El pensamiento sistémico en la teoría literaria alemana I
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ISSN: 1133-0406 Revista deFilología Alemana 1999, 7:15-60 El pensamientosistémico en la teoría literaria alemana 1 MANUEL MALDONADO ALEMÁN Universidad de Sevilla 1. Elparadigma sistémíco La teoría de los sistemas se ha constituido en las últimas décadas en un auténtico paradigma’. Su influencia es determinante en disciplinas como la cibernética (Ludwig von Bertalanffy, Heinz von Foerster), la biología (Humber - to R. Maturana), lasociología (Talcott Parsons,Niklas Luhmann,Peter H. Hejfl, las ciencias políticas (David Easton, Karl W. Deutsch), la linguistica (Hans Strohner, Gert Rickheit) o lateoría de laliteratura (Siegfried J. Schmidt, Achim Barsch, Gebhard Ruscb, Reinhold Viehoff, Itamar Even-Zohar, Steven Tótósy, Clément Moisan, Claus-Michael Ort, Niels Werber, Gerbard Plumpe, Henk de Berg, Matthias Prangel), lo que demuestra su capacidadde adaptación interdis - ciplinaria. En términos generales, los modelos derivados del nuevoparadigma sistémico evitan asumir una perspectiva elementalista, mecanicista o reduccio - nista en la determinación, observación, descripción, organización o explicación de las actividades, fenómenosy procesos que constituyen el objetode estudio de sus respectivas disciplinas, por lo que tratan de contemplar de manera integral los elementos y factores que intervienen en ese mismo dominio de investiga - cion. La nueva perspectiva parte, así, de Ja existenciade estructuras y mecanis - mos de regulación superiores a las unidades y factores particulares. Estos no se observan o explican individualmente, en cuanto entes aislados, sino en orden a su pertenencia a un conjunto estructurado en el que aparecen integrados y en el que se interrelacionan. Ese conjunto organizado es el sistema. El sistema cons - tituye un complejo, formado por elementos ordenados merced a una determina - datrama de relaciones que otorga al sistema una entidad propia. El concepto de ¡ Para Haasner, por ejemplo, «dic Systemtheorie hat sich zum wichtigsten soziologisehen Paradigma der Ietzten Dekade entwickelt— zumindest in den Kulturwissenschaften» (1996: 187).
Manuel Maldonado Alemán El pensamiento sistémico en la teoría literaria... sistema se refiere, pues, a un tiempo, como especifica A. Angyal, uno de los clá - sicos del pensamiento sistémico, tanto a la totalidad como a laforma específica de organización de los elementos que lo integran. Estos factores no son compo - nentes del sistema en virtud de sus propiedades inmanentes, sino gracias a la posición que ocupan y función que desempeñan en la totalidad organizada del sistema. Es, por tanto, la función operativa del componente la que determina su pertenencia al sistema (Angyal, 1941: 20)1. En lo querespecta a la teoría de la literatura, elconcepto de sistemo literario encuentra históricamente una de sus primeras expresiones con anterioridad al desarrollo de la actual teoría de los sistemas; en concreto, en el seno del Forma - lismo ruso, en los trabajos de lun Tinianov Sobre la evolución literaria, apare - cidoen 1927, y Problemas de los estudios literarios y Iingúíst¿cos, publicado en 1928 junto con Roman Jakobson. Tinianov rechaza la tesis de que el texto lite - rario sea el resultado de un acto de creación aislado y estático, ya que en lo fun - damental aparece ligado a un proceso comunicativo y parte de una tradición lite - raria dada. En su opinión, la obra literaria está esencialmente configurada como un sistema estructurado, constituido por factores de diferente importancia que se encuentran sometidos a unacontinua interacción. Este sistema textual está estre - chamente vinculado al sistema global de la literatura y sometido ala propia evo - lución dinámica de éste, que se caracteriza por la continua actualización de las normas y el incesante cambio funcional de los recursos estilísticos (Tinianov, 1967: 13 y ss., y 40 y ss.). De esta manera, la consideración de un determinado fenómeno como hecho literario dependerá de su dimensión sincrónica y diacró - nica, o sea, de sus peculiaridades diferenciales no sólo frente al lenguaje cotidia - no, como había establecido Viktor Sklovskij (1916:14), sino igualmente respec - to de lanorma literaria vigente y de las convenciones de la tradición literaria, así como también en lo concerniente a su significación ante factores extraliterarios de orden cultural, social, etc. Enotras paLabras, dependerá de sujknción. Así, lo queen una determinada época es considerado como hecho literario, bien no pue - de serlo para otra, y viceversa, según el sistema literario frente al que se aprecie tal hecho (Tinianov, 1967: 43 y ss.). De ello se deduce que es imposible explicar la orientación tomada por la evolución literaria «sin analizar la correlación de la serie literaria con las otras series sociales» (Tinianov/ Jakobson, 1928: I05}, Frente a la concepción representada por numerosos formalistas, entre ellos Sklovskij, que, al enfatizar que los recursos literarios hay que concebirlos como finalidad y no como simples medios comunicativos, reducen la obra literaria ala suma de sus mecanismos estilísticos, Tinianov alega que no es la acumulación de artificios aislados lo que distingue la obra, sino la función que éstos cumplan en cl conjunto del sistema literario. Másque elementos inconexos, los recursos literarios - Sobre la teoría general dc los sistemas, vid? Ropohí (197$): ]antsch (1982: 1989); Sehlos - ser (1993); Krieger (1996>; MiflIer (1996). Re,.’isto de Filología Alenia,,a [999,7: 15-60 16
Manuel Maldonado Alemán El pensamiento sistémico en la teoría literaria... son factores interrelacionados que componen un todo estructurado que se organi - za en tomo a principios constructivos que otorgan un valor concreto a cada artifi - cio. En virtud de ello, los recursos adquieren una desigual significación, llegando aocupar algunos una función dominante en detrimento de la importancia estética de otros. Esta función es una cualidad dinámica que cambia al variar el principio constructivo preponderante, porlo que un mismo mecanismo puede ejercer distin - tas funciones estéticas en obras diferentes; incluso, en el transcurso dela evolución literaria hay recursos que se automatizan, desgastándose y perdiendo su eficacia artística. En este proceso, el recurso como tal no ha cambiado, pero sísu función (Tinianov, 1967: 9 y ss.). En ese caso, las cualidades estéticas deunaobra y, por lo tanto, el mismo concepto de literariedad no pueden analizarse de forma aislada e inmanente, puesto que se presentan en el marco de un sistema literario, en elque cumplen una función, y en estrecha correlación conuna dimensión histórica dada. La literariedad, al depender de unas cualidades dinámicas internas y externas a la obra, no podrá definirse de modo esencialista o estático. De este modo, la aceptación de la existencia de vínculos estructurales entreel lenguaje cotidiano y el estético, y entre manifestaciones literarias y sociales; la concepción de laobra literaria como un sistema estructurado, integrado en el sis - tema global de la literatura; el establecimiento de principios inherentes a la evo - lución literaria en los que intervienen factores extraliterarios de orden cultural y social; la consideración de la evolución literaria como sustitución de sistemas; la visión no esencialista de la literariedad, etc. inician una nueva perspectiva que atiende a las complejas y variadas relaciones e interacciones que se evidencian constitutivas del fenómeno literario. Esteinnovador enfoque inaugura una nueva visión funcional de la literatura que sería posteriormente recogida y elaborada por numerosos estudiosos del fenómeno literario, especialmente por aquellos que harán suyo, de manera explícita, el moderno paradigma sistémico. Tras el Formalismo ruso se va a producir, pues, de manera paulatina, una creciente contextualizacb5n del arte verbal que superará la simplificación y el reduccionismo propios de las inveteradas posturas sustancialistas e inmanentis - tas.La literatura comenzará a valorarse desde un contexto comunicativo global, formado por factores lingilísticos, culturales y sociales, y también cognitivos. Precisamente este desarrollo provocará el surgimiento de dos posiciones teóri - co-literarias que, en un principio, fueron consideradas extremas: la sociológica y la cognitiva. Y es a este respecto que el nuevo paradigma sistémico ya mues - tra su utilidad y capacidad integradora. Gracias a su afán por contemplar de manera integral los procesos y factores que intervienen en el fenómeno literario, y por cuanto valora ese fenómeno desde el contexto comunicativo en el que se produce, la perspectiva sistémica es apta para incorporar a una misma propues - taexplicativa las orientaciones sociológica y cognitiva, de manera que la condi - ción funcional y relativa de lo literario puede ser explicada ahora, a un tiempo, desde unos sujetos que interactúan en cuanto sistemas cognitivos y desde unas acciones que sólo encuentran su razón de ser en el acoplamiento social. 17 Revisa, de Futa/og(a Ak,nana 1999,7:15-60
Manuel Maldonado Alemán El pensamiento sistémico en la teoría literaria... Consiguientemente, laperspectiva sistémica supone en la teoría de la litera - tura una orientación decididamente pragmática. El nuevo enfoque propone sus - tituir el textocentrismo propio de la visiónestructuralista (Iglesias Santos, 1994: 312) por la noción de sistema y contempla la literatura de manera funcional y dinámica como un modo de interacción social y de comunicación, como un fenómeno complejo que, alestar integrado en una amplia red de acciones socia - les, deja de ser valorado exclusivamente a partir de la inmanencia textual. La literatura se conceptúa en definitiva, en lo fundamental, como un sistema de acciones, procesos y fenómenos literarios, en el que sus distintos componentes se integran y vinculanrecíprocamente. Entre las orientaciones sistémicas más relevantes, que desde hace algunos años vienen elaborándose casi simultáneamente en diferentes países, destacan las siguientes: La Teoría Empírica de la Literatura (Empirisehe Theorie derLiteratur), concebida y desarrollada por el grupo de investigación NIKOL. Desde 1984 este grupo está integrado en el Instituto LUMIS (Institut fúr Empi - rische LiteraturundMedienforschung) de la Universidad de Siegen. A él pertenecen, principalmente, Achim Barsch, Peter M. Hejí, Dietrich Meutsch, Gebhard Rusch, Siegfried J. Schmidt —su director— y Reinhoid Viehoff. Esta orientación se fundamenta en una versión parcialmente modificada de la teoría de los sistemas de Niklas Luhmann y en la con - cepción constructivista de sistema desarrollada por Peter M. ¡-lejí. — La Teoría de los Polisistemas (Polysystems Theory), desarrollada en la Universidad de Tel Aviv especialmente por Itamar Even-Zohar, Zohar Shavit, Gideon Toury y Shelly Yahalom a partir del funcionalismo diná - mico del Formalismo ruso y de lateoría social de laliteratura y del arte de Pierre Bourdieu. — La Teoría Sistéinica de la Literatura (Systemtheorie der Literatur), desa - rrollada por Dietrich Schwanitz, Gerhard Plumpe, Matthias Prangel, Henk de Berg y Niels Werber, profesores de las Universidades de Ham - burgo, Bochum y Leiden, sobre la base de la teoría de los sistemas de Niklas Luhmann. — La Teoría Estructural-Funcional de la Literatura (Struktural-Funktio - nale Theorie der Literatur), elaborada en la Universidad de Múnich por el grupo de investigación Sozialgeschichte der deutschen Literatur 1 700-1900, siguiendo la teoría de los sistemas de Talcott Parsons y la concepción sociológica de la cultura de Walter L. BlIhí. A esta orienta - ción pertenecen Friederike Meyer y Claus-Michael Ort. — La orientación representada por los grupos canadienses HOLIC (Toward a History of the Literary Institution in Canada), perteneciente al Rese - arch Institute for Cotnparative Literature de laUniversidad de Alberta en Edmonton y formadopor E. D. Blodgett, Milan y. Dimic, A. O. Purdy Revista dc Filología Alemana 1999,7:15-60 18
Manuel Maldonado Alemán El pensamiento sistémico en la teoría literaria... y StevenTótésy; y CRELJQ, integrado en el Centre de Recherche en Lit - térature Québécoise de la Universidad de Laval en Quebec, entre cuyos miembros figuran Maurice Lemire, J. Melangon, Clément Moisan y D. Saint-Jacques. Los modelos sistémicos asumidos por estas orientaciones constituyen, en términos generales, un fundamento teórico válido para la observación, des - cripción, organización y explicación, tanto sincrónica como diacrónica, delas actividades, fenómenos y procesos que intervienen en la comunicación litera - ria3. En la teoría literaria alemana, por la que entendemos aquella que ha sido elaborada,primeramente, en el ámbito cultural que establece la lengua alema - na, la presencia e influencia de la Teoría de los Polisistemas y de la propuesta de los grupos HOLIC y CRELIQ son prácticamente inexistentes. Ambas orientaciones ni siquiera aparecen reseñadas en las obras que se han publica - do en los últimos años en Alemania, dedicadas bien a presentar los métodos y modelos de mayor trascendencia en la teoría de la literatura, bien a analizar específicamente la vinculación de la teoría de los sistemas con la literatura4. En este trabajo, que tiene como objetivo analizar la influencia del paradigma sistémico en la reflexión teórico-literaria realizada en los últimos años en el ámbito cultural alemán, circunscribiremos nuestro análisis, en consecuencia, a las tres orientaciones sistémicas de mayor relevancia en la teoría literaria ale - mana: la Teoría Empíricade la Literatura, la Teoría Sistémicade la Literatu - ra y la Teoría Estructural-Funcional de la Literatura. En la primera parte del trabajo analizaremos la primera de ellas y en su segunda parte las dos restan - tes. Centraremos el interés en sus presupuestos, en su particular propuesta sis - témica, en sus objetivos y en los problemas que plantean. Previamente, no obstante, expondremos de manera sucinta algunos conceptos básicos del pen - samiento sistémico. 2. Conceptos fundamentales de la teoría de los sistemas La teoría de los sistemas tal como la conocemos hoy en día se fundamenta en conceptos como estructura, función, organización, código binario, diferen - cia, entorno, autopoiesis, autorreferencia o comunicación. Según la concepción general, un sistema está compuesto por un conjunto de elementos y relaciones interdependientes que se integran en la unidad sistémica gracias asu analogía Sobre una aplicación dela teoría de los sistemas a la hisboria de la literatura, vid. Maldona - do Alemán (1999a). Vid., a modo de ejemplo, flogdal (cd.) (1990); Schwanitz (1990); Brackert/Stúckrath (1992); Schmidt (ed.) (¡993); Berg/Prangel (eds.) (1993; ¡995; 1997); Fohrmann/M¡iller (eds.) (1995; 1996); Kimmich/Renner/Síiegler (1996); Baasner (1996). 19 Revisto de FilologíaAlemana 1999,7: 15-60
Manuel Maldonado Alemán El pensamiento sistémico en la teoría literaria... estructural o funcional. Se considera que, en cuanto unidad compleja, el sistema siempre es algo más que la suma de sus componentes: sus propiedades no se reducen a las de sus partes o segmentos. A todo sistema son subyacentes unos principios generales que le otorgan identidad como sistema, con independencia de sus características individuales, lanaturalezade sus componentes y eltipo de relaciones que éstos establecen. Asimismo, a su vez, cada sistema en particular se fundamenta en unas normas y unas reglas que le son propias y que lo dife - rencian, alotorgarle una identidad específica, de otros sistemas y de su entorno. Los sistemas se definen, por tanto, por medio de sus componentes, su organiza - ción y sus reglas distintivas. Estas consideraciones generales han sido especifi - cadas, desde unaperspectiva propia, en particular por cuatro grandes represen - tantes del pensamiento sistémico: Ludwig von Bertalanffy, Talcott Parsons, Niklas Luhmann y Peter H. Hejí. 2.1. Bertalanffy Ludwig von Bertalanffy, el precursor más relevante de la teoría moderna de los sistemas, es elgran impulsor de una aplicación transdisciplinariadel concep - to de sistema, lo que en su opinión requiere el desarrollo de una teoría general de sistemas (Bertalanffy, 1979: 145). En oposición a la visión reduccionista de la física clásica y pretendiendo superar la influencia del mecanicismo y del vitalis - mo, Bertalanffy parte en sus consideraciones sistémicas de una «teoría organís - mica» que pretende explicar el funcionamiento de un ser vivo considerándolo como un organismo, y no como una máquina físico-química. El organismo cons - tituye una jerarquía organizada de procesos que se desarrollan a distintas veloci - dades. Esta concepción resalta, así, el funcionamiento sistémico del organismo, lo que lleva a Bertalanffy a indagar acerca de los sistemas en cuanto unidades complejas, cuyas propiedades no pueden ser reducidas a las de sus partes. Según Bertalanffy, un sistema constituye un conjunto (en sentido matemáti - co) de elementos en interacción dinámica mutua y también con su entorno (Ber - talanffy, 1972: 18). Ejemplos de sistemas, según esta definición, serían el átomo en cuanto sistema de panículas físicas elementales, la célula de un ser vivo que se estructura como un sistemaderelaciones orgánicas y una sociedad humana en cuanto sistema compuesto por individuos que se relacionan entre síde múltiples maneras. Todo sistema configura,pues, una unidad organizada u ordenada, cons - tituida por determinados elementos y sus relaciones. Cualquier modificación, alteración o cambiode un elemento o de una relación repercutedirecta o indirec - tamente, en virtud de su integración organizada en el sistema, en los demás ele - mentos sistémicos y en sus relaciones. Además, los sistemas se caracterizan por poseer una estructura y una función. La JiÁnción tiene lugar por medio de la estructura y atañe a la dimensión dinámica del sistema; la estructura, en cambio, concierne a la dimensión estática de la unidad, aunque puede modificarse. Rerista de Filología Alemana 1999,7:15-60 20
Manuel Maldonado Alemán El pensamiento sistémico en lateoría literaria... 2.2. Parsons 2.2.1. Sistema general de acciones Talcott Parsons desarrolla un modelo estructural-funcional de sistema, que une la perspectiva sistémica a la teoría de la acción, centrando el interés en el estudio de la organización interna de los sistemas. En su opinión, sólo la orga - nización social puede garantizar el cumplimiento de las dos condiciones fun - cionales fundamentales que toda sociedad humana ha de satisfacer, a fin de constituirse y mantenerse como tal: la reproducción de la especie y la produc - ción de medios. Cualquier sociedad, encuanto entidad organizada, se evidencia como un modo especial de sistema social, compuesto estructuralmente por cua - troelementos que se estructuran, a su vez, como sistemas: personalidades o sis - temas personales; relaciones sociales o sistemas sociales; reglas institucionales y valores culturales o sistemas culturales; y, por último, el organismo o sistema organísmico. Del acoplamiento mutuo e interrelación jerarquizada de estos sub - sistemas (organismo, sistema personal, sistema social y sistema cultural), que se efectúan merced al aprendizaje, la socialización y la institucionalización, surge el sistema general deacciones. Por acción Parsons entiende la actuación de un actor, individual o colectivo, en una situación determinada constituida por objetos. Esos objetos pueden ser otros actores, pero también objetos físicos o exclusivamente culturales (Parsons/Shils, 1951: 54). La acción une, merced auna relación de orientación, al actor y el medio situativo. En su desarrollo, el actor se orienta por determinadas normas y utiliza unos medios específicos a fin de alcanzar el objetivo propuesto. Por ello toda acción configura un proceso de selección entre distintas opciones, realizada por elactor en dependencia de la situación en laque aquella se produce. La acción así concebida cumple, en el modelo de Parsons, una función constitutiva de estructuras y genera - dora de sistemas tal como lo explica conel denominado esquema AOL. 2.2.2. El esquema AGIL y ladiferenciación funcional A la aclaración de la diferenciación y constitución de los sistemas, Parsons aplica de manera general y en los distintos niveles sistémicos elllamado esque - ma ACIL, el cual constituye un modelo universal susceptible de ser aplicado a todo sistema social. Con este esquema, Parsons especifica las cuatro dimensio - nes o imperativos funcionales que toda estructura ha de presentar y cumplir, para que pueda formar un sistema y garantizarse su existencia: adaptación (A) al medio; consecución de objetivos («goal attainment» — O); integración (1) de los distintos componentes del sistema; y mantenimiento de las estructuras bási - cas del sistema («latent pattem maintenance» — L). Estas cuatro dimensiones funcionales constituyen, en la teoría de los sistemas de Parsons, el fundamento 21 Revista de Filología Alemana 1999, 7:15-60
Manuel Maldonado Alemán Elpensamiento sistémico en la teoría literaria... de la estructura y del proceso de los sistemas (Parsons, 1958: 97), y contribuyen de manera decisiva a la delimitación y organización sistémica. Además, en el marco del sistema general de acciones, Parsons adscribe a estas funciones las cuatro esferas o subsistemas anteriormente diferenciados: A — sistema organís - mico; O — sistema personal; 1 — sistema social; y L — sistema cultural. De este modo, el establecimiento de esas cuatro funciones básicas permite diferenciar internamente en cualquier sistema cuatro subsistemas con sus correspondientes funciones que los determinan y delimitan. 2.2.3. El sistema social La sociedad constituye, en la concepción de Parsons, un amplio macro - sistema social que no aparece integrado a modo de subsistema en ningún otro sistema, pero que, en cambio, en cuanto sistema jerárquicamente superior, está formado por distintos subsistemas sociales (Parsons, 1968: 281). Parsons establece así la diferencia entre un nivel sistémico macrosocial global (nivel sistémico1) y un nivel jerárquicamente inferior (nivel sistémico2), com - puesto por subsistemas sociales, al que entre otros pertenece el sistema social de la literatura. Internamente, el macrosistema social de la sociedad, en correspondencia con las funciones anteriormente señaladas, se compone de los subsistemas de la economía (A), la política (O), la comunidad social (1) y la cultura (L). Estos subsistemasfuncionalmente diferenciados disponen de unos medios de interacción social que les son específicos y que determinan sus acciones: dinero en el subsistema-A de la economía, poder en el subsistema-O de la política, influencia en el subsistema-I de la comunidad social y valores nor - mativos en el subsistema-L de la cultura. Entre estos subsistemas y sus res - pectivos mediospueden darse interpenetraciones,acoplamientos e interrela - ciones5. 2.3. Luhmann 2.3.1. Autopoiesis y sistema Desde una perspectiva más actual que incorpora nociones propias de la teoría de la autopoiesis de Humberto R. Maturana y Francisco J. Varela, Niklas Luhmann concibe los sistemas como entidades autopoiéticas que tie - nen la capacidad de establecer relaciones consigo mismo y de diferenciar Sobre la teoría de los sistemas de Parsons, vid, en especial Jensen (1980a; 1980b). Revista de Filología Alemana 1999,7:15-60 22
Manuel MaldonadoAlemán El pensamiento sistémicoen la teoría literaria... esas relaciones de las que establecen con su medio (Luhmann, 1984: 31). Por sistema autopoie<tico se entiende un sistema autónomo y estructuralmente determinado, organizado de forma autoproductora, autorreguladora y auto - rreferencial. Lo que distingue a un sistema autopoiético no son las propieda - des de sus componentes, sino una organización que lo define genéricamente como clase y una estructura que lo determina particularmente. La organiza - ción se refiere a las relaciones entre los componentes del sistema, que hacen que a la unidad se la reconozca como una entidad específica. Por estructura se entienden los componentes y las relaciones que se dan entre ellos, que con - cretamente constituyen una unidad determinada. Cada unidad particular tie - ne una estructura que realiza la organización.Mientras que la organización es común a todos los miembros de una clase concreta de unidades y es invaria - ble, ya que si cambia, cambia la unidad en sí, la estructura siempre es indivi - dual y modificable, O sea, cada sistema autopoiético tiene la misma organi - zación, pero una estructura diferente. La estructura de una unidad puede cambiar sin que se destruya su organización ni su identidad de clase (Maldo - nado Alemán, 1997: 37 y ss.)~. 2.3.2. Sistema y entorno En general, Luhmann distingue tres tipos fundamentales de sistemas: siste - mas vivos, sistemas psíquicos y sistemas sociales. Estos sistemas se diferen - cian entre simerced a un modo propio de operar autopoiético. De esta manera, las operaciones vitales son características de los sistemas vivos, la conciencia es el modo de operar de los sistemas psíquicos y la comunicación es la activi - dad que distingue a los sistemas sociales. Estos sistemas son autorreferentes puesto que contienen en sí mismos la diferencia con su entorno, y son auto - poiéticos por cuanto es el sistema el quecrea y elabora, desde sí mismo, su pro - pia estructura y los elementos que lo componen. En este sentido, los sistemas sólo pueden constituirse y conservarse como tales gracias a la elaboración y mantenimiento de una diferencia directriz (Leitdifferenz) con su entorno, una diferencia que está incluida enel concepto mismode sistema (Lubmann, 1984: 6 Para explicar la diferencia entre organización y estructura, Maturana y Varela recurren al símil de la silla: para que un objeto sea reconocido como silla, es necesario que se den ciertas rela - ciones entre las panes que la componen (patas, respaldo, asiento), de manera que pueda producirse el acto de sentarse; o sea, aquel objeto debe constituir una unidad organizada. Si en cambio serramos la silla y separamos los pedazos, esto es, si la desorganizamos, el objeto en cuestión dejaría de ser una silla. Por el contrario, es completamente irrelevante, a fin de que se clasifique al objeto como silla, el que la silla esté hecha de una manera determinada, con componentes con - cretos, o que se den ciertas relaciones específicas entre ellos. Su estructura concreta bien puede diferenciarla de otra silla; pero no porque esa estructura se modifsque, la silla dejará de ser silla, por ejemplo, si cambiamos la madera por el plástico. Vid. Maturana/Varela (1990: 36). 23 Revista de filología Alemana 1999,7: [5-60
Manuel Maldonado Alemán El pensamiento sistémico en la teoría literaria... determina la estructura del sistema. En esta perspectiva la atención investigadora no se centra, primordialmente, en los distintos elementos estructurales del sistema, sino en las relaciones internas existentes entrelos componentes del sistema, por un lado, y en las relaciones externas del sistema con su entorno, por otro. Una característica peculiar del procedimiento metodológico de este tipo de investiga - ciónfuncional es lade inferir determinadas causas de los efectos observados. 3. Teoría Empírica de laLiteratura La Teoría Empírica de la Literatura presenta un modelo teórico-literario que, a partir de una integración de la concepción sociológica de los sistemas en una teoría global de la acción y de la comunicación, pretende servir de fundamento, a modo de paradigma no hermenéutico, parala realización de la investigación y estudios literarios en general. Esta corriente es concebida y desarrollada a partir de 1974, tras constatarse la situación de crisis en la que se encontraban los estu - dios literarios, por Siegfried J. Schmidt en colaboración conel grupo de investi - gación NIKOL (Nicht-konservativeLiteraturwissenschaftskonzeption), del que es su director. En sus comienzos enla Universidad de Bielefeld, el grupo NIKOL estaba compuesto por especialistas en teoría de la ciencia (Peter Finke), lógica y matemáticas (Walther Kindt), pragmática y lingúistica del texto (Siegfried J. Schmidt), lingiiística (Jan Wirrer) y psicología empírica (Reinhold Zobel), lo que realzaba su condición deliberadamente interdisciplinaria. A partir de 1980 el gru - po fue ampliado con Achim Barsch, Helmut Hauptmeier, Peter M. Hejí, Diet - rich Meutsch, Gebhard Rusch y Reinhold Viehoff, y fijó su sede en la Universi - dad de Siegen, a laque se trasladó su director. En 1984 lasección de Siegen del grupo NIKOL se integró en elInstituto LUMIS (Institutfhr Empirische Litera - turund Medienforschung) de esa misma Universidad, fundado por Siegfried J. Schmidt, quien fue su directorhasta 1997, añoen elque se trasladó a la Univer - sidad de Múnster. Muestra de la intensa labor investigadora del grupo NIKOL son las numerosas publicaciones aparecidas en la serie Konzeption Empirischer Literatunvissenschaft de la editorial Vieweg, en la editorial Suhrkamp y en las revistas SPIEL(SiegenerPeriodicum sur Internationalen Empirisehen Litera - turwissenschaft), Poetict~ (International Review for tIre Theory of Literature), ESA (Empirical Study of ihe Arts), IASL (internationales Archivfiir Sozialge - schichte der Literatur) y LiLi (Zeitschriftfiir Literaturwissenschaft und Lingui - stik), ademásde los trabajos publicados por el propio Instituto LUMIS. Asimis - mo, a fin de facilitar la difusión internacional de las investigaciones, se fundó en -19-87-en-la-Universidadvdez -Siegen-laSociedad InternacionalIGEL-ffntenratiu - nale Geselíschafifur Empirische Literaturwissenschaft); como primer presiden - te fue elegido por unanimidad Siegfried J. Schmidt. El puntode partida de lanueva concepción es elrechazo del dogma que esta - blece la disparidad sustancial entre ciencias naturales y del espíritu, que se 30 Revista de Filología Alemana 1099,7:15-60
ManuelMaldonado Alemán El pensamiento sistémicoen la teoría literaria... impone desde el siglo XIX como resultado de los esquemas dualistas (reali - dad/ficción, sujeto/objeto, individuo/sociedad, etc.) del pensamiento positivista occidental (Schmidt, 1975). La superación de ese dogma no tiene que implicar, sin embargo, la negación de cualquierposibilidad de actividad científica o de la racionalidad de la investigación literaria, como pretenden algunas propuestas teóricas. Partiendo de la validez universal del método científico, se trata, más bien, de examinar cómo se puede garantizar la justificación empírica y la com - probación intersubjetiva de los resultados obtenidos por los estudios literarios. La consecución de ese objetivo permitiría a la investigación literaria superar tanto la heterogeneidad conceptual como la parcialización e inestabilidad teóri - co-inetodológicas que la caracterizan, con lo que alcanzaría a constituirse en una ciencianormal, según laconcepción de Thomas 5. Kuhn (1962: 33 y ss.), o sea, en unaciencia sólida en el ámbito teórico y relevante en el ámbito práctico (Finke, 1982: 38-42). Con este fin y renunciando explícitamente al método her - menéutico, Schmidt trata de fundamentar una concepción de ciencia empírica de la literatura que se cimienta en unos presupuestos epistemológicos, teóricocientíficos, comunicativo-lingilísticos y teórico-literarios que recogen aporta - ciones de numerosas disciplinas, como la biología cognitiva, psicología, ciber - nética, lingUistica textual, teoríade la ciencia,sociología, teoría de los sistemas y la propia teoría de la literatura. De esta fundamentación interdisciplinaria, de marcada condición constructivista, han de resultar las características, objeto y función de la TeoríaEmpírica de la Literatura. 3.1. Constructivismo radical Los presupuestosepistemológicos de la nueva concepción se derivan de los postulados del constructivismoradical, tal comohan sido desarrollados en el seno de diferentes disciplinas por los biólogos Humberto R. Maturana y Francisco J. Varela, el psicólogo Ernst von Glasersfeld, el cibernético Heinz von Foerster y el neurofisiólogo Gerhard Roth, entre otros (Gumin/Mohíer [eds.], 1985; Schmidt, 1987a; [ed.] 1987; [ed.] 1992; Maldonado Alemán, 1997). Según estos principios, la percepción de la realidad, como fenómenoque incluye laexistencia del objeto, no se origina en los órganos de los sentidos, sino en las regiones específicamente sensoriales del cerebro. El cerebro humano, debido ala carencia de acceso direc - to almundo exterior, se manifiesta funcionalmente en lo cognitivo como un siste - ma cerrado, autorreferencial y autoexplicativo, poseedorde un «lenguaje» propio. La conexión con la realidad la realiza el cerebro mediante los órganos receptores. Estos órganos son los encargados de adecuar a las características propias del cere - bro, esto es, de «traducir» al lenguaje cerebral de impulsos bioeléctricos los estí - mulos procedentes del exterior, que de otra forma no podrían ser registrados. El cerebro, al mismo tiempo que registra, interpreta el sentido de las impresiones sensoriales otorgándoles un significado específico. La asignación de significado 31 Revista de Filología Alemana 1999,7:15-60
Manuel Maldonado Alemán El pensamiento sistémico en la teoría literaria... no sólo se produce con arreglo a los impulsos eléctricos emitidos por los recep - tores, sino también sobre labasede la integración dinámica de aquéllos en diver - sas asociaciones y experiencias pasadas. El mundo que experimentamos es, por tanto, un mundo cognitñ’o construido por nosotros mismos, un modelo estructura - do y determinadopor elobservadory su cerebro de acuerdo con sus características propias. Así, toda actividad de percepción o de conocimiento es un acto construc - tivo de sentido dependiente del ámbito cognitivo del sujeto. Este, en interacción conel medioy con otros individuos socializados, no «copia» o reproduce el mun - do exterior, sino queconstruye modelos de realidad a fin de orientarse y operar en ese medio. Esos modelosson aceptados socialinente como «realidad». Por ello no puede existir un conocimiento exacto de una realidad objetiva, sino a lo sumo un saber operativo que se muestra eficaz o viable en determinadas circunstancias. Los modelos derealidad son ciertamente de índole cognitiva y dependientes del sujeto. No obstante, conviene señalar que ello no implica que la realidad así construida deba ser necesariamente de carácter subjetivo. El sujeto de la cogni - ción es antetodo un individuo socializado queha desarrollado sus modelosbajo unas condiciones sociales muy específicas de interacción con otros sujetos. El modelo de realidad surgido de esta interacción, aunque inequívocamente de carácter cognitivo, también presenta una naturaleza social que impide, en suma, la arbitrariedad en su construcción. Aunque los modelos de realidad, al no corresponder con la misma realidad, no pueden ser considerados objetivos, tam - poco son subjetivos, sinobásicamente intersubjetivos. Lo que normalmente lla - mamos objetividad es, para el constructivismo radical, esencialmente intersub - jetividad, es decir, el consenso en torno a determinados métodos y criterios de interacción alcanzado por distintos sujetos gracias a la semejanza de su estruc - turay proceso de socialización. Laobjetividad, en consecuencia, ya no podrá ser entendida como adecuación a la realidad sino como intersubietividad, estableci - da a partir del consenso en torno a una base de interacción común (Schmidt, 1985: 122). 3.2. Funcionalismoconstructivo Los presupuestos teórico-científicos de la Teoría Empírica de la Literatura, destinados a ofrecer una coherencia metateórica que permita delimitar el ámbi - to de estudio y sistematizar elproceso y resultados de la investigación, aparecen elaborados en el llamado funcionalismo constructivo, una teoría desarrollada por Peter Finke partiendo de una versión modificada de la filosofía analítica de la ciencia de J. O. Sneed, que se fundamenta en la visión no proposicional («non-statement-view») o concepción conceptual o estructural de las teorías científicas (Sneed, 1971; 1976; Stegmiiller, 1973; 1979; Finke, 1981; 1982). Se - gún la concepción del funcionalismo constructivo, la ciencia es una forma de comportamiento social realizado según unas reglas y convenciones determinadas Re y isla de Filología Alemana 1990, 7: [5-60 32
Manuel Maldonado Alemán El pensamiento sistémicoen la teoría literaria... con la finalidad de elaborar unas estrategias que permitan dar una solución ade - cuada a unos problemas específicos. Esas estrategias construidas para la solu - ciónde determinadosproblemas son las teorías científicas. Con la ayuda de teo - ríasel científico constituye una sección de larealidad y la describe y explica al construir relaciones entre los elementos y propiedades que le atribuye. De este modo, los conocimientos obtenidos por la investigación científica no son cono - cimientos objetivos, esto es, conocimientos que reproduzcan la realidad óntica, ya que están relativizados por los criterios, métodos y conceptos teóricos que hanservido de fundamento para su constitución. Así, lacualidad de empírico no es atribuible a una operación de averiguación de datos «objetivos» y «verdade - ros»; ante todo, el conocimiento empírico es un conocimiento de nuestro ámbi - to de experiencia y no de hechos objetivos. El concepto de empírico designa los resultados de una aplicación controlada ycontrolable de una teoría siguiendo los criterios y normas consensuados por una comunidad científica y en orden al modelo de realidad vigente en el seno de esa misma comunidad. De este modo, enesta concepción quedan superadas la dicotomía entre lenguaje observacional y lenguaje teórico, propia de la teoría de la ciencia analítica en su vertiente carnapiana, así como la consiguiente contraposición de lo empírico y lo teórico (Maldonado Alemán, 1998a). 3.3. Comunicación y construcción de sentido Los presupuestoscomunicativo-linguisticos de la Teoría Empírica de la Literatura resultan de los postulados cognitivos señalados anteriormente. Aho - ra, a diferencia del modelo clásico de lateoría de la información, la comunica - ción ya no es concebida como intercambio o transmisión de información, sino como construcción paralela de sentido en el ámbito cognitivo de los indivi - duos que se comunican. El emisor del mensaje, usando los medios convencio - nales de comunicación, puede motivar o estimular al receptor a poner en fun - cionamiento su sistema cognitivo. Pero qué operaciones cognitivas éste realiza y qué resultados éstas tendrán, sólo lo puede determinar el propio receptor. La causa la encontramos en lo anteriormente expuesto: la comunicación aparece unida a un canal que transmite elmensaje alos órganos receptores del oyente o lector. Estos órganos envían al cerebro el mensaje ya traducido al lenguaje específico de aquél. Pero el mensaje transmitido es en realidad un conglomera - do de impulsos eléctricos, y no pensamientos o informaciones. Estos surgen únicamente en las regiones cognitivas del sujeto en cuestión, en absoluta dependencia de sus características y condicionantes propios. En términos rigu - rosos, pues, no puede aseverarse que exista una transmisión de información entre receptor y emisor del mensaje. De este modo, entre los seres humanos no se da una interacción comunicati - va directa o inmediata. Estos interactúan en el proceso comunicativo según sus 33 Revista de Filología Alemana 1999,7: 15-60
Manuel Maldonado Alemán El pensamiento sistémico en la teoría literaria... respectivas determinaciones estrncturales sobre la base de las descripciones y percepciones que cada organismo elabora y sintetiza en su propio ámbito cogni - tivo y de interacción, lo que configura la manera específica cómo cada indivi - duocomunicante experimenta los acontecimientos externos y a los demás orga - nismos. Así, la información o el sentido no son transmitidos sino construidos y, por ende, configuran una dimensión dependiente del sujeto. Ello no supone que la información o el sentido así obtenidos sean necesariamente «subjetivos». Pues el sujeto es un individuo socializado que al interactuar con otros seres vivos puede establecer el consenso, lo que proporciona la base de la comunica - ción y de la interacción linguistica. Un proceso comunicativo eficaz se funda - menta, en definitiva, en dos principios: el principio biológico de la comparabili - dad de la configuración cognitiva del ser humano y el principio sociológico de la semejanza de la socialización y culturización lingilística. 3.4. Comunicado y base de comunicado De lo expuesto se desprende que laconceptuación de la comprensión textual como el acto de recoger o reproducir la información que se encuentra supuesta - mente en el texto es una apreciación errónea. La comprensión de un texto es un proceso activo, dinámico y complejo de elaboración y construcción de sentido. El lector, siguiendo las pautas establecidas por sus propios conocimientos, expectativas, convenciones, etc., desarrolla una estrategia de lectura determina - da que acabará adjudicando al texto un sentido concreto de acuerdo con esos condicionantes previos. Qué tipo de sentido le as¡gna al texto, depende de las estrategias de adjudicación empleadas que pueden variar de individuo a indivi - duo. La coincidencia de sentidos producidos por distintos lectores en torno a un mismo texto se debe atribuir al empleo de estrategias de lectura y convenciones semejantes, pero no alaposibilidad de que hayan reconocido elsentido «correc - to» en el texto. Este fenómeno se puede dar fundamentalmente entre individuos que, al haber tenido un proceso similar de socialización, disponen de modelos de realidad y, por tanto, de convenciones lingúísticas, literarias, estéticas, etc. afines. En definitiva, antes que una cualidad inherente al texto, intemporal e inmutable, el sentido textual es una categoría eminentemente comunicativa, perteneciente al ámbito cognitivo del receptor o intérprete, en laque intervienen al menos tres variables: el sujeto de la comprensión, lamaterialidad textual y la situación de recepción o interpretación.El sentido finalmente atribuido a un tex - to resulta, así, de los esfuerzos de los lectores/oyentes por comprender de forma coherente las expresiones lingílísticas, o sea, por hacerlas significativas para ellos mismos, por lo que no puede existir un significado o un sentido en un tex - to, sino exclusivamente para un lector u oyente. En consecuencia, el texto ya no se concibe como una entidad objetiva y autónoma que pueda utilizarse como referente parademostrarla verdadofalsedad de losjuicios quehan sido emitidos 34 Revista de Filología Alemana 1099,7:15-60
Manuel Maldonado Alemán El pensamiento sistémico en la teoría literaria... sobre su sentido. El texto es esencialmente una dimensión física sin significado o sentido. La percepción de esa dimensión como texto y la construcción de su correspondiente significado o sentido es una actividad exclusiva del lector, que éste realiza siguiendo unas estrategias cognitivas propias”. De aquí se desprende la conveniencia de diferenciar en el proceso de com - prensión textual dos dimensiones bien distintas: una, el texto en cuanto realidad de naturaleza material intersubjetivamente identificable; y, otra, las estructuras cognitivas queresultan de la asignación del significado o sentido al texto, unas estructuras que Schmidt denomina comunicado (1987b: 30). El comunicado es, así, una representación mental significativa de una base textual material en la estructura del saber del receptor; es decir, tan sólo el comunicado tiene un sen - tido coherente para el lector. El texto, al que Schmidt llama base de comunica - do (1980: 42 y ss.), es por tanto un medio de comunicación material que un par - ticipante comunicativo produce de acuerdo con unas reglas convencionales y otros participantes reconocen como tal medio de comunicación en una lengua natural, gracias al empleo de convenciones fonéticas, léxicas, sintácticas y esti - lísticas. Si seguimos la precisión queAchim Barsch realiza de la diferenciación general de Schmidt entre texto y comunicado, sería conveniente distinguir a este respecto, más bien, tres planos (Barsch, 199 la: 30 y ss.): un primer plano compuesto porel TEXTO en cuanto dimensión físicaque se presenta como papel impreso u onda sono - ra, o en cualquier otra forma física. lAn segundo píano en el que los participantes comunicativos contemplan semejante TEXTO como un mundo portador de signos, o sea, como una entidad semiótica potencial de laque esperan obtener unos conoci - mientos lingilisticos aún desconocidos, y que Schmidt denomina base de comuni - cado, o bien, simplemente texto’2. En este sentido, unabase de comunicado es una expresión lingilistica construida según las regularidades intersubjetivas vigentes en una comunidad determinada, por ejemplo una gramática. Todas las operaciones cognitivas que se realicen sobre la base de comunicado constituyen, finalmente, el comunicado, que pertenece al tercer plano. El comunicado es unaunidadde natu - raleza comunicativo-funcional que abarca todas las estructuras cognitivas efectiva - mente construidas por un participante comunicativo respecto auna base de comu - nicado material. El comunicado implica, por tanto, la existencia de un texto y de un receptor, pero también unas circunstancias de comunicación, y se evidencia como un concepto relacional: X es un comunicado linguistico paralos receptores R en la situación de comunicación 5 —conocimientos previos, entorno social, cultural, etc.— y en orden a unas circunstancias espacio-temporales C —Inc et nunc— muy concretas. O sea, T «significa» X paraR en 5 respecto a C (Schmidt, 1983: 63). Vid, a este respecto Acosta (1989: 280 y Ss.; 1994; [995); Maldonado Alemán (1999b). Un texto puede ser percibido de otra manera bien distinta ala expresada aquí, por ejemplo, como un objeto físico idóneo para encender la chimenea. El «significado» de este texto estriba en su función como material combustible. 35 Revista de Filología Alemana 1999, ‘7: [5-60
Manuel Maldonado Alemán El pensamienro sislémnk.o en la teoría literaria... 3.5. Comprensión literariadel texto versus comprensión de la literatura Tras dejar de contemplarse el significado o el sentido como unadimensión inherente al texto, se cuestiona, asimismo, que la literari edad, entendida como el conjunto de características que dan especificidad literaria a la obra, pueda concebirse como una propiedad intrínseca, o sea, formal o estructural, del pro - pio texto, dado que esa propiedad necesita de un lector quela «actualice». Los textos no son literarios por sí mismos, sino únicamente con relación a un con - texto comunicativo determinado y en función de unos lectores específicos (Schmidt, 1980: 83). Por ello, la demarcación entre literatura y no-literatura no puede derivarse de la dimensión textual, o sea, de unos contenidos o de unas for - mas estéticas fijados normativamente. En rigor, las características textuales no constituyen criterios suficientes ni necesarios para determinar lo literario (1-leydebrand, 1984: 831). La literariedad no debe definirse, en consecuencia, a través de las regularidades inmanentes del texto, es decir, indicando sus propiedades formales o estructurales, sino tan sólo de tnodo pragmático y .thncional. ~<Aus einem Text wird im Ansatz der FTL <Empirische Theorie der Literatur)> erst dann ein literarischer, wenn ein Aktant einen Literaturbegriff zugninde legt und per Befolgung literarischer Konventionen zu diesem Text ein literarisches Kom - munikat bildet» (Barsch, 1996: 141). En ese caso, el texto «.ctwird> nicht allein tiber textimmanente ‘Merkmale’, sondern ilber Funktionen in komínunikativen Handlungsspielen <bestimmt>» (Barsch/ Rusch/ Viehoff (eds.), 1994: 14). En este sentido, lo literario sería aquello que los participantes en el sistema de la literatura consideran, precisamente, como literario (Schmidt, 1984: 324). En ese proceso,la asignación de la cualidad de literario depende, en efecto, del sujeto de la recepción, pero no por ello es estrictamente subjetiva o realizada a capricho. La atribución del predicado «X es literario» en modo alguno tendría que ser arbitraria, dado que aparece condicionada por distintos factores: la competen - cia y conocimientos literarios del lector, sus intenciones y motivaciones, la situa - ción de comunicación, las propias instituciones literarias y sus componentes (escritores, editores, críticos, profesores, etc.), y especialmente las convenciones queel lector ha asimilado en el transcurso de su socialización literaria y que actua - liza durantela recepción. Específicamente, la cualidad de literario es el resultado de unos procesos concretos de comprensión, en cuyo transcurso ejerce una influencia decisiva las características contextuales de la situación de recepción, por ejemplo la predisposición de los receptores a leer un texto de modo literario. Gracias al contexto, con frecuencia un receptor ya sabe antes de leer las primeras líneas o incluso el título del texto, si puede o debe leerlo como texto literano. Por cuanto un contexto literario de recepción conduce, norínalmente, a una recepción literaria de los textos, se puede decir que un mismo texto puede ser considerado unas veces como literario y otras como no literario, alcambiar las característicascontextuales. Por ello, en esta perspectiva, la comprensión literafia ya no se concibe como el acto de comprender la literatura, sino como un Revista de Filología Alemana 1999,7:15-60 36
Manuel Maldonado Alemán El pensamiento sistémico en la teoría literaria... proceso de comprensión literaria de los textos. O sea, «Wir verstehen nicht lite - rarische Texte, sondem wir verstehen Texte literarisch!» (Meutsch, 1987: VI). La diferencia entre una recepción literaria y otra no literaria depende de las peculiaridades del acto de recepción, o sea, de la especificidad de la actividad lectora, y no, al menos primariamente, de las características del texto. Un casoque bien puede ilustrar estas consideraciones sobre la literariedad es el relatado, no sin ironía, por el diario Frankji¿rter Alígemeine Zeitung (número 125, 1 de junio de 1977, p. 25): Dic wahre und die literarische Kuh Da veranstalten seit langem der Westdeutsche Rundfunk Kó[n und Studio Base? cm dcutscb-schweizerisches Glasperlenspiel. Literarurkritiker von Funk und Zcitung, Germanisten, Autoren mtissen (dt¡rfen) cinen ¡finen unbekanntcn Text raten. Vor ciniger Zcit begab es sich, dal3 man ihnen aus Uwe Nettelbecks Sammlung von Medienabfáilen, ‘Mainz wie es singt und lacht’, drei originale ddp-Meldungen vorlegte. [Ir tibereinstirumender Inhalt, nur nach Ort und Zeit verschieden: Kuh nmmínt, Schlachtung ahnend, reiflaus, wird von Polizei geste[lt und gerichtet. Das liest sich so: «Zwei Feuerstófie aus Polizeimaschinenpistolen tnacbten am Sonusagniorgen der ‘Kuh von Ltidenscheid’ den Caraos. Das Tier hatte am Wochenende dic Wiilder im Gebiet von Meinerzhagcn und Lúdenscheid (Sauer[and) unsicher geinacht und Menschen angegrirfen. Schliefilich konnte cm Polizeihubschí-aubcr dic bésartige Mali atisfindig machen und dic flesatzungcn von funí Streifenwagcn vcrsuchten, sie cinzufangen. Ah dic Kuh wútend auf dic Beamtcn Iossttlrmte, feuerten die Polizisten». Alíes ¡<lar, denkt der gemeine Mann: Nachrichtenstil. Nicht so der Lireraturkenner. Er sieht tiefer. Der Schweizer Romancier Walter Matrhias Diggclmann stieg gleich voIl ms Mctaphorische. Ihm war dic Kuh nicht Kuh, sondern eme paarhufige Chiffre f’úr dic geschundcnc Kreatur an sich, cm Sisyphos mit Futer sozusagen. Der Autor muBte demnach Moralisr und Satiriker sein. Fin apokrypher Bólí? — Professor Wapnewski pládierte eher flir~<Kuh-Groteske»: er ahnte «groteske Phantasic», «skurrile Komik>~, bemángelte jcdoch. dM3 sich dic «speziflsche Iziandschrift cines individue[lcn Au[ors mcht sptiren» lasse. Fin Frtihwerk Kafkas also? Roland H. Wiegcnstcin kam cndlich der Kuh mit Stil bei. Mit einem «Set von Fcrtigteilen» geht hier virtuos cm experimenteller Dicliter um, dessen Gról3e gerade sein «brillianter Nichtstil» ¡st. Robbc-Grillet im Schlachthof? Em vierter Kcnner las in den Texten cine Parabel auf Polizcieinsiitze in der Bundesrepublik. Doch bevor der lntendant alanniert werden mul3te, wiegelte Wiegenstein ausgcwogcn ab: Verlassen Sic bitte dic «experimentelle Schiene» nicht! Sehen Sic denn nicht, wie «auBcrordentlich preziós» dic Worte modellicrt sind, wie «auBerordentlicb gut ausgewogen» dic Syntax! Um dic «poetischen [mplikationen» auch vo[l auszukostcn, bcschworcn dic litcrarischcn Sisyphosse als Ahnherren des Deutschcn Depeschendicnstes Roda Roda, Qucncnau. Thomas Mann, Alexander Klugc. Wer verlcgt so was? Miar doch: «Suhrkamp»! Als dann dic schnóde Aufldárung kam, ergriff dic eloquenten Tiefdeuter stottemdc Verlegenheit. Digge[mann konnte es immer noch nicht fassen: ~<Ja aber er bat — dic Kuh, dic ist nicht original.» Auch Professor Wapnewski mochte den Kunstanspruch nicht zur Gánze sausen ¡assen. Desbalb konterte er Diggelmann mitícidlos: «Nur dic Kuh ist original!» Der Literaturkritiker ist dazu verdammt, aus Geschricbenem Sinn herauszu[csen, und das tut cr, komme was da wolle. Dabel schont er wcder sich 37 Pevista cia Filología Ale,nana 1999,7:15-60
Manuel Maldonado Alemán El pensamiento sistémico en la teoría literaria... noch andere. Selbst aus Asche schlágt er Funkcn. Nitnmt man nocb dic l-fitze cines Rundfunkstudios als erschwerende Arbeitsbcdingung hinzu: da kann man sich scbon mal wunddrehen itn Kopfc und Kuh auf Kunst buclistabicren. Al leer los mencionados críticos el texto en la situación específicade comu - nicación en laqueles fue presentado, lo conceptúan desde un principio como un texto literario y realizan, actualizando sus conocimientos de literatura, una lec - tura literaria del mismo, para otorgarle, finalmente, un sentido subjetivamente coherente, que en efecto va mucho más allá del sentido «literal» del propio tex - to13. Por esta razón, en la Teoría Empírica de la Literatura ya no se trata de defi - nir lo que es o no literatura, sino de precisar empíricamente los criterios, condi - ciones y circunstancias que mueven a un lector o a un grupo de lectores a aceptar un texto como literario. En definitiva, casos como el expuesto muestran la necesidad de definir la literatura no apartir de los textos, sino desde la con - sideraciónde la mismacomo un modo deinteracción social y de comunicación, trasladando la atención del plano estrictamente textual al nivel de las acciones comunicativas realizadas con un texto. 3.6. La literatura comosistema social De la concepción de comunicación, de literariedad, de texto y de significado expuesta anteriormente, se desprende que el componente básico del fenómeno literario no puede estar constituido por un corpus más o menos amplio de textos literarios; pues los textos no son literarios en sí mismos, sino sólo para los parti - cipantes en la comunicación literaria. Lo que en realidad distingue a la literatura no puede ser simplemente el conjunto de obras y autores que la integran, en cuan - to entidades autónomas e invariables, sino ante todo las acciones comunicativas’4 queen ella se realizan, o sea, el complejo formado por actante-texto-contexto, y la forma de organización de esas acciones, esto es, su configuración como sistema social. Primariamente, la literatura no es un fenómeno textual, sino social. Si bien es cieno que el texto es condición material necesaria y forma el eje de los procesos de comunicación literaria, toda vez que los sujetos de esa comunicación —autor, receptor, intérprete, etc.— se constituyen en cuanto tales gracias al propio texto, la literatura presenta una estructuración mucho Sobre este caso, vid, también lo cxpuesto en Schmidt(l98O: 3O2yss.), Barsch (1991a: 40) y Maldonado Alemán (1994: 285 y ss.) ~A. Earsch diferencia tres tipos de acciones: acciones, interacciones y comun,cac’ones. «Aktiorien bczeicbnen soiche Handiungen, dic a,á das Bigenverbalten des Aktanten zuriickgerechnet werden. Fine Intcraktion wird defxniert als Relation, dic cm Beobachtcr zw¡schen Hand - lungen von Aktanten herstellt: bci Kommunmkation schlielAlich handelt es sich um lntcraktionen, dic Ober Sprache oder andere Zcichensysteme als strukturcllc Kopplung oder kognitive Parallelisierung von Aktanten ni bezcichnet sind» (Barsch, 1992: 3). Revista de Filología Alemana 1999, 7:15-60 38
Manuel Maldonado Alemán El pensamiento sistémico en la teoría literaria... más compleja que la simple suma de obras y autores. En lo esencial, la litera - tura compone un conjunto estructurado de acciones comunicativas de naturale - za sociocultural, interrelacionadas e interdependientes; o sea, la literatura se estructura como un sistema social de comunicación, autorregulado y autoorga - nizado, compuesto por la vinculación recíproca de acciones comunicativas que se articulan como procesos y que dan lugar a fenómenos literarios específi - cos15. La comunicaciónliteraria que se produce en el seno del sistema de la literatura se concibe como un conjunto de accionescomunicativassociales, realizadas intencionalmente bajo determinadas presuposiciones (convencio - nes, normas, valores, etc.) en unasituación específica conla ayuda de un medio de comunicación y conforme auna estrategia concreta. Alas distintas acciones de la comunicación literaria subyace, pues, un sistema de presuposiciones en cuyo marco actúa necesariamente el agente comunicativo en cuestión; un con - cepto que se define como el conjunto de condiciones que los individuos han desarrollado y adquirido en el largo proceso de su socialización, y bajo las cua - les participan en el sistema de la literatura: modelos de realidad, necesidades, motivaciones, intenciones, conocimientos lingilísticos y sobre el mundo, con - venciones sociales y literarias, normas, valores, circunstancias físicas, psíqui - cas, sociales, políticas, económicas y culturales (Schmidt, 1980: 29). En cuanto sistema social complejo, el sistema de la literatura presenta una organización interna y una djferenciación externa frente a otros sistemas, y cumple además una función que no es asumida por ningún otro sistema social. El sistema literario se estructura internamente en cuatro tipos elementales de acciones según las funciones que asuman los participantes comunicativos: pro - ducción, mediación, recepción y transformación (en forma de comentarios, crí - ticas, interpretaciones, traducciones, etc.) de los textos considerados literarios (Schmidt, 1980: 62 y ss., y cap. 5). Se constata que las acciones literarias com - probables empíricamente corresponden a uno o a una combinación de varios de estos dominios parciales, los cuales se derivan de una estabilización específica de las relaciones surgidas entre los elementos del proceso comunicativo. De la interrelación y acoplamiento de esos cuatro tipos básicos de acciones resultan los procesos de comunicación literaria, cuya totalidad constituye el sistema de laliteratura de una sociedad dada en un momento determinado. En este sentido, se puede afirmar que el sistema social de la literatura pre - senta una estructura que está determinada por las relaciones posibles entre los ‘~ Aquí radica precisamente la diferencia fundamental entre el concepto de sistema de la Teoría Empírica de la Literatura y el de la teoría de los sistemas de Luhmann. Pues, para Luhmann, como hemos podido comprobar en los apañados 2.3.2. y 2.3.3., la sociedad es un sistema autopiético que se autorreproduce exc[usivamcnte sobre la base de la comunicación, la cual constituye su eje central y la actividad que la distingue. La acción, en esta concepción, no cs un elemento esencial ni constitutivo del sistema social, dado que eí actante, el ser humano, pertenece al entor - no dcl sistema. Por el contrario, en la Teoría Empírica de la Literátura, el individuo y sus acciones son componentes básicos de cualquier sistema social. 39 Revista de Filología Alemana 1999,7: 15-60
Manuel Maldonado Alemán El pensamiento sistéinico en la teoría litera na... «relevanten» Problemeder eigenen Konzeption» (BarschlRusch/Viehoff(eds.), 1994:15). A este respecto, una de las grandes ventajas que presenta el nuevo enfoque estriba en posibilitar la estricta separación entre la participación en la comuni - cación literaria y la investigación científica de la misma: la participación está supeditada a las macro-convenciones que delimitan el sistema de la literatura; la investigación científica de lacomunicación literaria, por el contrario, está regu - lada por las convenciones específicas que dirigen las actividades propiamente científicas. Por tal motivo quedan excluidas de las actividades científicas clara - mente definidas aquellas operaciones de crítica o interpretación que, al no estar sujetas a normas de cientificidad, son efectuadas bajo criterios subjetivos. Estas operaciones, por cuanto escapan tanto a cualquier iniciativa de control real y efectivo de su desarrollo como a la comprobación intersubjetiva de sus resulta - dos, deben ser consideradas como una manera de participación en el sistema literario. Estas propuestas y consideraciones, fundamentadas en la solidez y en el rigor teóricos y en el reconocimiento de la relevancia práctica de la investiga - ción, han supuesto un manifiesto revulsivo a unos estudios literarios que se encontraban en una situación de crisis, lo que ha permitido abrir nuevas vías de investigación y obtener resultados novedosos. No obstante, pese aestos, a nues - tro juicio, importantes logros, la Teoría Empírica de laLiteratura presenta algu - nos problemas y contradicciones, causados, en gran parte, por su rigidez clasifi - catoria y consideración reductora del fenómeno literario. Ello ha provocado que incluso en su seno se haya manifestado lanecesidad de especificar, desarrollar y modificar en algunos aspectos esta propuesta teórico-literaria (Rusch, 1991: 305-306; 1993b:233yss.;Barsch, 1992: 1-2: 1993a: 144; 1996: l34yss.)’7.La crítica realizada a laTeoría Empírica de la Literatura, en laconcepción desarro - llada por Schmidt, se centra ante todo en tres ámbitos que aquí expondremos brevemente: convenciones literarias, acciones constitutivas del sistema literario y concepto de sistema utilizado. 3.10.1. Convenciones literarias Como ya hemos indicado, la Teoría Empírica de la Literatura establece la convención estética y la convención de polivalencia —en sus versiones «fuerte» y «débil»— como criterios generales de delimitación de las acciones comunica - tivas literarias frente a otras formas de comunicación no literarias, propias de ~‘ Para una crítica y precisión de la Teoría Empírica de la Literatura, además de Ruscb (1991; t993a; 1993b) y Harsch (1992; [993a; 1993b; 1996), vid, también Herdina (1991); Vliet/Velden (1993); Kramaschki (199 1; 1993); Groeben (1994; 1995); Groebcn/Schrcier (1992); Jáger (1994); Oit (1995); Pasternack (1995). Revista de Filología Alemana 1999,7:15-60 46
Manuel Maldonado Alemán El pensamiento sistémico en la teoría literaria... otros sistemas sociales. Dado el carácter hipotético de las convenciones estética y de polivalencia, en los últimos años se vienen realizando numerosas investi - gaciones a fin de precisar teóricamente ambas convenciones y obtener su justi - ficación empírica. Si en lo concerniente a la función que la convención estética desempeña en lacomunicación literaria actual se puede afirmar que se han obte - nido notables resultados’8, no es este el caso, por el contrario, en lo que atañe a la influencia efectiva y específica de laconvención de polivalencia sobre el pro - ceso cognitivo de producción y recepción de textos. Enlo que respecta a la vali - 19 dez empírica de esta convención aún no se han obtenido resultados precisos Sin pretender negar, en términos absolutos, la validez de la convención de polivalencia, Elrud Ibsch realiza una propuesta de modificación de esa con - vención que, a nuestro juicio, ofrece perspectivas prometedoras por su compa - tibilidadexplícita con el principio de constancia de sentido de Hans Hñrmann. Scbmidt define la convención de polivalencia por oposición ala convención de monovalencia. Pero, dado que la polivalencia no es una propiedad de los textos, sino un valor que se atribuye a las obras en caso de que a un mismo texto se le puedan asignar, diacrónica y sincrónicamente, resultados de recepción específi - camente diferentes y relevantes, y teniendo en cuenta que, en la práctica, un mismo lector, al recibir o interpretar el texto, no suele atribuirle múltiples signi - ficados distintos, sino que normalmente establece uno solo, Jbsch recomienda suprimir la versión «fuerte» de laconvención de polivalencia y formular de nue - vo el concepto de polivalencia, definiéndolo como «Akzeptanz verschiedener Monovalenzentscheidungen anderer Leser» (Ibsch, 1988: 335). Pues, en virtud de la necesidad de establecer un sentido coherente, el lector recurre habitual - mente a la convención de monovalencia al construir el significado textual. Por ello, en opinión de Ibsch, «geht <es> also nicht so sehr um die Polyvalenzlei - stung als um Polyvalenztoleranz» (Ibsch, 1988: 335), una tolerancia que el lec - tor no se concede a sí mismo, sino fundamentalmente a otros lectores,lo que se manifiesta en el respeto o consideración que muestra ante las constituciones aje - nas de significado o sentido textual. En consecuencia, habría que diferenciar conceptual y terminológicamente entre la aceptación y la generación de poliva - lencia, una distinción que Schmidt no realiza. En definitiva, Jbsch cuestiona que los receptores actúen en el sistema de la literatura de acuerdo con la versión «fuerte» de la convención de polivalencia, o sea que atribuyan de manera simultánea a un mismo texto sentidos divergentes ‘~ Vid. Hintzenberg/Schmidt/Zobel (1980); Groeben (1982); Viehoff (1982; 1986); Wirrer (1982; 1984); Meutsch (1984; 1987). El propio Schmidt parece reconocer esta situación cuando afirma: «Aul’ der Ebene des norrnalen’ (=ungestórten) Verstehens von fur literariscb gehalteneri und entsprechend konven - tionsspezifisch prozessuierten Texten kónnen wir empirisch nicht ermitteln, ob und wie die Poly - valenz-Konvention sich kognitiv auswirkt» (Meutscb/Schmidt, 1988: 36). Vid. a este respecto Groeben/Schreier (1992). 47 Revista de Filología Alemana 1999,7: 15-60
Manuel Maldonado Alemán Elpensamiento sistémico en la teoría literaria... entre si. A lo sumo, sin excluir un comportamiento monovalente de los partici - pantes comunicativos, acepta de manera teórica la existencia de una versión «débil» de la convención de polivalencia, esto es, laposibilidad de que un mis - mo lector asigne a un texto diversos comunicados en distintas circunstancias temporales y situacionales. La vigencia exclusiva de la versión «fuerte» supon - dría, por otra parte, la aceptación de un reducido número de acciones comuni - cativas como componentes del sistema literario, del que quedarían excluidas la mayoría de las acciones literarias, por cuanto los agentes comunicativos o bien siguen, habitualmente, laconvención de monovalencia, o bien, en determinados casos, la versión «débil» de la convención de polivalencia. 3.10.2. Diferenciación funcional de las acciones del sistema literario La Teoría Empírica de la Literatura clasifica las acciones comunicativas, como hemos podido comprobar, según dos criterios generales: de acuerdo con la vigencia de convenciones literarias, lo que permite diferenciar las acciones literarias de las no literarias; y con arreglo a lasfunciones que asuman los parti - cipantes comunicativos, de donde resultan distintos tipos de acciones. En elcaso de la comunicación literaria se diferencian, merced al segundo criterio, cuatro tiposde acciones: producción, mediación, recepción y transformación. Las rela - ciones posibles entre estos cuatro tipos determinan la estructura del sistema social de la literatura. Por cuanto esta propuesta de la Teoría Empírica de la Literatura sólo admi - te en el sistema de la literatura acciones literarias que adquieren esa condición al regirse por convenciones literarias, excluyendo otras actuaciones que pue - den ser consideradas igualmente constitutivas del sistema literario, Achim Barsch, desde una perspectiva sistémica, constata la necesidad de introducir una ampliación de los cuatro tipos de acciones ya indicados, que distinga fun - cionalmente dentro del sistema social de laliteratura las acciones propiamente literarias de las no literarias. O sea, «<es> ist sinnvoll und notwendig, zwischen I-Iandlungen zu unterscheiden, die aus einem Text einen literarischen machen, und solchen, die daran anschliel3en und die literarisierenden Handlungen logisch voraussetzen und direkt oder indirekt thematisieren» (Barsch, 1996: 143). Para ello, Barsch propone diferenciar, analíticamente, distintos nivelesde acciones: el nivel de las acciones literarias, el de las acciones metaliterarias y el de las acciones meta-metaliterarias (Barsch, 1992: 2; 1993a: 145>; y limitar la aplicación de las convenciones literarias exclusivamente al nivel de las acciones literarias. Los tres niveles señalados serían constructos teóricos que caracterizan las acciones desarrolladas en el sistema social de la literatura en orden a un modo especifico de actuar: literario, metaliterario o meta-metalite - rano. Ello permitiría relacionar en el sistema de la literatura las acciones lite - rarias con las no literarias. Revista de Filología A/emana 1999,7:15-60 48
Manuel Maldonado Alemán El pensamiento sistémico en la teoría literaria... Handiungen unterschiedlichen Typs, n~sn1ich literañsche (im Sinne der Befolgung literarischer Konventionen) und nicht-literarische, kónnen auf diese Weise ‘m Literatursystem selbst einerseits auseinandergehalten, andererseits taiteinander verbunden bzw. aufeinander bezogen werden. Fragen der Selbstorganisation und der Verándewng des Literatursystems tusen sicb so konzeptioneli vid einfacher ibsen ah mit kommunikativen lnterpenetrationsmodellen soziologischer System/Umwelt - Theorien (Barsch, 1993a: 146). El nivel de las acciones literarias abarca todas aquellas acciones que, cum - pliendo una función determinada y habiendo sido realizadas en el marco de un concepto de literatura de acuerdo con las convenciones literarias vigentes, con - ducen, con respecto a unabase de comunicado o texto que ha sido considerado literario, a un comunicado literario20. Son acciones que se efectúan con la litera - tura. En este nivel se delimita específicamente elámbito de lo literario median - te el establecimiento de la diferenciaciónentre literatura y no-literatura. A este ámbito pertenecen no solamente las acciones deproducción y de recepción, sino también aquellas acciones de transformación que tras «transformar» un texto considerado literario conducen de nuevo a un texto literario, como por ejemplo traducciones literarias, parodias, dramatizaciones, etc., e incluso adaptaciones cinematográficas de una obra literaria (Barsch, 1996: 152). La interpretación y crítica, en cambio, no pertenecen, en rigor, a este nivel de acciones propiamen - te literarias. El nivel de las acciones metaliterarias, por su parte, comprende todas las acciones que, en el marco de un concepto específico de literatura y siguiendo convenciones no literarias, se refieren explícita o implícitamente a las acciones literarias y a sus correspondientes comunicados y textos literarios. La diferen - ciación de este nivel resulta necesaria por cuanto aquí se explicitan conceptualmente las presuposiciones y definiciones subyacentes en las acciones literarias desarrolladas en el nivel anterior. En este nivel se da por válida la distinción establecida previamente entre lo literario y lo no-literario, se estabiliza socialmente esa diferenciación y se opera con ella de modo no literario. En este nivel, pues, se puede reflexionar sobre los comunicados literarios sin que obligatoria - mente, acatando las convenciones literarias, se tengan que producir de nuevo comunicados literarios. Interpretaciones, críticas, reseñas, comentarios, etc, son acciones metaliterarias que conducen a un texto que, normalmente, no es const - derado literario. En definitiva, son acciones realizadas sobre la literatura. Bezuge zwisclien Autoren und deten Texten, zwischen Autoren untereinander (‘literarische Wirkung’) oder auch zwischen Texten (‘lntertextualitát, 20 «Literarisches Handein ah soziales Handein setzt bei den Aktanten Literaturbegriffe ita Sinne von Wirklichkeitskonstrukren voraus, d~e in bezug ant’ Texte dic Trcnnung Iiterarisch versus nicht-literarisch einfúhren. Weiterhin gehéren sur ersten Bedingung literarische Konventionen, dic die tlmsetzung dieser Trennung spezifizieren und strukrurieren» (Barsch, 1996: 144). 49 Revisla de Filología Alemana 1999,7:15-60
Manuel Maldonado Alemán Elpensamiento sistémico en la teoría literaria... Gattungsfragen). werden thernatisiert =¿‘.. Privates Buchicihen, -t2uschen, -schenken, hiforrnationssuche ural generelí lnforniationsverhalten (ter Literatur bilden neben Interpretationen, Preisverleihungen, Gespráchen tiber Teste, Autoren oder auch úber Lektúreeifahrungen weitere Beispiele ffir Aktionen, ]<ommunRationen und Interaktionen meta-Iiterarischer Handlung (Barsch, 1993a: 151-152). Por último, el nivel de las acciones meta-metaliterarias incluye las acciones realizadas en el contexto de un concepto de literatura determinado, que se refieren a los dos niveles de actuación anteriores. Estas acciones consideran las posibles implicaciones que se derivan de las acciones de esos dos niveles parael concepto de literatura vigente, por lo que reflexionan sobre la propia concepción de literatura. En este caso se trata, por ejemplo, de manifiestos o programas lite - rarios, opiniones poetológicas, debates entres distintas corrientes poéticas, etc. En suma, en este tercer nivel se intenta fundamentar y justificar la diferen - ciación establecida anteriormente entre literatura y no-literatura, por lo que se configura como un nivel de reflexión acerca de concepciones literarias, realiza - da dentro del mismo sistema literario. Esta reflexión teórica no debe confundirse con investigación científica. La primera se lleva acabo dentro del sistema de laliteratura; lasegunda, en cambio, seriauna actividad propia del sistema social de la ciencia. Eneste sentido, «Literaturwissenschaftlerhaben nichtLiteratur zu definieren, sondem mússen Definitionen vonLiteratur als Teil des wissenschaft - lichen Untersuchungsbereichs betrachten» (Barsch, 1993a: 162). Como factor aglutinante y fundamento común a las distintas acciones, inte - racciones y comunicaciones que se producen en un mismo sistema literario, pre - sente opasado, actúa el concepto de literatura quehan desarrollado los diferen - tes participantes en el sistema, un concepto que regula la actuación literaria dentro del sistema y quedesigna las convenciones, normas, ideas, etc. que aqué - líos establecen y aceptan respecto a la naturaleza, significado y función de la literatura, y en lo concerniente a su relación con la sociedad (Barsch, 1991b: 103). Todo concepto de literatura es, pues, elemento constitutivo, imprescindi - ble y determinante de un sistema literario, e interviene por esa razón como cri - teno de delimitación interno de ese sistema frente a otros sistemas literarios. Asimismo, el concepto de literatura actúa, desde unaperspectiva teórico-litera - ria, como criterio de delimitación externo de las acciones realizadasen el siste - ma de la literatura frente a aquellas acciones desarrolladas en otros sistemas sociales. O sea, «Handeln mit und tiber Literatur unter der Mal3gabe emes Lite - raturbegriffs ist Handeln im Literatursystem, das in ganz unterschiedlichen For - men, Rollen und mit ganz verschiedenen Literaturbegriffen realisiert werden kann» (Barsch, 1996: 158). En consecuencia, la especificación de los límites de un sistema literario ha de ir íntimamente vinculada a la aclaración del concepto de literatura que aél subyace. De aquí se deduce laposibilidadde que en un mis - mo grupo social coexistan diferentes conceptos de literatura y, por consiguien - te, distintos sistemas literarios. En ese caso, esos sistemas literarios constituirían subsistemas del sistema general de la literatura de esa sociedad. El concepto de Revista de Filología Alemana 1999,7:15-60 50
Manuel MaldonadoAlemán El pensamiento sistémico en la teoría literaria... literatura permitiría, en suma, sistematizar laheterogeneidad interna del sistema literario y aclarar la coexistencia de distintas corrientes u opciones. De estas consideraciones, Barsch extrae dos importantes consecuencias. En primer lugar, y contrariamente a lo que afirmaba Schmidt, la diferen - ciación externa e interna del sistema de la literatura ya no debe efectuarse a partir de determinadasconvenciones literarias, sino a raíz de la existencia de un concepto de literatura claro y preciso. «Wird cm solcherLiteraturbegriff in verschiedenen Handlungsrollen und auf den unterschiedlichen Handlungsebe - nen prozessiert, lál3t sich damit ein literarisches Subsystem konstruieren» (Barsch, 1993a: 166). Ello evitaría una importante incoherencia latente en la Teoría Empírica de la Literatura: la concepción expuesta por Schmidt utiliza sistemáticamente las convenciones literarias —la estética y la de polivalen - cia—, a un tiempo, tanto para diferenciar las acciones comunicativas literarias de las no literarias como también para caracterizar las implicaciones que hacen posible precisamente esa diferenciación. O sea, esta propuesta teórica no distingue conceptualmente entre el resultado de la diferenciación y las pre - misas o condiciones que la posibilitan. De este modo, se confunden, al aplicar las convenciones literarias, la distinción entre literatura y no-literatura, o lo que es lo mismo, el concepto de «literatura», y el concepto de literatura que efectivamente conduce a esa delimitación. En segundo lugar, como una segunda consecuencia de sus consideraciones, Barsch estima que las acciones literarias no pueden constituir los componentes del sistema literario, como tampoco las acciones no literarias. Los componen - tes del sistema de la literatura aparecen formados por las normas e ideas que permiten establecer una diferenciación explícita entre literatura y no-literatura, y que además se manifiestan vinculadas a las acciones que de ellas se derivan (1992: 12; 1993a: 156). 3.10.3. Concepto de sistema El concepto de sistema literario es un elemento teórico fundamental en la Teoría Empírica de la Literatura. En el modelo propuesto por Scbmidt, el sistema literario constituye un subsistema social que aparece estructurado internamente en acciones comunicativas de producción, mediación, recepción y transforma - ción, y que externamente se diferencia de otros subsistemas sociales merced ala vigencia de las convenciones estética y de polivalencia. Asimismo, en el marco del sistema global de la sociedad, el sistema de la literatura cumple unasJl¿nc¡o - nes especificas que le son propias: cognitiva, normativa y emotiva. Aesta propuesta subyace, sin embargo, como ya insinuó Barsch, un concep - to restrictivo de sistema que limita los elementos y acciones comunicativas del sistema literario alos cuatro tipos ya señalados, excluyendo un amplio conjunto de fenómenos comunicativos y no comunicativos que se encuentran en relación 51 Revista de Filología Alemana 1999,7:15-60
Manuel Maldonado Alemón El pensamiento sistémico en la teoría literaria... directa(p. ej. causal) con las acciones literarias y queincluso forman su contex - toconstitutivo. «Bereits nichtunmittelbar auf ‘Texte’ bezogene Gespráche z. B. Uber die Persñnlichkeit von Autoren oder líber den Termin einer Lesung oder eme wúnschenswerte Neuerscheinung fallen als nicht-literarische Kommunika - tionshandlungen aus der ETL-Systemik heraus. Ganz alígemein, also nicht nur fúr den Vennittlungsbereich, gilt dies fiir alíe Handlungen <...> ohne direkten Textbezug <...>ó> (Rusch, 1991: 310). En consecuencia, como afirma Gebhard Rusch, «liefert die Empirische Theorie der Literatur eme bruchsttickhafte oder lúckenhafte ‘Reprásentation’ des ingesamt fokussierten, mit literarisehen Pro - zessen verbundenen Geschehens» (Rusch, 1991: 310). Tanto es así que en el propio seno de la Teoría Empírica de la Literatura se ha planteado la necesidad, en especial por Rusch, de fundamentar ese modelo en un concepto amplio de sistema que permita integrar enel sistema de la literatura la totalidad de los hete - rogéneos fenómenos literarios existentes en la sociedad, y no sólo las acciones comunicativas realizadas directamente con un texto considerado literario (Rusch, 1991: 307). Con este fin, Rusch diferencia dos variantes teórico-sisté - micas: la clasificatoria y la holista; y propone fundamentar la Teoría Empírica de laLiteratura en la segunda. La concepción clasíficatoria, propia de la Teoría Empírica de la Literatura en la versión de Schmidt, contempla los sistemas como una organización orde - nada de componentes pertenecientes a una misma clase. En esta perspectiva, se determinan los elementos del sistema en orden a su pertenencia a la dimensión extensional de un mismo concepto, por lo que los límites del sistema son los límites que impone la extensión del concepto elegido. En su propuesta, Schmidt elige, elconcepto de una clase específica de objetos y circunstancias: las accio - nes literarias; de manera que son los elementos de la clase formada por las acciones comunicativas literarias los que constituyen el sistema de la literatura. En este caso, elconcepto elegido para la determinación de los componentes del sistema no es un concepto de sistema propiamente dicho, sino un concepto de clase, esto es, manifiesta una condición eminentemente clasificatoria. Schmidt, en rigor, sólo plantea un concepto de cíasWcación, y no un concepto global de organización sistémica. Y a lo máximo que se puede aspirar con ese concepto clasificatorio es a establecer, siguiendo unos criterios analíticos, un conjunto ordenado de clases de acciones, o sea, unasístemática de clases de acciones lite - rarias de producción, mediación, recepción y transformación, pero no a especi - ficar la organización misma del sistema. En definitiva, la Teoría Empírica de la Literatura, en la propuesta de Schmidt, sólo presenta un modelo de clasificación de acciones literarias, sin que llegue a ofrecer un modelo funcional de la organi - zación misma de laliteratura en la sociedad. Las consecuencias alas que ello da lugar son obvias: «der theoretische Status Ml dessen, was nicht-literarische Kommunikationshandlung ist, <ist> ungeklárt bzw. nur nicht-theoretiscb zu bestimmen <..>., oder aber <wird> als literarisebe Verarbeitung subsummiert» (Rusch, 1991: 310). Rev¿sta de Filología Alemana 1999,7:15-60 52
Manuel MaldonadoAlemán El pensamiento sistémico en la teoría literaria... Tanto es asíque en el modelo propuesto por Schmidtel criterio de delimita - ción del sistema literario —las convenciones estética y de polivalencia— se fija con absoluta independencia de la organización que presentan las acciones con - sideradas integrantes del sistema. O sea, precisamente el factor que otorga la condición de sistema a un conjunto de acciones, esto es, la organización de los elementos de ese conjunto, no se toma en consideración al determinar los lími - tes del propio sistema. Y, ciertamente, aunque lafunción atribuidaa las conven - ciones literarias puede constituir, en el nivel de acciones comunicativas, un fac - tor de ordenación y de regulación, e incluso de diferenciación, esa función y esas convenctones no suministran, en cambio, información estructural alguna que permita determinar qué entidades (individuos, acciones, circunstancias, objetos, etc.) se vinculan e interrelacionan con otras entidades, y las entidades con las que lo hacen. «Em líber die Geltungsbereiche bzw. Geltungsfálle spezifischer Konventionen definiertes Sozialsystem ‘Literatur’ bestimmt den Phánomenbereich also nur teilweise und nur unter einem Aspekt seiner Sozialitát» (Rusch, 1993a: 188; 1994: 22-24). Precisamente son esas interrela - ctones, es decir, la organización específica de las entidades, las que fijan de manera operativa la condición y cantidad de los componentes, y los límites del sistema (Rusch, 1991: 314). La concepción bolista de sistema, en cambio, diferencia estrictamente entre pertenencia al sistema y modo de la pertenencia, y admite, en consecuencia, «eme prinzipielí ojjéne Komponenten-Ontologie» (Rusch, 1991: 322), que per - mite una clara ampliación de los componentes del sistema ya establecidos por Schmidt. Ahora, neben Menschen als wichtigsten <...> Komponenten <...> kónnen auch samtliche Objekte, mit denen sie umgehen, dic sic produzieren, konsutnieren usw. ais Komponenten angesprochen werden <...>. Es gehóren also nicht nur literarische Handiungen dazu, sondern auch Blicher, Manuskripte, Buchhandlungen. Verlage ural elle Menschen, dic im Zusammenhang mit Literatur handein (Rusch, 1991: 322). Literarische Phánomene zeigen sich nun nicht in cineta aiiein aus litererischen Phánomenen zusammengesetzten Teilbcreicb, sondern als Komponenten verschiedener (nicht-autopoietischer) Systemeinheitcn (z. E. Verlage, Schuien, Hochschulen, Kulturadministretion etc.) sowie ohne Einbindung in (jedoch nicht ohne Anbindung en) derartige Systemzusammenhánge (z. E. Ercie Autoren) (Rusch, 1993a: 185). La perspectiva holista, en consecuencia, presenta la significativa ventaja de determinar los componentes del sistema de acuerdo con su interrelación y con - comitancia, y no por su pertenencia a una clase o categoría determinada Ade - más, esta visión holista permite fijar los límites del sistema a partir de la propia organización sistémica. Las actividades, fenómenos y procesos quepueden con - siderarse, desde esta perspectiva, como pertenecientes al ámbito de la literatu - ra son, pues, múltiples y evidencian una naturaleza muy diversa y compleja. 53 Revista de Filología Alemana 1999, 7:15-60
Manuel Maldonado Alemán El pensamiento sistémico en la teoría literaria... Abarcan desde las acciones concretas que realizan en el proceso de comunica - ciónliteraria los autores, receptores, editores, libreros, medios de comunicación de masas, intérpretes, críticos, instituciones educativas, traductores, etc., hasta manifestaciones y fenómenos comunicativos como los de interferencia literaria y cultural, interpretaciones normativas, procesos de institucionalización y cano - nización, normas estéticas, mercado literario, intertextualidad cultural, interde - pendencia mediática, adaptaciones cinematográficas, etc. (Rusch, 1991: 316 y ss.; 1993a: 170 y ss.). En ese caso, la literatura puede ser concebida como un sistema compues - to por elementos y fenómenos ampliamente heterogéneos, vinculados entre sí exclusivamente gracias a su relación directa o indirecta con un concepto de literatura o con unos textos que son considerados literarios (Rusch, 1993a: 170). La literatura, en cuanto conjunto organizado de fenómenos literarios, constituye un ámbito multidimensional en el que intervienen factores cogni - tivos («microfactores» de naturaleza bio-psíquica, propios de la dimensión del individuo), sociales («mesofactores»pertenecientes a un nivel de interac - ción, interindividual e intersubjetivo, como son los factores lingúísticos, políticos, institucionales, etc.) y ecológicos («macrofactores» constituidos por condicionantessociales, económicos,jurídicos, tecnológicos, educativos, geográficos, etc.). Debido a su condición multidimensional, para la descrip - ción y explicación de la literatura no es suficiente «eme auf Texte oder Handlungen oder ein soziales Subsystem unifizierte ‘Literatur’ -Theorie» (Rusch, 1993a: 176). Más bien, su adecuada explicación y análisis exige un proceder igualmente multidimensional que incluya los aspectos cognitivos, sociales y ecológicos. Por cuanto los fenómenos literarios son, en lo esencial, fenómenos sociales, el sistema de la literatura aparece absolutamente integrado en el sistema general de la sociedad y determinado por él, de manera que no debe ser considerado, como piensa Schmidt, como un subsistemarelativamente autónomo del sistema general de la sociedad, autorregulado y organizado de forma autoproductora y autoireferencial. Según Sclímidt, la literatura constituye un sistema autopoiéti - co. o sea, «ein selbstreferentielles, selbstorganisierendes und dadurch autono - misiertes (nicht autonomes!) Sozialsystem» (Schmidt, 1989: 61). Desde la pers - pectiva holista, en cambio, la literatura no es un sistema autopoiético; pues, los fenómenos literarios en su conjunto no constituyen por sí mismos un contexto de interacción autorregulado y autoproductor La literatura «wird weder aus - schlieBlich aus Literatur gemacht. noch wird sie von Literatur selbst hervorge - bracht (Búcher reproduzieren sich nicht)» (Rusch, 1993a: 183). Más bien, la literatura es un dominio vinculado a un modo específico de uso y aplicación de los medios de comunicación lingúisticos, en este caso a un modo estético, cuya existencia, propiedades y características se derivan de unos factores o mecanis - mos cognitivos y sociales y de unos condicionantes ecológicos generales y par - ticulares (Rusch, 1991: 317; 1993a: 190). Revista de Filología Alemana 1999, 7:15-60 54
Manuel Maldonado Alemán El pensamiento sistémico en la teoría literaria... Aus holistischer Perspcktive sind Iiterarische Phiinomene abhángig von bestimmten Ressourcen (z. B. Rohstoffen, Produktcn, Maschinen, lnfrastrukturen, Personal, Know How), von politischen, wirtschat’tiichen und rechtlichen Verh~lmissen und Voraussetzungen (z. B. Bildung und Literelitát, Kauflcraft, Logistik, Markt, Freiheit der Meinungsáuflerung, Rccht und Infonnation etc.). Keine dieser Voraussetzungen ilirer Móglichkeit erzeugt ‘Literatur’ direkt oder ausschiieBlich. tJnd ‘Literatur’ regelt euch nicht selbst, wie sie von poiitischen, wirtschaftlichen oder rechtlichcn Prinzipien betroifen wird. Nicht cinmal iii ásthctischen Fragen waren und sind Kunst und Literatur vólIig autonom; durch fortschreitende Professionalisierung und Kornmerzialisierung sind sic auch heute In je spezifische soziaie Funktionalisierungen eingebunden, die bis auf die Gcstaitungsebene ‘durchschlagcn’ (Rusch, 1993a: i90). Con estas consideraciones, la perspectiva holista supera un concepto restric - tivo de sistema literario que, influenciado por Luhmann, establece como condi - ciones constitutivas del sistema la existencia de unos elementos homogéneos, una estructura interna precisa y diferenciada, y unos límites definidos con el entorno. La nueva concepción introduce un concepto amplio de sistema, que permite admitir como componentes del sistema los contextos de las acciones comunicativas literarias que, siendo relevantes, no presentan una condición propiamente literaria ni comunicativa, y tampoco pertenecen a la categoría específica de acción. Ello implica, en definitiva, una ampliación del concepto de literatura «nach dem Motto ‘Von der Literatur-Kunstwissenschaft zur Lite - ratur-Sozialwissenschaft’ »(Rusch, 1991: 319). REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS AcosrA, L. A., El lector y la obra. Teoría de la recepción literaria. Madrid: Gredos, 1989. — «Fundamentos lingiiístico-comunicarivos del texto literario 1», Revista de Filología Alemana, 2, 13-41, 1994. — «Fundamentos lingiiístico-comunicativos del texto literario II», Revista de Filología Alemana, 3, 11-28, 1995. ANGYAL, A, «A Logic of Systems». En F. E. Emery (cd.), Systems Thinking, (Har - mondsworth 1969), 17-29, 1941. BAASNER, R., Methoden und Modelle der Literaturwissenschaft. Eme Einfñhrung (Ber - lin: Erich Schmidt), 1996. BÁRscH, A., Metrik, Literatur und Sprache. Generative Metrik zwischen Empirischer Literaturwissenschaft und generativer Phonologie (Braunschweig/Wiesbaden: Vie - weg), 1991a. — «‘Populiire Literatur’ als Forschungsproblem ciner empirischen Literaturwissen - schaft». Wirkendes Wort, 1, 101-119, 1991b. — «Handlungsebenen des Literatursystems», SPIEL (Siegener Periodicum zur Internationalen Empirischen Literaturwissenschaftj, 11/1, 1-23, 1992. — «Handlungsebenen, Differenzierung und Einheit des Literatursystems». En S. J. Schmidt (ed.), 144-169, 1993a. 55 Revista de Filología A/emana 1999,7: 15-60