La retroacción de la determinación de la filiación. Reflexiones sobre el caso de la filiación: Reflexiones sobre el caso de la STS de 22 de julio de 1999
Full text
JURISPRUDENCIA DEL TRIBUNAL SUPREMO
Sen encias comen adas
La e oacción de la de e minación de la iliación.
Re lexiones sob e el caso de la STS de 22 de julio de 1999
MANUEL ESPEJO LERDO DE TEJADA
P o eso Ti ula de De echo Ci il
Uni e sidad de Se illa
SUMARIO: I.
Hun e /mien o:
/os
belios
y
la espues a judicial a loa misnun.-II. La
iukap e ación del a ículo /12 CC.
I. La egla gene al de la e oacción de las e ec os
de la iliación una ez de e minada legalmen e. 2. Las excepciones a la e oac i idad.
3. ¿Exis e alguna especialidad en azón de las no mas de De echo T ansi o io'?
1. PLANTEAMIENTO: LOS HECHOS Y LA RESPUESTA JUDICIAL
A LOS MISMOS
Las pa es en el p oceso al que la Sen encia comen ada pone in, Gus a o
y Ma ía Concepción, con aje on ma imonio en el año 1956. En azón de ese
ma imonio, Jo ge Ignacio, nacido de Ma ía Concepción en 1966, había sido
insc i o como hijo legí imo. En el año 1968, como consecuencia de una c isis
ma imonial, los cónyuges aco da on lle a ida independien e. A pa i de
esa echa Jo ge Ignacio con i ió con su mad e, que comenzó a ecibi de
Gus a o los alimen os, en a o de Jo ge Ignacio, impues os po di e sos p o-
nunciamien os judiciales. En ene o de 1990 Gus a o y Ma ía Concepción,
Jo ge Ignacio y un e ce o de nomb e Jesús, acudie on a ealiza una p ueba
médica pa a in es iga la pa e nidad de Jo ge Ignacio, la cual esul ó desca -
a que Gus a o ue a su pad e y demos ó que lo e a Jesús. Con es a base,
Jo ge Ignacio impugnó con éxi o la pa e nidad de Gus a o'.
La Sen encia comen ada no dice que se hubie a eclamado ambién la e dade a
pa e nidad, así en el FD I .'": <El 31 de oc ub e de 1990 don Jo ge Ignacio p esen a deman-
da con a don Gus a o impugnando la pa e nidad de és e, el cual con es ó oponiéndose a la
demanda y sólo después de la compa ecencia se allanó a las p e ensiones de la misma, dic-
ándose Sen encia po el Juzgado de P ime a Ins ancia núm. 9 de Mad id de 23 de julio
de 1992, es ima o ia de la demanda y decla a i a de no exis i iliación en e las pa es».
Sin emba go, p obablemen e, la acción eje ci ada ue la de eclamación-impugnación pues
es la que se adap a a las ci cuns ancias del caso.
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Anua io de De echo Ci il
El li igio que da luga a la Sen encia aho a comen ada se inició con una
doble pe ición de Gus a o con a Ma ía Concepción: la de olución de las
can idades abonadas en concep o de alimen os a a o de Jo ge Ignacio, más
los in e eses co espondien es, y la indemnización po el daño mo al ecibido
po «la ac i ud y compo amien o doloso de la demandada al ocul a la pa e -
nidad de aquél», que ha p o ocado que el demandan e haya «sido humillado
y lesionado en su hono y dignidad».
La Sen encia del Juzgado de P ime a Ins ancia deses imó la p ime a p e-
ensión, y espec o de la segunda es imó la excepción de al a de li isconso cio
pasi o necesa io. La Audiencia, en cambio. deses imó ambas p e ensiones.
Recu ida la Sen encia de segunda ins ancia po el demandan e, el T ibunal
Sup emo dic ó la aho a con emplada decla ando no habe luga a casación.
Desconocemos los a gumen os exac os de la demanda, pe o en los mo i-
os de casación es á p esen e una inexac i ud que —si esponde, como pa ece
lógico, al plan eamien o inicial del plei o— puede habe enido una nega i a
incidencia en su esul ado inal. En e ec o, la casación se in en a po in ac-
ción del a ículo 1902 CC., lo cual nos pa ece más co ec o en elación con la
segunda p e ensión, la indemnización po daños mo ales, que en elación con
la p ime a, la es i ución de las can idades abonadas como alimen os. De
hecho
en el desa ollo del mo i o de casación el p opio ecu en e pone de
mani ies o el inco ec o undamen o legal de su p e ensión: «en ninguna de
las dos Sen encias... se ha en ado a alo a el daño económico su ido po el
ecu en e, quien ha p obado la
en ega de can idades
de dine o. en concep o
de alimen os, pa a Jo ge Ignacio... en
bene icio... de la seño a C. (demanda-
da), pues de no habe sido conside ado hijo ma imonial, hubiese sido la
segunda la que hubiese enido que de ae de su pa imonio las can idades
necesa ias pa a alimen a a dicho hijo». Pa a noso os, si es os son los unda-
men os de la demanda, esul a palma iamen e inco ec o esidencia la p e-
ensión en el a ículo 1902 que impone al demandan e no sólo la p ueba del
daño, sino, en los casos gene ales, ambién de la culpa o el dolo del que lo
causó. Las cosas se ían mucho más sencillas a la is a de la explicación del
ecu en e: el pago de los alimen os ha quedado sob e enidamen e sin causa
una ez demos ado que Gus a o no e a el pad e de Jo ge Ignacio. P ocede-
ía, en onces, eclama la epe ición del pago indebido, e i ando ene que
demos a la culpa del demandado
En cambio, al apoya el ecu so en un p ecep o co no el 1902, el ecu en-
e b inda al T ibunal Sup emo una ácil solución, pues puede acoge se a las
p opias palab as del ecu en e, que insis en en que la demandada ha ac uado
con dolo, pa a echaza la p e ensión: « ue a comienzos del año 1990 cuando
la seño a C. u o conocimien o de que la pa e nidad de su hijo Jo ge Ignacio
co espondía. ealmen e a don Jesús sin que la an e io conclusión ác ica se
encuen e en con adicción con la na ación del hecho quin o del esc i o de
con es ación a la demanda,
al es a se e i iendo dicha na ación, más bien, a
posibilidades y sospechas y no a un conocimien o pleno y de o al ce idum-
b e...
La p eceden e conclusión ác ica pe mi e, a su ez, o a no menos con-
cluyen e, cual es. la imposibilidad de cali ica de dolosa la ac uación y con-
duc a de la seño a C. en o no a ocul a al seño R. la iden idad del pad e del
meno nacido den o del ma imonio» (FD 3." y 4.').
Dejamos delibe adamen e al ma gen el a amien o de la segunda p e ensión del
ac o que no analiza emos en es e abajo.
Sen encias comen adas
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Pa a noso os el demandan e no p e endía o a cosa que el econocimien-
o de los e ec os de la e dade a iliación desde que u o luga , y, po an o la
a i mación de la e icacia e oac i a de su de e minación legal. El plan-
eamien o adecuado del caso hubie a pe mi ido acla a una ma e ia que no
suele se muy a ada po los au o es y que ca ece ambién de p onuncia-
mien os ju isp udenciales, a pesa de se especialmen e in e esan e cuando la
iliación esul a de e minada iempo después de la ealización de su hecho
cons i u i o y con adice o a iliación an e io men e de e minada. Po eso
el demandan e, a nues o juicio, debía habe se apoyado pa a undamen a su
p e ensión en el a ículo 112 de nues o Código ci il: «La iliación p oduce
sus e ec os desde que iene luga . Su de e minación legal iene e ec os e o-
ac i os siemp e que la e oac i idad sea compa ible con la na u aleza de
aquéllos y la Ley no dispusie e lo con a io». De es e modo, hubie a obligado
a un p onunciamien o sob e el modo en que ac úa la de e minación de la ilia-
ción sob e los e ec os p oducidos con base en una de e minación an e io
incompa ible
5
; ese p onunciamien o, a eno de los da os legales, debie a
habe conducido a la es imación de la p ime a p e ensión de la demanda, en
los é minos que explicamos a con inuación.
11. LA INTERPRETACIÓN DEL ARTICULO 112 CC.
1. La egla gene al de la e oacción de los e ec os de la iliación una
ez de e minada legalmen e
El p ecep o del a ículo 112 se nos an oja decisi o pa a esol e la con-
o e sia susci ada, pues p oclama la e icacia de la iliación desde el momen-
o en que iene luga , con independencia, po an o, de la echa en que haya
sido de e minada
h
. Po eso la no ma ecalca que la ul e io de e minación
end á e ec os e oac i os, pues la ene gía de la iliación adica en el hecho
biológico de la misma. En consecuencia, se á e iden e que los e ec os «inde-
bidamen e p oducidos po una elación de iliación inco ec amen e de e mi-
nada con an e io idad, de un es ado de iliación pu a i o o p o isional» debe-
án desapa ece '.
No se puede pe de de is a que, si lo an e io es cie o, ambién lo es que
el Código no impone la e oac i idad de la de e minación de la iliación
como p incipio absolu o, sino que econoce la exis encia de algunas excep-
' Po lo que conocemos. su plan eamien o es á ausen e po comple o de los manua-
les al uso, que se limi an, en el mejo de los casos, a ecoge los é minos li e ales del
a ículo 112. y solamen e me ece b e e a ención en algunas ob as monog á icas y en los
comen a ios legales a dicho p ecep o.
C .
en es e úl imo sen ido De
I.A CÁMARA,
Comen a ios al Código ci il Compi-
laciones o ales.
Tomo 111, 1.", Mad id, 1984, p. 167.
' Desde luego con es e plan eamien o hubie a sido obligado demanda no sólo a la
mad e sino ambién al pad e y, quizá, al hijo.
Pa a si ua se en el con ex o doc inal en el que la no ma se ges a, son ú iles las
indicaciones de De
I.A CÁMARA,
Comen a ios, 111, I.", ci .,
p. 168.
Así
RIVERO HERNÁNDEZ,
Comen a io del Código ci il.
Minis e io de Jus icia,
Mad id, 1991, p. 438. En é minos sus ancialmen e simila es
PEÑA BERNALDO De QUIRÓS,
Comen a ios a las Re o mas del De echo de Familia,
ol. 1. Mad id, 1984, pp. 830-831.
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Anua io de De echo Ci il
ciones a las que se e ie e con dos locuciones que no son de ácil in eligen-
cia: e ec os, en p ime luga , que, po su p opia na u aleza, no admi an la e i-
cacia e oac i a de la de e minación; e ec os, en segundo luga , espec o de
los que la Ley dispusie e lo con a io. Un ejemplo de es o úl imo lo b inda el
p opio pá a o segundo que sal a de la e icacia e oac i a los ac os ealiza-
dos en nomb e del meno o incapaz po su ep esen an e legal.
A anzado el con enido de la no ma, se ía bueno ocupa se con más de alle
de su conc e o signi icado. En es e pun o, po encima de su inicial cla idad,
comienzan los p oblemas. En e ec o, en la doc ina se discu e sob e a iados
aspec os de su égimen: el supues o de hecho es el p ime o, pues hay quien
conside a que el p ecep o end ía su aplicabilidad más p opia en el supues o
en que la iliación legalmen e de e minada no con adiga a una iliación an e-
io . También se duda sob e el sen ido de las excepciones a la e icacia e o-
ac i a. Asimismo se ha apun ado la necesidad de a icula el p ecep o con
o as consecuencias de nues o o denamien o como pueden se el eje cicio de
buena e de los de echos, la p o ección de los e ce os de buena e y el con-
cep o de es ado pu a i o.
Comencemos po el p ime pun o: el supues o de hecho de la no ma. En
elación con es a cues ión se ha a i mado ecien emen e que el p ecep o
se
e e i ía de o ma li e al «sólo a la de e minación pos e io al nacimien o
(sea
judicial o olun a ia), sin pone se exp esamen e en el caso de que exis ie a
an es o a de e minación que se anula. Sino dando la sensación de que sólo se
con empla una iliación p e iamen e
inde e minada
en el eje cicio de accio-
nes eclama o ias pu as»
Noso os no emos cla a es a
conclusión, pues, además de su p oblemá i-
ca adecuación a la li e alidad de la no ma —que aba ca ambas hipó esis, sin
necesidad de o za su sen ido
(ubi
lex non dis ingui , nec nos dis ingue e
debe nu.$)—
da ía luga a una di e sidad de egímenes di ícilmen e jus i icable
en unción del ipo de acción que se eje ci a a, o, en de ini i a, en unción de
si la iliación de e minada iene o no a sus i ui a una an e io '°. Po es o
pensamos que la no ma es aplicable an o si la de e minación de la iliación
pa e de una p e ia inde e minación como si ec i ica o a iliación an e io II,
po lo que no se pod ía exclui su aplicación a nues o caso.
2.
Las excepciones a la e oac i idad
Un segundo aspec o, decíamos, necesi aba se acla ado. Se a a del sig-
ni icado de las excepciones al e ec o e oac i o de la de e minación legal de
la iliación.
8
En es e sen ido, DF.
LA CÁMARA,
Comen a ios,
III, 1.",
ci .,
p. 169: «La egla gene-
al es, pues, la e oac i idad... mas a con inuación se ma iza el alcance de aquella egla».
Así
RAMOS CHAPARRO,
Ciudadanía y Familia: Los Es ados Ci iles de la Pe sona,
Ba celona, 1999, p. 367.
I" Nó ese, además, que si se es ima que la no ma «en su espí i u a empe ado de la
e oac i idad, acoge ambién... la anulación judicial de una iliación p e iamen e de e mi-
nada pa a deja de e minada de ini i amen e o a dis in a» como hace
RAMOS CHAPARRO
(Ciudadanía y Familia, loc.
ci .) se es á econociendo su aplicabilidad en ese caso: no
hab ía que a empe a la e oac i idad si no se es ima a que la egla es p ecisamen e esa,
ambién en la hipó esis de eclamación-impugnación.
Así, ambién,
PEÑA BERNALDO DE QUIRÓS,
Comen a ios a las Re o mas del De e-
cho de Familia, ci .,
p. 831 y
RIVERO HERNÁNDEZ,
Comen a io, ci .,
p. 438.
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Una p ime a excepción a la e oac i idad es la de i ada de la na u aleza de
los de echos que se p e enden e o ae , lo cual es in e p e ado po los au o es
de o ma di e gen e. Según una explicación, en algunos casos se obse a ía
una imposibilidad lógica y me a ísica de e o ae los e ec os
12
. En suma, la
mención legal es a ía «impues a po exigencias de la ealidad», pues «unos
e ec os pueden e o ae se y o os no»: el de echo a los apellidos, la pa ia
po es ad y el de echo de alimen os ca ecen de e ec os e oac i os, al con a io
que los de echos suceso ios
Sin emba go, la de olución de los alimen os ya
sa is echos sí que pod ía se eclamada po la ía del a ículo 1894 CC. ". Es e
úl imo pun o es p opiamen e el que nos in e esa des aca : pa a los au o es que
sos ienen es a opinión la solución que me ece ía el caso comen ado es que p o-
cede la de olución de los alimen os abonados po el p ogeni o inco ec amen e
de e minado. No enemos nada más que obje a a es a pos u a, cuyo esul ado
inal compa imos. que su jus i icación no ma i a: el a ículo 1894 CC. no nos
pa ece aplicable a casos como el comen ado '
5
.
La opinión de o os au o es es inge el signi icado de las excepciones a
la e oac i idad. Así, pa a Peña la incompa ibilidad a la que se e ie e el p e-
cep o debe e se en que de e minados de echos no pod ían se «hechos ale
as una p olongada inac i idad», po que «el eje cicio ac ual de de echos o
acciones, ocul os desde hace muchos años, puede signi ica , en de e minados
casos, un eje cicio con a io
a
la buena e»
1
". En nues a opinión, siendo
es as ap eciaciones cie as, hay que ene en cuen a que la simple de e mina-
ción a día de la iliación no implica mala e, pues es a eque i ía algún ipo
de inac i idad conscien e y delibe ada del que p e endie a pos e io men e
hace ale el de echo, como se ía el caso de quien conociendo y pudiendo
demos a desde an iguo la e dade a iliación di i ie a du an e cie o iempo
su de e minación legal
17
.
En nues o caso no exis e ningún indicio de que el
demandan e pueda habe incu ido en alguna conduc a de es e ipo.
12
Así DE, LA CÁMARA,
Comen a ios, 111, 1.", ci .,
pp. 170 y ss.
13
Así SERRANO GARCÍA, «El De echo ansi o io de la iliación en la Ju isp uden-
cia»,
ADC,
1986, p. 1280. La explicación de que no pueda e o ae se el de echo a los ali-
men os es á en el a ículo 148: no se pueden ecibi alimen os co espondien es al pe íodo
an e io a la in e posición de la demanda: id. DE LA CÁMARA,
Comen a ios, 111, 1 2', ci .,
pp. 173 y ss.
14
Así DE LA CÁMARA,
Inc. U/ . Ci .;
SERRANO GARCÍA,
op. ci .,
p. 1280 no a 44. En el
mismo sen ido SERNA MEROÑO,
La e o ma de la iliación,
Mad id, 1985, p. 357.
O
En nues a opinión, de acue do con su encla e sis emá ico, el a ículo 1894 CC
sólo puede e e i se a los alimen os p es ados po «ex años» y no a los p es ados po el
sedicen e deudo cuya elación pa en al se impugna con éxi o. No cons i uye es a a i ma-
ción más que la aplicación al p ecep o de los equisi os gene ales de la ges ión de negocios
ajenos: c .
ad em
DÍEZ-PICAZO
y
GUILD
-
N,
Sis ema de De echo ci il,
II, Mad id, 1999,
pp. 500-501 y RAMS ALBESA en LAc illz e alii,
Elemen os de De echo ci il,
II, 2.", Ba ce-
lona, 1995, p. 421. En cambio, las hipó esis como la nues a son más bien pago o cob o de
lo indebido, pues consis en en la «c eencia equi ocada de paga en cumplimien o de una
obligación p opia», cla o caso de
indebinim ex pe sona.
Sob e la epe ición en es os casos:
c ., po odos, BAILARÍN
HERNÁNDEZ, Comen a io del Código ci il, ci ., sub.
a . 1895, p.
1957, de quien p ocede es a úl ima ci a.
Son palab as de PEÑA BERNAL.DO DE QUIRÓS,
Comen a ios, ci .,
p. 831. Sigue es a
opinión, sin e e i la exp esamen e a la locución « e oac i idad compa ible con la na u a-
leza de los e ec os»: RIVERO
HERNÁNDEZ, Comen a io, ci .,
p. 440.
También se pod ía añadi que la limi ación de los e ec os e oac i os, cuando el
eje cicio de los de echos sea con a io a la buena e, no p o iene de la incompa ibilidad
«na u al», sino de la disposición de la Ley en con a de dicho e ec o (a ículo
7,1
CC), es
deci , de la segunda causa de excepción egulada en el a ículo 112.
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Anua io de De echo Ci il
Una segunda excepción a la e oac i idad es la disposición legal en con-
a de la misma. Algunos au o es en ienden que la Ley, al hace es a a i ma-
ción, es á pensando en las no mas de De echo T ansi o io a, ma e ia de la
que, en elación con nues o caso, nos ocupa emos luego. Alguno añade en
es a sede un elenco de p ecep os en los que se apa a la Ley de la e icacia
e oac i a I
e
,pe o que no a ec an al caso de la Sen encia comen ada.
Los au o es suelen añadi o as excepciones a la e icacia e oac i a de la
de e minación legal de la iliación que de i a ían del enga ce de la no ma con
el es o del sis ema: así se hace e e encia a la p o ección que me ecen los e -
ce os de buena e que hayan con iado en la apa iencia obje i a b indada po
la exis encia de un es ado ilia o io me amen e pu a i o
20
.
A es o añade Ramos Chapa o que, a su juicio, esa misma p o ección
me ecen no ya los e ce os, sino las mismas pa es del ínculo ilia o io, lo
que deduce de la idea de iliación pu a i a que se ía una conc eción o aplica-
ción singula a es e
s a us
de la ca ego ía más gene al del es ado pu a i o, que
iene mani es aciones legales más cla as en el caso del ma imonio y de la
nacionalidad
2
'. Pa a el au o , la igu a de la iliación pu a i a, con escaso
apoyo ex ual en el Código ci il, debe ía se admi ida desde los p incipios
gene ales y median e la in e p e ación ideológica del a ículo 112 CC
22
.
Exis e, segun Ramos Chapa o, un p incipio gene al in o mado de la Ley
<‹que es la p o ección de la buena e de i ada de un es ado apa en emen e
de e minado
y
publicado en el Regis o ci il en e a la e icacia e oac i a de
la decla ación de su nulidad»
2
'. Es e p incipio, a i ma, ha ía i ecupe ables
los alimen os sa is echos en i ud de la iliación inco ec amen e de e mina-
da
24
; es deci , apa en emen e, impond ía en nues o caso la solución con a-
ia a la que en endemos que p ocede.
Sin emba go, analizando las cosas más de enidamen e, aun pa iendo de
la opinión de es e au o , nos pa ece que se pod ía llega a la misma solución
que noso os p opugnamos pa a el caso conc e o. En e ec o, en es a cons uc-
ción, la p o ección o o gada po el es ado pu a i o no deja de se una excep-
ción a la egla gene al de la e oac i idad de los e ec os de la iliación -
5
,
excepción jus i icada solamen e po la buena e de quien ha con iado en la
apa iencia dimanan e de la iliación p e ia e inco ec amen e de e minada.
¿En qué consis e esa buena o mala e? Nos esponde el mismo Ramos Chapa-
I
'
Así DE I A CÁMARA,
Comen a ios.
III,
Ci .,
pp.
169-170: SERRANO GARCÍA, «El
De echo ansi o io de la iliación en la Ju isp udencia»,
ci .,
p. 1280 y
RIVERO HERNÁN-
DEZ,
Comen a io del Código ci il, ci .,
p. 438.
C . especialmen e.
RIVERO HERNÁNDEZ,
Comen a io, ci ..
pp. 439-440.
A
' C . en es e sen ido:
PISA BERNALDO DE
QuiRós,
Comen a ios, ci ..
p. 831;
RIVERO
HERNÁNDEZ.
Comen a io, ci .,
p. 440;
RAMOS CHAPARRO,
Ciudadanía
y
Familia, ci ..
p. 368.
A
Ciudadanía
y
Familia. ci .,
p. 362: «la écnica legal del es ado pu a i o no es o a
cosa que una limi ación subje i a o pe sonalizada a la e icacia e oac i a de las sen encias
de nulidad de es ado... que consis e en conse a los e ec os pa icula es a o ables p odu-
cidos an es de la decla ación de nulidad en los e ce os de buena e. y en los p opios suje os
del ínculo cuando se encuen an en la misma condición subje i a, sin pe juicio de la
ex inción, pa a el u u o, de odo el con enido y la e icacia global del es ado anulado, y de
la posible ex inción "hacia el pasado" o e oac i a, espec o de los de echos adqui idos de
mala e, po los p opios suje os o po e ce os». En cuan o a la aplicación de esas ideas a la
iliación: pp. 367 a 369.
A
Así en
Ciudadanía
y Familia, ci .,
p. 367.
23
Ciudadanía y Familia, ci .,
p. 368.
24
Así
RAMOS CHAPARRO,
op.
ci .,
p. 368
.
25
C . ex o ci ado en no a 21.
Sen encias comen adas
1229
o: «el de ec o cons i u i o del ínculo puede se un hecho igno ado sin mala
e»
2
". Es deci , el undamen o de la buena e se á la igno ancia inculpable del
de ec o cons i u i o del ínculo pu a i o. ¿Cuál es en nues o caso el de ec o
cons i u i o del ínculo? Pod ía deci se que es su al a de co espondencia
con la ealidad biológica, po habe se p oducido una conduc a que no se ade-
cua a las enidas en cuen a po la Ley al es ablece la p esunción de pa e ni-
dad. En e ec o, pa ece cla o que el undamen o de la p esunción de pa e ni-
dad del ma ido de la mad e es la no mal cohabi ación sexual en e los
cónyuges
27
; sin emba go, en el caso que es amos a ando aquí, además de
esa cohabi ación, había exis ido una elación ex ama imonial. Nos pa ece,
en onces, que la igno ancia sob e el de ec o cons i u i o del ínculo ilia o io
y. po consiguien e, la con ianza en que ese ínculo es e dade o, sólo puede
p edica se de aquellas pe sonas que no conocie on los acon ecimien os que
con a ían di ec amen e el undamen o de la p esunción de pa e nidad. En
cambio di ícilmen e pod ía admi i se dicha igno ancia en quien ue p o ago-
nis a de las elaciones ex ama imoniales o las conoció de o o modo. En
elación con esas pe sonas la p esunción legal pa ece insu icien e pa a unda
un es ado subje i o de buena e, po que no bas a pa a ocul a les que la ilia-
ción puede no co esponde con la o icialmen e de e minada. Así lo econoce
indi ec amen e la p opia Sen encia del T ibunal Sup emo: la mad e sospecha-
ba que la e dade a iliación de Jo ge Ignacio podía no se la esul an e de la
p esunción de pa e nidad '
9
. En consecuencia. no se pod ía bene icia de la
apa iencia quien conocie a el más débil undamen o
in conc e o
de la ilia-
ción de e minada po p esunción. Es deci , en nues o caso, la apa iencia de
es ado end ía ue za pa a gene a buena e no sólo en los e ce os, sino am-
bién en el p esun o pad e y en el p opio hijo, en cuan o igno an es de la debi-
lidad de la iliación de e minada po p esunción; en cambio, di ícilmen e
puede ap ecia se buena e p o egible en la mad e y en el e dade o pad e.
El signi icado de odo ello es que en el caso no se pod ía inquie a a Jo ge
Ignacio, pues esul a p o egido en la pe cepción de los alimen os po la buena
e dimanan e de la iliación p ime amen e de e minada. En cambio, ni la
mad e ni el e dade o p ogeni o pueden bene icia se de la alsa iliación, lo
que impone la liquidación de los e ec os p oducidos: la es i ución de los ali-
men os pagados po quien no los debía.
Si no se acep a la esis de la iliación pu a i a
29
, de acue do con la cual
hemos a gumen ado en los an e io es pá a os, la solución de nues o caso
26
RAMOS CHAPARRO,
Ciudadanía
y
Familia. ci .,
p. 342, no a 234. Esa buena e no
con alida
in adice
el ínculo, pe o debe se enida en cuen a «pa a lo que pod ía llama se
"liquidación
-
de la si uación apa en e man enida has a la decla ación de nulidad»
(loc. ci .).
2
' En es e sen ido, RIVERO HERNÁNDEZ en LACRUZ e alii,
Elemen os de De echo
ci il.
IV, Ba celona, 1989, pp. 71 y ss. con e e encias a o os au o es.
28
Cla o es á que la Sen encia sólo se e ie e a la mad e po que ue la única demandada.
La esis de RAMOS CHAPARRO puede esul a de discu ible encaje con el sis ema
legal en cuan o a la ex ensión que o o ga a la e icacia del es ado pu a i o como ene an e de
la e oac i idad. No se puede ol ida que la p o ección de los ac os que se ampa en en el
es ado pu a i o no es un e ec o gene al (así DE CASTRO,
De echo ci il de España, I1,
Mad id,
eimp esión de la ed. de 1952, pp. 84-85 y DE i.A CÁMARA,
Comen a ios,III,I.", ci .,
p. 191),
y que cuando el es ado pu a i o iene e ec os p o ec o es incluso
in e pa es,
como sucede
en el caso del ma imonio, es po ía excepcional, pues el p incipio de p o ección de la apa-
iencia no llega a sal a en los casos gene ales los e ec os p oducidos en e las pa es. C .
en es e úl imo sen ido GORDILLO CAÑAS,
La ep esen ación apa en e,
Se illa, 1978, pp. 443
y ss. y el p opio RAMOS CHAPARRO,
Ciudadanía
y
Familia, ci .,
p. 342, no a 234.
1230
Anua io de De echo Ci il
iene a se simila , aunque más ácil de demos a , po que desde es a o a
óp ica no cab ía duda de que el pago de las pensiones alimen icias ha sido
indebido
30
.
Sin emba go, aunque Gus a o pudie a alega dicha condición de
los pagos, no se ía Jo ge Ignacio el obligado a es i ui po que le ampa a la
egla del a ículo 1899, que excluye la posibilidad de epe i el pago cuando
el
accipiens
c eyó de buena e que se le hacía con ca go a un c édi o e dade-
o que esul a inu ilizado p ecisamen e a causa del pago. En nues a opinión
es o úl imo es lo que sucede aquí, po que Jo ge Ignacio no pod ía, una ez
anscu ido el iempo y demos ada su iliación, di igi se con a sus e dade-
os p ogeni o es en eclamación de los alimen os que en su día no pe cibió de
ellos:
la aplicación del a ículo 148 lo impedi ía
-1
'. En cambio, el que pagó
indebidamen e alimen os sí que pod ía eclama con a los e dade os p oge-
ni o es -
1
z, eje ci ando, cla o es á, no una p e ensión de alimen os que acaba-
mos de deci que es imposible, sino una acción de en iquecimien o
33
.
¿Exis e alguna especialidad en azón de las no mas de De echo
T ansi o io?
Un úl imo da o, ambién complejo, debe añadi se a los
ya a ados. Nos
e e imos al que ep esen a la exis encia, un o al a ículo 112. de no mas
especiales de De echo T ansi o io que. pa a pa e de la doc ina, es ablece ían
lími es a la e oac i idad dispues a en el p ecep o
Así Ri e o He nández
pa a quien, aunque la e oac i idad de los e ec os de la iliación ope a am-
bién
« espec o de la p opia ley... que de iene, así, e oac i a», no se pueden
ol ida los ma ices que las Disposiciones T ansi o ias imponen
15
.
Pensamos que la única DT que quizá pod ía ene aplicación a nues o
caso es la DT 10 de la Ley 11/1981 de 13 de mayo: «La iliación de las pe so-
nas, así co no los e ec os que haya de p oduci a pa i de la en ada en igo
de la p esen e Ley, se egi án po ella con independencia de la echa de na-
cimien o y del momen o en que la iliación haya quedado legalmen e de enni-
3
" Sob e concep os gene ales del pago o cob o de lo indebido, in e esan es en nues-
o caso,
id.,
po ejemplo, GULLON BALLESTEROS, «Cob o de lo indebido», en
Es udios de
De echo Ci il en hono del P o . Baille Vázquez,
Mad id, 1978, p. 368: Re i iéndose al
indebi um ex pe sona
dice «la deuda exis e, pe o incula a pe sonas dis in as del que da y
ecibe. En o os é minos, el
sol ens
puede no se el e dade o deudo del
accipien. ,
sino
o a pe sona...». C . ambién BAI.LARiN HERNÁNDEZ,
Comen a io, ci .,
p. 1956.
51
C . DE LA CAMARA,
Comen a ios, III, I.", ci .,
pp. 173 y ss.
32
En aplicación de la egla de ese mismo a ículo 1899. Sob e el signi icadode es e
p ecep o, id. HERNÁNDEZ MORENO,
El pago del e ce o,
Ba celona, 1983, p. 101: «si la
deuda ajena exis e ealmen e, como en el caso del a ículo 1899. la epe ición p ocede, no
del ac eedo , que ecibe lo que se le debe, sino del e dade o deudo , que es el que esul a-
ía luc ado po la ope ación»; LACRUZ BERDEJO, «El pago de lo indebido», en
Es udios de
De echo p i ado, coman
y
o al,
Tomo II, 1992, p. 332; DE 10S Mozos, «Pago o cob o de
lo indebido»,
RDP,
1988, P. 658.
35
Pensamos con GULLON, que en el a ículo 1899 además de econoce se la sub o-
gación del
sol ens
en la posición del
accipiens
pa a di igi se con a los e dade os deudo-
es, exis e una acción de en iquecimien o pa a los casos, como el p esen e, en que la deuda
p imi i a como al se ha ex inguido: así en «Cob o de lo indebido",
ci .,
p. 383. O as opi-
niones sob e es e ex emo en BALLARiN HERNÁNDEZ,
Comen a io, ci .,
p. 1965.
O
C . DF. LA
CÁMARA,
Comen a ios, III, I.", ci .,
p. 169; SERRANO GARCiA,
Op.
p. 1280; RIVERO HERNÁNDEZ,
Comen a io, ci .,
p. 438.
35
Op. cic,
p. 438.
Sen encias comen adas
1231
nada». En nues a opinión la ci ada DT p e ende sub aya que la Re o ma del
Código incide con al ue za sob e el égimen de la iliación, que a pa i de
su en ada en igo ya no end á ninguna e icacia la an e io no ma i a, ni
siquie a en el caso de las iliaciones ya p oducidas y de e minadas. Se ha que-
ido e además una decla ación de que la Ley sólo se aplica a los e ec os que
haya de p oduci la iliación en el u u o ". Aunque es o úl imo se á lo habi-
ual, no se puede ol ida que el a ículo 112 e o ae los e ec os de la de e -
minación legal has a el momen o en que la iliación iene luga . En el caso
que nos es amos plan eando nos pa ece ía ca en e de azón su icien e impedi
que los alimen os abonados con an e io idad a 1981 sean ecupe ados po el
also pad e po conside a que la Ley no puede ene e ec os e oac i os. Y
nos lo pa ece po que, aunque el c i e io del a ículo 112 pueda se con ingen-
e, po ca en e de condicionamien o cons i ucional alguno
sí que iene
conside ado po el legislado como unido a un sis ema que expe imen a un
pode oso gi o en su o ien ación. Si se si úa el p ecep o en un sis ema en el
que la e dad biológica y su lib e in es igación son su undamen o, esul a
lógico adecua los e ec os p oducidos con base ilia o ia e ónea a los esul-
an es de la nue a de e minación. Y si eso es así, escasa jus i icación end ía
no liquida las elaciones an e io es a la en ada en igo de la Ley. Po an o,
pensamos que el a ículo 112 impone la ecupe ación de los alimen os sin
limi ación alguna po azón de las no mas ansi o ias. pues la escasa cla idad
que o ece la DT 10 no hace ácil conside a la como un obs áculo.
Así PEÑA BERNALDO DE QUIRÓS,
Comen a ios de las Re o mas del De echo de
Familia,
ol. II. Mad id, 1984, p. 1979. Según DE LA CÁMARA,
Comen a ios, III,
1.",
pp. 169-170: «La edacción no es del odo cla a, pues el inciso "a pa i de la en ada en
igo de la nue a (sic) Ley
-
pa ece da a en ende que si bien la misma se aplica a los hijos,
cualquie a que sea la echa de su nacimien o y la de e minación de su iliación (po an o,
aunque ales echas sean an e io es a la igencia de la nue a legislación), los e ec os de
aquélla, al como los egula la p opia Ley, sólo se p oducen después de su en ada en igo .
Con odo. es a conclusión no es segu a y un análisis de enido de la disposición ci ada.
pues a en elación con las es an es, conduce más bien a la conclusión de que la e oac i i-
dad pos ulada es de g ado máximo, aunque esul e a empe ada po lo es ablecido en o as
disposiciones».
3
' O incluso pa a alguno c i icable en cie as consecuencias: así pa a DF. i„A CAM.ARA.
Comen a ios,
111, I.",
ci .,
p. 181 en el caso de que la nue a de e minación imponga e isa
los e ec os suceso ios ya p oducidos. Nos hemos e e ido a es a cues ión en
La legí ima en
la sucesión in es ada en el Código ci il,
Mad id, 1996, pp. 78-79.