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Hume, Berlin y la búsqueda de un horizonte humano común

Panea Márquez, José Manuel

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Hume, Be lin y la búsqueda de un ho izon e humano común José Panca-Má quez “Pe o la humanidad de ¡n homb e es la humanidad de odos.” 1 ‘Las b mas de ida di ie en. Los ines, los p incipios mo ales. son muchos. Pe o no in ini os: han de es a den o del ho izon e humano.’2 1. In oducción: a p opósi o de un ex o amoso En cie a ocasión, 1. Be lin hacía e e encia a un polémico y amoso ejemplo de Hume: “No es con a io a la azón el p e e i la des ucción del mundo en e o a ene un asguño en mi dedo3”. La alusión áci a a Hume la i o ne, U.. la csíigaeic$n dc los p incipios de a mo al, cd. de (e a do López Sas e, Mad id, Aus al, Espasa-Calpe. 991, Sece. IX, p. 145 (Enqui ies conce níng 1- uman indc < anding ciad conc.e ning ime P incipies o Mo aL. Reimp. de Ved, de 1777, con in od. e indice analí ico de LA. Selby- 3igge. Y’ cd., p. 273. IDesde aho a, ha emos dicha e e encia en e pa én esis]. Be lin. 1-. El i¡sw o cido de ¡a humanidad. ad. de José M’ Ál a ez Flomez. Ba celona. Península. 1992. p. 30. 31 u ne. 1).. T a ado de la na u aleza humanc,, cd. de Félix Duque, Mad id. Teenos. 988, l..ih o II, Pa e J II. Sección II, p. 563 Uesde aho a, ha emos e e encia en e pa én esis a la cd. del lcause de Selby-B¡ggc en la que se apoya la edición deL. Duque] (p. 416). Pe o el ex o sigue así: “No e< con a io a la azón que yo p e ie a mi uina o al con al de e i a el meno su imien o a un indio o a cualquie pe sona o almen e descoiioeida.’’ i a’i.,I 5,, I’YIuw4iu. 3? ¿ an. o XIII 999). , n,. 22. c s. 177—2<5> Se icio dc ’¡,blwacionu’s. i i c sic ad (on>plu cnse Mad id 178 José Panca-Má quez hace Be lin en un ex o que nos pa ece undamen alpa a la comp ensión de su iloso ía mo al, y que quizás me ezca ep oduci ín eg amen e, con iando en que su belleza y ue za exp esi a nos disculpen de su ex ensión: “Si encon amos indi iduos que simplemen e disc epen de los o os espec o a los ines de la ida, que p e ie en la elicidad a la abnegación, o el conoci - mien o a la amis ad, les acep amos como se es humanos semejan es a noso - os, po que su concepción de lo que es un in, los a gumen os que esg imen pa a de ende sus ines, y su compo amien o gene al, en an den o de los limi es de lo que conside amos humano. Pe o si encon amos a alguien que no pueda en ende po qué (po u iliza un ejemplo amoso), no debe ía des - ui el mundo pa a ali ia un dolo en su dedo meñique, o alguien que no e ealmen e que haya nada de malo en condena al inocen e o aiciona a ami - gos o o u a a niños, nos encon amos con que no podemos discu i con gen e así, no an o po que nos bo onee como po que pasamosa conside a - los en cie o modo inhumanos: los llamamos idio as mo ales. A eces los ence amos en manicomios. Es án ue a de las on e as de la humanidad en el mismo g ado en que lo es án las c ia u as que ca ecen de alguna de las ca ac e ís icas ísicas mínimas que con o man a los se es humanos”4. Cuando Be lin llama la a ención sob e es e ex o hace dos cosas. In encionadamen e p o es a con a semejan e posibilidad. Pe o, de paso,y sin p e ende lo5, puede es a dando pie a que nos hagamos una idea simpli ica - 4 Be Lin, 1., EIJ&s e bo eidc,de la humanidad,p. 192. Me ece des aca aquí el P ólogo que a es a ob a hace Sal ado Gine , en el que ace ada y opo unamen e llama la a ención sob e la comú¡i humanidad y elplu alismo en Be lin. <“El us e de la azón. A modo de P ólogo” pp. 5-14). Pa a un desa ollo de es as ‘ on e as’ de la humanidad, elY. P. Badillo O’Fa cll, “Plí alismo, libe ad, decencia. ?.onside aciones en o no a la Filoso ia Poli ica de lsaiah Be lin”, pp. 153-193, así co no E. Ga cía Gui ián, “El plu alismo libe al del. Be lin”, pp. 293- 308, en l3adillo O a elí, P, Boca du C espo, E,, (cdc). Isaiah Be lin. La mi ada cicspie~’ a de la his o ia. Mad id, Teenos, [999. 5 ¡-lay que econoce que Be lin hace un apun e, aunque muy de pasada, que cabe ín e - pie a lo como una de ensa con a la posible acusación a Ilume de i acionalis no, en conc e o cuando econoce su in luencia en llanMan y iacobi. pe o sugi iendo su dis ancia nien o con espec o a ales eo ías. La b e e alusión a la que nos e e imos no pasa de es as pocas lí icas: “Me ocupo de la in luencia de cie as ideas dc Hume, o más bien el uso que hicie on de ellas un g upo de pensado es que, en la mayo pa e dc sus aspec os, echaza on absolu amen e odo aquello en lo que Hume c eyó y sos u o (...). El uso que le die oji a algunos de los esc i os de 1 lume, si él hubie a concebido al posibilidad, casi segu amen e le hubie a asomb ado y. cie - ansen e. ho o izado; la dis ancia mo al e in elec ual en e él y es os i acionalis as alemanes apenas pudo habe sido más g ande. La his o ia de las ideas no ca ece de i onías,” Be lin. 1., Con a ¡a co ien e. Ensayos sob e his o ia de la.~ ideas. México. 1983, FCE ,“llunic y las Hume. Be lin e la búsqueda de un ho izon e 179 do a del pues o de la azón en la é ica de Hume6, así como --sin p e ende lo ampoco-- puede es a sugi iéndonos una isión demasiado es echa de la mo al en Hume y de lo que él espe aba de ella. Pe o si hacemos una lec u a an o del 7)-a ado de la na u aleza humana, como de su ob a p edilec a, la In e.shigaci¿n sob e Los p incipios de la mo al, e emos cómo lo que el comen a io de Be lin pa ece suge i , a sabe , que (según Hume) es amos algo así como inde ensos y pe plejos, que no sab iamos encon a azones pa a a gumen a po qué p e e i la des ucción del mundo an es que un asguño en nues o dedo, en modo alguno es a ibuible a Hume. Somos, incluso, de la opinión de que si leemos a en amen e el Du ado y las In es igaciones, y los compa amos con el pensamien o de Be lin nos da emos cuen a de que ambos pensado es no es aban an lejos, ni en cuan o a la in ención undamen al dc sus esc i os., si pudié amos esumi ía en la lucha con a la in ole ancia y el su imien o humano, ni en cuan o a cómo in en an jus i ica sus p opias posi - ciones eó icas, C eemos que en ambos pensado es, aunque con dis in os ma ices, se pa e de la plena conciencia de la di e sidad de cul u as y pun os de is a en elación al ámbi o mo al7; ambos han desca ado la en ación acionalis a de con e i la mo al en un campo de demos aciones y ce ezas; igualmen e, emos cómo en uno y en o o se desea a la iabilidad de una undamen ación eligiosa o ascenden e de la mo al; a odo lo cual cab ia anadi los es ue zos que an o Hume como Be lin hacen pa a descali ica el pun o de is a de los que niegan las dis inciones mo ales o niegan que pueda a icula se un discu so, una discusión é ica. Del mismo modo, y aun cuando econocen el papel de la cul u a en el desa ollo del ho izon e mo al, an o uen es del an i acionalismo alemán” (PP. 233-260). p. 233. C . ambién Be lín, 1.. El Mago del Noi e. .16. llamann e el o igen del í ac.’¡onahsmo alenzón. Mad id, Teenos. 1997, capí o— I i 5. Hay au o es que, como Smi h, N . K., Time Pimilosopime o! Dc, ic/ Hume. 1 ondon. MacMillan. 1966 119411.0 S oud. B., Hume, London, Rou ledge & Kcgan Paul, 1977, en a- izan el papel de la pasión en dclii me i o de la azón, y o os como .1. L. Mackie. Hume y Mojal 7heo;;’, london. Rou ledge & Kegan Paul, 1980. o en e noso os. Ga cía Roca. .1.. [‘osi i¡isnu, e ¡l,,s ación: la iloso ia dc’ L)a id I-lu,ne. Valencia. Uni e sidad de Valencia. 1981. que, a nues o pa ece , ace adamen e, han is o el ca ác e coope a i o de la elación azón—sen imien o en Hume. ( i> es a p oblemá ica, magis almen e abo dada po Hume en su ex o “Un diálogo”. incluido en su ln csuigac’ión sob e los p incljio.s de la mo al. pp. 202-222 (pp. 324-343). En cuan o a Be lin son muchos los luga es donde de iende el plu alismo como una posición ilo - só ica en en ada an o al uni e salismo como al ela i ismo. C , po ejemplo, lsaiahBe lin en diálogo con Ramin ./ahanbúgloo, ad. de Ma celo Cohen, Mad id. Anaya & Ma io Muchnik, 1993. p , 59-61. 180 José Panca-Má quez uno como o o se a e an a la idea de que hay un suelo común, anclado en nues a compleja ypeculia na u aleza humana, que posibili a la a iculación, aunque sea mínima, de juicios mo ales de ca ác e uni e sal8, y que ep e - sen a una ba e a, un ope o lími e, den o del cual cabe imagina una inago - able a iedad de o mas de ida. Dicho de o o modo, an o Be lin como Hume c een que po el me o hecho de no pode echa mano de una hipó esis ascenden e pa a da cuen a de la mo alidad de las acciones, y aun cuando econozcamos elpapel que la cul u a juega en odo lo que nos concie ne, no po ello ha de embla el suelo bajo nues os pies, o no po ello queda emos inmo ilizados y se emos engullidos po a enas mo edizas. Tan o uno como o o se a e an a un núcleo mínimo, pe o esencial, que ma ca los lími es de lo humano. Más allá de es e limi e las dis inciones en e lo bueno y lo malo se bo an. Pe o an o en uno como en o o, ansg edi es e lími e no es sino ompe un espejo en el cual, si nos mi amos, ya no pod emos econoce nos. 2. Hume y el juicio mo al Nada más ab i la p ime a pa e del lib o 111 dedicado a la mo al, en su T a ado de la na u aleza humana, Hume o ula su Sección 1 asi: “Las dis in - ciones mo ales no se de i an de la azón”. Nega ales dis inciones mo ales es algo inacep able, algo que sólo pueden de ende esa clase de homb es que buscan en las ideas un me o en e enimien o, los dispu an es deshones os, aquellos que discu en po el me o place dc discu i 9. De mane a que nega dis inciones en e bueno y malo, jus o e injus o, po ci a algún ejemplo, no puede hace se hon adamen e. Pe o ello no implica ninguna concesión a los acionalis as que c een que la mo al es un asun o me amen e deduc i o. En una imagen espléndida, Hume nos ecue da cómo nues as eo ias ilosó i - cas, pe ec as, sobe bias, in achables en nues o cua o de es udio, empiezan “Es p obable que la sen encia de ini i a que decla a a los ca ac e es y a las acciones ag adables u odiosas, dignas de elogio o censu ables; es a sen encia que imp ime en ellas la ma ca del hono o de la in amia, la ap obación o la censu a; que con ie e a la mo alidad en un p incipio ac i o y hace de la i ud nues a elicidad y del icio nues a mise ia; es p oba - ble digo que es e juicio de ini i o dependa de algún sen ido in e no o sen imien o que la na u aleza ha hecho uni e sal pa a oda la especie”. In es igación sob e los p incipios de la mo al, sece, 1, p. 35 (pp.I72-173). Tal posibilidad, o ese minimo común que se i á de ho i - zon e o ma eo pa a el plu alismo se conc e a en Be lin en los de echos humanos. C . Isaiah Be lin en diálogo con Ramin Jahanbegloo, p. 6!. 9 C . In es igación sob e los p incipios de la n,o,’al, sece. 1, p. 31 (p. 169). hume. Be lin yla búsqueda de un ho izon e ... 181 a desmo ona se an p on o lo abandonamos~:”Cuando dejamos nues o cua - o de abajo y nos ocupamos en los quehace es no males de la ida, sus con - clusiones pa ecen des anece se, como an asmas noc u nos an e la apa ición de la mañana: nos esul a di icil e ene incluso esa con icción que con an a di icul ad habíamos alcanzado. Es o puede ad e i se con mayo cla idad en el caso de una la ga cadena de azonamien os (...)“ i. Pe o Hume sabe de la impo ancia de los asun os mo ales, que según con esión p opia, le in e esan po encima de odo lo demás po que es á en juego la paz de la sociedad1 Como es sabido, pa a Hume no hay nada p esen e a lamen e que no sean sus pe cepciones, es o es, imp esiones e ideas. La p egun a que se ha á H me es si nues a dis inción en e el icio y la i ud, o cuando juzgamos una acción como censu able, si lo hacemos basándonos en nues as ideas o en nues as imp esiones 2. Pe o hay sis emas que han espondido a es a cues ión, apun a Hume, diciendo que hay una iden idad en e azón y i ud, y que al iden i - dad se man iene en odo homb e, aliendo incluso pa a la Di inidad, de modo que la sola azón se bas a a si misma pa a dis ingui en e el bien y el mal mo al. Po hace un me o apun e his ó ico, aquí Hume es á pensando, en e o os, en el acionalismo de Wollas on 3. Pe o pa a Hume las cosas no son an sencillas como piensa el acionalis - mo. Desde luego que con amos con una base na u al que posibili a el len - guaje de la mo al. en e a las esis escép icas que con ie en a la mo al en me o a i icio14. Pa a Hume si los concep os mo ales ue an nada más que 1>uec do cíe la na uz’alesa /zumc ua, Lib o III. Pa e 1, Sece. 1. pp. 615-616 (p. 455). LI C . ibid.. Lib o III. Pa e, Sece. 1, p. 616 (idem). l2 j’ ibid., Lib o [I , Pa e 1, Sece. 1, p. 617 (p. 456). ‘3 CIV. ibid.. no a de Hume. Lib o III, Pa le 1. Sece. 1, p. 623 (p. 461). Pa a un excelen e desa ollo (leí as ondo in elec ual de Hume. c . Mackie. i. L., op. cii.. el capi ulo II: “Some P edecesso s: Hobbes. Sha 4esbu y, Cla ke. Wnllas on, Mande ille, liu eheson, Bu íe ”. PP. 7- 43. 14 Fn es e espec o nos pa ece in e esan e ae a colación cl a ículo de Shaw, 1)., “Humes Mo al Sen i nen alism” (hume Ñudies, XIX, Numbe 1, 1993, Pp. 31-54> en eí que se hace una in e esan e c í ica a las esis de Ha y S oud (1/zane. London, Rou ledge & Kegan Paul, 1977). Si S oud en híiza la impo ancia del sen imien o en ¡jume, la impo encia de la a/oil. así como la idea de que “nues os juicios mo ales, Como nues os iuícios causales, Son p oyecciones” (S oud, p. 185>, Shaw sos iene una in e p e ación de los sen imien os mo ales co o ala í más que ne a p oyección del suje o. Pa a Shaw, los sen imien os mo ales se ase - ne~a ían a las cualidades secunda ias de Locke, que no son cualidades en el obje o, síno cie - a po encialidad o p opiedad del obje o pa a p o oca cie as pe cepciones en la men e. Así, en el e eno del juicio mo al. las acciones end ían cie as p opiedades suscep ibles de p o oca . con a eglo a las ca ac e ís icas de la na u aleza humana, ap obación o condena. Los juicios 1 82 José Panca-Má quez in en os de una clase in eligen e que p e ende con ola poli icamen e a la es úpida mul i ud; si la mo alidad no con a a con ningún apoyo en nues a na u aleza humana, en onces end iamos que es a pe manen emen e incul - cando y explicando el signi icado de nues os é minos mo ales en una a ea condenada al acaso: se ían inú iles odos nues os es ue zos. Si la mo al ue a me o a i icio de un sagaz in elec o, en onces no sab íamos cómo pod ía eje ce una in luencia en las acciones y pasiones de sus des ina a ios, “se ia inú il que nos omá amos an g andes es ue zos po inculca la: nada se ía más es é il que esa mul i udde eglas y p ecep os de quecon an a abun - dancia es án pe echados los mo alis as” 5. Pe o insis e Hume en que la azón es incapaz de eje ce ninguna in luenciapo si misma. La sola azón es impo en e pa a mo e a la acción16. Insis imos en la incapacidad no de la azón (que juga á su papel de in o mado pa a el sen imien o) sino de la azón a secas pa a inspi a ninguna acción. Dicho de o o modo, po sí misma la azón puede analiza la e dad o la alsedad de un enunciado, si hay o no acue do en e nues as ideas y los hechos, y, además, en una in es igación mo al se á ella la enca gada de ealiza las pesquisas, las i idagaciones y o e - ce odo el ma e ial sob e el que cl sen imien o hab á de dic a su sen encia. De mane a que no es desdeñable pa a 1- u ne el papel de la azón en la elabo - ación de nues os juicios mo ales, po que o ece una aliosa e imp escindi - ble in o mación, sin la cual nues o juicio puede peca de incomple o o de es echo’7. Luego, y a la is a de odos los in o mes eque idos po la azón, es el sen imien o quien die a su sen encia. A hume le pa ece, en onces, “que, pues o que la azón no puede en ningún caso impedi o p oduci inmedia a - men e una acción po condena la o ap oba la, no pod á se el o igen del bien y del mal mo ales, que se ha is o ienen esa in luencia. Las acciones pueden se laudables o censu ables, pe o no azonables o i azonables. Po an o, lau - dable o censu able no es lo mismo que azonable o i azonable” 5. La conclusión de Hume, es, pues cla a: las dis inciones mo ales no des - cansan en la azón. La e dad o la alsedad de una idea se mide, a a és de mo ales no se ian me as p oyecciones subje i as, sino que esul a ian. conjun amen e. de las p opiedades de la acción y deja na u aleza humana (pp. 37-4>). Así pues, a la ho ade o ma se el juicio mo al in e ienen, del lado de la acción, su po encial pa a gene a ag ado a uno mismo, a [os o os, u ilidad a uno mismo y a os o os; del lado de [a na u aleza humana, el sen imien o de humanidad y el p incipio de simpa ía (p. 41). 5T a ado de la na u aleza humana, Lib o III. Pa le>, Seccí, p. 618 (p. 457>. ‘6C . ibid., Lib o III, Pa e 1, Sece. 1, Pp. 618-619 (Pp. 457-458). 7 C , In es igación sob e los p incipios de la mo al, sece. 1, p. 35 <p. 73). I~ Da ado de la na u aleza humana, Lib o III. Pa e 1, Sece. 1, p. 620 (p. 458) Hume. Be lin yla búsqueda de un ho izon e 183 la azón, po la adecuación o inadecuación en e la ideay los hechos. Mas no iene sen ido habla de e dad o alsedad de unapasión o de una acción, que puede se laudable o censu able, pe o no azonable o i azonable 9. La azón es o almen e inac i a, piensa Hume; el sen imien o, en cambio, es quien, ala is a de los in o mes que la azón p opo ciona, se decan a po un cu so de acción u o o. Llega Hume incluso a concede exp esamen e a la azón el papel de guía de la pasión2«, pues no ol idemos su papel de in o mado a, pe o no se á nunca quien de e mine si algo es á bien o mal. En e ec o, la i - ud o el icio no son, pa a Hume, elaciones de hecho que pueda descub i nues o azonamien o2 , pues, po muchas uel as que demos al asun o, no amos a encon a , apoyándonos en elme o análisis acional, el icio y la i - ud. Po ello se opone Hume a esa b malización de la mo al de los aciona - lis as que la con ie en en un asun o demos a i o: “Ha sido una opinión muy ac i amen e p opagada po cie os ilóso os la de que la mo alidad es sus - cep ible de demos ación, y aunque nadie haya sido nunca capaz de da un solo paso en es as demos aciones, sin emba go se da po supues o que esa ciencia puede se lle ada a la misma ce eza que la geome ía o el álgeb a.”22 El ex o es de una impo ancia capi al po que nos pe mi e en ende el blanco de las c í icas humeanas a quienes o o gan a la ia azón ese papel de juez en los p ocesos mo ales. Vi ud y icio no son cues iones de hecho que podamos in e i median e azonamien os o me as demos aciones. Po eso, cuando analizamos, dice Hume, una acción an ep obable como es el asesina o in encionado, si ca ecié amos de co azón, si ié amos se es insensibles, in e - ligencias pu as que egis an sucesos, no pod íamos condena lo po más que nues a azón nos sumínis a a odala in o mación al espec o. Po más uel - las que le demos al asun o, apun a Hume, “lo único que encon a éis se án cie as pasiones, mo i os, oliciones y pensamien os. No exis e ninguna o a cues ión de hecho incluida en es a acción. Mien as os dediquéis a conside - (‘I . idcm ( iclcaí 2<) Quizás sea en es e sen ido en el que quepa in e p e a el céleb e sIc, e pcz.sage 1/bid,, ¡,ib o II. l’a e III. Mccc. II. p .561 (41$>]. en el que Hume elimina lodo posible con Ilie o en e la azOn y la pasión An es al con a io, como se dice en es a o a ci a, la lazon. en an o guía. no hace si no p es a a la pasión sus se icios: ‘‘La azón y el juicio pueden se de hecho cau- sas media as dc una acción, sugi iendo o di igiendo una pasión. pe o no cabe p e ende que un .1 Lucio de es a clase es é acompanado en su e dad o a sedad po la e dad o el icio’. Ibid.. Lib o 1W Pa e]. Mece. 1. p. 624 <p. 462). (I ibid., Lib o III, Pa e Sece. lp. 625 p, 463>. >2 llui<l lib o III. Pa e 1, Mece. 1. p. 626 (icle,n). 184 José Panca-Má quez a el obje o, el icio se os escapa á comple amen e. Nunca pod éis descu - b i lo has a el momen o en que di ijáis la e lexión a ues o p opio pecho y encon éis allí un sen imien o de desap obación que en oso os se le an a con a esa acción. He aquí una cues ión de hecho: pe o es obje o del sen i - mien o, no de la azón. Es á en oso os mismos, no en el obje o. De es a o ma, cuando epudiáis una acción o un ca ác e como iciosos, no que éis deci o a cosa sino que, dada la cons i ución de ues a na u aleza, expe i - men áis una sensación o sen imien o de censu a al con empla los”23. Y es en es e con ex o en el que Hume edac a elcéleb e pasaje is-ough 24, en el que, a nues o pa ece , es a ía p o es ando con a las conclusiones p ecipi adas, con a las deducciones sin explicación alguna que ansi an del mundo del es al del debe, como si la mo al ue a una ue a cues ión de hecho, y, po an o, decidible po la me a azón. Nos pa ece que Hume es á p o es ando con a es a p ecipi ada sinzp icación, eclamando que el puen e en e lo que es, po ejemplo, el asesina o in encionado obje o de an e io análisis, y lo que debe se —nues a epulsa—, no lo es ablece, sin más, la azón, que no hapodido —ni pod á— encon a el icio po ninguna pa e, sino que al conexión es ob a del sen imien o, pe o de un sen imien o, añadi á Hume, que iene un a al con a ien o y ma ea, con a gus os, cos umb es o modas, a sabe , nues o sen i - mien o de humanidad (sen iinen o humani ) que, jun o a o os sen imien - os, como los de la ambición o la i a, ambién o ma pa e de nues a na u a - leza humana, y, más aún, es lacondición de posibilidad misma de la mo aR - dad25. No se puede, pues, ex ae lógicamen e un debe de un es po que la azón no en iende de debe es, sino que es o a lógica laque aquí in e iene, la de Los sen imien os, que en aquellas cues iones que ocan nues a más p o - unda humanidad, po ejemplo, la o u a, ambién son uni e salmen e com - pa idos. No es que haya un abismo en e el mundo del debe y el mundo del es; al abismo sólo exis e pa a la azón, pe o no pa a el sen imien o, quien, a la is a de los in o mes que la azón p esen a sob e el mundo de los hechos (po ejemplo, el asesina o in encionado alque aludíamos, y las ci cuns ancias que odea on al mismo), emi e su sen encia. 23 Jbíd,, Lib o III, Pa e 1, Secc. 1, pp. 632-633 (Pp. 468-469). 24 Es es e un pasaje —ibid.. pp. 633-634 (pp. 469-470)-- que ha susci ado una ex ensa dis - cuslon, de la que el lec o encuen a una e e encia excelen e en Hudson, W.D., La/doso ia mo al conwmpo ánea, Mad id, Alianza Uni e sidad, eimp., 1987, Pp. 237-25!. 25 CIV In es igación sob e los p inc¡pios de la mo al, sección lx, pp. 144-145 (p. 272.). Hume. Be lin yla búsqueda de un ho izon e 185 3. Hume, Be lin y la búsqueda de un ho izon e humano común Pe o en onces se nos plan ea un p oblema. Si la mo al consis e en un asun o de sen imien o, ¿es un e i o io donde sólo cabe la cos umb e, la plu - alidad de e íl u as o el me o cap icho de una moda’? Hume es conscien e de la di e sidad de modos de ida, y no igno a que las cos umb es de los pue - blos, con el paso del iempo, ambién se modi ican. Pe o, del mismo modo, piensa que hay un Lími e pa a es as a iaciones más allá del cual ya no es a - íamos hablando de una sociedad humana, sino de me o beslialismo. Po eso, desde el pun o de is a de la me o azón, al igual que si o mulá amos nues - a p egun a a una so is icada máquina, esul a an indi e en e un asguño en el dedo como el hundimien o del mundo. Pe o al sen imien o no le es indi e - en e. Nues a humanidad se ebela con a el su imien o que ocasiona ía a in inidad de pe sonas la segunda posibilidad. De mane a que a 1- ume no le da igual una acción que o a: sólo es á diciendo que si ca ecié amos de co a- ion, si ca ecié amos de sen imien o, no hab ía modo de condena , apoyándo - nos en la pu a azón, aquella segunda al e na i a. Pa a Hume, los sen imien - os que nos hacen epudia , po ejemplo, la o u a, son uni e sales, además de se innegociables his ó ica y cul u almen e hablando, pues “se hallan a aigados de al o ma en nues a cons i ución y ca ác e que esul a iínpo - sible ex i pa los y des ui los, a menos que la men e humana es é comple a - men e as o nada po en e medad o loeu a.”2 ~ Así, pod iamos añadi noso - os, el elogio de la c ueldad que hace Sade. po ejemplo, en La ji/oso/Ja en e/locado 27, obedece ía, desde el esquema de Hume, bienaljuego de la an - asia li e a ia -a sabiendas que ales ideas no an a pone se en p ác ica—, bien a un me o cinismo - pues en el ondo no se c ee en lo que se dice—, o al ez a los des a íos de una men e ealmen e as o nada. ¿Se íamos capaces de ecaba apoi’o uni e sal no ya pa a losjuegos e ó icos de los pe sonajes, sino pa a las sob ecogedo as escenas en las que se ama y se ejecu a a la mad e de Eugenia? ¿Quién hones amen e puede pensa que nues a epulsa de es as acciones inales es una me a cues ión cul u al y no más bien que iene un apoyo en nues a na u aleza, en nues o peculia modo de sen i y de hace - nos ecep i os al su imien o ajeno, que se ebela con a semejan e b u ali - dad? Hume desde luego no acep a ía que es a epulsa de lac ueldad sea un asun o me amen e cul u al. A Hume no le gus a del odo la exp esión ‘na u - 2<’ l’alado de la na u aleza humana, Lib o III. Pa e 1. Seec. II, p. 64 ) (p. 474.), 2? Sade, Ma quésde, La iloso/ja en el locado . Ba celona, Tksque s. pp. 81-84. 192 José Panca-Má quez insipida que nos pa ezca es a solución, apun a Be lin, en e a las ac i udes aná icas, o en e al duelo, no pa ece habe más al e na i a queinco po a la complejidad al es ue zo común: “No hay salida: debemos decidi cuando decidimos; no se puede e i a a eces co e iesgos mo ales. (.4 Pe o, en úl imo é mino, no es algo quedependa de un juicio pu amen e subje i o (...). Hay, si no alo es uni e sales, si al menos un mínimo sin el que las socieda - des di icilmen e pod ían sob e i i Pocos que ían de ende hoy la escla i - ud o el asesina o i ual o las cáma as de gas nazis o la o u a de se es huma - nos po gus o o po p o echo o incluso po el bien polí ico; <...). Hab á cho - ques sociales y polí icos, cla o; el simple con lic o de los alo es posi i os po sí solo hace quees o sea ine i able. Pe o pueden, c eo, educi se al míni - mo p omo iendo y man eniendo un inquie o equilib io, cons an emen e ame - nazado y que hay que es au a cons an emen e...; solo eso, insis o, cons i u - ye la condición p e ia pa a unas sociedades decen es y un compo amien o mo al acep able, de o o modo nos ex a ia emos sin emedio. ¿Un poco insí - pido di éis? ¿No es de ese ma e ial del que es án hechas las llamadas a la acción de los di igen es inspi ados? Sin emba go, si hay algo de e dad en es e pun o de is a, quizás eso bas e”46. Pe o pa a Be lin. ales acue dos han de da se siemp e den o del ma co de lo humanamen e acep able, o de lo que él llama á ‘decencia’. Pa a Be lín hay un hecho de nues a expe iencia más ecien e que desmien e las p e ensiones de alidez del ela i ismo, del ‘a mi inc gus a X, a i Y, y no hay más que habla ’. La expe ienciadel ho o , que los o ali a ismos han semb ado en es e siglo, y su echazo, son una buena p ueba de que, al ma gen de las o - mas de ida plu ales, hay, al menos en sen ido nega i o, unos limi es in an - queables:” ¿Qué ha b o ado de los holocaus os ecien es? Algo que se ap o - xima a un nue o econocimien o en Occiden e de lo que son alo es uni e - sales i mes quepueden conside a se cons i u i os de los se es humanos en cuan o ales”47. Uni e salismo y plu alismo son, pues, las dos ca as de una misma moneda: hacen en e común con a el ana ismo del mi o de la solu - ción inal, de la solución ideal, así como con a el duelo, al que nos aboca el ela i ismo. La conmoción, en pleno siglo XX, que ha supues o la expe ien - cia del ho o a g an escala, y su condena, hablan, pues, de una humanidad común48 que pe sis e y esis e como as ondo y como lími e nega i o, como 46 Ibid., PP. 36-37. 471b1d., p. 191. ~ “Yo me consag o a se poe a, y ú a se e dugo: ésa es mi elección y és a es b uya, y Muine. Be lín y la búsqueda de un ho izon e 193 ho izon e c í ico. El alan e libe al de Be lín, su c í ica al modelo simplis a, su, pod íamos llama lo así, plu al-uni e salismo ágico le impide busca una de inción posi i a de lo humano, un modelo en el que ence a al hom - b e, conscien e de la plu alidad de o mas de ida. Pe o, al mismo iempo, sabe que hay unos limi es más allá de los cuales, si los aspasamos, ya no podemos habla de una conduc a humanamen e econocible. Igual que habla- ¡nos de una na u aleza humana isica común, iden i icable en odo homb e, con independencia de su aza o cul u a, “hay además cie as p opiedades mo ales que ambién o man pa e p o unda de lo que concebimos como na u aleza humana”4<~. Insis imos en que, pa a Be lin, como pa a Hume, no podemos ence a en una de inición posi i a qué es lo humano (ni da cumplida espues a a qué o ma de ida conc e a plasma ía mejo aquella de inición, pues su comple - jidad y iqueza sob epasan odos los moldes), pe o sí sabemos qué ha de/ado a dc se /o. Y, p ecisamen e, es en es e con ex o en cl que Be lin hace e e - encia al amoso ejemplo de Hume con clque ab íamos es e abajo, e e en - cia que al implica le indi ec amen e, y sin más acla aciones~, no es del odo jus a, aunque hemos de econoce que si la desligamos del pensamien o de Hume, pe o sólo bajo es a condición, me ece nues a plena ap obación, pues en ealidad Be lin es á p o es ando con a lape plejidad en si uaciones lími - es. aun cuando, insis imos, el ecu so al ejemplo de Hume, y en el con ex o en elque lo si úa, bien hubie a me ecidoalguna acla ación po su pa e, pa a no da a en ende que aquél. escandalosamen e, ambién se ía cómplice de ina es úpida indi e encia, cuando, a lo sumo, lo que pod ía deci se en jus i - cia es que pa a Hume la azón po si sola, sin consul a al sen imien o (algo que en la p ác ica y den o de su concepción an opológica pa ece ha o imp obable) no sab ia quép e e i , si un asguño en eldedo o la des ucción no hay no mas obje i as.: de acue do con las cuales puedan g adua se es as elecciones, po las que mi mo al sea supe io o in e io a la 1 uya. Elegimos como elegimos, eso es lo único que puede <leci se; y si es o lle a a choqi e o des ucción, es una ealidad del mundo que hay que acep a lo ni ismo íue se acep a la ley de la g a edad, algo que es inhe en e a las di e sas na u— alezas <le e ul u as o naciones i homb es di e sos, Que es o no es un diagnós ico álido lo ha <lemos adO cla amen e sin i más lejos la sensación de ho o inmensa y gene alizada que han p o oca<lo los excesos del o a li an snlo. El hecho (le esa conmocion mues a que exis e una escala de a lo es <le acucído con la cual i e de hecho la nlayo ia de la human ida<l (y en pa — ic u la de los eu opeos oce den ales), ~ e no me amen e de b ma mecánica o po hábi o sino e’.nno pa e de lo que cii sus momen os de au oconciencia cons i uye la na u aleza esencial del homb e. ld~in. ‘> l’ñl.. p. 192. 194 Ju é Panca-Má quez del mundo, lo mismo que no sab ía p e e i —en el ci ado ejemplo, y que Be lin omi e— si sal a a un indio o la p opia mina50. Po an o, no se a a, en modo alguno, de que pa a Hume es emos con - denados a la pe plejidad sob e qué cu so de acción segui Ocu e más bien que es a pe plejidad es u o de un análisis acional ío, asép ico. Pe o an p on o como consul amos a nues o in e io —algo que i emediablemen e hacemos, dada nues a na u aleza simpá ica—, an p on o como di igimos nues a mi ada a nues os sen imien os de humanidad, la pe plejidad comien - za a des anece se. Hume, como Be lin, sabe que no caben espues as homo - géneas, únicas, a los p oblemas de la ida, pe o, al igual que Be lin, piensa que hay una on e a in anqueable: nues a peculia na u aleza nos imposi - bili a pa a se indi e en es a la elicidad y al su imien o humanos, a menos que padezcamos algún as o no o nos ans o memos en mons uos. Ambos, Hume y Be lin, no c een que la azón sea algo así como un ojo mágico que, a p io i, y sin o o e e en e, dis ingue en e el bien y el mal51. Po supues o que al dis inción exis e pa a ambos, solo que, como hemos is o, no la hace la me a azón. Además, ambos apues an po un mundo plu al, ole an e, di e so, si, pe o digno, es o es, decen e, den o de un ho izon e, de un lími e: la humanidad. En es e sen ido, que emos llama la a ención sob e cómo Be lin quie e es ablece un con as e en e el ideal de sociedad pe ec a, algo inde inible y emendamen e pelig oso, y la idea, nega i a, en el sen ido de exclusión del su imien o, e c., de una sociedad decen e, algo de lo que si cabe habla : “C eo que no hay nada más des uc o de idas humanas que la con icción aná ica sob e la ida pe ec a, aliada al pode polí ico o mili a Nues o siglo p opo ciona e ibles p uebas de es a e dad. C eo en el aba - jo po una sociedad mínimamen e decen e. Si más allá de es o podemos a an - za hacia una ida más ica, an o mejo Pe o es que en muchos países no enemos siquie a un mínimo de decencia”52. A Be lin le cues a abajo de i - ni posi i amen e lo que signi ica decen e pa a él, y 0p a po enma ca la decencia den o del lími e que implica el econocimien o de los de echos humanos: “Si us ed me p egun a po qué c eo en los de echos humanos, puedo deci le que po que es la única o ma decen e —e incluso ole able— de que los humanos i an jun os; y si me p egun a qué signi ica ‘decen e’, puedo deci le que es el único ipo de ida que los humanos deben segui si 50C . T a ado de la na u aleza humana, Lib o II, Pa e III, Sece. III. p. 563 (p. 4l6). 51 J aíah Be lin en diálogo con Ra,niniahanbegloo. pp. 51-53; pp. 142-143, y p. l48. 52 Ibid., p. 70. JJwn¿ Be lin e la búsqueda de un ho izon e 195 no quie en des ui se unos a o os. (...) No me p egun e qué en iendo po decen e. Po decen e en iendo decen e; odos sabemos qué quie e deci ”53 Su plu alismo, pues, iene que se ubicado en su doble c í ica, an o al uni e salismo ap oblemá ico de la adición occiden al, como en e al ideal indi idualis a desbocado del oman icismo. No obs an e. el oman icismo ambién nos b inda un ma e ial ap o echable pa a con igu a ese, pod íamos llama lo así, uni e salismo ágico que a odas luces se hace necesa io de en - de según Be lin, a menos que no que amos ex ae ninguna lección de nues - o e ible pasado y p esen e his ó ico. La in uición básica del oman icismo, según la cual el homb e es á po encima de odo idea! abs ac o, y no puede se sac i icado a él, o dicho de o o modo, la esis kan iana del homb e como in en si mismo se á pa a Be lin el cen o de g a edad pa a ese ma co uni - e sal que la ci ilización ha de es uc u a al obje o de posibili a el desa o - llo y con i encia de dis in as cul u as. Be lin sabe que la a ea no es ácil pe o que las al e na i as a dicha a ea son o la me a imposición de una cul - u a sob e el es o, es deci , una sue e de colonización cul u al, o bien la gue - a de lodos con a odos. Con ealismo y sin au oengaño esc ibe: “El uni - e so no es un ompecabezas~, cuyos agmen os p e endemos o dena , con - encidos de que exis e un o den, y solo uno, de acue do con el cual deben encaja odos. Nos encon amos con alo es en con lic o; cl dogma de que deben concilía se dc algún modo, en algún lugaí; es una me a espe anza pia - dosa: la expe iencia demues a que es also. Tenemos que elegi y al elegi una cosa pe demos o a, al ez i emisiblemen e”54. Be lin sub aya ladi icul ad de nues o e o, pe o c ee que la esponsabi - lidad del in elec ual es iba en sub aya los p oblemas que ci cundan al desa - ío, p oblemas que no po ello lo con ie en en una ¡ne a inalcanzable e inú - il,Y no solo ello: se a a de un desa io inexcusable. Como apun ábamos más a iba. Be lin insis e sob e la necesidad de oma conciencia del ca ác e 6 - gico de oda decisión mo al, así como de la necesidad de alcanza un equili - hilo, po p eca io que sea55, que haga en e al su imien o56. En e ec o, po 53 Ibid., pp. 150—151. ~4 Be lin. 1., El /i s c o cido de la humanidad, p. 190. 55 Pa iendo de la con icción deque la idea de un mundo ideal, ene1 que las soluciones es an a n,onizadas. es imposible concep ualínen e hablando, concluye Be lin. “(...> en onces, quizá lo mejo que uno puede hace es in en a omen a algún ipo de equilib io, necesa ia - men e ines able, en e las di e en es aspi aciones de di e en es g upos de se es humanos (...) y omen a en e ellos el máximo g ado posible de comp ensión y en endimien o, que p obable - men e no llega án nunca a se comple os.” Ibid.. p. 63. La esis del equilib io p eca io o ines able nos pa ece esencial den o de su isión <leí 196 José Panca-Má quez insípida que pueda se , no hay o a al e na i a posible pa a el con lic o que alcanza es e equilib io p eca io, que siemp e demanda áde noso os nues o empeño po man ene lo y cuyos e e en es son la e i ación del su imien o y el omen o de la solida idad en e a él. Es amos an e un aspec o muy in e e - san e del pensamien o de Be lin, an p eocupado po delimi as al menos en sen ido nega i o, los limi es de ese ho izon e que es la humanidad común. Y en es e eje cicio de delimi ación, la e i ación del su imien o, y el omen o de la solida idad juegan un papel esencial: “Pe o si es cie o que no odos los ines humanos úl imos son necesa iamen e compa ibles, quizá solo puede habe opciones no egidas po un p incipio decisi o, algunas de ellas dolo o - sas, an o pa a el agen e como pa a o os. De es o se segui ía que la c eación de una es uc u a social que e i ase, como mínimo, al e na i as mo almen e inadmisibles y omen ase, como máximo, la solida idad ac i a en la pe secu - ción de obje i os comunes, al ez uese lo mejo que pudiesen p e ende alcanza los se es humanos, si no se ep imen así demasiados obje i os humanos igualmen e álidos”57. La expe ienciadel ho o en nues o siglo p esen e, y es o que emos sub aya lo, ha impulsado la conciencia de la necesidad de ea i ma la azón. Pe o no se a a de un e o no a un ideal iejo: nada uel e a su pun o de pa - plu alismo y del ca ác e ágico de oda decisión mo al y polí ica. No hay, pues, o a b ma de abo da el inexcusable con lic o de alo es, siemp e con la mi a pues a en la e i abilidad del su imien o: “¿Cómo elegi en e posibilidades? ¿Qué y cuán o hade sae i ica se a qué? Yo c eo que no hay una espues a cla a. Pe o las colisiones, aunque no pueden e i a se, se pueden sua iza . Las p e ensiones pueden equilib a se, sc puede llega a comp omisos (.4 Deben es a - blece se p io idades, nunca de ini i as y absolu as. La p ime a obligación pública es e i a el su imien o ex emo. Las e oluciones, gue as, asesina os, las medidas ex emas, pueden se necesa ias en si uaciones desespe adas. Pe o la his o ia nos enseña que sus consecuencias pocas eces son las p e is as: no hay ninguna ga an - ía, a eces ni siquie a una p obabilidad lo su icien emen e g ande, de que es os ac os aigan una mejo a. Podemos co e el iesgo de la ac uación d ás ica, en la ida pe sonal o en ¡apolí - ica pública, pe o debemos ene en cuen a siemp e, no ol ida lo nunca, que podemos es a equi ocados, que la segu idad espec o a los e ec os de ales medidas conduce e i ablemen e aun su imien o e i able de os inocen es. Tenemos que es a dispues os, po an o, a hace eso que llamail concesiones mu uas: no mas, alo es, p incipios, deben cede unos an e o os en g ados a iables en si uaciones especi icas. Las soluciones u ili a ias son e óneas a eces, pe o yo sospecho que son bene iciosas con mayo ecuencia. Lo p e e ible es, como no ma gene al, man ene un equilib io p eca io que impida la apa ición de si uaciones desespe adas. de al e na i as insopo ables. Ésa es la p ime a condición pa a una sociedad decen e; (E. Ibid., pp. 35-36. C . ambién, Be lin, 1., lsaiah Be lin en diálogo con Ramin Jahanbegloo. p. 189. 57 Be lin, 1., Cl u e o cido de la humanidad, p. 220. ¡Jume, Be lin e la búsqueda de un ho izone 197 ida, nos dice Be lin. La his o ia siemp e nos da alguna lección de la que ap endemos algo po muy o pes que que amos se . Los holocaus os ecien - es, eiaínos más a iba, y su echazo, nos ace can a “un nue o econoci - mien o en Occiden e de lo que son alo es uni e sales i mes que pueden conside a se cons i u i os de los se es humanos en cuan o ales”58. Pues bien, nos pa ece que el econocimien o be liniano de lanecesidad de acep a unos alo es uni e sales cons i u i os de los se es humanos, apoyado en la expe - iencia his ó ica del su imien o y de su echazo, es, a nues o juicio, un aspec o esencial de su pensamien o que co e el iesgo de ol ida se o eclip - sa se cuando se insis e en su plu alismo. Po ello, que emos insis i en que plu alismo y uni e salismo son un pa indesligables en el esquema ilosó i - co de Be lin. La conmociónque ha p oducido la expe iencia del ho o habla, pues, (lis una humanidad común, de un uni e so de alo es compa idos más allá de oda di e encia cul u al. Es a es, en sín esis, su más p o unda con ic - ción: “¿Qué alo es son és os? ¿Cuál es su condición y po qué debe íamos acep a los? ¿Es posible que, como han sos enido algunos exis encialis as y nihilis as adicales, no exis an alo es humanos y aún menos, alo es eu o - peos? Los homb es se en egan y se comp ome en sin más, sin ningún mo i - yo. Yo me consag o a se poe a, y ú a se e dugo: ésa es mi elección y és a es la uya, y no hay no mas obje i as de acue do con las cuales puedan g a - dua se es as elecciones, po las que mi mo al sea supe io o in e io a la uya. Elegimos como elegimos, eso es lo único que puede deci se; y si es o lle a a choquis y des ucción, es una ealidad del mundo que hay que acep a lo mismo que se acep a la ~eyde la g a edad, algo quees inhe en ea las di e - sas na u alezas dc cul u as o naciones u homb es di e sos. Que es o no es un diagnós ico álido lo ha demos ado cla amen e sin i más lejos la sensación de ho o inmensa y gene alizada que han p o ocado los excesos del o ali a - msmo. El hecho dc esa conmoción mues a que exis e una escala de alo es de acue do con la cual i e de hecho la mayo ía de la humanidad (y en pa - icula de los eu opeos occiden ales), i e no me amen e de o ma mecánica o po hábi o sino como pa e de lo que en sus momen os de au oconciencia cons i uye la na u aleza esencial del homb e”59. No obs an e,que emos sub aya que Be lin no aza unas líneas de ini o - ias. en sen ido posi i o. de qué es humano. Be lin huye de la en ación iden - i icado a que pod ía monopoliza la de inición de nues a humanidad 5 lbid., p. IGl ~‘> ¡den,. 198 José Panca-Má quez común. Sin emba go, no enuncia a ad e i quehay unas on e as más allá de las cuales ya no podemos econoce una acción como humana: hab íamos aspasado los limi es, más allá de los cuales, nues a humanidad se es uma y sólo puede habla se de b u alidad, a bi a iedad, bes ialismo. Pa a Be lin es á muy cla o, pues, que hay una na u aleza isica común iden i icable en odo homb e, con independencia de su aza o cul u a. “Pe o —añade— hay además cie as p opiedades mo ales que ambién o man pa e p o unda de lo que concebimos como na u aleza humana”6<1. En e ec o, la expe iencia y la con - dena his ó ica del su imien o así lo a alan. Y en es e momen o, Be lin nos apo a su e lexión más in e esan e en cla e humanis a. Su esis puede esu - mi se así: hay una plu alidad de ines y de alo es, y es os, además, son inconmensu ables. Aho a bien, es a a iedad y plu alidad de ines y alo es es án suje os a una condición: no pueden aspasa los lími es de la humani - dad. Lo humano no es de inido, no es asumido bajo un de e minado modelo. Pe o sí es conside ado como limi e nega i o, como ho izon e c i ico. No puedo ence a en una de inición, da con enido ijo a qué en iendo po humano, pe o si puedo señala lo que desde luego es inhumano, y es o no es poco. Fomen a la c ueldad, la a bi a iedad, el su imien o, au oexpulsa a al o ma de ida de las on e as de la humanidad, y en es e sen ido la o na mo almen e ilegí ima. Es e azonamien o es el que hace compa ible en l3e lin una concepción plu alis a de los ines y dcl bien, con una concepción de los alo es como obje i os y uni e sales. ¿Cómo discu i con gen e que no e nada malo en aiciona a amigos, o u a aniños o condena al inocen e’? En e ec o, hay un núcleo mo al i enunciable (los de echos humanos) que es condición de posibilidad misma pa a oda o ma de ida que se p ecie de humana. Po ello, esc ibe, “(...) no conocemos ningún ibunal, ninguna au o - idad, que pudiese, a a és de algún p ocedimien o econocido, pe mi i a los homb es p es a also es imonio, o o u a lib emen e, o asesina a o os homb es po place ; no podemos concebi que se modi iquen o se echacen es as no mas o p incipios uni e sales; dicho de o o modo, no los conside a - mos algo que lib emen e hubiésemos decidido acep a noso os, o hubiesen decidido acep a nues os an epasados, sino más bien co no p esupues os del se humano, de i i en un mundo común con o os, de econoce les, y de que nos econozcan, como pe sonas”61. Según imos, admi e Be lin que odo es o implica e oma a la idea an i - 60 Ibid.. p. 192. 6i Idem Ruine. Be lin y la búsqueda de un ho izon e 199 gua del de echo na u al, pe o no ya po azones mne a isicas o eológicas. Se a a an sólo de pe ca a se de que si nues os alo es pueden goza de un sin - ce o econocimien o han de pode se econocibles como humanos, o, dicho de o o modo, no pueden cae den o de la ca ego ía his ó ica de lo inhuma - no: Po an o —añade-, habla de nues os alo es como obje i os y uni e - sales no equi ale a deci que exis a algún código obje i o, que se nos haya impues o desde ue a, que no podamos queb an a po que no lo hicimos noso os; equi ale a deci que no podemos e i a acep a esos p incipios bási - cos po que somos humanos, lo mismo que no podemos e i a (si somos no - males) busca calo en ez de ío, la e dad en ez de la alsedad, que o os nos econozcan po lo que somos en ez de igno a nos o con undi nos”62. Sólo alguien que inge, o se mien e a sí mismo, o ha pe dido po algún mo i - yo su capacidad dc disc iminación mo al puede no econoce es os p incipios básicos, quepo se acep ados desde iempos inmemo iales, podemos consi - de a los no mas é icas uni e sales63. Todas es as conside aciones al ez nos pe mi en conclui que. aunque ni Hume ni He lin nos dicen en qué consis e posi i amen e lo humano (pues ambos echazan ence a al homb e en la camisa de ue za de una de inición. al se conscien es de laplu lalidad de o mas de ida, de las múl iples con - cepciones ace ca disqué sea una ida buena), insis en, sin emba go, en la idea de habla de un lími e, de una on e a más allá de la cual no es posible segui , pues, co no si de un espejo o o se a a a, al con empla nos en nues as acciones, ansg edido es e limi e, ya no pod íamos econoce nos. Dicho de o o modo, no podemos da unade inición de lo humano que haga jus icia a sus múl iples o mas, a las plu ales concepciones del bien, pe o sí sabemos qué ha dejado ya de se lo, qué ha aspasado ya el ho izon e de lo humana - ínen e econocible. Po ello, el céleb e ex o de Be lin, con el que ab íamos es e abajo, en el que, sin ci a le, se hace e e encia al ejemplo de Hume, pod ía, en ealidad, se susc i o po ambos: a p io i, azonando en ío, sin hace más conside aciones. “no es con a io a la azón el p e e i la des uc - ción del mundo en e o a ene un asguño en mi dedo. No es con a io a la azón que yo p e ie a mi uina o al con al de e i a el meno su imien o a un indio o a cualquie pe sona o almen e desconocida”64. Pe o si no azona - 62 lbicL í,. 193. 63 ( i. idem. 6~ T a ado de la nu í, aleza humana, Lib o II. Pa e III, Sece. III, p. 563 (p. 416). Sal o que la pasión es é undada en alsos supues os o se alga de medios insu icien es pa a ealiza 200 José Panee- Má quez mos iamen e, si no a gumen amos en el acio, e indagamos en nues os sen - imien os, y descendemos has a ese núcleo humano común, a sabe , los sen - imien osde humanidad, p esen es en odo homb e65; si, en de ini i a, no pasamos po al o la elicidad y el su imien o ajenos que un cu so de acción inco po a, y lo enemos odo en cuen a pa a no bo a ese lími e que oda acción que me ezca el cali ica i o de humana ha de espe a , ambos pensa - do es es a ían dispues os a asumi que al pe plejidad o indi e encia comien - za a des anece se, pues b o a de lo más hondo, de lo más ín imo de noso os —siemp e, cla o es á, que no padezcamos algún ipo de as o no a ec i o o men al— un since o echazo del dolo , del su imien o humano, y, más aún, end emos el con encimien o de que nues a epulsa e indignación an e la a bi a iedad, la b u alidad y la injus icia no eg esa á, soli a ia, a nues o pecho, sino que, a buen segu o, gana á un uni e sal o muy amplio econoci - mien o, del que hab emos hecho pa icipes al es o de la humanidad. su in, no iene sen ido deci que una pasión es azonable o i azonable [C . ibid, pp. 562-563 (¡bid)]. Po ello pa a Hume no hay con lic o en e la azón y la pasión, po que si la azón des - cub e un engaño, la pasión pie de su in e és po su obje o ¡C n ibid., p. 563 (Pp. 416-411)]. En es e sen ido, e cemos que hay que ene es o muy encuen a pa a en ende adecuadamen e su céleb e sen encia de la azón coma escla a o se ido a de las pasiooes [(i . ibid., p. 561] p. 415), dis anciándonos de la cues ionable lec u a que in e p e a es a elación como una i anía de la pasión, en ez de una in e ac i a coope ación en e ambas, si bien es e dad que en eí e eno del juicio mo al la úl ima palab a, como hemos is o ya, la iene el sen imien o, escu - chados los in o mes de la azón sob e odos los po meno es que odean la acción [C . In es igación sob e los p incipios de la mowl, Apéndice 1, p. 163 (p. 290)]. 65 Y es o es lo que jus i ica, en de ini i a, la in e esan e a i mación de Hume: “Pe o la humanidad de un homb e es la humanidad de odos’, que esume odo su plan eamien o. ¡bid, IX, p. 145 (p. 273).