en el fondo, que verá la luz si el tiempo lo permite los días 1, 10 y 20 de cada mes». Fue su principal redactor Jesús del Castillo Aranda. En el número del 1 de mayo de 1897, al alcanzar su meritorio primer aniversario, reitera su independencia: Afán que nos guía: el progreso y cultura de este pueblo; el engrandecimiento del mismo; y el que tuviera un órgano que sujetara los despóticos abusos de los políticos mezquinos fueron las causas del nacimiento de esta publicación, que ni es política ni lo será y por mas que se ocupa de esta materia, siempre que lo hace lleva envuelta la idea de un bien para el vecindario o para la sociedad. La afirmación de apoliticismo no oculta las simpatías de los impulsores de la publicación por la figura de Francisco Silvela y su oposición al ayuntamiento local, gobernado por una coalición de liberales y conservadores canovistas. Le sustituye, a las pocas semanas de su desaparición, con la misma ideología y probablemente con los mismos propietarios, La Unión, que incluso continua la numeración de La Hormiga, se publica durante unos meses hasta final de ese año, para cesar luego y reaparecer en abril de 1899; pero también en esta segunda etapa tendrá corta vida. Aglutina –o lo intenta- a las distintas corrientes del conservadurismo en esa coyuntura. El tercer periódico local de las postrimerías del siglo es El Fiscalizador, probablemente situado a la izquierda de aquellos. Debió surgir a principios de 1897 o finales del 96. Y no conseguiría publicarse durante mucho tiempo: Mancha Real, ciudad pequeña y sin apenas clase media no era localidad para más de una publicación. 7.4.6.- Martos. Mucho más importante es Martos, ciudad que al terminar el siglo supera los 17.000 habitantes. Allí surge en abril de 1887 un periódico bisemanal, La Peña, afecto al partido liberal, entonces en el poder. Periódico que dirigirá durante varios años el cronista local Isidoro Luque Ocaña. Posterior es El Pueblo, probablemente periódico independiente; aparece en febrero de 1894 y se publica durante varios meses. No hay que descartar que se trate de un periódico republicano, pues los antidinásticos habían triunfado arrolladoramente en Martos en las elecciones municipales de noviembre de 1893, al conseguir ocho concejales. A través de las citas que del periódico marteño se hacen en El Pueblo Católico, de Jaén, no queda clara la ideología del mismo. Anotemos que los republicanos habían conseguido colocar concejales en, al menos, 13 municipios jiennenses, incluidos todos los importantes: 5 en Jaén, 5 también en Linares, 4 en Andújar, 5 en Úbeda, 4 en Bailén, 2 en la Carolina, otros dos en Baeza, los ya citados 8 en Martos... todos los pueblos con concejales republicanos se sitúan en la mitad oeste de la provincia (datos de El País, diario republicano madrileño, del 21 de noviembre de 1893). Como en otras localidades jiennenses, el año 1898 será especialmente pródigo para la prensa marteña. En ese año nacen tres periódicos. En octubre reaparece La Peña de Martos, como periódico afín al partido liberal, pero por las referencias, con carácter más abierto. Manuel Caballero destaca la calidad tipográfica de la publicación, que al parecer seguía todavía en 1900. Más efímeros fueron El Defensor de Martos, que publica su primer número el (36) Sobre este periódico, CONTRERAS GILA, Salvador (1992) , «1897 en Mancha Real de manos de La Hormiga», en Sumuntan, nº 2, pp. 195-214.
100 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 25 de noviembre de 1898, probable título conservador, y La Cruz Roja, que surge en diciembre. En los últimos meses del siglo XIX, Martos llegaría a contabilizar tres periódicos en publicación. 7.4.7.- El este de la provincia. Es de destacar que ya en estos años en las comarcas más aisladas de la provincia, como son verbigracia las Sierras de Cazorla y Segura, asoma una prensa propia. En abril de 1885 aparece en Siles un periódico decenal titulado El Sierra Segura, «periódico independiente, literario y de intereses locales», que se imprime en Úbeda, debió publicar al menos una docena de números, su propia existencia es sorprendente, pues Siles es una pequeña población, y esta cabecera es, en efecto, un periódico independiente y bien escrito, que pronto tropieza con los poderes y los intereses locales, y en el número 9, último conservado (HMM), lamenta: Apenas nuestra crítica imparcial comienza prudentemente a fijarse en detalles que afectan al interés general, con el plausible fin de cortar abusos, destruyendo monopolios sin despertar con ello esos rencores políticos que convierten a la Sierra en una nueva casa de Tócame Roque, por no decir en un campo de batalla donde se lucha día y noche sin ese descanso y esa tranquilidad de conciencia que hace a los pueblos verdaderamente grandes, y ya unos cuantos, como si la luz ofendiera a sus ojos y el espíritu de la verdad y de la lógica trastornara su razón, sólo ven en las columnas de nuestro periódico los efectos de una política al menudeo, que siempre nos fue odiosa, como odiosas nos fueron, son y serán esas pequeñas rivalidades de partido que hacen imposible la vida rural una vez envueltas las personas entre las redes de un antagonismo muchas veces doloroso y de fatales consecuencias para los intereses de la inmensa mayoría. Precautoriamente, los redactores y colaboradores del periódico firman sólo con iniciales, y en la cabecera figura únicamente el nombre del administrador, Pedro Ruiz Romero. No debió ser nada fácil publicar el periódico, que tuvo por ello corta vida. Unos años después, en 1890, surge en Pozo Alcón una revista quincenal, El Debate, también de breve recorrido, de la que no nos han llegado ejemplares; pero la principal localidad a efectos periodísticos es lógicamente la capital del área, Cazorla. El primer título es La Unión de Cazorla, un semanario que aparece en 1893, promovido por Miguel de Torres Godoy. Dos años después, en junio, surgiría La Palabra, periódico de corte conservador, que tuvo muy corta vida. En uno de sus números anunciaba la aparición de La Evolución, probablemente órgano del Partido Liberal, que si llegó a aparecer debió tener muy corta vida también. En cualquier caso, hacia agosto de ese 1895 no tenía Cazorla periódico en publicación, y así permanecería hasta la aparición en 1898 del decenal La Juventud, otro título efímero. De junio de 1894 data La Defensa de Villacarrillo, primer periódico local, que dirigió José Moreno Parral. Tuvo poca continuidad. Otra localidad del este de la provincia, y vecina de Villacarrillo, Villanueva del Arzobispo, cuenta ya en estos años también con prensa. El primer título es El Defensor de Villanueva del Arzobispo, que aparece en 1896, dirigido por Manuel Campos. Se editaba en marzo y seguía en noviembre de dicho 1896. Con el nuevo siglo aumenta el número de ciudades jiennenses con periódicos en un proceso que alcanzará su cénit en los años diez.
101 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 8.- Crisis política y proliferación de prensa: el sexenio 1898-1903. 8.1.- Los trisemanarios jiennenses. El año de la pérdida de las últimas colonias, que da nombre a una generación, es un año de inflexión, de cambio, en la prensa jiennense; 1898 inicia una etapa profundamente inquieta que llega hasta 1903. Un sexenio que parece anunciar una renovación de la vida política y social de España, pero al cabo del cual las aguas volverán de nuevo a su cauce. Veamos, ante todo, el perfil ideológico que ofrece la prensa de información general en la capital provincial en este período. A la derecha del sistema se sitúan, como siempre, integristas y carlistas. Aquellos mantienen su bisemanario, El Pueblo católico; en el año de la crisis amplía su formato y se publica a cuatro columnas anchas. Dirigido ahora por José de Gregorio y Tejada, capitaliza parte del malestar suscitado por la derrota ante los EE.UU. El periódico está, sin duda, en fase de expansión y desde 1902 tiene talleres propios. Junto a El Pueblo Católico no faltan publicaciones ideológicamente cercanas, pero de mucha menos influencia. Entre ellas, por ejemplo, La Semana Católica de Jaén que como su título evidencia en un semanario católico —ultracatólico-, que aparece el 2 de enero de 1898 y cesa el 25 de diciembre del mismo año, tras publicar justamente 52 números. Se publica con la bendición del obispo —según declara orgullosa la propia revista— y tiene habitualmente 24 páginas tamaño cuartilla, que después se reducen a 16. La dirige Rufino Peinado Peinado (Castillo de Locubín, 1854-Jaén, 1951), al que luego veremos dirigiendo un periódico carlista. Colabora en ella Juan Manuel Ortí y Lara con artículos como «Liberalismo y socialismo, nombres diferentes de una misma cosa» o «La existencia de Dios, probada indirectamente por el anarquismo»37. La revista incluye secciones de noticias de Roma, extranjero, España y la diócesis. Menudean las citas del Boletín Eclesiástico. Se ataca en alguna ocasión a Galdós («ni como novelista ni como dramaturgo puede merecer la confianza de los buenos, ni ha sido nunca santo de nuestra devoción»). Sobre la guerra con los EE.UU. afirmará tajante: «es la lucha de una civilización católica contra una civilización protestante, materialista, impía. Por eso es la lucha de la justicia, de la verdad, del honor, como reconocen todas las naciones de Europa». No fue publicación de éxito. Ya en noviembre algún colega afirma que va a desaparecer, lo que niega el semanario, que sin embargo disminuye paginación y acaba por extinguirse con el año «por enfermedad del director»; una publicación, que nació, afirmaba, «para promover la piedad». En julio de 1899, el semanario carlista de Úbeda, El Libertador, se traslada a Jaén donde comienza a publicarse como bisemanario. Mantendrá su publicación hasta finales de 1900. En noviembre, en efecto, suspendidas las garantías constitucionales, cesa el periódico, que ha tenido incluso diferencias con el obispo de Jaén, al que en su intransigencia censura que ha sido nombrado con el apoyo del gobierno liberal de José Canalejas. No volverá ya a reaparecer, pero su hueco será cubierto a los pocos meses por El Combate, igualmente periódico carlista, bisemanal en principio, pronto semanal, que surge el 30 de marzo de 1901. Promotor del nuevo periódico es Lorenzo Sáenz Fernández-Cortina, infatigable creador corno (37) En realidad, los trabajos de Ortí y Lara no son escritos para la revista, sino que ésta los reproduce de El Universo, el diario de Madrid que dirige en sus últimos años de vida el filósofo integrista de Marmolejo.
102 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 se ve de órganos de esta significación política, pese al escaso predicamento del carlismo en la provincia. Precisamente El Combate será el más duradero de los tres periódicos que anima y financia. Llegará hasta el final de esta primera década del siglo; con sus diez años de publicación, será también el periódico carlista de más larga vida en la historia del periodismo jiennense. El propio Lorenzo Sáenz y el ya conocido Rufino Peinado, éste desde el inicio hasta 1905, serán sus directores. Publicaba un suplemento quincenal doctrinario, Hoja quincenal de El Combate. La oposición al sistema se expresa también en estos años a través de la prensa republicana y de la socialista. El socialismo comienza a adquirir pujanza en la ciudad y, aunque no tiene la fuerza ni la estabilidad que en Linares, conseguirá desde 1902 levantar títulos en la ciudad. Así en octubre de ese año aparece El Obrero, un periódico quincenal de la agrupación socialista local, que consigue mantenerlo hasta finales de 1904 o principios del año siguiente, año en el que, como veremos, surge un nuevo periódico socialista. Relativamente tardío este nuevo título, el socialismo, sin embargo, mantendrá desde ahora una presencia casi constante en la prensa local, bien que a través de periódicos modestos. Como siempre, el republicanismo es pródigo en periódicos, en su gran mayoría federales, en tanto el radicalismo tendrá menos adeptos. Pero se trata también de periódicos sumamente modestos en su financiación, siempre semanarios, de corta vida, que aparecen y desaparecen con suma facilidad. Inestabilidad que si siempre ha sido consustancial con el republicanismo jiennense es ahora, en estos años de crisis generalizada y de renacimiento republicano en todo el Estado, especialmente acusada en este rincón de Andalucía. En 1898 surge El Combate —el mismo título, pues, para un periódico republicano y para uno carlista con escasos meses por medio—, que dirige por pocas semanas Eduardo Fernández del Pozo. En marzo del mismo año sale a la calle otro título frecuente en el republicanismo jiennense, El Amigo del Pueblo, como el anterior, periódico efímero. En abril del mismo año anunciaba El Pueblo Católico la próxima aparición de otro semanario republicano, El Renacimiento. Al año siguiente surge El Pueblo, semanario republicano federal, nueva época del que como vimos nacía en 1894. Lo dirige igualmente Antonio Almendros Camps. Otro periódico de corta vida, algo más duradero, con todo, que los anteriores. Durante el año siguiente aparece La República, por supuesto semanario federal, que dirige Eduardo Solís Reig, que entre 1900 y 1902 aparecerá y se extinguirá varias veces, para desaparecer definitivamente en este último año. Posterior es El Porvenir, también semanario republicano, y desde luego federal, aparece en diciembre de 1902 y dura alrededor de medio año. Fue su director Antonio Pérez Ortega, al alimón con Eduardo Solís Reig. En octubre de 1903 —el año electoral, tan fructífero para los republicanos, que cierra este período— surgiría El Campeón, también semanario y también federal, que milagrosamente durará casi tres años, dirigido por Emilio Ollero. En enero de 1903 comenzaría también un periódico en principio independiente y que luego, en julio, se declara «republicano revolucionario» y también «órgano del pueblo»: Látigo Rojo, que dirige Fausto Gilabert Blanco, su propietario. Es éste un periódico sumamente especial, que con interrupciones llegará hasta finales de la guerra civil, a cargo siempre de Gilabert, eje y con frecuencia redactor único del periódico, que llegará a contar una pequeña imprenta propia ante las dificultades en varias coyunturas para realizarse en establecimientos ajenos. Aunque formalmente se acoge al ideario republicano –aunque mucho más cerca del lerrouxismo que del federalismo-, vendrá a representar la inconsistencia y el oportunismo, cuando no el simple escándalo dentro de la prensa local. Será por ello en cierto modo la «oveja
103 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 negra» del periodismo local, como periódico propenso al chantaje y a la demagogia. Desarrolló, sobre todo en sus primeros años, numerosas campañas anticaciquiles, que le valieron una lluvia de denuncias. En el número 194, de febrero de 1907, destaca: Hace cinco años se creó el periódico Látigo rojo y su lema fue el ser la defensa del pueblo. Cinco años de lucha y persecuciones por decir la verdad sin apaño. En nuestras diversas campañas y denuncias unas veces fuimos a la barra y otras veces salimos triunfantes, más limpios que el mismo jaspe, como suele decirse. Por esos días aboga por una reforma tributaria que libere a «Juan pobre» y al labriego de las cargas que sufren y polemiza con un hacendado de Bailén, al que advierte: «No le quede la menor duda. Le hemos puesto, como suele decirse, en corto y a la derecha, así o templa el tiro o le haremos sudar el quilo. Nos ampara en todo la verdad y a nada ni nadie tememos». En 1916-1917 desarrolla, aunque más tímidamente, una campaña contra el padre Pedro Poveda y sus actividades de proselitismo en la provincia. El panorama de prensa republicana se completa con El Gladiador, un viejo título republicano que, en nueva etapa, publica su primer número el 19 de agosto de 1903 y se mantiene hasta el siguiente año. También alguno de los periódicos satíricos de estos años está cercano al republicanismo, como es normal en este tipo de prensa. En suma, y con la excepción tan peculiar de Látigo rojo, el republicanismo no será capaz de consolidar ningún periódico en la ciudad en estos años, y se limitará a un continuo bombear nuevos títulos a cual más fugaz. Por supuesto, incluso en estos años de crisis y, por tanto, de auge de prensa que desde distintas procedencias se enfrenta al sistema, éste contabiliza la prensa más potente. El Partido Conservador ofrece, al iniciarse 1898, un diario, El Conservador, y un trisemanario, La Regeneración, hermoso título para un periódico que, sin embargo, contribuirá muy escasamente a cambiar el panorama político local —bien al contrario, será siempre ejemplo de servilismo—; La Regeneración simpatiza inicialmente con Silvela, pero en el mismo 1898 pasará a ser órgano oficial, y ortodoxo, del partido. Está llamado a ser precisamente el principal órgano conservador de Jaén en todo lo que queda de la Restauración, fiel siempre por lo demás a la política de su creador, Prado y Palacio; la redacción la encabeza en los años iniciales Emilio Daguerre Vico, periodista de Génave, aunque de familia de Sorihuela del Guadalimar, que pronto marchará a Madrid, donde desarrollará una doble y larga actividad periodística y teatral hasta los inicios del franquismo. En cuanto a El Conservador, es el órgano de la familia Guindos, como continuador de El Industrial, y lo dirige Manuel de Guindos (nominalmente, redactorjefe, pues se acoge a la trillada fórmula del «consejo de redacción», al igual que La Regeneración). No es periódico potente, no tiene éxito entre el público y así en julio de 1899 deja de publicarse cada día para pasar a trisemanario; cesará en septiembre de 1902. La familia Guindos, en efecto, considera más rentable un diario de apariencia independiente y así renace ese mes El Industrial, como trisemanario al margen formalmente de partidos políticos, dirigido igualmente por Manuel de Guindos, pero de talante inequívocamente conservador. En esta segunda época, El Industrial mantendrá su publicación como trisemanario poco tiempo. Cesa en efecto en marzo de 1903. Se funde con La Regeneración, convertido a partir de entonces en órgano por antonomasia del conservadurismo local. Tiene ya La Regeneración en este año imprenta propia y
110 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 En 1896 ha desaparecido El Eco Minero, en 1899 lo hará El Linares, el otro gran periódico del XIX en la ciudad. Los dos eran bisemanales en sus últimos tiempos. El primero será, en cierto modo, relevado por El Noticiero, que como vimos aparece pocos meses antes de extinguirse el periódico que fundase Julián de Martos y que se distinguirá también por su neutralidad y por su interés hacia el mundo de la minería y la economía local. En cuanto a El Linares, no carecerá en los años inmediatos de periódicos republicanos que sigan su huella. Al concluir 1898 mantiene Linares como periódicos más o menos estables, un diario independiente, El Noticiero; un bisemanario republicano, El Linares, dos semanarios republicanos más de menor importancia, La Independencia y La Víbora; dos semanarios liberales, La Fusión y El Pueblo, así como la ya prestigiosa Industria Minera, Metalúrgica y Mercantil; con ellos no faltan nunca tres o cuatro periódicos volanderos, satíricos en su mayoría. En 1899 desaparecerá, como decíamos, El Linares, y pronto lo harán también los otros dos semanarios republicanos. Su hueco es pronto cubierto: quizá fuesen republicanos los periódicos satíricos La Tormenta —dirigido por Juan Molina Mendoza— que aparece en abril de 1899, probablemente en nueva época, pues ha conocido otra en 1896, y El Relámpago, que lo hace en agosto, probablemente continuador éste de aquel. En diciembre surge Germinal, título que lo mismo puede contener un periódico socialista o anarquista que republicano avanzado, aunque nos inclinamos por esta última posibilidad, pues no lo citan las publicaciones socialistas o libertarias contemporáneas de otras ciudades. Otro periódico republicano de finales del 99 y principios de 1900 es La Igualdad; todos periódicos fugaces, a veces dos o tres números solo, como los satíricos inicialmente aludidos. Periódicos todos ellos mal conocidos, pues tienen corta vida y no nos han llegado ejemplares. En noviembre de 1900 comienza El Justiciero, nueva aventura periodística de Rufino Gámez Bravo, periódico avanzado tampoco llamado a vivir muchos meses; antes lo ha hecho El Autonomista, que surge a finales de 1899 y que será el periódico más conflictivo de la ciudad en los primeros años del nuevo siglo. Miguel Gavilán Garzón, su director, conocerá la cárcel. El periódico —federal— se publica durante varios años: se extingue en 1903, tras ingresar en prisión su director y probable redactor único, pero reaparecerá después y dura hasta 1907. Periódico antidinástico será también El Republicano, del que sólo sabemos se editaba —semanalmente, sin duda— a principios de 1902. El republicanismo, siempre potente en Linares, y más en estos años en los que la crisis del sistema de partidos turnantes aviva las esperanzas de los partidarios del cambio de régimen, va a contar en estos años, por primera vez, con diarios que lo propugnen. Diario simpatizante del republicanismo es El Defensor de Linares, cuya aparición se anunciaba en noviembre de 1900 y seguía publicándose al concluir 1902, cesa al poco, aunque conoce una segunda etapa en 1908. Estará dirigido por uno de los más relevantes periodistas linarenses de las primeras décadas del siglo XX, José Sánchez González. Se afirmaba inicialmente «diario independiente de la tarde», luego hace expresa declaración de republicanismo, en todo caso es diario más informativo que de opinión. Diario de pocos recursos, sin imprenta propia durante casi toda su trayectoria. Ya en estos años la mayoría de los periódicos locales tienden a afirmarse independientes, al margen de su orientación política efectiva; las dependencias partidarias comienzan a ser más sutiles por ello, excepción hecha de los periódicos que se sitúan en los
111 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 extremos del abanico ideológico, es decir integristas a un lado —pero el integrismo está siempre ausente de la prensa linarense— y socialistas y anarquistas al otro. Anarquista no hemos detectado ningún periódico en Linares por estos años — cuando ya proliferan en otras ciudades andaluzas—; el socialismo sí sigue teniendo órganos. Ya vimos que en 1898 lanzaba un semanario, Adelante, de corta existencia, y como apuntábamos no hay que descartar una aproximación al socialismo en Germinal. En cualquier caso, en 1901 los socialistas contarán con otro órgano, La Lucha, editado por los tipógrafos (Asociación del Arte de Imprimir), entre los que el socialismo ha arraigado ya. Con todo, los socialistas linarenses siguen sin conseguir un órgano estable; La Lucha se extinguía al año siguiente, 1902. De 1900 es El Freno, órgano de la sociedad obrera del mismo nombre, perteneciente a la UGT, efímero bisemanario que dirigió el líder ugetista Sebastián López Bloise. Frente a esta importante presencia de periódicos republicanos e incipiente de órganos socialistas, la prensa del sistema (designando como tal a la de los partidos liberal y conservador, si bien la prensa republicana estará ya en estos años integrada en gran medida en el propio régimen) es minoritaria, pero no está ausente del panorama periodístico. Afecto al Partido Conservador fue un periódico titulado precisamente El Conservador, que se asomaba en la ciudad hacia septiembre de 1901 y cesaba a principios de 1902, de corta duración, pues, como ocurre siempre a la prensa moderantista, que nunca arraigará en esta ciudad conflictiva y reivindicadora. Afecto a Romero Robledo y enfrentado, por ello, al silvelismo fue un semanario, El Porvenir, que apareció en septiembre de 1899 y mantuvo durante unos meses su publicación promovida probablemente por José Yanguas Jiménez, en esa coyuntura el principal representante del romerismo en la ciudad. La misma pobreza comparativa en publicaciones ofrece en esta coyuntura el partido liberal. En julio de 1899 cesa Adriano Navarro en la dirección del semanario La Fusión, que desaparecía al poco, y por las mismas fechas se extingue El Pueblo, de forma que el liberalismo político queda momentáneamente sin órganos expresos. Dos periódicos más parecen tener carácter esencialmente político entre los que surgen en la ciudad en estos años. Uno es La Revisión, semanario que comienza a editarse en septiembre de 1899 y cesa a finales de octubre, tras publicar apenas unos cinco números. Posiblemente por el momento y el título, un periódico regeneracionista. Por otro lado, en julio de 1902 anunciaba El Pueblo católico, de Jaén, la aparición en Linares de un periódico presumiblemente cercano a las tesis del órgano integrista, La Bandera Santa. Ignoramos si llegó a aparecer, pero de publicarse efectivamente lo sería por poco tiempo. El integrismo tiene escaso predicamento en la ciudad minera. Lo más relevante, junto a la sempiterna proliferación de prensa republicana, es la aparición de una prensa independiente de cierta relevancia, y prensa además diaria. Independiente es El Noticiero, pero el diario convertido además al iniciarse el siglo en decano de la prensa local, no tiene una economía desahogada, de forma que entre 1900 y 1905 lo veremos desaparecer y volver a publicarse en varias ocasiones, con intervalos más o menos largos de silencio —a veces varios meses—; Emilio Fernández Ruiz de Lira, segundo propietario, vende hacia 1902 el periódico a Diego Molina Cledera, que será hasta su muerte el propietario y además lo dirigirá durante muchos años. Se declara explícitamente diario
112 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 independiente, y será siempre, con independencia de dueños o directores, una cabecera más dedicada a la noticia que al comentario. En estos primeros años del siglo XX difunde ya por encima de los 2.000 ejemplares, con especial incidencia en Linares y La Carolina. En septiembre de 1899 comienza su publicación El Popular, diario de la tarde, que crea el impresor Francisco Béjar Pérez. Con él tiene ya la ciudad un vespertino de talante independiente —aunque sus críticas al sistema son escasas, al menos muestra poca dependencia partidaria—, y que conseguirá por ello mantenerse durante una década, no sin incidentes y, al igual que en el caso de El Noticiero, alguna interrupción, pues cesa en 1903 y reaparece en 1907, extendiendo ahora su publicación hasta 1912. Bordea los 3.000 números editados, aunque es difícil seguir la numeración por los continuos errores que muestra en ella. Lanzaba suplementos extraordinarios cuando lo requerían noticias relevantes para la ciudad, como en julio de 1910, cuando se crea la Escuela Industrial. En 1911 lanza una campaña sobre irregularidades y retrasos en las obras del hospital/asilo, el de los Marqueses de Linares, y apoyará al ayuntamiento conservador de Yanguas en sus protestas contra arquitecto y contratista. Cabe que el ayuntamiento, bajo control de los conservadores, financiara o subvencionara algún tiempo al diario. Dos intentos más de diarios contabilizamos en la ciudad en estos años. El Imparcial, que comenzó a editarse en 1901 y debió tener corta vida y El Anunciador, de cuya próxima aparición como diario informaba El Pueblo Católico en los últimos días de 1900 y que estaba previsto publicase su primer número de 1 de enero de 1901; es posible que no llegase realmente a publicarse, o que precisamente apareciese con el título de El Imparcial. Periódico también de corta trayectoria, probablemente semanario, y cuyo carácter no hemos podido establecer, fue El Ferrocarril, que se publicaba cada semana a finales de 1901, nacido probablemente al calor de alguna reivindicación en torno a las comunicaciones linarenses. Fuera de la revista Industria Minera, Metalúrgica y Mercantil, apenas contabiliza Linares prensa especializada. Pluma y Lápiz, como se vio, fue una revista literaria que nació y murió en 1898, año en que se publica El Eco Escolar. Las revistas ilustradas, pronto abundantes, son todavía desconocidas en la ciudad y lo mismo la prensa religiosa, que con tanta frecuencia vemos ya por estos años en Jaén o Andújar. Linares ratifica así su clara diferenciación respecto a la capital provincial, pródiga en prensa especializada —literaria, religiosa, pedagógica-, pero parva en diarios de información general. En estos años, como vemos, pasa a contar Linares con, al menos, un diario de la mañana, El Noticiero, y otro de tarde, El Popular -El Noticiero lanzará también su edición vespertina- a los que comienzan a añadirse otros, como El Defensor de Linares y, más adelante, El Porvenir y el Heraldo de Linares. Las dos principales ciudades de la provincia muestran una radical contraposición en cuanto a su prensa: en tanto en Linares esos diarios pasarán pronto a predominar en el panorama periodístico, en Jaén seguirán los trisemanarios y semanarios siendo mayoritarios, y muy raramente veremos diarios de información general no políticos.
113 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 8.3.- El paso del siglo XIX al XX en Úbeda. Al iniciarse el crítico año de 1898, Úbeda mantiene un semanario liberal, La Opinión, ya el más antiguo de los periódicos locales, y en años de alza. A su derecha, El Ideal conservador y El Defensor de la Loma, semanarios conservadores, y a la derecha de éstos El Libertador, semanario carlista. La izquierda carece de órganos, y en general será en lo informativo mucho más débil que hasta ahora. Sin embargo, el espectro periodístico se va a ampliar sustancialmente a partir de este momento. Úbeda bordea los veinte mil habitantes —19.913 según el censo de 1900—, y aunque no vive momentos de expansión económica su carácter de cabecera comarcal y de principal núcleo comercial de todo el este provincial le permitirán mantener una prensa relativamente potente. En este 1898 aparecen tres nuevos títulos. Hacia septiembre u octubre Cuadro n.° 8.- Cronología de los diarios en Linares. Título Período de publicación El Telegrama diario 1881-1884 Diario de Avisos 1894 El Noticiero 1895-1929 Diario de Linares 1897 El Popular 1899-1903, 1907-1912 El Defensor de Linares 1900-1903, 1908 El Imparcial de Linares 1901 El Porvenir de Linares 1904-1911 El Liberal 1904 El Regional 1905 El Diario 1905-1908 El Radical 1907 Heraldo de Linares 1907-1913 El Defensor de Linares 1908 Las Noticias 1909-1911 Diario de Linares 1912-1914 La Unión 1914-1916 La Región 1919 La Información 1922-1924 Diario Regional 1925-1931 El Liberal de Linares 1926 Diario de Linares 1926-1928 El Día 1929-1933 La Tarde 1931 La Unión 1933-35 La Razón 1934 Fuente: elaboración propia
114 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 —es autorizado en el primer mes, pero probablemente aparece a principios del segundo— inicia su publicación La Crónica; solicita su autorización Pedro Martínez Medina, que será también su primer director, aunque al poco, en diciembre, lo sustituye Luis Moreno Iriberry; quizá Martínez Medina era un simple hombre de paja, pues los Moreno Iriberry constituyen una familia que en los años siguientes tendrán gran protagonismo tanto en el terreno de la prensa como en el de la política, siempre en estos años tan vinculados. En octubre de 1898, constata El Pueblo Católico, admirado de la proliferación de títulos en la provincia (27 en esos días, y seguirá subiendo), que Úbeda tiene cinco publicaciones en curso, casi todas semanarios. La Crónica no será de las más duraderas, pues, al parecer, cesa en 1901, pero en el mismo año en que aparece este semanario, que por su tono liberal independiente representa al ala izquierda de la prensa local, surgen otros títulos en la histórica ciudad. En efecto, en octubre de 1898 anunciaba El Pueblo Católico la aparición en Úbeda de Las Verdades del Barquero y Úbeda Ilustrada, dos nuevos periódicos que efectivamente salen a la calle por esas fechas. Ahora será un periódico granadino -La Alianzael que comentará admirado el hecho de que en la capital de la Loma aparezcan simultáneamente siete periódicos cuando termina el año 1898, uno de los más prolíficos, como salta a la vista, en la historia toda del periodismo jiennense. Las verdades del barquero debió ser satírico, en tanto Úbeda ilustrada parece revista. Las dos publicaciones, en cualquier caso, son fugaces, por eso, y como continuación quizá de Úbeda Ilustrada, surge en septiembre de 1899 La Ilustración Ubetense, también llamado a tener corta vida. En 1899 otra baja, El Libertador, el periódico carlista, que pasa a editarse en Jaén en el mes de julio. El periódico más leído en estos años es probablemente La Opinión, de cualquier forma no más de 300 ejemplares; aunque afecto a un partido, el liberal, su estabilidad le da ya respetabilidad. Ignacio Coco Delgado, que lo dirige de 1894 a 1898, cesa como director en junio de este último año; por entonces La Opinión está ya en el año IX y el 30 de junio publica el número 373. El periódico que fundase José Santiago Gallego-Díaz lo dirigirán luego —1901- José Martínez Montero y posteriormente Antonio Anguis y Rafael Gállego Díaz, hijo probablemente del propietario; nuestro semanario, que desde luego presume de ser el de más lectores en la ciudad, ofrece en blanco su última página con una anotación: «La Opinión no publica anuncios gratis». Ocurre, sencillamente, que los anuncios que nutren la mayoría de los colegas del semanario liberal no son de pago, figuran como un reclamo más para atraer lectores o atender compromisos. Y La Opinión, que siente la recrecida competencia, lo denuncia así. En febrero de 1901 aparece El Pueblo, que dirige Lisardo Giménez-Díaz, directorpropietario, que tendrá corta vida. Periódico a cuatro columnas que se define como «bisemanario independiente», tiene algunas simpatías republicanas y se muestra más abierto que la mayoría de sus colegas del momento. Publicación también de los primeros años del nuevo siglo debió ser el Anuario de la Reconquista de Úbeda, quizá revista de historia. No he obtenido de ella más referencia que la que hace Caballero Venzalá en su diccionario. En 1902 se funda El Noticiero, un semanario que se declara independiente, de tono ligeramente progresista, que dirige Luis Moreno Iriberry, pintor y escritor, a quien anteriormente hemos visto dirigiendo La Crónica, de quien El Noticiero tiene mucho de continuación. Comienza a publicarse hacia julio de 1902 y la prolongará, siempre como semanario, durante
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119 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 más de una década, pues se editaba todavía a finales de 1912. Debió desaparecer en 1913, tras publicar más de 500 números. Se distinguió por sus campañas en favor del ferrocarril de la Loma y su seriedad. Probablemente bordeó los 500 ejemplares de venta. Quizá sea anterior a El Noticiero otro semanario, El Ideal; sabemos que cesa en junio de 1903, pero no está clara su fecha de aparición, si bien las primeras referencias apuntan a finales de 1902. Es el órgano del partido conservador en la ciudad en este período, una vez se extingue El Ideal Conservador, del cual viene a ser claro heredero, y El Defensor de la Loma, que también debió terminar en los primeros meses del nuevo siglo. Al concluir el 1902 o primeros días de 1903 aparece otro semanario, Los Cerros, cuya ideología no hemos podido establecer. No se publicaba ya en 1904. Finalmente, cerrando este período de crisis abierta por la pérdida de las últimas colonias, al fin tendrá Úbeda su primer cotidiano. Se publica a mediados de 1903; es el Diario de la Loma, pero su existencia —igual acontecerá con los diarios que en años sucesivos surgen en la ciudad— es efímera, unos pocos meses o incluso unas pocas semanas. Periódico al parecer independiente, o más probablemente simplemente noticioso. En suma, con un máximo de siete publicaciones simultáneas en el último trimestre de 1898, Úbeda cuenta ya en estos años con una pluralidad de títulos elogiable. Evidentemente dominan las publicaciones afectas al sistema —partidos conservador y liberal—, pero no faltan algunos periódicos más o menos independientes y alguno fugaz de tono progresista. Dominan los semanarios, pero comienzan ya los bisemanarios, lo es El Pueblo, lo será pronto La Opinión, martes y viernes, y lo es en algún momento El Defensor de la Loma. La prensa ubetense, además de más nutrida se hace más ambiciosa, lo que explica el salto adelante que supone la aparición del Diario de la Loma. Desgraciadamente, la falta de colecciones de muchos de estos periódicos y la ausencia total de ejemplares de otros, nos impide, como siempre, una valoración más exacta y minuciosa de la sin duda rica prensa ubetense de principios de siglo; prensa por cierto, y dentro de la inevitable caducidad de los periódicos de la época, menos efímera que la jiennense y, sobre todo, que la linarense. De tiradas siempre modestas —no parece que ningún título superase los 500 ejemplares de venta consolidada—, de mera información local o a lo suma comarcal, con formatos pequeños —aunque predominan ya los tamaños tabloides— y siempre, salvo algún número extra, las consabidas cuatro páginas. La crisis derivada de la pérdida de las últimas colonias, Cuba, Filipinas y Puerto Rico y de la guerra con EE. UU., deja huella visible en esta prensa. 8.4.- Otras localidades. El conservadurismo de la prensa iliturgitana. Junto con Jaén, Linares y Úbeda, dos ciudades jiennenses, Andújar y La Carolina, siguen ofreciendo en estos años una prensa continuada, que no hará sino aumentar en número con el paso de los años. Sin embargo, tardarán todavía varios en aparecer títulos que consigan consolidarse. En Andújar se publica, como vimos, en el conflictivo 1898 El Ideal de Andújar, que continúa en 1899, año en que aparece fugaz El Eco de la Montaña y en el que quizá se publicase también La Linterna, cuya aparición anuncia El Pueblo Católico, de Jaén; tal vez
126 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 números— posibilita un cierto agrupamiento de los lectores de extrema derecha, lo que ayuda al mantenimiento de El Pueblo Católico, hasta finales de 1909 bisemanal y convertido entonces en diario, siguiendo los pasos de órganos como La Independencia, en Almería, o Gaceta de Sur, en Granada. En el censo de 1913, tantas veces citado, El Pueblo Católico figura con 1.500 ejemplares de venta y 37 personas en plantilla, esto ultimo representa un numero objetivamente alto, seguramente se han contabilizado como redactores a los colaboradores habituales. Dirige El Pueblo Católico el 31 de diciembre de 1909 —cuando comienza a publicarse diariamente— José Valladar Serrano (Granada, 1844-Jaén, 1918), maestro, vicepresidente de la Real Sociedad Económica de Amigos del País, que estaba al frente del periódico desde noviembre de 1907, al que sucederá Clemente Santamarina Muñoz, licenciado en Filosofía y Letras y funcionario de Tabacos, quien dirigirá el vespertino durante una década41. Antes lo ha dirigido, en el periodo 1905-1907, Fernando Fernández Morales, a quien sucede Valladar. Redactor jefe y hombre clave en los primeros años como diario es Eufrasio Alcázar Anguita (Jaén, 1891-Madrid, 1984), que en 1913 marcha a El Debate, de Madrid y luego será catedrático del Instituto de Guadalajara. El Pueblo Católico se mantiene siempre fiel a su ideario integrista, es periódico de un reaccionarismo fiero, que sigue atacando al liberalismo cuando —con los años de la Dictadura— ha pasado a simple recuerdo histórico; alguno de sus directores le dan un carácter más informativo (siempre en términos relativos), así ocurre en la etapa de Fernández Morales; pero por lo general el periódico no se significa por su dinamismo noticiero sino por el tono dogmático y monótono. En enero de 1917 celebra —con Santamarina de director— sus 25 años de vida y constata con orgullo que sigue fiel a la línea iniciada en 1893. Pasada la euforia de las elecciones de 1905, el republicanismo decae en Jaén y en toda la provincia (en 1907 alcanza su punto más bajo con apenas 623 votos). De ahí que si bien continúan apareciendo periódicos en la capital y Linares —mucho más raramente en el resto de la provincia, excepto La Carolina— éstos tienden a ser más escasos conforme avanza el siglo, si bien el peor período será el bienio 1907-1908. Ya vimos que afecto al republicanismo, pero sin disciplina de partido o tendencia, se publica desde 1903 Látigo Rojo, que tiende a representar la extrema izquierda del momento. En 1904 lo veremos combatir al liberal Rafael del Nido, presidente de la Diputación, y en mayo de 1908 Fausto Gilabert conocerá la cárcel; periódico de escándalo, más que ideológico, conseguirá tanta popularidad a ciertos niveles como desprestigio a otros; en 1913 afirmaba tirar 1.200 ejemplares. Durante todo el segundo lustro de la década inicial del siglo, Látigo Rojo es el único periódico republicano que se sostiene; aunque otros surgen, son menos en número que en los años precedentes y como siempre efímeros. En la capital, el federalismo se mantiene como corriente mayoritaria, al contrario que en Linares, donde el partido republicano progresista de Ruiz Zorrilla y luego el radicalismo de Alejandro Lerroux son hegemónicos. El federalismo es además la corriente que representa la izquierda dentro del movimiento republicano y en Jaén comienza a producirse un trasvase desde el federalismo al socialismo. Ya se vio que desde 1902 los socialistas tienen un órgano de expresión en la ciudad, El Obrero. (41) Son numerosos, y es justo destacarlo, los periodistas jiennenses que dejaron algún ensayo sobre periodismo. Santamarina, por ejemplo, publicó en 1918 un curioso ensayo, Proyecto de una Escuela de Periodistas y posteriormente, en Buenos Aires, un Manual de Periodismo. Antes de El Pueblo Católico había dirigido La Defensa, en Málaga. A finales de los años veinte marchó a Argentina, en cuya capital redactó El Diario español.
127 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 Extinguido en 1904 El Gladiador, queda El Campeón, federal, que llega al menos a diciembre de 1905. Luego, tras las elecciones de ese 1905 —canto de cisne del republicanismo en la provincia, pues nunca alcanzará ya, durante la Restauración, igual número de votos— nace y muere Vida Nueva, semanario federal que dirige el infatigable Eduardo Solís Reig. Otra excepción en el empobrecido panorama es la publicación en la capital de un título bien conocido, El Clamor del Pueblo, que aparece en Jaén en 1906 y 1907, hasta el fallecimiento, en este último año, de Rufino Gámez Bravo. El Clamor del Pueblo viene a ser la antítesis de Látigo Rojo.Por fin en 1909 aparece Federación, un intento atrayente de periódico republicanosocialista; sale justamente en el momento en que los dos sectores antidinásticos van a ensayar —elecciones de mayo de 1910— ir juntos a las urnas. Se afirma «semanario político, órgano regional de la federación republicano-obrera», lo dirige Eduardo Solís Reig. Aparece en julio y —al menos el único número que han podido ver, el 3, de fecha 20 de dicho mes— tiene mayor calidad que la mayoría de sus colegas. Sin embargo, Federación no cuaja, es posible que por divergencias entre las dos corrientes; desaparece por ello el mismo año en que sale. No obstante, superando el profundo bache de años precedentes, el federalismo se reanima en la ciudad poco a poco y así el 7 de diciembre de 1910 aparece Jaén Federal, que dura varios años y al que en 1914 sustituye Bandera Federal. Antes, sin embargo, se ha producido la irrupción en el panorama político provincial del partido republicano reformista. La consecuencia será la aparición de Jaén Reformista, periódico que dirige José Flores de Lemus —aunque oficialmente lo hace un consejo de redacción—, hermano del gran economista jiennense, Antonio Flores de Lemus. Publica su primer número el 7 de abril de 1913, y aparece como semanario; se edita en los talleres de El Liberal de Jaén. José Flores de Lemus es vicepresidente del Casino Republicano Reformista, y consigue darle al periódico calidad e interés; pero los medios financieros del partido son escasos. Jaén Reformista se publica durante más de un año, luego cesa y reaparece, más efímeramente aún, en 1915; para extinguirse ya definitivamente. La última referencia que sobre él hemos obtenido es de mayo del aludido 1915. Era, sin duda, periódico deficitario; el número 52, de 7 de abril de 1914, por ejemplo, justo al año de vida, no incluye apenas publicidad. Transitoriamente el republicanismo se recupera en la ciudad. A Jaén Federal y Bandera Federal sigue, en septiembre de 1915, Ciudadanía; probablemente era asimismo publicación republicana El Intransigente, que se publica en 1916-1917. Periódicos todos ellos semanales y, a excepción de Jaén Federal, que debió durar unos tres años, efímeros. Se repite entre los republicanos la situación que vimos a principios de siglo: incapacidad para organizar diarios o trisemanarios en la ciudad y aparición frecuente de modestos periódicos que mueren pronto víctimas de la falta de lectores y, acaso más, de las rivalidades internas. Esta situación se mantiene cuando, en 1917, el sistema de la Restauración entra en crisis; pero si crisis hay entre los partidos del sistema —liberales y conservadores— mucho más aguda es en el seno del republicanismo. A la izquierda del federalismo, el socialismo sigue pujante su camino. El Obrero, aparecido en 1902, mantiene su publicación quincenal hasta 1904; se extingue hacia finales de ese año —se editaba todavía en mayo, cuando Alfonso XIII visita la ciudad—, pero tendrá pronto un continuador; el 15 de marzo de 1905 comienza El Defensor del Obrero, también periódico quincenal editado por el centro obrero y dirigido probablemente por José Trinidad Malmás. Por esa fecha el socialismo comienza a ser una realidad a tener en cuenta en la
128 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 provincia. En octubre Jaén ofrece 1.315 afiliados a la UGT, es decir, más que las siete restantes provincias andaluzas juntas. En las elecciones de diciembre de 1905 los votos socialistas jiennenses suponen el 6 por 100 del total de votos del PSOE en España, destacando en términos relativos los obtenidos en Mancha Real (400 votos), La Guardia (70) y Porcuna (138), en tanto en Jaén (80 votos) y en Linares (100) la influencia socialista es porcentualmente menor. Es probable que El Defensor del Obrero se extinguiese tras las elecciones de finales de 1905, pues el socialismo atraviesa a partir de entonces en la capital un cierto bache hasta final de la década. Ya vimos que en 1909 hay un intento fallido, de periódico republicano-socialista, Federación. En 1910 los socialistas lanzan Jaén Obrero, que se publica, al menos, durante dos años, pero que no consigue continuidad pues en la estadística oficial del 1 de abril de 1913 ya no figura, y no he encontrado ninguna referencia que confirme que seguía en publicación con posterioridad, aunque la cabecera reaparece en 1918. En los años siguientes veremos aparecer varios periódicos que, sin ser exactamente órganos oficiales del PSOE, son inequívocamente periódicos pro-socialistas. Es el caso de El Resumen, que surge a principios de 1914 como periódico modesto dirigido por Antonio Ávalos Presa, y cesa en 1915 para reaparecer a mediados de 1917. En 1915 surge otro periódico afín al socialismo y de extraño título, El Cid; lo dirige José Morales Robles y dura cerca de un año. Antonio Ávalos Presa y José Morales Robles son dos ejemplos significativos de la situación de los socialistas en los medios de comunicación jiennenses. El primero es redactor de diversos periódicos liberales de la ciudad —caso de La Lealtad—, desde que en 1911 llega a Jaén hasta 1914 cuando lanza por su cuenta El Resumen, decenal, formalmente periódico independiente, pero que defiende el ideario socialista y está próximo al regionalismo que por entonces comienza despertar en Andalucía; pero no tiene suerte en la empresa y al dejar de publicarse este periódico progresista vuelve a colaborar en otros periódicos de la ciudad — El Eco de la provincia, Claridades, los dos más o menos liberales— hasta la aparición en 1916 de un periódico independiente de talante progresista, El Defensor, luego volverá a intentar, en 1917, sostener un nuevo periódico propio —El Regionalista, continuador, en diciembre, de El Resumen— también sin éxito, y finalmente será elemento activo en Jaén Obrero, socialista. José Morales Robles es durante varios años regente del diario liberal La Lealtad, luego decide también independizarse y lanzar en 1915 El Cid, efímero intento de periódico independiente y cercano ideológicamente al socialismo; tampoco le acompaña el éxito en el intento, pero José Morales Robles gana en experiencia y crea Gráficas Morales, establecimiento en el que se imprimirán en adelante, durante varios lustros, los periódicos socialistas jiennenses. Así, Jaén Obrero (1918) tendrá imprenta afín y podrá sostenerse durante un lustro, lo que no había conseguido hasta entonces ningún periódico afecto de forma más o menos oficial al socialismo. Durante todo este período y el siguiente, el anarquismo no llegará a lanzar periódicos en la ciudad (sí en Linares); las ideas libertarias tienen escaso predicamento en una provincia devenida ya feudo socialista. Junto a la prensa de información general vinculada más o menos declaradamente a los partidos y corrientes políticas, aparecen también en estos años periódicos independientes, sector menor por el número de sus publicaciones, pero ya relevante. El principal con mucho de estos periódicos es El Liberal de Jaén, que dirigido por Eduardo Osuna Guerrero mantiene su publicación a lo largo de todo el período, convertido desde principios de siglo en el decano de la prensa provincial, conocerá en las dos primeras décadas del siglo sus mejores años.
129 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 Presume de ser el periódico de mayor tamaño de la ciudad y es desde luego el primero —y uno de los pocos— órganos jiennenses que se aproxima al formato «sábana». Periódico en general independiente, debió ser por estos años buen negocio, pues ofrece un contenido en publicidad muy superior al de sus colegas. Con todo, la fachada es mucho más optimista que la realidad. En febrero de 1913, cuando el periódico está en su año XXV y lanza el número 3.500 afirma tirar 16.000 ejemplares, en tres ediciones diarias. Sin embargo, la estadística oficial del mismo año afirma que tira 2.000 ejemplares; con todo, era posiblemente el título más difundido de la ciudad, pues aunque La Lealtad, periódico liberal, afirma a su vez vender 2.500, probablemente no llegaba a los 2.000. Como ya se indicó, puede también considerarse periódico independiente, al menos en su primera etapa —desde la aparición en 1906 al cambio de propiedad en 1908— el diario El Correo de Jaén. Quizá lo fuera también un efímero periódico de 1905, el Diario de Jaén, que dirigió Emilio Mesa. En 1906 se publicó La Opinión (¿republicano?), otro periódico efímero, y en 1907 El Jiennense, que dirige Román Lorenzo y que se afirma «defensor del comercio». Ignoramos la ideología de Luz y Justicia, periódico que, dirigido por José Cobo Siles, anunciaba El Combate de enero de 1908. Curioso periódico es A sangre y fuego, no periódico taurino como podría creerse, sino semanario independiente progresista, citado y elogiado por el órgano republicano-socialista de Linares El Educativo. Aparece en agosto de 1911 y tiene muy corta vida. En 1915 aparece fugazmente La Libertad, que dirige Pedro de la Garza, cuya ideología no hemos podido establecer y quizá fuera periódico independiente. A finales de 1914 Alberto Cancio Uribe, diputado provincial, lanzaba La Lucha, semanario de talante conservador, y Aurelio Álvaro de la Blanca (Úbeda, 1882-Jaén, 1957), el quincenal La Brújula, cuyo primer número data del 14 de abril de dicho año. Álvaro de la Blanca es un funcionario de Hacienda y persona de talante independiente, que impulsará en los años siguientes otros periódicos. Sí fueron en general periódicos independientes La Correspondencia —que en alguna etapa se llamó también La Correspondencia ilustrada—, que aparece en 1916, y El Defensor, trisemanario que surge en el mismo año. En el número del 15 de septiembre de 1916 de este último Alfonso Barea Molina, inspector jefe de enseñanza primaria de la provincia, publica un artículo, «El retablo de maese Pedro», en el que ataca al grupo que encabeza Pedro Poveda («se caza a las gentes, se domina un ramo de la vida pública, la enseñanza por ejemplo, y nos damos pisto de redentor y apóstol»), un artículo que divide a la opinión pública local. El gobernador civil interviene en favor de Poveda, al igual que los periódicos católicos, conservadores y liberales locales del momento, incluso el Boletín oficial del Obispado. El Defensor se queda casi solo, salvo el apoyo de Látigo rojo y algún otro título menor, a la hora de destacar el poder que el grupo que encabeza el sacerdote linarense está alcanzando en la provincia. En el liberal Claridades, se replica ese mismo septiembre de 1916: Si no fuese ya una costumbre atacar todo lo que es bueno, doleríanos ver combatida una fundación cuyas dos columnas principales son la caridad y el fomento de la cultura, cosa esta última de tanta estima y valía que forma parte integral aun de los programas más radicales. Finalmente, dentro del período histórico que concluye el año de la revolución rusa, 1917, hay que señalar la aparición en 1917 de Crítica, pero estos periódicos pertenecen en rigor al período siguiente, el de la crisis definitiva del sistema de la Restauración, y en él los
130 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 abordaremos. Al lado de todos estos periódicos de información general, los especializados constituyen un sector en continua expansión. El más nutrido es, por supuesto, el grupo de los periódicos literarios y satíricos, insistimos en que con frecuencia aparecen periódicos mixtos, promovidos por núcleos juveniles; junto a ellos, los propiamente literarios, de más envergadura editorial, tono serio y por supuesto más duración. En 1904 comienza a publicarse con carácter quincenal —frecuencia de aparición que mantendrá durante muchos años, pues llega hasta los veinte (se publicaba aún en 1922, según el Anuario de Andalucía de dicha fecha), la Revista Sanitaria de Jaén, excelente publicación especializada que difundía 350 ejemplares por número y dirigió el médico local Federico Castillo Extremera. Periódico similar fue Prensa Médica de Jaén, que surgió en 1911 y debió desaparecer en el siguiente año. El número 19 -15 junio 1912- consta de 4 páginas tamaño tabloide; la revista afirma estar en su segunda época, dirigida por un Consejo de Redacción. Posterior, y de menor duración aún, fue la Gaceta Médica de Jaén, que se publicaba en 1915. Más abundante es la prensa escolar y pedagógica. Desde finales del XIX mantienen su publicación La Defensa y la Revista del Colegio de San Agustín, esta última continuará apareciendo durante todo el período de la Restauración. En 1913 —censo del 1 de abril de dicho año— era semanal y difundía 460 ejemplares por número. Pero es La Defensa, dirigida habitualmente por Antonio Calvo Montalbán, el principal periódico dedicado a la enseñanza en la primera década; era órgano de la asociación de maestros y cesaba en 1912. En 1906, empero, le nacen dos competidores. Uno, modesto, es El Educador, órgano del Colegio San José, de breve duración, dirigido por el director del centro, Isaac Mateos Párraga; mucho más importante es La Enseñanza Moderna, «revista profesional y literaria», que aparece en enero de 1905 dirigida por el que es director del Colegio de Santo Tomás, Federico Muñoz Belguerías, abogado y licenciado en Filosofía y Letras, quien fallece en mayo de 1907; le sucede entonces al frente de la publicación Enrique Mozas Guerrero. La Enseñanza Moderna se transformará luego, 1911, en La Cultura, semanario de larga trayectoria, pues llegará hasta los últimos días de la II República; periódico decenal en unas etapas y semanal en otras, en 1913 difundía 400 ejemplares, que luego reducirá a 300. En 1909 aparece otro semanario similar, El Ideal Pedagógico, que vive al menos un lustro, pues seguía editándose en 1913, cuando difundía 300 ejemplares. Su primer director, e impulsor, es Marceliano Escudero Lera, profesor de la Escuela Normal, que tras ser nombrado profesor de la Normal cordobesa, ya en 1913, es sucedido por Manuel Chillida, quien no acierta a mantener la publicación. Escudero es colaborador asiduo en esos años de El Pueblo católico y La Regeneración con artículos de temas educativos. Es probable que fuese también publicación dedicada a la enseñanza o a la divulgación de conocimientos Universidad Popular, revista mensual que surge en 1912 y se publica durante poco más de un año. En su línea, dos publicaciones de 1916, y dos publicaciones muy breves: La Información Profesional, dedicada al magisterio, y Estudios Pedagógicos. Ninguno aparecía ya en 1917. La segunda comienza en enero de 1916 y tiene a su frente al profesor de la Escuela Normal, Antonio Pasagali Lobo, futuro dirigente socialista. La prensa económica y administrativa ofrece igualmente títulos interesantes en estos años. La principal, a la que hemos aludido en capítulo anterior, es Jaén Minero. En enero de
131 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 1906 y con carácter decenal reaparece El Consultor Administrativo; mucho más sugestiva es la aparición en 1909 del Boletín de la Cámara de Comercio, publicación mensual que alcanza una difusión relevante, pues llega a tirar 1.300 ejemplares cada número. Llegará hasta las vísperas de la guerra civil. Su mejor periodo coincide con la etapa en que está a su frente Antonio Vargas-Machuca Mora. Efímero periódico de 1907 —aparece en octubre— es El Recaudador. Otra publicación relevante es El Fomento, que inicia su publicación en enero de 1908, dirigido por José Fernández Mesa, y la prolongará durante ocho años; carácter decenal y temas administrativos. En agosto del mismo 1908 aparece una extraña publicación, Floreal, estimable revista mensual dedicada a la agricultura, arboricultura y floricultura, que no tuvo el éxito merecido. Fue éste de 1908 año propicio por lo que se ve a las publicaciones agrícolas, pues en octubre iniciaba El Pueblo Católico la publicación de un suplemento semanal titulado La Agricultura como órgano oficial de la jefatura provincial de Fomento; lo dirigía Luis Carlos Tirado y duró de octubre de 1908 a diciembre de 1909. Colaboró asiduamente el ingeniero Cecilio Benítez Porral. Asimismo en 1908 apareció —en febrero— otra publicación, de nombre sugestivo, trayectoria efímera y contenido desconocido: Laboremos, quizá revista de contenido más o menos socioeconómico. En 1911 surgió La Bética Agrícola, otro intento de periódico agrario, que dirigió Manuel Suca y era órgano del denominado Centro agrícola comercial. No alcanzó duración y no debió ser publicación con altura similar a aquella gran revista que fue La Reforma Agrícola, que veíamos en 1866. Casi todas estas publicaciones agrarias reflejan únicamente el punto de vista de los propietarios agrícolas, aunque algunas introducen reflexiones de técnicos y especialistas, con frecuencia más objetivos. Heredera de Jaén Minero será Gaceta Minera (1911), publicación decenal, de corta difusión, 200 ejemplares, pero de excelente contenido como su antecesora. Se editaba todavía con carácter semanal en 1917, pero debió extinguirse por entonces. La dirigió Gabriel Ruiz Durán, corresponsal de ABC en Jaén por esos años.. En 1912 aparece El Foro, subtitulada «revista de derecho, administración y sociología», que tiene como director-propietario al abogado Pedro de las Parras Ruiz, una de las primeras figuras del andalucismo en la provincia —representó a Jaén en la asamblea de Ronda de 1918 y fue alcalde en 1923—. El Foro es decenal y en cada número ofrece 12 páginas tamaño folio con información detallada de los tribunales y juzgados de la provincia. La revista comenzó en enero de 1912, con 300 ejemplares por número, y así se mantuvo hasta 1915. Modesto periódico agrícola-ganadero de 1915 fue Jaén Pecuario, quizá sucesor de El Agrícola y Pecuario andaluz, decenal de 1914. Y de finales de 1916 o principios del 17, El Hogar Agrario, revista mensual que dirigió Rafael Carrasco Cobo. Hay que destacar la aparición en estos años de algunos periódicos taurinos —y en general de espectáculos—, por otro lado poco frecuentes en el periodismo jiennense. Lo fueron Palmas y pitos, que se publicaba en 1906 y reapareció varias temporadas más, hasta 1911. Lo dirigía Luis López, según El Pueblo Católico. Finalmente en 1917 anotamos la aparición de El Toro, decenal. Como prensa religiosa no política debemos consignar la aparición en 1910 del Boletín
132 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 Eucarístico, mensual que como órgano de la Adoración Nocturna ha mantenido desde entonces a nuestros días su publicación, excepción hecha del paréntesis de la Guerra Civil. En sus primeros años, un boletín de cuatro páginas en pequeño formato que se imprimía en los talleres de El Pueblo católico. Colabora con asiduidad, y organiza algunos números extra, Vicente Montuno Morente. De 1916 data el Boletín de las Academias Teresianas, continuador del que con el nombre de Boletín de la Academia de Santa Teresa de Jesús se publicó en Linares entre 1913 y 1916; publicación mensual, órgano oficial de la Institución Teresiana. Luego se editó en Jaén hasta 1920, año en que pasó a imprimirse en Madrid, donde la dirigirá Isabel del Castillo Arista (Linares, 1890-Madrid, 1932). Predominan los temas de la Institución y los pedagógicos, pero no faltan otros requeridos por cada circunstancia histórica. De esta publicación, como de su antecesora linarense, se conservan las colecciones completas en la sede jiennense de la propia Institución Teresiana. Afecta a la misma institución parece fue también otra publicación mensual, Las Marías, que se publicaba en junio de 1917. Semanario católico fue también, por supuesto, La Hoja Parroquial, que comenzó en 1909 editada por la parroquia de San Bartolomé, seguía aún en 1917 (Anuario de Andalucía), aunque es posible que con períodos de no publicación entre ambas fechas. Curiosa publicación será El Cuarto distrito, un semanario para defender los intereses del barrio de San Pedro, en cierto modo precursor de la prensa de asociaciones de vecinos de medio siglo después. Se imprime de septiembre de 1916 a octubre de 1917, lo impulsa y dirige Ricardo Velasco, concejal, afín al Partido Liberal tendencia demócrata. La prensa satírica está ya en estos años en plena decadencia. La fomentan a veces grupos juveniles, que lanzan esa prensa entre festiva y cultural, tan habitual en la ciudad. Probablemente a este género, propicio a títulos efímeros como pocos, pertenezcan muchos periódicos de denominación más o menos extraña y fugacidad sin excepciones que nos encontramos entre 1904 y 1917 inclusive. Veámoslos. La Adormidera es una publicación que dirige Celedonio Carrasco; aparece intermitentemente desde 1905 a 1908 y tiene incluso una publicación rival, La Calabaza. Entre el humor, la literatura y la cursilería siempre, La Adormidera se afirmaba «dedicada a las bellas señoritas de la capital». En 1907 aparecieron La Ira, El Tambor (número uno, en agosto), Calinez y El Kake WaIk. De 1913 son Fuera caretas, que dirigió Pablo Muñoz, y El Zipi-Zape. De 1914, La Fusta y El Guasón. A partir de entonces el género decae y los títulos se hacen cada vez más raros. Ninguno duradero. Fuera de estas iniciativas juveniles, otras publicaciones culturales y literarias de mucha más importancia aparecerán en estos años. Cronológicamente, la primera es Arte. Comenzó a publicarse en octubre de 1908 dirigida por Agustín González Jiménez, catedrático del Instituto; estaba impresa en el establecimiento de El Correo de Jaén y se declaraba «revista literaria mensual». Cada número consta de 32 páginas, más portadas, de formato cuartilla; esencialmente literaria, escribieron en ella Ángel Cruz Rueda, Luis González López —hijo del director—, Juan José Molina y Eduardo de Ory, entre otros. Debió publicar no más de una docena de números42. De 1909 es otra publicación similar, pero de menor entidad, La (42) En la Hemeroteca de la Casa de los Tiros de Granada se encuentra el número 8, de mayo de 1909.
133 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 Mujer Andaluza, que publica el primer número en septiembre. La principal publicación del período —y sin duda el principal periódico cultural en la historia del periodismo jiennense, capital y provincia— aparece en enero de 1913. Es la revista Don Lope de Sosa, que dirige, redacta y financia Alfredo Cazabán Laguna. Periódico mensual, de 32 páginas formato cuartilla por número, a una columna, que con una tirada oscilante entre los 500 y los 1.000 ejemplares (en el censo de 1913 figura con 700, en el de 1920 con 1.000) anima Cazabán y que como obra personalísima no le sobrevive. Cesa en diciembre de 1930, con el número 216. Desde una perspectiva actual, Don Lope de Sosa es una revista con grandes virtudes y grandes defectos. Es, sin duda, desde el momento de su aparición, una publicación arcaizante, obsesionada por la Edad Media y, en general, la antigüedad jiennense, ajena al mismo tiempo a la actualidad cultural española o internacional, y por supuesto a las nuevas corrientes del pensamiento; conservadora —a veces sencillamente reaccionaria— en sus juicios, a cambio Don Lope de Sosa es un catálogo enorme en sus dieciocho años justos de vida de temas jiennenses, de curiosidades y datos sobre la provincia, la revista alerta sobre la riqueza de la provincia en restos de la cultura ibérica o la monumentalidad de ciudades como Baeza o Úbeda. Afortunadamente, de Don Lope de Sosa han sido muchas las colecciones conservadas y se puede consultar en diversos centros jiennenses y en las Hemerotecas municipal de Madrid y de la Casa de los Tiros en Granada, ha sido objeto también de una edición en facsímil y su colección, digitalizada, está disponible en la Biblioteca Virtual de Andalucía. En el Boletín del Instituto de Estudios Jiennenses aparecieron unos índices muy completos de la publicación. En cada número Cazabán incluye la biografía de algún personaje giennense relevante, escritores, médicos y políticos en especial, siguen varios artículos de contenido local, con estimable aportación gráfica, de colaboradores, más dos o tres textos propios. Cierra el número una crónica de actualidad social y cultural provincial y una sección necrológica, lo peor del número, por el servilismo de su redacción. Todas las mujeres fallecidas son virtuosas, piadosas o caritativas, todos los hombres son laboriosos, respetables, caballerosos, todos los sacerdotes cultos y respetados, todos los funcionarios ilustrados, todos los militares leales servidores de la patria. Pero el servilismo de Cazabán asoma en muchos aspectos, así lamenta que la Casa del Pópulo de Baeza vaya a ser adquirida por un anticuario para desmontarla y trasladarla – finalmente la compra el ayuntamiento baezano por 4.000 pesetas-, pero elogia que el dueño de La Regeneración, el periódico que dirige, José Prado y Palacio, compre y desmonte un patio renacentista con fuente en Andújar, el de los Marqueses del Puente, para instalarlo en su finca, El Pilar, en Espeluy, a lo que dedica un amplio reportaje repleto de elogios (septiembre de 1921). La nómina de publicaciones culturales de interés se completa con Ensayos, que publica su primer número en octubre de 1916 y tiene entre sus promotores a Ángel Cruz Rueda y Luis González López (promotores también como ya indicamos, de Arte), así como a Enrique Llavero y Manuel de Quero Morente (ideológicamente situados éstos a la izquierda de aquellos); esencialmente literaria, cada número constaba de 16 páginas de formato cercano al de una holandesa, revista —como tantas publicaciones culturales— de economía precaria que obliga a períodos de no publicación y que a trancas y barrancas llegará hasta 1919. La voluntad inicial de ofrecer una revista mensual no se concreta y la publicación aparecerá cada dos o
134 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 tres meses, edita en total 16 números.. Su nómina de colaboradores es la más amplía del periodismo cultural giennense anterior a la guerra civil, de Azorín o Unamuno a Gabriel Miró o Concha Espina. No he podido comprobar si se publicó en 1914 El Censor, cuya aparición anunciaba El Pueblo Católico, quien afirmaba que iba a ser dirigido por Carlos Robles. A fines de 1914, en la revista Obulco, de Porcuna, se anunciaba la aparición de El cuento andaluz, como revista literaria promovida por Juan Lamoneda y Manuel Quero, con una novela corta en cada número, el primero incluiría un texto inédito de Patrocinio de Biedma. Si llegó a salir, debió tener corto recorrido. Pese a la consabida debilidad en el número de diarios, uno o dos normalmente, tres en alguna coyuntura, como 1910-1911 (El Pueblo Católico, La Lealtad y Correo de Jaén), las dos primeras décadas del siglo pueden considerarse una etapa brillante para el periodismo jiennense. La estadística oficial referida a 1913 señala que la capital es entonces la sexta ciudad española por densidad de publicaciones –número de cabeceras en relación al de habitantes-: hay un título por cada 1.461 habitantes, algo por debajo de Madrid, pero por encima de Barcelona, Sevilla o Valencia, y hay notable diferencia con las vecinas Córdoba (uno por 6.683 personas) o Granada (uno por cada 4.256). En ese contexto se explica que por fin cuaje la creación de una Asociación de la Prensa en Jaén, lo que se logrará en 1911. Serán sus primeros presidentes José Valladar Serrano y luego Juan José Molina Hidalgo, médico, colaborador de numerosas publicaciones locales, con Francisco Arias Abad de secretario. La asociación tiene en sus primeros tiempos más de animadora cultural que de defensora de sus integrantes, aunque colabora en un proyecto de colegio abierto a huérfanos de periodistas. No tiene propiamente sede, carente de ingresos estables y relevantes, su modestia es evidente. Promueve una fiesta anual en loor de Bernardo López García, lápidas en memoria de periodistas fallecidos y juegos florales. En 1914 tiene 24 asociados43. 9.2.- La modernización de la prensa linarense. El período 1904-1917 representa si no cuantitativa sí cualitativamente el mejor de la historia del periodismo linarense, especialmente en lo que concierne a los diarios; ciertamente, no veremos ya una eclosión de títulos como la producida en el fin de siglo, pero los que aparecen tienden a ser más duraderos y, sobre todo, veremos cómo la ciudad cuenta normalmente con varios diarios en publicación simultánea. Linares, que ve disminuir su población en los primeros dos lustros del siglo, aumenta luego en los años diez y sigue creciendo en los años veinte, si bien tiende a incrementar sus habitantes ya a menor ritmo que la capital provincial. En cualquier caso, Linares sigue siendo el eje económico de la provincia, en tanto Jaén es el eje político. En la capital, como hemos visto, el número de periódicos es alto, pero en Linares abundan más los diarios, es decir, los periódicos realmente importantes. Comencemos el análisis del período precisamente por los diarios. Ya vimos cómo la ciudad inicia 1904 con dos diarios consolidados, el matutino El Noticiero y el vespertino El Popular. El primero es un diario que paulatinamente aumenta su venta y su prestigio y que (43) Manuel López Pérez, obra citada, pp. 39.
135 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 inicia en estos años una expansión extralocal, preferentemente hacia una ciudad tan similar como es La Carolina, donde llega a tener redacción y administración propias y a la larga obliga a modificar el título, que de El Noticiero de Linares quedará en El Noticiero a secas. Tipográficamente es un periódico modesto, que no toma partido —los editoriales están ausentes en los contados números que de este periódico hemos podido leer—; su porcentaje de publicidad es elevado, señal inequívoca de que tiene buen número de lectores; se afirma siempre «diario independiente». Similar es el caso de El Popular; este periódico llegó a su número mil en los últimos días de 1902, siguió publicándose en 1903 y 1904, para extinguirse luego durante tres años y reaparecer en diciembre de 1907, de forma que en mayo de 1910 lanza el número 2.500, y unas semanas después un número extraordinario con ocasión de la suspirada creación (julio de 1910) de la Escuela Superior de Artes Industriales en la ciudad. El Popular mantuvo su publicación hasta 1912, lanzando en total por encima de los 3.000 números, en la misma línea que El Noticiero, es decir, como periódico esencialmente de noticias, apolítico, pero muy respetuoso para con los poderes y los poderosos locales. Es esencialmente un negocio y a ese objetivo se subordina todo. Muchos números los abre con un anuncio a toda página y con frecuencia los contenidos publicitarios aparecen con las mismas características que los informativos. La impresión es muy deficiente y la opinión propia realmente escasa. En 1905 veremos nacer El Regional, estrella fugaz en el cielo periodístico linarense. Comienza en febrero de dicho año y muere a los pocos meses. Por las mismas fechas comienza otro cotidiano que lleva como título Diario de Linares, aunque en alguna coyuntura -1906- lo reduce a El Diario, que se publicará entre febrero de 1905 y octubre de 1908. Posterior es El Radical, que aparece a principios de noviembre de 1907 y cesa en diciembre del mismo año, diario republicano muy improvisado y por ello de duración muy breve afecto al partido del mismo nombre que encabeza Alejandro Lerroux, que no se integra, en las elecciones de ese año, en la coalición de Unión Republicana. El principal diario linarense de los que surgen estos años será El Porvenir. Lo dirige José Sánchez González, que es también su propietario, persona de ideología republicana aunque con los años evoluciona hacia posiciones más moderadas, cercanas a los liberaldemócratas, y luego marcha a Madrid; redactor jefe inicial es Roger Escámez López; publica sus primeros números en octubre de 1904 y sigue publicándose a finales de 1907, como vespertino, cuando se fusiona con El Liberal, en proceso complejo que, además, no cuaja. El Liberal de Linares, afecto igualmente al Partido Liberal, había reaparecido en septiembre de 1907. La primera etapa la inició en octubre de 1904 y la concluyó en enero de 1907, período en el que lo dirige Lisardo Jiménez. Ahora tiene a su frente a Juan Molina Mendoza. La fusión de El Porvenir de Linares y El Liberal de Linares da origen a El Heraldo de Linares, que comienza a publicarse en noviembre de 1907, al parecer, cosa insólita, con dos directores, Juan Molina y José Sánchez. Los heraldos –comenzando por Heraldo de Madridson por lo general, en estos años, periódicos liberal-demócratas, cercanos a la figura de José Canalejas.
142 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 de enero a abril de dicho año. Antes, en 1906, ha aparecido un fugaz periódico satírico, El Coco.Año especialmente propicio a estas publicaciones es 1913, pues salen Vida Andaluza, efímera revista; Linares Gráfico, mensual que comienza en agosto, también de corta vida, y finalmente, en diciembre Juventud46. Comenzó el 10 de diciembre de 1913, editada por la Federación Escolar de Linares, como revista quincenal. Cada número consta de 12 páginas tamaño cuartilla, a dos columnas. La dirige Francisco Garrido Escobar. El último número que hemos podido leer de esta publicación es el 36, de fecha 25 de julio de 1915. Revista cultural sin especial relieve, pero siempre útil para conocer aspectos de la vida escolar linarense en los años diez. A sus páginas asoman desde escritores de la provincia, como el fértil Ángel Cruz Rueda, a un Azorín que aporta un artículo sobre la escuela. La Mujer es otra fugaz revista ilustrada, ésta de 1916, con José Moreno de León de director. Como prensa religiosa —ausente hasta entonces del panorama periodístico linarense— pero también pedagógica hay que destacar la publicación a partir de 1913 del Boletín de la Academia de Santa Teresa de Jesús, primera revista de la Institución Teresiana. Comienza el 5 de octubre y cesa el 27 de junio de 1915, tras lanzar 91 números, aunque conocerá nueva etapa en la capital provincial; publicación semanal, que ofrece el interés de los datos sobre los primeros tiempos de la Institución y los artículos del Padre Poveda. En el mismo 1915 en que desaparece dicho boletín, nace, inicialmente con carácter mensual, Fides, revista católica que hasta 1926, cuando se traslada a Baeza, redacta el párroco Francisco Martínez Baena. Con todo, hay que recordar que la principal publicación linarense —las de información general al margen— es en estos años la Revista minera e industrial de Linares y La Carolina, que comienza a publicarse en 1908 y sigue a la llegada de la Dictadura de Primo de Rivera, dirigida y financiada por Diego Molina Cledera, también director-propietario de El Noticiero. La Revista minera, metalúrgica y mercantil de Linares, que seguía publicándose a principios de 1903, desapareció en ese año; la nueva será, tras un paréntesis de cuatro años, heredera en buena parte de aquella. Como se deduce de todo lo anterior, el panorama de la prensa linarense se ha modificado sustancialmente en estos años; es ya una prensa «adulta» en la que predominan los diarios y un incipiente sector —las revistas ilustradas— para clases medias; los diarios independientes son los más leídos y los más sólidos y el socialismo ha conseguido al fin consolidar títulos. El número total de periódicos en publicación es sensiblemente menor y raramente pasa de seis u ocho; la concentración de títulos ha comenzado. Sin embargo, esta primera modernización del esquema informativo linarense no tendrá un desarrollo progresivo y lineal en las etapas siguientes, por influencia de la irregular evolución –económica y demográficade la ciudad, que tras el relativo período de auge de 1914-1918, con ocasión de la primera guerra mundial, conocerá luego años de inequívoca postración. (46) Afortunadamente, se han conservado bastantes números de esta publicación en la Hemeroteca de la Casa de los Tiros de Granada.
143 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 9.3.- El dominio liberal en Úbeda. Pasadas las elecciones de 1903, que han supuesto el «canto del cisne» del republicanismo, la prensa de esta significación conoce una profunda crisis; en contraste con los primeros lustros de la Restauración, la veremos en adelante casi ausente de Úbeda. Por el contrario, las divisiones internas en el partido liberal tras la muerte del que ha sido su líder indiscutible, Sagasta, tendrán una especial repercusión en la capital de la Loma. A partir de estos años, y hasta prácticamente el final del período restauracionista, Úbeda dispondrá de una prensa afecta al partido liberal múltiple y normalmente mayoritaria respecto al conjunto de la prensa local. El 6 de agosto de 1904 aparece El Eco de la Loma, un semanario liberal en línea con Moret y luego Romanones, que financia Manuel Acedo Delgado, propietario agrícola. Como casi toda la prensa del sistema, clamará contra los caciquismos y por la regeneración, al tiempo que el propio periódico se convierte en espléndida muestra de vehículo caciquil. Así, veremos que desarrolla una campaña de oposición al descanso dominical —«va en contra del interés del obrero», llega a afirmar—. En los primeros tiempos lo dirige Francisco Mollinedo Ruiz de la Fuente, quien cesa en 1906; le sustituirá entonces el propio dueño del periódico, Manuel Acedo Delgado, quien lo dirigirá hasta su extinción, hacia 1912. Redactor jefe es entonces el escritor Cristóbal Pascual Delgado. Es, pues, un periódico de relativamente larga vida, que en general representará al liberalismo ortodoxo contra la corriente liberal-democrática de los seguidores de Canalejas, ala izquierda del liberalismo que en Úbeda tendrá buenos defensores, como veremos. Lanza un número extra en 1905 con ocasión del tercer centenario del Quijote, pero sin que la preocupación cultural sea especialmente relevante en sus columnas, donde se tocarán temas graves —el hambre, la emigración—, pero desde perspectivas muy superficiales. Pocas semanas después de El Eco de la Loma nace El Diario, el segundo intento de una prensa cotidiana en la ciudad. Aparece en diciembre de este 1904 dirigido por Gregorio García Valenzuela. Comienza fuerte y en enero aumenta su formato, pero pronto entra en crisis y ya en marzo publica sólo una hoja, dos páginas, para extinguirse en abril de 1905, sin llegar al centenar de números. Como siempre, falta capacidad financiera en la empresa editora y faltan lectores e ingresos publicitarios. Extinguido este diario, 1905 será ya poco activo, excepción hecha de la fugaz aparición de La Bomba, dirigido por Luis Garrido Latorre, el veterano periodista republicano, en la que será la última de sus empresas periodísticas y una de las más efímeras. Probablemente, La Bomba fuese un semanario satírico de corta vida. La misma suerte correrá a los pocos meses otro intento de prensa avanzada, La Fusta, que escrita por «gente joven», según definición de un colega, aparece en abril de 1906. Mantiene la publicación durante varios meses pero al final del año se boicotea su impresión en Úbeda y posteriormente en Linares. José Martínez Molina, el director, tiene que huir de la ciudad y pasar una temporada en el campo. Su contenido debió ser, por tanto, corrosivo, y es posible que alusiones muy concretas a los poderes locales llevasen a su extinción. No se publicaba ya en 1907. La Fusta tuvo también como director a Pascual Sáenz de Miera. En 1907 nuevo intento de diario, El Ubetense. Nace al iniciarse el año, con aspiraciones de periódico independiente —las ideologías están mucho más matizadas en los diarios que en
144 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 los semanarios locales— pero batirá toda una marca: desaparece en efectos a finales del mismo mes de enero, tras publicar apenas una veintena de números. En este año tendremos un nuevo periódico liberal, El Imparcial de Úbeda, que se pone a la venta en marzo; como toda la prensa del antiguo partido fusionista, bien financiada, tendrá más larga vida que los modestos intentos de diarios más o menos independientes, pues alcanzará un lustro. Con la aparición de este semanario, el liberalismo tiene en la ciudad tres órganos a un tiempo: el más veterano, La Opinión, que en 1907 pasa a dirigir Juan de Dios Molina, representará como siempre los intereses de Gallego Díaz; El Eco de la Loma, como vimos, es esencialmente ortodoxo, o sea, romanonista; el nuevo periódico, El Imparcial de Úbeda, representa los intereses de Miguel López Almagro, situado en el ala izquierda del partido. El trío se mantendrá curiosamente hasta 1912, cuando el asesinato de Canalejas trastoque todo el sistema de fuerzas internas del partido. Será por ese entonces cuando desaparezcan El Eco de la Loma y El Imparcial de Úbeda, manteniéndose solo La Opinión, quizá el único que tiene un núcleo de lectores fiel. Pero superado el bache de finales de 1912, de nuevo al año siguiente veremos surgir nuevos y numerosos órganos de los sectores del complejo Partido Liberal, hegemónico como vemos en el distrito frente a un republicanismo alicaído y a un Partido Conservador también débil. Durante estos años, 1907-1912, junto a los periódicos liberales apenas veremos mantenerse constante a El Noticiero, mucho más independiente. Bordeará también los 500 números antes de desaparecer en torno a ese año de ruptura que es en Úbeda el 1912 (probablemente en las primeras semanas de 1913). Se realizaba semanalmente en la Imprenta Nuestra Señora de Guadalupe. Este cuarteto —La Opinión, El Noticiero, El Eco de la Loma y El Imparcial de Úbeda— al mantenerse corta el camino a nuevas iniciativas periodísticas; coadyuva igualmente a esa parálisis momentánea la crisis económica de la ciudad, que acrecienta muy lentamente su población en los primeros años del siglo y que se estabiliza incluso en la década de los diez. Todo ello puede explicar que entre 1908 y 1910, inclusive, un trienio, no hallemos registrado ningún nuevo título en la ciudad, que si llegó a contar con algún nuevo periódico debió ser realmente efímero Es el caso de El Descanso Dominical, periódico que solo publicó un número, en 1908, dentro de la campaña pro supresión del trabajo en domingo, que tuvo en contra en la ciudad, como vimos, al periódico liberal El Eco de la Loma. En compensación, a partir sobre todo de 1913, se reaviva la creación de nuevos periódicos y Úbeda volverá a alcanzar, en un nuevo año de fractura política, 1917, la media docena de periódicos en publicación simultánea. El partido conservador, largos años sin órganos propios en la ciudad, lanza en 1911 —primeros días de febrero— La Verdad, un semanario que se declara expresamente órgano del partido y parece encontró cierto eco en la ciudad, a tenor de los dos números que de él he podido ver (n.° 71, del 7 de junio de 1912 y n.° 87, del 10 de octubre), que incluyen bastante publicidad. Sin embargo, el periódico debió cesar a principios de 1913; el censo oficial de publicaciones de abril de 1913 ya no lo incluye. En 1912 aparecen dos nuevos títulos, uno de ellos El 606, probablemente semanario satírico efímero, pues no hemos podido obtener referencias salvo de su mera existencia a finales de 1912. Don Toribio sí es periódico de algún interés. El número 19, único que he
145 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 podido leer, está fechado el 16 de marzo de 1913. Se declara, curiosamente, «periódico inofensivo»; apareció a principios de noviembre del 12. No debió publicar muchos números más, pues tampoco se le relaciona en la estadística oficial antes aludida ni en otras posteriores. Asesinado Canalejas en noviembre de 1912, la principal fuerza política de Úbeda, el Partido Liberal, se reorganiza, pero también parecen hacerlo otros partidos, entre ellos los diversos sectores republicanos. En efecto, en 1913 nacen en la capital de la Loma dos periódicos bien diferentes, pero propugnadores ambos del cambio de régimen; prensa republicana que llevaba muchos años ausente de la ciudad y que tampoco ahora conseguirá consolidarse. En febrero comienza El Radical, dirigido por Juan Casas Tamayo (Úbeda, 1888- 1934); publica su primer número el 19 de ese mes y se mantiene durante varios más, aunque cesa dentro del mismo año. Defiende al Partido Republicano Radical (Alejandro Lerroux) y como tal realizará campañas contra el lujo en la Iglesia y algunas otras de tono anticlerical; sin embargo, no es tan fiero el león como se afirma: en el número 5, informa que, a ruego de un grupo de sacerdotes, no publicará cierto sermón llamativo, pero que se trata de «la última vez que atiende estos ruegos». Como muchos periódicos ubetenses de estos años, se elaboraba en la Imprenta Nuestra Señora de Guadalupe. Desde este 1913 y hasta su muerte, Casas será una persona controvertida, pero puntal en el periodismo ubetense. A finales del año aparece El Reformista, órgano del incipiente Partido Republicano Reformista que lidera Melquiades Álvarez y que tiene en estos momentos varios núcleos en la provincia —en la capital, como hemos visto, publica por similares fechas Jaén Reformista—. El Reformista de Úbeda se publica por poco tiempo; se extinguía probablemente en las primeras semanas de 1914. En marzo de 1913 tiene una primera etapa, sumamente breve, Por los Cerros, una revista cultural que reaparecerá, con algo mejor acogida, diez años después. En 1913 sale también La Información, título que se repetirá años después. El de ahora es un semanario al parecer de contenido independiente que llegará hasta 1915. Este 1913 es, como se ve, año de incesante actividad periodística en la ciudad. Lo será también para el siempre potente Partido Liberal. El principal de los nuevos periódicos liberales es El Independiente, que aparece a principios de 1913. Resulta curioso que un periódico que es expresamente órgano del partido liberal y además de una concreta tendencia del mismo, adopte ese título, pero paradojas como esa no faltan nunca en la prensa local española. El Independiente se sitúa en principio en el sector liberal-demócrata, esto es, el liderado por Miguel López Almagro. El Independiente parece ser por ello una continuación de El Imparcial de Úbeda. Lo dirige Antonio Pasquau y nace como bisemanario. Sin embargo, en diciembre de este 1913 El Independiente modifica su título y pasa a ser El Liberal de Úbeda, afecto a la política de José Ignacio Sabater y con carácter de órgano casi personal. El Independiente reaparece en 1917, el 4 de agosto. Lo dirige Antonio Pasquau y tiene como redactor jefe a Leonardo Tobajas. Hemos visto el número 140, correspondiente al 18 de octubre de 1917, que declara año V de la publicación. Parece, pues, que el periódico incorporó en esta nueva etapa la numeración de la anterior (como era práctica común). Es este
146 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 número especialmente curioso, pues el semanario, que no oculta su pertenencia al Partido Liberal, pese al nombre, nos revela pintorescas alianzas para las elecciones locales de ese año; a un lado, el Partido Conservador ortodoxo más el sector demócrata del Partido Liberal, que teóricamente es su ala izquierda y que lidera en el distrito López Almagro; al otro, el maurismo y el sector liberal que encabeza Gallego Díaz; aquellos tienen como principal órgano a El Independiente, quizá revitalizado cara a las elecciones, y éstos a La Opinión. En cuanto a El Liberal de Úbeda, siguió publicándose durante 1914 y 1915, desapareciendo probablemente en este año. En cualquier caso no quedan suficientemente aclaradas las vinculaciones entre ambos títulos, pues en algún anuario se les relaciona publicándose simultáneamente. Los pactos antes citados entre liberales y conservadores evidencian que unos y otros son conscientes de lo mucho que les une y lo poco que los diferencia frente a una nueva fuerza ya en expansión en la provincia, el socialismo. Por otro lado, nos confirma el permanente hacerse y deshacerse de las familias políticas dentro de una ciudad pequeña como Úbeda. El 4 de septiembre de 1913 publicaba también su primer número —debió lanzar pocos— otro semanario político vinculado al partido liberal, Gente Nueva; es posible que solo se publicara durante septiembre-octubre. Aunque El Independiente afirmaba en 1913 tirar 1.800 ejemplares, se trata sin duda de una notoria exageración. Incluso los periódicos más leídos no debieron pasar en estos años de los 800 ejemplares. El Defensor de Úbeda sale en 1915; un periódico católico, cercano quizá al partido conservador, que lleva como subtítulo «informaciones locales de la provincia-política- agricultura». El número que hemos podido consultar correspondiente al 27 de julio de 1918, año IV, es el 143. Debió aparecer, pues, hacia octubre o primeros de noviembre de 1915. Es posible que cesase en 1918. Lo dirigía Juan Moreno Iriberry. En 1915 aparece también Úbeda por dentro, llamado no obstante a más larga existencia. Es un semanario que lanza Luis Garrido Uclés (hijo quizá de Luis Garrido Latorre) y que normalmente defenderá la política del partido liberal, si bien en su larga vida —llega hasta 1932— conocerá distintas orientaciones. A los dos años padece una primera crisis y así nos lo encontramos el 24 de marzo de 1917 en una segunda época —en esa fecha publica el número 7 de este etapa—. De nuevo veremos la pintoresca contradicción de afirmarse periódico independiente y ser al mismo tiempo órgano del partido liberal, sector histórico, con el Marqués de Villabrágima, hijo de Romanones, como jefe inmediato; Con 1917 entramos en un período crítico. El sistema de la Restauración hace agua por todas partes, y ello se acusa también en la prensa; durante este año surgen nuevos títulos y el tono medio es mucho más crítico respecto a los partidos conservador y liberal. Renovación y Don Quijote por la Loma son ejemplos de esa nueva prensa. El primero es un semanario que dirige Juan Casas Tamayo, hombre absolutamente veleta en su ideario, en parte porque vive solo del periodismo, pero que con este semanario intentará sacar adelante un órgano independiente. No tendrá mucho éxito en el empeño, pues aparecido el primer número en julio de 1917, cesará en el año siguiente. Don Quijote por la Loma es un caso especial; en rigor es un periódico promovido por el Partido Liberal, pero de un tono progresista inusual en la prensa del sistema. Publica su
147 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 primer número el 1 de marzo de este 1917, lo financia Cesáreo Pérez Almagro —alcalde local a la sazón— y lo dirige Manuel Campo. Con formato folio publica un promedio de 12 e incluso más páginas. Muestra una evidente preocupación por temas sociales —la emigración por ejemplo— y promueve un acercamiento entre propietarios agrícolas y jornaleros («el agricultor debe ponerse en contacto con lo centros obreros, en vez de perseguirlos y combatirlos»). Tiene buena acogida y en segundo número declara ampliar la tirada inicial —que quizá fueran 300 ejemplares- a 500. En la Imprenta La Loma, otra de las más activas de la ciudad en el primer cuarto de siglo, se imprime el periódico, que en el mismo año, en el crítico mes de agosto de 1917, cuando la primera huelga general de la historia española, se afirma semanario político independiente. Parece, sin embargo, que Don Quijote por la Loma no llegó a 1918. Al cerrarse este período, Úbeda contabiliza, pues, seis periódicos: el más veterano, La Opinión, está ya en su cuesta abajo, hasta el punto de que pronto lo veremos desaparecer temporalmente. José Gallego Díaz, inspirador siempre del periódico, muere el 11 de febrero de 1917 y el periódico conoce una crisis que aunque larga acabará con la veterana publicación. Ricardo Bajo, su director, defiende la existencia de una «corriente autónoma» en el Partido Liberal, frente a Don Quijote por la Loma y los demás periódicos liberales, que afirman la necesidad de una corriente única, en la que se incluyan los «demócratas». Pero los vaivenes del partido liberal en el distrito ubetense, íntimamente relacionados con la evolución de la prensa local, pródigos en personalismos y trasvases merecen un estudio propio. El «donde dije digo...» es por ello moneda corriente en la prensa ubetense de estos años. Con La Opinión se publican El Defensor de Úbeda, Renovación, El Independiente, Don Quijote por la Loma y Úbeda por dentro. Una coyuntura de auge, pero solo una coyuntura: en pocos meses ese número se reducirá sensiblemente. En 1913, La Opinión declaraba una tirada de 250 ejemplares, aparecía entonces cada cinco días, luego pasa a semanal. El más conservador es El Defensor de Úbeda. Ninguno de los seis se enfrenta directamente al sistema. Por otro lado, en contraste con los años iniciales del siglo, en los que como vimos contabiliza Úbeda varios intentos, bien que sin éxito, de diarios, la década siguiente carece de iniciativas similares, lo que viene a confirmar que los años diez son para Úbeda período de decadencia: se reanimará algo en los años veinte de nuestro siglo. En 1917, tras un atentado contra el director de Úbeda por dentro, Luis Garrido Uclés, los directores de los restantes periódicos —es el período en que Úbeda cuenta con seis títulos en publicación— suscriben un escrito protestando por el atentado y en defensa de la libertad de expresión. Ciertamente, esto ocurre en septiembre del 17, en años posteriores se deteriorará considerablemente el grado de unión entre los periódicos locales, conforme se acrecienta la tensión social. Los periódicos de 1917 son todos publicaciones afectas al sistema, de talante más o menos abierto, pero nunca rupturistas. 9.4.- La gran expansión de la prensa local. Adentrados ya en el siglo XX, la provincia de Jaén, especialmente lo que llamaríamos sus ciudades medias, va a conocer la mejor época periodística; el periódico, prácticamente reducido hasta entonces a las cabeceras comarcales, amplía ahora su presencia y cada población parece rivalizar con la vecina por tener órganos de prensa propios.
148 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 Curioso es el caso de Alcalá la Real, que entre 1900 y 1910 aumenta levemente su población, en contraste con el estancamiento de los últimos lustros del XIX, pasando de 15.973 habitantes en 1900 a 17.046 en 1910; luego perderá de nuevo habitantes y el censo de 1920 reduce sus moradores a 16.267. Esta situación tiene su reflejo inevitable en la prensa. La ciudad, tras varios años sin periódicos, llegará a tener dos simultáneos en 1908. En efecto, en diciembre de 1906 surge un semanario, llamado precisamente La Prensa, que continuaba publicándose todavía en mayo de 1908, cuando, según cita en periódicos andaluces contemporáneos, se adhiere a la campaña en pro de un ferrocarril que enlazase Jaén con Granada y Motril vía Alcalá. Por las mismas fechas se edita El Eco de Alcalá, aparecido en marzo de 1908, que seguía publicándose mediado 1909; funda este periódico decenal un maestro, Francisco de Paula Belber Guerrero, que lo dirige y redacta en unión de Fernando Alonso de León Utrilla, escritor local que muere fusilado durante la guerra civil; periódico conservador éste y probablemente liberal o independiente moderado su colega La Prensa. Extinguidos estos dos periódicos, queda la ciudad sin órganos propios hasta la aparición en 1914 de Gérmenes, periódico quincenal que promueve y dirige Luis González López (Jaén, 1889-1969), quien andando el tiempo será cronista de Jaén y antes director o redactor de diversos periódicos de talante conservador, como éste, que apareció en febrero de 1914, con tono esencialmente literario, pero conteniendo también información general, llegó hasta 1916. Vecina de Alcalá, Alcaudete contabiliza también desde los primeros años del siglo una prensa propia acorde con una ciudad que en 1902 supera la barrera de los diez mil habitantes. El primer título es La Amistad, un periódico quincenal que aparece en agosto de 1906 como órgano independiente que funda y dirige un médico local, José Llorens Moltó, quien lo mantiene durante poco más de un año hasta cesar en noviembre de 1907, tras haber pasado a decenal en abril. Llorens era el dirigente local del Partido Republicano Federal. El segundo intento será La Gaceta Andaluza, que inicia su publicación en 1911, periódico que aparece un domingo sí y otro no, y con el siguiente pintoresco subtítulo: «repoblación forestal, mercados, agricultura, industria, comercio y literatura». Aunque periódico de Alcaudete, se imprime en Jaén, en el establecimiento de los periódicos La Solución y El Fomento. Si consideramos que se dirigía a una ciudad pequeña y sin núcleo industrial o incluso comercial alguno, La Gaceta Andaluza es una publicación de gran duración, pues seguía publicándose en marzo de 1919 —debió cesar unos meses después, no se editaba ya en febrero de 1920—, bien que en dos épocas diferentes. En la segunda, dirigió el periódico Enrique Mata Burgos. Tenía normalmente La Gaceta Andaluza dieciséis páginas tamaño folio y un contenido bastante variado. La nómina de publicaciones de Alcaudete anteriores a la decisiva fecha de agosto de 1917, con la primera huelga general de la historia de España, se completa con La Hoja de Alcaudete, que aparece justamente en 1917 y parece fue un boletín entre cultural y religioso, pues llevaba como extraño subtítulo el de «Cultura y caridad». En Andújar, donde como vimos se editaban en 1903 tres periódicos, asistiremos en los años siguientes a la consolidación de algunos títulos. El Obrero Católico, aparecido en 1901, llega hasta 1909, al año siguiente la caja de ahorros local, que lo financia, lanza el Boletín del Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Andújar, que se publica durante el periodo 1910-
149 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 1913, con aparición mensual y circulación modesta, unos 400 ejemplares. Entre 1904 y 1906 veremos editarse en Andújar un título conocido, El Clamor del Pueblo, del infatigable Rufino Gámez Bravo; aunque no hemos obtenido muchas referencias de esta etapa, es de suponer que el periódico mantendría las características de sus anteriores épocas en Baeza y Linares. En 1906 aparece El Santuario de Nuestra Señora de la Cabeza, un boletín religioso, que dirige Diego Rodríguez de Vargas. En noviembre de dicho año publicaba el segundo número, y no debió lanzar muchos más. En cualquier caso, el 15 de enero del año siguiente, 1907, nace El Guadalquivir, llamado a ser el principal periódico de la historia de Andújar, y precisamente periódico ante todo católico, representante típico por otro lado de la prensa vinculada a una familia, los Bellido, que por esos años tienen una imprenta y un establecimiento de objetos religiosos en la ciudad. Funda El Guadalquivir Agustín Bellido Rubio, que lo dirigirá durante dos décadas, hasta su muerte, y le dará el tono católico y ultraconservador que tiene siempre el semanario, que sin embargo se afirma «periódico independiente». El Guadalquivir conseguiría afirmarse pronto y se convertirá en toda una institución en una ciudad en la que como vemos no abundan precisamente los periódicos duraderos. Y así, según el censo de publicaciones de 1913, difundía ya 1.000 ejemplares, cantidad en tomo a la que se mantendría muchos años, pues tampoco la ciudad, con 16.499 habitantes en 1910, daba para más. En los primeros años del semanario Rafael de Valenzuela Sánchez-Muñoz publica en sus páginas una serie de artículos, «Mirando al Santuario», que aparecerá luego, en 1912, en libro y más adelante dará título a una publicación religiosa local. Como ocurre siempre, la consolidación de un periódico tiende a disminuir el número de nuevas iniciativas; -con- todo no faltarán en Andújar nuevos periódicos en los pródigos años diez, así veremos en 1912 nacer La Crónica, que dirige el que es también su propietario, Francisco Trigueros Engelmo; presume de ser «semanario independiente» y tiene un marcado carácter conservador, como todos los periódicos de Trigueros -que será concejal en el ayuntamiento iliturgitano precisamente por el partido canovista-, quien con posterioridad lanzará El Popular y luego El Defensor de Andújar, éste de 1917 y aquel de 1914 ó 1915, todos semanarios conservadores y ninguno con trayectoria superior a un año. Trigueros dirigió otras dos publicaciones en la década de los diez, aunque no he podido comprobar que fuese también fundador de ellas —si bien es probable—, es el caso de La Verdad, que surge en diciembre de 1913, como sucesora de La Crónica y al igual que ella semanario conservador. Del mismo 1913 y de corta vida es Iliturgis, revista cultural. En general, el periodismo en Andújar se significa, como ya indicábamos, por su conservadurismo. Conservador, pero de mayor calidad que sus colegas es La Convicción, semanario maurista, que comienza a publicarse el 19 de junio de 1916 y que llega hasta agosto de 1919, tendrá a lo largo de esos poco más de tres años dos directores, Francisco Funes Pineda y posteriormente Juan José Gallego Blanco, que en los primeros tiempos era redactorjefe. Periódico excelente dentro de su contexto y con cierto ímpetu renovador, al menos en sus primeros números. Conservador es también La Opinión, que se editaba en 1917 (citado en El Pueblo Católico). El partido conservador y la prensa católica llenan pues la nómina de periódicos de Andújar en esta etapa; periódico católico será también El Adalid Social, mensual,
150 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 que fundan en enero de 1911 los Congregantes de San Luis Gonzaga y no alcanzará mucha vida. Ya hemos visto que El Guadalquivir difundía en torno a los 1.000 ejemplares en 1913, según declaraba; la mayoría de los periódicos locales —con excepción de los que aparecen en Jaén y Linares— no superan esa cifra. La Gaceta Andaluza, de Alcaudete, tiraba 500 ejemplares (en estos años, con escasa venta callejera o en quioscos, fuera de las ciudades grandes, tirada y difusión efectiva son muy similares). La Crónica, de Andújar, afirmaba también por el mismo año, 1913, tirar 1.000 ejemplares, pero es probable que no los alcanzase. Más escasa aún es la difusión de periódicos no consolidados, semanarios efímeros como La Pista, periódico festivo que surgió en 1916 en Andújar y que debió lanzar pocos números; en estos casos la tirada se sitúa en los 250 ejemplares. Baeza es otra ciudad en la que con el nuevo siglo se reactiva la aparición de nuevos periódicos, aunque aquí no veremos consolidarse ninguno de los que van surgiendo; en efecto, ningún periódico baezano de estos años supera el trienio de vida, en una ciudad con población estabilizada, cuando no en declive, como ocurre en los años diez. Baeza se titula un semanario político-literario que comienza el 22 de enero de 1905, dirigido por Lorenzo Aycar, y cesa en septiembre del mismo año, tras bordea los 40 números. Ya decimos que en Baeza no cuajan las sucesivas iniciativas periodísticas, pues en octubre de 1906 aparece el Heraldo de Baeza, periódico también de pocas semanas de vida y al que seguirá, en 1907, El Noticiero de Baeza. Del mismo 1907 es La vara verde subtitulado «sinapismo político-satírico», que tal vez fuese el mismo periódico que por estas fechas se publicaba en Linares y que, asediado por las denuncias y persecuciones, pudo refugiarse temporalmente en la más tranquila Baeza. De principios de los años diez es El Liberal de Baeza, que como denuncia el título fue órgano del Partido Liberal en la ciudad; por similares fechas aparece un título conocido, El Clamor de Baeza, periódico satírico, distinto sin embargo del que se editaba en los años ochenta del XIX, si aquél era obra personalísima de Rufino Gámez, éste se refugia en la socorrida fórmula del «dirigido por Consejo de Redacción». En 1911 aparece Norte Andaluz, título frecuente en la historia del periodismo en Jaén, y del que, en esa ocasión, sólo conocemos su mera existencia en ese año. En 1917, en septiembre, Cruz Roja, que dirige Manuel García Molina Marteli; ignoro si se trata de un boletín local de la Cruz Roja, como puede suponerse, o si se trata de un periódico de información más general que toma ese título. El más importante de los periódicos de Baeza de estos años es, sin duda, Idea Nueva, periódico que lanza el incipiente Partido Reformista, que llegará a contar con periódicos en el período 1913-15 en varias ciudades jiennenses, aunque ninguno estable. Idea Nueva, que se publica semanalmente, comienza el 11 de febrero de 1914 y vivirá justamente dos años, para cesar, con el número 102, en febrero de 1916, director y propietario del periódico (que ofrece una breve colaboración de Antonio Machado en uno de sus números) sería José Cejudo Vargas. El semanario, impreso primero en Linares —Imprenta San José— se realizaría luego en la Imprenta de Manuel Alhambra, de Baeza, establecimiento que fue espina dorsal de todo el periodismo local, e incluso del periodismo de La Loma.
151 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012
254 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 El panorama de las publicaciones jiennenses de los años cuarenta incluye también otras cabeceras religiosas, como Lux Mundi, publicación mensual de la Juventud masculina de Acción Católica, que comenzaba el año 1940 y alcanzará estimable duración, aunque paulatinamente irá espaciando su publicación, a largo de la década aparecerán un centenar de números y entrará en crisis ya en los años cincuenta. Su impulsor fue Fernando Cabezudo Sánchez (Jaén, 1914-2010), que la dirige de 1940 a 1947. Trimestral sería Mi Seminario, publicación que comenzaba en 1946 y llegaba hasta 1958. Era órgano del Seminario provincial, en el que también apareció, aunque con aire más informal, hacia 1957-1958, una revista multicopiada, Sodalitas, cuyo principal redactor fue Miguel Avilés Fernández (Jaén, 1940- Úbeda, 1991), futuro sacerdote y catedrático de Historia Moderna. Continúa publicándose el Boletín Eucarístico, órgano mensual de la Adoración Nocturna, gratuito, que había aparecido en 1910 y que desde entonces no ha conocido más interrupción que la de los años de la Guerra Civil; se mantiene con la democracia por lo que se configura al final de la dictadura -y desaparecido transitoriamente el boletín de la diócesiscomo la publicación más antigua en la provincia, tras el boletín oficial de la misma, lo dirigen durante el franquismo Francisco Luna Gallego y Hermenegildo Terrados Cerro. Son 4-8 páginas de pequeño formato. Ya en los años de la democracia colabora asiduamente en sus páginas Luis Escalona Cobo, por entonces cronista oficial de la Agrupación de Cofradías. Alcanza el número 1.000 en abril de 2009. El promedio de páginas va creciendo y en número de enero de 2012 ofrece una veintena, siempre en pequeño formato cuartilla, a su frente en los últimos años está el consiliario Antonio Aranda Calvo. En el mismo 1943 en que reaparece el boletín de la diócesis comenzará a imprimirse en nueva época el Boletín Oficial de la Cámara de Comercio e Industria de Jaén, que había cesado en julio de 1935. Reaparece en noviembre de dicho año como publicación mensual, con un promedio de 12 páginas por número y 500 ejemplares de tirada. Dirige la publicación en esta etapa Alfonso Montiel Villar (Torreperogil, 1906), abogado, al que ya viéramos como director de La Mañana con anterioridad a la Guerra Civil, quien, cuando se cree al inicio de los años cincuenta el ministerio de Información y Turismo, será delegado del mismo en la provincia durante muchos años. Esta etapa del boletín es breve; reaparecerá en 1960-61, otra vez de forma efímera, cinco números entre febrero de 1960 y abril del año siguiente, y se extingue para reaparecer en 1968 bajo la dirección de Juan Montiel Bueno y con Jaén en la cabecera. En esta última etapa, que llega hasta la democracia, la más interesante, va mejorando paulatinamente, en tanto comienzan a aparecer artículos y trabajos de investigación sobre la economía jiennense, lejos del habitual conformismo, cuando no triunfalismo de las publicaciones oficiales, al mismo tiempo que ese evidencia una preocupación por el conjunto de Andalucía. Con colaboradores como Antonio Trujillo García y números monográficos como el de mayo de 1974 dedicado a las Sierra de Cazorla. Los números habituales ofrecen 342 páginas. En esta etapa el boletín de la Cámara se convierte en la principal publicación sobre economía de la provincia, muy por encima, obviamente, de las oficialistas publicaciones sindicales del régimen. En el número 22-23, de enero de 1975, en vísperas ya del fin de la dictadura, se pueden leer en sus páginas, por primera vez en la prensa legal jiennense del franquismo, frases como las que siguen: Es urgente la creación de opciones ideológicas que sirvan de imanes de atracción y resuelvan la soledad de nuestro hombre actual. Es necesario que cada
255 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 cual sepa identificarse en un grupo ideológico, que preste apoyo a su forma de ser y de existir, que sirva para identificarnos con nosotros mismos porque el hombre, queramos o no, siempre ha necesitado una mística en que creer para sentirse seguro. Evidentemente se está pidiendo –aun con los rodeos a que obliga el régimenel pluralismo político y declarando que el franquismo no es ninguna mística. En los años cuarenta anotamos un brevísimo pero atrayente intento de revista literaria, Lagarto, publicación («crítica, humor, poesía») que dirigió Sebastián Bautista de la Torre (La Puerta de Segura, 1911); comenzó en abril de 1945 y publicó apenas tres números, abril, mayo y junio, pero constituye una excepción en panorama tan yermo de publicaciones de verdadero interés como es el de estos años en capital y provincia. En el citado anuario de 1945-46 declaraba lanzar 1.000 ejemplares por número. Tenía un formato relativamente grande para publicaciones literarias (folio mayor) y unas 16 páginas con papel de calidad. En sus páginas aparecen entrevistas –Rafael Zabaleta, Estrellita Castro-, mostró mucho interés por el cine, manifestó claro desdén hacia el soneto y ofreció estimables narraciones cortas. José Checa Beltrán, que ha dedicado un excelente artículo a esta modesta pero valiosa publicación65, concluye así su análisis: Esta revista jiennense poseyó una calidad infrecuente en la época. Es verdad que no podemos hallar en sus textos aportaciones originales al ya leve debate cultural del momento, pero algunas colaboraciones demuestran un buen conocimiento del estado de la cuestión sobre determinadas cuestiones artísticas, filosóficas y literarias. Si a ello añadimos que no hay rastro en sus páginas de propaganda franquista, nada del burdo maniqueísmo previsible en el discursos oficial de aquellos años, y subrayamos, además, un nivel más que aceptable en sus páginas de creación, y un cuidado estilo en todos los textos publicados, hemos de concluir que aquel grupo de jiennenses, idealistas, cultos y emprendedores, fueron capaces de elaborar una pulcra revista literaria, muy por encima de las expectativas ordinarias en aquel pobre ambiente cultural. Ruta es una revista de escaso interés que inicia en 1949 el Frente de Juventudes del partido único, cuya primera publicación fue Liberados, un fugaz boletín distribuido a la llegada del «Ejército de Liberación» en 1939 e impreso, probablemente, en Córdoba. Revista importante será, por el contrario, Paisaje, que nace en junio de 1944 como publicación mensual editada por la Diputación. Se afirma «Crónica mensual de la provincia de Jaén» y la dirige el cronista Luis González López. Difunde un promedio de 650 ejemplares — excepcionalmente llega a los mil—. En 1949 pasará a trimestral y así seguirá hasta abril de 1966. Son, pues, 17 años de vida y 136 números por medio y más de 3.000 paginas de temas provinciales. Paisaje puede ser definida en cierto modo como una segunda época de Don Lope de Sosa: los mismos defectos, las mismas virtudes. Estamos de nuevo ante una revista valiosa por su duración y su tarea de divulgación de los cuestiones jiennenses, pero, al mismo tiempo, ante una publicación vuelta al pasado y que cuando trata del presente local —siempre (65) CHECA BELTRAN, José (2006), «Lagarto, revista literaria de 1945», en Elucidario, nº 2, pp 47-57.
256 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 en tonos encomiásticos— es irreal y servil hacia el poder, al fin y al cabo es un órgano oficial editado por un organismo entonces no democrático como la Diputación provincial. Su nómina de colaboradores es amplia e inevitablemente desigual, abundante en escritores y periodistas locales, desde Francisco Arias Abad a Tomás Moreno Bravo. Siempre al margen de corrientes literarias, de toda modernidad, vanguardia o capacidad crítica, de arcaico diseño, Paisaje es el mejor reflejo de una intelectualidad que se ha quedado muy atrás. La revista fue objeto de una edición facsímil en 1986. En 1948 apuntamos la aparición de una curiosa publicación carlista, Símbolo, que constituye un caso especial. Este boletín –cuatro modestas páginas tamaño folio a tres columnas – lo crea el sector «octavista», el de los partidarios de Carlos VIII, Carlos de Habsburgo y Borbón, según el boletín descendiente directo de los Reyes Católicos. Es un sector disidente dentro de la Comunión Tradicionalista que obtuvo por esos años cierta tolerancia del franquismo en tanto factor que erosiona al carlismo más ortodoxo. De ahí que esta publicación no sea propiamente un periódico clandestino, sino tolerado. Eso explica su aparición a finales de 1948, noviembre-diciembre, se edita en efecto al principio cada dos meses con puntualidad –tan difícil en estos órganos-; «La monarquía liberal, no. Esos hombres, jamás», proclama en algún número. Y en el once, proclama: La monarquía liberal, la república, el socialismo, el comunismo, el fascismo, todo ha fracasado. Quedamos nosotros, que somos la Tradición, la experiencia de los siglos, la sabiduría de los viejos armonizada con los descubrimientos de la verdadera ciencia, bajo la presidencia de la verdadera Religión /…/ No sentimos la vergüenza de la trágica y negra historia de la España contemporánea, porque de ella no escribimos ni una sola página. Ese número 11 está fechado en agosto de 1951, y da cuenta de una concentración de la Comisión Tradicionalista del Santo Reino de Jaén, como gusta denominarla, el 10 de diciembre anterior en el lugar de la muerte de San Juan de la Cruz en Úbeda. Las fotos que inserta muestran un grupo masculino de unas 70/80 personas. La publicación en efecto ha comenzado a espaciar su aparición. Alcanzará con todo los 20 números, dos o tres por año. En 1953 muere el pretendiente y este sector conoce una crisis interna mientras se acerca al resto del carlismo, es probable que cesase al poco66. Conoce una curiosa nueva etapa con la democracia, pues edita el número 21 en octubre de 1988 con las mismas características tipográficas, cuatro páginas y muy pobre en contenidos. No tenemos referencias de números posteriores. También a finales de los años cuarenta, en septiembre de 1949, comienza Archivos de la Beneficencia provincial de Jaén, revista trimestral editada por la Diputación provincial y dirigida por el médico Fermín Palma García (Guadix, 1886-Jaén, 1970), exalcalde de la ciudad y expresidente de la Diputación, con Alejandro Santelices como secretario de redacción. Estimable intento de revista médica, tuvo corta vida pese al patrocinio oficial. La publicación tuvo una primera época que no hemos podido concretar —probablemente a principio de la misma década. El Magisterio contará por su parte con una publicación mensual, Norte, aparecida en 1947, modesta publicación de 4 u 8 páginas tamaño folio. (66) Hay cuatro ejemplares de esta publicación en la Hemeroteca Municipal de Sevilla.
257 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 En los años cincuenta el panorama es esencialmente el mismo, aunque algo más animado. Así, en el terreno de las publicaciones literarias veremos dos, y más duraderas que Lagarto. Son esencialmente revistas poéticas: en diciembre de 1951 aparecía Aljaba, que publicaría 11 números entre esa fecha y la de su extinción, en octubre de 1953. La dirigió Emilio Luis Parra (Valdepeñas, Ciudad Real, 1931). Hay cierta ruptura y en la medida de lo posible rebeldía en Aljaba: Tenemos plena conciencia de los tiempos, de las distancias y de las concordancias estéticas y cronológicas, y sabemos que el reloj de sol fue abandonado porque la Humanidad no podía detener su marcha por una nube /…/ Estamos, pues, lanzados, proyectados hacia adelante. Para nosotros los museos y los archivos son piezas necrológicas y lo que no encierra vida no nos late ni nos importa. En el editorial del número seis su director hace un primer balance: «Aljaba, con la sola fe de unos pocos /…/ ha podido ir cumpliendo su esforzada misión poética desde este duro rincón de la Alta Andalucía /…/ Y ello pese a las sonrisas a destiempo de los que están formados en maderas carcomidas y a los absurdos juicios de los siempre mal intencionados». El último número de la revista estará dedicado a la poesía andaluza, con versos de la generación del 27, pero también del grupo Cántico de la vecina Córdoba. En octubre de 1952 aparece Advinge, dirigida por Diego Sánchez del Real (Peal de Becerro, 1932), que llega a publicar 22 números y se extingue en abril de 1955, difundía en torno a los 400 ejemplares. Realizó una tarea de recuperación de poetas jiennenses del XIX y primeras décadas del XX, pero en conjunto es una revista nada innovadora, opuesta a la poesía social que domina ya el panorama de la vanguardia poética en España, demasiado afín al poder y con escasa altura en la mayoría de los números. El editorial del número inicial ya anunciaba: «venimos de aquellos que cambiaron los crueles alfanjes mahometanos por la dulzura del hierro que abre el corazón de Cristo». Luego publicará textos como el de Luis González López, prototipo del conservadurismo cultural provincial más rancio, arremetiendo contra García Lorca y Alberti y afirmando que «todo el cenáculo poético actual es deleznable». Con Sánchez del Real son personas claves en la publicación Francisco Herrera García y Felipe Molina Verdejo, éste preside el grupo poético que lanza la revista, con el mismo nombre que ésta. Pero, extinguidas Aljaba y Advinge no habrá siquiera continuadores67. El 10 de noviembre de 1953 asoma un semanario deportivo, Césped, que dirige Federico de Mendizábal (Madrid, 1901-1988), periodista madrileño, afincado por entonces en Jaén como funcionario de Hacienda, que probablemente «presta» el carnet profesional para la aparición del semanario, porque el promotor del mismo y director efectivo, como de alguna otra publicación jiennense de esta época, será el publicitario Antonio Almendros Soto. Ofrecía un promedio de 12 páginas tamaño folio, se afirmaba «semanario de deportes y espectáculos» y no pasó de la temporada en que surgía, apenas ocho números. Esa temporada el Real Jaén CF juega por primera vez en primera división y hay efervescencia futbolística en la provincia. Ea es una revista de los alumnos del entonces único instituto de enseñanza media de la ciudad que aparece en el curso 1954-1955, dirigida por Manuel Mozas Mesa, catedrático del mismo; publicó solo tres números, sin que continuara en cursos posteriores. Tampoco será (67) Véase sobre ambas revistas el incisivo ensayo: MOLINA DIAMANI, Juan Manuel (1991), Aljaba y Advinge (1951- 1955) en la España poética del medio siglo, Ayuntamiento, Jaén.
258 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 duradera Faz, una revista del SEU que dirige en 1956 Fernando Aguirre Rodríguez; declaraba una tirada de 500 ejemplares. Otro sindicato, el del Magisterio, impulsa en 1958 SEM de Jaén. Publicación sindical será Resurgir, boletín mensual muy oficialista que comienza en 1950; ofrecía un promedio de 20 páginas por número. Se publicará durante más de una década con los consabidos 500 ejemplares de tirada por número. En 1954 iniciaría el Ayuntamiento la publicación de una Gaceta Municipal, de aparición muy irregular, aunque cada número ofrecía un promedio de 50 páginas, muy por encima, pues, de la mayoría de las publicaciones locales del momento. La principal publicación surgida en los años cincuenta será el Boletín del Instituto de Estudios Giennenses, que, siempre como órgano de la Institución, se mantiene actualmente en publicación. Lanza 86 números trimestrales entre 1953, el año de aparición, y finales de 1975, cuando muere el dictador. Pertenece en principio la «escuela» de Don Lope de Sosa y Paisaje, acentuando a veces las notas arcaizantes de esta última publicación, hasta que con la democracia vaya conociendo nuevos rumbos. A su frente está inicialmente Antonio Alcalá Venceslada. En el primer número, diciembre de 1953, José de la Vega Gutiérrez publica la primera parte un largo artículo, «El Santo Reino y su reacción frente a la historia», donde afirma: Hay, pues, un carácter jaenero, perfectamente diferenciado de los demás caracteres españoles, y cuya nota esencial la constituye una fe absoluta en los valores eternos del hombre y en la tierra que le sirve de soporte. Esa fe, sencilla y congruente con el paisaje y la tradición, carece de énfasis y de altanería, pero como todo lo español pretende la inmortalidad personal en una confluencia de la sensatez y la locura. Con el número seis se hace cargo de la publicación Juan Pasquau Guerrero, luego le suceden Lorenzo Polaino Ortega y, con la transición, en 1980, José Chamorro Lozano, que ha sido con anterioridad Secretario de Redacción. Siempre muy conservadora en esta etapa, obsesionada por una Edad Media que suele presentarse idealizada es —pese a aciertos parciales—, ejemplo durante el franquismo de lo que nunca debiera ser una publicación que se afirma científica. Por supuesto, el aquí y ahora social, económico, político, científico, cultural o... de la provincia de Jaén, incluso el pasado reciente, está ausente de sus páginas. Valga de ejemplo el contenido de los cuatro números correspondientes a uno de los últimos años del periodo de la dictadura, los publicados en 1974, del 79 al 82: Número 79: «Un episodio de la guerra de Granada», «El desafío de Don Pedro Benavides, hijo del Conde de Santisteban del Puerto», «El sarcófago romano de Medina Sidonia» y «Discurso sobre los castillos de Jaén». Número 80: «Notas y documentos para el episcologio de la sede de Baeza-Jaén durante los siglos XIII y XIV», «Andanzas de Quevedo por tierras de Jaén» y «El doctor baezano Diego Pérez de Valdivia y epistolario inédito». Número 81: «Evolución urbanística de Cazorla», «Las murallas de Úbeda», «Jaén en el Archivo secreto Vaticano» y «Papeles viejos». Número 82: «Patrimonio eclesiástico del obispado de Baeza-Jaén», «Dos glosas a Las fuentes de Cazorla», «El comendador de la Peña de Martos encarga unas joyas al platero de Jaén Pedro de Mercado» y «Estudio microfaunístico de las margas de Mengíbar (Jaén)». No cabe mayor huida hacia un pasado lejano y más palpable ausencia de temas candentes o que exijan algún tipo de compromiso.
259 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 Este Boletín del Instituto de Estudios Giennenses resulta por ello durante sus dos primeras décadas, la antítesis de publicaciones que, como Jábega en Málaga, marcan la vanguardia de lo que debe ser una revista cultural de patrocinio oficial en la Andalucía del momento. Continuadora en cierto modo de Archivos de la Beneficiencia provincial será Seminario Médico, publicación también del Instituto de Estudios Giennenses, dirigida por el doctor Eduardo García Triviño; comenzaba asimismo en 1953, como revista cuatrimestral, y sigue en la democracia con frecuencia semestral. Publicación de calidad dentro del ámbito de las publicaciones médicas, con abundantes y meritorios trabajos –media docena, de promedio, en los primeros añossobre epidemiología y, tras superar el medio siglo de existencia, la de más duración en su especialidad de entre las publicadas en la provincia. Se va renovando en los cincuenta el periodismo católico. Antes, en 1947, aparece Hombres de Acción Católica, que con regularidad se mantendrá durante un lustro con salidas mensuales, hasta 1942. Jaén, por cierto, es la provincia andaluza con mayor incidencia de la rama masculina de Acción Católica en la posguerra. De finales de los años cincuenta son varias publicaciones de contenido esencialmente religioso. Es el caso de Nuestra Semana Santa, revista anual de la Agrupación de Cofradías, que comienza en 1960 y dirige Manuel Banqueri García, inicio de un género llamado a intenso cultivo, ofrece amplio contenido, alcanza las 50 páginas por edición y en 1965 declara difundir los 1.500 ejemplares; de 1963 data Promesa, que alcanza a 1970; pero sobre todo emerge Cara y Cruz, que como publicación de Acción Católica comenzaba en abril de 1959, dirigida por Antonio Castro Zafra (Málaga, 1928) y con 1.500 ejemplares de tirada promedio. Se declara «revista mensual para la familia cristiana». Castro Zafra, sacerdote que llega a Jaén en 1958 tras animar publicaciones católicas en Andújar y Linares, es, sin duda, el gran renovador del periodismo católico en la provincia en estos años, antes incluso del Concilio Vaticano II. Se dará así en ella el secuestro, insólito en el periodismo jiennense durante el franquismo, de una publicación. En efecto, el número 22 de Cara y Cruz lleva un artículo, el título lo dice todo, «Elecciones y pucherazos», que sorprende a la pacata y temerosa censura local, que ordena el secuestro, sin que –como destaca Caballero Venzaláfalten otros trabajos, sobre todo varios que denuncian la dramática situación social en algunas localidades de la provincia, que causan nuevos problemas a la publicación, que pese al apoyo del obispo no pudo pasar de los 28 números, cesaba en junio de 196268. En paralelo, Antonio Castro Zafra dirige esos mismo años la Hoja Parroquial diocesana, de periodicidad semanal, con cuatro páginas por número, bastante ágil, y que duró más de un lustro: comienza a principios de 1959 y en junio de 1964 edita su número 250. Con anterioridad, la Acción Católica editó también un Boletín de Información, que redactaba Fernando Cabezudo Sánchez (Jaén, 1926-2010), colaborador asiduo de la prensa católica jiennense del franquismo y la democracia, aparecía mensualmente como suplemento del boletín del obispado. Tirada, la consabida de 500 ejemplares. La relación, comparativamente amplia, de publicaciones religiosas de estos años la completa Contigo, que comienza en febrero de 1957 y se mantiene alrededor de la década como publicación, impulsada por el obispadoformalmente es suplemento del boletín oficial (68) Véanse las entradas sobre esta publicación y sobre Castro Zafra en CABALLERO VENZALA, Manuel (1986), Diccionario biobibliográfico del Santo Reino de Jaén, Instituto de Estudios Giennenses, Jaén, tomo II, pp. 92-93 y 176- 179.
260 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 de la diócesisorientada sobre todo a facilitar material para la enseñanza de la religión a las maestras y futuras maestras. Se redacta en el Centro de Magisterio femenino del Acción Católica y está dirigida por Salud Romero Contreras. Tenía también contenidos literarios. Ofrecía 8 páginas a dos columnas por número. Por esos años, hacia 1958, a la Gaceta Municipal sucede un Boletín de Información Municipal, trimestral, que abarca hasta mediados los sesenta, centrado evidentemente en subrayar la labor del ayuntamiento, que publica también una Memoria de Gestión anual. Anotemos también la creación en los años cincuenta de la Hoja deportiva, similar a tantas publicaciones españolas del momento centradas exclusivamente en ofrecer los resultados de los partidos de fútbol y la quiniela, aparece desde 1957 cada domingo al anochecer durante la temporada futbolística; experimentará numerosos cambios, incluyendo los de título — aparece también algún tiempo como La Jornada en números-, hasta decaer paulatinamente en los años setenta. Los últimos años del franquismo, 1960-1975, pese a la mejora de la economía, no verán transformaciones sustanciales en el panorama descrito a grandes rasgos. No aparecen siquiera publicaciones literarias, y están igualmente ausentes los periódicos de información general, sea cual sea su frecuencia de edición. Decae asimismo la prensa proveniente de los organismos oficiales del sistema, nunca abundante en Jaén. En suma, y como siempre: pocos periódicos y sobre todo pocos periódicos relevantes, mínima capacidad crítica, bajísimo nivel profesional y tiradas modestas. La Cámara Agraria lanza a finales de 1960 su periódico, el Boletín Informativo de la Cámara Oficial Sindical Agraria, una publicación quincenal que dirige primero Pedro Morales Gómez-Caminero, y luego Manuel Banqueri García (Cambil, 1921), quien será muchos años secretario de la delegación provincial de Información y Turismo, difunde en torno a los 400 ejemplares por número. Y aparece, hacia 1964, un inusual periódico de empresa, Tejidos Gangas, órgano mensual de los almacenes del mismo nombre de la calle Álamos, entonces en su mejor coyuntura, lo dirige Juan A. Fernández Galán; los dos consiguen cierta duración. En nueva época (la primera debió ser en los años cuarenta, pero no hemos podido precisarlo) se publica Guardia de España, un boletín de aparición irregular de la Guardia de Franco de Jaén. Con cuatro u ocho páginas de formato folio a tres columnas, Guardia de España, a través de los números de 1964 y 1965 que hemos podido ver, tiene todo el carácter de las publicaciones políticas de la dictadura franquista, y un lenguaje nada diferente del usual en los años cuarenta, aunque la publicación se edite en los años del desarrollismo. Riofrío, de su lado, es un boletín de la OJE, que se asoma en 1962, dirigido por Felipe Choclán Jiménez. Por... y para... fue un boletín quincenal de la Jefatura Provincial de FET y de la JONS, por los mismos años, que tuvo poca vida. Así es una nueva publicación religiosa que surge en junio de 1968 y cesa en noviembre de 1971, tras publicar 82 números. Es una hoja parroquial diocesana quincenal que dirigirá Manuel Martell López, que sucede a Castro Zafra al frente de las publicaciones diocesanas cuando éste marcha de Jaén camino de la oficina de prensa del Concilio Vaticano II. Con ella, Nosotros los seglares, posconciliar, que no alcanzará la duración de Lux Mundi o la Hoja parroquial, cierra este generoso abanico de publicaciones católicas jiennenses del franquismo. Un sacerdote, José Melgares Raya, que dirigirá el instituto masculino de 1962 a 1969, impulsa en 1963 Vox Omnium, revista del centro, que se mantuvo varios cursos, en ella inserta sus primeros trabajos el novelista Juan Eslava Galán.
261 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 Relaciones Sindicales es una publicación mensual de la Organización Sindical que surge en octubre de 1971, ya desaparecida Resurgir, y llega a 1974, tras publicar 37 números, muy diferente, desde luego, de su predecesora. La impulsa el futuro ministro y por entonces delegado sindical en la provincia, Félix Manuel Pérez Miyares. El director real es Vicente Oya Rodríguez. Ese primer número –ha aparecido antes el ya clásico número cero-, de 20 páginas, se abre significativamente a un tiempo con una foto de Francisco Franco y otra de los entonces Príncipes de España. Bajo planteamientos oficialistas fieles a la Dictadura, aletean algunas preocupaciones incipientes por el subdesarrollo jiennense. Se dedica notable atención a la formación profesional, la reforma de la empresa o el turismo. Ofrece publicidad local en las contraportadas. En noviembre de 1972 inicia la publicación de una Gaceta Social, a modo de separata —formato tabloide, cuatro páginas—, más orientada a temas estrictamente laborales. Edita asimismo en 1972 una «Agenda Sindical» anual. En 1973 hay nuevo delegado provincial y nuevo director formal de la revista, es José López-Taffall Puente. Acentúa su carácter de revista «desarrollista», asoman tímidamente algunas reivindicaciones -«que el dinero de Jaén se invierta en Jaén»-; comienza a espaciar las apariciones y el número de octubre de 1974 será el último.Punto Redondo es un semanario deportivo y de espectáculos de pequeño formato que aparece en 1969 y cesa en 1971, tras publicar poco más de un centenar de números. Es publicación gratuita que edita y dirige Manuel Expósito Martínez. Ofrece 20-24 páginas con la programación semanal de TVE como principal contenido. En cuanto a los boletines de colegios profesionales, no tienen en la provincia durante el franquismo la importancia —cuantitativa y cualitativa— de otras provincias andaluzas. Anotemos una excepción, el titulado primero Información profesional del Colegio Oficial de Agentes comerciales, luego simplificado Boletín de Agentes Comerciales, irregular en su aparición, que era autorizado en 1960. Mal conocida, por escapar a anuarios y censos estadísticos, es la prensa falangista más modesta, impresa con frecuencia a cicIostil y sin depósito legal, prototipo de la cual pudiera ser el boletín Adelante, órgano de la centuria Pedro Valenzuela, que se publicaba mediados los años cincuenta. Peor conocida, desde luego, es la prensa clandestina, de oposición a la dictadura. La prensa guerrillera tiene cierta relevancia en los años cuarenta, y desaparece con posterioridad. Son títulos muy fugaces. Probablemente el de mayor duración fue La Lucha, que en 1944-1945 redacta el grupo guerrillero de Francisco Expósito Prieto, grupo que se mueve entre Marmolejo, Andújar y La Carolina. Desde los años cincuenta el PCE hegemoniza la oposición en la provincia y lanza algunos modestos periódicos, así en mayo de 1964 aparece en la capital provincial La Voz de Jaén, que se afirma «portavoz de obreros y campesinos» y aunque no se declara órgano formal del partido, está visiblemente cercana al PCE; conoce una nueva etapa en 1969. En la mas que saturada cárcel provincial de Jaén, en la que llegaron a hacinarse al inicio de la posguerra casi los 4.000 reclusos, debió circular por entonces algún tipo de comunicación manuscrita, como en otras cárceles andaluzas, pero en este caso lo más singular fue la fabricación artesanal de aparatos de radio clandestinos, de galena, abundante en la provincia gracias al plomo linarense y que permitirá a los presos oír alguna emisora, aunque difícilmente de oposición a la dictadura o al menos extrajeras. Como en toda dictadura, se produce también una información reservada, intrarrégimen, sin duda abundante, pero de la que nos han llegado pocas muestras. A principios de 1955 la
262 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 Comisaría de Policía de la ciudad comenzó a realizar un Boletín Quincenal de la Brigada de Información cuyo primer destinatario era el Gobernador Civil. Aunque en teorías debieran existir ejemplares en el archivo del Gobierno Civil de la provincia, tales ejemplares desaparecieron sin duda durante la transición, pero de procedencia judicial se ha conservado un ejemplar, el nº 16, de la segunda quincena de agosto de ese año, que permite constatar su contenido, 16 páginas, con información sobre los movimientos de la débil oposición política y las opiniones y malestares ciudadanos69. En definitiva, son títulos todos ellos que encubren la pobreza de una provincia atrasada sin prensa información general y con una vida económica o cultural igualmente mínima. No hay objetivamente condiciones para que la iniciativa privada lance prensa, y así las publicaciones oficiales de un lado y las religiosas del otro llenan en buena medida lo que en 36 largos años produce periodísticamente la ciudad. 14.4.- La larga noche de la prensa local y comarcal. 14.4.1.- Un panorama muy pobre. Depresión económica y represión política se unen a partir de 1939 para dificultar la existencia de una prensa de ámbito comarcal o local medianamente consistente y, por supuesto, de cualquier tipo de prensa crítica. A partir de ahora no veremos diarios ni en Linares ni en Úbeda, pero es que ni siquiera aparecen semanarios, decenales o quincenales de una cierta entidad ni en la provincia ni en la capital, no hay mas prensa de información general que el diario Jaén, cuyas limitaciones ya hemos contemplado. La prensa local jiennense del franquismo es pobrísima, incluso en contraste no solo con otras etapas históricas sino con provincias vecinas, como Córdoba. Faltan ante todo iniciativas; en las dos primeras décadas, las publicaciones promovidas por el partido único o alguna de sus ramas —sindicatos, juventudes...— y las revistas religiosas o religioso-informativas, dominan de forma absoluta un panorama siempre pobre, cuantitativa y cualitativamente. Aquellas, las políticas, comienzan escasear en los años siguientes (período 1960-75), las otras, las religiosas -en las que la carga política suele ser también relevante— iniciarán, mediados los sesenta, una apertura paulatina. De la pobreza del panorama habla el hecho de que, con datos del Anuario de Prensa de 1960-1961, con datos referidos a 1959, Jaén es una de las seis provincias españolas que carece de otra prensa de información general –diaria, trisemanal, bisemanal, semanal, decenal o quincenal-, que el diario provincial y el Boletín Oficial de la provincia. Las otras son Albacete, Almería, Cuenca, Teruel y Palencia. Todas con menor población que Jaén. Toledo y Guadalajara no tienen diario, pero si varios semanarios. 14.4.2.- Linares. En Linares, donde el día —31 de marzo de 1939, III Año Triunfal— en que la tropas de Franco entran en la ciudad, se repartía Altavoz, que se afirmaba «periódico de ocupación, editado por la II Cía. de Propaganda», los años cuarenta son muy parcos en publicaciones, tan parcos que en los anuarios de 1943 o 1945 no hemos encontrado referencia a periódico (69) Véase al respecto LIÉBANA, José M. (2012), «Los papeles secretos del franquismo: Jaén, 1955», en Ideal, edición Jaén, 9 de enero de 2012.
263 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 linarense alguno. Este Altavoz debió además ser número único, son cuatro páginas llenas de eslóganes de claro contenido falangista, así en lugar destacado se incluye una cita de Rafael Sánchez Mazas: «Los grandes capitales y las grandes capitales siguen siendo los enemigos de la humanidad labradora y el campo es una víctima constante de los tahures proletarios o bancarios de la ciudad». Las excepciones en este panorama serán Ansiedad en 1939 y Cruzada en 1940. Ansiedad, tras la etapa clandestina, emerge al poco, en abril, como publicación semanal de FET y de las JONS dirigida por su creador, Manuel Maña Parejo, quien, como de inmediato pasa a ser alcalde de Linares, no puede compaginar las dos tareas y del periódico se encargan primero Ángel Fernández Conde y luego Fausto Fernández de Moya, la publicación se extingue pronto –Manuel Maña marcha a finales del mismo 1939 de la ciudad- y al inicio de 1941 Fernández de Moya se traslada a Jaén para dirigir el nuevo periódico provincial. Es curioso que los impulsores organizasen un concurso para elegir el diseño de la cabecera, que resultó bastante solicitado. En el número del 1 de mayo, Ansiedad realiza una defensa de Falange Española en estos términos: Hermandad. He aquí la diferencia entre un partido político y un movimiento espiritual como es la Falange. Los partidos se apoyan en las cosas exteriores y solo viven para el éxito exterior. Los movimientos espirituales viven para su mundo interior ante todo y logran la victoria por expansión de esta fuerza interna lograda en constante ejercicio. La Falange sirve a toda España, pero no es un clima para todos. Meterse en la Falange, cuando se cumple el juramento, es mitad como meterse fraile, mitad como hacerse soldado. Cruzada aparece el 1 de mayo de 1940 como órgano comarcal de la Juventud de Acción Católica, lo hace con el número 90, declarándose así nueva etapa de la aparecida durante la etapa republicana. La publicación, de formato folio, incluye un recuadro destacado en su portada, en el número de reaparición, con el siguiente texto: A Franco, donación generosa de Dios, decímosle hoy en nuestra embriaguez católica e hispánica: mira en el cielo, grabado con luces de eternidad, tu camino. Por él va Santiago, caballero, ensanchando los dominios de la Cristiandad. Nosotros, a tu lado, en pie de guerra, con aire de misión, con voluntad de Imperio. El tono es el habitual en toda la prensa española de los años cuarenta y aún del primer lustro de la siguiente. Esta segunda etapa de Cruzada no debió ser muy duradera, pues como queda dicho no se alude a ella en los anuarios oficiales de prensa de los años cuarenta y posiblemente no pasó de ese 1940 inicial. Reaparece en enero de 1951 en tercera etapa, pero con nueva numeración, y dura una década justa. En parte de esa etapa la primera página va encabezada con una cita elogiosa del viejo político conservador José Yanguas Messía. La dirige en principio José Moreno López, quien tendrá a Juan Sánchez Caballero como subdirector. Se mantendrá hasta enero de 1960, será publicación bimestral, aunque también conoce una etapa –de octubre de 1953 a junio de 1955-, como publicación mensual. En 1956 pasa a la dirección Juan Calles de Ruz, y al poco lo hará Antonio Castro Zafra, que antes ha puesto en marcha una edición de la revista para Andújar. La publicación toma entonces un aire muy
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274 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 15.- La monarquía democrática (1975-2012). 15.1- La transición. Cambio y esperanza. La muerte del dictador en noviembre de 1975 y el inicio de una etapa democratizadora abre nuevas perspectivas a la prensa en la provincia de Jaén, que va a conocer por ello un despliegue que contrastará de forma nítida con la etapa oscura del franquismo. Desaparecidas censuras y cortapisas a la creación de medios, asistiremos por el contrario a un proceso de incesante aparición de cabeceras en el que confluyen de un lado las nuevas fuerzas políticas y sindicales, de otro un asociacionismo recuperado que incrementa los periódicos locales y las publicaciones culturales, pero también factores como el vigoroso crecimiento de la prensa escolar, los nuevos horizontes de géneros como el ocio, o géneros nuevos, como la prensa flamenca, el auge de tradiciones religiosas y festivas, como la Semana Santa o las romerías, sin olvidar el impulso de ayuntamientos y todo tipo de organizaciones. No es solo la cantidad, con ser aspecto relevante, también lo es la calidad. El periodismo jiennense, por ejemplo, aporta la que probablemente sea la mejor revista de flamenco aparecida en el siglo XX en Andalucía, Candil, de larga vida además, infrecuente en este tipo de publicaciones, o revistas de historia de notable nivel, como Códice y Elucidario, o de antropología, como El Toro de caña, sin olvidar la muy estimable aportación de las revistas nacidas al calor de la joven Universidad de Jaén. Esa expansión, supone que con la monarquía democrática, entre 1975 y 2012, se creen en la provincia no menos de 600 cabeceras y que la prensa esté presente, con muy variadas formas, en el 90% de los municipios jiennenses, sin más excepción que algunos de menos de 500 habitantes, que crezcan apreciablemente los niveles de lectura, aunque se mantengan siempre muy por bajo de la media española, que el panorama en suma se enriquezca y diversifique y que menudeen las publicaciones duraderas, hasta configurar una de las mejores etapas en la historia del periodismo local. Ese panorama tiene, sin embargo algunas limitaciones, como la debilidad empresarial, que implica que el panorama de los diarios sea muy limitado y también el de los semanarios de información general. El cuadro nº 14 refleja el ritmo de creación de nuevas cabeceras en la provincia después de la transición, en esas tres décadas se advierte –con los inevitables altibajos interanuales- un aumento paulatino en los ochenta, un apogeo en los noventa y el paulatino descenso ya en el siglo XXI, sobre todo desde 2010. El cuadro refleja solo publicaciones con Depósito Legal, y probablemente no todas, quedan al margen las alegales, que son muchas, sobretodo entre prensa escolar y local, por lo que estimamos que la cifra final debe estar cercana a los 600.
275 Historia de la Prensa en Jaén 1808-2012 15.2.- Los diarios. Jaén se privatiza. Uno de los rasgos más llamativos del periodismo jiennense en la monarquía democrática, y éste no positivo, es la ausencia de nuevas cabeceras cotidianas, alternativas al diario Jaén y a la edición jiennense del diario Ideal de Granada. Solo hacia el final del periodo, ya en pleno siglo XXI, aparecerá un diario gratuito, Viva Jaén. Jaén será por ello la única provincia andaluza, y una de las pocas de España, en la que no hay intentos, siquiera breves, de nuevos diarios de pago, ni en la capital ni en la provincia. El panorama se reduce, pues, al matutino Jaén y a esa edición para la provincia de Ideal. Jaén inicia la transición con nuevas instalaciones y aceptable impresión por ello –en octubre ha estrenado nuevo formato-, y con una plantilla, entre redacción, talleres y servicios, que ha crecido hasta superar los 72 trabajadores, pero sin un verdadero cambio en contenidos. Sigue siendo un medio muy oficialista, que además sufre la crisis económica del periodo y la desorientación en la propia empresa editora, Prensa y Radio del Movimiento -desde 1977 Medios de Comunicación Social del Estado-, de ahí el aumento continuo de sus pérdidas y el estancamiento, cuando no el retroceso, de las ventas durante toda la transición a la democracia. Desde junio de 1975, es decir, en vísperas de la muerte de Francisco Franco, lo dirige Pedro Morales Gómez-Caminero (Jaén, 1922-1996), un hombre del régimen, que con anterioridad ha dirigido diarios del Movimiento en Lleida y Murcia. Estará al frente del diario casi toda la transición, hasta 1981. Tras la jubilación de Tomás Moreno Bravo, y tras la fugaz presencia del navarro Jesús Oárriz, en 1976 se incorpora como redactor jefe Manuel Ruiz de Adana Castro (Porcuna, 1937), abogado, que con anterioridad ha sido redactor del diario de la cadena La hora leonesa. Entre principios de 1981 y mayo de 1984, cuando se produce la privatización, se suceden tres directores al frente del periódico, buena muestra de la inestabilidad interna, Carlos Briones González, Julio Campuzano Cantero y Luis Martínez Martínez. Dejan poca huella. Briones llegará a escribir hasta tres editoriales diferentes en la tarde-noche del 23-F, según testimonio del entonces redactor jefe. El diario es intérprete fiel de las directrices gubernamentales y desarrollará una agria Cuadro nº 14.- Creación de cabeceras en la provincia de Jaén en la monarquía democrática (1983-2012) Año Cabeceras Año Cabeceras Año Cabeceras 1983 7 1993 21 2003 15 1984 10 1994 13 2004 10 1985 12 1995 29 2005 17 1986 15 1996 17 2006 16 1987 23 1997 17 2007 20 1988 8 1998 16 2008 9 1989 19 1999 43 2009 30 1990 15 2000 12 2010 10 1991 26 2001 17 2011 4 1992 19 2002 8 2012* 3 Fuente: Elaboración propia sobre datos del Depósito Legal de Andalucía y Catálogo colectivo de las Bibliotecas Andaluzas, sección Hemeroteca. (*) Datos hasta septiembre.
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