El análisis lingüístico desde un enfoque pragmático
Abstract
Tras las investigaciones de los últimos años en que han aparecido distintas propuestas pragmáticas, se plantea la necesidad de una metodología única para la Lingüística. En el presente estudio se presenta una propuesta modular de Lingüística Pragmática que sirva de modelo global para toda manifestación discursiva. En ella se integran aspectos intralingüísticos y contextuales, que se influyen mutuamente. La rentabilidad de dicho modelo se demuestra con casos prácticos del nivel palabra, enunciado y texto
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INVESTIGACIONES LINGÜÍSTICAS EN EL SIGLO XXI, 2009, págs. 63-102 EL ANÁLISIS LINGÜÍSTICO DESDE UN ENFOQUE PRAGMÁTICO Ca t a l i n a Fu e n t e s Ro d R í g u e z Universidad de Sevilla. Grupo de Investigación “Argumentación y Persuasión en Lingüística” [email protected] Resumen Tras las investigaciones de los últimos años en que han aparecido distintas propuestas pragmáticas, se plantea la necesidad de una metodología única para la Lingüística. En el presente estudio se presenta una propuesta modular de Lingüística Pragmática que sirva de modelo global para toda manifestación discursiva. En ella se integran aspectos intralingüísticos y contextuales, que se influyen mutuamente. La rentabilidad de dicho modelo se demuestra con casos prácticos del nivel palabra, enunciado y texto. PALABRAS CLAVE: pragmática, lingüística, metodología. Abstract Since the latest researches on pragmatics, we need one methodology for all the linguistics. In this work we present a modular proposal of Pragmatic Linguistics. This will be a global model for every discourse. The formal units interact with both the context and the situation. We show the explanatory ability of this model with instances from the word, sentence and text level. KEY WORDS: pragmatics, linguistics, methodology. 1. La Lingüística pragmática: propuesta de un modelo La investigación pragmática, hasta hace poco, se consideraba externa a la Lingüística. Sin embargo, hoy está integrada en ella y es un tema obligado en todo congreso o estudio. La insuficiencia de las grandes metodologías del s. XX para describir la lengua oral o los niveles marginales de la oración ha llevado a la necesidad de tener en cuenta todos los factores que rodean al objeto lingüístico en su producción. Han proliferado los acercamientos desde diversos aspectos del entorno social, hasta crear una base teórica, un conjunto de conocimientos en los que hay unas constantes, unas ideas básicas que todos comparten. En mi caso, el abordar el estudio de los “enlaces extraoracionales” (como los llamaba Gili Gaya, 1972) me llevó a buscar metodologías que pudieran explicar el funcionamiento más allá de la oración, y, así, utilicé instrumentos provenientes de la Lingüística de la enunciación, la Lingüística del texto, la Teoría de la argumentación
64 el a n á l i s i s l i n g ü í s t i C o d e s d e u n e n F o q u e p R a g m á t i C o o la Pragmática. A partir de ahí, mi acercamiento a los distintos temas gramaticales o discursivos ha tenido en cuenta todos los participantes en el evento comunicativo. Del mismo modo, las investigaciones sobre marcadores, modalidad, funciones o usos discursivos han crecido bastante y llenan nuestro panorama bibliográfico. Ante esto cabe hacer balance y plantearse si ya contamos con una nueva metodología de trabajo. Esta pregunta es difícil de responder, ya que generalmente, aunque se integra lo pragmático, o se acepta, mejor dicho, esto no llega a constituir, sin embargo, un paradigma único, ni una metodología aplicable a todos los fenómenos, por varias razones: a) los estudios son parciales: hay muchos trabajos sobre conectores, elementos modales, lengua oral, pero de manera atomista, sin un modelo integrador b) hay muchos modelos teóricos, también parciales, sin una unidad ni punto en común, ni capacidad explicativa para toda la lengua c) se establece una separación tajante entre gramática y pragmática, entre código y uso. Se analiza como gramatical todo lo que pertenece a la sintaxis oracional, y como pragmático los “valores o comportamientos discursivos”, en suma, el significado contextual. La semántica se aplica generalmente a las lexías y al contenido designativo referencial, y la pragmática se encarga de los valores connotativos, los “efectos de sentido”. Se considera la pragmática, así, por parte de muchísimos autores, como una parcela de la gramática, o como una alternativa a ella. Es frecuente encontrar análisis que tras describir un elemento desde el punto de vista gramatical o sintáctico, pasan a sus “empleos pragmáticos”. O bien oponen funciones gramaticales a discursivas: piensan que hablar del valor que tienen, por ejemplo, unos elementos como cierre en la interacción pertenece a los “usos discursivos o pragmáticos” y no a su gramática. Consideran gramatical lo abstracto, lo oracional, y pragmático lo discursivo: el uso contextual y lo supraoracional. Otros lo consideran una parte del significado, una contrapartida a la semántica. Pero entonces cabría preguntar ¿no hay fonética pragmática ni sintaxis pragmática? ¿Dónde están los valores “discursivos”, corteses, etc de la entonación? ¿Son sólo efectos de sentido? ¿Cómo se integra esto en un diseño científico global? ¿En qué consisten las funciones “discursivas” o “pragmáticas” de los conectores o de los diferentes esquemas sintácticos? Si la gramática termina en la oración, ¿no hay estructura abstracta más allá de ella? ¿Cómo sistematizar los “valores discursivos o pragmáticos”? ¿Son asistemáticos? La pragmática quedaría fuera de la ciencia, en el plano interpretativo, subjetivo, pues. Las incoherencias, como vemos, son muchas, pero ni siquiera se plantean, ya que es más cómodo para el investigador tomar lo pragmático como un añadido, y no variar su perspectiva de trabajo. En el fondo, no se cambia de metodología, no se cambia de enfoque, sólo se añade un apartado más, sin detenerse a pensar en lo que esto supone.
65 Ca t a l i n a Fu e n t e s Ro d R í g u e z Fuera de España, la dinámica es otra, pero no deja de ser atomista. Generalmente consiste en la aplicación de teorías particulares que se presentan como modelos globales. Es decir, se estudia un fenómeno desde la teoría de la pertinencia, la teoría de la argumentación, o la lingüística cognitiva, pero de forma también aislada, sin trascender a la metateoría, y sin plantearse si esos métodos son explicativos de toda la lengua, o tienen una relevancia parcial. Si se analiza, por ejemplo, los usos discursivos de un adverbio o de un morfema nominal como el diminutivo, no se llega a trascender el caso concreto y no se analiza si esto supone que los morfemas tienen que ser estudiados desde su rendimiento modal o argumentativo. O si las clases de palabras deben definirse no sólo en cuanto a su contribución al esquema oracional estándar, sino en sus valores expresivos en los diferentes dominios. Tampoco se plantea si analizar los valores argumentativos de una construcción debe implicar un cambio en nuestra visión del resto de fenómenos lingüísticos. Si estudiamos “efectos pragmáticos” debemos reflexionar sobre qué metodología de trabajo estamos empleando y si esto tiene una trascendencia en el planteamiento global. Sólo autores como Roulet o Adam1 han visto la necesidad de contar con un modelo general, una nueva Lingüística que explique los textos orales y los escritos, los publicitarios junto a políticos, literarios, etc… y todo teniendo en cuenta tanto el código, lo microestructual, como las dimensiones que surgen en la enunciación y que se manifiestan en los niveles superiores a la oración. Como hemos defendido en otros trabajos (Fuentes, 1997, 2000), para nosotros la pragmática es un enfoque, una manera de hacer Lingüística, que se opone al estudio abstracto, aislado del contexto. La Lingüística pragmática es un estudio integral e integrado de los fenómenos lingüísticos en su contexto, contemplando la interacción entre características microestructurales y macroestructurales o dependientes de la situación. Es necesario cambiar la forma de acercarse al estudio lingüístico, y, seamos especialistas en fonética, en semántica o en sintaxis, trabajemos sobre conversaciones o sobre textos escritos, debemos tener en cuenta siempre la necesidad de explicar el uso de los mecanismos lingüísticos, desde su empleo en el contexto comunicativo. Debemos realizar una descripción desde todas las caras que tiene este prisma. No podemos seguir manteniendo la visión plana y lineal que ha dominado hasta ahora la investigación. La realidad es más rica y, por tanto, nuestra investigación, si quiere ser seria y valiosa, debe contemplarlas todas. Es cierto que esto supone un gran esfuerzo, porque resulta difícil descubrir la interrelación entre los fenómenos. Es necesario antes conocer el funcionamiento de todas estas parcelas. Es decir, necesitamos conocer la influencia de la enunciación en el mensaje, de la subjetividad del hablante, de sus fines persuasivos, del nivel de relevancia o pertinencia de una información en el contexto en que se produce, de la adecuación o no al mismo. …Todo esto tiene sus medios de expresión y sus estructuras perfectamente codificadas. Pero este trabajo está por hacer. Necesitamos 1 Cfr. Roulet (1991a y b, 1997, 2000), Adam (1990), y Fuentes (2000).
66 el a n á l i s i s l i n g ü í s t i C o d e s d e u n e n F o q u e p R a g m á t i C o disponer de inventarios de unidades con su descripción pragmafuncional. Al mismo tiempo, tenemos que admitir la riqueza de la información que nos transmiten los mensajes lingüísticos, que no son lineales, ni de una sola cara, sino que están llenos de contenido y de matices, ordenados en una jerarquía de relevancia o predominio. Es decir, nuestra visión del fenómeno lingüístico debe ser multidimensional, como multidimensional es la realidad y la comunicación. Nos olvidamos de la razón de ser de la lengua: es un vehículo de comunicación humana, entre seres temporales sujetos a muchas variaciones. El cambio, pues, es bastante profundo. No se trata de añadir componentes al estudio lingüístico, sino redefinirlo todo: a) Extender el número de unidades hasta el texto. b) Describirlas desde una vertiente paradigmática como inventarios y a la vez por su comportamiento sintagmático, entendiendo esto en el sentido más amplio posible: no solo teniendo en cuenta el cotexto lingüístico, el resto de unidades que comparten la enunciación, sino también el entorno social, histórico, práctico o cultural. c) Analizarlo todo desde la producción, desde la realización concreta, partiendo de una realidad básica: en esa comunicación todos los factores están interrelacionados y todas las informaciones también. Por tanto, la caracterización de una unidad o construcción comprende multitud de aspectos que se potencian mutuamente, algunos de los cuales son más rentables que otros, están en una relación de predominio o preferencia. Por ejemplo, en el enunciado siguiente Obsesionado por ver de nuevo a Tutankamón, Jonet iba constantemente a los jardines de la Casa Dorada con la intención de sorprenderle en un baño furtivo (Crea, T. Moix: El arpista ciego, Barcelona, Planeta, 2002). “obsesionado por ver de nuevo a Tutankamón” es una estructura de participio que modifica a “Jonet”. Funcionalmente actuaría como adyacente de este sustantivo, una construcción que adopta un valor adjetivo, como lo es propiamente el participio. Ahora bien, su disposición entre pausas, con cierto valor explicativo, ha hecho que algunos lo hayan considerado cercano al adjetivo incidental de Lapesa (1975), y a la función incidental de Fernández (1993) y Martínez (1994), una construcción que añade una predicación secundaria. Es decir, tendríamos todo un núcleo predicativo que actuaría con un valor de condicionante causal de lo dicho en la principal: “La razón de ir a los jardines de la Casa Dorada es la obsesión de Jonet”. Esto podría resolverse si admitimos una función de circunstante causal, tal como ha planteado Gutiérrez Ordóñez (1997): una predicación secundaria, en primera posición, entre pausas, que afecta a toda la principal.
67 Ca t a l i n a Fu e n t e s Ro d R í g u e z ¿Implicaría esto dejar de considerarlo una construcción de participio? En absoluto, porque su estructura no impide, por el contrario lo explica, su comportamien- to significativo como predicación causal con respecto al principal. La función de circunstante está en el plano del enunciado, supone una forma de manifestación ostensiva de un complemento, cuya incidencia no afecta sólo al sustantivo sujeto (“Jonet”, en este caso), sino que trasciende a toda la predicación oracional. Para eso el hablante se detiene a marcarlo con una pausa. En este caso el empleo discursivo, la necesidad de indicar funcionamientos que afectan a bloques sintáctico-semán- ticos se concreta en el empleo de estructuras sintácticas periféricas en la oración. La sintaxis y la entonación se ponen al servicio de la intención comunicativa del hablante y los diferentes niveles de inserción. Pasemos ahora a un plano más externo, de intervención del contexto social2, que afecta a la lexicosemántica: Estudiar los insultos, formas fundamentalmente descorteses, como medios de afiliación entre miembros de un grupo social (así la llamada anticortesía de Zimmerman, 2003, cuando los jóvenes los usan como marcas de empatía entre los componentes de la pandilla) no es anular el contenido de interdicción, sólo ponerlo en un segundo plano: “No seas cabrón…” no actúa como una forma de atacar al otro, en una situación interactiva de confianza con los interlocutores, y, además, esto no anula el valor “inadecuado” que lleva asociado. Al contrario, se usa como medio de conexión produciendo una inversión significativa: de lo más extremo en el polo negativo, a lo más extremo en el polo positivo, precisamente por entrar en juego todos estos factores. Consecuencia inmediata de este enfoque es admitir: (1) Que el contexto social puede variar el valor de las unidades estudiadas, ya que el hablante puede atenuar, enfatizar sus valores o realizar una inversión de sus efectos. Todo depende siempre de la intención comunicativa del locutor. (2) Que tenemos que tener en cuenta contenidos diferentes a los considerados hasta ahora. (3) Que en la definición de una unidad intervienen muchos factores, y no todos en el mismo grado de relevancia. Tenemos que tener una visión prototípica de las categorías y realizar una caracterización donde las dimensiones están en una relación de predominio: unas están en un primer plano y otras pertenecen al fondo (López, 1994), a los valores acompañantes o secundarios. Ahora bien, un valor secundario puede ver, como en a), potenciado o invertido su valor por la acción del contexto. Por ello, es fundamental que contemos con un esquema de trabajo, que nos sirva de guía en la investigación. No olvidemos que en este acercamiento pragmático a 2 Este trabajo se inscribe dentro del Proyecto de Excelencia de la Junta de Andalucía (HUM 593) “La violencia verbal y sus consecuencias sociales”.
68 el a n á l i s i s l i n g ü í s t i C o d e s d e u n e n F o q u e p R a g m á t i C o la Lingüística no disponemos de un paradigma de estudios previos, y necesitamos sentar las bases del comportamiento comunicativo, es decir, de lo que es en sí “la lengua en contexto”, para poder definirla desde todos los rincones y poder acceder a la realidad de su funcionamiento. Para ello proponemos un modelo, en línea con lo que otros investigadores, como Adam o Roulet, han propuesto. En todos los intentos se llega a la misma conclusión: en un enfoque global hay que usar una perspectiva modular, donde todos los componentes interactúan, no son compartimentos estancos. Nuestro modelo ha intentado aunar todo lo que nos ha parecido rentable para una lengua como el español y cuyo rendimiento hemos comprobado en la práctica. Queremos decir con esto que hemos llegado a esta propuesta tras muchos años de estudios concretos sobre estructuras extraoracionales, tras la comprobación de su rentabilidad en los estudios parciales. Al mismo tiempo, este modelo actúa de marco de estudio para conseguir en un futuro una descripción pragmática del español, lo que sería una gramática comunicativa. Las distintas parcelas que en él se incluyen actúan como programas de trabajo que nos están exigiendo su desarrollo: ver qué unidades cubren la dimensión argumentativa, la informativa o la modal. En 2000 presentamos este modelo de Lingüística pragmática, que llamamos así porque queremos resaltar que nuestro interés es proporcionar un método de análisis lingüístico, comparable en rigor a cualquier otra metodología, ya sea tradicional, estructural o generativa. La novedad es su perspectiva de estudio: se analiza toda la lengua pero teniendo en cuenta el uso, la producción, y no el mensaje acabado como producto, sin huellas de su realización. Para ello, tras muchas investigaciones que han refrendado su operatividad, hemos partido del contexto natural del estudio lingüístico: el esquema comunicativo. Es ahí donde cobran sentido todos los elementos, la razón de ser de una lengua. Hablante, oyente, contexto histórico, cultural, interconexión entre individuos… cobran relevancia y se manifiestan en cada elección lingüística. Hablante---------------- Mensaje-------------------------------- Oyente Enunciación Microestructura: Fonética Modalidad Semántica Sintaxis Macroestructura: Organización cohesiva Organización polifónica Organización informativa Organización argumentativa Superestructura: organización secuencial Tipo de texto Contexto En este modelo se integran los aspectos más puramente lingüísticos, o considerados tradicionalmente así (la llamada microestructura fonética, sintáctica o semántica), con otros campos que atienden a dimensiones superiores del texto: la
69 Ca t a l i n a Fu e n t e s Ro d R í g u e z superestructura o tipo textual, la organización macroestructural del texto en párrafos, secuencias,… y los aspectos derivados de la organización informativa y argumentativa del mismo. Asimismo, el hablante deja su marca en el enunciado en dos aspectos: el enunciativo (acto de habla) y modal (fuerza ilocutiva). Como vemos, todos los aspectos de la Lingüística textual, la Teoría de la argumentación (Anscombre-Ducrot, 1994), la Teoría de la enunciación (Ducrot, 1984), los actos de habla de Austin (1978) y Searle (1980) y la Teoría de la relevancia de Sperber-Wilson (1986), o la perspectiva etnometodológica, han ido descubriéndonos dimensiones del estudio del texto, que hemos aunado aquí. Solas, nos descubren una parcela del mensaje. Juntas e interactuando, imbricándose, nos hacen ver toda la riqueza del texto y toda la amplitud que el estudio pragmático debe considerar. Esta metodología ha sido aplicada en nuestros trabajos y los de nuestros alumnos, y hemos comprobado su rentabilidad. Por ello queremos exponer su funcionamiento con casos concretos, para, así, poder mostrar claramente sus virtudes analíticas, su potencialidad. Este método nos permite explicar muchos cambios en el discurso. 2. Nivel palabra 2.1. Comenzamos con el nivel más accesible para el análisis, porque en él el objeto de estudio está acotado y es más fácilmente observable. De ahí que sea el más tratado. En este campo ha tenido un gran desarrollo el estudio de los conectores, también llamados “marcadores del discurso”3. Estas unidades han sido descritas teniendo en cuenta sus valores sintácticos, sus “empleos discursivos” o valores procedimentales. Se ha utilizado la teoría gramatical al uso, la teoría de la argumentación o la teoría de la relevancia4. Algunos han trabajado desde una perspectiva enunciativa o argumentativa, pero ninguna de estas aportaciones constituyen un estudio global en el que se haga algo más que unir las características llamadas tradicionalmente gramaticales a los usos discursivos. Es más, ninguno de ellos se ha planteado que una unidad modal o enunciativa, o un conector tenga más valores que los que provienen de esa clasificación. Es decir, si el elemento es modal, se describe desde este punto de vista. Si lo hemos clasificado como enunciativo, explicamos su aportación significativa al ámbito del decir. Si el conector es considerado argumentativo, se analiza su aportación a la estructura argumento-conclusión. Pero no se le añaden características de los otros planos. No se contempla la posibilidad de que un conector tenga, además, un valor modal, o enunciativo, como de hecho ocurre. O si, aparte de marcar la subjetividad o fuerza ilocutiva, un operador funciona en el plano ar- 3 Término inadecuado en nuestra opinión, porque vuelve a crear otro cajón de sastre, y precisamente los estudios pragmáticos intentan abordar todos los comportamientos discursivos que nos permiten diferenciar las unidades y sus diferentes funciones. Cfr. Fuentes (2001). Sobre este tema véase Fuentes (1987, 1993, 1996a y b, 2009a), Martín Zorraquino-Portolés (1999), Martín Zorraquino-Montolío (1998), Portolés (1998), Montolío (2002), entre otros. 4 Vid. las distintas aportaciones recogidas en Martín Zorraquino-Montolío (eds., 1998).
70 el a n á l i s i s l i n g ü í s t i C o d e s d e u n e n F o q u e p R a g m á t i C o gumentativo, o sirve como instrumento de focalización informativa o tematización. Es decir, partimos de una visión plana, lineal, con compartimentos estancos, en pos del rigor. Pero tal rigor no se lleva a efecto, debido a que en el plano discursivo todos los aspectos están interrelacionados, y estas dimensiones son eso: aspectos del comportamiento, que deben verse modularmente. Este es el enfoque que defendemos y que se ha concretado en la metodología que seguimos en nuestro Diccionario de conectores y operadores del español5. Es también su novedad. En él hemos pretendido recoger todas las unidades que actúan supraoracionalmente, ya sea como mecanismos relacionantes de enunciados (conectores) o aquellos elementos que actúan dentro de él marcando argumentación, enunciación, modalidad o información6. Es decir, los operadores de cada uno de los componentes de nuestro modelo pragmático. Significa esto que los módulos presentados disponen de un paradigma en español de unidades y de estructuras, lo que refuerza el diseño. Con esta distinción entre operadores y conectores queremos, además, reafirmar la existencia de funciones sintácticas puramente discursivas, que deben unirse a las tradicionalmente manejadas en la sintaxis oracional. Hemos incluido en el análisis tanto la descripción microestructural, con todos los factores que intervienen y definen sus características sintácticas (posición, movilidad en la oración, distribución, combinación con otros elementos) como entonativas. Y esto se integra con los valores que pueden tener en el plano modal, enunciativo, informativo y argumentativo. Todas las unidades, pertenezcan al campo que sea, pueden desarrollar un comportamiento específico en los demás, ya que estas dimensiones son simultáneas, no excluyentes entre sí. El texto es un entramado complejo con interconexiones constantes. Además, se completa con el tipo de discurso en que aparecen y el nivel de lengua: si son orales, escritos, coloquiales o cultos, o ambos. Todos estos aspectos se influyen mutuamente. Así, descubriremos constantes sintácticas o entonativas que sirven para diferenciar conectores de operadores, o para definir unos operadores frente a otros. Por ejemplo, la posibilidad que tienen los modales de formar enunciado de respuestas o conectar con la oración a través de que, frente a los enunciativos. —¿Se acuerda de Noia? —Claro. Cuando puedo me escapo (Crea, La Voz de Galicia, 15-1-2004). 5 El proyecto “Diccionario de conectores y operadores del español” fue financiado por la DGICyT desde 2002-2005, aunque no se terminó en esas fechas. La parte relativa a conectores y operadores acaba de publicarse (Fuentes, 2009a), y la parte correspondiente a interjecciones (que hace E. Alcaide) saldrá posteriormente. Presentamos avances de los resultados obtenidos en las Jornadas sobre “El análisis del discurso: partículas, modalidad y conexión” de Zaragoza (2005a, e.p.), en el Congreso de la Sociedad Española de Lingüística de 2007, y en el seminario “Gramática, Semántica, Pragmática y Diccionarios”, organizado por al Dra. Garcés en la Univ. Carlos III de Madrid, en octubre de 2008. Parte de sus frutos han ido apareciendo en artículos: puede consultarse Fuentes (2006a y c, 2005a, 2006a, 2007b, 2008). 6 Para la diferencia conector/operador vid Fuentes (2003).
71 Ca t a l i n a Fu e n t e s Ro d R í g u e z Claro se usa como elemento de respuesta confirmativa, solo o acompañado de sí, no. A veces va unido al enunciado o respuesta a través de que: ¿Cómo es eso de que tiene más cuerpo que tú?, queremos saber. Claro que sí, y el asunto es que se mete en mi clóset para resolver cuando no desea ponerse lo suyo (Crea, Vea on Line, 1761, 11-5-2003). Lo encontramos en otros elementos reafirmativos: ¿Les ha divertido vestirse como lo hacían en el siglo XIX? Por supuesto (TP 1963, 11-2003) ¿El uso político que les da SL a las cárceles se fortaleció cuando Montesinos le dio insumos a Guzmán para redactar manifiestos y acceder a publicaciones? — Por supuesto que sí (Crea, La República, 25-11-2004) — ¿Monterroso toma en serio esta conversación y a este interlocutor? — Desde luego (Crea, A. Monterroso: Literatura y vida, Madrid, Alfaguara, 2004) Conocemos bien a Dalí como pintor, y pocos dudan ya de que poseyó un talento envidiable como escritor o como diseñador, pero ¿podemos hablar de él como ‘arquitecto’? Desde luego que sí: el interés de Dalí por la arquitectura no fue ocasional o pasajero, pues perfora toda su carrera, desde algunas acuarelas de 1922 hasta los últimos años de su vida (Crea, El País, Babelia, 24-4-2004). Los elementos enunciativos: francamente, sinceramente, la verdad, … no podrían ir unidos con que. Cierto que podría haber estado más sutil y hablado Sí. Sí, la verdad (Crea, La venganza será terrible, Radio Continental, 11-12-1998). Este, sin embargo, podría aparecer unido con es que: la verdad es que…, en una estructura de enfatización: Técnicamente hablando, la distancia focal de un objetivo es la medida en milímetros desde el centro óptico del conjunto de lentes que la forman a la película (por eso, en términos generales, a más distancia focal más grandes son) aunque esto la verdad es que nos importa bastante poco a la hora de su utilización. (Crea, Aquanet. Revista virtual de buceo, nº 35, 05/2002). Todos los modales confirmativos (claro, por supuesto, desde luego, naturalmente…) establecen un énfasis en la aserción y pueden confirmar algo previo. Al mismo tiempo presuponen la existencia de otros enunciadores7 que comparten lo dicho, 7 Enunciador es el que asume la responsabilidad de lo dicho. Cfr. Ducrot (1984) o Fuentes (1995).
78 el a n á l i s i s l i n g ü í s t i C o d e s d e u n e n F o q u e p R a g m á t i C o de 23 años, murió ayer aplastada por una excavadora del ejército israelí en un campo de refugiados de Gaza, cuando trataba de impedir que los soldados destruyeran su casa (…) Por otra parte, Arafat limitó ayer los poderes del nuevo primer ministro palestino (El País, 17-3-2003). ORIGEN Sintagma nominal con preposición. Se mantiene como complemento circunstancial en otros contextos. COMBINATORIA Se puede combinar con conjunciones: y, pero, porque… POSICIÓN. ENTONACIÓN Aparece como inicial, intercalada o final. Generalmente se antepone, aunque puede aparecer al final, pospuesta.// Aparece entre pausas, formando grupo entonativo independiente. COMPORTAMIENTO EN EL PLANO MODAL Y ENUNCIATIVO Indica una intervención del locutor que altera el plan primigenio del texto, introduciendo algo no planeado en principio: Goza del bienestar social por el que, a su vez, Navarra se coloca en el primer puesto: vivienda, empleo, sanidad, enseñanza. Una posición ideal, por otra parte, para volver la vista con más fuerza a los sectores situados en la cuneta del camino (Diario de Navarra, 11-1-2001). PLANO INFORMATIVO Las informaciones se presentan como no relacionadas, pero importantes o relevantes desde el punto de vista del hablante. PLANO ARGUMENTATIVO Se utiliza para introducir argumentos, o informaciones que pueden cambiar la orientación argumentativa del discurso: Por parte del PSOE, Joaquín Leguina, secretario del área de cultura de la Ejecutiva socialista, dijo que es fácil imaginar’ lo que ocurriría de invertir las circunstancias del caso que, por otra parte, ‘es un episodio bastante significativo y triste –señaló– ya que los niños que hablan castellano lo hacen porque es su lengua materna y reprimir ésta es una barbaridad’ (ABC Electrónico, 8-9-1997). TIPOS DE TEXTO t-tex.// colcu.//or_es.// VARIANTES Por otro lado, de otro lado, de otra parte (Fuentes: 2009a, págs. 274-275).
79 Ca t a l i n a Fu e n t e s Ro d R í g u e z 2.4. En nuestro análisis también hemos encontrado relaciones nuevas. Esta es la ventaja de trabajar sobre corpus, que los elementos considerados nos presentan todas sus funciones, más allá de lo que nuestra conciencia lingüística, siempre limitada, nos dicta. Es el caso de más bien, y otras unidades pertenecientes al plano de la enunciación. Es un elemento que tiene usos como operador y alguno como conector. Su valor enunciativo lo lleva también a lo reformulativo. Es un operador que intenta mostrar una aproximación a la intención formulativa del hablante. Indica, pues, habla aproximativa, no exacta, algo que supone aceptar que la intención comunicativa del hablante no siempre se cumple con éxito, y, además, que no siempre lo que pretende el hablante es expresarse con total precisión. A veces el pensamiento no está bien delimitado, no existe el término adecuado a la noción que se quiere expresar, o contextualmente no es oportuno ser directo. Implica, pues, la intención del hablante, pero también el objetivo argumentativo. Puede llegar a usarse como medio atenuativo en situaciones en que hay que reducir el impacto negativo que un término puede tener en el oyente. Un mecanismo de cortesía, pues. Pero como enunciativo que es, puede derivar al uso reformulativo, en este caso a la corrección. Esta es una constante que hemos descubierto, algo lógico, por otro lado, puesto que pertenecen al mismo ámbito: la enunciación. MÁS BIEN. Operador enunciativo 1. Marca la expresión más adecuada, la más cercana a la intención denominativa del hablante. No es el término preciso, pero sí el más cercano. 2. Puede usarse: a) Como aproximativo: Esto se traduce hoy en que la oposición sigue manteniendo, básicamente, una actitud más bien de barricada, de resistencia, una actitud de protesta pero con muy poca propuesta alternativa (Ultima hora, 12- 11-2004)// Él era bajito, más bien petisón, como su madre (Guambia 453, 27-3-2004). b) Como correctivo, en contraposición a otros, con valor exclusivo. Y en este valor puede combinarse con pero, o sino: “No…Sino más bien”; o “Más bien A que B”: Esta cuarta fase en la obra de Amable Arias —denominada La Quimera por la doctora Carmen Alonso-Pimentel, la principal investigadora de la vida y la obra del pintor leonés— no fue crepuscular sino más bien la etapa de mayor libertad creativa, espíritu lúdico, imaginación y carácter positivo en su evolución como artista (El Diario Vasco, 23-1-2004). c) También puede indicar preferencia. Modifica a un sintagma o palabra. De algún modo estas dos frases resumen el espíritu de todo el diálogo, que acaba (más bien se corta) justamente ahí: en los límites
80 el a n á l i s i s l i n g ü í s t i C o d e s d e u n e n F o q u e p R a g m á t i C o del sentido (El País, Babelia, 22-3-2003)// Quizás de allí que muchos de los pasos que haya dado sean más bien gateos, según esgrime la primera cabeza de la jurisdicción capitalina, Juan Barreto, aunque lo diga con otras palabras (El Universal, 27-12-2004)// Otras grandes haraganes muy conocidos son la mayor parte de nuestros políticos, quienes en lugar de trabajar incansablemente para servir a la sociedad como correspondería a su cargo muy bien remunerado, se dedican más bien a discutir proyectos y acciones que nunca se cumplen honradamente y que benefician más a sus bolsillos que al pueblo que cada día está más pobre (Última hora, 12-11-2004). Corrige algo explícito o implícito. Incluso puede aparecer entre intervenciones o en parentéticos. ORIGEN Sintagma adverbial. COMBINATORIA Puede aparecer con conjunciones: y, o, pero, sino… POSICIÓN. ENTONACIÓN Precede al elemento sobre el que recae.// Se integra en el grupo entonativo del elemento que modifica. COMPORTAMIENTO EN EL PLANO MODAL Y ENUNCIATIVO Marca claramente el acercamiento aproximativo a la intención comunicativa del hablante. Es responsabilidad del locutor. A veces con valor claramente correctivo. Otras, atenúa una aserción rotunda: La sala, más bien el corredor, estuvo llena con público que apreció con entusiasmo las ejecuciones del artista (El Universal, 23-3-2004)// En general los gobiernos asturianos han sido más bien pusilánimes en la materia (La Voz de Asturias, 21-8-2004). PLANO ARGUMENTATIVO Como aproximativo, puede usarse con valor atenuativo, quitándole fuerza a un término que puede resultar una evaluación fuerte, negativa o inadecuada. Actuaría dentro de la cortesía lingüística: —Así que de Carlitos, de Gardel, nada de nada, ¿eh? —Francamente, más bien no (El Diario Vasco, 23-1-2004)// Se considera, que estaría por demás interpretar las diferentes muestras en detalle, siendo más bien importante el recalcar que los diseños dieron muy buenos resultados (Trama. Revista de Arquitectura y Diseño 86, 1-4-2004). TIPOS DE TEXTO t-tex.// colcu.// or_es.//.
81 Ca t a l i n a Fu e n t e s Ro d R í g u e z VARIANTES Tiene el mismo valor de mejor, mejor dicho (Fuentes: 2009a, págs. 207-208). La existencia de este operador constituye la gramaticalización de una relación, que por ello debe ser tenida en cuenta dentro del sistema y trasciende su propio paradigma. Implica la existencia de una enunciación imprecisa, de un tipo de contenido semántico, aproximativo o “borroso”, “vago”, como algunos autores han afirmado (Channell 1985, 1994, Crystal-Davy 1975). Esto supone una nueva visión del significado léxico y de la propia definición del “significar”. Al mismo tiempo, nos lleva a la necesidad de realizar un estudio completo del ámbito de la enunciación y su influencia en el discurso. No sólo la tenemos que tener en cuenta para un tipo de adverbio (Nolke, 1993, 2001, Fernández Bernárdez, 2002, Fernández, 1994, Fuentes, 2004) o ciertas subordinadas (Gutiérrez Ordóñez 1997), sino que afecta a conectores (reformulativos), a una relación sintáctica (aposición) o al significado de los elementos: significado aproximativo. El enunciar de forma aproximada puede permitir al hablante introducir una metáfora (ámbito léxico-semántico), expresar titubeo o inseguridad (disponibilidad léxica, modalidad) o acercarse al oyente de forma atenuada no queriendo invadirlo o imponerse (argumentación-cortesía). Al mismo tiempo lo acerca a la corrección, a la rectificación, a la preferencia entre diversas denominaciones… Y lleva del operador (límite dentro del enunciado) a la conexión entre ellos. En este ámbito se une a la cuantificación, a la cortesía (atenuación) y a la metáfora, un significado no literal, y en cierto modo también aproximado. 2.5. Veamos ahora un operador modal no al uso, que nos va a permitir descubrir cómo los niveles son más dúctiles de lo que una visión estricta ha querido imponer. Dichoso es un adjetivo que, antepuesto al sustantivo, introduce una valoración negativa del hablante. Es un elemento que sin dejar de actuar dentro de un sintagma nominal, por su posición sintáctica, desplaza el valor del elemento de la mera designación (o atribución) a un campo más genérico: la modalidad, la expresión de la subjetividad del hablante, de su emoción, en este caso negativa. Es una muestra del doble funcionamiento de estos elementos, y una llamada de atención para ver la multidimensionalidad que existe en el discurso, donde los elementos a la vez que actúan microestructuralmente dentro de la oración, como adyacentes o modificadores de un sustantivo, tienen una función mucho más elevada, que afecta a todo el enunciado. Por otro lado, asistimos a un desplazamiento significativo desde el contenido semántico designativo al coordenativo11: a la modalidad. Se convierte en un instrumento discursivo, macroestructural. Señala una dimensión general 11 Vid. C. Fuentes (1998 y 2006b).
82 el a n á l i s i s l i n g ü í s t i C o d e s d e u n e n F o q u e p R a g m á t i C o DICHOSO,A. Operador modal 1. Es un modificador que aporta una valoración negativa, una minusvaloración del elemento al que afecta, y cierto valor exclamativo. 2. Aparece generalmente antecediendo a un sustantivo con el que concuerda, e indica que es algo muy conocido y valorado negativamente. El hablante está harto o rechaza lo que implica lo dicho por ese segmento: Por culpa de la dichosa amigdalitis llevaba dos semanas de retraso en la preparación y me costaba recuperar la forma (La Vanguardia, 30-6-1995)// Los estudiantes que entrarán este año por primera vez en las aulas universitarias dicen que la borrachera de la selectividad ha sido demasiado larga, que se han pasado todo el año del COU pensando en cómo aprobar la dichosa prueba (El País digital 515, 30-9-1997). ORIGEN Adjetivo calificativo que funciona como tal sobre todo en posición pospuesta. POSICIÓN. ENTONACIÓN Antecede al sustantivo afectado.// Se integra en su grupo fónico. COMPORTAMIENTO EN EL PLANO MODAL Y ENUNCIATIVO A veces tiene valor polifónico, retomando discursos previos que el hablante valora negativamente. PLANO INFORMATIVO Enfatiza informativamente el elemento afectado. PLANO ARGUMENTATIVO La valoración negativa supone cierta antiorientación del argumento. TIPOS DE TEXTO conv./ colo./ or_es… (Fuentes: 2009a, pág. 109). Lo mismo encontramos en otros elementos como: maldito, puto, famoso… Estas unidades incluso transmiten una información acerca del estado de ánimo del hablante, de sus características psicológicas, o de su registro, excesivamente informal, incluso inadecuado. En “maldito país” adopta valor negativo, y no tiene el contenido de que el país haya sido maldecido, sino que el hablante lo valora negativamente, o que en este momento está enfadado y lo muestra en su habla. El contenido negativo pasa de recaer sobre el objeto país, a indicar la valoración del hablante, o, aún más marginalmente, el estado de ánimo o el estilo de habla de este (puede ser una forma de
83 Ca t a l i n a Fu e n t e s Ro d R í g u e z empatizar con alguien que protesta). Así, en un enunciado como “Es lo que ocurre en este maldito país” no puede ser considerado sin más un enunciado aseverativo modalmente, porque hay una carga modal negativa, una emoción de rechazo o de crítica claramente marcada. Pero ¿cuál es la marca? No hay curva entonativa distinta, sólo el contenido del adjetivo y su posición. Sería una manifestación de la modalidad implícita de Bally (1965). Pero ¿esto ya es modalidad o no? En estos casos es la simple posición de un elemento la que hace que adopte una función diferente y pase del plano oracional al argumentativo. Igualmente en: Es un simple ayudante/ Es un ayudante simple. Antepuesto, simple supone que el ser ayudante se sitúa en un nivel argumentativo como insuficiente. Incluso lo acompaña de una valoración modal negativa. En “es un auténtico fiasco”, auténtico enfatiza el contenido de fiasco. Es un operador informativo. La posición del adjetivo, como demostramos en Fuentes (2006b) implica la desviación hacia las coordenadas discursivas: modalidad, enunciación, argumentación o información. La expresión de todas estas relaciones discursivas exige muchas veces la creación de nuevas expresiones, que con el tiempo se lexicalizan y aparecen fosilizadas con el valor de la operación discursiva que realizan. Podemos llegar a tener estructuras que se gramaticalizan y que parten de un sintagma para actuar como meros operadores, en este caso argumentativos: Para colmo, ha llegado tarde. Para colmo sitúa lo dicho en un punto de la escala muy elevado y considerado excesivo por parte del hablante. Este afirma que llegar tarde es algo que supera lo que puede soportar. Es inadecuado, por lo tanto añade una valoración negativa, y una posición escalar elevada. Es excesivo argumentativamente. También construcciones como en otro orden de cosas, en ese sentido, o lo que es lo mismo, que van acercándose al empleo como conector. Todos estos elementos nos muestran cómo es posible integrar lo más puramente sintáctico con aspectos venidos del entorno: hablante, oyente, intención, tipo de texto, fin del mismo, argumentación. Asimismo, distinguimos el valor básico de la unidad y sus desplazamientos contextuales. Esto suele ir acompañado de diferencias sintácticas o entonativas: cambios de posición, aislamiento en grupo fónico, etc. Al mismo tiempo vemos cómo la argumentación y la información se unen a otras manifestaciones del hablante: la enunciación o la modalidad. El hablante se muestra en su discurso y adapta las unidades del sistema a sus objetivos comunicativos, a su intención, provocando desplazamientos, creando elementos nuevos, que, si no se describen según estas claves, difícilmente pueden ser explicados.
84 el a n á l i s i s l i n g ü í s t i C o d e s d e u n e n F o q u e p R a g m á t i C o 3. Nivel sintagma o relaciones sintácticas 3.1. La trascendencia de hacer una Lingüística pragmática que dé entrada al contexto comunicativo, formalizado en las diversas estructuras o módulos avanzados, no se limita a la descripción del paradigma de unidades específicas de cada plano. No termina en un inventario de operadores modales, enunciativos, argumentativos o informativos. Ni siquiera en comprobar que en ellos se da una interrelación entre las informaciones provenientes de cada plano. Trasciende al nivel del sintagma y a la descripción de la sintaxis del enunciado. De esta manera debemos superar el marco oracional y darle cabida a otras funciones que ocupan la periferia, que modifican a toda la oración y que extienden la sintaxis en otra dirección. Ya Gutiérrez Ordóñez se acercó a algunos de ellos en un artículo básico: “La determinación de los niveles oracionales” (1997). Nosotros los estudiamos en Fuentes (2005b y 2007a)12. Con ello nos situamos “beyond the sentence”, algo normal en otros gramáticos no españoles13. Al realizar el estudio sintáctico desde una perspectiva pragmática descubrimos que la lengua dispone de funciones correspondientes a cada plano macroestructural: enunciación, modalidad, información y argumentación. Cada uno de ellos se expresa mediante estructuras sintácticas que suelen aprovechar el margen izquierdo oracional, el inicio de la oración, colocándose entre pausas. La posición y la curva entonativa van a ser los manifestadores de este cambio sintáctico. La pausa cobra relieve como discriminador de funciones que hasta ahora no habían tenido cabida en la gramática. Los estudios gramaticales ya han aceptado la existencia de adverbios de enunciación y de modalidad, como manifestaciones de estos niveles marginales. Es algo que no resulta traumático para el sistema, dado que el adverbio es la categoría menos estudiada tradicionalmente, donde había ido a parar todo aquello que no desempeña una de las funciones básicas verbales. De igual modo, en los estudios sobre las oraciones subordinadas, empiezan a aparecer referencias a la enunciación. Así Lapesa (1978) sobre las causales de dicto, Santos Río (2000), o Gutiérrez Ordóñez (1997, 1998 y 2000), pero esto se aplica a muchas otras14. Kovacci (1992) recoge en su libro muchas subordinadas que actúan como “modificadores de modalidad”: causales, concesivas, condicionales o finales. Por nuestra parte, hemos aplicado el modelo de manera rigurosa, y hemos encontrado la visualización sintáctica de estas dimensiones, creando todo un elenco de “complementos periféricos”. En orden de marginalidad, pasaríamos de los cir- 12 El artículo es de 2005 aunque se publicó mucho más tarde, por problemas de edición. 13 Dik (1997) o Givón (1987, 1990). También Kovacci (1992) avanzó aspectos de este ámbito. Lombardi (1994, 1995, 1996, 1997, 2000) se centra en el aspecto informativo de la oración compuesta, Lehman (1988), G. Lakoff (1984), R. Lakoff (1984), Haiman-Thomson (eds. 1988), Tomlin (ed. 1987). 14 Cfr. Narbona (1989) en lo coloquial, y Gutiérrez Ordóñez (2000) y Montolío (1998) para las causales, Montolio (1993,1999) condicionales, Marcovecchio (2002) para las concesivas…Vid. asimismo planteamientos generales en López García (1999 y 1994), Ramón Trives (1979, 1982, 2003), entre otros.
85 Ca t a l i n a Fu e n t e s Ro d R í g u e z cunstantes (Gutiérrez Ordóñez, 1997), los más cercanos al centro oracional, hasta los más externos: los complementos de modalidad o de enunciación. Entre ellos se sitúan los que pertenecen al ámbito de la información, concretamente el complemento tematizado, y la focalización. Esta última utiliza otros mecanismos aparte de la posición: entonación, pronunciación tensa, cambio de orden sintáctico… De esta manera encontramos que estos aspectos ligados al hablante (actitud subjetiva, conciencia del acto de hablar, o bien la disposición de la información de cara al oyente) se manifiestan no sólo en el orden sintáctico, la entonación, … sino que incluso se visualizan y concretan en estructuras sintácticas que actúan como modificadores de lo expresado en toda la oración. Tienen un ámbito de actuación muy amplio. Ello supone la formalización más estricta de estos valores. Los circunstantes son complementos que introducen una dimensión o una circunstancia temporal, local, causal, en la que se enmarca el hecho expresado en la oración. En la siguiente, como escritor es el ámbito en el que recae la pregunta sobre la responsabilidad del receptor: Como escritor, ¿se considera con alguna responsabilidad moral con respecto a la sociedad? (Crea, ABC Electrónico, 17-10-1997). En esta otra aparece una construcción absoluta de participio, estructura marginal que sitúa el marco temporal o causal: Terminado el rodaje, Tato prefirió viajar hacia el Norte por razones particulares (Crea, Film [on line], 06-07-200315). La diferencia con los complementos circunstanciales o aditamentos está en su marginalidad. Afectan a todo lo dicho, sea una oración o varias. Presenta una nueva predicación, y es toda ella la que actúa como marco en el que situar y cobrar relevancia el otro hecho. Ambos circunstantes ocupan la posición antepuesta, pero también la pospuesta con pausa genera una nueva estructura: Sin embargo, nadie espera que Fujimori vuelva a su tierra natal en el futuro cercano... si es que alguna vez lo hace (Crea, El País, 12-07-2001). La oración condicional afecta al hecho de volver, expresado por el verbo. Pero aparece tras una pausa larga. Si lo analizamos sin más como una condicional, no damos cuenta de la intención del hablante. Este ha pretendido decir que nadie espera que Fujimori vuelva inmediatamente, pero después de haber llegado esta 15 “Terminado el rodaje” corresponde a las estructuras con función incidental, siguiendo la terminología usada por Martínez (1994) y Fernández Fernández (1993).
86 el a n á l i s i s l i n g ü í s t i C o d e s d e u n e n F o q u e p R a g m á t i C o información al receptor, se corrige e introduce una restricción: la condicional si es que alguna vez lo hace lo sitúa en un marco hipotético irreal, con lo cual la conclusión a la que llega el oyente es que no va a volver nunca. La primera información pierde relevancia, ya que limitar esa negación de la vuelta a un momento concreto queda sin operatividad al sugerirse la posibilidad de que nunca se realice. Hay dos informaciones que sin la pausa no aparecerían. De nuevo el hablante adquiere dos roles, crea un doble mensaje, enriquece la comunicación, adaptándola, en suma, a su subjetividad, su intención, su inteligencia, sus necesidades. Es una reinterpretación. El hablante vuelve sobre lo dicho e introduce una nueva interpretación que no anula la anterior, sino que se añade a ella16, y cambia la orientación argumentativa de lo dicho. Por otra parte, no carga de responsabilidad al locutor, ya que al plantearse como una posibilidad o condición, el grado de aserción se rebaja, pierde fuerza, y por tanto, responsabilidad del hablante. Si siguiéramos analizándolo como una oración condicional, no podríamos explicar estos matices, ya que las dos posibles interpretaciones serían: si alguna vez lo hace: nadie espera vuelve a su tierra Otra consecuencia inmediata es que no podemos identificar la forma con la función. No toda estructura “si+ oración” es condicional del verbo. Ahora bien, tampoco podemos caer en el análisis que antes criticamos en que se separaba la gramática de la pragmática. Es decir, defender que la estructura “si es que+ oración”, gramaticalmente condicional, tiene como uso pragmático la negación de lo precedente o expresar una duda. Esto significaría que no podemos explicarlo gramaticalmente, sino pragmáticamente. Nosotros no estamos de acuerdo con esa separación. Evidentemente la interpretación que hemos hecho es correcta, pero tiene que trascender a la sintaxis. ¿Gramaticalmente cómo analizamos esta oración? ¿Es una condicional? ¿De quién? ¿Por qué la pausa? ¿Forman un solo enunciado? Estamos ante una relación nueva, que pertenece al plano enunciativo, la reinterpretación, que utiliza como molde sintáctico la posposición, tras pausa. Es un tipo de complemento periférico, o un nuevo enunciado, según los casos. De nuevo eso actúa como argumento que demuestra la existencia de este ámbito, ya que está gramaticalizado en una estructura sintáctica, el plano más abstracto dentro de la lengua. Si a ello añadimos otros factores podemos explicar dicho valor: si: condición no aserción es que: focalización informativa del proceso posición: la condición aparece después, no antes, con lo cual es necesario volver a interpretar el proceso. 16 Lo hemos tratado en Fuentes (2006a).
87 Ca t a l i n a Fu e n t e s Ro d R í g u e z Igualmente, en el campo de la enunciación hay muchas estructuras sintácticas: el adverbio o complemento de enunciación, tal como han apuntado algunos autores (Récanati, 1979; Fernández, 1994; Nolke, 1992, 2001; Nyan, 1998; Fernández Bernárdez, 2002; García Negroni-Tordesillas, 2001; Fuentes, 2004): Con franqueza, creo que jamás has querido a nadie, ni siquiera a Serena (Crea, Salisachs, Mercedes: La gangrena, Planeta, Barcelona, 1976). O la subordinada de la enunciación: Para que lo sepas, aspiro a ordenar la sabiduría del pasado (Crea, T. Moix: El arpista ciego, Barcelona, Planeta, 2002). Con franqueza no es un complemento de creo, sino del verbo decir subyacente a todo enunciado: “Yo digo con franqueza que creo…” Aparece al inicio, con pausas. En el segundo enunciado para que lo sepas es una final de la enunciación. Estas oraciones plantean un problema a la sintaxis, para ver cuál es el nivel de inserción o incidencia. ¿A quién modifican? ¿Son subordinadas? No se trata de esto ahora, son relaciones diferentes. Pertenecen a los complementos periféricos, que envuelven la oración y marcan estos niveles marginales del enunciado, señalando dimensiones o planos diferentes. En este caso, la intervención del hablante como enunciador. Esta intervención, muestra de la actividad del sujeto hablante, tiene también una trascendencia en el plano informativo y argumentativo. Por una parte, sirve como mecanismo enfatizador de la información que sigue, al realizar el hablante esta reflexividad del texto, esta vuelta o mirada sobre el mismo. Y también le proporciona fuerza a la aserción, lo plantea como un argumento en posición elevada en la escala argumentativa. Puede usarse como una final de la enunciación con un valor de imposición. La misma diversidad y polifuncionalidad encontramos en los enunciados que aparecen entre paréntesis. Es este otro esquema sintáctico supraoracional en el que dos enunciados se relacionan interrumpiéndose el uno al otro. ¿Por qué razón? Es otra muestra de una relación enunciativa: el hablante quiere mostrar la no planificación de esta inserción, a la vez que su relevancia: es una información necesaria, que el hablante debe conocer pero que suele ir en otra línea del texto. El hablante se convierte en un doble enunciador: uno que emite un mensaje, y es corregido por un alter ego que abre una línea argumentativa diferente. Generalmente quiere provocar ciertas inferencias que añadan contenidos, a veces antiorientados con lo anterior. Hacen llegar a conclusiones contrarias o cargan de contenido y doble sentido el enunciado. Dice superVázquez que hemos manipulado al Papa. A mí que me registren: no tengo nada contra los Papas (muchos de mis mejores amigos son Papas), pero no me atraen tanto como para andar manipulándolos (Público, 6-5-2009, 8).
94 el a n á l i s i s l i n g ü í s t i C o d e s d e u n e n F o q u e p R a g m á t i C o En este segundo caso, el valor concesivo implica suspender la relevancia de lo anterior, lo que trae consecuencias para la imagen de Rajoy: no le importa el tema de Irak, le da la razón a Zapatero, admite su razonamiento. Pero hay que tener en cuenta factores contextuales externos: que en este debate lo importante era el tiempo. Ambos querían tratar todos los temas. Por ello, Rajoy lo que hace con en cualquier caso es, de nuevo, llevar la conversación al punto que más le interesa: la acusación de mentir. Lo usa como un adversativo. Ahora bien, hay que tener en cuenta que en nuestra conciencia lingüística lo consideramos un concesivo, por lo que podemos deducir una interpretación lesiva para la imagen de Rajoy: él admite la acusación y no le importa, pasa al otro tema. Por tanto, entran en juego los factores situacionales y el tipo de discurso, en el que lo privilegiado es el enfrentamiento y el orientar cada uno la conversación hacia el tema que le resulte más favorecedor. Pero se cruza con el valor codificado de las unidades, que opera (o puede operar) en la mente de los receptores. Por el contrario, en la siguiente publicidad, su efecto es diferente:
95 Ca t a l i n a Fu e n t e s Ro d R í g u e z Tenemos que tener en cuenta que el texto publicitario tiene un fin persuasivo predominante. En este caso conseguir convencer al receptor de que colabore con Amnistía Internacional. Por ello se describe una situación y a partir de ahí se pide la actuación del locutor: firmar la petición y hacerse socio. Es la conclusión que se deriva de lo anterior. Pero como lo que pide el hablante es un beneficio propio y un acto que supone un esfuerzo para ello, intenta convencer al oyente alabando su imagen. Utiliza la cortesía como un mecanismo argumentativo. Y para ello utiliza el movimiento concesivo que introduce en cualquier caso. Tras haber expuesto lo anterior, las peticiones, recoge todo ello y establece una contraargumentación: “hagas o no lo que te pido, te agradezco que estés a nuestro lado”. Admite la posibilidad de no respuesta o no obedecer el mandato. Esto tiene un efecto positivo en el receptor, y quizás sea el argumento más persuasivo. El respeto a la imagen del otro, el tenerlo en cuenta por encima de todo es un arma para conseguir el beneficio. Vemos, pues, cómo el conector concesivo en un texto adopta valor descortés, y en otro cortés. Es decir, el tipo de discurso, la situación comunicativa, social, la intención de los interlocutores actúa como un marco en el que los elementos se dirigen hacia el polo positivo o el polo negativo, hacia el respeto o el ataque a la imagen del otro. Este tema de la cortesía es otra de las grandes líneas de investigación que se han puesto de moda ahora en Pragmática. Generalmente se aborda más desde el plano social pero es necesario, también aquí, la integración entre los aspectos etnográficos, socioculturales y los puramente lingüísticos. No puede obviarse el valor que las unidades llevan, ni el que el contexto o el tipo de discurso le aporta. Ya hemos comprobado en los ejemplos anteriores cómo el tipo de discurso tiene que ser una invariante que tener en cuenta, algo no reseñado generalmente21. Podemos comprobarlo en otro fragmento del primer debate entre Zapatero y Rajoy (25-2-2008), en que se produce un enfrentamiento fuerte. Y veremos cómo lo que es formalmente descortés, se valora como menos fuerte por ser políticos los que hablan, y en un debate, próximo a las elecciones. Factores sociales o situacionales que hacen previsible, esperable el enfrentamiento, y, por tanto, reducen la descortesía. Hay que decir que es un efecto gradual, y que dependen de la interrelación de muchos componentes. Pero que haya determinaciones sociales, culturales, no implica que estos sean los únicos factores determinantes. Z. Quiero hablar de futuro, del esfuerzo que este país tiene que hacer en materia de innovación y en materia de cultura. Mire, señor Rajoy, España sufre un retraso que estamos recuperando en materia de educación y ciencia. El Gobierno ha acompañado a los investigadores, a los creadores. Hace unos días, un conjunto de personas: investigadores, rectores, gente de la cultura, nombres tan representativos como Miquel Barceló, como Serrat, como Sabina, expresaron su apoyo a mi candidatura. Y usted les llamó “untados”. 21 Vid. Fuentes (2009f).
96 el a n á l i s i s l i n g ü í s t i C o d e s d e u n e n F o q u e p R a g m á t i C o R. ¿Cómo? Z. “Untados”. A las personas de la cultura, de la investigación que habían salido apoyado mi candidatura. Señor Rajoy, un país que desprecia a sus profesores, a sus creadores, es un país que vuelve la espalda al futuro. Y un político que incurre en ese desprecio a la gente de la cultura y de la investigación no merece presidir un país. R. Yo defiendo a los creadores, he sido ministro de Cultura, y defiendo a los artistas, pero a lo que no estoy dispuesto es a que me llamen, a diez millones de votantes, “turba de imbéciles” o de estúpidos. Eso no se puede hacer. Yo lo que nunca haría sería agredir a las víctimas del terrorismo como lo ha hecho usted, porque eso sí que son personas indefensas, y no el señor Serrat y todos esos señores que ha citado usted. Z. Yo no he agredido a las víctimas del terrorismo. R. Eso es lo que no haría yo... Z. No, no, señor Rajoy, no se lo acepto. Es una acusación muy grave, yo no he agredido a ninguna víctima del terrorismo. R. ...porque ustedes han estado en campaña constante contra las víctimas del terrorismo. Es igual que usted no me lo acepte, me trae completamente sin cuidado. Z. Pero es que yo no he agredido a ninguna víctima del terrorismo. R. Yo mantengo lo que he dicho: que el señor Zapatero ha agredido a las víctimas del terrorismo. Lo mantengo, que quede claro. Lo que es evidente que yo no puedo aceptarle a una persona que pida el voto para usted que insulte a los demás, porque eso es inaceptable, se llame Serrat, o se llame como se llame. Hay que tener un poco de tolerancia y un poco de respeto a las personas y hay muchas personas que votan al Partido Popular, porque quieren y porque les apetece. Ahora yo tengo que defender a la gente y usted tenía que haber defendido a las personas que fueron insultadas en el acto de los artistas. ¿Por qué no defendió a los insultados? Z. Señor Rajoy, usted vinculó su declaración de “untados” al canon digital intentando hacer demagogia populista y descalificando a gente de la cultura... R. Demagogia, la suya... (Debate Zapatero-Rajoy, 25-2-2008, El País Digital 26-2-2008). El contexto es importante: Comienza con una acusación directa que hace Zapatero: “Y usted los llamó ‘untados’”. A partir de ahí pasa a la generalización, a la impersonalización, medios considerados atenuativos (Briz, 1998) porque desfocalizan el ataque, pasan de estar dirigido a Rajoy, a disfrazarlo en “Un país… un político…”. Rajoy responde a esto con la acusación que los artistas les habían hecho: no estoy dispuesto (…) a que me llamen, a diez millones de votantes, “turba de imbéciles” o de estúpidos. Eso no se puede hacer. Pero luego pasa al ataque directo: Yo lo que nunca haría sería agredir a las víctimas del terrorismo como lo ha hecho usted, esto ya expresamente descortés. El tono es mucho más fuerte. A partir de aquí el enfrentamiento es cuerpo a cuerpo: No se lo acepto/ Es lo que no haría yo. Y ante esa negativa de Zapatero, Rajoy no la tiene en cuenta, y lo dice expresamente: Es igual
97 Ca t a l i n a Fu e n t e s Ro d R í g u e z que usted no me lo acepte, me trae completamente sin cuidado. Yo mantengo lo que he dicho: que el señor Zapatero ha agredido a las víctimas del terrorismo. Lo mantengo, que quede claro. O al final: Demagogia, la suya. Estas expresiones en sí son claramente descorteses, en un grado elevado. ¿Por qué no las percibimos así? Porque el contexto en el que se producen hace esperable el choque frontal, es su función como candidatos a las elecciones. Se relativiza por el contexto político. La pregunta ahora es: ¿para el ciudadano de a pie realmente pierden la violencia que las palabras llevan consigo? Yo diría que no, y es lo que los políticos no entienden. Se mueven en su propio código, en su propio entorno discursivo y sociocultural, pero no entienden que cuando se salen de la sala del Congreso, y los receptores son los ciudadanos, estos aplican su propio sistema, el general de la conversación, y de la conversación formal, donde expresiones como Demagogia la suya, (devolver la expresión del otro) suena a enfrentamiento sin recursos, pobre, excesivamente coloquial. La teoría de la cortesía tiene que unir, como vemos, el valor que surge de las expresiones al contexto en que aparecen, pero debe tener en cuenta que en toda comunicación pueda haber varios subcódigos inmersos. En este caso el de los participantes en el debate y el de los receptores, que ellos parecen no haber tenido en cuenta. La percepción en unos y otros varía. Luego nuestro estudio pragmático sobre la cortesía necesita, de nuevo, una visión modular en la que todas las informaciones que provienen de los elementos lingüísticos y de los distintos factores del entorno interactúen para poder determinar la interpretación y sus efectos en el receptor. 5. Conclusión Todo lo anterior nos muestra que es necesaria una propuesta modular de Lingüística Pragmática que sirva de modelo global para toda manifestación discursiva, en el nivel que sea. Necesitamos investigaciones que aborden los fenómenos desde una integración fructífera entre los elementos lingüísticos y el entorno (en toda su extensión), que formalicen las relaciones y demuestren que la gran diferencia con las propuestas inmanentistas anteriores radica en el enfoque multidimensional, sin el cual todo queda en una mera aproximación, no en un análisis riguroso. La Pragmática ya ha tenido desarrollo y es hora de disponer de una metodología clara y con poder explicativo. La que proponemos lo es, como hemos pretendido demostrar. Referencias bibliográficas Adam, J. M. (1990): Éléments de linguistique textuelle. Liège, Mardaga. Alcaide, E., Ramos, Mª y F. J. Salguero (eds.) (1993): Estudios lingüísticos en torno a la palabra. Sevilla, Servicio de Publicaciones Universidad de Sevilla. Alcaide, E., Brenes, E. y C. Fuentes (eds.) (2009): Actas del Congreso Internacional (Des) cortesía y violencia verbal en español, (en prensa).
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