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El mapa comunitario como herramienta para la participación en la comunidad

Valderrama Fernández, Rocío; Lucio-Villegas Ramos, Emilio Luis

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~!51!~! CAPÍTULO 3 El mapa comunitario como herramienta para la participación en la comunidad Rocío Valderrama Hernández [email protected] Emilio Lucio-Villegas [email protected] 1. Introducción. Participación y acción comunitaria como mecanismo de mejora de la democracia local En la actualidad la participación y lo participativo se entienden como característica ideal en un proceso social, experiencia, proyecto o actividad formativa. Lo podemos encontrar como un principio inspirador de leyes, reglamentos y normas de cualquier institución. Así, en el momento de crisis que vivimos, donde sentimos la aversión de los ciudadanos a participar en los asuntos públicos, apostamos por la consolidación de un concepto de ciudadanía que estimule la construcción de una identidad donde se reconozcan y de la que se sientan parte integrante. De esta forma, a través de la participación, podemos responder colectivamente a retos que afectan a toda la población (Benedicto y Morán, 2002). Aprendizaje, ciudadanía y participación. Perspectivas desde el sur de Europa ! ~!52!~ Desde esta perspectiva podemos decir que desarrollar una metodología participativa, independientemente del contenido o la acción que se realice, pretende una planificación no solo de consulta e información sino también de toma de decisiones colegiadas. En este caso, queremos hacer referencia a la participación como mecanismo de desarrollo de una ciudadanía activa e inclusiva. En este sentido, la participación debe seguir unos objetivos como mecanismo de profundización democrática. Participar es tomar parte en algo donde hay diversos segmentos de los que se puede aprehender dicha parte. Por ello, podemos definir la Participación Ciudadana como el conjunto de actividades, procesos y técnicas por los que las personas intervienen en los asuntos públicos que le afectan. Por otro lado, señalamos la participación social desde una concepción más amplia en relación con la acción colectiva. Podemos entender por Participación Social diferentes actividades, actos o procesos colectivos de participación de la sociedad, como la simple asistencia a una reunión, actividad de una asociación, colegio oficial, escuela, de la comunidad de vecinos, partido político o religioso, en definitiva del tejido social de un territorio. Incluso el grado de asociacionismo y de participación comunitaria también reflejan el nivel de participación social pero no necesariamente lo que hemos definido como participación ciudadana. La participación ciudadana sería una parte de la participación social que afecta directamente a la comunidad y se ejerce en relación con el Estado (Alberich y Espadas, 2010). En última instancia, como señala Gaventa (2006), la participación está fundamentada en el ejercicio de los derechos de ciudadanía. Es el ejercicio de esos derechos. Por tanto, creemos que podemos afirmar de forma radical que cuando se hurtan esos derechos de ciudadanía - y nos encontramos en un momento en el que se está produciendo un proceso de esas características en relación a los derechos sociales de las personas - la democracia, y con ello la propia capacidad de las personas a desarrollarse como tales, se encuentra en peligro. El hecho de que exista una participación social intensa posibilita el desarrollo de una democracia local hacia una ciudadanía inclusiva y activa. La participación por tanto, es un componente sustantivo de una democracia, como expone García Pérez (2007:207) “la democracia necesita el consenso de la mayoría de los ciudadanos pero también “necesita” la diversidad y el antagonismo. De ahí la importancia de educar en la negociación y en el dialogo”. Desde este punto de vista, el trabajo de docencia e El mapa comunitario como herramienta para la participación en la comunidad ~!53!~! investigación que se realiza en el Espacio de Educación Superior es idóneo para profundizar en la participación desde la institución educativa; es decir, trabajar acepciones de participación y democracia, desde un punto de vista científico y desde la praxis, con una clara idea metodológica que parta de la pedagogía del diálogo y la decisión. Este es un camino largamente explorado en el campo de la educación que tiene su referente seminal en los trabajos de John Dewey (1978) y en la idea de que la democracia no se enseña ni se aprende más que por el ejercicio de la misma. Por ello, se convierte en necesaria una propuesta que convierta a los y las estudiantes en protagonistas para construir la democracia y sus propias formas participativas. Y ello, pensando no sólo en su futuro trabajo como profesionales, sino en su propio desarrollo como personas y ciudadanos como una misión casi desaparecida, pero no olvidada, de la Universidad. La forma de articular esta propuesta, su método de estudio, su praxis, las herramientas utilizadas definen como el individuo se apropia y reproduce de forma creativa los contenidos y el proceso seguido, propiciando así conocimiento, capacidad de análisis y la aceptación de un modelo complejo. Por ello, lograr este modelo educativo supone ir más allá de los contenidos normalizados, y construir un diálogo - cercano a los presupuestos de la educación popular - dentro y fuera de la educación superior. Desde esta perspectiva, la acción comunitaria es un elemento clave en la constitución de un modelo participativo comunitario. En el caso de la asignatura Pedagogía Social (en adelante PS), esto se hace realidad a través del desarrollo de mapas comunitarios como herramienta de trabajo colectivo. 2. Innovación y creatividad en la Universidad de Sevilla La transferencia y utilización del conocimiento generado por la comunidad es un elemento clave para el desarrollo de la misma. Normalmente esta transferencia del conocimiento y tecnología se refiere a la transmisión del saber científico y tecnológico generado en universidades y centros de investigación. De este modo, el proceso de enseñanza-aprendizaje que desarrollamos en la universidad, concretamente en el área de la PS, pretende guiar y estimular las capacidades de las personas de forma que Aprendizaje, ciudadanía y participación. Perspectivas desde el sur de Europa ! ~!54!~ establezcan nuevas relaciones con sus comunidades. Para ello, resulta imprescindible entender el aula como un espacio global que permite que los estudiantes desarrollen habilidades y destrezas para desenvolverse con autonomía en la actual sociedad de la información. En el marco de la PS entendemos que no se trata de enseñar fieles formatos ortodoxos que permitan producir cambios y transformaciones en la práctica, sino que es necesario contar con la comunidad y el territorio; es decir, reconocer el ámbito de la experiencia acumulada por la personas en sintonía con lo que Fals ha definido como vivencia (2001). Esta concepción supone capacitar a las comunidades para que incidan en la calidad de la educación de los contextos locales a partir del impulso de la responsabilidad y la sensibilidad en la formación de los estudiantes. En esta dirección, se fortalecen vínculos comunitarios a través de la apertura de espacios de discusión y convivencia, en los cuales las personas, las instituciones locales, así como las agencias de política pública, pueden participar en la experiencia de construcción colectiva. Asimismo, la PS debe tener como uno de sus ejes vertebradores la orientación hacia una formación profesional para la intervención socioeducativa en los nuevos escenarios y modelos políticos del Estado. Igualmente, contemplamos un amplio panorama de espacios donde las competencias que establece la educación superior son ineludibles. Pensamos que la PS se desarrolla en todas las etapas de la vida. Justamente desde el nacimiento hasta la vejez estamos viviendo procesos socioeducativos siempre inacabados y que nos acompañan de forma continua. Si bien, la experiencia del aula comienza partiendo de los protagonistas de los procesos de enseñanza/aprendizaje, de sus conocimientos, de sus vivencias, de sus prejuicios, de sus principios éticos y de su realidad. Por ello es importante la apropiación crítica y sistemática de los contenidos de los procesos educativos que desarrollamos en el aula, tratando de enlazarlo con la vida cotidiana. Desde este punto de vista, la cartografía social se presenta como un elemento provocador para la apropiación del conocimiento y la capacidad de análisis de los/as estudiantes. Se trata de ir más allá de la sola colaboración en el aula, para alcanzar la participación real. Para ello partimos de modelo educativo que se hace real a través de la pedagogía de la acción y la razón - pero también del sentimiento, de lo vivido y viviéndose, de lo sentido, de lo construido por las personas en sus interacciones El mapa comunitario como herramienta para la participación en la comunidad ~!55!~! cotidianas. A ello ayudan herramientas como la cartografía social en la Enseñanza Universitaria. En el ámbito de la PS, entendemos fielmente que los planteamientos para la acción han de tomar un enfoque abierto para adaptarse a las realidades concretas de cada territorio. En este sentido, la cartografía social como herramienta de participación, transformación y transmisión de saberes es una apuesta innovadora y creativa que se apoya en otras técnicas como el trabajo en grupo, el diario y la investigación participativa. 3. Los mapas sociales y comunitarios La Enciclopedia Británica define un mapa como una “representación gráfica, dibujada a escala y usualmente sobre una superficie plana, o representaciones - por ejemplo, geográficas, geológicas o geopolíticas - de un área de la Tierra o de otro cuerpo celeste” (2013). Un mapa es siempre una representación. En el caso de los mapas sociales y comunitarios el elemento principal, y a la vez distintivo, es quien hace la representación y sus conexiones con el reconocimiento de los modelos de vida tradicionales, con la cultura y con la experiencia de las personas y las comunidades. Como indica Crampton (2001), la cartografía es un sistema de comunicación que puede ser visto como un espacio donde se producen relaciones de poder, mapas como presentaciones estables, información conocida, y mapas exploratorios donde el conocimiento sobre el ambiente es construido. En resumen, los mapas son construcciones sociales y pueden ser considerados como textos que representan determinadas relaciones de poder entre las personas y las comunidades. Y estas relaciones de poder puede ser interpretadas, porque las representaciones, en el caso de los mapas comunitarios, son hechas por los habitantes de una zona y, por ello, pueden contener la herencia de las personas. El aspecto más importante es considerar que “una amplia apreciación de la diversidad de las formas cartográficas es posible, no sólo aquellas que se corresponden con lo ‘mejor’” (Crampton, 2001: 243). En esta dirección el autor nos habla de las cartografías del colonialismo y el postcolonialismo y como el mapa comunitario debe intentar “la recuperación del conocimiento sometido” (2001: 249). Aprendizaje, ciudadanía y participación. Perspectivas desde el sur de Europa ! ~!56!~ El mapa comunitario puede ser definido como “un aprendizaje gráfico y una herramienta para el desarrollo y la planificación que conecta a las personas y los lugares donde viven. Todos somos mapeadores y cualquier comunidad puede hacer un mapa. Los mapas de la comunidad son representaciones colectivas de la geografía y el paisaje, y el mapeo comunitario es el proceso para crear tales representaciones. El mapeo comunitario también cuenta las historias de lo que sucede y lo que podría suceder. Todas las comunidades tienen historias, ya sean recientes u olvidadas durante mucho tiempo en las vidas y paisajes de nuestra tierra común. El mapeo comunitario conecta la geografía con la historia de nuestras vidas y el mundo que nos rodea” (Lydon, 2007: 1.1). El mapa permite a las personas enfrentarse a sus problemas y conflictos y presentar una vía para gestionarlos. El mapa se convierte, en este caso, en un proceso participativo que permite a la gente llegar a ser más consciente de su propia realidad. En el abordaje freireano este proceso es llamado concientización y permite a las personas “reconocer la situación en sus propias vidas” (Kirkwood y Kirkwood, 2011: 172). El mapa comunitario puede ser utilizado para presentar información sobre el diseño de las ciudades, infraestructuras, demografía, grupos étnicos y/o lingüísticos, patrones de salud, riqueza y otros. Anteriormente nos hemos referido al concepto de vivencia. Siguiendo a Fals (2001) el conocimiento que las personas producen en su propia comunidad está mucho más relacionado con la propia experiencia local donde viven que con cualquier otro conocimiento externamente producido. A partir de esta importante concepción, lo fundamental es que el mapa sea realizado por la propia comunidad en la propia comunidad reflejando, como elemento definitorio, la visión subjetiva y particular que ha ido creándose sobre ese lugar en la vida cotidiana de las personas. Otro elemento importante está relacionado con los procesos de movilización dentro de la comunidad. En general, los participantes junto con los investigadores hacen el mapa en el territorio de la comunidad donde las personas viven. Esto significa el desarrollo de vínculos de confianza con otras personas de la comunidad - lo que es muy importante desde la perspectiva de la aproximación basada en Freire. De esta forma, el mapa supone, también, un proceso de co-creación de conocimiento sobre la realidad circundante. Este conocimiento que es co-creado en el proceso de realizar el mapa El mapa comunitario como herramienta para la participación en la comunidad ~!57!~! permite a las personas la participación y la transformación para cambiar el barrio o comunidad donde viven. Siguiendo a Valderrama (2012b) podemos considerar los siguientes pasos para la elaboración de un mapa comunitario: a) La consideración de que cada comunidad es única y tiene unas características singulares. b) Las preguntas clave que la comunidad se hace son las herramientas para edificar un conocimiento común sobre el lugar. c) La creación de sentido del lugar que genere sentimientos de pertenencia al mismo. Cuando estamos dibujando el mapa las personas localizan diversos espacios, diversos lugares que se encuentran relacionados con lo económico, con lo cultural, el tiempo libre o los recursos y equipamientos comunes. En base a estos encuentros, debemos situar en el mapa elementos tales “Edificios, organizaciones, gente, o servicios que están disponibles para la comunidad cuando se necesitan… [también] carreteras, casas, instalaciones relacionadas con la salud (ambulatorios, farmacias, hospitales, centros de salud, etc.), escuelas, espacios relacionados con la religión, instalaciones de agua, baños públicos, mercados, factorías, ríos, arboles, matronas, trabajadores sociales, profesores, médicos, etc.” (PLA, Ejercicio 5). 4. La Pedagogía Social en el aula. El mapa comunitario como herramienta de investigación en el aula universitaria Entendiendo el proceso de enseñanza/aprendizaje como parte de la evolución como seres humanos, que permite la transformación de nuestra conciencia y en consecuencia la de nuestro territorio, la PS se encuentra ante nuevos retos donde se requiere su compromiso ético. Por ello, el uso del mapeo social, se justifica en la importancia de dar sentido a nuestro entorno y expresar la visión de los participantes sobre los lugares donde viven, para el cambio de realidades personales y colectivas. Para la puesta en práctica de esta herramienta nos centramos en un proceso de análisis, fundamentación, revisión, búsqueda y propuesta de acción por parte de los/as estudiantes. El trabajo conjunto, la disposición a implicarse activamente en temas que Aprendizaje, ciudadanía y participación. Perspectivas desde el sur de Europa ! ~!58!~ requieren ampliar las actitudes y las capacidades, son, entre otros, elementos y relaciones fundamentales que se desarrollan en el grupo de trabajo. Tal y como exponía Freire (1970:131), “sólo en los individuos y en los colectivos podemos encontrar temas, problemas, realidad sentida en primera persona”. La reconstrucción de las experiencias que la comunidad describe, es un proceso de investigación participativa que, por tanto, construye conocimiento. Según el autor, el proceso de liberación y emancipación social no se hace desde una estructura de relación en la que el educador libera a los sujetos, sino desde un proceso de trabajo con ellos, en el que unos y otros se embarcan en una conquista conjunta de emancipación. De este modo, la cartografía social favorece el dialogo y la toma de decisiones conjuntas hacia un desarrollo colectivo de los implicados en la realización de la misma. En el marco de las ciencias sociales aplicadas, realizamos la cartografía desde el punto de vista del desarrollo histórico, sociocultural y ambiental. De esta forma, representamos una realidad, la cual es subjetiva y sólo atiende al resumen que sus creadores quieran hacer de ella. A través del mapa reconocemos el medio en su totalidad, ya que desde una consideración continua y permanente describimos lo que ha sucedido y lo que podría suceder en relación a aspectos sociales, ambiéntales, políticos, culturales y de servicios. La PS como disciplina que pretende una transformación de la comunidad puede promover una acción colectiva a partir del uso de la cartografía social. De este modo, consideramos que es una herramienta educativa para el desarrollo de una comunidad que enseña a toda la población a conocer los valores de su propia comunidad, comenzando por reconocer una situación de partida para elaborar un proyecto que se convierte en un proceso de acción y de investigación (Valderrama y Limón, 2010). La elaboración del mapa puede realizarse de manera individual o grupal. Se trata de una elección personal que debe realizarse según las características del territorio, de la investigación o el grupo de trabajo. La decisión de hacerlo de un modo u otro, en cualquiera de las modalidades, permite articular una cartografía comunitaria. Nuestra propuesta en PS parte de un diseño que contemple un proyecto metodológico participativo, el cual pueda constar de cuatro aspectos que se dan de manera simultánea a lo largo de la intervención: 1. El punto de partida es una situación significativa para una comunidad, cuyas trascendencias son iguales para toda la ciudadanía que la habita. El mapa comunitario como herramienta para la participación en la comunidad ~!59!~! 2. El trabajo en grupo se convierte en un proyecto colectivo y espacio de comunicación que implica a diversidad de individuos. 3. El uso de la investigación participativa es una forma de integrar la teoría y la acción, de forma que todas las personas implicadas se sientan protagonistas del proceso. Sin embargo, queremos resaltar que la investigación participativa se convierte en un motor de trabajo que inevitablemente implica una acción. 4. El carácter global y sistémico del proceso mediante el cual se deben tener en cuenta todas las parcelas que afectan a la comunidad (ambiental, política, económica, social), de forma que el punto de arranque sean los saberes y cultura popular, para poder construir canales que favorezcan la participación y la democracia (Lucio-Villegas, 2010:139). Para las personas involucradas en el grupo comienza un proceso de aprendizaje activo y autónomo de búsqueda de saberes de la comunidad. La información que el grupo desea reflejar en el mapa manifiesta una realidad única, la cual es el punto de partida de una intervención que reconozca la reconstrucción participativa de diferentes narrativas, que dejan ver visiones críticas del orden establecido. La tarea del grupo de trabajo es realizar proyectos que favorezcan la innovación promoviendo los saberes cotidianos o cultura popular, la participación de toda la comunidad y la investigación reveladora de cultura y pensamiento. La esencia de todo el proceso es hacer y responder preguntas sobre cómo elaborar una cartografía social de manera participativa. 4.1. Los procesos construidos de forma colectiva Es importante describir brevemente el desarrollo del proceso de elaboración del mapa comunitario realizado por los estudiantes. Hay dos elementos fundamentales que queremos destacar dentro de este proceso. Después señalaremos algunas contradicciones a las que nos enfrentamos. El primer elemento tiene que ver con el concepto de Vivencia sobre el que ya hemos hablado y que recuperamos brevemente. Para Fals (2001), como ya hemos indicado, el conocimiento que las personas producen sobre su propia comunidad tiene que ver con la vivencia del lugar donde se encuentran. Partiendo de esta noción, lo que hemos planteado a los/las estudiantes es la realización de Mapas Comunitarios sobre sus propias comunidades que reflejasen y representasen la visión subjetiva y particular que