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El postsionismo y la cuestión palestina-israelí. Fisuras, reacciones y continuidad

Basallote Marín, Antonio

Abstract

El presente trabajo tiene por objetivo analizar el concepto y fenómeno del postsionismo, centrándonos en el debate académico que tuviera lugar en la década de 1990, liderado por una corriente de historiadores revisionistas que conformaron la llamada nueva historiografía israelí. Estos académicos, que tuvieron acceso a fuentes de información primarias y directas hasta entonces clasificadas, deconstruyeron los principales mitos fundacionales del Estado de Israel, cuestionado la ideología oficial de Estado, el sionismo, y validando el trabajo previo de autores palestinos que habían sido ignorados. Este hecho, coincidente con la I Intifada, tuvo una gran repercusión en la imagen internacional de la cuestión palestino-israelí y en futuros trabajos sobre Palestina e Israel. Reflexionamos, así mismo, sobre el componente generacional y la influencia que el llamado postsionismo y en especial su manifestación académica, pudiera tener en la memoria colectiva de la sociedad israelí y en la historiografía respecto a Palestina e Israel, tanto a nivel interno como en el ámbito internacional. Consideramos esencial el contexto ideológico, donde el sionismo sigue siendo hegemónico y el pensamiento político decisivo en la historia de Palestina e Israel. Por ello, es también fundamental valorar las posibles fracturas y disensos al respecto, centrándonos en el ámbito académico, en especial la historiografía, por la influencia que esta puede tener en la formación de opinión respecto a la cuestión palestino-israelí y como base bibliográfica de otras investigaciones.

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Anaquel estud. árabes 33 (2022): 143-174 143 Anaquel de Estudios Árabes ISSN: 1130-3964 https://dx.doi.org/10.5209/anqe.79641 ARTÍCULOS El postsionismo y la cuestión palestina-israelí. Fisuras, reacciones y continuidad Antonio Basallote Marín1 Recibido: 30 de diciembre de 2021 / Aceptado: 18 de febrero de 2022 Resumen. El presente trabajo tiene por objetivo analizar el concepto y fenómeno del postsionismo, centrándonos en el debate académico que tuviera lugar en la década de 1990, liderado por una corriente de historiadores revisionistas que conformaron la llamada nueva historiografía israelí. Estos académicos, que tuvieron acceso a fuentes de información primarias y directas hasta entonces clasificadas, deconstruyeron los principales mitos fundacionales del Estado de Israel, cuestionado la ideología oficial de Estado, el sionismo, y validando el trabajo previo de autores palestinos que habían sido ignorados. Este hecho, coincidente con la I Intifada, tuvo una gran repercusión en la imagen internacional de la cuestión palestino-israelí y en futuros trabajos sobre Palestina e Israel. Reflexionamos, así mismo, sobre el componente generacional y la influencia que el llamado postsionismo y en especial su manifestación académica, pudiera tener en la memoria colectiva de la sociedad israelí y en la historiografía respecto a Palestina e Israel, tanto a nivel interno como en el ámbito internacional. Consideramos esencial el contexto ideológico, donde el sionismo sigue siendo hegemónico y el pensamiento político decisivo en la historia de Palestina e Israel. Por ello, es también fundamental valorar las posibles fracturas y disensos al respecto, centrándonos en el ámbito académico, en especial la historiografía, por la influencia que esta puede tener en la formación de opinión respecto a la cuestión palestino-israelí y como base bibliográfica de otras investigaciones. Palabras clave: Postsionismo, sionismo, Palestina, Israel, Historia, Sociología [en] Postzionism and the Israeli-Palestinian question. Cracks, reactions and continuity Abstract. The article aims to analyze the concept and phenomenon of post-Zionism, focusing on the academic debate that took place in the 1990s, led by a current of revisionist historians who formed the so-called “new Israeli historiography”. These schoolars, who had access to primary and direct sources of information until then classified, deconstruct the main founding myths of the State of Israel, questioning the official ideology of the State, Zionism, and validating the previous work of Palestinian authors that had been ignored. This event, coinciding with the First Intifada, had a great impact on Israel’s international image and on future researches on Palestine. Likewise, we consider the generational component and the influence that the so-called “post-Zionism” and especially its academic manifestation, could have on the collective memory of Israeli society and on the historiography regarding Palestine and Israel, both internally and in the international arena. We consider essential the ideological context, where Zionism remains hegemonic and the decisive political thought in the history of Palestine and Israel. For this reason, it is also essential to assess the possible fractures and disagreements in this regard, focusing on the academic field, especially historiography, 1 Institución: Universidad de Sevilla. E-mail: [email protected] Basallote Marín, A. Anaquel estud. árabes 33 (2022): 143-174144 due to the influence that this can have on the formation of opinion regarding the Palestinian-Israeli question and as a bibliographic base of other investigations. Key words: Post-Zionism, Zionism, Palestine, Israel, History, Sociology Sumario: 1. Introducción; 2. El concepto de postsionismo; 3. El contexto social y político del postsionismo; 4. Los “nuevos historiadores israelíes”; 5. Los “sociólogos críticos”; 6. Repercusión en la academia internacional; 7. El postsionismo en la literatura, las artes y los medios de comunicación israelíes; 8. Críticas al postsionismo; 9. Conclusiones Cómo citar: Basallote Marín, Antonio (2022), “El postsionismo y la cuestión palestina-israelí. Fisuras, reacciones y continuidad”, en Anaquel de Estudios Árabes, 33, 143-174 1. Introducción Desde los últimos años de la década de los 80 y durante la de los 90 cristalizó en Israel un debate, protagonizado sobre todo por académicos, que aportó nuevos enfoques y perspectivas sobre la historia del conflicto árabe-israelí, dentro del cual se encuadraría el llamado convencionalmente “conflicto palestino-israelí”2, y en especial sobre la Nakba. El debate tenía sus orígenes en varios aspectos clave, como la división entre mizrajíes y askenazíes, el impacto de la invasión del Líbano en 1982, la Intifada palestina de 1987 y la aparición de nuevas fuentes documentales procedentes de la desclasificación de varios archivos militares a mediados de los 80. Ese debate, surgido entre académicos abanderados por una serie de historiadores y sociólogos de las universidades de Israel, traspasó pronto el ámbito universitario e intelectual, llegó al mundo de las artes en general y, sin poder precisar hasta qué punto, se implantó en el conjunto de la sociedad israelí. Pero, sobre todo, trascendió fronteras y aquellas obras constituyen fuentes bibliográficas clave para cualquier investigación sobre la cuestión palestinaisraelí. Este punto es esencial en nuestro trabajo, por una parte, porque el debate surgido pudiera haber ayudado -y puede continuar ayudando- a estimular el pensamiento crítico y autocrítico y suscitar el disenso e incluso la disidencia en la sociedad israelí respecto al sionismo 3 y a sus políticas de apartheid4; y por otra parte, porque resultó esperanzador que un nutrido y cualificado grupo de académicos universitarios y de artistas rompiese con el armazón ideológico del Estado y la sociedad israelí, superando 2 BASALLOTE MARÍN, A. Paraíso Usurpado: el sionismo y el pueblo palestino. Historia de la expansión territorial israelí, ed. Cedma, Málaga, 2011, 18. 3 Véase BASALLOTE MARÍN, A. La Cuestión Israelí: Sionismo y Disidencia. Ideología, Identidad y Contestación Social en la Sociedad Judía de Israel. (Tesis doctoral inédita). Universidad de Sevilla, Sevilla, 2015 4 Véase BARREÑADA, Isaías, Identidad nacional y ciudadanía en el conflicto israelo-palestino, tesis doctoral, UCM, Madrid, 2005; DAVIS, Uri, Apartheid Israel: Possibilities for the Struggle Within, Londres, Zed Books, 2003; COCONI, Luciana: Apartheid contra el pueblo palestino, (en línea), ACSUR, 2010 disponible en: https:// www.acsur.org/IMG/pdf/Apartheid_contra_el_pueblo_palestino.pdf [último acceso el 4 de noviembre de 2021]; PAPPÉ, Ilan, (ed.) People Apart: Israel, South Africa and the Apartheid Question, Londres, I. B. Tauris, 2012 y (ed.) Israel and South Africa: The Many Faces of Apartheid, Londres, Zed Books, 2015; WHITE, B. Apartheid israelí. Una introducción. Madrid: Bósforo Libros, 2013. Así mismo, cabe recordar el reciente informe de Amnistía Internacional, titulado “Israel’s apartheid against palestinians. Cruel system of domination and crime against humanity”, del 02-02-2022, que puede consultarse en: https://doc.es.amnesty.org/ms-opac/doc?q =*%3A*&start=1&rows=1&sort=fecha%20desc&fq=norm&fv=*&fo=and&fq=mssearch_fld13&fv=MDE15 514122&fo=and&fq=mssearch_mlt98&fv=gseg01&fo=and Basallote Marín, A. Anaquel estud. árabes 33 (2022): 143-174 145 las murallas psicológicas, intelectuales y socio-políticas impuestas por el sionismo 5. En ese sentido, el debate postsionista de la década de los 90 puede considerarse a nivel israelí como una continuación del camino crítico y disidente que ya habían comenzado en las décadas anteriores algunos grupos de activistas6, pero ahora tendrá mayor significado, en sentido cualitativo, al sentar las bases para un mejor y más amplio conocimiento del sionismo y su carácter racista y colonial. Sin embargo, en Israel el debate acabó relegado a un segundo plano en favor del neosionismo, como corriente ideológica, cultural y política “antidemocrática, exclusivista, nacionalista e incluso racista”7, cada vez con mayor representación parlamentaria y presencia de colonos en Jerusalén Este y Cisjordania, donde la expulsión de la población palestina se ha disparado8. 2. El concepto de “postsionismo” Mientras que el término “sionismo” puede definirse como una ideología y un movimiento político nacionalista, racista y colonial, originado en Europa y que tiene por objetivo principal adueñarse de la mayor parte de territorio entre el mar Mediterráneo y el río Jordán9, el término “postsionismo” es complejo y son diversas las interpretaciones por parte de los autores israelíes. No obstante, se dan algunos elementos comunes que sirven para poder definirlo a grandes rasgos como una visión y un posicionamiento ideológico respecto al sionismo, y respecto al fundamentalismo sionista10, visión que comienza como un fenómeno ligado a la crisis de identidad judía israelí de las décadas de los 80 y los 90 y sobre todo ligado a un debate académico sobre la historiografía israelí oficial, que trasciende ese ámbito para llegar al cine, el teatro, la literatura y el periodismo, con cierto impacto en la sociedad israelí en general11. Ephraim Nimni apunta que la controversia principal reside en la defensa de los postsionistas de que “Israel debería desarrollar un tipo de identidad cívica y un marco institucional orientado a los valores universales de la democracia liberal” y contrario al carácter étnico que propugnan los sionistas12. El filósofo israelí Adi Ophir mantenía acertadamente que la identidad israelí fue construida sobre las nociones de victimismo y seguridad, aspectos clave de la identidad colectiva israelí13, y que aquellos académicos que afrontaban ambos 5 BASALLOTE MARÍN, Antonio, La Cuestión Israelí: Sionismo y Disidencia. Ideología, Identidad y Contestación Social en la Sociedad Judía de Israel. (Tesis doctoral inédita). Universidad de Sevilla, Sevilla, 2015. 6 KAMINER, Reuven, The Politics of Protests. Sussex Academic Press: Brighton, 1996 7 RAM, Uri, “Four Perspectives on Civil Society and Post-Zionism in Israel”, Palestine-Israel Journal, Vol. 12 No. 1 2005, 58 8 Cfr. https://www.btselem.org/facing_expulsion_blog 9 BASALLOTE MARÍN, A. La Cuestión Israelí…y Del sionismo o las raíces ideológicas de la Nakba y del apartheid actual”, en Basallote Marín, A., Checa Hidalgo, D., López Arias, L., y Ramos Tolosa, J., Existir es resistir pasado y presente de Palestina-Israel, Granada: 2017 10 SPRINZAK, Ehud, Gush Emunim: The Politics of Zionist Fundamentalism in Israel, American Jewish Committee, Institute of Human Relations, 1986. En internet en: http: //members.tripod.com/alabsters_archive/zionist_fundamentalism.html 11 PAPPE, Ilan, Historia de la Palestina Moderna. Una tierra, dos pueblos, Akal, 2007. 12 NIMNI, Ephraim (ed.), The Challenge og Post-Zionism. Alternatives to Israeli Fundamentalist Politics. Zed, New York, 2003, 2. 13 BASALLOTE MARÍN, A., La Cuestión Israelí… Basallote Marín, A. Anaquel estud. árabes 33 (2022): 143-174146 discursos hegemónicos de victimismo y seguridad podrían ser clasificados como postsionistas14. Igualmente, acertada en nuestra opinión, es la idea del sociólogo crítico Uri Ram, protagonista del debate en esos años, de que el postsionismo es “una estrategia discursiva que intenta fortalecer a la sociedad civil de Israel en oposición a las crecientes tendencias de nacionalismo y chauvinismo”15; además mantiene que el postsionismo se opone a la corriente del fundamentalismo sionista o neo-sionismo, como él mismo señala en otra ocasión: El postsionismo está orientado al ciudadano -apoya la igualdad de derechos y en ese sentido favorece un estado de todos sus ciudadanos dentro de los límites de la Línea Verde-, y es universalista y globalista en sus apreciaciones. El neo-sionismo es particularista, étnico, nacionalista, fundamentalista, incluso fascista en su periferia; es la derecha representada por los colonos16. En la sociedad israelí el postsionismo es un concepto tan vigente como confuso y está sujeto a diversas interpretaciones. Para el profesor Ilan Pappé, uno de los principales protagonistas del llamado “debate postsionista” de los años 90, “el postsionismo es un poco de postmodernismo relativista”. Para él, “algunos israelíes se consideran postsionistas, cuando no lo son, y otros, a los que se les califica como tales, no comparten tal definición, porque es una definición fluida”17. Por otro lado, no es difícil encontrar activistas e intelectuales, como el político Meir Margalit, que asumen una supuesta inexistencia del sionismo, pues como movimiento e ideología ya habría conseguido sus objetivos y, por tanto, ya dejó de existir: “la cuestión es algo anacrónica, porque el movimiento sionista ya no existe”18. Sin embargo, a pesar de opiniones como ésta de algunos autores israelíes, el sionismo, como ideología, sigue bien presente en la sociedad israelí y en todas las instituciones del Estado, como señala Gerardo Leibner, profesor de la Universidad de Tel Aviv y activista por los derechos humanos: No se puede hablar de una realidad postsionista, pues tanto sus instituciones como su ideología siguen presentes y es una de las fuerzas motrices más importantes de este país. Considerar que no existe es no ver la sociedad israelí, que vive en la hegemonía sionista. Un importante porcentaje es sionista ideológicamente19. Aquí está la clave para poder delimitar más el término postsionismo: el sionismo sigue existiendo en Israel como ideología hegemónica, y el postsionismo se refiere sólo a una visión del pasado y del presente, como afirma Ilan Pappé20: 14 Cit en GHAZI-BOUILLON, Asima A., Understanding the Middle East Peace Process: Israeli Academia and the Struggle for Identity, Routledge Studies on the Arab–Israeli Conflict, London, Routledge, 2009, 7. 15 Íbid, 7-8. 16 SHEHORI, Dalia. “Post-zionism didn’t die, it’s badly injured”, Haaretz, 28 abril 2004, [en línea] http://www. haaretz.com/print-edition/features/post-zionism-didn-t-die-it-s-badly-injured-1.120828 [consultado por última vez el 02/10/13] 17 Entrevista con Ilan Pappé del 15 de septiembre de 2014 18 LLAUGER, Miguel Ángel, DEL POZO, Rodrigo y CAPELLÁ, Margarita (eds.), La respuesta pacifista. Conversaciones con miembros israelíes y palestinos de los movimientos por la paz, Madrid, Los Libros de la Catarata, 2008, 20. 19 Entrevista personal con Gerardo Leibner, en Tel Aviv, el 2 de agosto de 2012. 20 Entrevista con Ilan Pappé del 15 de septiembre de 2014. Basallote Marín, A. Anaquel estud. árabes 33 (2022): 143-174 147 Hay una diferencia entre una realidad postsionista, que creo que no existe, y una visión postsionista, a la cual nos referimos cuando hablamos sobre postsionistas: éstos desean y trabajan por algo diferente. Según él, los postsionistas trabajan sobre todo por comprender el sionismo como movimiento colonizador y por constituir una “israelidad” que esté por encima de la visión etnocéntrica sionista de “judeidad”; es decir, propugnan que todos los ciudadanos del Estado de Israel sean los que formen la nación. El profesor y escritor Bernard Avishai asegura que fue él el primero que usó el concepto de “postsionismo” en 1977, en la revista New York Review of Books21. Afirma “que el sionismo ha triunfado” y que, por tanto, hay que “construir sobre sus cimientos”. Como “ya no son necesarios los principios provisionales de los tiempos de la creación del Estado”, habría que “establecer una verdadera democracia”. Es decir, Avishai cuestionaba la supuesta condición democrática del Estado, algo común en todo aquel auto-considerado o considerado por los demás como “postsionista”, porque consideran una contradicción el que una democracia deba ser exclusivamente judía. Algunos ex sionistas, como por ejemplo Meron Benvenisti, que fue concejal de Jerusalén, está de acuerdo en ello; afirma que la revolución sionista ha llegado a su fin y sugiere desechar la “ley del retorno”, que permite a cualquier judío del mundo convertirse en ciudadano israelí22. Se refiere a la inviabilidad o imposibilidad de “un Estado judío y democrático”, porque lo considera una contradicción difícil de resolver. Prácticamente todos los autores considerados postsionistas abordan esta cuestión entendiendo que la condición de “Estado judío y democrático” es un oxímoron pues, si es democrático, debe ser inclusivo para con las minorías y universal para todos sus ciudadanos, independientemente de su raza, condición sexual o su religión. Sin embargo, cabe precisar en este sentido que el sionismo se impuso en julio de 2018, cuando la Knesset (Parlamento israelí) aprobó la Ley Básica del Estado-Nación Judío, según la cual “la Tierra de Israel” es “la patria histórica del pueblo judío”, declarando a Israel como “el Estado-nación del pueblo judío”, en referencia a todos los judíos del mundo y en detrimento de su población nativa no judía. Curiosamente unas semanas después de la aprobación de la ley, fallecía el intelectual y prolífico activista Uri Avneri (1923-2018), que también se atribuyó el mérito de ser el primero en usar un término tan novedoso en la década de los 70 como el de “postsionismo”. Habría sido en 1976, en un juicio en el que Avneri y sus compañeros fundadores del Consejo Israelo-Palestino por la Paz denunciaron a una revista porque les calificaba de “antisionistas”: “Cuando el juez me interrogó sobre mi actitud hacia el sionismo, empleé por primera vez el término ‘postsionista’”23. Al igual que muchos colegas, afirma que “el ‘postsionismo’ en su verdadero significado está muy lejos del anti-sionismo”. Y añade, en consonancia aún mayor con los expertos en el debate postsionista, que ese fenómeno “reconoce los logros históricos del sionismo: la formación de una nueva sociedad, la revitalización del idioma hebreo y la creación 21 Cit en CARBAJOSA, Ana: Las Tribus de Israel, RBA, Barcelona, 2011, 170. 22 Cit en ROSE, John: “We need a post-Zionist leap of faith”, The Guardian, 2-05-2005 23 AVNERI, Uri, “Zionism, Anti-Zionism and Post Zionism”, Miftah.org, 12 julio 2007, 1 [En línea]: http://www. rebelion.org/noticia.php?id=54134. [ Consultado por última vez el 02-12-2021] Basallote Marín, A. Anaquel estud. árabes 33 (2022): 143-174148 del Estado [de Israel]. Lo hace sin ignorar los aspectos oscuros, la injusticia histórica perpetrada contra el pueblo palestino”24. Por su parte, el sociólogo y politólogo argentino Sebastian Halperin hace una valoración del postsionismo que no consideramos totalmente acertada: Se presenta como una actitud política que reconoce la legitimidad del sionismo como movimiento nacional de los judíos y que se refiere específicamente a un momento preciso, una suerte de línea divisoria, desde el punto en el que el sionismo concluye su rol histórico o pierde su legitimidad ante las injusticias provocadas a otros25. No es acertada, en primer lugar, porque “la legitimidad del sionismo como movimiento nacional de los judíos” aseverada por Halperin queda en entredicho desde el momento en que una significativa parte de la comunidad judía mundial no lo acepta como tal26; y en segundo lugar, porque no especifica cuándo se da esa línea divisoria, aunque puede entenderse que se refiere a la fecha de la creación del Estado de Israel, ya que está probado que “las injusticias provocadas a otros” comienzan desde los inicios de la colonización a finales del siglo XIX y se agrava en los años anteriores a la creación de dicho Estado. En cambio, acierta Halperin al señalar la carencia de legitimidad, sobre todo, desde que agrede a “otros”, tal vez refiriéndose a los palestinos y a otros colectivos tales como los supervivientes del Holocausto, los judíos procedentes de países árabes27 y musulmanes, ultraortodoxos, etc. Ahora bien, el elemento esencial del debate postsionista ha sido y sigue siendo la iniciativa y el interés por poder reconsiderar la ideología y el movimiento sionista, centrándose en primer lugar en el origen del “conflicto palestino-israelí”, en especial la creación del Estado de Israel sobre más de la mitad de la superficie palestina y la guerra de 1948 que llevó a la expulsión de unos 800.000 palestinos. Así, resulta inevitable también cuestionar la versión oficial sionista de la fundación del Estado de Israel por parte de los “nuevos historiadores” israelíes, como apunta Ilan Pappé: Estos investigadores criticaban el papel desempeñado por las instituciones académicas israelíes a la hora de modelar la imagen que el sionismo tenía de sí mismo, y su retrato de la realidad palestina. Lo que hicieron básicamente fue deconstruir los trabajos de aquellos que habían tenido bajo su control la historiografía académica de Palestina28. 3. El contexto social y político Al contextualizar el debate postsionista hay que prestar especial atención a la década de los 80, pues se dieron varios factores que fomentarían la reconsideración del sio- 24 AVNERI, op. cit, 2007, 2. 25 HALPERIN, Sebastian, “Sionismo y postsionismo”, 2002, 9 [en línea] http://jinuj.net/articulos_ver.php?id=311 26 Veáse RABKIN, Yacob M., La amenaza interior. Historia de la oposición judía al sionismo, Editorial Hiru, Hondarribia. 2006 27 Como bien describe la periodista Ana CARBAJOSA (2011: 81), “si a los supervivientes del exterminio nazi se les consideraba como enclenques, a los mizrajíes se les veía poco menos que como animales asalvajados, sin cultura, como muestran los documentos de la época”. 28 PAPPE, Ilan, Historia de la Palestina Moderna. Una tierra, dos pueblos, Akal, 2007, 350 Basallote Marín, A. Anaquel estud. árabes 33 (2022): 143-174 149 nismo y de la confrontación que la sociedad israelí mantenía con los palestinos. Mientras que desde 1948 los investigadores palestinos venían desarrollando su trabajo en esa dirección, hasta fines de los años 80, y sobre todo en los 90, no irrumpió en la escena un grupo de académicos israelíes con nuevos resultados sobre el período de 1947-1952, resultados que validaban, como luego se verá, los estudios previos, no valorados entonces científicamente, realizados por los historiadores palestinos. Entre los factores que propiciaron esa reconsideración israelí del sionismo está, en primer lugar, la invasión israelí del Líbano en 1982, que causó gran impacto en la sociedad, dando lugar a las primeras manifestaciones pacifistas masivas e incluso al primer gran grupo de insumisos; en especial, las matanzas de los campos de refugiados de Sabra y Chatila conmocionaron a buena parte de la sociedad israelí 29. Esto avivó las manifestaciones contra la ocupación de los Territorios Palestinos y contra la guerra en el Líbano. Además, como apunta Pappé: El debate público relativo a la guerra pareció animar a los novelistas, directores de cine, escritores de teatro, músicos, artistas y periodistas a construir conjuntamente una interpretación no sionista del pasado y de la realidad presente30. Sin embargo, los primeros pasos en incentivar el debate y la crítica se dieron en el ámbito académico. Por otro lado, en la década de los 70, la manifiesta discriminación que sufrían los mizrajíes, en especial los judíos oriundos de Marruecos31, derivó en un movimiento, llamado Panteras Negras32, de protesta y de reivindicación de igualdad con respecto a los judíos askenazíes. El movimiento, que tomaba el nombre de los Panteras Negras de los EE. UU., prosperó al principio en ciertos barrios de Jerusalén y Tel Aviv, emulando a dicho grupo afroamericano. En marzo de 1971 la policía les prohibió una manifestación, pero los militantes hicieron caso omiso, y el 18 de mayo se produjo la “noche de las Panteras Negras”: una manifestación con afluencia de entre 5.000 y 7.000 israelíes de origen sefardí contra la discriminación racial, que acabó en enfrentamientos violentos con la policía, cuando los agentes pretendieron dispersarla. Aunque no prosperó en las “ciudades dormitorio”, que era donde había más judíos mizrajíes, el mensaje llegó a la prensa e incluso a la política, pero a partir de 29 KAMINER, Reuven, The Politics of Protests, Sussex Academic Press, Brighton, 1996 y BAR-ON, Mordechai, In pursuit of peace. A history of the Israeli Peace Movement. United States Institute of Peace Press, Washington, DC: 1996. 30 PAPPE, Ilan, Historia de la Palestina Moderna. Una tierra, dos pueblos, Akal, 2007, 352. 31 David Levy, judío de origen marroquí que fuera ministro de Asuntos Exteriores israelí, escribió en su biografía, al recordar su experiencia como jornalero en los kibbutzim: “Teníamos que levantarnos a las cuatro de la madrugada y pelearnos por tener un lugar en el camión que nos llevaba a los campos. Sólo tenían trabajo y pan para su familia los que lo conseguían (...). Me acuerdo de que judíos rumanos habían llegado con nosotros a Beit Shean. Compartíamos la misma vida y teníamos buenas relaciones. Sin embargo, poco a poco todos ellos se marcharon. Siempre conocían a alguien bien situado en la oficina de la Agencia Judía para echarles una mano. Naturalmente, nos hacíamos la pregunta: ¿por qué ellos, y no nosotros? ¿por qué los Rubinstein y los Eisenberg se marchan, y los Aboutboul y los Bokowza de Marruecos se quedan...?” (cit. en ÁLVAREZ-OSSORIO e IZQUIERDO, ¿Por qué ha fracasado la paz? Claves para entender el conflicto israelí–palestino. Catarata–Instituto Universitario de Desarrollo y Cooperación, Madrid, 2005). 32 Para más detalle sobre el movimiento en Israel, véase Shalom Chetrit, Sami, 2009: Intra-Jewish Conflict in Israel; COHEN, Erik, 1980: “The Black Panthers and Israeli Society”; COHEN, Shalom y SHEMESH KOKHAVI, 1976: “The Origin and Development of the Israeli Black Panther Movement”. Basallote Marín, A. Anaquel estud. árabes 33 (2022): 143-174150 1973, con la Guerra de Octubre, el gobierno dejó en un segundo plano la política social, y la seguridad se convirtió de nuevo en la prioridad de la agenda gubernamental. Finalmente, la desafección de los judíos mizrajíes hacia el gobierno laborista acabaría beneficiando al partido derechista Likud, que desde esos años lograría captar los votos de dicho grupo, contribuyendo de manera decisiva a su victoria en 1977. El acontecimiento más trascendental en cuanto a impacto en la sociedad israelí y fomento de un debate crítico sobre cuestiones delicadas como el trato hacia los palestinos fue, con seguridad, la irrupción del pueblo palestino en la escena política como protagonista. Fue en 1987, durante la llamada Primera Intifada o Intifada de las piedras. Si ya en los 70, los palestinos habían conseguido el reconocimiento internacional de la OLP y sus investigadores habían empezado a reconstruir los trágicos episodios de la Nakba, a fines de los 80 conseguirían lo que no habían sido capaces hasta entonces: humanizar su imagen ante la sociedad israelí. Según Vanesa Casanova Fernández, la Primera Intifada “contribuyó significativamente a reafirmar la identidad nacional palestina frente a una sociedad israelí que hasta entonces había preferido ignorar la existencia del pueblo palestino como tal. El levantamiento produjo una auténtica catarsis en la sociedad israelí”33. El impacto fue inevitable una vez que trascendieron a la opinión pública internacional las brutales palizas que soldados israelíes daban a niños indefensos, de acuerdo con la política de huesos rotos ordenada por las autoridades. Mientras la identidad nacional palestina se reforzaba, la israelí se debilitaba al conocer buena parte de sus habitantes la realidad de un pueblo palestino oprimido y maltratado por el mismo ejército que era presentado como “el más moral del mundo”. También hay que destacar que los “nuevos historiadores” y “sociólogos críticos”, a diferencia de la generación anterior, no estarían marcados por los traumas del antisemitismo nazi y europeo en general, sino que vivirían otras realidades tales como la ocupación de Cisjordania y Gaza en 1967, la guerra de 1973, la paz de Camp David de 1979, la controvertida invasión del Líbano en 1982 y la reacción del movimiento pacifista, y la irrupción de la segunda Intifada34. Además de facilitarles otra perspectiva desde la que afrontar el análisis de la cuestión palestina y el origen del Estado de Israel, esto les permitía distanciarse de los sucesos, al no estar involucrados personalmente y poder así “desarrollar una crítica más amplia y global del sionismo”35. 4. Los “nuevos historiadores” israelíes Además del contexto referido, hay un hecho clave que ayudó a los académicos, como fue el acceso de algunos historiadores a fuentes de información primarias y directas hasta entonces clasificadas, ya que habían trascurrido treinta años, como establecía la Ley de Archivos de 1955 36. Con los nuevos recursos -documentos 33 CASANOVA, Vanesa, “Sionismo y postsionismo”, Nación Árabe, nº 47, 2002, 134. 34 SILBERSTEIN, Laurence J., “Postzionism: A Critique of Israel’s Zionist discourse”, Palestine-Israel Journal, Vol. 9 No. 2, 2002, 2. 35 BRIEGER, Pedro, “Israel: Nuevo pensamiento crítico en las Ciencias Sociales”, Revista de Relaciones Internacionales, nº 16, 2. 36 RAMOS TOLOSA, J., “La historiografía revisionista israelí. Terremoto, giro y declive”, Revista de Paz y Conflictos, Vol. 13 Núm. 2 (2020), 53-78. DOI: https://doi.org/10.30827/revpaz.v13i2.16063 Basallote Marín, A. Anaquel estud. árabes 33 (2022): 143-174 151 reales de los Archivos Sionistas Centrales, los archivos Ben Gurión o los de la Haganá o el Palmach37-, se pudieron deconstruir todos los mitos fundacionales del Estado de Israel38. Aunque ya existían obras palestinas -por ejemplo, de Constantin Zurayq (1956), Walid Khalidi (1959 y 1961)39, Arif al Arif (1956-1962)40 y Sami Hadawi (1967)41, que trataron la cuestión de la expulsión de los palestinos-, y la del estadounidense Michel Palumbo (1987)42, hubo que esperar a que fueran judíos israelíes quienes aportaran los resultados de sus estudios a la luz de los archivos sionistas desclasificados a principios de la década de los 80: Ni las investigaciones de historiadores árabes, ni la misma realidad empírica habrían podido romper el monopolio del relato sionista en tanto los propios investigadores israelíes no hicieran coincidir sus investigaciones con el discurso de las víctimas43. Una validación a la que hubo que esperar, como es propio en los casos de “colonialidad” del saber, donde la parte perdedora y subalterna, en este caso la palestina, es ignorada44. La primera gran obra que cuestionaba los mitos fundacionales y los tópicos ideales del sionismo que abundaban en el imaginario israelí fue la obra de Tom Seguev 1949: los primeros israelíes, publicada en hebreo en 1984, una nítida y esclarecedora obra de deconstrucción de los primeros momentos de vida del nuevo Estado, para la que empleó miles de documentos desclasificados, incluyendo reveladoras correspondencias y diarios de líderes sionistas. Con esta obra quedaba puesta en duda, cuando no completamente refutada, la historia de los supuestos héroes pioneros, que hicieron florecer el desierto y resistieron en “una diminuta nación rodeada de feroces enemigos”. Además, Segev ponía de relieve la fricción entre los primeros inmigrantes y los exiliados que llegaron después de 1948, los choques entre las facciones religiosas y las seculares, la falta de buena fe a la hora de llegar a acuerdos de paz con los árabes, cuyas propuestas fueron rechazadas, o la discriminación cultural contra los mizrajíes, que resultarían en el mencionado movimiento de los Panteras Negras. Así mismo hablaba de la expulsión por las milicias sionistas de “decenas de miles de 37 Palmach: unidades de combate sionistas que tras la primera guerra de expansión de 1948-49, llamada oficialmente “Guerra de Independencia”, se unen para formar las Fuerzas de Defensa Israelíes. 38 En los últimos años, sin embargo, el Ministerio de Defensa Israelí ha retirado documentos clave y está restringiendo el acceso a los historiadores. Véase PAPPÉ, “An Indicative Archive: Salvaging Nakba Documents”, Journal of Palestine Studies 49 (3) (2020), 22–40. DOI: https://doi.org/10.1525/jps.2020.49.3.22 39 Cfr. ZURAYQ, Constantin, Ma’ana al-Nakba [El significado de la Nakba], 1956; KHALIDI, Walid, 1959: “Why did the Palestinians Leave?”, y KHALIDI, Walid, 1961: “Plan Dalet: Master Plan for Conquest of Palestine”. 40 Al-Nakba: Nakbat Bayt al-Maqdis wal-firdaws al-mafqud, Sidon and Beirut: Al-maktaba al-’asriyya, 1956– 1960 41 HADAWI, Sami, Bitter Harvest: Palestine Between 1914-1967, The New World Press, 1967 42 PALUMBO, Michel, The Palestinian Catastrophe: The 1948 Expulsion of a People from Their Homeland, Faber & Faber, 1987. 43 WARCHAWSKY, M., Israel-Palestina; la alternativa de la convivencia binacional, Los Libros de la Catarata, Madrid, 2002, 36. 44 RAMOS TOLOSA, J: “La historiografía revisionista israelí. Terremoto, giro y declive”, Revista de Paz y Conflictos- Vol. 13 Núm. 2 (2020), 53-78. DOI: https://doi.org/10.30827/revpaz.v13i2.16063 Basallote Marín, A. Anaquel estud. árabes 33 (2022): 143-174158 vo historiador” por algunos, escribió junto con su colega estadounidense Joel Migdal una obra clave en relación con los palestinos: Palestinians: The Making of a People (1993). En ella analiza “la presión del sionismo sobre la población nativa”, sin la cual no se entendería el desarrollo el nacionalismo palestino74. Pero su obra más destacable es Zionism and territory: the Socio-Territorial Dimensions of Zionist Politics (1983), en tanto aplica el paradigma de colonialismo de asentamiento al estudio de Israel. Kimmerling fue uno de los pioneros en revisar y cuestionar los dogmas fundadores del sionismo y el Estado de Israel. El sociólogo Gershon Shafir siguió la línea de Kimmerling, publicó en 1996 Land, Labor and the Origins of the Israeli-Palestinian Conflict, 1882-1914. En ella analiza los efectos perjudiciales en la población nativa palestina de la colonización agrícola de los pioneros sionistas, sosteniendo que, aunque algunos colonos no fueran conscientes, la colonización de las tierras originó un conflicto, y realiza un estudio comparativo entre el “colonialismo metropolitano”, como fue por ejemplo el británico en la India, y “colonialismo de asentamiento” (settler colonialism) o “colonialismo blanco”, como paradigma más apropiado para analizar las relaciones entre Israel y la población palestina, desde el comienzo de la colonización. La obra de Shafir refuta también la narrativa sionista según la cual la población árabe nativa y la colonial judía siguieran caminos diferentes, analizando cómo en realidad ambas comunidades estaban conectadas y que es precisamente el conflicto de los colonos sionistas con la población nativa lo que mejor explica cómo era la comunidad judía y qué es el Estado de Israel. Por su parte, Uri Ram critica el modelo de sociedad israelí, donde grupos como las mujeres, los judíos mizrajíes y los palestinos habrían sido silenciados, marginados o excluidos por parte del Estado75. En The Changing Agenda of Israeli Sociology (1995), se muestra crítico con lo que denomina “agenda de la sociología sionista”, que sostiene la visión sionista de un Estado Judío que sirviera como refugio para los judíos de todo el mundo, integrándoles y dándoles oportunidades de crecimiento económico y prosperidad, y propugna una “verdadera sociedad civil israelí, una sociedad de ciudadanos libres e iguales y de diversas identidades”76. Así mismo hay que destacar al profesor de la Universidad de Haifa, Sammy Smoha, que estudió desde una perspectiva crítica el impacto de la guerra del 48 en los palestinos con ciudadanía israelí y la relación entre mizrajíes y askenazíes respectivamente; y en su artículo “Ethnic Democracy: Israel as an Archetype” (1997) y “The Model of Ethnic Democracy: Israel as a Jewish and Democratic State” (2002), concibe a Israel como una “democracia étnica”. 6. Repercusión en la academia internacional Los trabajos de los nuevos historiadores israelíes estaban escritos en inglés, con lo que tuvieron mayor difusión y pronto fueron traducidos a otras lenguas internacionales e influyendo a autores y autoras especializadas en Oriente Medio. En los EE. UU. 74 MIGDAL, J., Palestinians: The Making of a People, Free Press, 1993: xvii 75 SILBERSTEIN, Laurence J., “Postzionism: A Critique of Israel’s Zionist discourse”, Palestine-Israel Journal, Vol. 9 No. 2, 2002, 2. 76 SILBERSTEIN, Laurence J., “Postzionism: A Critique of Israel’s Zionist discourse”, 4. Basallote Marín, A. Anaquel estud. árabes 33 (2022): 143-174 159 uno de los más prolíficos académicos en este sentido es Norman G. Finkelstein, en especial desde que escribiera Image and Reality of the Israel-Palestine Conflict. Junto a él, el reputado Noam Chomsky tienen multitud de obras sobre Palestina e Israel, algunas escritas con Ilan Pappé77. Desde Inglaterra, Ilan Pappé ha continuado prolíficamente activo en la producción de obras, como director del Centro Europeo de Estudios Palestinos de la Universidad. Así mismo, Avi Shlaim, desde Oxford, amplió y actualizó con nuevos textos su obra de 1999, The Iron Wall: Israel and the Arab World, en 200778, donde el autor rebate la tradicional imagen de intransigencia árabe en sus relaciones con Israel, documentando las reticencias por parte israelí con sus vecinos árabes. Con un gran bagaje como corresponsal en Oriente Medio, un autor británico influenciado por los nuevos historiadores israelíes y que podemos destacar fue Alan Hart (1942- 2018), con su obra Zionism: The Real Enemy of the Jews, compuesta en tres volúmenes, publicados entre 2009 y 2010 por la editorial Clarity Press. Así mismo, en Inglaterra, podemos destacar la obra de Victor Kattan79, historiador y jurista, especialista en Derecho Internacional y a Ben White, periodista e investigador académico con las siguientes obras: Israeli Apartheid: A Beginner’s Guide80. Como autores franceses reputados e influenciados por la nueva historiografía israelí, habría que destacar al menos a dos: Dominique Vidal y Alain Gresh. El primero, historiador y periodista, publica a menudo en Le Monde Diplomatique sobre Palestina e Israel, ha publicado junto a Gresh algunas obras81. Además, de este último podemos destacar Israel, Palestina. Verdades de un conflicto (2007). En Alemania, el revisionismo y el enfoque decolonial es complicado debido a la presión cada vez mayor contra las voces críticas con Israel respecto a Palestina. Un ejemplo claro la aprobación en 2019, de la ley “Resistir el movimiento BDS con determinación, combatir el antisemitismo”, condenando al movimiento de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) como “antisemita”. Esta ley fue vista como el fruto de las presiones del régimen israelí, que teme la extensión del movimiento de boicot en los terrenos económico, académico y cultural contra Israel. Unos años antes, en 2012, el escritor, ganador del premio Nobel de Literatura y quizá el autor más popular en Alemania, escribió que el supuesto arsenal militar de Israel es un peligro para la paz mundial y criticó que Alemania le entregara un submarino con capacidad nuclear. Ello le acarreó la declaración de “persona non grata” por parte de Israel y numerosas críticas de la prensa y los medios de comunicación nacional. Por su parte, España cuenta con una generación veterana de autores que también se han hecho eco de las nuevas referencias israelíes y pales- 77 Véase CHOMSKY, Noam y PAPPE, Ilan, Gaza en Crisis, Taurusm Madrid, 2011. Como obra individual podemos destacar The Fateful Triangle: The United States, Israel and The Palestinians, South End Press Clasics, Cambridge, 1999 78 En castellano, también reeditada por Almed, Granada, 2008. 79 Victor Kattan, From Coexistence to Conquest, International Law and the Origins of the Arab-Israeli Conflict, 1891–1949, New York, Pluto Press, 2009 80 Pluto Press, 2009. En español, Apartheid Israelí. Una introducción, Madrid, Bósforo Libros, 2012. Así mismo, Palestinians in Israel: Segregation, Discrimination and Democracy, Pluto Press, 2012 y The 2014 Gaza War: 21 Questions & Answers (autoedición en eBook, 2016), prologado precisamente por Ilan Pappé. 81 Véase, por ejemplo: GRESH, Alan y VIDAL, Dominique, 100 claves para entender Oriente Medio, Paidos, Barcelona, 2004 y VIDAL, Dominique, Comment Israel expulsa les Palestiniens, 1947–1949, Paris, L’Atelier, 2007. Basallote Marín, A. Anaquel estud. árabes 33 (2022): 143-174160 tinas. Es el caso de los profesores Ferran Izquierdo Brichs82, Ignacio Álvarez- Ossorio83, Isaías Barreñada84, y José Abú Tarbush85. A esta le ha sucedido una nueva generación que, además de nutrirse de la historiografía palestina y los nuevos historiadores israelíes, aborda la cuestión palestina-israelí desde nuevos enfoques multidisciplinares, y aplicando, por lo general, una perspectiva decolonial: Diego Checa Hidalgo86, Jorge Ramos Tolosa87 o Mar Gijón Mendigutia88 y el propio firmante de este artículo. 7. El postsionismo en la literatura, las artes y los medios de comunicación israelíes Pero la tendencia postsionista no se restringió al ámbito académico. Debido al contexto social y político -invasión del Líbano e impacto de las masacres de Sabra y Chatila en 1982, levantamiento de los mizrajíes contra la discriminación y primera Intifada en 1987- y a la repercusión mediática que tuvieron las nuevas obras de los historiadores y sociólogos mencionados y el posterior debate, aquella nueva forma de posicionarse ante la realidad sionista pronto llegó a otras manifestaciones culturales. En el campo de la literatura, Hannan Hever89 y Moshé Ron publicaron en 1983 una antología de poemas contra la Guerra del Líbano de 1982. A fines de la década y durante la primera Intifada, hubo más poetas y más reivindicativos, como Ilana Hamerman y Roli Rosen que en 1990 publicaron Poets will Write no Poems, una antología más o menos conocida en Israel, dentro de lo que permite el limitado mundo de la poesía. Y la revista literaria Iton 77, casi la más antigua del país, empezó a traducir poesía árabe y palestina en especial durante la década de los 80. 82 IZQUIERDO, Ferrán: Breve introducción al conflicto palestino-israelí. Catarata: Madrid, 2011; “Sionismo y separación étnica en Palestina durante el Mandato Británico: la defensa del trabajo judío”, Revista Scripta Nova, 2006 y “El movimiento sionista ante la particion de palestina”, Revista Scripta Nova Vol. VII, núm. 144, 2003 83 Véase ÁLVAREZ–OSSORIO, Ignacio: El miedo a la paz. De la guerra de los seis días a la segunda intifada. Catarata–Instituto Universitario de Desarrollo y Cooperación. Madrid, 2001; ÁLVAREZ–OSSORIO, I. e IZQUIERDO, Ferrán: ¿Por qué ha fracasado la paz? Claves para entender el conflicto israelí–palestino, Catarata–Instituto Universitario de Desarrollo y Cooperación, Madrid, 2005. 84 BARREÑADA BAJO, Isaías, Identidad y ciudadanía en el conflicto israelo-palestino: los palestinos con ciudadanía israelí, parte del conflicto y excluidos del proceso de paz. Tesis Doctoral, UCM, 2005 85 ABU TARBUSH, José, La cuestión palestina: identidad nacional y acción colectiva, Tesis Doctoral, 1997. 86 CHECA HIDALGO Diego, “El Movimiento Nacional Palestino después de la Nakba” (1950-1987), y “Las resistencias palestinas desde la primera intifada” en Existir es resistir: pasado y presente de Palestina-Israel, Comares, Granada, 99-126 y 215-241, respectivamente. Así mismo cabe destacar la obra de la que es coordinador junto con RAMOS TOLOSA, J.: Comprender Palestina-Israel: estudios pluridisciplinares y decoloniales, Granada, Universidad de Granada, 2019. 87 RAMOS TOLOSA, Jorge, Una historia contemporánea de Palestina-Israel, Catarata, 2020. 88 GIJÓN MENDIGUTÍA, Mar, Historia del movimiento de mujeres en Palestina, Navarra, Txalaparta, 2015. 89 Hannan Hever es profesora de lengua y literatura hebrea en la Universidad de Yale y destaca especialmente por sus obras sobre esa materia: Suddenly the Sight of War: Nationalism and Violence in the Hebrew Poetry of the 1940s (en hebreo), Ha-kibbutz Ha-meuchad, 2001; Producing the Modern Hebrew Canon, Nation Building and Minority Discourse, New York University Press, 2002; Toward the Longed-For Shore: The Sea in Modern Hebrew Culture (en hebreo), Ha-kibbutz Ha-meuchad y the Van Leer Institute, 2007; y With the Power of God: Theology and Politics in Modern Hebrew Literature (en hebreo), Ha-kibbutz Ha-meuchad y the Van Leer Institute, 2013. Basallote Marín, A. Anaquel estud. árabes 33 (2022): 143-174 161 Entre los novelistas hay que destacar a Shimon Ballas90, profesor en la Universidad de Haifa que nació en Bagdad, donde participaba activamente en el Partido Comunista desde los 16 años, y emigró en 1951 a Israel, por lo que se considera un judío árabe, por ese orden. A mediados de los 60 empezó a escribir en hebreo, sobre todo realizando traducciones de literatura árabe contemporánea, y es autor de Ha- Ma’abarah, The Transit Camp (Am Obed, Tel Aviv, 1964), que habla de los inmigrantes mizrajíes, y de Cheder Na’ul: A Loocked Room (Zmora-Bitan-Modan, 1980), historia de un palestino exiliado que vuelve de visita a su casa. En 1978 y 1993 Ballas fue galardonado por el Primer Ministro con el Premio de Literatura. La novela The People, Food Fit for a King (1994), de Yitzhak Laor, es muy crítica con los tópicos benevolentes y complacientes del sionismo respecto a la sociedad israelí91. Junto a Laor, el autor que más destacaría en esos años sería el mizrají Sami Michael, presidente de ACRI (acrónimo inglés de Asociación por los Derechos Civiles en Israel) desde 2001. Durante muchos años Michael se describió a sí mismo como no sionista pero patriota israelí, y se identificaba como un árabe judío iraquí, al igual que Ballas. En sus obras destaca la perspectiva palestina de la historia y de la sociedad israelí. Una idea de lo crítico que es, nos la da su conferencia de julio de 2012, en Haifa, donde afirmaba que “el racismo, el fanatismo religioso y la ocupación están destrozando el Estado” y que “Israel es el Estado más racista del mundo industrializado”92. También hay que señalar al palestino Emile Habibi (1922-1996), bien conocido en política al representar al Partido Comunista de Israel en la Knesset en el período 1952-1965, cuando pasó a liderar la Nueva Lista Comunista: Rakah. En 1974 publicó en árabe su novela más famosa, que sería traducida al inglés con el título de The Secret Life of Saed: the Ill-Fated Pessoptimist: a Palestinian Who Became a Citizen of Israel, y al español, con el título de La vida secreta de Said, el pesoptimista. La prensa israelí convencional y mayoritaria tan sólo cuenta con un diario moderadamente crítico con el establishement sionista, que se hace eco de varios periodistas críticos, que vivieron el debate postsionista y que se han nutrido de los nuevos historiadores. Es el caso del diario Haaretz, de Amira Hass, la que viene siendo la única corresponsal israelí en los TPO y de Gideon Levy. Con una tirada diaria tanto en hebreo como en inglés, el periódico Haaretz (“La tierra”) es el decano de la prensa israelí. El diario, que se fundó en 1919 con el nombre de Hadashot Haaretz, refundándose en 1923, con Moshé Glickson como director, de gran prestigio internacional en la actualidad y su web en inglés tiene gran difusión. Como afirma la periodista Lisa Goldman en una entrevista personal: “Haaretz es un periódico muy importante que tiene influencia más allá del número de lectores. Cada político y diplomático israelí lee Haaretz a diario. Todo periodista lee Haaretz y, normalmente, los principales periódicos citan temas del Haaretz”. Gideon Levy es un conocido periodista israelí que escribe en el diario Haaretz. Nacido en 1953 en Tel Aviv de una familia huida del antisemitismo europeo, creció en el seno de una sociedad israelí adoctrinada en el sionismo. En este sentido, Levy 90 Para más detalle sobre su biografía y su obra véase RAMRAZ-RAUCH, Gila, “Shimon Ballas”, 1989. 91 PAPPE, Ilan, Historia de la Palestina Moderna, 359. 92 GOLDMAN, Lisa, “Sami Michael: Israel is the most racist state in the industrialized world”, 972 Magazine, 9 agosto 2012, [en línea]: http://972mag.com/author-sami-michael-israel-is-the-most-racist-state-in-the-indus- trialized-world/52602/ [Consultado por última vez el 02-0-2021] Basallote Marín, A. Anaquel estud. árabes 33 (2022): 143-174162 representa un enriquecedor ejemplo más de la desionización de la que hemos hablado; del proceso de “auto deconstrucción identitaria” respecto al nacionalismo judío israelí y al conflicto palestino-israelí. Él mismo recuerda que era en la adolescencia “un miembro pleno de la orgía nacionalista religiosa. Todos crecíamos en el sentimiento de que el proyecto israelí estaba en una amenaza existencial. Todos sentíamos que un holocausto estaba a la vuelta de la esquina”93. En su juventud, Levy fue un ejemplo más del adoctrinamiento ideológico del Estado en el sionismo y, también, de quienes, de una forma u otra, han conseguido superar las barreras psicológicas y sociales del sionismo para poder empatizar con el Otro palestino y comprender la historia y la actualidad del Estado israelí y de los TPO más allá del paradigma sionista. En un primer momento, sometido a un “lavado de cerebro” como el resto de sus compatriotas, como él mismo dice, le resultaba difícil digerir las imágenes en Territorio Ocupado hasta que se dio cuenta de que la violencia de los colonos o “el maltrato de los soldados a las mujeres en los checkpoints no eran excepciones, sino la sustancia de la política del gobierno”94. Respecto a su posicionamiento político y Palestina, Gideon Levy es claro y contundente en sus opiniones y postulados sobre los Territorios Palestinos Ocupados y sobre otros aspectos del Estado y la sociedad israelí. En primer lugar, es consciente de los mitos fundacionales y cada año suele recordar “la limpieza étnica de 1948, que nunca terminó”95. Su honestidad como ciudadano y patriota israelí, como él mismo se define, es incuestionable pero no está reñida con su honestidad intelectual respec- to a la historia de israelíes y palestinos: Mientras todavía tratamos desesperadamente de ocultar, negar y reprimir nuestra principal limpieza étnica de 1948 -más de 600.000 refugiados, algunos de ellos que huyeron por temor al ejército israelí y sus antecesores, y los que fueron expulsados por la fuerzaresulta que 1948 nunca terminó, que su espíritu sigue con nosotros. Aún seguimos con el objetivo de limpiar esta tierra de sus habitantes árabes tanto como sea posible, y más si fuera posible. Después de todo es la solución más secreta y deseada: la Tierra de Israel para los judíos y sólo para ellos. Es crítico también con las políticas de apartheid, como sin tapujos las llama siempre, y nunca le falta ejemplos que además él mismo reseña cada semana desde 1982: Cualquiera que diga que “no es apartheid” está invitado a responder: ¿por qué a un israelí le está permitido salir de su país para el resto de su vida y nadie sugiere revocarle su ciudadanía, mientras que a un palestino, un hijo nativo, no se le permite hacerlo? ¿Por qué un israelí puede casarse con un extranjero y éste recibe un permiso de residencia, mientras que a una palestina no se le permite casarse con su antiguo vecino que vive en Jordania? (…) Con los años he documentado intermi- 93 Cit en BROWN, Matt, “Six day war prompts reflection in Middle East” en: http://www.abc.net.au/lateline/ content/2007/s1948226.htm 94 HIRSCHFIELD, Robert, “Israel’s Gadfly” en In these times: http://inthesetimes.com/article/4755/israels_ gadfly/ 95 Limpieza étnica de los palestinos, o trabajar por un Israel democrático”, original de Haaretz , traducido en Rebelión.org, 14/15/2011, en http://www.rebelion.org/noticia.php?id=128356 Basallote Marín, A. Anaquel estud. árabes 33 (2022): 143-174 163 nables y lamentables tragedias de familias que fueron destrozadas, a cuyos hijos e hijas no se les permitía vivir en Cisjordania o en Gaza debido a las reglas draconianas, sólo para los palestinos96. Amira Hass es quizá el mayor símbolo del periodismo crítico israelí actual, en especial respecto a la ocupación militar y el movimiento colono y es un referente internacional de primera mano sobre la realidad social y política en los TPO. De hecho, es la única periodista israelí que ha vivido-y sigue viviendodurante largas estancias, tanto en Gaza (1993-1997), como en Cisjordania (1997 hasta hoy). Su trabajo ha sido reconocido en numerosas ocasiones recibiendo premios como el Golden Dove of Peace Prize (instituido por la organización Archivo Disarmo, en 2001), o el Hrant Dink International Award en 2009, entre otros. Hija de dos supervivientes del Holocausto, Hass nació en 1953 en Jerusalén donde estudió la historia del nazismo en la Universidad Hebrea de Jerusalén. Tras varios años de viajes y trabajos en el extranjero, en 1989 se estableció de nuevo en Israel, donde comenzó a trabajar como periodista en el Haaretz. En 1991 empezó a encargarse de la actualidad de los TPO, por lo que en 1993 decidió establecerse en Gaza. Igualmente, la periodista es crítica con la apropiación sionista del término “antisemitismo”, utilizado con frecuencia por la prensa y por los gobernantes israelíes para referirse a cualquiera que critique sus políticas. Además, en ese sentido Amira Hass destaca “el antisemitismo que no se denuncia” cuando los semitas que son atacados “viven en aldeas con nombres como Jalud, Mughayer y Al-Tuwani, Yanun y Beitilu. La dosis de terror (también conocida como terrorismo) que se inflige a estos semitas no se compila en un informe estadístico”97. 8. Críticas al postsionismo El planteamiento de los “nuevos historiadores”, los “sociólogos críticos” y otros académicos y gente de la cultura en general, fue difícil de encajar por la clase dirigente sionista y por los sectores más nacionalistas de la sociedad, por ser una nueva perspectiva basada en la veracidad sustentada en los archivos israelíes desclasificados y en el hecho de que esas críticas provenían de judíos israelíes. La literatura oficial sionista no podía obviar esas voces, muy autorizadas en el ámbito académico, pero sobre todo por la condición de ciudadanos judíos de Israel con arraigo en la sociedad. Ya no se trataba sólo del relato del “enemigo árabe” palestino lo que complicaba la tradicional impermeabilidad de las instituciones israelíes hacia cualquier cuestionamiento de la esencia del sionismo. Unos pocos historiadores, como es el caso de Anita Shapira, historiadora “tradicional”, de la Universidad de Tel Aviv, han considerado como positivos esos debates e incluso un signo de madurez de la propia sociedad. Shapira afirma que aceptar el debate y esa nueva aproximación crítica al sionismo se debe a que “los israelíes se 96 Levy recuerda en el artículo el caso de los 140.000 palestinos privados de permiso de residencia en su propia tierra en época de los acuerdos de Oslo, expulsión masiva también denunciada por otros periodistas israelíes como Akiva Eldar. 97 “El antisemitismo que no se denuncia”, traducido del Haaretz para Rebelión, 20-07-2012, [en línea]: http:// www.rebelion.org/noticia.php?id=153310 Basallote Marín, A. Anaquel estud. árabes 33 (2022): 143-174164 sienten seguros sobre su existencia como tales”98. Pero se trata de una opinión poco significativa entre la de la mayoría de los académicos convencionales, que han sido muy críticos, en especial los “viejos historiadores” por considerar la nueva historiografía un “ataque personal contra sus logros y su honor”, como afirma también Laurence J. Silberstein: Cuando un grupo de universitarios cuestiona o desafía las narraciones del pasado de una nación, que previamente habían sido consideradas verdad, es percibido como un ataque a los valores e ideales vinculadas a esas narrativas y que las legitimaban99. No es de extrañar esta reacción contundente por parte de académicos e intelectuales sionistas, puesto que en el fondo del debate se cuestionaba parte de la historia y de los mitos que habían forjado durante varias décadas la identidad nacional y el imaginario colectivo; porque era una oportunidad de redefinir la identidad colectiva israelí y desionizar, como plantearía por primera vez el activista antisionista Arie Bober100 en cierta medida la sociedad y el Estado, es decir, transformar su carácter etnocrático101 y convertirlo en un Estado democrático para todos sus ciudadanos, independientemente de su origen. El historiador Daniel Levy102 apunta cómo el trabajo de los “nuevos historiadores” y de los “sociólogos críticos” forma parte de “un fenómeno identitario más amplio por el cual la historiografía sionista hegemónica ha dado paso a una imagen de autocrítica más plural en la cual la propia idea de sionismo se ve como algo problemático”. Los “nuevos historiadores” analizaban y cuestionaban las dos premisas fundamentales de la historiografía sionista, es decir, el supuesto “derecho del pueblo judío a la Tierra de Israel” y “la creación de un Estado exclusivamente judío”. Por ello los sectores sionistas a quienes llegaba esa novedosa y controvertida aproximación al sionismo y a la historia del Estado de Israel, reaccionaron, en algunos casos, de forma un tanto exacerbada. La forma más común y simple de las críticas fue tachar al que lo hiciera de “anti-sionista” e incluso de “anti-semita” o “judío que se odia a sí mismo” (“self hate jew”), apelativos muy usuales en los sectores sionistas más radicales, incluidos no sólo los “viejos historiadores”, sino también aquellos a quienes Benny Morris cataloga como “nuevos viejos historiadores” por continuar incentivando “una visión propagandística del pasado israelí”103. El profesor de filosofía Shlomo Avineri ha sido un crítico habitual del postsionismo, dado que los postsionistas suelen ser partidarios de una ciudadanía inclusiva y 98 GOREMBERG, Gershon: “Letter from Jerusalen: Current trends in the past” , 1998, 2, en: http://hadassah.org/ news/feb98/letter.htm 99 SILBERSTEIN, Laurence J “Postzionism: A Critique of Israel’s Zionist discourse”, Palestine-Israel Journal, Vol. 9 No. 2, 2002, 2. 100 Véase BOBER, Arie (ed), The Other Israel. The Radical Case Against Zionism, Doubleday, New York, 1972. En: http://www2.cddc.vt.edu/marxists/history/etol/document/mideast/toi/index.html 101 YIFTACHEL, Oren, Etnocracia. Políticas de tierra e identidad en Israel/Palestina, Bósforo libros, Madrid, 2011 102 LEVY, Daniel, “The Future of the Past: Historiographical Disputes and Competing Memories in Germany”, en History and Theory: Studies in the Philosophy of History, vol. 38, núm.1, 1999, 51. 103 MORRIS, B. “The New Historiography. Israel Confronts its Past”, en MORRIS (Ed): Making Israel. The University of Michigan Press, 2010 Basallote Marín, A. Anaquel estud. árabes 33 (2022): 143-174 165 buscan la convivencia en un Estado democrático no etnocrático. A veces, en su oposición al sionismo, define de forma acertada el concepto de postsionismo: “Este fenómeno no es sólo una crítica radical a la política de Israel; en su base está el rechazo total al proyecto sionista y a la propia legitimidad de la existencia del Estado de Israel como una nación-estado judía”104. También acierta Avineri al describir el postsionismo como un punto de vista que concibe el sionismo “como un fenómeno colonial”, pero luego afirma: Aquellos que se llaman “postsionistas” simplemente son anti-sionistas de viejo cuño (…). Para que el término “postsionismo” sea significativo es necesario empezar con la aceptación del sionismo como un hecho y una realidad y tratar de ir más allá… Ellos no ven el sionismo y el Estado de Israel como una realidad que ha llegado a suceder (…)105. Dicha aseveración no es certera, pues todos los llamados “postsionistas” reconocen los logros del sionismo con la creación del Estado de Israel o la revitalización de la lengua hebrea, por ejemplo, pero, como decía Uri Avneri, “lo hacen sin ignorar los aspectos oscuros: la injusticia histórica perpetrada contra el pueblo palestino”. La neo-conservadora Meyrav Wumrser, co-fundadora del Middle East Media and Research Institute (MEMRI), calificaba sin ambages a todo “postsionista” como un “anti-sionista” que “cuestiona la validez moral del sueño sionista”. Además, da por hecho que los “ postsionistas son en primer lugar de izquierdas”. En su artículo “Can Israel survive Post-Zionism?”, Wumrser repasa las principales obras postsionistas y expone los temas más controvertidos, sin refutar sus argumentos. Sin embargo, critica una y otra vez “el intento de cuestionar la moralidad”, alegando que supuestamente el objetivo es “destruir la idea sionista que sirve de fundamento al Estado de Israel”. Con todo, lo que más le preocupaba es la influencia que esas ideas estarían teniendo en la sociedad, en especial entre los jóvenes, que cada vez serían más “antinacionalistas”106. Quizá en ese momento sí hubo un conato de disenso antinacionalista y pacifista (sin salirse del consenso sionista), pero la situación cambió radicalmente con la segunda Intifada y el gobierno de Ariel Sharon. En su artículo “Sionismo y postsionismo”, el escritor Abraham B. Yehoshua, próximo al sector más dialogante del movimiento laborista, aduce en primer lugar una supuesta “orientación radical de izquierda” para definir a los “intelectuales” que compondrían, según él, “el grupo postsionista”. Llama la atención la feroz crítica de este supuesto pacifista cuando afirma que “en este nuevo antisionismo arden las últimas brasas humeantes de los socialistas judíos contrarios al sionismo que dudaban ya desde principios de siglo de la solución normal de los judíos, tal y como fue creada por medio del sionismo”. Y, aunque reconoce, paradójicamente, que quieren “desvelar la verdad exacta” de lo ocurrido en 1948, afirma a continuación que él ve peligroso y/o inmoral lo que hacen abiertamente los postsionistas: 104 AVINERI, Shlomo: “Zionism as a Movement of National Liberation”, 2007, 1, Hagsha, a World Zionist Organization, s.f. en: http://web.archive.org/web/20071012002249/http://hagshama.org.il/en/resources/view. asp?id=1551 (revisado por última vez el 02 enero de 2021). 105 Cit en AVNERI, Uri, “Zionism, Anti-Zionism and Post Zionism”, Miftah.org, 12 julio 2007, [En línea]: http:// www.rebelion.org/noticia.php?id=54134. [ Consultado por última vez el 02-12-2021] 106 WUMRSER, Meyrav: “Can Israel survive Post-Zionism”, The Middle East Quarterly, marzo, 1999, pp. 2-5, en http://www.meforum.org/469/can-isrel-survive-post-zionism Basallote Marín, A. Anaquel estud. árabes 33 (2022): 143-174166 Crear un marco ideológico cómodo para el cambio del carácter sionista del Estado de Israel, principalmente en relación al cambio del principio de “Estado de Israel como Estado judío y como Estado del pueblo judío’ al principio de “Estado de Israel como estado de la nacionalidad israelí”, que engloba a todos sus habitantes judíos y árabes107. Llama la atención que un llamado “militante del movimiento pacifista israelí” sea partidario de la etnocracia y del consecuente apartheid contra sus ciudadanos no judíos, como se deduce de esas palabras, y que además tache la defensa del principio de universalidad y humanidad de un Estado para todos sus ciudadanos de “liberalismo extremista” y califique a sus defensores como “izquierda radical”. En la misma línea, y con argumento similar, el citado Shlomo Avineri defendía, en un artículo publicado en The Economist, el “carácter judío” del Estado de Israel alegando que Israel es un Estado judío “igual que Polonia es un Estado polaco o Grecia es un Estado griego”, equiparando “nacionalidad israelí” al controvertido y confuso concepto de “judaidad”. Al igual que Yehoshua, Avineri no reconoce la nacionalidad a los ciudadanos no judíos, como de hecho no está reconocida por el Estado de Israel: no existe una “nacionalidad israelí” para todos los ciudadanos israelíes, tan sólo para “todos los judíos del mundo”. Esta posición etnicista y exclusivista fue respondida en 2010 de forma contundente, una vez más, por el “postsionista” Uri Avneri: El Estado no pertenece a los millones de no judíos que viven en Israel y votan a la Knesset. Según la legislación del Estado de Israel, un judío es alguien cuya madre es judía, o que se ha convertido a la religión judía y no ha adoptado ninguna otra religión. Ergo: la definición es puramente religiosa, como la de un musulmán o un católico. Nada que ver con la de un polaco o un griego. (…) En Israel hay cientos de miles de personas que han inmigrado de la antigua Unión Soviética con sus parientes judíos, pero no son judíos según la definición religiosa. Se consideran israelíes en todos los aspectos, hablan hebreo, pagan impuestos, sirven en el ejército. Pero no se les reconoce la pertenencia al pueblo judío al que, según Avineri, pertenece el Estado, igual que el millón y medio de ciudadanos israelíes que son árabes palestinos. El Estado no les pertenece, aunque gozan -al menos formalmentede todos los derechos civiles. En pocas palabras: el Estado pertenece, según Avineri, “…a millones de personas que no viven en Israel y que pertenecen a otras naciones”, pero no pertenece a millones de personas que viven aquí y votan a la Knesset108. La mayoría de los políticos y de los intelectuales israelíes defienden la viabilidad de un oxímoron tan contundente como “un Estado judío y democrático”. Les basta con afirmarlo categóricamente hasta la saciedad y aplaudirlo si es necesario, pero sin pararse un segundo a pensar en contradictorio de esa frase y, sobre todo, en su resultado en la práctica, de sus implicaciones en la vida de los palestinos y de otras minorías no judías. Shlomo Sharan, en la obra que edita en 2003, Israel and the Post- Zionists: A Nation at Risk y en la que contribuyen varios autores judíos israelíes, tras 107 YEHOSUA, B. Abraham: “Sionismo y postsionismo”, El País, 1995. 108 AVNERI, Uri, “Zionism, Anti-Zionism and Post Zionism”, Miftah.org, 12 de julio de 2007, en http://www.rebelion.org/noticia.php?id=54134. Basallote Marín, A. Anaquel estud. árabes 33 (2022): 143-174 167 alabar el sionismo y definirlo como “un movimiento organizado para la renovación política del Pueblo Judío [sic], una corporación para la continuidad histórica de la ‘judaidad’ y para la redención nacional”, dice de los postsionistas, que escribieron un conjunto de obras que han constituido “un violento ataque ideológico al sionismo y a la nación de Israel”109. El problema es la confusión derivada de la premisa de la que este autor y sus colaboradores parten: los “postsionistas” serían “judíos que se oponen a su existencia nacional, a la existencia colectiva de su propio pueblo” (Sharan, 2003: 3), y que lo que realmente desean es “minar la fundación de la identidad judía y su historia”. Sharan expresa el supuesto “riesgo” que conlleva la disensión de la doctrina oficial y de la narrativa sionista tradicional. En realidad se trataría de una cuestión de perspectivas, pues para la profesora Anita Shapira no implicaría tal riesgo, sino que podría interpretarse como un síntoma de madurez de la sociedad. Conceptos como “antisemitismo” y “terrorismo” no faltan para analizar el tema por parte del sionismo académico. El capítulo 9 de Israel and the Post-Zionists: A Nation at Risk refleja la ausencia de argumentos veraces y de cualquier lógica para intentar rebatir el posicionamiento postsionista o para criticar a alguno de sus autores, y se les llega a calificar de antisemitas. Para más sorpresa, uno de los autores calificados como tal es el escritor Amos Oz, del movimiento pacifista más moderado y tradicionalmente próximo al laborismo. Por si fuera poco, no sólo es que se le tache de “el peor ejemplo de antisemitismo judío”, sino que Sharam lo hace por una crítica de Amos Oz al grupo fundamentalista Gush Emunim en la que afirmaba que son una “banda de gánsteres armados”110. Otro ejemplo claro de esa reacción sionista en el ámbito académico es el representado por la polémica en torno al trabajo de Teddy Katz. Estudiante de la Universidad de Haifa, de 57 años, se graduó en 1999 en un Master con un trabajo titulado The Exodus of the Arabs from the Villages at the foot of Mount Carmel, con el cual obtuvo la calificación de cum laude. Katz había entrevistado a 20 ex-militares y dos supervivientes, y su nota fue excelente sin que su tribunal estuviese presidido por ningún profesor postsionista. En enero de 2000, el diario Maariv expuso parte de las conclusiones de aquel trabajo, según el cual un batallón de la Brigada Alexandroni masacró en la aldea de Tantura a 240 palestinos que se habían rendido ante los soldados judíos. El reportaje suscitó una gran polémica, y la reacción fue inmediata, en especial por parte de representantes de aquella Brigada, que presentaron contra Katz una denuncia por libelo. En el juicio la acusación solicitó la revisión de todos los testigos y consiguió que algunos exsoldados se retractaran. Durante ese período, Teddy Katz que, según Ilan Pappé, no era una persona muy fuerte y sí asustadiza, recibió numerosas amenazas y, cuando la acusación le ofreció que se retractase y pidiera disculpas, Katz accedió, haciendo unas declaraciones públicas totalmente contrarias a sus conclusiones anteriores: Tras examinar las pruebas no tengo absolutamente ninguna duda de que no hay base alguna para argumentar que, tras la rendición de Tantura, ni los luchadores de la brigada Alexandroni ni ninguna otra fuerza israelí asesinó a alguno de sus habitantes111. 109 SHARAN, Shlomo, Israel and the Post-Zionists: A Nation at Risk Sussex Academic Press, 2003, 2. 110 SHARAN, Shlomo, Israel and the Post-Zionists…175 111 Véase CASANOVA, 2002, 129 y PAPPÉ, La limpieza étnica de Palestina, 184-190. Basallote Marín, A. Anaquel estud. árabes 33 (2022): 143-174174 SENKMAN, Leonardo: “La identidad nacional israelí bajo la lente del Postsionismo: una introducción.” Araucaria. 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