Naturaleza y toros bravos
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Revista de Estudios Taurinos N.º 8, Sevilla, 1998; págs. 111-134 NATURALEZA Y TOROS BRAVOS Ángel Martín Vicente* Fundación de Estudios Taurinos n este artículo se pretende poner de manifiesto la relación que existe entre las corridas de toros y la naturaleza, tocando muy brevemente dos aspectos: el papel que los toros han tenido en la génesis de los paisajes actuales y el papel que juegan actualmente en la conservación de los mismos. 1. - LA SIMBIOSIS HOMBRE-TORO Desde siempre el hombre ha mantenido estrechas relaciones con la naturaleza, con objeto de obtener de ella todo lo necesario para su supervivencia. A raíz de esta relación el hombre ha transformado su entorno en mayor o menor medida, de tal manera que los paisajes que nos rodean no se explican sin la acción del hombre. Incluso los paisajes considerados actua)mente muy valiosos desde un punto de vista de conservación de la naturaleza han sido en gran parte generados y mantenidos por la acción humana. Pero en este lento y *profesor titular de Ecología de la Universidad de Sevilla
112 Ángel Mart ín Vice nt e delicado proceso el hombre ha contado con la ayuda de los animales domésticos y, especialmente,· del ganado vacuno. En la naturaleza, los toros forman parte de una trama de relaciones con otros organismos que es común para la mayor parte de los gra~des rumiantes y en la que se ven implicados la hierba, numerosos insectos y microorganismos. Los rumiantes tienen la panza llena de microorganismos capaces de digerir muchos compuestos vegetales que los animales, por sí solos, no pueden descomponer. A cambio, los rumiantes les proporcionan oxigenación, temperatura constante y un aporte de comida, por lo que están siempre mucho más activos que si estuvieran descomponiendo las plantas en el suelo, a merced de la sequía y el frío. Como consecuencia, los rumiantes son capaces de digerir una buena parte del material vegetal que de otra manera no podrían aprovechar. · Hay muchos insectos que viven de las boñigas de las vacas como, por ejemplo, el escarabajo pelotero que cría sus larvas en ellas: Estos insectos aceleran la mezcla de la boñiga con el suelo, favoreciendo muchísimo su descomposición y transformación en nutrientes para las plantas. Por otra parte, la hierba también mantiene estrechas relaciones con los herbívoros. El pastoreo y el pisoteo definen el crecimiento de la hierba, cortando las sumidades, favoreciendo la formación de estolones y aumentando el valor nutritivo de cada bocado. Ayudan a las especies capaces de soportar una fuerte extracción de hojas y así, en el Mediterráneo, han contribuido al desarrollo de una rica flora de especies· pascícolas anuales, que se encuentra entre las más diversas del globo (Marañón, 1985: 1183-1187), capaz de soportar que los herbívoros se coman más del 50% de su producción total
Naturaleza y to ro s bra vo s 113 anual sin que, por ello, los pastos pierdan diversidad ni capacidad productiva (Fernández Alés y otros, 1992: 213-219; Leiva y otros, 1997: 97-106). a) 1 .+ ' 1, / r I . J 1 \ \_~ ) b) Fi g. n. º 46.- a) Aegilops tri un cilis L. y b) Aegilops geniculata Roth. Es t as dos es pecies de gramíneas s on un as de las precursoras del trigo, abundant es en pastos nitrófilos y margosos r es p ec ti vamente (a pud González Bernáldez, 19 8 6) . Todo este conjunto de relaciones hierba-toro-insectos- microorganisrnos forman un sistema mutualista encaminado a aumentar su producción por el sencillo procedimiento de acelerar el ciclo de los nutrientes. En efecto, los nutrientes incorporados en las plantas son rápidamente retirados por los toros que, gracias a sus microorganismos simbiontes, son
114 Ángel Martín Vic ente capaces de digerir y mandar los nutrientes, en forma de orina, al suelo. Lo que no hq.n podido digerir (boñigas), es rápidamente incorporado al suelo por los insectos, donde los microorganismos acaban la labor de descomposición, devolviendo los nutrientes al suelo. De aquí son tomados por las plantas, comenzando de nuevo el ciclo. Si alguno de estos eslabones desaparece, la producción decae rápidamente. Si, por ejemplo, quitamos los toros, la hierba quedaría seca muerta en pie, donde es difícilmente descomponible por los microorganismos del suelo, por lo que se acumula, atrapa los nutrientes, la producción cae y se favorece el fuego. La agregación de los herbívoros en rebaños tiene un papel decisivo en el mantenimiento de pastizales. En África está más que probado que tanto los rebaños de búfalos como los rebaños mixtos de grandes ungulados favorecen el mantenimiento de los pastizales a costa del bosque en zonas límite e, incluso, desplazan las fronteras de las comunidades leñosas, sobre todo cuando están formados por herbívoros de gran tamaño (McNaugthon 1983: 291-320). Los rebaños domésticos también cumplían esta misión de evitar que una vegetación leñosa y poco productiva invadiera las tierras aptas para el cultivo (Thales, 1972: 156-163; Homewood & Rogers, 1984: 431-441). El hombre lo que ha hecho es utilizar este sistema en su beneficio, asociándose a los toros. Ha usado su capacidad de aprovechar materia vegetal de bajo valor alimenticio, como manchones, rastrojeras, ramón y pastos bastos, y convertirlos en abono para alimentar sus campos. Ha aprovechadp también su capacidad de trabajar para arar la tierra, oxigenarla, y así aumentar la producción. El hombre ha puesto su inteligencia
Naturaleza y toros bravos 115 y el toro su fuerza y, entre los dos, consumen la cosecha: el hombre el grano y el toro la paja (que es , por cierto, la mayor / Fig. n. º 47.-Bromus hordeaceus L. Esta gramínea fue llevada a California procedente de los pastos españoles y actualmente es una de las de más valor de los pastos californianos (apud González Bernáldez, 1986). parte de la cosecha). Como consecuencia, la población de hombres y toros se ha hecho muy numerosa, impensable sin esta asociación. Desde antiguo se ha relacionado al toro con la fertilidad de los campos, cosa bastante lógica, ya que era la fuerza de trabajo y la principal fuente de abono. Pero algunas culturas agrarias antiguas como la egipcia, fuerdn aún más lejos, incluso en la línea que estamos exponiendo, pues no sólo le rindió culto al buey Apis sino también al escarabajo pelotero, especie crucial para el abonado con bóvidos, ya que, como hemos avanzado, desmenuza y entierra sus boñigas pero lo hace con una precisión y un mimo a las que ningún agricultor alcanza.
116 Ángel Martín Vicente Hasta tiempos muy recientes la agricultura estaba estrechamente unida a la ganadería y al bosque. El ganado proporcionaba abono para restituir a la tierra los nutrientes extraídos por las cosechas y fuerza de tracción que permitía labrar el suelo y aumentar la producción. Por otra parte, dehesas y setos daban alimento al ganado en forma de pasto y ramón, maderas para los útiles de labranza y combustibles para uso doméstico. La forma de cultivo más común en las tierras productivas era el tercio, es decir una vez cada tres años. Este sistema alcanzó su máximo desarro 11 o en Andalucía occidental. Las tierras poco productivas se cultivaban me- <liante rozas, se de- ., .. ~ .. ' j Fig. n.º 48.-Trifolium subterraneum L. Uno de los tréboles más conocidos de las cerca de ochenta especies españolas. Esta especie se introdujo en Australia y sobre ella se sustenta la riqueza ganadera de aquel continente (apud Valdés y otros, 1987). jaban descansar de cuatro a doce años según la fertilidad del terreno. El cultivo al tercio suponía la existencia de un año
Naturaleza y toros bravos 117 con manchón, en el que se dejaba la tierra sin labrar tras la · cosecha. Esto suponía la aparición de una vegetación anual Fig. n.º 49 .- Hordeum bulbosum L. Esta gramínea perenne de gran interés forrajero se encuentra amenazada, como la mayor parte de las especies pascícolas perennes, por el sobrepastoreo y la utilización de gradas, aunque todavía es muy abundante en la Sierra de Cádiz (apud Valdés y otro s, 1987). muy rica en especies forrajeras que servía de alimento al ganado, el cual a su vez devolvía a la tierra, mediante el estiércol, los nutrientes extraídos en la cosecha. Al año siguiente se dejaba en barbecho (se labraba pero no se sembraba), y así la tierra se cargaba . de agua, y la materia orgamca que había aportado el ganado se iba mineralizando e iba liberando nutrientes para que al año siguiente, poder llegar a la máxima fertilidad de la tierra. Así pues, este sistema permitía lil mayor intensidad de aprovechamiento de la tierra. En Andalucía Occidental, la existencia de grandes latifundios tenía como consecuencia que en cualquier cortijo
118 Ángel Martín Vi cente fuera necesario disponer al menos de doscientas yuntas de bueyes. Para disponer de esa cantidad de bueyes -que además también eran necesarios para el transporte-existían importantes vacadas de vientre a fin de abastecer su demanda. Vacas, sementales y bueyes se completaban con toda una gama de vaquillas, erales y utreros cuyo destino o era la labor o el matadero. Por esto era normal que los cortijos dedicaran sus tierras menos productivas a dehesas para pastos y madera. Las zonas inundables, marismas, sierras y bordes de ríos, al no tener aprovechamiento agrícola hasta épocas muy recientes, se dedicaban a pastos de vacas y otros animales que . mantenían extensas zonas de pastizal muy productivo. El mayor problema para mantener las grandes vacadas eran los meses estivales, en los que la hierba se secaba y no cubría las necesidades alimenticias del ganado. Debido a ello, las zonas inundables que mantenían pasto verde en verano tenían una enorme importancia. Son impensables los efectívos numéricos· de las sierras de Cádiz y de las vegas y campiñas sevillanas sin la laguna de la Janda y sin las marismas del Guadalquivir que servían de agostadero a estas zonas. Las tierras sin agostaderos cercanos tenían que recurrir a la transhumancia pasando junio-octubre en la zona norte y noviembre-mayo en la zona sur. 2. - RAZAS BOVINAS Y TOROS BRAVOS España, por su posición biogeográfica, por su variabilidad climática y edáfica, y por el constante contacto con diferentes culturas, ha sido convertida en un vivero importantísimo de numerosas razas bovinas, muchas de ellas hoy extintas
Naturaleza y toros bravos 119 Fig. n.º 50.-Tinahón del cortijo del Donadio de Santaella, Córdoba. En estas grandes edificaciones se alojaban las yuntas de bueyes (Fot. de J. Morón del Inventario de Cortijos, Haciendas y Lagares de Andalucía).
126 Án gel Martín Vi ce nt e les bujeos de la campiña. Al fin y al cabo, es la única ganadería extensiva adaptada a las nuevas condiciones económicas, es decir, moderna. · El ganado bravo es un ganado especializado que ha sido sometido a un fuerte proceso de selección y que es quizás el más interesante que ha dado la selección artificial. Resulta fácil seleccionar vacuno de leche o carne, magnitudes perfectamente medibles en litros, kilos, contenido de grasa, proteínas, etc. Pero la selección del toro de lidia no es igual, ya que los caracteres que se intentan fijar no son cuantificables (la bravura carece de unidad de medida) carecen, como el trapío de definición precisa. Además, los caracteres a seleccionar cambian con el tiempo, con la mudanza de gustos del público y de los toreros. Es lo más parecido a la selección natural, que también selecciona un conjunto de caracteres y donde las presiones selectivas son cambiantes en el tiempo, al transformarse las interacciones con el medio y con otros seres vivos. Por eso resulta, esta selección artificial, la de los toros de lidia, tan atractiva a los naturalistas. La selección del toro bravo, como se habrá podido colegir, no anda carente de complicaciones. Los toros, una vez han demostrado su bravura en la plaza, mueren sin descendencia, lo que dificulta en gran manera la selección del mejor dotado. Para complicar todavía más las cosas, los toros no pueden ser toreados en ningún momento de su vida, ya que esto imposibilitaría su lidia posterior. Luego, entonces, tampoco pueden «probarse». Sólo se puede tener en cuenta la ascendencia para escoger los toros y las características individuales y la descendencia para seleccionar vacas y sementales. Ahora resulta fácil su ejecución y evidente su explica-
Naturaleza y toros bravos 127 ción, pero hace dos siglos era una autentica ingeniería genética premonitoria. 4. - EL TORO Y LA CONSERVACIÓN DE LA NATURALEZA La nueva agricultura, la que ha despreciado las relaciones con sus semejantes (los seres vivos) para aliarse con los fósiles (el petróleo), está produciendo grandes problemas ambientales. Incendios forestales, contaminación de acuíferos, erosión, desertización y pérdida de diversidad son algunos de los efectos de la nueva agricultura sob _r e el medio ambiente. Otro efecto que ha tenido ha sido el crear una gran homogeneidad en los paisajes (Fernández Alés y otros, 1992: 213-219). En anteriores épocas, en la campiña existían dehesas arboladas entre los cultivos y en las sierras había pequeñas zonas cultivadas entre los montes y las dehesas. Actualmente, la ausencia de arbolado en la campiña sólo es comparable a la abrumadora cantidad de monte.de las sierras. Esta homogeneidad en grandes extensiones ha roto muchos de los mecanismos de regulación de la naturaleza y ha propiciado la erosión y contaminación. También produce una tremenda desconexión entre paisajes que pone en peligro la supervivencia de muchos ejemplares emblemáticos de nuestra fauna tales como linces, águilas, etc. (Fig. n.º 53). El hombre ya se ha dado cuenta de los problemas que genera la agricultura industrial, y por eso cada vez se habla más de un desarrollo sostenido, es decir, de aquel que permite obtener recursos sin deterioro del medio a largo plazo. En su búsqueda de soluciones, el hombre ha vuelto la vista
128 Ángel Martín Vicente !l@J1 •s CJ 2 fü86 LJ3 ~7 ~4 Fig. n.º 53 .- Distribución espacial de diferentes usos del territorio en la provincia de Sevilla en el pasado (antes de 1950) y en el presente (FernándezAlés, 1991): ] .- regadíos; 2. -secano; 3 .-:- olivares; 4.- pastos; 5 .- matorrales; 6.- dehesas; 7 .- repoblaciones de pinos y eucaliptos. Obsérvese el fuerte cambio de Ja estructura espacial, la disminu- · ción de fronteras y la aparición de una gran barrera en el valle del Guadalquivir que separa la sierra de Cádiz de Sierra Morena.
Naturaleza y toros bravo . ~ 129 atrás, a los viejos sistemas de producción agrícola, que quizá fueran menos productivos pero que, sin duda, eran mucho más sostenibles. 100 ~ / \ / \ N 90 / \ E / / \ o cj \ o \ ~ 80 \ -... \ "' \ ~ 70 \ C'l \ :::1 \ ::: o<: 60 \ "' \ <V 'tj \ <V \ o.. 50 "' \ <V '0 <V i976 ~ o 40 1977 :.. :¡¡ E -= 30 ;z KNNY AA AL KN+ BT Ninguna Moderada Media Alta Presión de pastoreo Fig. n. º 54.-Riqueza de especies anuales, en bosques abiertos y en matorrales, en · relación con la presión de pastoreo en los años 1976 y 1977 (Naveh & Whittaker, 1979). Es de destacar que la riqueza específica es menor a bajas intensidades de pastoreo y sólo disminuye con intensidades muy altas. La aparición de fa agricultura industrial coincide con los ataques a la ganadería brava. Así, a los ilustrados de·I XVIII siempre les pareció que era una pérdida de terreno
130 Ángel Martín Vicente para la producción de alimentos y, por consiguiente, de riqueza la dedicación a la cría del toro bravo, por lo que intentaron su erradicación. Pero las ganaderías de bravo, gracias al gran valor añadido de sus reses, ha_n sido capaces de aguantar, hasta la fecha, los ataques sufridos y así, ahora, nos encon-: tramos con que gran parte de los pastizales que sobreviven en tierras fértiles ha sido gracias a este uso. También una parte de las sierras que se libraron de las repoblaciones de olivos y vides en el XVIII y, sobre todo, de eucaliptos, pinos y otros experimentos que este siglo admira, lo ha hecho gracias a las ganaderías de reses de lidia. En estos tiempos de cambio en la agricultura, si se quieren recuperar los interesantes sistemas naturales que existían antes en nuestras tierras habrá que buscar muchas de las especies vegetales perdidas sobreviviendo, sin embargo, todavía, en las fincas de toros bravos. El momento es extremadamente delicado, pues estamos viviendo un fuerte deterioro de la cabaña de bravo debido precisamente a lo que la salvó de los peligros anteriores, es decir, al alto precio de los ejemplares. A partir de.los años sesenta se empezaron a criar toros con suplementos de piensos, en principio, para que alcanzaran los pesos reglamentarios pero, al mismo tiempo, para poderlos criar en extensiones menores de terreno. Esto lleva a un sobrepastoreo y pisoteo de la tierra que hace que disminuya la diversidad del pasto (Fig. n.º 54). Aunque los pastizales, debido a su historia, son capaces de resistir fuertes presiones de pastoreo sin perder ni diversidad (Fig. n.º 55), ni capacidad productiva (Leiva y otros, 1997: 97-106), sin embargo, no pueden soportar densidades abusivas que, por desgracia, se están comenzando a producir debido, en p~rte, a las subvenciones dirigi-
Naturaleza y toros hravos 131 das hacia las repoblaciones forestales o hacia ciertos cultivos que hacen que, día a día, se retiren más zonas de pastos de toros, con lo que ha aumentando notablemente la presión hasta en los mejores cercados. Fig. n.º 55.-Intensidad de pastoreo en abscisas expresada en «unidades animales por Ha. y año» frente a la diversidad de especies pascícolas expresada en bits (Leiva y otros, 1997): En esta figura no se detecta una disminución de especies frente a la intensidad de pastoreo., al contrario la diversidad se incrementa al aumentar la presión. Los puntos más diversos y más pastoreados corresponden a la sierra de Cádiz en zonas dedicadas al vacuno y caballar, precisamente, desde tiempo inmemorial.
132 Ángel Martín Vicente Resulta curioso que las demandas de los aficionados reclamando vivamente toros con mayor movilidad, que no se caigan, que salten al ruedo con pesos adecuados a sus cajas, en definitiva, alimentados de forma más extensiva, a pesar de que los movimientos ecologistas habitualmente estén integrados por personas muy dispares y con objetivos muy distintos a los de los buenos aficionados resulta que, a la postre, son reclamaciones comunes cuya reivindicación es perfectamente asumible por unos y por otros.
Naturaleza y toros bravos . 133 BIBLIOGRAFÍA Fernández Alés, R. (1991 ): "Effect of economic development on landscape structure and fünction in the province of Seville (SW Spain) and it cosequences on conservation" en Options Meditérraneenes, n. 0 15, págs. 61-69. ___ y Leiva, M. J. (1992): "Bases ecológicas para la gestión de un recurso renovable; los pastos mediterráneos" en Desarrollo Económico y Medio Ambiente. Actas del IV Congreso Nacional de Economía, págs. 213-219. González Bernáldez, F. ( 1985): Gramineas Pratenses, Madrid, Comunidad Autónoma. Homewood, K. & Rodgers, W. (1984): "Pastoralism and conservation" en Human Ecology, n.º 12, págs. 431-441. Leiva, M. J.; Chapin III, F. S. y Femández Alés, R. ( 1997): "Differences in species composition and diversity among Mediterranean grasslands with different history. The case of California and Spain" en Ecography, n. 0 20, págs. 97-106. Lazo, A. ( 1992): Socioecología del ganado bovin.o asilvestrado de la Reserva Biológica de Doñana, Tesis doctoral de la Universidad de Sevilla. López Martínez, A. L. (1996): "La génesis de la ganadería de lidia en Andalucía" en Revista de Estudios Taurinos, n.º 3, págs. 79-106. Marañón, T. (1985): "Diversidad florística y heterogeneidad ambiental en una dehesa de Sierra Morena" en Anales de Edafología y Agrobiología, n.º 44, págs. 1.183-1.187. McNaugthon S. J. (1983): "Serengeti grassland ecology: the role of composite environmental factors and contin-
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