¿Era verdaderamente necesario para Descartes su dualismo antropológico?
Abstract
La coherencia del dualismo antropológico cartesiano entre el cuerpo y el alma es difícil de asumir desde su sistema filosófico. Por ello, en esta investigación se indaga por los motivos que le llevaron a mantenerlo. Para ello se presenta a la filosofía de Descartes como un voluntarismo que establece los límites de la razón. Luego se acude a las Meditaciones para comprobar que, aunque Descartes establezca dos entidades (cuerpo como res extensa y alma como res cogitans) también afirma que son una sola unidad. La hipótesis de esta investigación es que Descartes se enroca en su dualismo para justificar por una parte la inmortalidad del alma y, por otra parte, permitir el avance de la ciencia de su época.
Full text
A chi o Teológico G anadino 88 (2025) 71–91
¿E a e dade amen e necesa io pa a Desca es su dualismo
an opológico?
and és o igosa*
Fecha de ecepción: mayo 2024.
Fecha de acep ación: oc ub e 2024.
Suma io:
La cohe encia del dualismo an opoló-
gico ca esiano en e el cue po y el alma es
di ícil de asumi desde su sis ema ilosó ico.
Po ello, en es a in es igación se indaga po
los mo i os que le lle a on a man ene lo.
Pa a ello se p esen a a la iloso ía de Des-
ca es como un olun a ismo que es ablece
los lími es de la azón. Luego se acude a las
Medi aciones pa a comp oba que, aunque
Desca es es ablezca dos en idades (cue po
como es ex ensa y alma como es cogi ans)
ambién a i ma que son una sola unidad. La
hipó esis de es a in es igación es que Des-
ca es se en oca en su dualismo pa a jus i ica
po una pa e la inmo alidad del alma y, po
o a pa e, pe mi i el a ance de la ciencia de
su época.
Palab as cla e:
Desca es, Volun a ismo, Alma, Cue po,
Ciencia, C is ianismo.
Was uly necessa y o Desca es his an-
h opological dualism?
Abs ac :
The cohe ence o Ca esian an h opolo-
gical dualism be ween body and soul is di i-
cul o assume om his philosophical sys em.
Fo his eason, his esea ch in es iga es he
easons ha led him o main ain i . In o de
o do so, Desca es’ philosophy is p esen ed
as a olun a ism ha es ablishes he limi s o
eason. Then we u n o he Medi a ions o
e i y ha , al hough Desca es es ablishes
wo en i ies (body as es ex ensa and soul as
es cogi ans), he also a i ms ha hey a e a
single uni y. The hypo hesis o his esea ch
is ha Desca es is en enched in his dualism
in o de o jus i y on he one hand he im-
mo ali y o he soul and, on he o he hand,
o allow he ad ancemen o he science o
his ime.
Keywo ds:
Desca es, Volun a ism, Soul, Body,
Science, Ch is ianism.
* Con a ado p edoc o al PIF FPU, Uni e sidad de Se illa, Depa amen o de Filoso ía y Lógica y
Filoso ía de la ciencia, h ps://o cid.o g/0000-0002-4223-0299, [email p o ec ed]
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1. In oducción1
La iloso ía de Desca es ha sido in e p e ada de a ias mane as a lo la go
de la his o ia. También como ilóso o del ba oco.2 En gene al, la plu alidad
de in e p e aciones sob e Desca es es no mal, pues con su acionalismo se
suele deci que comienza p opiamen e la mode nidad en iloso ía. Es e gi o
hacia la mode nidad, como una nue a o ma de iloso a , iene que e con la
up u a de Desca es con el mé odo del pensamien o medie al. Como a i ma
Juan A. Ga cía, la mode nidad puede se en endida como «la up u a con la
adición medie al pa a ecupe a a G ecia; up u a que ambién es obje i o
de Desca es y de la Ilus ación, po su subje i ismo y la deseada au onomía
de la azón».3
Cie amen e, Desca es u o p e ensiones de o iginalidad en e a la ilo-
so ía medie al con su mé odo. También es cie o que en Desca es –y en la
mode nidad con inen al en gene al– hay un in en o po si ua a la azón como
acul ad sup ema. A in de cuen as, con el an opocen ismo mode no no es
de ex aña que la iloso ía comenzase a e sa sob e el suje o, la subje i idad
y los lími es del subje i ismo. A es o se le añade que con Desca es ambién
se ins au a un mé odo ilosó ico muy conc e o, que es el de la e lexión.4 La
e lexión escinde pa a pensa en ez de oma en unidad. Es o es lo que más
aleja a Desca es de los an iguos y medie ales, dando luga a una no edad en
su con enido y, especialmen e, en su mé odo.
Lo úl imo que señaló Ga cía, que es jus amen e la au onomía de la azón,
es un ideal mode no que Desca es supo ins au a de o ma que se inc us ase
en el co azón de la iloso ía de su época. Es e mé i o ca esiano es más p o un-
do de lo que pa ece. Es g acias a él que años más a de Kan pod á in oca la
ó mula sape e aude, o que Schelling y Hegel con íen en la azón como ecu -
so úl imo explica i o, e incluso es el mo i o que es á de ás de la isión de la
ciencia mode na. La au onomía de la azón es algo que Desca es plasmó en
su ambien e. Y, en buena medida, es debido a su incues ionable in luencia que
1 Se ci an las ob as de Desca es siguiendo las ab e ia u as comunes. AT, seguido del núme o del
omo y la página, se u iliza pa a la edición de las ob as comple as de Cha les Adam y Paul Tanne y.
En lo que espec a a la aducción española, se ha u ilizado la aducción de Jo ge Au elio Díaz que
inco po a los o iginales en ancés y en la ín.
2 Ósca Ba oso Fe nández, «La de inición ba oca de lo eal en Desca es a la luz de la me a ísica
sua eciana», Anales del Semina io de His o ia de la Filoso ía 39, n.º 1 (2022): 203–213.
3 Juan A. Ga cía, «La unidad del se en el an iguo pensamien o g iego y en la iloso ía mode na
alemana», Con as es. Re is a In e nacional de Filoso ía XXII, n.º 2 (2017): 20.
4 Ignacio Falgue as, «In oducción gene al a las ob as comple as de Leona do Polo», en Ob as
comple as de Leona do Polo. Tomo I. E idencia y ealidad en Desca es (Pamplona: EUNSA, 2016),
23.
¿E a E dadE amEn E nEcEsa io pa a dEsca Es su dualismo an opológico?
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la his o ia de la iloso ía dio un uelco con es e nue o ho izon e. En e o as
cosas, es o pe mi ió pensa al se humano como una c ia u a alible. Ins au-
a lo como se con conocimien os alibles signi ica impone un nue o e o: el
del mé odo, el de cómo conoce sin allos pues somos conscien es de nues a
alibilidad. Como ha exp esado cla amen e A. Rojas, el ilóso o mode no es
aquel que debe asumi la a ea de iloso a «con [el] alo del miedo a equi-
oca se».5 Eso es lo que ins au ó en úl imo é mino Desca es: el a e e nos
a pensa con la azón acep ando que podemos equi oca nos. De ahí ene que
ingenia eglas pa a e i a el e o .
E ec i amen e, Desca es nos inci ó a empeza a pensa in en ando e i a
el e o , pe o ambién asumiendo la posibilidad de equi oca nos. En conse-
cuencia, comenzó con él una ca e a po es ablece los lími es del conoci-
mien o humano –cuyo céni se á la C í ica de la azón pu a de Kan –. Den-
o de es os lími es, Desca es conocía que había un p oblema subyacen e: el
de compa ibiliza a las di e en es sus ancias en e sí. Al aplica lo a su isión
an opológica, el cue po pe enece a la es ex ensa y el alma –o espí i u, o
mens– a la es cogi ans. Es e es el celebé imo dualismo ca esiano. Pe o si
indagamos en su p opues a ilosó ica, ¿e a cohe en e el dualismo ca esiano en
su sis ema de pensamien o?
Como e emos a lo la go de es a in es igación, llama la a ención la in-
sis encia de Desca es en que el cue po no es el alma y ice e sa. En ocasio-
nes puede o na se incluso epe i i o. Sin emba go, como documen a emos,
acos umb a a acompaña lo de la siguien e idea: son dos sus ancias dis in as,
pe o son una unidad. Si son una unidad, ¿cómo es que son dos sus ancias?
¿No hubiese sido más cohe en e que Desca es a i mase la unidad sus an-
cial del cue po y el alma? ¿Qué azones enía Desca es pa a a e a se a su
dualismo?
En es a in es igación p e endo mos a que el cue po y el alma son pe ci-
bidos po el se humano como una única sus ancia –aunque on ológicamen e
no lo sean– pa a indaga luego en los mo i os que lle a on a Desca es a
es a posición. Pa a ello comenza é con una in e p e ación menos común de
Desca es. En ez si ua lo como un acionalis a, lo si ua é como un olun a-
is a. Al inal, el olun a ismo ca esiano es el que lo posibili a a explica la
ealidad. Aho a bien, el lími e de la olun ad humana es, en consecuencia, un
lími e pa a el conocimien o humano. De ahí que luego pase a a a el obje o
p incipal de es a in es igación: el lími e del conocimien o humano sob e el
cue po y el alma. Es o nos lle a á a p egun a nos po qué Desca es o o ga a
5 Alejand o Rojas, El alcance de la mode na iloso ía. Pensa en libe ad (Sín esis: Mad id, 2023),
34.
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la elación en e el cue po y el alma un papel an di uso: dos sus ancias que
son una unidad. Mi p opues a es que Desca es iene en cuen a dos planos: uno
on ológico, en el que son dos sus ancias, y o o gnoseológico –casi enome-
nológico– en el que el cue po y el alma se nos apa ecen an e nues a concien-
cia como una sola unidad. Como consecuencia de lo an e io , sin emba go,
no se jus i ica el dualismo, sino que lo que apa ece como e iden e a nues a
conciencia es la unidad sus ancial en e el cue po y el alma. De es e modo,
conside o que hay dos mo i os –ex e nos a su sis ema ilosó ico– po los que
Desca es nunca se a e ió a a i ma la unidad on ológica del cue po y el alma
que, como e emos, e a el paso na u al en su plan eamien o. El p ime mo i o
se á su c is ianismo, en el que él mismo se en oca en la inmo alidad del alma.
Po ello es impo an e di e encia al alma como en idad inma e ial, indi isible
e inmo al del cue po, que es una en idad ma e ial, di isible y mo al. El se-
gundo mo i o lo oma é de la p opues a de dos in es igado es ac uales, en el
que mues an a a és de la co espondencia de Desca es su inclinación po
la medicina, ci ugía y ana omía. La necesidad de a anza en la ciencia pudo
habe lle ado a Desca es a jus i ica ei e adamen e su dualismo, p ese ando
así odo el se pe sonal en la es cogi ans.
Así las cosas, en ez de anquilosa nos en el iejo ópico del Desca es a-
cionalis a inaugu ado de los sis emas ilosó icos, es a in es igación p e ende
ap oxima la iloso ía de Desca es a sus in enciones más humanas. Es o es,
comp ende a Desca es como un ilóso o de la ciencia plenamen e c is iano
que, como hijo de su iempo, no quiso enuncia al p og eso cien í ico.
2. El acionalismo de Desca es: un olun a ismo subyacen e
Desca es ha sido conside ado adicionalmen e pad e del acionalismo
mode no. No malmen e, es a conside ación se cimen a sob e su cogi o e go
sum. El pienso, luego exis o de Desca es ab i ía las pue as a la es cogi ans,
desde la cual se deduce al es o de sus ancias ( es ex ensa y es in ini a).
Desde el pensamien o Desca es deduce el mundo ma e ial y a Dios. Al de-
duci odo desde la es cogi ans o o ga al suje o –o Yo pos e io men e con
Fich e– el papel de undamen o de la ealidad.6 Debido a es a maniob a, la
6 El desa ollo de es o se á uno de los e os del idealismo alemán. G osso modo pod íamos deci que
Kan con inúa la línea inaugu ada po Desca es, pues el mundo se o na cognoscible solo median e
la ep esen ación del suje o. De ese modo, como luego diagnos icó Fich e, el undamen o úl imo
se á el Yo, cosa que él mismo a a de desa olla explíci amen e en su Doc ina de la ciencia (SW
IX, 178). También en Hegel encon amos es e plan eamien o en su ju en ud po in luencia de Kan
( éase: An onio Salomão, «O desen ol imen o do jo em Hegel: Nem com Kan , nem con a Kan »,
S udia Hegeliana 7 (2021): 73–89, el cual opuso a la Ilus ación explíci amen e como ha mos ado
¿E a E dadE amEn E nEcEsa io pa a dEsca Es su dualismo an opológico?
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azón humana como acul ad, es la que do a de sen ido al es o de la ealidad.
Clasi ica desde aquí a Desca es como acionalis a es ox populi, pues bas e
con ab i la mayo ía de los manuales de his o ia de la iloso ía pa a encon a
es a idea.
No obs an e, el acionalismo no se limi a solo a es o. Si indagamos en
el dicciona io de Fe a e Mo a7, encon amos es acepciones del aciona-
lismo. El p ime o es el acionalismo psicológico. Es e acionalismo ins au a
al pensamien o (p o enien e de la azón) como la capacidad supe io . Así,
o as acul ades, como la olun ad, queda ían enmudecidas en e a la azón.
La segunda acepción es el acionalismo epis emológico. Es e acionalismo
conside a que la azón es la única acul ad que nos p opo ciona conocimien-
o e dade o. La e ce a es el acionalismo me a ísico. Es e úl imo e ie e a
la ealidad, la cual end ía un ca ác e acional in ínseco accesible median e
nues a azón.
Es cie o que el acionalismo psicológico, epis emológico y me a ísi-
co pueden encon a se en Desca es. Como a i ma Llinàs8 «en una p ime a
ap oximación, es sencillo a i ma que en Desca es encon amos es as es
acepciones del acionalismo». Es e acionalismo ca esiano, además, op a po
ene una ue e inspi ación en las ma emá icas, pues como es bien conocido,
en su Discu so del mé odo el ilóso o ancés da una se ie de eglas po las
cuales se deduce necesa iamen e la e dad. T a ando de gene a en onces un
mé odo in alible que es á auspiciado en la azón humana, pa ece e iden e que
Desca es ue un acionalis a.
Sin emba go, el acionalismo ca esiano no es un acionalismo adical.
Desca es nunca c eyó que pudié amos comp ende lo odo median e la azón.
El acionalismo me a ísico de Desca es encuen a su lími e en su concepción
de la acionalidad humana, aunque eso no in alide el uso de la azón como ya
han pues o de elie e o os au o es.9
Siendo es o así, pa ece que, como ha señalado Llinàs10 el p oblema en
Desca es es iba en cómo concebi su acionalismo. Especialmen e, espec o
a sus lími es. Sin emba go, cabe ambién una segunda posibilidad a examina .
Pale mo ( éase: Sand a Vi iana Pale mo, S. V., «Un Con agio pene an e: Hegel e la diale ica de-
ll’illuminismo», S udia Hegeliana 9 (2023): 25–44). Además, en Hegel las dimensiones de Desca es
an más allá de su posición me a ísica, habiendo sob e odo in luencia en su iloso ía polí ica. Sob e
es e úl imo ema, éase: Sh e na F iedman, «Hegel’s Ca esian G ounding o Poli ical Philosophy»,
S udia Hegeliana 8 (2022): 137–154.
7 José Fe a e Mo a, Dicciona io de iloso ía. Vol. 4 (Ba celona: Cí culo de Lec o es, 1991), 2760.
8 Joan Lluís Llinàs, «Los lími es del acionalismo en Desca es», En ahona . An In e na ional Jou -
nal o Theo e ical and P ac ical Reason 59 (2017): 14.
9 Joan Lluís Llinàs, «Los lími es del acionalismo en Desca es», 28–31.
10 Joan Lluís Llinàs, «Los lími es del acionalismo en Desca es», 28.
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¿Y si Desca es no e a un acionalis a an adical? O, dicho de o o modo: ¿qué
ocu e si el pila sob e el que descansa odo el sis ema ca esiano en ealidad
no es la azón? O mejo : ¿qué ocu e si indagamos en la an esala del cogi o
e go sum?
En 1996, el ilóso o español Leona do Polo sugi ió en su ob a E idencia
y ealidad en Desca es que en ealidad la iloso ía de Desca es se cimen a
en un olun a ismo. Es e olun a ismo encuen a su núcleo en la espon anei-
dad –idea que ya enía con Duns Sco o y Guille mo de Ockham desde siglos
a ás–. Así, la o iginalidad de Desca es espec o a la iloso ía medie al no ue
e dade amen e un «bo ón y cuen a nue a», sino que en ealidad el ilóso o
ancés e oma a ias ideas de ilóso os an e io es a él de mane a conscien e o
inconscien e. Es o mismo es lo que pe mi ió a Polo su in e p e ación o iginal
sob e Desca es. An es de en a en ello, enemos que conside a la pe spec-
i a que Polo p esupone de Desca es, que es la de un ilóso o cuya o iginali-
dad me ódica le lle ó a ins au a una nue a o ma de iloso a , la cual se á la
p opiamen e mode na. Es o es, la iloso ía eje cida median e el mé odo de la
e lexión. Pasemos a encuad a la b e emen e.
Como comen ó Falgue as11, his ó icamen e ha habido al menos es mé o-
dos de iloso a . El p ime o e a la heo ía g iega, cuyo núcleo e a la con em-
plación. Median e la con emplación la in eligencia se di ige hacia los p ime os
p incipios a ando que se mues en al y como son. Po ejemplo, es conocido
que Pi ágo as concebía a los ilóso os como espec ado es de juegos olímpi-
cos. Los espec ado es no asis en a es os espec áculos pa a come cia , ni pa a
compe i , ni con ninguna o a inalidad que no sea solamen e pa a ma a illa se
an e es os juegos.12 El segundo mé odo se ía el de la iloso ía medie al, que
es la specula io. Es e mé odo consis ía en la «búsqueda de la imagen y las
huellas del C eado en el homb e y en el mundo, espec i amen e».13 Final-
men e, el e ce mé odo consis e en la e lexión. Es a nace ía de la búsqueda
de una ce eza inamo ible como espues a a un dios ocamis a.14 Aquí es donde
Falgue as, que p e ende encuad a E idencia y ealidad en Desca es, si úa a
Desca es. Comen a Falgue as que
el modo en que Desca es hace en e al p oblema del comienzo segu o
del sabe es la duda me ódica: un p ocedimien o hipo é ico o ingido
que some e odo lo conocido a la p ueba del pode de duda (suspende
el juicio), has a que apa ezca una e idencia ace ca de la cual ni siquie a
11 Ignacio Falgue as, «In oducción gene al a las ob as comple as de Leona do Polo», 15.
12 Diógenes Lae cio, Vida de los ilóso os amosos VIII, 8, ci . en G. S. Ki k y J. E. Ra en, Los iló-
so os p esoc á icos, ad. po J. Ga cía Fe nández (Mad id: G edos, 1969), 322.
13 Ignacio Falgue as, «In oducción gene al a las ob as comple as de Leona do Polo», 19.
14 Ignacio Falgue as, «In oducción gene al a las ob as comple as de Leona do Polo», 23.
¿E a E dadE amEn E nEcEsa io pa a dEsca Es su dualismo an opológico?
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un genio maligno – e sión ca esiana del dios de Ockham– me pueda
engaña .15
Pues bien, pa iendo de que Desca es u o es a o iginalidad me ódica, en-
onces lo que hay es que e lexiona sob e la mane a en que el ilóso o con-
solida su pienso, luego exis o. T as plan ea la duda me ódica, e ec i amen e,
llega a un pensamien o e dade o y cla o po sí mismo. Pe o Polo se pe ca a
de algo, que es el papel de la olun ad en es a deducción de un comienzo in-
dudable pa a el pensamien o.
La azón y la olun ad es án cla amen e di e enciadas en Desca es. Pe o
de acue do con Polo, las dos son elemen os necesa ios pa a su cogi o. Sob e
es o mismo ambién comen ó Lau h, «el pense y el ouloi , en una uni ica-
ción sin é ica, son ac i os siemp e en el ac o undamen al del cogi o»16. Pe o
Polo a a i más allá de es a idea, pues él sub ayó que en ealidad es la ac i-
idad de la olun ad la que se aplica sob e la ealidad obje i a. Es o se debe
a que pa a ga an iza la exis encia de una ealidad obje i a ex e na a la men e
humana (ex amen al), Desca es la hace depende del pensamien o. Es o es,
que no se puede a i ma la ealidad obje i a al ma gen de la azón. Y aquí es
donde en a la olun ad: la olun ad es la que iene la capacidad de a i ma la
exis encia de es a ealidad obje i a. Así, la e idencia ha dejado de pe enece a
la exis encia de los obje os ex amen ales, siendo aho a ins au ada únicamen e
median e el pensamien o de un suje o. Toda e idencia en Desca es en onces
depende de la olun ad de a i ma su exis encia po pa e de un suje o. Po eso
concluye Polo que «la e idencia ca esiana se o dena, en úl imo ex emo, a la
unción olun a ia de la a i mación»17.
Al inal, lo que se buscaba e a un c i e io inamo ible que pudie a sopo a
la duda me ódica. Es o es, que el o igen de la iloso ía ca esiana eside en la
segu idad, es deci , en el ene po segu o que ese pensamien o –cogi o e go
sum– es cla o y dis in o pa a comenza desde ahí a deduci al es o de la ea-
lidad.18 Sin emba go, es e c i e io descansa en la olun ad. Como e mina de
15 Ignacio Falgue as, «In oducción gene al a las ob as comple as de Leona do Polo», 24.
16 Reinha d Lau h, Desca es: La concepción del sis ema de la iloso ía en Desca es (Málaga:
UMAEdi o ial, 2006), 193.
17 Leona do Polo, E idencia y ealidad en Desca es, en Ob as Comple as, Se ie A, ol. I (Pamplo-
na: Eunsa, 2015), 105.
18 También hab ía que ene en cuen a que en el cogi o e go sum, el pienso (cogi o) no es solamen e
lo que llamamos en sen ido popula pensa . Pa a Desca es pensa es una ac i idad enca nada en el
cue po que iene nue e signi icados di e en es (duda , a i ma , nega , en ende , igno a , que e , no
que e , imagina y sen i ). Así lo dice cla amen e al inicio de su e ce a medi ación: «Ce a é aho a
los ojos, me apa é los oídos, apa a é odos mis sen idos, ambién odas las imágenes de las cosas
co po ales las bo a é de mi pensamien o, o, en e dad, ya que es o apenas puede hace se, como
inanes y alsas no les da é alo alguno, sino que, ha– blando sólo conmigo y obse ándome más a
ondo, a a é de hace me poco a poco más conocido y amilia conmigo mismo. Yo soy una cosa
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ecalca Polo «el econocimien o de la dimensión olun a is a de la ac i ud
ca esiana es necesa io pa a la co ec a in e p e ación del sen ido ca esiano
de la segu idad»19.
Así pues, oda la iloso ía ca esiana pa e de un mé odo cuya pied a an-
gula no es o a que la olun ad. Es cie o, no obs an e, que la azón es la que
do a de con enido a la ealidad median e la deducción. Pe o eso no anula que
pa a que la azón pueda ope a sob e la ealidad, aplica se sob e ella, enga
que descansa a su ez sob e la olun ad. Es así como se o na ob ia la in e -
p e ación de Polo sob e Desca es como olun a is a.
Vis o de es a mane a, el lími e de la azón humana no solo es que haya
cosas incognoscibles como exponía Llinàs –y que e emos con más de alle–,
sino que uno de sus lími es p incipales es á en la olun ad. Pe o no es que sean
ampoco dos ideas del odo di e en es la in e p e ación de Llinàs con la de
Polo, sino que lo podemos e o mula en e ambos del siguien e modo: la o-
lun ad puede a i ma la e idencia de los en es has a donde son accesibles pa a
la azón. Es o ma ca un ho izon e no edoso se in e p e ación que pe mi e que
plan eemos a con inuación a Desca es no solo desde un pun o de is a on oló-
gico, sino ambién desde uno gnoseológico. Conc e amen e, hay un ópico en
la iloso ía de Desca es que suele educi se a un p oblema on ológico cuando
Desca es plan ea un p oblema gnoseológico. Es e ópico es la elación en e
el cue po y el alma, el cual pasa é a a a a con inuación
3. El p oblema alma–cue po: ¿dos sus ancias?
3.1. El dualismo an opológico ca esiano
His ó icamen e suele comp ende se simpli icadamen e la elación en e el
alma y el cue po en Desca es. Es o se debe a que la his o ia hizo de él una
alacia del espan apája os con la que in en a desac edi a lo. Es a concepción
de dos sus ancias de na u aleza dis in a (cue po y alma) que no in e ac úan
en e sí sal o po la glándula pineal es, de ini i amen e, una al a de espe o
pensan e, es deci , que duda, que a i ma, que niega, que en iende pocas cosas, que igno a muchas,
que quie e, que no quie e, que imagina ambién y que sien e; po que, como lo señalé ya an es, aunque
aquellas cosas que sien o o imagino ue a de mí al ez no sean nada, sin emba go esos modos de
pensa que llamo sen idos e imaginación, en cuan o son únicamen e cie os modos de pensa , es oy
cie o de que es án en mí» (AT VII, pp. 34–35 / Medi aciones, p. 99) (Las cu si as pa a en a iza son
mías). Sob e las conside aciones a las que dio luga el cogi o e go sum, éase: Juan José Padial y
Juan A. Ga cía, «Discusión del “Cogi o–sum” ca esiano: (no a en el IV cen ena io del nacimien o de
Desca es)» S udium 37, n.º 1 (1997): 123–136.
19 Leona do Polo, E idencia y ealidad en Desca es, 106.
¿E a E dadE amEn E nEcEsa io pa a dEsca Es su dualismo an opológico?
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a la le a de Desca es. Y pese a ello es la que ha p e alecido a lo la go de
la his o ia de la iloso ía. Men es bien o madas y leídas caye on en es as
in e p e aciones. En gene al, oda la iloso ía mode na iene como némesis al
dualismo an opológico ca esiano, el cual e mina po se la pesadilla de la
mode nidad, pese a no se esa exac amen e la le a de Desca es.
Como señalo, en gene al, odos los g andes ilóso os mode nos se p o-
nuncia on sob e es e ema. Leibniz, Maleb anche, Spinoza, Kan , Schelling
o Hegel en e o os. Y la mayo ía de ellos a a on de esponde al dualismo
an opológico de Desca es. Po ejemplo, la espues a de Hegel se á o iginal,
pues él si úa el alma (Seele) como una unidad del cue po y del espí i u –de
la ma e ialidad e inma e ialidad– que no conside a di e enciable.20 Pe o es o
le iene como una espues a al dualismo ca esiano, lo que se e cla amen e
en sus Lecciones cuando plan ea el p oblema ca esiano como el p oblema
i esoluble, pues es a es:
la p egun a po la comunidad de alma y cue po. También aquí se piensa
po un lado el alma y po o o lado simplemen e lo ma e ial. Responde
a si y a cómo hay comunidad en e ambos es absolu amen e imposible a
causa del p esupues o de que lo uno es o almen e el opues o de lo o o;
que ambos ienen comunidad se dec e a como un hecho, y la p egun a
busca en onces cómo esol e es a con adicción.21
Pa a Hegel, po ejemplo, el e o es á en que se piensa que son dos sus an-
cias. El c i e io que se u iliza de sus ancias es el p opio de la iloso ía medie-
al, como aquello que es á de inido en la quie ud, es deci , que es, y no que
es á siendo.22 Po eso al a a de esol e el p oblema es como in en a –dice
Hegel– uni dos cosas (Sachen): una cosa que es el alma y o a cosa que es el
cue po. Al de ini su es a u o como cosa, en onces se p esupone a ambas como
au osu icien es, ol iéndose complicada, oscu a y opaca la elación en e el
cue po y el alma. De ahí que Hegel plan ee una Seele que es á en de eni .
Lo que se acaba de expone a la luz de Hegel c eo que es una espues a
o iginal al p oblema del dualismo ca esiano. Sin emba go, hay que conside a
que Hegel, al igual que oda la es ela mode na, no deja de plan ea el p oblema
alma–cue po desde un c i e io on ológico, ol idándose de la cues ión gnoseo-
lógica que subyace en ella. Es a es la que oy a hace explíci a a con inuación.
20 Geo g, W. F. Hegel, Enciclopedia de las ciencias ilosó icas en compendio (Mad id: Abada,
2017), §389.
21 Geo g W. F. Hegel, Lecciones sob e la iloso ía del espí i u subje i o II. An opología (Se illa:
Théma a, 2019), 94–95 / Geo g W. F. Hegel, Vo lesungen übe die Philosophie des subjek i en Geis-
es II. Nachsch i en zu dem Kolleg des Win e semes e s 1827/28 und Zusä ze, ed. po C. J. Baue
(Hambu g: Meine , 2011), 26.
22 Geo g W. F. Hegel, Enciclopedia de las ciencias ilosó icas en compendio, §24.
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cue po eside en que Desca es, como buen c is iano, no quie e enuncia a la
inmo alidad del alma bajo ningún concep o. Po eso el cue po apa ece en la
es ex ensa y el alma como es cogi ans, pese a que el dolo , el hamb e o la sed
apa ezcan como e en os enca nados en el se humano que ienen su co ela o
en el alma.
Pe o en onces huelga p egun a nos po lo siguien e: ¿de dónde le iene a
Desca es es a insis encia en la inmo alidad del alma? ¿Po qué an a esis en-
cia? Po una pa e, debemos ene p esen e que Desca es u o una o mación
ue emen e ma cada po los jesui as. Renuncia a la inmo alidad del alma
humana –lo que le lle a a di e encia la de los animales– es algo que no iba en
es a línea.41 Al con a io, se mues a p incipalmen e como un seguido de la
inmo alidad del alma, como ya se ha aludido.
Pe o cabe añadi o o mo i o más, expues o ecien emen e po dos in es i-
gado es. Rojas y Chamizo42 han pues o de elie e una posible explicación que
ha pasado más desape cibida de lo que debe ía. Es a explicación se nu e del
in e és médico de Desca es a a és de su co espondencia.
Como mues an es os in es igado es, Desca es u o un in e és eno me po
la medicina.43 Si bien la mode nidad, así como la e olución cien í ica, suele
ins au a se con la as onomía de Galileo, lo cie o es que la ci ugía comen-
zaba a es ablece se con igo . E a una ciencia que se es aba inco po ando a
la medicina len amen e. Aquí es donde se localiza el in e és de Desca es po
la medicina. Es o pe mi e in e p e a a Desca es como una pe sona con un
«in e és p imo dial hab ía sido da una jus i icación a la ciencia que es aban
haciendo sus con empo áneos»44. Es o los lle a a es ablece que la me a ísica
ca esiana en ealidad hay que pensa la como un in en o jus i ica i o pa a con
la ciencia de su época, especialmen e de la medicina.
Su dualismo an opológico iene en onces jus i icado como una posible
solución pa a comenza a es udia ana omía y medicina. Es o es, que no es
solo una idea me a ísica, sino que se o ece o a posibilidad in e p e a i a.
E ec i amen e, si la p ác ica con los cue pos ya di un os, como las disecciones
o las au opsias, no son un c imen, en onces la medicina y la ana omía end ían
un ma co al que aga a se pa a jus i ica sus nue as p ác icas. Con los anima-
les, po ejemplo, al p i a los de es cogi ans y comp ende los solo como es
41 Ag adezco es e comen a io al P o . Juan A. Ga cía.
42 Alejand o Rojas y Ped o Chamizo, «El dualismo ca esiano y su elación con la nue a medicina
a la luz de su co espondencia», K i e ion 143 (2019): 239–256.
43 Sob e la isión médica de Desca es, éase: Se gio Ga cía Rod íguez, y Joan Ma ch Nogue a,
«Conse ación de la salud y u os de la medicina: la a mocopea de Desca es», Cla idades. Re is a
De Filoso ía 9, n.º 1 (2017): 29–47.
44 Alejand o Rojas y Ped o Chamizo, «El dualismo ca esiano y su elación con la nue a medicina
a la luz de su co espondencia», 245.
¿E a E dadE amEn E nEcEsa io pa a dEsca Es su dualismo an opológico?
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ex ensa, en onces no pueden ene expe iencia del dolo 45 – ecué dese que el
dolo iene del alma, en el cue po solo apa ecía la he ida–. Al se así, en onces
la p ác ica médica y ana ómica con animales es a ía más que jus i icada. Es e
asun o es cla e pa a hace que la disección de animales uese legí ima, al y
como el p opio Desca es p ac icó.46
Pe o ambién pe mi e comp ende que en el siglo XVII se pudie a ealiza
la disección de cadá e es humanos pa a o ma a ci ujanos. Es o pe mi i ía
que las ins i uciones eligiosas de la época, si omaban en cuen a la iloso ía
de Desca es, señalasen –al igual que el ilóso o– que lo p incipal en el se
humano no es su cue po, sino su alma, la cual es inmo al e inma e ial. En
an o que el alma es inma e ial, en onces nada p ohibi ía a los médicos pode
expe imen a con los cadá e es, p oduciendo así un a ance en la medicina,
ana omía y ci ugía de su época. Como p osiguen Chamizo y Rojas, «De ahí
que el p opio Desca es con iese que el obje i o p incipal de sus es udios no
sea o o que el de la conse ación de la salud y el de descub i cosas descono-
cidas has a su momen o en elación con es e obje i o. Y pa a consegui es e
obje i o iene que supe a los esc úpulos que pudiesen queda con espec o a
las p ác icas ana ómicas».47
Po ello es azonable y plausible la hipó esis que es os in es igado es su-
gie en, que jus i ica p ecisamen e que el dualismo de Desca es en ealidad
uese una es a egia ingeniosa pa a eludi la culpabilidad y acusaciones de las
p ác icas médicas de su época. Teniendo en cuen a su ma cado in e és en la
medicina de su época, en onces con su dualismo an opológico Desca es es á
ab iendo la posibilidad del a ance cien í ico en su época.
4. Conclusión. La enc ucijada ca esiana
A lo la go de es a in es igación se ha mos ado la enc ucijada del dualismo
ca esiano. ¿Po qué Desca es a i mó el ca ác e uni a io del cue po y el alma
si luego insis e epe idamen e en el dualismo an opológico? Es o p oduce que
el sis ema de pensamien o ca esiano pa ezca, a p ime a is a, incohe en e.
Sin emba go, no debe ol ida se que en ealidad puede habe mo i os ex ínse-
cos a su sis ema de pensamien o.
45 AT VII, 28 / Medi aciones, 87.
46 Na haniel, Wollock, «Ch is iaan Huygens’s A i ude owa d Animals», Jou nal o he His o y o
Ideas 61, n.º 3 (2000): 418.
47 Alejand o Rojas y Ped o Chamizo, «El dualismo ca esiano y su elación con la nue a medicina
a la luz de su co espondencia», 251.
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Pa a es ablece es a idea p ime o se ha e lexionado sob e el sis ema ilosó-
ico de Desca es. Así, siguiendo a Polo, se ha llegado a la conclusión de que el
acionalismo de Desca es iene como pila un olun a ismo que consis e en la
olun ad de a i ma la ealidad. Sin ese ac o de la olun ad, nada se man iene
en su iloso ía. Además, es e ac o de a i ma la ealidad, como imos, ma ca
el lími e del conocimien o acional.
Jus amen e, el conocimien o sob e el alma y el cue po es un dualismo, ei-
e ado po Desca es, que p es a una singula idad inusual: dos sus ancias, pe o
una sola unidad. Lo e iden e –e incluso cla o y dis in o– se ía en onces pensa
que alma y cue po son una sola sus ancia. Pe o Desca es se cuida mucho de
ealiza es a a i mación. Recué dese, po ejemplo, es a o mulación: «cuasi
en emezclado, has a el pun o de compone con él una unidad»48. Aquello que
compone una unidad no es e iden e que es é «cuasi en emezclado», sino que
lo ob io es que si con o man una unidad es én mezclados, que sean una mis-
ma sus ancia. Sin emba go, no es es o lo que a i mó Desca es, sino que se
a e a al dualismo on ológico.
Es a cu iosidad ha lle ado a es a in es igación a indaga sob e la posibi-
lidad de mo i os in e nos y ex e nos al sis ema de pensamien o ca esiano
pa a man ene el dualismo. Po una pa e, enemos que conside a que el co-
nocimien o acional es limi ado –como se io en el p ime apa ado–. Es o
quie e deci que hay lími es. Uno de esos lími es es la elación del alma con el
cue po, pues habiéndose a i mado su di e encia on ológica (en an o que es
ex ensa y es cogi ans), sin emba go, no podemos conoce cómo in e ac úan
en e sí. Dicho de o o modo: el mis e io pa a la azón es cómo o man una
unidad siendo dos sus ancias. Po eso, cuando la olun ad a i ma es sus an-
cias on ológicas, sin emba go, no puede a i ma nada sob e la elación en e
es as es. Solamen e puede conse a su pa en esco (po ejemplo, en e la es
in ini a y la es cogi ans es á la inma e ialidad y la simplicidad) o con adic-
ción (en e es ex ensa y es cogi ans la di isibilidad, la mo alidad y la ma e-
ialidad). Pe o no puede a i ma se su elación, siendo en onces que la olun ad
ma ca el lími e de la acionalidad. De es e modo, lo in ui i o es pensa al alma
y al cue po como unidad. Sin emba go, al no encon a azones pa a ello, la
olun ad no puede a i ma la unidad de ambos como una sola sus ancia. Esa
ealidad es á más allá de la a i mación posible pa a la olun ad po que, a su
ez, es á más allá del conocimien o que nos p opo ciona la azón.
Así pues, ¿e a e dade amen e necesa io pa a Desca es su dualismo an-
opológico? Po lo expues o en es a in es igación, hay que deci que po mo-
i os in e nos de cohe encia de su ob a, lo cie o, es que no e a necesa io
48 AT VII, 81 / Medi aciones, 181.
¿E a E dadE amEn E nEcEsa io pa a dEsca Es su dualismo an opológico?
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man ene un dualismo. Sin emba go, omando en cuen a su con ex o y po
mo i os ajenos a la a gumen ación de su ob a, en onces sí que e a necesa io.
Igual que Desca es o ece es a «doble lec u a», en onces podemos deci que
abogamos po es a «doble espues a».
Aho a bien, es o nos lle ó a pensa dos mo i os cla e en la ob a de Des-
ca es que uesen ex ínsecos a su sis ema, pe o que nos pe mi iesen comp en-
de su en oque en el dualismo an opológico –pues, ei e o, no es ni cla o ni
e iden e que o men una única unidad–. En p ime luga , se ha señalado una
posibilidad, que es el c is ianismo de Desca es. Él no enuncia en ningún
momen o a que el alma sea inmo al. De hecho, su di e enciación in ex emis
con el cue po le lle a a conclui la inmo alidad del alma –cosa que plan ea no
desde el alma, sino que es una deducción a pa i de p esupone que el alma es
necesa iamen e lo opues o al cue po, es deci , que es inmo al po oposición
al a la mo alidad del cue po–.49
Po o a pa e, es o pe mi e un segundo mo i o, que es el in e és de Desca -
es en el a ance de la medicina, ci ugía y ana omía de su época. Siguiendo a
Rojas y Chamizo, al educi al se pe sonal a la es cogi ans y o o ga le a es a
–y no al cue po– la inmo alidad, pe mi e que las au opsias uesen mo ales.
A in de cuen as, la oposición adical en e alma y cue po que esg imió Des-
ca es encuen a aquí un signi icado especial pa a pensa lo como ilóso o de
la ciencia que p e endía pe mi i el p og eso de las in es igaciones cien í icas
sin ene que choca con las au o idades eclesiales de su época. Siendo así,
su dualismo an opológico ecibe un segundo papel ajeno a su sis ema: el de
jus i ica p ác icas médicas que, has a ese momen o, habían sido ilegí imas.
A la luz de lo expues o en es a in es igación se ab en cie os in e ogan es.
Po ejemplo, siendo Desca es c í ico con la idea del kybe ni es, sin emba go,
op a po una aus e idad explica i a en lo que con o ma a la elación alma–
cue po. ¿En qué sen ido en onces es á desca ando es a ieja idea? Y ambién
su ge el p oblema de comp ende cómo Desca es es á educiendo el se pe -
sonal al alma cuando luego insis e en que se compo an como unidad. Si el
cue po no albe ga nada de la ealidad pe sonal, en onces ¿cómo es que nece-
sa iamen e componen una sola unidad? Es os in e ogan es no han que ido se
espondidos aquí, pues es án lejos del p opósi o de es a in es igación, po lo
que quedan abie os pa a in es igaciones u u as sob e el ema.
49 Es e ema ha sido ecien emen e in es igado en: Daniel H. S ephen, «Desca es on Immo ali y
and Animals», The Eu opean Legacy 29, n.º 2 (2024): 184–198.
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