De Zaragoza : una desconfianza, que además de tener mucho de cobarde...
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I a.£ik2.u DE ZARAGOZA. ÜB3 desconfianza ,que ademas de atener mucho de co-’ barde ,toca ya en insidiosa ,yque^jjj^os que la extien-' den los hace sospechosos ante el tribunal de la nación por desleales ótraidores ,ha andado susurrando en estos dias que la heroyca Zaragoza se había ya entregado ánues-^ tros enemigos. Sabían sin duda los que esparcían esta voz quantos son los esfuerzos que Bonaparte emplea para rendir el baluarte de la libertad española. No pudiendo este decorador de pueblos sufrir oposición ásus mandatos ,y temietido el efecto que debe hacer en Europa el exemplo de una Ciudad que se atreve ádespreciarlos ,ádespecho de quarenta mil hombres que ácañonazos se los intiman; ha relevado áMoncey, demasiado lento para su impaciencia ,ydado al Mariscal Lannes la órden precisa de rendir al instante la plaza átoda costa ,yañadir este sangrien- to trofeo álos que adornan su usurpado trono. El nuevo Aquiles no ha sido mas feliz que sus antecesores ;precipitados los batallones franceses por la fácil brecha que quando quieren abren en la tapia que ciñe áZaragoza ,encuentran en las calles con los fieros Aragoneses ,nunca mas segaros ,ni mas animosos que quando tienen mas cerca á sus contrarios. Allí no vale ni la experiencia ,ni la pericia ,ni la astucia ,ni la intriga :el esfuerzo yel arrojo
solos han de decidir la victoria", el arrojo'’y el esfuerza la d'echran áfavor de los Zaragozanos ,que sacrificando en ks calles raillares de Franceses ,hacen retirarse álos detnas ignominiosamente ásus trincheras. Nuevo prodigio en khistoria de la guerra ,que desconcierta áesos guerreros feroces ,creid®|>oco ha terror del mundo :el déspo-’ ta impaciente se agita sobre su solio ,yacumulando legiones sobre legiones ,poniendo ála prueba átodos sus Mariscales ,manda absolutamente que Zaragoza se rinda ;¡y Zaragoza está en pie ! :Oh ,como debe inflamar este grande exemplo álos Es-, pañoles ,y'q[uanta confianza darles en su valor !Ellos deben saber que ápesar de los rebeses que han sufrido, estan siendo la maravilla yla expectación del universo. Nue- ve meses van ya desde que 4os cañonazos del dos de Mayo dieron en Madrid la señal 'de una guerra .tan .justa,, como necesaria :solos en el continente ,aislados, divididos ,sin soldados ,sin fortalezas ,sin recursos ,osaron declararla ála Potencia mas poderosa de Europa ,ensoberbecida con quince afios de combates yde victorias. Ningún estado hasta afmra ha resistido por tanto tiempo al Favorito de Marte ,que se alababa de acabar las guerras coa una batalla sola. Muchas son ya las que se han dado en los campos españoles :con diverso éxito ,es verdad ,por que no en todas partes hemos tenido en igual grado l;i destreza yla fortuna ,que el ánimo yla justicia; pero ninguna ,por desgraciada que haya sido ,ha podido amonio guar nuestro ardor ,ni destruir nuestra esperanza. ¿Quan-
tos son los desertores españoles que los Franceses cuentan en sus exércitos ?jQua! es la ciudad ,que después de una vio» toria les ha ido árendir espontáneamente la obediencial. ¿Qual en fin el pueblo que ,después, que abandonan ,• se mantiene en comunicación con ellos ?Crece el odio con el peligro ,ycomo el oro en el fuego, nues^^Jfcirtud yconstancia se acrisolan yfortalecen en la desgr^K Así mientras que las ciudades se ven convertidas en talleres de guerra, mientras los exércitos que se creian destruidos ,renacen ála vida, yála confianza ,ycien esqua-. drones nuevos, formados áfuerza tie infatigable •actividad ysacrifidos ,acuden de' todas partes árefor'zarlcM ,Zjra-^ goza se ostenta como un empollo de esfuerzo incontrastable ,yllama hacia sí el interes yadmiración universal. No es esta Ciudad, no ,de aquellas que se hacen entregar por un decreto. ;Zaragoza entregarse íNo lo esperen los traydores ,ni lo digan los cobardes. Podrá ser tomada ,si^v porque no es inconquistable ;pero será sepultándose vencidos yvencedores debaxo de los escombros sangrientos de sus casas abrasadas, yde sus templos deshechos. ¡Ames v.uertos qtie frariceses\ este es el grito que resuena por aquel glorioso recinto :grito que no fue oido ni en Mantua ,ni en Pvlagdebourg ,ni en Danzi.k ,ni en las demas plazas decantadas ,cuyos baluartes se rendían quar.do Napoleón lo mandaba :grito que aumentado con los golpes tremendos que los Aragoneses dan en sus contrarios ,se dilata álo léxos con admiración yenvidia por los ámbitos de Europa. ¡Ames niiísrtos que franceses !Que se oigan estos ecos
en todos ios términos de España .con el mismo ardor ,co»t igaal vehemencia ;que la lección que -nos da Zaragoza se»í una lección de victoria. Los sucesos nos lo dicen ,ynos lo ,anuncian :jNo hemos visto álos Franceses ceder donde quiera que se, les ha hecho frente con valor? ¿No liemos visto -bandidos ,que trafican del terror que inspiran ,cree^^ medio vencidos quando encuentran con pechos intrépidos que no los temen? ¡Gloria, pues, á la nueva Numancia ,puesta por el Señqr de los destinos en el piélago de la degradación moderna ,como un escollo en la mar ,para burlar la ira turbulenta de los tiranos ,yser modelo de valentía ymagnanimidad álos pueblos! 31 de febrero ^de