La teoría sociocultural aplicada al estudio de la televisión en el ámbito de la educación de personas adultas
Full text
Universidad de Sevilla
Facultad de Ciencias de la Educación
La teoría sociocultural aplicada al estudio de la televisión
en el ámbito de la educación de personas adultas
TESIS DOCTORAL
Mª Angeles Rebollo Catalán
1999
Universidad de Sevilla
Facultad de Ciencias de la Educación
La teoría sociocultural aplicada al estudio de la televisión
en el ámbito de la educación de personas adultas
Tesis presentada para aspirar al grado de doctor
por la Lda. Dña. Mª Angeles Rebollo Catalán,
dirigida por la Dra. Dña. Mª Pilar Colás Bravo
y por el Dr. D. Juan De Pablos Pons.
Sevilla, doce de julio de mil novecientos noventa y nueve
Fdo. Dña. Mª Angeles Rebollo Catalán
A Raf a
“- ¡Metáforas, hombre!
- ¿Qué son esas cosas?
El poeta p uso una m ano so bre el hom bro d el muchacho.
- Para aclar ártelo más o menos imprecis amente , son modos d e deci r
una cosa comparándola c on otra.
- Déme un ejemplo.
Neruda miró su reloj y sus piró.
- Bueno, c uando tú dice s que el ci elo está llo rando ¿ Qué es lo que
quieres decir?
- ¡Qué fácil! Que está lloviendo.
- Bueno, eso es u na metáfora.
- Y ¿po r qué, si es una co sa tan f ácil, s e llama t an complic ado?
- Porque los nombres no tienen na da que ver con la simpl icidad o
complicidad de l as cosas. Segú n tu teoría, u na cosa chica qu e vuela
no debier a tener un nom bre tan larg o como
mariposa
. Piensa que
elef ante
t ie n e la m is m a ca n t id a d de l e tr a s qu e
mariposa
y es muc ho
más grande y no vuela -concluyó Neruda exhaus to”.
En la obra de Antonio Skármet a:
El cartero de Neruda,
1986.
Agra deci mientos
La realización de un trabajo de esta s características implica un proceso de
aprendizaje, que a nue stro juicio, no sólo ata ñe al desarrollo de competencia s
intelectuales, sino que supone habituar se a asumir la re spons abilidad y el
compro miso de la cr eación científica en un plano tambié n afec tivo. En esta doble
vertiente han contribuido disti ntas personas a quie nes desde a quí quiero expresa r mi
más cálido y sincer o agradeci miento.
Quiero destacar especialmente las apor taciones de los directores de este
trabajo, Dra. Dña. Mª Pilar Colá s Bravo y Dr. D. Juan De Pablos Pons , quienes han
mostrado una gran disposición y apoyo en su real ización. A ellos, queremos expresar
el honor y la satisfacci ón personal que ha supuesto disfrutar de sus sugerencias e
ideas que han constituido los nutrientes de este trabajo. Sin ellos, este proceso
científico, intelect ual, humano, cuyo resu lt ado exponemos en este informe, no
hubiera sido posi ble.
Quiero expresar de manera especial nuestro agra decimient o a los profes ores
del Centro de Educación de Adultos J uan XXIII, Ana Durán Ruí z, Espera nza Núñez
López, Mª Dolores Pa reja Tagua y Fern ando Cor dero Muñoz por la oportuni dad que
nos han brindado al integrarnos e n sus proy ectos de la maner a peculiar y entusiasta
que sentimos al acercarnos al incomparab le marco de la Educación de Personas
Adultas. Asi mismo, mani festa mos nuestro a fecto, admir ación y res peto por los
alumnos y alumnas de este cent ro por su capacidad para venc er la rutina de una vida
organizada y emprender l a aventura del saber.
Es nuestro deseo poner de mani fiesto el reconocim iento a las perso nas que
han formado parte del Equipo de Investig ación, Evaluación y T ecnología Educativa
desde su creación; nuestra an dadura juntos ha constituido un período rico en ideas,
cuyo desarrollo, en parte, hemos asumido a travé s de e sta in vestig ació n.
La comprensión y e special interés que se ntimos no sólo haci a el ámbito de la
Educación de Personas Adultas, si no, en general , hacia Pedagogía Social se debe a la
influencia de los profesor es Dr. D. Ma nuel Collado Bronca no y Dr. D. Emilio Lucio-
Villegas Ramos, a quienes qu eremos expresar nuestra gr atitud por compartir con
nosotros sus particulares punto s de vi sta y formas de inter pretar los acontec imientos
sociales.
Manifi esto ta mbién mi agradeci mient o a los compañero s del departamento
de Didáctica y Organización Escolar y M.I. D.E. de la Universidad de Sevilla que
han contribuido con su al iento al desarrollo de este trabajo.
Deseo hacer explícita mi gratitud a mi s compañeros de la Universidad de
Málaga, por la confianza deposita da en mi y el apoyo y disposición que sie mpre han
tenido conmigo a lo l argo de la re alización de est e trabaj o.
Los compa ñeros del Laboratorio de Actividad Humana nos han guiado con
sus sugerencias, lectura s e ideas, en el conoci miento de l a teoría soc iocultural;
dialogar con sus idea s ha supuesto un es tímul o intelectual . Desde a quí, quiero
expresarles mi agradecimiento por haber podido disfrutar de sus val oraciones.
De manera especial, quie ro mostrar todo mi resp eto y admiración a Jesús
Rebollo, por que me tras mitió su pasi ón por la universida d y por el saber; su forma de
ver el mundo ha dejado una profunda huella en m i.
Finalmente, reservamos un e spacio excepci onal para mani festar el más
afectuoso reconocimient o a la ilusión y co nfianza de positada po r D. Rafa el García
Pérez en la realización de este trabaj o; a él mi más profundo respeto y a dmiración
personal y pr ofesional.
Índice
I
ÍNDICE
INTRODUCCIÓN .................................................................................................... 1
I.1. Origen y fuentes del estudio ................................................................... 1
I.2. Objetivos y diseño de la investigación ................................................... 7
I.3. Principales logros del estudio ............................................................... 12
I.4. Estructura del informe .......................................................................... 17
PRIMERA PARTE: MARCO TEÓ RICO DE LA INVESTIGACIÓN
CAPÍTULO I. ENFOQUE SOCIOCULTURAL................................................... 25
1.1. Consideraciones iniciales ..................................................................... 25
1.2. La Teoría sociocultural según Vygotski.............................................. 29
1.2.1. Los procesos mentales superiores ....................................... 31
1.2.1.1. La zona de desarrollo próximo ............................ 34
1.2.2. La noción de internalización ................................................ 36
1.2.2.1. La mediación ........................................................ 38
1.2.2.1.1. Instrumentos m ediadores ..................... 40
1.2.2.2. El concepto de actividad ...................................... 43
1.2.3. El método genético ............................................................... 46
1.3. La teoría del lengua je de Mijaíl Bajtín ................................................ 50
1.3.1. Apuntes biográficos ............................................................. 51
1.3.1.1. Influencias recibidas por Bajtín ........................... 53
Índice
II
1.3.2. Teoría dialógica .................................................................... 56
1.3.2.1. Dialogicidad.......................................................... 58
1.3.2.1.1. Lenguajes sociales y
géneros discursivos .............................. 59
1.3.3. Bajtín y el enfoque sociocultural ......................................... 61
1.3.3.1. Actualización de la noción de internalización ..... 62
CAPÍTULO II. LA TELEVISIÓN Y
EL ENFOQUE SOCIOCULTURAL ............................ 69
2.1. Ideas preliminares ................................................................................ 69
2.2. Tendencias de la investigación educativa
sobre medios de enseñanza .................................................................. 75
2.3. Características de la televisión en España ........................................... 80
2.3.1. Modelo público versus modelo privado ................................... 81
2.3.2. Aproximación conceptual a la televisión .................................. 82
2.3.2.1. Funciones de la televisión .................................... 85
2.3.2.2. Programación ........................................................ 88
2.4. Concepción cultural de los medios: la televisión ................................ 91
2.5. Aproximación educativa a la televisión desde una
concepción sociocultural .................................................................... 97
CAPÍTULO III. EDUCACIÓN DE PERSONAS ADULTAS
DESDE EL PRISMA SOCIOCULTURAL:
LA TELEVISIÓN COMO MEDIO EDUCATIVO ................. 103
3.1. Ideas preliminares .............................................................................. 103
3.2. La Educación de Personas Adultas ................................................... 105
3.3. Los medios de com unicación en el curriculum de
la Educación de Personas Adultas..................................................... 110
3.4. Las prácticas educativas en los Centros de Adultos en Andalucía .. 112
3.5. Contexto de la investigación .............................................................. 117
3.5.1. El Centro de Educación de Adultos................................... 120
Índice
III
3.5.2. Los grupos participantes en la investigación .................... 124
CAPÍTULO IV. EL ENFOQUE DIALÓGICO Y
EL ANÁLISIS DEL DISCURSO ............................................. 129
4.1. Aproximación conceptual .................................................................. 129
4.2. Enfoque dialógico: Aportaciones teóricas ........................................ 134
4.2.1. Dialogicidad ....................................................................... 136
4.2.1.1. Lenguajes sociales .............................................. 142
4.2.1.2. Géneros discursivos............................................ 143
4.2.2. Acción mediada .................................................................. 144
4.2.2.1. Enunciado ........................................................... 147
4.2.3. Oralidad/escritura ............................................................... 152
4.3. Derivaciones metodológicas del enfoque dialógico
para nuestro estudio ........................................................................... 154
4.3.1. Determinación de las unidades de análisis ........................ 162
SEGUNDA PARTE: METODOLOGÍ A DE LA INVESTIGACIÓN
CAPÍTULO V. OBJETIVOS DE LA INVESTIGACIÓN ................................. 171
CAPÍTULO VI. FUNDAMENTOS METODOLÓGICOS DEL
DISEÑO DE INVESTIGACIÓN: EL MÉTODO
BASADO EN GRUPOS DE DISCUSIÓN .............................. 177
6.1. Planteamiento de partida.................................................................... 177
6.2. El interaccionismo sim bólico ............................................................ 179
6.3. Método del grupo de discusión ......................................................... 182
6.3.1. Diseño de investigación ..................................................... 190
6.3.2. Muestreo ............................................................................. 191
6.3.3. Técnica de recogida de datos ............................................. 194
CAPÍTULO VII. ANÁLISIS DE DATOS ........................................................... 199
7.1. Introducción ....................................................................................... 199
Índice
IV
7.2. Proceso de codificación ..................................................................... 203
7.2.1. Definición conceptual y operacional de categorías ............... 208
7.2.1.1. El episodio como unidad de la actividad de debate
escolar: componentes de la interacción discursiva . 208
7.2.1.2. El enunciado como unidad de acción m ediada:
rasgos del discurso escolar ....................................... 211
7.2.1.2.1. Contenido .................................................. 211
7.2.1.2.2. Estilo del discurso .................................... 213
7.2.1.2.3. Estructura .................................................. 219
7.3. Procedimientos analíticos .................................................................. 222
TERCERA PARTE: RESULTADOS Y CONCLUSIONES
CAPÍTULO VIII. EXPOSICIÓN E INTERPRETACIÓN
DE RESULTADOS ................................................................. 229
8.1. Estructura de los resultados ............................................................... 229
8.2. Análisis de los discursos de los grupos ............................................. 230
8.2.1. Rasgos identificativos del discurso de los grupos .................. 231
8.2.1.1. Contenido del discurso ............................................... 231
8.2.1.2. Estilo del discurso ....................................................... 238
8.2.1.2.1. Forma de intervención: Objeto y Acento 238
8.2.1.2.2. Los referentes del discurso ....................... 247
8.2.1.2.3. Los destinatarios ....................................... 252
8.2.1.3. Estructura del discurso ............................................... 257
8.2.2. Diferencias del discurso entre los grupos ............................... 260
8.3. Estructura del discurso escolar .......................................................... 265
8.3.1. Análisis tipológico de enunciados .......................................... 266
8.3.2. Selección y configuración del modelo m ediante
análisis de correspondencias múltiples ................................... 267
8.3.2.1. Exploración del modelo A: acento, referente
y estructura ................................................................ 269
Índice
XI
Figura 4. Proyección de las clases sobre el plano formado
por los factores 1 y 2. .............................................................................. 290
Figura 5. Proyección de las clases sobre el plano formado
por los factores 1 y 3. .............................................................................. 291
Figura 6. Proyección de las clases sobre el plano formado
por los factores 2 y 3. .............................................................................. 291
Figura 7. Tipos de enunciado del grupo A1: porcentajes y diagrama de barras. 294
Figura 8. Tipos de enunciado del grupo A2: porcentajes y diagrama de barras. 294
Figura 9. Tipos de enunciado del grupo B: porcentajes y diagrama de barras. ... 296
Figura 10. Tipos de enunciado del grupo C: porcentajes y diagrama de barras. . 296
Figura 11. Mapa de la secuencia de episodios del grupo A1. .............................. 306
Figura 12. Mapa de la secuencia de episodios del grupo A2. .............................. 307
Figura 13. Mapa de la secuencia de episodios del grupo B. ................................ 308
Figura 14. Mapa de la secuencia de episodios del grupo C. ................................ 309
Figura 15. Catálogo de recursos empleados para la
ilustración de episodios. ................................................................ 319-326
Figura 16. Mapa extendido de un episodio de interacción característico
del grupo A1. ........................................................................................ 319
Figura 17. Mapa extendido de un episodio de interacción característico
del grupo A2. ........................................................................................ 322
Figura 18. Mapa extendido de un episodio de interacción característico
del grupo B. .......................................................................................... 325
Figura 19. Mapa extendido de un episodio de interacción característico
del grupo C. .......................................................................................... 326
Introducción
1
INTRODUCCIÓN
I.1. Origen y fuentes del estudio
La investigación que presentamos en es te inform e se encuadra en una línea
de trabajo iniciada en el Grupo de “Investigación, Evaluación y Tecnología
Educativa” (bajo la cobertura del Plan Andaluz de Investigación) orientada a
explorar las aportaciones de la teoría socioc ultural al análisis del papel mediador de
las tecnologías de la comunicación y la in form ación en los procesos de construcción
de la identidad cultural vinculados específicamente a contextos educativos.
Los procesos sociales y culturales en las sociedades actuales referidos a
diversos órdenes como la política, el de porte o los conflictos bélicos se producen
principalmente com o eventos mediáticos, influyendo no sólo en las form as de
organización social, sino también en la form a de construcción de la identidad cultural
de los ciudadanos. Esto plantea demandas im portantes al campo de las Ciencias
Humanas vinculadas a la realización de av ances que aporten nuevos puntos de vista
en el discurso público sobre estos temas. En este sentido, W ertsch (1993) expone que
la investigación sociocultural puede aportar en aspectos tales com o: a) las diferencias
culturales en relación con el proceso de construcción de la identidad y con los
cambios históricos en la com prensión de los derechos humanos y, b) las diferencias
Introducción
2
institucionales que implican las prácticas de los contextos tales com o la escuela, el
trabajo, la familia.
La relevancia del enfoque sociocultural se puede constatar a través de
diferentes medios, tales com o la existenc ia de sociedades científicas que dirigen
su actividad al apoyo y fomento de esta teoría, así com o la celebración de
congresos internacionales y la publicación a tr avés de revistas y libros de trabajos
que reflejan la producción científica de este enfoque. De este modo, la existencia
desde 1982 de la European Association on Research on Learning and Instruction
(EARLI) dedicada desde sus inicios al desarro llo de la teoría de la actividad y, de
otra parte, desde 1984 la creación de la International Society for Cultural
Research and Activity Theory (ISCRAT) se han constituido en importantes foros
para el desarrollo y difusión de los avances científicos en esta línea. Además, han
surgido diferentes publicaciones periódi cas, especializadas en difundir los
estudios desarrollados en este campo; entre otras, podem os citar Mind, Culture
and Activity , con Michael Cole y Yrjö Engeström com o editores; Culture and
Psychology, editada por Jaan Valsiner, y Human Development editada por
Barbara Rogoff.
En este marco científico, las aportaciones de Vygotski son especialm ente
relevantes en la construcción teórica de l enfoque sociocultural para el ámbito
educativo. A p ar t ir d e s u co n c e pc i ó n d e l a c on c i e nc i a c om o un a c on s tr uc c ió n
subjetiva de la relación objetiva que establece un sujeto con los contextos sociales,
Vygotski id e n t i f i c a t r e s t e ma s g e n e r a l e s d e e s t u d i o : a ) l o s p r o ce s o s p s i c o l ó g i c o s
superiores tienen su origen en procesos sociales; b) los procesos psicológicos
pueden entenderse analizando los instrume ntos y signos vinculados a un proceso
clave: la mediación; y c) la form ul ación del método genético (W ertsch, 1988).
Una de las nociones revolucionarias de la teoría formulada por Vygotski es el de
mediación cognitiva. Los signos (tanto li ngüísticos com o no lingüísticos), como
Introducción
3
poseedores de significado, constituyen lo s medios en los que se apoya la
generación del pensamiento hum ano.
Dada la importancia de los signos en la construcción teórica de Vygotski,
las concepciones del lingüista ruso Mijaíl Bajtín permiten una conjunción de
esfuerzos con un gran interés para el paradigma sociocultural. L as id ea s
desarrolladas por Bajtín en relación a la filo sofía del lenguaje y la teoría literaria,
descubren vías y procedimientos que perm iten el estudio de problemas psicológicos
y educativos. Diversos autores (Wertsc h, 1993; Silvestri, 1993; Hicks, 1995/96) han
establecido conexiones entre Vygotski y Bajtí n, lo que resulta de enorme interés y
trascendencia para el estudio de la mediación sim bólica y el papel que desempeña en
los procesos de enseñanza-aprendizaje.
Las consideraciones hechas por Bajtín en torno a la naturaleza del lenguaje y
su forma dinám ica de producción han abie rto el camino a los investigadores
socioculturales, no sólo para proponer unidade s de análisis que permitan estudiar el
proceso de desarrollo de las funciones ps icológicas superiores, sino también para
generar una reelaboración de constructos claves de la teoría sociocultural que
explican el trasvase mental de un pla no social (externo) a un plano individual
(interno) de las ideas, conceptos y sist emas de relaciones. El proceso de
internalización, primordial para com prende r el proceso de construcción de la
conciencia y el papel que los instrumentos culturales juegan en dicho proceso, se
define como un continuo entre: 1) el dom in io que los sujetos deben ejercer sobre los
instrumentos m ediadores, como consecuencia de su adaptación a los contextos que
proponen dichas herramientas; y, 2) la apr opiación que se refiere al proceso por el
cual un individuo toma algo que pertenece a otros y lo hace propio. Bajo este
replanteamiento del proceso de constru cción de la conciencia, la función que
desempeñan los planos inter e intrapsico lógico ha de ser analizada de forma
dinámica, en interacción, ya que no es posible plantear la función de un plano aislado
del otro; ambos coexisten en interacción dialéctica a lo largo de todo el continuo.
Introducción
4
Por un lado, el concepto de dominio se refiere a un conjunto de habilidades
de uso de instrumentos culturales en distin tos escenarios; a través de la práctica de
uso de estos instrumentos por parte de los individuos en distintos contextos se
adquieren destrezas vinculadas al grado de dominio. Por tanto, el dom inio surge, en
su nivel más básico, en los contextos reales de la cultura hum ana; donde las
herramientas son propuestas por los grupos sociales, desde núcleos m uy básicos
como la fam ilia o los pequeños grupos sociales hasta instancias formales.
Por otra parte, la apropiación que llevan a cabo los individuos, de las
herramientas propuestas por los diferentes entornos hace referencia al paso del
control de uso de estos instrumentos de los escenarios al individuo. Esto im plica una
toma de conciencia de la existencia de estos m ediadores y su papel en los contextos
concretos, para orientar su acción hacia ellos. El contexto real pasa a un segundo
plano, tomando relevancia la representación pa rticular que de dicho contexto se hace
el individuo. En este caso, los individuos toman la iniciativa, proponiendo el uso de
instrumentos en contextos diferentes en los que han sido generados, creando las
condiciones para iniciar de nuevo el proces o de dominio. Esta acción em prendida por
los sujetos individuales posibilita la rec onstrucción del instrumento, dándole otras
dimensiones, y descubriendo nuevos usos. La responsabilidad de este trasvase es
individual, compete a los individuos agente s, que ponen a prueba el conocimiento de
los instrumentos y los contextos, creando pos ibilidades para ampliar el plano de la
conciencia, no sólo individual, sino colectiva. Desde este plano, el bagaje cultural de
los individuos funciona como contexto virtual latente y supone la m ateria prima para
la creación de nuevas funciones y desarrollos culturales.
El proceso de internalización se constituye en sí mismo en una experiencia
de traspaso del control o regulación de la propia actividad, desde los contextos
sociales en que naturalmente se de sarrollan hacia el individuo m ismo. Dicha
experiencia hace consciente al individuo sobre el propio proceso de constituirse
como ente autónom o. Por ello, podemos deci r que los sujetos sociales aprendem os a
Introducción
5
“construirnos” como individuos (se tom a conciencia de sí mism o) autorregulando
nuestro proceso de crecimiento cultural. En este m arco, la construcción de la propia
identidad cultural de cada sujeto supone una utilización consciente de la experiencia
previa de dominio de la cultura propia en un escenario sociocultural concreto.
La integración de las formulaciones de Bajtín acerca del lenguaje concebido
como mediador para la generación de nuevas form as de pensam iento humano en la
teoría sociocultural ha contribuido a una definición más precisa de los conceptos que
permiten indagar en los procesos de enseñanza-aprendizaje. Bajo su influencia,
Wertsch (1993) propone el estudio de la acción mediada com o reveladora de la
relación entre los instrumentos m ediadores que propone el escenario sociocultural
(escolar) y el uso único y exclusivo que realizan los individuos. La mediación
semiótica proporciona un vinculo crucial entre lo s contextos históricos, culturales e
institucionales y el desarrollo de un tipo de pensamiento m ás abstracto y complejo.
Las consideraciones teóricas en torno a las dimensiones caracterizadoras del discurso
como unidad de acción mediada abren el camino para el estudio del papel m ediador
de los instrumentos en la construcción de la identidad cultural de los sujetos así com o
para la constatación de las características específicas de discurso educativo –
privilegiación de géneros discursivos propios de los contextos educativos–. En este
sentido, una dimensión significativa en el análisis sociocultural del discurso
educativo se refiere al hecho de que los sujetos usan y dominan estos instrum entos
culturales en actividades socialmente significativas, lo que les posibilita la regulación
de la propia conducta y del pensamiento (Vygotski, 1979).
Algunas tesis básicas de la investigaci ón sociocultural se han centrado en el
análisis de los efectos que la oralidad y la escritura, com o manifestaciones del
lenguaje, proyectan sobre los modos de pe nsam iento. La caracterización de un tipo
de razonamiento vinculado al uso de la escritura, diferenciado de un pensam iento
apoyado sólo en la oralidad, supone un proy ecto de estudio característico del enfoque
sociocultural. El dominio de la escritura, y por extensión el de cualquier lenguaje o
código, tiene consecuencias en la capacidad de abstracción, lo que da como resultado
Introducción
6
un proceso de descontextualización del conoc imiento. A su vez este proceso facilita
el camino a un tipo de pensam iento progresivamente m ás complejo.
Nuestra sociedad actual se caracteriza por la proliferación de nuevos
instrumentos de apoyo a situaciones m ediad as, entre los que destacan recientem ente
la televisión digital y la red mundial Internet, los cuales aportan com plejos sistemas
de códigos, muy determ inados por las ins tituciones a las que están vinculados. Los
procesos de culturización tienen un origen soci al, colectivo y en gran medida éstos se
proponen como procesos curriculares en las instituciones dedicadas a la educación
formal. La televisión es un factor que c ontribuye a ese proceso formativo de las
personas que puede ser potenciado o contrarrestado por entornos de socialización
como la fam ilia o la escuela.
El lenguaje transmitido por los objetos culturales posibilita diferentes usos
y formas entre las cuales existe una fo rm a descontextualizada, aislada de los
contextos inmediatos, en la que éste adquiere una im portancia relevante. El
lenguaje televisivo induce formas de in terpretar y concebir el mundo que nos
rodea.
En este recorrido el papel de las ins tituciones sociales y de la cultura, se
revela trascendental. La educación es c oncebida como una construcción cultural.
Estos instrumentos culturales introducen m ediaciones en la actividad humana y
cumplen el papel de dinam izadores de la actividad psicológica, generando nuevos
sistemas psicológicos, que requieren de la enseñanza sistemática. El establecimiento
de prácticas institucionalizadas aparece “con la crisis de la form a tradicional de vida
(...) y el declive de la experiencia pe rsonal a favor de la experiencia mediada”
(Kozulin 1994, 162). Los medios de com unicación y, principalmente la televisión
han mediado de tal form a los procesos so ciales y culturales en las sociedades
occidentales democráticas, que sucesos tan significativos en sus form as de
organización social como son las cam paña s políticas, las elecciones generales o el
Introducción
7
debate sobre el Estado de la Nación son pl anificados y se producen principalmente
como eventos m ediáticos.
Los procesos de interacción consustanciales a las instituciones como la
familia y la escuela en nuestra socied ad pueden considerarse como procesos
mediados por instrum entos culturales que proponen formas de acción encam inadas
a su dominio y apropiación por parte de la s personas en instancias concretas de
actividad.
De esta forma, al igual que los contextos escolares apoyan la apropiación del
lenguaje desde una vertiente más abstracta por parte de los sujetos basándose en el
principio de la descontextualización sistemática y constante de conocim ientos, es
necesario que éstos aprendan también a c odificar y descodificar ideas/conceptos
apoyados en otros lenguajes para que to men conciencia de su m ediación y los
utilicen de forma intencional y desarrollen m odos progresivamente m ás complejos
de pensamiento; de este m odo, en rel ación con la televisión los alumnos pueden
conocer el uso de mecanism os de realidad-ficción en que se apoyan los programas,
los distintos géneros televisivos (concursos, reality-shows, teleseries, magazines,
etc.) en que son diseñados y se emiten y qué conceptos los sustentan.
I.2. Objetivos y diseño de la investigación
El objeto primordial de esta inves tigación es caracterizar las form as de
mediación de la televisión en la construcción del discurso escolar; conocer los rasgos
del discurso escolar sobre televisión, descubrir las diferentes formas de uso de ésta en
el marco del m ismo e identificar los patr ones de acción discursiva que caracterizan
las interacciones educativas en contexto de aula. Para ello, se seleccionan cuatro
grupos de alumnos, correspondientes con grupos-clase pertenecientes a distintos
niveles educativos. El nivel de alfabetizaci ón constituye el criterio teórico por el cual
se eligen los casos (grupos-clase). El marc o teórico de la investigación se sustenta
sobre la consideración de que la formación de las funciones psicológicas superiores
Introducción
8
se produce a través de actividades de descontextualización progresiva de
instrumentos sem ióticos, lo que se corresponde con la exploración de la mediación de
la televisión sobre la actividad de los grupos. Se realiza una actividad de debate
escolar cuyo tema es la televisión y las relaciones de ésta con distintos contextos
(escuela, familia). La recogida de inform ación se realiza mediante la técnica de grupo
de discusión, utilizándose un guión semies tructurado de cuestiones en torno a
opiniones y valoraciones acerca de la televi sión, hábitos y costumbres en relación a
este medio en diferentes contextos así com o la incidencia del mism o en distintos
ámbitos de la vida social y, específicam ente en la educación.
A partir de las consideraciones teóricas iniciales realizadas, las aportaciones
científicas de esta investigación se plantean en tres direcciones:
A) Exploración de constructos teóricos de la teoría sociocultural aplicada al
estudio de la televisión como instrumento mediador en procesos educativos.
Los conceptos aportados por el enfoque sociocultural en relación con el papel
de los instrumentos m ediadores en los pro cesos de enseñanza-aprendizaje sugieren la
exploración de formas de m ediación apoyada s en producciones culturales basadas en
diversos lenguajes (televisivo, cinematográfic o, digital, etc.) de gran com plejidad en
algunos casos. La aproximación a la noción de internalización com o proceso de
dominio y apropiación de instrum entos cultu rales por parte de los individuos propone
un camino para el estudio de las m ediacione s educativas producidas por diferentes
instrumentos en diversos contextos de actividad. La naturaleza del concepto de
televisión que se proyecta en los discursos de los alumnos así com o la imagen social
del contexto que proponen el discurso de los grupos en actividades educativas
constituye un foco de interés del presente trabajo.
Además, nos planteam os conocer ha sta qué punto los contextos escolares
apoyan la apropiación de estos instrumentos culturales desde una vertiente abstracta
Introducción
9
por parte de los sujetos basándose en el pr incipio de descontextualización sistemática
y constante de conocimientos, vinculado al grado de escolarización de los grupos de
alumnos. La caracterización em pírica de los constructos de privilegiación y
reintegración para el estudio de la acción mediada constituye un reto para las
investigaciones socioculturales. En nue stro caso, el estudio de las acciones
discursivas desarrolladas por los sujetos en el marco de la actividad de debate escolar
nos permite identificar m odelos sociales (g rupales o contextuales) de privilegiación
que se construyen y sostienen en el transcurso de la interacción intragrupo, así como
observar las diferencias en estos modelos entre los grupos.
B) Contrastación empírica de una propuesta metodológica para el análisis de los
procesos de mediación sociocultural en base a la acción discursiva escolar
desde una perspectiva dialógica.
El análisis del discurso producido en las instituciones educativas puede
contribuir a revelar el proceso de constr ucción de estos contextos de actividad
humana por parte de los sujetos que particip an en ellos. Los sujetos m anifiestan la
selección, organización y presentación de de terminados conocim ientos que han sido
construidos culturalmente asociados a contextos de actividad (lenguajes sociales y
géneros discursivos); por otra parte, el análisis sociocultural del discurso informa del
modo particular de uso que hacen los sujetos en el m arco de su propia acción
discursiva de estos instrumentos –asociados a contextos- y del grado de dominio que
tienen de ellos a través de los criterios y razones que hacen explícitos. De este modo,
el tipo de información "privilegiada" por lo s sujetos y las form as de manipularla y
presentarla a los demás en el m arco de ac tividades escolares aporta la explicación
sobre su concepto de los instrumentos m ediadores y las formas en que éstos han
servido de apoyo para la formación de conceptos.
Introducción
16
El método de grupo de discusión se m uestra muy útil para caracterizar de
forma dinám ica los contextos, constatándose de forma em pírica la existencia de
una cultura popular en el contexto de la Educación de Personas Adultas, a través
del uso de géneros discursivos específicos. A partir de esta propuesta
metodológica basada en grupos de discus ión se ha podido observar la im agen
interna de un acontecimiento educativo (d ebate escolar) de los distintos grupos,
detectándose diversas estructuras y modalidad es de la actividad de debate. Esto ha
posibilitado identificar grados de conocimiento de la m isma y niveles de
complejidad en su desarrollo, así com o formas en que es interpretada y concebida
esta actividad.
Además, se han explorado los tipos de discursos caracterizadores del
contexto de la Educación de Personas Adu ltas, así como las form as en que éstos
son interiorizados por los alumnos en su paso por la escuela. Se detectan tres
formas de discurso propias del debate escolar en este contexto: funcional,
coloquial y argumentativa-referencial.
Este método se m uestra especialmente adecuado para captar las form as en
que se representa la cultura en distinto s contextos de actividad, a través de la
exploración de las estructuras de participación social, los fines sociales instituidos,
las normas y patrones de conducta que los caracterizan.
Una lectura global del desarrollo del debate en los grupos revela la
existencia de diferentes grados de complejidad en cuanto a la estructura de la
acción discursiva conjunta , los cuales se vincula al nivel académico de los
grupos. La naturaleza y la forma de abor daje de las m etas propuestas por los
grupos en el desarrollo del debate descubr en diferentes modelos de estructura o
secuencia discursiva del debate, que son in terpretables como el grado de dom inio
expreso que tienen los sujetos de la actividad de debate en contexto escolar.
Introducción
17
En resumen, podem os decir que existen diversas secuencias en el desarrollo
de un debate, que se constituyen en función de las formas de abordaje de las distintas
metas que lo han definido; asim ismo, la es tructura que caracteriza el debate escolar
de cada grupo, expresa el grado de dominio de este tipo de actividad por parte de los
alumnos. Asim ismo, hem os podido constatar que las formas más complejas
caracterizan la actividad de los grupos de alumnos pertenecientes a niveles
superiores de escolarización formal . El grado de atención prestado al comienzo del
debate (objetivo dialógico 1) y a la rea lización de síntesis de ideas principales
(objetivo 6) nos indica el grado de conocim iento de los grupos acerca de la actividad
que caracteriza un debate. Además, el grado de com plejidad de la estructura del
debate, que se apoya en la forma de aborda je de las m etas del mism o, revela diversos
tipos de aproximación a las m etas: una naturaleza absoluta y conclusa en su abordaje
o un carácter relativo e inconcluso; la c onsideración del contenido y enfoque del
objeto del debate como m ateria flexible y dúctil que se hace m anifiesta en el debate
de los grupos B y C muestra un m ayor dominio del contexto escolar y de la propia
actividad de debate, así como de la función dinam izadora/generadora de estas
actividades para el desarrollo psicológico individual.
I.4. Estructura del informe
El informe se ha estructurado en tres bloques según la naturaleza de la
información que se recoge en cada una de ellas. La primera parte del informe
expone los principales pilares teóricos que sustentan el trabajo, definiendo los
conceptos básicos y la relación entre ello s, que han constituido las directrices del
proceso de investigación.
Dentro de la primera sección, el capítulo primero presenta las aportaciones
del enfoque sociocultural al análisis de la relación entre cultura, contexto y cognición
y las influencias sobre el aprendizaje; destacamos la aproxim ación a los constructos
básicos sobre los que se articula el est udio: mediación, instrum entos mediadores e
internalización. Las aportaciones de Bajtín sobre la naturaleza del lenguaje y su
Introducción
18
aproximación dialógica al estudio de textos culturales se abordan tam bién en el
marco de este capítulo por su proyección para la teoría sociocultural aplicada al
estudio de la mediación en contextos educativos.
En el capítulo segundo , se analiza la influencia de la televisión en la
constitución de la cultura y, la trascendencia para los procesos de enseñanza-
aprendizaje en el marco de instituciones com o la escuela y la familia. Asim ismo,
presentamos el foco de atención privilegiado por diversos enfoques teóricos respecto
al estudio de los medios, centrando nuest ra línea de investigación en la teoría
sociocultural aplicada al estudio de los medios de com unicación aplicados a la
educación. Las características actuales de este medio, los m odelos de televisión
existentes así como la naturaleza de los productos culturales que fabrica y distribuye
son analizados desde una perspectiva sociocultural. Además, se abordan los
principales componentes de la relación televisión-cultura-individuo que caracterizan
los procesos de culturización vinculados a la escolarización form al. Finalmente, se
exponen algunas consideraciones de índole edu cativa acerca de la naturaleza de los
materiales de enseñanza, las form as de re lación con éstos que son privilegiadas en los
contextos educativos y la naturaleza de la s acciones em prendidas por los profesores y
demás agentes educativos en relación con la televisión.
El capítulo tercero presenta la concepción de la Educación de Personas
Adultas que sustenta la investigación, así como un análisis de las prácticas
educativas que caracterizan los centros de educación de adultos desde su origen.
Tanto a partir de la propuesta teórica del diseño curricular de Educación de
Adultos como de su aplicación práctica se muestra la form a y grado en que se han
integrado los medios de com unicación en la vida escolar de estos centros. Por
último, presentam os el centro en el que se llevó a cabo la investigación y los
grupos de alumnos que fueron seleccionados para el trabajo de cam po. También
se presenta una reflexión, a tenor de la publicación del Decreto 156/1997 que
regula la oferta formativa de la Educaci ón de Adultos, sobre la nueva orientación
Introducción
19
que desde este marco organizativo y legal se le ha conferido. La ruptura entre
escolarización y ontogénesis en las persona s adultas que acuden a los Centros de
Educación de Adultos facilitan el análisis de c óm o s e ve n al te ra d o s lo s m odos de
pensamiento por la introducción de nuevas “tecnologías de la m ente”, haciendo más
precisa la evidencia empírica del peso que tiene el dom inio sociocultural en los
cambios cualitativos que se producen en el desarrollo ontogenético, así com o en el
propio dominio sociocultural, a través de la creación y revisión constante de los
instrumentos culturales.
El capítulo cuarto presenta los principales conceptos que sustentan el modelo
de análisis del discurso aplicado en la i nvestigación. Las consideraciones teóricas del
enfoque dialógico acerca de la naturaleza del lenguaje así como las dim ensiones
caracterizadoras del mism o definen el mode lo teórico adoptado. En este sentido, la
caracterización de los conceptos de enunciado y género discursivo resultan de vital
importancia para el estudio em pírico. Las derivaciones metodológicas de este m odelo
teórico, con especial atención a los ras gos y tipos de unidades de análisis
significativas para la investigación sociocultura l basada en el análisis del discurso se
desarrollan en segundo término en el m arco de este capítulo.
La segunda parte del informe presenta el estudio empírico realizado. En
esta sección, el capítulo quinto presenta las metas y objetivos de la investigación.
La información se ha estructurado en dos bloques; por un lado, se plantean tres
áreas con las que se vinculan las apor taciones científicas del estudio: A)
e xploración de la teoría sociocultural ap licada al estudio de la televisión; B)
Aproximación dialógica al análisis del disc urso educativo; C) Idoneidad del m étodo
de grupo de discusión para el estudio de la mediación. De fo r m a má s e s p e cí fi c a , e l
abordaje de estas metas se plantea a tr avés de objetivos científicos, que se
estructuran en cuatro vertientes: a) Rasgos identificativos del discurso escolar
s ob r e t e l e v i s i ó n ; b ) E structura del discurso: análisis tipológico de enunciados; c) La
ventrilocución en los discursos educativos y d) patrones de interacción
Introducción
20
característicos del debate escolar: relación entre la acción mediada y el contexto
sociocultural.
En el capítulo sexto , abordam os las consideraciones metodológicas que
fundamentan la investigación. En prim er lugar, exponemos los presupuestos
fundamentales de la m odalidad de investigación cualitativa en la que se encuadra la
investigación, el interaccionismo sim bólic o. En un segundo término, presentam os el
método del grupo de discusión, las caracterís ticas fundam entales y utilidad para la
investigación educativa; en última instancia, se incluyen las directrices básicas en que
se concreta el método del grupo de discusión en la aplicación realizada en esta
investigación.
La conceptualización y características del modelo de análisis adoptado para
la explotación y aprovechamiento m inucioso de los datos, así como la elección de los
procedimientos analíticos arbitrados para alcanzar un conocim iento preciso en
relación con los objetivos de la investigación son expuestos en el capítulo séptimo .
Se explica el proceso de c odificación seguido así como tam bién se define y precisa el
sistema de categorías em pleado para la reducción de la información textual.
Asimism o, se describe los objetivos y modos de aplicación de los procedim ientos y
técnicas de análisis, de form a que se c onstituye en un proceso analítico que va desde
la exploración de unas unidades más básicas hasta el descubrim iento de estructuras
más co mpl ej a s.
La tercera parte del informe está orientada a resultados y conclusiones.
En el capítulo octavo se presentan los principales resultados de la investigación,
los cuales se han estructurado siguiendo las áreas de objetivos científicos del
estudio; en este sentido, se han cubierto cuatro áreas de interés: a) Caracterización
de los discursos de los grupos a partir de las categorías más básicas que los
componen; b) Descubrim iento de modalidades de enunciados característicos del
discurso escolar sobre televisión; c) Exploración del fenómeno de la
ventrilocución en los discursos escola res y d) Identificación de patrones de
Introducción
21
interacción característicos del debate escolar sobre televisión, reveladores de la
dinámica entre el escenario sociocultura l (grupo-clase y Centro de Educación de
Adultos) y el individuo (experiencias vita les, contextos sociales significativos,
etc.), con especial atención al proceso de interiorización, basado en el dominio y/o
apropiación de instrumentos culturales.
En el capítulo noveno , se exponen las principales conclusiones y
aportaciones del estudio, las cuales se vinculan específicam ente a la
caracterización de la naturaleza de la acción m ediada en contextos educativos.
Estas se han desarrollado en dos nive les de generalización. En un nivel más
concreto y pegado a los resultados del est udio, las conclusiones específicas se han
planteado en función de las áreas de objetivos científicos propuestos en la
investigación.
En un nivel de conclusiones más gene rales, las evidencias em píricas
relacionadas con estas cuatro dimensiones son proyectadas hacia tres ám bitos de
influencia de las aportaciones científicas de l trabajo: A) la aplicación de la teoría
sociocultural al estudio de medios; B) la aproximación dialógica al análisis del
discurso educativo y C) la idoneidad de l método de grupo de discusión para el
estudio de la mediación sem iótica.
A modo de síntesis, querem os señalar que el trabajo que presentamos dentro
de la línea de estudios socioculturales se ha planteado con el objeto de posibilitar una
comprensión m ás profunda acerca de la trascendencia de los medios para los
aprendices. A nuestro juicio, el reto de generar aplicaciones de medios y m ateriales
educativos desde planteamientos sociocu lturales exige no sólo la profundización en
el conocimiento sobre estos proces os de m ediación que son apoyados
específicamente por la escuela, sino tam b ién el diseño, aplicación y evaluación de
materiales educativos apoyados en las consideraciones de este enfoque. La
investigación sociocultural aplicada sobre producción y usos de medios y m ateriales
Introducción
22
de enseñanza-aprendizaje constituye un desafío para los investigadores
socioculturales en el que avanzar a medio plazo.
Enfoque sociocultural
25
Capítulo I
ENFOQUE SOCIOCULTURAL
1.1. Consideraciones iniciales
En la actualidad, la teoría sociocu ltural está teniendo un gran impacto y
desarrollo empírico a partir de la rea lización de trabajos que abordan diversos
constructos tales como la zona de desarrollo próxim o y la mediación (W ertsch y
Hickmann, 1987; Newm an, Griffin y Cole , 1991; Calil, 1994; Méndez y Lacasa,
1995; Rodríguez Illera, 1997; Gispert y On rubia, 1997). Nosotros resaltaremos los
conceptos claves que justifican el uso de opciones metodológicas no exploradas en
relación con esta teoría. La relevancia de es ta teoría en el desarrollo de las ciencias
humanas, especialm ente en Psicología y Educación, se observa, a pesar de su breve
recorrido histórico, en la proliferación de ac tividades científicas y profesionales de
diversa índole que está ocasionando: organi zación de foros científicos como la I y II
Conference for Sociocultural Research, publicaciones periódicas com o Culture and
Psychology, Mind, Culture and Activity, Cultu ra y Educación y la realización de
numerosas investigaciones; el descubrim iento y aplicación de su contribución
conceptual y metodológica en estas iniciativas está am pliando los horizontes de esta
corriente teórica, a la que algunos autores han dado en llamar m eta-ciencia (Del Río,
Capítulo I
26
Alvarez y Wertsch, 1994). Por otra parte, la influencia paradigm ática que sobre la
reforma del sistem a educativo han tenido di versos constructos desarrollados a partir
de esta corriente teórica se refleja en dir ectrices específicas sobre el carácter social y
el papel mediador del profesor en el proceso de aprendizaje de los alum nos.
El origen de la teoría sociocultural se vincula directamente a la obra de Lev
Seminovich Vygotski (1896-1934) y sus colabora dores directos Leontiev y Luria. No
obstante, las consideraciones conceptuales que actualmente integran esta teoría no
proceden exclusivamente de sus aportaci ones, sino que diferentes autores como
Wertsch (1993), Silvestri y Blanck (1993) , Ram írez (1995) o Kozulin (1994) han
tratado de integrar nuevos referentes tales co m o Bajtín en el desarrollo de esta teoría.
Mijail Mijailovich Bajtín (1895-1975), filósofo y filólogo ruso, realizó importantes
contribuciones a la crítica y teoría literari as que, como sostiene Zavala (1991), han
servido de apoyo para replantear el análisis de los textos culturales desde una
perspectiva social e ideológica. De este modo, las contribuciones que perfilan este
enfoque son diversas y responden, utili zando la terminología de Bajtín, a una
polifonía de voces que desarrollan y pr ofundizan sobre temas, a veces, sólo
apuntados por Vygotski, como sugiere W ert sch respecto a la escasa atención que éste
dedicó a descifrar los vínculos entre escenarios históricos, culturales e institucionales
con diversas formas de acción m ediada (Wertsch, 1993, 65).
Como ha señalado De Pablos (1996a), el interés de este enfoque para el
análisis de medios com o la televisión y su influencia educativa se centra en el marco
conceptual y metodológico que aporta, para el análisis de la relación entre escenarios
socioculturales y el desarrollo individual de los sujetos en los procesos de enseñanza-
aprendizaje. En este sentido, los conceptos de: mediación, internalización e
instrumentos psicológicos, por un lado, y dialogicidad, lenguajes sociales y géneros
discursivos, por otro, pueden servir para an alizar situaciones educativas m ediadas por
un complejo entram ado de instrumentos materiales, psicológicos y sociales en
contextos específicos.
Enfoque sociocultural
27
Para comprender las aportaciones de este enfoque al estudio de fenóm enos
educativos y específicamente de los pro cesos de enseñanza-aprendizaje, hem os de
señalar los aspectos que caracterizan su te oría del desarrollo cognitivo en contraste
con otras elaboraciones teóricas sobre el mism o. Como precursor inm ediato del
estudio de las diferencias individuales y de la psicología del desarrollo Herbert
Spencer introduce los conceptos de filogénesis (evolución histórica de las especies) y
ontogénesis (desarrollo individual), posteriormente recogidos por Haeckel en su obra
A NTHROPOGENIE (1874) para formular la "teoría de la recapitulación". Esta teoría
explica la adaptación de los sujetos al me dio a través de las leyes que rigen el
desarrollo filogenético. Utilizando como fuente intelectual a W . James entre otros
(Kozulin, 1994), Vygotski establece una diferenciación de dominios, añadiendo al
filogenético y ontogenético uno nuevo, el sociocultural, que será la base para la
explicación del desarrollo mental hum ano; es decir, el desarrollo de las funciones
psicológicas superiores. Al introducir un nuevo dom inio en su explicación, Vygotski
rechaza las teorías de "un único factor o fu erza del desarrollo" como la teoría de la
recapitulación, e introduce las bases teóricas para explicar el papel activo del
individuo en el desarrollo de la cultura, y por ende, de la especie. Desde este punto de
vista, la idea de la "adaptación de los indi viduos al entorno" es reelaborada como una
especie de relación "dialéctica entre indi viduo y entorno". La mayor parte de los
trabajos de Vygotski que se centraron en el estudio del dominio ontogenético,
concebido como el resultado de un conjunto integrado de influencias biológicas y
socioculturales.
Capítulo I
34
Este es uno de los conceptos más infl uyentes de la teoría vygotskiana acerca
de las relaciones entre el funcionamiento in terpsicológico e intrapsicológico, lo que
se ha materializado en un gran núm ero de investigaciones en los últimos años. El
estudio del papel de la interacción social en el desarrollo mental hum ano condujo a
Vygotski a proponer el constructo de zona de desarrollo próximo. La consideración
original de que la función mental superi or cuando es internalizada por el sujeto
conserva su naturaleza social otorga un papel privilegiado a los procesos de
interacción social en la obra de Vygotsk i; al form ular este concepto, Vygotski
estableció dos niveles de desarrollo en el individuo: el real o actual y el potencial,
para estudiar el aprendizaje infantil, al nivel de desarrollo mental.
“La zona de desarrollo próximo es la distancia entre el nivel real
de desarrollo, determinado por la capacidad de resolver
independientemente un problem a, y el nivel de desarrollo
potencial, determinado a través de la resolución de un problem a
bajo la guía de un adulto o en colaboración con otro compañero
más capaz.”
(Vygotski, 1979, 133).
Según Rogoff (1993), este concepto es útil para estudiar el proceso
instruccional en escenarios como el escolar pero no en otros contextos y propone la
idea de “participación guiada” para dar cabida a aspectos cruciales como el papel
activo del niño en las actividades referi das a situaciones instruccionales de otra
naturaleza.
Por otra parte, Wertsch (1984) propone dos conceptos como “definición de la
situación” e “intersubjetividad” para enfati zar el carácter sem ióticamente mediado de
la interacción en dicha zona; el concepto de definición de la situación se refiere al
modo en el que un contexto es representado (definido) por aquellos que actúan en él.
La intersubjetividad hace referencia al gra do en que comparte la m isma definición de
Enfoque sociocultural
35
la situación; toda interacción implica de alguna m a nera una acción conjunta, un
cierto nivel de intersubjetividad y un proceso de negociación en busca de ésta.
No obstante, independientem ente de cómo sea operativizado, la zona de
desarrollo próximo proporciona la vía para la contrastación empírica acerca de que la
acción genera el pensamiento y no al revé s. Com o señala De Pablos (1996a),
constituye un constructo útil desde el punto de vista educativo, ya que vincula el
proceso de aprendizaje y desarrollo, permitiendo detectar no sólo los ciclos y
procesos ya completados, sino trazar el futuro inm ediato del niño.
La zona de desarrollo próximo reflej a en sí m isma la visión genética del
desarrollo que caracteriza la teoría sociocultural así como el im portante papel
otorgado a la interacción social como generadora de la conciencia hum ana.
Numerosos trabajos están analizando las posibilidades de este constructo en una
vertiente empírica con proyección educa tiva (Galbraith, Tasell y W e lls, 1997;
Lacasa, Cosano y Reina, 1997; Rodríguez Illera, 1997).
Las dimensiones que implica este c oncepto y fundamentalm ente la visión
genética del desarrollo y el aprendizaje han influido en la aproximación em pírica a la
mediación educativa apoyada por la televi sión en el contexto escolar que hem os
realizado. Los procesos de funcionami ento interpsicológico en contextos
institucionales por su contribución al creci miento intrapsicológico, así com o el
estudio de las formas de acción y los m edios empleados por los sujetos en un
contexto escolar constituyen el eje del trabajo.
1.2.2. La noción de internalización
Capítulo I
36
Se define como el proceso por el cual cualquier función m ental superior se
transforma de una form a de actividad so cial a una individualizada. Este proceso
resulta especialmente com plejo por su m utación constante; no es estable, sino
cambiante. Los procesos en juego cam bian su forma de actuación.
"L la mamo s internalización a la reconstrucción interna de una operación
externa" (Vygotski, 1979, 92). El propio V ygotski aportó explicaciones sobre el
proceso de internalización apoyándose en el ejemplo de la form ación del gesto de
señalar. Kozulin (1994, 114-115) evoca este ejemplo para explicar este m ismo
proceso. De forma resum ida la recons trucción del desarrollo de un gesto de
indicación en un niño sigue las siguientes pautas o directrices; en primer lugar, el
niño realiza el movim iento de coger como im pulso natural "gesto en sí", la
intervención de la madre convierte este gesto en sí en "gesto para otro", ya que la
madre interpreta el m ovimiento com o gesto indicativo; de este modo, lo que
comenzó siendo un sim ple acto de coger se convierte, gracias a la mediación de la
madre, en un acto socialm ente significativo y comunicativo. Este gesto se convierte
en "gesto para sí mism o" cuando el niño es consciente del movim iento de la mano
como gesto indicativo y lo realiza de fo rm a deliberada a la madre; "el signo de
señalar" adquiere su significado indicativo a nivel intrapsicológico para el niño,
perdiendo su inconsciente tendencia natural de intentar alcanzar algo.
El anterior ejemplo es ilustrativo de que el desarrollo psicológico superior
consiste en la formación de ideas en el curso de actividades socialm ente
significativas; la función mental superior constituye una objetivación de la acción, se
crea mediante la actividad.
El análisis del ejemplo del acto de señalar conduce a plantear diferentes
mom entos en el proceso de internalización que implican una serie de
transformaciones:
a) Operación que representa una actividad externa de origen natural.
Enfoque sociocultural
37
b) Proceso interpersonal que confiere un significado social (m ediado por el
contexto) a la actividad externa transformándola.
c) Proceso intrapersonal com o resulta do de una prolongada serie de procesos
evolutivos en el desarrollo de la conducta externa adquiriendo en sus
últimos estadios una fo rma individualizad a, que conlleva en su interior los
aspectos simbólicos esenciales de su estructura (social) previa.
Según Forman, Minick y Stone (1993, 63) , el proceso de internalización se
caracteriza por tres aspectos: en primer té rmino, im plica la construcción más que la
copia de la función en cuestión; en se gundo lugar, está relacionado con el dominio
del sistema cultural apropiado de represent ación simbólica por parte del sujeto; y, por
último, tiene lugar a través de la interacción social.
Como señala Santamaría (1997), este concepto ha venido generando gran
atención en los últimos años debido al creci ente núm ero de trabajos que estudian la
interacción social inspirados en los desarrollos vygotskianos. Diversos autores
(Rogoff, 1993; Werstch, 1993; Valsin er, 1988a; 1988b) proponen superar la
concepción dualista interno-externo para distinguir lo interpsicológico y lo
intrapsicológico a partir del binomio dom inio-apropiación de instrumentos
mediadores, vinculando la form ación de una función mental superior principalm ente
a los procesos de mediación sim bólica. Estas transformaciones en la concepción del
proceso de internalización se han originado a partir de la intersección de los escritos
de Vygotski y de Bajtín. Algunos investig adores están explorando y profundizando
en las aportaciones realizadas por Bajtín en el campo de la crítica literaria y el
análisis del lenguaje con el fin de desarrolla r y ampliar la teoría para su proyección a
distintos campos (W ertsch, 1997; Ramírez, 1995; De Pablos, 1996a). Las propuestas
conceptuales derivadas de la comprensión de las contribuciones de Bajtín constituyen
el objeto de nuestro discurso en un apartado posterior.
1.2.2.1. La mediación
Capítulo I
38
Desde un plano conceptual, Vygotski inic ió el cam ino para la observación del
dominio sociocultural en el desarrollo ontogenético de un individuo, a través del
concepto de mediación. "La fuente de la m e diación reside ya sea en una herramienta
material, en un sistem a de símbolos o en la conducta de otro ser hum ano" (Kozulin,
1994, 115), identificando tres tipos de medi ación que están interconectados, que no
se producen de forma aislada o única. En este sentido, la m ediación producida por la
conducta de un ser humano puede propiciar , a su vez, una actividad m ediadora
simbólica. Vygotski distingue entre herram ientas materiales y sim bólicas del
siguiente modo:
“Por medio de la herram ienta, el hombre influye sobre el objeto de
su actividad, la herramienta está dirigida hacia fuera: debe
provocar unos u otros cambios en el objeto. Es el medio de la
actividad exterior del hombre, orie ntado a m odificar la naturaleza.
El signo (...) es el medio de que se vale el hom bre para influir
psicológicamente, bien en su propi a conducta, bien en la de los
demás, es un m edio para su actividad interior, dirigida a dom inar el
propio ser humano; el signo está orientado hacia dentro”.
(Vygotski, 1995, 94)
Las herramientas m ateriales tiene n una función y están diseñadas
técnicamente adaptadas a la m isma; el signo, aunque tam bién es un objeto material,
no tiene nada en su configuración física que lo constriña a una función. Aunque
Vygotski centró sus trabajos sobre la me diación sem iótica del lenguaje, reconoció
que las líneas de mediación apuntadas no agot an las posibilidades de actividad de la
conciencia humana.
Para Vygotski el desarrollo no es un despliegue de ideas preexistentes, sino la
formación de esas ideas en el curso de ac tividades socialm ente significativas. El uso
sistemático de instrum entos mediadores, por parte de los sujetos, para relacionarse
Enfoque sociocultural
39
con la realidad conduce a una ruptura con la inmediatez en esta relación, lo que
supone pasar de una relación natural, instintiva, a una instrumental, artificial y
deliberada, y, por ello, consciente. De es te modo, se reconoce el papel activo del
sujeto, no sólo para su propio desarrollo i ndividual, sino también para la evolución y
cambio cultural, el cual es analizado a través del concepto de "acción mediada".
Según Wertsch (1994), la acción m ediada im plica un tipo de dialéctica entre los
instrumentos m ediadores proporcionados por el escenario sociocultural y el uso
contextualizado y único de esos instrument os en acciones concretas y particulares de
los individuos (agentes). Cualquier forma de mediación se desarrolla y explica por el
papel activo que desempeñan los seres hum anos en el uso y transformación de los
instrumentos culturales y sus significados. De este modo, los procesos de m ediación
(re-construcción de significados) requieren de agencialidad, definida como la
capacidad que tiene un sujeto para realizar una acción. La realización de esta acción
depende del dominio de los instrum entos y del conocimiento adecuado de la
situación por parte de los individuos (Ramírez, 1995). Esta noción de acción
mediada es analizada de form a más por m enorizada en el capítulo IV por su
proyección para el análisis sociocultural del discurso educativo.
La mediación tiene especial relevancia para la investigación sobre los medios
en la enseñanza, ya que postula un sistema de relaciones entre la dim ensión social y
psicológica de los individuos, en las cuales intervienen o actúan com o mediadores
diferentes instrumentos; cualquier actividad que genera procesos mentales superiores
es una actividad mediada socialm ente significativa. El análisis del papel mediador
que desempeñan los m edios de enseñanza en actividades educativas en un plano
social y psicológico constituyen el objeto de es tudio de la línea de investigación en la
que se inserta este trabajo.
1.2.2.1.1. Instrumentos mediadores
Capítulo I
40
Desde el punto de vista sociocultural, el poder de la mediación para generar
procesos psíquicos reside en su naturaleza simbólica; el estudio del papel de los
instrumentos m ediadores en diferentes actividades sociales resulta de interés en
educación por su potencial para genera r procesos psíquicos; descubrir los
significados que un determinado instrum ento tiene para los alumnos, los contextos en
que surgieron y cómo llegaron a ellos son algunos de los retos educativos. La
importancia otorgada a los instrum entos no reside en su consideración com o soporte
material, m eramente técnico, de la cultura, sino porque son en sí m ismos portadores
de patrones culturales. Los instrumentos son creados y usados en situaciones
sociales; en estas situaciones es donde van desarrollando su potencial simbólico.
Vygotski señaló ocho funciones del lenguaje, presentadas como pares de
opuesto (Wertsch, 1988; Ram írez, 1992; De Pablos, 1996a):
- Función de señalización vs función de significación.
- Función social vs función individual
- Función comunicativa vs función intelectual
- Función indicativa vs función simbólica
Las dos primeras funciones remiten a la distinción entre el prim er y segundo
sistema de señales propuesto por Paulov; la señalización presente en las primeras
formas de com unicación y durante los primer os estadios de la ontogénesis no puede
considerarse una función semiótica en sen tido estricto (De Pablos, 1996a); el uso de
sistemas de señales es una condición necesar ia pero no suficiente para el desarrollo
de las funciones psíquicas superiores. Por el contrario, Vygotski vinculó la
significación a la creación y uso de signos por parte de los seres humanos, lo que
otorga un papel activo en la regulación de su conducta a través de sus producciones
culturales, en lugar de acomodarse únicam ente a estímulos del entorno; Vygotski
señaló que ésta era la diferencia fundamental entre anim ales y humanos.
Enfoque sociocultural
41
La aparente separación entre instru mentos de m ediación para funciones
sociales y para funciones individuales es reinterpretada desde el planteamiento
genético vygotskiano, que considera el signo originariamente com o un instrumento
usado para fines sociales, para influir sobr e los demás y sólo m ás tarde se convierte
en instrumento para influir sobre uno mismo. Aun cuando su función se hace
individual, el instrumento conserva su form a social, es su orientación lo que cambia.
Asimism o, la función comunicativa e intelectual ilustran la naturaleza de los
procesos semióticos en los planos inter e intrapsicológico, que están estrechamente
vinculadas en la interpretación genética. Mientras la función comunicativa sitúa al
hablante en un plano de funcionamiento inte rpsicológico, la f unción intelectual sitúa
al signo y a su usuario en un plano de func ionamiento intrapsicológico (De Pablos,
1996a).
Según W ertsch (1988) los tres primeros pares de funciones constituyen el
marco para el análisis sem iótico de Vygot ski, pero no especifican las propiedades
concretas que dan a los signos su poder de m ediación. La explicación de la transición
de un plano de funcionamiento interpsico lógico a intrapsicológico alude a la
progresiva descontextualización de signos, lo que posibilita su transformación en
instrumento para pensar.
La diferenciación entre función indica tiva y simbólica se sustenta sobre el
principio de descontextualización del signo. Ambas funciones im plican dos procesos
necesarios para el desarrollo de las funci ones psíquicas superiores: contextualización
y descontextualización. Por un lado, la estruc tura e interpretación del signo depende
de sus relaciones con el contexto en que éstos aparecen; en este sentido, el signo es
inicialmente un indicador, que sirve para dirigir la atención hacia un objeto. No
obstante, las formas superiores son posible s porque el pensam iento humano refleja la
realidad de un modo generalizado.
Capítulo I
42
El análisis genético debe desvelar la transición de un nivel en el que la única
función usada es la indicativa a un nivel en el que tam bién aparece la simbólica. De
este modo, De Pablos (1996a) diferencia en tre instrum entos actuales que ayudan al
sujeto desde una vertiente individual, como pueden ser la agenda, el reloj o la
calculadora de bolsillo, e instrumentos que propician la com unicación del sujeto
preferentemente con el m undo exterior co m o es el caso de los medios de
comunicación social, señalando que es clave com prender que la vertiente individual
y social de los instrumentos están íntim am ente relacionadas. Unos y otros aportan
complejos sistem as de códigos, muy dete rm inados por las instituciones a las que
éstan vinculados, cuyo origen es la interacción social.
FUNCIÓN SOCIAL
FUNCIÓN C OMUNICATIVA
Plano Inter-Psicológico
SIGNO
FUNCIÓN INT ELECTUAL
FUNCIÓ N INDIVI DUAL
Plano Intra-Psicológico
Funció n
Simbólica
Función de
Signifi cación
Función de
Señali zación
Función
Indic ativa
Línea Cultural de
Desarrollo
Usos del Signo
Gráfico II. Funciones del Signo (Ramírez, 1992, en De Pablos, 1996, 141)
Las funciones otorgadas al lenguaje, como instrum e nto mediador, perm iten
caracterizar a otros instrumentos m ediadores en nuestra cultura. En nuestra sociedad,
la existencia de otros instrumentos que s on utilizados cotidianamente por los niños en
diversos contextos sociales (familia, grupo de am igos, ...) conduce a considerarlos de
vital importancia en el aprendizaje infantil y en la construcción de la cultura. La
Enfoque sociocultural
43
realización de estos procesos al margen de las instituciones educativas aum enta la
distancia entre la mediación sim bólica que envuelve a las nuevas generaciones en sus
contextos culturales próximos y los procesos realizados en contextos institucionales
como la escuela basados en sistem as de símbolos, que hoy pueden considerarse, en
su relación dinámica con otros, de orden prim ario.
1.2.2.2. El concepto de actividad
Como hem os señalado, los procesos de mediación tienen lugar en el m arco
de actividades socialmente significativas; es decir, los procesos mentales superiores,
aquellos que forman la esencia del desa rrollo m ental específicamente humano, se
forman m ediante la actividad. Este concepto ocupa un lugar importante en la
organización teórica de Vygotski, ya que la función m ental superior se concibe como
una objetivación de la acción; por otro lado, ofrece la vía para vincular las
consideraciones teóricas con opciones m etodológicas en la realización de
investigaciones socioculturales; la observación empírica de la m ediación –en su
vertiente dinámica- se ha de realizar en el m arco de estas actividades.
A partir de un análisis de las circuns tancias que rodearon la elaboración de
las tesis principales de Vygotski, divers os autores (Kozulin, 1994; De Pablos, 1996a)
presentan el desarrollo y evolución del concepto de actividad, identificando dos
etapas en su conceptualización e, inclus o, abordaje empírico. De una parte, la
actividad se concibe como una abstr acción o racionalización de la dialéctica
dinámica entre los factores culturales e indi viduales; es el principio explicativo que
permite vincular las acciones individuales c on los sistem as sociales. Esta primera
aproximación realizada por Vygotski y su s colaboradores condujo a focalizar los
trabajos en actividades mediadoras de naturaleza sem iótica y análisis genéticos de la
significación.
Por otra parte, Leontiev (1981) formuló una teoría de la actividad, basada en
los presupuestos teóricos de Vygotsk i, que evolucionó hacia posturas más
Capítulo I
50
intentos repetidos de un sujeto para solucionar una tarea; desde un punto de vista
metodológico puede definirse com o un estudio longitudinal a corto plazo.
El m étodo microgenético (W ertsc h, 1988; Rogoff, 1993; Lacasa, 1994)
ofrece enormes posibilidades para estudiar los procesos educativos en los que la
mediación juega un im portante papel. El est udio microgenético de las acciones de los
sujetos y los medios elegidos para rea lizarlas en diferentes condiciones y con
finalidades distintas, mediante la plan ificación de actividades educativas, puede
generar conocimientos en educación acerca de los procesos de aprendizaje que se
producen en la escuela y las condiciones en que se producen.
1.3. LA TEORÍA DEL LENGUAJE DE MIJAÍL BAJTÍN
El enfoque sociocultural, como se entiende actualmente, no es la obra de un
sólo hombre; la com prensión de este en foque en todas sus dimensiones obliga a
estudiar la obra de otros científicos; co m o hemos señalado al com ienzo de este
capítulo, la obra de Mijaíl Bajtín por su va lía para este enfoque ha sido reconocida
ampliam ente en el círculo de investigadores socioculturales (Silvestri y Blanck,
1993; Wertsch, 1988, 993; Ram írez, 1995). La co incidencia entre el pensamiento de
Bajtín y Vygotski, señalada con frecuencia, ha dado lugar a su integración en la
órbita de la teoría sociohistórica. La co incidencia respecto a la situación histórica y
ambiente teórico-ideológico en que vivi eron así com o su concordancia filosófica
condujeron a ambos a conclusiones sim ilares respecto al origen social de la
conciencia humana y el im portante papel de los signos como m ecanismos
generadores del psiquismo.
La com prensión de la relevancia de su obra, cada vez más reconocida en
Occidente, vinculada al hecho limitador de haber accedido a ella de una m anera
fragmentaria, dadas las vicisitudes acadé m icas y personales que tuvo que afrontar
este autor a lo largo de su vida, hace neces ario situarlo en las coordenadas espacio-
temporales en las que vivió. Las singulares circunstancias históricas que rodearon a
Enfoque sociocultural
51
Mijaíl Bajtín han dificultado la recuperación y reconstrucción de su vida y obra. En
esta labor, resultan de gran utilidad los escritos de autores como Blanck (1993),
Bubnova (1996) y Zavala (1991), que han abor dado su biografía y cuyas visiones se
complem entan entre sí, ofreciendo un pe rfil complejo, mu ltifacético y, a veces,
contradictorio de este autor y de su obra. No obstante, hemos de resaltar los prim eros
trabajos sobre Bajtín debidos a Todor ov (1981) y Clark y Holquist (1984).
1.3.1. Apuntes biográficos
Mijaíl Bajtín nació el 5 de Noviembre de 1895 en Oriol (capital de la región
del mism o nombre, que se extiende al sur de Moscú) y murió en Moscú el 7 de
Marzo de 1975. Recibió una cuidada educación de corte europeo. Entre los 9 y los 15
años vivió en Vilnius, la capital de Litu ania; caracterizada por un am biente cultural
muy rico debido al entrelazam iento de mu chas culturas, resultando significativa su
mezcla de idiom as. Esta circunstancia pudo influir en su inquietud intelectual por
estudiar el lenguaje y la importancia que ot orgó al concepto de heteroglosia en el
marco de su teoría. Estudió Filología Clás ica en Odessa y Petrogrado. Durante este
período destaca su participación en la llamada Sociedad Filosófica Religiosa,
institución en la que se debatían diferent es modelos utópicos de sociedad y que
admitía personas de diversas ideologías y religiones. Este hecho parece constituir un
antecedente de los modos de organización cultural que serán el sello de identidad de
los ambientes intelectuales de Bajtín a lo la rgo de su trayectoria y que impregnan sus
escritos. En el mes de octubre de 1917 esta lló la Revolución Socialista y Bajtín se
marcha a Nevel huyendo de las penurias de la Guerra Civil.
En Nevel, Vítebsk y Leningrado, Bajtín y otros intelectuales constituyeron un
grupo de estudio (los más activos m iembros fueron M. Bajtín, L. Pump ianski y M.
Kagan), en el que se analizaba y reflexiona ba sobre una gran diversidad de temas,
desde ópticas diferentes. El ingreso en este grupo de expertos en filosofía, derecho,
geología, ingeniería, música, culturas orie ntales, etc., hace suponer que generó una
influencia decisiva en la posterior concepción multidisciplinar de la obra de Bajtín.
Capítulo I
52
La década de los veinte constituye un período muy activo para Bajtín; adem ás de
impartir num erosos cursos y conferen cias, entre 1925 y 1929 la producción del grupo
de estudio, en el que Bajtín era un miem bro destacado, se materializa a través de una
serie de textos, de los cuales los más destacables son E L FREUDIANISMO : UNA CRÍTICA
MARXISTA (Voloshinov, 1926), E L MÉTODO FORMAL EN LOS ESTUDIOS LITERARIOS
(Medvedev, 1928); E L MARXISMO Y LA FILOSOFÍA DEL LENGUAJE (Voloshinov, 1929);
P ROBLEMAS DE LA OBRA DE D OSTOIEVSKI (Bajtín, 1929).
La década de los treinta y de los cuarenta constituye un largo período de
oscuridad, plagado de dificultades materi ales y, sobre todo, con pocos estím ulos
intelectuales y culturales. Es condenado a una deportación a la ciudad de Kustanai
(Kazajstan), sufre la pérdida de amigos y colegas de sus com ienzos intelectuales
(Voloshinov y Kagan fallecen, desaparece Medvedev) y tiene dificultades para
conseguir empleo. No obstante, prepara el m anuscrito de R ABELAIS EN LA HISTORIA
DEL REALISMO (term inado en 1940, no será publicado hasta 1965), y un libro sobre la
novela de educación en la historia del realis mo (fechado en 1937). El original de éste
último fue destruido por la guerra, por lo que su reproducción íntegra con
posterioridad no ha sido posible; algunos fr agmentos de éste fueron recuperados a
partir de las notas y borradores de Bajtín en la obra ESTÉTICA DE LA CREAC IÓN
VERBAL .
En los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, Bajtín consideró
acabado su pasado filosófico y su activa pa rticipación en colectivos e instituciones,
dedicándose a la revisión de sus trabajos sobr e Rabelais y Dostoievski, con el afán de
evitar que su obra fuera comprendida y aceptada desde posiciones propias del
régimen político. Esta circunstancia (las diferentes versiones de sus escritos), ha
impedido posteriorm ente determinar de fo rm a inequívoca la autoría de las obras
firmadas por Voloshinov y Medvedev, ya que se observa un cam bio de registro en el
lenguaje y una reelaboración de conceptos, que derivan hacia reflexiones teóricas
esquivas a una cómoda clasificación.
Enfoque sociocultural
53
A mediados de los sesenta comienza una nueva etapa para el pensamiento
bajtiniano en la Unión Soviética y su desc ubrim iento en Occidente. En ella se
recupera la obra de Bajtín, en gran parte debido a los llam ados textos
deuterocanónicos . Estos textos son principalmen te los firm ados por Medvedev y
Voloshinov. No existe una certeza definitiva sobre la autoría de los mism os, lo que
está en el origen de la denominación “círculo Bajtín” para designar los trabajos que
muy directam ente parecen inspirados o escritos por Bajtín. Prácticamente
desconocido fuera de la Unión Soviética, su s primeros difusores fueron Victor Erlich
y Julia Kristeva y también Tzvetan Todor ov, que comenzaron a darlo a conocer en
Europa (Zavala, 1989). Fue Tzveta n Todorov quien propuso el término círculo
Bajtín , en su introducción y análisis de la dialogicidad (1981), para designar los
textos de Mijaíl Mijailovich Bajtín (1895-1975), Pavel Nikolaevich Medvedev
(1891-1938) y Valentin Nikolaevich Vo loshinov (1894-1936). La edición de
E STÉTICA DE LA CREACIÓN VERB AL (1979) supone el reconocimiento definitivo de las
ideas del autor como una concepción teóri ca, permitiendo ver la unidad de su obra,
que hasta entonces había sido publicada de forma dispersa.
1.3.1.2. Influencias recibidas por Bajtín
Aunque su recorrido vital posibilita comprender y analizar su contribución
desde las condiciones históricas y sociales en que se originó su creación teórica y
posterior divulgación en Occidente, las fu entes y referencias de pensadores que
constituyeron objeto de sus lecturas y análisis puede ofrecernos una imagen m ás
completa de la teoría bajtiniana a través de sus orígenes.
Durante su período universitario, forma parte de prestigiosos círculos
literarios como el del poeta y teórico sim bolista V. Ivanov, a través del cual lee a
Kierkegaard, Nietzsche y Max Scheler. Bubnova (1996) señala que Nietzsche fue
recibido por Bajtín en la versión de Ivanov y, por ello, su interpretación carece de los
matices ideológicos del nazism o atribuidos a Nietzsche después de la segunda guerra
mundial. Las aportaciones de este pensador tuvieron gran influencia sobre su obra
Capítulo I
54
sobre Rabelais, en la que se postula la géne sis prehistórica y la existencia marginal de
la cultura del carnaval como m anifestaciones populares de la risa y la ironía, junto a
una cultura oficial de manifestaciones auto rizadas y consagradas por el poder y la
autoridad.
Durante la década de los veinte, Bajtín está inm erso en la tradición filosófica
neokantiana y conoce, a través de Kagan, el sistema de Herm ann Cohen, que estará
presente hasta el último período de su vida creativa. En la obra de Bajtín, se reconoce
la presencia del sistema de conceptos pr opuesto por Herm ann Cohen; nociones como
responsabilidad, inconclusividad y la s relaciones entre yo y otro están
originariamente en Cohen.
Las diversas fuentes presentes en su obra no pueden considerarse una
influencia decisiva en el sentido convenc ional; por ello, aunque Bajtín reconoció su
oposición al sistema filosófico hegelia no, y, por tanto, a Marx, la presencia e
influencia de éstos es ineludible en su construcción teórica como réplica a las
posiciones de los filósofos mencionados. No obstante, tam bién deben tomarse en
cuenta los filósofos “dialogistas” como Ma rtin Buber, Franz Rosenzweig, F. Ebner,
E. Rosenstock-Huessy. Según Isupov (1991), la s consideraciones marxistas así com o
los fundamentos del cristianism o no proporcionan respuestas concluyentes a Bajtín,
pero no cabe duda de que fueron hitos importantes en su form ación.
En relación con M ARXISMO Y FILOSOFÍA DEL LENGUAJE es preciso mencionar
al lingüista y antropólogo Marr; según Bubnova, la coincidencia en los intereses
investigativos de Bajtín y O.M. Freidenber g, discípula de Marr, invita a reflexionar
sobre la génesis de la teoría de la risa y la refracción de la ideas de Marr en la obra de
Bajtín y su arquitéctonica de la carnavalización.
Potebnya y Humboldt, entre otras fuente s lingüísticas, están presentes en la
obra de Bajtín, del mism o modo no conclu sivo (junto a Ivanov e Iakubinski). El
planteamiento de estos autores acerca de que el pensam iento alcanza su ser en el
Enfoque sociocultural
55
lenguaje, así como la concepción de éste com o una actividad, como un proceso
creativo, se refleja en el modo de concebir la relación entre pensam iento y lenguaje
no sólo de Bajtín, sino también de Vygotsk i. Observado en el conjunto de las
propuestas bajtinianas, se hace más explícito en la aproxim ación a la noción de
intertextualidad.
“Según Humboldt, las personas se entienden m utuamente (...)
porque aciertan a tocar en los demás el m ismo eslabón de una
cadena de imágenes y conceptos internos prim ordiales, porque
pulsan la mism a tecla en el tecla do del alma de los dem ás y como
consecuencia, en la consciencia del otro resuena un significado
correspondiente pero no idéntico”.
(Kozulin, 1994, 32)
Asim ismo las elaboraciones de Iakubinski sobre lenguaje constituyen una
referencia manifiesta en su concepción dialógica. El análisis contrapuesto entre
monólogo y diálogo influyó en su diferenc iación entre géneros discursivos en
función del vínculo con la realidad. Por ot ra parte, las concepciones filosóficas de
Husserl respecto a la intencionalidad en lo s actos ocupa un lugar privilegiado en la
obra de Bajtín.
1.3.2. Teoría dialógica
Los trabajos del círculo Bajtín presen tan un entramado de fuentes teóricas
que constituyen el tejido intelectual de su s aportaciones así como una versatilidad
temática poco usual según los actuales us os y costum bres de especialización
científica; las obras del círculo Bajtín comparten el interés por el lenguaje y la
comunicación discursiva, pero en ellas se incorpora un vastísim o conocimiento de
Capítulo I
56
filosofía, historia, lingüística, literatura , psicología e incluso antropología. Como
señalan Silvestri y Blanck (1993) no existe un Bajtín definitivo, que pueda
encuadrarse en una disciplina única. La reflexión sobre el lenguaje le llevó a
profundizar en distintos campos y abrir num erosas líneas de reflexión. Sus escritos
dirigidos a los estudios semióticos, la filosofía del lenguaje y la crítica literaria
proporciona claves conceptuales para el estudio de problemas psicológicos y
educativos. Desde el área de la lingüís tica, los conceptos más difundidos en
Occidente son la dialogicidad y el carnaval. No obstante, en los trabajos de Bajtín
otros conceptos de vital importancia son la responsabilidad individual,
intersubjetividad y, especialmente, la noción de palabra ajena para la generación del
discurso y la formación de la conciencia.
Respecto a la constitución de una teoría de la literatura sobre bases
sociológicas, mantuvo un enfrentam iento dialéctico con sus contemporáneos
formalistas así com o el sociologismo de interpretación m arxista; partiendo de la
concepción del ser humano com o un conjunt o de relaciones sociales, propone los
signos -desde su naturaleza ideológica- como los m ecanismos por los cuales los
factores sociales modelan y construyen la conciencia. Para ilustrar estas
consideraciones introduce la noción de hete roglosia com o el entrelazamiento de
diferentes voces sociales, culturales e id iosincráticas, que aplica al análisis de
diversos textos culturales, entre los que de stacan las novelas de Dostoievski. En este
sentido, la literatura revela las capacida des de la conciencia y la comunicación
humanas, que perm anecen subdesarrolladas o invi sibles en otros m edios de expresión
(Kozulin, 1994, 181). La heteroglosia descri be la rica combinación de géneros y
voces que se producen en determinadas s ituaciones sociales de comunicación (Bajtín,
1986), lo que implica que el lenguaje está poblado con las intenciones y experiencias
de otros. La apropiación del lenguaje por parte de los individuos se realiza en
contacto con las estructuras y contenidos proporcionados por otras personas.
Desde el punto de vista bajtiniano, se considera que el autor (em i sor,
hablante) tiene una naturaleza múltiple, de m anera que sus enunciados expresan una
Enfoque sociocultural
57
subjetividad colectiva virtual, que habla siempre a través del autor o interlocutor
manifiesto (Abril, 1994, 452). Esta natural eza m últiple (confluencia de voces en los
enunciados) se debe a su existencia dentro del microcosm os psicosocial de la escena
comunicativa, lo que conduce al individuo com o ser social a emitir un enunciado y su
valoración. Esta concepción es el resultado de una construcción histórica
interactivamente m ediada por la actividad lingüístico-discursiva.
En el área de la lingüística y la filosofía del lenguaje polemizó con el
objetivismo abstracto (la lingüística saussereana) y el subjetivism o idealista (la
filosofía del lenguaje humboldtiana), pr oponiendo una teoría ideológica de la
significación; rebatiendo las concepciones de la lengua como un sistem a universal y
estable o como un proceso incesante de creación individual, acuñó una concepción
dinámica del lenguaje, com o un devenir perm anente y com o producto de interacción
social de los hablantes (Bubnova, 1996, 37). No obstante, su concepción no puede
entenderse como un determ inismo social, ya que la noción de responsabilidad
individual en el acto concreto es de vital im portancia en el desarrollo de su teoría. Un
sujeto es responsable de sus actos cuando posee dominio de determ inados
instrumentos (lenguaje) y el conocim iento adecuado de la situación (comunicativa,
social concreta) (Ramírez, 1995, 44). Este acto de responsabilidad es secundario,
derivado del sistema de relaciones que cad a individuo m antiene en cada uno de los
campos de actividad hum ano. Por ello, debe definirse como intersubjetiva, com o
producto de la interacción con el otro. Com o reflejo de esta concepción, Bajtín
propone el enunciado como unidad básica de la com unicación, ya que éste refleja en
sí mism o la interacción de al menos dos voces (hablante y oyente) que rem ite al
contexto de comunicación. Este perm ite estudiar el vínculo no sólo entre la acción de
un sujeto particular (acto comunicativo) y el escenario sociocultural más próxim o en
que se realiza el acto comunicativo, sino tam bién con el contexto cultural más
amplio, ya que en el enunciado un suje to recupera y propone ideas -enunciados-
propias de otras esferas de comunicación.
Capítulo I
58
En la teoría dialógica, el concepto de destinatario, receptor, oyente adquiere
nuevos matices; se le otorga una función pr im ordial a la otredad como generadora de
la conciencia. Se concede un papel activo al otro, en tanto que la percepción
subjetiva acerca del otro orienta el disc urso propio y le otorga un significado
particular en la situación concreta de comunicación com partida. El proceso de
formación de ideas propias a través de la comprensión y apropiación de las ideas
ajenas conlleva necesariamente form as de discurso ideológico e intenciones
particulares de los individuos. Esta concepción del otro como sujeto activo influye en
la formulación de constructos com o ventrilocución e intertextualidad.
1.3.2.1. Dialogicidad
La concepción dinám ica del lenguaje se hace manifiesta en el sistem a
conceptual bajtiniano a través de la noción de dialogicidad, el cual hace referencia al
proceso por el que se ponen en contacto los enunciados de un hablante con los
enunciados de otro y se interaniman bien sea en el interior de la conciencia o en el
mundo real. En su teoría, Bajtín sugiere un principio m etodológico para dialogar con
la alteridad, con el otro (Zavala, 1989, 93) . El intercambio com unicativo real entre
personas constituye una forma de actividad hum ana mediada por las situaciones
sociales específicas y por las funciones que desempeñan determ inados instrumentos
en estas situaciones (los signos). Estas formas m ediadas de actividad humana que
caracterizan nuestra relación con el mundo ex terior es internalizado por los sujetos
como m odelo de relación con uno mism o; la dialogicidad se constituye en el
principio activo para la construcción de la conciencia.
El diálogo se concibe como la forma primordial del lenguaje -pero no única-,
no sólo porque representa una forma de com unicarse con el otro, sino porque la
actividad comunicativa m isma (acción m ediada por un sistema de signos com o el
lenguaje) modela y form a el propio lenguaje (Silvestri y Blanck, 1993). De este
modo, "nuestro pensam iento se origina y fo rma en el proceso de interacción con
Enfoque sociocultural
59
pensamientos ajenos" (Bajtín, 1979, 1995). La im portancia otorgada al diálogo
deriva de las aportaciones de Iakubinski y su integración en el marco teórico
bajtiniano juega un papel decisivo para la reelaboración de conceptos que aplica no
sólo al análisis de textos literarios sino que traspasa los límites de la literatura y la
filosofía para proponer una concepción genética del pensamiento hum ano, como
construcción simbólica de progresiva desobjetivación.
De este modo, Bajtín propone dos con ceptos para ilustrar los fenóm enos
dialógicos que implican necesariam ente un acto de responsabilidad individual y una
intersubjetividad colectiva. La ventrilocución refleja el diálogo que, de forma
consciente, sostiene el hablante con una voz ajena (inmediata o abstracta),
manteniendo su sentido original u otorgándol e otro sentido en el m arco del propio
enunciado. Ventrilocución es el proceso en el que una voz habla a través de otra voz
o tipo de voz en un lenguaje social (B ajtín, 1986; W ertsch, 1993). Asimism o, la
intertextualidad se refiere a la trasposición de uno o varios sistemas de signos al
interior de otros y, en sentido específico, a la presencia de textos antecedentes en el
texto literario consecuente (Kozulin, 1994, 183-184). La referencia implícita a un
“texto compartido” actúa com o media dor de la comunicación, proporcionando la
intersubjetividad necesaria para que se produzca el reconocimiento de dos o m ás
personas del texto original en el enunciado ajeno.
1.3.2.1.1. Lenguajes sociales y géneros discursivos
Los lenguajes sociales son formas de utilizar una lengua, propias de los
distintos grupos sociales. Constituye un ti po de discurso que se identifica con un
estrato específico de la sociedad. Las form as de discurso que se utilizan como parte
de un colectivo profesional constituye un tipo de lenguaje social (jurídico,
periodístico, etc.). El lenguaje social en el que se produce un enunciado modela las
ideas que son expresadas en él; constituye un marco organizativo al que se adapta el
contenido. La utilización de un lenguaje soci al por parte de un sujeto propone el
contexto de referencia y un abanico rela tivam ente limitado de variantes del idioma
Capítulo I
66
como m ás apropiados, por su eficacia, en el desarrollo de una actividad en un
determinado contexto sociocultural.
“La privilegiación se refiere al hecho de que un instrumento
mediador, tal com o un lenguaje soci al, se concibe más apropiado o
eficaz que otros en un determinado escenario sociocultural.”
(Wertsch, 1993, 146).
En este sentido, las personas aprenden que determinados instrumentos
mediadores son m ás válidos para abordar determinadas situaciones. Es imp ortan te
asumir la noción de privilegiación desde una perspectiva em inentemente dinám ica
dado que se produce en el marco de una in teracción dialéctica entre el sujeto y el
contexto.
La reintegración es la acción m ediante la cual los individuos, que han
dominado instrum entos culturales privilegia dos en determinados contextos, proponen
su trasvase y transformación para ejercer funciones vinculadas a nuevos contextos.
Ello implica un proceso de descontextuali zación creativa cuya actividad se centra en
la propuesta de “formas nuevas” de los instrum entos, vinculables a los nuevos
contextos. Este hecho remite al sujeto a otras experiencias vividas y le sugiere la
insistencia de instrumentos prim ados en esas experiencias. La responsabilidad
individual que implica la reintegración supone un acto secundario, derivado del
sistema de relaciones que cada individuo m antiene en cada uno de los campos de
actividad humana. Por ello, debe definirse como intersubjetiva, com o producto de la
interacción con el otro. El reconocimient o, por parte de dos o m ás personas, de
instrumentos culturales que se com parten sugiere proponerlos, trasvasarlos o
extrapolarlos desde los contextos de origen con cierta probabilidad de éxito.
La reintegración es un constructo ligado a las nociones de dialogicidad,
lenguaje social y género discursivo, elabor adas por Bajtín (1986). Este constructo
permite identificar los posibles trasvases conceptuales que el sujeto puede llevar a
Enfoque sociocultural
67
cabo entre diferentes contextos culturales, apoyándose en determinados
instrumentos. La relación y com plementar iedad entre estos constructos ha quedado
plasmada de m anera gráfica en la ilustración 1.
Como afirma Kozulin (1994, 135), “La m ente humana en lugar de
interactuar con los problemas planteados por el entorno, participa en relaciones
indirectas mediadas por sistem as de instrumentos sim bólicos cada vez más
elaborados”. Vinculado a contextos educativos, el análisis de los procesos de
mediación im plicados en la construcción de la conciencia constituye un foco de
interés científico estrechamente relaciona do con nuevas tecnologías y m edios de
comunicación que están apareciendo y se van rápidam ente incorporando como
instrumentos m ediadores en prácticas so ciales; el estudio del papel de estos
nuevos instrumentos en la enseñanza y, en general, en las actividades de las
instituciones educativas sugieren nuevos horizontes en el conocimiento sobre y
para la práctica educativa.
La televisión y el enfoque sociocultural
69
Capítulo II
LA TELEVISIÓN Y EL ENFOQUE SOCIOCULTURAL
2.1. Ideas preliminares
La sensibilización social de la infl uencia de la televisión sobre los
comportam ientos y actitudes de los ciudadanos se puede constatar en su capacidad
para crear un estado de opinión sobre diversos temas así com o para propiciar hábitos
y actitudes como ocurre con las relaciones fam iliares o con los hábitos de consumo.
Los ciudadanos conocen los programas y a la s estrellas de televisión, identificándose
y apropiándose las formas de razonam iento e ideas que se proponen a través de la
televisión sobre una enorme variedad de tem as. La mayor parte de los referentes
culturales reconocidos por el conjunto de lo s ciudadanos los proveen medios com o la
televisión; es el reconocimiento de estos referentes lo que crea niveles de
intersubjetividad entre los interlocutores en el debate público sobre acontecimientos
sociales, tecnológicos, científicos, etc. Este poder mediático es tal que relega al plano
de la inexistencia social aquellos hechos que no son planteados a través de los
medios, siendo, sin em bargo incuestionable, por parte del público en general, el
contenido y forma en que se presenta a través de ellos; parte del poder de este m edio
reside precisamente en su caracterización de m ensaje inmediato, que hace parecer
como real los contenidos transm itidos a trav és de él. Esa dialéctica entre realidad y
ficción es aún hoy una de las principales preocupaciones educativas para la
Capítulo II
70
alfabetización en este medio especialm ente de la población infantil y juvenil, aunque
no sólo; el hecho de que la lectura y co mprensión de los m edios de comunicación
hayan sido incluidas como objetivo en el diseño curricular de educación de personas
adultas revela el reconocimiento explícito del im pacto de este medio desde las
administraciones educativas e instancias políticas y el interés por la alfabetización
audiovisual de los ciudadanos.
La televisión es actualmente un medi o de enorm e influencia social; su
impacto en actitudes, hábitos, conductas, relaciones en la fam ilia, etc. ha sido
señalado por diversos autores (Mattelart, 1984; Moragas, 1985; Martín Serrano,
1993); el hecho de que se haya acuñado el término de telealfabetización y que la
educación audiovisual se haya planteado explícitamente com o un objetivo educativo
a través de los diseños curriculares desde las instituciones es también un indicador
del impacto de este m edio en la sociedad actual. La televisión hoy ocupa un lugar
central en el hogar y constituye un punto de referencia en la organización de la vida
familiar; com o ejemplo del grado de pe netración del m edio en las actividades
cotidianas, podemos decir que en España ven habitualm ente la televisión 89.4% de
personas mayores de 14 años (en Andalu cía es el 90.2%), con un tiem po medio
diario de exposición de 3’5 horas (Anuario El País 1999, estudio EGM 1998).
Además, se ha constatado que el consum o de televisión crece con la edad, desde las
casi tres horas que dedican los niños con edades comprendidas entre cuatro y doce
años hasta las casi seis horas que dedican los mayores de sesenta y cinco años, el
crecimiento en consum o es continuo si ex ceptuamos a la población joven, de edades
comprendidas entre trece y veinticuatro años” (Casado, 1997; fuente: Sofres.
Andalucía, año 1996).
Los ám bitos político y económico constituyen potentes reguladores de los
modelos de televisión que son desarrollados y de los criterios en que se apoyan. En
España, la ruptura del monopolio estatal sobre este medio, a partir de la entrada en el
mercado audiovisual de las em presas pr ivadas de televisión, así como por el
desarrollo de las televisiones autonómicas y la aparición de otras ofertas com o la
La televisión y el enfoque sociocultural
71
televisión vía satélite y cable, ha tenido una evidente influencia en los esquemas y
modelos de program ación que apoyan la ela boración de las parrillas televisivas, cuyo
eje principal gira en torno al objetivo de la captación m ayoritaria de audiencia, bien
entendida globalmente o por perfiles com o en las nuevas opciones. Esta dependencia
de las cadenas de televisión por ampliar la cantidad de receptores sintonizados a su
programación ha tenido una serie de consecuencias im portantes: entre ellas, la
degradación e incluso la desaparición de la programación infantil “per se” de m uchas
programaciones, propiciado por un m odelo marcadam ente comercial. (De Pablos,
1996b).
Desde las propias cadenas de televi sión –a través de la constitución de
equipos directivos fuertemente influenciados por directrices de corte em presarial y
mercantil- se establece una relación direct a entre las m odalidades de programas
emitidos en horario de m ayor audiencia y las preferencias y expectativas de los
telespectadores; este discurso pone de manifiesto la dom inancia de un modelo de
televisión basado casi exclusivamente en la adaptación al entorno (a las pautas
sociales ya consolidadas que rigen y enco rsetan el funcionamiento del propio m edio
en sus distintas manifestaciones); por otra pa rte, el énfasis exclusivo en la dem anda y
la consecuente focalización de la responsabilidad en la ciudadanía respecto al modelo
de televisión existente pone un mayor acento sobre la educación audiovisual. Com o
ha señalado Casado (1997), los índices de audiencia son indicadores sobre las
preferencias de la población tras las produ cciones ofrecidas, lo cual no nos informa
sobre la respuesta de la población ante una diversidad de géneros de programas si
fueran programados en horarios de m áxima audiencia. La acelerada evolución en los
modelos de com unicación a instancias del desarrollo tecnológico, empresarial,
discursivo, etc. supone una revolución en la s funciones y m odelos adoptados en los
contextos de socialización e instrucci ón para la formación cívica de los
consumidores; com o expresa Díaz Nosty (1997), no se puede descuidar la realización
de actividades encaminadas al desarrollo cognitivo respecto a los m edios para un
consumo responsable de las ideas y de los llam ados productos culturales para el
tiempo de ocio, que posibilite la defensa crítica de las audiencias.
Capítulo II
72
En este sentido, la educación audiovi sual consiste, a veces, no sólo en
enseñar a ver la televisión, sino también a apagarla; la formación de una audiencia
crítica mediante la racionalización de su consum o y potenciación de ocupaciones
alternativas del tiempo contribuye a la pr opia m ejora de la televisión. Las razones
para incluir la educación audiovisual en el currículo escolar son diversas. No es sólo
el tiempo que dedicam os a los medios lo que los hace significativos, sino que son
importantes m oldeadores de ideas, ya que ellos desempeñan una función cultural tan
importante com o la de proporcionar y construi r selectivamente el conocim iento de la
sociedad.
Revoluciones culturales, en las que han participado diversos movim ientos
estéticos, filosóficos, literarios, etc., han es tado inspiradas en las transform aciones de
diversos medios tecnológicos (entendidos co mo m ediadores de la experiencia mental
humana). La ruptura con el arte objetivo introducida por el cubism o constituye un
ejemplo de ello. De este m odo, la televisi ón, entendida como instrum ento cultural, ha
de proponer modelos televisivos basados en la expresión y ostentación de la
dimensión artificial/cultural del m edio frente a la imagen del medio com o refractario
de la realidad, neutral/natural e inmediata. La ruptura con la inm ediatez, lo real, el
objeto, que introdujo el movim iento cubista en la pintura –tradicionalm ente apoyada
en la veracidad de la realidad represen tada– se produce en el campo de las nuevas
tecnologías con la aparición de toda una serie de técnicas que requieren una
capacidad de manipulación por parte del lect or, com o la digitalización, infografía,
holografía, etc., que inciden en las perc epciones culturales y vivenciales y cuya
conexión con la realidad no es tan lineal. La manifestación explícita e intencional de
los mecanism os de delegación, participación y control como base de las relaciones
sociales y políticas propician el diálogo y un debate público, lo cual ofrece a la
audiencia, por un lado, y al medio, por otro, un punto de partida para la
transformación cultural. El lenguaje que im plican estas producciones culturales debe
ser aprendido y reconocido como tal por el es pectador. La ruptura intencional de la
relación directa experiencia-imagen tran sforma el medio, creando nuevas vías de
La televisión y el enfoque sociocultural
73
desarrollo del mism o y también al espect ador, que pasa de un papel pasivo de
reconocimiento de cosas fam iliares y figuras humanas al de coautor que tiene que
construir la imagen a través de las piezas propuestas y centra la atención sobre la
forma artística com o tal y no sobre el contenido.
La teoría sociocultural aplicada al an álisis de los m edios y, en este caso,
concretamente a la televisión, provee de un conjunto de herram ientas conceptuales
que permiten explicar el proceso de apropiación del lenguaje televisivo por parte de
los sujetos al tiempo que aporta vías para el análisis de la evolución y desarrollo de
los medios culturales en sí m ismos. Esta ap roxim ación a los medios se sustenta en la
concepción de las tecnologías de la in formación y la com unicación aplicadas a
educación como algo m ás que meros soporte s para optimizar la transm isión de
información y su accesibilidad, ya que suponen form as de construcción de
conocimientos y de com prensión de los fenómenos sociales, económ icos, etc. Los
procesos de elaboración, producción y tran smisión de la inform ación para su
adecuación al medio tecnológico propicia lecturas e interpretaciones alternativas de
la realidad por parte del telespectador y como consecuencia form as diversas de
reelaborarla.
Al igual que la escritura transformó los m odos de pensamiento hum ano,
desarrollando mundos alternativos creados por el hombre y obligando a nuevas
formas de organización social para enseñar estos sistem as a las nuevas generaciones,
las “nuevas” tecnologías como la televisión im plican y generan procesos mentales de
descontextualización; tal como seña la Alvarez (1997), algunos supuestos
vygotskianos tales como la génesis de los sistem as de mediación a partir de los
formas de actividad histórica, así com o el principio de que la construcción de las
funciones psíquicas superiores de los indi viduos –principalmente la abstracción- se
desarrolla mediante el uso de estos instrum entos de mediación, revelan la estrecha
relación existente entre sistemas de m edi ación y formas del pensam iento humano; de
esta forma, los cam bios (o las difere ncias) en cualquiera de los elementos
Capítulo II
74
constitutivos de los sistemas de actividad/sistem as de mediación culturales proponen
cambios en los sistem as funcionales constitutivos de la psique humana.
Estas transformaciones se producen en la relación dinám i ca que se establece
entre los individuos y los contextos sociales , en la que participan de manera activa
los instrumentos sim bólicos como m edia dores en el proceso de construcción de
significados. Estas formas de relación e in terpretación propician modelos culturales
que no son fijos ni estables sino que es tán abiertos a modificación, expansión y
revisión por las personas en instancias conc retas de comunicación; la cultura en sus
diferentes manifestaciones propone lenguajes, inform aciones, esquemas
interpretativos, modelos de com portamiento o form as de pensar, que en muchas
ocasiones se producen de manera no dire cta com o ocurre con la televisión. (De
Pablos, 1996a).
Partiendo de esta concepción cultural sobre los medios, podem os considerar
que la tecnología no es neutral, sino que es portadora de ideologías y valores y, por
tanto, los usuarios establecen formas de diálogo con éstos. La aparición de las
llamadas nuevas tecnologías, especialm ent e vinculadas a la digitalización, lleva
aparejada un conjunto de opciones intere santes para el mundo de la educación
vinculadas al tipo y modalidades de interactividad que generan; pero no todas las
actividades o productos culturales realizados en los nuevos soportes tecnológicos
pueden considerarse novedosos desde un pl ano narrativo; en muchos casos, se
trasladan esquemas tradicionales a las nue vas tecnologías, dejando sin explorar un
vasto territorio para la actividad intelectual humana; esto lo podem os observar en las
modalidades de m ateriales multim edia con función instruccional basados en modelos
educativos enciclopédicos o en la desconexión evidente entre los esquemas aplicados
asiduamente a la realización de vídeo-juegos interactivos y funciones instruccionales.
La simple presencia de tecnologías novedosas en los centros educativos no garantiza
la innovación entendida como el cam bio producido en las concepciones de la
enseñanza y en los proyectos educativos ; éstas deben estar apoyadas en formas
alternativas de trabajo escolar propiciadas desde las propias características del medio.
La televisión y el enfoque sociocultural
75
Como expresa De Pablos (1998a), lo destacable de estas tecnologías desde el
punto de vista educativo hace referencia a las transformaciones que proponen en las
pautas de trabajo formativo (procedim ientos para acceder a la información,
estrategias para analizar, extrapolar o va lorar los conocimientos, hábitos, actitudes,
etc.).
2.2.TENDENCIAS DE LA INVE STIGACIÓN EDUCATIVA SOBRE
MEDIOS DE ENSEÑANZA.
En relación con el desarrollo científico vinculado a medios de enseñanza, se
han realizado diversas revisiones de investigación en este campo (Bartolom é y
Sancho, 1994; Castaño, 1994; De Pablos, 1996a). La entrada de ordenadores en los
centros educativos y la posibilidad de u tilizar la televisión y el vídeo como una
herramienta educativa así com o la aparición de las tecnologías de la inform ación y la
comunicación (el desarrollo de la telem ática, los sistemas m ultimedia y la
digitalización) han contribuido a un mayor auge e interés en la realización de
investigaciones en medios de enseñanza, especialmente auspiciado y financiado
desde diferentes instancias nacionales y supranacionales (administraciones
educativas de Comunidades Autónom as, Mi nisterio de Educación y Cultura y la
Unión Europea a través de diferentes pr ogram as-marco de investigación y desarrollo
tecnológico). No obstante, desde un anális is histórico, algunas de las revisiones,
específicamente de ám bito nacional, ponen de manifiesto la escasez de estudios
empíricos sobre el papel de los m edios en el proceso de enseñanza-aprendizaje en
comparación con el índice de publicaciones y producciones educativas realizadas en
diferentes soportes (Bartolomé y Sancho, 1994). Asim ismo, estas revisiones señalan
la predominancia de los m étodos de corte e xperimental, frente a otras opciones, para
la realización de investigaciones sobre medi os de enseñanza, descubriendo la forma
en que han sido concebidos y el tipo de conocimiento que se ha generado sobre éstos.
El uso extendido de esta perspectiva met odológica revela un proceso de cosificación
del fenómeno, al definirlo en térm inos de variables que pueden ser aisladas del
Capítulo II
76
contexto educativo y que se ha basado en la consideración de los medios com o
soportes físicos de la cultura, como artefactos tecnológicos.
Sin embargo, esta producción de nuevos materiales educativos, la realización
de proyectos de desarrollo o de experienci as educativas para demostrar el carácter
innovador de un medio no constituyen, en sí m ismas, líneas de trabajo suficientes
para la creación de un cuerpo teórico que sustente la utilización de propuestas
tecnológicas. Según Travers (1978), existe n fundam entalmente dos formas para
desarrollar el conocimiento científico en un ám bito concreto. Una consiste en el
aprovechamiento y aplicación de las tecnol ogías provenientes de otros cam pos; la
enseñanza asistida por ordenador constituye un ejem plo en el que una tecnología
informática externa al m undo educativo se utiliza con una finalidad formativa. La
otra consiste en la creación de producci ones tecnológicas específicamente desde y
para el ámbito de la educación, las cuales han de apoyarse en las teorías del
aprendizaje. Asumim os esta segunda perspectiva en el análisis de las corrientes de
investigación que han dominado el estudio de los m edios de enseñanza.
Para ello, nos apoyamos en la revi sión histórica de las aportaciones
científicas sobre medios de enseñanza r ealizada por De Pablos (1994; 1996a) en la
que destaca cuatro enfoques teóricos que han fundamentado los avances científicos
en relación con los medios fruto de diversas aproxim aciones disciplinares
(Psicología, Sociología, Antropología, Did áctica, Ciencias de la Información y la
Comunicación, Sem iótica, Filología, etc.).
La aplicación de los principios epistemológicos y científicos de las teorías
conductistas a situaciones de aprendizaje origin a un conjunto de trabajos en los años
cincuenta sobre las características intríns ecas de los medios de enseñanza para
producir eficazmente los efectos instructi vos deseados. La publicación de las obras
de Skinner (1954, 1958) junto con las aport aciones de la teoría matem ática de la
comunicación (Shannon y W eaver, 1948) ocasionó un cuerpo de “propuestas
tecnológicas” apoyadas en el análisis y la modificación de la conducta “en tanto que
La televisión y el enfoque sociocultural
83
cualquier caso, la transformación de la expe riencia cultural se explica por m edio de
una serie de transformaciones económ i cas en los modos de producción y de
consumo. Según Ignatieff (1989) -tom ado de Morley (1998)-, este período se puede
caracterizar como una form a de experiencia basada en la cultura de los tres minutos.
“En un mundo en el cual las noticias nos llegan en porciones de 90 segundos, cada
una de ellas desconectada de la anterior (...) la narración ha sido sustituida por el
flujo, la conexión por la desconexión, la s ecuencia por la aleatoriedad”. Este período
constituye un mom ento gobernado por una lógi ca en la que nada es permanente, que
propone una ruptura con el pasado y nos conduce a una cultura amnésica, que
imposibilita una posición de respuesta por pa rte de las personas ante el exceso de
información flotante, sin contexto desde el que ser interpretada; esa aparente
neutralidad con la que un medio com o la televisión provee a la información que es
emitida a través de él incapacita a los telespectadores para generar una posición de
respuesta.
El espectáculo audiovisual se ha c onvertido en la realidad última y se
consumen im ágenes principalmente com o símbolos, sin otras referencias
contextuales que las propuestas por el propio medio. Com o señala Baudrillard
(1988), el resultado de esta continua fluidez y repetición de imágenes es que éstas se
perciben como m ás reales que lo real, siendo sustituida la realidad por la continua
presentación del espectáculo de imágenes sin significado. Se han anulado los valores
y la ideología que subyacen en los discursos televisivos, sobre la base del continuo
cambio, de la ostentación de lo efím ero; el predominio de la liberalización de
tendencias que se suceden unas a otras a gran velocidad ha originado y alimentado la
concepción de que todas las ideas tienen el mism o valor social, ya que su propia
existencia transitoria constituye la mate ria prima del proceso global de producción
cultural; éste es en sí mism o el objeto del discurso.
Los medios de comunicación y, principa lm ente, la televisión han mediado de
tal forma los procesos sociales y culturales en las sociedades occidentales
democráticas, que sucesos tan significativos en sus form as de organización social
Capítulo II
84
como son las cam pañas políticas, las elecciones generales o el debate sobre el Estado
de la Nación son planificados y se producen principalmente com o eventos
mediáticos. En este sentido, cabe señalar que incluso la program ación de algunas
intervenciones militares ha estado determ inada en función del impacto televisivo y de
los beneficios económicos que genera para algunas cadenas de televisión, debido a la
exigencia de cobertura de estos fenómenos por parte de los m edios a nivel mundial
(Pérez Royo y Otros, 1991; Morley, 1998). Los eventos televisivos no son eventos
preexistentes, sino que son diseñados ante todo como eventos televisivos, con unos
efectos culturales y políticos muy concretos: la creación de com unidades
perfectamente reales, com o las que se orig inaron a propósito de los conciertos contra
el Apartheid/Mandela. También, se puede observar la transformación que se produce
en acontecimientos deportivos cuando éstos son pensados com o espectáculo; sirva de
ejemplo las transform aciones en el mundo de l Atletism o o el Fútbol, en el que el
impacto televisivo y la atención del telespect ador constituyen criterios para la propia
planificación de los eventos deportivos de alto rendimiento. Estos procesos de
producción y consumo se convierten en im portantes mecanism os de creación de
identidad a partir de la formación y reproducción de una com unidad imaginada.
Las nuevas form as de vida social y cultural, que han implicado m uy
directamente al escenario de los m edios de comunicación y, en especial al sector
audiovisual, como la televisión, han proporcionado las condiciones para una
redefinición de la función social del medi o a través de sus diferentes m odalidades;
por ello, y específicamente en relación c on la televisión pública, desde diferentes
países se han ido planteando iniciativas y modelos alternativos en la definición y
diferenciación de competencias y funcione s de la televisión en el nuevo contexto
social y económico del sector de la com uni cación, en el que tiene lugar la actividad
televisiva (Bustamante, 1995).
La televisión como un m edio de com unicación de m asas que está dirigido a
sectores de población muy am plios y, por tanto, heterogéneos, se caracteriza
fundamentalm ente por diseños de programaci ón horaria, que tratan de optimizar los
La televisión y el enfoque sociocultural
85
niveles de audiencia, manteniendo en cierto grado la característica consustancial del
medio respecto a la em isión en directo. Para ello, se han aplicado dos modelos
básicos: televisión pública y televisión pr ivada, configurando diferentes géneros
televisivos con unas bases antropológicas y sociológicas, como pueden ser los casos
de las telecomedias de situación, los progr amas inform ativos y las telenovelas. No
obstante, la aparición de nuevas modalidad es com o son la televisión por cable y
digital han desarrollado estructuras que alteran especialmente el concepto de espacio
y tiempo en que se ha sustentado tradici onalm ente la televisión; se observa una
evolución desde la emisión de productos c on características diferenciales en función
de la franja horaria hacia el desarrollo de canales temáticos especializados; asim ismo,
el ritmo y flujo de los contenidos se ha visto transform ado para proyectar una imagen
de mayor continuidad en la oferta de can ales; estas transform aciones, sin duda, están
propiciando nuevas formas de m ediación para los individuos y los contextos sociales.
2.3.2.1. Funciones de la televisión
Una propuesta clásica, como la de Baggaley y Duck (1982), nos perm ite
identificar tres funciones que tradicionalm ente se han vinculado a la programación
televisiva: informativa, form ativa y recreativa, asociándose la función formativa, en
su dimensión social, preferentem ente con el modelo público de televisión; esta
función puede ser desarrollada a través de fórmulas directas com o la televisión
escolar o indirectas bajo la cobertura de conceptos como program ación infantil y
juvenil, programación cultural, etc. Esta c oncepción hoy está superada en el sentido
de que se da una mezcla de funciones y pr ogram as en la oferta actual. Igual ha
ocurrido con el cine en el que nos enc ontramo s una mixtura de géneros y estilos
narrativos.
No obstante, la programación televisiva de corte educativo es reconocible a
partir de unos objetivos y características diferenciadas de otras producciones. La
televisión educativa surge a finales de los años cincuenta con el objeto de
complem entar los sistemas educativos y ante la gran dem anda que se produjo en
Capítulo II
86
países como Estados Unidos e Inglat erra (De Pablos, 1996b). De este m odo,
vinculado por un lado al tipo de audiencia al que van dirigidos y por otro, al tipo de
vínculos que se pueden establecer entre tipos de programación televisiva y la
educación, Martínez (1992) formula una clas ificación de la oferta televisiva
directamente vinculable con objetivos educativos, concretada en tres m odalidades
básicas: televisión cultural, televisión educativa y televisión escolar. De form a
sintética, De Pablos (1996, 181) ilustra gr áficamente esta propuesta del siguiente
modo:
TELEVISIÓN CULTURAL
Contenidos amplios
Objetivos divulgativos y de entrenimiento
Géneros específicos de la TV
TELEVISIÓN EDUCATIVA
Contenidos extracurriculares
Objetivos pedagógicos
Planteamientos didácticos
TELEVISIÓN ESCOLAR
Contenidos curriculares
Objetivos pedagógicos
Planteamientos didácticos
Cuadro I. Modalidades de televisi ón relacionadas con la educación
Estas modalidades producen tipos de program as complem entarios entre sí,
que contribuyen a la configuración de una of erta de televisión educativa con rasgos
propios y diferenciados caracterizada en prim er lugar por el tipo de audiencia
específica (preescolares, población escolar y a dultos) y ,por otro lado, por la finalidad
formativa que los guían.
En relación con la programación educativa destinada a adultos se ha
planteado en cuatro vertientes: alfabetización, formación profesional, educación
universitaria y divulgación cultural. Un ejem plo de program a en esta línea es “la
aventura del saber” (la 2). La televisión pública andaluza, a través del Consejo de
Administración, aprobó el 6 de febrero de 1996 regular los contenidos m ínimos,
estableciendo un 10% de contenidos educa tivos, un 15% de culturales y un 20% de
informativos. Asim ismo, la puesta en m a rcha, a partir del 25 de noviembre de 1996
de la revista “El Club de las Ideas” se propuso como m odelo de programa de
La televisión y el enfoque sociocultural
87
contenido educativo cuya finalidad es form ar al profesorado en los planteam ientos
asociados al sistema educativo; no obstante, el horario de em isión representa una
dificultad para el tipo de audiencia al que va dirigido.
Por otra parte, la programación infantil y juvenil en general asociada
tradicionalmente con una función form ativa, que domina sobre el resto, y dirigida a
una población que va desde los 3 a los 16 a ños ocupa una franja horaria importante
en la programación de los diferentes can ales de televisión y ha sufrido, com o
consecuencia, un proceso de comerciali zación e inducción al consumo, potenciado a
través de los contenidos (producciones foráneas, americanos y japoneses) y a través
de las fórmulas organizativas de esos c ontenidos –contenedores- que sirven com o
soporte publicitario (power rangers, transforme r, etc); esto ha creado com unidades de
espectadores en las que se origina y re produce una mentalidad de pertenencia a
través de los instrumentos culturales que les son propuestos y las form as de uso de
éstos. Esto tiene consecuencias para la form ación de la identidad personal, que se
apoya en el reconocimiento, uso y transfor m ación de las particularidades culturales
propias en los contextos que le son próximos (por ejem plo, el grupo de amigos, la
escuela, etc., en los se proponen form as de juego y manipulación de estos
instrumentos). Estas historias y personajes constituyen el punto de partida para el
diálogo y la comprensión m utua, se convierten en los referentes culturales a partir de
los cuales intentar comprender e interpretar los fenóm enos sociales y culturales.
El descubrimiento de que la función educativa, en su acepción más am plia,
puede ser cubierta por cualquier tipo de televisión, desde un spot a un telediario,
pasando por concursos o documentales, ha llevado en parte a un deterioro de la
programación infantil y su diseño y f inalidad han sido modificados para su
integración en la lógica comercial y de c onsum o. Como asegura el profesor Martínez
(1992) no existen mensajes televisivos gr atuitos, todos ellos producen efectos
educativos, sean éstos en una dirección u otra, con una intencionalidad u otra.
Capítulo II
88
El análisis del escenario mundial en el que se desarrolla actualm ente la
televisión plantea necesariamente un exam en desde una dimensión ética que oriente
las pautas de actuación respecto al medio, tanto desde un plano interno de producción
como desde una vertiente externa de c onsum o; una primera reflexión conduce a
desplazar el foco de atención para una valoración de la televisión desde sus
características intrínsecas -observadas globa lmente com o buenas o malas- hacia el
uso que se haga de ella; en segundo lugar, la actualización de las funciones sociales
de este medio exige una valoración acerca de los criterios que se m anejan para
justificar una programación. Los criterios y pr incipios sobre los que se articulan las
parrillas televisivas deben ser objeto de un análisis cultural sobre la calidad de la
programación y las funciones que cum ple el medio, principalm ente en su modelo de
televisión pública.
2.3.2.2. Programación
A partir del análisis de las característi cas propias de la televisión como m edio
de comunicación, Cebrián Herreros (1978) de staca com o elementos exclusivos de
ésta, en cualquiera de sus manifestaciones, la program ación y la transmisión en
directo. Además, González Requena (1988) señala otros rasgos com o la
autorreferencialidad, la fragmentación y la redundancia apoyada en im ágenes
impactantes tom adas de la realidad como características del lenguaje televisivo, los
cuales contribuyen en las formas de m ediaci ón de la actividad humana. No obstante,
otras dimensiones citadas com o componentes universales de la televisión com o son
la universalidad del público usuario o del mensaje están cam biando ante la aparición
de la televisión vía satélite y cable y la tematización de la oferta televisiva.
Según diversos autores (Cebrián Herreros, 1978; De Pablos, 1996b), la
programación es una superestructura específicam ente televisiva que da lugar a la
continuidad, un concepto clave para este medio que da form a a una obra unitaria y
característica constituyendo el universo propio de la televisión en el que tienen
cabida otros elementos m ás específicos (emi siones, géneros televisivos, etc.). Sin
La televisión y el enfoque sociocultural
89
embargo, la posibilidad de transm itir en directo la imagen y el sonido de un
acontecimiento que está sucediendo sim ultáneam ente al m omento de la em isión es la
característica más específica de este m e dio, que supone una dimensión de gran
impacto para la construcción de significados asociados a la dialéctica realidad-ficción
que la televisión propone. Según De Pa blos, (1996a, 177) “es el principal
componente realista del lenguaje televi sivo (apoyado en la inm ediatez y la
imprevisibilidad), puesto que a través de aquella, realidad y espectador tom an
contacto. Sin embargo, se trata de una rea lidad mediada y, por tanto no identificable
con la experiencia directa”.
A grandes rasgos, podríamos hablar de tres características fundam e ntales de
la programación, susceptibles de ser analizadas: tem áticas, estructuras y
técnicas/estilos. En relación con las temátic as, se han realizado diversos estudios
sobre los efectos de éstas sobre los te lespectadores, asociándose a diferentes
funciones propiciadas por el medio. De es te modo, se han analizado los contenidos
de la televisión y propuesto diversas clasif icaciones en géneros televisivos (Matelski,
1992; Baggaley y Duck, 1982; Nuñez Enca bo, 1997). No obstante, quizá por la
fluidez en la aparición y combinación de propuestas televisivas sobre la base de
otras, estas clasificaciones no pueden ente nderse con un ánimo de exhaustividad y
permanencia, ya que la realidad que se pretende describir no es estática, sino bastante
dinámica y cam biante. Una de las propuestas más extendidas es la de Baggaley y
Duck, en la que se asocian tipos de programas a funciones que cum plen; nosotros la
reproducimos a titulo ilustrativo:
Funciones Formativa Informativa Recreativa
Género
TV Escolar
Infantiles
Juveniles
Divulgación
Universidad abierta
Alfabetización
Idiomas
Noticias
Temas/actualidad
Información
Política
Religiosas
Entrevistas
Comerciales
Deportes
Thriller
Telenovela
Interés general
Humor
Drama
Musicales
Concursos
Capítulo II
90
Cuadro II. Clasificación de géneros televi sión según funciones (Tomado de De Pablos,
1996b, 178).
Sin embargo, la actual oferta en cu anto a contenidos de la programación
televisiva no puede definirse exclusivamente a partir de la lectura de la propuesta
anterior, ya que, por otra parte, las tipol ogías de programas se com binan para dar
respuesta no sólo a una función, sino a varias.
Desde una perspectiva bajtiniana, el análisis de la estructura desarrollada
tanto por programas específicos, com o de los modelos de program ación que éstos
apoyan constituye un área a explorar para nuevas líneas de creación cultural en este
medio. Asim ismo, el estudio de la utilización de técnicas y procedim ientos que
apoyan unos determinados géneros tales com o cambios rápidos de planos,
movim ientos acelerados, flashback o ef ectos audiovisuales, por un lado, puede
revelarnos el grado de originalidad de una propuesta televisiva en el
uso/reintegración de determinadas técnicas características de otros m edios o de otros
géneros en nuevos contextos o situaciones y, por otro, abre el camino para realizar
innovaciones técnicas en el diseño de un pr ograma. No obstante, en esta línea de
análisis, la trasposición del sistema concep tual que Bajtín desarrolla en relación con
el lenguaje y con el análisis de las obras literarias al estudio del lenguaje televisivo y
de sus producciones requiere pensar las cita das dimensiones –tem áticas, estructura y
técnicas- de un modo interrelacionado, cuya combinación y juego de opciones tom a
cuerpo para un propósito e intencionalidad específica; de ahí que la dimensión
ideológica haya tomado tanto interés en nuestra exposición y que el predom inio de
unas funciones sobre otras en el tratam iento de determ inados temas y en la
configuración de los programas constituya un elem ento fundamental en su análisis.
A título meramente ilustrativo, presenta m os algunos datos referidos al grado
de presencia de los distintos de géneros en la televisión en España. La oferta por
géneros ha revelado, en términos generales, una tendencia acusada de predom inio del
cine (24.6% del conjunto de programas em itidos) frente a otro tipo de programas.
Los programas divulgativos tam bién tienen una significativa presencia (15.2%),
La televisión y el enfoque sociocultural
91
situándose ligeramente por delante de la ya abundante oferta de teleseries (13.5%).
Los programas inform ativos (12.8%) y los espacios infantiles y juveniles (11.5%)
disponen asimism o de una oferta signifi cativa. Los deportes (8.3%), miscelánea
(4.8%) y concursos (3.6%) cuentan con una presencia más lim itada (Díaz Nosty,
1997; fuente media planning, año 1995).
2.4. CONCEPCIÓN CULTURAL DE LOS MEDIOS: LA TELEVISIÓN.
El análisis actual de la televisión en diferentes contextos se vincula al
concepto de mediación. Los m odos en que lo s medios –desde su vertiente sim bólica–
propician formas de m ediación directamente im plicadas en la transformación de las
formas de pensam iento humano dando lugar a otras progresivamente m ás complejas
ha sido señalado por diversos autore s (De Pablos, 1996a; Younis, 1993; Sancho,
1998; Alvarez, 1997). La teoría socioc ultural constituye una aproximación
conceptual a la mediación sim bólica y a las funciones que desem peña en los procesos
de enseñanza-aprendizaje, que se centra en su vertiente semiótica, no m aterial o
física, y en su influencia para el desa rrollo del pensamiento hum ano. Existe todo un
lenguaje (audiovisual, televisivo) que media la com unicación, el diálogo con la
inform ación emitida a través de la televisi ón; este com plejo sistema de m ediación
semiótica refleja de form a transformada, alterada, los hechos y fenóm enos de la
realidad, no literal y mim éticamente y com o la escritura im plica la reestructuración
de las form as de pensamiento para configurarse de m anera cualitativamente distinta
en las sociedades e individuos que hacen uso de este nuevo sistem a. Como apunta
Alvarez (1997), en las civilizaciones anti guas las “nuevas tecnologías” como la
escritura, aritmética, etc. dieron lugar a la expansión y generalización de la
escolarización con el objeto de instruir a los ciudadanos en estos medios necesarios
para vivir. Al igual que estos medios se constituían en sí mismos en creadores y
propagadores de los mitos culturales de esa época histórica: religión, progreso e
identidades nacionales, las posibilidades de las nuevas tecnologías de naturaleza
simbólica apuntan en la m isma línea; no obs tante, la aportación m ás importante de
los sistemas sim bólicos implícitos en lo que Ram írez (1995) ha denominado “las
Capítulo II
92
tecnologías de la mente” es su potenci al para la creación hum ana vinculada a un
complejo proceso de descontextualización, es decir, no sólo para la adaptación y el
control del mundo exterior, sino para la cr eación y planificación con el fin de regular
nuestra propia conducta hacia metas y planos im aginados.
Partiendo de este m arco teórico, los instrumentos culturales, que han sido
construidos en el curso del propio desarrollo histórico de la humanidad m edian las
actividades humanas que se realizan en m últiples contextos sociales; estos
instrumentos de naturaleza sim bólica como la televisión no pueden concebirse de
manera estática, sino com o manifestaciones visibles de la continua evolución y
renovación de los mensajes que se generan y producen ligados a diferentes contextos.
Estos instrumentos son percibidos y re -creados por las personas que aprenden,
vinculados a los entornos institucionales en los que las personas actúan utilizándolos.
Éstos no tienen una naturaleza unívoca y, por ta nto, las form as de uso por parte de las
personas son múltiples y tam bién su lectura, comprensión e interpretación.
Los medios como sistem as simbólicos no son reflejo incuestionable de la
realidad externa sino que participan activ amente en procesos de construcción o
representación de la realidad. Esta naturaleza simbólica de la televisión origina
productos culturales (programas, géneros) que suponen versiones alteradas de la
realidad referenciada. Sobre esta tesis, la educación audiovisual surge con el
propósito de propiciar el descubrimiento del carácter artificial de los productos
televisivos y de los vínculos que éstos desarrollan con distinto tipo de contextos
sociales. La selección de la información, la form a de organizarla y presentarla ante la
audiencia, que obedece al esquema de pensam iento de un grupo de personas de lo
que debe ser transmitido respecto a un fenóm eno o acontecimiento, revela la
naturaleza esencialmente cultural de este m e dio. A través de la televisión se propicia
un diálogo del telespectador con las ideas y esquem as de otros. El reconocimiento de
la alteridad posibilita el diálogo y sitúa al telespect ador en el camino de distinguir lo
que es propio del interlocutor (autor del enunciado o propuesta televisiva) de aquello
que no (otras voces que ha integrado en su propuesta). Los rasgos que distinguen a la
La televisión y el enfoque sociocultural
99
y definen un contexto sociocultural (por ej emplo el de un centro educativo). De este
modo, al proponer o instar a los alum nos a usar determinados textos o producciones
en el contexto escolar, se crean zonas para el desarrollo de relaciones con ese medio,
en las que se descubren las formas de acción que éstos sugieren y proponen a los
alumnos.
Partiendo de esta perspectiva o modo de conceptualizar los m edios, el
objetivo primordial de la educación audiovisual consiste en desarrollar
suficientemente en los alum nos la confianza en sí m ismos y la madurez crítica para
que realicen juicios críticos de los textos basados en distintos lenguajes (Masterman,
1993). Se persigue no sólo el conocimiento y com prensión, sino la autonomía crítica;
es decir, la construcción de un discurso pr opio, de su identidad manifestada en el tipo
de medios usados y en las form as de acción que desarrolla con ellos para presentarse
y re-presentarse ante los demás.
Las formas de relación que establecen los estudiantes con diversos productos
televisivos así como con los diversos esquem as conceptuales sobre los que se
sustentan requiere concebirlos principalm ente com o instrumentos culturales que
surgen y adquieren sus significados en contextos sociales determ inados. Esta
contextualización constituye un criterio a tener en cuenta en la elección de los textos
(programas de televisión, noticias de prensa , etc.) por parte del profesor para el
trabajo en el aula, que irá encaminado al de scubrim iento de la naturaleza del medio y
a los procesos de manipulación im plícitos para su producción y consumo.
Esto propone a la educación retos im portantes para incorporar actividades
educativas que contemplen en su diseño el objetivo, no sólo de propiciar el dom inio
del lenguaje y de los géneros existentes que son apropiados en unos contextos, sino
también de diseñar actividades y m aterial es educativos que requieran acciones de
extrapolación de conocimientos de unos contextos a otros nuevos. Una línea de
desarrollo sugerente es la referida el diseño de materiales educativos con
características específicas para propiciar fo rmas de m ediación diversas, con el objeto
Capítulo II
100
de sugerir a los sujetos múltiples f ormas de uso de los m edios; la finalidad últim a es
generar un alto dominio de los diversos lenguajes im plícitos en las elaboraciones
culturales para que pueda construir y proyectar su identidad a través de ellos.
La acción que los sujetos realizan en diversos contextos sociales, con el
apoyo/mediación de estos instrum entos, lo s convierte en portadores de patrones
socioculturales como resultado de su activid ad. No obstante, éstos no son fijos; los
significados culturales están en continua modificación, expansión y revisión por las
personas en instancias concretas de comunicación. Com o plantea Ramírez Garrido
(1995), tanto los diálogos semiestructurados o conversaciones informales com o en
los debates organizados ex-profeso constituyen contextos apropiados para un
ejercicio de alteridad, ya que los acont ecimientos o fenóm enos sobre los que se
conversa adoptan significados diferentes en función a puntos de vista alternativos; se
convierte en la vía para la lectura y comprensión de un instrum e nto de maneras
diversas. A través del diálogo, se exponen las propias experiencias y conductas a
examen crítico, ayudando a desarrollar el pensam iento dialógico, que reconoce las
contradicciones y tensiones internas que ex isten en el grupo y en cada individuo en
relación con distintas producciones cultu rales. El diálogo saca a la luz las
contradicciones en un intento de entende r los fenómenos, incluidas las propias
actividades del grupo, en su proceso de cambio y desarrollo. El diálogo apunta a
generar formas de com prensión nuevas y m ás complejas, al poner de m anifiesto
cómo son m anejados los conceptos y en qué referentes/avales se apoya para
mantenerlos com o eje para el análisis de los contenidos propuestos.
La aparición de nuevas formas de mediación como son las nuevas
tecnologías de la comunicación o el desarrollo de m odelos más avanzados de una ya
existente proveen las condiciones para el camino sociocultural. Éste se produce
porque son creados y usados en situacione s sociales y culturales donde se generan
sus significados y se le otorgan diferentes funciones. En esta línea, los procesos de
interacción consustanciales con instituciones, como la fam ilia y la escuela,
características de nuestra organización social occidental, pueden considerarse como
La televisión y el enfoque sociocultural
101
procesos mediados por instrum entos cultura les, que en función de los contextos de
actividad originados en instancias conc retas de comunicación sugerirán unas form as
de acción encaminadas a su dom inio y/o apropiación por parte de las personas.
La importancia concedida al diálogo así como el reconocimiento y respeto,
que subyace en las prácticas educativas, haci a la diversidad cultural a tenor de los
contextos de procedencia de las personas y sus experiencias pasadas convierten el
marco de la Educación de Personas Adulta s en un contexto especialm ente idóneo
para el estudio de la mediación educativ a en contexto escolar apoyada por la
televisión. Las personas proyectan en sus disc ursos la definición particular que hacen
del contexto y de los instrumentos que éste privilegia para expresar ideas y opiniones
propias; las formas de acción desarrolladas por las personas en este contexto y la
función que desempeña la televisión en éstas nos revela su concepción del m edio y el
grado en que éste forma parte de los recurs os culturales expresivos apropiados para
representar/pensar el mundo y a sí m ismo.
En esta investigación, nos hemos planteado caracterizar las formas de
mediación de la televisión en la construcción del discurso escolar en el ám bito de la
Educación de Personas Adultas. A través de un plan de actividades, en el que se
incluyó la realización de debates de divers a índole en el Centro de Educación de
Adultos, se pretendía propiciar contextos de actividad idóneos para el dominio y
apropiación de este medio desde un plano m ás descontextualizado.
La educación de personas adultas ...
103
Capítulo III
EDUCACIÓN DE PERSONAS ADULTAS
DESDE EL PRISMA SOCIOCULTURAL:
LA TELEVISIÓN COMO MEDIO EDUCATIVO
3.1. Ideas preliminares
Este capítulo presenta la concepción de la Educación de Personas Adultas
que sustenta la investigación así como un aná lisis de las prácticas educativas que han
caracterizado los centros de educación de a dultos desde su origen; además tanto a
partir de la propuesta teórica del diseño cu rricular de Educación de Adultos como de
su aplicación práctica se muestra la form a y grado en que se han integrado los m edios
de comunicación en la vida escolar de estos centros. Por últim o, presentamos el
centro en el que se llevó a cabo la inves tigación y los grupos de alumnos que fueron
seleccionados para el trabajo de campo. Se ha incluido una reflexión, a tenor de la
publicación del Decreto 156/1997 que regula la oferta formativa de la Educación de
Adultos, sobre la nueva orientación que desd e este m arco organizativo y legal se le
ha conferido. Este decreto rompe con el m odelo socioeducativo de educación de
adultos y apunta hacia el desarrollo de una concepción más tecnocrática. Esto im plica
un cierto desmantelam iento del sistema edu cativo en este nivel, ya que no contem pla
Capítulo III
104
la línea de acción comunitaria que ha form ado parte de las funciones de la educación
de adultos hasta ahora, la cual se ha mani festado com o una de las características más
notables de este movim iento y que ha contribuido al establecimiento de estos centros
como dinam izadores culturales del contexto social próximo.
En la actualidad, los cambios económic os, culturales y tecnológicos originan
demandas educativas que van m ás allá de lo que se conoce como edad escolar,
proponiendo un estilo de vida adulta en constante construcción; un rasgo
consustancial a la vida del adulto actualmente es la necesidad de aprender para
adaptarse a vivir en una sociedad cambiante . En la última década, este rasgo parece
haberse acentuado como consecuencia del desarrollo de las Nuevas Tecnologías de la
Información y la Com unicación, de enorme re percusión en diferentes ám bitos de
actividad profesional (médica, económ i ca, etc.). El cambio no es un hecho
conyuntural, sino que se ha convertido en al go consustancial a la sociedad moderna,
exigiendo del individuo una dedicación específi ca al aprendizaje. En este sentido, la
Educación de Personas Adultas cobra un re novado interés para el estudio de los
procesos educativos, que cada vez más afect an al conjunto de la población y no sólo
a aquellas personas, que en su infancia, no accedieron a la escuela. En este sentido,
cabe señalar la influencia de los avances científicos y tecnológicos en la vida cultural
y social tales como los recientes progresos en ingeniería genética o los sofisticados
sistemas de com unicación internacional debido al desarrollo de las
telecomunicaciones y tecnología aeroespacial.
Por otra parte, el m ovimiento de e ducación de personas adultas, que surgió
con un carácter eminentem ente compensatorio vinculado al proceso lecto-escritor, se
está viendo revisado y ampliado en distintas vertientes; el ritm o acelerado con el que
se crean nuevos sistemas de com unicación y la aplicación inmediata a la vida
cotidiana de los ciudadanos da lugar a una nueva concepción de la educación de
personas adultas. Por tanto, la comprensión y explicación de los procesos educativos
La educación de personas adultas ...
105
de personas adultas constituye un reto científico, que puede arrojar luz sobre mu ltitud
de fenómenos sociales de los que som os espectadores.
Como señala Ramírez (1988), las pers onas adultas que acuden a los Centros
de Educación de Adultos han cumplido en su totalidad el proceso de socialización, lo
que constituye una importante diferencia respecto a la escolarización en la edad
infantil, ya que la escolarización y la ontogé nesis se desarrollan de form a conjunta en
el niño, coincidiendo al mism o tiempo. Las personas, que acuden a los centros de
adultos, se han socializado con escasa o nula experiencia escolar, por lo que el
desarrollo individual (ontogénesis) se encu entra en una etapa muy avanzada cuando
se inicia el proceso de escolarización; esta circunstancia ha facilitado a especialistas
en Ciencias del Comportam iento un análisis más nítido de cóm o se ven alterados los
modos de pensam iento por la introducción de nuevas tecnologías de la
comunicación, haciendo m ás precisa la evid encia empírica del peso que tiene el
dominio sociocultural en los cam bios cua litativos que se producen en el desarrollo
ontogenético así como en el propio dom inio sociocultural, a través de la creación y
revisión constante de los instrumentos culturales.
3.2. LA EDUCACIÓN DE PERSONAS ADULTAS
Los presupuestos teóricos que actualmente sustentan la Educación de
Personas Adultas surgen como consecuenci a de la revolución de las concepciones
tradicionales sobre el ciclo vital humano, cim entada sobre el concepto estático de
adultez. De esta forma, m ientras que la infancia y la adolescencia fueron definidas
como épocas propias para la evolución afec tiva y cognitiva, la adultez se consideraba
estática y/o decreciente. Esta etapa en la vida de una persona se consideraba un
período afectivamente estático e intelectualm ente en declive (Flecha, 1990, 73).
Desde un punto de vista del desarrollo hum ano, esto ha originado que se hayan
realizado numerosas investigaciones sobre la infancia y la adolescencia, creando la
tendencia a transplantar mecánicam ente los conocimientos así adquiridos a la
Capítulo III
106
caracterización de la persona adulta. En el avance hacia una fundamentación
científica, la Educación de Adultos se ha orientado hacia otros conceptos que superan
la visión de la educación restringida a lo escolar. De esta forma, aparece en el m arco
de la Educación de Personas Adultas, el concepto de Educación Perm anente. De los
varios que se han elaborado ha alcanza do un mayor consenso el concepto de
Educación Permanente presentado en la 19ª reunión de la Conferencia General de la
UNESCO (celebrada en Nairobi) y en concreto en su Recomendación relativa al
desarrollo de la educación de adultos (UNESCO, 1977, 124):
- La expresión "educación perm anente" designa un proyecto global
encaminado tanto a reestructurar el sistem a educativo existente, como a
desarrollar todas las posibilidades de form ación fuera del sistema
educativo.
- En ese proyecto el hom bre es agente de su propia educación, por medio
de la interacción permanente de sus acciones y su reflexión. Uno de los
mayores aciertos de la educación de a dultos ha estribado en su carácter
negociador (Ramírez, 1995, 57).
- La educación perm anente, lejos de limitarse al período de escolaridad,
abarca todas las dimensiones de la vi da, todas las ram as del saber y todos
los acontecimientos prácticos que pueda n adquirirse por todos los m e dios
y contribuye a todas las formas de de sarrollo de la personalidad. Uno de
los aportes más señeros que Freire y sus seguidores hicieron en su
análisis de la alfabetización es la crítica a las prácticas educativas
totalmente ajenas a la existencia cotidiana de los estudiantes,
proponiendo como vía para vincular las actividades educativas con la
experiencia de los alumnos el diálogo, la palabra oral.
La educación de personas adultas ...
107
- Los procesos educativos, que siguen a lo largo de la vida los niños, los
jóvenes y los adultos, cualquiera que sea su forma, deben considerarse
como un todo.
La alfabetización constituye el objeti vo primordial de la Educación de
Personas Adultas; éste se define y matiza a partir del concepto de educación
permanente. En el panoram a actual, se distinguen claramente distintas form as de
alfabetización derivadas de las múltiples s ituaciones sociales que ha originado el
nuevo orden mundial fruto de los avances científicos y tecnológicos. En la
actualidad, no se puede hablar de un modo único de alfabetización para todos los
sectores, sino de formas diversas de inse rción de la alfabetización en procesos de
trabajo diferentes, siendo necesario poner énfa sis en los aspectos axiológicos en la
alfabetización, como la autoestim a, concie ncia del valor de la cultura popular,
fortalecimiento de la cooperación y la solid aridad, rescate del valor del trabajo com o
actividad fundamental del ser hum ano y como servicio com unitario y la conciencia
de futuro. Este planteamiento supone entender la alfabetización, desde las
capacidades y no desde los déficits.
Desde este enfoque, el analfabetismo se considera un estado transitorio, que
nos afecta actualmente a todos los ciudadanos de algún m odo, ya que la proliferación
de nuevos medios y lenguajes colocan a los ciudadanos en ese estado de adaptación
constante a las innovaciones, especialmente si éstas repercuten directam ente en el
ámbito laboral. En general, entenderíam os por persona alfabetizada la que sabe
codificar y descodificar mensajes en cual quier tipo de lenguaje, de este modo, todos
podemos reconocernos no alfabetizado en algún lenguaje (m úsica, pintura, etc.).
En este sentido, el decreto que regula la oferta form ativa y el curriculum de
Educación de Personas Adultas considera que los procesos de alfabetización están
íntimam ente ligados al derecho que tiene cada persona a desempeñar un papel
económico, social y político en la sociedad que vive.
Capítulo III
108
Podemos reconocer diferentes form as de analfabetismo en función del grado
de dominio de los instrum entos y naturaleza de los instrumentos que usa los
individuos (de menor a m ayor complejidad):
- Los analfabetos absolutos: aque llas personas que no han tenido nunca
atención educativa y no dominan, por lo tanto, los indispensables
instrumentos de la lecto-escritura y el cálculo.
- Los analfabetos funcionales: personas que conociendo y dom inando las
técnicas instrumentales de lecto-escritura y cálculo elem ental, no
alcanzan el nivel formativo deseado que la sociedad actual necesita. El
analfabetismo funcional se nos presenta no sólo com o una necesidad
individual, sino como un problem a colectivo, ya que no son sólo
individuos aislados los que manifies tan estas carencias, sino tam bién las
comunidades y dentro de ellas, s ectores sociales específicos que,
encuentran dificultades no sólo para leer textos, sino también para
comprender el contexto m ás próximo en el que vivimos com o parte de un
proceso más global de transform ación y mejora de la calidad de vida.
- Los analfabetos en retroceso: tipo de analfabetismo que padecen todos los
sistemas educativos, producido por el olvido de los conocim ientos y la
obsolescencia de los mism os.
En este contexto, cobra especial relevancia el concepto de alfabetización
funcional. Para la terminología de Educaci ón de Adultos de la UNESCO se trata del
proceso "de desarrollo de las capacidades básicas de lectura, escritura y cálculo que
permiten al individuo participar efectivam ente en todas aquellas actividades dentro
de la sociedad que requieren el uso de dichas capacidades" (UNESCO, 1979, 75).
Debemos destacar dos extrem os de esta defini ción; en primer lugar, que se trata de
un proceso contextualizado en un lugar y mom ento histórico; en segundo lugar, que
La educación de personas adultas ...
109
no se circunscribe exclusivamente a la adquisición de destrezas técnicas, sino que se
ve ampliado a la construcción de las capacidades que nos perm iten leer el mundo. En
este sentido, al aparecer nuevos lenguajes con la introducción de las tecnologías de la
comunicación (que vienen a transform ar la s formas de relación con el m undo y con
uno mism o), se hace necesario formar a los ciudadanos en estos lenguajes para que
desarrollen las complejas form as de pens amiento que exige la actual sociedad
mediática.
Por otra parte, la noción de aprendizaj e autodirigido influye dentro del marco
conceptual proporcionado por la educación pe rmanente y la alfabetización en la
configuración de los principios que rigen las prácticas educativas en Educación de
Personas Adultas. Este tipo de aprendizaje se caracteriza porque el aprendiz asum e la
responsabilidad de su proceso de ap rendizaje, va promoviendo y desarrollando
actividades por sí mism o y en función de sus necesidades (Brockett e Hiemstra,
1993; Garrison, 1997). En este sentido, cabe re saltar las conexiones conceptuales que
podemos establecer entre este concepto que orienta la filosofía de la Educación de
Adultos y el concepto de agencialidad pl anteado por Ramírez (1995) a partir de las
aportaciones de Bajtín que juega un importa nte papel en la construcción individual
de significados (identidad, punto de vista propio, autónomo).
Basándonos en Botkin, Elm andjra y Malitza (1979), queremos destacar la
gran influencia que ha tenido sobre las concepciones educativas que sustentan la
educación de personas adultas y la caracteri zación de las prácticas educativas que se
han desarrollado en los centros de educación de adultos de Andalucía la concepción
de aprendizaje innovador y autónomo. De es te m odo, se conciben las innovaciones
como base del aprendizaje; esto supone que los individuos y la sociedad han de
desarrollarse conjuntamente para hacer frente a nuevas situaciones de com plejidad
creciente (1979, 41). Los planteamientos de la teoría sociocultural sobre la progresiva
descontextualización de instrumentos culturales están vinculados a este concepto de
aprendizaje apoyado en las innovaciones y lo s cambios que hacen m ás complejas las
Capítulo III
116
maestro, no lo es m enos para las alumnas, las
lasonversar y reflexionar
La educación de personas adultas ...
117
Capítulo III
118
ööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööö
ööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööö
ööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööö
ööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööö
öööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööö
öööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööö
öööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööö
öööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööö
öööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööö
öööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööö
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öööööööö ööööööööööööööööööööööööööööööö ööööööööööööööööööööööööööööö
öööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööö öööööööööö
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öööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööö
öööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööö
öööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööööö
La educación de personas adultas ...
119
ööööööööööööööööööööööööööööööööen contenidos no previstos en los programas
oficiales. Los maestros son los sujetos centr ales en la construcción cotidiana de la
cultura escolar; ellos ponen en práctica diversos saberes adquiridos en sus
trayectorias personales. Los maestros otorga n a su trabajo escolar en cada localidad y
con cada grupo diferentes sentidos específi cos. Los estudiantes identifican como
escuela el conjunto de prácticas representadas por sus maestros. Dada la
heterogeneidad de prácticas, viven experiencias escolares diversas y enfrentan
mundos culturales contradictorios, apropiándose de m anera selectiva de ciertos
conocimientos ofrecidos y creando estrateg ias para sobrevivr como estudiantes”
(Rockwell, 1997, 32).
3.5. CONTEXTO DE LA INVESTIGACIÓN
La Educación de Personas Adultas ha si do el ám bito educativo en el que se
ha realizado la investigación objeto de este inform e. Las posibilidades que ofrece este
contexto van más allá del análisis de la actividad m ediada por instrumentos
semióticos tales com o la escritura, el cálculo, etc. Desde un punto de vista
psicológico y cognitivo, la edad adulta considerada como período de desarrollo
dinámico, perm ite estudiar las "acciones" (cadena de sucesos) que realizan los
individuos concretos en contextos específicos y en colectividad en el proceso de
construcción y desarrollo de la cultura. La aplicación a este ámbito favorece el
estudio de estos procesos ya que la vari able concurrente que supone el desarrollo
evolutivo de los sujetos en muestras infantiles queda elim inada en estos casos. En
este sentido, Ramírez (1995) señala que el an álisis del proceso de alfabetización en la
edad adulta requiere una reflexión sobre aspectos ausentes del aprendizaje lecto-
escritor durante la infancia tales como los cam bios socio-cognitivos que su uso
promueve así com o los cambios sobre estilos de vida, actividades laborales, prácticas
cotidianas, etc. En este marco, se conc ibe al hom bre como agente de su propia
educación, por medio de la interacción perm anente de sus acciones y su reflexión
(UNESCO, 1977, 124), lo que propone un m odelo de actuación en Educación de
Capítulo III
120
Adultos, que en la Comunidad Aut ónom a Andaluza ha sido especialmente
significativo y característico de estos centros.
En línea con esta concepción, una de las características más resaltables en
este contexto escolar es su consideración de que al conocimiento puede accederse
reflexionando sobre las propias experien cias, desarrollando una reorganización de
sus propios conocimientos (Schwartz, 1976, 100) . En este sentido, los sujetos que se
integran en centros escolares para con tinuar su escolarización, en muchos casos,
abandonada durante largos años, aportan su cultura, que en gran medida es
experiencial y no está mediada por patrones escolares. Precisam ente la Ley para la
Educación de Adultos se ha sustentado sobr e el reconocimiento de que cada adulto
en virtud de su experiencia vivida es por tador de una cultura que le perm ite ser
simultáneam ente educando y educador en el proceso en el que participa,
contemplándose tanto a los individuos com o a los grupos como elem entos de
aprendizaje; los grupos se convierten en mediadores de la formación, lo que se
corresponde con el concepto sociocultural sobre el aprendizaje como proceso
dialéctico (social-psicológico) de construcción del conocimiento. Estas
consideraciones distinguen al ámbito de la Educación de Personas Adultas com o un
marco excelente cara a la investigación, permitiendo la consecución de objetivos
científicos tales como detectar los discursos escolares que se producen bajo distintas
condiciones de escolarización. En consecuencia, son aspectos que se tienen en cuenta
en la toma de decisiones m etodológicas cara a la caracterización de la muestra.
Por otra parte, este ám bito educati vo permite analizar la transform ación que
se produce en los modos de com unicación or al y de pensamiento com o consecuencia
de la interacción entre la oralidad pr imaria y los códigos aportados por un
instrumento sem iótico como la escritura. En esta investigación, extrapolam os la
propuesta de Ong (1982) sobre el dominio l ecto-escritor a la televisión, ya que según
hemos expuesto el desarrollo de las funci ones psicológicas superiores se produce a
través de actividades de descontextualización de instrumentos culturales.
La educación de personas adultas ...
121
Bajo este prisma, los planteam ientos educativos de la Educación de Adultos
en la Comunidad Autónom a Andaluza se fundamentan en la adaptación a las
condiciones concretas de vida cotidiana y de trabajo de las personas en función de su
edad, su medio fam iliar, social, profesiona l y de relaciones; organizándose de forma
flexible en función de las características del entorno en que se desarrollan los
procesos educativos. La asignación de alum nos a grupos por parte de las profesoras
del centro, donde se ha llevado a cabo la i nvestigación, contempla estas condiciones.
Los Centros de Educación de Personas Adultas constituyen un lugar de encuentro, en
el que se promueven relaciones interpersonales com o medio para el desarrollo
individual. Desde este punto de vista, la s actividades de debate y diálogos que
conforman parte de la vida de estos centros , justif ican el desarrollo natural de la
metodología de grupos de discusión para el trabajo de cam po.
Desde una perspectiva curricular, destacamos algunas de las funciones que se
plantea la Educación de Personas Adultas: 1) ayudar a mejorar las condiciones de
vida de las personas a nivel individual, fam iliar y comunitario; 2) valorar e interpretar
los mensajes que nos llegan a través de los m ass-media. 3) facilitarles participar en
los cambios que se están realizando en la sociedad actual 4) buscar espacios de
creación y participación que contribuyan a la recuperación y desarrollo de la Cultura
Andaluza, entre otras. Estas funciones aluden, por tanto, no sólo a procesos de
escolarización sino que están encaminados a la form ación integral de las personas
adultas, lo que implica crear y participar en el desarrollo de la cultura, entendida ésta
desde las consideraciones sobre la persona como agente de su propia educación y
sobre la naturaleza social del aprendizaje.
La investigación se ha realizado esp ecíficam ente en el Centro de Educación
de Personas Adultas "Juan XXIII". Surg e, a iniciativa del centro, como una
colaboración cuyo objetivo es integrar los medios (la televisión y el vídeo
específicamente) en el proyecto curricular y habituar/sensibilizar a los alum nos hacia
los medios de com unicación como instrum ent o para su formación. La vinculación del
Capítulo III
122
proyecto a este escenario surge a raíz del propósito de las profesoras del centro de
trabajar en esta línea y, concretamente del recorrido de una de ellas en el diseño de
materiales y en la investigación sobre m edios.
3.5.1. El Centro de Educación de Adultos 1
El Centro de Educación de Adultos "Juan XXIII" debe su nom bre a la
barriada sevillana donde se creó y sigue ubicado, compartiendo edificio con uno de
los colegios de enseñanza primaria de la zona. Desde sus com ienzos hasta la
actualidad ha desarrollado una trayectoria estrechamente vinculada a los m omentos
políticos y sociales por los que ha pasado en general el Movimiento de Educación de
Adultos en Andalucía, lo que ha supuest o un devenir cambiante desde el punto de
vista curricular y organizativo.
La creación del Centro de Educación de personas adultas debe vincularse al
movim iento ciudadano generado en la década de los ochenta en torno a la necesidad
de alfabetización de personas adultas. Concretamente, en este barrio, las inquietudes
de un grupo de maestros, apoyados por la As ociación de Vecinos y la Parroquia Juan
XXIII, se centraron en localizar a personas que no supiesen leer y escribir al objeto
de proporcionarles esta formación que podría interesarles. Esta "localización" se
realizó tomando contacto con las personas que los profesores sabían que carecían de
los niveles básicos de alfabetización, e incluso por vías tan curiosas como solicitar
información a los carteros sobre personas que no supiesen firmar, etc. Una vez
reunido un grupo de trece mujeres se com enzar on las actividades de formación en los
locales de la Parroquia sin ningún tipo de apoyo institucional. Durante este primer
curso (1980/81) el Ayuntamiento de Sevilla concedió un presupuesto de treinta m il
1 Los datos sobre el Centro de Educación de Adulto s "JUAN XXIII" se exponen a partir del estudio de dos
fuentes de información; por un lado, una entrevista realizada a Don Fernando Cordero, profesor vinculado a este
centro desde su creación; por otro, un documento interno del Centro que recoge la historia del mismo, elaborada
por las propias alumnas-adultas como produc to de un Seminario realizado durante 1995.
La educación de personas adultas ...
123
pesetas bajo la cobertura del Programa de Educación Perm anente para estas
actividades. Dª. Mª José González y D. Fernando Cordero fueron los primeros
profesores del Centro, no suponiendo un obst áculo para el desarrollo de su labor
docente la clara insuficiencia de la subvención municipal.
En el curso 1981/82 se realizó una campaña de captación de alumnos
apoyada en pequeñas estrategias publicitarias, tales como carteles dirigidos a
Asociaciones y comerciales del barrio, que introdujeron el tem a mediante
comentarios "bis a bis" entre los veci nos, lo que provocó la duplicación del grupo
base. Se hizo necesario, para el desarrollo de este curso, trasladar el Centro a los
espacios juveniles de la Asociación de Vecinos que se encontraban ubicados en los
locales comerciales del barrio.
En el curso 1982/83 comienza una fase de consolidación del Centro con la
incorporación una nueva profesora para cubrir nuevos grupos de alum nos. En 1985,
éste pasa a depender de la Junta de A ndalucía, aunque mantiene alguna subvención
municipal. En el curso 1986/87 se incorpora por los m ismos mo tivos otra profesora;
contando ya el Centro con 7 grupos de al umnos, seis de tarde y uno de m añana. Con
estas condiciones se produce el traslado al edificio ocupado por el Centro de Primaria
"Juan XXIII". Dicha situación prácticamente se m antiene hasta la actualidad.
Desde un punto de vista más centrado en el m odelo de enseñanza, que se
viene desarrollando en el centro desde sus inicios, hay que señalar que tiene sus
orígenes en las teorías desarrolladas por Pa ulo Freire en torno a la alfabetización y
formación de personas adultas. Se señalan explícitam ente dos elementos definitorios
del modelo de alfabetización que se va a desarrollar:
"1º. Partir de la realidad como elem ento de estudio.
2º. El diálogo como elem ento de comunicación, basandose en la
metodología elegida, iniciando prim er o lenguaje, con el sistema de ir
Capítulo III
124
formando palabras y frases, para introducir luego algo de
mat emá t ic as ."
Dada la heterogeneidad de los grupos se produjo también un notable esfuerzo
por determinar criterios de agrupación de los alumnos, cada año en mayor núm ero.
Estudiar los niveles de conocimiento e intereses particulares de cada alum no permitió
realizar una agrupación coherente con un curriculum estructurado y organizado
combinando criterios propedeúticos y term inales a un tiempo. Esta doble dim ensión
se justifica no sólo desde un punto de vist a pedagógico sino tam bién contextual, dado
que la diversidad de intereses de los alum nos del Centro pueden analizarse sobre ejes
bipolares tales como: asistencia por puro interés académ ico/asistencia para salir del
aislamiento fam iliar; terminar lo antes posible el período de asistencia al
Centro/permanecer en el Centro desarrollando actividades extra-académ icas;
participar estrictamente en las actividades program adas/participar (desde sus
posibilidades) en la organización y puesta en marcha de las actividades del centro;
etc.
El trabajo de temas de actualidad soci al y contextualizados en el barrio se
convierte en una constante del proceso de enseñanza-aprendizaje. Aprovechando la
significatividad social, y por tanto tambié n individual, que aportan dichas unidades
temáticas se hace posible im plicar al alumnado en el uso cada vez m ás abstracto
(mediante procesos sucesivam ente más com plejos de descontextualización) de los
instrumentos culturales básicos de una soci edad alfabetizada actual. Entre las tareas
de desarrollo de estos instrumentos cultu rales vam os a encontrar: actividades de
transformación de la oralidad prim aria que supone la práctica de la discusión
académica (desarrollo de discursos o géneros discursivos escolares/académ icos);
adquisición y afianzamiento de sistem as de signos y medios para la inform ación y
comunicación social e individual (poco conoc idos para m uchos de los alumnos del
centro), tales como la lecto-escritura (el m ás trabajado en los niveles de
La educación de personas adultas ...
125
alfabetización), lenguajes de las ciencias formales (m atemático, etc.), lenguajes
audio-visuales e informáticos, etc.
Asimism o, la organización de talleres y seminarios de libre participación va a
insistir en un mayor desarrollo de la fo rm ación de los alumnos, donde ya se incluyen
aspectos complejos del desarrollo globalizado de la expresión oral, escrita, corporal,
plástica, musical, etc. (por ejem plo, taller de teatro, seminarios para la investigación
de problemas sencillos o la potenciación del desarrollo de agrupaciones m usicales).
En línea con los planteamientos anteri ores, el profesorado del Centro, en
algunos casos con la participación de los alum nos en talleres, ha focalizado parte de
su actividad docente en el diseño de materiales de enseñanza que tengan utilidad en
el marco de unidades tem áticas muy contextualizadas en el entorno cercano y
abarcable para los alumnos. Así, el Centro se va dotando de m ateriales (escritos y
audiovisuales) tales como: "Iglesias de Sevilla" (perspectiva artístico-cultural, no
específicamente religiosa), "Biografías" (h aciendo hincapié en la contribución socio-
histórica colectiva, no sólo centrada en personas más o m enos famosas), "Canciones
y Juegos Populares" (recuperación y cons ervación del patrimonio socio-cultural
cercano y poco universalizado con riesgo de de saparición), etc. Como es lógico, el
Centro también cuenta en su biblioteca c on m ateriales diseñados en otros centros y
con material educativo de carácter general y básico.
Para finalizar con el perfil educativo del Centro de Adultos "Juan XXIII" es
necesario señalar su clara vocación de traspasar los límites escolares para insertarse
como agente activo y dinam izador de la cultural del barrio. En este sentido, se han
planteado objetivos tales como: Desarrollar actividades de anim ación sociocultural,
abiertas a todos los ciudadanos del barrio que se muestren interesados a partir de las
estrategias publicitarias que los mism os alumnos ayudan a poner en m archa;
estimular a los ciudadanos del barrio a partic ipar en la solución de los problemas de
éste; diseñar actividades conjuntas con otra s asociaciones de carácter social y cultural
Capítulo IV
130
modo, esta autora señala que los lingüistas ponen el interés principalm ente en la
sintaxis; los antropólogos exploran los signi ficados de las palabras en una cultura,
etc. Por tanto, la naturaleza de los objetivos científicos son claves para la adopción
del enfoque de análisis y las consecuentes adaptaciones realizadas en función del
ámbito de trabajo, la educación. Por otra parte, la definición de lenguaje y del
discurso suponen también un posicionam iento sobre las formas o procedim ientos de
análisis; las consideraciones sobre estos términos, en los que se apoya el trabajo
empírico serán expuestos en detalle en este capítulo.
El interés por el estudio del lenguaje y el discurso en educación surge como
consecuencia de los cambios dem ográficos y socioeconómicos tras la segunda guerra
mundial. Luke (1995/96, 3) considera que el reconocimiento de los derechos a la
educación de minorías étnicas y culturales y los cam bios en las demandas de trabajo
de las economías basadas en la inform aci ón y el servicio son los factores que
desencadenan el creciente énfasis en el es tudio del discurso. La incorporación en el
sistema educativo de estudiantes proceden tes de diferentes culturas, conduce a la
psicología y sociología de la educación a cen trar sus esfuerzos en el análisis del
lenguaje y el discurso para abordar cuesti ones relativas al acceso de estos alumnos a
los recursos culturales, económicos, sim bólicos y materiales.
Como ha señalado Sm olka (1996), el té rmino discurso está actualm ente de
moda y lo ha estado particularm ente durante las tres o cuatro últimas décadas. Este
concepto conlleva una diversidad de si gnificados y tiene una variedad de usos,
dependiendo de las diferentes disciplinas y los múltiples m odos de aproximación al
tema. Diferentes disciplinas o ám bitos científicos han contribuido de forma relevante
al análisis del discurso. Entre las apor taciones más significativas cabe destacar el
trabajo de Harris (1952) sobre análisis es tructural del texto desde una perspectiva
lingüística. Desde una aproximación filosó fica, Austin (1990) aborda la cuestión
sobre la acción y los usos del lenguaje. Tambié n los trabajos de Dijk (1995) y Dijk y
Kintsh (1983) han puesto en contacto la pragmática y la psicología cognitiva,
Enfoque dialógico y análisis del discurso
131
destacando la importancia del contexto y la representación mental en el estudio del
discurso.
En educación, las investigaciones que han utilizado el análisis del discurso
han estado influenciadas por diversos movim ientos teóricos: psicolingüística,
sociolingüística, etnografía de la co municación, etc. (Tesch, 1990; Luke, 1995/96).
Sin embargo, com o señala Colás (1994), los límites entre estos m ovimientos en su
aplicación a la investigación educativa no s on nítidos. Por tanto, la singularidad en
los estudios se ha identificado no sólo por los enfoques teóricos adoptados, sino
también por la conceptualización sobre la naturaleza de las unidades de análisis
elaboradas y utilizadas.
Las aportaciones realizadas sobre análisis del discurso proceden
fundamentalm ente de la lingüística y la semántica (Brown y Yule, 1993; Dijk, 1995;
Lozano y Otros, 1993). Este campo de i nvestigación ha puesto en contacto la
reflexión lingüística con otras ciencias humanas com o psicología, sociología,
antropología, etc., lo que se demuestra en la referencia ineludible a determ inados
textos (Austin, 1990; Dijk, 1985; Bardin, 1986; Berelson, 1971; Foucoult, 1979) en
el desarrollo metodológico de las inve stigaciones educativas (Ram írez, 1995;
Fernández Berrocal y Melero, 1995; Salv ador Mata, 1994; Nieto Martín, 1992;
Forman, Minick y Stone, 1993; W ertsch y Hickm ann, 1987). Las fuentes lingüísticas,
que han contribuido al surgimiento del aná lisis del discurso, responden al desarrollo
y adopción de diferentes modelos teóric os que implican decisiones m etodológicas
sustancialmente diferentes.
Según Smolka (1996), en la actualidad tres referentes teóricos sobre discurso
están influyendo en el desarrollo de investigaciones psicológicas y educativas:
Perspectiva Semiótica (Henriques y Otros, 1984), Psicología Discursiva (Edwards y
Potter, 1992; Edwards, 1995) y Enfoque de la Acción Mediada (Wertsch, 1993).
Capítulo IV
132
Por un lado, Henriques y Otros (1984) otorga un papel central a la
significación , analizando las relaciones entre discurso y poder en la producción de
conocimiento. La significación com o proces o de dar significados no equivale a
representación mental entendida com o repr oducción objetiva de la realidad, sino más
bien al acto de producir nuevos signos, que es lo que origina la diversidad de
prácticas sociales. Basándose en el con cepto de significación, desarrollan la noción
de práctica discursiva y regulación soci al. De este modo, las prácticas que
constituyen nuestra vida diaria son creadas en el proceso de producción de sistemas
de signos. Este enfoque propone la signifi cación como vínculo entre la dim ensión
social y psicológica.
Por otra parte, la psicología discursi va de Edwards y Potter (1992) se centra
en el discurso como parte integrante de las prácticas sociales, vinculándose a las
actividades que realizan los individuos en diferentes contextos. El estudio del
lenguaje se articula en función del concepto de "discurso situado", concepto que
surge del posicionamiento teórico de la relación entre lenguaje y pensamiento; el
discurso situado define, en primer térm ino, el lenguaje como acción y, de forma
subordinada o derivada, como representación.
Desde una aproximación sociocultural, Wertsch (1993) aborda la cuestión de
la acción y el pensamiento hum anos desde su s propiedades inherentemente sociales y
mediadoras. La m ediación semiótica proporciona un vinculo crucial entre los
contextos históricos, culturales e institucionales y las funciones mentales de las
personas. Partiendo de aportaciones de Vygotski sobre la mediación sem iótica de la
actividad humana y explorando sim ultáneamente el principio de dialogicidad y las
nociones de voz y género discursivo de sarrolladas por Bajtín en los textos
deuterocanónicos, Wertsch desarrolla una aproxim ación al lenguaje como
instrumento . El enfoque dialógico (Bajtín, 1995; Voloshinov, 1992) proporciona un
marco de análisis coherente con los principi os y constructos teóricos derivados de la
teoría sociocultural y permite, com o señala W ertsch (1993), explorar la relación entre
acción mediada y contexto sociocultural, sirviéndonos de puente entre el cuerpo
Enfoque dialógico y análisis del discurso
133
teórico y metodológico de la investigaci ón. El m arco proporcionado por Bajtín sobre
lenguaje no sólo conecta con los supuestos teóricos del enfoque sociocultural (origen
social de las funciones psicológicas superi ores) sino también aporta consideraciones
que son claves para la definición de las unida des de análisis apropiadas en el estudio
de los discursos producidos en un contexto escolar. El abordaje del análisis del
discurso desde esta aproximación teóri ca se realiza fundam entalmente por las
sugerencias y orientaciones para el desarro llo de esta última vertiente del enfoque
sociocultural.
De acuerdo con los planteamientos realizados por Wertsch (1993; 1994;
1995), las aportaciones de la teoría dialógi ca son claves para nuestro trabajo. Desde
esta perspectiva, el lenguaje no es un sistema universal.
"La realidad concreta del lenguaje en cuanto discurso no es el
sistema abstracto de form as lingüísticas, ni tampoco una
enunciación monológica y aislada, ni el acto psicofísico de su
realización, sino el acontecimiento so cial de interacción discursiva,
llevada a cabo mediante la enunciación y plasm ada en enunciados"
(Voloshinov, 1992, 132)
Según esta afirmación, el análisis del di scurso se focaliza en la com unicación,
ya que la función del lenguaje es básicamente com unicativa. De esta forma, la
interacción discursiva se constituye como la realidad principal del lenguaje. En este
sentido, el término discurso im plica comunicación, que está socialm ente situada bien
en interacciones cara a cara bien entre autor y lector en textos escritos (Hicks,
1995/96). A partir de la contrastación c on las ideas de lingüístas y filologos
interesados en la estructura formal de l lenguaje, Mijaíl Bajtín (1986) desarrolló una
teoría del lenguaje centrada en enunciados dialógicos en oposición al análisis basado
en oraciones gramaticales (Morson y Em erson, 1990). La diferenciación conceptual
realizada por Saussure (1980) sobre lengua y habla, en la que ambas se oponen,
otorgándole a la primera carácter univers al y homogéneo y a la segunda un carácter
Capítulo IV
134
abierto, espontáneo e individual, plantea una división entre el conjunto de palabras
dotadas de un sentido fijo y transparente , y por otra, su uso. Derivada de esta
definición, el análisis del discurso se artic ula sobre las palabras y la oración como
unidades de análisis que, consideradas como atributos, resultan susceptibles de
tratamiento estadístico. Esta consideración, sin em bargo, deja al margen las
condiciones sociohistóricas en que se produce el discurso.
El enfoque dialógico parte de la definición del lenguaje como com unicación
discursiva, cuya unidad de análisis bási ca es el enunciado, siendo la interacción
discursiva comprendida y explicada a trav és del vínculo con una situación concreta
(Voloshinov, 1992). De forma ilustrativa, él señala que los sujetos cuando hablan, no
toman las palabras y oraciones del sistem a de la lengua en su forma neutra, los
diccionarios, sino que recurren a un glosar io propio formado por los enunciados
ajenos, que surgieron asociados a determin ados contextos o situaciones típicas con
unos significados y acentos expresivos caract erísticos. El lenguaje, por tanto, vive y
se genera históricamente en la com unicaci ón discursiva concreta, y no en un sistema
lingüístico abstracto de formas, ni tam poco en la psique individual de los hablantes.
Estos conceptos introducidos por Bajtín en el ám bito de la crítica literaria y
análisis de textos son desarrollados a partir de la reflexión sobre la naturaleza de la
conciencia, aspecto en el que coincide c on Vygotski, com o han señalado Silvestri y
Blanck (1993). En este sentido, Bajtín pr oporciona conceptos operativos para el
análisis de la mediación, que, en su cas o, desarrolla en relación a un sistem a de
signos como es el lenguaje y el papel que éste desempeña en el desarrollo de la
conciencia.
4.2. ENFOQUE DIALÓGICO: APORTACIONES TEÓRICAS
Esta perspectiva teórica parte de las concepciones sobre el lenguaje y el
discurso señaladas anteriormente. Los conceptos desarrollados bajo el enfoque
dialógico definen y justifican nuestra modalid ad de análisis; por ello, se describirán
Enfoque dialógico y análisis del discurso
135
en detalle aquellos que guían el desarrollo metodológico de esta investigación. Las
razones que justifican la adopción de este enfoque para iluminar nuestra propuesta de
análisis surgen de las conexiones establ ecidas entre este enfoque y la teoría
sociocultural, que se revela a través de la noción de acción mediada y su relación con
escenarios socioculturales.
Como hemos expresado con antel ación, la búsqueda de una definición
objetiva de la conciencia constituyó un fo co de interés compartido por Vygotski y
Bajtín, que tuvo proyecciones a ámbitos disc iplinares com plementarios entre sí.
Mientras Bajtín centro su trabajo en el ambien te ideológico en que vive y se genera la
conciencia, Vygotski, desarrolló la conceptualización de la conciencia sobre el
principio de la progresiva descontextua lización de instrumentos culturales com o
hemos analizado m ás detenidamente en el capítulo prim ero dedicado a la teoría
sociocultural. El proceso de construcción de las funciones psicológicas superiores
que conforman la conciencia se desarrolla a través de actividades, en las que los
sujetos en interacción social gradualmen te adquieren y dom inan, de una manera
dinámica y evolutiva, los instrum entos medi adores (por ejem plo, el lenguaje). Este
proceso se produce en el transcurso de ac tividades socialmente significativas, en los
que los sujetos progresivamente operan con signos que sustituyen a los objetos y sus
relaciones. El uso y dominio de estos signos para relacionarse con problem as de la
realidad implican una ruptura con la inm ediatez en la relación con ésta, que al
internalizarse se convierten en instrument os subjetivos de la relación con uno m ismo,
autodirigiendo y regulando la propia conduc ta y el pensamiento (Vygotski, 1979;
1995).
La asunción de que la naturaleza de la conciencia es semiótica im plica el
reconocimiento de que el pensam iento humano se form a mediante la adquisición, uso
y dominio de instrum entos mediadores. Com o se ha planteado anteriormente esta
adquisición se produce en el transcurso de actividades socialmente significativas, lo
que ha dado lugar al interés por descubrir unidades de análisis que permitan el
estudio del proceso de construcción de la c onciencia y el papel de los instrum entos
Capítulo IV
136
culturales en dicho proceso. A partir del estudio de las obras de Vygotski y Bajtín,
diversos investigadores socioculturales han propuesto como unidad de análisis la
acción mediada (W ertsch, 1993; Sawyer, 1995; Engeström, 1995).
4.2.1. Dialogicidad
Una de las aportaciones más significativ as de Bajtín al enfoque sociocultural
y, en especial, al estudio de la mediación en contextos escolares surge de la noción de
dialogicidad o dialogía . Esta surge de la consideración del origen y naturaleza social
del lenguaje y la conciencia. La asunción de que la función principal del lenguaje es
la comunicación (Voloshinov, 1992, 132) alude a esta naturaleza dialógica del
lenguaje. El diálogo se concibe como la form a esencial del lenguaje, no sólo porque
representa una forma de com unicarse c on el otro y con uno mism o, sino porque la
actividad comunicativa m isma (acción m ediada por un sistema de signos com o el
lenguaje) modela y form a el propio le nguaje (Silvestri y Blanck, 1993). Este
concepto, por tanto, hace referencia a un proceso por el que se ponen en contacto los
enunciados de un hablante con los enunciados de otro y se interaniman, de tal form a
que "nuestro pensamiento se origina y form a en el proceso de interacción con
pensamientos ajenos" (Bajtín, 1995).
"Dialogía es una noción dinámica que establece la relación entre
enunciados (voces) individuales o colectiva. Lo dialógico
concierne ante todo la interacción en tre los sujetos parlantes (...), y
los cambios de sujetos discursivos, bien sea en el interior de la
conciencia o en el mundo real"
(Zavala 1989, 89)
Esta noción alude a la acción dialógica de los hablantes, que se identifica a
través de la heteroglosia en sus enunciados, de naturaleza eminentem ente plural; la
heteroglosia describe la rica combinación de géneros y voces que se producen en
determinadas situaciones sociales de co municación (Bajtín, 1986), lo que implica que
Enfoque dialógico y análisis del discurso
137
el lenguaje está poblado con las intenciones y experiencias de otros. En este sentido,
una perspectiva sociohistórica del lenguaje implica que éste se convierte en discurso
para el hablante a través del diálogo que m antiene con otras voces en diferentes
contextos sociales. La apropiación del lenguaje por parte de los individuos se realiza
en contacto con las estructuras y cont enidos proporcionados por los enunciados
ajenos.
La comprensión de la dialogicidad remite al concepto de voz y a la
delimitación de su naturaleza. Según W ertsc h (1993), la noción de voz refleja tres
ideas básicas: a) para comprender la acción mental hum ana, se deben comprender los
mecanism os semióticos usados para m ediar tal acción; b) determinados aspectos del
funcionamiento m ental humano están fundam entalmente ligados a procesos
comunicativos, de tal form a que los pr ocesos llevados a cabo por un individuo
implican procesos de naturaleza com unicativa; c) puede comprenderse
adecuadamente el funcionam iento mental hum ano sólo a través de algún tipo de
análisis genético o evolutivo. El término voz está estrecham ente relacionado con los
procesos sociales, comunicativos, en los que las funciones m entales se originan, ya
que cuando un hablante produce un enunciado, pueden oírse al menos dos voces al
mism o tiempo: hablante y oyente. En las diversas situaciones sociales de
comunicación, los sujetos tom an parte en un proceso de negociación sobre las
influencias que diferentes voces tienen s obre su propio discurso (Tulviste, 1987).
Esta heterogeneidad potencial de voces en el discurso hace referencia al conjunto de
voces con influencias en el discurso de un sujeto y al proceso por el cual una o m ás
voces son "privilegiadas", son consider adas más apropiadas que otras, en un
determinado contexto.
La teoría de la polifonía textual (B ajtín, 1995), considera que el autor del
enunciado tiene una naturaleza múltiple, de m anera que los enunciados expresan una
subjetividad colectiva virtual, que habla siempre a través del autor o interlocutor
manifiesto (Abril, 1994, 452). El autor del enunciado tiene naturaleza múltiple
(confluencia de voces en los enunciados), debido a su existencia dentro del
Capítulo IV
138
microcosm os psicosocial de la escena comunicativa, lo que conduce al individuo
como ser social a em itir un enunciado y su valoración. De esta manera, el discurso
refleja en sus diferentes enunciados la po lifonía textual o pluralidad de voces que
conforman la lengua (Bajtín, 1995; Ducr ot, 1986; W ertsch, 1993). Esta concepción
es el resultado de una construcción histórica interactivamente m ediada por la
actividad lingüístico-discursiva.
El concepto de dialogicidad del lenguaje, entendida como la interacción del
hablante con los enunciados de otros, apor ta una explicación básica para entender el
concepto de acción mediada, ya que la dial ogía hace referencia a la acción realizada
por un sujeto, que se manifiesta en la re lación (real o virtual) que establece con
enunciados ajenos. La interacción con el enunciado ajeno de forma virtual que se
evidencia en el enunciado de un sujeto revela la acción de descontextualización de
voces ajenas de las condiciones natu rales (reales) en que se produjeron,
transformándose en instrum entos psicológicos que "median" la form ación de la
conciencia y, como descubre la teoría bajtiniana, del propio instrum ento (lenguaje)
que se desarrolla, crece y rearticula mediante el uso constante e integración de estos
enunciados "primarios" com o instrumentos para la construcción de nuevos
enunciados a los que el propio Bajtín denomina "secundarios".
De esta forma, las interacciones que se producen en contextos escolares
(situación de aula) influyen de forma sustancial en la cultura del aula y en el discurso
que los estudiantes apropian (Gutiérrez, 1995). Sin embargo, aunque el discurso
puede considerarse una instancia de la cultura, el conocimiento que los individuos
apropian no es una duplicación del conocimie nto de la com unidad más amplia, sino
que los sujetos continuamente renegocian y reinterpretan los significados cuando
ellos interactúan y participan en conve rsaciones en una variedad de contextos
culturales. El lenguaje, desde esta perspectiva, se convierte en una rica fábrica de
enunciados con influencias sociales, históri cas y culturales de los contextos en los
cuales existe y se desarrolla (Bajtín, 1986). Los sujetos construyen sus ideas en
interacción social con los enunciados de otro s; esta forma de proceder social se
Enfoque dialógico y análisis del discurso
139
utiliza por los sujetos en sus enunciados co mo un proceso interno de construcción de
conocimientos e ideas. La adquisición de la alfabetización que tiene lugar en el
contexto escolar implica la construcción y reapropiación del lenguaje a través de un
segundo sistema sim bólico (escritura), que transforma radicalm ente la oralidad del
sujeto.
Desde un punto de vista psicológico, tant o la escritura com o cualquier otro
sistema com plejo de códigos no consiste en aplicar de forma directa funciones
verbales desarrolladas en el lenguaje oral, sino en crear sistemas psicológicos nuevos
que no surgen de manera espontánea, si no gracias a la enseñanza sistem ática
(Kozulin, 1994, 181). El uso de este tipo de instrumentos (lenguaje, pintura,
fórm ulas, etc.) permite a los sujetos no solo su uso funcional sino tam bién creativo;
esta transición afecta al desarrollo del lengua je y el pensamiento y está vinculada a
un proceso de descontextualización que deriva del uso continuado de los
instrumentos en diferentes escenarios soci oculturales. En este sentido, destacam os
algunos trabajos de Vygotski sobre la identificación contextualizada de los
significados de las palabras por parte de los niños y su posterior generalización
(Vygotski, 1993).
Según Wertsch (1988), Vygotski centró el problem a de la
descontextualización en la transición de las relaciones signo-objeto a las relaciones
signo-signo; en este sentido, en el mundo m oderno "la comunicación y la
comprensión dependen cada vez m ás de co mpartir un código sim bólico, estando la
forma de vida m oderna ligada preponderantemente a la experiencia m ediada, por
encima de la experiencia personal" (Kozulin, 1994, 162).
Dos conceptos abordados por Bajtín f acilitan el estudio de las relaciones
signo-objeto y signo-signo, a través de los enunciados de los sujetos.
Por un lado, la ventrilocución es un fenómeno que refl eja el diálogo que, de
forma consciente, sostiene el hablante c on una voz ajena (inm ediata o abstracta),
Capítulo VIII
248
anecdótica, con un porcentaje de 1.61%, 1.20% y 0.40 res pectivamente. No se han
utilizado en el marco de este discurso otros referentes com o “vecindario”,
“colectivo social de las mujeres”, “colec tivo social de los hombres”, “personajes
públicos” y “profesora/coordina dor/a”.
REFERENTE
GRUPO A2 (nº de enunciado s = 318)
Frecuencia Porcentaje
Ratio categoría/enunciados
REFYO (Experiencia pe rsonal) 31 43.06 9.75
REFFA (Algún familiar) 1 1.39 0.31
REFVE (Vecindario) 1 1.39 0.31
REFMU (Colectivo social de las mujeres) 1 1.39 0.31
REFHO (Colectivo social de los h ombres) 0 0 0
REFPE (Personajes públic os) 3 4.17 0.94
REFMC (Medios de comunicación) 16 22.22 5.03
REFPC (Profeso ra/coodinadora) 1 1.39 0.31
REFAL (Un/a alumno/a de clase) 15 20.83 4.72
REFGE (Grupo-clase/escuela) 3 4.17 0.94
TOTAL 72
Tabla 17. Tipos de referen tes y frecuen cia de aparición en el grupo A2.
En términos generales, el nivel de presencia de referentes en el discurso es
bastante bajo también en el grupo A2 (a proxi madamente un 22.6% de frecuencia de
aparición) –72 referentes en 318 e nunciados -. No obstante, respecto a los resultados
obtenidos por el grupo A1 en relación con los referentes, los cuales se aglutinaban
en torno a la modalidad referida a la experiencia personal , las formas de avalar el
discurso en el grupo A2 se diversi fican. De este m odo, el referente “experiencia
personal” es el más utilizado (9.8%); con un nivel de presencia medio, se han
utilizado como referente s los medios de comunicación (5%) y algún alumno de la
clase (4.7%); de manera incidental, han aparecido las modalidades: personaje s
públicos (0.9%), escuela (0.9%), algún fa miliar (0.3%), vecindario (0.3%),
colectivo social de las mujeres (0.3%) y profesora/coordinador/a ( 0.3%). El
referente colectivo social de los hombres no ha sido utilizado en el m arco de este
grupo.
Exposición e interpretación de resultados
249
REFERENTE
GRUPO B (nº de enunciados = 589)
Frecuencia Porcentaje
Ratio categoría/enunciados
REFYO (Experiencia pe rsonal) 59 55.14 10.02
REFFA (Algún familiar) 7 6.54 1.19
REFVE (Vecindario) 1 0.93 0.17
REFMU (Colectivo social de las mujeres) 0 0 0
REFHO (Colectivo social de los h ombres) 1 0.93 0.17
REFPE (Personajes públic os) 0 0 0
REFMC (Medios de comunicación) 6 5.61 1.02
REFPC (Profeso ra/coodinadora) 2 1.87 0.34
REFAL (Un/a alumno/a de clase) 22 20.56 3.74
REFGE (Grupo-clase/escuela) 9 8.41 1.53
TOTAL 107
Tabla 18. Tipos de referen tes y frecuen cia de aparición en el grupo B.
En conjunto, el uso de referentes en el grupo B es escaso (en torno a un
18%); el referente experiencial es el de mayor presencia en el debate con un 10%.
Con un nivel de presencia mí nimo, se han utilizado los re ferentes: un/a alumno/a de
clase (3.7%), escuela (1,5%), algún familia r (1.2%), medios de comunicación (1%),
profesora/coordinador/a (0.3%), vecindari o y colectivo social de los hombre s
(0.1%). No han aparecido en el discurso de este grupo el referente colectivo social
de las mujeres y personajes públicos.
REFERENTE
GRUPO C (nº de enunciados = 434)
Frecuencia Porcentaje
Ratio categoría/enunciados
REFYO (Experiencia pe rsonal) 29 35.37 6.68
REFFA (Algún familiar) 3 3.66 0.69
REFVE (Vecindario) 1 1.22 0.23
REFMU (Colectivo social de las mujeres) 1 1.22 0.23
REFHO (Colectivo social de los h ombres) 1 1.22 0.23
REFPE (Personajes públic os) 1 1.22 0.23
REFMC (Medios de comunicación) 8 9.76 1.84
REFPC (Profeso ra/coodinadora) 6 7.32 1.38
REFAL (Un/a alumno/a de clase) 18 21.95 4.15
REFGE (Grupo-clase/e scuela) 14 17.07 3.23
TOTAL 82
Tabla 19. Tipos de referen tes y frecuen cia de aparición en el grupo C.
Capítulo VIII
250
El grado de uso de refer entes en el discurso del grupo C es también escas o,
situándose en torno al 18%. No obstante , cabe destacar, frente a los demás grupos,
la heterogeneidad en tipos de referentes usados, los cuales aparecen en e l discurso
en porcentajes muy simi lares. Los refere ntes experiencia per sonal y alumno/a de
clase han tenido un nivel de presen cia medio-bajo con un 6.7% y 4%
respectivamente. El tercer referente más usado ha sido la esc uela (3.2%), que tiene
una mayor presencia en este grupo que en los otros. Otros referentes utilizados que
aparecen de forma ocasional son: medios de comunicación (1.8%) ,
profesora/coordinador/a (1.4 %), algún fam iliar (0.7%), ve cindario, colectivo social
de las mujeres, colectivo social de lo s hombres y personajes públicos (0.2%).
A partir de los resultados ilustrados en la tabla 20 se puede concluir que, en
términos generales el discurso escol ar desarrollado en los gr upos no es referencial
como lo demuestran los bajos porc entajes de uso obtenidos. Esto nos obl iga a ir con
prudencia en la interpretación.
REFERENTE
Ratio: (frecuencia de la categorí a/ nº de enunciados)
A1 (E= 249) A2 (E= 318) B (E= 589) C (E= 434)
REFYO (Experi encia personal) 17.27 9.75 10.02 6.68
REFFA (Algún familiar) 0.40 0.31 1.19 0.69
REFVE (Vecindario) 0 0.31 0.17 0.23
REFMU (Colecti vo social de las mujeres) 0 0.31 0 0.23
REFHO (Colect ivo social de los hombres) 0 0 0.17 0.23
REFPE (Personajes públicos) 0 0.94 0 0.23
REFMC (Medios de comuni cación) 1.20 5.03 1.02 1.84
REFPC (Profesora/C oordinador/a) 0 0.31 0.34 1.38
REFAL (Algún alum no de la clase) 4.82 4.72 3.74 4.15
REFGE (Grupo-cl ase/escuela) 1.61 0.94 1.53 3.23
Tabla 20. Modalidades de referentes y ni vel de presen cia en los cuatro grupos.
De forma pormenorizada, el discurso referencial del gr upo A1 se muest ra
especialmente experiencial (17.3%), aglutinando gran parte de los enunci ados que
han utilizado referentes en el conjunto del debate realizado en este grupo; asimismo,
Exposición e interpretación de resultados
251
también se utiliza, au nque en menor grado, las ideas o planteamientos de otros
alumnos de la clase como referente (4.82% ) , por lo que podemos decir que existe
poca variabilidad de referentes en este grupo, habiéndose utilizado en total en el
marco de este grupo cinco tipos de referentes disti ntos.
Los re ferentes más usados por el gr upo A2 han si do “expe riencial” (9.75%),
“medios de comunicac ión” (5.03%) y “al gún alumno de la clase” (4.72%),
apareciendo mencionados en total nueve tipos de referentes diferentes e n el marco
de este grupo. Del total de enunciados que han utilizado referentes en el grupo B, el
mayor porcentaje también lo obtiene el referente “experiencia personal” (10.02%),
seguido de “algún alumno de la clase” (3.74); se han identi ficado ocho referentes
distintos en la gama usada en el gru po B. En el grupo C, t ambién ha sido más
preponderante el referente experiencial (6.68%), aunque el porcentaje de uso ha
disminuido a favor de otras posi bilidades co mo “ algún alumno de la clase” (4.15%
y “grupo-clase/escuela” (3.23%); en este caso, se han utilizado diez clases de
referentes distintos, hallá ndose la máxi ma variabilidad.
La dispersión de los datos en los grupos A2, B y C entre multitud de tipos
de referentes con unos porcentajes m uy pequeños es expresiva del carácter
experimental del uso de otros refere ntes distintos al experiencial; esta tendencia a la
diversificación se obser va más claramente en el grupo C. La liberalización de las
formas refer enciales presentes en los disc ursos de los grupos A 2, B y C, aunque con
un grado de presencia tes timonial, pone de ma nifiesto cierta intencionalidad en los
sujetos por apoyar y acre ditar las ideas propias no exclusivamente en la experiencia
y trayectoria personal. Por otra parte , en el grupo de alfabeti zación inicial (A1) se
hace evidente la importancia otorgada a l os hechos de la existencia cotidiana
personal a través del uso de la propia e xperiencia como base para lograr la
intersubjetividad necesaria para c onstruir una imagen colectiva y comparti da sobre
televisión en el ámbito escolar.
Capítulo VIII
252
8.2.1.2.3. Los destinatarios
DESTINAT ARIO
GRUPO A1 (nº de enunciados = 249)
Frecuencia Porcentaje Ratio categoría/enunciados
DESCO (Coodina dor/a) 12 4.76 4.82
DESPR (Profesora) 9 3.57 3.61
DESAL (Algún alumno de clase ) 59 23.41 23.69
DESGR (Grupo- clase) 35 13.89 14.06
DESES (Escuela ) 29 11.51 11.65
DESVE (Vecindario) 53 21.03 21.28
DESHO (Colectivo social de los hombre s) 0 0 0
DESMU (Colectivo social de las muje res) 49 19.45 19.68
DESAN (Andaluces) 3 1.19 1.20
DESPA (Padres) 3 1.19 1.20
TOTAL 252
Tabla 21. Tipos de destinatario s y frecuencia de apa rición en el g rupo A1.
En relación con el destinatario, los enunciados del debate del grupo A1 han
estado orientados a una serie de destinatar ios de naturaleza distinta. De este modo,
se observa la predominancia del dest inatario “un/a alumno/a de la clase” (23.1%),
vecindario (21.3%) y colectivo social de la s muj eres (19.7%) en relación con otras
orientaciones. Asimis mo, a un nivel medio, los destinatarios grupo-clase (14.1%) y
escuela (11.6%) han conformado la gama de opciones utilizadas. La orientación
hacia estos tipos de destinatarios revela una doble tendencia en el grupo; por un
lado, un tipo de destinatario de naturaleza concreta e inmediata en la situación
discursiva y propio del ámbito escolar como son l os alumnos de la clase; por otro,
unos destinatarios de índole abstracta como son vecindario y colectivo social de las
mujeres, que elucida tipos de le nguajes sociales. Otros de stinatarios han estado
presentes en el discurso escolar de este grupo de forma más incidental:
coordinador/a (4.8%) , profe sora (3 .6%), andaluces y padres (1.2%).
Exposición e interpretación de resultados
253
DESTINAT ARIO
GRUPO A2 (nº de enunciados = 318)
Frecuencia Porcentaje Ratio categoría/enunciados
DESCO (Coodina dor/a) 26 8.23 8.18
DESPR (Profesora) 13 4.11 4.09
DESAL (Algún alumno de clase ) 100 31.64 31.45
DESGR (Grupo-clas e) 36 11.39 11.32
DESES (E scuela ) 39 12.34 12.26
DESVE (Vecindario) 56 17.72 17.61
DESHO (Colectivo social de los hombres) 11 3.48 3.46
DESMU (Colectivo social de las muje res) 16 5.06 5.03
DESAN (Andaluces) 0 0 0
DESPA (Padres) 19 6.01 5.97
TOTAL 316
Tabla 22. Tipos de destinatario s y frecuencia de apa rición en el g rupo A2.
En el grupo A2, los destinatarios má s utilizados en los enunciados han sido
un/a alumno/a de la clase (31.4%) y vecindario (17.6%); con un nivel de presencia
medio, ha ap arecido: escuela (12.3%) , gru po-clase (11.3%) y coordinador/a (8.2%).
Finalmente, otros destinatarios a los que se ha orie ntado el discurso han teni do poca
presencia: padres (6%), colectivo social de las mujeres (5%), profesora (4.1%) y
colectivo social de los hombres (3.5%). El destinatario “andaluces” no ha aparecido
en este grupo.
Con relación al discurso desarrollado en el grupo B a lo largo del deba te
(ver tabla 23), los resulta dos muestran la predominanci a de los destinatarios: un/a
alumno/a de clase (26.2%), coordinador/a (24.1%) y gr upo-clase (21.4%). A un
nivel de presencia intermedio, han apar ecido: colectivo social de las mujeres
(11.)%) y escuela (10.7%). Los destinatar ios “padres” (2.9%), vecindario (2%) y
profesora (1.4%) han tenido una presencia mínima en el marco del discurso de este
grupo. Los destinatarios “colectivo social de los hombres” y “andaluces” no han
constituido interlocutores interpelados en el discurso pr oducido por este grupo. La
focalización en este grupo hacia destinatario s propios del contexto educati vo y de la
Capítulo VIII
254
situación concreta del debate escolar, en una dimensión más inmediata o desde su
vertiente global e inespecífica, revela una tende ncia diferente en relación con los
grupos A1 y A2, en los que se observa disper sión en tipos de destinatarios a los que
se orienta el discurso, más vincula dos a otros contextos de actividad.
DESTINAT ARIO
GRUPO B (nº de enunciados = 589)
Frecuencia Porce ntaje Ratio categoría/enunciado s
DESCO (Coodina dor/a) 142 23.99 24.11
DESPR (Profesora) 8 1.35 1.36
DESAL (Algún alumno de clase ) 154 26.01 26.15
DESGR (Grupo- clase) 126 21.28 21.39
DESES (Escuela ) 63 10.64 10.70
DESVE (Vecindario) 12 2.03 2.04
DESHO (Colectivo social de los hombre s) 0 0 0
DESMU (Colectivo social de las muje res) 70 11.82 11.88
DESAN (Andaluces) 0 0 0
DESPA (Padres) 17 2.87 2.89
TOTAL 592
Tabla 23. Tipos de destinatario s y frecuencia de apa rición en el g rupo B.
DESTINAT ARIO
GRUPO C (nº de enunciados = 434)
Frecuencia Porcentaje
Ratio categoría/enunciados
DESCO (Coodina dor/a) 102 23.13 23.50
DESPR (Profesora) 16 3.63 3.69
DESAL (Algún alumno de clase ) 152 34.47 35.02
DESGR (Grupo- clase) 133 30.16 30.64
DESES (Escuela ) 24 5.44 5.53
DESVE (Vecindario) 4 0.91 0.92
DESHO (Colectivo social de los hombre s) 1 0.23 0.23
DESMU (Colectivo social de las muje res) 7 1.59 1.61
DESAN (Andaluces) 1 0.23 0.23
DESPA (Padres) 1 0.23 0.23
TOTAL 441
Tabla 24. Tipos de destinatario s y frecuencia de apa rición en el g rupo C.
Exposición e interpretación de resultados
255
En el gr upo C (ver tabla 24), los dest inatarios más habituales han sido un/ a
alumno/a de clase (35%), grupo-clase ( 30.6%) y coordinador/a (23.5%). Con menor
grado, han aparecido otros destinatarios como son: escue la (5.5%), profesora
(3.7%), colectivo social de las mujeres ( 1.6%), vecindario (0.9%), colecti vo social
de los hombres, andaluces y padres ( 0.2%). La tendencia que se obser va en el grupo
B es más pronuncia da, ya que el grad o de uso de otros destinatarios de índole social
como vecindario o colecti vo social de las mujeres con una presencia significativa en
otros grupos se han conve rtido en éste en referencias puramente anecdóticas.
DESTINATARIO
Ratio: (frecuencia de la categorí a/ nº de enunciados)
A1 (E= 249) A2 (E= 318) B (E= 589) C (E= 434)
DESCO (Coordi nador/a) 4.82 8.18 24.11 23.50
DESPR (Profesora) 3.61 4.09 1.36 3.69
DESAL (Algún alum no de clase) 23.69 31.45 26.15 35.02
DESGR (Grupo-clase) 14.06 11.32 21.39 30.64
DESES (Escuela) 11.65 12.26 10.70 5.53
DESVE (Vecindario) 21.28 17.61 2.04 0.92
DESHO (Colecti vo social de los hombres) 0 0 3.46 0.23
DESMU (Colecti vo social de las mujeres) 19.68 5.03 11.88 1.61
DESAN (Andal uces) 1.20 0 0 0.23
DESPA (Padres) 1.20 5.97 2.89 0.23
Tabla 25. Modalidades de destinatarios y ni vel de presencia en los cuatro grupos.
Como se ha expresado reiteradamente a lo largo de este infor me
apoyándonos en la teoría de partida, la orientación o dirección de las accione s
revela en cierta forma el diálogo que establece el que realiza la acción con el
destinatario de la misma. Por ello, la cat egoría destinatario no s ofrece inform aci ón
sobre la orientación que se hace presente en el discurso escolar de televisión a
través de la acción de los sujetos.
En términos generales, un/a alumno/a de la clase ha constituido el
destinatario más habitual en los cuatro gr upos donde se realiz ó el debate, con una
Capítulo VIII
256
naturaleza concreta y presente en la dial éctica di scursiva: A1 (23.1%), A2 (31.4%),
B (26.2%) y C (35%).
En el grupo A1, tiene una presencia significativa también el destinatario
vecindario (21.3%) y colectivo social de las mujeres (19.7%). A un nivel m edio,
también ha aparecido los de stinatarios grupo-clase (14.1%) y escuela (11.6%). La
orientación hacia estos tipos de destinat arios revela una doble tendencia en el
grupo; por un lado, un tipo de destinatario de naturaleza concreta e inm ediata en la
situación discursiva y propio del ámbito es colar como son los alum nos de la clase;
por otro, unos destinatarios de índole abstracta como son v ecindario y colectivo
social de las mujeres, que elucida tipos de lenguajes sociales. Asim ismo, el grupo
A2 ha empleado con bastante frecuencia, además de un/a alum no/a de clase, el
destinatario vecindario ( 17.6%), estando en un segundo nivel de uso la escuela
(12.3%), el grupo-clase (11.3%) y coordinador/a (8.2%).
En los grupos A1 y A2 resulta es pecialmente significativo el nivel de
presencia que ha tenido en los enuncia dos el destinatario vecindario (21.3% y
17.6% respectivamente). Según los postulados teóricos, los colectivos o personas a
los que se orienta el e nunciado pone de ma nifiesto los grupos soci ales en los que la
persona autor del enunciado for ma parte y la relación que establece con e llos. Este
concepto está estrechamente relacionado con l os lenguajes sociales, ya que de
alguna forma esta c ategoría revela la conciencia de pertene ncia a grupos sociales y
la forma en que estos grupos s on representados por los sujet os es revelada a través
de sus enunciados.
El grupo B ha orientado su discurso básicamente hacia destinatarios propios
del contexto educativo y de la situación concreta del debate escolar, en una
dimensión más inmedi ata (un/a alumno/a de clase, 26.2%) o desde su vertient e
global e inespecífica (coordinador/a, 24.1% y grupo-clase, 21.4 %). No obstante, a
un nivel medio de presencia destaca la orie ntación hacia el colectivo social de las
mujeres (11%). En el grupo C, los destin atarios más habituales han si do grupo-clase
(30.6%) y coordinador/a (23.5%). C on menor grado, han aparecido otros
Exposición e interpretación de resultados
257
destinatarios como son: escuela (5.5%), pr ofesora (3.7%), colectivo socia l de las
mujeres (1.6%), vecindario (0.9%) , colec tivo social de los ho mbres, andaluces y
padres (0.2%).
En estos gr upos B y C se observa una tendencia a concentrar la atención en
destinatarios de índole escolar en relación con los grupos A1 y A2, en los que se
observa diversidad de tipos de destinatarios a los que se orienta el dis curso en
función de su vinculación a otros contextos de actividad. Esta te ndencia se hace más
pronunciada en el grupo C, en el que el gr ado de uso de otros destinatarios de índole
social como vecindario o colectivo social de las mujeres, con una presencia
significativa en otros gr upos, se han convertido en éste en referencias pura mente
anecdóticas.
Por último, una lectura transversal de los resultados obte nidos sobre el
destinatario revela la evolución ascendente del nivel de presencia de los
destinatarios “coordinador/a” y “grupo-cl ase” en los grupos según su nivel de
escolarización; de este modo, se observa una tendencia a orientar y dirigir el
discurso hacia personas concretas o grupos de personas que for man parte de una
cultura escolar (coordinador/a, alumn os/as, grupo-clase) en el grupo B y C, siendo
en éste último más ilustrativo.
8.2.1.3. Estr uctura del discurso
El análisis descriptivo d e los datos referidos a la estructura del discurso se
ha realizado sobre las categorías Grado de representación de los signos , cuyas
características y formas de aplicación ha n sido expuestas en el capítulo VII.
Asimismo, se incluye como variable que caracteriza la estruc tura del discurso los
mecanismos de regulación del grupo , a través de los cuales se ha orientado y
modulado el discurso en los diferentes grupos.
En términos generales, los resultado s obtenidos en esta cate goría indican
que su utilización explícita en los enuncia dos no es generalizada, sino que su
Capítulo VIII
264
progresivo aumento en los grupos hasta llegar a un uso proporcionalm ente muy
elevado en el grupo C.
Tabla de c ontinge ncia entre grupos y Mo dalidade s de refere ntes
Grupo A 1 A2 B C T o t a l
Referent Fo Fn D Fo Fn D Fo Fn D Fo Fn D Fo D
Experien 44 26.98 12.01 32 34.86 0.23 66 64.33 0.04 32 47.82 5.23 174 17.51
Social 3 6.82 2.14 21 8.82 16.82 8 16.27 4.20 12 12.09 0 44 23.16
Escolar 16 16.44 0.01 19 21.24 0.24 33 39.19 0.98 38 29.13 2.70 106 3.93
Sinre 187 199.8 0.81 251 258.1 0.19 489 476.2 0.34 361 354 0.14 1288 1.48
Total 250 14.97 323 17.48 596 5.56 443 8.07
1612 46.08
Tabla 31. Tabla de contingencia entre grupos y referentes
El valor de Chi-Cuadrado obtenido pa ra esta tabla (CHI=46.08; G.L.= 9),
aconseja rechazar la hipótesis nul a a un nivel de significación p ≤ 0.001. Los
valores marcados en rojo en la tabla nos ofrecen una perspectiva rápida del
sentido fundamental de la m isma; así, el uso m ás asiduo de los referentes
experienciales de carácter pe rsonal por parte del grupo A1 contrasta con el escaso
uso de este que se realiza en el grupo C.
Tabla de contingencia entre grup os y Modalidades de destinatarios
Grupo A 1 A2 B C T o t a l
Desti nat Fo Fn D Fo Fn D Fo Fn D Fo Fn D Fo D
Personal 80 124.8 16.09 139 156.5 1.96 304 293.2 0.40 270 218.4 12.18 793 30.63
Escolar 64 76.34 1.99 75 95.73 4.49 189 179.3 0.52 157 133.6 4.10 485 11.1
Social 108 50.84 64.27 102 63.75 22.95 99 119.4 3.50 14 88.97 63.17 323 153.89
Total 252 82.35 316 29.4 592 4.42 441 79.45
1601 195.62
Tabla 32. Tabla de conti ngencia entre grupos y destinatarios
El valor de Chi-Cuadrado obtenido pa ra esta tabla (CHI=195.62; G.L.= 6),
aconseja rechazar la hipótesis nul a a un nivel de significación p ≤ 0.001. Los
valores marcados en rojo en la ta bla d estacan las mayores fuentes de
diferenciación entre los grupos en funci ón del tipo de destinatario que usan;
concretamente, una progresión tal como la hemos seña lado en las tablas anteriores
se observa en el uso del de stinatario social. A este re specto, una polarización del
uso se identifica tam bién en el uso del destinatario personal.
Exposición e interpretación de resultados
265
Estructura Acento Referente Destinatario
Valor chi-cuadrado 82.59 144.99 46.08 195.62
Grados de libertad 6 15 9 6
Significación-Chi 2 p ≤ 0.001 p ≤ 0.001 p ≤ 0.001 p ≤ 0.001
Tabla 33. Valores de chi-cuad rado y significación para las ca tegoría s estructura,
acento, refe rente y d estinatario.
Como muestra la tabla resumen ante rior, los valores obtenidos sobre el
conjunto de las categorías aconsejan rech azar la hipótesis nula a un nivel de
significación p ≤ 0.001, lo que nos permite decir que existen diferencias
significativas entre los enunciados de lo s diferentes grupos. Los resultados
obtenidos de esta prueba apuntan a la idoneidad de estas variables para ser
utilizadas como criterio para hallar m odalidades de enunciados ya que, tanto
desde un punto de vista teórico como empí rico, han resultado significativas para
la caracterización de los discursos de los grupos. Las tablas de contingencia y los
cálculos realizados para obten er estos resultados pueden c onsultarse en el anexo 4.
Exposición e interpretación de r esultados
265
Estructura Acento Referente Destinatario
Valor chi-cuadrado 82.59 144.99 46.08 195.62
Grados de libertad 6 15 9 6
Significación-Chi 2 p ≤ 0.001 p ≤ 0.001 p ≤ 0.001 p ≤ 0.001
Tabla 33. Valores de chi-cuad rado y significación para las ca tegoría s estructura,
acento, refe rente y d estinatario.
Como muestra la tabla resumen ante rior, los valores obtenidos sobre el
conjunto de las catego rías aconsejan rech azar la hipótesis nula a un nivel de
significación p ≤ 0.001, lo que nos permite decir que existen diferencias
significativas entre los enunciados de lo s diferentes grupos. Los resultados
obtenidos de esta prueba apuntan a la idoneidad de estas variables para ser
utilizadas como criterio para hallar m odalidades de enunciados ya que, tanto
desde un punto de vista teórico como empí rico, han resultado significativas para
la caracterización de los discursos de los grupos. Las tablas de contingencia y los
cálculos realizados para obten er estos resultados pueden c onsultarse en el anexo 4.
8.3. ESTRUCTURA DEL DISCURSO ESCOLAR
Este segundo nivel de análisis tiene un carácter estructu ral; se pretende
explorar y descubrir mediante el em pleo de técnicas m ultivariantes (a nálisis de
correspondencias múltiples y de conglom erados) modalidades de discurso,
patrones de organización de los datos, modelos de asociación entre las variables
que estructuran el análisis del discurso así como el grado en que los diferentes
tipos de discurso caracteri zan a los grupos-clase de adul tos en función de su nivel
de alfabetización. Por ello, la aplicaci ón del análisis de correspondencias
múltiples y tipológico con apoyo del program a SPAD-N (versión 3.21) se
completa co n el estudio, basado en chi-cuadrad o de las diferencias (m odalidades
de códigos) en la constituci ón de los diferentes clusters , así como la diferencia
estadísticamente significativa de em pl eo de las diferent es tipologías de
enunciados entre los grupos de adultos (A 1, A2, B y C). Este nivel tiene una doble
función: por un lado, reducir la informaci ón de m anera que pueda ser útil para
Capítulo VIII
266
ilustrar la evolución de los patrones de discurso en gr upo en la tercera fase de
análisis; por otro, contrastar el modelo teórico de aná lisis del discurso aplicado
para el estudio de los grupos de discusión, que ha sido elaborado a partir de los
planteamientos bajtinianos.
8.3.1. Análisis tipológico de enunciados
Com o consecuencia de la fase de aná lisis anterior básic amente descriptiv a,
algunas categorías se muestran más expl icativas y caracterizadoras de los
discursos en grupo; de este modo, los resultados obtenidos en cuanto a la
frecuencia de aparición en los debates de las d istintas categorías específicamente
referidas a estilo y estructura de lo s enunciados sugieren su utilización com o
criterio para la identificac ión de tipos de enunciados.
Los datos se introdujeron en una matr iz, en la que las filas eran los
enunciados y las columnas las categorías (ver anexo 5); esta matriz debía dar
cabida a la diversidad de e nunciados existentes, ya que la variabilid ad de éstos
podía ser grande, desde enunciados cortos con una única te m ática, estilo y
estructura hasta enunciados la rgos en los que se trata ran varias tem áticas, se
emplearan diversos es tilos y estructuras di scursivas. Por ello, para elaborar la
matriz, hubo que identificar previam ente el número máximo de veces qu e se había
utilizado cada categoría (temática, obj eto, acento, referente, etc.) en los
enunciados, ya que, como acabamos de seña lar, las m odalidades de cada categoría
no eran mutuamente excluyentes y podían aparecer varias v eces en el interior de
un mismo enunciado. Esto a efectos de elaborar la m atriz podía originar la
descomposición de cada categoría en vari as de ellas. Tras el recuento de
frecuencias, se identificó el núm ero máxi mo de veces que se había em pleado cada
categoría en un mismo enuncia do; en nuestro caso, el de sglose de cada categoría
en varias de ellas obedece a este criterio.
Exposición e interpretación de r esultados
267
Una vez realizadas estas operacion es, los datos disponibles para cada
enunciado en la matriz fueron: 6 va riables referidas a tem áticas (con 21
modalidades cada una), 8 variables referi das a la forma de intervención (con 16
modalidades cada una), 3 variab les referidas al acento o entonación (con 8
modalidades cada una); 3 variables referida s al referente y 3 identificativas del
destinatario (con 10 moda lidades cada una); por último, cuatro variab les
cuantitativas identificaban el núm ero y grado de representación de los signos
(lenguaje) usados en el e nunciado, que fueron transforma das en una sola variable
“estructura” con tres m odalidades.
8.3.2. Selección y configura ción del modelo mediante
análisis de correspondencias múltiples.
El análisis descriptivo de la frecu encia de aparición de las distintas
variables en los enunciados nos informa de la escasa pr esencia y significación de
algunas variables como, por ejemplo, s on los segundos y terceros referentes
usados en los enunciados, casi inexistent es en el conjunto de los discursos
producidos por los grupos.
A modo ilustrativo exponem os el resulta do de la tabla cruzada (tabla 34)
del segundo acento p or grupos a modo de justificación y aval de estos
comentarios, si bien los resultados comple tos de este tipo de análisis realizado con
todas las variables se pueden consultar en el anexo 6. Como conclusión de esta
exploración se propone el uso para el desarrollo de los an álisis tipológicos de las
primeras (principales 8 ) variables caracterizadoras de los enunciados, cuya
presencia más regular y apropiada en el conjunto de los d iscursos determina la
viabilidad del proceso analítico que nos proponemos.
8 En el proceso de codificación de cada enunciado se pro cedió a id entif icar los rasgos principales (primer
tema, primer esti lo, etc), pero también s e codificaron rasgos s ecundarios mediante la apli cación no excluyente
de los distintos s istemas de categ orías. Posterior mente hemos com probado la escasa uti lidad de estos as pectos
secundarios para la caracterizació n de los distintos tipos d e discursos.
Capítulo VIII
268
TABLEAU 19 EN LIGNE : 2ACENTO en classes POIDS TOTAL : 1590.
EN COLONNE : GRUPO
POIDS | A1 | A2 | B | C | ENSEMBLE
% COLONNE | | | | |
% LIGNE | | | | |
---------------------+--------------+--------------+--------------+--------------+--------------
| 1 | 0 | 1 | 0 | 2
OBSAG | 0.40 | 0.00 | 0.17 | 0.00 | 0.13
| 50.00 | 0.00 | 50.00 | 0.00 | 100.00
---------------------+--------------+--------------+--------------+--------------+--------------
| 0 | 0 | 0 | 3 | 3
BURPR | 0.00 | 0.00 | 0.00 | 0.69 | 0.19
| 0.00 | 0.00 | 0.00 | 100.00 | 100.00
---------------------+--------------+--------------+--------------+--------------+--------------
| 2 | 3 | 0 | 2 | 7
BROMA | 0.80 | 0.94 | 0.00 | 0.46 | 0.44
| 28.57 | 42.86 | 0.00 | 28.57 | 100.00
---------------------+--------------+--------------+--------------+--------------+--------------
| 1 | 0 | 0 | 1 | 2
DIREC | 0.40 | 0.00 | 0.00 | 0.23 | 0.13
| 50.00 | 0.00 | 0.00 | 50.00 | 100.00
---------------------+--------------+--------------+--------------+--------------+--------------
| 0 | 0 | 1 | 0 | 1
RETOR | 0.00 | 0.00 | 0.17 | 0.00 | 0.06
| 0.00 | 0.00 | 100.00 | 0.00 | 100.00
---------------------+--------------+--------------+--------------+--------------+--------------
| 0 | 0 | 2 | 1 | 3
INSEG | 0.00 | 0.00 | 0.34 | 0.23 | 0.19
| 0.00 | 0.00 | 66.67 | 33.33 | 100.00
---------------------+--------------+--------------+--------------+--------------+--------------
| 245 | 315 | 585 | 427 | 1572
MISSING | 98.39 | 99.06 | 99.32 | 98.39 | 98.87
| 15.59 | 20.04 | 37.21 | 27.16 | 100.00
---------------------+--------------+--------------+--------------+--------------+--------------
| 249 | 318 | 589 | 434 | 1590
ENSEMBLE | 100.00 | 100.00 | 100.00 | 100.00 | 100.00
| 15.66 | 20.00 | 37.04 | 27.30 | 100.00
------------------------------------------------------------------------------------------------
Tabla 34. Tabla cruzada de los segundos acentos por grupos.
Como se ha expresado anteriorm ente, se ha selecciona do la técnica de
análisis de correspondencias m últiples como la apropiada para redu cir y explicar
la diversid ad de enunciados en té rminos de un conjunto “lim itado” de
modalidades o tipos a partir de la asocia ción entre variables. Para ello, se han
utilizado como variables activas –crite rio para la factorización - tres grupos
alternativos de variables, que se han denominado m odelo s de análisis. De acuerdo
con la teoría de partida, se ha seleccionado el acento, destinatario, referente y
estructura utilizados en los e nunciados; específicam ent e, se ha elegido el primer
(principal) acento, destinatario y refe rente empleado en cada enunciado. La escasa
frecuencia de aparición de las demás variab les en el conjunto de los enunciados no
aconseja su uso cara a una reducción de l fenómeno, m ostrándose más apropiadas
las que aglutinan una mayor cantidad de información. Por otra parte, los
resultados de la aplicación de la prueba chi-cuadrado a los primeros 9 acento ,
9 Los primeros acento, referentes, de stinatario, etc., hacen referencia a los rasgos principales del enunciado,
aunque éste puede tener otr os secundarios. El uso exclusivo de los rasgos principales no altera
sustancialm ente la información manejada sobre los discursos, como se deduce de la intepretación del anexo 6.
Exposición e interpretación de r esultados
269
referente y destin atario indican la existenc ia de diferencias estad ísticamente
significativas entre grupos (ver anexo 6), no alterando los resultados que se
obtuvieron tras la aplicación de la prueba chi-cuadrado a las variables prim arias –
antes de su descomposición- expuesta en la fas e descriptiva del análisis (ver tab la
33 en el apartado anterior). Veam os a con tinuación los tres mode los y la discusión
de los criterios para la selección del más adecuado a la estru ctura de los datos y la
teoría del estudio.
8.3.2.1. Exploración del modelo A: acento, referente y
estructura
En primer lugar, se usaron com o crite rio p ara la identific ación de factores
las variables 1ACENTO, 1REFERENTE y ESTRUC TURA, tras las ag rupaciones
y transformaciones detalladas en la fase de análisis descrip tivo y realizadas para la
aplicación de la prueba chi-cuadrado. Los resultados del análisis de
correspondencias múltiples obtenidos con la utilización de estas variables se
exponen de forma resumida en las siguientes tablas, no obstante se pueden
consultar las salidas comple tas de SPAD-N en el anexo 7 . La tabla siguiente
muestra la relación de factores hallados en este modelo.
+--------+ --------- ---+-------- --+------ ----+
| NUMERO | VALEUR | POURCEN T.| POURC ENT.|
| | PROPRE | | CUMU LE |
+--------+ --------- ---+-------- --+------ ----+
| 1 | 0.4391 | 13.17 | 13. 17 |
| 2 | 0.4157 | 12.47 | 25. 64 |
| 3 | 0.3508 | 10.52 | 36. 16 |
| 4 | 0.3389 | 10.17 | 46. 33 |
| 5 | 0.3347 | 10.04 | 56. 37 |
| 6 | 0.3333 | 10.00 | 66. 37 |
| 7 | 0.3123 | 9.37 | 75. 74 |
| 8 | 0.3099 | 9.30 | 85. 04 |
| 9 | 0.2613 | 7.84 | 92. 87 |
| 10 | 0.2375 | 7.13 | 100. 00 |
+--------+ --------- ---+-------- --+------ ----+
Tabla 35. Relación de facto res y porcentaje de in ercia en el modelo A.
Capítulo VIII
270
Los resultados obtenidos en cuanto al número de f actores constituidos y el
porcentaje de inercia explicado en su conjunto implica una solución óptim a,
aunque ningún factor explique un porcenta je alto de inercia; los porcentajes
obtenidos por cada factor son muy sim ila res, siendo mayor en los dos primeros
con 13.17% y 12.47% respectivamente. La explicación de un 90% de la
variabilidad total requier e ocho factores. Como señalan diversos autores (Lebart,
Morineau y Fenelon, 1985; Bénzecri, 1973), la tasa de inercia particular de cada
factor en relación al total de la varian za explicada por todos los factores en un
análisis de correspondencias m últiples (ACM) suele ser baja, lo que puede
proporcionarnos una idea un tanto pesimista si se conciben dic hos factores desde
la perspectiva de los análisis factoria les clásicos, donde los prim eros factores
deben explicar un montante m uy elevado de la varianza to tal. El ACM no procede
en dicha línea, por lo que esta opción pudi era ser válida para la reducción de la
variabilidad de enunciados a un esp acio dimensional m enor. Además, estos
resultados no se alejan demasiado de los obtenidos con esta técnica en otras
investigaciones (Sánchez Carrión, 1986; Cornejo, 1988). No obstante, los
siguientes indicador es (sobre la calid ad de la explicación del modelo) perm itirán
precisar y perfilar una deci sión más fundam entada sobre la utilidad de este
modelo y su correspondencia con los supue stos teóricos de la investigación.
Concretamente, el estudio sobre la calidad de representación de cada punto
en cada fac tor complem enta la interpreta ción acerca de la adecuación de este
modelo, encontrándose que algun as modalidades significativas para la teoría que
sustenta la investigación quedan desdibuj adas en é ste. La explica ción de las
asociaciones entre modalidades se reparte entre varios factores; así, modalidad es
como DIREC (acento espontáneo o directo ) o RETOR (acento retórico o
argumentativo) requieren m ás de dos factor es para ser definidas con u na calidad
suficiente. La tabla siguiente mues tra las contribuci ones relativas ( COSINUS
CARRES ) de las modalidades de cad a variable s obre los ejes factoriales. La lectura
de las contribuciones de cada factor a la explicación o defi nición de cada punto,
que ilustra la tabla 36, nos informa sobr e esta situación, aconsejando la probatura
de otros modelos m ás explicativos.
Exposición e interpretación de r esultados
271
+--------- ------ ------------- ------- -------+- ------- --------- ------- --+-------- -------- -------- --+
| MODALITES | CO SINUS CAR RES | CO SINUS CA RRES |
|--------- ------ ------------- ------- -------+- ------- --------- ------- --|-------- -------- -------- --|
| IDEN - L IBELLE P.REL DISTO | 1 2 3 4 5 | 6 7 8 9 10 |
+--------- ------ ------------- ------- -------+- ------- --------- ------- --+-------- -------- -------- --+
| 35 . Es tructu ra | |
| sine - s in 28.74 0.16 | 0.21 0. 28 0.11 0 .02 0.0 0 | 0.00 0. 03 0.04 0.11 0.1 9 |
| cont - c onte 3.90 7.55 | 0.40 0. 19 0.03 0 .00 0.0 0 | 0.00 0. 02 0.01 0.08 0.2 7 |
| desc - d esc 0.69 47.18 | 0.09 0. 10 0.17 0 .05 0.0 2 | 0.00 0. 02 0.01 0.08 0.2 7 |
+--------- ------ ------------- ------- -------+- ------- --------- ------- --+-------- -------- -------- --+
| 36 . 1A CENTO en classes | |
| OBAG - O BSAG 1.01 32.12 | 0.01 0. 01 0.03 0 .06 0.1 3 | 0.73 0. 00 0.01 0.02 0.0 0 |
| BUPR - B URPR 1.55 20.49 | 0.02 0. 00 0.00 0 .19 0.5 7 | 0.13 0. 07 0.01 0.00 0.0 1 |
| BROM - B ROMA 1.32 24.24 | 0.03 0. 01 0.05 0 .32 0.2 7 | 0.04 0. 26 0.00 0.00 0.0 0 |
| DIRE - D IREC 22.10 0.51 | 0.10 0. 13 0.00 0 .26 0.0 1 | 0.26 0. 02 0.05 0.13 0.0 3 |
| RETO - R ETOR 6.06 4.50 | 0.30 0. 27 0.00 0 .00 0.0 0 | 0.00 0. 00 0.02 0.27 0.1 3 |
| INSE - I NSEG 1.30 24.65 | 0.01 0. 08 0.23 0 .22 0.0 3 | 0.03 0. 18 0.21 0.00 0.0 1 |
+--------- ------ ------------- ------- -------+- ------- --------- ------- --+-------- -------- -------- --+
| 37 . 1R EFEREN TE en classes | |
| YOFA - R YOFA 3.48 8.58 | 0.37 0. 19 0.01 0 .01 0.0 1 | 0.00 0. 04 0.00 0.18 0.1 9 |
| SOCI - R SOC 0.86 37.78 | 0.11 0. 25 0.08 0 .07 0.0 0 | 0.00 0. 14 0.15 0.14 0.0 6 |
| ESCO - R ESC 1.99 15.74 | 0.04 0. 08 0.47 0 .04 0.0 0 | 0.00 0. 23 0.00 0.11 0.0 2 |
| SINR - S INRE 27.00 0.23 | 0.05 0. 51 0.05 0 .01 0.0 0 | 0.00 0. 08 0.04 0.00 0.2 6 |
+--------- ------ ------------- ------- -------+- ------- --------- ------- --+-------- -------- -------- --+
Tabla 36. Contribu ciones relativa s de lo s facto res a cada modalidad (mod elo A).
8.3.2.2. Exploración del modelo B: acento, referente, estru ctura
y destinatario
Posteriormente, se probó un mode lo alternativo m ás complejo,
introduciendo además de las variable s ya citadas -1ACENTO, 1REFERENTE,
ESTRUCTURA- la variable 1DESTINATARIO como vari ables activ as para el
análisis –modelo B- dio como resultado una am pliación del número de factores
hallados para explicar lo s discursos, representand o cada uno un menor porcentaje
de la variabilidad total y no alcanzando con éste una definición más precisa de los
puntos representados en cada uno. Las tabl as 37 y 38 expresan una selección de
estadísticos que avalan di cha interpretación, las sali das completas del programa
SPAD-N se pueden consultar en el anexo 8.
No obstante, en relación con estos mode los, se observa una distribución de
los datos de la variable 1referente en sus distintas m odalidades un tanto peculiar;
de los 1590 enunciados que se han produci do en el conjunto de los grupos, 1288
son resueltos sin la utilización de referentes, lo que hace a este elemento o
dimensión m enos explicativo de diferenc ias en función a su presencia y tipo
empleado que la variab le 1destinatario exp lícita y presente en los enunciados de
Capítulo VIII
272
los participantes en el debate y con una distribución de los datos más uniform e y
equilibrada entre sus diferentes m odalidades.
+--------+ --------- ---+-------- --+------ ----+
| NUMERO | VALEUR | POURCEN T.| POURC ENT.|
| | PROPRE | | CUMU LE |
+--------+ --------- ---+-------- --+------ ----+
| 1 | 0.4068 | 13.56 | 13. 56 |
| 2 | 0.3379 | 11.26 | 24. 82 |
| 3 | 0.2663 | 8.88 | 33. 70 |
| 4 | 0.2628 | 8.76 | 42. 46 |
| 5 | 0.2550 | 8.50 | 50. 96 |
| 6 | 0.2526 | 8.42 | 59. 38 |
| 7 | 0.2466 | 8.22 | 67. 60 |
| 8 | 0.2335 | 7.78 | 75. 38 |
| 9 | 0.2160 | 7.20 | 82. 58 |
| 10 | 0.1958 | 6.53 | 89. 11 |
| 11 | 0.1788 | 5.96 | 95. 07 |
| 12 | 0.1479 | 4.93 | 100. 00 |
+--------+ --------- ---+-------- --+------ ----+
Tabla 37. Relación de facto res y porcentaje de in ercia en el modelo B.
+--------- -------- ----------- -------- ------+- --------- ------- ---------+-- ------- --------- ------ --+------- ----+
| MODALITES | COSIN US CAR RES |
|--------- -------- ----------- -------- ------+- --------- ------- ---------|-- ------- --------- ------ --|------- ----|
| IDEN - L IBELLE P.REL DISTO | 1 2 3 4 5 | 6 7 8 9 10 | 11 12 |
+--------- -------- ----------- -------- ------+- --------- ------- ---------+-- ------- --------- ------ --+------- ----+
| 35 . Es tructura | | |
| sine - s in 21.56 0.16 | 0.33 0.01 0.00 0 .20 0.03 | 0 .00 0.0 3 0.00 0. 00 0.1 3 | 0.26 0 .00 |
| cont - c onte 2.92 7.55 | 0.38 0.01 0.02 0 .10 0.00 | 0 .00 0.0 0 0.03 0. 05 0.1 0 | 0.30 0 .00 |
| desc - d esc 0.52 47.18 | 0.00 0.20 0.02 0 .13 0.07 | 0 .01 0.1 2 0.15 0. 26 0.0 3 | 0.00 0 .00 |
+--------- -------- ----------- -------- ------+- --------- ------- ---------+-- ------- --------- ------ --+------- ----+
| 36 . 1A CENTO en classes | | |
| OBAG - O BSAG 0.79 30.80 | 0.00 0.02 0.05 0 .14 0.17 | 0 .03 0.5 3 0.01 0. 02 0.0 2 | 0.00 0 .00 |
| BUPR - B URPR 1.15 20.78 | 0.10 0.00 0.11 0 .16 0.31 | 0 .16 0.0 0 0.05 0. 02 0.0 0 | 0.00 0 .08 |
| BROM - B ROMA 0.99 24.24 | 0.02 0.01 0.02 0 .01 0.03 | 0 .66 0.0 7 0.13 0. 04 0.0 0 | 0.00 0 .00 |
| DIRE - D IREC 16.57 0.51 | 0.01 0.17 0.20 0 .11 0.06 | 0 .17 0.0 3 0.01 0. 06 0.1 2 | 0.06 0 .00 |
| RETO - R ETOR 4.51 4.54 | 0.00 0.52 0.02 0 .01 0.02 | 0 .01 0.0 0 0.02 0. 00 0.2 5 | 0.14 0 .01 |
| INSE - I NSEG 0.99 24.24 | 0.05 0.02 0.16 0 .05 0.19 | 0 .07 0.0 4 0.37 0. 01 0.0 0 | 0.03 0 .00 |
+--------- -------- ----------- -------- ------+- --------- ------- ---------+-- ------- --------- ------ --+------- ----+
| 37 . 1R EFERENTE en classes | | |
| YOFA - R YOFA 2.61 8.58 | 0.44 0.02 0.01 0 .05 0.04 | 0 .01 0.0 0 0.03 0. 04 0.1 6 | 0.03 0 .17 |
| SOCI - R SOC 0.64 37.78 | 0.01 0.22 0.24 0 .02 0.13 | 0 .00 0.1 3 0.00 0. 06 0.1 3 | 0.04 0 .02 |
| ESCO - R ESC 1.49 15.74 | 0.01 0.14 0.14 0 .31 0.01 | 0 .01 0.0 0 0.16 0. 09 0.1 2 | 0.00 0 .01 |
| SINR - S INRE 20.25 0.23 | 0.37 0.09 0.01 0 .01 0.05 | 0 .02 0.0 2 0.14 0. 06 0.0 0 | 0.06 0 .18 |
+--------- -------- ----------- -------- ------+- --------- ------- ---------+-- ------- --------- ------ --+------- ----+
| 38 . 1D ESTINATA RIO en clas ses | | |
| DPER - D PERS 12.36 1.02 | 0.38 0.11 0.04 0 .00 0.02 | 0 .02 0.0 5 0.00 0. 07 0.0 0 | 0.16 0 .15 |
| DSCO - D SCOL 7.59 2.29 | 0.00 0.23 0.23 0 .03 0.04 | 0 .02 0.1 0 0.00 0. 26 0.0 0 | 0.08 0 .00 |
| DSOC - D SOCI 5.05 3.95 | 0.50 0.02 0.09 0 .03 0.00 | 0 .00 0.0 1 0.00 0. 06 0.0 0 | 0.03 0 .26 |
+--------- -------- ----------- -------- ------+- --------- ------- ---------+-- ------- --------- ------ --+------- ----+
Tabla 38. Contribu ciones relativas d e los facto res a cada modalidad (Modelo B).
8.3.2.3. Exploración del modelo C: acento, destinatario y
estructura
Por último, tras la comprobación de las dos opciones anteriores, se probó
un modelo alternativo de an á lisis –modelo C- , en el que las var iables activas
Exposición e interpretación de r esultados
279
provocador (12.5%). La calidad del eje para representar los puntos situados sobre
él es insuficiente para el conjunto de modalidades incluidas las que más han
participado en su definición, siendo la s mejor representada s por este eje las
modalidades del destina tario : personas del ám bito escolar (.28) y social (.26).
A partir de la lectura pormenorizada de la constitución de cada factor y la
capacidad de cada uno para definir e interpretar correctam ente los puntos
(modalidades) podem os decir que los resulta dos sugieren una imagen global del
discurso muy rica y heterogénea a partir de la asociación entre variables.
Los factores 1, 2 y 3 se revelan como los más explicativos, ya que la tasa
de inercia de éstos sob re la variabilid ad total explicada es mayor (15.32%, 13.61%
y 11.48% respectivamente) y las m odalidades de las variables mejor definidas por
ellos son las que tienen una frecuencia abso luta más alta en el conju nto de los
datos recogidos; además, las v ariables mejor explicad as por estos factores son
significativas desde un punto de vista teórico (acento dire cto/retórico, estructura
contextualizada/descontextualizada); a su vez, estas modalidades se revelan más
explicativas para la caracterizac ión del discurso de los grupos.
Por ello, vamos a representar g ráficamente las proyecciones de las
modalidades sobre los planos formados por el factor 1 y 2 (figura 1), factor 1 y 3
(figur a 2) y fac tor 2 y 3 (fi gura 3) con el objeto de desc ribir la s as ocia ciones entr e
modalidades que sugieren. En este sen tido, como señala Sánchez Carrión (1984)
hay que tener en cuenta en la interpre tación dos circunstancias: por un lado, el
poder explicativo de los tres factores (40.41%) y, por otro, las deformaciones que
conlleva las representaciones p lanas que consideram os respecto a las
representaciones de puntos en el espa cio multidimensional de partida.
Capítulo VIII
280
Figura 1. Plano formado po r los factores 1 (orientación social) y 2 (estilo discu rsivo).
A partir de la representación gráfica de los ejes factoriales 1 y 2 (figura 1)
se aprecia una oposición entre el destin atario “personas del ám bito escolar”
(DPERS) y el destinatario “soc ial” (DSOCI) ilustrada por el fact or 1; junto con el
destinatario “person as del ámbito escola r” aparece la modalidad sin referentes
(SINRE) y sin estructura (s in) y, asocia do al destinatario social observamos las
modalidades: acento pro vocador (BURPR), estructura contextualizada (conte) y
referente experiencial (RYOFA); por otra parte, el destinatario escolar (DSCOL)
aparece junto a la m odalidad de acento re tórico (RETOR), las cuales son definidas
por el factor 2. En este factor, y rela cionada con las últim as modalidades, se
encuentra la modalidad de estructura descontextualizada (desc), provocando una
cierta deformación gráfica que no ob stante debe ser mantenida dada la relevancia
teórica de es ta modalidad y su p articipaci ón en la determinaci ón posterior de una
tipología de enunciados muy si gnificativa en el marco de los objetivos del estudio.
La ilustración de las categorías en el espacio conformado por estos factores
descubre tres grupos de categorías asoc iadas entre sí, perfilando tipos de
enunciado distintos en función de la orientación o destinatario.
Exposición e interpretación de r esultados
281
Figura 2. Plano fo rmado por l os factores 1 ( orientació n social) y 3 (orientaci ón académi ca).
La lectura de la figura 2 (factores 1 y 3) sugiere líneas de interpretación
complementarias para la diferenciación de tipos de enunciados a partir de las
asociaciones entre grupos de categorías.
De este modo, la asociación entre destin atario social (DSOCI), estructura
contextualizada (conte) y referen te expe riencial (RYOFA) ya observada en la
figura 1 (factores 1 y 2) se mantiene; adem ás, la relación observada en la figura 1
entre las c ategorías sin referen te (SINRE), sin estructu ra (sin) y destinatario
personas del ámbito escolar (DPERS) se reite ra a partir de la lectura de la figura 2,
asociándose el acento direct o o espontáneo (DIREC) a este grupo de categorías.
Esta figura, además, sugiere otra asoc iación en función de la proximidad
observada entre las categorías acento obstinado (OBSAG) e inseguro (INSEG).
Capítulo VIII
282
Figura 3. Plano formado po r los factores 2 (estilo discursivo) y 3 (orien tación académica).
A partir de la representación gráfica del plano form ado por los factores 2 y
3 (figura 3) se observa una oposició n entre el acen to directo y retórico,
asociándose el destinatario escolar (DSC OL) a éste último, perfilando la relación
entre estas categorías vislumbr ada en la figura 1. Por otra parte, este p lano reitera
la proximidad entre acen to inseguro y obstin ado, aportando m ayor estabilidad a la
interpretació n de la asoci ación entre estas catego rías.
Por último, aunque para la interpretación de asociaciones entre variables y
modalidades nos hemos apoyado fundam entalme nte en los tres pr im eros factores
por su capacidad para representar modalidad es que caracterizan una gran cantidad
de enunciados (frecuencia absoluta) que s on expresivos del discurso escolar, no
debemos olvidar la im agen de conjunto di bujada por los resultados , la cual sugiere
una heterogeneidad de enunciados presentes en el discurso escolar sobre
televisión.
En este sentido, considerar sólo los tres primeros factores a efectos de
elaborar una clasificación de enunciados excluiría la rica gam a de tipos de
Exposición e interpretación de r esultados
283
enunciados que definen el discurso escolar de los grupos, representando un
discurso dominante (mayor frecuencia de aparición de un tipo de enunciados en
términos de asociación entre m odalidad es). L a explicación y caracterización
exclusivamente de aqu ellas formas de disc urso, que se constit uyen a partir de las
asociaciones más frecuentes proporcionan una imagen simplificada basada en el
criterio de la frecuencia de aparición. Por ello, para la clasific ación de los
enunciados en tipologías hem os utilizado el conjunto de factores hallados en esta
fase.
Exposición e interpretación de r esultados
283
enunciados que definen el discurso escolar de los grupos, representando un
discurso dominante (mayor frecuencia de aparición de un tipo de enunciados en
términos de asociación entre m odalidad es). L a explicación y caracterización
exclusivamente de aqu ellas formas de disc urso, que se constit uyen a partir de las
asociaciones más frecuentes proporcionan una imagen simplificada basada en el
criterio de la frecuencia de aparición. Por ello, para la clasific ación de los
enunciados en tipologías hem os utilizado el conjunto de factores hallados en esta
fase.
8.3.4. Tipos de enunciados
El proceso de análisis que estamo s exponiendo responde a la doble tarea
de conocer la naturaleza de la inform ación, al tiem po que la dispone en sentido
propedeútico para el desarro llo de las posteriores fase s del análisis. Así podem os
decir que se desarrolla un proceso constr uctivo bajo la idea de “encadenamiento”
de resultados y procesos analítico s secuenciados e interd ependientes. En este
apartado, nos proponemos desarrollar cuat ro aproxim aciones que forman una
secuencia de procedimientos cuyo objeto es la exploración em pírica de los tipos
enunciados propios del debate escolar, lo que nos perm ite caracterizar “géneros
discursivos” escolares. Estas cuatro etapas son:
8.3.4.1) Unidades que configur an tipos de enunciado: Aprovechando la
información sobre los enunciados que nos provee la estructura factorial
anteriormente estudiada, se desarrolla una clasificación tipológ ica de los m ismos.
Esto permite identificar los elem entos que se usan en el discurso, al tiempo que
nos provee información sobre la naturaleza de cada tipo de enunciado m ediante el
estudio de los elementos o rasgos que lo s constituyen y m ejor los definen. En este
marco es posible incluso diferenciar clar am ente la naturaleza de cada tipo e
incluso aportarles una denominación m á s útil cara a su comprensión y uso
práctico.
Capítulo VIII
284
8.3.4.2) Tipologías de enunciados propias de los discursos sobre televisión: Este
apartado responde a la idea de genera r inf ormación más com pleta sobre la
naturaleza de las tipologías, al tiempo que permite conocer las proxim idades o
relaciones entre los dis tintos tipos. El de sarrollo de este apartado implica la
proyección de las clases o tipologías de enunciados sobre los planos factoriales
más significativos del modelo em pírico construido en anteriores apartados.
8.3.4.3) Modalidades de enunciados que cara cterizan el discurso de cada grupo.
En este apartado se proveen resu ltados que permiten cono cer el uso que hacen los
grupos de cada tipología de enunciados, da ndo de esta manera unos perfiles de
diferenciación de los discursos de los grupos, fundamentalmente a partir de la
gama de enunciados que los com pone n y el grado de uso en cada uno.
8.3.4.4.) Diferencias discursivas entre grupos. En el marco de este apartado se
estudia la tabla de contingencia entre tipos de enunciados y grupos participantes
en la investigación, identifica ndo la significatividad esta dística de las diferencias
antes halladas. El estudio pormenorizado del papel o contribuc ión que tiene cada
modalidad de enunciado en dicho proces o de diferenciación supone de nuevo la
posibilidad de aportar más información s obre cada tipología y su papel en el
marco de los discursos.
Veamos a continuación la presentación de resultados de este esquema de
trabajo que hemos explicado. El objeto de la m isma es exponer los hallazgos e
informaciones que se han generado para ser, a su vez, utilizados en posteriores
fases del proceso analítico.
8.3.4.1. Unidades que los configuran
La diversidad y cantidad de enuncia dos producidos en los discursos nos
hizo plantearnos si podríamos obtener una reducción de los m ismos en función de
características en las que par ticipar an conjuntos de ellos. Pa ra ello utilizam os la
técnica de analisis de conglomerados a partir de las puntuaciones factoriales que
Exposición e interpretación de r esultados
285
reciben en el espacio multidim ensional conform ado por los nueve factores del
modelo C anteriormente construido. C oncretam ente, el programa inform atico
SPAD-N permite concebir dicho análisis de modo secuencialm ente encadenado e
interdependiente del modelo facto rial precedente (m ediante la definición de
“filieres” o cadenas de anál isis). Se ha aplicado específicam ente el método de
Ward, siguiendo un procedimiento de clas ificación ascendente jerárquica. Este
método se conoce también com o “pérdida de inercia mínima” y requiere el uso de
la distancia euclídea al cuadrado como criterio para la formación de clases.
Resulta especialm ente adecuado para los casos en que se ha hallado un espacio
multidimensional u tilizando la técnica de análisis de corres pondencia múltiples
para la explicación del fenómeno estudiado.
Las agrupaciones realizadas mediante análisis de conglomerados pueden
corregir las deformaciones tras las proyecci ones sobre los planos, siendo m ás fácil
describir clases que en un continu o esp acial (planos factoriales). Además, las
técnicas de clasificación son com plementar ias d e las factoriales (como el análisis
de correspondencias m últiples), ya que pr oporcionan una in terpretabilidad de los
datos distinta, perm itiendo que se validen m utuamente.
Como se observa en las tab las 43 y 44, los resultado s ofrecen dos
clasificaciones óptim as (en 8 y 10 clases res pectivam ente), que explican un
porcentaje elevado de la variabilidad total de los enunciados (75.33% y 86.71%),
No obstante, la clasificación de 10 clas es tiene una pérdida de inercia m enor
(0.3989) que el agrupamiento de 8 clas es (0.7400), contribuye ndo a esta pérdida
la clase 1, que aglutina a 911 enunciados.
Se ha seleccionado la cl asificación en 10 grupos atendiendo al porcentaje
de variabilidad explicada (86.71%), con una pérdida de inercia menor; adem ás,
aporta una imagen más nítid a y matizada del di scurso escolar al establecer tr es
clases diferentes (1, 2 y 3), a partir de los 911 enunc iados que daban lugar a una
única modalidad (1) en el agrupam iento en ocho clases.
Capítulo VIII
286
CONSOLIDATION DE LA PARTITION AUTOUR DES 8 CENTRES DE CLASSES:
PROGRESSION DE L'INERTIE INTER-CLASSES CALCULEE SUR 9 AXES
+-----------+------------+------------+------------+
| ITERATION | I.TOTALE | I.INTER | QUOTIENT |
+-----------+------------+------------+------------+
| 0 | 3.00000 | 2.25995 | 0.75332 |
| 1 | 3.00000 | 2.25995 | 0.75332 |
| 2 | 3.00000 | 2.25995 | 0.75332 |
+-----------+------------+------------+------------+
Tabla 43. Perdida de Inercia para el agrupamiento de 8 clases.
CONSOLIDATION DE LA PARTITION AUTOUR DES 10 CENTRES DE CLASSES:
PROGRESSION DE L'INERTIE INTER-CLASSES CALCULEE SUR 9 AXES
+-----------+------------+------------+------------+
| ITERATION | I.TOTALE | I.INTER | QUOTIENT |
+-----------+------------+------------+------------+
| 0 | 3.00000 | 2.60116 | 0.86705 |
| 1 | 3.00000 | 2.60116 | 0.86705 |
| 2 | 3.00000 | 2.60116 | 0.86705 |
+-----------+------------+------------+------------+
Tabla 44. Perdida de Inercia para el agrupamiento de 10 clases.
La tabla 45 muestra de forma resum ida las características de cada clase;
hemos modificado los resultados, intr oduciendo un calificativo que designa cada
clase en función de sus rasgos má s significativos. Aunque se exponen los
resultados necesarios para avalar la lect ura e interpretación del análisis que se
desarrolla, una inform ación más detallada co n el conjunto de la salida de SPAD-N
sobre la caracterización de las clasificaciones se puede consultar en el an exo 10.
Con carácter general, SPAD-N nos pr ovee de una serie de estadísticos
(porcentajes 10 ) de cuyo estudio se detrae la naturaleza d e cada tipología. La
comparación del porcentaje de cada modalidad en la clase (MOD/CLA) con el
porcentaje de esa moda lidad en la población (Global) nos informa que el
conjunto de modalidades (categorías) que definen cada clase (conglom erado) es
significativamente m ás relevante en las cl ases qu e en la pob lación en general.
Por otra parte, la lectura de la tabla siguiente pone de manifiesto que
algunas modalidades (categorías) es tán presentes en más de un tipo 11 de
enunciado, siendo necesario consultar el gr ado de inclusión de la clase en la
modalidad (CLA/MOD) para conocer el porcentaje de esa modalidad que es
10 Resaltados con negrilla en el en cabezado de la tabla 45. (CLA/MOD) (MOD/CLA) (GLOBAL).
Exposición e interpretación de r esultados
287
asumida por cada clase . Por tanto, estos datos ayuda n a definir la naturaleza de
las clases.
---------- -------- ----------- -------- -------- --------- ------- ------------ ------- --------- ------ ---------- -------- -------
V.TEST PR OBA ---- POURCENTAG ES ---- MODALIT ES IDEN POIDS
CLA/ MOD MOD/ CLA GLOBAL CARACTERISTIQ UES DES VARIABLES
---------- -------- ----------- -------- -------- --------- ------- ------------ ------- --------- ------ ---------- -------- -------
15.85 CLASSE 1 / 10 “Funcio nal” b01b 252
26.12 0. 000 52 .20 98.81 30.00 DSCOL 1D ESTINATARIO en clas ses DSCO 477
14.33 0. 000 23 .76 99.21 66.16 DIREC 1A CENTO en cla sses DIRE 1052
8.71 0. 000 18 .38 100.00 86.23 sin Es tructura sine 1371
---------- -------- ----------- -------- -------- --------- ------- ------------ ------- --------- ------ ---------- -------- -------
8.62 CLASSE 2 / 10 “Popula r-cotidia no” b0 2b 137
22.24 0. 000 43 .63 100.00 19.75 DSOCI 1D ESTINATARIO en clas ses DSOC 314
10.64 0. 000 13 .02 100.00 66.16 DIREC 1A CENTO en cla sses DIRE 1052
6.10 0. 000 9 .99 100.00 86.23 sin Es tructura sine 1371
5.22 0. 000 21 .08 25.55 10.44 RYOFA 1R EFERENTE en classes YOFA 166
---------- -------- ----------- -------- -------- --------- ------- ------------ ------- --------- ------ ---------- -------- -------
32.83 CLASSE 3 / 10 “Coloqu ial” b03b 522
31.73 0. 000 66 .67 100.00 49.25 DPERS 1D ESTINATARIO en clas ses DPER 783
23.37 0. 000 49 .62 100.00 66.16 DIREC 1A CENTO en cla sses DIRE 1052
13.57 0. 000 38 .07 100.00 86.23 sin Es tructura sine 1371
10.12 0. 000 38 .20 94.25 81.01 SINRE 1R EFERENTE en classes SINR 1288
---------- -------- ----------- -------- -------- --------- ------- ------------ ------- --------- ------ ---------- -------- -------
9.37 CLASSE 4 / 10 “Conte xtualizad o-espo ntáneo” b0 4b 149
28.15 0. 000 80 .11 100.00 11.70 conte Es tructura cont 186
7.46 0. 000 28 .31 31.54 10.44 RYOFA 1R EFERENTE en classes YOFA 166
6.20 0. 000 19 .43 40.94 19.75 DSOCI 1D ESTINATARIO en clas ses DSOC 314
6.03 0. 000 12 .36 87.25 66.16 DIREC 1A CENTO en cla sses DIRE 1052
2.54 0. 005 12 .37 39.60 30.00 DSCOL 1D ESTINATARIO en clas ses DSCO 477
---------- -------- ----------- -------- -------- --------- ------- ------------ ------- --------- ------ ---------- -------- -------
15.85 CLASSE 5 / 10 “Argume ntativo-r eferen cial” b0 5b 252
33.75 0. 000 87 .72 99.21 17.92 RETOR 1A CENTO en cla sses RETO 285
8.71 0. 000 18 .38 100.00 86.23 sin Es tructura sine 1371
4.58 0. 000 34 .74 13.10 5.97 RESC 1R EFERENTE en classes ESCO 95
4.52 0. 000 46 .34 7.54 2.58 RSOC 1R EFERENTE en classes SOCI 41
3.37 0. 000 20 .75 39.29 30.00 DSCOL 1D ESTINATARIO en clas ses DSCO 477
---------- -------- ----------- -------- -------- --------- ------- ------------ ------- --------- ------ ---------- -------- --------
3.84 CLASSE 6 / 10 “Dubita tivo” b06 b 61
20.84 0. 000 96 .61 93.44 3.71 INSEG 1A CENTO en cla sses INS E 59
4.62 0. 000 4 .74 100.00 81.01 SINRE 1R EFERENTE en classes SIN R 1288
4.39 0. 000 6 .00 77.05 49.25 DPERS 1D ESTINATARIO en clas ses DPE R 783
---------- -------- ----------- -------- -------- --------- ------- ------------ ------- --------- ------ ---------- -------- --------
3.90 CLASSE 7 / 10 “Jovia l-bromist a” b07 b 62
21.43 0. 000 98 .33 95.16 3.77 BROMA 1A CENTO en cla sses BRO M 60
---------- -------- ----------- -------- -------- --------- ------- ------------ ------- --------- ------ ---------- -------- --------
3.14 CLASSE 8 / 10 “Dogmá tico” b08 b 50
99.99 0. 000 100 .00 90.00 2.83 OBSAG 1A CENTO en cla sses OBA G 45
---------- -------- ----------- -------- -------- --------- ------- ------------ ------- --------- ------ ---------- -------- --------
2.08 CLASSE 9 / 10 “Argu mentativo -conce ptual” b 09b 33
99.99 0. 000 100 .00 100.00 2.08 desc Es tructura des c 33
3.90 0. 000 5 .61 48.48 17.92 RETOR 1A CENTO en cla sses RET O 285
3.51 0. 000 4 .19 60.61 30.00 DSCOL 1D ESTINATARIO en clas ses DSC O 477
---------- -------- ----------- -------- -------- --------- ------- ------------ ------- --------- ------ ---------- -------- --------
4.53 CLASSE 10 / 10 “Inci tador-pol emista ” b 10b 72
23.38 0. 000 98 .61 98.61 4.53 BURPR 1A CENTO en cla sses BUP R 72
7.30 0. 000 13 .38 58.33 19.75 DSOCI 1D ESTINATARIO en clas ses DSO C 314
---------- -------- ----------- -------- -------- --------- ------- ------------ ------- --------- ------ ---------- -------- ---------
Tabla 45.Caracterización interna de los tipos 11 de enunciado.
11 En el marco de este trabajo se usan de forma indifer ente, a modo de sinón imos, los términos “clases”,
“tipos”, y “tipologías” de en unciados ; haciendo con ellos referencia a las mismas entidades: los
agrupamientos de enunciados constituidos en el análisis de conglomerados. El us o concreto de uno de estos
términos se determina por el inter és del estilo discursivo de cada momento, sin que sup onga una
diferenciación d e significado.
Capítulo VIII
294
GRUPO A1 ( Alfabetiza ción inicial)
Valid Cum
CLASE Frequenc y Percen t Percent Percent
Funcion al 1 35 14.1 14.1 22.9
Popular -cotidiana 2 35 14.1 14.1 36.9
Coloqui al 3 62 24.9 24.9 61.8
Context ualizada-e spontánea 4 43 17.3 17.3 79.1
Argumen tatativa-r eferencial 5 4 1.6 1.6 80.7
Dubitat ivo 6 8 3.2 3.2 83.9
Jovial- bromista 7 18 7.2 7.2 91.2
Dogmáti co 8 21 8.4 8.4 99.6
Argumen tativo-con ceptual 9 1 .4 .4 100.0
Incitad or-polemis ta 0 22 8.8 8.8 8.8
------ - ------ - -------
Total 249 100.0 100.0
---------- ---------- ------------- ---------- --------- ---------- ---------- -------
CLASE
1 ▄▄▄▄▄▄▄▄▄ ▄▄▄▄▄▄▄▄▄▄▄▄▄ ▄▄ 35
2 ▄▄▄▄▄▄▄▄▄ ▄▄▄▄▄▄▄▄▄▄▄▄▄ ▄▄ 35
3 ▄▄▄▄▄▄▄▄▄ ▄▄▄▄▄▄▄▄▄▄▄▄▄ ▄▄▄▄▄▄▄▄▄ ▄▄▄▄▄▄▄▄▄▄ ▄ 62
4 ▄▄▄▄▄▄▄▄▄ ▄▄▄▄▄▄▄▄▄▄▄▄▄ ▄▄▄▄▄▄▄▄ 43
5 ▄▄▄▄ 4
6 ▄▄▄▄▄▄ 8
7 ▄▄▄▄▄▄▄▄▄ ▄▄▄▄ 18
8 ▄▄▄▄▄▄▄▄▄ ▄▄▄▄▄▄ 21
9 ▄▄ 1
0 ▄▄▄▄▄▄▄▄▄ ▄▄▄▄▄▄▄ 22
│
└──────── ─┴─────────┴─ ────────┴ ─────────┴ ─────────┘
0 15 30 45 60 75
Figura 7. Tipo s de enuncia dos del grupo A1: porcentajes y diagrama de barra s.
GRUPO A2 ( Alfabetiza ción avanzada )
Valid Cum
CLASE Frequenc y Percen t Percent Percent
Funcion al 1 52 16.4 16.4 21.4
Popular -cotidiano 2 54 17.0 17.0 38.4
Coloqui al 3 92 28.9 28.9 67.3
Context ualizado-e spontáneo 4 36 11.3 11.3 78.6
Argumen tativo-ref erencial 5 43 13.5 13.5 92.1
Dubitat ivo 6 8 2.5 2.5 94.7
Jovial- bromista 7 9 2.8 2.8 97.5
Dogmáti co 8 8 2.5 2.5 100.0
Incitad or-polemis ta 0 16 5.0 5.0 5.0
------ - ------ - -------
Total 318 100.0 100.0
---------- ---------- ------------- ---------- --------- ---------- ---------- -------
CLASE
1 ▄▄▄▄▄▄▄▄▄ ▄▄▄▄▄▄▄▄▄▄▄▄▄ ▄▄▄▄▄ 52
2 ▄▄▄▄▄▄▄▄▄ ▄▄▄▄▄▄▄▄▄▄▄▄▄ ▄▄▄▄▄▄ 54
3 ▄▄▄▄▄▄▄▄▄ ▄▄▄▄▄▄▄▄▄▄▄▄▄ ▄▄▄▄▄▄▄▄▄ ▄▄▄▄▄▄▄▄▄▄ ▄▄▄▄▄▄ 92
4 ▄▄▄▄▄▄▄▄▄ ▄▄▄▄▄▄▄▄▄▄ 36
5 ▄▄▄▄▄▄▄▄▄ ▄▄▄▄▄▄▄▄▄▄▄▄▄ ▄ 43
6 ▄▄▄▄▄ 8
7 ▄▄▄▄▄▄ 9
8 ▄▄▄▄▄ 8
0 ▄▄▄▄▄▄▄▄▄ 16
│
└──────── ─┴─────────┴─ ────────┴ ─────────┴ ─────────┘
0 20 40 60 80 100
Figura 8. Tipo s de enuncia dos del grupo A2: porcentajes y diagrama de barra s.
Exposición e interpretación de r esultados
295
Resulta llamativa la presencia de enu n ciados de tipo argumentativo en este
grupo en relación con el grupo A1 en el que es prácticamente inexistente.
Asimism o, los enunciados de tipo dogm ático y jovial-bromista no han constituido
unas modalidades com unes en este grupo, en el que su aparición es anecdótica y
aislada (2.5% y 2.8% respectivamente).
En el grupo B, la variabilidad de enunciados con un grado de presencia
alto se reduce básicamente a tres moda lidades: coloquial (36%), argum entativo-
referencial (18.3%) y funcional (18.2%). Con un nivel de presencia menor,
también se han desarrollado enunciados de tipo contextualizado-espontáneo
(9.5%) y popular-cotidiano (7.5%). Estas modalidades que formaban parte del
núcleo esencial del discur so desarrollado en los grupos A1 y A2 pasa a un
segundo plano en este grupo cobrando mayor relevancia un tipo de discurso m ás
específico del ám bito escolar y del tipo de actividad realizada (debate) com o son
coloquial y argumentativo-referencial.
En un sentido analítico, observamos que el discurso del grupo C, se ha
caracterizado fundamentalm ent e por tres modalidades de enunciados: coloquial
(35.9%), argumentativo-referencial (22.4%) y funcional (13.4%). Los porcentajes
en que se han producido enunciados de otras modalidades son m uy bajos en
relación con éstas; sin embargo, su aparic ión y constancia en el grupo no puede
considerarse aislada, a excepción de los enunciados de tipo popular-cotidiano
(0.9%). De este modo, un grupo significati vo de enunciados correspondientes al
grupo C (aproximadamente el 30% de lo s realizados) han contribuido a la
constitución de un discurso escolar hete rógeneo, apareciendo una gama de tipos
de enunciados, que han tenido una presen cia en el discurso global del grupo muy
similar; des tacan entre estas modalidades de enunciados la dubitativa (6%), jov ial-
bromista (5. 3%), incitador-polem ista ( 5.3%) y argumentativo-conceptual (4.6%).
Capítulo VIII
296
GRUPO B (P re-graduad os)
Valid Cum
CLASE Frequenc y Percen t Percent Percent
Funcion al 1 107 18.2 18.2 20.0
Popular -cotidiano 2 44 7.5 7.5 27.5
Coloqui al 3 212 36.0 36.0 63.5
Context ualizado-e spontáneo 4 56 9.5 9.5 73.0
Argumen tativo-ref erencial 5 108 18.3 18.3 91.3
Dubitat ivo 6 19 3.2 3.2 94.6
Jovial- bromista 7 12 2.0 2.0 96.6
Dogmáti co 8 8 1.4 1.4 98.0
Argumen tativo-con ceptual 9 12 2.0 2.0 100.0
Incitad or-polemis ta 0 11 1.9 1.9 1.9
------ - ------ - -------
Total 589 100.0 100.0
---------- ---------- ------------- ---------- --------- ---------- ---------- -------
CLASE
1 ▄▄▄▄▄▄▄▄▄ ▄▄▄▄▄ 107
2 ▄▄▄▄▄▄▄ 44
3 ▄▄▄▄▄▄▄▄▄ ▄▄▄▄▄▄▄▄▄▄▄▄▄ ▄▄▄▄▄▄ 212
4 ▄▄▄▄▄▄▄▄ 56
5 ▄▄▄▄▄▄▄▄▄ ▄▄▄▄▄▄ 10 8
6 ▄▄▄ 19
7 ▄▄▄ 12
8 ▄▄ 8
9 ▄▄▄ 12
0 ▄▄ 11
│
└──────── ─┴─────────┴─ ────────┴ ─────────┴ ─────────┘
0 80 160 240 320 400
Figura 9. Tipo s de enuncia dos del grupo B: porcentajes y d iagrama de ba rras.
GRUPO C (G raduados)
Valid Cum
CLASE Frequenc y Percen t Percent Percent
Funcion al 1 58 13.4 13.4 18.7
Popular -cotidiano 2 4 .9 .9 19.6
Coloqui al 3 156 35.9 35.9 55.5
Context ualizado-e spontáneo 4 14 3.2 3.2 58.8
Argumen tativo-ref erencial 5 97 22.4 22.4 81.1
Dubitat ivo 6 26 6.0 6.0 87.1
Jovial- bromista 7 23 5.3 5.3 92.4
Dogmáti co 8 13 3.0 3.0 95.4
Argumen tativo-con ceptual 9 20 4.6 4.6 100.0
Incitad or-polemis ta 0 23 5.3 5.3 5.3
------ - ------ - -------
Total 434 100.0 100.0
---------- ---------- ------------- ---------- --------- ---------- ---------- -------
CLASE
1 ▄▄▄▄▄▄▄▄▄ ▄▄▄▄▄▄▄ 58
2 ▄▄ 4
3 ▄▄▄▄▄▄▄▄▄ ▄▄▄▄▄▄▄▄▄▄▄▄▄ ▄▄▄▄▄▄▄▄▄ ▄▄▄▄▄▄▄▄▄ 156
4 ▄▄▄▄▄ 14
5 ▄▄▄▄▄▄▄▄▄ ▄▄▄▄▄▄▄▄▄▄▄▄▄ ▄▄▄ 97
6 ▄▄▄▄▄▄▄▄ 26
7 ▄▄▄▄▄▄▄ 23
8 ▄▄▄▄ 13
9 ▄▄▄▄▄▄ 20
0 ▄▄▄▄▄▄▄ 23
│
└──────── ─┴─────────┴─ ────────┴ ─────────┴ ─────────┘
0 40 80 120 160 200
Figura10. Tipos d e enunciados d el grupo C: porcen tajes y diagra ma de barra s.
Exposición e interpretación de r esultados
297
8.3.4.4. Diferencias discursivas entre grupos.
La lectu ra detallada de la composic ión de los discursos de los grupos
según tipologías de enunciados nos advierte de la existencia de diferencias entre
ellos en función al grad o de presencia de distintas modalidades en el discurso. En
este sentido, observamos una determ inada evolución de las modalidades de
enunciados popular-cotidiano y contextual izado-espontáneo en los distintos
grupos según su nivel académ ico. Esto nos sugiere una imagen global de los
discursos por grupos diferenciada a partir de las frecuencias de las modalidades de
enunciados presentes.
A partir de estos resulta dos, se ha realiza do un análisis de contraste entre
grupos en función a las frecuencias de cada tipo de enunciado en los grupos,
cuyos resultados nos permiten conocer no só lo si existen diferencias significativas
entre los grupos en funci ón de los tipos de enunciados que componen el discurso
escolar en cada uno de ellos, sino también identificar qué tipos contribuyen más a
la diferenciación. Con este fin, incluimos a conti nuación una tabla con los
cálculos realizados para la chi-cuadrado de contingenc ia entre grupos y tipos de
enunciados, al objeto de ilust rar las modalidades que son más explicativas de las
diferencias entre grupos.
Tabla de c ontinge ncia entre grupos y ti pologías de e nuncia dos
Grupo A1 A2 B C Total
Clases Fo Fn D Fo Fn D Fo Fn D Fo Fn D Fo D
1 35 39’5 0’51 52 50’4 0’05 107 93’4 1’98 58 68’8 1’70 252 4’24
2 35 21’5 8’48 54 27’4 25’82 44 50’8 0’91 4 37’4 29’83 137 65’04
3 62 81’7 4’75 92 104’4 1’47 212 193’4 1’79 156 142’5 1’28 522 9’29
4 43 23’3 16’66 36 29’8 1’29 56 55’2 0’01 14 40’7 17’52 149 35’48
5 4 39’5 31’91 43 50’4 1’09 108 93’4 2’28 97 68’8 11’56 252 46’84
6 8 9’6 0’27 8 12’2 1’45 19 22’6 0’57 26 16’7 5’18 61 7’47
7 18 9’7 7’10 9 12’4 0’93 12 23 5’26 23 16’9 2’20 62 15’49
8 21 7’8 22’34 8 10 0’4 8 18’5 5’96 13 13’6 0’03 50 28’73
9 1 5’2 3’39 0 6’6 6’6 12 12’2 0 20 9 13’44 33 23’43
10 22 11’3 10’13 16 14’4 0’18 11 26’7 9’23 23 19’7 0’55 72 20’09
Total 249 105’5 318 39’28 589 27’99 434 83’29 1590 256’1
Tabla 46. Ta bla de contingencia de gru pos (A1-C) y tipos de enun ciados (1-10.)
Capítulo VIII
298
El valor de Chi-Cuadrado obtenido pa ra esta tabla (CHI=256’1; G.L.=27)
en relación con las diferencias h alladas entre las frecu encias observadas y
esperadas de las clases de discurso para cada grupo sugi eren rechazar la hipótesis
nula a un nivel de significación p ≤ 0.001; de esta form a podemos afirmar que las
diferencias son estadísticam ente significat ivas entre los diferentes grupos según
las clases de enunciados que utilizan. Las diferencias entre grupos se deben
principalmente a las distancias entre la frecuencia observ ada y esperada de las
clases o modalidades de enunciados: 2 (popular-cotidiana), 5 (argumentativa-
referencial), 4 (contextualizada-espontán ea) y 9 (argumentativa-conceptual),
como se puede observar en la tabla anterior.
8.4. EL FENÓMENO DE LA VENTRI LOCUCIÓN EN LOS DISCURSOS
SOBRE MEDIOS
La noción de ventrilocución hace referencia a la integración de una voz o
tipo de voz en el enunciado de un suje to. Esta noción permite explorar las
relaciones entre la acción de un sujeto y los contextos socioculturales que se
revelan en el discurso a trav és de las voces que son evo cadas para la elaboración y
exposición de ideas. Nosotros hemos es tudiado la ocurrencia del fenóm eno de
ventrilocución vinculado a los conceptos de voz y género. Cuando el sujeto utiliza
una voz ajena determinada, cuyo origen está definido por su pertenencia a una
persona específica, nos referimos a ve ntrilocución de voz. Cuando la voz
empleada se caracteriza por estar d efinida por una situación o contexto social
específico se trata de ventri locución de género discursivo.
En primer lugar, hemos de d ecir en relación con la categoría
ventrilocución, que su definición y estudio teórico propone una forma de
observación focalizada en un ti po de ventrilocución comple ja, lo que ha orientado
el trabajo empírico de identificación de es te fenóm eno en esta línea. El nivel de
aparición de casos de ventrilocución en nuestro trabajo ha sido restrictivo,
observándose en nueve casos. Sin emba rgo, su estudio porm enorizado puede
aportarnos claves para su caracterizaci ón y proyección empírica, así como para la
Exposición e interpretación de r esultados
299
identificación de las formas discursiva s en que se expresa para posteriores
investigaciones socioculturales; p or ello, los resultados obtenidos parecen
fructíferos cara a sugerir líneas de desa rrollo en la aprox imación em pírica a este
constructo, proporcionando una información útil y significativa para el
refinamiento em pírico de la teoría. Además, su estudio en profundidad puede
aportarnos claves para una definición pr ecisa del constructo y una indagación
empírica más exhaustiva. Com o hemos expresado, este rasgo ha sido poco
definitorio o caracterizador en cuanto a su extensividad o ap licación a una gran
cantidad de enunciados, habiéndose identi ficado la ocurrencia del fenómeno de
manera explícita y reconocible en nueve e nunciados, de los cual es seis de ellos
pertenecen al grupo C, uno al gru po B y dos al grupo A2 como muestra la
siguiente tabla.
A1 A2 B C
VOZ 0 2 1 5
GÉNERO 0 0 0 1
Tabla 47. Frec uencia de aparici ón de la categoría ventrilocución
La ventrilocución de voz se observa en cinco enunciados del grupo C, tres
de los cuales constituyen una modalidad de enunciado argumentativo-referencia l
(320311, 3405PR, 340910), otro un discurso de tipo dogm á tico (321019) y otro de
tipo coloquial (360411). Asimismo, el úni co registro sobre ventrilocución de
género se ha identificado en el grup o C en un enunciado de tipo argumentativo-
referencial (305602).
En el grupo B, el caso de ventrilo cución de voz (244902) se ha producido
en un enunciado de tipo argumentativo-con ceptual. Mientras que en el grupo A2
ha tomado form a en tipos de discurso dis tintos m ás vinculables al contexto soc ial
extraescolar: por un lado, popular-cotidiano (135701) y por otro, jovial-bromista
(150305).
Desde un punto de vista expresivo, estos resultados sugieren que la
ventrilocución no está asociada especí ficamente a un tipo de discurso; no
Capítulo VIII
300
obstante, la escasez de datos registrados no nos permiten interpretarla com o una
característica generalizada y establecer unas conclusiones al respecto.
A partir de la descripción de estos resultados y la lectura pormenorizada de
los casos de ventrilocución identificados , cuyos fragmentos de texto se pueden
consultar en el anexo 12, podemos observar dos niveles o grados de
ventrilocución: una más básica y otra de un nivel de com plejidad mayor.
Los enunciados agrupados en el nive l de mayor complejidad introducen
una voz o tipo de voz ajena, valorándose de manera explícita en el m arco del
propio enunciado su calid ad y adecuación con el contexto educativo y el
desarrollo argumentativo del enunciado; ésto s evidencian el tipo de relación que
establece el autor del enunciado con esa voz y desarrolla un razonam iento para su
valoración.
En los enunciados identificados con una ventrilocución básica se incorpora
una voz ajena sin expresión del tipo de relación que mantiene el autor del
enunciado con la misma ni se han exteriori zado los motivos por los cuales ha sido
citada o utilizad a; aparecen desde un punto de vista indica tivo por parte d el
enunciador con la intención de situar la atención del grupo sobre la voz
incorporada. De forma ilustrativa, reproducimos dos enunciados que representan
grados de ventrilocución diferentes.
La tabla siguiente recoge la ag rupación realizada:
Tipo de ventrilocución
Grupo Básica Compleja
A2 135701
150305
B 244902
C 360411
320311
3405PR
321019
340910
305602
Tabla 48.Tip os de ventrilocución identificada a partir del estudio d e los casos.
Exposición e interpretación de r esultados
301
Como se observa en la tabla, el uso mayoritario de ventrilocución se
produce en el grupo C, que incorpora a su vez la modalidad com pleja, ausente en
el grupo A2. En éste último, la ve ntrilocución adopta una forma básica.
Ventrilocución básica Ventrilocución compleja
360411: Si hay una c onvers ación en la cal le es
con el deport e, oye has visto el fú tbol, viste esto
y lo otro y siem pre lo que interesa es el de porte,
más que otra cosa, la política interesa menos y
se comenta m ás el deporte.
340910 : Yo estoy de acuerdo co n él (9), yo me
encanta el cine y si es antiguo m ás todavía, y o
una película de Joselito , o una pelícu la de
Juanito Vald errama, una película así me encan ta
(...) se está perdiendo la película nuestra, la
película española, se está perdiendo totalmente.
La película español a antes había un cicl o que
más o m enos se veía ... a m uchos a lo m ejor no
le gustará, per o a mi me gusta ... que cantan
mucho , vale de acuerdo, pero ese cant e es
nuestro, ese ca nte es de nosotros y ahora n o hay
película, y bueno des de que ha m uerto Camaró n
menos tod avía. Por l o menos la cultura que
hemos te nido toda la vida a quí en Andalucía (...)
Tabla 49. Comparación de casos en función del nivel de ventrilocución
Por otra parte, como se pone de m ani fiesto en los ejemplos mostrados la
naturaleza de la voz que ha sido integrad a en el enunciado también difiere de unos
enunciados a otros, identificándose en al gunos casos voces conc retas presentes en
el marco de la activid ad de debate cuyo autor tiene una entidad específica y otras
que tienen una dim ensionalidad abstracta, cuyo autor no tiene en tidad particular y
concreta en la a ctividad, si no cuya naturaleza es m ás co lectiva, social. Por ello,
ésta última es vinculable a la ventrilo cución de un tipo de voz social que adopta
un determinado género discursivo o lengua je social para expresar una idea.
Básica Compleja
Voz concreta 135701
150305
320311
321019
340910
Voz inespecífica 360411
3405PR
244902
305602
Tabla 50.Clasificación de los casos en función del tipo de ventrilocución y
naturaleza de las voces evocadas.
Por último, querem os hacer constar, desde un punto de vista meram ente
expresivo, que los enunciados clasificados en un tipo de ventrilocución compleja,
Capítulo VIII
302
que se han identificado en nues tro estudi o, revelan de distinta form a el papel
mediador de la televisión al abordar aspe ctos tan característicos de este m edio
como los géneros televisivos, la dialéctica realidad-ficción y la s repercusiones del
modelo de la televisión -basado en la segmentación de audiencias- en la vida
familiar, utilizándose como base para posicionarse.
En relación con estos resultados extraemos com o conclusión que el
constructo teórico ventrilocución se manifi esta o expresa en los discursos bajo la
formulación de dos formas, básica y com pleja, que a su vez utilizan dos
modalidades de voces, concreta e inespecí fica. Consideramos que la identif icación
y descripción de este constructo as í como su proyección em pírica pueden
proporcionar claves importantes para pr ofundizar en los procesos educativos
desde esta vertiente socioc ultural. De este modo, en actividades de m anejo de
instrumentos culturales concretos puede inform ar sobre la integración de
contenidos y estructuras desarrollados a pa rtir de propuestas concretas y la forma
de integración. Por otra parte, no parece acertado diferenciar a priori
ventrilocución de voz y de género; propone mos que su caracterización se realice
de forma inductiva con el objeto de constr uir de forma empírica los conceptos de
voz y género de forma m ás precisa y níti da, debido a la natura leza infere ncial de
estas nociones.
Los planteamientos que sugieren los datos acerca d e la existencia de
diferentes grados de ventrilocución ab ren nuevos caminos pa ra la observación
empírica de este fenómeno en multitud de enunciados, con independen cia de su
nivel académico o escolar y dom inio del lenguaje que tienen los su jetos como
handicap para observar el tipo de relación que establecen con las ideas de otros.
Además cara al diseño de los instrumentos de recogida de datos y a las pautas
para su aplicación sería de interés insistir en la verbalización de los puntos de
vista que mantienen los sujetos respec to a una voz ajena usad a por ellos.
Exposición e interpretación de r esultados
303
8.5. LOS PATRONES DE INTERACCI ÓN EN EL DEBATE ESCOLAR
SOBRE TELEVISIÓN
Esta fase de análisis se plantea en una doble vertient e; por un lado, con
carácter extensivo, está orientada a desc ubrir los patrones discursivos de cada
grupo, identificando las caracterí sticas globales del debate en cuanto a número y
secuencia de los episodios de interacción y el tipo de objetivos dialógicos que han
predominado en el debate; adem ás, de forma colateral, e l análisis puede revelar el
grado de conocimiento y dom inio de la situación educativa que constituye un
debate escolar, en cuanto a pautas de intervención que regulan esta s ituación de
carácter institucional. La e xposición de la información de índole m ás extensivo ha
implicado el uso de m atrices y mapas, cuyas características se exponen con mayor
detalle en adelante.
Por otra parte, de un modo más intensi vo, esta fase de análisis cualitativo
de los datos se plantea con la finalidad de revelar la evolución de las formas de
acción desarrolladas por las personas en el contexto del debate esco lar en relación
con la televisión; desde esta óptica má s dinám ica, se pretende conocer las
relaciones que se establecen entre unos enunciados y otro s (con atención a las
formas de acción que implican especificadas en tem áticas, estilos y es tructuras),
las cuales pueden revelar procesos de mediación encam inados al dominio y
apropiación de los instrumentos cu lturales en un contexto esc olar.
8.5.1. Episodios de interacción y objetivos dialógicos
En una aproximación panorám ica a la información sobre las características
del discurso de un grupo en su conjunto, se ha elaborado una m atriz sintética del
discurso de cada grupo en función de lo s objetivos dialógicos y su abordaje a
través de episodios de interacción concretos; esta matriz ofrece una inform ación
cuantitativa (nº de episodios) de la estr uctura del discurso de los grupos (A1, A2,
Capítulo VIII
310
grupo al comienzo y final del debate representado en los objetivos 1 y 6,
mostrando el interés del grupo por definir la naturaleza y límites de la actividad de
debate.
Una lectura global del desarrollo del debate en los grupos revela una
evolución en el grado de complejidad de la estructura del m ismo según el nivel
académico del grupo (alfabetizació n, pre-graduados y graduados), progresando
desde una concepción lineal ha cia otra nuclear y cíclica. Por otra parte, desde una
perspectiva transversal, se observan también diferencias en la interpre tación de los
objetivos dialógicos, desarrollándose con un sentido absoluto y concluso o desde
su sentido inacabado, inconcluso, relati vo. Por últim o, destacamos la evolución
que se produce entre los gr upos en el grado de conocim iento de la actividad de
debate escolar, reconocible en la realización de sínt esis de ideas principales
(objetivo 6) y en el grado de atención pr estada al comienzo del debate (objetiv o
1).
Desde un enfoque comparativo, puede resultar ilustrativo conocer de
forma más precisa y porm enorizada las fo rmas en que cada grupo ha interpretado
cada objetivo y ha regulado su discurso en función de él. En este sentido, se han
elaborado seis matrices desc riptivas, que recogen de fo rma resum ida el objeto de
los episodios de interacción de cada grupo en función de los tipos de objetivos, los
cuales han surgido d e forma inductiva a partir del pro ceso de lectura y
codificación de la información.
Estas matrices, cuya form a de exposic ión se puede observa r en las tablas
52, 53, 54, 55, 56 y 57 permiten com parar los modos en que cada tipología d e
objetivo dialógico es abordada desde los distintos grupos, a partir de un
memorandum descriptivo de l contenido del mismo.
Exposición e interpretación de r esultados
311
Tabla 52. Descripción de los episodios de interacción orientados al objetivo 1
“Presentar el debate e indagar sobre l as opiniones/valoración de la televisión”
A1 A2 B C
P1101:
Presentación de
cada persona del
grupo y opi nión
individual de la
televisión
centrada en
gustos (tipo de
program as,
cadenas) y
hábitos
(horarios) . Se
observa cierta
tendencia a la
vertiente cultural
de la televisión
vinculada a los
gustos (TV2,
documentales,
telediarios, etc.).
P1209:
Presentación
de cada
persona del
grupo y
opinión
individual de
la televisión
centrada en los
gustos (tipos
de program as).
Se observa
cierta
tendencia hacia
la TV cultural
en los gustos
manifestados.
P1316: Inform ación general
del coordinador sobre el
tema del debate y
procedimiento del debate,
fundamentalmente apoyados
en intervenciones del
coordinador y pr ofesora.
P1317: Presentación de cada
persona del grupo y opinión
individual de la televisión
basada en gustos
(programas, cadenas, etc.) y
costumbres (ver TV,
horarios). Se exponen l os
estilos de vida personal y el
modelo familiar com o los
criterios que justifican las
costumbre respecto al
medio..
P1429: Se aporta información genera l sobre el
contenido y pr ocedimiento del debate,
planteando la utilidad de s us opiniones para los
responsables de las program aciones TV.
P1430: Se expone n una gam a de temáticas, tipos
de program as y se relaciona con las funciones
que debe cumplir la TV y sus áreas de
influencia (violencia, consumo, familia). Se
aborda tam bién el tema de la calidad de la
program ación. El objetivo de este e pisodio es
presentar de for ma resumida el conjunto de
temas que van a ser tratados a lo lar go del
debate en mayor profundidad.
P1431: Se manifiestan las opinione s y hábitos
de conducta en relación de la televisión de un
sector específico del grupo (4,5,6). Este objetivo
es guiado por la coordi nadora, los enunciados
son cortos, se pr oducen muchos silencios. Se
observa cierta resistencia a partic ipar en el
debate.
Con respecto al objetivo dialógico orient ado a presentar el debate es colar y
definir de forma colectiva la situación de interacción, se aprecian diferencias en
cuanto a la forma de comienzo del debate ; los grupos A1 y A2 inician el debate
presentándose individualmente cada alum no/a y aportando una opinión y
valoración sobre televisión, mientras que los grupos B y C comienzan indagando
en el contenido y procedimiento del debate; la existencia de este tipo epis odios de
interacción en los grupos de nivel académico m ás avanzado muestra la
familiaridad y conocim iento de este tipo de actividad educativa.
Asimism o, la concepción acerca de la activ idad de debate como del tem a
objeto del mismo varían de unos grupos a otros, identificándose, por un lado, una
lectura en clave de posicionamiento indi vidual representada en los grupos A1, A2
y B (episodios P1101, P1209, P1317) y, por otro, una interpre tación colectiva
manifestada por el grupo C, cuya principa l meta es vincular una amplia gam a de
contenidos con la televisión (P1430).
Capítulo VIII
312
Tabla 53. Descripción de los episodios de interacción orientados al objetivo 2
“Definir los contenidos del discurso escolar sobre televisión”
A1 A2 B C
P1102: Se exponen
casos anecdóticos
sobre sexo tom ados
de program as
concretos de TV y se
valora negativamente.
El tipo de lenguaje
social empleado es
propio del ámbito
comunitario (m ujeres
vecinas). La
actividad de
presentación de casos
anecdóticos
aparecidos en TV
provee por sí m ismos
de los criterios para
incluir o excluir el
tema del sexo del
discurso escolar sobre
TV.
P1103: Se solapan
dos tendencias a lo
largo de la
interacción: a)
describen diferentes
form as de ver la T V
(guiado por la
profesora); b) se
presentan y analizan
distintos program as y
contenidos de TV y
apoyándose en sus
características y en
criterios educativos
se valora su
adecuación al debate
escolar sobre TV.
P1210: Se exponen casos
aparecidos en televisión
sobre sexo, valorándose
desde criterios educativos
para su inclusió n en el
discurso escolar. Se apela a
la conciencia social de los
padres, adoptando este tipo
de discurso (protección de
menores). La acción
conjunta se centra en llegar
a un acuerdo sobre la
inclusión o exclusión del
sexo como contenido del
discurso escolar.
P1213: Se exponen
diferentes tipos de
program as y contenidos
(debates, películas, etc) que
son objeto de análisis y
comentario en la escuela,
apoyándose en la funció n
formativa e inform a tiva que
cumplen para su inclusión o
exclusión del discurso
escolar sobre TV.
Asimismo, se analiza la
calidad de la televisión y el
nivel de profesionalidad de
los presentadores desde una
perspectiva escolar-
académica. El objetivo de la
acción se centra en llegar a
un discurso com partido
sobre los contenidos q ue
deben ser objeto de
comentario en el ámbito
escolar.
P1320: Se
presentan diversos
program as
(vinculados a
gustos personales)
y se aportan
razones para que se
consideren propio s
del discurso escolar
sobre TV. La
acción discursiva
está encaminada a
establecer un
conjunto de
program as y
contenidos que son
aceptados dentro
del discurso escolar
grupal sobre TV.
P1322: Se
presentan diversos
(vinculados a
gustos personales)
y se aportan
razones para que se
consideren propio s
del discurso escolar
sobre TV. El
objetivo es llegar a
un acuerdo sobre el
tipo de program as
de TV que se debe n
incluir o excluir del
discurso escolar.
P1432: Se presentan y analizan los
géneros de película folklórica y de
acción y los dibujos anim ados
(japoneses), aportando r azones a favor
y en contra de su inclusión en el
discurso escolar sobre TV. La
interacción refleja una confrontación
dialéctica cuyo objeto es llegar a un
acuerdo y posición conjunta so bre el
tipo de program as que deben incluirse
en el discurso escolar sobre televisión.
P1436: Presentan diferentes tipos de
program as y contenidos (fun d.deporte)
que form an parte del discurso escolar.
Se describe la diferenciación de gustos
y preferencias de cada mie mbro de la
unidad familiar, los m odos de
organización de la actividad familiar y
el número de televisores.
P1438: Se analiza el fenóm eno
televisivo Chiquito de la Calzada y los
efectos que ha tenido en la opinión
pública, apoyándose en una dimensión
formativa y en los rasgos de la cultura
andaluza para considerarlo apropiado
dentro del discurs o escolar sobre TV.
Se pretende llegar a un acuerdo sobr e
su inclusión en el discurso escolar.
P1439: Se presenta y analiza un caso
(anecdótico) de los inform ativos de
TV, apoyándose en los r asgos de
identidad cultura l andaluza para
considerarlo apropiado dentro del
discurso escolar.
La información descriptiva recogida en la tabla anterior muestra u na
concepción argumentativa de este obj etivo, que es com par tida por todos los
grupos, haciéndose más explícita en el gr upo C, al proponer razones y criterios en
un sentido escolar (representado en la idea de cultura andaluza); en el resto de los
grupos predomina una lectura y valoraci ón en clave individual y particular.
Asimism o, se aprecia la privileg iación de un destina tario de carácter social
(perteneciente a comunidad de vecinos , colectivo de padres, etc.) para
posicionarse y razonar los contenidos en los grupos A1 y A2.
En una línea transversal, se observ an diferencias entre los grupos en el
abordaje de este objetivo. Al ser un objetivo de natura leza argumentativa revela
Exposición e interpretación de r esultados
313
las concepciones o imágenes de la tele visión que son constr uidas por los grupos,
siendo especialmente significativas las di ferencias entre el grupo A1 y C como
casos extremos. En el grupo A1, las personas utilizan la anécdota como estrategia
para provocar una identificación o reacci ón afectiva del grupo, desarrollando una
imagen contextualizada próxim a. En contraposición, el grupo C da un salto
cualitativo al plantear conceptos y fenó menos que caracterizan la televisión com o
instrumento cultural tales como los géneros televisivos (pelícu la folklórica y de
acción, dibujos japon eses) y el fenómeno Chiquito de la Calzada. En un sentid o
comparativo, se pueden observar las diferenc ias entre estos grupos (A1, C), en la
forma de utilización de casos anecdóticos representada en los episodios P1102
(grupo A1) y P1439 (grupo C), entendiéndose su uso desde un punto de vista
intrínseco (con un significado potente capaz de provocar en sí mismo una postura)
o bien desde un punto de vi sta extrínseco (en relación con un concepto abstracto
que guía la exposición).
Tabla 54. Descripción de los episodios de interacción orientados al objetivo 3
“Establecer el grado y ámbito social de influencia de la televisión”
A1 A2 B C
P1105: Basándose en la experi encia
personal, presentan una serie de
anécdotas que ponen de manifiesto la
influencia que ha ejercido la publicidad
sobre ellos para com prar un determinado
producto. Se pretende llegar a un acuerdo
sobre la influencia de la p ublicidad
televisiva en los hábitos de c onsumo,
para ello demuestran la relación
publicidad-consumo con experiencias de
vida.
P1106: Presentan diferentes ám bitos en
que puede observarse la influencia de la
televisión. Se analiza el poder del medio
para inducir a los jóvenes a la violencia,
delicuencia, etc.
P1108: Se presentan y analizan diferentes
situaciones e historias personales com o
mujeres par a poner de manifiesto los
cambios en los modelos de m uje r. La
principal orientación que se adopta es el
género feminista (reivindicación)
destinado al colectivo social de las
mujeres. El objetivo de la acción
discursiva es llegar a un consenso sobre
el papel que ha jugado la TV com o
generadora de patrones culturales en
relación al género (hom bre-mujer), par a
poner de manifiesto la función de l a TV
como moldeadora de las actitudes de la
población y la opinión pública.
P1214: Exponen
diferentes áreas
de la vida
cotidiana y
distintos sectores
de población
(adultos,
jóvenes) en que
se observa la
influencia de la
televisión
(consum o,
alimentación,
tendencias
políticas, etc).
Llegar a un
acuerdo sobre el
grado y tipo de
influencia que
ejerce la
televisión en la
creación de
patrones de
conducta y de
opinión pública.
P1323: Basándose en la
experiencia personal, presentan
una serie de casos que revelan la
influencia de las telenovelas en la
relaciones familiares, el
cumplimiento de
responsabilidades, hábitos de
compra (horarios). Se valora
negativamente su influencia y se
justifica el impacto por el realismo
de las historias que cuentan.
Objetivo: Valorar el efecto de las
telenovelas en la vida cotidiana.
P1324: Se presentan diversos
program as y contenidos de
televisión, exponiendo efectos
negativos (vinculado a la
población infantil y juvenil,
violencia). Objetivo: llegar a un
acuerdo sobre el grado y tipo de
influencia de la televisión en la
conducta violenta.
P1326: Se expone n distintas áreas
de la vida en que se observa la
influencia de la TV (c onsumo,
gustos y tendencias políticas
basada en la imagen pública de los
líderes). Objetivo: llegar a un
acuerdo sobre el grado y tipo de
influencia que ejerce la TV en la
creación de patrones de conducta.
P1442: Se
analiza la
influencia de los
program as de
origen
iberoamer icano
(series infantiles
y telenovelas) en
el lenguaje y la
relación con
tipos de
audiencias,
sectores de
población. Llegar
a un acuerdo en
el grupo sobre el
tipo y sector de
influencia.
Capítulo VIII
314
En relación con el abordaje de es te objetivo, se obser van diferencias no
sólo en el grado de atención, sino tambié n en las form as de interpretarlo cada
grupo. La interpretación del grupo A1, apoyada en la exposición de anécdotas
como estrategia pa ra analizar la infl uencia de la televisión r evela una lectura en
clave personal y contextualizada. En otra vertiente, los grupos B y C analizan la
influencia de la televisión, apoyándose en su n aturaleza mediadora aludiendo d e
manera m ás o menos indirecta a la dialéct ica realidad-ficción (telenovelas), la
imagen m ediática de los líderes políticos y a la influencia cultural (en el lenguaje,
conductas, etc.) de la emis ión de programas foráneos (p.e. iberoam ericanos).
Tabla 55. Descripción de los episodios de interacción orientados al objetivo 4
“Analizar las funciones y uso de la televisión desde la educación”
A1 A2 B C
P1107: Elaborar un
discurso compartido
sobre los contenidos
de la TV que revelan
la naturaleza
educativa del medio.
Se exponen aspectos
específicos de la TV
(refranes de la ruleta
de la fortuna,
anuncios-
lectoescritura) que
revelan su dim ensión
educativa. Asociado
al contexto
institucional escolar.
P1215: Se analiza la
función form ativa que
cumplen distintos
program as, contenidos,
cadenas de TV y se
exponen los efectos
educativos positivos
(ampliación de
conocim ientos de tipo
académico, cultural en
general –teatro, cultura
andaluza-) y negativos
(vinculado a la
población juvenil
violencia).
P1327: Se presentan y
analizan tipos de
program as y temas (p.e.
sexo) desde su
dimensión educ ativa,
como contenido
educativo. Objetivo:
Llegar a un acuerdo
sobre la televisión com o
medio educativo y
sobre los contenidos y
program as que se
consideran en esta
vertiente.
P1434: Presentar y analizar tipos de
program as desde su función de
promoción de la cutlura andaluza
(películas folklóricas, musicales de
flamenco, documentales de Andalucía,
etc). Se denuncia la excesiva presencia en
televisión de cine am ericano y concursos.
P1437: Se analiza la TV com o medio
educativos, se valora su poder e
influencia en este sentido por la total
integración en la vida cotidiana y se
plantea la necesidad de un papel más
activo del telespecta dor para seleccionar
los programas que ve. Se analiza la
primacía de la T V frente a otros medios
como la radio y el tipo de audienci a de
uno y otro.
A tenor de la lectura de la tabla 55, se observan ci ertas semejanzas entre el
grupo A1 y B en cuanto al enfoque de anál isis de la dimensi ón educativa de la
televisión, exponiendo programas (cifras y letr as, la ruleta de la fortuna, etc.) que
tienen un vínculo directo con el de sarrollo de habilidades académ icas
instrumentales (lecto-escritu ra, vocabulario ). Por el contrario, los grupos A2 y C
comprenden la función educativa vinculada a un contexto escolar en una vertiente
cultural m ás amplia (conocimientos académ icos –lectoescritu ra, vocabulario, etc.-
y culturales –teatro, cultura andaluza-).
Exposición e interpretación de r esultados
315
Destacamos la forma de abordaje de este objetivo por parte del grupo C
debido, por un lado, al uso con ceptual de la cultura anda luza com o criterio para
analizar la naturaleza educativ a de determ inados géneros televisivos y, por otro, a
la alusión a una educación televisiva de la población en funci ón de la influencia
sociológica del medio (integración en la vida cotidiana, primacía respecto a otros
medios, etc.).
Tabla 56. Descripción de los episodios de interacción orientados al objetivo 5
“Analizar el uso y efecto de la televisión en la familia”
A1 A2 B C
P1104:
Vinculado a la
iniciativa
manifestada por
la profesora en el
episodio anterior,
exponen
situaciones
familiares típicas
que se producen
cuando ven la
televisión en
familia. Analizan
los modos en que
la TV ha
afectado en las
relaciones
familiares. Se
produce una
confrontación
basada en gustos
y hábitos de vida
diferentes entre
hombre s y
muj er es . S e
ridiculiza una
determinada
form a de ser
respecto al medio
(broma, burla ,
provo, obsti). E l
destinatario en
muchos casos es
el colectivo
social de las
muj er es .
P1211: Describir distintos
hábitos, costumbres y gustos
personales en relación con TV
–itinerario vital de actividades
e integración de la TV en el
mismo- (horarios, formas en
que se ve –sola/acompañada-,
tipos de progra mas según
situaciones) y la relación con
modelos familiares distintos
(tipos de relación que se
establecen en el núcleo
familiar , relaciones de poder
hombre/mujer y las re laciones
con los hijos que oscilan entre
la tiranía y desprecio de éstos
respecto a los gustos y
aficiones de la madre y el
respeto m utuo-diálogo/
reciprocidad en la relación con
la madre).
P1212: Se exponen diferentes
situaciones familiares que se
producen cuando ven la TV en
compañía. Se presentan y
analizan estas situaciones
desde una confrontación
basada en gustos y estilos de
vida diferentes entre hom bres
y mujeres. Se ridiculiza una
determinada form a de ser
frente al medio (brom a, provo,
agres). Los destinatarios son
alternativamente hombres y
muj er es .
P1318: Exponen difer entes formas de ver la
TV (sola, en compañía) apoyado en
modelos de familia distintos. Objetivo: dar
a conocer distintas form as de ver la TV y su
relación con modelos de fam ilia
(componentes de la unidad familiar y tipos
de relación entre ellos).
P1319: Exponen los horarios y tiem po de
dedicación a la actividad de ver la TV y se
aportan como razones para los hábitos
personales respecto al medio: estilo de vida,
cantidad y variedad de actividades diarias
asumidas. Objetivo: presentar diver sos
modelos de mujer (trabajadora, am a de
casa, jubilada) y la relación/influencia en el
tiempo y hor ario que se dedican a ver TV.
Parecen buscar cuál es el modelo m ás
aceptado por la escuela.
P1321: Se exponen diferentes situ aciones
familiar es que se producen cuando ven la
TV en compañía, centrándose
fundamentalmente en las relaciones padres-
hijos.
P1325: Se exponen diferentes situ aciones
familiar es que se producen en relación con
la TV, apoyándose en la experiencia
personal y en la presentación de casos y
anécdotas, que revela la influencia de la TV
en las formas de organización interna y
sistemas de relación de la familia. Se apela
a la conciencia social como mujeres,
adoptando este tipo de discurso. Objetivo:
llegar a un acuerdo sobre el grad o y tipo de
influencia de la TV en la vida familiar.
P1433: Se
presentan
situaciones
familiares típicas y
patrones de
conducta en
relación con la TV
en el núcleo
familiar (pasividad
frente al medio,
incomunicación
entre las personas).
Se relacionan estas
situaciones con la
falta de calidad de
la program ación
debido a su
uniformidad en
contenido
(deporte= fútbol,
ausencia de
aspectos de nuestra
cultura-flam enco) y
con el tipo de
espectador pasivo
en que se basan.
P1435: Manifestar
la opinión (gustos)
y hábitos de
conducta familiar
en relación con la
TV de un sector del
grupo (1,3) .
En relación con este objetivo, los grupos en ge neral han desarrollado un
discurso social “no escolar” (m anifesta do en los destinatarios), a excepción del
grupo C. Asimismo, todos los grupos se han apoyado en la presentación de
situaciones familiares típicas para ilustrar e l uso y efecto de la televisión en e l
ámbito fam iliar.
Capítulo VIII
316
No obstante, los grupos A1 y A2 se han centrado en la influencia de este
medio en función de las di ferencias de gustos y hábitos de vida entre hombres y
mujeres (P1104 y P1212). El grupo B anal iza el impacto de la televisión en
distintos m odelos de familia (componentes d e la unidad familiar, fo rmas de
organización interna, tipos de relación que se establecen entre ellos, etc.),
relacionando los hábito s personales respecto al m edio en función de estilos de
vida. El grupo C explica los ef ectos de la televisión en la familia (patrones de
conducta en relación con la televisión, incomunicación en el núcleo fa miliar, etc.)
en función de la falta de calid ad de la program ación y al tipo de espectador en que
se apoya. La atención prestada en este grupo al modelo de televisión existente
como generador y reforzador de unos determinados patrones de conducta en el
núcleo familiar lo hacen cualitativamente distin to en cuanto al nivel de análisis
aplicado en relación con este objetivo.
Tabla 57. Descripción de los episodios de interacción orientados al objetivo 6
“Realizar una síntesis de las ideas principales del debate”
A1 A2 B C
P1328: In formación genera l
sobre el procedim iento para
tratar la información recogida en
esta sesión y aclarar algunos
aspectos de las intervenciones
que han salido a lo largo del
debate y que no han quedad o
claros. Es un episodio de
interacción desarrollado a
instancias del coordinador.
P1440: Se pone de ma nifiesto la
existencia de heterogeneida d en
contenidos del discurso escolar sobre T V
debido a las difere ncias entre hombres y
mujeres en cuanto a tipo de program as y
temas que les gus tan. Es un episodi o de
interacción bastante guiado por la
coordinadora y su objetivo es realizar una
síntesis y repaso general.
P1441: Se expone el interé s de visitar la
televisión, conocer su f uncionamiento
interno y se denuncia su falta de calidad
(profesionalidad) y el tipo de público
pasivo a lo que va dirigida. Repaso a
temas y a tratados respecto al m edio.
La tabla 57 aporta inform ación detallada en relación con las formas en que
han abordado el objetivo 6 los grupos B y C, ya que, como ha quedado patente,
los grupos A1 y A2 no lo han desarrolla do. De este modo, el sentido otorgado por
el grupo B es el de retomar algunas ideas puntuales y determ inar su interpretación,
mientras que el grupo C se plantea la sínt esis del debate a partir de una breve
referencia a las ideas princi pales, insistiendo de nuevo en el análisis interno del
propio medio televisivo (funcionam iento interno, falta de calidad y tipo de
público).
Exposición e interpretación de r esultados
317
8.5.2. Exploración y representa ción interna de episodios
En una vertiente interna, la explor ación de los procesos de interacción
característicos del debate en los grupos requiere la selección, organ ización y
representación del tipo de discurso escola r propio de cada gr upo a partir de los
rasgos más significativos de éste, entr e los cuales destacan las formas de
concepción de la televisión (representa da en la categoría es tructura).
La representación gráfica de los ep isodios de interacción desde una
perspectiva microanalítica ilustra los pro cesos de interacción de forma dinám ica y
completa, dibujando una m icroevolución de l discurso de cada grupo; asimismo,
permite caracterizar la relación entre la situ ación social de debate escolar y las
formas de acción empleadas – considera das com o más apropiad as- por un
individuo en este contexto.
Partiendo de los resultados obtenidos re specto al número de episodios que
han conformado cada grupo de discusión, así como el tipo de objetivos dialógicos
que se han propuesto los grupos en el marc o del debate, se ha considerado mostrar
el proceso de interacción de cada g rupo a partir de un episodio de in teracción de
cada uno. Estos episodios se han selecciona do entre aquellos que se han planteado
como objetivo “definir los con tenidos del discurso escolar sobre televisión”
(objetivo dialógico 2).
Las razones que han orient ado esta focalizac ión en los epis odios relativos
a este objetivo son de diversa índole; con un sentido externo, el grado de atención
prestado por cada grupo a este objetivo ha sido significativo, no observándose
diferencias sustanciales en cuanto al nivel de profundización entre unos y otros;
en este sentido, los episodios orienta dos al objetivo 3 (ámbitos sociales de
influencia de la televisión) han sido tratados de fo rma desigual en los grupos y,
además, se trata de un objet ivo en el que se pone en relación la televisión con
Capítulo VIII
318
otros contextos sociales –no con el ámb ito escolar–, m ás o menos significativos
para el grupo.
La orientación del discurso hacia el objetivo 2 hace manifiesta las formas
de relación que se establecen en el g rupo respecto a la negociaci ón de sig nificados
vinculados a la televisión en un contexto escolar; la observación de las formas de
acción que se ponen en juego en este pr oceso de elaboración de significados
compartidos es ilustrativa, por un lado, de la inf luencia que ejerce el contexto en
el que se re aliza la ac tividad en la co ns trucción de éstos (por ejemplo, a través de
mecanism os de regulación del grupo o en el uso de determ inados estilos y
destinatarios) y, por otro, de los modos en que se concibe y representa la
televisión como instrumento cultural; en una vertiente m ás intrínseca, la elección
de aquellos episodios de in teracción reveladores de es tos procesos responde a un
criterio teórico.
Teniendo en cuenta el discurso car acterístico de cada grupo, obtenido a
partir de los análisis descriptivos, así como las modalidades de enunciados
expresivos de cada uno nos ha llevado a seleccionar los episodios P1102, P1210,
P1322 y P1432.
Las representaciones gráficas que se han elaborado consisten en m apas
extendidos de códigos de enunciados. C on el fin de facilitar la lectura e
interpretació n de la inform ación contenida en ellas, se ha cr eado un diccionario de
los recursos em pleados para cada ras go del discurso de los grupos, que
exponemos en la figura 15.
Las ilustraciones de estos episodios de interacción muestran de m anera
conjunta los resultados obtenidos del análisis descriptivo y tipológico proyectado
en un fragmento del debate que ha desarrollado cada grupo.
Exposición e interpretación de r esultados
319
Destinatari o : Bordes de la
forma de l enunciado .
Social (DSOCI):
Personas (DPERS):
Escolar (DSCOL):
Referente: F orma superi or a
color.
Experi encial (RYOFA)
Social (RSOC)
Escolar (RESC)
Mecanismos de Regulación:
Reforzador
Delimitador
Estructura: Formas geométricas.
Sin estructura
Contextu alizad a
Descontextualizada
Tipos de enun ciados (clases):
Color de relleno del enun ciado.
Funcion al (1 )
Popular-cotidiano (2)
Argum.-referencial (5)
Contextualizado (4)
Coloquial (3)
Dubitativo (6)
Argum.-conceptual ( 9)
Dogmático (8)
Bromista (7)
Incitador-polemista (10)
Temática:
Código numérico debajo del
enunciado. Temas (1-21).
Figura 15. Catálogo de recursos para la interpretación de episodios
Grupo A1 (Alfa betización Inicial)
Mapa Extendido del Episodio P1102
CO 07
1/7
05
1/7
07
1/7
07
1/7
11
1/7
05
1/7/2
07
7
PR 03
1/7
CO
1/7
03 05
1/7
03
9
CO
9
03
9
CO
9
03
9
07 PR 10
10
1/7/ 2/6
1/7 10
10
1/7/6
05 10
7
05
1/7
14
1/7
05
1/7/12
CO
1/7
PR
1/7
04
1/7/12
11 05
7/6
13
11
08
1/7
10
7
08
7
07
7
07
7
05
7/1
PR
09 9/7/13
05 05
1/7/6
03
1/7/6
Figura 16. Mapa extendido de un episo dio de interacción característico del grupo A1.
La exposición gráfica de fragmentos (e pisodios comp letos) del discurso de
cada grupo atiende, por su forma de expres ión y los contenidos que incluye, tanto
a la interpretación de as pectos relaciona les y mediacionales del propio proceso de
Capítulo VIII
326
Grupo C (Graduados)
Mapa Extendido del Episodio P1432
PR 11
1/2/3/4/ 5
11
1/6
CO
1
11
1/6
CO
1
11
1/7
11 06
1/7/2
19
1/8
11 08
1/11
11
1
12
1
08
1/11
10
1
08
1
10 08 CO
9 1/11 1
10
9
12 CO
9
11
1/8
PR
1/8
11
1/8
11
1/8
11
9
CO
1
11 10
1
02
11
08
CO
CO 02
1/8
08
1
02
1
08
1
08
11 / 2
10 08
1
08
1
MC
P1430
1
08
1
1
11
9
MC MC
08
1
10
1/2
Figura 19. Mapa extendido de un episo dio de interacción característico del grupo C
Destinatari o : Bordes de la
forma de l enunciado .
Social (DSO CI):
Personas (DPE RS) :
Escola r (DSC OL):
Referente: F orma superi or a
color.
Experi encial (RYOFA)
Social (RSOC)
Escolar (RESC)
Mecanismos de Regulación:
Reforzador
Delimitador
Estructura: Formas geométricas.
Sin estructura
Contextu alizad a
Descontextualizada
Tipos de enun ciados (clases):
Color de relleno del enun ciado.
Funcional (1 )
Popular-cotidiano (2)
Argum.-re ferencial (5)
Contextualizado (4)
Coloquial (3)
Dubitativo (6)
Argum.-conceptual (9)
Dogmático (8)
Bromista (7)
Incitador-polemista (10)
Temática:
Código numérico debajo del
enunciado. Temas (1-21).
Figura 15. Catálogo de recursos para la interpretación de episodios
El episodio de interacción extraído del debate del grupo C expresa un
cambio espectacu lar en la percepción del destinata rio. En este debate, la
institución educativa con unas caracter ísticas, funciones y actividades ha
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