scieee Open visual document viewer

Reflexiones éticas ante los desafíos del siglo XXI

Picarzo Jiménez, Diego Alonso

Abstract

Los avances y progresos en tecnociencia suelen ser el escenario dialéctico donde detractores y seguidores esgrimen sus paradigmas morales y antropológicos. Así, este estudio pretende mostrar un ejemplo de dos posturas diferenciadas: la de Carbonell y Sala centrada en el entusiasmo por la tecnociencia como vehículo para el desarrollo humano, y la de Fukuyama que se muestra más crítico ante el avance tecnocientífico incontrolado adelantando cuestiones éticas de profunda caladura

Full text

THÉMATA. REVISTA DE FILOSOFÍA. Núm. 39, 2007. REFLEXIONES ÉTICAS ANTE LOS DESAFÍOS DEL SIGLO XXI Diego Alonso Pica zo Jiménez. Cen o Asociado de la UNED en Mé i- da. Resumen. Los a ances y p og esos en ecnociencia suelen se el escena io dialéc ico donde de ac o es y seguido es esg imen sus pa adigmas mo ales y an opológicos. Así, es e es udio p e ende mos a un ejemplo de dos pos u as di e enciadas: la de Ca bonell y Sala cen ada en el en usiasmo po la ecnociencia como ehículo pa a el desa ollo humano, y la de Fukuyama que se mues a más c í ico an e el a ance ecnocien í ico incon olado adelan ando cues iones é icas de p o unda caladu a. Abs ac . The ad ances and p og ess in hechnology-science usually a e he dialec ic scene whe e di e en au ho s om opposi e and a ou able pe spec i es p opose hei mo al and an h opologi- cal pa adigms. This s udy shows an example o wo di e en pe spec i es: Ca bonell and Sala who suppo he hechnology-science as a ehicle o he human de elopmen and Fukuyama who shows a c i ical iew ela ed o he uncon olled hecno-scien i ic ad ance aking in accoun o he impo - an and deeply e hical ques ions. Al siglo XX, no sin azón, se le pod ía llama el “siglo de los siglos” o el “siglo de los cambios”, cada cual op a á po llama lo de una u o a mane a en i ud de alguna ca ac e ís ica o acon ecimien o ele an e que le haya esul ado signi ica i o en su anscu so. El p o eso Manuel Sánchez Ron es ima que el siglo XX puede y se á econocido como el Siglo de la Ciencia, pues la his o ia de la humanidad co obo a que en ningún o o pe íodo se han p oducido al can idad de e oluciones en los di e en es campos y aspec os de la ealidad cien í ica. Casi sin iempo pa a se conscien es de ello, las gene aciones nacidas en es a ine cia de mo ilidad p ecipi ada han enido que adap a se y eadap a se de mane a con inuada a los hechos, y sin se capaces de abso be al caudal de in o mación se sien en desbo da- das. Pe o es e enómeno de cambios e iginosos, al mismo iempo, ambién desbo - da a gobie nos, Es ados, ins i uciones, y o ganizaciones. Pa ece como si el siglo XX hubie a sido el labo a o io en el que in inidad de ensayos, de odas las disciplinas, hubie an p obado sus eo ías, sus doc inas, sus écnicas, y sus ideas. Todo ello ha p o ocado la apa ición de e dade os adlá e es del cambio y odo lo con a io, aman es del es a ismo conse ado . Los p ime os apa ecen deslumb ados po el pode de la ciencia y de los a ances ecnológicos. Los segundos, gene almen e ena bolados po un miedo no siemp e eal o apoyado en c eencias posiblemen e e óneas o poco ajus adas a la al u a de los iempos, en ienden que esos cambios, conducen al homb e a la des ucción y demás a alismos humanos. Pe o dejando a un lado aman es y de ac o es, la ealidad es cla a y ob ia, pues odos coincidi emos en que la he encia que ecoge el siglo XXI es al amen e compleja y delicada incluso en algunos casos pelig osa. Es os plan eamien os nos si en pa a iden i ica dos pos u as muy cla as que ab en muchas cues iones an opológicas, ilosó icas y é icas en el discu so del desa ollo ecnocien í ico. En es e abajo, mos a emos un ejemplo de es os dos posicionamien os: la de Eudall Ca bonell y Robe Sala, au o es del lib o Aún no somos humanos, y la de Fukuyama au o de o a ob a, El in del homb e. Conse- cuencias de la e olución ecnológica. Ca bonell y Sala de la Uni e sidad de Ro i a i Vi gili en Ta agona conciben la ciencia como el log o más excelso de la acionalidad humana, de endiendo posiciones ideológicas del p og eso ecnocien í ico del que a i man que inaugu a una é ica ma e ialis a que nos conduci á a un es adio pe ec o de humanización. La doc ina de es os au o es apa ece como mues a cla a de p og eso cien í ico lib e e ilimi ado, de la ecnociencia como mo o que dinamiza el desa ollo his ó ico humano alcan- zando es adios de au én ica pe ección. Pa en de la esis de que el homb e aún no 134 Théma a. Re is a de Filoso ía, 39, 2007 1 E. Ca bonell y R. Sala, Aún no somos humanos. Península/A alaya, Ba celona, 2002, pág. 178-179. 2 Ibíd. Pág. 179. 3 Ibid. Pág, 180. es humano sino que es á en un es adio de desa ollo hacia la humanidad plena ehiculizado po la ciencia. Así, el conocimien o cien í ico y su aplicabilidad a la ealidad co idiana ep esen an el e dade o a ance de la especie humana. Es iman que la ciencia es el mecanismo de pode ans o mado de las elaciones humanas que libe a á paula inamen e al homb e de compo amien os y e ologías p imi i as y animales. Es e pode ans o mado se e ige como el ec o de ue za c eado de nue as elaciones sociales, polí icas e his ó icas de la humanidad. Los au o es e ue zan es a idea de ciencia, como peculia idad del homb e y mo o de la his o ia, ocalizando su explicación en la “in eligencia ope a i a”, e dade o ins umen o ans o mado que es dis inción esencial espec o al es o de animales, sin ene en cuen a o as modalidades igualmen e acep ables. Dicen así: La ciencia o ma pa e del pensamien o especula i o y p ác ico de las sociedades his ó icas. El sal o decisi o iene luga cuando la ciencia se con ie e en un conoci- mien o social y aplicado; cuando en a a o ma pa e de mane a obje i a de odas las acciones y se ans o ma en un mecanismo cada ez más dinámico y con mayo pode ans o mado de las elaciones humanas […] La esponsabilidad del Homo sapiens no puede se compa ida po ninguna o a especie. La in eligencia ope a i a es únicamen e humana. Es amos solos y, en es a soledad, sólo una sociedad cimen a- da en el conocimien o cien í ico es capaz de a icula u u o.1 …En el momen o en el que la aplicación de la écnica puede ans o ma adicalmen e el i mo pa simonio- so de la biología, debemos ene muy cla o que, como ciencia plane a ia, los p ima es humanizados somos esponsables de lo que pueda pasa . 2 Del sesgo posi i is a que des ila es a ci a de Ca bonell Sala nos puede so p en- de la acilidad con que se apela al uso esponsable de la ciencia, cuando la his o ia de la misma es á llena de capí ulos desag adables en los que no sólo se e ie en usos, a ances y descub imien os cien í icos y écnicos, sino ambién abusos y malos usos. Así, en es a “ esponsabilidad de lo que pueda pasa ” se plan ea el e dade o con lic o social, y más si cabe en el e eno de la biología. También sabemos que la compe encia que gene an los descub imien os y desa ollos en ecnociencia di icul- a ía una apa en e a e nidad comuni a ia a la que pod ía aspi a la ciencia como ideología social. Pe o además, la ciencia es á endida en la mayo ía de casos a p io idades económicas que pa ecen jus i ica sus obje i os. Po odo es o c eemos que basa la é ica del desa ollo ecnocien í ico en la esponsabilidad del “homb e” esul a a iesgado y comp ome ido, sob e odo, si a endemos a hechos his ó icos o al me can ilismo cien í ico de hoy. Si somos escép icos, azones no al an. Cab ía plan ea se en onces si el p og eso econocien í ico ha ía más esponsable al homb e, o si esa esponsabilidad su gi ía po ías no con empladas po Ca bonell y Sala, pues comp ome e ían al acionalidad cien í ica como único acele ado de desa ollo humano. Resul a complicado eba i la posición cien i is a de Ca bonell y Sala exponiendo dudas an e la ciencia como única ía ans o mado a de las elaciones humanas, pues los a gumen os no a ines a su é ica ma e ialis a pod ía pa ece que a an de alen iza una e olución inexo able de la humanidad. Aún así, no nos esis imos a conside a que Ca bonell y Sala subes iman posibles consecuencias indeseables en al desa ollo hacia la humanidad que o os au o es denuncian. Es p obable que se a e de alcanza po medio de es a acionalidad ecnocien í ica algo pa ecido a lo que desc ibe Huxley en Un mundo eliz, al menos en lo ela i o a lo posi i o de ese mundo, pe o no podemos ni debemos ol ida que sob e él se cie nen aspec os nega i os que ambién son incipien es y concomi an es en el ideal cien í ico-social que de ienden Ca bonell y Sala. Pa a los au o es a quiénes enimos e i iéndonos, la humanidad se á más humana cuan o más a ance en su p og eso cien í ico y menos impedimen os apa ezcan desde pos u as é icas que cues ionen sus log os, pues en iende que la ciencia p esen a posibilidades eales de ans o - mación solida ia y humanizado a.3 Es a posición adical, en la que el homb e y oda 135 Théma a. Re is a de Filoso ía, 39, 2007 4 Ibid. Pág. 41. 5 Ibid. Pág 184. su ac i idad se educe única y exclusi amen e a la acionalidad cien i ico écnica, no pa ece mos a se muy lexible dando cabida a o as es e as an opológicas que puedan ene an o pode humanizado como ella, aunque solo si ie a pa a con- ciencia ace ca de las consecuencias de odo p og eso. En onces, ¿hacia qué ipo de humanidad nos encaminamos que aquello que no es é bajo con ol ecnocien í ico no iene cabida, y además, puede se conside ado como un eno al desa ollo? ¿Se ía es o una humanidad más solida ia, más humanizada, más social, más humana? Según Ca bonell y Sala nos di igimos hacía una “nue a e olución”, cu iosamen e no cien í ica, sino ideológica, en la que ciencia y écnica ocupan el p o agonismo. Es e ideal de acción ecnocien í ica o na al se en “ ecnose ”,4 a la selección na u al da winiana en selección écnica5 y a la bios e a en “ ecnos e a”. Con ello se p e ende engend a al “ ecno-homb e” un suje o que se p esume más humano, más social, más compe en e que compe i i o, menos g ega io. Vol emos o a ez a nues o escep icismo y aunque la ecnociencia se desa olla á has a lími es pa a noso os insospechados, quizás no es á cla o que nos lle e a al sociedad ho izon al sin je a quización. Desde luego, hoy po hoy el conocimien o cien í ico que debe ía inicia al nue a e olución, no pa ece i en es a di ección y menos aún, es a en manos de odos. Pe o además, es di ícil asumi que la esencia del homb e ecaiga simplemen e en su in eligencia ope a i a y sólo a a és de su desa ollo en el plano cien í ico podamos alcanza ales es ados de pe ección. Po es a azón, no ce amos pue as a o as ías álidas de humanización, sino odo lo con a io y aquí apelamos a la au o idad de la an opología, la é ica y la iloso ía pa a que en es a ape u a hacia lo humano isualicen odas las es e as que la ecno- acionalidad ins umen al a guye baladíes. En cualquie caso el in que pe siguen Ca bonell y Sala, desde luego, es en idia- ble: una sociedad jus a, lib e, iguali a ia… pe o quizás los medios y esa obcecación cien i is a como única solución lo con ie en en un ideal ce ado, monolí ico y pe e so que excluye muchos ámbi os impo an es del desa ollo humano y de los que la an opología iene mucho que deci . Del mismo modo, nues os au o es se mues an poco esc upulosos an e los e ec os de una sociedad como la que plan ean, en la que los esul ados del p og eso pa ecen no es a en manos de unos cuan os sino que es án compa idos y al se icio de odo el plane a, algo que ambién nos pa ece de dudosa c eencia. Aún así, con Ca bonell y Sala coincidimos en que a de más o a de menos asis i emos a un cambio en el que en es a u u a “ ecno-socie- dad” nos ab i á g ie as que nos conduzcan a un es adio en el que humanidad e his o ia hab á que ede ini las. Pe o, es e sen ido idílico de la ciencia que c ea una sociedad eliz, despie a cues iones ace ca de lo que aca ea ía es e desa ollo supe io de pe ección. Pensemos, po ejemplo, en una comunidad en la que se han conseguido con ola el dolo , el su imien o o cualquie o o iempo de sensaciones y sen imien os. Lo p ime o que nos p oduce es, desde luego, un es ado de sa is ac- ción, pe o nos p egun amos si al mismo iempo no es a emos eliminando ámbi os signi ica i os de lo que es “se -humano”. Es o es á ocu iendo ya, desde luego a pequeña escala. Llegados a es e pun o, p obablemen e hab ía que conside a si no hemos comenzado ya de mane a p og esi a y len a a da un paso decisi o en la his o ia de la humanidad, es deci , hab ía que cues iona se, como hace F ancis Fukuyama, si la his o ia del homb e no es á alcanzando su inal y dando pasos hacia a un es adio “pos humano de la sociedad”. A pa i de aquí, dos aspec os sob e los que con inua el deba e: el p ime o, que esa in ención libe ado a de la ciencia de la p ime a pa e del abajo no es á cla a en un mundo que deja de “sen i ” y del que no enemos mucha ce idumb e de su esul ado, en palab as de Tom Wol : “lo sien o pe o ues a alma acaba de mo i ”. La segunda, que aún a pesa de las ad e encias sob e lo que pueda o no sucede pa a el desa ollo de la humanidad, end ía poco sen ido c i ica la acción ecnocien- í ica que p e ende mejo a las condiciones de ida del homb e, pues pa ece ía “insolida io e inhumano” no apoya odo lo que e i a a licciones, dolo es y miedos. 136 Théma a. Re is a de Filoso ía, 39, 2007 6 F. Fukuyama, El in del homb e. Sine Qua Non, Ba celona, pág. 20. 7 Ibíd. Pág. 37. De hecho, ci ando a Fukuyama, habla íamos de un mundo donde odos ob ienen aquello que desean […] En es e mundo se han abolido la en e medad y el con lic o social; no exis en la dep esión, la locu a, la soledad o el es és emocional; el sexo es sa is ac o io y se encuen a con acilidad.6 ¿Cómo alguien se a e e ía a c i ica un u u o de la humanidad así? P obablemen e nadie, pe o quizás po es o es po lo que la e dade a amenaza del desa ollo ecnocien í ico se encuen a elada y que, sin emba go, au o es como el ci ado Fukuyama adelan a e i iendo es si uaciones que a ec a ían a u u as gene aciones y de las que noso os somos di ec a e indi ec a- men e esponsables. Veámoslas: 1. Los nue os á macos o medicamen os a la ca a, que no se ab ica án con ca ác e e apéu ico sino pa a acili a la exis encia dia ia de la pe sona. Así, las pe sonas in o e idas se ol e án ex o e idas, o desapa ece án los miedos y las obias. Exis i á un con ol de la pe sonalidad en la que simpa ía y an ipa ía pa ece- án é minos anecdó icos. Los sen imien os se “a i icializa án” y las p eocupaciones se án o as como las de i adas de es o á macos psicoac i os, en palab as del au o : adicciones, esacas o lesiones ce eb ales a la go plazo. 2. Los a ances e oluciona ios en in es igación de células mad e con los que la espe anza de ida de 75 años ebasa á con acilidad la cen u ia. Es o que pa ece aho a ex emadamen e posi i o, sin emba go, a en u a p obables implicaciones sociales, hablemos de supe población, hacinamien o, masi icación plane a ia. Así mismo, la concepción humana abandona ía medios na u ales e i ando su i los incon enien es de un emba azo, concepciones ex asomá icas. Es o que libe a ía a la muje , plan ea ambién cues iones ace ca del signi icado de las emociones de sensibilidad, cuidado o p o ección cul u almen e asociadas a la ma e nidad. 3. La elección de descendien es. Puede ocu i que el pode económico sea el que acili e la selección lexible del modelo de descendencia deseado. De modo que, la ciencia que a aba de solida iza e iguala la sociedad, se con e i ía en una pieza cla e de la di e enciación social in ensi icando la je a quización del sis ema. Como emos, las posiciones de Ca bonell y Sala espec o al p og eso écnico no son p ecisamen e a ines a las de Fukuyama que se mues a más cau o. No pa ece an cau i ado po el desa ollo ecnocien í ico pues c ee que ciencia y écnica no se án an solida ias como Ca bonell y Sala conside an. Pa a Fukuyama es más p obable que ciencia y écnica es én en manos de unos cuan os que eje ce án el dominio y el pode sob e su desa ollo con i iéndose en quiénes end ían el lide az- go o se e igi ían como los “seño es de la ciencia”, poniendo de es a mane a en se ias dudas la acción libe ado a del ideal de desa ollo ecnocien í ico del que an es hemos enido hablando. Aun siendo e iden es las pos u as encon adas en e es os au o es, lo que sí pod íamos deci es que ambos coinciden en que es amos en pue as del in de la ciencia y la ecnología –llamémoslas con encionales- y en ando acele adamen e en un nue o “salón” pa a el que la humanidad p obablemen e no es á p epa ada ni polí ica, ni legisla i a, ni socialmen e. Po lo an o, en un momen o en el que la bio ecnología y las nue as ciencias del ce eb o amplían las opo unidades pa a la in es igación y u u as aplicaciones con de e minadas consecuencias, sob e odo sociales, debe íamos mos a cie a mesu a. Así, uniendo ciencia y bio ecnología apa ecen posibilidades en la c eación de una nue a ingenie ía social e his ó ica en la que es inminen e el desa ollo en cua o g andes campos biomédicos: La aplicación de los conocimien os sob e el ce eb o y las uen es biológicas de la conduc a humana. La neu o a macología y la manipulación de las emociones y de la conduc a. La p olongación de la ida La ingenie ía gené ica7 Lo bio ecnológico y biomédico quizás sea el campo que más p eocupe a las pe sonas de cualquie condición, sepan o no los obje i os que pe sigue, pues la in o mación de los medios de comunicación c ea opiniones an e los p og esos en 137 Théma a. Re is a de Filoso ía, 39, 2007 8 Ibíd. Pág. 294. 9 Ibíd. Pág. 295. disciplinas y aplicaciones médicas, que en ocasiones se mues an a iesgadas. Aquí apa ecen e dade os miedos, e o es e ince idumb e an e un mundo, en el que, po ejemplo, las ca ego ías que lo de inen pod ían deja de se ales, o concep os como elicidad, is eza, amilia, pad e e hijo, en e o os, end ían que ede ini se, ein e p e a se o c ea de nue o. En de ini i a, ince idumb e an e un u u o gobe nado po el diseño ecnocien í ico del que nos ad ie e Fukuyama augu ando según él, El in del homb e, en iéndase como un inal pa a la in e p e ación y de inición de lo que hemos enido siendo o de lo que somos, un inal de la his o ia de la humanidad, al como la conocemos desde que enemos da os de ella. Pe o el “ in del homb e” no implica el in de la especie, aunque la e olución e his o ia de es a especie su a una g an e olución con las nue as écnicas de concepción del se , po ejemplo. Así, acciones de eugenesia, p e ia selección gené ica de “pad es”, que no necesa iamen e p ogeni o es, pod ían ene ma cadas epe cusiones en es a os y es amen os sociales, a pesa de la sociedad jus a, lib e y solida ia que Ca bonell y Sala con emplan en su ideal cien í ico. En es e con ex o de e olución, ambién pod ían elimina se en e medades y pa ologías, pe o apa ece ían o as, e igualmen e de los u u os sen imien os hab ía que sabe si son endógenos o p o ocados po un á maco que pe mi e es a is es, aleg es, o elices. Pe o además, en es e homb e “pos humano” o como Ca bonell y Sala denominan “ ecnose ”, aquí la an opología end ía que deci mucho, es p obable que apa ezcan se ias cues iones ace ca de signi icados cul u ales sob e la ida y la mue e, o sob e las ep esen aciones del ho izon e pasado y u u o, del se in encional con p oyec os, del símbolo amilia , de la sociedad y de las posibles nue as elaciones es ablecidas. De mane a que de uno u o o modo se segui ían plan eando cues iones, ilosó icas, an opológicas, é icas, sociales… más o menos ace adas que sólo los desa ollos u u os mos a án. Lo que no enemos muy cla o y la duda es iba en que has a qué lími es las iejas ca ego- ías y acionalidad ilosó icas sob e las que se le an an las bases de occiden e es a án dispues as a da cobe u a a las necesidades que es e “nue o homb e” demande. En la si uación u u a que ad ie e Fukuyama, an e los desa íos de la nue a ecnología, p opone una egulación de calado mundial simila a la ealizada en ma e ia nuclea . Pe o además, plan ea que la ine icacia de es e sis ema egulado puede se inhe en e a su c eación, pues apoyándose en el bien y el in común ab i ía b echas de di ícil su u a. Pa a e i a es o, la egula ización de la acción y aplicación cien í ica no debe ía es a sólo en manos de un gobie no, de unos labo a o ios o de sec o es muy in e esados en su desa ollo, sino que se ía consensuada con ines de ca ác e mundial. La igilancia bio ecnológica ampoco puede es a en manos sólo de la comunidad cien í ica que, pa a el au o , aunque ealizó una labo encomiable a la ho a de egula se a sí misma en campos como la expe imen ación humana y la segu idad de la écnica del ADN ecombinan e, hoy en día hay excesi os in e eses come ciales y demasiado dine o en juego pa a que la au o egulación siga uncio- nando en el u u o. La mayo ía de las compañías bio ecnológicas ca ece án de incen i os pa a obse a muchas de las dis inciones é icas que se á necesa io hace , lo que signi ica que los gobie nos end án que in e eni pa a es ablece y aplica una se ie de no mas.8 Es a cues ión de quién decide en la egulación de la bio ecno- logía plan ea delicadas con o e sias en e quiénes es iman que deben se polí icos y legislado es, mien as o os p oponen a e icis as o ilóso os, y po su pa e, pa a la comunidad cien í ica nadie ajeno a ella debe oma decisiones que a ec an a su labo in es igado a. Pe o pa a Fukuyama es á cla o: la ciencia no puede, po sí misma, es ablece los ines a cuya consecución se consag a,9 po que aun con plena e en sus buenas in enciones, la his o ia cien í ica y de la humanidad mues a nume osas si uaciones que comp ome en la ida del homb e, pues en nomb e de la ciencia legi ima se han come ido a opellos, en ocasiones, de escalas desp opo ciona- das. A la espe a de mejo solución, es a complicada ed de p opues as ace ca de 138 Théma a. Re is a de Filoso ía, 39, 2007 10 Ibid. Pág. 296. 11 Ibid. Pág. 329. 12 Ibid. Pág. 331. 13 E. Ca bonell y R. Sala, Aún no somos humanos. Península/A alaya, Ba celona, 2002, pág. 201-202. quién debe ía con ola el u u o de la bio ecnología, Fukuyama la esuel e así: la cues ión de quién debe decidi sob e los usos legí imos e ilegí imos de la ciencia es, en ealidad, muy sencilla y ha quedado es ablecida as a ios siglos de eo ía y p ác ica polí icas: es la comunidad polí ica cons i uida democ á icamen e la que, a a és de sus ep esen an es elegidos, iene sobe anía sob e es as cues iones y au o i- dad pa a con ola el i mo y el alcance del desa ollo ecnológico.10 Es a espues a de Fukuyama pod ía pa ece demasiado simple pa a undamen a la exis encia del o ganismo in e nacional que ome conciencia del u u o que se nos augu a, sob e odo cuando es as ins i uciones democ á icas aen p oblemas de obje i idad, cohe encia, hones idad, decencia, y e acidad. Pe o quizás, lo que más impo a a Fukuyama no es si se a icula o no es e sis ema egulado de la ac i idad bio ecno- lógica, o si son cien í icos o polí icos los que lo o man, sino cues iones conc e as sob e quién o quiénes deciden el u u o de nona os o nacidos que equie en in e - enciones especiales desa olladas en bio ecnología humana. La cues ión de si decidi án los pad es, p ogeni o es o gobie nos es de di ícil solución con a gumen a- ciones que de i an en di e sas espues as, posibilidades, y limi aciones. Es os lími es son aún más complicados de abo da , aunque Fukuyama dejando a un lado a seguido es ex emos de la inno ación ecnológica lib e, conside a que una mayo ía desea ía que se impusie an algunas on e as, sob e odo, po que cie as acciones pueden ene complicaciones y epe cusiones mo ales o p ác icas pa a el homb e aún no desc i as. Po ejemplo, espec o de la clonación humana Fukuyama la conside a iable si ue a necesa ia pa a la pe pe uación de la especie, pe o la cali ica de an ina u al usada con o os mo i os. Dice así: La na u aleza […], cons i- uye un pun o álido de e e encia de nues os alo es y no debe echaza se a la lige a como pa ón de las elaciones de pad es e hijos.11. De la clonación humana, a Fukuyama le p eocupa que en i ud de la in es igación biomédica se ealicen e apias no p ecisamen e p esc i as pa a es e in, pues además, la exposición con inuada an e es as p ác icas inc emen a ía nues os ni eles de ole ancia a su uso, insensibilizándonos an e acciones, an es conside adas inhumanas pe o aho a, “no malizadas”. Así ilus a Fukuyama es a cues ión: .La dis inción en e e apia y pe eccionamien o ha sido a acada con el a gumen o de que no exis e un modo de dis ingui en e ambos en la eo ía y, po consiguien e, es imposible di e encia los en la p ác ica.12 Pa a e mina , se ía in e esan e insis i en la pos u a unila e al y excluyen e de Ca bonell y Sala que ensalza el desa ollo de la ciencia como ideal social y mo o dinámico de la his o ia que la impulsa hacia la humanización comple a. De la de Fukuyama esal a íamos su asen amien o de cau ela an e la omnipo encia cien í i- ca y su p eocupación, exage ada en algunos momen os, po las consecuencias que de ella se de i an. Pe o, algo muy signi ica i o es en lo que ambas pos u as coinciden, que la e olución bio ecnológica conduce al “ in de la his o ia” humana, aunque la lec u a que hacen del esul ado de dicha e olución es di e en e como ya hemos comp obado. Así, ci ando a Ca bonell y Sala, ellos a i man que: Llegado el caso, ni ellos - e e ido a los nue os homb es, los “ ecnose es”- acep a án compa i la misma iden idad que noso os, ni con la pe spec i a que enemos ac ualmen e, noso os los pod íamos clasi ica como humanos en sen ido es ic o. Ni siquie a pod íamos inclui los en la bios e a, que se ige po selección na u al. […] En de ini i a, al consegui una humanización comple a se hab á iniciado o a ealidad dis in a13. Pa adójicamen e, la coincidencia eside en que al alcanza ese es adio de humani- zación comple a al que nos des ina la ciencia según Ca bonell y Sala, en amos casi simul áneamen e en un es adio más allá de lo humano; el es adio “pos humano” de la sociedad de Fukuyama. Aho a bien, és e úl imo au o a a de ad e i nos de las consecuencias imp e isibles de es e es adio que es amos des inados a alcanza , de no se que de un modo se io ayamos omando posiciones cla as en de ensa de lo que debié amos man ene inal e able; la Humanidad. Po lo an o, en es a si uación 139 Théma a. Re is a de Filoso ía, 39, 2007 y llegados a es e pun o de e lexión, lo que cab ía plan ea nos es si se es á dando una con adicción en la dinámica del desa ollo cien í ico. Es deci , si en p incipio és e nace y e oluciona con el in de hace y se i al homb e y a la humanidad, a la is a de lo expues o en es e análisis, es e p og eso cien í ico pod ía e leja ambién que en su desa ollo lle e inme so el ge men que pod ía eemplaza a la humanidad y odo lo que ella es. Siendo así es a íamos quizás an e el in del homb e y no sólo del concep o si no ambién de su es uc u a ma e ial y asis iendo a la inaugu ación de una nue a o ma de exis encia alejada de lo que hoy ca ac e izamos como humana. Finalmen e, nos gus a ía e mina con una ase que esume la in ención que hemos enido en es a b e e exposición. La ase pe enece a Epi ec o y dice: No podemos e i a come e e o es, pe o sí podemos pone cons an emen e a ención pa a a a de e i a los. Re e encias bibliog á icas: BLÁZQUEZ, N. . Bioé ica. La nue a ciencia de la ida. B.C.A., Mad id, 2000. CARBONELL, E. y SALA, R. . Aún no somos humanos. P opues as de hominización pa a el e ce milenio. Península/A alaya, Ba celona, 2002. CARBONELL, CORBELLA, MOYÀ Y SALA. Sapiens. El la go camino de los homínidos hacia la in eligencia. Península/A alaya, Ba celona, 2000. FUKUYAMA, F.. El in del homb e. Consecuencias de la e olución bio ecnológica. Sine Qua Non, Ba celona, 2002. GARRIDO, VALDÉS…(coo ds.). El legado ilosó ico y cien í ico del siglo XX. Cá ed a, Mad id, 2005. HUXLEY, A. . Un mundo eliz. México, Edi o es Mexicanos Unidos, México, 1988. KUNG, H. . P oyec o de una é ica mundial. 4ª edi. T o a, Mad id, S.A., 1988. MOSTERÍN, J. Ciencia i a. Re lexiones sob e la a en u a in elec ual de nues o iempo. Espasa Calpe, Mad id, 2001. ORWELL, C. 1984. Booke , Ba celona, 2006. PUNSET, E. El iaje a la elicidad. Las nue as cla es cien í icas. Des ino, Ba celona, 2006. SÁNCHEZ RON, J.M., El siglo de la ciencia. Tau us, Mad id, 2000. Diego Alonso Pica zo Jiménez Cen o Asociado de la UNED en Mé ida [email p o ec ed]