La demonización del erotismo femenino y la enfermedad mental en la poética de Anne Sexton y Alda Merini: crítica de género
Abstract
Este trabajo se presenta como un análisis discursivo, con una perspectiva de género, de los poemas “Her Kind” de Anne Sexton y “Amai teneramente” de Alda Merini, con la intención de verificar la posible existencia de un imaginario diabólico relacionado con la sumisión o transgresión femenina. A través del análisis de las elecciones léxicas de las autoras analizaremos la concepción diabólica del impulso sexual de la mujer y de la disidencia, prestando especial atención a la simbología herética y brujeril. El análisis de las metáforas buscará en todo momento recuperar la relación implícita de la postura de las autoras frente a las expectativas de género.
Full text
ISSN 1132-0265 https://dx.doi.org/10.12795/PH.2023.v37.i02.09 Philologia Hispalensis 37/2 (2023) 199-215 (CC BY-NC-SA 4.0) LA DEMONIZACIÓN DEL EROTISMO FEMENINO Y LA ENFERMEDAD MENTAL EN LA POÉTICA DE ANNE SEXTON Y ALDA MERINI: CRÍTICA DE GÉNERO THE DEMONIZATION OF FEMALE EROTISM AND MENTAL DISORDER IN ANNE SEXTON AND ALDA MERINI POETRY: A GENDER BASIS CRITICS Víctor Anguita Martínez Università degli Studi di Bari Aldo Moro victor.anguita@ uniba .it ORCID: 0000-0003-3276-0218 Recibido: 11-01-2023 Aceptado: 21-05-2023 Resumen Este trabajo se presenta como un análisis discursivo, con una perspectiva de género, de los poemas “Her Kind” de Anne Sexton y “Amai teneramente” de Alda Merini, con la intención de verificar la posible existencia de un imaginario diabólico relacionado con la sumisión o transgresión femenina. A través del análisis de las elecciones léxicas de las autoras analizaremos la concepción diabólica del impulso sexual de la mujer y de la disidencia, prestando especial atención a la simbología herética y brujeril. El análisis de las metáforas buscará en todo momento recuperar la relación implícita de la postura de las autoras frente a las expectativas de género. Palabras clave: Anne Sexton, Alda Merini, demonización femenina, discurso de género, crítica de género. Abstract This article is focused on the poems “Amai teneramente” by Alda Merini and “Her Kind” by Anne Sexton. By a discourse analysis of the text with a genre approach, we aim to verify the possible existence of a gender discourse in their poetry, either submissive or transgressive. Through the study of the lexical choices, we will analyze the diabolical conception of women sexual impulse and dissidence, paying special attention to the heretical and witchcraft symbology. To do so, we will seek the implicit relationship between these metaphors and the author’s position against or within gender expectations to finally conclude defining the perception they have of themselves in their poetical personae. Keywords: Anne Sexton, Alda Merini, Female demonization, Gender discourse, Gender basis critics.
200 ISSN 1132-0265 https://dx.doi.org/10.12795/PH.2023.v37.i02.09 Philologia Hispalensis 37/2 (2023) 199-215 Víctor Anguita Martínez 200 1. Introducción El empoderamiento femenino resultante de la convulsión social que surgió tras el desprestigio del proletariado y del capitalismo1 ayudó a desempolvar las voces oprimidas de dos realidades incómodas: la sexualidad activa de la mujer y los trastornos mentales. Meretrices, brujas o poseídas… distintas galas visten los mecanismos de defensa de un tradicionalismo que asignaba a la mujer un rol doméstico y una exclusión de la vida social. Hasta principios del sigloxx, las mujeres carecieron de representación legislativa y, por ende, no solo su integridad quedó sin tutela, sino que también les fue negada cualquier intervención posible en los cambios históricos que afectaron a la sociedad (Paz Torres y Casas Díaz, 2018: 156). Sin embargo, desde cuando finalmente consiguió infiltrarse en la esfera pública, la mujer “ha logrado eliminar estrictas normas de conducta, una severa moral sexual y la permanencia obligada […] en la esfera privada” (Jana Aguirre, 2013: 120-122), consiguiendo así introducir rápidamente más cambios que en todos los siglos anteriores. De este modo, durante la edad Moderna y en plena efervescencia reivindicativa, se retoman eufemismos heréticos y denigrantes para desprestigiar la disidencia femenina y la “anormalidad”: La caza de brujas fue, por lo tanto, una guerra contra las mujeres; fue un intento coordinado de degradarlas, demonizarlas y destruir su poder social. Al mismo tiempo, fue precisamente en las cámaras de tortura y en las hogueras en las que murieron las brujas donde se forjaron los ideales burgueses de feminidad y domesticidad. (Federici, 2014: 255) De forma análoga, el enfermo mental también ha sido tachado de poseído por el diablo y marginalizado en el devenir de la historia debido a la “imagen del terror” (Foucault, 2016) construida en torno a él y que provocó la llegada de los manicomios como templo de retiro para el aquelarre2 de la sinrazón. Dentro este juego pendular entre las leyes de lo biológico y de la imaginación por el que se demoniza la enfermedad mental y el instinto sexual de la mujer, nos 1 La situación económica, el crack de la bolsa y el desmoronamiento del mercado bélico tras las guerras mundiales, sumado a la lucha proletaria obligaron a muchas mujeres a salir a buscar trabajo para redondear los números de la economía familiar. Haciéndonos eco de los estudios de Jana Aguirre (2013), su contratación precaria, entre otros factores, contribuyó al alzamiento por sus derechos, por un lado, y por el otro sirvió de trampolín para la autorreflexión de su rol social gracias a la autonomía adquirida. 2 Según Ortiz (2019) el concepto “aquelarre” nació del compuesto de los tratados de teólogos y demonólogos diluidos en las leyendas populares. Sin embargo, en un principio, el término no ponía el “énfasis sexista que la idea común supone: efectivamente el mito del aquelarre en general culpa a las mujeres de asistir al aquelarre, pero esto depende del demonólogo o tratadista y del momento histórico que se trate. Al menos en el inicio de la construcción del mito, es decir, en plena manifestación del Renacimiento, la relación aquelarre y hombre es general y neutra, no especifica ni responsabiliza a las mujeres” (21).
201 ISSN 1132-0265 https://dx.doi.org/10.12795/PH.2023.v37.i02.09 Philologia Hispalensis 37/2 (2023) 199-215 La demonización del erotismo femenino y la enfermedad mental 201 centramos en la configuración subversiva de la lírica de Anne Sexton y Alda Merini. Ambas conocieron los estragos emocionales, combatieron no solo contra el trastorno bipolar y la esquizofrenia que respectivamente padecieron, sino que también manejaron el arte de amar saciando un apetito sexual sin respetar los protocolos de una sociedad que exigía compostura. Una apetencia que, siguiendo los principios de las teorías de Freud, la psiquiatría del sigloxx consideraba sintomatológica o patológica cuando se trataba de la mujer. La histeria supuso la irrupción de la sexualidad en la esfera clínica y con ella el cuerpo de la enferma deja de ser anatomopatológico para pasar a ser un cuerpo sexualizado (Foucault, 2005: 380). El presente estudio, partiendo de dicha sexualización del cuerpo alienado de la mujer, recurre a la crítica de género y al análisis discursivo para estudiar la inadecuación a las expectativas de género por parte de las autoras en los poemas “Amai teneramente dolcissimi amanti”, en Vuoto d’amore (Merini, 1991), y “Her Kind”, en To Bedlam and Part Way Back (Sexton, 1963). En primer lugar, nos adentraremos brevemente en aquellos momentos de sus biografías que pudieran haber interferido en la producción de los textos y en los factores ético-sociales que configuraban el etiquetado ético de las buenas conductas. Posteriormente, buscaremos la posible existencia de un discurso de género a través del análisis de las elecciones léxicas. Para este fin, estudiaremos la concepción diabólica del impulso sexual de la mujer y su disidencia social, haciendo hincapié en la simbología herética y brujeril, puesto que estas imágenes han sido recurrentes desde la Edad Media para atacar tanto la sublevación de clases como la trasgresión sexual femeninas e imponer una ortodoxia católica moralista (Federici, 2014: 243-245). 2. AldaMerini:psiquiatríaentreamores,familiaypoesía Alda Giuseppina Angela Merini (Milán, 1931-2009) es una de las escritoras más importantes de la poesía italiana contemporánea de finales de siglo. Arropada por Eugenio Montale, Giorgio Manganelli y Giacinto Spagnoletti, la poetessa del Naviglio consigue publicar sus primeras obras en tierna edad. Su extensa producción en verso y prosa está caracterizada por un ingreso de diez años en un centro psiquiátrico, donde quedó a la intemperie de la crueldad institucionalizada en tratamientos físicos y el electroshock. Hemos aquí la primera de las rupturas con los convencionalismos sociales, el estigma de su enfermedad mental. Emanuela Carniti (2019: 73), hija primogénita de la poeta, recuerda que: [Q]uando uscì, ci accorgemmo che era anche uno stigma: lei era additata come “la matta”, e io ero “la figlia della matta”. Nel quartiere ci si conosceva tutti, e tutti sapevano, e molti indicavano e ammiccavano. A dire la verità, non solo gli stranei: anche i parenti di papà le facevano sentire quella macchia.
202 ISSN 1132-0265 https://dx.doi.org/10.12795/PH.2023.v37.i02.09 Philologia Hispalensis 37/2 (2023) 199-215 Víctor Anguita Martínez 202 Anulada su integridad y cuestionada su autonomía como persona, también cayó su autoridad como madre. La difícil relación entre ellas quedó sellada para siempre por su dedicación a la vida pública y el desprestigio que muchos inculcaron a las pequeñas3, señalando así la repulsión social que caracterizaba al enfermo mental y la puesta en juicio del rol materno si lo consideramos con la perspectiva diacrónica de mediados del sigloxx, ya que entonces no atender las exigencias de los hijos podía suponer un fracaso de gran magnitud ante los ojos ajenos. Solo al final de su vida las hijas consiguieron reconocer en su madre la gran figura intelectual que era y encajar todas las piezas de una madre-poeta, como reconocía Emmanuela Carnini en una entrevista para Alessandro Campaiola (2021): Oltre la poesia, che era la molla interiore a cui non poteva sottrarsi perché più forte di lei, c’eravamo noi, le sue figlie. Però dopo, molto dopo. Nel mezzo c’era anche la malattia. Ha fatto del suo meglio come mamma, è stata molto importante, ma —almeno per me— non sufficiente a livello emotivo. La última cara del prisma de su contradictorio espíritu rebelde está reservada a su esfera sexual. Alda Merini reconoció siempre ser una mujer coqueta y de gran erotismo (De Lillo, 2013). Contrajo nupcias en dos ocasiones, con Ettore Carniti y con el poeta tarantino Michele Pierri, y también mantuvo relaciones de límites difusos con ilustres y literatos de su época4. En pocas palabras, Merini encarna la exaltación de una sexualidad en línea contraria a los ideales conservadores imperantes en su contexto histórico. Su genio de la poesía irrumpía las convenciones tradicionales de mujer, lo que seguramente fue un peso en su producción y una lucha, un techo de cristal en el reconocimiento de su profesionalidad. 3. AnneSexton:terapiasgrabadas,confesionesenverso Anne Gray Harvey (Boston, 1928-1974) es el máximo exponente del género confesional de los EE.UU. y premio Pulitzer de poesía en 1967. Comienza a escribir como parte de la psicoterapia con la que trata su trastorno bipolar con tendencias suicidas. Fue instruida inicialmente por John Holmes y después, impulsada por su gran 3 Al hablar de la información que los asistentes sociales daban a sus hijas en Reato di Vita, Alda Merini (1994: 106) recrimina que a una de ellas “Non le dissero: “Tua madre è una grande poetessa”, le dissero: “È soltanto una povera malata di mente”. Ed è cresciuta con questa ignoranza della società.” Este testimonio no sería la única evidencia de la preocupación de la poeta en relación con la imagen que sus descendientes tenían de ella, ya que fue un tema recurrente en entrevistas y actuaciones televisivas. 4 En la entrevista para Vèroli (2012: 24), Merini confesaba que el vínculo espiritual con Manganelli y Quasimodo, en su bagaje como poeta, pasaba obligatoriamente por la unión carnal: “Soltanto conoscendo il corpo più che la mente di Manganelli e di Quasimodo ho potuto capire quali malattie patisco, perché la loro mente, come la mia, era in un corpo particolare e io quei corpi li ho conosciuti. Non posso dire di non essere stata la loro amante o piú che altro la loro compagna, come sono stata amante e compagna di mio marito Ettore e del mio secondo marito Michele Pierri. Non si può parlare di una persona se non la si è visitata dal di dentro, “conosciuta”.
203 ISSN 1132-0265 https://dx.doi.org/10.12795/PH.2023.v37.i02.09 Philologia Hispalensis 37/2 (2023) 199-215 La demonización del erotismo femenino y la enfermedad mental 203 amigo W.D. Snodgrass, frecuenta el taller poético de Robert Lowell, de quien adquiere la perspectiva confesional de su obra (Middlebrook, 1998). Con ella, no solo consiguió alterar los patrones arcaicos de la literatura con la exposición de su intimidad y de su alma suicida, sino que puso de manifiesto una serie de argumentos considerados tabú para la sociedad estadounidense de mediados de sigloy de dominio ampliamente patriarcal. Con dichos argumentos se ganó el rechazo de una gran parte de la crítica y de algunos de sus contemporáneos, como Holmes, a cuyos reproches contestó con su poema “For John Who Begs Me not To Inquire Further”. En toda su obra existe un hilo conductor, la presencia constante de temas femeninos y del cuerpo de la mujer (Mehrpouyan y Abbasnezhad, 2014: 201). Para Sexton, la sexualización del cuerpo es un arma a su favor para reivindicar libertad y reforzar las preocupaciones patriarcales de sus contemporáneas. En palabras de Arce Álvarez (2010: 201): “Su poesía es, sobre todo, la creación de una nueva imagen, fotografía de una identidad construida a través de un lenguaje que deconstruye los estereotipos femeninos. Asimismo, ilumina aquellos aspectos de la mujer silenciados o, más aún, anulados.” También es incuestionable que Anne Sexton se reveló contra la posición pasiva de la mujer en cuestiones sexuales y que plasmó sus fantasías eróticas en poemas de la talla de “The Ballad of the Lonely Masturbator”. A tenor de esa desviación de la norma moral y de la corrección, su actividad sexual sobrepasa los confines del matrimonio. La poeta busca consuelo en distintos amantes y comparte sin reparo tales experiencias con el público en “To My Lover Returning to His Wife”. En última instancia, tampoco temió desafiar al extremo el ojo fariseo del tradicionalismo puritano de su entorno al divorciarse de Kayo, padre de sus hijas, Linda y Joyce. El incumplimiento de su papel de esposa ideal, obediente y recatada no fue, sin embargo, el peso mayor que tuvo que cargar. La compleja relación con sus descendientes también es muestra indirecta del empoderamiento femenino y de las pretensiones maternales generalizadas por las construcciones sociales, el anhelo de sus hijas por tener una madre normal, una ama de casa: Cuando eráis pequeñas, Joy y tú siempre decíais: “¡Bueno, ojalá tuviera una madre normal…!”, y os referíais a una con delantal y con galletas y sin todas estas historias con la máquina de escribir que tenían escandalizadísimas a las madres de vuestros amigos… Pero yo me decía que más me valía andar dando vueltas en busca de la verdad y cosas así… y al fin y al cabo sí que iba a daros las buenas noches y a leer “Buenas noches, luna”, o a cantarte nanas cuando llorabas. (carta de Sexton recogida en Gray, 2015: 535) Madre ausente, mujer adultera, suicida y bipolar… el cóctel molotov de la personalidad de la poeta fue relevante en la marginalidad que vivió en primera persona y que se reprodujo en los personae de su lírica. La discursividad de género se alzó en su obra Transformations (1971), cuando reescribió los cuentos de los hermanos
204 ISSN 1132-0265 https://dx.doi.org/10.12795/PH.2023.v37.i02.09 Philologia Hispalensis 37/2 (2023) 199-215 Víctor Anguita Martínez 204 Grimm tergiversando los personajes y dándole un giro de tuerca gracias a sus protagonistas marginalizadas, pero subversivas. Si hay algo que aúne a toda la crítica es que Anne Sexton pagó con su vida y su estabilidad emocional el anhelo de una perfección canonizada de la esfera privada femenina para la que no estuvo preparada. Esta poeta en búsqueda continua de aprobación a través de sus cartas5 puso fin a su vida sin llegar a comprender jamás que mientras ella misma dudaba de sus capacidades, para el resto del mundo fue fuente de inspiración y para sus hijas motivo de orgullo. Cada vez estaba más orgullosa de la escritura de mi madre y empezaba a entender que aunque su mirada, cuando estaba escribiendo, me recordaba inconscientemente a su enfermedad —como una marea secreta adherida al recuerdo—, mientras lo hacía no estaba loca. Lo que la alejaba de nosotros no era su deseo de escribir, sino su depresión […] Por lo tanto, incluso cuando era pequeña, entendí, intuitivamente, la magia que se creaba cuando daba forma a un poema. (Gray, 2018: 167) 4. Lademonizacióndelasexualidadfemenina 4.1. Culpabilidadyexencionesdegénero Por evidente que pudiera ser, para comprender los fundamentos de la doctrina moral sobre el cuerpo femenino es necesario retomar la concepción asimétrica entre sexos, que presupone la debilidad de la mujer frente a la figura imperante de la masculinidad. Esta fenomenología condiciona la proyección del impulso carnal del hombre, junto a su apetencia sexual, en la provocación femenina, basándose en los preceptos católicos del pecado capital. Como consecuencia directa, Martínez de Lagos (2017: 14-15) señala que la evolución teológica asentó una “visión misógina del discurso patrístico, un discurso que va a determinar la construcción de una mentalidad básicamente monástica que asocia la naturaleza femenina con la tentación, el sexo y el pecado”, y añade que “no dejan de ser variantes sobre una misma consideración de la mujer claramente negativa y merecedora de acciones punitivas por su propia naturaleza”. Dichas sanciones han mutado en una serie de símbolos o figuras integradas en el entelado social de distintas épocas, imponiendo un canon social domesticador sobre la castidad, la virginidad y la compostura. Por contraste, las voces disidentes pertenecían a un grupo repudiado de meretrices o prostitutas, personas de mala calaña cuya compañía era mejor evitar. La denigración de la actividad sexual y los juegos de atracción femeninos quedaron instaurados en el discurso patriarcal y en la superstición occidental, feminizando el mal y malignizando a la mujer (Ortiz, 2019: 24). Encontramos entonces dos encarnaciones principales de la trenza mujer-pasión-mal, donde la subordinación o dependencia del hombre es el resultado de un juego sucio: la femme fatale de los 5 Recogidas por su hija mayor y publicadas bajo el título traducido en español Anne Sexton. Un autorretrato en cartas (Grey, 2015).
205 ISSN 1132-0265 https://dx.doi.org/10.12795/PH.2023.v37.i02.09 Philologia Hispalensis 37/2 (2023) 199-215 La demonización del erotismo femenino y la enfermedad mental 205 últimos siglos, cuya exaltación de sus dotes físicas resulta ser una trampa irresistible; y la bruja, que se vale de armas sobrenaturales para privar de raciocinio al hombre con el fin de someterlo a su voluntad. Esta última da como resultado la demonización de su sexualidad y, de consecuencia, habrá que exorcizarla (Federici, 2014: 263). La complejidad del origen de la segunda y su recurrente presencia en la literatura requieren especial detenimiento. 4.2. Entreescobas,brujasyliteratura Una de las personificaciones del amor más extendidas durante el Romanticismo fue la rendición. Inmolarse en el ser amado ha jugado un papel principal en el juego de la seducción y ha estado influenciado por los cambios sociales. El nacimiento del psicoanálisis y el auge de movimientos sociales en respuesta a la tradición moral dieron lugar a un modelo muy difundido de feminidad “disturbante”6 (Berti, 2015: 130), a caballo entre la deidad y la brujería. En este contexto, la sociedad puso el punto de mira en el sueño y en el subconsciente, en la fina línea que separa lo natural de lo sobrenatural, reconfigurando la imagen de lo femenino (Scaraffia y Isastia, 2002: 25). Ahí precisamente entra en juego el embrujo, que representa el amor como una privación del sentido, una entrega al amado bajo la influencia de la magia7. El amor pasa a ser un capricho femenino, una trampa en la batalla por la unión, una imposición ficticia de la santería emergente que inducía temer a las mujeres por ser destructoras del sexo masculino (Federici, 2014: 259). Despierta de su letargo simbólico la bruja y lo hace en sordina, con una piel más humana y desprovista de sus características medievales. Lo hace bajo el interés general, debido a la cultura moralista burguesa que se alzaba a favor del conservadurismo y que polarizaba el sexo femenino en dos extremos irreconciliables: a un lado, encontramos la mujer taciturna, hábil en las labores domésticas y obediente; al otro, la mujer charlatana, solitaria y de dudosas compañías, alejada de lo pautado y espejo de la marginalidad. La sociedad de finales del xix y principios del XX retomó la debilidad8 y la pulsión de la mujer frente a la tentación para tajar los discursos de lo femenino y contener la exposición de la sexualidad femenina: De nuevo los vestigios medievales de las malas mujeres se hacen patentes en los desesperanzados grabados que presidían las puertas de estas instituciones de 6 En español, ‘incómodo’. 7 Extrapolando las referencias a la evolución del mito de Circe de Berti (2015: 130) y extendiéndolo a la literatura del sigloxix y xx, la autora señala un cambio de perspectiva a este respecto: “Il tema della seduzione è in primo piano assoluto adesso, la magia è in genere solo uno degli strumenti di questa seduzione, espressione di un’analogia simbolica per cui il ‘fascino’ —malvagio— che lei esercita sugli uomini è magia”. 8 “Del modelo social impregnado por la doctrina católica emergía la idea que consideraba a las mujeres seres propensos a ser llevados por la lujuria y el crimen, seres que con sus malas artes, como descendientes de Eva, podían arrastrar al hombre hacia conductas pecaminosas, hacia nuevas formas del pecado original”. (Paz Torres y Casas Díaz, 2018: 164)
206 ISSN 1132-0265 https://dx.doi.org/10.12795/PH.2023.v37.i02.09 Philologia Hispalensis 37/2 (2023) 199-215 Víctor Anguita Martínez 206 castigo: Mujeres vagantes, ladronas, hechiceras y alcahuetas. Aparece nuevamente la imagen de la mujer alejada de la moral imperante que debe ser castigada doblemente, por el mal cometido y por incumplir con los mandatos conservadores y misóginos de una sociedad donde si la mujer honrada no ostenta privilegios, menos aún ha de disponer de ellos la mujer presa. (Paz Torres y Casas Díaz, 2018: 167) Dicha marginalización y demonización también quedó recogida en la creación de personajes que pueblan la literatura9 y que dieron lugar a la lexicalización de metáforas relacionadas con la disidencia y la cultura del terror. No es extraño encontrar, además de dichas “instituciones de castigo”, símiles figuras en la literatura internacional10, desde la femme sans merci a la femme fatale, pasando por la mujer vampira o la gitana. Esta última guarda una relación bastante estrecha con la simbología de la bruja, pues su alma errante es conocedora de las artes del embrujo, el embuste y el engaño, vistiendo a su vez otra dualidad: o es una morena con largos cabellos y de una atracción magnética en su juventud —recordemos el personaje de Esmeralda de Victor Hugo— o es una vagabunda cubierta de trapajos, santera de profesión. Los poemas que someteremos a análisis son un ejemplo tangible del trato que tanto Anne Sexton como Alda Merini dieron a su condición de mujer y que mantienen la tradición cultural-literaria. En ellos, la seducción y la patología psíquica invierten la exclusión y el estigma para convertirse en señal de identidad, de autodefinición. Para comprender la analogía entre ambas, nos guiamos por la definición de la pasión amorosa de Franco Fornari (1985: 13), para quien el amado tiene “l’impressione di non essere mosso dal proprio Desiderio e fosse un altro a farlo muovere. La seduzione quindi si struttura come espressione del propio desiderio alienato”. Dicho “traslado” de la voluntad, por extensión, es equiparable al de la sintomatología de los trastornos mentales que padecieron las poetas. 5. SimetríasymetáforassexualizadasenAnneSextonyAldaMerini 5.1. Ternura,juegoydiagnósticotras“Amaiteneramente” La poesía meriniana está caracterizada por “el uso de la contradicción, de la deriva, con todas las consecuencias que de ellas se deducen el desdoblamiento, el laberinto, el juego de espejos invertidos y deformados” (Arriaga Flórez, 2018: 483). La poeta dedicó una buena parte de su obra al ingreso en el manicomio, a lo desolador y esperanzador que el paso por la institución mental supuso para su yo enfermo. Sin 9 Véase Lara Alberola (2010). 10 Según Franco Fornari (1985: 12), esta internacionalidad se debe a que “alla base della dottrina demonologica delle streghe sta dunque l’idea centrale della seduzione, che Freud ha descritto come riscontrabile nelle fantasie sessuali infantili, in forma di fantasma originario. Il quale non avrebbe una giustificazione storica, in senso stretto, in quanto i fantasmi originari sono considerati da Freud come potenze immaginarie filogenetiche, e quindi comuni a tutte le culture”.
207 ISSN 1132-0265 https://dx.doi.org/10.12795/PH.2023.v37.i02.09 Philologia Hispalensis 37/2 (2023) 199-215 La demonización del erotismo femenino y la enfermedad mental 207 embargo, la mayor parte del público la conoce como ‘poeta del amor’ y es precisamente en esta lírica amorosa donde podemos encontrar algunas presunciones de género que demuestran su postura fuera de la norma. La demonización de su fuerte carácter y feminidad no pasa indiferente ni siquiera a su familia, que también hace uso del simbolismo diabólico para reclamar la fuerza de su impasibilidad: “Non era semplice avere a che fare con il suo lato “vampiresco”, tanto più da figlia, e non è facile raccontarlo, non è facile avere una madre accentratrice e dispotica” (Carniti, 2019: 129). Esta no será la única ocasión en la que Alda Merini venga descrita como un ser poseído, puesto que ella misma hace uso de tal adjetivación en el siguiente poema: Amai teneramente Amai teneramente dei dolcissimi amanti senza che essi sapessero mai nulla. E su questi intessei tele di ragno e fui preda della mia stessa materia. In me l’anima c’era della meretrice della santa della sanguinaria e dell’ipocrita. Molti diedero al mio modo di vivere un nome e fui soltanto una isterica. La oralidad de este poema representa una de las máximas de la narración meriniana, aunque se aleje en parte del uso recurrente de la mitología clásica y del misticismo católico en sus versos cuando canta a la experiencia del manicomio, al amor, al abandono o a la condición femenina. Lo que sí encontramos en el texto es la contradicción genética de su obra, que desde el comienzo lleva por bandera la marginalidad de la interacción amorosa. El mero uso del plural en el primer verso “dolcissimi amanti” es en sí un acto puro de rebeldía contra los “habitus de género”11, que estipulan la exclusividad de la unión física-espiritual. Además, pone en relieve que los amados ignoran los sentimientos que despiertan en la poeta, eximiéndolos de cualquier culpa y señalando la vulnerabilidad ante su trampa. Hemos aquí una definición por contraste de la feminidad en Merini que corresponde al binomio tradicional de identificación de las mujeres (Martín de Doria, 2000: 627): el modelo de mala, la encarnación del pecado y el vicio, y la idealización total de su pureza y virtuosidad, de referente mariano. 11 Por ello se entiende “un sistema de normas profundamente interiorizadas que, sin expresarse nunca total ni sistemáticamente, rigen la relación de hombres y mujeres con su cuerpo” (Rodríguez, 2003, como se citó en Arriaga Flórez, 2002: 27).
214 ISSN 1132-0265 https://dx.doi.org/10.12795/PH.2023.v37.i02.09 Philologia Hispalensis 37/2 (2023) 199-215 Víctor Anguita Martínez 214 Foucault, M. (2005). El poder psiquiátrico. Curso en el Collège de France (1973-1974). Fondo de cultura económica. Foucault, M. (2016). Storia della follina nell’Età Classica (M. Galzigna, Trans.). BUR Rizzoli. Gray, L. (2015). Anne Sexton: Un autorretrato en cartas (A. Catalán, B. Clark, J. D. González- Iglesias y A. Rebolledo, trads. y eds.). Ediciones Linteo. Gray, L. (2018). Buscando Mercy Street. El reencuentro con mi madre, Anne Sexton. Navona Editorial. Jana Aguirre, D. (2013). Aquelarre de abuelas, madres e hijas rurales. Empoderamiento y redefinición de lo femenino en el Cono Sur americano. Cuadernos Kóre. Revista de historia y pensamiento de género, (8), 119-148. Lara Alberola, E. (2010). Hechiceras y brujas en la Literatura Española de los Siglos de Oro. PUV. Martín de Doria, C. (2000). Metáforas de la identidad femenina: Alda Merini. En Asociación Española de Semiótica, Miradas y voces de fin de siglo. Actas del VIII Congreso internacional de la Asociación Española de Semiótica (pp.627-630). Asociación Española de Semiótica. Martín González, M. (2003). Discursividad sexual y poder disciplinario: una visión foucaultiana en la obra de tres poetas americanas. Servicio de publicaciones de la Universidad de la Laguna. Martínez de Lagos, M.E. (2017). La mujer como tentación maligna. Ars bidulma, (7), 13-52. Mehrpouyan, A. y Abbasnezhad, S. (2014). Feminism and feminine culture in modern women writers’ Works: With special reference to Anne Sexton and Audre Lorde. Procedia: Social and Behavioral Sciences, 158, 199-205. Middlebrook, D. (1998). Anne Sexton. Una biografía. Circe. Merini, A. (1986). L’altra verità: diario di una diversa. Libri Scheiwiller. Merini, A. (1991). Vuoto d’amore. Einaudi. Merini, A. (1992). Aforismi. Nuove Scritture. Merini, A. (1994). Reato di vita: autobiografía e poesia. Melusine. Associazione culturale per comunicare saperi ed esperienze di donne. Merini, A. (1999). Aforismi e magie. Rizzoli. Merini, A. (2001). Corpo d’amore: un incontro con Gesù. Farissinelli. Merini, A. (2002). Magnificat. Un incontro con Maria. Farissinelli. Merini, A. (2003a). Poema di Pasqua. Acquaviva. Merini, A. (2003b). La carne degli angeli. Farissinelli. Merini, A. (2007a). Francesco, canto di una creatura. Farissinelli. Merini, A. (2007b). Uno spettro da amare. Intervista con Alda Merini. Kappa Vu. Merini, A. (2008). Mistica d’amore. Farissinelli. O’Neill, M. (1996). Sex and Selfhood in the Poetry of Anne Sexton. In E. Lecazno, I. Moskowich, S. González Fernández, & A. L. Soto Vázquez (Eds.), Many Sundry Wits Gathered Together. Actas Congreso de Filoloxía Inglesa (pp.251-259). Universidade da Coruña. Ortiz, A. (2019). La comprensión mágica de la feminidad. Opiniones demonológicas acerca de las mujeres y las brujas. Edad de Oro, (38), 17-34. Paz Torres, O., & Casas Díaz, L. (2018). Presidio, castigo, prostitución: Mujeres en el sigloXIX. Revista Crítica Penal y Poder, (15), 150-179. Scaraffia, L., & Isastia, A. M. (2002). Donne ottimiste. Femminismo e associazioni borghesi nell’Otto e Novecento. Il Mulino.
215 ISSN 1132-0265 https://dx.doi.org/10.12795/PH.2023.v37.i02.09 Philologia Hispalensis 37/2 (2023) 199-215 La demonización del erotismo femenino y la enfermedad mental 215 Skorczewski, D. (2012). An Accident of Hope. The Therapy Tapes of Anne Sexton. Routledge. Sexton, A. (1963). To Bedlam and Part Way Back. Houghton Mifflin. Sexton, A. (1971). Transformations. Houghton Mifflin. Sexton, A. (1999). Anne Sexton. The Complete Poems. Mariner Books. Viorst, J. (1992). Listening at the Keyhole: The Anne Sexton Tapes. The Journal of the American Academy of Psychoanalysis, 20(4), 645-653. Vèroli, L. (2012). Alda Merini: ridevamo come matte. Melusine. Associazione culturale per comunicare saperi ed esperienze di donne. Zúñiga Añazco, Y. (2018). Cuerpo, género y derecho. Apuntes para una teoría crítica de las relaciones entre cuerpo, poder y subjetividad. Revista Ius et Praxis, 24(3), 209-254.