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Desarrollo cerebral y asunción de riesgos durante la adolescencia

Oliva Delgado, Alfredo

Abstract

La reciente utilización de técnicas de resonancia magnética ha proporcionado una información muy interesante acerca de los cambios que tienen lugar en el cerebro durante los años de la adolescencia. Estos cambios afectan fundamental a la corteza prefrontal, estructura fundamental en muchos procesos cognitivos y que experimenta un importante desarrollo a partir de la pubertad que no culmina hasta los primeros años de la adultez temprana. Otros cambios afectan al circuito mesolímbico, relacionado con la motivación y la búsqueda de recompensas, que va a verse influido por las alteraciones hormonales asociadas a la pubertad. Como consecuencia de esas modificaciones, durante los primeros años de la adolescencia se produce un cierto desequilibrio entre ambos circuitos cerebrales, el cognitivo y el motivacional, que puede generar cierta vulnerabilidad y justificar el aumento de la impulsividad y las conductas de asunción de riesgos durante la adolescencia. Estos hallazgos y sus implicaciones prácticas para la educación y la política social son presentados y discutidos en este artículo.

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477 Colegio O icial de Psicología de Andalucía Occiden al, Uni e sidad de Cádiz, Uni e sidad de Có doba, Uni e sidad de Huel a y Uni e sidad de Se illa Apun es de Psicología, 2012, Vol. 30 (1-3), págs. 477-486 Núme o especial: 30 años de Apun es de Psicología ISSN 0213-3334 La adolescencia como e apa con lic i a El deba e sob e la na u aleza más o menos con lic i- a de la adolescencia ha es ado p esen e en la psicología desde que, a p incipios del siglo pasado, G. S anley Hall plan ease su isión de es a e apa e o lu i a como pe iodo de s o m and s ess. A lo la go de los úl imos 100 años, se han ido sucediendo plan eamien os eó icos que han os- cilado en e la isión umul uosa y con lic i a de au o es como Anna F eud o Pe e Blos y las concepciones más op- imis as que han cues ionado la eo ía del s o m and s ess. A pesa de que esa imagen nega i a sigue es ando p esen e en la sociedad ac ual (Casco, & Oli a, 2004), la e idencia empí ica acumulada a lo la go de las úl imas décadas no apoya esa isión y p esen a una ealidad menos d amá ica de es e amo del ciclo i al. No obs an e, aunque muchos chicos y chicas a a iesan la adolescencia sin expe imen- a especiales di icul ades, puede a i ma se que du an- e es os años aumen an los p oblemas en es á eas: los con lic os con los pad es (Lau sen, Coy, & Collins, 1998; Pa a y Oli a, 2007), la ines abilidad emocional (La son, & Richa ds, 1994) y, sob e odo, las conduc as de iesgo (A ne , 1999). Los modelos de la adolescencia como pe iodo con lic- i o han a ibuido a los cambios ho monales de la pube ad un ol des acado en el su gimien o de es os p oblemas. Sin emba go, algunos es udios ecien es han cues ionado es a in luencia, ya que han en con ado e ec os di ec os muy Desa ollo ce eb al y asunción de iesgos du an e la adolescencia Al edo OLIVA DELGADO Uni e sidad de Se illa Resumen La ecien e u ilización de écnicas de esonancia magné ica ha p opo cionado una in o mación muy in e esan e ace ca de los cambios que ienen luga en el ce eb o du an e los años de la adolescencia. Es os cambios a ec an undamen al a la co eza p e on al, es uc u a undamen al en muchos p ocesos cogni i os y que expe imen a un impo an e desa ollo a pa i de la pube ad que no culmina has a los p ime os años de la adul ez emp ana. O os cambios a ec an al ci cui o mesolímbico, elacionado con la mo i ación y la búsqueda de ecompensas, que a a e se in luido po las al e aciones ho monales asociadas a la pube ad. Como consecuencia de esas modi icaciones, du an e los p i me os años de la adolescencia se p oduce un cie o desequilib io en e ambos ci cui os ce eb ales, el cogni i o y el mo i acional, que puede gene a cie a ulne abilidad y jus i ica el aumen o de la impulsi idad y las conduc as de asunción de iesgos du an e la adolescencia. Es os hallazgos y sus implicaciones p ác icas pa a la educación y la polí ica social son p esen ados y discu idos en es e a ículo. Palab as cla e: adolescencia, desa ollo ce eb al, co eza p e on al, asunción de iesgos. Abs ac Recen ly, he use in neu oscience esea ch o Magne ic Resonance Imaging has gene a ed e y in e es ing da a abou changes in he b ain du ing he yea s o adoles cence. Those changes occu mainly in he p e on al co ex, a b ain egion, in ol ed in many cogni i e p ocesses, ha expe iences an impo an de elopmen a e pube y and which does no ma u e ully un il ea ly adul hood. Also, he mesolimbic dopamine ewa d ci cui y expe iences signi ican changes due o ho monal ac i i y du ing pube y. As a consequence o hose changes, du ing ea ly adolescence a ises a lack o balance be ween he cogni i e and mo i a ional b ain sys ems. This imbalance could c ea e a ce ain ulne abili y du ing adolescence ha jus i y he inc ease in some beha iou s such as impulsi i y and isk- aking. Those inding and some p ac ical applica ions o educa ion and social policy a e p esen ed and discussed. Key wo ds: Adolescence, B ain de elopmen , P e on al co ex, Risk- aking. Re e encia de la publicación o iginal: Oli a Delgado, A. (2007). Desa ollo ce eb al y asunción de iesgos du an e la adolescencia. Apun es de Psicología, 25 (3), 239-254. 478 Apun es de Psicología, 2012, Vol. 30 (1-3), 30 años de Apun es de Psicología, págs. 479-486. A. Oli a Delgado Desa ollo ce eb al y asunción de iesgos du an e la adolescencia pequeños de and ógenos y es ógenos sob e la conduc a adolescen e (G abe , & Books-Gunn, 1996; Spea , 2007a). Po o o lado, y sin ol ida el impo an e papel que des- empeñan los ac o es socio-cul u ales (Oli a, 2003), han apa ecido en escena nue os p o agonis as que compi en se iamen e con las ho monas po asumi ese papel es ela . Nos es amos e i iendo a los cambios ce eb ales que ie- nen luga du an e la segunda década de la ida (Giedd e al., 1999). En es e a ículo expond emos los p incipales cambios neu o lógicos y su in luencia sob e el su gimien o y man enimien o de las conduc as de asunción de iesgos du an e la adolescencia. La madu ación del ce eb o La idea de que el ce eb o con inúa desa ollándose después de la in ancia es ela i amen e nue a. Los es u- dios ealizados con animales, p ime o, y con humanos, más a de, habían e elado los impo an es cambios que enían luga en el ce eb o in an il en los p ime os meses de ida y que jus i icaban su eno me plas icidad (Hubel, & Wiesel, 1962; Kuhl, Williams, Lace da, S e ens, & Lindblon 1992). Así, a pesa de que el núme o de neu- onas no expe imen a cambios impo an es, desde el mis- mo momen o del nacimien o comienzan a es ablece se nue as conexiones en e neu onas. Se a a de un p oceso de a bo ización o sinap ogénesis que a a c ea un núme o excesi o de conexiones, de al o ma que a los pocos me- ses es e núme o se á muy supe io al de las exis en es en el ce eb o adul o. Es e pe iodo emp ano de p oli e ación sináp ica, de a ios meses de du ación, es seguido po o o que se p olonga has a el inal de la in ancia y en el que se eliminan aquellas conexiones que no se usan, quedando educido el núme o de sinapsis a los ni eles p opios de la adul ez. La sup esión de conexiones inac i as se comple- men a con la mielinización o o ale cimien o de las sinap- sis que se man ienen y u ilizan, median e el ecub imien o del axón neu onal con una sus ancia blanca aislan e –mie- lina– que inc emen a la elocidad y la e icacia en la ans- misión de los impulsos eléc icos de una neu ona a o a (Blakemo e, & Choudhu y, 2006). Todo es e p oceso no es independien e del con ex o, y se e á in luido po las expe iencias i idas po el suje o, lo que e leja la eno - me plas icidad del ce eb o humano pa a adap a se a las ci cuns ancias ambien ales exis en es en un de e minado momen o. Has a hace bien poco se pensaba que los cambios a i- ba desc i os enían luga du an e la p ime a década de la ida, de o ma que la a qui ec u a ce eb al es aba de inida al llega la pube ad. Sin emba go, hoy día en nume o sos abajos cien í icos se indica que si bien es o es cie o pa a muchas zonas ce eb ales, o as con inúan desa ollándose du an e la adolescencia. Los p ime os es udios lle ados a cabo con ce eb os pos mo en indica on que la co e- za p e on al expe imen aba cambios impo an es as la pube ad, ya que exis ían impo an es di e encias en es a zona en e los ce eb os de niños, adolescen es y pe sonas adul as (Hu enloche , 1979). Más ecien emen e, la u i- lización de écnicas de esonancia magné ica ha apoyado los esul ados de los es udios pos mo em, indicando un desa ollo o madu ación a día de algunas zonas ce eb a- les, undamen almen e de la co eza p e on al, que no culmina has a la adul ez emp ana (Giedd e al., 1999). Es os es udios encuen an que en la zona p e on al la sus- ancia g is aumen a has a los 11 años en las chicas y los 12 en los chicos pa a dismi nui después, lo que sin duda es á e lejando el es ablecimien o de nue as sinapsis en esa zona en la e apa inmedia amen e an e io a la pube ad y su pos e io eco e, en una secuencia que a desde la co eza occipi al has a la on al (Gog ay e al., 2004) y que a ec a p incipalmen e a conexiones de ipo exci a o io (Spea , 2007b). Jun o a es e p oceso de poda, el aumen o lineal de la sus ancia blanca a lo la go de la adolescen cia indica la mielinización p og esi a de las conexiones neu- onales, an o en la co eza on al como en las ías que la unen a o as zonas ce eb ales. Todos es os cambios en el có ex p e on al conlle an una ac i ación menos di usa y más e icien e en es a zona du an e la ealización de a eas cogni i as (Du s on e al., 2006). Po lo an o, las zonas ce eb ales más mode nas desde el pun o de is a ilogené- ico, como la co eza p e on al, son ambién las úl imas en comple a su desa ollo on ogené ico, que no conclu- ye has a la e ce a década de la ida. En cambio, aquellas que sopo an unciones más básicas, como las mo o as o senso iales, madu an en los p ime os años de la in ancia (Gog ay e al., 2004). Si enemos en cuen a el impo an e papel que la co e- za p e on al iene como sopo e de la unción ejecu i a y de la au o egu lación de la conduc a (Spea , 2000; Rubia, 2004; Weinbe ge , El e ag, & Giedd, 2005), es azonable pensa en una elación causal en e es os p ocesos de desa- ollo ce eb al y muchos de los compo amien os p opios de la adolescencia, como las conduc as de asunción de iesgos y de búsqueda de sen saciones. Po o a pa e, e- sul a e iden e el alo adap a i o que iene el hecho de que du an e la adolescencia se p oduzca un eco e acusado de conexiones neu onales y que la plas icidad ce eb al sea impo an e du an e es os años. Es o implica un modelado casi de ini i o del ce eb o pa a adap a lo a las ci cuns- ancias ambien ales p esen es en es a e apa, que pueden di e i de las de la in ancia y se más pa ecidas a aquellas que an a acompaña al suje o a lo la go de la ida adul a (Spea , 2007b). Jun o a la madu ación del lóbulo p e on al hay que esal a o o enómeno al que se ha p es ado menos a en- ción pe o que e is e ambién una g an impo ancia, se a a de la p og esi a mejo a en la conexión en e es e lóbulo, conc e amen e la co eza o bi o- on al, y algunas es uc u as límbicas como la amígdala, el hipocampo y el núcleo caudado. Aunque la a qui ec u a neu onal de es as 479 Apun es de Psicología, 2012, Vol. 30 (1-3), 30 años de Apun es de Psicología, págs. 479-486. A. Oli a Delgado Desa ollo ce eb al y asunción de iesgos du an e la adolescencia es uc u as límbicas es á bas an e a anzada en la in an- cia emp ana, no puede deci se lo mismo de su conexión con el á ea p e on al, que i á madu ando a lo la go de la segunda e apa de la ida, y supond á un impo an e a an- ce en el con ol cogni i o e inhibición de las emociones y la conduc a (Goldbe g, 2001). Es o a a implica que muchas de las epues as emocionales au omá icas, de- pendien es de es as egiones, pasa án a es a más con o- ladas po la co eza p e on al, lo que con ibui á a una disminución de la impulsi idad p opia de la adolescencia em p ana (Weinbe ge , e al., 2005). Además, es impo - an e señala que en la medida en que se aya p oduciendo es a in eg ación en e di e en es es uc u as ce eb ales, las espues as del adolescen e an e dis in as si uaciones o es- ímulos es a án basadas en el abajo conjun o de di e sas á eas. Si a p in cipios de la adolescencia la au o egulación conduc ual dependía de o ma exclusi a de un inmadu o có ex p e on al, a inales de es a e apa, y en la adul ez, la esponsabilidad del con ol es a á epa ida en e a ias á eas ce eb ales, lo que la hace más e icaz (Luna e al., 2001). En el adolescen e, la desconexión en e es as á eas ce- eb ales se mani ies a en es pues as más disociadas. Así, en bas an es ocasiones en que se ía con enien e una es- pues a acional, chicos y chicas pueden ac ua de o ma muy impulsi a y emocio nal, siguiendo los dic ados las es uc u as subco icales y con una escasa in e ención de la co eza p e on al (Eshel, Nelson, Blai , Pine, & E ns , 2007). Sin emba go, en si ua ciones de mucho iesgo en que una espues a isce al inmedia a de e i ación o huida se ía más e icaz, se demo an p olongadamen e en azona- mien os p olijos que impiden una ápi da ac uación. Al me- nos eso puede deduci se de los iempos de eacción más p olongados y de la mayo ac i ación p e on al que ex- hiben los adolescen es, en compa ación con los más co - os de los adul os, an e dilemas que p esen an si uaciones de mucho pelig o, como nada en e ibu ones (Bai d, & Fugel sang, 2004). La co eza p e on al y la egulación de la conduc a adolescen e Los es udios ealizados con animales, el análisis de los sín omas que esul an de las lesiones en la co eza p e- on al su idas po humanos y la u ilización de écnicas de eso nancia magné ica nos han pe mi ido conoce con cie o de alle cuáles son sus unciones. An onio Damasio (1994) expone en su ob a El e o de Desca es las a- cul ades men ales que dependen del lóbulo on al, en e las que des aca la capacidad pa a con ola los impulsos ins in i os, la oma de decisiones, la plani icación y an ici- pación del u u o, el con ol a encional, la capacidad pa a ea liza a ias a eas a la ez, la o ganización empo al de la conduc a, el sen ido de la esponsabilidad hacia sí mismo y los demás o la capacidad empá ica. An e es as acul ades, no es so p enden e que Damasio conside e al lóbulo p e on al como la sede de la mo alidad, o que el neu opsicólogo uso Lu ia (1966) se e ie ese a él como “el ó gano de la ci ilización”. El é mino de unción ejecu i a hace e e encia a muchas de las capacidades que nos pe mi en con ola y coo dina nues os pensamien os y conduc as y que expe imen an un cla o a ance en la segunda década de la ida. En los adolescen es, la inmadu ez del lóbulo on al les hace más ulne ables a allos en el p oceso cogni i o de plani icación y o mulación de es a egias, que equie e de una memo ia de abajo que no es á com ple amen e de- sa ollada en la adolescencia (Swanson, 1999). También in lui á en los e o es de pe se e ancia, que son ecuen es en los adolescen es que ealizan a eas en las que una egla ap endida debe se modi icada pa a ajus a la a las nue as ci cuns ancias, o en la in e upción de la conduc a una ez alcanzada la me a pe seguida. Es as limi a ciones pueden jus i ica la igidez compo a men al que suelen mos a muchos chicos y chicas, sob e odo en los p ime os años de la adolescencia. La capacidad pa a con ola e inhibi espues as i ele an es o inadecuadas a a depende igual- men e de unciones am bién elacionadas con la co eza p e on al, como la a ención sos enida, aún en p oceso de desa ollo du an e la adolescencia (Klen be g, Ko kman, & La í-Nuu ila, 2001; León-Ca ión, Ga cía-O za, & Pé ez-San ama ía, 2004). El papel que desempeña la co eza p e on al, conc e- amen e la en omedial, en la oma de decisiones, se ha pues o de mani ies o en los es udios con pacien es que p e- sen an lesiones en dicha zona, ya que es os suje os ienen di icul ades pa a an icipa las consecuencias u u as, an- o posi i as como nega i as, de su conduc a y alo a los iesgos de una si uación (Becha a, Damasio, & Damasio, 2000). Esa elación con la oma de decisiones des aca la ele ancia que la inmadu ez p e on al iene pa a en ende la mayo impulsi idad e implicación de chicos y chicas adolescen es en conduc as de iesgo elacionadas con la sexualidad, el consumo de d ogas o los compo amien os an isociales. Más allá de ese con ol de la unción ejecu i a, algu- nos es udios ecien es han encon ado e idencia sob e la implicación de la co eza p e on al en o as capacidades elacionadas con la cognición social, ales como la au o- conciencia (Ochsne , 2004), la empa ía, la adopción de pe spec i as o la eo ía de la men e (F i h, & F i h, 2003). Así, es as unciones ambién an a expe imen a un cla o a ance du an e la adolescencia, lo que a a a o ece en chicos y chicas un compo amien o in e pe sonal cada ez más a anzado. Si la co eza p e on al dis a mucho de habe ma- du ado po comple o al inicio de la adolescencia, es de espe a que, al como he mos comen ado, las acul ades que dependen de ella p esen en algunas limi aciones en ese momen o, pe o que ayan mejo ando con el a ance de 480 Apun es de Psicología, 2012, Vol. 30 (1-3), 30 años de Apun es de Psicología, págs. 479-486. A. Oli a Delgado Desa ollo ce eb al y asunción de iesgos du an e la adolescencia la adolescencia. En es e sen ido, al como habían desc i- o Inhelde y Piage (1955), la compe encia cogni i a del adoles cen e expe imen a un desa ollo impo an e du an e los años de la adolescencia emp ana y media, y muchas de las habilidades a iba mencionadas hab án alcanzado en la adoles cencia media un buen ni el de desa ollo. Cie amen e, las habilidades de azonamien o lógico de los chicos y chicas de 15 años son compa ables a las de los adul os, y en la mayo ía de es udios se han obse ado pocos cambios a pa i de esa edad, especialmen e en la pe cepción de los iesgos de i ados de algunas conduc as o en la e aluación de los cos es y bene icios de algunas ac i idades (S einbe g, 2005). Sin emba go, a pesa de los a ances en compe en- cia cogni i a y en la oma de decisiones de ec ados en la mayo ía de es udios, los chicos y chicas que a a iesan la adolescencia media y a día man ienen su p e e encia po la búsqueda de nue as sensaciones y con inúan impli- cándose en muchas conduc as de iesgo (Reyna y Fa ley, 2006). Es a apa en e pa adoja puede es a elacionada con el en oque me odológico que se suele emplea pa a el es- udio de la oma de decisiones en si uaciones de iesgo, que iene poca semejanza con lo que ocu e en la ida eal y, po ello, una escasa alidez eco lógica. Como ha seña- lado S einbe g (2004), los psicólogos es udiamos las con- duc as de iesgo en si uaciones de labo a o io en las que se p esen an a los adolescen es algunos dilemas o si uaciones hipo é icas, y se les p egun a sob e el iesgo que conlle an y po cuál se ía su compo amien o más p obable en es os escena ios. Es e iden e que en el mundo eal las si uacio- nes no son hipo é i cas, y es más ácil, po ejemplo, pa a pa a coloca se un p ese a i o en una si uación ic icia que en la eal. Además, hay que des aca que es as si ua- ciones de labo a o io es án diseñadas pa a minimiza la in luencia de las emociones en la oma de decisión, y, en odo caso, la emoción dominan e se ía la ansiedad, po su simili ud con una si uación de examen. En cambio, en la ida eal es más p obable que el adolescen e se encuen e en una si uación de mayo ac i ación emocional o eu o- ia. Si la eu o ia puede impulsa al ado lescen e a asumi iesgos mayo es, no puede deci se lo mismo de la ansie- dad que iende a p o oca el e ec o con a io. Finalmen e, si en el labo a o io los suje os son es udiados de o ma indi idual, en la ida eal las conduc as de iesgo, como el consumo de d ogas o las ac i idades delic i as, suelen da se en com pañía de los iguales. Como ha demos ado un es udio ecien e que u ilizó una a ea en la que los pa ici- pan es simulaban conduci un coche (Ga dne y S einbe g, 2005), los adolescen es suelen asumi más iesgos cuando es án acompañados que cuando es án solos. Sin emba go, en pe sonas adul as no se obse ó esa in luencia ins igado- a de los iguales. En los apa ados siguien es, a a e mos de a oja alguna luz sob e las causas de es os compo - amien os, haciendo e e encia al papel que desempeñan o os ci cui os ce eb ales. Conc e amen e a los enca gados del p ocesamien o de las ecompensas y de la in o mación socio-emocional en la oma de decisiones del adolescen e. Los ci cui os ce eb ales elacionados con la mo i ación y la ecompensa La inmadu ez de la co eza p e on al en la adoles- cencia, sob e odo en su e apa inicial, y la impulsi idad que lle a asociada con ibuyen a explica la mayo impli- cación en conduc as de iesgo du an e es e pe iodo. Sin emba go, siguiendo esa lógica, los niños, que p esen an una inmadu ez p e on al aún mayo , debe ían mos a se aún más a ies gados, algo que no ocu e. Po o o lado, ya hemos comen ado como el desa ollo de nue as compe- encias cogni i as que se p oduce a pa i de los 15 ó 16 años no lle a apa ejado una disminución de las conduc as de iesgo. Po lo an o, es p eciso encon a o os ac o es adicionales que jus i iquen el compo amien o a iesgado de muchos adolescen es. Aunque algunos au o es, como Elkind (1967), han a ibuido al adolescen e un sesgo op imis a que le lle a a conside a se in ulne able e in a alo a las consecuen- cias nega i as de i adas de sus decisiones, la ealidad es que esa eo ía de la ábula pe sonal ha ecibido un es- caso apoyo empí ico y, po el con a io, los adolescen es suelen e se más ulne ables que los adul os y sob es i- man algunos iesgos, aunque pueden in a alo a algunos e ec os pe judiciales a lo la go plazo (Halpe n-Felshe y Cau man, 2001; Weins ein, Slo ic y Gibson, 2004). En consecuencia, no pa ece que los adolescen es engan una meno conciencia sob e las con secuencias nega i as que pueden ene sus compo amien os de iesgo. No es nues a in ención in a alo a el papel que des- empeñan muchos ac o es de ipo social y cul u al en el su gimien o y man enimien o de las conduc as de iesgo adolescen e. Sin emba go, nues o obje i o en es e a ículo es des aca el papel de a ia bles elacionadas con el desa- ollo ce eb al, po lo que end emos que segui buscando o os ac o es adicionales a la inmadu ez de la co eza p e- on al. Como apun an muchos es udios ecien es, el can- dida o a desempeña ese papel que ha ecibido un mayo apoyo empí ico es el ci cui o mesolímbico ela cionado con la mo i ación y la ecompensa, que expe imen a cam- bios impo an es en la adolescencia emp ana como con- secuencia de los inc emen os ho monales asociados a la pube ad. Es e ci cui o u iliza la dopamina como p incipal neu o ansmiso e incluye las p oyecciones desde el a ea egmen al en al al cue po es iado (núcleo accumbens y núcleo caudado), a las es uc u as límbi cas (amígdala) y a la co eza o bi o- on al (Bu una , 2004). Su ac i ación como conse cuencia de la implicación del suje o en cie - as ac i idades ecompensan es como la comida, el sexo o el consumo de d ogas, p o oca una libe ación de dopa- mina, especialmen e en el núcleo accumbens, que gene a una in ensa sensación de place y mo i a al suje o a la 481 Apun es de Psicología, 2012, Vol. 30 (1-3), 30 años de Apun es de Psicología, págs. 479-486. A. Oli a Delgado Desa ollo ce eb al y asunción de iesgos du an e la adolescencia epe ición de dichas ac i idades. Se a a de un ci cui o neu onal esencial pa a el ap endi zaje, pues o que con i- buye a la inculación en e una conduc a y sus consecuen- cias (Chambe s, Po enza, & Taylo , 2003). Si la ac i ación del núcleo accumbens ep esen a el sus a o de los p ocesos de e compensa y de las conduc- as de ap oximación, la de la amígdala lo se ía del ap en- dizaje e i a i o an e si uaciones a e si as y asociadas a emociones nega i as (E ns , Pine, & Ha din, 2006). Es e ci cui o e i a i o, complemen a io al an e io , supone un eno conduc ual que e i a al suje o los daños de i ados de su im plicación en un de e minado compo amien o. No obs an e, es e modelo supone una cie a simpli icación, ya que la amígdala ambién es á implicada en el ap endizaje ape i i o (Be cha a, Damasio, & Damasio, 2003), y lo mis- mo pod ía deci se del papel del núcleo accumbens en el e i a i o (Schoenbaum, & Se low, 2003). Ambos sis emas han sido conside ados po algunos au o es como in eg an- es de un ci cui o ce eb al a ec i o (Nelson, Leibenlu , McClu e, & Pine, 2005) o socio-emocional (S einbe g, 2007), pues o que los mecanismos que subyacen en el p o- cesamien o de las ecompensas y de la in o mación emo- cional y social es án in e elacionados. Los cambios que es e ci cui o expe imen a du an e la pu be ad como con- secuencia de la p oducción ho monal, son debidos a que las á eas ce e b ales que lo in eg an es án muy ine adas po ecep o es de es e oides gonadales, cuya p oducción aumen a cla amen e con la llegada de la adolescencia. Los p ime os es udios ealizados con animales indi- caban que la pube ad aca eaba una disminución de la ac i ación del ci cui o de ecompensa, ya que, an e cie - as expe ien cias, hab ía unas asas más bajas de libe ación de dopamina en el sis ema mesolímbico al p incipio de la adolescencia (Ta azi, Tomasini, & Baldessa ini, 1999). Es a meno ac i ación lle a ía a los adolescen es a bus- ca sensacio nes y ecompensas mayo es e implica se en conduc as más a iesgadas, en un in en o de compensa el dé ici dopaminé gico. Expe iencias que pod ían esul a muy exci an es pa a suje os de o as edades, al adolescen- e le esul a ían poco es imulan es, como ocu e a quienes padecen el sínd ome de de iciencia de ecompensa (Spea , 2000; 2007a). Es e modelo, cen ado en el dé ici , ha sido cues iona- do ecien emen e po algunos es udios que han empleado écnicas de esonancia magné ica con humanos mien as ealizaban a eas de oma de decisiones, en las que los su- je os podían ob ene ecom pensas o expe imen a pé di- das de di e sas magni ud. Algunos de es os es udios han encon ado una mayo ac i ación mesolímbica, conc e a- men e del cue po es iado, en adolescen es que en adul os an e la ob ención o an icipación de ecompensas (E ns e al., 2005; Gal an e al., 2006; an Leijenho s , C one, & Bunge, 2006), algo que habían hipo e izado Chambe s e al. (2003). No obs an e, un es udio ealizado po Bjo k e al. (2004), compa ando adolescen es y adul os, encon ó en e los p ime os una meno ac i ación es ia al en an i- cipación de ganancias en una a ea de incen i os mone a- ios. Po lo an o, a pesa del mayo apoyo que ha ecibido el modelo de la hipe exci abilidad, los esul ados aún no son concluyen es, y pueden es a in luyendo pa áme os ales como la magni ud de la ecompensa empleada en cada es udio, ya que es posible que la espues a de los ado- lescen es, en compa ación con la de los adul os, sea me- no an e ecompensas de poca en idad pe o mayo an e las ecompen sas impo an es. Como señala Mo a (2006) exis- en a ios sis emas neu onales elacio nados con el place y la ecompensa, unos que se ac i an an e una an icipación segu a de una ecompensa inmedia a, o os que lo hacen dependiendo de la expec a i a p oba bilís ica de la misma, o de las ci cuns ancias cuando se p esen a, o de su alo ela i o. Es deci a ios sis emas con di e en es i mos madu a i os y que pueden es a más o menos in luidos po los cambios ho monales p opios de la pube ad. En cualquie caso, y a pesa de las di e encias, el mo- delo del exceso coincide con el del dé ici en p edeci un aumen o de las conduc as de asunción de iesgos a pa i de la pube ad, aunque en es e caso se ía la sob eexci ación del ci cui o mesolímbico dopaminé gico la que lle a ía al adolescen e a la búsqueda de la no edad y el iesgo, ya que las ecompensas, especialmen e las inmedia as, eje ce ían una g an a acción sob e el adolescen e. Po o a pa e, el sis ema e i a i o se mues a menos sensible, como puede deduci se de la meno ac i a ción de la amígdala en ado- lescen es an e las consecuencias nega i as de su conduc a, lo que in lui á en una meno alo ación de los p obables iesgos que pueden de i a se de una conduc a. También la co eza o bi o on al desempeña un papel impo an e en el es ablecimien o de asociaciones en e la conduc a y sus consecuencias, po lo que su inmadu ez du an e la adoles- cencia con i bui ía a explica esa meno es imación de los iesgos y la p e e encia de los adolescen es po al e na i- as a iesgadas pe o muy e compensan es sob e o as más conse ado as (Gal án e al., 2006). Desequilib io en e el ci cui o mo i acional y el ci cui o cogni i o Todo lo expues o has a aho a pone de mani ies o que du an e la adolescencia se p oduce un desequilib io en e el ci cui o p e on al cogni i o y el ci cui o mo i acio- nal mesolímbico, como consecuencia de sus di e en es i mos de madu ación. Es e úl imo se mues a muy sen- sible a las in luencias de las ho monas sexuales, po lo que expe imen a impo an es cambios du an e la pube ad que inc emen an su capacidad de espues a y exci abili- dad (Romeo, Richa dson, & Sisk, 2002). En cambio, la madu ación del ci cui o p e on al es más len a, no se e acele ada po los cambios ho monales de la pube ad y depende de la edad y del ap endizaje, no alcanzando su madu ez has a la e ce a déca da de ida. Es o supone 482 Apun es de Psicología, 2012, Vol. 30 (1-3), 30 años de Apun es de Psicología, págs. 479-486. A. Oli a Delgado Desa ollo ce eb al y asunción de iesgos du an e la adolescencia que la adolescencia emp ana es el momen o en el que el desequi lib io es mayo , con un ci cui o mo i acional muy p openso a ac ua en si uaciones que puedan depa a una ecompensa inmedia a y un ci cui o au o egula o io que aún no ha alcanzado odo su po encial y, po ello, a a ene muchas di icul ades pa a impone su con ol inhi- bi o io sob e la conduc a impul si a. Además, como han plan eado Nelson e al. (2005), exis e una es echa in e- elación en e los mecanismos ce eb ales que subya cen al p ocesamien o de las ecompensas y los que se ocupan de la in o mación social y emocional, po lo que la p esencia de iguales y las si uaciones con ue e ca ga emocional an a po encia los e ec os ecompensan es de las conduc- as de asunción de iesgos haciéndolas más p obables. Po lo an o, chicos y chicas an a si ua se al inicio de la adolescencia en una si uación de ex ema ulne a- bilidad a impli ca se en conduc as de iesgo y de búsque- da de sensaciones. Incluso pod ía señala se la exis encia de un cie o e oceso o eg esión compo amen al coin- cidiendo con la pube ad como consecuencia de la e- o ganización ce eb al que iene luga en ese momen o (Sadu ní, & Ros an, 2004). De hecho, se han obse ado descensos en la ejecución de al gunas a eas de empa eja- mien o de es ímulos (McGi e n,Ande sen, By d, Mu e , & Reilly, 2002), asunción de pe spec i as (Blakemo e, & Choudhu y, 2006) o econocimien o de os os (Ca ey, Diamond, & Woods, 1980). Una eg esión conduc ual semejan e ha sido desc i a coincidiendo con los momen- os de ees uc u ación neu onal de la p ime a in ancia (T e a hen, & Ai ken, 2003). Es os e ocesos e olu i os pod ían ene cie o alo adap a i o, ya que exigi ían una mayo supe isión de los cuidado es en momen os en los que el compo amien o de niños y adolescen es conlle a- ía un mayo iesgo pa a su supe i encia. A pa i de esos mo men os más complicados de la adolescencia inicial, el desequilib io se i á educiendo, como consecuencia an o de una educción en la exci abilidad mesolímbica como del o alecimien o del con ol co ical. Si enemos en cuen a el ínculo endo c inológico exis- en e en e la pube ad y la madu ación del ci cui o mo- i acional, puede hipo e iza se que aquellos adolescen es que expe imen an una pube ad p ecoz se encon a án en una si uación de mayo iesgo, ya que a esa emp ana edad su co eza p e on al se encon a á aún muy inmadu a como pa a oma las iendas de un ci cui o mesolímbico hipe sensibilizado po el inc emen o ho mo nal. Po o a pa e, el adelan o que ha enido luga en la sociedad oc- ciden al en la edad a la que se inician los cambios pube- ales (Bellis, Downing, & Ash on, 2006) conlle a ía un mayo desequilib io en e los dos ci cui os ce eb ales y, como consecuencia, una mayo incidencia de los compo - amien os de iesgo du an e la adolescencia. En e ec o, la mayo ía de es udios han encon ado una elación signi i- ca i a en e la p ecocidad pube al y la mayo implicación en compo amien os de iesgo (Mendle, Tu kheime , & Eme y, 2007), aunque es e iden e que en es a asociación in luyen o os ac o es ajenos a los neu oló gicos. Implicaciones p ác icas Todo lo expues o has a aquí esal a la ele ancia de los ac o es ela i os al desa ollo neu ológico de ca a a comp ende el compo amien o adolescen e, especialmen- e su implicación en las conduc as de asunción de iesgos y de búsqueda de sensaciones. La e idencia empí ica sob e la madu ación ce eb al indica que los p ime os años de la adolescencia, especialmen e cuando la pube ad ocu e de o ma p ecoz, son una e apa de mucha ulne abilidad en que la inmadu ez de los mecanismos au o egula o ios equie e de los pad es una a en a igilancia y supe isión que debe combina se con la concesión de una mayo au- onomía. Po o a pa e, es a e apa supone ambién un pe- iodo de eo ganización sináp ica en el que las in luencias ambien ales y las expe iencias i idas pueden ene unos e ec os muy pe sis en es, ya que la elimi nación de unas conexiones neu onales y el o alecimien o de o as obe- decen la ley de “o lo usas o lo pie des”. El p oceso de desa ollo neu ológico no es independien e del con ex o, y odas las ac i idades que chicos y chicas lle en a cabo du an e es os años, an o educa i as como de ocio, con i- bui án al modelado de su a qui ec u a ce eb al. La ado- lescencia puede conside a se como un au én ico pe iodo sensible pa a el desa ollo de compe encias (Chambe s e al. 2003), lo que no quie e deci que no se man enga una impo an e plas icidad ce eb al du an e los años pos e io- es (Blakemo e, & F i h, 2005). El consumo de sus ancias, ecuen e du an e los años de la adolescencia, iene unos e ec os pe manen es en la es uc u a ce eb al, gene ando un de e io o que no se p oduce cuando el consumo iene luga en la e apa adul a (Spea , 2002). Ello jus i ica sob a- damen e que un obje i o de la in e ención sob e ado- lescen es sea e asa el inicio del consumo de sus ancias has a una edad en la que el desa ollo ce eb al es é más a anzado y, po lo an o, se mues e menos sensible a los e ec os noci os de las d ogas. Un en o no en iquecido y unas ac i idades es imulan- es pueden a o ece la madu ación de la co eza p e on- al y de las capacidades au o egula o ias, pe o ambién hab ía que des aca el papel del a ec o pa en al du an e la in ancia y la adolescencia. Los p ime os da os en apoyo de es a in luencia p o ienen de la expe imen ación animal, que ha e elado la elación en e el con ac o ísico es echo en e mad e y c ía y la p oducción de oxi ocina y dopami- na. Si enemos en cuen a que la dopamina juega un impo - an e papel en el desa ollo p e on al, se ha p opues o que el o alecimien o de los inpu s de dopamina al p e on al se ía el mecanismo median e el que los es ilos pa en ales a ec uosos, y o as expe iencias emocionales placen e as con pa d es y cuidado es, con ibui ían al desa ollo de las capacidades cogni i as y de un com po amien o adecuado 483 Apun es de Psicología, 2012, Vol. 30 (1-3), 30 años de Apun es de Psicología, págs. 479-486. A. Oli a Delgado Desa ollo ce eb al y asunción de iesgos du an e la adolescencia (Scho e, 1994; Eisle , & Le ine, 2002). Son nume osos los abajos cien í icos, en los que se con i ma la elación exis en e en e la negligencia pa en al y la al a de a ec o en la in ancia, y una mayo incidencia en e apas pos e io- es de p oblemas elacionados con el escaso au ocon ol (Pe y, 2002). Es bas an e p obable que la dep i a ción a ec i a impida un desa ollo adecuado de la co eza p e- on al, lo que a o ece ía los compo amien os an isocia- les o las adic ciones. También exis e e idencia ace ca de los e ec os nega i os du ade os del es és sob e egiones ce eb ales in eg adas en el ci cui o mesolímbico, como la amígdala, el hipocampo o el có ex p e on al medial, lo que con ibui ía a su hipe exci abilidad (Romeo, & McEwen, 2006). En cuan o a la mayo ac i ación del ci cui o mesolím- bico de ecompensa du an e la pube ad, ampoco puede conside a se como ajena a las ci cuns ancias ambien ales. Ya hemos enido ocasión de comen a la es echa elación en e es e sis ema y el enca gado del p ocesamien o de la in o mación socio-emocional y, po ello, la mayo a ac- ción de las ecompensas inmedia as en si uaciones en que el adolescen e es á acompañado de sus iguales o muy ex- ci ado emocionalmen e. Pe o además, hay que eco da el papel que juegan los cambios ho monales de la pube ad en la madu ación del ci cui o de ecompensa. Si enemos en cuen a que exis e una impo an e e idencia empí ica so- b e la in luencia que los es eso es ienen sob e el adelan o de la pube ad (Mo i , Caspi, Bel sky, & Sil a, 1992), es bas an e p obable que las si uaciones es esan es con i- buyan al des equilib io en e la madu ación del ci cui o de ecompensa y el cogni i o. Aquellos chicos y chicas que expe imen an la pube ad an es que sus compañe os an a encon a se en una si uación de mayo iesgo, ya que en ellos el momen o de mayo exci abilidad mesolím bica coincidi á con un ci cui o p e on al aún muy inmadu o, colocando al adolescen e en una si uación de mayo ul- ne abilidad an e la oma de decisiones de iesgo. Recien emen e, S einbe g (2007) ha expues o la im- po ancia que es os nue os conocimien os neu ológicos ienen pa a la p e ención de las conduc as de iesgo en la adolescencia. Teniendo en cuen a que el desa ollo cog- ni i o se encuen a bas an e a anzado a los 15 ó 16 años, no pa ecen se las limi aciones en la o ma de pensa o el conocimien o que ienen sob e cie as si uaciones de ies- go lo que lle a a chicos y chicas a implica se en compo - amien os muy a iesgados. Los adolescen es son capaces de ealiza p ocesos de decisión cohe en es y acionales bajo ci cuns ancias de baja ac i a ción emocional. Po ello, las es a egias edu ca i as di igidas a aumen a las habili- dades pa a la oma de decisiones o la in o mación sob e las consecuencias nega i as de dichos compo amien os no pa ecen una solución de ini i a al p oblema. De he- cho, la e icacia de es e ipo de p og amas en la p e ención del consumo de sus ancias, los compo amien os sexuales de iesgo o la conducción eme a ia es limi ada (Enne , Toble , Ringwal , & Flewelling, 1994; Wes , & O’Neal, 2004). Algunos au o es como Reyna y Fa ney (2006) o el mismo S einbe g de ienden la u ilización de o o ipo de medidas, como el aumen o del p ecio del abaco, la legis- lación más es ic i a sob e el consumo de alcohol en la adolescencia, o acili a el acceso a los mé odos an icon- cep i os y se icios de plani icación amilia . Las consecuencias nega i as que pueden de i a se de muchas conduc as de asunción de iesgos son e iden es, sin emba go, am bién pueden ene se en cuen a los bene- icios que pueden supone pa a el indi iduo. El hecho de que en muchas especies las con duc as de iesgo sean más ecuen es en el pe iodo que sigue a la pube ad ha lle ado a la psicología e olucionis a a des aca su alo adap a i o, p obablemen e po que a o ecen la salida del adolescen e del g upo amilia , e i ando así la endogamia. Sin emba go, la oma de iesgos ambién puede aca ea algunas en a- jas desde un pun o de is a e olu i o ya que la explo ación y expe imen ación puede se un equisi o pa a el log o de la iden idad (E ikson, 1968), una opo unidad pa a el de- sa ollo y el c ecimien o pe sonal (Ligh oo , 1997), o un indicado de la an sición a la adul ez (Jesso , 1998). En es e sen ido no al an es udios longi udinales que encuen- an que conduc as de iesgo, como el consumo mode ado de sus ancias du an e la adolescencia emp ana es án ela- cionadas con un mejo ajus e psicológico años más a de (Shelde , & Block, 1990; Oli a, Pa a, & Sánchez-Queija, en p ensa). Es posible que una ac i ud adolescen e conse - ado a y de e i ación de iesgos es é asociada a una meno incidencia de algunos p oblemas compo amen ales y de salud, sin emba go, ambién es bas an e p obable que esa ac i ud an p eca ida conlle e un desa ollo de ici a io en algunas á eas, como el log o de la iden idad pe sonal, la c ea i idad, la inicia i a pe sonal, la ole ancia an e el es és o las es a egias de a on amien o (Oli a, 2004). Cuando un adolescen e oma una decisión, damos po hecho que la mejo decisión es la que supone un meno iesgo pa a su salud ísica, sin emba go una de e minada decisión puede se muy a o able pa a el adolescen e en é minos de acep- ación po el g upo, aumen o de su au oes ima o log o de su iden idad. Es deci , a eces puede encon a se una incompa- ibilidad en e obje i os elacionados con la p omoción de la salud ísica y la salud men al. De odo lo an e io , pode- mos saca la conclusión de que la p omoción del desa ollo posi i o del adolescen e debe se un obje i o que compa - a p o agonismo con la p e ención de conduc as de iesgo en las in e enciones di igidas a es e g upo e a io, y que cie a ex pe imen ación en condiciones de segu idad puede se con enien e pa a el desa ollo adolescen e, aun conlle- ando cie os ies gos. En es e sen ido, y eniendo en cuen a el aumen o de las conduc as explo a o ias y de búsqueda de sensaciones que iene luga du an e la adolescencia, es impo an e p opo ciona a chicos y chicas ac i idades es- imulan es ca en es de las consecuencias nega i as de con- duc as como el consumo de d ogas. Po ejemplo, hay una 484 Apun es de Psicología, 2012, Vol. 30 (1-3), 30 años de Apun es de Psicología, págs. 479-486. A. Oli a Delgado Desa ollo ce eb al y asunción de iesgos du an e la adolescencia impo an e e idencia que indica que la ac i idad ísica y depo i a inc emen a la libe ación de dopamina, y que la pa icipación en es e ipo de ac i idades con ibuye a edu- ci el consumo de sus ancias, lo que sugie e que el depo e puede p opo ciona algunos de los e ec os neu obiológicos que se de i an de la implicación en conduc as de asunción de iesgos (Rome , & Hennessy, 2007). Finalmen e, que emos e mina hacien do e e encia a un aspec o que puede esul a p eocupan e, como es la posibilidad de que es os da os neu opsicológicos con i- buyan a inc emen a la imagen del adolescen e como un suje o inmadu o e incompe en e pa a oma decisiones de o ma au ónoma y si an pa a jus i ica la limi ación de algunas libe ades indi iduales. Como hemos enido oca- sión de de alla , a pa i de los 15 ó 16 años las capaci- dades cogni i as de chicos y chicas se di e encian muy poco de las de los adul os, y en si uaciones de calma y baja ac i ación socio-emocional sus decisiones suelen se an sensa as y acionales como las de pe sonas de más edad. Tene en cuen a esa compe encia cogni i a supond ía la concesión de algunos de echos indi iduales, como la po- sibilidad de o a a pa i de esa edad o pe mi i una ma- yo in luencia en la oma de decisiones en los con ex os amilia , escola y comuni a io. Los iesgos de i ados de esas concesiones se ían insigni ican es y, po el con a io, pod ían ep esen a medi das de empode amien o muy po- si i as pa a a o ece el desa ollo de la capacidad pa a oma decisiones y pa a el ap endizaje en la asunción de esponsabilidades. Re e encias A ne , J.J. (1999). Adolescen S o m and S ess, Reconside ed. Ame ican Psycho logis , 54, 317-326. Bai d, A.A., & Fugelsang, J.A. (2004). 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